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Propiedad Intelectual

Derecho de Autor en Cuba (III y final): Luces detrás de la norma (+ Podcast)

Jorge Enrique Amado Molina es un joven compositor y violinista cubano. Sus experiencias con el Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA), institución que pertenece al Ministerio de Cultura, no han sido positivas, así como las de otros artistas entrevistados por Cubadebate.
Aunque conoce los procedimientos establecidos para inscribir una creación en el Registro Facultativo de Obras Protegidas y de Actos y Contratos del CENDA, recomienda que se actualicen algunos aspectos relacionados con las inscripciones.
“Tengo música electroacústica que no se ha podido registrar porque no puede ser representada en una partitura convencional. Para ello sugeriría que se habilitara una manera digital para recepcionar este tipo de música. También se puede hacer un sistema de inscripción online, que facilitaría los trámites que tienen que hacer los creadores para proteger su obra, y así no tendrían que trasladarse hasta La Habana para hacer el procedimiento”.
Si le preguntas al violinista si cree que sus creaciones están protegidas desde las leyes vigentes en el país, dice que sí, aunque no tiene la misma seguridad en el plano internacional. 
“Entiendo que las obras inscritas en el CENDA están amparadas legalmente, pero sería mejor tener la certeza de que si una partitura compuesta por mí fuera al exterior, está legalmente protegida por las leyes cubanas”, aseguró Amado.
Desde su posición de creador, quedan insatisfacciones por “la falta de sensibilidad artística que tienen los funcionarios del CENDA. No pido que sean músicos, pero deben tener los conocimientos amplios sobre la materia con la cual están trabajando”.
Referente a los procederes de la Agencia Cubana de Derecho del Autor Musical (ACDAM) también tiene insatisfacciones como artista, cuando, por ejemplo,  debe buscar el modo para reportar que su música fue ejecutada en un espectáculo musical.
“¿Por qué debo llenar un formulario con todo lo que se hizo en un concierto, incluyendo las obras que no fueron compuestas por mí? ¿No deberían existir  funcionarios que se encarguen de eso? Mi interés es componer, no ser un burócrata de la composición. Además, si ya estoy inscribiendo una obra en la ACDAM, ¿por qué debo registrarla primero en el CENDA? ¿Por qué tantos procederes?”, preguntó el músico cubano.
***
La legislación cubana sobre Derecho de Autor (Ley 14 /1977) vigente en Cuba desde 1977 tenía lagunas jurídicas que atentaban contra el autor y su obra.  
Con el impacto de las tecnologías de la información y por consiguiente el surgimiento de otras formas de explotación económica de las obras, la normativa cubana quedó desfasada y se necesitaba una actualización con una visión novedosa y a tono con las nuevas miradas al Derecho de Autor en el plano internacional.
Por esos motivos, el 16 de mayo de 2022, durante la Quinta Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su IX Legislatura, se presentó y aprobó la Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete, destinada a sustituir la antigua Ley 14 de 1977, con un tratamiento mucho más minucioso a las facultades que corresponden a los creadores y también la incorporación de derechos que se reconocen a otros sujetos, especialmente a los artistas, intérpretes o ejecutantes.
A los efectos de esta ley, la expresión creación literaria y artísticacomprende los campos de las bellas letras, del arte, el científico, eleducacional, el periodístico, el comunicacional y el técnico.
La normativa aprobada reconoce también los derechos de remuneración por la utilización de creaciones y producciones en redes informáticas, e incluye los derechos sobre programas y aplicaciones informáticos y bases de datos.
 “Es una ley altamente demandada por los escritores y artistas del país. No se limita a la creación artística y literaria, sino también a la literatura científica y el mundo académico, entre otros elementos”, dijo el ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, durante su intervención en la ANPP.
Ernesto Vila González, director general del CENDA, institución donde se dirimen conflictos que puedan surgir por violaciones o lesiones al derecho de los autores, aseguró que esta normativa actualiza la forma en que se tratan los conceptos jurídicos en materia de derechos intelectuales.
“Amplía las facultades de los artistas intérpretes, tema que se venía tratando a nivel internacional y que existía la voluntad en Cuba de incorporarlos en la norma”, explicó el directivo.
Dijo que también se añaden a estas prerrogativas la utilización de soportes fonográficos donde, más allá de la obra autoral, está la creación interpretativa.
Según Vila González: “Se elevan a rango de ley los derechos de los programas y aplicaciones informáticas que el país reguló en correspondencia con algunos compromisos internacionales que había adquirido en años anteriores. Recoge también cuestiones como la salvaguarda o protección ante posibles infracciones, que remite a las normas de procedimiento penal que se acaban de actualizar”.
Se añaden a la ley cuestiones relacionadas con instituciones que crea el país para garantizar el ejercicio de estas facultades. “Las limitaciones a los derechos de los creadores para facilitar el acceso a esas obras en espacios relevantes para el desarrollo. Nos referimos a la educación, la ciencia, la propia cultura, a las posibilidades que tienen instituciones como universidades, bibliotecas, de acceder a las obras de manera más factible para desarrollar su función social,  sin tener que pedir permisos o remunerar a los creadores”.
*** 
Imagen: Contrato De Derechos De Autor
El escritor Nelton Pérez ha tenido dificultades con el tema del Derecho de Autor cuando no recibe el pago en tiempo después de firmar un contrato con una editorial. “Hay demoras, poca información al autor y ninguna disculpa, sobre todo cuando el libro está a la venta”.
No tiene claro el procedimiento para inscribir una obra en el CENDA, por eso espera a que el libro sea publicado y así tiene cierto respaldo por el ISBN (un código normalizado internacional para libros).
-¿Siente protegida su obra desde las leyes vigentes en el país?
“Supongo que ya publicada adquiere cierta validez y protección, pero sé que no es suficiente. Asumimos que no va a ocurrir lo peor…”
-Sobre este tema, ¿quedan insatisfacciones desde su posición como creador?
“Sí, y muchas. Es una asignatura pendiente, un riesgo no valorado…”
Por su parte, el cantautor Karel García, no inscribe con periodicidad canciones en el CENDA, por lo que no se ha tropezado con problemas con este trámite. 
“No he experimentado un conflicto legal en cuanto a la autoría de alguno de mis temas, pero esto no quiere decir que otros autores no hayan navegado con peor suerte en cuanto a la protección que otorgan las leyes a nuestras obras”, comentó el músico cubano.
Una insatisfacción general con respecto al tema —agregó—es la exigua ganancia que otorga la reproducción de dichas obras. “En concepto de regalías a través de los diversos medios de difusión del país, por ejemplo. Quizás también la vulnerabilidad de dichas obras ante la apropiación indebida desde el extranjero por parte de un artista x, y la consiguiente gestión para la defensa del autor cubano”.
***
¿Qué establece el Código Penal?
Imagen: Blog Oficial de Ad Libitum
El Código Penal que estaba vigente en Cuba solo reconocía como violaciones al Derecho de Autor la falsificación de obras, la importación o exportación sin autorización de creaciones intelectuales y los delitos comunes de robo o hurto donde también el objeto podía ser una creación intelectual.
En la Ley del Código Penal, aprobada el 15 de mayo de 2022, en el capítulo III del Título V, se incluyen los delitos de trasmisión, tenencia ilegal, tráfico y falsificación de bienes del patrimonio cultural y obras de arte, figuras delictivas que atentan directamente contra los derechos intelectuales de los creadores.
Como novedad en esta normativa, aparece el Título XVIII “Delitos contra la creación intelectual”, que establece en su capítulo I las violaciones contra la creación artística y literaria. 
“Quien, de propósito, usurpe la condición de autor de una obra literaria o artística o la condición de artista de una interpretación o ejecución de una obra, o plagie o modifique sustancialmente estas, sin la autorización de su autor o artista o persona autorizada, y cause un grave perjuicio al autor o al artista, incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas, o ambas”, refiere la norma penal cubana.
Asimismo, dictamina que en igual sanción incurre quien, de propósito y de forma no autorizada, reproduzca, distribuya, importe, exporte o almacene ejemplares de obras en cantidades o valor de gran trascendencia económica, y cause un grave perjuicio a los titulares de los derechos sobre las obras.
Las sanciones a quienes incurran en estas violaciones aumentarán si están vinculados con la delincuencia organizada transnacional u otras formas de organización creadas para esos propósitos, o si se cometen a escala comercial y a través de medios o sistemas informáticos.
***
El músico y compositor cubano, Daniel Martín Subiaut, ha inscrito en el Centro Nacional de Derecho de Autor más de 200 obras en 20 años.   
-¿Siente que su obra está protegida con las leyes vigentes en el país?
“Quitarle la mitad de la capacidad financiera para desarrollar las obras musicales es desproteger. El país decide reordenar la economía y que los productos y servicios tengan un costo real, sin subsidios. Todo sube de cinco a veinte veces y el pago a los creadores solo aumenta tres, lo que quiere decir que bajó a la mitad su capacidad de desarrollar sus creaciones.
“Y digo la mitad por la teoría, pero la inflación ha demostrado que hoy producir un tema entre músicos, estudios y otros gastos en su dolarización ha reducido a un 10 por ciento la capacidad de contratación que tenía un autor en 2019. Y ni hablar de producir videoclips, que es parte del desarrollo de la obra de un compositor. No es raro que pidan hoy 400 000 pesos por un buen video.
“Los autores hemos reclamado montos más coherentes con los cambios económicos y los resultados aún brillan por su ausencia”.
-Sobre este tema, ¿quedan insatisfacciones desde su posición como creador?
“Muchos. Los antes expuestos. No solo vivo de ACDAM, también soy miembro de la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores (ASCAP por sus siglas en inglés) y tengo otros trabajos, pero conozco a muchas personas que ven disminuidas sus fuerzas y ganas. Sería bueno que se rectifique y pronto”.
***
Imagen: jurisprudentes.es
Muchos son los artistas que desconocen cuáles son los procedimientos para inscribir una obra en el Centro Nacional de Derecho de Autor.
Desgraciadamente, esa ignorancia se debe a la poca divulgación de la información en muchos casos, y falta de interés de los propios creadores en otros, que se manifiesta después en que el artista sienta que la propiedad intelectual está desprotegida ante la ley.
No obstante, el autor de la obra es el único responsable de inscribir su creación, aunque la burocracia frene y limite este procedimiento, y los beneficios económicos no estén en correspondencia con el valor real de una creación intelectual. Habría que pensar en nuevas maneras para facilitar la inscripciones en el registro nacional, a partir de las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información. 
En materia legal, los pasos están dados con la aprobación de la Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete, que en definitiva, es el sustento legislativo para proteger esas creaciones y que después se vean reflejadas en ganancias económicas.
Es un marco regulatorio que puede ser perfectible, por supuesto, pero está en correspondencia con los derechos que plasma la Constitución de la República aprobada en el 2019  y los tratados internacionales en esta materia que establecen la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y la Organización Mundial del Comercio. 
Es un marco regulatorio integral, que estimula la creación artística y literaria, el desarrollo educacional, científico y, finalmente, el económico. Ojalá no quede en letra muerta y se revierta en obras que ponderen la cultura cubana y lo mejor que el hombre crea. 
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Derecho de Autor en Cuba (III y final): Luces detrás de la norma (+ Podcast)

