Empleo

El jornalero, ¿una fuerza clandestina? (+fotos)

La Ley define al ministerio de la Agricultura como el organismo rector del TCP en las actividades agropecuarias y forestales. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

Se vuelve un pronóstico periodístico determinar cuándo ocurrió el despunte masivo de jornaleros en el escenario agropecuario espirituano; todo indica que brotó a la par de la entrega de tierra en usufructo, porque, en virtud de la diversidad productiva, obliga al dueño de la finca a auxiliarse de brazos desde una relación de trabajo y pago diario, donde lo más común ha sido emplear esa fuerza eventual sin que medie, en la mayoría de los casos, la preocupación por las reglas legales.

Siempre las sitierías habían demandado brazos, sobre todo en actividades de alto laboreo manual como el tabaco, la cebolla y el riego de agua, entre otras; pero el proceso de entrega de tierra a partir de la Resolución No. 259 en el 2008 abrió de par en par la demanda de trabajo en la mayoría de las producciones y el despegue que alcanzó la provincia obedece, también, al desempeño de los obreros agropecuarios, ya sean eventuales o permanentes, reconocidos entre los que más le dan la cara al surco.

Sería raro encontrar una zona agrícola de Sancti Spíritus que pueda prescindir de jornaleros, más pendientes del salario diario que del encargo productivo del área; alrededor de la cual hay una elevada demanda, incluso, se desata en varios asentamientos una especie de competencia mañanera, donde casi siempre el productor que más alto pago ofrece puede llevarse el mayor número de obreros; quedando otros, y hasta cooperativas completas en riesgo de desatender cultivos ycosechas por falta de brazos.

También se sabe que es usual que el jornalero ponga el precio, y el campesino no ha tenido otra opción que ceder. Como en todo hay excepciones, y no pocos productores tienen alistada una determinada cantidad de fuerza fija que recibe un tratamiento más cercano a la legalidad, que hasta se vuelve el brazo derecho de la finca; sin embargo, lo predominante, lo masivo, es el eventual que hoy trabaja aquí, mañana allá, asume una tarea diaria y cobra.

Escambray se acerca al mundo del trabajador agropecuario, una figura del Trabajo por Cuenta Propia (TCP) que asume en Sancti Spíritus las variopintas labores del campo desde un perfil anónimo, ajeno casi siempre a las reglas legales, sujeto a pagos que van cuesta arriba y encarecen costos; también esquivando contribuciones sociales que lo excluyen del derecho a la jubilación.

Por ahí hay quien se cree que somos un trapo; sin embargo, los campesinos necesitan también de nosotros”, dice Delvys Álvarez. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

OBREROS DEL DÍA A DÍA

“Lo que más he hecho en mi vida ha sido trabajar con los campesinos; no voy a mentir, no me he ocupado de hacer papeles, ni sé cómo hacer los trámites; no es que esquive el impuesto, es que lo mío ha sido el campo, estoy metí’o en la finca hasta los domingos; reconozco que sí hay que legalizarse porque es para el bien de uno y mi futuro”, revela Delvis Álvarez Méndez, un obrero de la zona del Entronque de Guasimal, cerca de Sancti Spíritus.

“Se dice por ahí que si el jornalero cobra caro, te aseguro que trabajo mucho; mira, este productor —Liesliet Pérez Rodríguez— me paga 100 pesos la mañana y si estoy por la tarde, 50 más, creo que compensa mi esfuerzo, más otras atenciones que me brinda. Por ahí hay quien se cree que somos un trapo; sin embargo, los campesinos necesitan también de nosotros”, dice Álvarez Méndez.

Belkis Durán Pileta, una obrera eventual que acude a estas labores por ganar el dinero, está ajena también a la formalidad del proceso. “Nunca me he inscrito en nada, sé que no voy a tener jubilación, pero si no lo hice de joven, después de vieja para qué inscribirme”.

