comunidad LGBTIQ

El ICRT, a la vanguardia de la censura homofóbica en Cuba

LA HABANA, Cuba. – En un intento del régimen por congraciarse con la comunidad LBGTI+, el pasado 17 de mayo, Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, onduló por primera vez en la fachada del Ministerio de Salud Pública en La Habana la bandera de la diversidad sexual junto a la cubana.
Sin embargo, el gesto tuvo lugar bajo la sombra de un episodio de censura homofóbica ocurrido dos días antes, cuando el programa Espectador Crítico transmitió una versión mutilada del filme Ammonite, el cual narra la historia de amor entre dos mujeres del siglo XIX, en Inglaterra.
La película, protagonizada por las actrices Kate Winslet y Saoirse Ronan, presentaba secuencias de sexo que fueron mutiladas en la proyección hecha para los televidentes cubanos.
“Tras algunos avances medianamente esperanzadores por parte de la Televisión Cubana en su representación y visibilidades de sujetos LGBTIQ, en plena campaña en saludo al Día Mundial de Lucha contra La Homofobia, Transfobia y Bifobia se programa una película como Ammonite, que tiene como eje una relación lésbica, en un espacio que además lleva por título Espectador Crítico, y la copia que se muestra al público ha sido mutilada”, lamentó en esa ocasión el dramaturgo y poeta Norge Espinosa.
Dado el reclamo de numerosos activistas LGBTIQ de la Isla, poco después del incidente la Dirección del Canal Educativo divulgó un mensaje de disculpas “ante la decisión del programa Espectador Crítico de escindir dos fragmentos del filme”. 
No obstante, las causas de que hayan decidido sesgar esas secuencias no fueron esclarecidas, más bien, mal justificadas explicando que la decisión no respondía “a una postura institucional”.
Pero esta no es la única vez que el ICRT ha tenido que disculparse por mutilar escenas de amor homosexual en películas transmitidas por la Televisión Cubana. 
En febrero del pasado año la película estadounidense Love, Simon, proyectada por el programa Pensando en 3D, también sufrió la censura homofóbica del Instituto. En esa ocasión se cortó la escena en la que dos chicos homosexuales (Nick Robinson y Keiynan Lonsdale) se besaban.
Otra vez la televisión estatal se disculpó con su teleaudiencia diciendo que lo ocurrido había sido un “error” y que se había realizado “el correspondiente análisis”.
“La omisión no responde a posturas homofóbicas del ICRT y sus directivos de la TVC, como algunos han referido en las redes sociales”, intentó justificarse la institución. 
Tal hecho trajo como consecuencia que activistas y miembros de la comunidad LGBTIQ convocaran a una besada frente a la sede del ICRT, como acto de protesta.
En esa ocasión, la Televisión Cubana trató de redimirse con sus televidentes y en especial con la comunidad LGBTIQ y transmitió nuevamente la película de manera intacta, lo que no ocurriría más adelante con Ammonite.
A pesar de que en otros años se han transmitido íntegramente películas sobre historias de amor entre personas del mismo sexo o género, y que recientemente la Televisión Cubana proyectara un capítulo de la teleserie Rompiendo el silencio con escenas de sexo entre dos hombres, el ICRT aún no se convierte en un espacio con visión inclusiva.  
Aquí tampoco terminan los actos de censura que afectan a la comunidad LGBTIQ en el seno del ICRT, una institución supuestamente dedicada “a la formación cultural” del público.
Recientemente fue vetada la proyección en televisión nacional de Es mi vida, el primer audiovisual dirigido por una mujer trans en Cuba.
La actriz Kiriam Gutiérrez, la directora de la obra, explicó al diario 14yMedio que el videoclip se había realizado de manera independiente y que el rodaje había sido posible gracias a la colaboración de muchas personas dentro y fuera de la Isla. 
En el clip, que se estrenó el pasado 17 de mayo, en plena jornada de lucha contra la homofobia y la transfobia participaron Pupushi Soto, Giselle Ferrer, Tony Lugones, Vania Borges, Arlenys Rodríguez y la transformista Orianna Sharon, “la Cher de Cuba”.
Gutiérrez ha reconocido que Es mi vida era un sueño pendiente, ya que en 2001 la Televisión Cubana también había vetado la transmisión del videoclip Lola, del grupo Moneda Dura, dirigido por Lester Hamlet y protagonizado por ella. 
Grupos que defienden los derechos de las personas LGBTIQ han lamentado que los avances en los derechos de las personas sexo y género diversas ocurren “a pedazos por una parte fraccionada de la población o de funcionarios”.
“¿¿Hasta cuándo el ICRT seguirá omitiendo los momentos en las películas donde se demuestra visiblemente que las partes involucradas son pareja y se aman?? ¿¿Hasta cuándo la censura de los besos, del sexo??”, cuestionó el Grupo Alas-La Habana a raíz de la censura de Ammonite.
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Raúl Soublett: “Hay que entender que las discriminaciones nunca van solas”