Jorge Enrique Amado Molina es un joven compositor y violinista cubano. Sus experiencias con el Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA), institución que pertenece al Ministerio de Cultura, no han sido positivas, así como las de otros artistas entrevistados por Cubadebate.
Aunque conoce los procedimientos establecidos para inscribir una creación en el Registro Facultativo de Obras Protegidas y de Actos y Contratos del CENDA, recomienda que se actualicen algunos aspectos relacionados con las inscripciones.
“Tengo música electroacústica que no se ha podido registrar porque no puede ser representada en una partitura convencional. Para ello sugeriría que se habilitara una manera digital para recepcionar este tipo de música. También se puede hacer un sistema de inscripción online, que facilitaría los trámites que tienen que hacer los creadores para proteger su obra, y así no tendrían que trasladarse hasta La Habana para hacer el procedimiento”.
Si le preguntas al violinista si cree que sus creaciones están protegidas desde las leyes vigentes en el país, dice que sí, aunque no tiene la misma seguridad en el plano internacional. 
“Entiendo que las obras inscritas en el CENDA están amparadas legalmente, pero sería mejor tener la certeza de que si una partitura compuesta por mí fuera al exterior, está legalmente protegida por las leyes cubanas”, aseguró Amado.
Desde su posición de creador, quedan insatisfacciones por “la falta de sensibilidad artística que tienen los funcionarios del CENDA. No pido que sean músicos, pero deben tener los conocimientos amplios sobre la materia con la cual están trabajando”.
Referente a los procederes de la Agencia Cubana de Derecho del Autor Musical (ACDAM) también tiene insatisfacciones como artista, cuando, por ejemplo,  debe buscar el modo para reportar que su música fue ejecutada en un espectáculo musical.
“¿Por qué debo llenar un formulario con todo lo que se hizo en un concierto, incluyendo las obras que no fueron compuestas por mí? ¿No deberían existir  funcionarios que se encarguen de eso? Mi interés es componer, no ser un burócrata de la composición. Además, si ya estoy inscribiendo una obra en la ACDAM, ¿por qué debo registrarla primero en el CENDA? ¿Por qué tantos procederes?”, preguntó el músico cubano.
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La legislación cubana sobre Derecho de Autor (Ley 14 /1977) vigente en Cuba desde 1977 tenía lagunas jurídicas que atentaban contra el autor y su obra.  
Con el impacto de las tecnologías de la información y por consiguiente el surgimiento de otras formas de explotación económica de las obras, la normativa cubana quedó desfasada y se necesitaba una actualización con una visión novedosa y a tono con las nuevas miradas al Derecho de Autor en el plano internacional.
Por esos motivos, el 16 de mayo de 2022, durante la Quinta Sesión Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su IX Legislatura, se presentó y aprobó la Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete, destinada a sustituir la antigua Ley 14 de 1977, con un tratamiento mucho más minucioso a las facultades que corresponden a los creadores y también la incorporación de derechos que se reconocen a otros sujetos, especialmente a los artistas, intérpretes o ejecutantes.
A los efectos de esta ley, la expresión creación literaria y artísticacomprende los campos de las bellas letras, del arte, el científico, eleducacional, el periodístico, el comunicacional y el técnico.
La normativa aprobada reconoce también los derechos de remuneración por la utilización de creaciones y producciones en redes informáticas, e incluye los derechos sobre programas y aplicaciones informáticos y bases de datos.
 “Es una ley altamente demandada por los escritores y artistas del país. No se limita a la creación artística y literaria, sino también a la literatura científica y el mundo académico, entre otros elementos”, dijo el ministro de Cultura Alpidio Alonso Grau, durante su intervención en la ANPP.
Ernesto Vila González, director general del CENDA, institución donde se dirimen conflictos que puedan surgir por violaciones o lesiones al derecho de los autores, aseguró que esta normativa actualiza la forma en que se tratan los conceptos jurídicos en materia de derechos intelectuales.
“Amplía las facultades de los artistas intérpretes, tema que se venía tratando a nivel internacional y que existía la voluntad en Cuba de incorporarlos en la norma”, explicó el directivo.
Dijo que también se añaden a estas prerrogativas la utilización de soportes fonográficos donde, más allá de la obra autoral, está la creación interpretativa.
Según Vila González: “Se elevan a rango de ley los derechos de los programas y aplicaciones informáticas que el país reguló en correspondencia con algunos compromisos internacionales que había adquirido en años anteriores. Recoge también cuestiones como la salvaguarda o protección ante posibles infracciones, que remite a las normas de procedimiento penal que se acaban de actualizar”.
Se añaden a la ley cuestiones relacionadas con instituciones que crea el país para garantizar el ejercicio de estas facultades. “Las limitaciones a los derechos de los creadores para facilitar el acceso a esas obras en espacios relevantes para el desarrollo. Nos referimos a la educación, la ciencia, la propia cultura, a las posibilidades que tienen instituciones como universidades, bibliotecas, de acceder a las obras de manera más factible para desarrollar su función social,  sin tener que pedir permisos o remunerar a los creadores”.
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Imagen: Contrato De Derechos De Autor
El escritor Nelton Pérez ha tenido dificultades con el tema del Derecho de Autor cuando no recibe el pago en tiempo después de firmar un contrato con una editorial. “Hay demoras, poca información al autor y ninguna disculpa, sobre todo cuando el libro está a la venta”.
No tiene claro el procedimiento para inscribir una obra en el CENDA, por eso espera a que el libro sea publicado y así tiene cierto respaldo por el ISBN (un código normalizado internacional para libros).
-¿Siente protegida su obra desde las leyes vigentes en el país?
“Supongo que ya publicada adquiere cierta validez y protección, pero sé que no es suficiente. Asumimos que no va a ocurrir lo peor…”
-Sobre este tema, ¿quedan insatisfacciones desde su posición como creador?
“Sí, y muchas. Es una asignatura pendiente, un riesgo no valorado…”
Por su parte, el cantautor Karel García, no inscribe con periodicidad canciones en el CENDA, por lo que no se ha tropezado con problemas con este trámite. 
“No he experimentado un conflicto legal en cuanto a la autoría de alguno de mis temas, pero esto no quiere decir que otros autores no hayan navegado con peor suerte en cuanto a la protección que otorgan las leyes a nuestras obras”, comentó el músico cubano.
Una insatisfacción general con respecto al tema —agregó—es la exigua ganancia que otorga la reproducción de dichas obras. “En concepto de regalías a través de los diversos medios de difusión del país, por ejemplo. Quizás también la vulnerabilidad de dichas obras ante la apropiación indebida desde el extranjero por parte de un artista x, y la consiguiente gestión para la defensa del autor cubano”.
***
¿Qué establece el Código Penal?
Imagen: Blog Oficial de Ad Libitum
El Código Penal que estaba vigente en Cuba solo reconocía como violaciones al Derecho de Autor la falsificación de obras, la importación o exportación sin autorización de creaciones intelectuales y los delitos comunes de robo o hurto donde también el objeto podía ser una creación intelectual.
En la Ley del Código Penal, aprobada el 15 de mayo de 2022, en el capítulo III del Título V, se incluyen los delitos de trasmisión, tenencia ilegal, tráfico y falsificación de bienes del patrimonio cultural y obras de arte, figuras delictivas que atentan directamente contra los derechos intelectuales de los creadores.
Como novedad en esta normativa, aparece el Título XVIII “Delitos contra la creación intelectual”, que establece en su capítulo I las violaciones contra la creación artística y literaria. 
“Quien, de propósito, usurpe la condición de autor de una obra literaria o artística o la condición de artista de una interpretación o ejecución de una obra, o plagie o modifique sustancialmente estas, sin la autorización de su autor o artista o persona autorizada, y cause un grave perjuicio al autor o al artista, incurre en sanción de privación de libertad de seis meses a un año o multa de cien a trescientas cuotas, o ambas”, refiere la norma penal cubana.
Asimismo, dictamina que en igual sanción incurre quien, de propósito y de forma no autorizada, reproduzca, distribuya, importe, exporte o almacene ejemplares de obras en cantidades o valor de gran trascendencia económica, y cause un grave perjuicio a los titulares de los derechos sobre las obras.
Las sanciones a quienes incurran en estas violaciones aumentarán si están vinculados con la delincuencia organizada transnacional u otras formas de organización creadas para esos propósitos, o si se cometen a escala comercial y a través de medios o sistemas informáticos.
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El músico y compositor cubano, Daniel Martín Subiaut, ha inscrito en el Centro Nacional de Derecho de Autor más de 200 obras en 20 años.   
-¿Siente que su obra está protegida con las leyes vigentes en el país?
“Quitarle la mitad de la capacidad financiera para desarrollar las obras musicales es desproteger. El país decide reordenar la economía y que los productos y servicios tengan un costo real, sin subsidios. Todo sube de cinco a veinte veces y el pago a los creadores solo aumenta tres, lo que quiere decir que bajó a la mitad su capacidad de desarrollar sus creaciones.
“Y digo la mitad por la teoría, pero la inflación ha demostrado que hoy producir un tema entre músicos, estudios y otros gastos en su dolarización ha reducido a un 10 por ciento la capacidad de contratación que tenía un autor en 2019. Y ni hablar de producir videoclips, que es parte del desarrollo de la obra de un compositor. No es raro que pidan hoy 400 000 pesos por un buen video.
“Los autores hemos reclamado montos más coherentes con los cambios económicos y los resultados aún brillan por su ausencia”.
-Sobre este tema, ¿quedan insatisfacciones desde su posición como creador?
“Muchos. Los antes expuestos. No solo vivo de ACDAM, también soy miembro de la Sociedad Americana de Compositores, Autores y Editores (ASCAP por sus siglas en inglés) y tengo otros trabajos, pero conozco a muchas personas que ven disminuidas sus fuerzas y ganas. Sería bueno que se rectifique y pronto”.
***
Imagen: jurisprudentes.es
Muchos son los artistas que desconocen cuáles son los procedimientos para inscribir una obra en el Centro Nacional de Derecho de Autor.
Desgraciadamente, esa ignorancia se debe a la poca divulgación de la información en muchos casos, y falta de interés de los propios creadores en otros, que se manifiesta después en que el artista sienta que la propiedad intelectual está desprotegida ante la ley.
No obstante, el autor de la obra es el único responsable de inscribir su creación, aunque la burocracia frene y limite este procedimiento, y los beneficios económicos no estén en correspondencia con el valor real de una creación intelectual. Habría que pensar en nuevas maneras para facilitar la inscripciones en el registro nacional, a partir de las posibilidades que ofrecen las tecnologías de la información. 
En materia legal, los pasos están dados con la aprobación de la Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete, que en definitiva, es el sustento legislativo para proteger esas creaciones y que después se vean reflejadas en ganancias económicas.
Es un marco regulatorio que puede ser perfectible, por supuesto, pero está en correspondencia con los derechos que plasma la Constitución de la República aprobada en el 2019  y los tratados internacionales en esta materia que establecen la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y la Organización Mundial del Comercio. 
Es un marco regulatorio integral, que estimula la creación artística y literaria, el desarrollo educacional, científico y, finalmente, el económico. Ojalá no quede en letra muerta y se revierta en obras que ponderen la cultura cubana y lo mejor que el hombre crea. 
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Requisitos para el registro de obras en el CENDA

