HAVANA CLIMA

Wikileaks

Todo va de maravilla

Edward Snwoden explica por qué la decisión del Tribunal Supremo británico de extraditar a Assange podría sentar un precedente extremadamente peligroso para la profesión del periodismo. Y el denunciante no perdona a todos los “periodistas” que han optado por condenar a Assange, cavando la tumba de su propia profesión.
Evangelio, una palabra del inglés antiguo, es un concepto que significa “buenas noticias”. Y es el evangelio lo que ha escaseado al adentrarnos en la temporada navideña. Cada vez que este hecho me deprime, recuerdo que encontrar el mal, la fechoría e incluso el sufrimiento en los titulares, es sólo una señal de que la prensa está haciendo su trabajo. No creo que ninguno de nosotros quiera despertarse por la mañana y leer “¡Todo va de maravilla!” sobre nuestro cóctel de ponche de huevo, aunque incluso si lo hacemos, sabemos que un titular así es sólo una indicación de todo lo que no se informa.
Al entrar en esta época navideña, me siento acosado por extraños sentimientos religiosos; digo extraños porque no soy muy creyente, ni en Dios, ni en los gobiernos, ni en las instituciones en general. Trato de reservar mi fe para las personas y los principios, pero eso puede llevar a algunos años de escasez en el apaciguamiento de la sed espiritual. Puedo encontrar una forma de atribuir mis impulsos al ritualismo del Covid-19 –las abluciones de desinfección y enmascaramiento, el aislamiento penitente, el ¿qué significa todo esto? que surge de la confrontación con la impotencia y el capricho de la enfermedad–, pero una fuente más convincente podría ser la novedad de la paternidad: siendo la religión un sustituto de la tradición en general, me pregunto: ¿qué voy a dejar a mi hijo? ¿Qué herencia intelectual y emocional?
Junto con las “buenas noticias”, he estado pensando en la “mala fe”, una frase que siempre me recuerda el chiste de Thomas Pynchon, en el que todo lo malo se convierte en un balneario alemán: Bad Kissingen, Bad Kreuznach, Baden-Baden… Bad Karma.
Conocía la frase sobre todo por su cosecha jurídica, pero empecé a notar que se aplicaba cada vez más a la política durante los ciclos de la historia de Bush-Obama: los republicanos siempre estaban “negociando de mala fe”, u “operando de mala fe”, y sólo empeoró después de eso: la frase se hizo más frecuente una vez que Trump asumió el cargo. Así que me sorprendió descubrir que “mala fe” tiene raíces mucho más profundas que nuestro derecho consuetudinario: male fides, del latín.
Su uso, que es fascinante explorar, era originalmente literal: se utilizaba para caracterizar a alguien que practicaba la religión equivocada. De ahí pasó a la contradicción Whitmaniana, pero muy anterior a ella. Alguien que estaba “en mala fe” estaba en contradicción consigo mismo; tenía dos corazones, o dos mentes, o más. En este sentido, incluso Jesús podría decirse que estaba en mala fe, siendo en parte humano y en parte divino.
Me impresiona profundamente la generosidad de esta definición primitiva: hay una simpatía –una simpatía con “una casa dividida contra sí misma”– que falta por completo en el sentido contemporáneo, en el que la “mala fe” es una fechoría intencionada. Esto sigue siendo, al menos para mí, una historia cautivadora que hay que descifrar: cómo una frase que significaba, a grandes rasgos, “mentirse a uno mismo sin saberlo” llegó a significar, a grandes rasgos, “mentir a otros a sabiendas”.
Estoy seguro de que todos tenemos nuestros ejemplos favoritos (o menos favoritos) de esta práctica doble (o múltiple) –esta condición que sólo luego se convirtió en práctica–, pero para mí, la categoría de mala fe que se lleva el premio siempre ha sido el legalismo burocrático que me resulta más familiar. Tal vez una mejor manera de decirlo sería: aquellas situaciones en las que el derecho se opone a la justicia.
Estoy seguro de que conocemos bien este fenómeno: el representante del seguro médico o el empleado del instituto de transporte que dice “tengo las manos atadas”; el oficial de policía o el soldado que invoca sin ironía ciertas de las fuerzas del orden más malvadas del siglo pasado cuando se encogen de hombros y dicen: “Sólo estoy cumpliendo órdenes, amigo”; o incluso aquellos que salen en la televisión para sugerir que los denunciantes (whistleblowers) podrían estar protegidos, si sólo se sometieran a los “canales adecuados”, que es el código para estar en una parte muy particular del suelo suspendido por encima de un tanque con la etiqueta: ¡PELIGRO! PIRAÑAS.
Fue Jesús el que pidió perdón a sus crucificadores diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”, pero estos insoportables practicantes de la mala fe invierten la fórmula: saben exactamente lo que hacen, y sin embargo lo hacen. Me pregunto si pueden incluso perdonarse a sí mismos.
Esta Navidad puede ser la última que el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, pase fuera de la custodia de Estados Unidos. El 10 de diciembre, el Tribunal Superior británico falló a favor de la extradición de Assange a Estados Unidos, donde será procesado en virtud de la Ley de Espionaje (de 1917) por publicar información veraz. Para mí está claro que los cargos contra Assange son infundados y peligrosos, en desigual medida: infundados en el caso personal de Assange, y peligrosos para todos.
Al tratar de procesar a Assange, el gobierno de EE.UU. pretende extender su soberanía a la escena mundial y hacer que los editores extranjeros sean responsables de las leyes de secreto de EE.UU. Al hacerlo, el gobierno de EE.UU. establecerá un precedente para procesar a todas las organizaciones de noticias en todas partes –todos los periodistas en todos los países– que se basan en documentos clasificados para informar sobre, por ejemplo, los crímenes de guerra de EE.UU., o el programa de aviones no tripulados de EE.UU., o cualquier otra actividad gubernamental o militar o de inteligencia que el Departamento de Estado, o la CIA, o la NSA, preferiría mantener encerrado en la oscuridad clasificada, lejos de la vista del público, e incluso de la supervisión del Congreso.
Estoy de acuerdo con mis amigos (y abogados) de la ACLU: la acusación del gobierno estadounidense contra Assange equivale a la criminalización del periodismo de investigación. Y estoy de acuerdo con innumerables amigos (y abogados) de todo el mundo en que en el centro de esta criminalización se encuentra una paradoja cruel e insólita: a saber, el hecho de que muchas de las actividades que el gobierno de Estados Unidos preferiría silenciar se perpetran en países extranjeros, cuyo periodismo será ahora responsable ante el sistema judicial estadounidense.
Y el precedente establecido aquí será explotado por todo tipo de líderes autoritarios en todo el mundo. ¿Cuál será la respuesta del Departamento de Estado cuando la República de Irán exija la extradición de los reporteros del New York Times por violar las leyes de confidencialidad iraníes? ¿Cómo responderá el Reino Unido cuando Viktor Orban o Recep Erdogan pidan la extradición de los reporteros de The Guardian? No se trata de que Estados Unidos o el Reino Unido vayan a acceder a esas demandas –por supuesto que no lo harían–, sino de que carecerían de cualquier base de principios para su negativa.
Estados Unidos intenta distinguir la conducta de Assange de la del periodismo más convencional calificándola de “conspiración”. ¿Pero qué significa eso en este contexto? ¿Significa animar a alguien a descubrir información (algo que hacen a diario los redactores que trabajan para los antiguos socios de WikiLeaks, The New York Times y The Guardian)? ¿O significa dar a alguien las herramientas y técnicas para descubrir esa información (lo que, dependiendo de las herramientas y técnicas implicadas, también puede interpretarse como una parte típica del trabajo de un editor)?
La verdad es que todo el periodismo de investigación sobre seguridad nacional puede ser tachado de conspiración: el objetivo de la empresa es que los periodistas persuadan a las fuentes para que violen la ley en interés del público. E insistir en que Assange de alguna manera “no es un periodista” no hace nada para quitarle fuerza a este precedente cuando las actividades por las que ha sido acusado son indistinguibles de las actividades que nuestros periodistas de investigación más condecorados realizan rutinariamente.
Cualquiera que haya visto las malas noticias esta última semana, seguro se ha encontrado con una versión precisamente de esta pregunta, ¿es Assange un X o un periodista? En esta fórmula absurda, X puede ser cualquier cosa: hacktivista, terrorista, reptiliano. No importa qué pieza se coloque para completar el rompecabezas, porque el ejercicio no tiene sentido.
Este tipo de indagación sincera, crédula, petulante y complaciente, es sólo el ejemplo más reciente –justo a tiempo para Navidad–, de la mala fe en la carne y en la palabra, presentada por profesionales de los medios de comunicación que nunca tienen peor fe que cuando informan –o juzgan– a otros medios.
La ocultación, la retención, la manipulación del significado, la negación del significado, estas son sólo algunas de las formas en que algunos periodistas, –y no sólo los periodistas estadounidenses–, han conspirado, sí, conspirado para condenar a Assange en ausencia, y, por extensión, para condenar a su propia profesión, para condenarse a sí mismos.
O tal vez no debería llamar “periodistas” a los autómatas de Fox, o a Bill Maher, porque ¿cuántas veces han hecho el duro trabajo de cultivar una fuente, o de proteger la identidad de una fuente, o de comunicarse de forma segura con una fuente, o de almacenar el material sensible de una fuente de forma segura? Todas esas actividades constituyen el alma del buen periodismo y, sin embargo, son precisamente las actividades que el gobierno estadounidense acaba de intentar redefinir como actos de conspiración criminal atroz.
Criaturas de dos corazones y dos mentes: los medios de comunicación están llenos de ellos. Y demasiados se han contentado con aceptar la determinación del gobierno de Estados Unidos de que lo que debería ser el propósito más elevado de los medios de comunicación –la revelación de la verdad, frente a los intentos de ocultarla– está súbitamente en duda y muy posiblemente sea ilegal.
¿Ese escalofrío en el aire en esta temporada navideña? Si se permite que la persecución de Assange continúe, se convertirá en una helada.
A abrigarse.
Vea además
La imperdonable soledad de Julian Assange

