HAVANA CLIMA

Opinión

Granada, 1983: recuerdo de otro fiasco castrista

LA HABANA, Cuba. — Lo ocurrido en Granada, tras la invasión norteamericana del 25 de octubre de 1983, fue un fiasco para Fidel Castro. No tanto por la pérdida de un gobierno aliado en un país estratégico en el Caribe como por el descalabro sufrido en el primer y único enfrentamiento bélico que ha tenido el castrismo con fuerzas estadounidenses.
La noche del 25 de octubre de 1983, varias horas después de producirse la invasión norteamericana, un dramático comunicado oficial del gobierno castrista anunció que los cubanos que estaban en Granada enfrascados en la construcción de un aeropuerto se habían enfrentado a la 82 División Aerotransportada y habían muerto combatiendo. El comunicado concluía asegurando que el último de ellos se había inmolado abrazado a la bandera.
Fidel Castro, en vez de ordenar la evacuación de los cubanos u orientar que no se involucraran en los combates, como habían pedido los norteamericanos, ordenó a los cubanos, civiles en su mayoría, que pelearan y no se rindieran. Enfrentados a una fuerza que los superaba numéricamente, en armamentos y profesionalidad, aquello hubiera significado un suicidio en masa.
Varios  días después nos enteraríamos los cubanos del enorme papelazo que había hecho el régimen al dar por hecho lo que suponía Fidel Castro que habría ocurrido a los cubanos en Granada si hubiesen cumplido sus órdenes. Afortunadamente, no las cumplieron, se rindieron, y así los muertos, en lugar de 700, fueron 25.
Los cubanos hechos prisioneros fueron devueltos a Cuba. Los  muertos también. Hubo un luto nacional riguroso de varios días.
Al coronel Tortoló, el jefe de los asesores militares cubanos en Granada, por refugiarse en la embajada soviética en Saint George, luego de haber sido recibido como un héroe por Fidel Castro, lo degradaron y enviaron a la guerra de Angola.
Lo ocurrido en Granada en octubre de 1983 es una historia que nos ha sido muy mal contada a los cubanos, con muchas mentiras y distorsiones.
Maurice Bishop, el premier socialista de Granada, no fue derrocado y asesinado por los soldados norteamericanos que invadieron su país, como pudiera suponerse a juzgar por lo que dicen –o mejor, no dicen- el periódico Granma y el Noticiero de Televisión. Bishop, que en 1979 derrocó al gobierno del premier Eric Gairy, había sido depuesto semanas antes de la invasión norteamericana por un golpe de estado de elementos ultra-izquierdistas del Movimiento New Jewel, dirigidos por Noel Coard y Hudson Austin.
Cuando las fuerzas norteamericanas invadieron Granada el 25 de octubre, hacía ocho días que Maurice Bishop estaba muerto. Bishop, su amante (la ministra de Educación Jacqueline Creft), y otros 15 integrantes de su gabinete fueron ultimados por los golpistas en Fort Rupert el 17 de octubre.
No obstante, del modo que los medios oficiales cubanos siguen contando la historia de lo ocurrido en Granada en octubre de 1983, parecería que los autores del asesinato de Bishop y sus ministros fueron los norteamericanos y no los golpistas del Consejo Revolucionario Militar.
De no haber ocurrido la invasión norteamericana, ¿habría el régimen cubano apoyado al nuevo régimen instaurado en Granada? Es probable que sí, porque a pesar de las estrechas relaciones de Fidel Castro con Bishop, luego de su derrocamiento y posterior asesinato no fueron evacuados los varios cientos de cubanos que había en Granada, la mayoría de los cuales trabajaba en la construcción de un aeropuerto en Point Salines, al sur de la isla.
Los gobiernos de Cuba y Granada aseguraban que aquel aeropuerto, de extensión desmesurada para una isla con una superficie de poco más de 344 kilómetros cuadrados, sería destinado al turismo internacional, pero los norteamericanos sospechaban que sería utilizado con fines militares por la Unión Soviética y Cuba en momentos en que los conflictos en El Salvador, Nicaragua y Angola estaban en su apogeo.
La invasión norteamericana se proponía salvaguardar las vidas de más de un centenar de norteamericanos que estudiaban en la Escuela de Medicina de la Saint George’s University, según aseguró el presidente Ronald Reagan. Pero, más que eso, buscaba  impedir que se convirtiera en una especie de portaviones soviético en el Caribe el estratégico aeropuerto con una pista de aterrizaje de más de 10 000 pies de largo que construían los cubanos de la UNECA en Point Salines.
Treinta y ocho años después, los medios oficialistas cubanos siguen con su versión distorsionada de lo ocurrido en Granada.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Vacunación antipolio: Evidencia certera de la prioridad que Cuba concede a la inmunización de su pueblo

Cuba es el único país del mundo que desde la década del 60 mantiene campañas de vacunación contra la poliomielitis. Foto: ACN.Hace sólo unos días, al ofrecer una actualización sobre el desarrollo de la vacunación anticovid en el país, enfatizábamos que la voluntad de Cuba por proteger mediante la inmunización de disímiles enfermedades a su población no es algo que surgiera al calor de esta pandemia.
Esta, decíamos, es una determinación que ya cumplió 59 años, desde que en 1962 se llevara a cabo la primera campaña de vacunación en Cuba. Desde la primera campaña contra la polio hasta las actuales vacunas combinadas, la población cubana es hoy una de las más protegidas contra múltiples patologías.
Este 24 de octubre, en un nuevo Día Mundial contra la Poliomielitis, vale recordar cuán prioritario ha sido para esta nación la inmunización de su pueblo.
Aquella primera campaña contra esta enfermedad que afectaba duramente a niñas y niños cubanos, ocasionándoles parálisis aguda e invalidez motora, marcó el inicio de un largo camino hacia la transformación decisiva del cuadro de morbilidad y mortalidad del país, reduciendo el número de enfermos y fallecidos por padecimientos absolutamente prevenibles, para mejorar los indicadores de salud de la población cubana.
Junto a la batalla contra una enfermedad ancestral como la poliomielitis, que tanta muerte y sufrimiento causó a familias enteras, nació el Programa Nacional de Inmunización (PNI), que devino una apuesta temprana a la medicina preventiva, y cuya concepción totalmente gratuita, de acceso universal, integrada en el primer nivel de atención, y con activa participación comunitaria, permitió alcanzar hoy coberturas superiores al 98 % de vacunación en todo el territorio nacional, con un elevado nivel inmunitario de la población.
Foto: Archivo.
El impacto de esa primera campaña fue excepcional, ya que se logró la eliminación de la poliomielitis en apenas cuatro meses después de iniciada la vacunación, e impulsó además el proceso de eliminación de la enfermedad en la región de las Américas. Cuba se convirtió en el primer país de América Latina en declararse territorio libre de poliomielitis.
El pasado mes de marzo, aún en medio de esta devastadora pandemia, Cuba concluyó la 60 campaña nacional de vacunación antipoliomielítica oral bivalente. Más de 400 mil niños fueron vacunados desde el 22 de febrero hasta este seis de marzo, con lo cual nuestro país garantizó mantener eliminada la poliomielitis.
Es válido remarcar que Cuba es el único país del mundo que desde la década del 60 mantiene campañas de vacunación contra la poliomielitis. El Programa Nacional de Inmunización en Cuba prevé la administración de dos tipos de vacuna contra ese padecimiento.
Estas son la inactivada, por vía intradérmica ( IPV), y la vacuna viva y atenuada, oral (OPV) permite la protección de la población de los tres tipos de poliovirus.La primera se suministra a los niños a los cuatro y a los ocho meses de edad y la segunda, mediante las campañas de inmunización en dos momentos en el año.
Desde 1961 hasta la fecha se han suministrado más de 857 millones de dosis y la población menor de 72 años está protegida contra esa enfermedad infecciosa, producida por un virus que ataca la médula espinal, provoca atrofia muscular y parálisis y puede prevenirse mediante la vacunación.
En el año 1995, cuando Cuba recibió la Certificación de Erradicación de la Poliomielitis por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el representante de Unicef en Cuba en ese momento señaló al referirse a este resultado que “se trata entonces de un esfuerzo muy sostenido, jamás abandonado y que, de una manera que hasta es difícil comprender por algunos, se ha consolidado precisamente en los momentos de mayores dificultades y de severas restricciones económicas”.
Es esfuerzo, pero es ante todo voluntad de proteger lo más valioso: la vida de nuestros niños.
Vea además:
Sonia Resik: “Mi mayor reto es que la virología cubana siga siendo un puntal”

Leer más »

Cuba y el doble rasero desinformativo

Foto: Archivo.El último informe de la Federación Internacional de Periodistas, que denuncia el asesinato de 65 profesionales en 2020, 17 más que el año anterior, apenas ha pasado de alguna nota de agencia (1).
Los medios han preferido poner el foco en la reciente rueda de prensa de la Sociedad Interamericana de Prensa, patronal del sector que, desde Miami, colocaba, a la cabeza de la lista de “peores países para el periodismo”… a Cuba (2). Un país sin asesinatos de periodistas desde hace… ¡63 años (3)!
No son los apagones de Cuba, donde el servicio eléctrico está gravemente afectado por las sanciones económicas o las amenazas de EEUU a los barcos petroleros (4). Son los de Puerto Rico que, cuatro años después del huracán María, que dejó sin electricidad a la Isla durante un año (5), vive protestas por el mal servicio que gestiona una compañía privada (6). ¿Oiremos ahora –como nos dicen siempre sobre Cuba- que “el sistema no funciona”?
¿Se imaginan que, en Cuba, se produjeran casi 200 muertes en un motín carcelario, así como el suicidio de cuatro presos (7)? ¿Que el gobierno cubano, para detener la delincuencia, decretara el estado de excepción y sacara el ejército a las calles (8)? ¿Que su presidente apareciera en los Pandora Papers, como titular de cuentas y sociedades en paraísos fiscales (9)? Tendríamos una tormenta mediática. Pero todo ha ocurrido en Ecuador y su presidente es amigo de EEUU. Y no hay ninguna tormenta.
Por órdenes de Washington, Canadá encarceló durante tres años a Meng Wanzhou, ejecutiva de la empresa china Huawei (10). Son ya nueve años de cerco y encarcelamiento del periodista Julian Assange, por parte de Reino Unido… y por órdenes, también, de Washington (11). Y por órdenes de Washington, Cabo Verde detuvo, encarceló y entregó al diplomático venezolano Alex Saab (12). Pero ¿nos habla la prensa de “detenciones ilegales” (13), de “secuestros” (14) o de “torturas” (15) del “régimen” de EEUU? Jamás. Esas expresiones están reservadas para el gobierno de Cuba, si este decide aplicar sus leyes a golpistas –llamados “disidentes”- pagados… por Washington.
El periodista andaluz Fonsi Loaiza ha sido condenado a una multa de 2.100 euros por un tuit, en el que culpó a la policía española de la muerte de un inmigrante, vendedor ambulante, tras una persecución (16). Es una sentencia más en la larga lista de condenas, varias a prisión, a tuiteros, periodistas y artistas en el Estado español (17) (18). ¿Ha habido protestas en la prensa? Ni una. Ahora, si en Cuba llevan a tribunales a quien pide, en las redes, el bloqueo económico o la invasión militar a su país (19), entonces sí: leeremos encendidas denuncias contra la “falta de libertad de expresión” en la Isla (20).
En el informe anual de la organización Global Witness, Colombia vuelve a ocupar el primer lugar mundial en número de líderes ambientales asesinados: 65 (21). Además, según datos de Indepaz, este año van ya 136 lideresas y líderes sociales asesinados (22). Pero no es noticia internacional. Porque ni una sola de estas personas… era cubana.
Javier García, responsable en Beijing, durante años, de la Agencia española de noticias EFE (23), ha anunciado su retirada del periodismo, tras denunciar la “bochornosa guerra informativa contra China” y la sumisión a “los medios estadounidenses y el Departamento de Estado” (24). No verán una sola entrevista en la prensa española.
Y para acabar, una fotografía: un ciudadano de un país capitalista pobre (Haití), cazado a lazo por el policía del país capitalista más rico del mundo (EEUU) (25). ¿Han adivinado el título de la fotografía? Está clarísimo: “Capitalismo”. Hasta la próxima.
(Tomado de La Pupila Imsomne)
[embedded content]

Leer más »

La protesta silenciosa de los cubanos ante el Vaticano

LA HABANA, Cuba. – Desde hace decenios me opongo al régimen comunista que desgobierna la desdichada Cuba. Eso es un hecho bien conocido que, entre otras, me ha costado tener que “disfrutar”, en dos temporadas (de años cada una), de la discutible “hospitalidad” del castrismo en diferentes islotes de su Archipiélago DGP (Dirección General de Prisiones).
También soy católico practicante, miembro de la habanera Comunidad de Nuestra Señora del Rosario, en el Vedado capitalino. Esta circunstancia ha sido, por supuesto, menos divulgada que la anterior. En definitiva, se trata de una opción de carácter personal, que no tiene por qué interesar mayormente a los lectores de CubaNet.
Debido a esa condición que he mencionado en el párrafo precedente, soy renuente a escribir cosas que, de manera directa o indirecta, afecten a mi Iglesia. Me parece que es algo natural; en definitiva, considero que las esferas política y religiosa, aunque tienen inevitables puntos de coincidencia, en lo esencial son independientes una de la otra.
Recuerdo solo dos excepciones a esa regla que me he trazado. Una fue un trabajo periodístico que consagré a criticar un artículo aparecido en Vida Cristiana. En esa nota, el autor utilizaba términos peyorativos como el asqueroso de “gusano”, un vocablo ideado por los castristas, pero que ya ni siquiera ellos utilizan para referirse a los desafectos a su sistema.
La otra excepción estuvo motivada por la encíclica Fratelli tutti, emitida por el actual Papa. En esta ocasión, mi titular aludía a la traducción de ese nombre al castellano: “Todos somos hermanos”, ¿pero algunos lo son más que otros?”. Es que el citado documento papal contiene críticas a la libre empresa, ¡pero ni una sola palabra en contra de la dirección estatal de la economía!, que es el sistema que ha producido y sigue produciendo mayor número de calamidades y crímenes —¡incluso contra los cristianos!— en todo el mundo.
Ahora, me veo obligado a incumplir de nuevo aquella norma de conducta que me he trazado de manera voluntaria. Se trata de un hecho que considero escandaloso, el cual ha tenido por escenario la ciudad de Roma: a un grupo de varios centenares de católicos cubanos residentes en Italia y otros países, se les prohibió el acceso a la Plaza de San Pedro, donde el papa Francisco pronunció su habitual alocución dominical.
Este mismo diario digital ha transmitido el reportaje de su corresponsal Marinellys Tremamunno. En él se observa al nutrido grupo de compatriotas, que enarbolaban banderas cubanas; algunos vestían ropas en las que lucían los colores nacionales o portaban letreros alusivos a las aspiraciones que tienen con respecto a su Patria.
“Jamás un grupo tan numeroso de cubanos se había concentrado en el Vaticano”

Aquí debo matizar las diversas interpretaciones que puedan hacerse de la prohibición de acceso a la Plaza de San Pedro. Se sabe que, desde la firma de los Pactos de Letrán en 1929, el Vaticano, enclavado en el corazón de la Ciudad Eterna, es reconocido como un estado independiente. Sin embargo, como la actividad policial es algo que no cuadra a un país confesional, esas labores las realiza la policía italiana.
El hecho cierto es que esta última cerró el paso hacia la plaza al numeroso grupo de nuestros compatriotas. Se trata —insisto— de un acontecimiento insólito y francamente escandaloso. ¡Que a una delegación de nacionales de un país católico, identificados claramente por sus símbolos patrios, se le impida acceder a la plaza vaticana! Hasta donde sé, se trata de la primera ocasión en que se ha producido tal impudicia.
Por ello, se hace imprescindible elucidar, ¡pero de manera muy clara!, quién emitió la orden con la indignante prohibición. ¿Se trató de un jefe policial italiano o este actuó cumpliendo instrucciones de alguna autoridad vaticana! Aunque el bochornoso suceso es reciente, supongo que dé muchísimo de qué hablar en los medios masivos y las redes sociales. El escándalo apenas comienza.
No quiero terminar este trabajo sin hacer alusión a la actitud digna, inteligente y correcta asumida por nuestros compatriotas. Ante la arbitraria prohibición, se limitaron a mantenerse reunidos, en absoluto silencio y de espaldas a la Plaza de San Pedro, a la cual les habían prohibido entrar. ¡Bravo por ellos! (Lo “normal” habrían sido el desorden y los gritos). Dudo que esa postura no les gane el acceso a la generalidad de los órganos masivos de comunicación.
Aunque, en puridad, tal cosa resulta superflua, este deplorable suceso nos demuestra una vez más que nuestra Patria puede contar con sus hijos exiliados.
[embedded content][embedded content]
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Del rebrote a la nueva normalidad, ¿tránsito expedito?

Ahora, cuando se vislumbra alguna claridad en este túnel de la covid, la insistencia sigue siendo la misma: reforzar la responsabilidad —que no siempre se logra— a fin de evitar dolorosos retrocesos
Los especialistas insisten en extremar todas las medidas para evitar que nos vuelva a minar la Covid. (Foto: Oscar Alfonso/ACN)

Relacionados

Si la vida anduviera realmente al compás mismo de las estadísticas podría decirse que en esta montaña rusa de la covid andamos ahora mismo con el sobresalto que provoca el estrepitoso descenso. Sí, porque para quien ha experimentado las alturas de los contagios, el aterrizaje viene a ser, cuando menos, un espejismo.

Y no son incredulidades. Que del pico de los enfermos —en el que estuvimos semanas y semanas— hayamos pasado a la llanura de una meseta extensísima y de ahí pendiente abajo viene a ser el tránsito normal de la epidemia que delinean los epidemiólogos, aunque a más de un inexperto se le figure tan “anormal”.

Ha ido declinando todo y tal descenso provoca una sana contradicción: a la alegría por los decrecimientos de los reportes le sobreviene siempre la preocupación. Lo digo porque —a mi modo de ver— no es del todo tranquilizador que, por ejemplo, las consultas de Infecciones Respiratorias Agudas (IRA) sean hoy los mismos locales de puertas abiertas y sillas vacías. Con la circulación viral que aún padecemos, que acudan menos enfermos no quiere decir, creo yo, que verdaderamente haya menos casos.

Hay un sesgo y no es de ahora. Desde que en Sancti Spíritus y Trinidad cambiaron los protocolos y de test rápido pasó a hacerse test SUMA con la obligatoriedad de que el paciente espere el resultado en un centro de aislamiento la asistencia fue mermando.