Software:

Precio: 100 cup
Debe presentarse una copia impresa del manual de usuario, con una captura de pantalla de las ventanas en la que se explique cómo funciona este, que ocurre al hacer clic en cada una, etc.
Descripción que no exceda las cinco líneas en la que se explique el contenido de la obra y su utilidad.
Si el autor es un cuentapropista, debe traer el carnet que lo certifica como tal y una fotocopia del mismo.
Si el Registro se realiza a título personal, el autor debe firmar una declaración jurada de autoría.

Diseño de página web:

Precio: 100 cup
Debe presentar una copia impresa a color de la página principal con una detalladísima descripción (en una hoja aparte) de cada una de sus características (colores utilizados, tipo y tamaño de la fuente, el menú, etc.).
Si el autor es un cuentapropista, debe traer el carnet que lo certifica como tal y una fotocopia del mismo.

Multimedia:

Precio: 100 cup
Debe presentar una copia de la obra en formato CD/DVD. Identificar en la obra el nombre de la misma y de sus autores.

Literarias:

Precio: 100 cup
Incluye novelas, cuentos, poemarios, guiones, escaletas, textos didácticos y científicos, compilaciones, selecciones, antologías, etc.
Traer un ejemplar de la obra, puede ser impreso o en formato digital (CD/DVD, en un único documento de Word 97-2003 o PDF)
En la primera página debe aparecer el nombre de la obra y de los autores.
En una hoja aparte hacer una sinopsis que no exceda las cinco líneas.

Obra de arquitectura:

Precio: 100 cup
Incluye planos, dibujos, modelos, maquetas, croquis, obra arquitectónica u otras.
Se debe presentar una copia de la obra y la descripción detallada de la misma.
En la obra debe figurar el nombre de la misma y de sus autores.

En estos casos, si la obra fue realizada mientras el autor era trabajador activo de un centro laboral, o vinculado a algún centro de estudios, deben tener una carta del director de la entidad acreditando que la obra fue realizada con recursos propios del autor, fuera de su horario laboral y de su contenido de trabajo, y por tanto es el autor titular de la obra; o que fue desarrollada en el desempeño de sus funciones y corresponde la titularidad a dicho centro.
Audiovisuales:

Precio: 100 cup
Presentar copia de la obra en soporte CD o DVD, en la que deben aparecer el título y todos los créditos de la obra, acompañado de una hoja aparte con la ficha técnica que contenga lo siguiente:
Productora (En caso de ser de producción independiente se especifica)
Año de creación
Genero
Autores (guionista, director y el autor de la música en caso de que esta sea original para la obra)
Formato
Título
Sinopsis
Tiempo de duración

Musicales:

Precio: 20 cup
En una hoja traer la letra de la obra escrita como si fuera un poema.
En otra hoja aparte traer la partitura con la línea melódica, a piano o guitarra.
En la parte superior de ambas hojas debe aparecer el título de la obra y el género al que pertenece; y claramente identificado el nombre del autor o autores de esta, con su nombre artístico si lo tiene entre paréntesis al lado.
En caso de obras instrumentales solo se presenta la partitura junto al resto de requisitos.

Base de datos:

Precio: 100 cup
Copia del formato utilizado para la elaboración de la base de datos. Es decir, una copia de la obra, sin el contenido de la misma; solo para constatar la funcionalidad de los botones y comandos que conforman.

Artes visuales:

Precio: 100 cup
Incluye pinturas, dibujos, grabados, litografías, diseños, esculturas, etc.
Foto o impresión a color de cada obra (si se trata de una serie) y una descripción detallada de la misma, de manera que la persona que la lea pueda visualizar la obra sin tenerla delante.
En caso de que la creación sea en tres dimensiones como la escultura, se tomarán fotos de frente, fondo y laterales, acompañadas de la descripción detallada de cada lado de la misma.
En el caso de una serie, esta debe tener en la presentación el título y nombre del autor o autores, y una sinopsis en hoja aparte explicando de cuantas obras se compone la serie, cuál es su temática y la técnica empleada.

Fotografías:

Precio: 100 cup
Copia de la obra (u obras si se trata de una serie) impresa a color o en soporte digital con:
Título de la obra
Técnica utilizada
Dimensión original
Año de creación
Descripción de la obra
En el caso de una serie, esta debe tener en la presentación el título y nombre del autor o autores, y una sinopsis en hoja aparte explicando de cuantas obras se compone la serie, cuál es su temática y la técnica empleada.

Vea además:
La Revolución, la familia y el Punto cubano, los tres amores de mi vida

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La Revolución, la familia y el Punto cubano, los tres amores de mi vida

Intervención del diputado Aramís Padilla Martínez Sesión de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
Para mí, decir primero que tengo tres amores en mi vida: la Revolución, la familia y el Punto cubano; los tres los veo reflejados en esta Ley, unidos en uno solo.
O sea que es un día de mucho orgullo, de mucha felicidad para mi familia, para todas las familias de portadores, practicantes, que a lo largo y ancho de esta isla defendemos las tradiciones campesinas.
Yo soy guajiro o sea, que el español lo hablo en cubano y el cubano lo hablo en guajiro, me disculpan por eso, pero tengo algunas ideas que no quiero dejar de decir: estoy de acuerdo con todo el texto de la ley.
Dar las gracias creo que es lo primero, al Ministerio de Cultura, a nuestro Ministro, a todos los que han colaborado, que han tenido que ver con esta idea maravillosa.
Motivos hay muchos para hablar en esta mañana, pero el más grande de todos es el de ser portador practicante de lo que se defiende aquí.
Yo abro esta ley y veo a los poetas de la guerra, los poetas de la guerra de los que habló Martí. No tengo textualmente la frase pero dijo algo así como:    “…que no sabían, que a veces no sabían rimar muy bien, ¡pero qué bien sabían salir a dar la vida por la libertad de Cuba!”. Desde allá viene lo que defendemos nosotros.
Abro esta ley y veo a los esclavos en los barracones tocando los tambores y bañados en sudor, bailando.
Abro esta ley y veo una serenata campesina, la gente acercándose a la casa con instrumentos para sorprender al que cumple años y sacarlo semidesnudo por la ventana y cantarle.
Abro esta ley y veo a mi abuelo Andrés Padilla en una casa de guano y tabla de palma, enseñó a sus once hijos a cantar y a tocar el Punto cubano.
Abro esta ley y veo a un vaquero cantando una tonada a caballo a las tres de la madrugada en un potrero recogiendo el ganado.
Esta ley es también un homenaje muy grande que se le hace a doña Celina González, la Reina de la música campesina cubana.

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Parlamentarios adoptan Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete

Alpido Alonso Grau, ministro de Cultura. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.La Asamblea Nacional del Poder Popular aprobó este lunes la Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete, destinada a sustituir la antigua Ley 14 de 1977.
La nueva norma incorpora derechos similares al de autor para los artistas intérpretes y ejecutantes, incorpora derechos de remuneración por la utilización de creaciones y producciones en redes informáticas, e incluye los derechos sobre programas y aplicaciones informáticos y bases de datos.
Al presentar ante la Asamblea el proyecto de ley, el ministro de Cultura, Alpido Alonso Grau, comentó el interés que ha suscitado esta normativa entre la población.
Reconoció el apoyo brindado por el Ministerio de Justicia y los especialistas que aportaron criterios y valoraciones.
“Es una ley altamente demandada por los escritores y artistas del país. No se limita a la creación artística y literaria, sino también a la literatura científica y el mundo académico, entre otros elementos”, afirmó.
Alonso Grau consideró que esta normativa es un instrumento necesario en el contexto internacional, y que “incorpora las obligaciones indispensables de los tratados de los que somos parte, teniendo en cuenta los valores de nuestros país”.
Aspectos novedosos de la ley:

Se incorporan derechos para los artistas intérpretes y ejecutantes similares al de autor.
Incluye los derechos sobre programas y aplicaciones informáticos y bases de datos.
Regula un sistema integrado por normas legales y reglamentarias e institucionales para garantizar la aplicación de las políticas gubernamentales y el ejercicio de los derechos.

