Disturbios

Relaciones entre Cuba y EE.UU. se mueven, pero sin avanzar

Una mujer porta una bandera de Cuba ante la sede de la embajada de Estados Unidos en La Habana, durante un acto en apoyo a la revolución. La Casa Blanca estudia aumentar el personal en su delegación, que quedó prácticamente vacía tras el cierre de los servicios consulares en 2017.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

LA HABANA, 28 jul.– El deterioro de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos se profundizó tras las protestas del 11 de julio en la isla y parecen alejarse las posibilidades del reacercamiento diplomático vislumbrado con la asunción del presidente Joe Biden.
Durante su campaña electoral, Biden prometió desmontar las que calificó de “políticas fallidas” del entonces presidente Donald Trump (2017- enero 2021) que “han causado daño en los cubanos y sus familias (y que) no ha hecho nada para promover la democracia y los derechos humanos”.
La anterior administración republicana adoptó más de 200 medidas que arreciaron el embargo que Washington mantiene contra La Habana desde 1962, y que según informes oficiales cubanos provocaron daños por más de 9000 millones de dólares de abril de 2019 a diciembre de 2020.
Limitar los vuelos únicamente a La Habana, prohibir el atraque de cruceros y restringir el envío de remesas golpeó al estratégico sector turístico, las ayudas monetarias para gastos de alimentación de numerosas familias y parte de los fondos invertidos en la creación de emprendimientos autónomos en este país insular caribeño.
Durante sus primeros seis meses, la administración demócrata insistió en que los nexos con Cuba no constituían una prioridad de su política exterior.
“No estoy convencido de que Biden haya decidido cambiar la política y cumplir su promesa de campaña”, sostuvo en diálogo con IPS el politólogo Esteban Morales.
A su juicio, el gobierno demócrata “continúa moviéndose atrás y adelante, para ganar tiempo, ver cómo nos desenvolvemos dentro de la coyuntura difícil y observando cómo sale o no Cuba de la actual situación, reforzada a partir de las manifestaciones del 11 de julio”.

(Washington) continúa moviéndose atrás y adelante, para ganar tiempo, ver cómo nos desenvolvemos dentro de la coyuntura difícil y observando cómo sale o no Cuba de la actual situación, reforzada a partir de las manifestaciones del 11 de julio”. Esteban Morales

Tras las protestas en unas 40 ciudades y otras localidades en la isla, la Casa Blanca anunció la creación de un grupo de trabajo para revisar la política de las remesas.
Trump limitó a 1000 dólares por trimestre los envíos a Cuba y en noviembre de 2020, las sanciones contra la empresa cubana Fincimex, que maneja la recepción de dinero desde el exterior, obligaron a cancelar sus operaciones en la isla a Western Union, la principal compañía estadounidense para esas transferencias.
El gobierno de Biden confirmó también que estudia el incremento del personal de la embajada en La Habana.
Los incidentes sónicos reportados públicamente por primera vez en agosto de 2017, sirvieron a Washington para justificar la retirada de la mayor parte de su personal diplomático y cerrar los servicios consulares en la capital cubana, lo que afectó la entrega de visas y los programas de reunificación familiar.
La administración Biden prevé asimismo identificar “formas innovadoras para asegurar que el pueblo cubano tenga un acceso seguro y sólido al libre flujo de información en Internet”, y prometió consultar y escuchar recomendaciones de líderes y actores cubanoamericanos.
“El sistema de sanciones unilaterales no ha empoderado a nadie en Cuba, ni va a contribuir a resolver ninguna de las quejas legítimas de quienes protestaron”, dijo a IPS el politólogo Arturo López-Levy.
Para el profesor asistente de Política y Relaciones Internacionales en la universidad Holy Names, en el estadounidense estado de California, “las protestas, hijas de la desesperación y el hambre, serían el mayor acicate para un cambio de política, más acorde a los intereses estratégicos y valores democráticos estadounidenses”.
Mujeres caminan fuera de una sucursal de la empresa estadunidense de servicios de pagos Western Union en La Habana, que debió cerrar sus oficinas en Cuba en noviembre de 2020, debido a nuevas sanciones contra la isla. El estadounidense Departamento de Estado anunció que un grupo de trabajo revisará la política de remesas hacia el país, afectadas por la restricción de envíos a Cuba impuesta por Donald Trump
Pero en opinión de López-Levy, el interés de un “segmento dominante en la administración Biden no es promover los derechos humanos en Cuba, sino ser la opción preferida del anticastrismo en la búsqueda de un cambio de régimen impuesto desde Miami vía Washington”.
El 22 de julio, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, en inglés) del Departamento de Estado anunció sanciones contra el general Álvaro López Miera, ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (Ejército), y la Brigada Especial Nacional del Ministerio del Interior, al amparo de la Ley Magnitsky de 2012.
Esa norma, dirigida contra quienes cometen abusos de derechos humanos o actos de corrupción en otros países, les prohíbe la entrada a territorio estadounidense, cancela el acceso al sistema financiero y bloquea sus posibles activos en el país.
En la misma jornada, durante una rueda de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez, consideró que las sanciones están “políticamente motivadas”, son “de poca aplicación práctica”, pero “relevantes en su carácter político y de injerencia”.
El canciller cubano remarcó que ante los acontecimientos del 11 de julio, las autoridades cubanas actuaron “con estricto apego a la ley y absoluto respeto a las normas que rigen su conducta”.
A más de dos semanas de las masivas protestas, se carece de un informe oficial sobre el número de detenidos durante el día de las manifestaciones y jornadas posteriores, en que los ciudadanos reclamaron cambios políticos y económicos, si bien también ocurrieron actos vandálicos y agresiones contra establecimientos comerciales, vehículos de la policía y particulares.

Las protestas (en Cuba), hijas de la desesperación y el hambre, serían el mayor acicate para un cambio de política, más acorde a los intereses estratégicos y valores democráticos estadounidenses”.Arturo López-Levy.

Organizaciones internacionales y grupos de la sociedad civil interna han contabilizado más de 600 arrestos debido a las protestas.
Autoridades judiciales informaron en conferencia de prensa que hasta el 23 de julio fueron procesadas 59 personas, relacionados con delitos menores como desorden público y desacato a las autoridades, los cuales implican sanciones administrativas, multas o penas de hasta un año de prisión.
Ciudadanos han pedido que se investigue denuncias sobre el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos y esclarecer los reportes sobre maltratos por parte de agentes del orden contra detenidos.
Las protestas ocurrieron en medio del agravamiento de la pandemia de covid en la isla, así como del desabastecimiento de alimentos, medicinas y productos de primera necesidad que aumentaron la situación de vulnerabilidad de muchas familias.
Para las autoridades cubanas, las manifestaciones son el resultado de una “intensa operación político-comunicacional financiada por el gobierno de los Estados Unidos”, dirigida a “alentar disturbios e inestabilidad en el país”.
El gobierno ha denunciado que el legislativo Congreso estadounidense aprueba cada año alrededor de 20 millones de dólares en el presupuesto federal para interferir en los asuntos internos de Cuba y subvertir el orden constitucional, mediante “programas de democracia”.
Una declaración conjunta de Estados Unidos y otros 20 países –cinco de ellos de América Latina- exhortó el lunes 26 al gobierno de Miguel Díaz-Canel a “que preste atención a las voces y a las demandas del pueblo cubano” y “libere a los detenidos por ejercer su derecho a las protestas pacíficas”.
Imagen de la primera ronda de negociaciones entre La Habana y Washington, tras el anuncio del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, en el Palacio de Convenciones de la capital cubana, en enero de 2015. Durante su campaña electoral, Joe Biden prometió desmontar las que calificó de “políticas fallidas” del entonces presidente Donald Trump que revirtieron el histórico y breve acercamiento bilateral.
El Ministerio de Relaciones Exteriores ha reiterado que el gobierno de Estados Unidos carece de autoridad moral para reclamar sobre derechos humanos, e insiste en que el bloqueo, como se denomina internamente al embargo, viola los derechos humanos de los 11,2 millones de habitantes de la isla.
Subraya, además, que el embargo es, de hecho, el principal obstáculo para el desarrollo cubano y es un acto contrario a la Carta de las Naciones Unidas y el derecho internacional.
“Biden hace mucho tiempo que abandonó la idea de seguir la política (de acercamiento) de (expresidente Barack) Obama. Es Cuba, superando la actual situación, la única que podría obligar a Biden a variar la táctica, quitándole la esperanza de toda manipulación”, argumentó Morales.
Tras las protestas, el gobierno cubano anunció medidas relacionadas con la eliminación de aranceles para la importación sin límites de alimentos, medicinas, insumos médicos y productos de aseo, mientras en las próximas días el Consejo de Ministros debe dar luz verde a normas que reconozcan las micro, pequeñas y medianas empresas, tanto estatales como privadas, un tema largamente demorado.
Expresiones estadounidenses de solidaridad
En este contexto, integrantes del llamado Movimiento de Solidaridad con Cuba en Estados Unidos mantienen esfuerzos por mejorar los vínculos bilaterales y aliviar las carencias del pueblo cubano.
El 23 de julio fue recibido en La Habana un primer donativo de 1,7 millones de jeringuillas, valorado en 100 000 dólares, de los seis millones de esos instrumentos con los cuales organizaciones antiembargo como Saving Lives, Code Pink y The People’s Forum, entre otras, se han comprometido a respaldar el proceso de vacunación anticovid.
Descarga en almacenes de La Habana de un primer lote de 1,7 millones de jeringuillas enviadas por Movimiento de Solidaridad con Cuba en Estados Unidos, el 23 de julio. Organizaciones estadounidenses contra el embargo se comprometieron a respaldar con seis millones de esos instrumentos el proceso de vacunación anticovid en la isla.
El propio día, el diario The New York Times publicó la carta titulada “Let Cuba Live (Dejen Vivir a Cuba)” firmada por más de 400 exjefes de estado, políticos, intelectuales, científicos, clérigos, artistas, músicos, líderes y activistas de todo el mundo quienes hicieron un “llamado público urgente” al presidente Biden para que deshaga las medidas contra la isla implementadas por Trump.
“Nos parece inconcebible, especialmente durante una pandemia, bloquear intencionalmente las remesas y el uso por parte de Cuba de las instituciones financieras globales, algo necesario para la importación de alimentos y medicinas a la isla antillana”, subrayó la misiva rubricada por expresidentes como Luiz Inácio Lula da Silva (Brasil) y Rafael Correa (Ecuador) y figuras del cine como Susan Sarandon, Mark Ruffalo y Oliver Stone.

