11 de julio

¿Dónde está Lizandra Góngora?

CIUDAD DE MÉXICO.- La última vez que supo de Lizandra fue el 22 de julio cuando le escribió por Messenger a través de un perfil falso creado días atrás. Lizandra tenía un pacto con ella: diariamente la contactaría, aunque fuera para enviarle un pulgar levantado en el chat. Era la muestra de que estaba bien y a salvo.  Si su amiga, quien pide anonimato, en 24 horas no tenía noticias, entonces debía dar la voz de alarma y denunciar que estaba desaparecida.
En uno de los audios que le envió Lizandra se le escucha desesperada. La cubana de 35 años le dice a su amiga que no podía pasarse la vida huyendo, que ella tenía que criar a sus hijos. Era la primera vez que los niños estaban lejos de ella.
Durante los 11 días que estuvo escondida, casi nadie sabía su paradero exacto. Algunos hasta la notificaron como desaparecida porque no estaba activa en sus cuentas, pero Lizandra estaba oculta.
Ante un silencio no habitual en ella, su perfil se llenó de publicaciones donde la etiquetaban preguntando por su estado. El día 16 una conocida compartió un audio de Lizandra, donde le contaba que estaba huyendo, que su casa estaba sitiada como si ella fuese una criminal peligrosa y que sus hijos no dejaban de llorar. Ese mismo día una foto de su pierna con dos heridas profundas y sin coser comenzó a circular. Casi nadie sabía a ciencia cierta qué había pasado con ella.
Mientras tanto, cuando otros cercanos le escribían, ella solo decía que estaba en un monte, sin más detalles. Así no delataba a la señora que le dio refugio, ni se arriesgaba a que la policía fuera a buscarla.
El 23 su amiga no recibió el mensaje acordado y le escribió. Esperó al día siguiente y volvió a dejar un chat. Los textos nunca fueron leídos por Lizandra, así que su amiga infirió que algo le había ocurrido y decidió denunciar en redes su desaparición.
Lizandra gritó libertad
Lizandra Góngora huyó de su casa el 11 de julio cuando supo que la policía estaba buscándola tras participar en las manifestaciones de Güira de Melena, en Artemisa. Un conocido le advirtió que la iban a acusar de cabecilla y ella no lo dudó. Desde hace tiempo estaba en la mira de la Seguridad del Estado. Esta era una oportunidad que ellos tomarían para quitársela de encima y que su nombre se perdiera entre cientos de denuncias.
Unas horas antes de escapar, ella se había unido a la manifestación de su municipio, que se levantó como lo hicieron más de 90 localidades en Cuba. En uno de los videos que trascendieron de ese día se le ve de espaldas, caminando con la multitud. En la transmisión Lizandra aparece en el minuto 10. Es la mujer que tiene un short blanco de bolas negras y una camisa oscura. Ella junto a los demás manifestantes grita “libertad” y “que se vayan”. No tiró piedras, no golpeó a nadie, no fue violenta. Solo pidió libertad.
Un rato después de ese video, en la calle Cuba un grupo de los manifestantes rompieron parte de los cristales de una tienda. A Lizandra, quien de espaldas gritaba que esa no era la manera, que pararan, dos pedazos de vidrios que salieron volando se le encajaron en la parte posterior de su pierna derecha. De inmediato la piel se le abrió y la sangre comenzó a correr, dejando pedazos de membrana colgando y el músculo al descubierto. Apenas logró llegar a su casa por el dolor.
Heridas en la pierna de Lizandra. Foto cortesía del autor
Lizandra luego le contaría a su amiga que asustada tiró en una mochila algunas de sus pertenencias, llamó al padre de sus hijos y le explicó qué sucedía. Ella, con miedo a ser procesada, pensó que huir por un tiempo era lo mejor. Así lo hizo, sin suturar las heridas siquiera. Pero ¿a dónde huir en una isla llena de ojos?, ¿cuánto tiempo pasaría a salvo antes de ser descubierta? Los niños de 14, 9, 8 y 3 años se quedaron con su papá. Su hija mayor, de 17, vive con la madre de Lizandra en la Isla de la Juventud.
¿Quién es Lizandra?
Lizandra Góngora es la mujer que en las noches transmitía un cacerolazo por su Facebook donde pedía libertad para los presos políticos y denunciaba todas las carencias con las que se subsiste en Cuba.
Cada directa la empezaba diciendo “Buenas noches, por acá Lizandra”. Luego narraba cómo vive una madre soltera en un país desabastecido y totalitario. Con sus protestas cívicas le enseñaba a sus hijos a no tener miedo, a no callarse. A ella no le temblaba la voz para decir que en Cuba hay una dictadura y pedir su fin. Por su activismo era amenazada a través de perfiles falsos, en los que solo se comparten propaganda pro-régimen, y fue hostigada por la policía política.
Los niños usualmente la acompañaban en sus videos, sin hablar, hasta que el 2 de julio un par de personas de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) tocaron su puerta para intimidarla. Le dijeron que si sus hijos seguían viéndose en las directas junto a ella le iban a retirar la custodia por afectar el desarrollo del menor. Un método usual que utiliza la Seguridad del Estado contra las mujeres que disienten. Lizandra lo denunció todo en video.
“Por eso digo que en Cuba hay una dictadura, venir a casa de una madre sola, y amenazarla con que le van a quitar a sus hijos, por enseñarle los verdaderos ideales políticos, eso se llama cobardía”, sentenció Góngora en ese momento.
Lizandra Góngora. Foto cortesía del autor
En lo adelante ella continuó grabando sus directas, pero sin los niños. No podía arriesgarse a que cumplieran la amenaza y los separaran de ella.
Su última transmisión en vivo fue el 8 de julio.  En el video invita a todos a reclamar públicamente derechos robados. Tres días después los cubanos salieron a las calles, por primera vez en 60 años, y Lizandra se sumó.
Solo tienen la palabra de la policía
Desde el mismo día 22 cuando dejó de comunicarse, Ángel Delgado, la ex pareja de Lizandra y padre de sus hijos, estaba seguro de que la habían detenido. De otro modo, ella no pasaría muchas horas sin saber de los niños.
Entonces comenzó a buscarla, pero la policía negaba tener noticias de ella. En su lugar una y otra vez presionaron a Ángel para que la acusara por abandono infantil. Ángel enfurecía ante tal sugerencia. Lizandra siempre ha sido una madre buena. Ella, además, no los había dejado con ningún extraño, sino con él, que es el padre de los niños. Tampoco se había ido por elección.
Durante una semana Ángel fue enviado de un lado a otro sin información confiable, sin que nadie le diera certeza de qué le había pasado.
Un registro de personas detenidas y desaparecidas tras las manifestaciones que actualizan activistas y periodistas con la asesoría de Cubalex había contabilizado el 3 de agosto que 45 personas aún estaban desaparecidas en la isla. Sin embargo, las cifras de este registro pueden estar por debajo de los conteos reales, pues recopilan mayormente los que trascienden a las redes sociales. Por su parte, las autoridades no solo omiten información al respecto, sino que niegan que haya desaparecidos.
Lizandra estuvo en desaparición forzada desde el 22 de julio hasta el 29, cuando llamaron a Ángel para decirle que efectivamente la tenían detenida.
Ahí supo él que mientras las autoridades le negaban el paradero de su expareja y lo animaban para que la acusara de abandono, y tener algo más para procesarla, eran ellos quienes la tenían presa.
“Me dijeron que estaba en la estación de Zanja y fuimos allí y nos informaron que no estaba, nos mandaron para Villa Marista, envié a otra gente y dijeron que tampoco estaba, que la habían llevado para Reloj Club, y no sabemos nada en concreto. Yo tengo cuatro hijos menores de edad que están ahora bajo mi custodia, y se duermen todos los días a las 3 de la madrugada, preguntando por la madre, llorando”, cuenta él.
Hijos de Lizandra Góngora. Foto cortesía del autor
Angustiado, Delgado llevó un teléfono celular para la estación de su municipio con batería y saldo para que se lo diesen a Lizandra, donde sea que la tuviesen, y sus niños escucharan su voz. Sin embargo, esa llamada nunca llegó.
La última noticia que tuvo Ángel de Lizandra fue que estaba en la cárcel de mujeres del Guatao, pero que no podía verla en dos semanas y tampoco podía llamar. Pasaba de estar desaparecida a padecer régimen de incomunicación. Su familia solo tiene la palabra de los victimarios de Lizandra, los mismos que durante siete días negaron su paradero. ¿Se puede creer en la palabra del maltratador, de quien se lo llevó de manera arbitraria y que sigue violando sus derechos?
Supuestamente la mantienen aislada por protocolos de COVID-19. Su expareja apenas le llevó artículos de aseo, pero los oficiales se negaron a entregarle las pertenencias de la activista. En esencia, él no sabe si está bien, y se cuestiona si ¿realmente está allí? ¿En qué condiciones están sus heridas, las están tratando? ¿La esconden para ocultar tortura?
Hasta hoy nadie la ha visto. Nadie ha oído su voz.
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A 27 años del “Maleconazo” revisitamos el cortometraje “Afuera”