(Tomado de Cubaperiodistas)

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La imperdonable soledad de Julian Assange

Assange. Foto: Getty Images.Julian Assange está enterrado por la “justicia” inglesa en una cárcel de máxima seguridad. Lo de enterrado no es una tramposa apelación a una palabra que nos estremece, sino un sobria descripción de la celda en la cual -de a poco, hora tras hora- el fundador de WikiLeaks va cumpliendo la sentencia de muerte que la tienen reservada.
¿La razón? Haber filtrado a la prensa cientos de miles de documentos probatorios de la infinidad de asesinatos, torturas, bombardeos y atrocidades que Washington perpetró en Irak, Afganistán y en otros países, cosa que ocultaba con sumo cuidado. Ese fue el crimen de Assange: informar, decir la verdad. Y tal cosa constituye una afrenta imperdonable para el imperio que persiguió al periodista por años.
La valentía del presidente Rafael Correa (ya manifestada cuando expulsó a las tropas de Estados Unidos de la base de Manta) lo puso a salvo de esa amenaza concediéndole no sólo asilo en la embajada del Ecuador en Londres sino la ciudadanía ecuatoriana. La nauseabunda discapacidad moral de su corrupto sucesor, Lenín Moreno, privó a Assange de ambas cosas y lo entregó inerme a las autoridades británicas; es decir, a manos de uno de los más despreciables lugartenientes de la Casa Blanca.
Y ahí sigue, esperando lo que parece un final ineludible: su extradición a Estados Unidos. Allí el periodista será exhibido como un trofeo, torturado psicológica y físicamente hasta lo indecible y luego, con maldita astucia, condenado a una dura sentencia, aunque menor a los 175 años pedidos por el fiscal y enviado a una cárcel, en donde poco después morirá descosido a puñaladas en una bien orquestada “riña de reclusos.”
En un infinito alarde de hipocresía Washington se apresurará a declarar su pesar por tan lamentable desenlace y el presidente enviará condolencias a sus deudos. Moraleja que el imperio desea grabar a fuego sobre una piedra: “Quien revele nuestros secretos lo pagará con su vida”.
Hablábamos de la soledad de Assange en estos días finales del aciago 2021 y la calificábamos de imperdonable. ¿Por qué? Porque el calvario que ha martirizado al australiano no ha provocado, salvo en Londres, masivas manifestaciones de solidaridad y apoyo a su causa.
Sorprende y preocupa que esta no haya sido asumida como propia por la izquierda y los movimientos populares que sí libraron grandes batallas a finales del siglo pasado y comienzos de éste en contra del Acuerdo Multilateral de Inversiones –abortado, ni bien sus leoninas cláusulas secretas fueron reveladas por hackers canadienses- o contra el neoliberalismo, el ALCA, y los tratados de libre comercio hoy no se movilizan para exigir la inmediata liberación de Assange.
Creo que esta desgraciada situación obedece a varios factores: primero, el debilitamiento y/o desorganización de las fuerzas sociales que libraron aquellas grandes batallas, producto del permanente ataque sufrido a manos de los gobiernos neoliberales; segundo, por la suicida exclusividad que en la construcción de la agenda de los movimientos contestatarios tienen los temas económicos, siendo que éstos no pueden ser el único asunto que convoque a su militancia.
La lucha anticapitalista y antiimperialista tiene varias facetas, y la batalla por la información y la publicidad de los actos del gobierno es una de ellas. Y en ella Assange es nuestro héroe, que resiste en soledad. A lo anterior hay que agregar un tercer factor: el nefasto papel de la “prensa libre”, es decir, la antidemocrática concentración de poderes mediáticos que jamás asumió no digamos la defensa de un periodista de verdad como Assange sino que se esmeró en ocultar la información sobre el caso.
La “canalla mediática”, que nada tiene que ver con el noble oficio del periodismo, se alineó voluntariamente para ocultar los crímenes denunciados por Assange y justificar su encarcelamiento. Es decir, se hizo cómplice de sus verdugos.
Ojalá que la izquierda y los movimientos populares reaccionen a tiempo y abandonen su abulia en este tema. Mucho puede aún hacerse para salvar la vida de Assange: desde un tuitazo mundial apoyando su causa hasta fomentar una masiva cibermilitancia en las redes sociales y organizar multitudinarias manifestaciones callejeras en las principales ciudades del mundo reclamando su libertad y presionando a los gobiernos para que se solidaricen con el periodista amordazado.
Todavía se está a tiempo. Las grandes organizaciones populares no pueden ni deben ser cómplices de su martirio. ¡No le suelten la mano a Assange, no lo dejen solo!
Vea, además
Julian Assange, Cuba y la superpotencia vengativa (+ Video)

(Tomado de Página 12)

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Julian Assange, Cuba y la superpotencia vengativa (+ Video)

