crisis de medicamentos

Donaciones por Cuba

Cuba vive posiblemente uno de los períodos más difíciles del último medio siglo. La alarmante crisis de salud, producto del aumento de los contagios de Covid-19 y la sostenida falta de medicamentos en las farmacias y centros asistenciales, era algo impensable hace apenas dos años. Ante esa situación que tiende peligrosamente al agravamiento, numerosas iniciativas ciudadanas desde dentro y fuera del país buscan ayudar.
Una de esas es la recepción de donaciones que organiza el Centro Memorial «Martin Luther King», organización que cuenta con dos redes nacionales con gran experiencia en trabajo comunitario y que se encargará de clasificar y distribuir lo recolectado para enviar a la provincia de Matanzas.
Las donaciones se están recibiendo en varios puntos de la ciudad de La Habana: la sede de esa institución en Ave. 53 entre 96 y 98, Marianao; la Primera Iglesia Presbiteriana, ubicada en Salud 222, entre Lealtad y Campanario, Centro Habana; y la tienda Clandestina, en Villegas 403, entre Teniente Rey y Muralla.

Por otra parte, la escritora y profesora matancera Mabel Cuesta, residente en Houston, desde hace meses realiza envíos de medicamentos a la Isla a través de agencias de carga. Aquí son recibidos por contactos y repartidos entre personas necesitadas.
Cuesta se encuentra desde hace varios días en Cuba. «Estoy entrando en Matanzas. Abrazo a mi abuela, a mis tías, a mis sobrinas y a mi madre y voy pa’la calle a repartir medicinas», comentó en su perfil de Facebook.
En su post anunció además que uno de sus compañeros de causa, Enrique Guzmán Karell, llegará pronto «cargado con todo lo que pueda cargar y pagando un billete ridículamente caro vía Toronto». El grupo recibe donaciones sobre todo de cubanos residentes en los Estados Unidos. «Ten una sola fe: esto va por y para la gente», concluyó.
Enfocados también en ayudar a los residentes en la ciudad de Matanzas, un grupo de masones nucleados en torno a la Gran Logia de Cuba y a la Logia habanera José de la Luz y Caballero recepcionan medicamentos y víveres. Estos serán recibidos allá por miembros de la Logia Libertad y repartidos entre quienes los requieran. La institución masónica está compuesta por más de trescientas logias repartidas por todo el territorio nacional y cuenta con una infraestructura organizativa que podría funcionar en la gestión y reparto de donaciones.
También en La Habana, el filólogo, activista por los derechos humanos y periodista Ulises Padrón, ha recibido dinero y medicamentos por parte de numerosas personas. Su destino es igualmente Matanzas, donde serán recibidas hoy y distribuidas entre los necesitados.
Desde España, mediante una directa en Facebook, la cubana Leisam Rubio, como parte de un equipo de voluntarios, comunica que tiene miles de agujas y de jeringuillas para vacunar. También algodón, gasa, mascarillas, pinzas para trabajar, uniformes para los médicos y personal de primera línea, pañales y muchos insumos.
«Avisen, abran una vía, y lo multiplicamos por 100», dijo Leisam al gobierno cubano en un post de Facebook
Asimismo, gran cantidad de bolsas de medicamentos destinados a varias provincias, y especialmente a Matanzas por la crisis de contagios.
Solicita que las autoridades médicas cubanas coordinen un vuelo de AeroVaradero hasta Madrid, donde ellos se comprometen a llevar al aeropuerto toda la donación para que sea recibida después en Cuba por personal médico y se derive a las provincias y personas necesitadas. 
El grupo no puede pagar los envíos por la cantidad de paquetes. Aseguran que pueden seguir obteniendo muchas más donaciones si las autoridades sanitarias de Cuba garantizan un canal para recogerlas.
Algo similar pidió Alfredo Ballesteros en una misiva enviada al cónsul de la Isla en Guyana. «En mi nombre y haciendo uso de mis derechos como ciudadano cubano, con respeto le solicito que por las vías diplomáticas legales correspondientes, interceda ante el gobierno de Cuba para que nos permita a los millones de cubanos que estamos fuera, ayudar a nuestras familias, amigos, hermanos de Patria. Solicitamos una vía y que, por favor, el gobierno escuche el clamor ciudadano», afirmó en su carta el comunicador residente en el país sudamericano.
Otras iniciativas proliferan en las redes sociales. Estas son apenas algunos ejemplos. En los próximos días, LJC seguirá informando al respecto.
Al respecto han surgido criterios discrepantes que consideran inaceptables estos ofrecimientos, pues arguyen que pueden generar una comercialización de medicamentos en el mercado negro a altos precios. Es probable que quienes afirman eso ignoren –cosa difícil a estas alturas– que desde hace meses los precios han alcanzado cifras astronómicas y son incosteables para la mayoría de las familias.
De modo que la aceptación de estas donaciones, distribuidas por personas e instituciones de sabida probidad –incluso con intervención estatal, como es el caso de la solicitud de Leisam Rubio–, será un inmenso alivio a las dramáticas condiciones de salud en la Isla.
Por ello resulta inverosímil, por no decir cínico, catalogar actos de este tipo como parte de campaña de agresión alguna. Ese victimismo absurdo no lleva a ninguna parte, sobre todo cuando lo que está en juego es la vida de muchos cubanos. Dijo Martí que: «Debe hacerse en cada momento, lo que en cada momento es necesario».
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Si desea suscribir nuestra petición al gobierno para que flexibilice la entrada de medicamentos a Cuba, deje un comentario con su nombre en el post o escriba a nuestro correo electrónico (jovencuba@gmail.com)