El dictamen de las comisiones de Educación de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y de Asuntos Constitucionales y Jurídicos destaca que en la conformación de la ley participaron especialistas en la materia, incluidos juristas vinculados a instituciones culturales, profesores de Derecho de la Universidad de La Habana, representantes de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Unión de Periodistas de Cuba y la Asociación Hermanos Saiz, entre otras organizaciones.
“La propuesta que se presenta es una normativa que conjuga el derecho de acceso a la cultura de todas las personas y establece garantías desde sus por cuantos, en consonancia con los objetivos y principios de la Revolución cubana en lo referente a la difusión de la cultura, la educación y la ciencia”, afirmó la diputada Martha del Carmen Mesa Valenciano al presentar el dictamen.
La presidenta de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente destacó que la ley expresa una visión novedosa y a tono con las nuevas miradas al derecho de autor en el plano internacional.
“Dentro de sus rasgos más significativos, están el tratamiento minucioso de las facultades que corresponden a los creadores y la incorporación de derechos que se reconocen a otros sujetos, especialmente a los artistas, intérpretes o ejecutantes”, apuntó.
Luis Morlote Rivas, diputado y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), dijo que el debate se ha hecho de manera constructiva con los creadores. “Este proyecto es fruto de un amplio y muy democrático ejercicio de discusión”, señaló.
Consideró que el proyecto de ley recoge los principales reclamos planteados en los encuentros de organizaciones como la Uneac, con el objetivo de favorecer las garantías jurídicas de los creadores cubanos.
El diputado por la provincia de Guantánamo Eldys Baratute Benavides dijo que “en una sociedad que va cambiando cada día, también cambian las formas de producción del arte y la relación de los creadores con las instituciones. Cambian las dinámicas artísticas con los nuevos cambios que vive la sociedad”, y resaltó que la ley reconoce la figura del intérprete, que “no se veía en la normativa anterior” y que “tiene tanto valor como la persona que crea la obra”.
“Cerramos un ciclo en el orden normativo”, subrayó Marta Moreno Cruz, diputada y decana de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, quien resaltó que “la normativa incluye por una parte la propiedad industrial y por otra el derecho de autor”.
“Tenemos un marco regulatorio que puede ser perfectible, pero que es importante para la protección de la propiedad industrial”, añadió, y destacó la correspondencia de este texto con la Constitución cubana y los tratados internacionales, no solo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, sino de la OMC.
“Podemos decir que es un marco regulatorio integral, que sirve mucho para estimular el desarrollo educacional y también el científico y el económico, el desarrollo humano del creador y la utilización efectiva de las creaciones”, sostuvo la experta.

Ley de los Derechos del Autor y del Artista Intérprete (PDF)

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Derecho de Autor en Cuba (II): Infracciones en tiempos de piratas

Cuando en el año 2010 se aprobó el ejercicio de las actividades por cuenta propia en Cuba,  Ernesto sacó la licencia, compró discos y con una vieja computadora comenzó a grabarlos y asentó su negocio en un portal en la Calle G. Los contenidos los copiaba directamente del “paquete semanal”*, priorizando los aquellos de música, series, novelas y películas.
Si bien fue un negocio lucrativo en su momento, con el paso de los años y la llegada de otras facilidades al país como la masividad del internet, los clientes optaron por consumir los contenidos en formato digital y la comercialización de discos mermó. Lo que Ernesto nunca supo—más bien nunca le explicaron—es que incurría en una conducta, que aunque no está plasmada como un delito en el Código Penal vigente, atenta contra los derechos del autor y su obra.
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“La piratería de obras y productos culturales se entiende como la conducta antijurídica típica que agrede o afecta la facultad de reproducción que le corresponde a los autores y titulares de derecho de autor”, explicó a Cubadebate la doctora en Ciencias Jurídicas, Caridad Valdés Díaz.
Piratería es la denominación, (inapropiada e incorrecta jurídicamente, aunque de  uso  mediático  y  por  tanto  popular)  contra  el  derecho  exclusivo  de reproducción. Consistente en la fabricación, venta, oferta en venta, embalaje,  alquiler, préstamo, o cualquier otro modo de distribución comercial o posesión con intención de efectuar los actos antes mencionados, de ejemplares ilegales de obras (libros u otros impresos, discos, casetes, etc. ) a condición de que el acto se cometa a escala comercial, sin autorización del titular y ánimo de lucro.
“Esa obtención de copias agrede al titular del derecho de autor, ya sea el propio autor o el titular derivado, es decir, la industria cultural que se encargue de la reproducción lícita de la obra. También afecta a los titulares de otros derechos intelectuales como artistas, intérpretes o ejecutantes. Esa acción pirata además se aplica en el ámbito digital a programas de ordenador o bases de datos”, aclaró la profesora universitaria.
Si las obras protegidas están amparadas en las leyes del Derecho de Autor, solo pueden reproducirse lícitamente cuando el titular del derecho así lo autoriza, ya sea a través de un contrato o una licencia voluntaria.
“También puede reproducirse una obra sin autorización del autor, con remuneración o no, cuando ese acto se realiza al amparo de uno de los límites que se hayan establecido con anterioridad. Por ejemplo, para fines educativos o para cambiar el formato de la obra y ponerla a disposición de las personas que se encuentren en alguna situación de discapacidad”, explica la especialista en Derecho Civil.
El Código Penal vigente no tipifica la piratería como delito, porque como mismo sucedió con el Derecho de Autor, casi todas las figuras delictivas que se incluían en la normativa anterior fueron eliminadas. No obstante, la especialista asegura que sí está previsto este delito en el proyecto de Código Penal que se presentará en próximamente a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