Se sabe porque a más de uno se le ha oído decir que prefiere quedarse en casa antes que aislarse; porque de otro se ha conocido que ha preferido ocultar síntomas antes que acudir al médico; porque hace más de un mes, cuando Escambray auscultaba las consultas de IRA, advertía que la gente iba menos, aunque estuviésemos en el peor momento del rebrote.

Pero no tan poco como ahora, cuando no exceden las 200 atenciones médicas allí en un día en toda la provincia —pese a que se sigan ingresando hasta la cuarta parte de los que acuden por sospechas de padecer la enfermedad—, o cuando se ve en 24 horas en una consulta la misma cantidad de enfermos que antes se atendía en media hora.

Salud no descarta del todo tal posibilidad; mas, esgrime una certeza: los casos han disminuido porque ha mejorado la situación epidemiológica. Así lo advertía a Escambray el doctor Manuel Rivero Abella, director provincial de Salud: “Está acudiendo a consulta el que realmente tiene síntomas, porque epidemiología tiene cualquier espirituano por la situación que tenemos, pues el virus está disperso en todos los territorios”.

Y en todos los municipios hoy disminuyen los sospechosos y, en algunos, los confirmados. Lo otro que han intentado las autoridades sanitarias que decrezca son los ingresos domiciliarios, aunque en algunos lugares sea a veces solo una aspiración.

En la provincia, decía Rivero Abella, rondan el centenar los positivos ingresados en el hogar y los municipios que más apelan a esta modalidad son Trinidad y Jatibonico.

¿Las razones? Desde la negativa de las personas a ingresar en las instituciones sanitarias hasta el incumplimiento de la medida de aislar a todos. Y no se justifica, fundamentalmente, porque hoy los centros de aislamiento están al 50 por ciento de su capacidad y porque es un síntoma recurrente durante la pandemia: en casa suelen abundar las violaciones de las medidas de seguridad y aumentar los contagios.

En un escenario que se sigue figurando tan complejo no debería desatarse ningún cabo: ni el aislamiento oportuno —que implica también a los contactos de un caso positivo, que desde hace rato se han convertido en una especie de eslabón suelto de esta cadena—; ni los estudios poblacionales para detectar a tiempo posibles contagios; ni las pesquisas, que de un tiempo a la fecha no siempre tocan a todas las puertas.

Los números nos van acortando el camino hacia la nueva normalidad y no será este un tránsito expedito. Para que la provincia decrezca las cifras de confirmados aún más deberán transcurrir, según Rivero Abella, alrededor de 21 días y, mientras tanto, deberíamos prepararnos por todos los flancos para evitar que nos vuelva a minar la covid.

Porque la nueva normalidad, que una vez vivimos para luego volver a retroceder a ese estado de sitio que semeja todo rebrote, implica otra vida: con el nasobuco protegiendo hasta la sonrisa, con la solución desinfectante a mano y en las manos, con la distancia que nos une en el cuidado de los otros, con la prudencia que no debiera dejar de acompañarnos nunca.  

Y podrán pasar los años, pero desde marzo del 2020 y, por ahora, vivir significa más que nunca andar todos los días sobre el filo del peligro.

Leer más »

Reflexiones sobre el trabajo social comunitario

Foto: Archivo.Recién nombrado rector de la Universidad de La Habana, José M. Miyar Barruecos visitó la entonces llamada Escuela de Letras y de Arte. Muy pronto, estudiantes y profesores del alto centro de estudios lo conocieron por Chomy, un apelativo más familiar y cercano.
En aquel primer encuentro era portador de una propuesta singular. El proyecto consistía en emprender, a partir de una estadía de varias semanas, estudios dirigidos a difundir la cultura en zonas históricamente desfavorecidas del país. Grupos de maestros se distribuirían junto a sus alumnos a lo largo del territorio nacional, desde Minas de Matahambre hasta Punta de Maisí. La idea nos entusiasmó. Encendió la llama del espíritu misionero latente en cada uno de nosotros.
Por vía académica habíamos accedido a un extenso conocimiento de la historia de Cuba en lo político, lo social y lo económico. Disponíamos de una visión teórica de su estructura socioclasista. Nuestro trabajo profesional se orientaba al abordaje de los procesos evolutivos de las artes y la literatura. Contábamos con información actualizada acerca de las ideas dominantes en la época sobre los problemas derivados del legado neocolonial, el consecuente subdesarrollo y las concepciones desarrollistas de matriz latinoamericana.
Con todo ello creíamos tener las herramientas requeridas para llevar adelante una tarea culturizadora. El choque con la realidad concreta nos impondría un profundo examen autocrítico. Sin renunciar a nuestra vocación de maestros comprendimos que, ante los desafíos de una realidad compleja y contradictoria, tendríamos que asumir la modesta posición socrática de permanentes aprendices.
Se imponía, en primera instancia, una revisión del concepto de cultura, que rebasaba en mucho la evolución de las artes visuales, la arquitectura, la música, las expresiones escénicas y literarias procedentes de fuentes europeas, africanas y latinoamericanas.
Todo grupo humano es portador de una cultura forjada en condiciones concretas de vida, modos de supervivencia, prácticas laborales, formas de establecer relaciones interpersonales, de conservar tradiciones a través de una memoria a veces deshilachada, de tener sueños y expectaciones. En ese complejo entramado histórico y social se fraguan valores.
Para desencadenar acciones transformadoras en cada contexto específico había que formular proyectos de investigación. El propósito era propiciar el siempre renovado conocimiento de la realidad, sometida a cambios acelerados en virtud de la obra mayor emprendida por la Revolución. Con las posibilidades abiertas por el acceso universal a la educación, la electrificación extendida a todo el país incentivaba el progreso material y ponía los medios de comunicación al alcance de las grandes mayorías.
No había pasado mucho tiempo desde aquel impacto iniciático cuando, a la vuelta de los años 70, la universalización de la Universidad impulsada por Fidel ofreció la oportunidad de implementar un proyecto de investigación-desarrollo. Podíamos contar en el Escambray con la experiencia acumulada por el grupo de teatro que dirigía Sergio Corrieri. El territorio padecía de un relativo estancamiento, resultante de la etapa de lucha contra bandidos.
La voluntad política delineó entonces una acelerada modernización que ofrecía a los campesinos la opción de pasar del bohío aislado —todavía alumbrado por rudimentarias chismosas— a pequeños conglomerados urbanos, donde dispondrían de electricidad, agua corriente y televisión. La oferta era tentadora, pero implicaba rupturas de hábitos, modalidades laborales y un arraigado vínculo con la tierra, ratificado con la adquisición de la propiedad a partir de la Reforma Agraria.
En ese contexto específico, la investigación de terreno se convertía en componente básico de una acción cultural efectiva. El método de entrevistas provocaba en el interlocutor el rescate de su historia de vida. A través del recuerdo del pasado y el presente iba apuntando una proyección de futuro. Sobre esa base se definían vías de acercamiento a expresiones del arte y la literatura.
Eran los primeros pasos para la construcción de un sujeto participativo, apto para la transformación progresiva de su realidad. El trabajo emprendido no pudo mantener la continuidad requerida. La vida universitaria recobró su cauce tradicional.
Ahora, cuando las miradas se detienen en los barrios menos favorecidos, se me agolpan los recuerdos de una experiencia vivida medio siglo atrás. Fue una aventura hacia lo desconocido. Al intentarla, nos sentíamos desarmados. Sobre las huellas que pudimos haber dejado en el Escambray ha crecido la hierba. Para los animadores de aquel proyecto, en cambio, dejó una marca imborrable. Constituyó un aprendizaje intenso. Implicó un enorme desafío intelectual.
Modificó nuestro concepto de cultura. Aprendimos que la investigación sistemática de la realidad ofrecía las claves para entablar un diálogo productivo con el otro, para desencadenar procesos de autorreconocimiento y propiciar la apertura hacia zonas más amplias de la creación artístico-literaria. Era el modo de contribuir a la construcción de un sujeto participativo, transformador de su contexto y encaminado hacia una progresiva emancipación.
(Tomado de Juventud Rebelde)

Leer más »

Biden: Expectativas vs. Realidad

Joe Biden prometía ser la calma después de la tormenta. Su llegada a la Casa Blanca levantó expectativas –exageradas pero comprensibles– después de cuatro años de navegar en el caos y la incertidumbre que significó la presidencia de Donald Trump.Durante la campaña electoral no ofreció demasiado. De hecho en aquel momento el único candidato con un programa claro y propuestas de políticas específicas era Bernie Sanders. Biden apenas se limitó a presentarse como el “anti-Trump”, el único capaz de derrotarlo, el conciliador que regresaría al país a la ruta de la “normalidad”. Como si el Trumpismo fuera un accidente o un paréntesis que se pudiera borrar con facilidad.
Biden también fue presentado como el portador del cambio, que debería reconstruir a Estados Unidos. Algunos incluso lo compararon con Franklin Delano Roosevelt, quien no solo es el presidente que más tiempo ha ocupado el cargo –12 años y 4 elecciones– sino quien, con su New Deal, condujo al país a salir de la Gran Depresión de los años 30 y hacia la etapa de mayor prosperidad en su historia –la posguerra– mediante una reforma radical con la regulación y la gestión estatal de la economía como piedra angular. La derecha extrema llegó a calificar a Biden como socialista, una idea absurda que solo se explica por la polarización y la sobresimplificación del debate político, unido al profundo desconocimiento de millones de personas.
Contó con una base electoral emanada de la oposición a Trump y una especie de “unión por la negación”. Para mantener su apoyo debía actuar de tal forma que satisficiera un vasto sistema de demandas, orientadas a cambiar el rumbo del país –lejos de la administración anterior– y gestionar de manera efectiva la profunda crisis que atraviesan.
En sus nueve meses de gobierno el índice de popularidad de Biden ha caído del 53 al 44%, de acuerdo con el promedio de encuestas ofrecido por el proyecto FiveThirtyEight. La crisis sanitaria no resuelta, la turbulenta retirada de Afganistán, la crisis migratoria en la frontera con México, las luchas internas en el Congreso y la imposibilidad de aprobar los principales proyectos de su agenda, han contribuido a esa pérdida de confianza en su gestión.
El número de casos y fallecidos por COVID-19 sigue siendo alto, en un escenario donde la vacunación está estancada por la resistencia de los distintos movimientos anti-vacunas, y esa defensa de la “libertad individual” a toda costa que incluye la libertad para no usar mascarillas aunque pongan en riesgo su vida y la de los demás. Ha habido incluso protestas de madres y padres que se niegan a que sus hijos usen mascarillas en las escuelas.
Por otra parte, a Biden le tocó pagar los platos rotos de Afganistán, aunque la retirada estaba planificada desde el gobierno anterior. Eso podría tener consecuencias geopolíticas con implicaciones para la proyección exterior hacia América Latina y por supuesto hacia Cuba, aunque ese es un tema que merece un análisis aparte.
La crisis económica también es una realidad, con una caída del PIB de 3,5% el año pasado –la mayor desde 1946– de la que aún no se han recuperado. Según la Encuesta Económica de CNBC All-America, también hay un declive en las opiniones sobre su manejo de la economía, con solo un 40% de aprobación y un 54% de desaprobación, un aumento de 7 puntos desde julio. Una escasa mayoría de los estadounidenses todavía respalda su manejo de la pandemia pero el margen se ha reducido. El 45% desaprueba esa gestión, en comparación con el 38% en julio. La inflación fue, junto con el coronavirus, la mayor preocupación para los estadounidenses encuestados.
En lo que va de año ha habido 255 huelgas de trabajadores, 43 de las cuales ocurrieron en octubre, según un rastreador de la Universidad de Cornell. Los expertos culpan a una confluencia de condiciones del mercado laboral: niveles récord de personas que renuncian a sus trabajos y una escasez de trabajadores que aceptan empleos de bajos salarios. También hay que incluir en el análisis la caída sostenida de la calidad del empleo, la tendencia al estancamiento de los salarios y el aumento de la desigualdad.
Las últimas semanas han sido especialmente difíciles para la administración Biden, por la parálisis en el Congreso de su proyecto de infraestructura. El Caucus Progresista prometió votar en contra si se consideraba en la Cámara sin una votación simultánea sobre un proyecto de ley de reconciliación mucho más abarcador, que incluiría inversión en programas sociales y medidas para enfrentar el cambio climático. Esa opción ha sido bloqueada por quienes los progresistas llaman “demócratas corporativos”, más interesados en complacer a sus donantes de campañas que a sus bases electorales.
Ese fenómeno no es nuevo en Estados Unidos. Un estudio publicado en 2014 por Martin Gilens y Benjamin I. Page confirmó que las élites económicas tienen un impacto mayor en la conformación de políticas públicas que los intereses de los ciudadanos comunes. Es el resultado de su sistema electoral y de tener empresarios tomando decisiones legislativas. Por eso temas como el aumento de los impuestos para los más ricos son tan difíciles de aprobar en el Congreso.
Además, hay que considerar los efectos de la polarización partidista en el estancamiento legislativo, que se debe entender como parte de un fenómeno más amplio de polarización en la sociedad. Cualquier observador sobre la realidad de Estados Unidos puede notar que el conflicto partidista se ha vuelto más agudo en los últimos años. Temas como los impuestos, el control de armas, la inmigración, la reforma sanitaria, se discuten intensa y sostenidamente en el Congreso sin que eso se refleje en la producción de legislación al respecto.
Ese estancamiento en el Congreso podría afectar los comicios de medio término de noviembre de 2022, cuando irán a elecciones la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Los demócratas podrían perder su ya menguada mayoría, lo cual hará todavía más difícil que pueda avanzar cualquier propuesta de Biden. Eso, a su vez, impactará en las presidenciales de 2024.
Al mismo tiempo, hay una pérdida de confianza en el sistema electoral, que ha estado creciendo sostenidamente desde 2016 y fue alimentada por Trump y sus acusaciones de fraude en 2020. Esa se ha vuelto práctica común, como vimos en el referéndum reciente en California cuando Larry Elder afirmó que las elecciones estuvieron amañadas.
De acuerdo con el Washington Post, los republicanos han propuesto o aprobado medidas en al menos 16 estados que trasladarían ciertas autoridades electorales del ámbito del gobernador, secretario de estado u otros funcionarios del poder ejecutivo a la legislatura. Un proyecto de ley en Arizona establece que la legislatura puede “revocar la emisión o certificación del secretario de estado de un certificado de elección” por mayoría simple de votos. Es como si se estuviera preparando la escenografía para un posible caos.
Estados Unidos vive una crisis política profunda. Las señales de alarma pueden quedar en un segundo plano ante urgencias como la crisis sanitaria o ciertos escándalos mediáticos, pero están ahí: el asalto al Capitolio el 6 de enero sigue siendo un tema no resuelto; el aumento del extremismo ideológico y de los grupos de odio; la violencia política; la crisis migratoria; el crecimiento sostenido de la desigualdad.
La de Biden es todavía una presidencia joven; aún no cumple un año en el cargo. Es importante entender que él es también parte de esos “demócratas corporativos”, un conservador acostumbrado a negociar con el Congreso y defender los intereses de las élites. El problema es que si la crisis en curso no da señales de solución, es posible –y hasta probable– el regreso del Trumpismo a la Casa Blanca en 2024.

Leer más »

Nicaragua, elecciones para qué

MIAMI, Estados Unidos. – Para el electorado es desalentador participar en unas elecciones en las que el resultado está previamente anunciado, como sucede en Nicaragua, Venezuela, Bolivia y Cuba, donde la oposición y los votantes están plenamente limitados en sus derechos.
Hacer campaña electoral en un plano de igualdad bajo un régimen autoritario o una dictadura es una vana ilusión. Las autoridades electorales, así como las fuerzas armadas, están a la orden del partido gobernante. Sobre los derechos de la oposición pende una guillotina, más despiadada que la legendaria espada de Damocles, que da igual que se llame Movimiento al Socialismo, Frente Sandinista de Liberación Nacional, Partido Socialista Unido de Venezuela o Partido Comunista de Cuba.
Las oportunidades de la oposición de realizar sus actividades son muy limitadas y las más de las veces, si logran que el poder no las criminalice como ocurre bajo los regímenes castrochavistas, es por la solidaridad internacional y la disposición de los países democráticos y organismos internacionales a imponer sanciones a los transgresores.
Nicaragua se apresta para una de las farsas electorales más colosales de su historia. Daniel Ortega y su esposa, Rosario Murillo, señalados de haber cometido numerosos crímenes contra la ciudadanía, son los candidatos más visibles, aunque tal vez los más repudiados por el pueblo, ya que la dupla que lleva gobernando más de 25 años tiene encarcelado a los siete aspirantes a la presidencia con mayores opciones. 
Al gobernante nica no se le puede discutir su capacidad para conservar el poder, paralela a la de lograr pasar casi inadvertido para la mayoría de las instituciones defensoras de la democracia, los derechos humanos y la prensa internacional. 
El caudillo sandinista ha cometido todo tipo de tropelías y ha manipulado las reglas de la democracia, con particular impunidad. Él ha seguido las pautas de los “salvadores heroicos y sacrificados” que popularizó la Revolución Cubana a principio de la década del 60 ―supuesta defensa de los pobres que se trata, en realidad, de socialización de la miseria.
Recordemos que llegó al poder a través de la violencia en una épica insurreccional que parecía contar con la mayoría del respaldo popular. La Revolución ya fue otra cosa; con el tiempo muchos de sus compañeros lo abandonaron porque no compartían sus intenciones y un importante sector de la población lo combatió con las armas en las manos mientras otra parte partió al exilio.
Su mandato entró en crisis porque la resistencia no cesaba. De esta forma, se vio obligado a convocar elecciones que perdió ante la señora Violeta Chamorro, una victoria que no habría sido reconocida en la actualidad por el gobernante sandinista, según su conducta reciente. 
En el gobierno los demócratas nicaragüenses actuaron como tales y no tomaron contra Ortega y sus partidarios las medidas punitivas a las que tenían derecho por los abusos y depredaciones del gobernante saliente y por el alto nivel de corrupción de su mandato. 
Además, la estrecha alianza sostenida con la Cuba de Castro y la extinta Unión Soviética pudo haber sido considerada una traición a la soberanía nacional. Ambos Estados favorecieron con su intromisión la extensión del conflicto bélico, aparte de su injerencia constante en los asuntos internos de Nicaragua. 
Daniel Ortega, aspirante a gobernante vitalicio del país centroamericano, tal y como lo fue su maestro Fidel Castro en Cuba y aspiró Hugo Chávez en Venezuela, ha sido el discípulo más aventajado del decano de los dictadores del hemisferio. Recurrió a la violencia como medio para conquistar el poder; después, acudió a propuestas democráticas para continuar gobernando, en un intento por legitimar sus mandatos con farsas electorales.
Aunque algunos podrían comparar su estilo de ordenar, reprimir y matar con el de sus predecesores de la dinastía Somoza, es evidente que su forma de llegar al gobierno y aferrarse al mismo es una copia castrochavista. 
De Ortega y los Somoza, se puede decir que son de un pájaro las dos alas, remedando a la poetisa boricua Lola Rodríguez de Tío. También se puede escribir, que ambos reciben en el mismo corazón las críticas, vituperios y repudio de sus conciudadanos. 
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

