acto de reafirmación revolucionaria

En defensa de un sueño (+Video)

El acto central de reafirmación revolucionaria en la provincia de Matanzas comienza puntualmente en Cárdenas a las 7 de la mañana. El parque José Antonio Echeverría se ha llenado de cardenenses de todas las edades, pero es notoria la cantidad de jóvenes.
Grandes banderas cubanas y del 26 de julio cuelgan en las fachadas de los edificios circundantes. Hablan los máximos dirigentes provinciales de la Juventud, los CDR y el Partido. Junto a los oradores está la estatua de José Antonio. En la primera fila, Joel Queipo, miembro del Secretariado del Partido y otros dirigentes. También el joven Elián, quien días atrás dijera ante un público similar: ustedes lucharon por mí, yo vengo hoy para estar y luchar junto a ustedes.

Finaliza el acto y visito dos casas de la ciudad. En la primera vive una muchacha que fue agredida durante los sucesos del domingo. Es muy joven, tiene apenas 20 años y trabaja como dependiente cantinera en el Hotel Iberostar Bellavista de Varadero. La dejo hablar, y siento que no debo añadir nada o quitar alguna palabra suya: “Ese día me entero de lo que sucede, me visto y salgo corriendo para el Partido municipal. Cuando llego veo cómo agreden a una de nuestras delegadas de circunscripción, que trataba de impedir que pasaran a la sede del Partido, y la golpean fuerte.
Luego empiezan los actos de vandalismo: rompen los cristales de las tiendas y se llevan los productos. Entonces nosotros tomamos las banderas de la Juventud y la bandera de Cuba y nos situamos a lo largo de la calle, yo voy con la bandera cubana, y junto con otra delegada que lleva la de la Juventud, nos paramos delante, en la primera fila. Salimos con nuestras consignas: ¡Viva Fidel!, ¡viva nuestro presidente Díaz-Canel!, ¡viva la Revolución! Tratamos de hablar con las personas que se habían unido a la contrarrevolución, pero resulta imposible, enseguida nos insultan.
En la esquina de la Vencedora, en Real y Calzada, (me muestra un video), yo me quedo un poco sola, y es cuando siento el impacto y pierdo el conocimiento. La piedra me da en la cabeza, en la sien, parece que yo había levantado la mano –tengo la marca en la muñeca, aunque llevaba un pulóver tejido de mangas largas-, y ese gesto frenó un poco el golpe.
En el policlínico me atendieron muy bien, la doctora de guardia me atendió y ahí estuve con un poco de oxígeno, hasta que me sentí mejor, con fuerza. Y pedí el alta voluntaria, porque sé la situación epidemiológica que hay en la provincia y esa cama podría necesitarla otra persona. Y entonces regresé para el Partido. Esa es la historia, no hay mucho más que contar” –dice, restándole importancia al hecho. Han pasado los días, las huellas de lo sucedido pueden palparse aún, pero la efervescencia revolucionaria crece.
En otro hogar de Cárdenas me reúno con dos artistas muy queridos en la provincia y en Cuba. Hablan con pasión, pero expresan un pensamiento muy meditado. Lo reproduzco en lo posible, sin interferencias mías. A veces, la función del periodista es simplemente escuchar:  
 
Carmen Lidia Maden, cantante, diputada a la Asamblea Nacional:
“Lo primero que me vino a la mente fueron dos cosas: la irresponsabilidad de quienes organizaron y lideraron estos eventos en medio del proceso pandémico que atraviesa nuestra provincia, y también el oportunismo que lo motiva. Se produjeron actos de mucha violencia, faltos de todo, hasta de sentimiento patrio, que tienden a agravar la situación y a entorpecer los empeños del gobierno por superar la pandemia. Hay que facilitar el diálogo para conservar la unidad en la diversidad.
Nadie como el cubano para quererse a sí mismo, para querer a su Patria. Visto así, estos hechos nos dejan lecciones: hay mucho que hacer, que revisar. No se trata solo de decirle al otro que piensa de otra manera: tienes que hacer esto. Los que estamos del lado de acá también debemos revisarnos, encausar esto por aquí, escuchar esto por allá, organizarlo diferente. Esa actitud sana es lo único que puede salvarnos. Y descartar totalmente que alguien de afuera pretenda resolver nuestros problemas. En la vida uno tiene los sí y los no, a mí me pesan más los sí para estar aquí, con mi gente y decirle algo a ese pueblo que está esperando que nosotros los artistas de alguna manera le demos aliento”.
 