MIAMI, Estados Unidos.- El éxodo del Mariel ha cumplido 41 años, la crisis de los balseros llega a su 27 aniversario. El muro de Berlín se cayó en 1989, creando una suerte de efecto dominó para el fin del socialismo en Europa, y la Unión Soviética se disolvió, finalmente, en 1991. Son fechas que han influido, paulatinamente, en la ya larga y agotadora decadencia del castrismo. Este 5 de agosto se conmemora el llamado “Maleconazo”, el único capítulo de rebeldía popular acontecido en La Habana después de 1959, y antes del 11 de julio de este año.
Existen escasas imágenes sobre el inesperado acontecimiento y resulta revelador el énfasis inmediato y totalmente espontáneo de sus participantes al llamado de libertad, así como la circunstancia de que fueran reprimidos brutalmente no solo por la policía uniformada, sino por obreros de la construcción, pertenecientes a la brigada Blas Roca Calderío, fuerza de choque paramilitar creada directamente por el dictador Fidel Castro, quien compareció en el malecón con su tropa de guardia personal cuando ya la revuelta había sido controlada.
Faltaban, por supuesto, los medios sociales, sus foros de opiniones instantáneos y el valor de videos tomados por los teléfonos inteligentes, con la capacidad de internacionalizar lo que acontece en sitios vedados a la inquietud democrática.
Tanto en la prensa como entre la intelectualidad de la isla el “maleconazo” sigue siendo un tema tan tabú como el éxodo del Mariel.
En el año 2012 las jóvenes cineastas Vanessa Portieles y Yanelvis González sorprendieron a la filmografía nacional con el cortometraje “Afuera”, donde se reproduce, por primera vez, la rebelión del 5 de agosto de 1994 en el litoral habanero.
Portieles me dejó saber en cierta ocasión, cuando la entrevisté en el programa de televisión La Mirada Indiscreta, que producir las manifestaciones callejeras no fue tarea fácil, aunque, de alguna manera, contaron con la colaboración desinteresada del público habanero.
La estrategia consistió en no revelar con antelación el momento tan controversial que aspiraban a reflejar en pantalla y, de tal modo, se pudo evitar la censura que provocan estos temas con los cuales el régimen no quiere lidiar.
“Afuera” es un cortometraje muy valiente y complejo, que no solamente ocurre durante una jornada memorable de la historia cubana contemporánea, sino que anticipa la frustración acumulada de los barrios habaneros más humildes, llamados peyorativamente marginales por los propios medios castristas, ante las promesas incumplidas del régimen.
En “Afuera” se presentan personajes que han cumplido prisión tratando de sobrevivir la indigencia económica, y obreros que son menospreciados por arrogantes dirigentes, distantes de la realidad que los circunda.
Se da fe de una vida mejor fuera de Cuba, según el testimonio en video enviado por familiares que logran escapar en balsa.
Frustración, miseria y desesperanza corroen la cotidianeidad de la madre cubana, centro de la tragedia nacional, empeñada en encontrar soluciones para la familia, aunque sean desesperadas.
También se escucha, por primera vez en un filme de ficción, la temida estación Radio Martí, el hilo de verdad que ha mantenido al tanto de las noticias, sin censura, a los nacionales desde que fuera fundada en 1983 por recomendación de Jorge Más Canosa.
Apenas comienza el cortometraje aparece el mensaje siguiente, ciertamente inusitado para la filmografía de la isla: “La Habana, agosto 1994. Después de cinco años de período especial en tiempo de paz, un grupo de habaneros sale a las calles pidiendo libertad. Este suceso se conoce como el Maleconazo, expresión en contra de la revolución cubana. Muchos de los manifestantes fueron los balseros del éxodo de ese año”.
Aquella crisis insospechada por parte del régimen, que son las que más pavor le causan a sus órganos represivos, respondió a la misma premisa que el éxodo del Mariel: escapar de la isla a como diera lugar.
Pero como en ese momento, la fuga tras el Maleconazo no tomó el camino épico trazado por la expatriación de 1980, los más osados habaneros aprovecharon la ocasión para protestar abiertamente en sus calles, hartos de la fallida trampa socialista.
En otra de sus arteras maniobras, el dictador volvió a abrir las compuertas de la isla para responsabilizar, una vez más, a los Estados Unidos con el exceso de presión provocada por su histórica debacle.
El plan siniestro de mantenerse en el poder a toda costa, típico de las dictaduras comunistas, sin dialogar ni conocer el padecimiento real del pueblo sojuzgado, no ya de su oposición, ha sido puesto en solfa, otra vez, luego de 27 años, por la rebelión del 11 de julio, que se extendió cual fuego en la maleza por toda la isla y no pretendía la huida como solución, sino el cambio de régimen y la nueva vida que tantos claman y añoran.
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“Quiero a mi padre vivo y libre”, la denuncia de una hija de arrestado el 11J

LA HABANA, Cuba.- La familia de Ramón Salazar Infante está desesperada, muy preocupada por su salud y proceso penal. El presidente del opositor Partido Autónomo Pinero (PAP), de la Isla de la Juventud, se encuentra detenido desde el 11 de julio (11J) de 2021 luego de participar en las protestas pacíficas exigiendo libertad y el cese de la dictadura en Cuba. Actualmente se halla con medida de prisión preventiva en la cárcel del territorio, conocida como “El Guayabo”, en espera de juicio por el delito de “desorden público”.
“Llevamos días sin poder dormir, sin poder apenas ingerir alimentos al saber la situación en la que se encuentra mi padre. Estamos muy preocupados porque le pueda suceder algo (…). Mi padre padece de migraña severa, además tiene úlceras en el estómago, él no puede ingerir cualquier tipo de alimentos, hablé con él hace dos días y estaba en pésimas condiciones, ni siquiera podía comer (…); además, tiene 64 años de edad, y el Código Penal establece que este tipo de medida cautelar (prisión preventiva) no se le debe aplicar a personas mayores de 60 años y mucho menos por un delito menor a 5 años de condena”, declaró a CubaNet Dayanis Salazar Pérez.
Según el artículo 200 del Código Penal cubano, por el delito de “desorden público”, según el inciso o agravante que le apliquen, Salazar Infante pudiera ser sancionado a pagar una multa de entre 100 y 1 000 cuotas, o a entre tres meses y un año de privación de libertad.
“Mi papá no es un delincuente, no ha cometido ningún delito. Mi papá es hombre honrado que, sin miedo a lo que podía suceder, alzó su voz en contra de este régimen dictatorial que hoy reprime sus pensamientos de cambio y prosperidad, su amor por su tierra. (…) Mi padre entró allí (a la prisión) vivo, y yo lo quiero vivo, libre, a mi lado, y con las mismas fuerzas que tenía” cuando fue arrestado, dijo la joven, sin poder contener las lágrimas, y pidiendo ayuda a las organizaciones internacionales de derechos humanos.
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Manifestantes del 11J en el territorio pinero
Dayanis, de 20 años de edad, también participó en las pacíficas protestas del 11J en la Isla de la Juventud. Ese día resultaron violentamente detenidas y golpeadas alrededor de una quincena personas, entre ellas la joven y sus padres. Ella permaneció tres días recluida, tras los cuales fue liberada con una multa de 30 pesos por “alteración del orden”. Su madre, Martha Pérez Arias, fue liberada bajo fianza de 2 000 pesos luego de 17 días en los calabozos de la estación policial del Municipio Especial.
Foto cortesía
Además de Pérez Arias, han sido liberados bajo fianza los activistas del PAP  Yarbelis Escobar Rodríguez, Dayris del Sol y Alexei Leyva. Permanecen detenidos: Salazar Infante y Francisco Alfaro Diéguez, ambos en El Guayabo; y en la estación policial: Loisel Castro Herrera, Juan Luis Sánchez González y Osvel Barzagas Claro.
Fotos cortesía
Todos están siendo procesados por “desorden público”; en el caso de Juan Luis Sánchez González, está acusado también de “atentado”, pues “golpeó a un policía, en defensa propia, ya que este lo estaba golpeando para detenerlo”, explicó Salazar Pérez.
Fotos cortesía
Al día siguiente de los arrestos, a Ramón Salazar le realizaron un registro en su vivienda, sede del PAP, en el que le fueron confiscados varios bienes de trabajo, entre ellos una computadora. Otros de los activistas del PAP, pese a que no participaron en las protestas, han recibido igualmente amenazas e incautaciones de equipos de trabajo.
Dayanis fue “citada” por los directivos de la Universidad pinera, en donde estudia la carrera de Derecho, y advertida por sus actividades “contrarrevolucionarias”.
Foto cortesía
Discurso oficial vs realidad
A más de tres semanas de las multitudinarias manifestaciones contra el régimen cubano, las autoridades de la Isla no han divulgado la cifra oficial de las personas que resultaron detenidas y están siendo procesadas penalmente por ello. Pese a existir decenas de testimonios y videos tanto de la represión policial como de los enjuiciamientos sumarios y procesos penales contra los manifestantes, las máximas autoridades solo han tratado de negar, esconder o justificar lo sucedido en el país desde el 11J.
“En el país no es delito pensar diferente, no constituye delito, es un derecho. No somos trogloditas. (…) La cuestión aquí no ha estado en irse a manifestar”, sino en “agredir, dañar, lesionar, desobedecer (a la autoridad)”, dijo en conferencia de prensa, el 24 de julio, el presidente del Tribunal Supremo Popular de Cuba, Rubén Remigio Ferro. Ese mismo día, notificaron que unos 60 ciudadanos cubanos ya habían sido procesados por los sucesos del 11J.
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Apenas dos días antes, el Canciller Bruno Rodríguez aseguró que la mayoría de los arrestados habían sido liberados, “habiendo sido multados o bajo medidas cautelares domiciliarias”. También rechazó que hubiera desaparecidos.
Los únicos datos existentes hasta el momento son los recabados por las organizaciones y activistas independientes de derechos humanos.
Este martes, Prisoners Defenders (PD) publicó una lista de 272 Convictos y Condenados políticos correspondientes al mes de julio, el cual calificó como “trágico para los cubanos”; la organización aseguró además que existe “un número imposible de determinar entre 2 000 y 8 000 personas” que han sido detenidas en toda Cuba, fundamentalmente durante y después de las masivas protestas del 11 de julio (11J).
“Están siendo torturados muchos de ellos. (…) debemos advertir que las torturas que están sufriendo las víctimas del 11J en Cuba ameritan por crímenes de lesa humanidad cometidos por el Estado de forma masiva sobre población indefensa, tan sólo por motivaciones políticas”, asegura PD.
Al igual que PD, CubaLex ha estado documentando los casos de detenidos y procesados desde el 11J en Cuba, confirmando hasta la fecha 761 detenidos, de los cuales han sido liberados 213, la mayoría de ellos con medidas cautelares, y 45 permanecen en desaparición forzada.
No obstante, estos son solo apenas los datos que las organizaciones han podido corroborar, enfrentando cientos de dificultades tanto de acceso a los detenidos y sus familiares, como de comunicación por los cortes de internet o por el miedo de las víctimas o sus familiares a dar su testimonio.
Problemas como estos han imposibilitado que casos como el de Ramón Salazar y los activistas del PAP en Isla de la Juventud aún no se hayan registrado.
PD estima que la cifra final de las detenciones arbitrarias y de los casos en prisión preventiva “que cualquier ONG puede confirmar de aquí a unas semanas será inferior al 30%” de “la tragedia que ha acontecido en Cuba”.
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Lo acusan de robo y lo llevan a Tribunal Militar: así procede el régimen contra un manifestante del 11J