“Se incluyen sanciones que van desde la privación de libertad hasta la imposición de multas o sanciones pecuniarias, además del decomiso de los medios que se utilicen para la obtención de esas copias y de los propios ejemplares piratas para que después pueden distribuirse socialmente si tienen la calidad suficiente, o ser destruidos, en caso contrario”, refiere Valdés Díaz.
Aterrizando en Cuba
Con  la entrada  en  vigor  de la  Resolución  32/2010 del  Ministerio de  Trabajo y Seguridad Social, y por consiguiente, la ampliación de las actividades por cuenta propia, aparecen nuevas figuras como el comprador vendedor de discos. Este no solo compra y vende, sino que se ha convertido en fabricante de copias, tanto de los fonogramas y videos originales como de la carátula de los mismos, lo cual es una  flagrante violación a la facultad de reproducción de autores y titulares conexos.
Pero, el fenómeno de la piratería en Cuba viene desde mucho antes, con características específicas que se subordinan al acceso a internet y las vías alternativas que se emplean para llegar a toda esa información.
A ello se suma el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos que complejizó el acceso a los datos por partida doble: libros, música, audiovisuales, software, sistemas operativos, etc. Desgraciadamente, la solución más factible en ese momento fue la piratería.
Un por ciento considerable de la música, películas e información en general que tiene un cubano en dependencia de su edad, status y preferencia, es pasado de memoria en memoria y proviene del “paquete semanal, donde hay una tipificación clásica de la piratería por la evidente obtención ilegal de copias o ejemplares.
Sus creadores obtienen información de diferentes vías y de todas las latitudes; realizan un proceso intelectual de selección de la información, edición de los materiales día a día, para que al final de la semana el volumen de información esté contenido en un terabyte y pueda ser distribuido por toda la Isla a la semana siguiente.
El tema de la piratería se complejiza aun más en plataformas informáticas estatales en las que se distribuyen series, películas, y demás materiales extranjeros.
Otro ejemplo, en el caso de las telecomunicaciones, es el uso de Windows ilegalmente porque el país no tiene como obtener las licencias. Lo mismo sucede con el contenido que trasmite la televisión o con otras herramientas como Office, la suite Adobe y una interminable lista. No obstante, ¿es totalmente necesario utilizar copias ilegales de Microsoft Windows, Office, Adobe y la interminable lista, existiendo alternativas libres ya conocidas?
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Según la doctora en Ciencias Jurídicas, indudablemente, la autorización del Trabajo por Cuenta Propia y, en particular, ciertas actividades como la venta de discos o libros, que inicialmente estaba concebido para que se comercializaran ejemplares de uso editados y reproducidos legalmente, se ha convertido en una fuente de piratería.
“Se han realizado encuentros entre el Centro Nacional de Derecho de Autor y el Ministerio del Trabajo para discutir sobre este tema, porque, si bien es cierto que las licencias que se están otorgando no amparan la reproducción pirata de obras de ningún género, sabemos que se realizan  y lamentablemente no se sancionan esas conductas”.
En este sentido, Caridad Valdés Díaz reitera que con la piratería no solamente se afectan los autores y los titulares de otros derechos intelectuales, sino también los trabajadores de las industrias culturales que lícitamente intervienen porque, indudablemente, están en una situación de competencia desleal en relación con los que realizan esas copias piratas.
Aun y cuando estos ejemplares tengan menor precio y lleguen a sectores más  vastos de la población, no son producto del esfuerzo, sino del parasitismo.
“Cuando una industria cultural invierte para la realización de las copias o ejemplares que reproducen lícitamente con autorizo del autor y pagan a los artistas, intérpretes o ejecutantes y a todos los que intervinieron en la realización de la creación, no recuperan esa inversión por la aparición de copias piratas”, explica la profesora titular de la Universidad de La Habana.
-¿Cuál es la vía efectiva para la reclamación y resarcimiento a los titulares cuando se piratea una obra sin previa autorización del autor?
“Actualmente, como la piratería no está tipificada en el Código Penal, en primera instancia y si lo que se pretende es el cese de la actividad, la opción es reclamar ante el Centro Nacional de Derecho de Autor utilizando la vía administrativa. También puede usarse la vía judicial demostrando como esa actividad pirata ha causado un daño o perjuicio al titular del derecho.
De este modo, se solicita el resarcimiento correspondiente, o sea, la cantidad que se haya dejado de recibir o, incluso, la que pudiera haberse percibido en caso de que no existieran las copias piratas. La dificultad estaría en obtener esa prueba, pero, se puede reclamar la indemnización de daños y perjuicio, incluso el lucro cesante ante el órgano jurisdiccional”.
Pese a que existen estas dos vías, la doctora Caridad Valdés Díaz, reconoce que no son suficientemente efectivas, hasta que se apruebe el nuevo Código Penal que si tipificaría ese delito.
La  Ley 14 /1977 (la que regula la práctica de la protección a los autores y sus creaciones en Cuba) en su cuerpo normativo establece que las violaciones a los  derechos de autor se sancionan en  a forma que establezca la legislación penal  vigente. Mientras, el Código Penal carece de figuras o tipos delictivos que sancionen estas conductas, dejando a los titulares del derecho de autor  y  derechos conexos indefensos ante las violaciones que se puedan suscitar. Se deja abierta solamente la vía civil y la administrativa que a todas luces han demostrado ser insuficientes.
Pero, quién le pone el cascabel al gato cuando las propias normas vigentes quedan a medias o no protegen los derechos de los autores y sus obras. Ojalá y el nuevo Código Penal y la nueva ley sobre el derecho de autor sean una luz al final del túnel. Sobre este tema, quedan aun muchas aristas por donde cortar.
* Divulgación clandestina, mediante dispositivos digitales externos, de programas televisivos extranjeros, libros, revistas, sitios web, etc.
Vea además:
Derecho de Autor en Cuba (I): Los porqués de legislar la propiedad intelectual

