HAVANA CLIMA

Enseñanza Artística

Arte en La Rampa ya está en el Pabellón Cuba (+ Video)

La XXI edición de la feria de la cultura cubana Arte en La Rampa quedó inaugurada, el pasado viernes, con jóvenes de las escuelas de arte que rindieron homenaje al sistema de escuelas de la enseñanza artística por sus 60 años de fundadas.
Con la presentación en el habanero Pabellón Cuba, sede del evento, inició el programa de conciertos en los que el público pudo disfrutar de las actuaciones de agrupaciones y artistas de la música popular y las peñas de jazz, trova y repentismo.
De acuerdo con lo publicado por Prensa Latina, la feria estará abierta al público hasta el 4 de septiembre y el recinto será espacio para la venta de artesanías, la promoción literaria, presentaciones de obras de danza y teatro, espectáculos infantiles y exposiciones de artes plásticas, entre las que destacan la muestra bipersonal 2 y punto, y la colectiva Hápax.
Mercy Correa, directora de Artesanías del Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC), comentó que 83 serán las creaciones de artesanos que estarán expuestas, entre estas la orfebrería, el calzado, los textiles, la cerámica y el vidrio.
Igualmente, en esta edición, se homenajeará por los 50 años de fundado al Movimiento de la Nueva Trova, a los poetas Nicolás Guillén, Carilda Oliver y Jesús Orta Ruiz, y al bailarín y coreógrafo Ramiro Guerra, considerado el padre de la danza moderna en Cuba.
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La ENA celebra sus 60 años con arte (+ Fotos y Videos)

Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.La Escuela Nacional de Arte (ENA) cumplió este martes 60 años formando artistas integrales a lo largo y ancho del país. Una de las obras más auténticas de la Revolución fue una apuesta de Fidel, quien proyectó que sería la cultura el escudo y la espada de la nación.
Desde la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, se festejaron las seis décadas de este centro cultural que fue un primer paso para concretar un sistema de enseñanza artística en donde lo único que importa es el talento de sus estudiantes.
Boceto No.3. Nelson Domínguez, Opening Rumba y Las tres danzas cubanas fueron los primeros números culturales de esta gala, todos ejecutados por estudiantes del sistema de enseñanza artístico, incluida la Jazz Band de la Escuela Provincial de Música Amadeo Roldán y el Proyecto de Compañía Juvenil de la Escuela Nacional de Danza.
Las versiones de los versos de José Martí Cultivo una Rosa Blanca y Juguete,  con arreglos de Daniel Torres Corona y Beatriz Corona respectivamente, en las voces del Coro Femenino de la Escuela Provincial de Música Amadeo Roldán, acompañado por la Orquesta de Cuerdas de Música Popular Amadeo Roldán y la Jazz Band de esa escuela, fueron las presentaciones siguientes.
Enrique Rodríguez Toledo y Yaset Manzano, ambos profesores de esta institución interpretaron Blue de Barrio, un tema de la autoría del propio Manzano.
Lázaro Dagoberto González y el estudiante de la Escuela Nacional de Música Dayan Alberto Valdés improvisaron a dueto en la canción Adiós felicidad.
Malagueña, Drume Negrita y un popurrí de Puntos y Tonadas del Conjunto de Tres y Laud y estudiantes de la Escuela Provincial de Danza Alejo Carpentier, fueron muestras del talento que hay en esas escuelas.
Las canciones Soy guajiro, Canción de las Artes y Baila mi ritmo, esta última acompañada por un dúo acrobático de la Escuela Nacional de Circo, mostraron esa versatilidad que caracteriza el arte que se hace en esta isla caribeña.
Cerca de las 10 de la noche, el telón bajo luego de que todos los participantes en la gala interpretaran una canción que muestra el lado más humano y la voluntad de una isla del Caribe de salir adelante aun en los momentos más difíciles: La fuerza de un país.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
En video, fragmento de la gala por los 60 años de la ENA

Vea además:
Educación Artística en Cuba: Obra de la Revolución

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La ENA celebra sus 60 años con arte (+ Fotos y Videos)

Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.La Escuela Nacional de Arte (ENA) cumplió este martes 60 años formando artistas integrales a lo largo y ancho del país. Una de las obras más auténticas de la Revolución fue una apuesta de Fidel, quien proyectó que sería la cultura el escudo y la espada de la nación.
Desde la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, se festejaron las seis décadas de este centro cultural que fue un primer paso para concretar un sistema de enseñanza artística en donde lo único que importa es el talento de sus estudiantes.
Boceto No.3. Nelson Domínguez, Opening Rumba y Las tres danzas cubanas fueron los primeros números culturales de esta gala, todos ejecutados por estudiantes del sistema de enseñanza artístico, incluida la Jazz Band de la Escuela Provincial de Música Amadeo Roldán y el Proyecto de Compañía Juvenil de la Escuela Nacional de Danza.
Las versiones de los versos de José Martí Cultivo una Rosa Blanca y Juguete,  con arreglos de Daniel Torres Corona y Beatriz Corona respectivamente, en las voces del Coro Femenino de la Escuela Provincial de Música Amadeo Roldán, acompañado por la Orquesta de Cuerdas de Música Popular Amadeo Roldán y la Jazz Band de esa escuela, fueron las presentaciones siguientes.
Enrique Rodríguez Toledo y Yaset Manzano, ambos profesores de esta institución interpretaron Blue de Barrio, un tema de la autoría del propio Manzano.
Lázaro Dagoberto González y el estudiante de la Escuela Nacional de Música Dayan Alberto Valdés improvisaron a dueto en la canción Adiós felicidad.
Malagueña, Drume Negrita y un popurrí de Puntos y Tonadas del Conjunto de Tres y Laud y estudiantes de la Escuela Provincial de Danza Alejo Carpentier, fueron muestras del talento que hay en esas escuelas.
Las canciones Soy guajiro, Canción de las Artes y Baila mi ritmo, esta última acompañada por un dúo acrobático de la Escuela Nacional de Circo, mostraron esa versatilidad que caracteriza el arte que se hace en esta isla caribeña.
Cerca de las 10 de la noche, el telón bajo luego de que todos los participantes en la gala interpretaran una canción que muestra el lado más humano y la voluntad de una isla del Caribe de salir adelante aun en los momentos más difíciles: La fuerza de un país.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
Gala cultural por los 60 años de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Thalía Fuentes Puebla/ Cubadebate.
En video, fragmento de la gala por los 60 años de la ENA

Vea además:
Educación Artística en Cuba: Obra de la Revolución

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Formarte en Revolución (+ Video)

En 1962, jóvenes de todos los territorios del país –hasta aquellos para quienes el arte no era más que una utopía– vieron cómo sus destinos profesionales se acercaron a esa quimera. Solo debían cumplir una condición: tener aptitudes para la manifestación que aspiraban a estudiar. 
Como muestra elocuente de la política cultural cubana, marcada por Fidel en Palabras a los intelectuales, se creó la Escuela Nacional de Arte, semilla del sistema de la enseñanza artística que ha graduado hasta hoy, más de 35 000 creadores.
Aun cuando existe un perfeccionamiento constante de los planes y programas de estudio, y pruebas de ingreso de acuerdo con el artista que cada generación necesita, la misión de esos centros desplegados por todo el país no ha variado: formar profesionales integrales, comprometidos con la sociedad, profundamente humanistas, con la capacidad de enriquecer el patrimonio cultural de la nación.  
Con el fin de festejar estas seis décadas, desde el mes de febrero se han estado desarrollando numerosas actividades que tuvieron su cenit en la gala que anoche acogió la sala Covarrubias del Teatro Nacional, con la participación de artistas de las seis manifestaciones que se estudian en nuestras escuelas.
Tres aspectos que prestigian a la enseñanza artística en Cuba son defendidos en estas jornadas de celebraciones: el vínculo sistemático de destacados artistas e intelectuales con las instituciones educacionales, el trabajo cultural de los jóvenes en las comunidades y el reconocimiento a estudiantes y profesores que han estado realizando tareas de impacto social durante el enfrentamiento a la pandemia. 
 
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ENA, sesenta años de arte y enseñanza

La Escuela Nacional de Arte de Cuba, un proyecto fundado por Fidel Castro tres años después de que lograra su triunfo la Revolución Cubana, cumple sesenta años. 
Es este «un día histórico para Cuba», como bien los afirmara en conferencia de prensa Elizabeth Castro, subdirectora Artístico Pedagógica del Consejo Nacional de Enseñanza Artística (CNEArt).
A propósito de este día histórico para Cuba,  el Ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso, expresó a través de su cuenta oficial en twitter la felicitación para estudiantes, profesores y demás trabajadores de nuestras escuelas de arte, que hoy celebran el 60 aniversario de la fundación, por Fidel, de la Escuela Nacional de Arte y, con ello, del nacimiento del sistema de enseñanza artística. 
A las 8 y 30 de la noche de este martes, en la Sala Covarrubias del Teatro Nacional de Cuba, se realizará una gala conmemorativa para celebrar las seis décadas de creación de la escuela artística insigne de Cuba. 

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Educación Artística en Cuba: Obra de la Revolución

Enseñanza artística Cuba-Danza. Foto: Yusmilis Dubrosky / CubadebateLa Conferencia General de la Unesco proclamó en el 2011, la Semana de la Educación Artística (SEA) buscando sensibilizar a las instituciones educativas, gobiernos y sociedad en general, sobre la importancia que tiene el aprendizaje del arte en la cohesión social, el diálogo intercultural y la diversidad cultural.
Se celebra cada cuarta semana de mayo, por lo que esta vez se ha festejado entre el 23 y el 29 de mayo de 2022.
En Cuba, el sistema de enseñanza artística es obra genuina de la Revolución. Tuvo su simiente hace 60 años con la fundación de la Escuela Nacional de Arte.
Enseñanza artística Cuba-Escuela Nacional de Arte 60 Aniversario. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Música. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Música. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Música. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Danza. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Danza. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Danza. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Danza. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Danza. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Teatro. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Teatro. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Ballet. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Ballet. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Ballet. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Artes Plásticas. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Artes Plásticas. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Artes Plásticas. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Circo. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Circo. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Circo. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba-Circo. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Enseñanza artística Cuba. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate

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Nachito Herrera: “La música cubana me permite el encuentro con mis raíces” (+ Podcast y Video)