LA HABANA, CUBA. – Julio César Ruiz Bacot, padre de dos niños y trabajador de una panadería en Cárdenas, Matanzas, salió a manifestarse el día 11 de julio, por lo que resultó detenido el día 16, solo a dos cuadras de su casa, en la esquina de Salud y Spriu, sobre las 6:00 de la tarde. 
“Ya salió (de la cárcel) un muchacho que estaba preso con él y me dijo que le dieron golpes y que le sacaron todos los dientes”, denuncia la madre, Rosario Ruiz Bacot, y se disculpa llorando porque no puede evitarlo. 
CubaNet no pudo confirmar de forma independiente esa información, puesto que resulta imposible acceder a las personas reprimidas arrestadas y reprimidas tras las protestas del 11 de julio.
“Mira los días que hace y no he visto a mi hijo. Yo soy una mujer enferma. Él es un muchacho trabajador y tiene un niño chiquito que también está sufriendo por él”, también se queja la madre de Ruiz Bacot.
Varios comentarios de sus amigos en redes sociales también corroboran el testimonio familiar. Según la familia, al joven lo están acusando de haber cometido el delito de robo con fuerza y será juzgado por un tribunal militar, aunque sea solo panadero.
“El delegado (del MININT) nos dijo que no se le podía poner abogado hasta que no se terminara el proceso. Fuimos al Bufete Colectivo y nombramos uno, pero nos dijo que no podía hacer nada porque (el caso) pasó a Fiscalía Militar y mi hijo no tiene derecho a abogado hasta que no acabe la investigación”, explica Rosario a CubaNet. 
“Él no es militar ―recalca―, pero nos han dicho que todos los casos que no sean de ‘desorden público’, o como le dicen ellos ‘vandalismo’, pasan a Fiscalía Militar”.
“Que los militares puedan juzgar a los civiles es una violación de las garantías del debido proceso”, asegura Laritza Diversent Cambara, la directora del Centro de Información Legal Cubalex, una de las ONG que ha acompañado a los familiares de las personas reprimidas tras el 11 de julio. 
La abogada presupone que “los tribunales militares están actuando en estos casos por los daños a las tiendas de GAESA, que son consideradas zonas militares”.
Pero “él solo se estaba manifestando”, recuerda su madre otra vez. Ella está segura de que el régimen no tendrá ni una sola prueba contra su hijo, aun cuando eso no sea una garantía para que el joven salga absuelto. Los pocos que han podido presenciar los procesos judiciales sumarios aseguran que no solo ha habido poca transparencia, sino que las personas han sido juzgadas sin que los testigos logren reconocerlas como responsables de los hechos que se les imputan.  
Los manifestantes del 11J “estaban sancionados antes de llegar a juicio”

Sobre Ruiz Bacot pesa la acusación del delito común con que, con más frecuencia, se intenta incriminar a los hombres negros, según los perfiles raciales con los que opera la Policía en Cuba. Con esa acusación, se apela al imaginario racista de las personas, para que duden de la veracidad de cualquier defensa. 
Es también el mismo delito con que quieren encausar a otros manifestantes: Orlando Félix Vega Córdoba, Yasmany Kim Rodríguez y Yasdani Benítez Quesada son los casos verificados que corren la misma suerte que Julio César Ruiz Bacot. 
Ha sido una estrategia ―más que legal, comunicacional― para dividir la opinión en las redes, generalmente de las personas que podrían solidarizarse con las víctimas de la represión y el sistema legal cubano. Insistir en el “vandalismo” y en los supuestos destrozos provocados el 11 de julio responde más a un doble rasero, que condena las protestas en Cuba pero legitima las que ocurren en Colombia o en Chile, que a la repartición de justicia. 
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Ya nada será igual que un día antes

LA HABANA, Cuba.- Dios debe estar al tanto de mis muchísimos intentos, en las últimas semanas, para dar alguna coherencia a ciertas ideas que estuvieron rondaron mi cabeza y me obcecaron, me importan todavía. Dios debió notar mi empeño y angustias, y quizá fue también Él quien volvió a ponerme frente a ese Blanchot al que hice notar, hace ya mucho, en la primera página de mi primer libro; y es que el francés me hizo ver, al menos en algo, lo desatinado que resulta algunas veces escribir. “Querer escribir, cuan absurdo es: escribir es la decadencia del querer, así como la pérdida del poder, la caída de la cadencia, otra vez el desastre”.
Eso escribió Blanchot, y suena bien, y quizá por eso yo le creí, pero a pesar suyo seguí obsesionado con la escritura y hasta le supuse bondades que luego le negaría, que todavía le niego. Y no escribí. Resulta que estuve pensando, obcecadamente, en los últimos sucesos de la vida cubana, y eso me hizo pensar en la inutilidad de la escritura. Y no es que no creyera que era importante abandonar esa zona de confort que la escritura ofrece, y actuar de manera diferente. Lo pensé, y quizá llegué a creer en la inutilidad de la escritura, en su inoperancia.
Resulta que muchas cosas ocurrieron en este mes; mi mes, de entre todos, más quieto en CubaNet, el más desasido de entre todos estos años en los que he estado publicando en el sitio. Este ha sido un mes particular. En este mes murió Rafaela Carrá, y yo quise escribir, pensé hacer un homenaje a esa mujer que hace ya tiempo fue una diosa para todos los gays de esta isla, incluso en aquellos días de represión homofóbica, en aquellos días en que muchos quisieron ser como ella, en esos días en que muchos, travestidos, la imitaron luciendo pelucas rubias, vestidos ajustados hechos con telas muy brillosas y sacadas de, …sólo Dios sabe de dónde, pero salieron ellos y la imitaron, cuando todos estaban proscritos por sus ademanes, por sus atuendos, por amar a sus semejantes.
Yo estuve triste, acongojado, con rabia y quizá con miedo. Y así llegaron los días más exaltados, así llegó el 11 de julio, ese día que ya está en la historia de Cuba para siempre, ese día que nos puso a todos la “carne de gallina”, y que también nos llevó a pensarnos en el cuerpo de un león que agrandaba el rugido y los arrojos. Ese día hizo a muchos parodiar aquella canción que Sara González cantara a sus héroes; ese día en que muchos se juntaron para negar a esos héroes y a sus heroicidades, para hacer nuestros propios héroes, para verlos en el cuerpo de gente más simple y sin uniformes, con gente de la patria que procura la vida, con gente de la calle y la miseria, con gente del fervor más real y nada dogmático.
No sé qué habría escrito en esos días. No supe que historia privilegiar de entre todas las que reconocimos en esas jornadas en las que no hubo, como siempre ocurre en Cuba, un secuestro de la verdad, aunque mucho lo intentaran. Esta vez la verdad no fue embargada por los clichés del gobierno, esta vez no quedó suspendida, esta vez no hubo expropiaciones de la sinceridad. La verdad se impuso y se levantó por encima de todos los discursos del poder, más allá de todas las falacias que generó ese poder y que luego impuso, que impone todavía sin que gane créditos, mientras pierde adeptos.
Esta vez el poder comunista quiso imponer otra vez sus desacreditados mecanismos mediáticos, quiso imponer su verdad para hacer desaparecer la nuestra. Esta vez una Cuba numerosa, inmensa, se fue a la calle para defender la vida, para alejar el terror, el circo político que es la “revolución”. Esta vez no tuvieron por respuesta el cacareado consenso, esta vez se marcaron las diferencias irreconciliables entre el poder y la gente común, y se hicieron visibles los muchísimos pánicos del poder mientras esa gente “normal” se pasaba por el “forro de los c …” las amenazas de los dominadores.
Esta vez desapareció el pánico que antes pareciera aclimatado, ese pánico tan arraigado durante años, y también fue desacralizada la retórica del poder. No hubo Marx, no hubo Engels, y si apareció Fidel fue para dedicarle improperios. Ahora desaparecieron las adhesiones masivas y las arrodilladas ante el cuerpo “inmaculado” del gobierno. No hubo más pánico. Y Cuba es otra desde ese día. Cuba se juntó en las redes y salió a la calle. Cuba cambió ese día su lenguaje, los cubanos se asociaron alrededor de una causa común y compartieron sus destinos, se juntaron las memorias, las ansias, y se perdió el miedo. El gobierno no consiguió generar otra vez el terror.
Cuba dejó de ser ese espacio impreciso de siempre. Cuba dejó de ser la isla detenida, la isla confiscada y del poder presa. Cuba dejó a un lado los lugares comunes de un discurso repleto de clichés y tontas consignas. Cuba salió a la calle, salió a las redes. Cuba volvió a inundar los espacios públicos, pero no como otras veces, ahora la intención no fue propiciar la escapada, ni hacer el viaje de siempre. Cuba salió a la calle a pelear por la libertad, y hasta por la comida, que es también parte de la libertad.
Y entonces no pude escribir, a pesar de mi entusiasmo. La euforia no me permitió escribir algo que fuera más allá de dos líneas en un post. No conseguí la coherencia, solo el júbilo, el alboroto, y el dolor por los muertos y los detenidos. Y me enredé, también, en el maremágnum de las redes, de los espacios públicos, y adoré el alboroto que nunca antes vi. Y me sentí tan libre como en el maleconazo, quizá más, porque miré la luz en las calles, una luz nueva, inédita, mucho más luz que en aquellos días del maleconazo.
Y no escribí, porque creí que podría atropellar, como de seguro estoy haciendo ahora mismo, esos sucesos libertarios, y perdónenme la cursilería, y si quiere no perdone nada, pero entérese que de cursilerías también está lleno el camino hacia las libertades. Y la libertad ya dejó de ser un mito en esta isla. La libertad es hoy un poco más real y está en la cabeza de muchos, en la cabeza de todos, y es que las muertes, los atropellos, no se perdonan. Y ya nada será igual que un día antes, y el poder lo sabe. Y sin dudas habrá mucho más que decir, y muchísimo más que esperar. Es sólo el comienzo.
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Así mintió la funcionaria cubana Johana Tablada a la CNN