Foto: Getty Images. Basado en un texto de Christine Ann Assange.
Es la carta abierta de una madre al mundo. Christine Ann Assange habla del dolor por ver a su hijo Julian, periodista, que “tuvo el valor de publicar la verdad sobre los crímenes gubernamentales de alto nivel”.
Es “el dolor de ver a mi hijo –nos dice- (…) que arriesgó su vida para denunciar la injusticia, inculpado y privado del derecho a un juicio justo. El dolor de ver a un hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó la atención médica adecuada en años y años de reclusión. La angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas psicológicas, en un intento de romper su inmenso espíritu”.
Es, concluye, “la constante pesadilla de que sea extraditado a EEUU para pasar el resto de sus días enterrado vivo en total aislamiento”.
¿Por qué no publican esta carta, directores de los medios, algunos de los cuales hicieron un gran negocio publicando los papeles de Wikileaks?
¿Por qué no escuchamos tertulias sobre esta escandalosa persecución a un periodista, o sobre los planes de la CIA, en 2017, para secuestrar a Julian Assange?
Estados Unidos es “una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso”, dice la carta. Es lo mismo que hace con el pueblo de Cuba, también indefenso, cuya soberanía pretende doblegar mediante el hambre.
De momento, ustedes –dueños y gestores de los medios- no nos hablen ya más de una libertad de prensa que ni practican… ni defienden.
En video, ¿por qué los grandes medios no hablan sobre la persecusión a Julian Assange?
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(Tomado de Cubainformación)

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Grupo de Puebla apoya propuesta de Presidente mexicano de dar asilo a Assange

El Grupo de Puebla respaldó la iniciativa que reiteró la víspera el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, de ofrecer asilo al periodista australiano y fundador de Wikileaks, Julian Assange, quien es víctima de persecución política por las autoridades estadounidenses.
La organización de líderes progresistas de América Latina difundió, a través de sus redes sociales, un mensaje en el  que felicitaron «la iniciativa del Gobierno de México y el Presidente Andrés Manuel López Obrador de entregar asilo político al perseguido Julian Assange. Esperamos que esto se realice».
De acuerdo con Telesur, durante su encuentro con la prensa en el Palacio Nacional, este lunes, el mandatario formuló nuevamente la propuesta de asilo y valoró que la administración estadunidense debe actuar con humanismo respecto al activista.

Felicitamos la iniciativa del gobierno de México y el Presidente Andrés Manuel López Obrador de entregar asilo político al perseguido Julian Assange. Esperamos esto se realice.
— Grupo de Puebla (@ProgresaLatam) January 4, 2022
AMLO manifestó que «Assange está enfermo y sería una muestra de solidaridad, de fraternidad, el permitirle que recibiera asilo en el país que resolviera vivir, incluido México».
López Obrador reveló que envió una carta al expresidente estadounidense Donald Trump (2017-2021) antes que concluyese su mandato, en que solicitaba que se le exonerara de cargos, pero la misiva no fue respondida.
Assange está detenido en la prisión londinense de Belmarsh, en medio de diversos quebrantos de salud. Allí espera que la Corte Suprema de Reino Unido decida sobre una apelación de la defensa para impedir su extradición a Estados Unidos.
En este país enfrentaría 18 cargos y una condena de 175 años de cárcel por las revelaciones que hizo en 2010 sobre los crímenes de lesa humanidad cometidos por tropas estadounidenses y de naciones aliadas durante las guerras de Afganistán e Irak.

Que viva la felicidad y la fe en el porvenir. Conferencia de prensa matutina, desde Palacio Nacional https://t.co/6tcrytd9G9
— Andrés Manuel (@lopezobrador_) January 3, 2022

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Carta abierta de la madre de Julian Assange al mundo

Assange está encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, desde que el gobierno ecuatoriano lo entregó a las autoridades británicas en abril de 2019. Foto: EFE/ Archivo.“Hace cincuenta años, cuando di a luz por primera vez como madre joven, pensé que no podía haber dolor más grande, pero pronto lo olvidé cuando sostuve a mi hermoso bebé en mis brazos. Lo llamé Julian”. La madre del periodista y fundador de WikiLeaks Julian Assange, Christine Ann, hizo pública este miércoles una carta dirigida al mundo. 
“Hay un dolor más grande. El dolor incesante de ser la madre de un periodista galardonado, que tuvo el valor de publicar la verdad sobre los crímenes gubernamentales de alto nivel y la corrupción”, escribió.
“El dolor de ver a mi hijo, que intentó publicar verdades importantes, manchado a nivel mundial.
“El dolor de ver a mi hijo, que arriesgó su vida para denunciar la injusticia, inculpado y privado del derecho a un juicio justo, una y otra vez.
“El dolor de ver a un hijo sano deteriorarse lentamente, porque se le negó la atención médica y sanitaria adecuada en años y años de prisión.
“La angustia de ver a mi hijo sometido a crueles torturas psicológicas, en un intento de romper su inmenso espíritu”, recoge la carta.
El 10 de diciembre pasado, los jueces del Tribunal Superior de Londres dieron marcha atrás a la decisión de una magistrada de primera instancia que en enero pasado bloqueó la extradición, por considerar que Assange podría suicidarse si era encarcelado en Estados Unidos.
Al explicar su veredicto, el juez Timothy Holroyde dijo que se sentía satisfecho con la promesa hecha por los fiscales norteamericanos de que el fundador de WikiLeaks no sería encerrado en una cárcel de máxima seguridad ni sometido a medidas extremas de aislamiento.
La madre de Assange escribe en su texto: “La constante pesadilla de que sea extraditado a los Estados Unidos y luego pasar el resto de sus días enterrado vivo en total aislamiento. El miedo constante de que la CIA pueda cumplir sus planes para asesinarlo.
“La ola de tristeza cuando vi su frágil cuerpo caer exhausto por un mini derrame cerebral en la última audiencia, debido al estrés crónico”.
Añade que “muchas personas quedaron traumatizadas al ver una superpotencia vengativa que usa sus recursos ilimitados para intimidar y destruir a un individuo indefenso” y agradece a “todos los ciudadanos decentes y solidarios que protestan globalmente contra la brutal persecución política que sufrió Julian”.
“Por favor, sigan levantando la voz a sus políticos hasta que sea lo único que oirán. Su vida está en sus manos”, concluye el texto.
Assange está encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, desde que el gobierno ecuatoriano lo entregó a las autoridades británicas en abril de 2019.
Sentenciado a 50 semanas de cárcel por violar una fianza impuesta en 2012, la justicia británica decidió mantenerlo en prisión hasta que concluya el proceso de extradición iniciado por Washington, que quiere juzgarlo por revelar crímenes de guerra cometidos por militares norteamericanos en Iraq y Afganistán, y miles de cables con secretos de la diplomacia norteamericana.
De ser extraditado a Estados Unidos, Assange podría ser condenado a un total de 175 años de cárcel, a partir de los 17 cargos de violación de la ley de espionaje norteamericana que se le imputan.

