enfoque de género

Foro aboga por enfoque de género en ciencia agrícola cubana

En el encuentro se reconocieron avances en la incorporación femenina a los espacios productivos, pero también se valoraron los pendientes para alcanzar la equidad.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 29 jun.- El enfoque de género en el sistema de la agricultura en Cuba se aprecia en iniciativas que irradian al escenario productivo. Sin embargo, ¿se han roto en igual medida los estereotipos en los centros de investigación del sector? A esa incógnita y los retos que implica intentó responder el foro de la campaña Soy todas.
En el debate “Enfoque de género en el trabajo de los centros de investigación del sistema de la agricultura”, realizado la víspera mediante WhatsApp, mujeres y hombres de la ciencia y la producción, más que los avances, miraron con ojo crítico las brechas persistentes, sus causas y posibles caminos de solución.
Convocado por Soy Todas, campaña por las mujeres en la soberanía alimentaria, del proyecto de cooperación internacional Contribución a la producción sostenible de alimentos en municipios cubanos (Prosam), el foro indagó en la importancia de la formación en género en los equipos de investigación, sus avances y retos.
En el encuentro virtual se reconocieron avances en la incorporación femenina a los espacios productivos donde antes solo había hombres, su presencia en el cultivo de flores, cunicultura, en la labor extensionista, en los proyectos de investigaciones liderados por mujeres, pero también se valoraron los pendientes para alcanzar la equidad.
Formar, también a lo interno
Para Bárbara Benítez, investigadora del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas, al representar las mujeres del sector el 11,5 por ciento del total de la población y el 23 por ciento de las mujeres del país es importante estudiar su situación y las brechas existentes en su participación en espacios a veces totalmente masculinizados.
La también coordinadora de género del Programa de Innovación Alimentaria Local (Pial), opinó que, una vez formados en estos temas, los equipos de investigación pueden proyectar cómo avanzar hacia relaciones de género equitativas, elevar la autoestima, favorecer procesos de empoderamiento, potenciar la autonomía económica y favorecer la presencia femenina en espacios de innovación.
A juicio de Anamary Riverón, investigadora del Instituto de Investigaciones de Granos (IIG), aunque existe una estrategia de género y avances, persisten brechas por criterios sexistas en la selección del personal. Por ejemplo, dijo, se buscan técnicos y no técnicas, por considerar que, por su constitución física, ellas no pueden realizar labores de campo.
Ante ello, indicó, se incide para que los mecanismos de selección sean las competencias laborales, mientras se incrementa la capacitación de las mujeres en todas las estructuras y se les exige su preparación individual.
Para Yanaisy Sáez, estudiosa del Instituto de Investigaciones Porcinas, en los centros de investigación falta bastante la capacitación y el empoderamiento de este tema.
Según consideró, se ha trabajado mucho más mediante los proyectos en las entidades pecuarias y las diferentes formas de producción cooperativas, en tanto en los centros de investigación hace falta trabajar mucho más y que todos tengan en cuenta la estrategia de género del Ministerio de la Agricultura.
Espejos donde mirarse
En el intercambio se expusieron algunos ejemplos de cómo en los últimos años este tema ha ido ganando espacios, sobre todo a partir de diferentes proyectos de colaboración internacional.
En un recuento del desarrollo de PIAL en Cuba, Benítez se refirió a que, si bien en un inicio se enfocaron en la diseminación de semillas, luego el tema de género se posicionó como un eje transversal, que ha propiciado el empoderamiento femenino, justo a partir de los resultados de los estudios que promovió el proyecto y de la mirada hacia las relaciones de género al interior de las familias.
En algunas instituciones los avances son resultados de la insistencia por llevar adelante el tema y de la receptividad de las direcciones, por ejemplo, el Instituto de Ingeniería Agrícola, donde existe un presupuesto específico para esta actividad, indicó Oravides Almagro, una de las panelistas.
Entre las interrogantes planteadas en el foro virtual, algunas apuntaron a los avances en el liderazgo de las mujeres en proyectos de investigación, si esto produce cambios institucionales y si las organizaciones están preparadas para acompañarlas.
De acuerdo con Daysbel Toledo, director de investigación del Instituto de Investigaciones de Granos, a pesar de las diferentes brechas que existen en las instituciones de investigación, en los últimos tiempos las mujeres han tenido un papel importante en las investigaciones agrícolas cubanas
En particular, mencionó que en el Instituto de Investigaciones de Granos varias jóvenes son líderes de proyectos. Al respecto, se reconoció que esto implica mayores cargas y constituye un reto para mujeres y hombres integrarse como aliados en esos procesos.
Un sinfín de retos
Los avances compiten con las brechas que aún persisten en un sector tradicionalmente machista y masculinizado, que muchas veces se resiste al cambio.
En el intercambio se valoró el marco institucional que respalda la transversalización de género, las brechas que contribuyen a reducir las estrategias de entidades e institutos de ciencia, la necesidad de capacitación de los hombres, la utilización de indicadores para medir avances, así como para fortalecer las acciones en estructuras empresariales y de gobierno.
Además, los y las foristas coincidieron en lograr una mayor visibilidad en los medios de comunicación de la estrategia de género del Ministerio de la Agricultura, sus objetivos y acciones, de crear presupuestos para la institucionalización del enfoque de género en los centros de ciencia del sector y la implementación de buenas prácticas. (2021)