CIUDAD DE MÉXICO.-El 21 de julio de 2021 el periodista Juan Carlos López de la cadena CNN entrevistó a Johana Tablada, subdirectora general para Estados Unidos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba sobre las protestas en la isla. En la conversación, el reportero preguntó a la diplomática por varios temas como los cortes de Internet, los periodistas sitiados y las denuncias de personas torturadas y desaparecidas en Cuba.
De responder apegada a los hechos, Tablada no hubiese dejado bien parado al régimen que representa. Así que tomó dos alternativas para contestar: desviar el tema o mentir abiertamente.
La funcionaria del MINREX afirmó sin titubear “Es mentira que ha habido personas torturadas.  Es mentira que hay desaparecidos”.
Empecemos a verificar las declaraciones de Tabalada por la primera línea. ¿Los manifestantes detenidos han sido torturados o no? ¿Qué es tortura?
Según la Convención contra la tortura en su artículo 1, se entenderá por el término “tortura” todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido, o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, cuando dichos dolores o sufrimientos sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instigación suya, o con su consentimiento”.
Entonces, cuando al estudiante universitario Leonardo Romero en la estación de Dragones lo tiraron en el piso, y entre cuatro agentes le cayeron a patadas por todas partes mientras él se cubría la cara con los antebrazos, lo estaban torturando.
Leonardo Romero en la protesta contra el gobierno. Foto AFP
A Leonardo luego lo llevaron para un patiecito y un oficial le dio varios tablazos por las piernas. Pero no acabó ahí. Antes de trasladarlo a la estación de Zanja otro policía pidió que dos compañeros lo agarraran para darle un cabezazo por la nariz que casi desmayó al joven. El testimonio de Leonardo ha sido publicado en la prensa y ampliamente compartido en redes sociales, ¿Será que Tablada no puedo verlo?
Otra de las detenidas, Gabriela, de 17 años, en una entrevista concedida a este medio narró el acoso sexual de un oficial identificado como “el Mayor Abel” hacia ella, además de los desnudos corporales a los fue sometida. La menor de edad denunció coacción para que identificara a desconocidos como instigadores de las protestas, a cambio de ser liberada.
Gabriela y Leonardo no son los únicos que hablan de abusos, amenazas y otros tratos crueles. Una joven de 22 años detenida en La Habana declaró a CubaNet, en condición de anonimato, que en la semana que estuvo recluida sufrió amenazas de todo tipo. Estas versaban desde que iría a prisión por 20 años hasta que su familia perdería un negocio de renta a extranjeros del cual viven.
“En la celda había una madre que fue detenida porque salió a buscar a su hijo. Allí en la delegación vio cómo los policías le daban una paliza frente a ella, sin que pudiera ayudarlo”. La joven dice que estuvo recluida junto a una muchacha epiléptica que no recibió su tratamiento, a pesar de que convulsionó varias veces y comentó lo delicado de su estado.
Néstor Vega, activista de la UNPACU en La Habana, también detenido en las protestas cuenta que en la madrugada del 12 de julio lo trasladaron junto a unas 80 personas en dos camiones hasta la prisión del Cotorro. Al llegar al lugar los golpearon con tonfas y hubo uso de perros entrenados contra personas. Los privaron de alimentos y agua durante 24 horas, y cuando sirvieron la comida esta venía en un cubo sucio que aparentaba ser el de la limpieza.
Lo descrito por estas cuatro personas es coherente con la conceptualización del término tortura; aún así, la funcionaria cubana lo negó todo ante la prensa internacional.
¿Hay desaparecidos?
Antes que Tablada, ya el coronel Víctor Álvarez Valle de la Dirección General de Investigación Criminal del MININT había declarado que “en Cuba no existen personas desaparecidas” durante el programa de televisión “Hacemos Cuba”. Una línea que luego repitió la diplomática en CNN. A la par de estas declaraciones, no solo aumentaban los reportes de personas detenidas en las marchas del día 11, también lo hacían las denuncias de familiares que desconocían su paradero.
En los días que han seguido, la policía ha entrado por la fuerza a la casa de otros que participaron o publicaron en redes las protestas. Se los han llevado. La cacería no para. El padre de la periodista Camila Acosta, quien estuvo desaparecida dos días, contó a CubaNet que los familiares se amontonan afuera de las estaciones de seguridad, buscando el paradero de sus allegados.
“Vi algo que me sorprendió. No esperé eso (…). Había listados, listados, grandes. (Los familiares) se pasaban los listados los unos a los otros, a ver si algunos (de los detenidos) aparecían. Después los encontraban. Aparecían con otros nombres. Vi algo ahí que parecía una película de la Segunda Guerra Mundial. Parecía como si estuvieran buscando judíos (…)”, dijo Orlado Acosta.
La abogada de Cubalex Giselle Morfi explicó a CubaNet que desde el momento que los detienen y no informan a sus allegados de su paradero estas personas ya se encuentran en desaparición. “Tienen derecho a comunicarse con sus familiares con inmediatez según el art 95 h) de la Constitución de la República de Cuba”.
Este hecho también lo ampara el art.244 de la Ley de Procedimiento Penal: “Al efectuarse la detención de alguna persona se extenderá de inmediato un acta en que se consignará la hora, fecha y motivo de la detención, así como cualquier otro particular que resulte de interés. El acta será firmada por el actuante y el detenido. A instancia del detenido o de sus familiares, la Policía o la autoridad que lo tenga a su disposición informará la detención y el lugar en que se halle el detenido, así como facilitará la comunicación entre ellos en los plazos y en la forma establecida en las correspondientes disposiciones”. Es decir, es obligatorio para las autoridades facilitar la comunicación porque es un derecho fundamental. El cual han estado violando.
Néstor, el activista de la UNPACU que narró las torturas sufridas en la prisión del Cotorro, estuvo 8 días sin saber de sus familiares. Ellos tampoco conocían dónde estaba.
“Una semana después de la detención y las golpizas nos permitieron a algunos ver a nuestras familias. Antes de aprobar la visita, los agentes hicieron una revisión corporal exhaustiva. Si alguien tenía un hematoma o laceración no podía ver a nadie”. Evidentemente esperaban a que fueran borradas las pruebas en los cuerpos y solo quedara el testimonio de los detenidos.
Si me preguntas A, te respondo B
 En la tarde del 11 de julio el gobierno limitó el acceso a Internet en todo el país, algo que ya habían ensayado varias veces. Por ejemplo, sucedió en noviembre pasado durante la sentada pacífica de artistas frente al Ministerio de Cultura y ya había ocurrido la noche antes cuando sacaron a la fuerza a los huelguistas de San Isidro.
Solo que esta vez cortaron la conexión mientras reprimían con violencia manifestaciones en más de 90 localidades de la isla. Los cortes no solo fueron el 11, en los días siguientes únicamente era posible acceder a las redes y aplicaciones de mensajería mediante VPN, si usabas datos móviles. El 13 de julio, el Ministro de Relaciones Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, justificó esto con supuestos “problemas con el fluido eléctrico”. Así negó la censura.
Tablada, si bien no esgrimió el mismo argumento que su jefe, cuando el periodista Juan Carlos López le preguntó sobre el tema solo reconoció que hubo días con interrupciones. Sobre las causas hizo silencio y prefirió cambiar el tema. La funcionaria refirió que “la noticia más grande que hay con internet es que contra Cuba se está haciendo un golpe blando”. En lo adelante adoptó el discurso de plaza sitiada y de campañas de desinformación contra el gobierno.
Sin embargo, no importa cuánto lo nieguen los voceros del MINREX, las evidencias sobre los cortes existen. Kentic.inc, Netblocks, OONI y Access Now, observatorios internacionales de Internet, testearon la conexión en la isla y concluyeron que fue limitada intencionalmente. Incluso una funcionaria de ETECSA reconoció que quitar Internet “era una decisión tomada por la máxima dirección del país”.
Captura de pantalla
Tablada tampoco pudo responder directamente cuando el reportero la inquirió sobre el estado de sitio que viven periodistas independientes cubanos. Su estrategia nuevamente fue evadir el tema y sugerir que era falso. Así respondió: “puede existir esa denuncia, pero hay denuncias que no son ciertas”. Se refirió luego a imágenes que habían circulado durante las protestas como las de un niño muerto y dijo que no eran de Cuba. Al negar la reclusión domiciliaria ilegal que viven reporteros en el país, Jhoana nuevamente mintió.
Durante las protestas y los días posteriores han estado sitiadas Iliana Hernández, Camila Acosta, Luz Escobar, María Matienzo. Todas tienen en sus puertas o inmediaciones agentes del estado que no les permiten salir.
Captura de pantalla
Mientras Tablada en CNN insinuaba que es falso que haya periodistas sitiados, Luz Escobar estaba en su casa sin poder salir a comprar alimentos para su familia. Mientras Tablada aseguraba en CNN que en Cuba no había desaparecidos, el grupo de Facebook DESAPARECIDOS #SOSCuba se llena cada día con fotografías y nombres de personas que hacen falta en casa. De la mayoría en los primeros días o semana se desconocía su ubicación exacta. De otros se desconoce aún hoy.
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OCDH celebra declaración de la Unión Europea sobre represión en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. — El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) celebró este jueves la Declaración del Alto Representante para Asuntos Exteriores de la Unión Europea, Josep Borrell, que condena la represión y las violaciones de derechos humanos perpetradas por el régimen de la Isla a raíz de las protestas del pasado 11 de julio.
Yaxys Cires, director de Estrategia del OCDH, indicó que muchos de los reclamos hechos por la UE a la dictadura cubana están contenidos en varios de los mensajes enviados por la organización al bloque europeo.
“Las declaraciones del Consejo de la Unión Europea van en la dirección correcta y son coherentes con la situación que se está viviendo en Cuba, tal y como exigió el OCDH en carta al Sr. Josep Borrell, enviada el 15 de julio, y en rueda de prensa el viernes 23 de julio. En especial, la exigencia al régimen cubano de que ‘libere a todos los manifestantes detenidos arbitrariamente, a escuchar las voces de sus ciudadanos y a entablar un diálogo inclusivo sobre sus quejas’”, sostuvo Cires.
Para el abogado resulta fundamental el aumento de los reclamos de la comunidad internacional al régimen cubano, lo cual ayuda a visibilizar los numerosos casos de represión y violaciones que tienen lugar en la Isla.
Sin embargo, Cires precisó que la Unión Europea debe tomar cartas en la crisis que se vive en Cuba con políticas que exijan el respeto a los ciudadanos, recogidos en el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación firmado entre ambas partes.
“Es primordial que esta constatación del ‘aumento en la demanda de derechos civiles y políticos, y de democracia’, de parte del pueblo cubano, así como la exigencia de ‘reformas políticas y económicas’ como forma para superar las dificultades, tengan reflejo de manera urgente en la política efectiva de la Unión Europea hacia Cuba”.
El comunicado emitido por Borrell señala que los representantes de la Unión Europea se encuentran “muy preocupados por la represión de estas protestas, así como por la detención de manifestantes y periodistas, especialmente después de las manifestaciones celebradas el 11 de julio”.
La declaración puntualiza que “apoya inequívocamente el derecho de todos los ciudadanos cubanos a expresar sus opiniones pacíficamente, a exigir un cambio y a reunirse para expresar sus opiniones, incluso en Internet”.
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El silencio sobre los presos del 11J

