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La actualización de la Conceptualización

El camino hacia la conceptualización del modelo cubano fue largo. Entre el 16 y el 19 de abril del 2011 se efectuó el VI Congreso del PCC, llamado de la Actualización. Tras catorce años sin convocarse —por razones nunca explicadas y que no parecieron importar mucho a militantes ni a pueblo en general— aquel cónclave analizó el ya iniciado proceso de reformas denominado Actualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista.
A pesar de que Raúl Castro afirmara en el Informe Central de aquella cita: «No me cansaré de repetir que en esta Revolución todo está dicho», en la ocasión señaló cuestiones novedosas para el discurso político cubano tradicional, como esta:
«El incremento del sector no estatal de la economía, lejos de significar una supuesta privatización de la propiedad social, como afirman algunos teóricos, está llamado a convertirse en un factor facilitador para la construcción del socialismo en Cuba, ya que permitirá al Estado concentrarse en la elevación de la eficiencia de los medios fundamentales de producción, propiedad de todo el pueblo y desprenderse de la administración de actividades no estratégicas para el país».
El enfoque más pragmático de su liderazgo se revolvía contra los anónimos «teóricos» dogmáticos y exigía una nueva fundamentación (conceptualización), más acorde con lo que postulaba desde el verano de 2009: la necesidad de remodelar la sociedad socialista cubana para hacerla sustentable.
En agosto de 2009 notificaba la decisión de: «definir con la más amplia participación popular la sociedad socialista que aspiramos y podemos construir en las condiciones actuales y futuras de Cuba, el modelo económico que regirá la vida de la nación en beneficio de nuestros compatriotas y asegurar la irreversibilidad del régimen sociopolítico del país».
En 2010 repetiría estas ideas de manera aún más acuciante. Sin embargo, cuando en 2011 se celebró el referido VI Congreso —en plena Primavera Árabe e inicios de la guerra civil y agresión yihadista internacional contra Siria—, otro sería el tono de los discursos y el carácter de las decisiones asumidas.
En lugar de debatir el marco teórico del modelo que se adoptaría, a partir de las diferentes propuestas que se venían haciendo desde inicios de los noventa, la asamblea tomó una decisión antinatural, aunque más viable para el grupo de poder hegemónico: empezar a aplicar el nuevo modelo por su dimensión práctica, los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución.
La elaboración de los mismos fue fruto del trabajo de una comisión ad hoc de especialistas y funcionarios anónimos, y complementado con el debate posterior. De ahí que en el VI congreso no solo fueran aprobados los Lineamientos, sino que se creara una «Comisión Permanente para su implementación y desarrollo», que conduciría —como supraorganismo estatal/partidista/gubernamental—, el proceso de actualización bosquejado en ellos en forma de ideales, tareas por hacer y representaciones de cómo debían ocurrir las cosas.
En el lapsus comprendido entre los congresos VI y VII —2011-2016—, se  creó otra comisión del mismo tipo para elaborar la Conceptualización del modelo económico y social cubano de desarrollo socialista, la cual, tras un período de debates partidistas y en núcleos obreros importantes, fue aprobada en el VII Congreso. Según se declarara, ella incluía: «los principios y las bases teóricas que han de regir el proceso de construcción del socialismo en las actuales condiciones de Cuba».
Realmente su contenido es altamente idealista y apologético, cifrado en el deber ser y no en las contradicciones de la realidad cubana. Su valor teórico estaba muerto antes de nacer. En lugar de constituir una Conceptualización de la Actualización, que sirviera para iluminar el camino con nuevas definiciones, principios, leyes y enfoques diferentes; se limitaba a servir de respaldo teórico a los Lineamientos antes aprobados.
Desde que se diera a conocer, se proyectó que la Conceptualización debía ser actualizada en cada cónclave posterior, algo inconcebible en un producto teórico. Las teorías no se actualizan, se sustituyen por otras en el devenir de las ciencias, sean naturales, técnicas o socio-humanísticas.
La ruptura/superación de los paradigmas teóricos anteriores es condición sine qua non en el desarrollo del pensamiento humano. Por eso Einstein inició su libro sobre la teoría de la relatividad con el famoso adagio: «Newton, perdóname por rebatir tus concepciones».
Lo ocurrido durante el trabajo previo con los documentos del VII Congreso, y su discusión posterior en el evento, superó con creces lo que sucedió en el VIII, que fue prácticamente irrelevante. En los debates de la Comisión 1 del VII Congreso del Partido —«El modelo de país que queremos»—, dedicada a la Conceptualización y presidida por Díaz-Canel, se incorporó el 88% de las 841 opiniones aportadas por los participantes. Las 104 propuestas no aceptadas fueron canalizadas hacia otras comisiones.
Como resultado de estos intercambios, se modificó las dos terceras partes del documento, en temas como: preservación y desarrollo de las conquistas sociales;  calidad de los servicios a la población; la emigración, su impacto negativo y relación con las condiciones de trabajo y salario; participación de los trabajadores y toda la población en la toma de decisiones; papel del mercado y necesidad de que sea reconocido y regulado; reconocimiento de la propiedad privada, en especial de cubanos; factores que conforman la prosperidad en nuestro socialismo y papel protagónico de la juventud.
Por el contrario, llama la atención que en el recién concluido VIII Congreso no haya existido reportaje alguno sobre debates o intervenciones referidos a la Conceptualización. Las escasas transformaciones hechas al documento indican que pocos delegados tuvieron algo que aportar, argüir o proponer.
En su versión actualizada se subraya que: «A partir del concepto de Revolución, los Lineamientos de la política económica y social del Partido y la Revolución aprobados por el 6to y 7mo congresos del Partido Comunista de Cuba, han constituido la base fundamental para elaborar la Conceptualización del Modelo. Han sido consideradas también las políticas definidas como parte de su implementación».
Esta tesis desconoce que el modelo teórico —Conceptualización— es primario respecto a los Lineamientos y las políticas. Debe ser fruto de la labor de tanques pensantes,  instituciones o destacados intelectuales que produzcan teoría. Por supuesto que puede ser enriquecida por la praxis posterior, pero nunca servir de bastón a políticas adoptadas a priori.
Tras contraponer la versión de la Conceptualización aprobada en 2017 con la actualizada en 2021 —publicada hace pocos días—, se constata que el nuevo documento tiene exiguos cambios y ninguno significativo. La principal dificultad es su carácter limitado, abstracto y no totalizador, pues, como reconoce: «El Modelo abarca las esferas de la producción, distribución, cambio y consumo».  Por tanto, su campo de acción se limita a la esfera socioeconómica; en tanto la vida política y toda la superestructura de la sociedad quedan excluidas.
Esto significa que temas tan debatidos y urgidos de transformación en Cuba, como estos: empoderamiento de los trabajadores, la ciudadanía y las localidades;  democracia y participación política efectiva; y ejercicio de los derechos humanos en su totalidad; no forman parte de la Conceptualización ni de la Actualización.
En vísperas del VIII Congreso, el Buró Político analizó un «Estudio del clima sociopolítico de la sociedad cubana», que seguramente reflejó los cambios ocurridos en ese ámbito entre uno y otro cónclave.
A pesar de que fue este un período de incremento notable de la participación ciudadana en la actividad política, tanto en el escenario real como en el espacio virtual de las redes sociales; de ese documento no se publicó nada ni parece haberse tenido en cuenta a la hora de actualizar la Conceptualización. Al parecer, los que saben han olvidado, o no quieren reconocer, que «La política es la expresión concentrada de la economía».

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