El pianista cubano Nachito Herrera. Foto: sacramento365.comEl pianista Nachito Herrera conserva una libreta donde escribe frases que nunca quisiera decir. Cuando la abres, en la primera página, en letras grandes y mayúsculas se lee “Me hubiera gustado”.
“Ojalá y Dios me dé la oportunidad de nunca decirla”, confiesa el músico después de terminar un encuentro con jóvenes estudiantes de la Escuela Nacional de Arte, adonde llevó –y no es la primera vez que lo hace– un donativo de instrumentos que fortalecerán el sistema de enseñanza artística.
Nachito Herrera nació en Artemisa, se crio en Cuba y estudió en escuelas de la Isla. Durante mucho tiempo hizo música popular bailable cubana y finalmente volvió a la música clásica. “No quiero que esa frase me martirice el cerebro. Ojalá nunca tenga que decir: ‘Me hubiera gustado ofrecerle mi ayuda a aquellos que no han tenido las oportunidades que tuve’. En mi época, cuando te admitían en el sistema de enseñanza artística te daban un instrumento gratis. Lo que soy se lo debo a este país. Por eso, creo que ahora es el momento de dar, de retribuir. Hoy día tenemos recursos económicos, porque estudiamos en los conservatorios cubanos”.
Para el artista, la música cubana lo es absolutamente todo, y defenderla es respaldar su identidad. “Es rica, amplia. La línea que más se conoce en el mundo es la música popular bailable por su gama de estilos y sabores, pero también hay sobrada calidad en el área de la clásica o culta. Ahí tenemos a Manuel Saumell, a Ignacio Cervantes, a Ernesto Lecuona, a Harold Gramatges y muchos más compositores que han aportado un desarrollo técnico inmenso a los conceptos de ese tipo de música”.
Herrera refiere que no es un secreto que todos los ejecutantes le temen a la mano izquierda de Lecuona. “Mezcla la técnica del piano clásico con el sabor de la clave cubana. En su danza negra usa esos recursos de la música culta, pero cuando oyes la melodía que empieza con la mano izquierda, es inevitable dar un pasillito. Y si no lo haces, es porque no sientes la música cubana”.
El pianista asegura que las sonoridades de Cuba son de las más completas del mundo, porque reúnen todas las características en una misma música. “Cuando estás tocando música popular bailable y haces un solo, como se le conoce, tienes que crear, improvisar, y para lograrlo debes pasar antes por esas escuelas donde te enseñan los conceptos clásicos, la técnica del instrumento. Podrías, incluso, hacerlo sin pasar por el sistema de enseñanza, pero con muchas limitaciones”.
¿Qué significa la música cubana para Nachito Herrera?
–Es el calor que recibo cada vez que visito Cuba. Significa poder encontrarme con mis raíces. Llevo más de 20 años viviendo fuera de este país y siempre requiero regresar, aunque solo sean dos o tres días. Necesito reencontrarme con la gente, aprender la nueva frase que está en la calle, venir a esta escuela donde me hice gracias al esfuerzo de los maestros que toda la vida han recibido solamente un salario que le paga el Gobierno cultural, no como en otras partes del mundo que trabajan con artistas y tienen otros ingresos. Cuba son todos ustedes, mis amigos, mi hermana, mi madre.
***
Nachito Herrera cree fehacientemente que la música es el lenguaje más hermoso que se puede manejar y que es un vocabulario creado solo para unir.
“Trabajo con constancia para seguir probando que la música es una sola. Se puede hacer un preludio de Fryderyk Chopin en danzón, respetando el estilo del compositor, o una parte del Concierto Número Dos de Rachmaninoff en jazz latino. Lo importante es nunca olvidar tus raíces y estar consciente de que siempre hay algo nuevo que aprender.
“No importa tu experiencia. Hay que sentarse en el piano, estudiar la técnica y seguir tocando a Johann Sebastian Bach, a Ludwig van Beethoven, a Franz Liszt y, además, adicionarle el sabor del café cubano, del arroz con frijoles. Mi propósito es mostrar al mundo que la música es una de las cosas más lindas que el ser humano ha podido crear. Con ella no hay necesidad de otra lengua, te puedes comunicar y expresar exactamente cada uno de tus sentimientos: si estas alegre, triste, frustrado… Puedes transmitir todo lo que sientes simplemente con tocar una nota en el piano”, dice el artista.
Con esas convicciones, asegura que la música solo puede ser un puente, jamás una barrera. “En Cubadisco 2022 tuve la oportunidad de traer a Cuba a Karen Briggs, una gran violinista estadounidense. Tocamos juntos desde el 2015. Nos conocemos y respetamos. Siempre es una bendición poder viajar el mundo y tocar con orquestas sinfónicas de otros países. Transmitimos en el escenario nuestras ideas y lo que sentimos. En ese momento, no hay barreras”.
El instrumentista ama la música con la misma intensidad que a Cuba y afirma que jamás podría utilizarla para promover el odio o el rencor. “Tenemos que conocer la historia de los grandes compositores. Chopin decía que después de que Liszt tocaba sus preludios, él no podía hacerlo. Lo mismo decía Liszt cuando Chopin ejecutaba sus rapsodias. La propia historia te guía por una línea en la que la música ha servido solo para unir y dar amor”.
Se queda en silencio algunos segundos y continúa la conversación: “Qué lindo escuchar la vida de Beethoven, que nació sin problemas auditivos y después se quedó sordo, y aun así buscó la posibilidad de transmitir todo lo que sentía en su cuerpo y alma. Sin oír absolutamente nada compuso conciertos. Incluso, cuentan que condujo la Novena sinfonía y al finalizar la presentación el público estaba totalmente de pie y fue el concertino de la orquesta quien lo tomó del brazo y le mostró la reacción del auditorio y, por consiguiente, el alcance de su obra.  Eso es lo que hace la música.
“Estando en la Escuela Nacional de Arte, he palpado con la mano la pasión y el talento que tienen estos muchachos para llegar adonde sueñan. ¿Por qué no darles la oportunidad de tocar en los grandes escenarios del mundo? ¿Por qué no llevarlos al Carnegie Hall de Nueva York, o a donde ellos quieran? No pueden, porque viven en Cuba. Yo pregunto, ¿qué tiene que ver eso? ¿Qué importa si viven en un sistema político que a mucha gente a lo mejor no le gusta? Ellos no tienen culpa de eso. ¿Por qué tenemos que torturarlos y obligarlos a abandonar sus raíces para que puedan tocar en las salas de conciertos más importantes del planeta? Esas personas a quienes les gusta sembrar el odio y las barreras me dan lástima”.
Nachito Herrera lleva sus convicciones como estandarte; su cubanía como bandera. “No tengo que renegar que soy cubano para ganar dinero. El día que tenga que decir una frase en contra de este país para recibir un cheque, ese día Nachito Herrera dejará de existir”.
Nachito Herrera durante un intercambio con estudiantes de la Escuela Nacional de Arte, en La Habana. Foto: Adriana López Castillo
Nachito Herrera durante un intercambio con estudiantes de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Adriana López Castillo
Nachito Herrera y Karen Briggs durante un intercambio con estudiantes de la Escuela Nacional de Arte. Foto: Adriana López Castillo
Escuche aquí la entrevista

Vea además:
Nachito Herrera: Cuando el talento se impone (+ Video)

Vea en video, Nachito Herrera
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Altibajos del sistema de evaluación artística en el ámbito musical cubano