LA HABANA, Cuba. — “Yo también tengo curiosidad… Se está investigando, pero yo no conozco ese dato; no es un dato que esté disponible… Actualmente no contamos con un número exacto de personas detenidas o liberadas”, fue la inquietante respuesta de Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo, cuando, en conferencia de prensa celebrada en la mañana del pasado sábado, periodistas extranjeros preguntaron sobre cuántos detenidos había en Cuba por las manifestaciones del 11 de julio, de los que, según el magistrado, “a los tribunales” han llegado muy pocos, “19 casos con 59 personas”, dijo.
Coincidentemente, la tarde del pasado jueves 22 de julio, también en conferencia de prensa y preguntado igualmente por la prensa extranjera sobre cuántos manifestantes del 11J se encontraban detenidos, el ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez Parrilla, dijo que no era un asunto del que debía responder por ser competencia de la fiscalía y de los tribunales.
Ciertamente —y según dijo, “yo también tengo curiosidad… pero yo no conozco ese dato”— no es competencia de Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo, conocer o informar de cuántos detenidos hay en Cuba ni como consecuencia de las protestas del 11J ni por otros sucesos, por la sencilla razón de que su función es judicial y no acusatoria, como tampoco —salvo casos vinculados a la diplomacia— es tarea de Bruno Rodríguez Parrilla, ministro de Relaciones Exteriores, conocer de personas encarceladas.
Pero junto a Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo, la mañana del pasado sábado en el Centro de Prensa Internacional se encontraba Yamila Peña Ojeda, fiscal jefa de la Fiscalía General de la República (FGR), a quien, por desconocimiento de las leyes cubanas, el corresponsal extranjero no preguntó, siendo ella persona indicada para responder: ¿Hasta el día de hoy cuántos acusados hay por las manifestaciones del 11 de julio y cuántas de esas personas permanecen detenidas?
Preguntada sobre cuántos presos hay en Cuba por el 11J, la fiscal general Peña Ojeda no podía decir “yo también tengo curiosidad… Se está investigando, pero yo no conozco ese dato; no es un dato que esté disponible… Actualmente no contamos con un número exacto de personas detenidas o liberadas”. No, de esa forma ambigua no podía responder Yamila Peña Ojeda, fiscal general de la FGR, sin ir contra su encargo constitucional porque, a no ser que existan personas desaparecidas en Cuba (víctimas de delitos de privación de libertad por mantenerlas fuera de unidades policiales o de operaciones o dentro de ellas con la complicidad de sus jefaturas), la fiscal general Peña Ojeda sí conoce —o puede conocer de forma actualizada— cuántas personas se encuentran detenidas en el territorio nacional, por qué delitos se encuentran arrestadas, cuántas horas o días llevan en los calabozos, quién las mantiene tras las rejas y sujetas a medida cautelar de prisión provisional, solicitada por qué policía o instructor penal y autorizada por la fiscalía a solicitud de qué municipio, provincia, órgano operativo o un fiscal mismo.
Yamila Peña Ojeda, como fiscal general de la FGR de Cuba, por mandato constitucional, tiene como misión fundamental “ejercer el control de la investigación penal” y el “ejercicio de la acción penal pública” en representación del Estado. En el cumplimiento de esas misiones está obligada a cumplir estrictamente con la Constitución y con las leyes y hacer que así también cumplan todos los fiscales, todas las instituciones y todos los ciudadanos. En ese sentido, la ciudadana Peña Ojeda está subordinada únicamente al presidente de la República, en este caso, el ciudadano Miguel Mario Díaz-Canel Bermúdez, quien, también por mandato constitucional, está obligado a “cumplir y velar por el respeto a la Constitución y las leyes”, digo, en el caso de ser Cuba un “Estado de derecho”.
Pero… ¿En realidad los cubanos vivimos en un Estado respetuoso de los derechos universales y de las leyes nacionales? Luego de una protesta social como la que estalló en Cuba el 11 de julio, criminalizar manifestantes —y no voy a citar muchos, sino sólo los “19 casos con 59 personas”, mencionados por el magistrado Ferro— parece de un país gobernado por sicarios en lugar de por personas que dicen ser solidarias.
Después del mediodía del 11 de julio, y hasta el día de hoy, fuerzas militares, policiales y paramilitares no cesan de patrullar pueblos y ciudades de Cuba, incluso aquellas zonas donde no hubo estallidos sociales o sólo hubo asomo de protestas. Mientras, “manifestaciones” de conducidos que ya alguien definió como “cuida-puestos” (empleados del Estado o trabajadores particulares llamados “cuentapropistas” contratados por el Estado) hacen de partidarios del régimen gritando ¡Viva Díaz-Canel! Y es cierto: el militarismo castrocomunista todavía mantiene el poder, pero es el poder basado en la fuerza y en la deformación de la información como arma psicológica, no en la razón; el silencio sobre los presos del 11J viene a demostrarlo según ya lo dijo Václav Havel: “el carácter del poder es la situación en la que estos `sin poder´ actúan”. Y ahora los “sin poder” están presos, pero “no es un dato que esté disponible”.
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La dictadura cambia de narrativa con respecto a la rebelión