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Cuba celebra 26 de julio sin actos masivos y en austeridad

“Ratificamos que Cuba es todos”, dijo el presidente Miguel-Canel, en una masiva manifestación de respaldo al proceso revolucionario realizada el 18 de julio en La Habana.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 26 jul.- Por segundo año consecutivo, debido a las restricciones por la covid-19, las plazas cubanas quedaron sin actos ni celebraciones por el 26 de julio, Día de la Rebeldía Nacional. Sin embargo, hay diferencias respecto al 2020: la epidemia atraviesa su peor momento y hace apenas 15 días hubo protestas públicas nunca vistas en más de 60 años.
A un año y casi cinco meses del inicio de la pandemia el país registró la víspera, por primera vez, la cota de 8.837 casos autóctonos y 80 fallecidos en una jornada, con cifras superiores a los 1.000 infestados con el virus del SARS-CoV-2 en tres ciudades: Matanzas, La Habana y Guantánamo.
La nación caribeña conmemora este lunes el aniversario 68 de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, una acción del movimiento encabezado por el líder histórico Fidel Castro (1926 – 2016) que marcó el inicio de la insurrección armada triunfante el primero de enero de 1959.
Un contexto complejo
Pocos días antes de la efeméride, tuvieron lugar al menos 19 juicios sumarios a 59 personas por su participación en las protestas callejeras del 11 de julio en La Habana y otras ciudades.
Según informaron autoridades judiciales, hasta el momento los casos procesados responden en lo fundamental a delitos menores como desorden público y desacato a las autoridades, y a parte de los implicados conllevaría medida cautelar de prisión provisional y para otros, medidas no detentivas o su liberación sin cargos.
Al respecto, el presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, sostuvo que “manifestarse constituye un derecho constitucional. El delito es incitar a disturbios, al desorden, a agredir, dañar, desobedecer y desacatar las indicaciones que van encaminadas a preservar el orden y la tranquilidad”.
Las autoridades cubanas han alertado que campañas difamatorias desde el exterior y mediante las redes sociales persiguen un estallido social masivo en Cuba y “convocar a las llamadas intervenciones humanitarias que terminan en intervenciones militares e injerencias, que aplastan los derechos, la soberanía, la independencia de todos los pueblos”.
El pasado 18 de julio, en una masiva manifestación de respaldo al proceso revolucionario celebrada en La Habana, el presidente Miguel Díaz- Canel, reiteró que la nación caribeña, está sometida al bloqueo de Estados Unidos y “bajo el fuego sofisticado de una ciberguerra que incluye ciberterrorismo y terrorismo mediático en su instrumental agresivo”.
Pero a la vez aclaró : “nada de esto que denunciamos hoy nos aparta de la necesaria autocrítica, de la rectificación pendiente, de la revisión profunda de nuestros métodos y estilos de trabajo, que chocan con la voluntad de servicio al pueblo, con la burocracia, las trabas y la insensibilidad de algunos, que tanto dañan”.
Para expertos, el momento impone a las autoridades cubanas el desafío de mantener el equilibrio entre el control de la pandemia, la tranquilidad ciudadana, impartir justicia entre quienes se aprovecharon de las protestas para delinquir y liberar a quienes se abstuvieron de acudir a la violencia.
El otro gran reto apunta a impulsar la economía, buscar soluciones para los problemas sociales acumulados e impulsar el diálogo nacional, entre otras prioridades, según especialistas   cubanos.
Iniciativas por la efeméride
Aunque no se celebran multitudinarios actos políticos y culturales, como es habitual para esta fecha, en las provincias cubanas se organizaron la víspera trabajos voluntarios e inauguraciones de obras de carácter social, entre otras iniciativas tales como:

en el municipio La Lisa, en La Habana, se entregaron dos edificios, con 30 nuevas viviendas, a familias del municipio Centro Habana que llevaban años albergadas, como parte de transformaciones de las comunidades de tránsito, uno de los programas priorizados del país cuyo déficit habitacional supera los 600.000 domicilios.
en la capital cubana fueron reparadas áreas del hospital pediátrico Juan Manuel Márquez –de referencia nacional para especialidades como neurocirugía, oncohematología y neuropediatría–, y recibió mejoras el servicio de cirugía compleja de oídos e implantes cocleares del hospital Pediátrico Borrás-Marfán.
en diferentes municipios de La Habana reabren mercados agropecuarios, comedores sociales y bodegas que se encontraban deteriorados.
la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, dando continuidad al legado de fallecido Eusebio Leal (1942-2020), inauguró salas de museos y acelera la remodelación de un comedor social en la barriada de San Isidro.
convocada por el Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), se realizan carreras virtuales, caminatas, ejercicios de preparación física, actividades deportivo-recreativas, caminatas, trotes, gimnasia, yoga, en correspondencia con lo establecido para cada territorio para el enfrentamiento a la pandemia.
debido a las restricciones por la covid-19, solo 300 invitados asisten a la gala artística con ballet folclórico, poesía y música en el Teatro Heredia, de Santiago de Cuba, recinto con 2.500 capacidades.
en Villa Clara, entre el 25 y 27 de julio, se inauguran nuevas obras y reabren otras reparadas de beneficio social, de la salud y de producción de materiales de construcción, además de entregar viviendas recién concluidas.
en Artemisa, profesores, estudiantes, artistas y autoridades, entre otros, participaron la víspera en el trabajo voluntario de siembra de 11 hectáreas de caña.
en Palmira, Cienfuegos, fueron remodeladas instalaciones como una librería, la Terminal de Trenes, una notaría y un mercado agropecuario, a la vez que en la provincia se reforzaron las ofertas de productos alimenticios en ferias de los barrios, procedentes tanto del sector estatal como del cooperativo y campesino.
en Trinidad, Sancti Spíritus, trabajadores de varias entidades, entre ellos lo de la Empresa de Conservación de Monumentos, se suman a trabajo voluntario para impulsar la producción de alimentos en áreas del Valle de los Ingenios, de la Empresa Agroforestal local.
en Pinar del Río realizan el acto político cultural en la Empresa Agropecuaria Cubaquivir, con talento artístico local, por el aniversario 68 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. (2021)

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Los sucesos del 11 de julio fueron gestados, organizados y financiados desde EE. UU.

Foto: Manuel

En febrero de 2018, siguiendo indicaciones del entonces presidente de EE. UU., Donald Trump, se creó el Grupo Operativo de Internet para la subversión en Cuba, subordinado a la cia.
Era un nuevo paso, considerado imprescindible, para dominar el ciberespacio cubano y pasar a una etapa superior en la estrategia de subversión contra la Revolución Cubana.
La cruzada propagandística organizada por el Grupo Operativo se ha caracterizado por una coordinada puesta en funcionamiento de todos los instrumentos a su alcance para lograr, como objetivo central, la demonización del adversario y justificar su destrucción total, como han hecho en tantos lugares del mundo.
Como parte del plan de la Casa Blanca, que contemplaba pasar a acciones más severas contra Cuba, luego del «fracaso», proclamado por la ultraderecha, de la política seguida por Barack Obama, la administración Trump aplicó más de 243 medidas para «cerrar» el bloqueo y asfixiar a la Isla.
Se trataba de una verdadera terapia de shock dirigida a desalentar cualquier resistencia y quebrar la fe de las personas en el futuro.
Parte importante del plan era comenzar a «calentar la calle», como indica con absoluta precisión el manual de Gene Sharp, con acciones como las ocurridas en el barrio de San Isidro o las provocaciones frente al Ministerio de Cultura y otras instituciones.
La COVID-19 les vino de «maravilla» a los enemigos del pueblo cubano. Por supuesto que no podían dejar de aprovecharse de la pandemia y del sufrimiento que podría causar.
Según los cálculos de los autores y patrocinadores, todo estaba listo: con los millones destinados para la subversión pagaron a mercenarios, cibersicarios y delincuentes, repitiendo el guion de Irán y de Bolivia en 2019.
Durante los últimos días de junio, ya bajo el Gobierno del presidente Joe Biden –recordemos que la política de ese país respecto a Cuba es una sola–, se incrementó con fuerza en las redes la campaña de miedo y satanización, el Grupo Operativo de Internet sincronizó a todo el arsenal de medios, sitios y sicarios digitales creados o comprados.
No fue, como quieren hacer creer, un grupo en Facebook –espacio creado, como existen miles en la Isla, donde comparten las personas, se reencuentran amigos, etc.– el que promovió los sucesos del día 11 de julio en San Antonio de los Baños.
Fue una acción bien urdida desde  afuera, que contó con alta tecnología, que fue promovida por cientos de cuentas falsas, de bots y trolls, como se ha denunciado en estos días por nuestros medios. Actuaron aprovechando el descontento causado por los apagones, la escasez y el temor ante el incremento de los casos de la COVID-19.
La derrota desató la histeria de los promotores de las «protestas», los gestores e ideólogos. La maquinaria de lodo siguió andando, como títere sin hilos, dando golpes de un lado a otro, aullando muerte como fiera herida.
Los inventores de la narrativa de la indignación popular ahora quieren construir otra sobre una supuesta insurrección espontánea contra el Gobierno, que justifique la derrota y propicie la intervención extranjera en la Isla.

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Señor, líbranos de esas aguas mansas (+video)

Una vez más la narrativa anticubana hace uso de su abierta intención de contar la historia al revés.

La confesión llegó de primera mano; la pantalla del televisor trajo las imágenes de la madre Yenisley Suárez Rodríguez, quien, presa de pavor, lo primero que atinó fue a cubrir con su cuerpo el de su hija Aitana, cuando un diluvio de piedras y de terror cayó sobre los ventanales y paredes del área materno-infantil del Hospital Julio Aristegui Villamil, de Cárdenas, Matanzas, el día 11 pasado.

Niños y madres buscaron refugio en los baños; otros, debajo de las camas. La denuncia tampoco llegó de segunda mano; las imágenes trajeron la condena del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante miles de habaneros congregados en la explanada de La Piragua el 17 de julio.

La narrativa anticubana, construida en redes sociales y por los medios que tradicionalmente han experimentado fobia por la Revolución, en su abierta intención de contar la historia al revés ha dilapidado espacio en su objetivo de presentar como “pacíficas” las protestas ocurridas en localidades de la isla el 11 de julio.

Solo que el calificativo de “tranquilas” padece la fragilidad de las vidrieras de las unidades comerciales apedreadas, pertenecientes a las cadenas de Tiendas Caribe y Cimex, como lo documentó una reciente emisión del Noticiero Estelar de la Televisión Cubana.

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Previo a la alocución especial el día 11 de Díaz-Canel a través de la cadena nacional de radio y televisión, el vandalismo ya había campeado en 19 tiendas de las referidas entidades. Durante la comparecencia del mandatario cubano y después de esta, 25 establecimientos conocieron, igualmente, de una versión actualizada de los actos de piratería en tierra firme: más que robo, fue saqueo de esas unidades; en la huida, cargaron lo mismo con un televisor de pantalla plana, que con un split.

En medio de la orgía de violencia, nada quedó en pie —por ejemplo— en el servicentro Brisas del Mar, en Cárdenas, relataron al periódico Girón el administrador y una cajera, quienes apenas tuvieron tiempo para recoger el dinero en efectivo, guardar algo de la mercancía y refugiarse en el sótano, cuando la turba abalanzó toda su ira y su indecencia contra la unidad y desvalijó estantes y exhibidores. Horas después, el ambiente seguía enrarecido por el vaho a sudor y el vodka consumido durante el asalto.

Al cartografiar los hechos, la verdad lleva a sostener que el odio vertebró las manifestaciones antigubernamentales, a pesar de que la prensa hegemónica intenta aplicarles torpes brochazos de pasividad; a pesar de que las fotografías y videos de carros policiales virados a mano limpia (¿limpia?) prueben lo contrario.

Más de una historia han narrado los medios públicos cubanos acerca de la ojeriza y la virulencia con que obraron no pocos protestantes; actuar denunciado por un reportaje televisivo que testimonió cómo uno de los delincuentes amenazó con extraer la gasolina de un carro patrullero para luego incendiar una unidad policial del municipio habanero de 10 de Octubre con los agentes y oficiales dentro.

Al examinar lo acontecido, no debe perderse de vista que el descrédito y la satanización de las fuerzas policiales han constituido propósitos claves de la campaña de manipulación mediática contra la imagen de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), acentuada durante la pandemia de la COVID-19 y articulada a un objetivo supremo: talar el proyecto político cubano.

Fomentar aversión hacia la PNR, que desemboque en conductas violentas contra esta fuerza, constituye libro viejo, aplicado con éxito en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; proceso desmontado analíticamente en el libro Manipulación de la conciencia, por el intelectual ruso Serguei Kara-Murza, quien habla de la creación del “mito negro sobre la policía”.

Ello podría explicar los malsanos fines de los grupos antisociales y delincuenciales que intentaron dirigirse a la estación de la policía en el consejo popular de la Güinera, en Arroyo Naranjo, La Habana, el 12 julio, para atentar contra sus efectivos y dañar la instalación.