Vea además:
Julian Assange: ¿Dónde está el mundo?, pregunto

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Assange apela al Tribunal Supremo británico contra su extradición a Estados Unidos

Un manifestante pide la liberación de Juian Assange. Foto: AP.El fundador de WikiLeaks Julian Assange presentó este jueves ante la Corte Suprema de Gran Bretaña, una solicitud de apelación contra el veredicto de un tribunal inferior que dio luz verde a su extradición a Estados Unidos.
Según Stella Moris, pareja sentimental del periodista australiano, el trámite fue presentado ante la máxima instancia judicial del Reino Unido a las 11:05 hora local (igual GMT) de este jueves.
El 10 de diciembre pasado, los jueces del Tribunal Superior de Londres dieron marcha atrás a la decisión de una magistrada de primera instancia que en enero pasado bloqueó la extradición, por considerar que Assange podría suicidarse si era encarcelado en Estados Unidos.
Al explicar su veredicto, el juez Timothy Holroyde dijo que se sentía satisfecho con la promesa hecha por los fiscales norteamericanos de que el fundador de WikiLeaks no sería encerrado en una cárcel de máxima seguridad ni sometido a medidas extremas de aislamiento.
Moris, abogada de profesión, explicó que de acuerdo con la ley británica, para que la Corte Suprema acepte la apelación, los mismos jueces que aprobaron su extradición deben certificar que al menos uno de los argumentos en la petición se basa en una cuestión de importancia pública en general.
Agregó que se desconoce cuánto tiempo tomará a la instancia judicial decidir si acepta o no la apelación, pero consideró que nunca sería antes de la tercera semana de enero próximo.
Assange está encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, desde que el gobierno ecuatoriano lo entregó a las autoridades británicas en abril de 2019.
Sentenciado a 50 semanas de cárcel por violar una fianza impuesta en 2012, la justicia británica decidió mantenerlo en prisión hasta que concluya el proceso de extradición iniciado por Washington, que quiere juzgarlo por revelar crímenes de guerra cometidos por militares norteamericanos en Iraq y Afganistán, y miles de cables con secretos de la diplomacia norteamericana.
De ser extraditado a Estados Unidos, Assange podría ser condenado a un total de 175 años de cárcel, a partir de los 17 cargos de violación de la ley de espionaje norteamericana que se le imputan.
(Con información de PL)

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Assange apela ante Supremo británico veredicto de extradición a EE.UU.

Assange está encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, desde que el gobierno ecuatoriano lo entregó a las autoridades británicas en abril de 2019
De ser extraditado a Estados Unidos, Assange podría ser condenado a un total de 175 años de cárcel. (Foto: PL)

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El fundador de WikiLeaks Julian Assange presentó este 23 de diciembre ante la Corte Suprema británica una solicitud de apelación contra el veredicto de un tribunal inferior que dio luz verde a su extradición a Estados Unidos.

Según Stella Moris, pareja sentimental del periodista australiano, el trámite fue presentado ante la máxima instancia judicial del Reino Unido a las 11:05 hora local (igual GMT) de este jueves.

El 10 de diciembre pasado, los jueces del Tribunal Superior de Londres dieron marcha atrás a la decisión de una magistrada de primera instancia que en enero pasado bloqueó la extradición, por considerar que Assange podría suicidarse si era encarcelado en Estados Unidos.

Al explicar su veredicto, el juez Timothy Holroyde dijo que se sentía satisfecho con la promesa hecha por los fiscales norteamericanos de que el fundador de WikiLeaks no sería encerrado en una cárcel de máxima seguridad ni sometido a medidas extremas de aislamiento.

Moris, abogada de profesión, explicó que de acuerdo con la ley británica, para que la Corte Suprema acepte la apelación, los mismos jueces que aprobaron su extradición deben certificar que al menos uno de los argumentos en la petición se basa en una cuestión de importancia pública en general.

Agregó que se desconoce cuánto tiempo tomará a la instancia judicial decidir si acepta o no la apelación, pero consideró que nunca sería antes de la tercera semana de enero próximo.

Assange está encarcelado en la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en el sureste de Londres, desde que el gobierno ecuatoriano lo entregó a las autoridades británicas en abril de 2019.

Sentenciado a 50 semanas de cárcel por violar una fianza impuesta en 2012, la justicia británica decidió mantenerlo en prisión hasta que concluya el proceso de extradición iniciado por Washington, que quiere juzgarlo por revelar crímenes de guerra cometidos por militares norteamericanos en Iraq y Afganistán, y miles de cables con secretos de la diplomacia norteamericana.

De ser extraditado a Estados Unidos, Assange podría ser condenado a un total de 175 años de cárcel, a partir de los 17 cargos de violación de la ley de espionaje norteamericana que se le imputan.

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Grupo de Puebla reclama libertad para Julian Assange

El documento, rubricado por 44 personalidades, entre ellas cuatro expresidentes, remarcó que el Estado estadounidense solicita la extradición de Assange porque supuestamente representa una amenaza a la seguridad nacional
Assange está encarcelado desde abril de 2019, cuando el gobierno del presidente Lenín Moreno le revocó la protección diplomática tras siete años de confinamiento en la legación de Ecuador en Londres. (Foto: PL)

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El Grupo de Puebla reclamó una vez más la libertad para el fundador de WikiLeaks Julian Assange, en prisión hoy, y señaló que su encarcelamiento es el triunfo de la opresión, el silencio y el miedo.

La alianza progresista y su Consejo Latinoamericano de Justicia y Democracia (Clajud), señaló que el reciente fallo de la Corte de Westminster (Reino Unido) que habilita la extradición de Assange a Estados Unidos, no solo es un grave error judicial que pone en peligro su vida, sino una decisión que sienta graves precedentes en la vulneración del derecho humano a la libre expresión y a la información.

«El material publicado por WikiLeaks, proporciona pruebas fehacientes e irrefutables sobre el protagonismo y responsabilidad de políticos, diplomáticos, militares, empresarios, principalmente de Estados Unidos, en decisiones y acciones que tuvieron un fuerte impacto en la política interna de diversos Estados a nivel mundial», precisa el Grupo en un comunicado. Asimismo, subraya que estas dan cuenta de procesos de extorsión, espionaje, operativos encubiertos, desestabilización e incluso de ataques armados en contra de civiles. Hasta la aparición de estos documentos, el Estado estadounidense se reservaba el derecho a definir el tiempo y los contenidos de los documentos que pueden ser mostrados al público en general (y cuáles permanecerán ocultos).

La alianza, a la cual pertenecen personalidades progresistas de 17 países, precisó que paradójicamente, en vez de ser aplaudido, el acto de WikiLeaks desató una serie de castigos que incluyen la judicialización, denigración, desmoralización, estigmatización y criminalización de Assange, privado de la libertad en una cárcel de máxima seguridad para terroristas.

«Este proceso de humillación y denigración, trasciende definitivamente a un individuo, para transformarse en un correctivo a nivel internacional, mostrando paso a paso la crueldad a la que puede llegar el sistema instituido, para evitar que alguien se atreva a hacer algo similar. En última instancia, busca paralizar el instinto y el derecho a la búsqueda de la verdad, infundiendo miedo», acotó en el comunicado el Grupo.

El documento, rubricado por 44 personalidades, entre ellas cuatro expresidentes, remarcó que el Estado estadounidense solicita la extradición de Assange porque supuestamente representa una amenaza a la seguridad nacional.

Al haber accedido a este pedido, la justicia británica refuerza la extraterritorialidad del brazo jurídico estadounidense, que por vías legales, ilegales, directas o indirectas y logra intervenir en procesos judiciales en otros Estados.

Esta estrategia forma parte de verdaderas guerras jurídicas, libradas contra aquellos definidos como enemigos políticos en diferentes puntos del planeta, concluyó el Grupo de Puebla.

El fundador de WikiLeaks está encarcelado desde abril de 2019, cuando el gobierno del presidente Lenín Moreno le revocó la protección diplomática tras siete años de confinamiento en la legación de Ecuador en Londres.