El nuevo sistema político y económico establecido en Cuba entre 1959 y 1961, con la confiscación de recursos en manos de compañías extranjeras y medidas de carácter socialista, cambiaría como ningún otro la historia de la cultura cubana. Dentro de ella también influiría en el devenir de la música, no solo ya como expresión artística, sino como industria que produce, comercializa y promueve el producto musical.
Disqueras nacionales y extranjeras fueron intervenidas, conjuntamente con estaciones de radio y televisión, cabarets, casinos y todo tipo de establecimientos que, de una forma u otra, comercializaban o divulgaban la música. Salen del país, en un primer momento, empresarios extranjeros y nacionales que habían puesto sus capitales en función de la producción y el mercado musical.
Con el bloqueo de los Estados Unidos, músicos con proyectos o perspectivas de trabajo en el extranjero verían frustradas sus aspiraciones. La música popular cubana, que finalizando los años cincuenta e inicios de los sesenta marcaba pautas en el gusto del público norteamericano, vio como se le cerraban las puertas. Así quedó suprimido por mucho tiempo el mercado de la música insular.
Por otra parte, a partir de 1959 la posibilidad de viajar estuvo, además de restringida, considerada un estigma. El artista que por gestión personal y no oficial, viajara a dar conciertos, recitales o giras, podía ser considerado un contrarrevolucionario. Es preciso acotar que a través de la historia los músicos cubanos han hecho carrera y llevado nuestros ritmos por todo el mundo, más allá de la política. No ha existido embajadora más eficiente que la cultura musical: el danzón fue llevado por Ankerman a México, el mambo por Pérez Prado, el son por Matamoros y el chachacha por la orquesta Aragón.
Ante el nuevo contexto, algunas figuras y agrupaciones de renombre —como Ernesto Lecuona, Bebo Valdés, Israel López y su hermano Orestes López—,  y otras con contratos firmados o concertados, como la orquesta Sonora Matancera, se vieron compulsados a asumir el estatus de emigrantes. Fue imposible que los músicos cubanos cumplieran temporadas en cualquier lugar del mundo, sobre todo en las plazas fuertes para la música cubana: México, New York o París, y  regresaran a La Habana para continuar su actividad como directores de agrupaciones, solistas o intérpretes.
Celia Cruz y la Sonora Matancera.
Para 1968 la propiedad privada había sido erradicada casi en su totalidad. El aparato de la producción  musical se fue desarticulando paulatinamente y el Estado asumió la dirección centralizada de la industria del entretenimiento. Muchos músicos habían quedado sin trabajo a tenor de la desaparición de los centros  privados donde  se presentaban.
Al  quedar invalidada la ley de la demanda-oferta, el Estado se vio precisado a establecer un régimen presupuestario para los músicos. Nacen así mecanismos burocráticos que, como «mediadores comerciales», coartan iniciativas individuales y en buena medida entorpecen  la comercialización de la música.
Para resolver la situación de los músicos que por diversas razones quedaron en Cuba, y ante la contracción de sus fuentes de empleo, el Consejo Nacional de Cultura instituyó la primera evaluación artística en 1968. Mediante evaluaciones teórico-prácticas los músicos debían demostrar aptitudes, conocimientos y capacidades ante un tribunal examinador; el cual, a partir de los resultados obtenidos, otorgaba una calificación con un nivel que establecía el salario a devengar por el artista.
Cabe señalar que una cantidad considerable de nuestros músicos populares, fundamentalmente los que interpretan la música folklórica son, aún hoy, empíricos; razón por la cual, ante estos exámenes, muchos quedaron descalificados o se les otorgó una evaluación con una letra y salario bajos. Esta realidad provocó que agrupaciones y solistas abandonaran el sector y se dedicaran a otras actividades laborales más rentables.
Los  géneros de la música popular cubana, quizás con la excepción del Danzón, han surgido de la lógica que dicta la espontaneidad popular y  han sido transmitidos de generación en generación.
Con la implementación sistemática de estas evaluaciones, y ante la imposibilidad de que los músicos en ejercicio se incorporaran a las recién fundadas Escuelas de Arte, surgen  las Escuelas de Superación Profesional para la Cultura,  regidas por el Centro Nacional de Superación para la Enseñanza Artística. Estos centros  graduaron gran cantidad de músicos empíricos, lo que les propició presentarse a las  evaluaciones con el nivel suficiente  como para otorgarles el aval de profesionales
Paralelo a ello, en la década del setenta, acaecieron las primeras graduaciones de la Escuela Nacional de Arte y, posteriormente, del Instituto Superior de Arte. La música popular fue adquiriendo rigor profesional, hecho que se manifiesta en la calidad de las evaluaciones de esta etapa. Parte de los egresados ocuparon las plantillas que quedaron vacantes por aquellos que se encontraban en el exilio, o por los devaluados; sin embargo, esta realidad constituiría una problemática para el deprimido mercado de la música ¿dónde ubicar a tantos profesionales?
Instituto Superior de Arte
Si bien en el ámbito de la música de concierto los jóvenes egresados hallarían empleo en instituciones que todavía hoy son subvencionadas para su protección (orquestas sinfónicas, bandas de Concierto,  coros profesionales, cameratas, otros formatos de  música de cámara, y algunos solistas instrumentistas y vocalistas);  en el mundo de la música popular la implementación del subempleo y de salarios subsidiados era una carga insostenible para la economía del país.
La presencia de músicos cubanos en el extranjero durante este período, se  basaba fundamentalmente en «embajadas artísticas» hacia países del área socialista, en las que participaban figuras reconocidas de la Isla. Fue habitual la asistencia de solistas y agrupaciones en festivales como: Ciervo de Oro en Rumanía, Orfeo de oro en Bulgaria, Sochi en Rusia o Sopot en Polonia. Los representantes del Movimiento de la Nueva Trova se sumaron a estas embajadas culturales en el segundo lustro de los setenta.
Baste decir que para integrar las referidas delegaciones, los músicos no solo debían ostentar una evaluación de carácter técnico-artístico, sino que debían demostrar una identificación plena con el proceso revolucionario; en estas participaciones internacionales eran orientados y acompañados por funcionarios del Estado. No obstante, desde el punto de vista del mercado de la música,  esas visitas no generaban una ganancia económica representativa, ni para Cuba y mucho menos para los artistas.
A partir de la década del ochenta, la dirección de Ministerio de Cultura visualiza la necesidad de establecer un sistema empresarial para la cultura, derogando la concepción presupuestaria que caracterizó las primeras etapas. Las nuevas relaciones empresariales permitieron que los honorarios de los músicos tuvieran una relación más lógica y equitativa con relación al producto final de su trabajo. Quien realizara con mayor calidad  más actividades, recibiría mejor remuneración.
Las evaluaciones persistieron y se crearon catálogos de artistas por empresas. En ellos se jerarquizó a las excelencias artísticas, que por su calidad excepcional dispusieron de mayores oportunidades de comercialización, divulgación,  programación y acceso a estudios de grabación. Sin embargo, el mercado de la música hacia el extranjero continuó siendo insuficiente respecto al talento existente.
Cambio de perspectiva
 La caída del socialismo en Europa del Este en 1989, la despenalización del dólar en 1993 y la apertura de la Isla a la inversión extranjera en el turismo, dieron un vuelco al mercado de la música popular. Aumentaron las fuentes de empleo en cabarets, hoteles y  restaurantes, con pagos en divisas. Fue en ese período que el Ministerio de Cultura concientizó que la música cubana y sus artistas constituían un producto exportable de alta demanda.
Llegan a Cuba por entonces empresarios dispuestos a invertir en producciones discográficas. Aunque ya existía una pléyade de jóvenes autores, intérpretes y agrupaciones con una trayectoria de aportes y tendencias dentro de la música popular cubana formados en la Revolución, el interés se centró en una agrupación surgida por encargo del norteamericano Ry Cooder, cuyo objetivo inicial era realizar determinadas grabaciones.
Ry Cooder
La misma fue integrada por figuras que habían constituido hitos de la música popular cubana, pero que habían sido olvidadas, bien por estar jubiladas o porque las instituciones del Estado encargadas de subsidiar sus salarios actuaban de forma inoperante y no tuvieron visión para hallarles un espacio comercializable. Por inverosímil que parezca, algunos habían sido desestimados en los procesos de evaluación.
Así nace el Buenavista Social Club, agrupación compuesta por Compay Segundo, Rubén González, Manuel Puntillita Licea, Ibrahim Ferrer y Pío Leyva; a quienes  se sumaron el tresero y cantante Elíades Ochoa, el Guajiro Mirabal en la  trompeta, el laudista Bárbaro Torres, Cachaíto López en el bajo y la cantante Omara Portuondo.
Con el Buenavista, el mercado internacional de la música se reencontró con la sonoridad y tímbrica que caracterizaban la forma de decir lo autóctono en el  momento en que se produjo la ruptura de la comercialización de la música popular a inicios de los sesenta.  
Al boom del Buenavista se incorporaron el Cuarteto Patria, de Elíades Ochoa; La Vieja Trova Santiaguera y otras agrupaciones de música tradicional. En este tiempo aparece la voz de un Guajiro natural, sin más estudios que su experiencia de vida y que, increíblemente, primero obtuvo la aceptación internacional para luego ser reconocido en su país. Fue uno de esos talentos de nuestra música que no necesitaron más evaluación que la que le propició la historia: Polo Montañez.
De tal suerte se va a producir una revitalización de los formatos tradicionales de la música popular  cubana que ya eran poco utilizados: sextetos, septetos, tríos tradicionales, dúos de trova tradicional, orquestas charangas; conformados tanto por músicos profesionales como empíricos.
El desarrollo que generó la competencia, estimuló la creación de agrupaciones que se sumaron a las ya establecidas como Los Van Van de Juan Formell, Irakere de Chucho Valdés, y Adalberto Álvarez y su Son. Nacen así N.G. La Banda, del recién fallecido José Luis Cortes; La Charanga Habanera de David Calzado, Manolín el Médico de la Salsa, Paulito F.G; integradas en su mayoría por egresados de las Escuelas de Arte.
El músico empírico, sin embargo, tuvo que enfrentar otra realidad. La formación de artistas sin titulación que se encontraban en ejercicio desapareció del objeto social de las Escuelas de Superación Profesional para la Cultura. Esto trajo como consecuencia que aquellos músicos con aptitudes y actitudes que no tuvieron oportunidad de insertarse en el sistema de enseñanza artística, se hallaron sin una vía de superación que les permitiera acceder a una evaluación.
Para ellos, las exigencias fueron las mismas que para un graduado de nivel medio profesional en la especialidad. Se instituyeron entonces, por el Instituto Cubano de la Música, disposiciones y  artículos que avalaron la categoría de evaluado no graduado.
Durante los primeros años del presente siglo, la música cubana —a pesar del largo período apartada del mercado internacional y al éxodo y deserción de muchos de sus artistas—, logró una fuerte presencia en el ámbito internacional gracias a  su apertura al mercado y a la riqueza y  calidad que exhibe.
Polo Montañez
Influencia de la crisis actual en la evaluación artística
En estos últimos años de recesión económica, inflación y pandemia, sin dejar de señalar el bloqueo de Estados Unidos, la realidad es otra. La contracción de la economía del turismo —principal fuente de ingreso de los músicos populares—, ha sido drástica, y por ende el nivel de desempleo de los mismos.
El Instituto Cubano de la Música, tratando de paliar la situación de los artistas durante la pandemia, estableció para los integrantes de su catálogo un subsidio fijo que, aunque no era equivalente a lo devengado por los proyectos con estatus comercializable, constituyó una protección y postura encomiable. Tal actitud no fue asumida por otras instituciones que fungen también como empleadoras y comercializadoras de artistas. Este fue el caso de la empresa Turarte.
Terminado el período crítico de la pandemia, en la «Nueva normalidad», la situación del músico popular continúa siendo crítica. El turismo no ofrece atisbos de crecimiento, el desempleo persiste y el subsidio concedido por el Estado es insostenible para la economía de la nación. Adjúntese a ello la falta de espacios citadinos con condiciones para programar y comercializar intérpretes y agrupaciones musicales;  la imposibilidad de las agrupaciones de comercializarse debido a la inflación, debido a precios que afectan el alquiler de la transportación o el audio; aspectos que desfalcan los bolsillos de los artistas.
En este marco socio-económico resurgen las evaluaciones. Su objetivo manifiesta el concepto primigenio para el cual fueron concebidas. Ante la disminución de las fuentes de trabajo, se pretende reorganizar un catálogo que avale la calidad de los músicos para que puedan acceder a las exiguas plazas existentes.
Amén de la vigencia que puedan tener las evaluaciones, estas adolecen hoy de una unidad de criterio valorativo por parte de los tribunales examinadores con relación a la calidad de los proyectos. El producto que se exporta o se comercializa nacionalmente no es equitativo en la Isla, mucho menos el nivel que demanda la imagen del país.
El proceso evaluativo del sector artístico debe constituir una herramienta básica para el control de la calidad del producto que se brinda. Únicamente así la evaluación cumpliría  el rol que le corresponde en  la sinergia que establece la ley del mercado basada en la demanda-oferta.
Es evidente que el futuro de la música popular cubana en el mercado nacional y extranjero está sujeto a un necesario cambio en la percepción sobre sí misma y una visión de su comercialización totalmente diferente. Para ello se precisa de:

Estudios objetivos sobre los aspectos que caracterizan la producción, divulgación y comercialización de la música popular hoy en sus diferentes líneas de mercado; renglón deficitario en las investigaciones actuales.
Eliminación de los disímiles  mecanismos burocráticos que caracterizan las estructuras que median como representantes comercializadores, instituciones inoperantes y obsoletas que en la mayoría de los casos obstruyen más que viabilizan el desempeño de los artistas, y expolian el fruto del trabajo de los músicos más allá de  impuestos y convenios.
Decisores del mercado y empleadores —empresarios, gerentes, directores, animadores, etc.—,  verdaderamente capacitados para desempeñar sus puestos, con criterios fundamentados en la calidad del producto que precisan al  contratar  proyectos artísticos; que  no actúen por conveniencia o  interés  personal con el fin de extorsionar al artista.
Apertura y programación de espacios en los cuales se puedan consumir todos los géneros y variantes de música popular que ofertan los catálogos, con la calidad requerida  y una remuneración digna al artista.
Una promoción y divulgación que promuevan lo más granado y valioso de nuestra cultura musical.

Solo con una perspectiva de la música como aspecto comercializable de la cultura,  completamente renovada y objetiva; que asuma consecuentemente la ley de la demanda-oferta, despojada de ataduras burocráticas y con total identificación de su papel en el  contexto de la  realidad económica que vive el país; la evaluación artística cumplirá el verdadero objetivo que le concierne como medidora del control de la calidad en la oferta artística.  