No tenemos derecho a callar

Con filo asume la política y la polémica en torno a nuestro país desde una posición partidista. Foto: Juvenal BalánCon filo lleva ya par de meses al aire y ha intentado ser un espacio reflexivo sobre las matrices de opinión que suelen querer imponer sobre Cuba. Fruto de un esfuerzo colectivo, el programa ha tratado por todos los medios de eludir verdades absolutas, llamar al debate y a la recepción crítica de cualquier discurso mediático, incluso el propio.
Con una amplia legión de detractores, pero también con muchas personas que lo han acogido con beneplácito, Con filo asume la política y la polémica en torno a nuestro país desde una posición partidista: toda opinión se esgrime a favor o en contra de los fenómenos, eventos y personajes analizados. No nos escondemos para decir que somos partisanos de la Revolución y a ella nos debemos, con mayor o menor tino, pero desde la convicción de que su defensa es más eficaz cuando se practica desde el compromiso irreductible con la verdad.
En su corto recorrido al aire, el programa es celebrado y, al mismo tiempo, tildado como el peor de la parrilla televisiva actual. Y no puede haber problema alguno con ello: es saludable que existan discrepancias, que la gente valore en función de sus gustos, preferencias e intereses. Con lo que sí no vamos a estar nunca de acuerdo es que, amparados en un supuesto ejercicio de la libertad de expresión, se ofenda y se amenace.
Ha sido precisamente ese el mayor resabio de los que nos involucramos en esta riesgosa aventura de hablar desde y sobre Cuba: la profusa y entristecedora campaña que el bando de los que odian y deshacen han urdido para tratar de amedrentar no solo al equipo de Con filo, sino a todo aquel que piense de forma distinta. El lenguaje de odio y la violencia simbólica, las amenazas de muerte y represalia contra los defensores de la Revolución, se han hecho lugar común. Es casi un cliché, un detalle cotidiano, que las personas se deseen la muerte cuando el vasto internet ocupa el espacio entre ellas.
Es increíble ver cuánto puede cambiar una persona cuando sufre de esa intoxicación por odio, cuando se deja influir por ambientes en los que se premia y se aplaude la violencia. No es algo que debamos asumir como inherente o exclusivo de las «nuevas dinámicas digitales», pero ciertamente hay una tendencia al paroxismo del vituperio en la posibilidad de ofender con impunidad, sin tener que ver a los ojos de la potencial víctima. Si antes se decía que el papel aguantaba casi todo, hoy podemos afirmar que Facebook y Twitter son un interminable papiro de vulgaridad y rencor.
Esta realidad debe llamarnos a permanente introspección. Debemos revisarnos a fondo para que conductas de esta índole no se imiten en el campo revolucionario. Siempre debemos ser mejores que nuestros enemigos, luchar por la Revolución con ética e inteligencia, ganar para nuestra causa a lo mejor de la sociedad cubana y tratar siempre de convencer a aquellos que han sido secuestrados por voceros del caos y la destrucción, que lo mismo llaman a asesinar, a provocar estallidos sociales o a una intervención militar.
Y a esa eticidad debemos acompañarla con valentía, para no dejarnos amedrentar por esa maquinaria mediática de odio, que intenta intimidar a todo aquel que, aun en circunstancias muy complejas, aboga por el socialismo; y honestidad, para no callarnos ante los ataques más bajos y viles, pero también para alzar nuestra voz ante cualquier injusticia, cualquier error que se cometa dentro y fuera de nuestro país.
Debemos romper el aparente monopolio sobre la crítica que parece ejercer la contrarrevolución. Es perentorio que abordemos temáticas o sucesos escabrosos, difíciles de digerir, antes que dejar ese espacio a nuestros enemigos, que contarán la historia a su manera. Toda laguna que dejemos en el relato mediático de nuestra realidad será utilizada en nuestra contra: no tenemos derecho a callar.
A esa valentía, a ese compromiso con la verdad desde la Revolución, a ese modo ético y límpido de luchar por el socialismo en Cuba, se encomienda Con filo, un programa de apenas 15 minutos que sigue intentando rasgar la costura de la manipulación mediática y adentrarse en la arista filosa de los acontecimientos.
(Tomado de Granma)

Leer más »

El liberalismo en el siglo XXI

MIAMI, Estados Unidos. – Comienzo por hacer una distinción elemental. El liberalismo al que me refiero no tiene nada que ver con el significado de esa palabra en Estados Unidos. Las ideas liberales que sostengo (o las que me sostienen) son las que se definen como tales en el resto del planeta. Tiene que ver con Estados pequeños y eficientes, muy pendientes de los derechos de propiedad, con gobiernos limitados por la ley escrita, con libertades y democracia, y organizados en torno al mercado.
Continúo.
El esfuerzo de los “cabeza-calientes” para destruir el liberalismo es ingente. (Los peruanos, con esa habilidad humorística que tienen para poner motes, les llaman “termo-cefálicos”). Los “cabeza-calientes” le han abierto fuego al liberalismo desde la izquierda radical y la derecha más conservadora, casi siempre religiosa. Se han inventado una expresión ―“el neoliberalismo”― para golpear las ideas más fácilmente. Sin embargo, no han podido destruirlas. ¿Por qué? Por lo que sigue.
En el siglo XVIII, cuando comenzó a arraigar el liberalismo moderno, se trataba de enterrar las “monarquías absolutistas” y con ellas el sistema de privilegios que caracterizaba al “antiguo régimen”, entregándoles la soberanía a “los pueblos”. (“Los pueblos”, en esa época, eran los varones blancos). Eso se logró plenamente durante la revolución americana de 1776 con Thomas Jefferson, Benjamín Franklin y George Washington. En Inglaterra, en ese mismo año, se publicó un libro fundamental para entender la lógica, a veces contraintuitiva, del liberalismo: Indagación sobre la naturaleza y las causas de la riqueza de las naciones por Adam Smith. En todo caso, surgió y se mantuvo la revolución industrial británica hasta que Alemania, primero, y EE. UU, después, recogieron el testigo.
El siglo XIX fue el de las repúblicas latinoamericanas. Comenzó como una respuesta a Napoleón que había tomado prisionera a la familia real española. Desde el rey Carlos IV, a su mujer María Luisa de Parma, presuntamente ligada con el verdadero gobernante, don Manuel Godoy, y a su hijo, el lamentable Fernando VII.
Los latinoamericanos comenzaron las guerras de independencia dando “vivas” a Fernando VII y las concluyeron dando “mueras”. Luego los liberales se ocuparon, grosso modo, de educar al pueblo, de eliminar la importancia que había tenido la religión católica, durante la Conquista y Colonización de España, de reivindicar el divorcio, y claro, de combatir a los conservadores a sangre y fuego. En Europa fueron los años de Mazzini y Garibaldi, los dos Giuseppe que dejaron una honda huella en Italia y en América Latina. (Garibaldi fue ciudadano de Perú).
Entre 1870 y 1914 hubo un periodo de crecimiento mundial a remolque de las ideas liberales. Fue, realmente, la “belle époque”. Pero el fascismo y el comunismo lo echaron todo a perder. Del 14 al 45, terminada la Segunda Guerra mundial, y aún hasta 1989, con el derribo del muro de Berlín y la subsecuente desaparición de la URSS, sobrevino un periodo de “estadolatría”. De una parte las ideas marxistas y de sus primos fascistas, y de la otra, oponiéndose, el keynesianismo, aunque fuera democrático, dominaron el pensamiento occidental.
En 1947 don Salvador de Madariaga, exiliado antifranquista en Londres, escribió el manifiesto fundacional de la Internacional Liberal. En él se quejó de que entre 1914 y la segunda posguerra (que era, en realidad la Guerra Fría), lo que había sucedido era la desaparición de las ideas liberales. Había que revivir esa manera de enfrentar la convivencia. Al fin y al cabo, por ese mismo se había creado en Suiza la Sociedad Mont Pelerin y los más destacados economistas y pensadores ―Hayek, Mises, Friedman― reivindicaban el pensamiento liberal.
En efecto, no hay un criterio más absurdo que rechazar el liberalismo con un “son-ideas-del-pasado”. No. Son ideas del presente porque existe una intención de escuchar las nuevas tendencias sociales e incorporarlas a los reclamos del liberalismo, siempre y cuando no estén en conflicto con las bases programáticas.
Se puede ser liberal y creer que existe un derecho sobre el propio cuerpo a utilizar drogas, como piensan Friednan, Benegas Lynch y Gloria Álvarez. No recomiendan esa estupidez, pero reconocen ese derecho. Lo mismo sucede con el Movimiento Me Too, la “corrección en el lenguaje” para no herir innecesariamente a nadie o la capacidad de colocarse bajo la piel de las personas negras y entender que, a estas alturas, no tiene sentido defender los símbolos sureños. Simultáneamente, nada hay más liberal que, por ejemplo, respetar y concederle todos los derechos a la comunidad LGBTIQ (Lesbianas, Gais, Bisexuales, Trans, Intersexuales y Queers). Sencillamente, ha llegado su momento.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Indecencia

Concierto de Silvio Rodríguez en el Wizink Center de Madrid, 2 de octubre 2021. Fotos: Daniel Mordzinski.Recurrir a la ofensa y la manipulación crea hábito, como ciertas sustancias, en las filas de los que de una manera desembozada, ya sin afeites ni prestidigitaciones leguleyas, se pronuncian por subvertir el sistema político por el que la abrumadora mayoría de los cubanos votamos con entera libertad y conocimiento de causa.
Así quisieron pasar gato por liebre en el caso de un supuesto mensaje suscrito por Silvio Rodríguez en el que incitaba a la juventud cubana a participar en una por estos días publicitada convocatoria antipatriótica.
Tras aclarar que habían extraído y a la vez extraviado fuera del contexto original un fragmento de la entrevista audiovisual que Silvio concedió a la realizadora Raquel González cinco años atrás, el trovador calificó la acción con estas palabras: “Vaya bajeza, falta de decencia”
Realmente hay mucha bajeza e indecencia en determinados circuitos. Youtoubers posicionados en Miami y áreas colindantes, bien pagados por la ultraderecha radicada allí, lanzan improperios y amenazas contra periodistas, artistas e intelectuales que habitan y trabajan en la Isla y expresan el deseo de que nos dejen vivir en paz.
A una reconocida y querida artista cubana la denigran de la peor manera. Como no es posible erosionar su prestigio escénico, le endilgan epítetos soeces para rebajarla como ser humano.
Al joven que conduce un programa de televisión en el que predomina la argumentación y prevalece la sobriedad, un impresentable personaje dedicado a incendiar las redes sociales lo amenaza de muerte.
A un periodista cuyo desempeño ha destacado por su sagacidad y objetividad en la exposición de los temas del momento, alguien que aspira a convertirse en una especie de Vaclav Havel tropical trata de arrimarlo a su sardina valiéndose de la fábula de una amistad pretérita.
Regresando al caso de Silvio no deja de ser curioso el hecho de que algunos de los manipuladores fueron los mismos que en días pasados, a raíz de los conciertos del cantautor en España, intentaron boicotearlo y someterlo a un mitin de repudio. Los mismos que cuando en enero de 2020 uno de los que vendió su alma hizo una apropiación indebida y políticamente maliciosa de una de las más raigales y hermosas canciones del trovador, Ojalá, se reviraron contra la respuesta firme y serena de este: “Es un lamentable acto de parasitismo”
En la entrevista de Raquel González con el autor de Pequeña serenata diurna, Silvio dijo, entre otras, las siguientes palabras: “Pienso que ya lo que ha sembrado la Revolución, el proceso revolucionario, es muy difícil de quitar. Tendrían que pasar generaciones de un bombardeo de una cosa y eso es imposible. Yo lo único que veo peligroso es que, en las esferas gubernamentales, entre los que dirigen el país, se cuele alguien, un plattista” Valga una acotación: los plattistas, los neoplattistas, están entre los indecentes, bajos y manipuladores de la hora actual.

Leer más »

Sicología en tiempos de pandemia: ¿qué recomiendan los especialistas para cuidar la salud mental?

La complejidad del escenario epidemiológico, marcado por la incidencia de la covid, ha obligado al empleo de herramientas sicológicas disímiles en aras de preservar la salud mental
En lo relativo a los infantes, se insiste en el imperativo de no abusar de los medios audiovisuales, sobre todo a la hora del sueño, ya que despabilan y favorecen el insomnio. (Foto: Asamblea Municipal de Yaguajay)

Relacionados

Desplegar todos los recursos de que se disponga desde el punto de vista emocional para ser resilientes ante la pandemia; mantener la serenidad, no desesperarse. Se dice fácil, pero no se consigue del mismo modo con que se enuncia. No si alrededor las personas enferman y mueren, muchas veces dentro del propio seno familiar, o de la vecindad, o del colectivo de trabajo. No si quien está llamado a ser resiliente padece o padeció la covid y sufre de serias secuelas.

Durante más de año y medio nos hemos adaptado a escuchar partes y más partes, reflexiones y más reflexiones, números y más números. Lo que ha predominado en los medios de comunicación masiva, nacionales y provinciales, son elementos relacionados con quienes enferman o fallecen. De manera significativa y contraproducente, han escaseado los mensajes y consideraciones dirigidos a las personas sanas, o a quienes vencieron la enfermedad, pero necesitan saber cómo conducirse e interactuar con el resto de la ciudadanía.

Los especialistas de la Sicología no dudan en formular un grupo de consejos elementales, cuyo hilo conductor es la necesidad de mantener conductas equilibradas, que se traduzcan en acciones enfiladas a preservar la salud mental de los adultos y, en particular, de niños y ancianos, tan sensibles a cambios de ambientes o rutinas y, en el último caso, proclives a la depresión.

Alimentarse correctamente y en los horarios establecidos, practicar técnicas de relajación, ingerir abundante agua, realizar ejercicios físicos, respetar los espacios de cada quien y organizar actividades que ayuden a la distracción (música, lectura, juegos pasivos, conversaciones agradables) son algunos de los tips que se leen o se escuchan en diferentes publicaciones como fórmulas para fortalecer los sistemas nervioso e inmunológico ante la adversidad.  

Particularmente en lo relativo a los infantes, se insiste en el imperativo de no abusar de los medios audiovisuales, sobre todo a la hora del sueño —ya que despabilan y favorecen el insomnio—, así como de mantener un trato cordial y respetuoso hacia ellos, evitando los gritos y otras formas de violencia.

“Se debe sobrellevar con calma, inteligencia y buena disposición la cuarentena; hay que lograr un manejo correcto del estrés”, subrayan los sicólogos. Al indicarlo toman en cuenta lo atípico de la actual situación, calificada como de desastre planetario, y en la que no ayudan el pánico, la negatividad, el egoísmo o la resignación que se instala, a veces, cuando se cree perdido el combate contra un enemigo minúsculo que ha obligado a desplegar políticas y estrategias jamás imaginadas.

Expertos del territorio han subrayado las enormes ventajas de mantener viva la esperanza y confiar en las medidas de autoprotección, toda vez que se ha demostrado la posibilidad de convivir con individuos enfermos sin enfermar.

Las conductas correctas y responsables generan tranquilidad, menos estrés, sostienen. Y recalcan la correlación entre un cuerpo sano y una mente sana, lo cual implica nervios fortalecidos y mayor bienestar para el organismo. La clave está en conseguirlo en el reducido espacio de un hogar, del cual se ha estado privado de salir durante largos períodos de tiempo, porque las medidas a nivel de sociedad han llevado a ello.

La realidad de numerosos países fuertemente azotados por la covid se ha encargado de poner las cartas sobre la mesa: es preciso seguir adelante, comunicarse activamente, regresar a la vida en sociedad, aprender a vivir en circunstancias diferentes a las de antes de la pandemia. Es preciso, también, adaptarse a nuevas normas, como un menor intercambio de abrazos y de saludos con las manos, y reuniones grupales más reducidas, sobre todo si transcurren en espacios cerrados.

También se recuerda la necesidad de evitar el consumo de alcohol y otros productos que actúan como drogas, y se aconseja, a nivel social, participar, en la medida de lo posible, en alguna iniciativa comunitaria o de ayuda grupal. Afortunadamente, existen en nuestro territorio numerosas muestras de solidaridad y desprendimiento estimuladas tanto de forma personal como a través de las redes sociales de Internet, de las que salen fortalecidos quienes hacen el bien y también aquellos que lo reciben.

Se insiste, asimismo, en lo conveniente de pensar de manera realista, no anticipar consecuencias, valorar el riesgo en su justa medida a partir de una información clara, oficial y segura, y generar expectativas positivas para el futuro. Evitar la exposición excesiva a información sobre la enfermedad, con toda la carga negativa que ello puede traer consigo, es otra de las recomendaciones de los especialistas.

Si bien la nación continúa en una etapa compleja de esta crisis pandémica, también es cierto que en las últimas semanas se han producido señales de mejoría en la situación epidemiológica. El incremento diario de los niveles de personas vacunadas y la reducción en los números de nuevos casos de enfermos y de fallecidos son, a no dudarlo, avances de una luz al final del túnel. Aprendamos a visualizar esa luz incluso antes de que aparezca y podremos, con un actuar correcto, acercarla a nuestras vidas.