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Liz Oliva, periodista que visibiliza al cubano de hoy

La periodista Liz Oliva se define como “mujer negra, joven y cubana preocupada y ocupada sobre uno o más temas que se alejan totalmente de lo doméstico”.
Foto: Cortesía de Liz Oliva

La Habana, 28 jun.- “Soy un ser político, con posiciones políticas muy fuertes”, afirma la periodista cubana Liz Oliva Fernández, recién galardonada con el Premio Gracie Winner 2021 en la categoría Digital Media National Honorees, por la serie The War on Cuba, del medio estadounidense Belly of the Beast.
Graduada de Periodismo en 2016 por la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Oliva comparte su quehacer profesional como parte del equipo de Belly of the Beast y del Sistema Informativo de la Televisión Cubana, sitio desde el cual fomenta su claro interés por abordar temas de carácter social, según refiere.
The War on Cuba presenta asuntos casi siempre tratados y compartidos por profesionales hombres, en su mayoría blancos, pero que ella visibiliza desde la perspectiva de una mujer negra y profesional de los medios de comunicación.
Asegura la presentadora que esta serie le permite reunir la voz de distintos protagonistas de la realidad cubana de hoy, acceder a personas de diversos estratos económicos y preparación académica, residentes en diferentes zonas poblacionales, con especial énfasis en las no favorecidas.
“De ese modo, con una posición objetiva puedo poner en valor ese discurso que no aparece habitualmente en los códigos oficiales de comunicación y que conforma los grises de una sociedad compleja como resulta ser la cubana”, explica.
Estrenada en Cuba en diciembre de 2020, esta serie fue producida por los estadounidenses Oliver Stone, director y productor de cine y el actor Danny Glove.
Pauta de credibilidad
Cada toma, cada registro dialógico de la serie fomenta una voz alejada de la postura que significa encarnar un personaje, comenta Oliva, quien sostiene que en todo lo que se narra hay un poco de ella.
Desde las cámaras ella se deja ver, le aporta así esa credibilidad participativa que crea la empatía, en primer lugar, con las personas con las que dialoga y luego, con el público que accede al material televisivo.
Desde su experiencia de vida, Oliva indica que pondera “el discurso de una mujer empoderada, cuestionadora, para reflejar con objetividad una parte importante de la población cubana”.
A su juicio, el tema del bloqueo del gobierno norteamericano contra Cuba –tema central en la serie televisiva–, como otros tantos conflictos de carácter social, tiene mucho de intersectorialidad, de interracialidad, de poder económico. No afecta de igual modo a todos los estratos de la sociedad”, acota la periodista.
Más allá de los aplausos
Con solo 28 años Oliva ya conoce la significación de un premio de esta trascendencia que justo está cumpliendo setenta décadas.
Más allá de la responsabilidad profesional y personal que significa asumir proyectos de este tipo, el mayor orgullo de la periodista cubana recae en la visibilidad que como mujer adquiere ese trabajo colectivo del cual ella es el rostro.
Cataloga The War on Cuba como un “trabajo coordinado que significó intensas jornadas de estudio y discusión, en las cuales su director, Reed Lindsay, confió en esa visión de género que le aportó a la serie un tono muy particular”.
Indica la periodista que el Premio Gracie Winner 2021 influirá en la manera en que comenzará a ser vista y entendida en el gremio de la comunicación internacional, liderado por las grandes cadenas televisivas: “mujer negra, joven y cubana preocupada y ocupada sobre uno o más temas que se alejan totalmente de lo doméstico”, advierte.
Periodismo con enfoque de género
A la inmensa satisfacción de un trabajo con loables resultados, la joven se siente “ejemplo de una diversidad étnica pensante, que se apropia de un espacio comunicativo, alejada de cualquier visión de victimización”.
Asimismo está convencida de que representa “a muchas mujeres en silencio o sin el espacio adecuado para mostrar su realidad, pero que están ahí”. Se siente “hacedora de un periodismo con enfoque de género desde el momento en que decido hablarles a ellas más allá de la cocina, la maternidad y la decoración del hogar”.
“Porque como seres partícipes de una sociedad, en sus manos recaen muchas de las responsabilidades de esta”, afirma.
En busca de la belleza pensante
Si bien es cierto que muchas veces los medios elijen para la presentación de sus espacios un tipo de belleza femenina con un modo particular de hablar y de proyectarse ante las cámaras, para la joven laureada cubana estos son “unos de los tantos arquetipos fundamentados por la prensa y los medios rosa”.
“Aspiro a hacer periodismo y activismo con fuerte impacto social, que visibilice comunidades poco favorecidas y marginalizadas”, asegura Oliva.
Anuncia la periodista que entre los próximos proyectos de Belly of the Beast están abordar los incidentes de los supuestos ataques sónicos en La Habana y el sentimiento de frustración de los jóvenes cubanos. (2021)

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