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El artista se debe a la sociedad

Corina Mestre, reconocida actriz y Premio Nacional de Teatro, y Verónica Medina, actriz y miembro de la Asociación Hermanos Saíz en conversatorio sobre las Enseñanza Artística en Cuba. Foto: Yusmilis Dubrosky / CubadebateComo parte de las actividades por el 60 aniversario de las Escuelas de Arte, tuvo lugar en el Centro Nacional de Escuelas de Arte, el panel “Vínculos históricos de la UNEAC y la AHS con la Enseñanza Artística Cubana”, conformado por Corina Mestre, reconocida actriz y Premio Nacional de Teatro, y Verónica Medina, actriz y miembro de la Asociación Hermanos Saíz.
En el conversatorio, se realizó un recorrido histórico desde la creación de dichos centros hasta la actualidad, así como el análisis de las principales fortalezas y retos a vencer del sistema cubano de la enseñanza artística.
Corina Mestre, quien también es vicepresidenta de la UNEAC, recordó que gracias a la Revolución liderada por Fidel Castro hoy tenemos escuelas de arte a lo largo y ancho del país. “Fidel dijo: «no te voy a decir cree, sino lee», parafraseando a José Martí”, apuntó.
“Los sueños de Fidel se han cumplido, en la enseñanza artística y también en la ciencia”, expresó Corina Mestre quien recordó que “estamos vivos gracias a los científicos cubanos y nuestras vacunas”.
Corina Mestre en conversatorio sobre las Enseñanza Artística en Cuba. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate
Asimismo, señaló que en los centros educacionales de la Enseñanza Artística no solo se forman técnicamente los estudiantes, sino también en el pensamiento, en los valores y la ética: “Estamos formando gente de pensamiento que se supone son los que van a llevar el país adelante; y siempre formando gente de una gran calidad”.
La actividad fue propicia para el intercambio de ideas sobre el papel de los Instructores de Arte y los egresados de la enseñanza artística, dentro de la sociedad como “agentes transformadores”.
Verónica Medina llamó la atención sobre la importancia de rescatar la vocación de servicio, dignificar el trabajo de los promotores culturales y de los instructores de arte, así como sostener el legado de Fidel Castro de ser útil, apuntando que “el artista siempre se debe a la sociedad”.
“Cuando uno lee Palabras a los Intelectuales, se da cuenta que los valores que Fidel defendía eran de formación”, por eso -enfatizó Medina-, “hay que realizar un viaje a la semilla para rescatar las funciones y contribuciones sociales del artista”, recordando siempre que “la importancia está en el trabajo de los demás”.
La miembro de la AHS dijo que es necesario “dejar de lado la egolatría de verme en la tv” que tanto daño hace a la vocación de los futuros artistas y comenzar a pensar en sociedad y como país.
Las panelistas, quienes además conforman el claustro de la Escuela Nacional de Teatro, señalaron que hoy su principal misión además de formar profesionalmente a los alumnos, es formar seres humanos dignos.
Verónica Medina en conversatorio sobre las Enseñanza Artística en Cuba. Foto: Yusmilis Dubrosky / Cubadebate

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¿Valores estéticos, Educación Artística? Apuntes al vuelo

Es importante  establecer  la diferenciación entre dos conceptos instituidos por la praxis educativa cubana posterior a 1959: Enseñanza Artística y Educación Artística. La primera se dirige a la formación de artistas o profesionales del arte propiamente dicho: actores, pintores, músicos, etc., que desarrollan sus aptitudes en escuelas, academias o conservatorios especializados, con niveles de enseñanza que presuponen necesidades  formativas concretas.
La segunda tiene el objetivo de contribuir a la formación de una personalidad preparada integralmente; encaminada al adiestramiento de un público receptor con altos valores estéticos, lo que garantiza la cadena comunicativa. En ella se centrarán estas reflexiones.
La responsabilidad fundamental de la Educación Artística ha recaído, desde su concepción, en el proceso de enseñanza-aprendizaje desarrollado en las escuelas de enseñanza general del Sistema Nacional de Educación. Ha tenido un carácter organizado y dirigido centralizadamente, en correspondencia con los presupuestos ideológicos definidos por el Estado.
No obstante, es acertado acotar que una actitud coherente hacia la apreciación de lo bello, —que abarca la naturaleza, la sociedad y las expresiones del arte por los individuos—, no es responsabilidad privativa de la escuela. La formación del gusto estético está condicionada por múltiples influencias y actores; por lo cual su complejidad debe ser analizada desde diversos factores.
En primera instancia la sociedad, que con su nivel de desarrollo económico marca directrices a los componentes que participan en la dinámica de su evolución e incide de forma pluridimensional en la formación del sujeto. Los cambios que se han ido operando en la economía insular han tenido su reflejo y consecuencias, positivas o negativas, de forma mediata, en las transformaciones del gusto estético de los cubanos.
Si bien es cierto que antes de 1959 la enseñanza no era una prioridad, dependía del nivel adquisitivo de las familias, era escasa o nula en las áreas rurales y la Isla exhibía altos índices de analfabetismo; hay que reconocer que en las escuelas existentes, tanto públicas como privadas, se daba atención a la formación de valores estéticos en los estudiantes.
Banda Infantil del pueblo de Los Palos, en Mayabeque, en los años veinte.
En muchas de las escuelas privadas se enseñaba canto, piano o violín, y poseían sus propias bandas o coros. En las escuelas públicas, sobre todo las de enseñanza primaria, además del maestro de Manualidades, había otro que ejecutaba correctamente el piano y era el encargado de montar la interpretación  —desde los primeros ciclos—, de cantos infantiles en correspondencia con los niveles e intereses de los educandos.
Era común que cada centro tuviera su himno. Muchas veces la creación de este  era encargada a compositores de experiencia. Se escribieron himnos y marchas  para las fechas patrias y las figuras históricas locales. En fin, a través de la música se formaban valores éticos. El Himno Nacional era dirigido por una profesora de música y cantado por todos diariamente. No es ocioso recordar que los egresados de las Escuelas Normales para Maestros tenían en su plan de estudio las asignaturas correspondientes al área artística.
Con el triunfo de la Revolución se elevó el nivel de instrucción del pueblo por la campaña de Alfabetización; fueron eliminadas las academias y la enseñanza privada, y el Estado asumió la responsabilidad de buscar vías pertinentes para suplir las necesidades espirituales de las personas y contribuir a la formación de su gusto estético.
Figuras que tenían gran experiencia pedagógica en la formación estética y la enseñanza del arte aportaron a tales empeños. Durante las décadas de los sesenta y setenta del pasado siglo, aparecieron programas como el de La Profesora Invisible, que se radiaba para todas las escuelas como parte de la educación artístico-musical de los niños de enseñanza primaria, con su hora-clase dentro del horario del Centro. Sin embargo, esto no satisfacía la demanda de ese rubro educativo.
Durante 26 años ininterrumpidos, Cuca Rivero impartió clases por radio. (Foto: Tomada de EcuRed)
Por otra parte, se impulsó la enseñanza artística y, en el segundo lustro del  sesenta, se fundaron Escuelas Provinciales de Arte con nivel elemental. En los ochenta, las mismas pasarían a ser Escuelas Vocacionales y los alumnos que por diversas razones no continuaban hacia el nivel superior profesional, fueron engrosando las filas de un público con valores estéticos incorporados.
Súmese a ello la fundación de la Escuela Nacional de Instructores de Arte, cuyos titulados ejercieron influencia educativa hacia la comunidad desde las Casas de Cultura, apoyados fundamentalmente por promotores y portadores naturales de cada barrio.
En el período 1980-1990, a partir de las condiciones económicas signadas por el papel que desempeñó la industria azucarera en el mercado socialista y la participación de Cuba en el CAME; mejoró el nivel de vida social y, como consecuencia, se elevaron las demandas estéticas de la sociedad.
El Estado, a través de los Ministerios de Educación y Educación Superior, aprobó entonces la carrera de Educación Artística —con las menciones de Música y Artes Plásticas— en los Institutos Superiores Pedagógicos. A los estudiantes de las carreras de Pre-escolar y Licenciatura en Primaria, se les incluyó en sus currículos elementos de Apreciación Artística con la finalidad de que estuvieran capacitados para educar el gusto estético de los niños desde edades tempranas.
En los planes de estudio de la enseñanza general fue incorporada  la asignatura Educación Artística, con objetivos definidos por niveles y años. Se publicaron libros de esas especialidades para alumnos y docentes y se adquirieron instrumentos y equipos, destinados no solo a las carreras sino también a las escuelas de enseñanza general. Además, en las provincias se instauraron Escuelas de Superación para la Cultura, que graduaron gran cantidad de aficionados adultos en distintas manifestaciones del arte.
Otra realidad económico-social muy distinta distinguiría la vida en Cuba a partir de los años 90: el llamado Período Especial; crisis de la cual, si bien se ha  sobrevivido, aún sus esencias constituyen un lastre del que la sociedad no ha podido reponerse. La caída del campo socialista, una economía centralizada en manos del Estado que no logró reformarse exitosamente, y el recrudecimiento del bloqueo; condujeron a una profunda crisis económica. Uno de sus resultados, escasamente tratado, es el modo en que ella afectó el nivel cultural del pueblo.
Las actuaciones de las Bandas Infantiles eran tradiciones arraigadas en los municipios. En la foto, la Banda Infantil de Los Palos, desfila por la avenida principal del pueblo.
La tarea de primer orden en los noventa fue la lucha por sobrevivir. La escasez de todo lo esencial para el hombre, acarreó un estado de retrogradación social. La familia, célula fundamental de la sociedad, tuvo que volcarse a búsquedas alternativas para su sustento. Se jerarquizó en los hogares el sostenimiento básico de los hijos, lo que conllevó a la desatención en la formación de  esferas de la personalidad de niños, adolescentes y jóvenes. Como es lógico, ello deprimió y modificó el sistema de valores: en la carrera por la subsistencia no es prioridad el desarrollo de una sensibilidad direccionada a la apreciación de lo bello.  
Los niños, adolescentes y jóvenes de entonces, son los adultos de hoy, con treinta y cuarenta años de edad. Herederos de aquella época, presentan grandes carencias educativas y exhiben una lamentable pérdida en su sistema de valores. Pero no se les puede responsabilizar del todo. El ser humano es ente social, personalidad y, como tal, producto de las relaciones sociales del contexto histórico concreto en el cual ha vivido. Lo neurálgico de la situación reside en el papel que desempeña esa generación en la constitución actual de las familias y la sociedad.
Fue en este período aciago de los noventa, que se produjo un éxodo de docentes hacia otras fuentes de empleo mejor remuneradas. Se marcharon profesionales de experiencia y nivel académico. La imposición de la llamada integralidad del maestro, como paliativo al déficit profesoral, aceleró el abandono de las aulas.
Los maestros que quedaron en ejercicio tuvieron que asumir áreas completas de las ciencias o las letras para las cuáles no estaban preparados. Los profesores de las especialidades artísticas en los distintos niveles de enseñanza que se mantuvieron en sus centros, en su gran mayoría, pasaron a impartir asignaturas básicas y, paulatinamente, a la Educación Artística se le fue restando importancia dentro del currículo. Sus horas clases, en la práctica, eran asignadas a otras disciplinas.
El trabajo de otros actores, como los  instructores de arte,  también sufrió los embates del descalabro económico. En la medida que sus potencialidades artísticas lo permitieron, al igual que ocurrió con otros profesionales del sector artístico, muchos instructores se vincularon a la producción y comercialización de un  arte para el turismo, cuya factura no se corresponde aún con lo más genuino de nuestra cultura. Es a partir de este instante que la dirección del país  constata la posibilidad de convertir el arte y los artistas, fundamentalmente músicos, en una mercancía exportable.
A mediados de los noventa se llevan a cabo modificaciones al sistema económico: despenalización del dólar, apertura a las inversiones extranjeras, constitución de sociedades mixtas, etc. La aparente recuperación que esto produjo, posibilitó al Estado el financiamiento de diferentes empeños sociales.
Con el advenimiento del siglo XXI, los Ministerios de Educación y Educación Superior convocaron a la gestión de formas de superación postgraduada con el fin de elevar el nivel de los docentes que quedaron en las aulas. Así nacieron las maestrías en Ciencias de la Educación a nivel nacional, la maestría en Trabajo Comunitario en la Universidad de Las Villas, o la maestría en Música, Educación y Sociedad, que solo se lleva a cabo en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, entre otras.
El movimiento de instructores de arte tuvo como elemento contraproducente su masividad en menoscabo de la calidad. (Foto: Canal Caribe)
Se promovió la revitalización del movimiento de instructores de arte, que tuvo como elemento contraproducente su masividad en menoscabo de la calidad, y se garantizó su formación con el  inicio de la Licenciatura en Instructores de Arte. De igual forma, se retomó la carrera Licenciatura en  Educación Artística, pero la  inestabilidad en el desarrollo de ambas ha sido una constante. Fueron reabiertas las Casas de Cultura y se trató de activar actores claves para el desarrollo cultural del país. Sin embargo, todos estos emprendimientos se han limitado por las constantes carencias y recortes de presupuesto.
Las transformaciones ocasionadas durante los primeros años del presente siglo en la base económica, no conducen a pensar en una perspectiva de desarrollo social que posibilite la recuperación del sistema de valores que en algún momento estuvo «instituido» en la sociedad por el proceso revolucionario.
En este punto es oportuno señalar que —amén de lo que representa el bloqueo—, las reformas internas al sistema económico acaecidas en los dos últimos años, han acentuado la crisis que vive la sociedad cubana  hoy. Estamos en recesión, sufrimos la inflación y se trata de subsistir en medio de una  pandemia.
Dicha circunstancia propicia la emergencia del gusto por expresiones artísticas que poco o nada aportan al acervo cultural y los valores estéticos que otrora caracterizaron a la Isla; algunas, representativas de subculturas y contraculturas foráneas, que han sido asumidas como propias por jóvenes y no tan jóvenes pues se sienten identificados con ellas. Son condiciones criticables ciertamente, pero que instan a un análisis profundo que contribuya a develar las razones por las cuales este fenómeno social se produce.  
El discurso crítico sobre esta realidad, en muchas oportunidades, es epidérmico y atribuye el fenómeno a la influencia  y posibilidades que hoy brindan las redes y a la calidad de lo que ellas promueven en cuestiones del arte. Al respecto se debe señalar  que la sociedad cubana contemporánea no posee un nivel cultural que permita al individuo discernir lo positivo o negativo que promocionan las redes. La solución no se encuentra en coartar las oportunidades que ofrece la información, sino en educar para saber acceder y decantar lo valioso de sus propuestas.
Una posición aún más desacertada y contraproducente es aquella que responde a un pensamiento verticalista de carácter prohibitivo. No hay nada que conduzca más a la exacerbación de un hecho que prohibirlo. Más coherente sería que los difusores de las artes cumplan con el deber de  promover productos de calidad en función de la educación del gusto estético de las personas. Pero cabe cuestionarse si verdaderamente están preparados para ello.
Otro elemento a tener en cuenta es que en la trama burocrática que participa de las gestiones de la cultura, una  parte representativa de sus  decisores son desconocedores, a veces sin la más mínima sensibilidad, hacia las manifestaciones de lo bello.
El restablecimiento de la cultura cubana, así como la reconstrucción definitiva de los valores que la caracterizaron, y dentro de ellos la solución a la  crisis existente en la formación de los valores estéticos, tendrá un carácter mediato; partirá de la recuperación  económica que logre alcanzar la sociedad y, por ende, del bienestar material de sus individuos.
Precisará de una visión sistémica que implique la responsabilidad de todos los actores que confluyen en ello y no puede ser un proceso responsabilizado y dirigido centralizadamente solo desde los presupuestos de la Educación Artística.  
En la contingencia actual, se debe tener en cuenta que el Estado dirige los gastos de su presupuesto, prioritaria y estratégicamente, a resolver las necesidades más elementales; de ahí que una proyección que conduzca a paliar la situación existente, con relación a la formación de valores y específicamente los estéticos, no tendrá una concreción y mucho menos soluciones inmediatas. 

