Emancipación

Por nosotros mismos

Un amigo tuvo que apelar a una historia para explicar a otro, que no lograba descifrar las inobjetables estadísticas de la agresión económica, el peso del bloqueo. Lo puso al borde de un pozo, con  manos y pies atados, un peñón sobre la cabeza y lo lanzó al agua. Cuando se estaba ahogando, le dijo: «Si mueres es por tu culpa, así funciona el bloqueo».

No hicieron falta más palabras para entender el sentido de la fábula, pero quedó una duda. ¿Y lo que llaman bloqueo interno? ¿Qué hay con la matriz de opinión de una práctica de gobierno embriagada de propaganda y triunfalismo? Bastó una invitación para que repasara el día a día de quienes, para decirlo con una imagen prestada al poeta, están en la línea delantera empujando un país. Oídos pegados a lo que dice la gente, lucha implacable contra trabas y demonios, contra la inercia, el inmovilismo y la insensibilidad. Rectificaciones oportunas. ¿Que no todos tiran con igual intensidad de esa cuerda? ¿Para qué estamos tú, yo, nosotros, aquel, aquella, cientos, miles, millones si no para incitar desde el ejemplo, convocar desde la participación, batallar por la Patria?

Ah, pero entre las orejas peludas que por estos días asoman, se observa una que incita a la búsqueda de salidas políticas y constitucionales, como si una no formara parte de la indómita práctica revolucionaria entre nosotros y otra no se haya hecho expresión democrática de la abrumadora mayoría ciudadana.

Al Primer Ministro lo escuchamos decir ayer: «Este gobierno está vivo. Este gobierno no se cansa y no tiene miedo. Estamos llenos de mucho entusiasmo, aunque nos duele lo que está sucediendo. Sabemos cuál es nuestra responsabilidad, no la eludimos para nada. Estamos todo el tiempo pensando y buscando soluciones, no nos tiembla la mano en exigir. Tenemos plena confianza en el pueblo y en el futuro. Es duro lo que estamos pasando, pero lo vamos a enfrentar y vamos a ganar».

A nosotros –tú, yo, aquel, aquella, cientos, miles, millones– nos toca decir: no tenemos miedo, no nos cansamos; seamos responsables, aportemos soluciones, exijamos y exijámonos, hagamos nuestra la confianza para sobreponernos de pérdidas y caídas, para levantarnos.         

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