Tengo en la Franja de Gaza
a un amigo sin fronteras,
que no tiene más banderas
que las de la humana raza.
Hoy vive bajo amenaza.
Vive acumulando heridas.
Vive en casas destruidas.
Vive entre el miedo y la inopia.
Y arriesga su vida propia
para salvar otras vidas.
Yo tengo a un amigo en Gaza.
Un Médico Sin Fronteras.
Con vendas, guantes, tijeras,
enfrenta cada amenaza.
Este amigo se desplaza
ejerciendo de doctor.
No alardea de valor.
No posa de héroe. Es Raúl.
De Cruz Roja, casco azul
y bandera sin color.
Yo tengo un amigo en Gaza,
joven médico español,
sin más armas que el alcohol,
las jeringas y las gasas.
Muerto a muerto y casa a casa
mi amigo habla, llora, escribe.
Es decir, que sobrevive.
Es decir, que salva gente.
Sabiéndolo, es indecente
quejarme de algo. Prescribe
mi dolor del día día,
mi problema pequeñito.
Psicológico delito
mi ombligocentromanía.
Mi amigo está todavía
en shock frente a tanto horror.
Es médico. Es portador
de vida. Es anestesista.
Raúl Incertis se alista
en el bando del amor.
Ni balas ni casco azul
Ni banderas ni fronteras.
Me quedo con tus ojeras
y con tus miedos, Raúl.
Abro mi viejo baúl
de miedos propios y lloro
de vergüenza. Ateo, oro.
Incrédulo, creo en ti.
Habla, Raúl. Cuenta. Di.
Te haremos, todos, el coro.