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Sancti Spíritus: El futuro artístico está en las aulas

En Sancti Spíritus se cumplió con el anhelo de reabrir la línea de piano
El pase de nivel de la especialidad de Música fue aprobado por todos los estudiantes presentados. (Foto: Facebook de Enseñanza artística)

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Tras reajustar el proceso artístico pedagógico en menor tiempo que en otros cursos escolares, la enseñanza artística espirituana muestra resultados satisfactorios, aunque sus especialistas nunca se dan por satisfechos.

“En el pase de nivel para la enseñanza media, de 14 estudiantes presentamos 11 —informa a Escambray Daimirelys Navarro Hernández, jefa de Enseñanza Artística en la provincia—. Solo tres alumnos no asistieron por renuncias propias. Luego de intensas jornadas de trabajo del claustro y entrega de los adolescentes y familiares hoy disfrutamos la alegría de que todos ya están matriculados en sus centros”.

Estos educandos cursan las conocidas carreras largas: violín y viola, así como las cortas: clarinete, trompeta, percusión, guitarra y saxofón.

“La gran mayoría está en el Centro Regional para la Enseñanza Artística de Villa Clara, con excepción de quienes hicieron cambio de dirección para La Habana y Matanzas”, precisa Navarro Hernández.

En Danza, los resultados —por la propia complejidad de los ejercicios finales— no fueron tan alentadores ya que, de siete presentados, solo cinco hoy bailan en la escuela santaclareña.

“En las otras especialidades que contamos con espirituanos en el nivel medio los números no son muy distantes: cinco ingresaron en la especialidad de Teatro y seis en la de Artes Visuales”.

Por su parte, en la Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona se graduaron de sexto grado 33 alumnos y de noveno grado, 22. “Para el actual curso, que incluye Secundaria Básica ya en el plantel y a partir del 15 de marzo se reincorpora la Enseñanza Primaria, contaremos con una matrícula de 156 educandos. Entre las grandes alegrías es que, afortunadamente, cumpliremos con el anhelo de reabrir la línea de piano por la incorporación de una recién egresada”.

“En el caso de Danza, trabajamos en una proyección metodológica a partir de que ha sido imposible la aprobación de la construcción del tabloncillo. El que tenemos no cumple con los requerimientos técnicos. La práctica nos ha demostrado que los estudiantes dejan de desarrollar condiciones vitales. Se evalúan todas las posibilidades y se buscan alternativas para en el otro curso escolar iniciar las captaciones de una especialidad necesaria para nuestra provincia.

“En el caso de la base material de estudio para las dos manifestaciones está completa y disponemos de la base material de vida para los alumnos internos, así como la totalidad del claustro. Continuamos como prioridad con el cumplimiento de todos los protocolos higiénico-sanitarios. Afortunadamente, no hemos tenido ninguna situación relacionada con la covid, y esa es nuestra máxima en el actual curso 2021-2022”, concluyó.

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Aportes de orquesta cubana de guitarras a la comunidad

Alrededor de 250 menores y adolescentes de varios municipios habaneros integran en la actualidad la Orquesta Vocal Clave de Sol.
Foto: Tomada de la página en Facebook Vocal Clave de Sol de Cuba.

La Habana, 2 ene.- El principal resultado del crecimiento de la Orquesta Vocal Clave de Sol es haber logrado mantener una orquesta infantil de guitarra en la cual sus integrantes siempre están motivados para aprender cada día, coinciden docentes y especialistas.
Por su labor de enseñanza artística con menores de edad y adolescentes de varios municipios de La Habana esta formación musical mereció el Premio Nacional de Cultura Comunitaria en su edición de 2021.
Esta orquesta surgió en 2009 por iniciativa de las profesoras e instructoras de arte Nuria García Reyes y Yamilé García Zurita, en la localidad capitalina de San Agustín, y hoy cuenta con 250 integrantes entre menores y adolescentes de varios municipios habaneros.
Según explica Nuria García, la labor de enseñanza “desde lo profesional constituye un gran reto como profesoras y una gran responsabilidad de cara a la comunidad. Para nosotras cada niña y niño representa una historia de vida personal y familiar”.
Y agrega: “A pesar del esfuerzo que significa para la familia integrarlos dos veces por semana a la dinámica del proyecto, alumnas y alumnos son felices”.
A su juicio, “cada esfuerzo representa una transformación de cada estudiante porque aprenden a ser más solidarios, comunicativos, responsables; se crea una familia con lazos muy fuertes y genuinos, donde las diferentes generaciones aprenden unas de otras”.
Taller de bajo con la profesora Claudia Rodríguez, fundadora e integrante de la Orquesta Vocal Clave de Sol.
Entre los saldos positivos de la labor comunitaria dirigida a desarrollar las potencialidades musicales de la infancia, entre otras habilidades, resalta la artista que “hoy gran parte del alumnado que reúne el proyecto continúa sus estudios y se gradúa de guitarra y tres, incluso en la enseñanza superior de las artes”, subraya.
Logros, premios y compromisos
En la página en Facebook de la orquesta, una publicación sobre el Premio Nacional de Cultura Comunitaria 2021 otorgado a Vocal Clave de Sol en la categoría proyecto, se reconoce como verdaderos protagonistas del trabajo a “niños, niñas, adolescentes y jóvenes que han utilizado la música como mejoramiento humano, para juntos crecer y ser mejores personas”.
También las líderes del proyecto felicitan a “todas las familias que nos han acompañado en todos estos años de arduo trabajo, entrega y dedicación a esta linda profesión”.
Desde su institución en 1999, la entrega de estos lauros deviene una oportunidad de ponderar el trabajo de personalidades, instituciones, grupos y proyectos encargados de llevar el arte y la cultura a cualquier localidad de la isla y en cualquier circunstancia.
La entrega de los lauros, cada dos años, cuenta con el auspicio del Ministerio de Cultura y del Consejo Nacional de Casas de Cultura; así se estimula y reconoce el trabajo de quienes contribuyen al mejoramiento de la calidad de vida de la población, a partir del desarrollo de las más diversas manifestaciones artísticas.
El criterio de entrega de este premio sostiene fundamentalmente el impacto social de artistas y proyectos culturales en la dinámica social de la comunidad. En la actualidad se cuentan más de 90 acreedores de premios, entre personas y proyectos, pertenecientes a distintas provincias del país.
Esta vez el Premio Nacional de Cultura Comunitaria 2021 le fue entregado también al músico y compositor Silvio Rodríguez y a la agrupación de teatro Los Elementos, de Cienfuegos.
A inicios de octubre pasado el Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder) otorgó la Medalla por el Aniversario 60 de ese organismo cubano a Vocal Clave de Sol, por su apoyo incondicional a dicho organismo.
Por otra parte, los resultados de la orquesta trascienden las fronteras nacionales hasta alcanzar lauros en otras naciones, por ejemplo, el Premio Agrupación Joven del Programa Iberorquestas Juveniles en 2021.
Este certamen internacional valora la labor realizada por intérpretes y agrupaciones en su actividad diaria, según parámetros muy precisos que incluyen el desempeño técnico, la inserción social, el compromiso con la comunidad, el respeto al medio ambiente, la innovación y la perspectiva de género.
Acordes compartidos
Vocal Clave de Sol realiza con frecuencia talleres de guitarra y bajo en las escuelas de La Habana y participa activamente en actividades organizadas por las autoridades del gobierno y de los sectores de cultura y educación en comunidades, espacios artísticos y recreativos de varios municipios de la capital cubana.
Asimismo, el proyecto convoca y desarrolla talleres de iniciación en guitarra, percusión, danza técnica vocal y coro para escolares de entre 4 y 19 años.
Las instructoras que encabezan la orquesta afirman en Facebook: “trabajar es lo que nos gusta, nos reconforta y nos hace muy feliz. Aquí sí hay cantera para rato. El relevo estará siempre garantizado”.
Para ellas, “la cultura puede ser una vía de escape. Es una puerta abierta para las distintas formas de expresión y participación”. (2022)