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Creadores de vacunas cubanas anticovid reciben Medalla para Inventores, que otorga la OMPI

En la ceremonia se reconocen las innovaciones de Soberana 01 y la Soberana 02, al igual que Abdala y Mambisa. Foto: Cubadebate.Con la presencia del primer secretario del PCC y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, y Daren Tang, director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), se celebró este lunes en La Habana la ceremonia en la cual los principales creadores de las vacunas anticovid-19 cubanas recibieron la Medalla para Inventores, que otorga ese organismo internacional.
Cuando los principales creadores de cuatro de los cinco inmunógenos anticovid-19 desarrollados por Cuba recibieron la distinción, la ciencia cubana tuvo un nuevo reconocimiento por su repercusión en la vida del país y más allá de sus fronteras.
En la ceremonia se reconocen las innovaciones de Soberana 01 y la Soberana 02, al igual que Abdala y Mambisa, consideradas estas dos últimas una sola iniciativa creadora.
Daren Tang (Singapur), director general de la OMPI, afirmó que solo a través de la ciencia y la innovación se podrá salir exitosamente de la crisis en la cual ha sumergido al mundo la pandemia.
(Noticia en Construcción)

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Presidente cubano recibió al director general de la OMPI

Díaz-Canel y el director general de la OMPI durante el encuentro en el Palacio de la Revolución, este lunes 28 de marzo. Foto: ACN.El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel, recibió este lunes en el Palacio de la Revolución al director general de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), Daren Tang, junto a otros funcionarios en visita de trabajo a la Isla.
Durante el cordial intercambio, el mandatario se refirió al sistema de gestión del gobierno basado en ciencia e innovación, así como a la importancia del desarrollo de un ecosistema de innovación en Cuba.
También se intercambió sobre el uso de la propiedad intelectual como herramienta de innovación, transformación y desarrollo, y para el desempeño de los nuevos actores económicos de la sociedad.
Invitada a Cuba por la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya, la delegación está integrada además por Hasan Kleib, vicedirector general de la OMPI; Beatriz Amorim-Borher, directora de América Latina y el Caribe, y otros representantes de ese organismo especializado del Sistema de las Naciones Unidas.
Por Cuba, estuvieron presentes, además, la vice primera ministra Inés María Chapman; el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla; la ministra de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente, Elba Rosa Pérez Montoya, y la directora general de la Oficina Cubana de la Propiedad Industrial, María de los Angeles Sánchez Torres.
Los creadores de las vacunas cubanas anticovid-19 Soberana 01, Soberana 02, Abdala y Mambisa reciben este lunes la Medalla de Oro para Inventores conferida por la OMPI.
El galardón será entregado por el director general de ese organismo de Naciones Unidas, Daren Tang.
“Muy merecido reconocimiento internacional a los creadores de nuestras vacunas. Con el control de la pandemia, el pueblo les dio el primer premio. Muchos más llegarán”, escribió Díaz-Canel recientemente.
Según la directora general de la Oficina Cubana de Propiedad Industrial, María de los Ángeles Sánchez, este galardón se entrega a los científicos por sus aportes al desarrollo nacional económico y tecnológico.
(Con información de la ACN y PL)

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Derecho de Autor en Cuba (I): Los porqués de legislar la propiedad intelectual