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Petición a las autoridades ante la crisis de medicamentos

La enorme crisis causada por el déficit actual de medicamentos en Cuba afecta a casi todo nuestro pueblo. Fármacos esenciales para tratar enfermedades crónicas como el Mal de Parkinson, hipertensión arterial, diabetes mellitus, asma bronquial y afecciones nerviosas, están totalmente ausentes o se reciben en cantidades insuficientes en los establecimientos farmacéuticos.
Lo mismo sucede con otros de igual importancia, como los antibióticos y los analgésicos. Incluso, escasean enseres médicos de uso hospitalario, imprescindibles en intervenciones quirúrgicas y otros procedimientos vitales.
El pasado 21 de junio, concurrieron en el espacio televisivo Mesa Redonda directivos de BioCubaFarma, FarmaCuba y MedSol para explicar las causas de esta situación. Sus intervenciones pueden resumirse en que el sistema biofarmacéutico cubano ha centrado sus esfuerzos en garantizar los productos de protocolo a la Covid-19 y el desarrollo de las vacunas.
Asimismo, expusieron con detalle los inconvenientes que ocasionan las medidas coercitivas unilaterales impuestas por Estados Unidos, que hacen casi imposible la adquisición de tecnologías, materias primas, reactivos, medios diagnósticos, medicamentos, dispositivos, equipos y piezas de repuesto.
Fueron resaltados también los obstáculos que suponen las presiones norteamericanas a determinados bancos, que han sido multados por recibir pagos provenientes de Cuba.
Otra causa —no mencionada en la emisión del programa— fue la disminución de la inversión en ciencia e innovación tecnológica, la cual durante el pasado año fue setenta y dos veces menor que la ejecutada, también en plena pandemia, en las áreas de «servicios empresariales, actividad inmobiliaria y de alquiler», que incluye la inversión turística, pese a la considerable disminución de la demanda en ese sector.
Los efectos inmediatos de tal situación se traducen directamente en dolencias que no pueden ser aliviadas, enfermedades incontroladas e incluso el riesgo de muerte o la muerte misma de pacientes.