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Pasión, dignidad, talento y amor por Cuba en laureados de la enseñanza artística

La pasión, dignidad, talento y amor por Cuba evidentes en los desempeños que los llevaron a obtener premios en los dos últimos años fueron resaltados en el encuentro sostenido este viernes por los estudiantes laureados de la enseñanza artística con el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, en los jardines de la Uneac.
Los 172 galardones conquistados en certámenes nacionales e internacionales demostraron el indetenible crecimiento y consolidación de uno de los pilares fundamentales de la política cultural de la Revolución, con raíces plantadas hace seis décadas y ramificadas a lo largo y ancho del país.
En el ánimo de estudiantes y profesores estuvo presente, en primer lugar, el legado del Comandante en Jefe Fidel Castro, máximo inspirador del actual sistema de docencia artística, quien, al pronunciar en 1961 las Palabras a los intelectuales, se refirió a las posibilidades que se abrirían a «aquellos jóvenes que demuestren mayor capacidad» y a la necesidad de crear las mejores condiciones para su desarrollo en cada una de las especialidades y en la formación cultural integral.
La dimensión de los recientes logros es mucho mayor al tener en cuenta que se conquistaron en medio de las limitaciones impuestas por la situación epidemiológica, reflejadas en la interrupción de las clases presenciales y el confinamiento forzoso.
También se acrecientan los méritos cuando se sabe que una enseñanza tan demandante en términos técnico materiales, ha debido sortear los enormes obstáculos derivados de la guerra económica, financiera y comercial de los gobiernos de Estados Unidos contra Cuba.
Más de una veintena de estudiantes de música, danza, teatro y arte circense ofrecieron testimonios de su participación en diversos certámenes,iidesarrollados mayoritariamente por vía digital, lo cual implicó vencer complejos retos tecnológicos relacionados con  la calidad de los registros y la conectividad.
Contaron con el compromiso y consagración de sus profesores y el apoyo de las instituciones docentes, desde el nivel elemental hasta la Universidad de las Artes. A partir de esas experiencias habrá que trabajar con mayor ahínco, planificación, intención y organización en la previsión de facilidades que hagan mucho más expedita y fructífera la inserción de los estudiantes en concursos domésticos y foráneos.  
El Ministro se interesó por las condiciones materiales de la enseñanza especializada, la disponibilidad y explotación de recursos y la promoción social de los resultados, aspecto este último insuficiente, y sobre el que urge una estrategia comunicacional que integre la radio, la televisión y las plataformas digitales, de manera que la excelencia artística que van alcanzando los talentos emergentes en todo el territorio nacional sea valorada y disfrutada por amplios sectores de la población.
No se trata únicamente de hacer visibles a escala social los lauros, sino de promover los aportes de alumnos y profesores de las escuelas. En tal sentido, llamó la atención sobre la participación del claustro y el alumnado de la Academia de San Alejandro en la 14 Bienal de La Habana.
De igual modo, significó que la Uneac haya sido sede del encuentro, en tanto en los jóvenes que se forman hoy está el futuro de la vanguardia artística cubana.

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Distingue presidente cubano relevancia de la enseñanza artística

El intercambio tuvo entre sus propósitos dar seguimiento a los acuerdos e ideas esenciales del IX Congreso de la Uneac, celebrado en 2019
En el encuentro, el mandatario apuntó que un instructor de arte es tan valioso en una comunidad como en una escuela. (Foto: PL)

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El presidente Miguel Díaz-Canel destacó la importancia de la enseñanza artística para la formación integral de la población durante una reunión con creadores y directivos de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).

En el encuentro con sede en el capitalino Palacio de la Revolución, el mandatario apuntó que un instructor de arte es tan valioso en una comunidad como en una escuela, lo que es necesario definir su contenido de trabajo en cada espacio, lo cual es responsabilidad de las instituciones del sector, precisó.

En opinión del jefe de Estado, esa figura tiene entre sus objetivos primordiales lograr que todos los niños y jóvenes puedan apreciar las diferentes expresiones culturales y “abrir en tal sentido los horizontes de las capacidades humanas”.

Según el sitio de la Presidencia, Díaz-Canel refirió la necesidad de trabajar en el mantenimiento de las infraestructuras de los espacios de enseñanza artística; aprovechar las investigaciones nacidas de las universidades; perfeccionar los métodos de aprendizaje; y mantener los francos debates en el sector.

El intercambio tuvo entre sus propósitos dar seguimiento a los acuerdos e ideas esenciales del IX Congreso de la Uneac, celebrado en 2019.

En este sentido, los presentes enfatizaron en la urgencia de la articulación entre los diversos centros artísticos; de diagnósticos para conocer las necesidades de los maestros en las escuelas; la pertinencia de atender diferenciadamente a los jóvenes profesores; así como cuidar los archivos y fondos audiovisuales.

Señalaron que la formación artística profesional cubana no puede supeditarse a banalidades, y debe estar enraizada en lo más profundo de la identidad como nación.

De igual forma, los participantes en el diálogo reconocieron el papel desempeñado por el profesorado y los estudiantes en el enfrentamiento a la pandemia de covid, y en procesos cardinales para el país como la comunicación en torno al proyecto de Código de las Familias.

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De vuelta a las aulas del arte

La Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona, de Sancti Spíritus, reinicia el curso escolar este lunes 8 de noviembre
En el centro espirituano, único de la Enseñanza Artística, se tienen todas las condiciones para culminar el curso escolar 2020-2021.

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Tras varios meses como hospital de campaña anexo del Hospital Pediátrico Provincial, la Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona, único centro de la Enseñanza Artística en predios espirituanos, reinicia este 8 de noviembre el curso escolar.

“Empezaremos con el segundo grupo como se ha decidido en la provincia; es decir, los estudiantes de sexto hasta noveno grado, quienes ya están vacunados —explica Daimirelys Navarro Hernández, subdirectora de Enseñanza Artística en el Sectorial de Cultura y Arte en Sancti Spíritus—. Por ello, estuvimos dos semanas enfrascados en la desinfección de los locales y en la preparación del claustro para el aseguramiento de todas las actividades docentes y de los procesos de las especialidades: Música y Danza”.

En el plantel, aseguró, se cuenta con todas las condiciones para la desinfección de las manos, así como para mantener el distanciamiento, tanto en aulas como albergues. “También tenemos los materiales para la formación de nuestros educandos y la alimentación”, apuntó.

En el caso del alumnado que hará pase de nivel, insistió Navarro Hernández, ya cuenta con las adecuaciones curriculares para intensificar el trabajo previo al complejo proceso, previsto en el mes de febrero.

“Con ellos se trabajará hasta los sábados. Debemos recuperar lo que por la estancia necesaria en casa no pudimos impartir y reforzar. Estos estudiantes tienen afectaciones relacionadas con la covid desde finales del octavo grado. El apoyo de las familias será vital para cumplir con todo lo planificado”.

Junto al acompañamiento de los alumnos desde la distancia, gran parte del claustro de la Lecuona laboró durante los últimos meses en las zonas roja y verde de la escuela, al igual que otros trabajadores del sector cultural.

“Queremos reconocer esa entrega, pues fueron jornadas complicadas. Esas experiencias deberán ponerse en práctica para que el SARS-CoV-2 no sea noticia en nuestro centro”.

El propio lunes 8 de noviembre se ha previsto que se sumen a los centros de la Enseñanza Artística de Villa Clara y Camagüey los estudiantes espirituanos que cursan el primer y segundo años del nivel medio. Mientras, quienes están matriculados en la Escuela Nacional de Arte y la Universidad de las Artes ya reciben clases.

“Se ha previsto que el último grupo de tercer a quinto grados comiencen en la Ernesto Lecuona el venidero 15 de noviembre, cuando culminen su programa de vacunación”.

Otro de los retos del claustro del plantel espirituano es concluir el proceso de captación de la especialidad de Música.

“Los aprobados iniciarían en el mes de marzo, tal y como se ha anunciado a nivel de país, cuando comience el próximo curso escolar. Solo abriremos con quienes han realizado las pruebas de aptitud en música, porque por la propia covid se detuvo la inversión del tabloncillo para la formación de Danza. Esperemos que para el curso 2022-2023 pudiéramos retomar nuevos ingresos en esa tan necesaria y deficitaria especialidad artística en nuestra provincia”.

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Programación cultural en Cuba: El arte hace camino al andar (+ Fotos y Video)