Leer más »

Jorge Enrique, el poeta cubano que dirige Festival de Cine Latino en Seattle

MIAMI, Estados Unidos.- El poeta cubano Jorge Enrique González Pacheco dirige desde hace trece años el exitoso Festival de Cine Latino en la distante y prominente ciudad de Seattle.
Allí estuve una semana fungiendo como jurado del evento junto a un verdadero ícono de la cinematografía latinoamericana, la directora Fina Torres, a quien debemos, entre otras obras distinguidas, su opera prima Oriana, por la cual mereciera la Caméra d’Or en el Festival de Cannes del año 1985.
A Seattle, en el estado de Washington, le dicen la “Ciudad Esmeralda”, debido a su frondosa naturaleza verde profundo, que en estos días se coloreó de modo vibrante con la llegada del otoño.
El sitio, donde habitan poco más de 8 000 personas nacidas o descendientes de cubanos, no puede escapar al embrujo de vecinos tan poderosos como Bill Gates y Jeff Bezos.
En una visita realizada a la escuela preuniversitaria privada Lakeside School, invitados a dos clases de español para disertar sobre cine, supimos que había sido el alma mater local de Bill Gates, quien luego envió a sus hijos a la misma institución. Allí se exhibe un teletipo usado por Gates y su colega Paul Allen, donde especularon sobre la insospechada revolución digital que sobrevendría poco tiempo después.
Nuestra presencia en Lakeside respondía a la sólida red de contactos importantes logrados por Jorge Enrique desde su llegada a una ciudad imponente y ajena, de vastas carreteras e insólitas distancias, donde todavía la mayoría de la población de origen hispano se dedica a las labores de servicio y gastronomía.
Durante su vida azarosa en Cuba, donde a los doce años perdió a la madre, el más cercano ser querido, y quedó al cuidado de su padre, un intolerante militar del séquito del dictador Raúl Castro, la poesía fue para él remanso y catarsis.
Gracias al altruismo y la entrega desinteresada que siempre ha caracterizado su gestión cultural hasta nuestros días, la obliterada poeta cubana Serafina Núñez fue redescubierta por las nuevas generaciones de la isla en una antología de sus versos, compilada por Jorge Enrique y Regidor D. Ropero, publicada en Madrid: Tierra de Secreta Transparencia: Antología Poética.
A la sazón, el joven poeta fue invitado a la memorable presentación del libro junto a la mítica escritora en la Feria del Libro de Miami del año 2003.
Aquel tributo resultó memorable, cuando la poeta fue traída directamente del aeropuerto al auditórium del Campus Wolfson del Miami Dade College, donde el público esperaba impaciente su presencia.
Al final de la jornada recibió, incluso, el saludo cordial de Mario Vargas Llosa, otro de los invitados de la Feria, con quien se tomó una foto y recuerdo cómo la escritora comentó el incidente: “¿Qué pensará Abel Prieto -por entonces ministro de cultura- de esta foto?”.
Después de aquella visita, Jorge Enrique decidió no regresar más a Cuba, donde había colaborado en varios proyectos cinematográficos luego de terminar su carrera universitaria.
Para foguearse en la complejidad americana, lejos de la seducción criolla de Miami, volvió a desafiar su destino y tomó rumbo a la ciudad de Seattle en el año 2006, donde enseguida trazó las coordenadas para fundar y organizar el festival de cine latino, proyecto encaminado a valorar la cultura iberoamericana que se abría paso a duras penas.
El Festival ha servido de puente, no sólo de valores artísticos latinoamericanos e ibéricos, sino para sus propios compatriotas que han encontrado en este escenario un sitio donde revelar la verdad sobre una dictadura que la izquierda de salón y académica se resiste en repudiar.
De tal modo, Carlos Lechuga y Miguel Coyula, entre otros directores del cine independiente cubano, han presentado su obra, que desmiente con creces la manipulación de las supuestas virtudes castristas.
Al igual que otros eventos similares, el Festival de Cine Latino de Seattle va saliendo de la devastación pandémica de modo presencial y virtual.
Jorge Enrique no se ha dejado amilanar por tal contingencia y continuó su quehacer incansable entre organizaciones y personalidades influyentes para que prosiga y se afiance la importante tradición que ha logrado establecer.
Paradójicamente, el premio principal de este año se lo otorgamos a la valiosa y hermosa película venezolana Dirección opuesta, del director Alejandro Bellame, sobre la frustración de la juventud de ese país que sólo piensa en cómo escapar de una sociedad sin porvenir, a semejanza de la cubana.
Fina Torres, quien conoce a Cuba, donde incluso dirigió la película Habana Eva en el año 2008, me habló del desasosiego que encontró en la isla y de cómo la barbarie castrista se había apoderado lamentablemente de su país, donde causaba daños irreparables.
Tanto la filmografía de Torres como la incansable obra cultural de Jorge Enrique, quien actualmente acomete la realización de un documental sobre una bailarina que reinara en los principales cabarés de la isla antes de 1959, sobrevivirán la debacle dictatorial.
El Festival de Cine Latino de Seattle, así como su fundador y director, ya son referentes de los beneficios que el exilio cubano sigue aportando a los Estados Unidos, gracias a su inclaudicable generosidad con los defensores de la libertad.
[embedded content][embedded content]
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

El régimen y su fiscalía contra la Marcha Cívica por el Cambio

LAS TUNAS, Cuba. ─ La Fiscalía General de la República (FGR) publicó este jueves una nota informativa señalando que, “en el ejercicio legítimo de sus funciones y con argumentos legales precisos”, el pasado 12 de octubre autoridades gubernamentales denegaron la solicitud presentada por algunos ciudadanos para “efectuar marchas en ocho provincias del país” por considerarlas “ilícitas”.
La FGR refiere que, teniendo en cuenta la intención expresada públicamente por los promoventes de mantener la marcha, inició este jueves el “apercibimiento” a varios ciudadanos, quienes, de “incumplir” la decisión de las referidas autoridades, “incurrirían en los delitos de desobediencia, manifestaciones ilícitas, instigación a delinquir” y otros ilícitos penales previstos y sancionados en la legislación vigente. Sólo faltó decir que luego de tres o cuatro “apercibimientos” sin conseguir la profilaxis planteada, a los advertidos podían abrirle expedientes por medidas de seguridad “predelictivas” con internamiento de uno a cuatro años en un “establecimiento especializado de trabajo”, entiéndase cárcel.
Según publicó CubaNet, fueron citados y este jueves debieron presentarse para un encuentro con “carácter oficial” en las sedes de la FGR de sus respectivas provincias el dramaturgo Yunior García Aguilera, el médico Manuel Guerra Guerrero, el poeta Javier Luis Mora Blanc, el artista Omar Mena González y el ingeniero químico y profesor universitario David Martínez Espinosa, todos ellos promoventes de la Marcha Cívica por el Cambio.
Al advertir a “dichos ciudadanos sobre las consecuencias legales de ejecutar la marcha”, la FGR sustenta su actuación en el artículo 156 de la Constitución, que la lleva a velar por el cumplimiento de las leyes y demás disposiciones legales “por los ciudadanos”, así como respondiendo al artículo 7 de la Ley 83 de 1997, que le encomienda, entre otras misiones, “la prevención del delito y otras conductas antisociales”.
Al respecto es útil preguntar: ¿Por qué los fiscales de la FGR hacen advertencias oficiales como si ellos fueran simples y meros policías? ¿Es que acaso el régimen debido a la Marcha Cívica por el Cambio quiere dar una imagen de legitimidad civilizada a la represión?
Aunque en su nota informativa la FGR ha hecho un gran esfuerzo por demostrar que es legítima su actuación en las advertencias oficiales para reprimir a las personas promoventes de la manifestación, no es la misión de los fiscales, según conceptúa el vigente Código Penal.
Ciertamente, es ocupación de los fiscales ejercer el control de los procesos penales, y, en ese cometido y si fuere necesario, ejecutar por sí mismos acciones de instrucción. Pero la advertencia oficial, el apercibimiento, el aviso, la amenaza, el “consejo”, la “sugerencia”, técnicamente, no es una acción de instrucción, sino de profilaxis, y quienes realizan esas tareas para sanear sus áreas de trabajo son los oficiales operativos, ya sean de la Seguridad del Estado o de orden interior, y por supuesto, los jefes de sectores en sus respectivas demarcaciones.
El artículo 73 del Código Penal cubano conceptúa como estado peligroso la embriaguez habitual y la dipsomanía, la narcomanía y la conducta antisocial definida en aquella persona que quebranta habitualmente las reglas de convivencia social mediante actos de violencia, provocadores o dañinos en sus semejantes, encontrándose también en estado peligroso los enajenados o retardados mentales cuando por esas causas no son capaces de discernir ni controlar sus actos.
Fuera de esos casos, y según tipifica el artículo 75.1 del propio Código Penal, el que “por sus vínculos o relaciones con personas potencialmente peligrosas para la sociedad, las demás personas y el orden social, económico y político del Estado socialista, pueda resultar proclive al delito, será objeto de advertencia por la autoridad policíaca competente, en prevención de que incurra en actividades socialmente peligrosas o delictivas”.
El apartado 2 del propio artículo 75 textualmente expresa: “La advertencia se realizará, en todo caso, mediante acta en la que se hará constar expresamente las causas que la determinan y lo que al respecto exprese la persona advertida, firmándose por esta y por el actuante”.
Luego, no diga la FGR que entre sus misiones está la de hacer advertencias oficiales, digo, a no ser que el alto mando del régimen militar encabezado por Raúl Castro, de quien Díaz-Canel y el Consejo de Ministros funcionan como ayudantes ejecutivos del generalato, opte por reprimir las manifestaciones desde un ángulo civil, sustituyendo a los oficiales del Ministerio del Interior por fiscales del Ministerio Público. Si así fuere, el 15 de noviembre no veremos a los policías, sino a turbas castrocomunistas arremetiendo contra los manifestantes. Entonces, ya el régimen y el mundo todo sabrá que, aparentando civilidad, en Cuba estalló otra guerra civil.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

¿Podrá la apelación a la “ética” contener la inflación en Cuba?

LA HABANA, Cuba.- Durante una reciente conferencia de prensa, el ministro cubano de Economía y Planificación, Alejandro Gil, declaró que una de las prioridades de su gobierno consiste en luchar contra una inflación que “golpea a la población de manera brutal”, y agregó que “combatirla lleva medidas muy técnicas, pero también hay que apelar a la ética, porque no estamos en un país donde se salva el que pueda” (“Golpeados, pero en busca de soluciones”, periódico Juventud Rebelde, edición del 15 de octubre).
En realidad, el castrismo está a las puertas de un callejón sin salida con respecto a esa brutal inflación. La implementación de la Tarea Ordenamiento, tal como se esperaba, disparó los precios de todos los bienes, servicios e insumos productivos en el país. En el caso del sector agropecuario, por ejemplo, las autoridades toparon los precios de venta a la población, redujeron centralizadamente las tarifas de algunos de los insumos que necesitaban los campesinos para su gestión productiva, e iniciaron un proceso de “convencimiento” con los productores para que en tales condiciones continuara la gestión productiva-comercializadora.
Sin embargo, la vida demostró que semejante estrategia no convenció a los productores, y solo con la eliminación del tope de precios reaparecieron los productos en las tarimas. Fue una muestra de que ya los campesinos -e incluso otros actores económicos- no responden tan cabizbajamente ante las exhortaciones ideológicas de la maquinaria del poder.
Por ello resulta sorprendente que ahora el ministro Gil pretenda acudir a la ética de los productores para que rebajen sus precios de venta. Muchos temen que ese llamado del funcionario encierre un riguroso método administrativo de dirección de la economía que ponga el mecanismo de ordeno y mando en un primer plano.
Para nadie es un secreto que la principal causa de la inflación que hoy atenaza al cubano de a pie es el déficit de oferta que se observa en las tiendas y mercados estatales. Eso obliga a los consumidores a acudir a la economía sumergida -o bolsa negra-, donde cada cual eleva lo más posible los precios de sus productos y servicios, como respuesta a que a ellos también les resultarán más caros los bienes que necesiten. Es el clásico círculo vicioso.
Los precios de las comidas que ofertan las cafeterías particulares son una muestra fehaciente, entre muchas que podrían traerse a colación de este brutal proceso inflacionario. De un rango entre 60 a 80 pesos que costaba una comida hace algunos meses, hoy el precio promedio de los platos ronda los 130 pesos, y la tendencia es a seguir subiendo, con la consecuencia de que ya muchos clientes han desistido de adquirir esas ofertas. En verdad los propietarios de esos negocios no pueden hacer otra cosa, pues cada día se encarecen más el pollo y la carne de cerdo que contienen sus platos.
Ante tal estado de cosas los gobernantes apuestan desesperadamente por reabrir la actividad turística con la esperanza de captar las divisas que les permitan importar los bienes que atenúen el referido déficit de ofertas. Está claro que ni ellos mismos confían en las producciones que pueda realizar la maltrecha empresa estatal socialista, y aún es temprano para esperar un hipotético despegue productivo de las flamantes mipymes.
Ahora las miradas se enfocan en el próximo II Pleno del Comité Central del gobernante Partido Comunista. Evento que seguramente tocará el punto referido a la economía. A lo mejor se aclaran los pormenores del nuevo “convencimiento” que Alejandro Gil pretende poner en práctica con todos los actores económicos.
Por lo pronto, el zar de la Tarea Ordenamiento, Marino Murillo, no levanta cabeza tras perder su condición de miembro del Buró Político del Partido. Él predijo una inflación controlada, pero no este monstruo que depreda el bolsillo de los cubanos.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Bicentenario de Rafael María de Mendive

GUANTÁNAMO, Cuba. ─ Este 24 de octubre se cumplen doscientos años del nacimiento de Rafael María de Mendive, ejemplo de virtudes ciudadanas, patriota ejemplar y hombre que dejó honda huella en la cultura de la patria.
Pero quizás uno de los méritos más trascendentes de Mendive haya sido haber descubierto la extraordinaria inteligencia y sensibilidad de José Martí, dedicarse a apoyarlo en cuanto a sus ideas patrióticas y convertirse en un segundo padre para el Apóstol, así como haber ejercido notoria influencia sobre los jóvenes que frecuentaban las tertulias que se realizaban en su domicilio bajo la vigilancia de los voluntarios.
Muy temprano en su vida conoció la orfandad y quedó al cuidado de su hermano mayor, quien se encargó de su educación y personalmente le enseñó literatura española, inglés y francés.
Fue en el período comprendido entre 1839 y 1841 cuando Mendive dio a conocer sus versos en la publicación “Correo de Trinidad”.
En 1843 ingresó en el Seminario de San Carlos, el centro académico donde tanta influencia ejerció Félix Varela. Allí estudió derecho y filosofía.
En 1844 realizó un viaje por Europa, pero ya en 1845 estaba de regreso a la patria y comenzó a redactar en compañía del poeta J. G. Roldán la revista “Flores del Siglo”.
A partir de ese momento su influencia y prestigio como hombre de letras comenzaron a crecer y su colaboración en los medios de prensa de la época se hizo notar publicando sus textos en “El Faro Industrial” y “Semana Literaria”, siendo nombrado secretario de la sección de Literatura del Liceo de La Habana, cargo desde el cual promovió concursos literarios y fundó junto con José Quintín Suzarte la publicación “El Artista”, en 1848, que se convirtió en un vehículo de  expresión de la intelectualidad agrupada en torno al Liceo.
En 1848 partió nuevamente a Europa y colaboró con el periódico “Crónicas de ultramar”, que se publicaba en París. En 1851 Andrés Avelino Orihuela incluyó varios versos de Mendive en la antología “Poetas españoles y americanos del siglo XIX”.
Luego de visitar Italia regresó a Cuba en 1852 y trabajó diez años en la Sociedad de Crédito Territorial Cubano de Domingo Aldama, un acaudalado cubano de la época que en varias ocasiones estuvo vinculado en conspiraciones contra los intereses de la corona española.
Fundó la  “Revista de La Habana”, que circuló entre 1853 y 1857, y también editó en ese período varios libros.
En 1856 ingresó en la Sociedad Económica de Amigos del País, institución que llegó a nuclear a los portadores de las ideas más avanzadas de la época.
Colaboró con las publicaciones “Guirnalda cubana”(1854),  “La Piragua” (1856), “Revista Habanera” (1861-1862), “Álbum de lo Bueno y lo Bello” (1860) y “Aguinaldo habanero “ (1865), así como “Diario de La Habana” y “Correo de la Tarde”. Para entonces estaba considerado como una de las  voces intelectuales más prestigiosas de la Isla.
En 1864 fue nombrado director de la Escuela Municipal de Varones donde desempeñó una notable labor educativa por la cual resultó premiado por la Junta Superior de Instrucción Pública.
Fue precisamente durante esos años cuando conoció a José Martí y se convirtió en su protector y en una figura esencial para él. Martí pasaba muchas horas en la vivienda de Mendive, donde se efectuaban veladas literarias y apasionadas discusiones políticas. Fue así como Martí se nutrió de esas enseñanzas cuyas resonancias tuvieron un momento esencial en enero de 1869 al ocurrir los sucesos del teatro Villanueva. Como consecuencia del suceso Mendive fue enviado al Castillo del Príncipe y posteriormente remitido a España debido a sus ideas políticas.
Poco tiempo después Mendive fue a residir en los EE. UU. y se estableció en la ciudad de Nueva York. Desde allí colaboró con los periódicos “La Ilustración Americana”, “La América”, “Museo de las Familias”y “Mundo Nuevo”.
Después de producirse la Paz del Zanjón regresó a Cuba y trabajó en el Bufete de Valdés Fauli. Entre 1878 y 1879 dirigió el “Diario de Matanzas” y colaboró con “La lucha” y “El Almendares”.
La labor literaria de Mendive incluye el libro “Cuatro laúdes”, en coautoría con Ramón Zambrana, José Gonzalo Roldán y Felipe López de Briñas. En colaboración con José de Jesús Q. García publicó su antología “América poética” en 1856 y luego prologó la segunda edición de las poesías de Fornaris.
Mendive también realizó traducciones de textos de Víctor Hugo, Byron y Lamartine y algunos de sus versos fueron traducidos al francés por Moreau y al inglés por Longfellow.
Su poesía está caracterizada por la suavidad de sus expresiones y las resonancias de la naturaleza cubana, propiedades compartidas con todos los poetas románticos cubanos.
Uno de sus poemas antológicos es “La gota de rocío”, que termina de esta forma:
¡Feliz si muriendo, mis tristes miradas
de  llantos bañadas
se  fijan en ti!
¡Feliz si mi lira, vibrante y sonora,
cual cisne amoroso, con voz gemidora,
su queja postrera te ofrece al morir!
Tú al menos podrías, en gélida losa,
con luz misteriosa
mi nombre alumbrar;
y el ave sedienta verá con ternura
de un pobre poeta la lágrima pura
allí sobre el mármol tranquila brillar!
A pesar de los méritos literarios de Mendive lo que resulta más interesante es la influencia que ejerció sobre su alumnado, en el que sembró valores cívicos y patrióticos que posteriormente enaltecieron su conducta ante los desafíos de la patria.
La manigua cubana se cubrió de gloria cuando en 1868 se iniciaron las guerras por nuestra independencia. En ella seguramente dejaron sus vidas varios de los alumnos de Mendive.

Fuentes consultadas
Diccionario de Literatura Cubana e Historia de la Literatura Cubana, de Salvador Bueno
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

¿Derecho, o galimatías para pasar gato por liebre?