Con los pies en la tierra, Liesliet Pérez Rodríguez, quien para más aval es el presidente de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Paquito Rosales, enclavada en el Entronque de Guasimal, esgrime su criterio: “Con la diversificación productiva de hoy y los medios de producción rústicos, en esta zona es imposible que un productor solo pueda dar abasto en la finca, hay que acudir al jornalero; si yo tuviera un tractor con una chapeadora no tendría que buscar obreros, para eso lo haría yo.

“A ellos ese dinero no les alcanza para vivir, pero yo también me veo apretado para tener determinada cantidad; puedo en una semana ganarme 6 000 pesos, y solo en el pago de los obreros se me van más de 4 000. Aquí hay de todo, cuando el campesino decide hacer una siembra necesita obreros, si están pagando en la zona 200 pesos, tiene que ir donde están y decir: ‘Vamos conmigo, que les voy a pagar 250’, de lo contrario no siembras. Otras veces es al revés y te dicen: ‘Si no me pagas tanto no voy, porque fulano me está dando tal cantidad’; es un proceso que anda solo, sobre el cual no hay control ninguno”, subraya Pérez Rodríguez.

BANAO: PLAZA CODICIADA

También se vuelve un pronóstico periodístico intentar definir los escenarios más emblemáticos en materia de demanda de obreros agrícolas; una lista donde no pueden faltar Cabaiguán, Sancti Spíritus, Taguasco y Yaguajay, por citar algunos territorios; mucho menos locaciones específicas como el granero Itabo-Jarahueca, Santa Lucía o Banao, esta última, una de las plazas más codiciadas en Cuba si de encontrar trabajo y ganar dinero se trata.

Aunque la zona ha evolucionado hacia la diversificación productiva, alrededor de la cebolla se desencadena uno de los picos de trabajo más singulares de toda la provincia, donde pueden converger en una mañana hasta 2 000 obreros eventuales y aun así falta gente, según refiere Raúl Ramírez, productor de la CCS Josué País.

Banao tiene, además, la particularidad de que arriban al lugar en época de cultivo de cebolla hasta fuerzas de la región oriental del país. “Aquí viene gente de Guantánamo, aprovechan la cosecha de cebolla, y después se van”, añade el campesino.

“El marco regulador de ese obrero eventual, no del fijo, no puede ser el guajiro”, afirma Mario Fiallo, productor y también presidente de la cooperativa Josué País. “Al campesino que va a sacar mañana 300 quintales de cebolla lo que le hace falta son los 30 obreros; los coge, les paga cuando terminan y después no los ve más. Como productor no puedo dedicar tiempo a caerle atrás a ese jornalero para que haga sus papeles legales; sí creo que alguna estructura debe acercarse más a esa masa laboral, persuadirlos de que inscribirse oficialmente es a favor de ellos y su futuro; si los multan se espantan y al final pierde el campo”, asevera.

EN CABAIGUÁN SUENA LA CONTADORA

Dicen que en Los Pinos se puede prescindir del despertador; allí una especie de subasta genera tal bullicio que hasta los gallos casi dejan de cantar, como si también quisieran oír las ofertas. “Necesito 10 hombres a 200 pesos la mañana”; “Oye, bájate y vamos para aquella carreta que están ofreciendo más”; “Vamos a probar hoy, si no mañana nos vamos con fulano que paga mejor”.

“Este fenómeno de los jornales está a la desbandada, si sigue así los productores se verán obligados a vender por fuera una parte de la producción para sacar los gastos por este concepto; o disminuir el área de siembra, como dicen algunos ya”, alerta Lázaro Hernández Armas, contador de la CCS Alfredo López Brito.

“A lo mejor alguien piensa que si los campesinos se ponen de acuerdo y fijan un precio, por ejemplo, a 150 pesos la mañana, ese jornal puede atajarse un poco; pero siempre hay quien tiene más solvencia o una cosecha pico de valor y paga más alto; ahí se rompe el equilibrio, y para ese obrero que vive de eso lo que importa es ir a donde más va a ganar, entonces al productor de menos ingresos se lo come el león”, señala Marcos Bernal Rodríguez, presidente de la propia CCS.