Ilustración: Pinky.La mala obra se fortalece en los espacios que deja vacíos la calidad; si es que en efecto, esos espacios existen. Es una necesidad en las instituciones culturales, ante insuficientes propuestas y espacios para consumir el arte, la presencia de un modelo de programación cultural que contribuya con mayor fuerza a la formación integral de los públicos en el orden artístico.
Entonces, llega el reto de cómo lograr que esa programación mantenga un equilibrio entre el entretenimiento y la trasmisión de mensajes positivos, y a su vez, estas opciones no solo se suscriban a La Habana o a las capitales provinciales, sino que también lleguen hasta todos los municipios del país, incluidos los lugares desfavorecidos o de difícil acceso.
Recientemente, el Ministro de Cultura (Mincult) aprobó la Resolución 41 del 2021, que establece las bases de la programación cultural y forma parte de las metas y los propósitos del programa de desarrollo ministerial, que persigue la realización de programas de calidad y que estos a la vez satisfagan las diversidad de necesidades de todos los públicos.
En ese sentido, Lissette Martínez Luzardo, especialista principal de la Dirección de Programas Culturales del Mincult, aseguró a Cubadebate que la programación debe promover las mejores realizaciones artísticas y literarias, y preservar el patrimonio de la Nación.
“Asimismo, debe estimular y lograr una participación efectiva de nuestra población en los procesos culturales y socioculturales que se desarrollan principalmente en las comunidades, en función de crear referentes y contribuir a la educación ética y estética de los consumidores y al enriquecimiento espiritual de la población”.
Según Martínez, en la confección de esta resolución participaron especialistas, trabajadores del sistema y fue consultada con los artistas aficionados, miembros de la Asociación Hermanos Saíz y de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, en intercambios “muy ricos” que permitieron recoger las experiencias de todos estos años desarrollando un grupo de actividades en torno a la programación cultural.
Ese proceso tiene una amplia cuota de particularidades y especificidades de los contextos sociales y culturales en las que se concibe y se lleva a cabo. “No es la misma programación destinada a un niño en el centro de La Habana a la que se puede generar, concebir y pensar para un niño en Caimanera, en Guantánamo”, comenta Agustín Adrián Pérez González, vicepresidente del Consejo Nacional de Casas de Cultura.
Uno de los retos fundamentales que tiene la programación cultural es ese, independientemente de los contextos, de las realidades, de las problemáticas sociales, debe ser cada vez más heterogénea y diversa, capaz de ampliar el abanico y el espectro de acceso, de visualización, de apropiación, de aprehensión y de aprendizaje, culturalmente hablando, para la formación didáctica de ese público.
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Laritza nació en el poblado de Santa Cruz de los Pinos, en San Cristóbal, Artemisa. Recuerda que, aunque tuvo una niñez feliz, lo más cerca que estuvo de un cine o un teatro era cuando pasaba por delante de las ruinas de lo que fue en su momento una sala de proyecciones. La  primera vez que vio una película en una pantalla grande fue cuando tenía 18 años y llegó a La Habana para comenzar la universidad.
Rememora las actividades culturales que organizaba Esperancita, la promotora cultural del barrio; “un poco monótonas”, confiesa. Recuerda también cada paso de esa coreografía de mambo que montaron en las clases de danza que impartía la instructora de arte y que repetían en cada actividad de Esperancita: “un, dos, tres…yo quiero mambo, mambo”.
Pero, a Laritza lo que le gustaba era la actuación. Quizás el modelaje como segunda opción, y aunque era flacucha y de piernas largas, lo más cerca que estuvo de una pasarela fue en la graduación de sexto grado, cuando todos se  disfrazaron y disfrutaron de sus cinco minutos de fama. Fatalidad geográfica decía.
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Las manchas en la programación
Los Van Van. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Urge pensar en otras vías para acercar la cultura a las personas y en este sentido, la llegada de la covid-19 impuso del reto de reinventarse y buscar nuevas formas para hacer y consumir el arte. Los espacios tradicionales pasaron a las redes sociales. Aplausos. Pero, también hay que pensar en aquellos a los que se les hace imposible acceder a plataformas como YouTube, Facebook, y similares, que por desgracia, no son pocos. Por ello, hay que repensarse explotar las posibilidades que ofrecen la radio y la televisión para incrementar esas propuestas.
Con el paso de los años se han dejado destruir salas de teatros y cines que pudieran ser espacios múltiples para las manifestaciones de las artes escénicas. Las Casas de Cultura en muchas ocasiones solo son factibles para la población que vive cerca y no todas tienen las mismas condiciones.
No solo hay lagunas en la concepción de las propuestas artísticas, sino en las literarias. En un tema en el que influyen cuestiones económicas y logísticas, aún hay ausencias en las editoriales cubanas de clásicos de la literatura universal y de publicaciones más contemporáneas que han adquirido relevancia en los últimos años.
Pese a que en la Feria Internacional del Libro de La Habana del 2020 pusieron a la disposición del público más de 4 000 títulos, muchos usuarios señalan que esta feria, cuando recorre las provincias del país, dista bastante de la que se realiza en la capital, con poca oferta y mucha demanda.
En esta misma línea, vale destacar que en Cuba hay una producción rica de géneros de la literatura cubana que pudieran utilizarse en guiones capaces de satisfacer a los públicos más exigentes. Creatividad existe, y ganas de hacer, también.  
Asimismo, no se aprovecha todo el potencial de los artistas aficionados universitarios para incluirlos sistemáticamente en la programación de los territorios, aunque paulatinamente se han dado pasos de avance a partir del convenio suscrito entre la Federación Estudiantil Universitaria, el Ministerio de Educación Superior y el Mincult.
Otro de los puntos a tener en cuenta son los horarios en que se desarrollan las actividades culturales y, en este sentido, se impone el desafío de cumplir con las exigencias de públicos diversos en cuanto a gustos y a edades.  Además, hay que buscar vías para aumentar de forma sistemática el talento artístico en las provincias del país e identificar a aquellos que tienen las potencialidades, pero que carecen de oportunidades.
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Laritza declamaba en los matutinos, no tenía ni teléfono, ni computadora. De cine solo conoció lo que le mostraba la televisión. Se sabía todos, absolutamente todos los coros de los muñequitos, principalmente los de Elpidio Valdés: “María Silvia, vieja”.
De museos es mejor ni hablar. Era un anhelo bien lejano. Cuando hacían excursiones a La Habana el recorrido era Parque Lenin-Acuario-Zoológico de 26 o, a veces, Zoológico de 26-Acuario-Parque Lenin, en dependencia del chofer del día.
Vagamente le llegan flashazos de la estatua del Che y Camilo en el Museo de la Revolución, pero no recuerda realmente cuando visitó ese lugar. Quizás era muy chiquita o se le quedó grabada la imagen de alguna vez que la vio en la televisión.  
Pasó el tiempo y Laritza, irónicamente, comenzó a estudiar Historia del Arte en La Habana. Sí, efectivamente, como pez fuera del agua. No quedó otra que aprovechar el tiempo perdido y beber de todo el arte que se respira en la capital.
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Conformación de la programación cultural
El Premio de Cultura Comunitaria reconoce a personas, proyectos comunitarios, agrupaciones artísticas e instituciones sociales que contribuyen al desarrollo y la preservación del patrimonio cultural. Foto: Raúl Pupo/ Juventud Rebelde.
Todas las instituciones y organismos participan de alguna manera en el proceso de conformación de la programación cultural en cada una de las localidades.
“Estamos estimulando desde el Ministerio el taller de programación, un ejercicio fundamental para el diseño de estas propuestas artísticas y que está refrendado en las bases de la Resolución 41”, asevera Lissette Martínez.
Ese espacio debe ser cada día más horizontal, tener las puertas abiertas para todas las organizaciones y sectores de la sociedad, dónde la población tenga una voz y una presencia activa para dialogar sobre sus necesidades e intereses en las opciones culturales que se les ofrecen.  
Según la especialista: “También le damos mucha importancia a la presencia de los propietarios de espacios privados que cada día tienen una participación más activa y sistemática en la programación cultural que se desarrolla en los territorios”.
Existen experiencias positivas con vínculos de trabajo con el Inder, el Minint y el Mined en la concepción de espacios dirigidos a la primera infancia, al adulto mayor, a las casas de niños sin amparo familiar y escuelas de conducta.
Sin embargo, hay que estimular aún más la participación popular en los procesos y para que este mecanismo encaje a la perfección, debe de existir una sinergia entre los entes de la cultura y los gobiernos municipales y provinciales. Cada institución cumple un rol fundamental en este proceso.
Actividades con todos y para todos
Feria Internacional del Libro, febrero 2020. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
El quehacer cultural en Cuba tiene un reflejo en la red de instituciones que pertenecen al Mincult, con una marcada vocación y misión en el desarrollo de los procesos culturales y en la preservación del patrimonio de la nación.
Aunque está concebido que el movimiento artístico y literario llegue a todos los rincones de la geografía cubana, algunas instituciones no cumplen con la misión de la misma manera, por diversos motivos, entre ellos, materiales, infraestructura, preparación y completamiento de la fuerza de los especialistas o de la poca presencia de los artistas en los lugares.
“Hay que reconocer que el desarrollo artístico no es homogéneo en todos los municipios del país, como no lo es tampoco lo que ocurre en el interior de cada una de las manifestaciones artísticas y literarias en materia de género, de temáticas, de repertorio. Hay una gran diversidad”, explica Lissette Martínez, especialista principal de la Dirección de Programas Culturales del Mincult.
No obstante, el Ministerio, en función de que la población cubana tenga acceso a lo mejor de la creación artística y literaria, ha desarrollado una política que incluye acciones como giras culturales, concursos y festivales que se apoyan con la presencia de artistas de varios territorios en las localidades.
Y como todo lo que se hace es poco, ahora, tienen previsto fortalecer el trabajo cultural-comunitario con una presencia mayor en aquellos lugares que viven en condiciones de vulnerabilidad, dónde no hay cerca ninguna institución ni parte del movimiento artístico.
A decir de la especialista: “Se han organizado iniciativas que aún no se concretan por la situación epidemiológica. Queremos retomar la idea de esos contingentes que funcionan en tiempo de crisis como el paso de los huracanes y que deberían convertirse en espacios sistemáticos con determinada frecuencia. Hay experiencias que se han mantenido como la Guerrilla de Teatreros en Granma y las rutas artísticas por zonas montañosas de Sancti Espíritus y Cienfuegos”.
Es muy importante lograr una presencia de estos referentes artísticos y literarios en todos los lugares de la geografía del país y cada Consejo Nacional e institución cultural tiene experiencias propias.
Por ejemplo, Lillitsy Hernández Oliva, vicepresidenta del Consejo Nacional de Artes Escénicas, comenta que desde su institución existe un diseño de giras nacionales que persigue llevar las jerarquías culturales a todos los espacios del país.
“Estas giras no llegan quizás a todos los municipios durante el año, pero se hace una política de programación que permite que se pueda llegar en algún momento a todos los lugares, en todas las manifestaciones escénicas”.
Se desarrollan eventos con carácter anual o bienal, que posibilitan la socialización de los mejores resultados de la creación durante esa etapa. También abordan espacios teóricos que fortalecen los procesos de creación desde talleres, conferencias, paneles y espacios de la crítica.
En las artes escénicas se puede hablar de muchos eventos consolidados, no solo en la capital, sino en casi todas las provincias del país: La cruzada teatral Guantánamo-Baracoa; Circuba; festivales de humor como Satiricón, Barriendo el Guaso y el Aquelarre; el evento de Teatro para niños que desarrolla Teatro de las Estaciones en Matanzas; Habana Ciudad en Movimiento, Jóvenes coreógrafos en Guantánamo, Danzan2 en Matanzas, y Olorun en Camagüey en el caso de la danza; el Festival de Teatro de Camagüey, el de La Habana y el Máscara de Caobas en Santiago de Cuba; Titerando en Guantánamo; El Menjunje Teatral en Villa Clara y la Cruzada Teatral por la Ruta del Che en el Escambray espirituano y Primavera teatral en Granma, por solo citar algunos.
Por su parte, el Consejo Nacional de Casas de Cultura desarrolla el Festival de Teatro Olga Alonso con sede a la provincia de Sancti Espíritus, en el poblado de Fomento; la Fiesta de la Danza en Villa Clara; la Jornada Cucalambeana en Las Tunas; el Festival Blanca Becerra desde Bejucal en Mayabeque; la Feria Nacional de Arte Popular en Ciego de Ávila; el Festival Tierra Buena, en Tacajó, Holguín y Entre telones en la provincia de Pinar del Río.
Existe además un programa de atención al adulto mayor en todas las instituciones, principalmente en las Casas de Cultura donde se realizan talleres e intercambios, tanto ellos como público o como artistas aficionados. Hay espacios bien acogidos por la población como los que se desarrollan en los Centros de Artex y la Egrem en todas las provincias del país y una atención a este sector desde las artes escénicas en casi todos los teatros.
“A partir de la dinámica cubana hay que pensar en cómo fortalecer cada día más esa atención, el trabajo que se desarrolla con esas edades, ya no solo desde las instituciones, sino también en el espacio del barrio y la familia donde algunos de ellos no pueden llegar y trasladarse hacia las instituciones”, asegura Lissette Martínez.
En cuanto a los locales que hoy están deteriorados, Martínez afirma que existe un programa de desarrollo del Ministerio de Cultura, y a su vez, en las provincias y municipios, que comprende el plan de reparación, mantenimiento y de inversiones para el rescate de esas condiciones materiales desfavorables en muchas de las instituciones artísticas.
“El pasado año se aprobó una política para el trabajo y rescate de los cines y teatro del país que en estos años se ha visto su infraestructura deteriorada. Es una prioridad y en la medida en que las condiciones lo permitan lo iremos logrando”.
En este tema juega un papel fundamental la territorialidad, o sea el papel de los municipios en función de lograr que sus instituciones culturales cumplan con los requisitos para brindar un servicio artístico y literario de calidad que genere un confort en la población.
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Ernesto y Claudia nacieron en La Habana, en Plaza de la Revolución. Aún no dominaban a la perfección el español y comenzaron a estudiar inglés; más adelante, el francés.
Con diez años prácticamente no les interesaba ir ni al Acuario, ni Expocuba, ni al Jardín Botánico y mucho menos al Parque Lenin, pues ya habían ido tantas veces que conocían los lugares como los dedos de sus manos, incluso, sabían muchos nombres de los animales del Zoológico de 26.
Desde pequeños su mamá los llevaba al Guiñol, a las presentaciones de La Colmenita y a cuanto espectáculo infantil hicieran en La Habana. También eran asiduos visitantes en la Casa de Cultura de Plaza. Claudia bailó durante unos años danza española, tuvo la oportunidad de ser modelo y prefirió decantarse por la medicina. Ernesto está enfrascado en su meta para, en un futuro no tan lejano, ser parte del Ballet Nacional de Cuba.
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El talento artístico y el pollo del arroz con pollo: La calidad
La Carpa Trompoloco. Foto: Circo Nacional de Cuba
Lo banal y fácil no es compatible con el buen gusto. Una programación cultural a la altura de lo que se merece el público, tiene que tener obligatoriamente calidad y muchas veces la realidad dista de las aspiraciones.
“La calidad es esencial; para eso trabajamos. No debemos permitir que en ningún lugar de nuestra geografía las opciones culturales no promuevan los mejores referentes de esa realización artística y literaria, tan rica, tan diversa y con tantos valores que tiene nuestro país”,  afirma Lissette Martínez.
Cuando hablamos de ese tema hay que prestarle atención al trinomio programación cultural-crítica cultural-comunicación; tres procesos imprescindibles a la hora de incidir en esa necesidad de formación de públicos, unido a la evaluación de los catálogos artísticos.
Según Lillitsy Hernández Oliva, la calidad es uno de los elementos fundamentales, tanto en los festivales como en los espacios fijos y caracterizados, en función de contribuir de manera eficiente y efectiva a la formación de públicos y a la educación del consumo cultural.
Sobre el talento artístico, son muchas las vías en Cuba en las que se trabaja para lograr su incremento sostenido y por consiguiente, mayor variedad y cantidad de opciones. La primera y mayor es el sistema de Enseñanza Artística, presente desde edades muy tempranas en todas las provincias del país y que hace captaciones para lograr un acceso en todos los municipios. Es un sistema que tiene resultados de calidad indiscutibles a nivel internacional.
“Si hablamos hoy de niveles de calidad muy elevados de los artistas— afirma la especialista principal de la Dirección de Programas Culturales del Mincult,— lo debemos en gran medida a ese sistema de enseñanza que, a pesar de las condiciones económicas en las que ha vivido Cuba, nunca se ha detenido y todos los días se perfecciona”.
Señala también el papel que juegan las Casas de Cultura y el Movimiento de Instructores de Arte. “Es algo que debemos fortalecer mucho más para potenciar el crecimiento del talento artístico, no solo en cantidad, sino en calidad, en valores, en esa vocación de servir tan importante que debemos tener los que trabajamos o contribuimos al desarrollo cultural del país”.
Y después…..la promoción
A través de diferentes representaciones de las artes plásticas participaron los jóvenes de la UH. Foto: Cinthya García Casañas.
De nada sirve tener una rica y variada programación en los territorios si nadie conoce de ella. Es una realidad que aún faltan vías que socialicen más y mejor las actividades que proponen sistemáticamente las instituciones culturales. Nadie asiste a ninguna propuesta que no conoce.
Se ha avanzado bastante—asegura la vicepresidenta del Consejo Nacional de Artes Escénicas— actualmente existen muchísimos espacios en las redes sociales para la promoción de lo mejor de la creación y lo que realizan las agrupaciones en su espacio de presentación. Asimismo, se ha fortalecido la alianza con los medios de prensa y se ha logrado consolidar espacios de presentación en la radio. En las Casas de Cultura también sucede de la misma manera.
“Hemos financiado espacios en la televisión como teleteatros y miniseries para que tengan una presencia más orgánica, estable y sistemática y que, después, se devuelva en la presencia de ese público en las salas de teatro. Estamos insertados en La Papeleta y desde la web de Cubaescena siempre publicamos la programación teatral”, refiere Lillitsy Hernández Oliva.
Ahora, en medio de la pandemia, crearon una cartelera que se llama “La red escénica” que circula semanal y le resalta al público las mejores propuestas que, desde las redes, tienen un espacio sistemático de programación. Los eventos igualmente se han llevado a ese formato y por tanto, también los promueven desde esa cartelera digital.
Pese a la presencia en la web, aún quedan espacios vacíos en la promoción de esta programación: llegar desde formas tradicionales que siempre usaron, utilizar la figura de los promotores culturales en cada uno de los territorios, la divulgación de las carteleras físicas, las radio bases y la propaganda gráfica en espacios de gran afluencia.
De ese modo, hay que crear una sistematicidad en la programación cultural: adaptar al público a una presencia permanente en las salas e instituciones. Sucede que, aunque se hace un ejercicio de programación anual, no siempre se cumple en los territorios.
“Si esa programación no es respetada como se planifica, en la medida en la que las personas no encuentran con sistematicidad los espacios o van al teatro y está cerrado, aun cuando existan acciones de promoción, se pierde parte del público y la gente puede pensar ‘estará, no estará, iré, no iré’”, explica la especialista de Artes Escénicas.
Aunque mucho se ha hecho en cuanto a la programación cultural—primordial sí de arte se habla—aún quedan deudas pendientes por parte del Mincult  o puntos en los que se ha avanzado, pero que los resultados aún son insuficientes. El principal reto es llegar a todos los puntos de la geografía cubana, y más que llegar, ofrecer lo mejor, artísticamente hablando.
No puede ser una utopía aspirar a que todas las comunidades cubanas, estén donde estén y con las condiciones que tengan, cuenten con su propio diseño de programación cultural que incluya espacios de enriquecimiento espiritual y, además, el público pueda participar activamente de este proceso. No podemos ceder en esa labor porque la mala obra se fortalece en los espacios que deja vacíos la calidad.
Vea además:
La cultura en la hora actual de Cuba: Un proyecto en buenas manos