MIAMI, Estados Unidos.- La dictadura ahora no es victimaria, sino víctima, acosada principalmente por las consecuencias del embargo de los Estados Unidos. Díaz-Canel le confesó a un grupo de admiradores callejeros, convocados al efecto, que esa circunstancia se manifiesta todos los días en las cuentas que debe elucubrar para la maltrecha economía nacional.
Sin embargo, “el imperio” tiene recursos para patrocinar la oposición que ya no son solamente artistas inconformes y “confundidos”, u organizaciones como la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU), sino miles de “vándalos” espontáneos que se rebelaron el 11 de julio porque recibieron cheques individuales de 100 dólares para “asesinar policías, saquear tiendas y apedrear hospitales infantiles”.
La cineasta Marina Ochoa subió un post en Facebook donde ofreció su opinión sobre el alzamiento de los olvidados: “Esos marginales, supuestos delincuentes, son obra de las grandes deficiencias de la revolución. Son nuestros marginales, nuestros delincuentes que podrían no haber existido si el programa del Moncada se hubiera cumplido en su esencia. No merecen palos. Tienen derechos ciudadanos que ampara nuestra Constitución”.
Silvio Rodríguez fue convocado en supuesto diálogo nacional y prometió intervenir para que sea extendida una amnistía a los inocentes detenidos, nunca a los revoltosos que causaron daño, no sin antes enumerar a sus maestros revolucionarios, donde figuran numerosos censores culturales como Alfredo Guevara y Haydée Santamaría, personajes elitistas que, de estar vivos, se hubieran desmayado ante tanta vulgaridad marginal contrarrevolucionaria “de color” en las calles.
Tengo razones para no creer en las gestiones del trovador esencialmente castrista. En 1970 nos abandonó a nuestra suerte en el experimento hippie conocido como Campamento Venceremos, donde jóvenes con inquietudes culturales tratamos de hacer valer nuestros reclamos desde el escenario de la fracasada zafra homónima.
Rodríguez fue parte del proyecto y luego desapareció. Siempre pensamos que para informar a las autoridades cuando los reclamos se tornaron vehementes e intervinieron miembros de la juventud comunista, y la utopía fue clausurada con cierta violencia.
Tiene más vidas que un gato este personaje que no deja de ser siniestro. Ahora se atribuye la libertad de los presos de la Primavera Negra del 2003. Organiza giras patéticas por los barrios “marginales” y en prisiones cubanas, donde se prefiere el reguetón.
Le gusta jugar al libre pensador, aunque hace años que su rebeldía fue tramitada. Desde aquel día infausto que finalmente su héroe, el dictador Fidel Castro, en un acto de rara condescendencia con representantes de la cultura que le resultaban suspicaces lo recibió, junto a Pablo Milanés, quien entonces era su amigo, en salón de protocolo de la Casa de las Américas, como si fuera una ceremonia de redención pública.
Le deseo suerte a los muchachos que confían en su intervención y espero no sea parte de la nueva narrativa donde se comienza por aceptar a unos sublevadas por encima de otros y, de tal modo, se desactiva el ímpetu del hecho histórico.
En medio de la debacle, donde están a la orden del día los juicios sumarios en muchas ocasiones para simples espectadores del amotinamiento, la dictadura se vanagloria de un anuncio pagado aparecido en “The New York Times”, como si fuera editorialmente generado por el periódico, donde 400 personas fascinadas con el castrismo porque nunca lo han sufrido le envían una carta al presidente Biden para que “deje vivir a Cuba”.
“Le pedimos que termine con las medidas coercitivas de Trump y regrese a la apertura de Obama o, incluso mejor, comience el proceso para terminar el embargo para así normalizar totalmente las relaciones entre los Estados Unidos y Cuba”, termina diciendo la misiva.
La carta fue patrocinada por la organización de extrema izquierda “The People’s Forum”, que se precia, paradójicamente, de tener la siguiente misión: “Somos una incubadora de movimientos para que la clase trabajadora y las comunidades marginales establezcan unidad sobre líneas de divisiones históricas en Estados Unidos y en el extranjero”.
Al parecer los marginales cubanos no se acomodan a la idea de igualdad y justicia que predica la mencionada organización. Tal vez la respuesta se encuentre en las numerosas referencias que hay a Marx, Lenin y Engels en su sitio web y al propio socialismo cubano, para el cual financian eventos que abogan por su salvación.
Es un operativo hipócrita de la izquierda acomodada americana pedir públicamente el fin del embargo desde el mismo periódico que ha reportado la reciente represión desatada en Cuba contra otra “canasta de deplorables”.
Entre los firmantes de la carta figuran celebridades de la exclusividad hollywoodense como: Jane Fonda, Danny Glover, Mark Ruffalo, Oliver Stone, Susan Sarandon y Marisa Tomei, entre otros.
Paradójicamente, el “dialoguero” Silvio Rodríguez se encuentra entre los firmantes cubanos, así como Nancy Morejón, Miguel Barnet, Israel Rojas, Osvaldo Doimeadiós, Orlando Valle “Maraca”, Eduardo (Choco) Roca Salazar y Lesbia Vent Dumois, entre otros.
La tiranía trata de rectificar el rumbo de sus fechorías en la arena internacional, para lo cual hace uso de sus “fellow travelers” de siempre y otros de nueva adquisición.
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Manifestante del 11 de julio en Santiago: “vi personas golpeadas, con heridas en la cabeza”

MIAMI, Estados Unidos.- Jorge Chance Betancourt y su hijo, Jorge Chance Soria, ambos miembros de la Alianza Democrática Oriental de Santiago de Cuba, fueron detenidos el pasado 11 de julio por participar en la protesta que contra la dictadura castrista tuvo lugar en esa provincia.
Chance Betancourt contó que alrededor de las 2 de la tarde se enteró que el pueblo había salido a las calles a exigir libertad, y justo frente al Palacio de Justicia de la capital provincia se unió a los manifestantes y a los gritos de Patria y Vida.
Luego de estar en la manifestación pacífica por un tiempo fue detenido por agentes de las fuerzas represivas del régimen junto a otros a su alrededor. “Fuimos llevados a la entrada de la Clínica de los Ángeles, donde las mujeres embarazadas son ingresadas para dar a luz, allí presencié cómo los agentes les daban golpes a algunos de los detenidos, y también que un oficial salió del hospital y les gritó a los policías que no dieran golpes” frente a la entrada del lugar “ya que algunas embarazadas estaban filmando”.
Jorge Chance padre fue trasladado, esposado y en una patrulla, hasta El Palacete, donde permaneció detenido varias horas con más de 20 personas. Allí, contó, “vio a un joven a quien le habían mordido una oreja, y a un señor de la tercera edad a quien le dieron con una tonfa por el abdomen. Ese mismo día me declaré en huelga de hambre”.
Según sus declaraciones, a él y a 12 personas más los metieron en un camión jaula y los llevaron a Micro 9, donde recogieron a otras personas. “En total íbamos como 40 en ese camión jaula”.
Jorge Chance Betancourt fue liberado seis días después de ser detenido, le impusieron una multa de 3 000 pesos y le decomisaron su celular.
Por su parte, su hijo, Jorge Chance Soria, aseguró que estando parado frente a su casa vio pasar la manifestación a la cual decidió unirse.
“El pueblo gritaba ¡No más represión!, ¡No más miseria!, ¡Queremos un cambio!, sin embargo, comenzaron a llegar a la manifestación agentes de la Seguridad del Estado y la policía y ahí fue donde empezó la represión”, relató.
“Cuando me detuvieron me montaron en un carro de patrulla junto a otro joven, a quien sí le dieron golpe, de ahí nos llevaron a un centro penitenciario que se llama Operaciones, nos tiraron en una celda y estuve incomunicado como hasta las 12 de la noche, cuando nos metieron a todos en un camión jaula, éramos como 50 jóvenes, casi no cabíamos, no les importaba si había COVID-19 o si no había, y nos llevaron a otra donde vi personas golpeadas, mutiladas, con heridas en la cabeza”.
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Régimen libera a periodista independiente bajo fuertes amenazas