Interceptados por fuerzas del Ministerio del Interior (Minint) y la población, los manifestantes, en su intento por evadir la actuación, vandalizaron viviendas, incendiaron contenedores y afectaron el tendido eléctrico; no les bastó y agredieron con armas blancas, piedras y objetos contundentes a los agentes y civiles en el lugar. Varios ciudadanos resultaron lesionados, incluidos agentes de la autoridad, y uno de los participantes en los disturbios falleció lamentablemente, según nota informativa del Minint.

No fue la única institución policial que las protestas tuvieron entre ceja y ceja. Recuérdese que el día 11 todo comenzó por San Antonio de los Baños, en Artemisa, donde inicialmente un grupo de ciudadanos pretendió irrumpir en la unidad de la PNR del poblado, cuyas calles luego vivieron una revuelta antisocial, que perseguía sembrar el caos con el lanzamiento de piedras, botellas…

La atmósfera creada devino manjar para la operación político-comunicacional, urdida bajo la etiqueta #SOSCuba y eslabonada como parte de la guerra no convencional, promovida por el gobierno de Estados Unidos, que incluyó llamados al estallido social y la construcción de matrices de opinión sobre la existencia de un clima de ingobernabilidad en Cuba, fracaso de las políticas públicas y falta de consenso a favor de la Revolución.

Eje de dicha operación mediática lo constituyó la compañía ProActive Miami Incorporations, surgida en junio con el espaldarazo de los fondos estaduales de la Florida, sede del pensamiento más conservador y neofascista anticubano, expresado tanto en las esferas de poder como en individuos, a voz en cuello en las redes sociales. Y hay que decirlo, aunque huela a lugar común.

Así, habría que referir la entrevista ofrecida a la cadena Fox News recientemente por el alcalde de Miami, Francis Suárez, quien abogó por un bombardeo a la Mayor de las Antillas.

Habría que mencionar la solicitud dantesca a una internauta, vía Facebook, de Yudmila Barroso Almanza, radicada en suelo norteño: “Si golpeas a un niño, que se le vean marcas y subes un video diciendo que fue un policía, te daré 200 (dólares)”.

He buscado y releído sitios digitales dependientes —de la moneda verde— y otros de las grandes transnacionales mediáticas, y no acabo de encontrar una mera alusión al citado diálogo, difundido en varias oportunidades por la Televisión Cubana.

Ello sí, lo mismo del lado de acá del Atlántico, que, del otro —a fin de cuentas, gracias a Internet, el océano es un charquito, que se cruza de una zancada—, las susodichas plataformas, en un tono discursivo monocorde, persisten en presentar a la opinión pública mundial como “pacíficas” las protestas, y permanecen a la caza del menor suceso posterior asociado a estas —como las supuestas listas de desaparecidos— para brindarle cobertura en tiempo real.

¿Cuánta envidia de la instantaneidad de la noticia, constatada hoy, sentiría el almirante Cristóbal Colón, cuyas cartas a los reyes de España tardaban en llegar a tierra ibérica lo que un viaje en carabela? Un motivo me espolea la comparación: la rapidez con que la “troica” mediática española (El Mundo, ABC y El País) abordó los disturbios en Cuba y la insistencia de mostrar a los protagonistas del desorden público como víctimas de la “dictadura”.

En sus páginas, jamás habrá cabida para describir a aquella niña caminando sobre los vidrios en una tienda vandalizada de Cárdenas. Tampoco existirá para relatar, como lo hicieron los colegas de Girón, la historia de Mercedes Hernández Morgan.

Todo sucedió cuando corrió a auxiliar a una muchacha, agredida por los manifestantes. “En ese momento, siento que una parte de la cara se me adormeció; no sentí dolor, solo frío en la cabeza. Me toqué y vi todo nublado, la mano mojada de sangre”.

Señor, si estas fueron protestas pacíficas, líbranos de esas aguas mansas.

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La esquina de Escambray: El que calla, otorga

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Necesitamos antihistamínicos en vena. Las redes sociales se han vuelto tóxicas y parece que no hay más solución que tomar precauciones para no enfermar. Decir lo que piensas, expresar tus opiniones se ha convertido en caldo de cultivo para agresiones y linchamientos. El amor y la empatía son difíciles, muy difíciles de encontrar.

El 17 de marzo pasado comentaba que “las publicaciones con mayor carga de odio son las que mayor atención atraen y, por ende, reciben más comentarios, múltiples reacciones y son las que más se comparten”, al referirme a un estudio publicado por la revista Proceedings of National Academy of Sciences y tras analizar millones de publicaciones en Facebook.

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Es lamentable que empieces a rechazar el conectarte a cualquiera de las redes sociales, que pongas sobre la mesa la opción de abandonarlas, aunque después te des cuenta de que los algoritmos se aplican a todas, más agresivamente aquí y un poco más adornados allá.

Siempre he manifestado que cada quien tiene el derecho de expresar sus opiniones, de decir con absoluta libertad qué y cómo piensa. Pero de ahí a incitar a la violencia, al odio, a la desunión y la desidia, hay un trecho que no se debe cruzar porque te vuelve inhumano y detestable.

En los últimos días, después de los sucesos en varias ciudades del país, y quizás ante la impotencia de un sector por no conseguir que la sangre corra por las calles de Cuba, que nos enfrentemos los unos con los otros, que la intervención que piden a gritos no se ve por ningún lado, la desesperación de youtubers, tuiteros e influencers salta a la pantalla de tu teléfono. Las manipulaciones y fake news lo dejan claro.

No conozco una sola persona sensata que no se pronunciara contra la violencia, el extremismo y la necesidad del diálogo entre cubanos porque problemas hay, no hay dudas. Existen dificultades y problemas acumulados durante años, otras inducidas desde los centros de poder en medio de la mayor crisis sanitaria que se recuerde. Es totalmente lícito y respetable no estar de acuerdo, disentir, escribir y decir tus opiniones, eso no destruye si se hace desde el amor real, al contrario: une, da fuerzas, impulsa. Conozco a muchos que han expresado sus desacuerdos y están aquí, a mi lado, no han perdido sus espacios y han sabido aquilatar los desatinos. Eso habla de su estatura cívica, de su deseo de ponerle corazón a la dura realidad que todos vivimos.

Aprovechar esas debilidades ha sido el arma perfecta para quienes siguen con las maletas detrás de la puerta para cuando el “régimen cubano” se caiga. Pero si se cumplen sus pedidos de invasión y masacre, no van a encontrar lo que esperan, verán un país sin familias, sin un edificio en pie, sin nada que pueda alimentar el abrazo de la madre o el hermano, no existirá una calle por donde caminar en paz.

Hace unas horas Reinaldo Cedeño Pineda, uno de los más reconocidos periodistas cubanos, afirmaba en una hermosa crónica publicada en la radio cubana y en las redes sociales: “Nunca creí que llamar al amor fuese considerado un delito. Pues bien, algunos no quieren escuchar esa palabra. De ningún modo. Ahora resulta que es demasiado dulce o demasiado suave, para ciertos internautas. La palabra de orden es fuego, y el amor sobra.”

El viejo proverbio “el que calla, otorga” parece que ha cobrado también sus adeptos en estos días. Porque decir, expresar nuestras ideas es sinónimo de ataque mediático desmedido desde todos lados, ha roto amistades, lazos de afecto, bloqueos de cuentas y más. Para evitarlo, muchos prefieren callar, seguir al pie de la letra la vieja recomendación popular. Pero, ¿es esa la solución? ¿Es lícito permanecer en silencio mientras ves, escuchas y lees tantas expresiones de odio? ¿Se puede dormir tranquilo cuando atacan con amenazas de muerte y bombardeos?

Al preguntarle a los internautas que forman parte del grupo de Facebook La otra esquina del programa de igual nombre de Radio Sancti Spíritus si, efectivamente el que calla otorga, las respuestas nos dan una idea clara de lo que quiere el pueblo de Cuba.

“Si una persona calla y no expresa su opinión sobre cualquier aspecto o situación, refleja que está de acuerdo”. (Angeles María Reyes Agramonte)

“Es preferible callar y más sabiendo que es un gran embuste lo que nos están diciendo”. (Luisa Vázquez)

“Hay silencios que son más contundentes que las palabras”. (Mildred Obourke)

“Depende de la circunstancia. A veces yo me he quedado callada por el interlocutor no merecer la pena. Y siento es un desgaste por gusto. Pero si se trata de mis principios es otra cosa”. (Helena Carrasco Brioso)

“En algunos contextos, sí. Los refranes dependen de las circunstancias. Hay silencios parlantes, estruendos silenciosos, como decía Lezama desde el asombro que te deja pasmado o desde la rabia o la tristeza profunda que no te permiten articular palabras”. (Reinaldo Cedeño Pineda)

“Dicen… puede ser que no siempre… pero casi siempre”. (Dagne Reloba)

Callar en estos días, permitir que se posicionen el odio, la agresividad, la violencia física o sicológica es, respetando todas las opiniones, caer en la falacia del quietismo. A veces guardamos silencio para no perder la calma y no perder el tiempo en lo que no nos lleva a ninguna parte. Pero en estos días, mostrar la obra, el sacrificio y hasta el dolor de muchos por el desatino de unos cuantos, es necesario. No es repetir consignas, es decir que hacemos bien y mal. Así, repito, avanzamos.

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Mercy, golpeada el 11 de julio mientras defendía la Revolución