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Canciller cubano sobre Assange: EE. UU. busca venganza y castigo por revelaciones de sus crímenes

Este 10 de diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos, la noticia de la probable extradición a EE. UU. del fundador y exdirector de WikiLeaks, Julian Assange, recorrió con fuerza el mundo.
En Twitter, el miembro del Buró Político del Partido Comunista de Cuba y ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, publicó que con la persecución contra Assange «EE. UU. busca venganza y castigo por revelaciones de sus crímenes de guerra y prácticas injerencistas».
«Pretende un escarmiento contra todo el que denuncie su conducta criminal, lo que tendría graves consecuencias para el periodismo y la libertad de expresión», agregó el Canciller cubano.

Con persecución vs Assange, EEUU busca venganza y castigo por revelaciones de sus crímenes de guerra y prácticas injerencistas. Pretende un escarmiento vs todo el que denuncie su conducta criminal, lo que tendría graves consecuencias para el periodismo y la libertad de expresión. pic.twitter.com/Mj9RrD6BbO
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) December 10, 2021
El Tribunal de Apelaciones de Inglaterra aprobó la extradición del fundador y exdirector de WikiLeaks, Julian Assange, a EE. UU. El ciudadano australiano se enfrenta a una posible cadena perpetua si es declarado culpable en un tribunal de EE. UU. por cargos de espionaje.
Estados Unidos ganó este viernes el recurso, cuando los jueces de ese tribunal concluyeron que el Gobierno estadounidense ha ofrecido suficientes garantías de que Assange recibirá el trato adecuado para proteger su salud mental, dictando que puede ser extraditado.
El magistrado Timothy Holroyde indicó que el caso será ahora devuelto a la jueza de primera instancia Vanessa Baraitser, que el 4 de enero denegó la entrega, para que a su vez lo remita a la ministra del Interior, Priti Patel, a fin de que ordene la extradición.
Holroyde dispuso, además, que Assange, de 50 años, seguirá detenido en la cárcel de alta seguridad londinense de Belmarsh, donde cumple prisión preventiva hasta que termine este proceso, que aún puede ser recurrido por la defensa, indica RT.
Durante el juicio del 27 y el 28 de octubre, el fiscal James Lewis, en representación de la Justicia estadounidense, garantizó que, de ser extraditado, el periodista no será sometido a medidas administrativas especiales (SAM, en inglés), como tener vetadas las visitas o la correspondencia, ni antes del juicio ni si fuera condenado, ni ingresaría en la cárcel ADX Florence -de súper máxima seguridad- en Colorado, a no ser que hiciera algo para merecerlo.
Además, Washington promete que, mientras estuviera bajo custodia, Assange recibiría el tratamiento sicológico adecuado y, en caso de condena, podría cumplirla en su país natal de Australia.
Estados Unidos reclama al australiano para juzgarlo por 18 delitos de espionaje e intrusión informática tras las revelaciones de su portal WikiLeaks, que, entre otras cosas, expuso abusos de ese país en las guerras de Irak y Afganistán, agrega EFE.
Según la defensa, las acusaciones, que dice que pueden acarrear hasta 175 años de cárcel, están políticamente motivadas y, si acaban en condena, sería un precedente catastrófico para la libertad de prensa.
En enero, un tribunal inferior dictaminó que el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, no debería ser extraditado debido al riesgo de que pudiera suicidarse en la cárcel de ese país, indica Sputnik.
Ahora, el Tribunal de Apelaciones anuló esa decisión. La defensa del activista aún puede apelar el veredicto, presentando un recurso.

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Julian Assange: ¿Dónde está el mundo?, pregunto

Julian Assange, imagen del 19 de mayo de 2017 en el balcón de la Embajada de Ecuador en Londres. Foto: DPA.Empatía. Hay causas que necesitan que nos coloquemos en el lugar del otro. Sentir su zozobra y hasta su asombro. Porque al final de cuentas Julian Assange solo hizo lo correcto: develó hechos, cifras y saberes incómodos a un mundo acostumbrado a mandar pisoteando a través de la mentira. Por eso reitero la pregunta: ¿Dónde está el mundo ahora que el australiano, trasladado de Ecuador a Gran Bretaña, corre el riesgo de ser extraditado a Estados Unidos para una condena colosal de 175 años de prisión?
Se le imputan las filtraciones de Wikileaks. Lanzado por decisión y conciencia profesional, destapó para la opinión pública internacional verdades sobre guerras mal concebidas o, peor, engendradas bajo postulados oscuros y mentirosos, al amparo de administraciones norteamericanas anteriores.
De ahí que insista: ¿dónde está el mundo? O mejor, ¿dónde las reputadas firmas que cada semana tienen un sinnúmero de lectores de los más famosos periódicos y medios de comunicación del orbe, y en especial del lado rico del planeta?  Julian Assange necesita el concurso de nuestra unión profesional pero principalmente humana, porque tras dar un paso semejante ahora se encuentra vulnerable y enfermo.
Y podría pasarle a cualquiera que cargara con el peso de revelaciones sustanciales contra los Estados Unidos y sus poderes fácticos, cuyo objetivo máximo sigue siendo el posicionamiento geoestratégico a como dé lugar. Futilidad de lógica pueden aducir esas grandes renombradas firmas –si acaso me leen, si acaso saben que existo–, pero en el caso de Julian Assange ya no se trata de inclinar la balanza hacia ningún partido político o ideología; es llanamente una cuestión de humanidad.
Los médicos que lo atienden y los letrados que acompañan su caso temen por su vida, que pudiera “partir” hacia la inmortalidad de su propia mano. ¿De la nuestra por dejación e insensibilidad?
El poder colectivo está en la acción
¿Dónde están aquellos que se consideran del lado del bien, y de los derechos humanos?; ¿dónde ha quedado esa conciencia, la que en asuntos como este debe traslucirse en acciones específicas? La mía es simple: pasa por denunciar en escritura nuestra reverencia hacia un colega que no especuló, sino que reveló verdades irrebatibles. El gremio periodístico cubano se ha definido.
Se trata de un hombre valiente, ahora en estado de fragilidad. Las imágenes que he visto por la televisión, sin embargo, solo me remiten a manifestaciones locales, sin la envergadura que lleva esta probable extradición, que amenaza con el equilibrio emocional y físico de Julian Assange.
Nada de reclamos “fríos”
Habrá incluso quien lo “enjuicie” moralmente y arguya que una vez que emprendió tamaña empresa de desafiar “deformidades”, debe ahora comportarse y se plante firme. Alto aquí: todos tenemos circunstancias diversas y composiciones psicológicas diferentes.
Y atención: no juzgo; apenas señalo que precisamente él, por descubrir sobre cómo puede llegar a actuar lo peor de Washington, sabe a lo que se expone. Nunca lo he visto rogando; tan solo he apreciado el rostro de un ser humano atormentado de tanto saber las probables consecuencias. ¿Qué no pasará por su cabeza? Y por las nuestras, ¿no pasa nada?
¿Vamos a seguir firmando cartas contra el hambre mundial, el cambio climático, y ver inexorablemente como nada cambia? ¿Por qué no tomamos el control y asumimos hoy y para siempre que somos los dueños del mundo? ¿Lo somos? Bien sabemos que no, aunque es momento de que eso cambie.
Sí, ciertamente, soy emocional en este texto. Así ha sido concebido desde su primera línea. Y es que soy –somos– de carne y hueso; no obstante, pienso, pensamos, no somos máquinas –como ha cantado con maestría un trovador cubano­–. Reitero: “no somos máquinas”. Precisamente a esa realidad apeló Assange cuando se vio ante la disyuntiva de callar lo que había visto en ciertos documentos, o darlos a conocer al mundo.
El verdadero problema
Para reactivar relatos y mover el ánimo, en este texto me cito. En un artículo del pasado año que titulé “Lo que le debemos a Julian Assange”, publicado en BOHEMIA, el 28 de julio, dije: “A través de las tecnologías de la informática, [Assange] presentó pruebas sobre la existencia del SIPRNet, un protocolo secreto de redes de enrutado de Internet, operado por el Departamento de Defensa yanqui para alojar información confidencial.
El bloguero Katu Arkonada, miembro de la Red de Intelectuales en Defensa de la Humanidad, sostiene que “las filtraciones de Collateral Murder o Irak War Logs, en abril y octubre de 2010, abrieron el camino para que en 2013 Edward Snowden (exiliado actualmente en Rusia) filtrara la información sobre los programas PRISM y Xkeyscore de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) estadounidense. Programas que servían para obtener y analizar de forma masiva datos y metadatos recogidos de compañías como Google, Facebook o Apple.
También escribí: “Cada país determina con soberanía las normas y leyes que rigen su sociedad; sin embargo, estas no deben estar de espaldas al derecho internacional. Es conocida la rica historia de la jurisprudencia estadounidense. En ese sentido, los periodistas de ese país Amy Goodman y Denis Moynihan muestran preocupación porque el caso Assange podría asestar allí un gran golpe a la libertad de prensa. Ambos sostienen que el “Congreso no podrá hacer ninguna ley […] que limite la libertad de expresión, ni la libertad de prensa”, pues así lo refrenda la Primera Enmienda de la Constitución de los Estados Unidos. En esta oportunidad, no obstante, denuncian que “por primera vez, un editor está siendo procesado en virtud de la Ley de Espionaje, que data de la Primera Guerra Mundial”.
En un inicio, el australiano fue acusado formalmente por el delito de intentar ayudar a un informante del Ejército estadounidense (Chelsea Manning) a ingresar en un sistema informático militar. Luego, el Departamento de Justicia emitió una acusación adicional, en la que se sumaron 17 cargos más, por violar la Ley de Espionaje. Ante esta realidad, el Comité editorial de The New York Times admite que “los nuevos cargos podrían tener un efecto escalofriante sobre el periodismo estadounidense tal como se ha ejercido durante generaciones”.
Llamado a la conciencia
Julian Assange se arriesgó por pueblos que le eran desconocidos pero a los que se sentía unidos como especie humana, y ahora no puede ser que le vayamos a dar la espalda; simplemente puede pasarle a cualquiera. De nada vale ocultarse tras la tranquilidad casera, o tras los juegos con mascotas o niños. Cuando la fuerza estadounidense quiere, rapta sin miramientos: recientemente tenemos el caso del diplomático venezolano Alex Saab, al que se extraditó de Cabo Verde por espurias investigaciones sobre un tráfico jamás cometido por el bolivariano.
¡A un diplomático! Único delito: querer comprar comida para el pueblo de Venezuela sin detenimientos ideológicos, porque lo mismo come un chavista que un simpatizante de Juan Guaidó. Y peor aún, Saab era parte de la Mesa de Diálogo entre el Gobierno de Caracas y la oposición a celebrarse en México.
¿Dónde está el desideologizado y despolitizado Derecho Internacional? ¿Queda alguien a salvo? En el inglés estadounidense hay una frase ilustrativa, pero por pudor no la repito. Bien se sabe cuál es.
Julian Assange es una persona íntegra que, con esa actual mirada medio turbia y enajenada, no ha renegado de sus actos. Entonces, pregunto: ¿vamos a fallarle ahora, luego de haber aplaudido su valentía? Seamos consecuentes y mejores personas.
(Tomado de Bohemia)