Para un campesino diversificado —ganadería, cultivos varios, caña y frutales— como Gustavo Perdomo Ríos, de la CCS Alfredo López Brito, el asunto de los jornales se le vuelve un conflicto, como el que vivió días atrás cuando los que trabajaban en el saque de malanga se llevaban en sus jabas una cantidad muy superior a la que él generosamente les autorizó; “como si darles gratis desayuno, merienda, almuerzo, pagarles 200 pesos, buscarlos y llevarlos en la carreta fuera poco.

“A mí no me gusta este sistema de jornalero y salario, eso tiene un costo muy grande para mí, queda menos utilidad; lo otro es que ese obrero apenas resuelve su vida con este problema de alterarse los precios en todas las cosas; cuando se dispara el arroz a 40 pesos la libra, entonces ellos te piden más salario para costear su vida. Mira, si me ajusto a lo que podemos hacer mi hijo y yo, esta finca quedaría, si acaso, para el autoconsumo de nosotros; por eso hay que morir con el jornalero”, agrega el campesino.

Con 37 años de edad, Nordis Reyes Castillo es obrero fijo en la finca del productor Perdomo Ríos, pero sin inscribirse aún como trabajador por cuenta propia. “Trabajé un tiempo con el Estado y ahora me giré para la agricultura, me falta ese paso, te puedo asegurar que tengo interés en legalizarme, me interesa el día de mañana un retiro y es bueno estar legal; ahora, si me facilitaran esos trámites aquí en la zona eso me ayudaría mucho”, refiere.

Julio César Rodríguez, integrante de la cooperativa Alfredo López, productor de tabaco y cultivos varios, profundiza en esta realidad: “Esta fuerza se encarece mucho en Cabaiguán porque es escasa y hay muchas producciones; son personas que tienen en este oficio su centro de trabajo, ni pensar en producir tabaco tapado sin utilizar a los eventuales; lo que pasa que no puedes mirar solo los 200 pesos del jornal, a mí me sale el costo de cada obrero a 314 pesos diariamente; no sé hasta dónde los productores resistiremos eso, porque ahora mismo la ficha de costo del tabaco sol en palo nos da pérdidas”.

Ernesto Conde San Martín, también obrero asalariado desde la función de jefe de una brigada de eventuales, reconoce que eso fue un proceso espontáneo por localidades. “Hay brigadas para saque de chopo, siembra de cebolla, de ajo, para labores en tabaco…; entonces el campesino te contacta y garantizas 15 o 20 días de trabajo; luego aparece otra demanda, y así. No estoy inscrito, soy eventual, porque si me pongo legal y pago contribuciones el año entero, después en temporada muerta, cuando no ingreso nada, ¿qué hago?; claro, asegurar una jubilación sería una cosa lógica”, expresa.

Muchos de esos que trabajan en los campos fueron anteriormente trabajadores asalariados del Estado, y ahora lo que deben es seguir completando su vida laboral hasta que les llegue la edad de retiro. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

PAUSA EN LOS TRÁMITES

Como mismo está diversificada la Agricultura espirituana, así están los criterios, y desde cualquier portillo que se mire el asunto se advierte la pausa en los trámites legales. Así lo precisa Gustavo Alcantara Benítez, subdirector de Atención y Control al Trabajo por Cuenta Propia en la Dirección Provincial de Trabajo.

“Está obligado por la ley a inscribirse como trabajador agropecuario todo el que trabaja con un usufructuario, tanto de forma permanente o eventual; en toda la provincia apenas están inscritos 412 hasta inicios de julio; en cambio, se sabe que el potencial es muy alto si miramos que en el territorio los usufructuarios sobrepasan la cifra de los 10 000 y una gran parte utiliza esta fuerza, de manera que mayoritariamente se está ejerciendo la actividad de forma ilegal”, detalla Alcantara Benítez.

Sin demeritar la importancia de la contribución tributaria, tal vez el punto más sensible alrededor de este comportamiento laboral, apunta al derecho a la jubilación, una humana arista donde pone el énfasis Adriano Abreu Jiménez, director de la Filial Provincial del Instituto Nacional de Seguridad Social.