Mercedes Hernández Morgan, una mujer valiente de y para la Revolución. Foto: Arnaldo Mirabal/GirónEl domingo 11 de julio, Mercedes Hernández Morgan renunció a las labores del hogar, o a ver una película reposada en el butacón de la sala. Para la delegada de la circunscripción 3 no hay tiempo de descanso en La Marina, uno de los barrios que presenta un elevado número de casos en la ciudad de Cárdenas; por eso pasó todo el día dedicada a su comunidad.
“Cuando llegamos a la casa recibimos a uno de los coordinadores para preparar lo que íbamos a hacer el lunes. Ahora que se retoman las pesquisas, hay que apoyarlas, debemos prevenir los contagios. Después, él salió a comunicar lo que hablamos”.
—Mercy, parece que van a hacer una manifestación en el policlínico —dice agitado cuando regresa.
—¿Cómo? Búscame detalles a ver qué es lo que está pasando —respondo sorprendida.
“Le aviso a la presidenta de mi Consejo de Defensa. Ahí me pongo en contacto con otros delegados. Me cambié de ropa y salí para el Partido en la calle Real. Respondieron rápido, uno de los coordinadores de la zona ya estaba en el lugar indicado antes que yo.
“Nos sumamos con más gente que había allí. La manifestación llegaba con gritos en contra de la Revolución, nos llamaban mentirosos. Entonces, desde nuestra posición, tratamos de responder con la frase que nació en medio de agresiones por parte del gobierno de los Estados Unidos, en el sepelio a las víctimas del vapor La Coubre: ¡Patria o Muerte, venceremos!, ¡Viva la Revolución!.
“Llegó un momento en que me dijeron, no grites más. Vamos a ver si ellos se logran calmar. Ahí fue cuando empezaron a tirar piedras, chancletas, cascos, calderos hacia donde estábamos; a virar carros.
“Entramos en un poquito más de calor, pero mantuvimos la calma. No hubo ninguna agresividad de nosotros hacia ellos, al contrario. Les dijimos que no se dejaran provocar por esos que incitan al odio entre cubanos. Teníamos que permanecer firmes y evitar que entraran a la sede del Partido y el Gobierno”.
A Mercy le parecía contradictorio que quienes gritaban “Patria y Vida” entonaran luego el Himno Nacional, que llama a la lucha por la independencia, esa libertad conquistada hace más 60 años y que se paga con un injusto bloqueo, por no servir la Patria en “bandeja de plata” a potencias extranjeras.
“Algunos apenas sabían la letra del himno. Continuaron gritando. En cuanto llegaron más fuerzas del orden salieron corriendo. Más tarde retornaron y lanzaron piedras aún más grandes.
Corrí a auxiliar a una muchachita que enfrentaba la agresión, le dije que se corriera porque estábamos desprotegidas allí. En ese momento siento que una parte de la cara se me adormeció, no sentí dolor, solo frío en la cabeza, me toqué y vi todo nublado, la mano mojada de sangre”.
***
De inmediato fue trasladada al hospital territorial de Cárdenas. Tenía una profunda herida en el rostro, causada por el impacto de un objeto. Allí un especialista maxilofacial la atendió, suturó la lesión con cinco puntos para contener la sangre. Llevaba la ropa manchada y quería regresar a defender su país.
—Ahora tienes que hacer reposo. No puedes coger sol, ni tener emociones fuertes porque te puede provocar un hematoma —le dijo el médico.
En el momento en que Mercy se despedía, una parte del personal de Salud tuvo que dejar atrás sus labores para defender el hospital porque algunas de sus áreas también fueron agredidas con piedras. Luego supo que esos grupos violentos destrozaron varias tiendas.
“Salieron a la calle bajo el pretexto de la falta de salud y comida; sin embargo, los hechos mostraron otras intenciones. Si fuiste solo por falta de comida, ¿por qué saqueaste tiendas con refrigeradores y split? Si hay problemas con la salud y los medicamentos, ¿por qué fuiste a tirar piedras a un centro donde hay médicos que salvan vidas y enfermos, incluso niños pequeños?
“Pensar diferente es un derecho. Caer en violencia y robar, no. A eso le llamo terrorismo porque quieren desestabilizar socialmente al país y responden a convocatorias en redes sociales. Estas acciones con unas personas encima de otras, sin usar nasobuco, generan más contagios por COVID-19, más necesidad de medicinas en medio de una pandemia.
“Muchos solo se sumaron a mirar, sin tener en cuenta que podían salir dañados. Ante este tipo de vandalismo no se puede tener mano blanda, debe caer todo el peso de la ley, no por lo que me hicieron a mí, sino por lo que le hicieron al propio pueblo”.
***
Todos la conocen en La Marina. A cada rato algún vecino se asoma a su puerta y le pregunta por su salud. El domingo 18 de julio, en el policlínico, le retiraron las vendas y los puntos que cubren la herida, pero quedará la cicatriz como recuerdo de lo vivido.
“Me emocioné mucho en horas de la mañana. Un muchacho, que ni siquiera vive cerca, vino llorando a verme, indignado. Él se sumaba a defender lo que hiciera falta, no iba a permitir que esto pasara. Eso me emocionó mucho.
“Mi mamá tiene 81 años, no le he contado lo sucedido porque se va a poner muy triste. Necesito recuperarme para que ella pueda verme. Mi hija me llamó preocupada porque sabe todo.
“Nos hemos pasado estos días apoyando la vacunación. Quieren desviarnos del trabajo que hacemos para mejorar el control de la COVID-19; tenemos que lograr que los enfermos mantengan el aislamiento y reciban el tratamiento que merecen. Estoy momentáneamente fuera de combate, pero la puerta de mi casa sigue abierta para la comunidad, no tengo miedo, no voy a dejar que me amedrenten. Esta Revolución la hicimos para triunfar, no vamos a ceder ni un tantico”.
(Tomado de Girón)

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Manifestarse con legitimidad jamás entrañará atacar

Las personas que participaron en los disturbios y cometieron delitos tendrán que responder ante la justicia por sus actos. Foto: AFP

Lo primero que la Revolución hizo fue enseñarle al pueblo a leer, para que pudiera pensar. Y pensar equivale a reflexionar sobre el mundo circundante, así como contribuir a perfeccionarlo mediante el aporte creador de sugerencias o críticas en pos de enmendar desaciertos. Mucho antes de las redes sociales, el cubano era ya un pueblo opinante en grado sumo. Valoramos acerca de todo: de deportes, cine, medicina, política….
Una esquina caliente donde se discute de béisbol, se impugnan jugadas y decisiones, dice tanto del ejercicio de la opinión como asistir a una asamblea vecinal de rendición de cuentas.
En estos encuentros en las cuadras las personas emiten criterios de lo humano y lo divino: desde el hueco en el medio de la calle o del pan que ayer fue fabricado sin el peso debido. Esas asambleas, mecanismos de expresión democrática sin parangón en el resto del mundo, han curtido, entre muchos otros caminos, a los cubanos en el arte de blandir juicios con argumentos, válidos o no, pero enarbolados con civismo y decencia.
Ha sido la norma, igual, en asuntos de tan amplio interés como los debates de proyectos de Constituciones u otros temas de máxima importancia social, en los que se ha convocado a la gente, en función de articular consensos de manera colectiva. Así fue el debate del proyecto de Constitución, efectuado del 13 de agosto al 15 de noviembre de 2018.
Consciente de que su valoración importaba y contaba, nuestro pueblo comprendió que estaba participando en el ordenamiento jurídico, económico, político y social que regirían la sociedad a través de una Carta Magna que luego sería aprobada por el 86,85 % de los votos, o sea, la mayoría de la población.
Esgrimir criterios no es ajeno a la praxis social insular; pero eso no fue lo que pretendieron los disturbios del 11 de julio.
Manifestarse con legitimidad jamás entrañará delinquir, robar, violentar, atacar, vandalizar. No hay civilidad posible cuando se actúa para sembrar el caos, anulando la responsabilidad social.
Vándalos, en realidad delincuentes, fueron quienes destrozaron cristales de tiendas y hurtaron productos que no eran siquiera alimentos. No merece respeto quien asume actitudes tan deplorables, o quien se las da de bravucón y ataca a la Policía.
Sacudidos por estos sucesos a los que no estamos acostumbrados, los cubanos de bien, que somos absoluta mayoría, ya hemos dicho que, amén de ser proclives al entendimiento, no vamos a permitir que nadie vulnere nuestra sagrada tranquilidad ciudadana, conquista y herencia de la Revolución.
No habrá resquicio para tales agresiones, ni oportunidades a las que un puñado de mercenarios impongan una agenda de mentiras y violencia.

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Crónica de resistencia a una embestida «pacífica» del odio

A pesar de la amenaza, Susana sostiene, firme y en alto, el cuadro de Fidel. Está furiosa y no quiere abandonar la primera línea de defensa, allí en la sede del Comité Provincial del Partido Comunista de Cuba, en Holguín.
Minutos antes han tratado de arrebatarle la imagen y ha repelido, con energía, a quienes al inicio se presentaron con llamados a la calma, igual que los que llegan ahora.
Los hombres de este último grupo de provocadores supuestamente han aceptado no transgredir el límite indicado, pero hacen una seña a las mujeres que les acompañaban y aquellas embisten. Todo está calculado, pero fracasan en el primer asedio al edificio.
La situación cambia bruscamente. Un tumulto agresivo que apareció desde la parte del reparto Piedra Blanca logra agruparse frente a la entrada principal. Para Susana y sus compañeros ya no tiene sentido permanecer en la calle defendida minutos atrás. La decisión es apoyar a los tres agentes del orden que refuerzan, junto al custodio habitual, una de las entradas de vehículos al edificio. Evitar que ingresen por este lado se convierte en misión.
Dos motociclistas se acercan a la barrera e intentan confundir mediante la apropiación de nuestros símbolos y mentiras programadas. El más adelantado es el más activo. «Si ese estuviera vivo –señala a la foto de Fidel, que Susana levanta–  no estuviera pasando esta situación. No apoyen a Díaz-Canel (lo ofende brutalmente), y pónganse de nuestro lado. Ya en Matanzas la Policía se sumó a los que estamos en la calle. No empleen la fuerza, esto es una manifestación pacífica».
De repente hay una especie de alarido en el área frontal del edificio, donde se ha concentrado la mayoría de los que llegaron desafiantes. Le sigue una brutal andanada de piedras contra los trabajadores y funcionarios que protegen el inmueble. Los atacantes llevan las piedras en mochilas, bolsos y bolsillos. Los que ya no tienen, buscan fragmentos de losas que otros parten, coordinadamente, en la senda que lleva a la Plaza de la Revolución Mayor General Calixto García, y reemprenden la agresión.
Los provocadores buscan sangre. Desde su posición, el grupo de Susana ve a los compañeros, bajo ataque, replegarse hacia el vestíbulo del edificio. Las piedras impactan en paredes y cristales. Igualmente, dañan el parabrisas de un vehículo perteneciente a los pocos agentes del orden público que también han soportado con firmeza la embestida.
Envalentonados, unos cuantos alborotadores se alistan para avanzar hacia la edificación. Una mujer joven, en short, los arenga a no tener piedad. Es histeria pura. «Esto hay que acabarlo ya», vocifera. Otros la apoyan. Y muchos, mediante sus celulares, graban lo que sucede. Dejan constancia de su «heroicidad».  
De repente, la turba agresora emprende una de­sorganizada retirada. Alguien, entre sus filas, ha anunciado con pánico la llegada de un contingente de fuerzas del orden. Ahora los atacantes corren y solo piensan en no ser alcanzados, pero un grupo es capturado. Al refuerzo recién arribado se han incorporado los defensores de la sede del Partido, incluidos varios con heridas y otras lesiones causadas en el transcurso del brutal apedreamiento bajo el que estuvieron minutos atrás.
Una rubia que pedía linchamiento es una de las interceptadas. Les exige a los agentes del orden que la deben respetar porque es mujer. Es la estrategia de disuasión del que se reconoce perdido. La rebate una mulata enardecida que salió tras los que corren con desespero. «No la toquen, yo la conduzco», les dice a los agentes del orden. La cabecilla, completamente desmoralizada, baja la cabeza y no hace resistencia alguna.
Los ánimos siguen caldeados ¿Quién lo puede evitar? Dos policías inmovilizan a uno de los capturados. Aparecen defensores del hombre apresado. Son parte de los que se congregaron frente a la sede del Partido y aseveran que no fueron agresivos. Pero en este momento su intervención parece sospechosa. Alguien de los que ha estado en la línea de defensa del edificio los interpela: «¿Por qué no evitaron el apedreamiento?». Critican escandalosamente la actuación de las fuerzas del orden, y ya no hay dudas de que buscan llamar la atención. Son sutiles y detallistas. No se apartan del guion que elaboraron previamente.
Sobreviene una tensa calma mientras transcurre el balance de la contienda. De los que estaban en la entrada principal, se dice que Amado fue evacuado con una enorme herida en la cabeza; Neris tiene un tobillo inflamado y de una de las piernas de Teresa brota sangre. De los que aguantaron el primer ataque, en la rotonda, en el ala izquierda, se afirma que a Eddy le fracturaron un brazo, y que Salazar y Aldo, furiosos porque una pandilla de atacantes los derribó y pateó en el suelo, no quieren ponerse en manos de los médicos para permanecer en el puesto de combate.
 «Tenemos más lesionados», dice Polanco, pero muchos están atentos a los revoltosos capturados, quienes son llevados hasta un vehículo que los conducirá a una institución del orden para levantarles cargos y ponerlos a disposición de la justicia. Caminan dócilmente, sin pizca alguna de agresividad. Parece que empiezan a entender que estaban nublados por los llamados al odio hechos en las redes sociales desde Estados Unidos y otros asentamientos de enemigos de la Revolución.
Creyeron que en horas serían apoyados por tropas yanquis y hombres armados llegados en flotillas provenientes de Miami, pero en este instante saben que se dejaron llevar por delirios.
Llaman a reunirse en la escalinata frontal de la sede del Partido, donde fue más brutal el ataque. Los defensores y un grupo de compañeros recién llegados entonan las notas del Himno Nacional. Allí, en un extremo está Susana. Una sola vez se le vio sin la foto de Fidel, y fue cuando la puso a resguardo, para salir con sus compañeros tras los asaltantes en estampida. Ahora vuelve a levantarla todo lo alto que puede.