Compete a las autoridades de Estados Unidos levantar sus sanciones, pero ante esa realidad nada podemos hacer los ciudadanos de Cuba —más que expresar nuestro rechazo—, como tampoco ha podido influir una gran parte de las naciones del mundo que días atrás manifestaron su parecer en la votación acontecida en la Asamblea General de la ONU.
Sin embargo, así como aumentar las inversiones en el sector, también está en manos del gobierno cubano flexibilizar y facilitar los mecanismos establecidos en las resoluciones 72, 131 y 148 del Ministerio de Salud Pública para que entren al país donaciones de medicamentos y enseres que podrían aliviar la dramática situación humanitaria que nos agobia.
Una medida más expedita aunque de alcance menor que podría tomarse cuando la situación epidemiológica lo permita, es la de facilitar la entrada a los viajeros cubanos vacunados —previa presentación de la documentación que los acredita como tales y después de realizadas las pruebas que se estimen pertinentes— sin necesidad de someterlos a una estancia prolongada en centros de asilamiento. Así se aumentaría la entrada de personas provenientes del exterior y con ello, el acceso a medicamentos.
Son conocidas las numerosas trabas, restricciones y arbitrariedades que padecen personas o instituciones cuando intentan entrar este tipo de productos por las diferentes vías que existen. Nos son pocos los cubanos y extranjeros, así como organizaciones de diverso tipo, que envían donaciones a Cuba aun a riesgo de perderlas —sin recibir muchas veces siquiera una explicación— cuando deben pasar por la aduana.
Existen mecanismos creados por esos ciudadanos y organizaciones para entregar el producto de las donaciones a los necesitados cuando estas llegan a la Isla. El punto más difícil es el paso por la Aduana y las restricciones en cantidad y variedad impuestas por las regulaciones cubanas.
Teniendo en cuenta lo anterior, solicitamos al presidente de la República, al ministro de Salud Pública y al jefe de la Aduana General de la República, que faciliten y viabilicen el proceso para permitir la entrada de medicamentos y enseres médicos al país y que colaboren con los donantes sin que ello signifique controlar el proceso de recepción y distribución, en el cual podrían participar como un eslabón más de la cadena solidaria.
Hacerlo no implicará ningún esfuerzo para el Sistema Nacional de Salud Pública y sí un alivio para el pueblo de Cuba que sufre, entre las numerosas carencias habituales y las acrecentadas desde hace más de un año, de un incremento de enfermedades y padecimientos que pueden cobrar muchas vidas.
Suscriben y publican esta petición,
La Joven Cuba
Blog Comunistas
Tremenda Nota  
(Si desea sumar su firma, puede hacerla llegar a La Joven Cuba mediante los comentarios de la web, canales en redes sociales o el correo jovencuba@gmail.com.)
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Alberto Abreu
Alina B. López Hernández
Carmelo Mesa Lago
Diosnara Ortega
Enrique Guzmán Karell
Fernando Pérez
Frank García Hernández
Giordan Rodríguez Milanés
Gladys Marel
Harold Cárdenas Lema
Ivette García González
Jesús Arencibia
Jorge Fernández Era
José Manuel González Rubines
José Otoniel Vázquez Monard
Julio Antonio Fernández Estrada
Lázaro Faustino Cuesta Valdés
María Isabel Alfonso
Mario J. Valdés Navia
Mauricio de Miranda Parrondo
Orlando Rojas
Rafael Rojas
René Fidel García González
Rita García
Rodolfo Alpízar Castillo
Samuel Farber
Teresa Díaz Canals

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¿Qué hacer con un enfermo en casa?

