Coleros

Contra los coleros, ¿retroceso en el enfrentamiento? (+Video)

Desde la acera de enfrente, donde observa con impotencia la muchedumbre descompuesta que se agolpa a la entrada de la tienda, Rosa Elena García se pregunta: ¿qué pasó con el enfrentamiento a coleros y acaparadores?Del otro lado, un hombre corpulento, de unos 40 años, dice tener el uno para entrar. El dos, el tres, el cuatro, el cinco, también andan con él.«¿Usted los ve, todos esos son revendedores?», dice Rosa Elena. «La semana pasada hicieron lo mismo cuando sacaron las neveras y, después, con las confituras». Es un día de junio en la ciudad de Pinar del Río, aunque la escena encaja con otros sitios del país.A menos de un año de que –en medio de la crisis económica derivada de la epidemia de la COVID-19 y el recrudecimiento del bloqueo estadounidense– se exhortara al enfrentamiento popular contra un grupo de figuras nocivas que han proliferado con la escasez y el desabastecimiento, el problema persiste.Basta asomarse a una tienda recién surtida, con alguno de los muchos productos que no logran estabilidad ni en los establecimientos en moneda libremente convertible, o fijarse en los grupos de venta que proliferan en Facebook o WhatsApp.Así sucede con electrodomésticos como neveras y ollas, con productos de aseo como cremas, perfumes y colonias, con las confituras, con alimentos como la leche condensada, el aceite y el pollo, con medicamentos, con los condones…Con total naturalidad, al momento de redactar estas líneas, un usuario, identificado como Yury, vendía al mismo tiempo dos ollas, una nevera, un motor de agua y una caja decodificadora de TV digital en el grupo de Facebook llamado Ventas Pinar.En esa misma plataforma, Pedro proponía dos neveras, cemento, muebles sanitarios; Mariana ofrecía arroz, galletas y chocolates; Oriana promocionaba pastillas de sustancias, colonia, gel para la piel y para el cabello; Alex, Claudia, Yoana, Jase y Tadeo tenían ollas arroceras Inpud «nuevas en su caja, a estrenar por usted».Todo, con su precio multiplicado, en una suerte de mercado negro digital, donde el fruto del acaparamiento y la especulación se muestra sin rubores a quien quiera mirar.No se trata, valga la aclaración, de algo que una persona ya no usa, o que adquirió y no le sirve, o que le regalaron y no le gusta. Ni tampoco de lo que puede haber comprado en el exterior, cumpliendo los requisitos de la Aduana, sino del acto despreciable de lucrar con lo que el Gobierno cubano, «desangrado» en la lucha contra la COVID-19 y los efectos del bloqueo, no consigue mantener en la red comercial.En agosto del año pasado, cuando ya el panorama del país, con la economía casi paralizada, era sumamente complejo, el Presidente Miguel Díaz-Canel denunció la actuación desfachatada de coleros, acaparadores y revendedores, para tensar aún más las cosas. «Se nos acumuló el problema, porque no enfrentamos la situación de manera inmediata», dijo, al tiempo que comunicó la decisión de crear estructuras a nivel territorial para enfrentar tales ilegalidades.«Estamos actuando contra los pillos, los que se aprovechan de los demás; contra al actuar parásito que está involucrado en este tipo de manifestaciones, de gente que en su mayoría no trabaja, no aporta socialmente nada (…) que se aprovecha de nuestros problemas económicos para enriquecerse», añadió.A cualquiera que indague sobre el tema no le será difícil hallar historias sobre la reventa de turnos, que pueden alcanzar precios exorbitantes; tampoco de las colas monopolizadas por unos cuantos, de rostros que se repiten dondequiera que haya algo con lo que se pueda lucrar, incluso, la manera sospechosa en que se enteran con antelación de lo que llegará a las tiendas y adquieren, en grandes cantidades, productos regulados.«Los mismos coleros se pasan de la parte de los electrodomésticos a la del cemento, y hasta para la farmacia. Siempre son las mismas caras. Yo, que voy poco a la tienda, ya los conozco. Es imposible que los que están a diario controlando, no lo sepan», asegura Osmay Pérez, desde el reparto Lázaro Acosta, en Pinar del Río.Una sencilla encuesta de Granma en las redes sociales generó en poco tiempo cerca de un centenar de comentarios similares, con anécdotas personales, denuncias, fotos: «Esta es fresquita, de hoy mismo», nos asegura en una de ellas Rouslyn Navia. «Sacaron coches de bebé en la tienda de canastilla del Vedado, La Infancia. Enseguida los acaparadores hicieron zafra. Y los coches que costaban unos 1 500 CUP, ahora son revendidos en 5 000».Más allá de las multas y los procesos penales que se hayan iniciado en este tiempo, el desparpajo con el que hoy se exhiben en las redes a sobreprecio, los mismos productos que buena parte de la población no consigue alcanzar, junto a los números telefónicos de quienes los tienen, indica que hay posibilidades de ir de frente contra los oportunistas.Aun cuando sigue vigente el llamado a enfrentar con firmeza esta realidad, pareciera que, por falta de sistematicidad, esta lucha ha retrocedido, en algunos lugares hasta muy cerca del punto de partida.
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Del amanecer al crepúsculo contra el acaparamiento (+Video)