MIAMI, Estados Unidos.- El cubano José Antonio López Piña, periodista de Palenque Visión, fue detenido el pasado 21 de julio y liberado 72 horas después bajo fuertes amenazas por supuestamente instigar a los cubanos a delinquir en el marco de las protestas contra el gobierno que se desataron en la Isla el pasado 11 de julio.
Según contó López Piña, alrededor de las 8:00 a.m. del día 21 un amplio despliegue militar rodeó su casa, cerró la cuadra y allanó su vivienda. “Fuerzas del Ministerio del Interior, conocidas como Boinas Negras, y oficiales de la policía política, más de 15 efectivos, allanaron mi casa y me ocuparon un celular, una laptop y 1 275 pesos”, contó.
“Ellos me dijeron que yo estaba instigando a que la población saliera a la calle después de las protestas del 11 de julio. Me culparon de provocar el vandalismo y las protestas”, dijo el reportero.
José Antonio López Piña fue acusado por el supuesto delito de instigación a delinquir por ejercer su labor como periodista independiente. Fue lanzado a una guagua en la que, escoltado por Boinas Negras, fue trasladado a la unidad policial del Cristo, donde reside en Santiago de Cuba.
De ahí “me llevaron a la Unidad de Operaciones Especiales de Santiago de Cuba, me enseñaron en una pantalla los tuits y publicaciones que había realizado y reposteado. Yo les contesté que soy un periodista, y que utilizo los mecanismos a mi alcance para darle a conocer al mundo la situación y el descontento real, que tiene lugar desde hace más de 60 años, en la nación cubana producto a un régimen que no le da la oportunidad a nadie de salir adelante”.
López Piña contó a CubaNet que estuvo por días en una celda hacinada, en precarias condiciones, junto a varias personas que llevaban 12 y 15 días detenidas acusadas de participar en las protestas antigubernamentales del 11 de julio.
A pesar de haber sido puesto en libertad, con una fianza de 500 pesos y severas amenazas, el periodista independiente asegura que esta cacería es producto a su trabajo y “la labor que venimos realizando a lo largo y ancho del país”, y “el pueblo ha visto que el periodismo independiente es un mecanismo de liberación de toda la doctrina castrista”.
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Cubano Dashiel Alfonso condenado a seis meses por defender a una mujer el 11 de julio

LA HABANA, Cuba.- “La única pregunta que la Fiscalía le hizo a mi marido en su testimonio fue, ¿y usted sabía por qué esos tres agentes estaban tratando así a esa mujer?”, cuenta Yaquelín Salas Hernández, esposa de Dashiel Alfonso Catá, y dos de las únicas personas que pudieron asistir al juicio contra su esposo, en el que también fueron juzgados Anyelo Troya y diez personas más.
Dashiel Alfonso Catá fue detenido luego de interceder por una mujer que forcejeaba con tres agentes, ocho días después fue condenado bajo el número de causa 452/21. “Nosotros ni siquiera éramos parte de la manifestación. Recién acabábamos de llegar al encuentro de unas amistades”, contó Salas Hernández.
Alfonso Catá fue detenido el día 11 de julio, estuvo 24 horas en Zanja sin respuesta sobre su destino, “y cuando se cumplieron siete días de su detención pedí a la teniente coronel Daymara, de 100 y Aldabó, los datos del proceso para contratar su defensa. Al principio me fue negado, alegando que los procesos sumarios no requieren defensa ya que la fiscalía no está presente”, fue lo que le dijo la instructora a Yaquelín Salas, pero investigó y asumió que “al esta ser una situación extraordinaria, nunca antes dada en nuestro país, era seguro que habría fiscales al frente”.
El 20 de julio, al octavo día de la detención arbitraria, “el abogado fue a la prisión a revisar el expediente y a entrevistarse con mi esposo y cuando llegó, para su sorpresa, se lo habían llevado al tribunal para juzgarlo, sin llamar a un familiar ni darle el derecho al otorgamiento de un abogado ni siquiera de oficio”. Yaquelín cuenta que en apenas 40 minutos logró reunir tres testigos y documentos de su centro de trabajo, pero no sirvió de nada.
“Tuve la oportunidad de presenciar el juicio. Yo y otra señora. De los 12 detenidos solo dos tuvieron abogados. En mi caso el único testigo que pudo declarar coincidió con la versión que dio mi esposo, y ese fundamento debió ser más que suficiente para su absolución. Nadie testificó en su contra, además de que no existe en el expediente ni la más mínima prueba que lo inculpe”, y dice más: “el denunciante afirmó en el juicio oral que no conoce a mi esposo ni a ninguno de los restantes acusados”.
Salas Hernández asegura que la fiscalía pedía la pena máxima en procesos sumarios, “un año por desorden público y seis meses por propagación de epidemia, pena conjunta de un año y seis meses”, pero sancionaron a su esposo a 10 meses de privación de libertad.
“En las investigaciones que le hicieron en el CDR no encontraron nada negativo. Mi esposo no tiene antecedentes penales ni policiales, solo una multa por uso incorrecto del nasobuco al inicio de la pandemia”, y lo describe como buen esposo, buen hijo y alguien que “nunca atentaría contra su propio país”.
Pero “en el momento en que pasamos por este lugar él ve a estos tres hombres que estaban arrastrando a una mujer. Había una patrulla como a 50 metros y el patrullero mirando a sus alrededores porque recién había pasado la manifestación. Dashiel se acercó para evitar tanto maltrato innecesario. Para someter a una mujer no había que hacer eso”, y Salas Hernández no deja de repetir la pregunta que el fiscal hiciera a Dashiel, le parece increíble, pero es el sesgo de género que arrastran las instituciones judiciales cubanas.
“¿Y usted sabía por qué esos tres agentes estaban tratando así a esa mujer?”, a lo que, según Yaquelín Salas, su esposo respondió “No, yo por los principios que me han enseñado, por las experiencias que he vivido, porque viví con un padre que maltrataba a mi madre no puedo permitir ni entiendo el maltrato hacia las mujeres”, y, aunque en estos casos las vistas son orales y no se entregan documentos para refirmarse en su palabra, asegura que “el juicio fue grabado. Nada de lo que te estoy diciendo es mentira. Es mi testimonio. Yo estuve ahí y yo lo escuché”.
“Me he sentido frustrada, indignada. Además del estrés que estamos viviendo con tanta desinformación por parte de las autoridades. Todo queda en lo que cada quien sea capaz de hacer por ellos”, y resume lo que podría catalogarse como un sentir nacional.
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Cubano Dashiel Alfonso condenado a diez meses por defender a una mujer el 11 de julio

LA HABANA, Cuba.- “La única pregunta que la Fiscalía le hizo a mi marido en su testimonio fue, ¿y usted sabía por qué esos tres agentes estaban tratando así a esa mujer?”, cuenta Yaquelín Salas Hernández, esposa de Dashiel Alfonso Catá, y dos de las únicas personas que pudieron asistir al juicio contra su esposo, en el que también fueron juzgados Anyelo Troya y diez personas más.
Dashiel Alfonso Catá fue detenido luego de interceder por una mujer que forcejeaba con tres agentes, ocho días después fue condenado bajo el número de causa 452/21. “Nosotros ni siquiera éramos parte de la manifestación. Recién acabábamos de llegar al encuentro de unas amistades”, contó Salas Hernández.
Alfonso Catá fue detenido el día 11 de julio, estuvo 24 horas en Zanja sin respuesta sobre su destino, “y cuando se cumplieron siete días de su detención pedí a la teniente coronel Daymara, de 100 y Aldabó, los datos del proceso para contratar su defensa. Al principio me fue negado, alegando que los procesos sumarios no requieren defensa ya que la fiscalía no está presente”, fue lo que le dijo la instructora a Yaquelín Salas, pero investigó y asumió que “al esta ser una situación extraordinaria, nunca antes dada en nuestro país, era seguro que habría fiscales al frente”.
El 20 de julio, al octavo día de la detención arbitraria, “el abogado fue a la prisión a revisar el expediente y a entrevistarse con mi esposo y cuando llegó, para su sorpresa, se lo habían llevado al tribunal para juzgarlo, sin llamar a un familiar ni darle el derecho al otorgamiento de un abogado ni siquiera de oficio”. Yaquelín cuenta que en apenas 40 minutos logró reunir tres testigos y documentos de su centro de trabajo, pero no sirvió de nada.
“Tuve la oportunidad de presenciar el juicio. Otra señora y yo. De los 12 detenidos solo dos tuvieron abogados. En mi caso el único testigo que pudo declarar coincidió con la versión que dio mi esposo, y ese fundamento debió ser más que suficiente para su absolución. Nadie testificó en su contra, además de que no existe en el expediente ni la más mínima prueba que lo inculpe”, y dice más: “el denunciante afirmó en el juicio oral que no conoce a mi esposo ni a ninguno de los restantes acusados”.
Salas Hernández asegura que la fiscalía pedía la pena máxima en procesos sumarios, “un año por desorden público y seis meses por propagación de epidemia, pena conjunta de un año y seis meses”, pero sancionaron a su esposo a 10 meses de privación de libertad.
“En las investigaciones que le hicieron en el CDR no encontraron nada negativo. Mi esposo no tiene antecedentes penales ni policiales, solo una multa por uso incorrecto del nasobuco al inicio de la pandemia”, y lo describe como buen esposo, buen hijo y alguien que “nunca atentaría contra su propio país”.
Pero “en el momento en que pasamos por este lugar él ve a estos tres hombres que estaban arrastrando a una mujer. Había una patrulla como a 50 metros y el patrullero mirando a sus alrededores porque recién había pasado la manifestación. Dashiel se acercó para evitar tanto maltrato innecesario. Para someter a una mujer no había que hacer eso”, y Salas Hernández no deja de repetir la pregunta que el fiscal hiciera a Dashiel, le parece increíble, pero es el sesgo de género que arrastran las instituciones judiciales cubanas.
“¿Y usted sabía por qué esos tres agentes estaban tratando así a esa mujer?”, a lo que, según Yaquelín Salas, su esposo respondió “No, yo por los principios que me han enseñado, por las experiencias que he vivido, porque viví con un padre que maltrataba a mi madre no puedo permitir ni entiendo el maltrato hacia las mujeres”, y, aunque en estos casos las vistas son orales y no se entregan documentos para refirmarse en su palabra, asegura que “el juicio fue grabado. Nada de lo que te estoy diciendo es mentira. Es mi testimonio. Yo estuve ahí y yo lo escuché”.
“Me he sentido frustrada, indignada. Además del estrés que estamos viviendo con tanta desinformación por parte de las autoridades. Todo queda en lo que cada quien sea capaz de hacer por ellos”, y resume lo que podría catalogarse como un sentir nacional.
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Enrique Díaz sobre las protestas del 11J: “El régimen busca culpables que no existen”