Bandera cubana en el Hotel Habana Libre. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Vivimos en un planeta dominado por la hegemonía del capitalismo-mundo, manifestada en formas imperiales y subimperiales, en primer lugar de EE.UU. desde su emergencia luego de la Segunda Guerra Mundial. En un momento de declive de la hegemonía imperial norteamericana en el planeta, vemos la conformación cada vez más evidente de bloques regionales que, de alguna manera, son contraposición a ella. Esos bloques, en algunos casos, son incluso manifestación de determinadas burguesías nacionales cuyos intereses no tienen que alinearse necesariamente con los de EE.UU.
Por razones históricas y geográficas, Latinoamérica tiene una supeditación a la hegemonía norteamericana mucho más marcada y en condiciones de vasallaje mucho más manifiesto que otras regiones del mundo. Por la misma razón, en nuestra región desde hace décadas se da batalla aguda en términos contrahegemónicos. Las burguesías latinoamericanas carecen, desde hace mucho, de la capacidad y fuerza de erigirse en contraposición a EE.UU., incluso si este limita su propio desarrollo como clase: es una burguesía clientelar.
Hay intentos de determinados sectores nacionalistas de las burguesías latinoamericanas de contraponerse a la hegemonía norteamericana, pero su alcance real ha estado muy limitado. Su propia hegemonía dentro de sus países es, si acaso, muy inestable, lo que ha conducido a no pocos golpes de Estado y otros derrocamientos violentos mas o menos disfrazados de determinada legalidad “democrática”.
Esa realidad mundial y en particular regional, hace que nuestros ordenamientos jurídicos, incluyendo la constituciones, no son un ejercicio endógeno que se realiza al margen de ese contexto. Ahora mismo, esa puja la vemos en la Unión Europea, donde, en estos días, se discute en términos muy concretos sobre la relación entre las constituciones nacionales y el ordenamiento político que consagra de manera supranacional el bloque. El Tribunal Supremo polaco ha determinado que determinadas disposiciones de la UE son contrarias a la constitución de ese país.
En Europa esa puja disfraza la violencia con que se dirime detrás de una puesta en escena “democrática”. En otras regiones, no hay mucha paciencia para tales escenografías y estas son desmanteladas rápidamente para mostrar su violencia de manera manifiesta y brutal. Cuando Zelaya quiso cambiar el orden constitucional de su país, con el intento manifiesto de acotar la capacidad imperial de intervenir en él, un golpe de Estado terminó aquello rápido y de manera expedita, mientras la secretaria de Estado Hillary Clinton aplaudía sin pudor la violentación de las reglas teatrales aparentes, y el fin abrupto de la obra con esa intervención deus ex machina.
Las constituciones, como toda la jurisprudencia que emana, en un momento dado, de la organización política de una sociedad, reflejan correlaciones de fuerzas hacia lo interno y hacia lo externo. Pero, en última instancia, como lo analizara Marx, responden a las relaciones de producción subyacentes, cuál es la clase en el poder y la solidez de su hegemonía frente a las otras clases.
Pero, desde la emergencia imperial capitalista, de alcance global, esas relaciones de producción y esas correlaciones de clases ya no se circunscriben al país; responden de manera marcada a las relaciones de clase que se establecen a nivel supranacional. Ellas pueden reflejar, por ejemplo, la capacidad de una burguesía nacional de protegerse frente a la invasión de burguesías foráneas.
Los sistemas económicos y sociales no son consecuencia de la constitución que se dan, es al revés. Las constituciones responden a los sistemas económicos de las que emergen. Eso es argumento ya viejo y conocido, sistematizado por muchos, incluyendo un buen numero de páginas del viejo Marx.
Algunos en sus análisis constitucionales lo olvidan, o quieren que lo olvidemos. Lo nuevo, quizás hoy, es que ese carácter clasista de las leyes es mas evidente y directo que no se limita a la nación-Estado, sino que va mas allá de él, por más que las leyes mantengan su carácter nacional.
En Cuba, todas nuestras constituciones, pero en particular las que han emergido después del triunfo de la Revolución, no son solo manifestación de un determinado ordenamiento económico y político interno, sino que responden a un contexto supranacional que determina en última instancia nuestra capacidad de ser nación; es decir, de nuestra soberanía vista también como un tema de clases.
Todo análisis que ignore esa realidad como hecho esencial, grita más por sus silencios que por lo que dice. Nuestros artículos constitucionales sobre irreversibilidad del socialismo y partido único son, en primer lugar, artículos que responden a ese contexto supranacional; es decir, de agresión del imperialismo global, en particular el norteamericano, contra Cuba como nación-Estado. Verlos desde una perspectiva endógena es pura miopía inconsciente o sesgada. En ese sentido, esos artículos no son puramente “ideología”, son manifestación, en el espacio del derecho, de una voluntad de defensa del Estado como representación de la soberanía clasista que nos hemos dado frente al imperialismo norteamericano.
Llama la atención como todo eso se obvia en análisis que pretenden erigir como derecho “moral” justificado por determinadas doctrinas, dictadas al margen de nuestra realidad concreta, acciones políticas en contra de esos preceptos constitucionales y que pretenden reducir el debate a una mera cuestión endógena.
Toda acción política en Cuba determina su carácter, sea del tipo que sea, por el posicionamiento que asume en los hechos frente a la disyuntiva esencial de la nación cubana: su forma de existencia clasista frente al imperialismo yanqui. Toda acción política que le sea instrumental a la agresión norteamericana es, esencialmente, violenta e ilegítima, porque le es útil al ejercicio violento de ese imperialismo.
Nuestra batalla dentro de Cuba es por mantener hacia lo interno una correlación de fuerzas socialista aplastante que contrarreste la inmensamente desfavorable correlación de fuerzas de la hegemonía imperialista fuera de Cuba. Nuestras leyes han de responder a esa realidad. Como dijera Fidel en clara síntesis, la Constitución cubana es hija de la Revolución y no viceversa. Y esa revolución, amparada por nuestra historia, es nacionalista, antiimperialista y socialista. Lo demás son galimatías para vendernos gato por liebre.
(Tomado de La Pupila Insomne)

Leer más »

Trampas y resurrecciones: el castrismo en fase terminal

LA HABANA, Cuba.- Muy desesperados tienen que estar los dueños de Cuba para haber sacado a Carlos Lage del plan pijama. La movida es tan rara que varios analistas andan devanándose los sesos para entender qué hay detrás del inesperado descongelamiento de un antiguo viceministro caído en desgracia, popular en su momento por su vocación reformista, tildada como “de derecha” por algunos desconfiados que aborrecían la preferencia manifiesta de Fidel Castro hacia aquel médico ambicioso y pragmático.
De la resurrección de Lage no ha trascurrido una semana, pero mucho se ha hablado ya. Nadie imaginaba que a estas alturas la tendencia del castrismo al retroceso lo llevaría a desempolvar una figura que acaba de cumplir 70 años, y para colmo regresa del inframundo enarbolando un discurso de lealtad eterna a Fidel y al socialismo.
Tal vez la gerontocracia esté dispuesta a limar viejas asperezas con tal de subsanar ese gran error que ha sido Miguel Mario Díaz-Canel, al cual se sumó el desastre mayor provocado por Marino Murillo y su Tarea Ordenamiento. Es muy difícil determinar cuál de los dos ha resultado peor para el país, pero lo cierto es que los mandantes perdieron el control de la crisis y algo tenían que hacer.
Entre tantas especulaciones sobre lo que podría significar la reaparición de Carlos Lage, también se ha colado la sospecha de que sea otro bluff para desviar la atención de lo que está ocurriendo alrededor del grupo Archipiélago y la marcha convocada para el 15 de noviembre. Por otro lado, recomponer la imagen de un político que en su momento tuvo fama de perestroiko podría ayudar a la camarilla de Raúl Castro a recuperar las simpatías de ciertos grupos que no vieron con buenos ojos el hundimiento de Lage y otros “adelantados” que pretendieron oxigenar la revolución con ideas que entonces parecían demasiado liberales.
La cúpula está dividida. En el escenario actual, con la sociedad civil en abierta oposición, mejor informada y organizada que hace treinta años, necesitan al menos asegurarse de que no van a serrucharse el piso entre sí. Pero sucede que Carlos Lage es tristemente célebre por haber quitado las “jabitas de estímulo” a los trabajadores del sector empresarial, pues sus políticas de austeridad jamás contemplaron recortes a las gratuidades que disfrutaba el ejército. El pragmatismo del reformista consistía en mantener a las Fuerzas Armadas contentas y al pueblo pisoteado.
Los cubanos están hartos de funcionarios leales a Fidel y al sistema. Estos tiempos demandan políticos leales a Cuba. Si el régimen hubiese tenido la intención de reformar, Raúl Castro no hubiese puesto pausa a las transformaciones que él mismo inició cuando heredó el poder. No hubiese frenado el crecimiento del sector privado, ni saboteado el deshielo en la era de Obama con su obcecado atrincheramiento ideológico.
El audio de Carlos Lage que circula en Internet pudiera ser un ejercicio de tanteo de la opinión pública. Si, como algunos han insinuado, esta puesta en escena preparada por la Seguridad del Estado busca tomarle el pulso al radicalismo popular, debe quedar claro que buena parte de la sociedad cubana apuesta por la libertad y no por el reformismo.
La dictadura ha tenido tiempo suficiente para cambiar todo lo que debe ser cambiado y promover la transición hacia un gobierno democrático. Sin embargo, ha elegido castigar a un pueblo por haber tomado el camino legítimo de la protesta para denunciar la falta de libertades, la indignante pobreza en que vive, la escasez hasta de lo indispensable, el colapso del sistema de salud que tantas vidas ha costado, la necedad de dirigentes que se arrogan el derecho de hablar por todos desde su realidad de barrigas llenas, casonas confortables, vehículos importados y clínicas exclusivas que en nada se parecen a los hospitales mugrientos donde son atendidos los simples mortales olvidados por la revolución.
El castrismo se ha empecinado en reprimir, pero eso tiene su precio. Lo más seguro es que hoy se estén produciendo nuevas y apresuradas reparticiones de poder para asegurar algo de cohesión entre las distintas facciones políticas que, bien pagadas, aceptarán que el pueblo de Cuba siga sufriendo privaciones para que los generales y sus familias vivan como sultanes.
La rehabilitación de Carlos Lage o cualquier otro defenestrado en la era de Fidel Castro no pondrá fin a un mal que debe ser arrancado de raíz. La apuesta más atrevida de estos “rescatados” consistiría en adaptar la economía cubana a un molde vietnamita o chino, dejando intacto el sistema político.
Los manifestantes del 11 de julio que hoy cumplen condenas desproporcionadas son el resultado de la crueldad y la corrupción de un poder judicial subordinado al Partido Comunista, que viola constantemente los derechos ciudadanos. Tales abusos no desaparecerán con “reformas económicas profundas”, ni con el levantamiento del embargo.
Los cubanos no quieren un viejo más para seguir dejando al país empantanado en lo que pudo haber sido hace veinte años. Ya es tarde, la nación agoniza y las nuevas generaciones exigen la única solución viable y permanente: libertad.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Corresponsales extranjeros en Cuba: más prensa complaciente al servicio del régimen

LA HABANA, Cuba. ─ Sarah Marsh, corresponsal de Reuters en La Habana, ha sido enviada a Alemania para ocuparse de la corresponsalía de esa agencia de noticias británica en Berlín. En sus reportes sobre Cuba, Marsh, que antes había estado en Argentina, mantuvo una postura cauta con matices favorables al régimen castrista, como cuando atribuyó las protestas masivas de los días 11 y 12 de julio a las penurias que viven los cubanos producto de las sanciones contra el régimen, minimizando las motivaciones pro-democracia de los manifestantes y la represión a la que fueron sometidos.
La actitud de Sarah Marsh no es una excepción entre los corresponsales extranjeros en La Habana. Más bien ─salvo muy contados casos de corta estancia en Cuba─ es la regla. Todos, invocando la objetividad periodística y rehuyendo temas conflictivos que califican como “mitos políticamente interesados”, se muestran complacientes con el régimen, buscando no contradecirlo ni irritarlo.
Así, generalmente comprensivos con el régimen castrista, confiados en su mejoramiento progresivo y en su eventual deriva hacia formas más liberales, se hacen eco de las versiones oficialistas y las dan por buenas, sin contrastarlas con fuentes de la oposición o con las informaciones de los periodistas independientes, a quienes soslayan por considerarlos “hipercríticos” y “tendenciosos”.
No deberían ser tan severos con la prensa independiente, porque los corresponsales extranjeros saben, por su propia experiencia, en qué condiciones y bajo qué condicionamientos se ven forzados ellos mismos, a pesar de la inmunidad de que se supone gozan, a desempeñar su trabajo. Saben que cuando tratan de entrevistar personas en la calle, estas se muestran evasivas y rara vez dicen claramente lo que piensan. A pesar de su acreditación, tienen poco o ningún acceso a los funcionarios gubernamentales y  tropiezan con leyes que garantizan el hermetismo estatal. Además, son espiados por la Seguridad del Estado y hasta por sus colegas de la prensa oficialista, que suelen provocarlos y tenderles zancadillas.
En los años 90, corresponsales extranjeros como la norteamericana Lucía Newman y otros solían cubrir las actividades de la oposición y reunirse con periodistas independientes. Todo cambió cuando el Centro Internacional de Prensa de La Habana endureció los condicionamientos para conceder las acreditaciones.
Frente a esas reglas, a los periodistas extranjeros les resulta más cómodo y menos problemático citar al periódico Granma, confiar en las cifras oficiales, no hacer preguntas incómodas en las conferencias de prensa  del MINREX, argumentar que la mayoría de los cubanos que se van del país lo hacen por razones económicas y no políticas, escribir historias de los emprendedores y hombres de negocios y señalar que si no les va mejor es por culpa del embargo norteamericano.
Si se dignan a referirse a los grupos de oposición, muestran escepticismo y repiten el estribillo de que “son apoyados por el gobierno de los Estados Unidos”, “no gozan de mucho predicamento entre la población” y están “fragmentados y penetrados por la Seguridad del Estado”.
Algunos de estos corresponsales, con inclinaciones izquierdistas, como Andrea Rodríguez, de AP, el español Mauricio Vicent, de la agencia EFE, y el uruguayo Fernando Ravsberg, primero de BBC Mundo y luego de Público, no se han esforzado mucho por ocultar sus simpatías por el castrismo.
Fábulas sobre Cuba con moralejas que siempre terminan beneficiando al castrismo escribe Mauricio Vicent sobre Cuba para el periódico El País. Y Ravsberg no se quedó atrás en su blog, escribiendo sobre cubanos que ganan sueldos mayores que los que pagan en Miami, los que envían dinero a sus familiares en el extranjero y los que pasan sus vacaciones en hoteles de lujo.
A pesar de ser tan complacientes, tanto Vicent como Ravsberg, por algún desliz crítico en algunas de  sus informaciones, han tenido encontronazos con el régimen. Principalmente Ravsberg, quien en el año 2013 fue detenido por la policía al salir del bar del Hotel Saint John´s, en El Vedado, por tomarse un café con un estudiante de periodismo de la Universidad de La Habana. Y poco tiempo después, luego de un chaparrón de ataques por parte de periodistas oficialistas, le retiraron la acreditación y quisieron expulsarlo del país, a pesar de que está casado con una cubana y tiene hijos con ella.
Así, no es de extrañar que los periodistas extranjeros, buscando preservar sus acreditaciones ante el Centro Internacional de Prensa, en vez de escribir sobre los presos políticos y los disidentes y contar  historias deprimentes sobre los pobladores de los llega y pon y otros náufragos de la sociedad cubana,  prefieran exaltar a cuentapropistas exitosos y las bondades de los restaurantes privados en La Habana.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

¿Qué espera a los turistas en Cuba tras la reapertura de las fronteras?

LA HABANA, Cuba. – La premura para atraer a los escasos turistas en el mundo al comenzar la temporada alta, frente a mercados caribeños más competitivos en calidad y precios, llevan a adelantar para el 7 de noviembre el relajamiento de los controles de la COVID-19, mediante la eliminación de la cuarentena obligatoria. Además, a partir del día 15 los viajeros internacionales que arriben a Cuba solo deberán presentar un pasaporte de salud o certificado internacional de vacunación, indicó en conferencia de prensa el ministro cubano de Turismo, Juan Carlos García Granda.
Con igual propósito, se adelantó la apertura de La Habana para el 20 de octubre. Los dos principales destinos turísticos de Cuba, Varadero y La Habana, deberán mostrar sus mejores galas y, sobre todo, controlar la pandemia de COVID-19. Hasta ahora, el balneario matancero se ha mantenido abierto para los visitantes internacionales, aunque con capacidades reducidas y medidas restrictivas, y cerrado para los cubanos. 
Por su parte, La Habana está urgida de actividades productivas para revivir la maltrecha economía nacional, propiciar el sustento digno de sus moradores y coadyuvar a la recuperación de los daños psicológicos ocasionados por más de un año y medio de encierro. La capital mostrará a los turistas como novedad las tiendas de venta en moneda nacional, vacías de productos, y las colas incluso en los establecimientos de venta en Moneda Libremente Convertible (MLC). 
Las inmensas aglomeraciones de angustiados cubanos en fila durante días en esos lugares han sido llevadas hacia calles laterales para tratar de ocultarlas a los turistas, solo interesados en su seguridad y esparcimiento.
Ahora habrá que reinventar las opciones para deleitar a los clientes de los nuevos mercados. En los espléndidos años de la llegada masiva de estadounidenses, los antiguos autos yanquis conocidos como almendrones, los paladares, las rentas privadas de habitaciones y casas fueron los grandes atractivos. El 500 aniversario de La Habana debía propiciar los añorados cinco millones de turistas, para lo cual se realizaron grandes inversiones a crédito. No obstante, el desplome sobrevino en 2019 con las medidas del expresidente Donald Trump, que afectaron la segunda fuente de divisas del Gobierno cubano y la prosperidad de los negocios privados. 
En marzo de 2020 se detectaron en la Isla los primeros casos de COVID-19 y, con ellos, la debacle habanera y nacional. Las medidas económicas anunciadas durante 10 años por el Gobierno para abrir y eliminar las trabas no llegaron y la economía continuó hundiéndose. Para colmo, la salvadora unificación monetaria y cambiaria, aplicada mediante la “Tarea Ordenamiento” en enero del presente año, hundió al empobrecido país aún más.
Hasta aquí, disminuyeron las importaciones, no aumentaron las producciones y la oferta de productos desapareció; se generó una gran inflación, floreció el mercado ilícito y cayó el salario recién aumentado. Eso es lo que recibirá a los visitantes extranjeros a partir del 15 de noviembre. Por su parte, miles de cubanos mantienen la esperanza de emigrar una vez que abran las fronteras. 
Las autoridades nacionales aspiran a recibir 100 000 turistas en los últimos 45 días de 2021. Para atraerlos, se divulga que más del 90% de la población estará vacunada. 
Un probable rebrote de la COVID-19 por el aumento de la movilidad de la población y los turistas dentro del archipiélago es un peligro que habrá que sortear, pues el aislamiento destruye las capacidades intelectuales y económicas personales y de la nación. Probablemente la humanidad tendrá que aprender a sobrevivir con el coronavirus, como ha hecho con la gripe y el dengue. Solamente la precaución personal, familiar y laboral puede ayudarnos a sobreponernos y sobrevivir durante la “nueva normalidad”.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

¿Quiere el régimen cubano que le levanten el embargo?