 “Muchos de esos que trabajan en los campos fueron anteriormente trabajadores asalariados del Estado, y ahora lo que deben es seguir completando su vida laboral hasta que les llegue la edad de retiro. Se debe entender que la Seguridad Social no es solo la jubilación, es también el beneficio de los servicios médicos, educacionales y otros, y la mayoría de estos obreros eventuales no están contribuyendo a su retiro, algunos hasta alegan que no quieren pensión; sin embargo, disfrutan a diario de esas facilidades.

 “Esta figura laboral es libre y si no se afilia a este Régimen Especial, en la práctica no existe, y la implicación futura es que se queda desprotegida para un pago de jubilación; no se justifica que esos obreros vivan al margen de estas normas”, expone Abreu Jiménez.

Aunque hay un grupo acogido a la legalidad, la mayoría camina por otras guardarrayas; mas, lo cierto es que el mundo del jornalero apenas se mira de forma individual, si salen a relucir es porque son muy útiles, imprescindibles.

Se trata de sacar del anonimato esa fuerza que labra la tierra y para la cual existe una nomenclatura laboral, ya que tiene elevada incidencia en los costos, en las atenciones culturales, los rendimientos, la crianza y las producciones. Alrededor de esos obreros gira uno de los grandes desvelos de los productores, quienes en no pocos casos han tenido que vender producciones a mayores precios para no ahogarse en ese mar de gastos.

Se trata de una masa laboral que si se aparta del surco se deprime la Agricultura en Sancti Spíritus; hablamos de un conglomerado humano que bien merece atención y traerlo al sendero de la legalidad para bien propio y el de la familia.

Belkis Durán Pileta ha preferido trabajar sin prestar atención a los trámites legales. (Foto: José Luis Camellón/ Escambray)

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Sancti Spíritus ante el reto de crear empleos

En los últimos tiempos la industria del tabaco ha asegurado empleo a muchas personas. (Foto: Vicente Brito/ Escambray)

El dato de que unas 4 446 personas recibieran un empleo desde enero hasta ayer viernes en Sancti Spíritus —de ellos alrededor del 25 por ciento jóvenes— ofrece una medida de cómo marcha la ocupación laboral a raíz de la implementación de la Tarea Ordenamiento; la mitad se ha empleado en el sector estatal y la otra ha ocupado puestos en áreas del trabajo por cuenta propia, las Cooperativas de Producción Agropecuaria, las de Créditos y Servicios y las Unidades Básicas de Producción Cooperativa.

Sin embargo, tal comportamiento no debe verse con mucha complacencia porque, si bien la cifra no es despreciable, tampoco refleja otro matiz muy singular y retador para la provincia: las ofertas de trabajo disponibles hasta hoy satisfacen solo el 10 por ciento de las solicitudes, con la peor situación en los municipios de Taguasco y Fomento.

Yaiselín Quesada López, subdirectora de empleo en la Dirección Provincial de Trabajo, precisó a Escambray que existe más demanda que plazas disponibles, y a ello se une que no todas las ofertas son del agrado de las personas.

“Hay un grupo de plazas que en las condiciones actuales no se pueden cubrir, otras por existir bajo nivel de actividad; de manera que se han ofertado plazas acordes con las necesidades del territorio, a opciones que han aparecido; por ejemplo, en Salud, se ha ubicado personal en función del enfrentamiento a la COVID-19, también en la Agricultura, sobre todo en escogidas de tabaco”, señaló.

Quesada López detalló que prevalecen en la provincia 457 plazas por cubrir. “Tenemos empleos de custodios, de economía, contabilidad, aunque la mayoría son de operarios, de servicios, plazas obreras; también hay ofertas para los cayos enoficios de la construcción; en cambio, las personas vienen interesadas mucho en puestos en la producción, en fábricas, pero es algo en lo que hoy no se puede satisfacer esa demanda por las limitaciones productivas que conocemos; si un sector como la Industria Alimenticia tiene trabajadores interruptos es imposible emplantillar nuevas personas”, expresó.