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¿Quién tiró la primera piedra?

En varias provincias del país tuvieron lugar hechos vandálicos como el que se muestra en la foto. (Foto: Internet).

Dijeron que Raúl huyó, que Camagüey fue tomado por el pueblo y secuestrado el Primer Secretario del Partido allí, que el Viceministro del Interior renunció, que las calles han estado llenas de muertos y por decir y mentir hasta nos mostraron Alejandría y Buenos Aires como si fueran La Habana.

Han dicho de todo y lo más probable es que sigan diciendo porque esa ha sido una de sus armas más recurrentes, desde que intentaron enaltecer los supuestos valores humanos de Sosa Blanco, presentaron las bandas de alzados del Escambray como defensoras del pueblo y no como vulgares terroristas, o fabricaron aquel compendio insuperable de desinformación en los días de Playa Girón, cuando según versiones de sus agencias de prensa, las fuerzas invasoras tomaron Pinar del Río y la Isla de Pinos, Fidel se dio a la fuga y Raúl fue capturado, el Habana Libre fue destrozado por los bombardeos y «el puerto de Bayamo quedó totalmente aislado».

De todo cuanto han dicho por estos días, sin embargo, existe un mentís que, por su carácter perverso, por su oportunismo y su por connotación, pudiera superar a los anteriores: vincular la violencia originada en nuestros pueblos y ciudades con el legítimo llamado que hiciera a los revolucionarios el Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, de salir a las calles a defender el país frente a lo que estaba ocurriendo.

Ahora mismo constituye una obviedad preguntar quién tiró la primera piedra el domingo 11 de julio, si en este mismo periódico, en el Noticiero Nacional de la Televisión o prácticamente en todo el sistema de medios públicos de la isla se ha venido denunciando de un tiempo a esta parte que cada lanzamiento, cada cristal, cada hecho, tiene un precio –a veces reconocido por boca de los instigadores o los propios autores materiales–, mucho más cuando se trata de objetivos priorizados como las tiendas que venden sus productos en divisas o las estaciones de la Policía Nacional Revolucionaria, por ejemplo.

LOS HECHOS HABLAN

Por las evidencias que se han logrado reunir, muchas grabadas y hasta transmitidas en vivo, el primer acto vandálico de ese día ocurrió justamente cinco horas y diez minutos antes de que el presidente Díaz-Canel iniciara la comparecencia televisiva en la que informó de la grave situación que había venido conformándose.

En otras palabras, cuando sobre las 4 y 20 de la tarde del domingo el presidente llamó al pueblo a defender el país en las calles frente al caos que se trataba de imponer –como se sabe ahora, resultado de una operación político comunicacional gestada y comandada desde la Florida con mucho dinero de por medio–, ya las piedras y los cristales volaban desde hacía rato por los aires y no precisamente como las palomas.

El comentarista Humberto López, en su espacio habitual del noticiero estelar de la Televisión cubana, realizó un detallado análisis de la manera en que vinieron sucediéndose los hechos vandálicos de ese día, en particular los emprendidos contra las tiendas de las cadenas Cimex y Caribe.

Según este informe, la primera de las unidades que resultó apedreada fue El Renacer, del municipio de Boyeros, en La Habana, exactamente a las 10:50 a.m. y así de manera consecutiva los actos fueron sucediéndose hasta sumar 44 los centros atacados, a razón de 19 antes de las cuatro de la tarde, 10 durante la media hora que duró la comparecencia de Díaz-Canel en la televisión y otras 15 después de realizada la misma.

Solo en una hora y media, entre las 3:00 p.m. y las 4:30 p.m., un total de 22 comercios, sobre todo de las provincias de Matanzas y Mayabeque, pero también de Artemisa, Granma y Holguín, aunque en menor medida, resultaron apedreados y muchos de ellos saqueados y semidestruidos.

Resulta comprensible que los financistas de la operación, los instigadores camuflados cómodamente detrás de sus ordenadores o los vándalos que hacían y deshacían sin el menor recato, a la luz del día y muchas veces frente a las cámaras de los móviles, no necesitaban para nada el pueblo en las calles ni el restablecimiento del orden.

Quien tenga sobre sus hombros la seguridad de un país, también dispone de las herramientas necesarias para preservarla y en ese sentido el Artículo 4 de nuestra Carta Magna, refrendada por la abrumadora mayoría de los cubanos, no deja espacios para dudas o malos entendidos:

 “ARTÍCULO 4. La defensa de la patria socialista es el más grande honor y el deber supremo de cada cubano.

“La traición a la patria es el más grave de los crímenes, quien la comete está sujeto a las más severas sanciones.

“El sistema socialista que refrenda esta Constitución, es irrevocable.

 “Los ciudadanos tienen el derecho de combatir por todos los medios, incluyendo la lucha armada, cuando no fuera posible otro recurso, contra cualquiera que intente derribar el orden político, social y económico establecido por esta Constitución”.

La idea de que fue el presidente el que incentivó la violencia, alimentada desde el odio de las redes y los medios que nos adversan, se desvanece ante los llamados a la inclusión y a la unidad nacional por encima de todo, constatables en cualquiera de sus discursos desde que asumiera la dirección del país, léanse los pronunciados en los períodos de sesiones de la Asamblea Nacional, los Congresos de la Uneac y el Partido y sus palabras de este sábado en la concentración de La Piragua.

“Podremos desmontar las llamadas fake news –dijo en este último sitio–, desmenuzar las mentiras, mostrar cómo se fabricó toda la falsa realidad de Cuba en escenarios virtuales, pero ya han causado un daño inconmensurable al alma nacional, que tiene entre sus valores más sagrados la tranquilidad ciudadana, la convivencia, la solidaridad y la unidad”.

Hay espacio en nuestro país para el debate y las diferencias de todo tipo –las políticas incluidas–, lo que no resulta ético ni tampoco permisible es pretender resolverlas con el imperio de la ley de la selva, la bajeza o la puñalada por la espalda, o mezclándose con los perpetradores de actos tan incivilizados como la agresión con piedras al pediátrico de Cárdenas, con pacientes, acompañantes y personal médico en su interior.

LA DOCTRINA DE LA OLLA DE PRESIÓN

Cuba reconoce sus carencias: nos faltan medicamentos e insumos sanitarios imprescindibles, alimentos, combustibles y por esos días también se produjeron averías que afectaron el suministro eléctrico a la población, algo que milagrosamente había podido evitarse a lo largo de la pandemia.

Josep Borrell, un político español con evidentes discrepancias ideológicas con la Revolución cubana, ahora mismo Alto Representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, aseguraba hace unas horas que todas estas limitaciones económicas son hijas, en primer lugar, de la política de bloqueo que Estados Unidos mantiene sobre la isla a contracorriente de la comunidad de naciones.

No resulta descubrimiento alguno ni un aporte a los estudios sociales identificar que la doctrina de olla de presión, que las sucesivas administraciones de los Estados Unidos han asumido como política de estado y que por más de 60 años viene aplastando a los cubanos –a lo que ahora se ha sumado la crisis de la pandemia por más de 16 meses–, constituye caldo de cultivo para el descontento entre sectores no despreciables de la población.

Justamente eso, y no otra cosa, es lo que ha aprovechado el coro de los odiadores viscerales, sicarios mediáticos y esa claque moderna, que Abel Prieto define como «fascismo con chusmería» para atizar el zarpazo del 11 de julio.

Una de ellos, en su desespero por incendiar el país en el que no vive y al que obviamente no quiere pertenecer, vocifera su delito a la vista de todos: “Bueno, lo que necesito es que te caigas a golpes y hagas un video y digas que fue la Policía (…). Y si le caes a pedradas al policía y lo grabas, te voy a hacer llegar 100 MLC (…). Y si golpeas a un niño, que se le vean marcas y subes un video diciendo que fue un policía, te daré 200”. A lo mejor ella encuentra al verdugo desalmado que busca rabiosamente en las redes, a lo mejor logra engullirse la tajada que de seguro le toca por un oficio tan ruin, a lo mejor cualquier día vemos cómo se desmonta la película que ahora mismo está procurando grabar, cuyo guion, como se aprecia, es casi un remake, corta y pega de aquellas versiones en las que se glorificaba a los bandidos del Escambray, se tomaba la ciudad de Pinar del Río y se le ponía sitio “al puerto de Bayamo”.

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El 11J en Cuba: contextos, circunstancias y escenarios

Manifestantes, en su mayoría jóvenes, recorren las inmediaciones de la sede de la Asamblea Nacional de Cuba, en el paseo del Prado de La Habana, durante las protestas antigubernamentales estalladas el 11 de julio en el país insular caribeño.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS

