LA HABANA, Cuba.- Después de una serie de sublevaciones en la fase de grupos y los octavos de final de la Eurocopa 2024, los grandes impusieron su ley en la etapa cuartofinalista y dejaron servido un auténtico menú para las semis, donde España se las verá con Francia e Inglaterra con Holanda.
¿Cómo sacaron sus pasajes los cuatro sobrevivientes del evento? De eso van estos párrafos que siguen.
España 2 – Alemania 1
Los únicos tricampeones del torneo se enfrentaron en la final adelantada de Stuttgart, donde La Roja consiguió una impresionante remontada anímica a despecho de la muchedumbre adversa y el quehacer de una Mannschaft empeñada en retomar el buen camino.
Eran las selecciones que mejor imagen habían dado, y a lo largo de dos horas de contienda regalaron un encuentro que tuvo de todo (o casi todo). Desde la inusualmente violenta irrupción de Toni Kroos, quien debió ser expulsado de modo prematuro, hasta la accidental suplencia de un Dani Olmo que se anotó gol y asistencia, o la diana in extremis del también reemplazante Florian Wirtz.
Caliente por las declaraciones previas del exportero germano Jens Lehmann, España entró al césped en tromba y acorraló al rival, que a duras penas se las ingenió para no ahogarse en la orilla del partido. Salvada de esa muerte, Alemania alcanzó a equilibrar la situación, echó alas y plantó cerco a la cabaña de Simón, sobre todo una vez que se puso en desventaja.
Las entradas de Wirtz, que aparecía por todas partes, y Fullkrug, vencedor en cada duelo aéreo, sembraron el miedo hasta tal punto que Luis de la Fuente decidió retirar al tridente titular y (a todas luces) sugerir un bloque bajo que obsequió la iniciativa. Y no a Noruega o Gales, sino nada más y nada menos que a Alemania.
Como era de esperar, la alternativa de la timidez salió por la culata. Los teutones lograron el empate, y tres de cada dos espectadores supusieron que la suerte estaba escrita a favor de los locales. Pero entonces España probó que está hecha de materiales resistentes, le entró por los ojos a la prórroga y dictó sentencia con un cabezazo esplendoroso de Mikel Merino.
Por el camino, eso sí, no faltó la polémica: al minuto 106, un disparo a puerta de Musiala fue interceptado por la mano del laborioso Cucurella, pero el árbitro no dudó en indicar que el brazo estaba recto y hacia abajo. El estadio estalló. Luego se supo que el referee había cumplido rigurosamente las instrucciones ofrecidas al respecto por la UEFA, y que una revisión del VAR habría derivado en la anulación de la jugada por un fuera de juego anterior del propio Fullkrug.
A la postre no hubo necesidad de irse a penales, el mago Kroos le dijo adiós al fútbol en un juego que no lo vio sacar conejos, Alemania —con todo y la derrota— volvió a enseñar los dientes en un gran escenario, y España confirmó que conserva el ADN, aunque sensiblemente readecuado a los tiempos que corren.
Francia 0 (5) – Portugal 0 (3)
Habría que hurgar en los anales del fútbol para hallar un equipo que se plantara en l