Aunque ningún municipio escapa a este comportamiento de responder mejor al empleo que se solicita, el panorama más apretado se encuentra en Fomento y Taguasco. “La provincia necesita buscar todas las opciones de empleo en ambos sectores, todo lo que pueda dar fuente de trabajo”, dijo Yaiselín Quesada.

Asimismo, señaló los proyectos de Desarrollo Local como una de las vías que deben explotarse. “Es un reto lograr una oferta de empleo que responda más a lo que la gente busca y no solo a lo que se oferta, porque hoy está en dependencia de la necesidad que se tenga, no existen las posibilidades de otros momentos en que Sancti Spíritus fue una provincia de mucho empleo y opciones”, subrayó la funcionaria.

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Madera plástica y el tejido empresarial necesario en Cuba

Un emprendimiento dinámico para la producción de bienes, basado en el conocimiento y el talento que se forma en Cuba.
Foto: Tomado del perfil en Facebook de Plástico Bahamonde

Existe un consenso bastante extendido acerca de la imperiosa necesidad de dinamizar los resultados de los actores económicos en Cuba, en tanto creadores de riqueza, para enrumbar al país por una senda de crecimiento, transformar la naturaleza de su inserción en el entorno internacional y superar el persistente déficit de oferta de bienes y servicios que ha caracterizado a la economía cubana por no pocas décadas.
En medio de tan complejas circunstancias internas y externas en las que transcurre hoy la vida de cubanas y cubanos, esta necesidad resulta aún más evidente.
Si bien en diferentes documentos del proceso de cambios del modelo económico desde su inicio formal hace ya 10 años, y en sus actualizaciones (la última de ellas en el 8vo Congreso del Partido) se hace referencia a la necesaria diversidad del tejido empresarial en Cuba, con el rol protagónico de la empresa estatal, lo cierto es que los cambios requeridos y el fomento e interrelación entre estos actores no han avanzado con la velocidad ni la consistencia necesarias.
Entre otras razones, por la secuencia y prioridades en las transformaciones. Los costos de oportunidad por dilatar las transformaciones en el nivel del tejido empresarial son evidentes.
De hecho, las Bases para el Plan hasta el 2030, aprobadas en el VII Congreso del PCC, si bien enunciaban desde una perspectiva general los pivotes y sectores líderes del desarrollo, no hacían mención a la necesidad de conformar agendas de desarrollo del tejido empresarial ni aumentar la capacidad empresarial del país como soporte para lograr las aspiraciones contenidas en la visión de la nación.
Dicho de otra forma, el considerar la dimensión empresarial en el proceso de desarrollo, con sus diferentes actores y nexos, de conjunto con los niveles territorial, sectorial y nacional.
El sector no estatal
Marchas y contramarchas en los límites de actuación, un enfoque restrictivo en el otorgamiento de las licencias para ejercer el mal llamado -en no pocos  casos- Trabajo por Cuenta Propia, mercados mayoristas que no pasaron de anuncios, experimentos sin conclusión, cooperativizaciones forzosas,  amarras sin soltar desde el sector estatal,  ambiguedades en disposiciones que dejan espacios para la alegalidad  y prejuicios, han caracterizado el relanzamiento de los actores del sector no estatal.
Y sin embargo, se mueven. Basten los   ejemplos de resiliencia y aportes de varios de estos actores en el combate contra la pandemia, expuestos en medios nacionales y en foros de emprendedores y académicos.
Un ejemplo muy reciente que da pie al título de estas líneas también lo ilustra en buena medida, y muestra cuanto puede hacerse, aún en medio de estas circunstancias.  (Granma, 6 de julio de 2021 p.1). El reportaje trata de un emprendimiento en Las Tunas para la fabricación de madera plástica.
Las claves del proyecto: la fabricación de una extrusora – máquina industrial para la obtención del producto- el trabajo en equipo multidisciplinario de jóvenes profesionales, los encadenamientos con una empresa estatal  del territorio como proveedora de la materia prima reciclada y la vinculación con la Universidad tunera.
O sea: investigación y desarrollo, innovación, un emprendimiento dinámico para la producción de bienes, basado en el conocimiento y el talento que se forma en Cuba, encadenamientos con actores estatales, reciclaje y protección del medio ambiente, potencial para sustituir importaciones, aplicación en prácticamente todos los sectores de actividad.. .. ¿acaso no es esa la empresa que necesitamos?
Interrogantes
Me hago varias preguntas, volviendo al ejemplo: ¿Acaso no hay alguna empresa estatal, de alcance nacional incluso, que podría haber hecho lo mismo que hizo el gestor del proyecto ? ¿Detectar esta necesidad, convertirla en un proyecto y poner a un equipo de sus profesionales a gestionarlo, involucrar a otras entidades, buscar colaboraciones, y un largo etcétera? ¿Acaso los emprendimientos empresariales sólo pueden ser privados, comenzando desde cero, con una empresa totalmente nueva?
Aunque narrativas más extendidas lo sostienen, el emprendimiento empresarial no es sólo privado, ni sólo en empresas de nueva creación.
En los últimos tiempos, se han adoptado varias decisiones encaminadas a fomentar un contexto más propicio para un mejor desempeño e interrelación de los actores económicos. Son expresión de ese propósito el cambio de enfoque respecto a las licencias para el trabajo por cuenta propia, su acceso al comercio exterior – mediante empresas estatales- , las 43 medidas dictadas para aumentar la autonomía de las empresas estatales, las relativas a la comercialización de productos agropecuarios y más recientemente las bases para la creación de Pequeñas y Medianas Empresas y el relanzamiento de las cooperativas, con trabajos en proceso para crear nuevos marcos legales.
Recientes declaraciones de la dirección del país, sin embargo, apuntan a que en el caso de las empresas estatales, no se producen las reacciones esperadas ante las decisiones dirigidas a ellas. Ello amerita un análisis posterior. (2021)

