Domadores de Cuba

Julio César la Cruz, el capitán del buque insignia

Julio César la Cruz es todo confianza e ímpetu. Foto: David Ramos/Getty ImagesVer pelear a Julio César la Cruz provoca una especie de hipnosis increíble. De momento está en una esquina, baja la guardia, mueve rápido los pies y enseguida reaparece en otro lugar del cuadrilátero. Un momento después sus puños llegan desde un sitio distinto, esquiva al contrario, mueve el torso, lo reta, entra como un rayo y enseguida se le esfuma otra vez. Es un estilo polémico, pero efectivo. “La sombra” es tetra campeón mundial y titular olímpico.
Todo eso lo ha conseguido en la última década, una época donde además disfrutó de medallas de oro en citas continentales y en la que luce con orgullo el liderazgo de la poderosa escuadra cubana de boxeo. Es el buque insignia y Julio César su capitán.
No obstante, la Cruz tiene un reto por delante: demostrar que en los 91 kg, la división a la que ascendió hace poco más de un año, puede emular todos los éxitos obtenidos en su antiguo peso de 81 kg. Para él no parece un problema.
“Necesitaba subir de categoría, porque en la anterior pasaba mucho trabajo para mantener el peso. Estoy a punto de cumplir 32 años y ya el organismo no es el mismo. Antes debía bajar 13 kilos para poder competir, pero ahora puedo comer mejor, entrenar más tranquilo e incorporar un sistema de preparación más fuerte con los ejercicios de fuerza. He asimilado bien el cambio y el aplazamiento de los juegos me ayudó”, asegura con esa voz áspera que es inconfundible para los seguidores del boxeo.
Se dice fácil, pero sostener un sistema de pelea basado en la velocidad de piernas y en la esquiva constante con diez kilogramos de más no es cosa fácil. Aun así, durante el último tope de preparación de la escuadra cubana ante boxeadores profesionales mexicanos, Julio César parecía el mismo boxeador impresionante que hace cinco años subió a lo más alto del podio olímpico.
“Cuento con un gran colectivo de trabajo para aspirar a mi segundo título olímpico. Solo pienso en prepararme y salir a buscar la victoria, porque estoy en condiciones de ganar otro título olímpico. Tokio dirá la última palabra”, dice justo antes de asumir su rol de capitán y hablar por el resto de sus compañeros.
Para el capitán de la escuadra, el boxeo cubano tiene condiciones para aspirar a más de dos medallas doradas. Conseguirlo implicaría al menos igualar los tres títulos de Río 2016, un rendimiento muy beneficioso para las aspiraciones cubanas de concluir entre los 20 primeros lugares del medallero. Según Julio César, la preparación de los siete cubanos de cara a Tokio 2020 es una de las armas para lograrlo.
Julio César es el capitán de la escuadra cubana de boceo. Foto: Buda Mendes/Getty Images.
“Desde el 31 de agosto de 2020 estamos enfrascados en un entrenamiento colectivo que nos ha beneficiado mucho, y aunque casi no tuvimos topes por la pandemia sí estamos en una forma óptima. Queremos la mayor cantidad de medallas posibles para darle una alegría a nuestro pueblo en medio de tantas cosas vividas por la COVID-19”.
Julio habla y el optimismo lo colma. Es quizás una de sus estrategias para impulsar a los suyos, para llenarlos de ese espíritu del campeón que recuerda al maestro Alcides Sagarra y del que “el capitán” prefiere no desprenderse.
“Llevo 25 años en el deporte y nunca he dejado de entrenar. Yo no me canso y siempre me preparo para la medalla de oro. Hace falta mucha concentración, disciplina, voluntad y amor por lo que se hace, pero yo amo el boxeo. Así pelee en los 300 kilogramos, siempre aspiraré al título. Par ser campeón no se puede perder, así que cada combate es como el del título”.
En su nueva división Julio César la Cruz encontrará a rivales de mucho nivel, encabezados por el ruso Muslim Gadzhimagomedov, actual campeón del orbe, así como por otros medallistas olímpicos y mundiales como el kazajo Vasili Levit, el ecuatoriano Julio Castillo o el uzbeco Sanjar Tursunov.
Todos lucen un palmarés de respeto, y entre ellos intentará colarse el estilo de pelea de un hombre que sabe cuánta responsabilidad encierra cada uno de sus golpes.
No obstante, “la sombra” prefiere hablar siempre en positivo. De hecho, acostumbrado a las victorias y a no ceder sin intentarlo, confirma un deseo justo y merecido: “si logro aquí la medalla de oro —dice—, quisiera ser el abanderado de Cuba en París 2024”. Allí lo espera Cuba para vibrar con sus golpes y asombrarse con su estilo.

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La disciplina y mis resultados: los golpes más certeros de Julio César La Cruz

Julio César: «entrenamos siempre para ganar el oro». Foto: Marcelino Vázquez

El boxeo cubano tiene ante sí el desafío de ser, una vez más, el buque insignia del medallero olímpico. Vaticinan cuatro doradas unos, quizá otros, más conservadores, no se arriesgan a fijar un número, pero como ha dicho Julio César La Cruz: «entrenamos siempre para ganar el oro».
El capitán del equipo Cuba dijo que se ha preparado en los 91 kilogramos, por lo que ya se siente adaptado, a pesar de que son diez más con relación al peso anterior, cuando fue campeón olímpico de Río-2016.
El también titular mundial, panamericano y centroamericano y del Caribe, señaló que la gira de entrenamiento, sobre todo por Alemania, sirvió para intercambiar con púgiles locales, kazajos y mongoles. Afirmó que eso le tributó a su presentación en la velada contra profesionales mexicanos en Aguascalientes, donde se le vio rápido en los movimientos y con buena dirección en los golpes, para ganarle fácilmente a Julián Pitbull, aun cuando hacía un año que él y sus compañeros no tenían un cartel internacional oficial.
Al líder de los pugilistas cubanos le recordé que, en los 91, la pegada es más fuerte y su estilo de combate ha dado lugar a opiniones divergentes. «Siempre he confiado en mi estilo, me ha llevado a triunfar y a conquistar importantes lauros en mi carrera deportiva, y no lo voy a cambiar. Para mí significa mucho ser el capitán del equipo del deporte más medallista de Cuba por 11 años, y eso ha sido posible por la disciplina y los resultados, ganándome el respeto de mis compañeros y entrenadores».
Al suspenderse el clasificatorio de las Américas, que debía otorgar 33 plazas para completar el programa olímpico, siete cubanos fueron seleccionados por el ranking para participar en el evento. La sombra, como le dicen a Julio César, consideró que es un gran reconocimiento a nuestra escuela y al colectivo en general.
Los otros cupos son para Yosbany Veitía (52 kg), Lázaro Álvarez (57 kg), Andy Cruz (63 kg), Roniel Iglesias (69 kg), Arlen López (81 kg) y Leinier Peró (más de 91 kg).

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