MIAMI, Estados Unidos. ─ Si algo no ha dejado de inculcarse en la mente del cubano de la Isla desde el mismo triunfo de la Revolución es el supuesto empeño del régimen en sacar adelante la economía del país y elevar el nivel de vida del pueblo. Esta fábula ha transitado desde la ilusión comunista de convertir a Cuba en una potencia hasta hacer del reparto de la miseria un estado natural y una filosofía de vida. En ese camino, “preñado de obstáculos”, hacia un supuesto bienestar, emerge como descollante la figura del bloqueo/embargo. Finalmente: ¿quiere la dictadura que lo levanten o no?
La respuesta desde la izquierda es afirmativa y apoya en la creencia que el régimen cubano está interesado en la prosperidad del país y en el bienestar de sus ciudadanos, una hipótesis que se mueve en la narrativa del propio régimen. La respuesta desde la derecha es negativa y se sostiene en una afirmación tan simple como demoledora: no hay nada que levantar.
Obviamente, no hay tal embargo toda vez que Cuba puede comerciar con el mundo entero, incluyendo a los Estados Unidos, que es, dicho sea de paso, uno de sus principales socios comerciales. Siendo así, ¿qué es realmente lo que busca el régimen con sus permanentes campañas anti bloqueo? Préstamos. Solo busca préstamos que, probablemente, jamás pagaría. Lo que Cuba quiere es el acceso a los créditos bancarios estadounidenses. Es decir, el régimen quiere recibir fiado para redirigir su flujo de caja a apuntalarse en el poder por medio de la inversión en la represión interna y en la subversión externa. Y esto significa, en buen español, que el gobierno de la Isla pretende que los Estados Unidos le financien su labor de zapa y subversión de los intereses y valores norteamericanos por todo el planeta, mientras contribuyen en igual medida a subvencionar el fortalecimiento y actualización del armamento y la técnica represiva al interior del país. Claro, en la terminología castrista esto se llama “bloqueo financiero”.
Sin embargo, la otra cara de la moneda es la que más interesa aquí, a saber: un cubano próspero y pudiente económicamente sería un peligro para estabilidad de la dictadura.
Así, la pregunta inicial, por su propia lógica interna, se va transformando en otra: ¿por qué el régimen quiere a los cubanos de la Isla necesariamente pobres? O lo que viene a ser lo mismo: ¿por qué los trabajos en Cuba son improductivos?
Ante todo, derribemos otro mito relacionado con la enfermiza preocupación del régimen por su imagen internacional. En realidad, al gobierno cubano la imagen internacional solo le importa en la medida que sirve como herramienta para apuntalar el orden interior, de modo que lo que le quita el sueño al régimen no es su imagen. El principio sagrado es −como en las sociedades primitivas− el mantenimiento del orden social interno, cosa que en el lenguaje castrista se expresa así: “las calles son de los revolucionarios”.
Mas, ¿cuál es la razón de la improductividad de los trabajos? Podría decirse que el régimen paga simbólicamente esos trabajos, pero igual los paga por más improductivos que sean. Al trabajador se le hace ver que el resultado de su trabajo no genera divisa, como si fuera esa su responsabilidad y la razón de su improductividad. La verdad es que los trabajos improductivos son necesarios para el régimen, puesto que mantienen al ciudadano en la pobreza y en la más descarnada indefensión. Y es, cubano, que el régimen no está interesado en el producto de tu trabajo, puesto que no lo vende: te vende a ti, ya sea como profesional en el mercado externo o como proveedor de remesas en el mercado interno desde el exterior. Particularmente tú, cubano de la Isla, eres tan solo un puente a través del cual fluye el dinero hacia la cúpula castrista sin que se acumule en tu bolsillo y, en consecuencia, sin posibilidades de inversión que pueda reportarte ganancia.
Como ves, esta es también la respuesta al tema del embargo. Nunca se ha pensado en un eventual levantamiento del embargo con el propósito de enriquecer al cubano de a pie, de potenciar su capacidad económica. Esa no es ni ha sido la idea. El dinero es poder y es independencia, algo que no toleran los sistemas socialistas respecto de los individuos; lo que le inculcan al ciudadano es la satanización de la acumulación, lo que significa que el enriquecimiento y la libertad individuales están vedados.
Así, la dictadura −y esto es axiomático− prefiere un país económicamente ruinoso antes que políticamente inestable. El ciudadano estaría condenado a ser pobre para que no pueda ser libre. Obviamente, ningún empleo puede ser rentable si se quiere garantizar el orden interior en modo “sometimiento”. No se trata del embargo ni de la escasez de los recursos naturales de la Isla, mucho menos de que el trabajador no produzca divisas, se trata de la naturaleza del régimen y de la peculiar manera que este tiene de conservar el poder dada esa naturaleza unipartidista, socialista y totalitaria.
Cuba es un país rico en recursos y con tierras fértiles. El cubano es emprendedor, el embargo es un mito. ¿Cuál es entonces la razón de la miseria en la Isla? Muy simple: esa ruinosa situación es el enorme precio que se paga para que la cúpula político-militar castrista se mantenga en el poder. Dicho en términos más científicos: el poder de la dictadura es directamente proporcional a la indigencia del pueblo. De modo que levantar el embargo solo significaría, en la práctica, abrir las puertas de los bancos norteamericanos a la cúpula castrista, pero nunca enriquecer al cubano de a pie, cuya miseria es la condición de posibilidad del régimen. Esta es la razón de que −como ya se sabe por la experiencia soviética− la miseria en los países socialistas sea artificialmente provocada.
Por supuesto, ningún sistema es perfecto, pero hasta ahora la única garantía de que se respete al prójimo no está en lo que uno piensa de sí mismo ni en los valores morales que abrazamos, eso todavía no es suficiente, está en que el bien del prójimo coincida con el bien propio, en que el beneficio propio solo se dé a través del beneficio ajeno. Y esta suerte de imperativo económico, hasta ahora, solo se ha acatado  −por duro que sea admitirlo− al mirar al prójimo como cliente.
Podemos pensar en nuestro fuero interno lo que querramos, pero estamos obligados al respeto, al buen trato y a la humildad para con él si lo que buscamos es el beneficio propio. Y mientras más se expanda a la sociedad ese buen trato y las posibilidades que brindamos a los otros, más nos beneficiamos en lo personal. Pero también vale la inversa: no tenemos otro manera de destruir lo ajeno que no resulte al cabo autodestructiva.
Sin capitalismo no hay democracia. Mejórese, pues, todo lo que se quiera, pero no se cambie por promesas igualitarias que solo benefician al ilusionista al situarlo en una posición privilegiada respecto de sus ilusionados. El altruismo −esa preocupación desinteresada por el bien de los demás, tan cara al homo socialistoide− es en el fondo una peculiar manera de utilizar a los demás para el bien propio. Así, la respuesta a la pregunta que figura como título del presente artículo habrá de ser una respuesta de derecha: no hay tal embargo. Lo que el régimen cubano quiere es que le presten dinero para usarlo contra el prestamista y contra su propio pueblo.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

¡Al fin se reunirá el Comité Central en La Habana!

LA HABANA, Cuba. ─ A raíz del Gran Alzamiento Nacional Anticomunista del pasado 11 de julio, consagré varios trabajos periodísticos a las secuelas de ese acontecimiento histórico. Entre ellos figura el que publiqué en este mismo diario digital con un título en forma de pregunta: ¿Cuándo se reunirá el Comité Central en La Habana?. Esta obrita mía vio la luz poco después de aquella epopeya, pues fue colgada el día 14 de ese mes.
La importancia que ese cónclave de los comunistas pudiera tener para el futuro de Cuba aparece explicada en el bajante de ese mismo material informativo: “No debe menospreciarse la posibilidad de que en el seno del partido único se tomen decisiones que propicien la necesaria transición”.
En otros artículos publicados posteriormente en este mismo diario digital he insistido varias veces en ese tema; en el escándalo que, desde el punto de vista de los propios militantes comunistas, representa el hecho de no haber reunido, en más de tres meses, el órgano superior de su partido. La más reciente alusión de ese tipo corresponde al texto que me publicó CubaNet el martes de esta misma semana.
Es posible que, ante esa persistencia, alguno de mis lectores recuerde el viejo dicho: “Cada loco con su tema”. Pero debo aclarar, ante todo, que mi interés en el asunto no se deriva de un hipotético desvelo (que para mí sería imposible) por las cuestiones de la vida interna del único partido legal de la Isla. Felizmente, quien esto escribe nunca ha sido comunista, no lo es, ni lo será jamás.
Si me enfoco en este tema es porque en la gesta del 11 de julio (como suele suceder en cualquier enfrentamiento humano) hubo dos partes: de un lado estuvo, claro, el pueblo, representado por las decenas de miles de compatriotas —como regla, los más jóvenes, valientes y desesperados entre los cubanos de la Isla— que se lanzaron con intrepidez a las calles a reclamar libertad.
A ese aspecto de la gran epopeya popular de ese día histórico ha estado consagrado un buen número de artículos periodísticos y científicos. En la prensa independiente, por ejemplo, no creo que haya habido un solo publicista que no le haya dedicado al menos un trabajo a ese aspecto de tan importante evento. El autor del presente escrito no constituyó una excepción. Y, por supuesto, ese interés es merecidísimo.
Pero ya he señalado algo obvio: en el enfrentamiento del 11 de julio hubo también otra parte: me refiero, claro, a los comunistas. Sin embargo, en evidente contraste con lo planteado en el párrafo precedente, no conozco ni un solo intelectual que haya abordado ese otro aspecto de la cuestión. En ese contexto, puedo decir que he permanecido solo.
La trascendencia de esta omisión radica en que la historia nos enseña que, en la larguísima relación de los países que, felizmente, se han librado de un modo u otro del abominable régimen monopartidista y ateo del marxismo leninista, el cambio hacia la democracia ha comenzado precisamente desde el propio partido único.
Como decía yo en el artículo con título interrogativo al que me referí al principio, “en este tipo de regímenes, la rajadura empieza a abrirse por arriba”. En cada uno de los antiguos integrantes del llamado “campo socialista” que en Europa y Asia han dejado atrás el sistema comunista, ha sido justamente el mismo comité central rojo el que ha adoptado los acuerdos que han dado comienzo al fin de la tragedia.
Es probable que esa realidad explique la renuencia del Buró Político cubano a convocar ese órgano que, cuando no está reunido el congreso (o sea, cuatro años y 50 semanas de cada lustro) representa la instancia suprema del tinglado comunista. Quizás los más altos jefes se preguntaron: ¿Para qué correr ese riesgo! Por eso optaron por demorar todo lo posible (¡más de tres meses!) esa insoslayable reunión del Comité Central.
Todas estas consideraciones vienen al caso porque los medios de difusión masiva del castrismo acaban de anunciar que —¡por fin!— el mencionado órgano sesionará “los días 23 y 24 de octubre, en el Palacio de Convenciones”. La nota informativa señala que “la reunión evaluará la implementación de los acuerdos derivados del 8vo. Congreso del Partido y otros temas de interés del país”.
Señores, ¡que, en la desesperada situación actual de nuestra Patria, los comunistas mencionen en primer término “los acuerdos derivados del 8vo. Congreso”! ¡“Esta Gente” tiene cada ocurrencias! Yo, sin dármelas de profeta, me atrevo a afirmar que el grueso de los debates se centrará en todo lo que la misma nota incluye dentro de la vaga frase “otros temas de interés del país”.
¡Sobran asuntos que pueden amontonarse dentro de esa denominación eufemística! ¡Está, en primerísimo lugar, el tremendo remezón que, para el establishment rojo, representó el Gran Alzamiento Nacional Anticomunista del 11 de julio! ¡Pero también está la desastrosa situación económica actual! ¡La catástrofe que ha representado la llamada “Tarea Ordenamiento”, iniciada a bombo y platillo a comienzos de este mismo año!
Supongo que ya los grandes jefes tendrán preparado su libreto para esas fechas. Es probable que hayan confeccionado la lista de los chivos expiatorios destinados a pagar los platos rotos. Quizás cuenten ya con la fórmula del cambio-fraude (¿la resurrección del doctor Lage?). Pero está por ver si la gran masa de los miembros del Comité Central se mostrará o no dispuesta a cantar siguiendo el mencionado libreto.
Esos integrantes de filas no figuran en el exclusivo Buró Político. ¡Y por supuesto que aspiran a trepar por la pirámide de las ambiciones comunistas! ¿Y qué mejor pretexto para ello que el desastroso desempeño del actual equipo gobernante! ¡La mesa está servida para el venidero fin de semana!
Considero que es inevitable que en ese cónclave se decidan cambios. No me atrevo a asegurar cuál será la naturaleza de esas reformas: si ellas se limitarán al terreno de la cosmética o si, por el contrario, propiciarán el inicio de los cambios profundos que nuestra Patria necesita.
Sólo puedo afirmar una cosa: si en este mismo fin de semana no se toman decisiones que en alguna medida propicien el avance de Cuba hacia la democracia, lo único que habrán logrado los comunistas será retardar un poco ese cambio y quizás hacerlo más traumático. ¡Pero es inevitable que nuestra Patria vuelva a ser libre!
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Lenin se alza desafiante en el corazón de la democracia americana

MIAMI, Estados Unidos.- “Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo”. Así comienza el Manifiesto Comunista, aquel abyecto manual donde Marx y Engels dieron fe de la monserga filosófica de tanto desencanto y muerte donde quiera que se intentó instaurar como sistema social.
Si algo he disfrutado del rotundo fracaso del comunismo, es el derribo o descabezamiento de la estatuaria llamada a promover el culto a la personalidad de sus malévolos líderes.
Queda, por supuesto, cancelar para siempre la exhibición deprimente de la macabra momia de Lenin en la Plaza Roja de Moscú, que al parecer sigue rindiendo pingües dividendos en las arcas del turismo ruso.
El dictador cubano Fidel Castro, sin embargo, siempre se ufanó de rechazar el culto a la personalidad. Le decía con vehemencia a los periodistas extranjeros, fascinados con su jerga, que no encontrarían una estatua ni busto personal en toda la nación.
Los comunicadores se tragaban el embuste sin comprobar que el tirano no necesitaba realmente de la reproducción física de su persona, porque desde el inicio de tanto atropello “revolucionario” ocupaba todos los medios informativos, incluyendo el cine, y podía hablar durante cuatro o cinco horas en televisión sin ser interrumpido.
Desde el modesto cartelito metálico distribuido por los vecindarios desde 1959 que decía “Esta es tu casa Fidel”, hasta materiales impresos y otras maneras de reproducción y exposiciones que hicieron de su iconografía prácticamente una religión, pocos dictadores pueden competir con el culto a la personalidad alentado por el propio Castro, como un elegido para enderezar el rumbo de la nación “torcida” por el capitalismo.
La única ventaja de esta contingencia es que, al desaparecer el castrismo, no habrá estatuas que derribar, a no ser algunos monumentos erigidos a sus camaradas de guerrilla o a fundadores del comunismo, así como su ridícula tumba en el cementerio de Santa Ifigenia, adonde no pertenece.
En un viaje reciente a la ciudad de Seattle, donde fungí como jurado de su festival de cine latino, le pedí a los organizadores poder ver con mis propios ojos la estatua de Lenin que se erige en Fremont, una de sus barriadas.
Por estos días en México fue cambiada la estatua de Colón en Reforma por la de una figura femenina de la población aborigen. En la propia Seattle la tumba que rendía tributo a militares confederados fue derribada, y ahora mismo en Nueva York se ha resuelto que la escultura de Jefferson que figura desde hace más de cien años en las Cámaras del Consejo será removida, aunque no se ha decidido adónde irá a parar. Jefferson, uno de los padres de la patria, era esclavista y tuvo seis hijos con su sierva Sally Hemings.
Durante las protestas multitudinarias del año pasado en los Estados Unidos se volvió una suerte de costumbre derribar o ultrajar estatuas que eran consideradas ofensivas a estratos poblacionales específicos.
La de Lenin, sin embargo, se ha salvado de todos los avatares sociales desde que se erigió el 3 de junio de 1995. Si acaso la vandalizan con elementos alegóricos a Halloween, Navidades o celebraciones de la comunidad LGBTQ, entre otras eventualidades. Cuando la visité, le habían pintado las manos de rojo, como si fuera sangre, lo cual me pareció muy atinado.
Estatua de Lenin en Seattle, Washinton State. Foto del autor
El profesor americano que compró la escultura de bronce de 16 pies de alto, luego de recogerla en un descampado donde la habían tirado para fundirla, la trajo en piezas desde Eslovaquia, hipotecó su casa durante el proceso, y un año después murió en un accidente de tráfico.
La escultura fue encargada por el Partido Comunista de Checoslovaquia al escultor búlgaro Emil Venkov. Se instaló en 1988 y fue derribada un año después por la llamada Revolución de Terciopelo.
Se supone que esta imagen de Lenin lo presenta como portador de la devastadora revolución de octubre y no como el escritor y filósofo de otras versiones más benévolas.
Al principio, el profesor Lewis E. Carpenter, comprador de la estatua, habló de méritos históricos y artísticos que sin duda no posee, pero luego se supo su verdadera intención, montarla frente a un restaurante de comida eslovaca en su ciudad de origen, Issaquah, también en el estado de Washington, donde al final fue rechazada por su propia comunidad.
La familia de Carpenter la entregó en fideicomiso a la Cámara de Comercio de Fremont hasta tanto aparezca un nuevo comprador, que deberá pagar la friolera de 250 000 dólares.
Todo el embrollo parece literatura de Bulgákov, pero sospecho que las poderosas corrientes de izquierda de la ciudad hacen lo indecible por mantener enhiesto al degenerado líder de la Revolución de Octubre.
Supuestamente, la escultura figura en un terreno privado, aunque aparezca tan expuesta públicamente, lo cual la hace intocable por las autoridades.
Con estas curiosas premisas, el autor del holocausto judío también pudiera engalanar alguna calle de los Estados Unidos en el futuro.
Por lo pronto, el creador del holocausto comunista reta su desventura histórica en Europa y se alza desafiante en el corazón de su némesis, la democracia americana.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