Una vanguardia y su pueblo en la lucha por Cuba (+ Video)

En video, el trabajo cultural en la hora actual de Cuba
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Enseñanza Artística en Sancti Spíritus: Aprendizaje a distancia

Como la enseñanza general, la artística ha retomado el intercambio con sus estudiantes mediante aplicaciones de mensajería y teléfono
Los estudiantes de la Enseñanza Artística se preparan en casa con la guía de sus profesores. (Foto: Enseñanza Artística/ Facebook)

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Con el anhelo de poder, según lo planificado por el Ministerio de Educación (Mined), asumir el curso escolar de forma presencial en el próximo mes de noviembre, la Enseñanza Artística espirituana mantiene el contacto desde la distancia con sus estudiantes.

“Los profesores de las dos especialidades —Música y Danza— que se imparten en la Escuela Elemental de Arte Ernesto Lecuona continúan utilizando las aplicaciones de mensajería y teléfono, según informó Daimirelys Navarro Hernández, subdirectora de Enseñanza Artística en el Sectorial de Cultura y Arte, en Sancti Spíritus. “Así, cuando la máxima dirección de la provincia decida que podamos volver a las aulas, estaremos listos”.

El claustro del plantel, además de su autosuperación y la de los educandos, apoya las acciones de higienización de la institución convertida en hospital para atender a pacientes en edades pediátricas confirmados con el virus SARS-CoV-2.

“El Centro Nacional de Escuelas de Arte de Cuba ya orientó los reajustes en los programas de estudio”.

Por su parte, los estudiantes espirituanos que cursan en otras escuelas del país también reciben orientaciones de sus profesores y se vincularán, junto a los tutores residentes aquí, a los diferentes centros del sector cultural.

“En relación con eso último hay que también esperar que las condiciones epidemiológicas de la provincia mejoren porque, por ejemplo, a los estudiantes de Artes Escénicas les resulta imposible integrarse a los proyectos, ya que los mismos no han podido ensayar de forma presencial ni presentarse más por medida de seguridad”.

De acuerdo con la directiva, los de la especialidad de Artes Plásticas recibieron por parte de su escuela en Villa Clara los materiales necesarios para continuar con la creación.

“Con anterioridad recorrimos todos los municipios y junto con representantes del propio Sectorial de Cultura y Arte y las filiales de la Asociación Hermanos Saíz y la Unión de Historiadores de Cubadialogamos con todos nuestros estudiantes. En esos espacios conocimos de esas y otras necesidades”.

En Sancti Spíritus se tienen todas las condiciones creadas para realizar, cuando se pueda, las graduaciones de los educandos de la Enseñanza Artística, salvo las de la especialidad de Artes Escénicas, que se harán en los proyectos de Villa Clara.

“Los próximos meses serán de mucho trabajo porque nos corresponde mantener la calidad en las formaciones, ya que en nuestras manos está el presente y futuro artístico espirituano”, concluyó la subdirectora.

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Los sueños creciendo detrás del muro: Cuando levantes piedras, piensa en mí (+ Video)

El violín ha quedado en un lado de aula o de escuela, donde convive con otros instrumentos. Son días de supuesta pausa, de largo confinamiento, y el aula, ahora, está cerrada. En medio de lo apacible, al violín y al aula le atraviesan sueños similares. La segunda necesita que le devuelvan la algarabía; el primero extraña la caña desbrozándole las cuerdas y, de cierta forma, se parece demasiado a la algarabía, también, su necesidad de contacto.
Esa imagen de soledad, esa sensación de vacío aparente, pueden ser fuertes, pero hay historias más aciagas queriendo arrebatarles el vuelo a uno y otro; queriendo negarles la música.
Cuando han faltado las cuerdas, el profesor le ha improvisado unas de cables de teléfono, o algún artesano le ha devuelto vida a las cañas para que vuelvan a recorrer las cuerdas. Y el aula ha recobrado sus mejores notas. Después de todo, se le puede quitar a un niño un instrumento, un juguete, un algo material, pero nunca —nunca— se le puede quitar un sueño… Sobre todo, si ya lo ha soñado demasiadas veces. Y, mucho menos, se le puede arrebatar la música.
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No hay escenario cerca como el que está anhelando en su regreso. Por eso  »

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