Cienfuegos.–En la película de Robert Rodríguez, Del crepúsculo al amanecer (1996), los vampiros atacaban durante la madrugada. En la película vivida a diario contra coleros, revendedores y acaparadores en Cienfuegos, el combate es a plena luz del día contra quienes pretenden desangrar el bolsillo familiar, sacando provecho de la escasez.La directora provincial de Finanzas y Precios, Glenia Cristina Díaz González, señaló que hasta el 28 de mayo se habían aplicado 294 multas por el Decreto 30/21 y 2 502 por el 31/21. No obstante, consideró que puede aumentarse el nivel de imposición. No se trata de imponer porque queramos cumplir con una estadística o meta, sino porque todavía existen muchas quejas de la población con los precios abusivos y especulativos, acotó.En tanto, Paulino Pablo Díaz Santillán, director provincial de la Dirección Integral de Supervisión (DIS), indicó que su estructura «incrementó las acciones conjuntas con órganos como la Fiscalía, la Policía Técnica Investigativa (PTI) y la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), con la cual se concretaron 138 operativos. Hasta el cierre de abril, la DIS había impuesto 3 811 multas, ascendentes a un ingreso de algo más de dos millones de pesos».El teniente coronel Osmany Llarena Cardoso, segundo jefe de la Policía Nacional Revolucionaria en la provincia, sostuvo en reciente análisis periódico del asunto que «se actuó contra 153 individuos; de ellos 56 identificados como coleros, 20 acaparadores, 43 revendedores y 22 vendedores ilegales. Unas 47 personas fueron procesadas en 41 denuncias y se realizaron 23 registros operativos, resultado de los cuales se desarticularon 17 puntos ilegales de venta de productos alimenticios, cinco casas de almacenes, dos fábricas ilegales de galletas en las que se ocuparon una buena cantidad de harina de trigo.«En el entorno de las tiendas en MLC se operó contra 26 coleros, mientras en los puntos de expendio de gas licuado se detectaron dos y tres en los alrededores de los restaurantes. En la barriada de Junco Sur, en la ciudad de Cienfuegos, como parte de un operativo, fue detectada una trabajadora de Cimex que transportaba en un vehículo estatal unos 50 pomos de aceite comestible, acusada por acaparamiento. También operamos contra cuatro sujetos relacionados con la venta de productos de primera necesidad a través de las redes sociales».Aunque el escenario de desabastecimiento impulsado a dos manos por la pandemia y el agravamiento del cerco económico yanqui no resulta un caldo favorable, la acción aquí se encamina a transformarlo, mediante el quehacer de enfrentamiento integrado, cuyas diversas fuerzas cada vez están más conscientes del relieve social de su misión diaria.
PRECISIONES:
En marzo de 2020 comenzó el enfrentamiento a la pandemia en Cuba y, junto a este, crecieron los esfuerzos por atenuar el desabastecimiento provocado por la casi paralización de la economía y el agravamiento del bloqueo estadounidense.En agosto de 2020, el Gobierno cubano informó la decisión de crear estructuras a nivel territorial para enfrentar la corrupción y las ilegalidades, primero de manera profiláctica, y ante la reincidencia, actuar con el rigor de la ley.Los Decretos 30 y 31 están en vigor desde la publicación de ambos, el 29 de enero pasado, en la Gaceta Oficial de la República de Cuba. El primero se refiere a las contravenciones personales, sanciones, medidas y procedimientos por la violación de las normas que rigen la política de precios y tarifas. El segundo concierne a las violaciones de las medidas sanitarias asociadas a la COVID-19.
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