Hable con ella

Usted que piensa a Cuba como un páramo calcinado donde barbudos y papagayos graznan bajo los vapores del aguardiente. Donde el único nombre propio que es capaz de recordar es «She Gubera», no ha visto nada todavía.Vea este establecimiento por ejemplo, huérfano de signos identitarios y reconocible solo por nativos, cerrado al visitante como un borroso poema sumerio. Es una pescadería, aunque no lo crea. Su producto estrella es la croqueta de harina. Ocasionalmente perfumada con los extractos de pollo y esturión báltico que aún se conservan desde el tiempo de los soviets. Se cuentan que en los fugaces períodos que se daban —y que aún se dan— entre las «grandes carencias» y sus «insólitos remedios» se podían ver parroquianos salir con filetes de tenca y claria. Géneros harto improbables de encontrar en mesas de mantel de hilo, pero consumidos por nacionales y otrora por los famélicos chinos de la Gran Hambruna. El óxido es el elemento más cercano que podrá encontrar asociado al reino de Neptuno. Pescadería, su producto estrella es la croqueta de harina.Un «ser» con un enorme y mohoso corazón —a quien conoceremos enseguida—decoró uno de los muros adyacentes a la pescadería con un espléndido surtido de «Frutti di Mare». En singular analogía con vapores marineros, dispuso de izquierda a derecha una peluda mazorca, un pimiento y un limón turgente. A continuación una piña, un mamey abierto en canal, dos melocotones y un plátano rijoso sobre las piernas en alto de una yuca cortesana. Cierra la sensual capilla la reina absoluta del caney, la ingente papaya. Muro adyacente a la pescadería, con surtido de frutas.Conocí a Filomeno en el 2019, el artista naturalmente. Un centenario campesino nacido en Artemisa, que administró la pescadería entre el 2018 y el 2020. De los pocos administrativos que vi jamás en los puros huesos. Podrá imaginar que nadie prospera a base de croquetas. Al menos, de las croquetas concebidas en el Ministerio de las Calorías para los Ciudadanos de la Resistencia. Filomeno tenía tres amores: el arte, la caligrafía y su bicicleta. Filomeno tenía tres amores: el arte, la caligrafía y su bicicleta.Una bodega cercana le encargaba cada mes su tablero promocional. Filomeno lo dejaba listo en media hora y seguía camino en su adorada bicicleta hasta la pescadería. Le gustaba encerrarse en las primeras horas de la mañana y dar gracias a Dios por la fructífera vida que le había sido regalada. En la penumbra, rodeado de restos de croquetas respiraba agitado y contento hasta que sus ojos se adaptaban y podía empezar a contar las moscas.Publicidad

Leer más »

Julián del Casal: 30 años de eternidad

GUANTÁNAMO, Cuba. – Este 21 de octubre se cumplen 128 años de la muerte de uno de Julián del Casal, uno de los más grandes poetas cubanos de todos los tiempos.
Del Casal nació en La Habana el 7 de noviembre de 1863 y cursó sus primeros estudios en el colegio de Belén, al que ingresó en 1870. Diez años después se graduó de bachiller y cursó estudios de derecho, pero no llegó a terminarlos.
Siendo estudiante fundó junto con otros compañeros el periódico clandestino y manuscrito “El Estudio”, donde –se asegura– publicó sus primeros versos, aunque su primera colaboración conocida en un órgano de prensa fue publicada en el semanario de ciencias, artes y literatura “El Ensayo”.
Fue Nicolás Azcárate –reconocido abogado, amigo de José Martí e intelectual habanero, alguien de quien muy poco se conoce actualmente en nuestro país–  el que introdujo a Casal en el mundo cultural al invitarlo al Nuevo Liceo, donde el poeta conoció a importantes intelectuales cubanos del momento, entre ellos al novelista Ramón Meza. Esa invitación le permitió acceder a la literatura de los principales autores de la época.
En 1888 viajó a España, pero poco tiempo después regresó a Cuba casi en la inopia.
En La Habana obtuvo empleo como corrector  de pruebas y periodista de “La Discusión”. Fue en ese período cuando comenzó su amistad con la familia Borrero, que tan significativa huella dejó en la cultura cubana.
Colaboró con importantes medios de prensa de la época como “La Habana Elegante”, “El Fígaro”, “La Habana Literaria”, “El Hogar” y “La Unión Constitucional”, entre otros.
Cuando Rubén Darío visitó La Habana, Casal logró conocerlo y cultivar su amistad. Darío le dedicó el texto “El clavicordio de la abuela” y el cinco de enero de 1893 Casal publicó en “La Habana Elegante” un artículo sobre Darío.
Casal está  considerado, junto con José Asunción Silva y Manuel Gutiérrez Nájera, fundador del movimiento modernista, que renovó la literatura castellana, y entre sus obras más destacadas se encuentran “Hojas al viento”, “Nieve” y “Bustos y Rimas”, aunque sus artículos y crónicas sobre la sociedad habanera constituyen ejemplos de la perfección formal que también alcanzó en su prosa.
Algunos estudiosos de nuestra literatura consideran a Julián del Casal como el típico intelectual aislado de la sociedad, pendiente de sus emociones y más preocupado por los hallazgos de una estética proyectada hacia la pureza formal que por su vinculación con la realidad.
En su obra “Lo cubano en la poesía”, Cintio Vitier lo consideró la antítesis de José Martí. Al respecto escribió: “Si Martí encarna entre nosotros las nupcias del espíritu con la realidad, con la naturaleza y con la tierra misma, Julián del Casal significa todo lo contrario. Su incapacidad radical para asumir la realidad, que unas veces interpreta como signo de idealismo, de pureza y anhelo irreconciliables con lo mezquino de la circunstancia, y otras, las más, como fatal impotencia de su ser, se resuelve en un estado de ánimo dominante: el hastío”.
El arte fue para Casal –sobre todo en la última década finisecular que terminó marcando su muerte– un refugio, una especie de urdimbre espiritual inevitable capaz de alejarlo de la cruda realidad.
Sin embargo, esa inclinación hacia la perfección formal que marcó toda su obra y algunos le critican por estar aparejada a la evasión de la realidad, no impidió que en determinado momento Casal escribiera un artículo sobre el Capitán General Sabás Marín y su familia, que provocó su despido como escribiente en la Intendencia General de Hacienda.
¿Qué habría hecho Casal de haber estado vivo cuando estalló la guerra necesaria el 24 de febrero de 1895? ¿Habría continuado practicando su habitual alejamiento de la realidad o le hubiera plantado cara, como hizo Carlos Pío Uhrbach?
Responder esas preguntas sin que exista el riesgo de la equivocación es imposible, porque siempre existirá la duda, siempre tendremos ante nosotros las cartas de la imaginación muy lejos de la certeza y cerca de la elucubración.
Pero de esas especulaciones sí escapa la obra de Casal, quien en solo 30 años logró vincularse por siempre a la historia cultural de la nación cubana.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

No nos callarán

Somos veraces, no neutrales, y nuestra responsabilidad es para con la Patria, con la Nación cubana, que no son feudo ni dominio exclusivo de una organización política y sus partidarios.

Leer más »

Mipymes III: La mano de obra

La fábrica de néctares y jugos Agroindustrial Media Luna, una de las nuevas Mipymes aprobadas en el país. Foto: Osvaldo Gutiérrez / ACNLa fábrica de néctares y jugos Agroindustrial Media Luna se verá obligada a rehacer en breve los contratos que ha negociado con otras empresas y organismos estatales cubanos. Los documentos los había firmado Fernando Albán como discreto trabajador por cuenta propia. Ahora tendrá que revalidarlos como líder de una entidad que estrena personalidad jurídica. Con otros dos socios y 97 trabajadores -exportadores de la marca Tuaba-, esta agroindustria se convierte en mediana empresa.
Igual contratiempo difícilmente les empañe el júbilo a Abel Bajuelos y su Addimensional, productora de piezas, herramientas y moldes con tecnología aditiva o de impresión 3D, a Roberto Rojas, con Lácteos Rojas -microempresas ambas, con menos de 10 trabajadores cada una-, y a Bernardo Romero, que en Ingenius mantiene a 15 personas vinculadas con la programación informática y, por tanto, clasifica como pequeña empresa.Las cuatro son privadas, como la gran mayoría de las 234 micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) a las que dio luz verde el Ministerio de Economía y Planificación (MEP), a un mes de emprender las inscripciones el 20 de septiembre. Estatales, apenas son siete. La opción de cooperativas solo ha sumado otras siete.
El desafío de la independencia
Cuando el proceso comenzó, diez años después de bendecido por el VI Congreso del Partido en 2011, a muchos tomó de sorpresa la inclusión de mipymes de propiedad estatal y mixta, junto a las privadas. Pero el gobierno se subió la parada de verdad cuando el ministro de Economía, Alejandro Gil, prometió “lograr la mayor similitud entre las facultades del sector estatal y no estatal”, pensando en reglas tributarias y oportunidades mercantiles, entre otras. Varios expertos, sin embargo, alertan que no basta con igualar mecánicamente cálculos y normas para actores con posiciones y capacidades diferentes en la economía.
Si las autoridades vencen la varilla a esa altura, probablemente atraigan en el brinco a muchos empresarios dispuestos a probar fuerzas. ¿Cuántos privados les seguirán? En solo dos días, más de un centenar presentó la solicitud. La incógnita mayor es cuántas estatales se sumarán al carro y qué influencia podría ejercer esta opción sobre la reforma de todo el sistema empresarial.
Muchas unidades empresariales de base, las controvertidas UEB, por lo general con menos de cien trabajadores, están pintadas para la conversión en mipymes. Las que lo intenten, resolverían viejos conflictos derivados de la insuficiente autonomía y de la carencia de personalidad jurídica.
“Las mipymes estatales son independientes en tanto no se integran, subordinan o son patrocinadas por ningún órgano, organismo o entidad”, previene la Resolución 63 del MEP, en el paquete legislativo para perfeccionar actores de la economía (seis decreto-leyes, un decreto y 17 resoluciones). La declaración suena osada, después de la sujeción por años a estructuras verticales, jerárquicas y centralizadas, que suelen trabar y retardar decisiones vitales todavía, aunque se flexibilizan de manera creciente.
Las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE) en la cresta, con las empresas debajo y las UEB en el sótano, estructuraron una pirámide que podría aplanarse y cambiar, en proporción con la expansión de las mipymes en el universo estatal. Si la letra de las normas se aplica con todo rigor, las micro, pequeñas y medianas empresas podrían actuar como palanca para acelerar otros cambios pendientes en el modelo económico cubano.
Quiebra para evitar la quiebra
Una de esas transformaciones, con pobre avance por la complejidad económica, social y política que entraña, es el recurso de la quiebra empresarial. Su sola mención crea urticaria en el socialismo.
Los documentos rectores de la Actualización del modelo económico admiten llevar a liquidación las empresas con pérdidas sostenidas. Pero han moderado el tono en relación con los subsidios a las empresas. Luego de orientar tajantemente su eliminación en 2011 (Lineamiento 18), las versiones posteriores propusieron “disminuir progresivamente los niveles de subsidios y otras transferencias del Estado a las empresas” y evolucionar hacia una aplicación oportuna que incentive el desarrollo, la eficiencia y la competitividad (Lineamiento 22, de 2021). La vida demostró que el propósito de “eliminar”, entendido de manera radical, era utópico y un poco ingenuo.
El gobierno no ha podido renunciar a subsidiar producciones y servicios de valor estratégico, ni ha aceptado despedir a miles de trabajadores con el olímpico cinismo de un Poncio Pilatos capitalista.
La pandemia, además, confirmó de manera dramática la imposibilidad del Estado de desentenderse del destino empresarial. En los países capitalistas, gobiernos furiosamente neoliberales no han vacilado en socorrer financieramente a sus principales empresas. “Frente a la crisis del virus y a la expansión de los contagios, ningún mercado hizo nada”, observa el boliviano Álvaro García Linera. “Al contrario, los mercados escondieron la cabeza como avestruces y lo que salió a relucir como la única y última instancia de protección social fueron los Estados”.
Pero las autoridades cubanas tampoco han conseguido dirimir en las pérdidas causadas por impericia empresarial. Del Presupuesto del Estado salen año tras años montos de más de 20 mil millones de pesos en transferencias de capital para auxiliar a empresas con pérdidas. Antes de la pandemia, el economista Ricardo González, del Centro de Estudios de la Economía Cubana (CEEC), percibía una influencia preocupante de ese socorro en el déficit fiscal cubano, al contribuir con el 40 por ciento del gasto planificado por el Presupuesto y ser equivalente al 25 por ciento del PIB en 2018.
Los costos de las transferencias actuales de capital a empresas con pérdidas y de un alza mayor en el déficit presupuestario se harán visibles cuando pase la crisis de la Covid-19.
¿Seguirá auxiliando el Estado a todas las entidades que refugian su ineficiencia detrás de la prioridad económica que les otorga el gobierno? ¿Extenderá ese salvavidas presupuestario a las nuevas mipymes estatales? ¿Y las mipymes privadas?
La “similitud de facultades” prometida a estos actores, colocará al gobierno, como nunca antes, frente a la obligación de moderar la llave de los subsidios por pérdidas y aplicar las normas de quiebra empresarial. El paquete legislativo del perfeccionamiento de actores económicos reitera la extinción o liquidación de las mipymes, privadas y estatales, y de las cooperativas si tienen pérdidas insostenibles.
De cumplirlo con total justicia, creo que en la mirilla caerían inevitablemente otras empresas estatales y encontraría solución una vieja debilidad del sistema empresarial cubano: la pasividad que la ausencia del riesgo de bancarrota genera en muchas administraciones y gerencias. “Las empresas (cubanas) enfrentan restricciones de recursos físicos, pero su restricción presupuestaria es blanda”, contrasta la economista del CEEC Ileana Díaz. “No quiebran en términos financieros. Siempre son ‘rescatadas’ en última instancia”.
Mano de obra con voz
A Cuba las micro, pequeñas y medianas empresas le ofrecen la oportunidad de levantar soluciones inmediatas, dinámicas, de corto plazo, mucho más fluidas que las de la gran empresa tradicional, para innovar soluciones, encadenar producciones, hacer ofertas al mercado, exportar y hasta burlar el bloqueo económico de EEUU. El dinamismo que les señalan numerosos estudiosos a esas empresas es la tendencia de estos tiempos de “vertiginosa velocidad del cambio, del envejecimiento acelerado y de la eterna posibilidad de recomenzar”, que observa Zygmunt Bauman en esta Modernidad líquida, donde aprecia también peligros por la ruptura parcial de compromisos del capital con el trabajo y una vida laboral “plagada de incertidumbre.”
Oportunidades y desafíos, en lugar del Estado paternalista. ¿Cuántas entidades estatales -UEB y otras- darán el salto a un modelo empresarial en que autonomía, ganancias, riesgos financieros y exigencias van de la mano? ¿Y asumirá el Estado sus riesgos?No me sorprenderán colectivos que prefieran esconderse detrás de las máquinas y el buró, mientras continúan culpando de los problemas a un “arriba” al que no ponen nombre. Otros quizás se lancen sin comprender el desafío. Pero también creo en el capital humano y el nervio de muchos trabajadores que pueden intentarlo. ¿Les darán luz verde? ¿Cómo reaccionarán las estructuras a que están subordinados hoy?
La Resolución 63 del MEP admite que “la propuesta para convertir una entidad estatal o cualquiera de las estructuras organizativas sin personalidad jurídica en mipyme (…) puede partir de las organizaciones superiores de dirección empresarial, los jefes de las entidades, los trabajadores y el MEP”. Los trabajadores. O sea, ¿el colectivo de una UEB?
Si la norma se cumple y se alienta, las mipymes estatales abonarían algo esencial en un modelo económico socialista: la participación de los trabajadores. Dejaría de ser intervención pasiva de una asamblea para aprobar un plan que no ha cocinado o no comprende del todo.
El nuevo capítulo empresarial se agrega a otras señales y medidas que indican la voluntad creciente del gobierno por pasar a un modelo más descentralizado. La norma reciente que deja la administración de los salarios en manos de las empresas se suma a los pasos para transformar la asignación de recursos por el Estado en una administración financiera moderna. Unido a las reformas monetaria, de precios y de salarios, los cambios preparan dramáticamente el terreno para una pospandemia en que las empresas, de cualquier tipo, necesitan autonomía y protagonismo real como actores de la recuperación.
El éxito empresarial y el sentido socialista del modelo dependerán, ambos, de que sean los trabajadores quienes decidan realmente en las empresas. Pero la participación de estos verdaderos actores es algo que veo poco aún en el horizonte empresarial, en parte porque los sindicatos siguen más afines a rutinas y frases rituales.
La reforma empresarial en gestación triunfará también en la medida que acepte la pluralidad no solo en términos de formas de propiedad. Existen diferencias de capacidades, talento y entrega: veremos empresas realmente innovadoras, de vanguardia, lo mismo entre líderes de la industria biofarmacéutica y otras grandes del Estado, que entre las cooperativas y las mipymes, privadas y estatales. En todos esos ámbitos, sobrevivirán por igual colectivos con menos voluntad para el riesgo y la innovación, pobres resultados y pobres ingresos.
Las mipymes pueden servir de factor acelerante de muchos otros cambios soñados en el socialismo cubano, tanto como para hacerme recordar a Bauman cuando en su profundo ensayo Modernidad Líquida parodiaba a los laboratorios tecnológicos del capitalismo contemporáneo: “Hemos encontrado la solución. Ahora encontremos el problema”.