En la década de 1930, Joseíto Fernández utilizaba la versión cantada de la tonada “La Guantanamera” como introducción, seguimiento y cierre de la crónica roja diaria del programa de igual nombre de la emisora CMQ. A partir de ese momento, esta expresión pasó a ser parte de la cultura popular de todo el país y símbolo de una época y una nación.
Esta versión compuesta e interpretada originalmente por Fernández ha tenido en su recorrido contradicciones e incongruencias, tanto desde el punto de vista creativo como del jurídico. Su origen, según los musicólogos, historiadores y pobladores del oriente de Cuba está en una tonada guajira de la zona de Guantánamo, refiere el artículo “El Derecho de Autor en Cuba. Casos destacados de la práctica jurídica”, de la doctora en Ciencias Jurídicas Margarita Soto Granado.
Después, alrededor de 1960, Julián Orbón en tertulias literarias y artísticas, introduce a la versión de Joseíto Fernández los Versos Sencillos de José Martí.
En junio de 1963 el trovador norteamericano Pete Seeger cantó en un concierto que ofreció en el Carnegie Hall de Nueva York su versión americanizada y la grabó después. 
No obstante, algunos hechos anteriores determinarían un litigio por los derechos intelectuales de esta obra. Por ejemplo, en la década de 1930, Joseíto Fernández inscribió en el Registro de la Propiedad Intelectual de la República de Cuba, la obra “Guantanamera”, no como versión creativa a partir de la tonada tradicional, sino como obra original propia, atribuyéndose así, tácitamente, el 100 por ciento de la creación.
En la década de 1960, Peter Seeger inscribe como suya la versión que este intérprete hiciera de la obra, en el registro de la Copyright 0/Jce de Estados Unidos, atribuyéndose el 100% de la “adaptación musical” de la creación, dando crédito, sin embargo, a Joseíto Fernández como “autor original” y a Héctor Angulo como “adaptador” de los versos de José Martí.
Según el artículo El Derecho de Autor en Cuba…, años después y a instancias de los editores musicales copropietarios de los derechos de la obra junto a Joseíto Fernández, Ediciones Quiroga, se realiza una reclamación contra Peter Seeger y sus editores, por apropiación de los derechos de la obra, sustentada en un estudio musicológico e histórico suscrito por varios especialistas y músicos cubanos encabezados por Odilio Urfé, y con testimonios de intelectuales como Cintio Vitier, en el que se dejaba en claro el origen popular de la tonada y la originalidad de la obra creada por Joseíto Fernández a partir de aquella y el aporte realizado por Julián Orbón a la obra.
La reclamación continúa hasta el presente debido a que la parte norteamericana ha subrayado el origen popular tradicional de la obra, buscando que aplique la excepción al derecho de autor referida a las expresiones folclóricas que carecen de autor y, por tanto, de titularidad.
En esta posición, no se atribuye la obra plenamente a Joseíto Fernández, sino sólo como autor de la letra y música originales, pero sin derecho a participación de las actuales versiones.
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Legislar los derechos que tienen los autores sobre sus creaciones intelectuales es una premisa en tiempos donde, a nivel mundial, están en auge los modelos comerciales y jurídicos que se basan en impedir con barreras legales y tecnológicas, la difusión de la cultura.
“Sin autores no hay obras. Siempre son el resultado de la creación intelectual de una persona natural o física, de un ser humano, que es el único que tiene espíritu, sensibilidad y talento suficiente para realizar el acto de creación. Por lo tanto, la puesta a disposición del público por cualquier vía de esas obras y por último, el acceso,  no tendrían razón de ser si no se partiera del autor y de la creación de la obra intelectual”, comenta a Cubadebate la doctora en Ciencias Jurídicas, Caridad del Carmen Valdés Díaz.
La también profesora del Departamento de Derecho Civil y de Familia de la Universidad de La Habana, aclara que cuando se habla de obras protegidas por el Derecho de Autor pueden ser de tipo científicas, literarias y artísticas (en cualquiera de sus modalidades).
“Desde la propia Convención Universal de los Derechos Humanos, en su artículo 27, se regulan de manera conjunta el derecho que tienen todas las personas de acceder a las creaciones, pero también el respeto a los derechos que se derivan del acto de ese propio acto de creación para sus autores”.
La especialista enfatiza que es imprescindible que el autor sienta que su creación está protegida y que él, como titular del derecho, va a gozar de prerrogativas tanto morales como patrimoniales, para la utilización de esas obras que crea y pone a disposición de la humanidad.
Por supuesto —aclara Valdés Díaz—los derechos del autor no son ilimitados porque tienen que estar en consonancia con los derechos que tienen los demás titulares. “Por eso, en todas las normas de Derecho de Autor, junto con las facultades que se reconocen a los creadores, se establecen también los límites que permiten el uso de las obras sin autorización del autor, ya sea remunerado o de forma libre o gratuita”.
A partir de la existencia de esos límites se pueden utilizar las obras sin pedir autorización previa y sin remunerar para procesos educativos o por ejemplo, para que las obras que se encuentran en la vía pública puedan ser fotografiadas.
¿Qué es la propiedad intelectual?
La propiedad intelectual se refiere a tres modalidades de derechos intelectuales: el derecho de autor, los llamados derechos conexos o afines y la propiedad industrial.
“En otras latitudes el término propiedad intelectual se usa solo para identificar el Derecho de Autor, pero desde la perspectiva de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), incluye también los derechos conexos y la propiedad industrial”, refiere Caridad del Carmen Valdés Díaz.
Universalmente se reconoce que una obra queda protegida desde el momento de su creación y la protección conferida por el derecho de autor tiene carácter territorial y temporal. Asimismo, la autoría (titularidad originaria) de una obra se considera atribuida por el mero hecho de la creación, con independencia del marco de creación.
¿Cómo se legisla el Derecho de Autor en Cuba?
La normativa cubana de Derecho de Autor vigente es la Ley 14 /1977, que regula la práctica de la protección a los autores y sus creaciones en Cuba.
“Es una ley relativamente breve, pero tiene un significado muy especial porque se crea en año 77, justo cuando comienza el proceso de institucionalización del país”, comenta la profesora titular de la Universidad de La Habana. Hasta ese momento, la norma reguladora de todos los procesos protectores del autor y su obra era la Ley de Propiedad Intelectual española de 1879, que se mantuvo durante casi un siglo vigente en el país.
Según Carmen Valdés Díaz, la Ley 14/ 1977 es una normativa que conjuga el derecho de acceso a la cultura de todas las personas y esas garantías se establecen desde sus por cuanto, en consonancia con los objetivos y principios de la Revolución cubana en cuanto a la difusión de la cultura, la educación y la ciencia.
“El derecho de los autores en el propio artículo 4 establece las facultades que se reconocen a los creadores, sin distinguir entre facultades morales y patrimoniales”.
Asimismo, establece los límites para permitir el acceso libre y gratuito o acceso libre y remunerado, según el caso, a obras o fragmentos de obras que se necesitan para esos procesos que se establecen en función de elevar el nivel educacional o difundir las ciencias, la cultura y el saber en sentido general.
En el artículo 11 establece que: “Autor es aquel que haya creado una obra. Salvo prueba en contrario, es considerado autor de una obra aquel bajo cuyo nombre o seudónimo se haya hecho de conocimiento público.”
Según la normativa, son considerados coautores los que han creado una obra en colaboración divisible o indivisible. Las relaciones entre ellos se rigen por lo acordado internamente y sin lesionar el derecho de autor que le asiste a cada uno sobre su obra.
Además, dictamina que los herederos del autor ostentan la titularidad del derecho de autor en sus obras y en las publicadas póstumamente.
Por otra parte, esta normativa se complementa con un conjunto de resoluciones que emanan del Centro Nacional de Derecho de Autor, institución que pertenece al Ministerio de Cultura. “Allí se dirimen conflictos que puedan surgir por violaciones o lesiones al derecho de los autores y también radica el Registro Facultativo de Obras Protegidas y de Actos y Contratos referidos al Derecho de Autor regido por lo dispuesto en la Resolución 13 de 20 de febrero de 2003”.