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Assange en delicado estado de salud, mientras ocurre la audiencia de extradición a Estados Unidos

En una pancarta piden la liberación de Julian Assange, durante una protesta en Londres Foto: ReutersCoincidiendo con el inicio de la audiencia que estudia la eventual extradición a Estados Unidos de Julian Assange, fundador de WikiLeaks, sesión que tuvo lugar este miércoles en el Tribunal Superior de Londres (Reino Unido), Aitor Martínez, abogado de su equipo de defensa, concedió una entrevista a Russia Today.
El letrado indica que en esta jornada inicial Assange solo pudo seguir la sesión judicial durante unos minutos, mediante videoconferencia desde la prisión de máxima seguridad de Belmarsh, en la que se halla recluido, y casi inmediatamente tuvo que abandonar la conexión debido a su deteriorado estado de salud. El periodista, asegura, se veía muy delgado y “con la cabeza perdida”.
Martínez explica que, tras la detención de Assange en abril de 2019, se solicitó que ingresara en un centro hospitalario, dado su estado de salud, pero fue trasladado a un centro penitenciario de máxima seguridad, lo que —afirma— agravó su estado físico y dificulta la comunicación con él. Adicionalmente, la pandemia del covid-19 empeoró su situación, al quedar prácticamente aislado.
Asimismo, asegura que este miércoles se le restringió la posibilidad de mantener una interlocución fluida y directa con sus abogados, así como estar presente en la propia vista de apelación, algo que sí se permitió a los fiscales estadounidenses.
Por otro lado, menciona que EE.UU. ha ofrecido al tribunal ciertas garantías para el fundador de WikiLeaks en caso de que sea extraditado, como por ejemplo no ser ingresado en una prisión de máxima seguridad ni ser objeto de medidas de carácter especial.
El abogado asevera que todas esas promesas han sido sistemáticamente violadas por el país norteamericano en casos de extradición, y así lo hará ver la defensa en la sesión de este jueves. “No es un país confiable para entregar a ninguna persona, en el marco de ninguna garantía diplomática”, señaló.
Martínez considera que esta “es una acción judicial que afecta a toda la libertad de prensa del mundo en su conjunto, porque lo que criminaliza EE.UU. es la publicación de información veraz proveniente de fuentes anónimas, con la que además se ha acreditado la comisión de graves crímenes internacionales, como son los crímenes de guerra cometidos en Irak y en Afganistán”.
En ese sentido, sostiene que este caso sienta un “gravísimo precedente para la comunidad de medios libres del mundo”, por lo que la práctica totalidad de los organismos de derechos humanos se ha posicionado frente a Washington.
“En pleno siglo XXI estamos viendo un retroceso en las libertades básicas, como son la libertad de prensa para los medios y el derecho de acceso a la información para los individuos”, continuó, subrayando que toda la comunidad internacional tiene que posicionarse ante tal precedente.

Estos son los delitos cometidos por 🇺🇸 y expuestos por Julian Assange:
400.000 reportes sobre la guerra de Irak, 90.000 de la guerra en Afganistán, 800 desde la prisión de Guantánamo y + de 250.000 cables diplomáticos. #EEUUDictaduraGlobal #FreeJulianAssange #FreeAlexSaab pic.twitter.com/lvpZ2NcsGb
— Indhriana (@indhriana) October 27, 2021

Por último, el letrado recordó que la jueza Vanessa Baraitser, basándose en diversos informes médicos, el pasado mes de enero concluyó en su sentencia que no se puede extraditar a Assange al país norteamericano, por su delicadísimo estado de salud y porque existe riesgo de suicido.  
La Justicia estadounidense acusa a Assange por la publicación de cientos de miles de páginas de documentos militares secretos y de cables diplomáticos sobre las actividades de EE.UU. en las guerras de Irak y Afganistán, que fueron difundidos por su portal de filtraciones WikiLeaks. Los cargos que se le imputan conllevan una sentencia máxima de 175 años de prisión.
(Con información de RT Español)

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Manifestantes exigen la liberación de Julian Assange