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La pasión de crear (+fotos y video)

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El trayecto se torna interminable. De un lado a otro de la carretera nos saludan campos abiertos; apenas algunos campesinos de las zonas cercanas parecen moverse por la comarca.

Mas, entre conversaciones logramos vencer los 32 kilómetros que bastan para llegar desde Yaguajay hasta la comunidad de Nela, uno de los sitios más apartados de la geografía espirituana.

Al arribar parece que chocas con el fin del mundo por esa ruta. Sin embargo, mucho hay para contar sobre estas áreas, testigos de la otrora producción cañera y de la actividad ganadera que tiene lugar aquí. Las personas son humildes, discretas, de esas que amordazan las palabras y no las sueltan hasta que sea preciso su uso. Todo en Nela parece mágico.

No obstante, no será la distancia la que impedirá que esta comunidad florezca. Tanto es así que desde hace dos años ha visto crecer el Proyecto TCP Nela, una idea que materializa el joven trabajador por cuenta propia Dairon Fernández Rivero, el cual se dedica, en la actual etapa, a la confección de conjuntos sanitarios para apoyar el enfrentamiento a la COVID-19 en tierras espirituanas y más allá de sus fronteras.

Con la creación del taller las féminas de la comunidad encontraron empleo. (Foto: Francisco Aparicio Iglesias).

EL TALLER, UNA FUENTE DE EMPLEO

Cuando Dairon imaginó este Taller de Confecciones, en lo primero que pensó fue en las mujeres de Nela. Y es que la mayoría de ellas, desprovistas de empleo ante la desaparición del antiguo central Aracelio Iglesias, fungían como amas de casa sin otro oficio que cargar sobre sus hombros las tareas domésticas.

Fue entonces cuando muchas se incorporaron a este trabajo sin apenas saber coser. El conocimiento se adquirió en la práctica, de la mano de aquellas experimentadas en el oficio. Bien lo sabe Susana Ortega López, quien a sus 59 años de edad asumió la preparación de las féminas.