LA HABANA, 20 jul.- Las manifestaciones del domingo 11 de julio a lo largo y ancho del territorio cubano no deberían haber sorprendido. Los cubanos llevaban meses sufriendo penurias cada vez mayores. Algo tenía que pasar.
A pesar de los numerosos errores e insuficiencias de la política económica, algunos reconocidos por Raúl Castro, el propio presidente Miguel Díaz-Canel y otros dirigentes, hasta ese día, se mantenía incólume la percepción, ahora puesta en duda, de que el gobierno cubano controlaba la situación, pues había heredado suficiente capital político y margen de maniobra.
Bastaba con apelar a la continuidad en la defensa de la soberanía y de las conquistas sociales de la Revolución. Se aceptaba algo que es solo parcialmente cierto: las excepcionales dificultades sufridas en los últimos meses se deben al bloqueo y a la pandemia, que era manejada con mucha solvencia. El tiempo estaba de su parte y podía llevar a cabo las reformas prometidas en el 2011 sin prisa, pero sin pausa, aunque a veces estas últimas parecían ser muy largas.
El 11 de julio cambió todo eso.
No cabe duda de que el detonante de la mayoría de estas manifestaciones y disturbios fue la campaña de desinformación y promoción del estallido social que se realiza persistentemente en las redes sociales desde fuera de Cuba, con apoyo de financiamientos de Washington.
Se han convertido en un elemento tóxico en la realidad nacional, que impacta sobre todo en jóvenes y especialmente en barrios empobrecidos. Esa campaña se combina de manera perversa con las propias medidas coercitivas unilaterales o bloqueo. Pero si esa campaña fue el detonante, también es cierto que no habría sido efectiva si no existiera un caldo de cultivo en los siguientes factores:
-el deterioro de la situación social en barrios empobrecidos (algo que no es nuevo pero que se ha agudizado en años recientes y no solo por la pandemia);
-el aumento de las enormes dificultades para conseguir alimentos, que las autoridades han sido incapaces de resolver;
-debido a los últimos brotes, especialmente en Matanzas, la falsa sensación de que el gobierno pudiera no ser tan eficiente como parecía en el manejo de la pandemia, tanto en su aspecto preventivo (vacunas y candidatos vacunales) como asistenciales (control de contagios y letalidad);
-una ineficiente estrategia comunicativa;
-una tendencia a desconocer, limitar y hasta criminalizar el disenso.
El gobierno cometió y sigue cometiendo el error de subestimar y hasta ignorar que sus propias acciones o falencias, percibidas o reales, provocan el malestar ciudadano. Se ha aferrado a la narrativa de que el estímulo exógeno al estallido social es el único o al menos el principal causante.
A una semana escasa del 11 de julio, se observa a las autoridades intentando operaciones de control de daños. Pero ese esfuerzo sigue siendo incompleto o mal dirigido.
Carlos Alzugaray.
Para continuar por ese camino es imprescindible evaluar correctamente la situación política y social y no cometer el error de culpar solamente a los factores externos sin atender los internos.
Ante todo, tiene que acometer con urgencia las reformas prometidas y garantizar que las mismas mejoren la vida cotidiana de los ciudadanos. Las colas para alimentos se han convertido en un suplicio para cualquiera.
Un problema adicional que complica la situación es cómo contener a los elementos criminales que se aprovecharon de la situación para propiciar disturbios violentos sin que, al mismo tiempo, se cree la imagen, tanto dentro de la sociedad cubana como en el entorno internacional, de una represión excesiva contra manifestantes pacíficos.
Una de las primeras manifestaciones, la acontecida en San Antonio de los Baños, parece haber sido de estas, una protesta pacífica, como confirmó la presencia del presidente Díaz-Canel en esa ciudad ese día. Se trataba en gran medida de ciudadanos descontentos por penurias adicionales no adecuadamente justificadas por las autoridades.
Dentro de la sociedad cubana la experiencia de haber debatido y aprobado una nueva Constitución que contiene importantes elementos de respeto por el debido proceso no es un hecho menor. Entre los ciudadanos existe un mayor nivel de exigencia en el cumplimiento de la ley a que las autoridades policiales están obligadas.
En cuanto a la estrategia de comunicación debe buscar el adecuado balance para sumar y recuperar apoyos y evitar perder aún más de éstos. Hay una evidente erosión de la capacidad de convencimiento del argumento que todo se debe al bloqueo, más allá de que sea una verdad comprobable. El abuso de ese argumento sin enfocarse autocríticamente en los propios conduce a una pérdida aún mayor de credibilidad
Las autoridades deben intentar superar dos obstáculos político-ideológicos importantes. El primero es que aún prevalece en la burocracia la vieja mentalidad estrecha del socialismo como un modelo estatista basado en la planificación centralizada, que minimiza el papel del mercado en la asignación de recursos.
El segundo nace de concepciones que definen el socialismo en términos autoritarios, desconociendo o criminalizando el disenso de los que recomiendan cambios en el modelo social para hacerlo más eficiente económicamente y más democrático y respetuoso del estado de derecho que se estableció por la Constitución del 2019.
Esta tendencia arremete contra todo el que disiente endilgándole muchas veces epítetos como el de “centrista”, que se intentan convertir en sinónimo de contrarrevolución.
Las interpretaciones que se le están dando desde los medios oficiales a lo acontecido el domingo demuestran ese punto. Hay un intento de desprestigiar, disminuir y hasta criminalizar a todo el que se sumó a las protestas, calificándolos de “anexionistas”, criminales o “confundidos”. No todo el que participó cabe en esas descripciones ambiguas.
Hay demandas reales hechas de forma pacífica, cuyo desconocimiento puede ser arriesgado.
A ello habría que añadir que el discurso oficial justifica el uso de la violencia represora y esto impacta negativamente en sectores de la población que se mantienen al margen, pero observan con consternación todo lo que sucede. Un ejemplo que viene al caso es el de intelectuales y artistas que han hecho públicas sus críticas.
Los acontecimientos han repercutido negativamente en la imagen internacional de Cuba. Se percibe que las autoridades, incluso las de seguridad, fueron tomadas por sorpresa. También hay la apreciación de que se está ocultando el nivel de la represión.
A estas alturas no hay todavía una cifra de detenidos ni una información de cuántas manifestaciones se produjeron, cuántas fueron pacíficas, cuántas fueron claros disturbios, ni de cuántos ciudadanos participaron. Y, por supuesto, hay voces que reclaman la liberación de todo el que protestó pacíficamente.
Este vacío de información provoca que tanto la ciudadanía como actores externos puedan ser desinformados por aquéllos que tienen el evidente propósito de acosar al liderazgo cubano sin importarles más nada.
No se tiene en cuenta que en la ciudadanía ya se ha arraigado la idea de que la protesta pública pacífica es lícita y debe ser protegida por la ley, ante cuyo precepto el gobierno parece tener una actitud negativa, cuando reacciona proclamando que “la calle pertenece a los revolucionarios”.
Esa no es la respuesta más conveniente ni desde el punto de vista interno ni del externo, además de que atenta contra el estado socialista de derecho.
En resumen, estas manifestaciones son inéditas y llaman la atención sobre problemas internos de la sociedad cubana agudizados por las medidas coercitivas unilaterales del gobierno norteamericano, que empobrecen al pueblo y acosan al gobierno cubano.
Es un reto de gran magnitud para un liderazgo político cubano que, a pesar de que ya ha sido puesto a prueba, está en proceso de consolidación en condiciones excepcionalmente adversas, no sólo por la pandemia.
Los desafíos son sumamente complejos, pero son también decisivos.
Los líderes cubanos harían bien en considerar que, en situaciones similares en otros contextos, la estrategia exitosa seguida por homólogos políticos afines ha tenido como divisa sumar y no restar; escuchar y no hacer oídos sordos a los reclamos legítimos.

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Gobierno cubano profundizará en causas de violencia en protestas

El presidente cubano reconoce la necesidad de articular “los diálogos pendientes, rescatando la obra social, promoviendo mayor atención a sectores vulnerables, a los barrios”.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 18 jul.- Las protestas del 11 de julio parecen poner sobre la mesa del gobierno la urgencia de cambios en la atención a los problemas de la ciudadanía, las causas de la violencia, los barrios pobres y la burocracia, entre otros, según las palabras del presidente Miguel Díaz-Canel en acto en defensa del proyecto social cubano.
Organizado en áreas cercanas al Malecón habanero, bien temprano en la mañana del sábado 17 de julio, en mitin tuvo en la presidencia al General de Ejército Raúl Castro, cuya asistencia a actividades de esa magnitud era limitada aun cuando ostentaba el cargo de máxima figura del Partido Comunista, hoy también en manos de Díaz-Canel.
Según dijo el presidente cubano, no fue un capricho organizar el acto, que tuvo un aforo reducido por las restricciones a las multitudes para evitar una mayor transmisión de la enfermedad que provoca el virus SARS-CoV-2, cuya cepa Delta provoca elevadas cifras de nuevos casos y récord de fallecidos.
Estimados dados a conocer al inicio de la actividad indicaron que se habrían sumado unas 100.000 personas.
“En medio de una compleja situación epidemiológica, respetando en la medida de lo posible las medidas sanitarias y de distanciamiento físico, los hemos convocado para denunciar una vez más el bloqueo, la agresión y el terror. No podíamos dilatar este encuentro, el enemigo ha vuelto a lanzarse con todo para destruir la sagrada unidad y la tranquilidad ciudadana”, explicó.
Actos similares al realizado en La Habana tuvieron lugar en el resto del país.
En un momento de su intervención, el mandatario expresó: “ratificamos que Cuba es de todos”.
Una vez más, el presidente de la nación caribeña denunció: “estamos bajo el juego sofisticado de una ciberguerra que incluye ciberterrorismo y terrorismo mediático en su instrumental agresivo”.
Igualmente insistió en que se trata de silenciar cualquier alternativa a la narrativa anticubana que hoy se despliega en portadas alarmistas, en una campaña para demonizar al gobierno.
Necesaria autocrítica
A la vez, admitió que “nada de esto que denunciamos hoy nos aparta de la necesaria autocrítica, de la rectificación pendiente, de la revisión profunda de nuestros métodos y estilos de trabajo, que chocan con la voluntad de servicio al pueblo, con la burocracia, las trabas y la insensibilidad de algunos, que tanto dañan”.
Hoy, enfatizó, vengo a reiterar el compromiso de trabajar y exigir por el cumplimiento del programa que nos hemos dado como gobierno y como pueblo.
“En medio de una compleja situación epidemiológica, los hemos convocado para denunciar una vez más el bloqueo, la agresión y el terror», expresó el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel.
El presidente cubano consideró importante buscar las causas profundas de la violencia, que puja por emerger ante las necesidades y cumplir la labor pendiente para hacer que predomine en la herencia cubana el gen de los bravos, de los honestos, de los justos, de los honorables.
“Cuánto más podremos si articulamos los diálogos pendientes, rescatando la obra social, promoviendo mayor atención a sectores vulnerables, a los barrios, apoyados en experiencias de la obra que nos legó el Comandante en Jefe, en años tan desafiantes como estos”, dijo.
Reacciones en las redes
Desde el instante en que fue convocado, el acto generó reacciones a favor y en contra tanto por su celebración en sí, como por lo que podría implicar contra el aconsejable distanciamiento físico debido a la epidemia de covid-19, por estos días en un peligroso pico pandémico.
En un comentario, Dania González Sanabria posteó en esa red que varias de esas personas están convocadas desde sus centros de trabajo.
Al respecto, Rolando Domínguez, quien asistió al acto, respondió: “Es cierto que nos convocaron por el trabajo, pero bien pude no ir”.
Actos similares al realizado en La Habana tuvieron lugar en el resto del país. (2021)

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Flexibiliza Cuba normas aduanales para aliviar carencias

El gobierno cubano anunció medidas económicas y la importación de algunos productos libres de impuestos por parte de viajeros.
Foto: Jorge Luis Baños/ IPS

La Habana, 16 jul.- Acelerar la autorización de la importación de alimentos, productos de aseo y medicamentos sin límites y libre de aranceles y las medidas para las empresas estatales parece ser el saldo inicial de las protestas populares ocurridas en los últimos días.
Las manifestaciones, alimentadas mediante las redes sociales y ocurridas en su mayoría el domingo 11, se extendieron a unos 40 lugares del territorio nacional, en medio del aumento de casos de covid-19, tensiones en el sistema sanitario y cortes eléctricos. Dejaron como saldo preliminar un fallecido, heridos, detenidos, robos y daños a la propiedad pública.
En el programa televisivo Mesa Redonda de este miércoles, las máximas autoridades del gobierno dieron a conocer medidas adoptadas para aliviar en parte la tensa situación con la disponibilidad de medicamentos y alimentos, otras para el perfeccionamiento de la empresa estatal socialista e informaron sobre la recuperación progresiva de la capacidad de generación eléctrica y el proceso de vacunación.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, calificó la situación actual del país de “compleja por los elementos de contexto y retadora, porque exige una capacidad de nosotros para superar adversidades, situaciones y para enfrentar toda esa difamación que hay en la enorme y brutal campaña mediática que se ejerce sobre nuestro país”.
La sumatoria de complejidades provoca inconformidades, incomprensión y también afecta las esperanzas y aspiraciones de las personas, dijo el también primer secretario del Partido Comunista.
De acuerdo con Díaz-Canel, de los disturbios hay que sacar experiencias y hacer un análisis crítico de nuestros problemas para evitar que se repitan y transformar situaciones.
Importaciones
Ante la actual coyuntura epidemiológica y de elevado déficit de medicamentos y en respuesta a reclamos de viajeros, se decidió aplicar normas aduanales que entran en vigor el lunes 19 de julio tales como:
-autorizar excepcionalmente y con carácter temporal la importación vía pasajero con equipaje acompañante, alimentos, productos de aseo y medicamentos sin límite de valor de importación y libre de pago de aranceles hasta el 31 de diciembre de 2021.
-los límites de las cantidades permitidas los pone la aerolínea.
-estos productos deben estar diferenciados del resto del equipaje personal; y en el caso de los alimenticios, cumplir las medidas fitosanitarias y ser envasados al vacío.
-quienes arriben por Cayo Coco y Varadero, por ser vuelos turísticos, su equipaje será una maleta, de acuerdo con las medidas higiénico-sanitarias vigentes por la covid-19.
Estas decisiones tuvieron una inmediata repercusión en las redes sociales con criterios encontrados. Algunos internautas las apoyaron y otros las criticaron por tardías…
Sobre distribución de alimentos normados
Desde el inicio de la pandemia existen reclamos de personas asentadas en diferentes provincias sin dirección legal, lo que les impide contar con la libreta de abastecimiento –cartilla de racionamiento para productos básicos normados–, en el lugar donde residen.
Ante esa situación y para respetar “el derecho de la población de decidir dónde quiere vivir, pero de manera organizada”, las autoridades acordaron crear un mecanismo provisional para que esas personas puedan adquirir la canasta básica donde residen.
La medida atañe a unas 300.000 personas fundamentalmente en la capital cubana. Como primer paso se les localizará y se les cancelará dicho documento en el lugar de origen, así se creará una alternativa para que puedan acceder a la mencionada canasta.
Empresa estatal socialista
En un paso sin precedentes en el país, de acuerdo con Alejandro Gil, viceprimer ministro cubano y titular de Economía y Planificación, para la empresa estatal, considerada sujeto principal del modelo económico cubano, que requiere dinamismo, capacidad, flexibilidad y autonomía en su gestión, se decidió:
-eliminar gradualmente la obligación de utilizar la escala salarial para el pago del salario.
-serán empresas con contabilidad, organización, desarrollo en la gestión de los recursos humanos y control interno adecuado, luego de probar ese tipo de funcionamiento y de resultar este, se generalizará.
-las empresas tendrán un fondo de salario aprobado y decidirán con autonomía cómo distribuirlo.
-se sigue el principio de que se gana más mientras más riqueza se genera y más eficiente uno sea.
Para la micro, pequeña y mediana empresa estatal
Otras medidas anunciadas para las pymes estatales fueron:
-se separarán las funciones de propiedad (dueño) y gestión (administración) con su autonomía.
-existe un diseño consensuado de cómo operará una micro, pequeña y mediana empresa, cuál será su estructura jurídica y cuál será la relación con su dueño.
-de la micro, pequeña y mediana empresa estatal el dueño es el Estado, que se hace representar a través de una persona jurídica.
-universidades, empresas e instituciones pueden ser dueñas o socias de una micro, pequeña o mediana empresa, pero esta última tiene independencia administrativa.
-la empresa debe tener realmente un alto valor agregado y un potencial profesional.
-esas estructuras tienen mayor capacidad de adaptación y flexibilidad, que permiten incorporar, incluso, resultados de investigaciones científicas y potenciar la innovación.
-la institución que actúa como propietaria aprueba las principales inversiones, define decisiones estratégicas y otras funciones. (2021)