Varios manifestantes en Londres, salieron a las calles este fin de semana para exigir la libertad del fundador de Wikileaks, Julian Assange, mientras se decide si extraditarlo o no a Estados Unidos durante los días 27 y 28 de octubre.
Igualmente en la capital británica se reúne el denominado Tribunal de Belmarsh, un proceso popular que aboga por la liberación de Julian Assange y denuncia a EE. UU. por crímenes de guerra.
Según señala Russia Today, figuras públicas, entre ellos políticos, activistas y periodistas, buscan juzgar a la Casa Blanca por sus acciones durante sus intervenciones en Medio Oriente bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo. Asimismo, denuncian que hay una persecución política contra el fundador de Wikileaks.
El magistrado del Alto Tribunal de Inglaterra y Gales indicó que las dos jornadas de audiencia serán presenciales, aunque dispensó a los abogados y al propio fundador de WikiLeaks de asistir a la sede judicial, en el distrito de la City de Londres.
RT también reseñó las palabras de Edward Snowden, excontratista de la CIA y de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos ante ese tribunal, al afirmar: «si queremos liberar al mundo, tenemos que liberar a Assange».
En su discurso dijo: «Lo que vemos aquí es un asesinato. Pasa sin comentarios», y luego añadió: «Dondequiera que miremos, desde Afganistán a la economía, desde la pandemia a la vigilancia omnipresente, lo obvio se ha vuelto incalificable».
El Tribunal de Belmarsh se pronunció en contra de las prácticas injerencistas de Estados Unidos en Medio Oriente bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo. Asimismo, denunciaron la persecución política contra el fundador de Wikileaks.
Otros denunciantes, como Annie Machon (exoficial del MI5) y Daniel Ellsberg (conocido por filtrar los «Papeles del Pentágono»), también se dirigieron al tribunal. Asimismo, entre los oradores destacados se encontraban cuatro diputados laboristas y el expresidente de Ecuador, Rafael Correa, cita RT.
El acto fue organizado por la Internacional Progresista y presidido por Srećko Horvat, filósofo croata cofundador del movimiento político europeo DiEM25, junto con el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, que también intervino en la sesión.

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EE. UU. cuestiona argumentos sobre salud mental de Julian Assange (+Video)

Los abogados de la fiscalía estadounidense cuestionaron la decisión de una jueza británica de impedir la extradición del fundador de WikiLeaks, Julian Assange, por temor a que se suicide en una cárcel estadounidense, publica Prensa Latina.
Según alegó la abogada Clair Dobbin, en la audiencia preliminar sobre la apelación presentada por Estados Unidos, el periodista australiano no está tan desequilibrado mentalmente como para cometer suicido, como alegó el siquiatra Michael Kopelman, durante el juicio celebrado en septiembre pasado.
Las valoraciones de Kopelman y otros especialistas sobre la salud mental de Assange fueron la razón que dio la magistrada británica Vanessa Baraitser para negarse a entregarlo a la justicia estadounidense, que quiere juzgarlo por divulgar crímenes de guerra cometidos por militares estadounidenses en Iraq y Afganistán, y miles de cables del Departamento de Estado.
Parte de esta apelación será demostrar que el señor Assange no tiene ninguna enfermedad mental que lo induzca a quitarse la vida o a hacerse daño, explicó Dobbin este miércoles ante los magistrados del Tribunal Superior británico.
El fundador de WikiLeaks, quien asistió a la vista oral por vídeoconferencia desde la prisión de máxima seguridad londinense, podría ser condenado a 175 años de cárcel a partir de los 17 cargos de espionaje y conspiración para cometer piratería informática que se le imputan.Al término de la vista oral, el presidente del Tribunal Superior aceptó el recurso de apelación presentado por los fiscales estadounidense y fijó la audiencia para los días 27 y 28 de octubre.

Simpatizantes del fundador de WikiLeaks Julián Assange exigen su liberación frente al tribunal londinense que decide sobre su extradición a Estados Unidos ⁦@PrensaLatina_cu⁩ pic.twitter.com/ew4osuImBX
— Nestor Marin (@NestorMarin2013) August 11, 2021

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Juez británico aplaza hasta octubre audiencia de extradición de Julian Assange

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange. Foto: AP.Timothy Holroyde, juez del Tribunal Superior de Inglaterra y Gales, aplazó para los días 27 y 28 de octubre la audiencia sobre la apelación presentada por Estados Unidos contra la negativa de la justicia británica de extraditar al fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
De acuerdo con la información revelada por el magistrado, las dos audiencias serán presenciales, aunque dispensó a los abogados y también a Assange de asistir a la sede judicial, en el distrito de la City de Londres.

A date of October 27-28 has now been set for a full appeal in the #Assangecase
All serious free speech and free expression organisations oppose the extradition of Julian Assange, as well as politicians, commentators and academics from across the political spectrum #FreeAssange pic.twitter.com/y2lmlVMHhR
— Defend Assange Campaign (@DefendAssange) August 11, 2021

“Puede atender por videoconferencia”, dijo el juez al término de una sesión preliminar celebrada este miércoles en la corte para discutir el tema de la extradición.
La negativa anterior llegó de parte de la magistrada Vanesa Baraitser en enero pasado, cuando denegó entregar al periodista australiano a los fiscales estadounidenses, quienes pretendían juzgarlo a causa de sus denuncias en su sitio web de los crímenes de guerra cometidos por EE.UU. en Irak y Afganistán y la publicación de cables diplomáticos del Departamento de Estado.
Pese a no desestimar las acusaciones presentadas por Washington para enjuiciar a Assange, la jueza alegó en su momento que, luego de escuchar el testimonio de psiquiatras y psicólogos, el periodista australiano pudiera suicidarse si resulta preso en una cárcel de máxima seguridad en EE.UU.
El Tribunal Superior británico asentado en Londres aceptó en julio pasado el recurso de apelación presentado por el Departamento de Justicia de EE.UU., quienes buscarán convencer al juzgado de esa instancia que la vida de Assange no corre peligro en su sistema carcelario.
Por su parte, la pareja y madre de dos hijos del fundador de Wikileaks, Stella Morris, acusó al Gobierno de Estados Unidos de prologar de forma arbitraria el encarcelamiento de su cónyuge.

UPDATED: Read Stella Moris’ latest and donate to Julian Assange’s High Court fight against extradition #FreeAssangeNOWhttps://t.co/m1bX8STSr8
— WikiLeaks (@wikileaks) August 11, 2021
“El Gobierno estadounidense está explotando los injustos acuerdos de extradición entre EE. UU. y el Reino Unido para prolongar arbitrariamente su encarcelamiento, el encarcelamiento de un hombre inocente acusado de ejercer el periodismo”, aseguró Morris antes de entrar al Tribunal donde se analiza el recurso.
Morris advirtió que la situación del periodista de 50 años retenido en la cárcel es “cada vez más desesperante”.
“Julian ganó el caso contra el Gobierno de EE. UU. hace siete meses, pero sigue encarcelado en la prisión de Belmarsh: ¿qué es esto si no un castigo?”, inquirió.
Al menos un centenar de personas se congregó esta mañana a las puertas del Tribunal para defender a Assange. Los manifestantes lanzaron proclamas en contra de la extradición y criticaron al presidente de EE.UU., Joe Biden, por querer “encarcelar a la libertad de prensa”.
Entre los presentes estaba el exlíder laborista, Jeremy Corbyn, quien comunicó a los manifestantes su apoyo a Assange y al trabajo que ha hecho “revelando las verdades sobre la prisión de Guantánamo, la guerra de Irak y la toma de decisiones de las fuerzas armadas estadounidenses”
Asimismo, alertó que el premier británico, Boris Johnson debería entender la importancia del caso de Assange, dado que él mismo es periodista, y a quien demandó que debería decirle firmemente a Estados Unidos que retiren los cargos y que lo liberen.
(Tomado de TeleSur)
Vea además:
Julian Assange “muere” en absoluta indiferencia

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Juez británico aplaza audiencia de extradición de Assange

La pareja y madre de dos hijos del fundador de Wikileaks, Stella Morris, acusó al Gobierno de Estados Unidos de prologar de forma arbitraria el encarcelamiento de su cónyuge
Al menos un centenar de personas se congregó esta mañana a las puertas del Tribunal para defender a Assange. (Foto: Telesur)

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De acuerdo con la información revelada por el magistrado, las dos audiencias serán presenciales, aunque dispensó a los abogados y también a Assange de asistir a la sede judicial, en el distrito de la City de Londres.