Leer más »

Por la bicisenda del Sur

Dos amigos lograron que reviviera mis días como ciclista. La idea, en principio, me pareció apenas interesante; no una posibilidad que podría llevarse a la práctica. Como muchos cubanos también he sido escéptico y ciclista. Casi se puede decir que nací dudando sobre las ruedas de un triciclo, de aquellos con macizas gomas y sillín de cuero que sonaba como la montura de un caballo; creo que eran soviéticos, o tal vez fueran chinos. Todo era Made in China desde entonces.Del triciclo, que no sé por qué algunos mayores solían llamar “velocípedo”, pasé a las bicis de dos ruedas, momento al que los niños buscaban llegar de la manera más urgente posible porque resumía la entrada al mundo de la madurez, al de los mayores y al gran momento espiritual de conseguir al fin un estado básico para dominar los problemas que enfrentaría a lo largo de la existencia: el equilibrio. Foto: Kaloian Santos Cabrera/OnCuba/Archivo.Para un pequeño en los ochenta, en los noventa, es posible que también ahora, obtener estado semejante no era cosa de irse a un retiro budista. Debías trazar un plan muy bien elaborado: identificar a los familiares, parientes o amigos mayores que tuvieran bicicletas, esperar que uno de ellos llegara a tu casa, y entonces acercarte a ellos cuando hubieran refrescado del resol y ya al lado suyo poner cara de angustia y preguntarles si podrían darte una vuelta.Así llegaba el gran momento: atravesando el cuadro con una pierna, luchando con los más brutales mecanismos que hacen que una bicicleta frene por los propios pedales o carezca de guardacadenas para peligro de tu piel o cuenten con manubrios como cuernos de cabestro, te empeñabas a probar si era verdad que lograrías estabilizarte en la vida, o al menos dominar aquel invento del alemán Von Drais, según nos decían unos animados.Pero, aun nacido casi sobre ruedas, teniendo incluso libros y revistas sobre bicicletas, casi nunca esta simbolizó el elemento de ocio que también ha sido, el placentero vehículo hecho para explorar nuevos sitios o acaso demostrar habilidades y condiciones físicas en una pista adecuada; era, casi siempre, la manera de superar carencias del transporte.De ese modo, como tantos que fueran ciclistas, acumulé largas horas pedaleando en busca de alimento para un animal de corral, cargando dos o tres personas para que no se quedaran rezagados a la salida de la escuela, ingeniándomelas para superar los agujeros de las recamaras que con el tiempo padecían una rara enfermedad que las llenaba de verrugas o granos y que en ciertas zonas, cuando el ponchero la estaba probando, se inflaba como si fueran globos.Bicicletas anteriores a las bicicletas, nacionales, inventadas, recuperadas, con cambios y sin cambios, con frenos de manos o pie, decoradas como se decoran las motocicletas o los camiones y descascaradas como los edificios ante la falta de mantenimiento; de esas tuvimos y a ellas dedico este recuerdo ahora que vuelvo a la senda, o mejor dicho a la bicisenda que conecta los cuatro puntos cardinales de Buenos Aires, ciudad a la que muchos hemos llegado no precisamente sobre ruedas. Casi nadie en este país llega sobre ruedas, sino en aviones y barcos; casi nadie espera quedarse en este lugar y de una u otra forma todo el mundo se queda.Pero, debo acotar antes de seguir pedaleando que aquellos días, mi pasado ciclista llegó a su fin de manera abrupta en 2008 cuando estuve vinculado al único acto de prestidigitación del que haya formado parte.PublicidadEstaba en la escalera que daba a un primer piso. Allí vivía una colega periodista de Holguín que en ese momento presidía la Unión de Periodistas. Había ido por asuntos de un pasaje.  Mi bicicleta estaba a poco más de metro y medio bajo mis pies. Sostuve una conversación de menos de cinco minutos con las manos aferradas a la baranda y sin dejar de observarla; mas, al bajar ya no estaba en el lugar donde había sido recostada.Mi bicicleta, que no era ni siquiera mía sino de mi hermana, había desaparecido sin dejar rastros; ni una manchita de aceite que indicara el rumbo que llevó, ni su peculiar sonido alejándose. ¿Iba a gritarle obscenidades a los dioses del cielo holguinero?; no, ¿a los vecinos de aquel barrio que me conocía?; tampoco. ¿Estaría pagando yo una culpa ajena? Tal vez, seguramente. Sin mucho que hacer regresé a mi casa y así, de esa manera, terminé mis días como corredor sin fines deportivos hasta que ahora, lejos, casi en el fin del mundo, vuelvo a la senda, o como he dicho antes, a la bicisenda.[embedded content]Adquirir una bicicleta aquí no es un hecho traumático. Mantenerla es posible en medio del tráfago de la ciudad. Se trata de un medio de transporte al que muchos han recurrido a causa de la pandemia. Mucha gente volvió a moverse por la ciudad de este modo, y esta ciudad, como tantas, favorece que esta clase de medios prolifere; por aquello del medio ambiente, para reducir el número de autos, las emisiones de dióxido de carbono y favorecer la respiración de todos.Voy en una bicicleta y veo la ciudad de otro modo. Paso cerca de los autos. El cuerpo fundido al vehículo de dos ruedas avanza ligero mientras los pensamientos bullen en mil ideas por concretarse. De tener encima un globo como en los cómics se verá que soy del tipo de gente que piensa más cuando va sobre ruedas o al menos está en movimiento.Alguna mañana alcanzo la rivera del rio La Plata, una tarde le doy la vuelta a una zona boscosa, casi en la noche llego hasta el estadio de River Plate. Otro día me adentro a una nueva arteria, tan desconocida ella como sus edificios y casonas modernas o modernizadas. Es Buenos Aires, tierra de Borges y Cortázar, donde los turistas llegan buscando el Aleph según la novela de Tomás Eloy Martínez. Tal vez un día de estos sea subsumido por el entorno, y pedaleando calles acabe yo en otro lugar y otro tiempo, si acaso no estoy ya en ese túnel de la fuga inevitable.

Leer más »

Por la bicisenda del Sur

Dos amigos lograron que reviviera mis días como ciclista. La idea, en principio, me pareció apenas interesante; no una posibilidad que podría llevarse a la práctica. Como muchos cubanos también he sido escéptico y ciclista. Casi se puede decir que nací dudando sobre las ruedas de un triciclo, de aquellos con macizas gomas y sillín de cuero que sonaba como la montura de un caballo; creo que eran soviéticos, o tal vez fueran chinos. Todo era Made in China desde entonces.Del triciclo, que no sé por qué algunos mayores solían llamar “velocípedo”, pasé a las bicis de dos ruedas, momento al que los niños buscaban llegar de la manera más urgente posible porque resumía la entrada al mundo de la madurez, al de los mayores y al gran momento espiritual de conseguir al fin un estado básico para dominar los problemas que enfrentaría a lo largo de la existencia: el equilibrio. Foto: Kaloian Santos Cabrera/OnCuba/Archivo.Para un pequeño en los ochenta, en los noventa, es posible que también ahora, obtener estado semejante no era cosa de irse a un retiro budista. Debías trazar un plan muy bien elaborado: identificar a los familiares, parientes o amigos mayores que tuvieran bicicletas, esperar que uno de ellos llegara a tu casa, y entonces acercarte a ellos cuando hubieran refrescado del resol y ya al lado suyo poner cara de angustia y preguntarles si podrían darte una vuelta.Así llegaba el gran momento: atravesando el cuadro con una pierna, luchando con los más brutales mecanismos que hacen que una bicicleta frene por los propios pedales o carezca de guardacadenas para peligro de tu piel o cuenten con manubrios como cuernos de cabestro, te empeñabas a probar si era verdad que lograrías estabilizarte en la vida, o al menos dominar aquel invento del alemán Von Drais, según nos decían unos animados.Pero, aun nacido casi sobre ruedas, teniendo incluso libros y revistas sobre bicicletas, casi nunca esta simbolizó el elemento de ocio que también ha sido, el placentero vehículo hecho para explorar nuevos sitios o acaso demostrar habilidades y condiciones físicas en una pista adecuada; era, casi siempre, la manera de superar carencias del transporte.De ese modo, como tantos que fueran ciclistas, acumulé largas horas pedaleando en busca de alimento para un animal de corral, cargando dos o tres personas para que no se quedaran rezagados a la salida de la escuela, ingeniándomelas para superar los agujeros de las recamaras que con el tiempo padecían una rara enfermedad que las llenaba de verrugas o granos y que en ciertas zonas, cuando el ponchero la estaba probando, se inflaba como si fueran globos.Bicicletas anteriores a las bicicletas, nacionales, inventadas, recuperadas, con cambios y sin cambios, con frenos de manos o pie, decoradas como se decoran las motocicletas o los camiones y descascaradas como los edificios ante la falta de mantenimiento; de esas tuvimos y a ellas dedico este recuerdo ahora que vuelvo a la senda, o mejor dicho a la bicisenda que conecta los cuatro puntos cardinales de Buenos Aires, ciudad a la que muchos hemos llegado no precisamente sobre ruedas. Casi nadie en este país llega sobre ruedas, sino en aviones y barcos; casi nadie espera quedarse en este lugar y de una u otra forma todo el mundo se queda.Pero, debo acotar antes de seguir pedaleando que aquellos días, mi pasado ciclista llegó a su fin de manera abrupta en 2008 cuando estuve vinculado al único acto de prestidigitación del que haya formado parte.PublicidadEstaba en la escalera que daba a un primer piso. Allí vivía una colega periodista de Holguín que en ese momento presidía la Unión de Periodistas. Había ido por asuntos de un pasaje.  Mi bicicleta estaba a poco más de metro y medio bajo mis pies. Sostuve una conversación de menos de cinco minutos con las manos aferradas a la baranda y sin dejar de observarla; mas, al bajar ya no estaba en el lugar donde había sido recostada.Mi bicicleta, que no era ni siquiera mía sino de mi hermana, había desaparecido sin dejar rastros; ni una manchita de aceite que indicara el rumbo que llevó, ni su peculiar sonido alejándose. ¿Iba a gritarle obscenidades a los dioses del cielo holguinero?; no, ¿a los vecinos de aquel barrio que me conocía?; tampoco. ¿Estaría pagando yo una culpa ajena? Tal vez, seguramente. Sin mucho que hacer regresé a mi casa y así, de esa manera, terminé mis días como corredor sin fines deportivos hasta que ahora, lejos, casi en el fin del mundo, vuelvo a la senda, o como he dicho antes, a la bicisenda.[embedded content]Adquirir una bicicleta aquí no es un hecho traumático. Mantenerla es posible en medio del tráfago de la ciudad. Se trata de un medio de transporte al que muchos han recurrido a causa de la pandemia. Mucha gente volvió a moverse por la ciudad de este modo, y esta ciudad, como tantas, favorece que esta clase de medios prolifere; por aquello del medio ambiente, para reducir el número de autos, las emisiones de dióxido de carbono y favorecer la respiración de todos.Voy en una bicicleta y veo la ciudad de otro modo. Paso cerca de los autos. El cuerpo fundido al vehículo de dos ruedas avanza ligero mientras los pensamientos bullen en mil ideas por concretarse. De tener encima un globo como en los cómics se verá que soy del tipo de gente que piensa más cuando va sobre ruedas o al menos está en movimiento.Alguna mañana alcanzo la rivera del rio La Plata, una tarde le doy la vuelta a una zona boscosa, casi en la noche llego hasta el estadio de River Plate. Otro día me adentro a una nueva arteria, tan desconocida ella como sus edificios y casonas modernas o modernizadas. Es Buenos Aires, tierra de Borges y Cortázar, donde los turistas llegan buscando el Aleph según la novela de Tomás Eloy Martínez. Tal vez un día de estos sea subsumido por el entorno, y pedaleando calles acabe yo en otro lugar y otro tiempo, si acaso no estoy ya en ese túnel de la fuga inevitable.

Leer más »

Escapar y sobrevivir: resortes políticos en los abandonos de peloteros cubanos

LA HABANA, Cuba. — El abandono de 12 jóvenes peloteros cubanos durante la Copa del Mundo de Béisbol (categoría sub-23) recientemente disputada en México volvió a poner en la palestra pública el nocivo brebaje que resulta mezclar el deporte con la política. Echarle la culpa a Donald Trump de la fuga masiva no es más que un acto de patrioterismo histérico y una manipulación histórica de las causas reales por las cuales los deportistas de la Isla escapan de sus delegaciones cuando viajan fuera del país.
Las razones para las llamadas “deserciones” son internas y poco tienen que ver con la cancelación —durante el mandato de Trump— del acuerdo que permitiría a determinados beisbolistas residentes en Cuba jugar como profesionales en las Grandes Ligas (MLB, por sus siglas en inglés). Esto no es más que otro capítulo en el enfrentamiento político que se fue a extra innings cuando Fidel Castro decretó “El triunfo de la pelota libre (amateur) sobre la pelota esclava (profesional)” en 1962.
Desde esa fecha la pelota cubana comenzó a moverse más en el terreno político que en el deportivo y los peloteros pasaron a ser “profesionales de Estado” —jugar todo el tiempo  por un mísero salario— algo así como un medio básico de propiedad estatal. Obligados a esta humillante condición debían (y deben) reunir más méritos políticos que talento deportivo para integrar una selección nacional.
La sanción de tres años impuesta en 1984 a Pedro José “Cheíto” Rodríguez, “El señor Jonrón”, por tener unos dólares que le regaló un amigo que vivía fuera de Cuba no sólo puso fin a la exitosa carrera deportiva del estelar slugger, sino que también abrió de par en par las entornadas puertas de la desilusión en la familia cubana del béisbol. Unos años después, en 1991, el lanzador René Arocha se convertiría en el primer pelotero que abandonaba un equipo fuera del país.
Pese a la inequívoca señal de descontento con los métodos aplicados en el pasatiempo nacional y al creciente desmejoramiento de las condiciones políticas y estructurales para la práctica del béisbol, continuaron las sanciones extradeportivas en la pelota cubana. La separación de Pedro Jova de sus funciones como director —campeón con Villa Clara (1993-1995) — por conversar por teléfono con Rolando Arrojo —otro “desertor” del béisbol — fue una  abominación.
El retiro forzoso de 85 peloteros en plenitud de facultades para enviarlos a jugar en ligas extranjeras de pelota profesional con el mercantilista fin de recaudar fondos para la Federación Cubana de Béisbol (FCB) desveló la falsa pureza del deporte “revolucionario” y dejó a los peloteros como piezas de cambio en el terreno político y financiero diseñado por los estrategas castristas.
Por esa misma época —segunda mitad de los años 90—  se produjo la separación definitiva del béisbol del estelar lanzador Orlando “El Duque” Hernández por salida ilegal del país. La salida de “El Duque” fue como un Ábrete Sésamo en las filas del béisbol nacional. Entonces, el que no pudo huir decidió esperar su oportunidad. En un escenario viciado por las imposiciones políticas y las migajas económicas sólo quedaba escapar.
De ahí que si a un mediocre y sumiso comentarista deportivo como Pável Otero no le bastan con estas y otras razones para que un pelotero decida “desertar” y prefiere seguir culpando a Trump en las emisiones del Noticiero de la Televisión Cubana es porque pretende continuar cazando pacotilla en sus viajecitos por el exterior a costa del deporte nacional y perpetuar su pose de obcecado figurín. Lo demás es cobardía y cinismo del mejor.
¿O es que acaso no sabe el camarada Pável que en la pasada Serie Nacional (60) Edilse Silva, el cuarto bate de las avispas de Santiago de Cuba, fue suspendido un juego en la etapa de play off por mostrar en redes sociales una “cajita” con el escaso e insustancial alimento que se les dio a los peloteros enfrascados en un choque crucial por el banderín de campeón nacional?
[embedded content][embedded content]
¿Desconoce el perverso Otero que Rangel Ramos Pozo —uno de “los 12 héroes” que decidió regresar a Cuba— recibió como recompensa por su vuelta un módulo de alimentos con yucas, dos paquetes de salchichas, un cartón de huevos, dos botellas de aceite, detergente, calabaza y plátanos macho de parte de las autoridades deportivas de su natal San Nicolás de Bari, en Artemisa? ¡Cuánta miseria! ¡Qué ridículo papelón!
Además, si usted no está al corriente de que dos jóvenes prospectos del pitcheo cubano como el   camagüeyano Yusimar Cousín —que ya ha integrado el equipo grande de béisbol— y el santiaguero Yunior Tur —el mejor relevista de la pasada Serie Nacional— no hicieron el equipo a México y no irán al Panamericano juvenil a celebrarse en Cali  por “falta de patriotismo”… ¿por qué insiste en  culpar a Trump, los cantos de sirena y a los inescrupulosos mercaderes del béisbol?
De seguir tan pusilánime y errático en su opinión, le sugiero alejarse de las cámaras, colgar el micrófono y ponerse a preparar módulos de alimentos —si aún quedan en el país o se reciben por ayuda humanitaria desde Barbuda o Haití— para repartir a los deportistas que regresarán de Cali el venidero noviembre. Seguro que será de mucha ayuda para los dirigentes deportivos del país.
Los tiempos son otros Pavel, y yo me quedo con lo expresado por el lanzador Rolando Arrojo cuando decidió desertar en 1996: “Cambié mi medalla olímpica por el futuro de mis hijos”. ¿No lo haría usted? Cuba no es Esparta, Otero, y los deportistas cubanos no tienen que volver “con el escudo o sobre el escudo” como les exigen quienes lucran con sus éxitos y sacrificios en el béisbol.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »
 

Contáctenos

 

Si desea contactar NoticiasCubanas.com, el portal de todas

las noticias cubanas, por favor contáctanos.

¡Estaremos felices de escucharlo!

 

Con gusto le informáremos acerca de nuestra oferta de publicidad

o algún otro requerimiento.

 

contacto@noticiascubanas.com

 

Oferta


Si deseas saber como tu sitio de noticias puede formar parte de nuestro sitio NoticiasCubanas.com, o si deseas publicidad con nosotros.

 

Por favor, póngase en contacto para mas detalles.

Estaremos felices de responder a todas tus dudas y preguntas sobre NoticiasCubanas.com. ¡La casa de todas las noticias cubanas!

contacto@noticiascubanas.com


Sobre nosotros

NoticiasCubanas.com es la casa de todas las noticias cubanas, somos un sitio conglomerado de noticias en Cuba. Nuestro objetivo es darle importantes, interesante, actuales noticias sobre Cuba, organizadas en categorías.

Nosotros no escribimos noticias, solo recolectamos noticias de varios sitios cubanos. Nosotros no somos parte, solo proveemos noticias de todas las fuentes de Cuba, y de otras partes del mundo.

Nosotros tenemos un objetivo simple, deseamos brindarle al usuario el mayor monto de noticias con calidad sobre Cuba, y la visión que tiene el mundo sobre Cuba. Nosotros no evaluamos las noticias que aparecen en nuestro sitio, tampoco no es nuestra tarea juzgar las noticias, o los sitios de las noticias.

Deseamos servir a los usuarios de internet en Cuba con un servicio de calidad. Este servicio es gratuito para todos los cubanos y todos aquellos que estén interesados en las noticias cubanas y noticias internacionales sobre Cuba.

 

Términos de uso

NoticiasCubanas.com es gratis para todas las personas, nosotros no cobramos ningún cargo por el uso del sitio de ninguna manera. Leer los artículos es completamente gratis, no existe ningún costo oculto en nuestro sitio.


Proveemos una colección de noticias cubanas, noticias internacionales sobre Cuba para cualquier persona interesada. Nuestros usuarios utilizan NoticiasCubanas.com bajo el acto de libre elección y bajo su propia Responsabilidad.

Nosotros no recolectamos ningún tipo de información de nuestros usuarios, no solicitamos ninguna dirección electrónica, número telefónico, o ningún otro tipo de dato personal.

 

Medimos el monto de tráfico que noticiasCubanas.com recibe, pero no esperamos compartir esta información con alguien, excepto nuestros socios de publicidad. Nos regimos bajo las normas Cubanas en cada cuestión legal, cualquier aspecto no clarificado aquí debe ser considerado sujeto bajo el sistema Legal de Cuba.