“Ninguna de las muchachitas sabía coser. Yo las enseñé y hoy ya hacen de todo. Esto ha sido lo mejor que me ha podido pasar, es una maravilla. Estoy mejor aquí que en mi casa”, narra Susana.

Si bien el taller se encuentra inmerso en la confección de conjuntos sanitarios dirigidos a la batalla contra el coronavirus, también se dedica a la elaboración de guantes artesanales, ropa de trabajo, uniformes ejecutivos, capas, forros de colchones impermeables, así como petos de protección para la industria.

“A raíz del segundo rebrote de la COVID-19 se recrudece la situación y aparecen más centros de aislamiento en la provincia y en el país. Desde Holguín llegan a mi taller en busca de los medios de protección para el personal que labora en estas instituciones y, ante este escenario, intercambio con las máximas autoridades del Partido en la provincia, quienes me autorizan a brindarle a este territorio sobrebatas, gorros, nasobucos y botas para el salón, piezas que continuamos priorizando hasta la fecha”, destaca Dairon, el guía de la iniciativa.

El Proyecto TCP Nela, cuyo nombre, a decir de Fernández Rivero, responde al protagonismo de esta comunidad, acoge a 15 trabajadores, quienes lograron confeccionar en el transcurso de 45 días, por solo citar un ejemplo, 4 000 conjuntos sanitarios y 2 400 sobrebatas para Holguín y Sancti Spíritus, respectivamente. Un récord que se debe al empeño de quienes permanecen durante horas detrás de las máquinas de coser.  

Los trabajadores también confeccionan capas de agua. (Foto: Francisco Aparicio Iglesias).

EL AJETREO NO SE DETIENE

Si María Elena Torna Cebreiro desafió la máquina eléctrica que le pusieron delante cuando empezó a trabajar fue porque concientizó la importancia de su empleo y el aporte del mismo. “Sabemos que estamos cooperando con la situación sanitaria que enfrenta el país. Nuestra misión es no detener las máquinas y hacer más cada día”, comenta.

A pesar de un 2020 coronado por una pandemia y un 2021 con serias limitaciones económicas, el Proyecto TCP Nela no ha dejado de laborar. Gracias al encadenamiento productivo que mantiene con la Empresa de Servicios y Aseguramiento de la Salud en predios espirituanos comercializa sus producciones en el territorio y en Holguín. 

Tras la implementación de la Tarea Ordenamiento el proyecto se oxigena a partir de importaciones que le permitirán posicionarse en el mercado nacional.  “Este proceso viene a garantizar el crecimiento del taller. Con la apertura de importaciones adquirimos materias primas como tejidos y polilona, esta última empleada en la confección de capas.

“La Tarea Ordenamiento ha posibilitado que se reconozca al trabajador por cuenta propia como una figura jurídica en todo el sistema económico y se ha visto, además, como una alternativa para apoyar la economía del país”, refiere Fernández Rivero.

Con estas luces se pretende expandir esta iniciativa. “Tenemos proyectado crear una pequeña tienda para la venta de estos productos, ya sea para los habitantes de la comunidad como para las empresas. También procuramos incorporar el calzado artesanal y ejecutivo de trabajo, así como incrementar y diversificar las producciones”, concluye. 

“Este taller es una fuente de empleo tremenda para Nela”, subraya René Fernández Hernández, quien cambió la construcción por las labores creativas del centro. Desde aquí materializa su aporte y eso lo tiene feliz.

Igual lo está esa comunidad apartada de la geografía yaguajayense que, entre los vestigios de la otrora producción cañera, el ganado y la agricultura, también reserva espacio para las confecciones. Desde aquí las manos de mujeres y hombres se entretejen para impulsar la economía de un país con la pasión de crear.

Los conjuntos sanitarios tienen como destino las provincias de Sancti Spíritus y Holguín, destaca Dairon Fernández Rivero, gestor del Proyecto TCP Nela. (Foto: Francisco Aparicio Iglesias).

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