“Puede atender por videoconferencia», dijo el juez al término de una sesión preliminar celebrada este miércoles en la corte para discutir el tema de la extradición.

La negativa anterior llegó de parte de la magistrada Vanesa Baraitser en enero pasado, cuando denegó entregar al periodista australiano a los fiscales estadounidenses, quienes pretendían juzgarlo a causa de sus denuncias en su sitio web de los crímenes de guerra cometidos por EE.UU. en Irak y Afganistán y la publicación de cables diplomáticos del Departamento de Estado.

Pese a no desestimar las acusaciones presentadas por Washington para enjuiciar a Assange, la jueza alegó en su momento que, luego de escuchar el testimonio de psiquiatras y psicólogos, el periodista australiano pudiera suicidarse si resulta preso en una cárcel de máxima seguridad en EE.UU.

El Tribunal Superior británico asentado en Londres aceptó en julio pasado el recurso de apelación presentado por el Departamento de Justicia de EE.UU., quienes buscarán convencer al juzgado de esa instancia que la vida de Assange no corre peligro en su sistema carcelario.

Por su parte, la pareja y madre de dos hijos del fundador de Wikileaks, Stella Morris, acusó al Gobierno de Estados Unidos de prologar de forma arbitraria el encarcelamiento de su cónyuge.

“El Gobierno estadounidense está explotando los injustos acuerdos de extradición entre EE. UU. y el Reino Unido para prolongar arbitrariamente su encarcelamiento, el encarcelamiento de un hombre inocente acusado de ejercer el periodismo”, aseguró Morris antes de entrar al Tribunal donde se analiza el recurso.

Morris advirtió que la situación del periodista de 50 años retenido en la cárcel es “cada vez más desesperante”. “Julian ganó el caso contra el Gobierno de EE. UU. hace siete meses, pero sigue encarcelado en la prisión de Belmarsh: ¿qué es esto si no un castigo?”, inquirió.

Al menos un centenar de personas se congregó esta mañana a las puertas del Tribunal para defender a Assange. Los manifestantes lanzaron proclamas en contra de la extradición y criticaron al presidente de EE.UU., Joe Biden, por querer “encarcelar a la libertad de prensa”.

Entre los presentes estaba el exlíder laborista, Jeremy Corbyn, quien comunicó a los manifestantes su apoyo a Assange y al trabajo que ha hecho “revelando las verdades sobre la prisión de Guantánamo, la guerra de Irak y la toma de decisiones de las fuerzas armadas estadounidenses”

Asimismo, alertó que el premier británico, Boris Johnson debería entender la importancia del caso de Assange, dado que él mismo es periodista, y a quien demandó que debería decirle firmemente a Estados Unidos que retiren los cargos y que lo liberen.

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WikiLeaks destapa donaciones de conocidos millonarios tras auge de VOX en España

Santiago Abascal, líder del partido de ultraderecha español Vox. 11 de noviembre de 2019. Foto: Bernat Armangue / APWikiLeaks desveló este viernes más de 17.000 documentos internos y confidenciales de organizaciones españolas ultracatólicas, que demuestran que las donaciones de “grandes fortunas” hicieron posible la llegada del partido de extrema derecha VOX en España.
En una publicación conjunta de la plataforma de filtraciones con cinco medios de comunicación –Il Fatto Quotidiano (Italia), Taz (Alemania), Público (España) y Contralínea (México)–, se presentó el proyecto denominado ‘La Red de Intolerancia’.
Los documentos, que van desde 2001 hasta 2017, pertenecen a las organizaciones Hazte Oír y CitizenGo, e incluyen campañas de propaganda y captación de fondos, instrucciones internas sobre la gestión de informaciones adversas, presentaciones, cartas dirigidas a socios internacionales, entre otras cosas.
Todo ello ha sido contrastado por Wikileaks y por los medios que colaboraron durante meses en la investigación, tal y como explica en su exclusiva el diario español Público.
El material muestra a todos los donantes –entre ellos algunos magnates extranjeros– que financiaron a Hazte Oír, fundada por Ignacio Arsuaga Rato, sobrino del exvicepresidente Rodrigo Rato, condenado en 2018 a cuatro años y medio de cárcel por corrupción, y amigo de Santiago Abascal, líder de VOX.
Arsuaga también participó en el nacimiento de la plataforma internacional ultracatólica CitizenGo, creada para difundir su trabajo fuera de las naciones de habla hispana, y que opera en medio centenar de países y tiene sedes permanentes en 15 ciudades.

“Tanto Hazte Oír como CitizenGo ejecutan sus campañas y otros trabajos bajo la apariencia de valores familiares, pero a través del conjunto de documentos está claro que sus valores están arraigados a un contexto cristiano extremadamente ultraconservador”, apuntó en un comunicado WikiLeaks.
“Dónde se gestan las políticas”
La editora de WikiLeaks, Kristinn Hrafnsson, comentó que “a medida que los grupos políticos de ultraderecha han ganado fuerza en los últimos años con crecientes ataques a los derechos de las mujeres y LGBTQI +, es valioso tener acceso a los documentos de quienes han presionado por estos cambios a nivel mundial”. “La gente tiene el derecho a saber dónde se gestan las políticas”, añadió.
Los documentos muestran la colaboración de las dos organizacones con ‘The Howard Center for Family, Religion and Society’, con sede en EE.UU., para celebrar en España el World Family Congress (WFC), en 2012.
WikiLeaks recuerda que el WCF reúne a organizaciones de derecha que promueven la oposición contra las personas LGBTQI + y los derechos reproductivos.
El WCF fue etiquetado incluso como “grupo de odio” por la organización defensora de los derechos humanos ‘Southern Poverty Law Center’, mientras que la fundación de ‘Human Rights Campaign’ lo consideró una “las organizaciones estadounidenses más influyentes involucradas en la exportación del odio”.
Para la celebración del WFC en España, según recoge Público, existe un listado de “Grandes Grandes Donantes”, donde aparecen más de 209 contribuyentes “a las finanzas de la organización ultracatólica, con aportaciones de miles de euros”.
Entre los nombres más conocidos se encuentran:

Esther Koplowitz: presidenta del Consejo de Administración de Fomento de Construcciones y Contratas (FCC).
Isidoro Álvarez (1935-2014): presidente del grupo El Corte Inglés.
David Álvarez Díez (1927-2015): propietario del Grupo Eulen.
Juan-Miguel Villar Mir: exministro de Hacienda y dueño entonces de la constructora OHL.

El diario español asevera que de la investigación se concluye que “fueron muchos los multimillonarios que participaron en el auge de la ultraderecha española”.
(Con información de RT en Español)

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