Tony Ávila, cantautor
“Yo creo que nada que venga con esa gran cantidad de antivalores puede aceptarse. Nada que cargue con ese cúmulo de acciones negativas es aceptable. Yo creo que al cubano, el pasado 11 de julio, se le intentó robar la tranquilidad y esa es una de las conquistas más grandes que tiene este país. El pueblo cubano es un pueblo tranquilo. Esa vida en calma, tranquila, que el cubano lleva, esa vida de paz es invaluable; tenemos dificultades –llevamos décadas lidiando con la crisis económica, enfrentando carencias, no son días, no son meses-, pero en condiciones de paz tu sales a la calle –dicho en buen cubano-, a luchar tu realidad, a resolver tus problemas.
Desde mucho tiempo antes teníamos que haber anticipado ciertas cosas: la Revolución puede ser abstracta en tu pensamiento, en tu análisis, pero no en la forma en la que se ha materializado –tenemos un montón de pruebas y de realidades que son el producto de la Revolución a disposición de los cubanos-; esa condición abstracta o concreta pasa por el hombre o la mujer, porque si el hombre o la mujer no son capaces de materializar el discurso de la Revolución, de ser de los humildes, para los humildes y estar siempre con los humildes, te va quedando un sector de la sociedad fuera, y esa es una autocrítica que debemos hacernos.
Por eso me gustó tanto el discurso del presidente Díaz-Canel. Con tremenda coherencia, empezó por esa autocrítica. Para mí hay tres factores grandes que incidieron en los hechos del domingo: la manipulación mediática, la campaña comunicacional, el manejo a nivel de redes con tecnología de avanzada que condicionó, propició y fertilizó el terreno para que esto pasara, pero está el bloqueo que es del c…, y está la realidad nuestra donde existen dificultades que no hemos resuelto, todo ello unido a la pandemia.
Lo que más bajeza le da a ese golpe es que lo hicieron en condiciones de pandemia, cuando la gente es más vulnerable. A mí me dolió mucho lo ocurrido, me dolió en el corazón. Porque yo soy un cantor de pueblo, yo le canto al cubano y cuando yo doy un concierto, no sé si en el público hay quienes no aman a Martí, pero están ahí, y de pronto mis canciones se convierten en una suerte de canal de comunicación, en la que ellos se ven reflejados.
El que me escucha sabe cuál es mi pensamiento, por eso no tengo que hacer definiciones de cómo pienso, yo soy un cubano revolucionario que ama este país, pero esa definición no puede quedarse en palabras, tengo que darle contenido. Lo que hoy digamos, lo que le propongamos a la gente, tiene que ser mucho más claro que nunca. La medida que se vaya a adoptar tiene que ser más clara que nunca, porque la contrarrevolución está haciendo su trabajo.
Lamentablemente, está confundiendo a gente, que cree que sí, y cree que no, yo les digo, ustedes no saben lo que es el capitalismo. Yo, por mi trabajo he podido ver, y he tenido experiencias también a nivel político fuera se Cuba que son mi guía. Además de todo lo que me ha aportado mi país y mi familia que me trasmitió esos valores, esas ideas.
Tengo una hermana que tiene cáncer, y está en el Oncológico y ahí le están haciendo un tratamiento, y no pago un centavo por eso. Puede alguien decir, bueno, yo no tengo cáncer ni tampoco nadie en mi familia. ¿Y si un día? Hasta eso… Porque no son capaces de ver cosas como esa. Tenemos que ser preventivos en todos los sentidos; la cultura es una de las vías fundamentales para aglutinar a la gente, para que la gente se incorpore, no importa si no eres un cubano revolucionario, basta con que seas decente, honesto, trabajador, un cubano con valores, que ama su país.
El concepto de Patria que es más grande que todo lo demás. Son definiciones muy claras que tienen que tener cuerpo, adquirir contenido. Y donde hubo demora, donde no llegamos a tiempo, donde se postergó la solución –lo decía el otro día el presidente-, hubo insensibilidad, indolencia, maltrato. Gente que va a hacer una gestión en un lugar y lo machucan y lo mandan a otro y allí lo vuelven a machucar. ¿Y por qué si somos cubanos?, ¿y por qué tenemos que golpearnos más de lo que ya la realidad nos viene golpeando? Es muy sensible el momento y tenemos que ser cuidadosos, pero estar convencidos de que esto tenemos que defenderlo. Nada de lo que hemos conquistado es negociable.
Hay un sueño grande, que es el sueño de un país, de un proyecto, pero ese sueño tiene que validar el sueño individual de la gente. Todo el mundo cabe en ese sueño, no importa cómo piensen. Tenemos la ventaja de que desde San Antonio a Maisí, de norte a sur, somos un solo país, se habla un solo idioma, el cubano –además del español, el cubano- y la comida típica es el congrí y la carne de puerco, y se toma ron y se fuma tabaco, y somos soneros y somos rumberos. Eso es en todo el país. Es muy difícil fraccionar un país como el nuestro. Esa es la ventaja que tenemos”.

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