Por Madelyn Sardiñas Padrón*
El año 2012 fue uno de los más tristes de mi vida. En un lapso de doce meses, mi hijo fue ingresado por una sospecha de dengue, que no tenía, probablemente en la peor de las salas (en todos los sentidos) del Hospital Pediátrico Provincial de Camagüey; mi papá tuvo su primera gran crisis de insuficiencia renal, mi mamá sufrió un infarto cerebral hemorrágico que la dejó postrada con hemiplejia derecha y una gastrectomía; y mi hermana falleció sin haber cumplido 49 años. Otro en mi lugar pudiera pensar que mis familiares pagaron los platos que pude haber roto en esta u otra vida.
Los sucesos de ese año, por un lado, pusieron a prueba mi capacidad de adaptación a nuevas y complicadas situaciones, y por otro, me enseñaron que la muerte es la fase final del proceso de la vida y que de lo que se trata es de que sea lo menos dolorosa posible. Pero sucede que nadie sabe cuándo llegará ese momento, ni cuánto será capaz el organismo de resistirse a ella. Por tanto, mientras exista vida, hay que cuidarla y hacerla lo menos engorrosa posible, hasta que la ciencia ya no dé más para mantenerla. Esa fue la enseñanza que, con todo el dolor que representa, me dejó la partida de mi querida hermana.
Cuatro largos años estuvo mi mamá apagándose poco a poco; me tocó aprender varios de los cuidados de enfermería gracias a la valiosa ayuda de profesionales conocidos y desconocidos. En esa época había con qué ofrecer todos esos cuidados paliativos para aliviar el sufrimiento que padecía.
Hoy es mi papá quien muestra, a sus 93 años, los síntomas de que se va apagando y de muy poco me sirven los adelantos de la ciencia y los conocimientos, experiencia y habilidades que me tocó adquirir para aliviar su dolor. Sencillamente, no hay con qué hacerlo. Riñones a media máquina y no hay furosemida, lesiones en la piel y no hay yodopovidona ni sulfadiazina de plata ni ketoconazol o terbinafina y triamcinolona; mucho menos analgésicos, antipiréticos y antibióticos; ni siquiera las sondas vesicales y los colectores de orina se han ofertado para todos los que los necesitan en todo un año.
En cuidado de un enfermo se dificulta dada la alarmante crisis de medicamentos que sufre el país desde hace más de un año (Foto: Jessica Domínguez/ Periodismo de Barrio)
¿Alguno de los que decide emplear el dinero en otra cosa tiene un familiar que necesita esta clase de cuidados? Si lo tiene, ¿sufre las mismas carencias que la mayoría? ¿Por qué si los urólogos recomiendan cambiar una sonda cada diez días, en la farmacia sólo venden dos al mes por persona, cuando el suministro es estable? ¿Quién es el irresponsable que sugiere o indica que se reutilice un insumo destinado al uso una sola vez?
A un paciente postrado hay que cambiarle la ropa de cama al menos una vez al día, pero no hay jabón suficiente para lavarla ni manera de sustituirla cuando ya no da más. ¿Quién le dijo al Ministerio de Comercio Interior que doce jabones, dos metros de tela antiséptica, una toalla y un metro y medio de hule, si hay, es suficiente para mantener la higiene de un prostrado durante seis meses?
Entras a un hospital por una insuficiencia renal y, además de no haber diuréticos, sales de allí con una escabiosis, para lo que tampoco hay tratamiento disponible.
Se dice que se prohíben actividades de comercio en el sector privado porque, por política, esa es una responsabilidad estatal, pero si el Estado no es capaz de cumplir su responsabilidad, sean cuales sean las causas, entonces lo lógico sería cambiar esas políticas.
Si para que haya ofertas de lo que el pueblo necesita, el comercio tiene que ser privado, ¡que lo sea! Y no me refiero a corporaciones «privadas» como las de GAESA, esas son empresas de un Estado paralelo. Tampoco estoy hablando de que regalen el trabajo de otros a quienes puedan pagarlo.
Facebook me da la oportunidad de expresar un sentimiento, pero en situaciones como esta uno se debate entre la tristeza, la impotencia y la frustración, todos conducentes a la inestabilidad emocional de las personas a cargo del cuidado de estos pacientes.
¡Y no! ¡No me voy a tirar del techo de la casa! Todavía no he llegado a ese límite y espero no cruzarlo. Pero no me voy a cansar de denunciar lo que considero incorrecto. Necesitamos cambiar nuestras políticas y nuestros métodos. No es el éxodo de los cubanos ni ignorar las críticas lo que nos va a sacar de esta miseria.
Si este gobierno y su partido único no son capaces de entenderlo y actuar en consecuencia, no me dejarán otra opción que dejar de confiar en su intención expresada de trabajar por el bien de todos los cubanos, con la cola de efectos que ello puede implicar. Yo soy sólo una, pero deben haber más que todavía confían en que se puede hacer mucho mejor y podrían decepcionarse.
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*Tomado con su consentimiento del perfil de Facebook de la autora.
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Cartas a La Joven Cuba es una sección de correspondencia cuya intención es visibilizar quejas y solicitudes de nuestros lectores, así como recepcionar las respuestas de las instituciones involucradas en darle seguimiento y solución a los problemas aquí planteados, si las hubiese.
A diferencia de otras secciones de igual índole existentes en la prensa cubana, no tramitamos las situaciones aquí expuestas con las instancias pertinentes, solo ofreceremos el espacio para hacerlas públicas.
Para comunicarse con la sección, nuestros lectores pueden escribir al correo electrónico: cartasalajovencuba@gmail.com

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