El registro constituye un medio de prueba de la autoría y titularidad de la obra y otorga una garantía jurídica formal impugnable en cualquier momento por quien pruebe mejor derecho, e incluye el depósito legal de la obra.
Como normas complementarias se establecen también las disposiciones que emanan del Código Civil, el Código Penal o la Ley de Inversión Extranjera, la Ley de Procedimiento Civil, Administrativo, Laboral y Económico.
“Todo un conjunto de leyes que integran el ordenamiento jurídico cubano y que tributan a la protección de los autores y la solución de conflictos que pudieran presentarse por la utilización inadecuada de las obras”.
Además, recientemente El Ministerio de Cultura mediante la Resolución 5/2022 que aparece publicada en La Gaceta Oficial, aprobó nuevas tarifas para el cobro de los derechos de autor a través de la Agencia Cubana de Derecho de Autor Musical por parte de los trabajadores por cuenta propia.
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Instantánea del Che tomada por Korda. Foto: Archivo.
La obra fotográfica “El Guerrillero Heroico”, del artista cubano Alberto Díaz Gutiérrez (Korda), hecha el 5 de marzo de 1960, es considerada la obra fotográfica más famosa del mundo contemporáneo.
“Esta imagen fue pasando de mano en mano, y de mirada en mirada, y reproducida indiscriminadamente a través de estampillas postales, impresos en periódicos y revistas, estandartes estudiantiles, gigantografías políticas, billetes nacionales, camisetas, textiles en general, posters, e imágenes múltiples de publicidad como perfumes, relojes, páginas webs”, cita el artículo “El Derecho de Autor en Cuba. Casos destacados de la práctica jurídica”, de Margarita Soto Granado
Según el propio Korda, fuera de Cuba quien primero usó la foto fue el publicista italiano Giangiacomo Feltrinelli, quien la comercializó por todo el mundo en carteles, revistas y volantes, pero sin haber adquirido los derechos o pagar algo al autor, a lo largo de más de 20 años, haciéndose un uso comercial desmesurado en muchas partes del mundo.
Al respecto el propio Korda dijo: “he prescindido de hacer muchas demandas a lo largo de los años por el uso comercial de la foto, porque a veces se trataba de una utilización que servía como promoción de la figura revolucionaria. En algunos viajes a Europa vi cómo algunos publicistas usaron la imagen, pero al pedirles que la retiraran, lo hicieron. Inclusive en Francia había un perfume no sólo con la figura, sino con el nombre del Che, y no me había preocupado por eso. Lo único que he hecho es vender copias originales a coleccionistas, firmadas por mí”.
Asimismo, la marca Swatch produjo un reloj con la imagen del Che, llamado “Swatch Revolución”; en Estados Unidos, el grupo de rock-rap “Gen-X Cool” ha usado la imagen del Che para vender sus discos, y hasta hace poco se vendía una cerveza en los bares bohemios del Soho londinense con la legendaria imagen. Y nada de esto había sido objeto de demandas de ningún tipo.
Más adelante el autor cubano promovió, junto a la Asociación Británica de Amistad con Cuba un pleito legal en la Alta Corte de Londres (High Court ofLondon), exigiendo eliminar la imagen en anuncios de bebidas alcohólicas, así como indemnización por el uso sin consentimiento de su titular de derechos de autor.
Según el artículo, las agencias demandadas argumentaron que la obra “no tenía derechos de autor por ser pública”, pero la Alta Corte de Londres falló en favor de los derechos de Korda, dejando sentado que el fotógrafo es el único que puede autorizar para utilizar, modificar o alterar algún trabajo artístico, con base en los fundamentos de los “derechos de honor” de las personas que prevé la legislación inglesa.
Alberto Korda falleció en 2001, dejando como heredera testamentaria únicamente a una de sus hijas, Diana Díaz López.
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Según explica la doctora en Ciencias Jurídicas, Caridad del Carmen Valdés Díaz, a partir de la aprobación del Código Penal actualmente vigente, algunos tipos delictivos que aparecían con anterioridad desaparecen, y dentro de ellos hay muchos que tienen que ver con violaciones al Derecho de Autor.
Por ejemplo, en el Código Penal actual solamente se reconocen como violaciones al Derecho de Autor la falsificación de obras, la importación o exportación sin autorización de creaciones intelectuales y en los delitos comunes de robo o hurto donde también el objeto puede ser una creación intelectual.
“No hay tipos específicos que respondan a las violaciones que se pueden producir esta materia legal”, reconoce la experta. No obstante, cree que los especialistas que participan en la redacción del nuevo Código Penal, deberán tomar en cuenta delitos que respondan a conductas violatorias del Derecho de Autor, que debe ser mejor protegido desde ese ámbito”.
Actualmente, las vías para solucionar conflictos relativos a la violación relativa con esta ley son desde el punto de vista administrativo ante el CNDA o civil en los tribunales para reclamar indemnización por daños y perjuicios cuando éstos se producen como resultado de esa violación.
Otras limitaciones radican en que la normativa cubana hace referencia en sus Capítulos VIII y IX a situaciones de hecho en las que se consideran lícitas acciones que en otro contexto vendrían a ser defraudaciones de los derechos reconocidos a los titulares. Así confiere licitud al uso de las obras “sin el consentimiento del autor, pero con obligada referencia a su nombre y a la fuente, siempre que la obra sea de conocimiento público, y respetando sus valores específicos”.
Por otra parte, aunque la Ley Cubana de Derecho de Autor, tiene congruencia con lo que internacionalmente está previsto, Valdés Díaz acepta que la normativa del país ha quedado desfasada en relación con las visiones que en el mundo se tienen respecto a estos temas.
Esta situación responde fundamentalmente al impacto de las tecnologías de la información y las comunicaciones en la utilización de las obras, a partir del auge que alcanzan los derechos conexos o afines o sea, aquellos que se le reconocen a los artistas, intérpretes, ejecutantes y también a los productores de fonogramas y organismos de radiodifusión.
“Existen también nuevas posibilidades de explotación económica de las obras que no estaban previstas dado el momento en que se dictó la norma. Por esos motivos actualmente se trabaja en un proyecto de ley que ahora se va a llamar Sistema de protección a la creación artística y literaria, en la cual todas estas cuestiones se intentan resolver”, asegura la doctora en Ciencias Jurídicas.
Este proyecto de ley —explica la especialista—tiene una visión novedosa y a tono con las nuevas miradas al Derecho de Autor en el plano internacional y dentro de sus rasgos más significativos, está el tratamiento mucho más minucioso de las facultades que corresponden a los creadores y también la incorporación de derechos que se reconocen a otros sujetos, especialmente a los artistas, intérpretes o ejecutantes.
La ley está justamente en proceso de discusión especializada y en el mes de abril se va a presentar a la Asamblea Nacional del Poder Popular.
“Las industrias culturales se han convertido en parte importante de la economía en el mundo; no por gusto en los principales tratados internacionales de comercio siempre hay un apartado dedicado a la propiedad intelectual. Indudablemente, el interés de las personas por acceder a las obras crece significativamente y eso hace que esto se convierte en una importante fuente de ingresos en el orden personal para los creadores”, expone la profesora de Derecho.
No obstante, reconoce, aunque no debería ser así, que no siempre son los creadores los más beneficiados con los dividendos que obtienen por sus obras. Pero, por otra parte, explica que las industrias culturales en Cuba son parte del entramado estatal público y, por lo tanto, se revierte finalmente en un resultado económico que favorece, en definitiva, al pueblo y a la nación.
Estar a la par de las transformaciones en el plano de la propiedad intelectual posibilitará que los mecanismos autorales puedan ser medios factibles para el avance cultural y económico de Cuba, un país de reconocida riqueza creativa.
Además, facilitaría que las obras se puedan explotar económicamente, no solo dentro de la Isla, sino también en el orden internacional. Proteger a los autores y sus derechos no puede ser letra muerta, solo así se garantizará que puedan seguir creando.
Vea además:
Del espíritu de la leyes (del Derecho de autor)

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