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Elsa llegó a Cuba en medio de complejidad pandémica

La tormenta tropical Elsa fue la quinta con nombre de la actual temporada ciclónica.
Foto: Tomada de acn

La Habana, 6 jul.- Un amplio despliegue organizativo e informativo generó la cercanía a Cuba de la tormenta tropical Elsa, la quinta con nombre en la temporada ciclónica 2021, que llegó al archipiélago cubano en momentos de alta complejidad de la epidemia covid-19.
El organismo ciclónico, que fue huracán categoría 1 en su paso por el Caribe antes de llegar a Cuba, penetró por el sur de la provincia de Matanzas en la tarde del 5 de julio y salió al mar por el norte, en horas de la noche, para adentrarse en el estrecho de La Florida.
Por la amenaza potencial para el territorio cubano, mucho antes de que Elsa comenzara a impactar con lluvias y vientos la porción oriental del país desde la noche del 3 de julio,  la Defensa Civil decretó las diferentes fases para cada territorio, que tienen como premisa la protección de las personas y los recursos económicos de la nación.
“Evitar pérdidas humanas y materiales es la divisa”, escribió en su cuenta en Twitter el presidente de la República y primer secretario del Partido Comunista, Miguel Díaz-Canel.
Entre las medidas adoptadas estuvieron la activación de los consejos de defensa en los territorios, la evacuación de personas residentes en zonas de peligro de inundaciones y derrumbes, la protección de alimentos y bienes estatales en todos los sectores, la cosecha acelerada de alimentos del agro y su distribución y la vigilancia de presas y embalses.
De acuerdo con datos preliminares, calculados a partir de medios locales, para preservar la vida, se habrían evacuado más de 144.000 cubanas y cubanos, fundamentalmente en casas solidarias de amigos y familiares y centros habilitados al efecto.
Elsa resultó en cierta medida beneficiosa para los embalses de Cuba, que se encontraban el 5 de julio al 61 por ciento de su capacidad.
Las autoridades cubanas orientaron acciones para el inventario de recursos como materiales de construcción y colchones, así como la organización de los trámites para atender a la ciudadanía que podría sufrir pérdidas en sus viviendas debido al impacto de Elsa.
“La situación económica del país, con las dificultades que tenemos, con el bloqueo y esta pandemia que ha hecho más difíciles las cosas, no podemos darnos el lujo de perder nada”, dijo el primer ministro Manuel Marrero, en reunión del Consejo de Defensa de La Habana.
En la medida que Elsa se fue alejando de las diferentes provincias y las condiciones eran seguras, se comenzaron las labores de recuperación, entre ellas la reparación de averías eléctricas.
Momento complejo
Uno de los elementos que marcó la diferencia de Elsa con eventos meteorológicos anteriores es la excepcional situación del país, debido a la epidemia de covid-19, que transita por su peor panorama.
Previo al paso del meteoro, en la jornada del 3 de julio, el país reportó el fallecimiento de 21 personas, la cifra más alta desde el inicio de la epidemia en marzo de 2020, y aunque se reportaron unos 444 casos menos que el día precedente (3.519, la más alta hasta ahora), se confirmaron 3.075 nuevos contagios.
Ante la necesidad de evacuar personas, las autoridades reiteraron los llamados a respetar las medidas higiénico- sanitarias previstas para prevenir la transmisión de la enfermedad provocada por el virus SARS-CoV-2, entre ellas el distanciamiento físico, el uso de mascarilla y la higienización de las manos.
Es significativo que buena parte de los lugares que comúnmente se emplean como sitios de evacuación, entre ellos instituciones educacionales y de alojamiento, funcionan hoy como centros de aislamiento para contactos de personas confirmadas con la covid-19 y sospechosos de haber contraído la enfermedad.
Daños y beneficios
Según reportes preliminares, Elsa, que pasó de ser huracán a tormenta tropical el 3 de julio, provocó algunos daños en la agricultura, por ejemplo en plantaciones de plátano en la provincia de Granma. En días posteriores podrían conocerse otros perjuicios.
La tormenta tropical resultó en cierta medida beneficiosa para los embalses de Cuba, que se encontraban el 5 de julio al 61 por ciento de su capacidad.
Según Argelio Fernández, director de hidrología del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos, la mayor presa cubana, Zaza, en la central provincia de Sancti Spíritus, habría recibido “algunos valores”, que podrían incrementarse en los días siguientes, cuando todavía repercutan los efectos de la tormenta.
Aunque menos de lo esperado, territorios como Granma, Villa Clara, Cienfuegos y Santiago de Cuba también vieron mejorar el llenado de sus presas, debido a las precipitaciones que trajo Elsa.
Las lluvias, que garantizan la disponibilidad de agua para los meses venideros, provocaron también crecidas de ríos que dejaron incomunicadas varias localidades.
“No hemos podido salir porque está lloviendo mucho, ya todos incomunicados”, dijo Elsa Vicet, en el poblado de Jibacoa, del montañoso municipio Manicaragua, en Villa Clara.
Los pronósticos meteorológicos indican que aun cuando la tormenta abandone suelo cubano, en dependencia de los vientos, podría dejar lluvias para las próximas jornadas.
Tormenta mediática
Aunque en Cuba siempre se mantiene informada a la población durante los eventos meteorológicos de esta naturaleza, con cambios en la programación de la radio y la televisión, Elsa resultó mucho más mediática, pues a los habituales Minuto a minuto de los sitios Cubadebate y Granma se unieron exponencialmente las redes sociales.
El programa informativo de le televisión estatal, que transmitió durante 24 horas, enriqueció su contenido con aportes en audios, imágenes y videos de periodistas y observadores voluntarios posteados desde diferentes zonas del país, incluso lugares muy intrincados.
Mediante las redes sociales la población cubana pudo mantenerse informada, por ejemplo, en el canal de Telegram de la revista Juventud Técnica o en el grupo de WhatsApp TT Elsa Información, creado desde el proyecto de audiovisuales Paloma.
Temporada ciclónica 2021
Según expertos del Instituto de Meteorología (Insmet, en la temporada ciclónica 2021 que se extiende del primero de junio al 30 noviembre, existen condiciones generales, tanto oceánicas como atmosféricas, favorables para el desarrollo de los ciclones.
Antes del inicio de la temporada se vaticinó una temporada activa, con la posible formación de 16 ciclones tropicales, de los cuales ocho podrían alcanzar la categoría de huracán.
Según destacó entonces el doctor Celso Pazos Alberdi, director general del Insmet, se espera que 10 de estos fenómenos estén en el Océano Atlántico, tres en el Mar Caribe e igual cantidad en el Golfo de México, y una probabilidad del 85 por ciento de que Cuba sea impactada por un ciclón tropical. (2021)

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