LA HABANA, Cuba. – Una de las preocupaciones de Raul Soublett López y la Alianza Afro-Cubana es que, ahora que se habla de una lucha por un Código de Familia inclusivo y de respetar los derechos de las personas LGBTIQ, se debe comenzar a incidir en la necesidad de las luchas interseccionales. La discriminación racial y la homofobia son campos de exclusión que se entrecruzan causando una doble victimización, pero ¿cuánta conciencia hay de este fenómeno social? ¿Se habla del tema? ¿Se visibiliza?
“Hay que empezar diciendo que en Cuba no se educa en temas de antirracismo y que la comunidad LGBTIQ, a pesar de levantarse poco a poco y luchar por sus derechos, tampoco reconoce a profundidad la problemática racial que enfrenta Cuba”, analiza Soublett López durante una entrevista con CubaNet.
“Hay que entender que las discriminaciones nunca van solas, estas se entrecruzan. Cada discriminación va potenciando a la otra”, destaca el joven activista. 
Para Soublett López, el debate sobre el racismo dentro de las comunidades de diversidad sexual se queda en lo superficial. Otras veces se promueven campañas con imágenes antirracistas, pero no se invitan a los colectivos de personas negras, lo que es otra manera de “invisibilizar” o de evitar “los procesos de empoderamiento” que van más allá de pertenecer o no a la comunidad.  
Mientras, dichas campañas “siguen potenciando la imagen del hombre blanco de clase media, apuesto, cercano al europeo. Y pasa algo similar con la mujer, que debe responder a estándares de belleza que son construidos desde la heterosexualidad”. 
Para el maestro primario de 28 años, esto se debe a la “percepción de que el tema del racismo ya está superado, cuando en realidad lo que se hace es naturalizar prácticas racistas y discriminatorias. Hablo desde la experiencia: desde mi proyecto Alianza Afro-Cubana llevamos a cabo debates en comunidades, y sabemos que las personas invisibilizan una realidad latente”, explica. 
Soublett considera que hay contradicciones cuando se habla de igualdad y se excluye o discrimina a un grupo de personas importantes dentro de alguna de las llamadas “minorías”. 
“Una persona trans negra no es vista igual que una persona trans blanca”, apunta. “Y si esa persona trans negra además viven en la periferia o en el campo, o es gorda, o no tiene un buen estatus económico, menos será considerada como igual en ese ‘discurso de igualdad’ en el colectivo LGBTIQ”. 
Sus cinco años de experiencia en el activismo, le han enseñado que, “cuando uno cuestiona esto, hay quienes salen con sus ‘prioridades’. Cuando me dicen que el tema racial no es prioridad para la comunidad LGBTIQ, lo traduzco en que están negando una realidad latente porque no puede haber prioridades si queremos lograr que este país sea realmente inclusivo”.
El joven asegura que este fenómeno sucede lo mismo en los grupos alternativos que en los oficiales, como el CENESEX y sus redes nacionales. 
En Cuba el culto a la imagen del hombre blanco gay como ideal romántico y excluyente, racista de por sí, se repite constantemente, también apunta el director de la Alianza Afro-Cubana. 
“Queremos igualdad pero somos horribles con nosotros mismos. Solo hay que mirar nuestros post en las redes sociales y observar cómo la comunidad sigue esa línea de representatividad excluyente, discriminatoria, sin generar discursos que no reproduzcan códigos estereotipados y sí a nuestros cuerpos y cuerpas”. 
Cuando se habla de estereotipos no solo se debe mencionar la imagen del hombre blanco como modelo de belleza, sino también la masculidad exacerbada que le es atribuida a los hombres negros incluso dentro de los colectivos LGBTIQ. 
En ese imaginario de la sexualidad negra hay diversas percepciones y casi todas apuntan a reforzar la discriminación. 
“Hay quienes creen que un hombre homosexual negro traiciona la identidad afro”, asegura el activista. Los que son aceptados “deben cumplir determinados roles dentro de las relaciones” o poseer “atributos heterosexuales”. También están los que asocian “la sexualidad negra con la promiscuidad instrumentalizando el cuerpo que es racializado”. 
Desde el comienzo de las campañas por la aprobación del Código de Familia, Soublett López ha observado que las personas negras y afrodescendientes están siendo excluidas. 
“Lo que más me molesta es ese discurso de “Cuba inclusiva” y que se estén olvidando de facilitar la participación activa en la toma de decisiones de grupos que llevamos años trabajando en la inclusión de personas negras en la comunidad LGBTIQ. ¿Dónde están Afrodiverso, Nosotrxs, Casa Tomada MirArte, Alianza Afro-Cubana?”, se pregunta el activista. 
“Cuando uno habla del tema lo tachan de radical, de extremista y acomplejado, pero usar la bandera antirracista no te hace antirracista [se refiere a una versión de la bandera del arcoíris, a la que le han sido agregadas una franja carmelita y otra negra]. Si no se escuchan todas las experiencias, si no se profundiza y no se exponen las representaciones de diversas personas, también se reproduce la discriminación racial”.
Soublett López está convencido de que este es un buen momento para poner en la palestra pública el debate sobre racismo y discriminación racial, no como piensan otros que quieren priorizar una agenda sobre la otra. Aun así, la posición del activista sobre el referendo del Código de Familia se mantiene intacta.
“Los derechos humanos no se plebiscitan. Estoy a favor del debate porque pienso que esto va a permitir enriquecer el mismo Código, va a permitir que las personas se expresen sobre cómo quieren que sus familias sean reconocidas y protegidas”, termina. 
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