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Las autoridades del orden vamos a llegar hasta los instigadores y los organizadores

Calificados como hechos delictivos, los actos violentos y de desorden público, ocurridos el pasado domingo 11 de julio en varios puntos del territorio nacional, tendrán una respuesta penal acorde con las leyes de la nación y los principios éticos que la rigen.
Durante su comparecencia en el programa televisivo Hacemos Cuba, la coronel Moraima Bravet Garófalo, jefa de la Dirección General de Investigación Criminal del Ministerio del Interior (Minint), explicó que en estos momentos se investigan los sucesos y a las personas que participaron en los mismos.
«En este proceso desarrollamos un conjunto de acciones investigativas, de instrucción, periciales (criminalística) y operativas para demostrar que los actos del pasado domingo constituyen un delito» apuntó.
Señaló, además, que se busca documentar, legalizar y presentar, tanto a la Fiscalía como a los Tribunales, las pruebas necesarias que, con apego a la ley, indiquen la participación en los hechos de los ciudadanos que ya han sido detenidos, quienes fueron capturados in fraganti  en la comisión de acciones violentas y manifestaciones de vandalismo.
Bravet Garófalo informó que el proceso de investigación incluye la búsqueda de otros participantes hasta llegar a los instigadores, organizadores, y a los que financiaron estas acciones con el propósito de ofrecer al mundo una imagen de caos y desorden interno en el país.
Al referirse a muchas de las fotografías y videos que circulan en las redes sociales comentó: «esa no es Cuba, ni es la realidad que hemos vivido durante todos estos años de Revolución, donde prima la tranquilidad ciudadana y el orden».
La coronel dijo, también, que con las tergiversaciones que circulan en internet en relación con los acontecimientos del pasado domingo, se han tratado de manipular esos hechos diciendo que fueron manifestaciones pacíficas.
«Esos hechos fueron todo lo contrario, se caracterizaron por ser violentos (incluyeron robo en mercados y tiendas, apedreamiento a instituciones estatales, viviendas, automóviles y motos), y se efectuaron con el empleo de piedras y armas blancas, como machetes, para agredir a las fuerzas del orden», acotó.
CUBA RESPETA LAS GARANTÍAS DE LOS DETENIDOS
La mayoría de las personas detenidas por los actos vandálicos mencionados ya tenían antecedentes penales, entre los que figuran delitos como la tenencia de armas, alteración del orden público, lesiones, amenazas, desacato, resistencia y robo con fuerza, entre otros.
 La oficial del Minint detalló que, incluso, algunos de los involucrados, aun cuando poseían antecedentes penales, gozaban de los beneficios del régimen penitenciario contemplados en el Código Penal de Cuba, lo que se conoce como libertad condicional. «A partir de su participación en esos hechos violentos, a esas personas se les revoca dicha medida», significó.
 Subrayó, además, que no existen personas desaparecidas, y que a todos los familiares de los que se encuentran detenidos se les notificó sobre su ubicación.
 «Lo que cambia ahora, y no tiene nada que ver con la gravedad de los hechos del pasado domingo, es la situación de la pandemia de la COVID-19 que, como parte de las medidas sanitarias establecidas, se prolonga en el tiempo la visita de los familiares», especificó.
«De hecho, los familiares que en estos días han ido a las unidades policiales a llevar aseo personal, se les ha recibido y entregado a los detenidos, y también se ha brindado información sobre el estado del proceso en el que se encuentran esas personas», afirmó.
Respecto al tratamiento que reciben los detenidos para obtener sus declaraciones, la Jefa de la Dirección General de Investigación Criminal del Minint, manifestó que, en la ley de procedimiento actual, y en la ley que debe quedar aprobada próximamente (Ley de Procesos Penales), la confesión del acusado no es prueba en el proceso penal.
«Esto quiere decir que la persona está libre de declarar o no declarar, y no debemos obligarla a ello. Lo que sí tratamos de hacer es ponerla en una situación favorable en la que reconozca su participación en los hechos, para que se le tenga en cuenta en el proceso penal final, y también sea valorado por el fiscal en sus conclusiones provisionales, así como por el Tribunal durante el enjuiciamiento», puntualizó.
Añadió que durante las investigaciones se realiza un tratamiento individualizado de la persona y se evalúa el grado de participación de cada una de ellas, como lo prevé el Código Penal.
«Puede ser que una persona confundida se haya sumado a los hechos; eso lo evaluamos, pero hay que investigar», expuso Bravet Garófalo, y agregó que existen varias sanciones de acuerdo con el grado de implicación en los actos y las circunstancias, además de multas o advertencias.
«Los casos en los que hay violencia y ataques a los agentes de la policía llevan otro tratamiento de mucha más severidad, porque no podemos permitir conductas agresivas, que alteren la tranquilidad del país», aseveró.
TODAS LAS AGRAVANTES SE TENDRÁN EN CUENTA
La ocurrencia de actos vandálicos y la violación de las medidas de restricción de la movilidad en medio del complejo escenario epidemiológico que vive el país, frente a la pandemia de la COVID-19, constituyen agravantes de los sucesos ocurridos en Cuba el pasado domingo.
La coronel señaló que en las actuales circunstancias epidemiológicas el delito de robo con fuerza en las cosas se tipifica de forma agravada, al haberse aprovechado una situación excepcional contemplada en la Constitución de la República, como «calamidad pública», ocasionada por la pandemia.
Ejemplificó los sucesos ocurridos en los municipios de Cárdenas y Colón, del municipio de Matanzas, donde se asaltaron mercados y tiendas, siendo esta la provincia más complicada del país en el enfrentamiento al SARS-COV-2.
En cuanto a los jóvenes involucrados en los hechos vandálicos (la mayoría de ellos con edades comprendidas entre los 25 y 37 años de edad) Bravet Garófalo comentó que el procedimiento es el mismo. «Lo que se tiene en cuenta es la diferenciación en el hecho que cometió y las circunstancias».
«Desgraciadamente, también hemos detectado en estos sucesos a menores de edad, quienes no son penalizados, pues lo que llevan es un tratamiento educativo y preventivo para tratar de corregir su conducta», refirió.
Al respecto, precisó que el Órgano de Menores se encarga de estos casos, en los que se tiene en cuenta que muchos de esos infantes provienen de familias disfuncionales, viven en medios marginales, que inciden en sus comportamientos, o sus padres han cumplido sanciones penales.
«En el caso del mayor de edad que utiliza a un adolescente para delinquir, sí constituye una agravante para esa persona», esclareció.
Moraima Bravet aseguró que «aun cuando están a solo unas jornadas de haber iniciado el proceso investigativo, ya se han detectado personas que habían sido financiadas para ejecutar tales actos, y se puede afirmar que estas acciones se venían gestando con antelación».
«Estamos convencidos de que detrás de estos hechos está la mano del enemigo, y vamos a llegar hasta los instigadores y los organizadores», insistió la coronel Moraima Bravet, quien cerró su intervención con una cita del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, cuando en el año 1993 acciones similares se perpetraron en el país: «Una cosa que el enemigo tiene que saber de manera inconfundible es que la batalla contra nosotros es a muerte, que no se vaya a hacer ilusiones de que el país se va a desplomar, nosotros hemos dicho que las armas de la Revolución no se entregan sin combatir».

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El que quiere odio y alienta el caos para Cuba no ama a este país

Muchas son las valoraciones que destacados artistas y escritores han referido a Granma a partir de los sucesos acaecidos el pasado domingo.
«Se ha tratado de fracturar la unidad del pueblo cubano. No cabe dudas, pues se ha demostrado que ha sido una manipulación», expresó la actriz y dramaturga Fátima Patterson. «Los artistas e intelectuales están en desacuerdo con lo que sucedió, están al lado de nuestro proyecto social, que puede ser perfectible, que se puede mejorar, precisamente a través del diálogo sano y honesto, y no por medio de la manipulación ni de la violencia, consideró.
Digna Guerra, directora del Coro Nacional de Cuba, refirió que «la reciente votación en las Naciones Unidas, apoyando la resolución cubana contra el bloqueo de Estados Unidos, le está diciendo, de manera clara, al gobierno norteamericano que tiene que cesar, y desoyendo este llamado de la comunidad internacional lo arrecia, causando penurias al pueblo cubano en el curso de esta terrible pandemia, lo que lo hace aún más cruel e inhumano. Este bloqueo es el principal causante del desabastecimiento de alimentos y medicinas, y debe cesar», sostuvo.

Por su parte, la actriz Eslinda Núñez consideró que «causa indignación ver cómo en la situación en que nos encontramos hay quienes se prestan a crear disturbios, alteraciones y caos bajo premisas falsas, aprovechándose de las inconformidades y problemas que cada día nos crea el bloqueo estadounidense, primera causa del desabastecimiento de todo producto, que confrontamos y que endurece el día a día de la familia cubana. ¿De qué humanismo hablan quienes negaron ayuda al crucero inglés infectado y obligado a navegar sin ayuda médica?».
El director de cine Manuel Herrera refirió que «se ha impulsado una campaña mediática como las que usualmente hemos visto contra Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Nicaragua y cuanto país, con un gobierno de centro o de izquierda, se oponga a los intereses de Estados Unidos. Se divulgan las imágenes cubanas, ¿cómo no se han divulgado las represiones en Colombia o en Chile, por no hablar del silencio culpable de los medios cuando el pueblo boliviano luchaba contra el golpe de Estado?».
«Invito a todos los cubanos a respetar la tranquilidad ciudadana, a no cometer actos de violencia ni vandalismo, a que tengamos conciencia de la complejidad del momento desde el punto de vista sanitario», dijo el escritor y presidente del Comité Provincial de la Uneac en Mayabeque, Juan Carlos García Guridi. «Cuba es de los cubanos, pero de los cubanos que se manifiesten en concordancia con los sentimientos patrios verdaderos, y en los que no asome ningún pensamiento anexionista, ni ninguna práctica que vaya en detrimento de los valores que se nos han inculcado».
Roxana Pineda, actriz y directora del Teatro La Rosa, declaró que «resulta indignante e irresponsable que se utilice el dolor y la angustia de un pueblo para desatar campañas que solo buscan desestabilizar al Gobierno. El que quiere odio y alienta el caos para Cuba hoy, no ama a este país. El que replica las mentiras sobre este Gobierno, que tiene que encontrar las vías para seguir dialogando y respondiendo los reclamos legítimos de su pueblo, no ama a este país. Porque amamos a Cuba condenamos esta escalada que solo tiene un final bien previsto: el secuestro de nuestra real y única independencia. Los que se prestan para este juego están ayudando a que se abran las puertas para una «intervención nada humanitaria», como tantas veces ha ocurrido en nuestro mundo.  No es hora de alentar odios ni muerte. No es hora de alentar la indecencia ni la marginalidad. No somos un país marginal, somos un país sano, pobre, pero altivo, y sabemos lo que tenemos que exigir desde el sentido de pertenencia a Cuba, a esta isla hermosa repleta de poesía. (Redacción Cultural)

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Persiguen una intervención militar contra Cuba

Tras 60 años de espera y todo tipo de intentos que van desde el sabotaje, la guerra biológica, la agresión mercenaria por Playa Girón, las bandas contrarrevolucionarias y cuantos mecanismos de presión se puedan imaginar, encabezados por el bloqueo más largo y genocida de la historia moderna, muchos creyeron que el domingo 11 de julio había llegado el añorado premio a tan nefastos esfuerzos

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Guardacostas del sur de Florida desalientan flotilla marítima hacia Cuba

La Guardia Costera de Estados Unidos ha recordado a un grupo de exiliados en Miami que no pueden viajar por vía marítima a Cuba, como pretenden hacerlo en los próximos días, en apoyo a las manifestaciones callejeras en la Isla y para llevar ayuda humanitaria recogida por la comunidad.“No se hagan a la mar”, dijo el contraalmirante de la Guardia Costera Eric Jones en una declaración publicada hoy martes en varios medios. El oficial indicó, además: “la travesía es peligrosa e implacable”, sobre todo en esta temporada de huracanes.El asunto de los viajes por vía marítima a Cuba o las flotillas de exiliados son un viejo diferendo entre estos y las autoridades estadounidenses.En la década de los 90 se hicieron varias flotillas al límite de las aguas territoriales cubanas, a 12 millas de la costa, que sin embargo resultaron en algunos ingresos ilegales y en el enfrentamiento con Guardafronteras cubanos.Precisamente un día como hoy, 13 de julio, pero del año 1995, el Movimiento Democracia realizó una flotilla a las costas cubanas y tuvo un enfrentamiento con embarcaciones oficiales. Un exiliado perdió un dedo durante un encontronazo con uno de los Guardafronteras.Desde entonces, las autoridades estadounidenses establecieron la obligatoriedad de disponer de un permiso de los Guardacostas para poder salir y comenzaron a acompañar las embarcaciones que quisieran llegar al límite marítimo. Una vez allí, impiden su ingreso a aguas territoriales cubanas.Como recuerda a OnCuba Ramón Saúl Sánchez, líder del Movimiento Democracia, desde entonces las autoridades estadounidenses jamás han dado permiso de viaje a Cuba a las embarcaciones de los exiliados en el sur de Florida. De hecho, a Sánchez le han quitado tres y lo han llevado a los tribunales una vez, pero el activista terminó absuelto.“Otros barcos han ido, pero no los han tocado. Ha sido solo contra el Movimiento Democracia”, dijo. Esto se ha debido a la orden ejecutiva 6867 de julio del 1996, emitida por el entonces presidente Bill Clinton, que prohibía específicamente al Movimiento Democracia zarpar con el objetivo de entrar en aguas cubanas.PublicidadPero puede ser también aplicada en otras circunstancias. “Estamos alertando ahora a los organizadores de esta flotilla que, primero, los tiempos son malos en el Estrecho de Florida y, segundo, que no pueden caer en provocaciones de los Guardafronteras cubanos en maniobras de la dictadura que los va a perseguir. No lo recomiendo para nada”, dijo Saúl Sánchez.[embedded content]El contralmirante Jones también desaconsejó la salida de esta nueva flotilla sin fecha anunciada, pero que se prevé para los próximos días. Aunque es de anticipar que se le impedirá ingresar a aguas cubanas.“La Guardia Costera, junto a nuestros socios locales, estatales y federales, está monitoreando cualquier actividad que pueda indicar incrementos en la corriente migratoria insegura e ilegal en el Estrecho de la Florida, incluyendo salidas no permitidas de embarcaciones desde Florida a Cuba”, dijo Jones.Según la agencia española Efe, “el mensaje parece una advertencia en contra de posibles envíos de las llamadas ‘flotillas’ a Cuba y también a un posible aumento de la salida de ‘balseros’ desde la Isla hacia Florida por las penurias económicas, la COVID-19 y la represión de las protestas”.Mientras, los organizadores de la próxima flotilla, a cargo de activistas poco conocidos, siguen recibiendo donaciones en la barriada de Hialeah. “Agua, comida, medicinas, lo que podamos llevar a Cuba. Todo lo que podamos tomar para ayudar es bueno”, dijo el organizador Dennis Suayero al canal 7 de Miami.Impulsado por las protestas en Cuba durante el fin de semana, Exón Rodríguez lideró el esfuerzo de las redes sociales para recolectar los suministros y conducir una pequeña flotilla, solo unos pocos barcos, a aguas cubanas.“Tengo familia allí, mi hijo, mi madre, hermanos, todos están allí”, dijo Rodríguez. “La gente nos necesita. Se están muriendo”, enfatizó.“Es un buen momento porque ya era hora. Tenemos niños sin medicinas, sin útiles escolares…”, agregó Suayero. “Tenemos niños que van a la calle a sacar comida de los latones de basura para poder comer”.

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Fotorreportaje: La tranquilidad en Cuba haba de una escaramuza fracasada

Las calles de Cuba no amanecieron este lunes «hirviendo» de personas en protestas, como habrían querido los orquestadores, intelectuales y ejecutores, de los disturbios de este domingo.
Las tensiones con que amaneció el país no son otras que las que hace ya semanas y meses genera el enfrentamiento de un país a la pandemia mortal de la COVID-19, movilizado por su gente en protección de su propia gente.
Las tensiones no son otras que esas que provoca la obstinación cobarde de cerrar todas las puertas económicas a la nación, para que la imposibilidad de comerciar, de comprar y vender como hace el mundo, de adquirir, no armas, sino combustibles, comidas, medicinas, insumos médicos… se traduzca al ámbito familiar en las carencias cotidianas de la mesa, del aseo, del tratamiento médico, de la corriente eléctrica…
Las otras, las que fabrican de manera artificial, a base de información manipulada, de esas «verdades» que dependen de facturas, de gente comprada, de esos extras de película que no saben actuar sin actos de vandalismo, de marginalidad, de delincuentes que la emprenden con piedras, contra entidades estatales, que vulneran y roban tiendas, que atacan a la fuerza pública y se articulan en bandas que muerden y escapan, en representación de un caos social que desan, pero que no existe… esas, no amanecieron este lunes en Cuba.
A la respuesta enérgica del pueblo, la que salió al paso de la turba violenta que, por focos e intentonas, tuvo lugar en varias partes del país, siguió una noche tranquila y una jornada de lunes que da cuenta, según se ve, de que la escaramuza enemiga no fue, sino eso, una vez más sofocada por la resistencia de una Revolución que se defiende a sí misma, negada a retrocer ni a rendirse, mientras lucha abhrazo partido contra todas las trabas que le ponen.

Foto: Miguel Febles Hernández

Camagüey Foto: Miguel Febles Hernández

Calles de Cienfuegos Foto: Julio Martínez Molina

Bulevar de Cienfuegos Foto: Julio Martínez Molina

Calles de Sancti Spíritus Foto: Vicente Brito

Calles de Sancti Spíritus Foto: Vicente Brito

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Fotorreportaje: La tranquilidad en Cuba habla de una escaramuza fracasada

Las calles de Cuba no amanecieron este lunes «hirviendo» de personas en protestas, como habrían querido los orquestadores, intelectuales y ejecutores, de los disturbios de este domingo.
Las tensiones con que amaneció el país no son otras que las que hace ya semanas y meses genera el enfrentamiento de un país a la pandemia mortal de la COVID-19, movilizado por su gente en protección de su propia gente.
Las tensiones no son otras que esas que provoca la obstinación cobarde de cerrar todas las puertas económicas a la nación, para que la imposibilidad de comerciar, de comprar y vender como hace el mundo, de adquirir, no armas, sino combustibles, comidas, medicinas, insumos médicos… se traduzca al ámbito familiar en las carencias cotidianas de la mesa, del aseo, del tratamiento médico, de la corriente eléctrica…
Las otras, las que fabrican de manera artificial, a base de información manipulada, de esas «verdades» que dependen de facturas, de gente comprada, de esos extras de película que no saben actuar sin actos de vandalismo, de marginalidad, de delincuentes que la emprenden con piedras, contra entidades estatales, que vulneran y roban tiendas, que atacan a la fuerza pública y se articulan en bandas que muerden y escapan, en representación de un caos social que desan, pero que no existe… esas, no amanecieron este lunes en Cuba.
A la respuesta enérgica del pueblo, la que salió al paso de la turba violenta que, por focos e intentonas, tuvo lugar en varias partes del país, siguió una noche tranquila y una jornada de lunes que da cuenta, según se ve, de que la escaramuza enemiga no fue, sino eso, una vez más sofocada por la resistencia de una Revolución que se defiende a sí misma, negada a retrocer ni a rendirse, mientras lucha abhrazo partido contra todas las trabas que le ponen.
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La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana. Foto: José Manuel Correa

La Habana Foto: Juvenal Balán

La Habana Foto: Endrys Correa Vaillant

La Habana Foto: Juvenal Balán

La Habana Foto: Juvenal Balán

La Habana Foto: Endrys Correa Vaillant

Provincia de Granma Foto: Mailenys Oliva Ferrales

Provincia de Granma Foto: Mailenys Oliva Ferrales

Villa Clara Foto: Fredy Pérez Cabrera

Villa Clara Foto: Fredy Pérez Cabrera

Pinar del Río Foto: Ronald Suárez Rivas

Tranquilidad en las calles holguineras: La vida transcurre bajo las restricciones impuestas por la Covid-19 Foto: Germán Veloz Placencia

Tranquilidad en las calles holguineras: La vida transcurre bajo las restricciones impuestas por la Covid-19 Foto: Germán Veloz Placencia

Camagüey Foto: Miguel Febles Hernández

Camagüey Foto: Miguel Febles Hernández

Calles de Cienfuegos Foto: Julio Martínez Molina

Bulevar de Cienfuegos Foto: Julio Martínez Molina

Calles de Sancti Spíritus Foto: Vicente Brito

Calles de Sancti Spíritus Foto: Vicente Brito

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FBI mantiene ritmo de arrestos por asalto al Capitolio

Más de 440 personas han sido acusadas de haber participado en el asedio al Capitolio, provenientes de todos los estados menos cinco: Mississippi, Dakota del Norte y del Sur, Vermont y Wyoming. La mayor parte proviene de Texas, Pensilvania y Florida, en ese orden. Los hombres superan en número a las mujeres, y un total de 44 son veteranos militares.

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