LA HABANA, Cuba. – “El régimen está tratando de tergiversar lo que pasó el 11 de julio; intenta buscar culpables que no existen”, denunció el periodista de CubaNet Enrique Díaz Rodríguez luego de ser liberado al filo de las 11:00 de la noche de este viernes, tras una detención de casi cinco horas en la Sexta Unidad de la Policía de Marianao.
Según detalló, un oficial de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) y un agente de la Seguridad del Estado se personaron en su domicilio y lo conminaron a presentarse a las 5:00 de la tarde del viernes en el Sector de la Policía, para una supuesta entrevista que terminó con su arresto.
“Cuando llego, estaba el jefe de Sector solo y me informa que yo estaba siendo acusado por incitar a la manifestación (del 11 de julio). Me montan en un auto patrullero y me llevan hasta la Sexta Unidad, donde me metieron casi cuatro horas en el calabozo, hasta que vinieron a interrogarme”, detalló Díaz Rodríguez.
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Asimismo, el reportero explica que los oficiales de la Seguridad del Estado que lo interrogaron le notificaron que tenían información de que él había incitado a las protestas que tuvieron lugar el domingo 11 de julio en más de 60 ciudades del país.
“Un chivatazo, alguien que le dijo al jefe de Sector que yo estaba incitando al desorden público y a las manifestaciones, algo que no es verdad. Yo soy un periodista independiente y mi trabajo es informar, grabar, mostrar, nunca incitar a nada. Lo que pasó el 11 de julio fue un acto popular, las personas que protestaron eran gente de pueblo, no personas pagadas como quieren hacer ver”, insistió.
El domingo 11 de julio miles de cubanos salieron a las calles de la Isla a manifestarse para exigir el fin de la dictadura cubana, así como acceso a medicinas y alimentos. Los sucesos, que comenzaron en el poblado de San Antonio de los Baños, en la provincia Artemisa, se extendieron rápidamente a otras provincias del país.
“Nosotros no tuvimos nada que ver con eso y el Gobierno pero el Gobierno está buscando culpables que no hay. El detonante (de las protestas) fueron mayormente la juventud y el pueblo inconforme”, sostiene el reportero.
Díaz Rodríguez catalogó su arresto como una “arbitrariedad” ya que, según señala, se violaron todos los procedimientos legales para citarlo.
“Fue una arbitrariedad porque me citaron verbalmente. La Seguridad del Estado se negó a entregarme una citación escrita y por eso utilizó al jefe de Sector”, apuntó. 
El periodista fue citado vía telefónica por un agente de la Policía política que se hace llamar Michel. Más tarde fue visitado por el jefe de Sector que le exigió comparecer ante él a las 5:00 de la tarde del pasado viernes.
Jefe de Sector en la puerta del domicilio de Enrique Díaz Rodríguez (Captura de pantalla)
“Al final sabemos que tenemos las de perder. Cuando te niegas, te vienen a buscar por la fuerza aunque sea un acto totalmente ilegal”, lamentó. 
Díaz Rodríguez, periodista de CubaNet, ha sido objeto de represión por parte de la Seguridad del Estado en numerosas ocasiones. En abril de 2020, el régimen le impuso una multa de 3 000 pesos por supuestamente haber violado el Decreto-Ley 370, debido a su trabajo como reportero independiente. En noviembre del mismo año, la Seguridad del Estado le decomisó una pequeña parcela de tierra donde cultivaba algunos alimentos para el consumo familiar.
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Después de condenarlos, el régimen excarcela a tres artistas y a una estudiante menor de edad

MIAMI, Estados Unidos. – Este sábado el régimen cubano excarceló al fotógrafo Anyelo Troya, uno de los realizadores del video “Patria y Vida”; al artista plástico Carlos González Acosta, al actor Alexander Diego Gil y a la estudiante de 17 años Gabriela Zequeira.
Todos habían sido condenados recientemente en juicios sumarios con penas de cárcel que van desde ocho meses hasta un año, por su presunta participación en las protestas del 11 de julio.
La liberación de Troya trascendió en la noche de este sábado, cuando varias fuentes familiares publicaron una foto en Facebook celebrando la liberación del realizador y agradeciendo el apoyo de todas las personas que reclamaron su excarcelación.
No obstante, aún no existe confirmación de que Troya haya sido absuelto. Debido a la presión de numerosos activistas y organismos internacionales, el régimen parece haber aceptado un cambio de medidas, para que varios de los acusados esperen en su propia casa el resultado de los procesos de apelación en curso.
Condenan a un año de prisión al fotógrafo Anyelo Troya, uno de los realizadores de “Patria y Vida”

Este sábado también fue liberado el artista de la plástica Carlos González Acosta, de acuerdo con la también artista Mari Claudia García Ruiz, impulsora de una carta abierta que exigía la liberación de González Acosta.
“¡Carlos González Acosta ha sido liberado! Infinitas gracias a todos los que apoyaron. Veremos cómo continúa su proceso en lo adelante”, apuntó García Ruiz en Facebook.
Asimismo, fue excarcelado el actor Alexander Diego Gil, según anunció la productora cinematográfica Claudia Calviño.
“Alexander Diego Gil dormirá en su casa hoy. ¡Es una buena noticia, un rayito de esperanza… pero él debe quedar del todo libre y sin cargos! También deben ser liberados los demás, los civiles humanos cubanos normales que no tienen espacios de influencia alguna, ni siquiera tienen Facebook ni amigos artistas, ni saldo de datos ni nada. ¡Libertad para todos!”, pidió Calviño.
Por último, este sábado también trascendió la noticia de la liberación Gabriela Zequeira, una estudiante de Contabilidad de 17 años, condenada a ocho meses de privación de libertad en un juicio sumario por su presunta participación en las manifestaciones.
“A esta hora de la noche [alrededor de la medianoche] fue liberada mi prima. (…) Le doy gracias a Dios y a todas las personas que estuvieron apoyando esta causa (…). Esta foto háganla publica para que el mundo vea que mi prima es libre”, escribió en Facebook el usuario Dayron Hernández.
Régimen cubano condena a una adolescente de 17 años a ocho meses de prisión

Numerosos activistas han señalado en redes sociales que ninguna de las personas excarceladas ha sido absuelta de sus cargos, sino que han sido enviados a sus casas mientras dura el proceso de apelación.
Las cuatro personas excarceladas este sábado también son las que más notoriedad habían alcanzado en las redes sociales. Otros cientos de personas llevadas a prisión y procesadas en juicios sumarios por su presunta participación en las protestas del 11 de julio aún permanecen en las cárceles cubanas.
“Leo que han liberado algunas personas, incluso, de las que habían sido condenadas por el levantamiento popular del 11 de julio. Muy bien. Faltan más de 700 por liberar. Mientras quede uno adentro, la injusticia tiene la misma dimensión”, denunció en su perfil de Facebook el periodista cubano José Raúl Gallego.
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Cuba 11J, dos semanas después

LA HABANA, Cuba.- Han transcurrido dos semanas desde que los cubanos salieron a las calles pidiendo libertad. Los que vimos las imágenes de las primeras protestas en San Antonio de los Baños, antes de que la dictadura cortara el acceso a internet, pudimos observar una masa compacta de jóvenes que caminaban tranquilos, demostrando que las calles son del pueblo. Muchos iban trasmitiendo con sus teléfonos móviles. Simultáneamente, al son de consignas como “No tenemos miedo”, “¡Libertad! ¡Libertad!”, “Patria y Vida” o “Abajo la dictadura”, secundadas una y otra vez por los manifestantes, pudimos constatar cómo el pueblo cubano, con la nobleza que lo caracteriza, ha vuelto a exigir su derecho a vivir con dignidad.
Eso sí, no se escuchó ni una sola voz pidiendo el “cese del bloqueo”, por una sencilla razón: el pueblo no cree la mentira, tantas veces repetida, de que es el gobierno de EEUU el responsable de la crisis que enfrenta el cubano de a pie, porque a través de internet han visto cómo los que ostentan el poder y sus acólitos se reparten los recursos del país.
La respuesta del régimen, como en otras ocasiones, dejó bien claro que a todo el que se le oponga le espera la violencia. Así lo evidenció el Primer Secretario del Partido Comunista y presidente no electo de Cuba, Miguel Díaz-Canel, en su alocución del 11 de julio, horas después de comenzar las manifestaciones pacíficas en todo el país: “Por eso estamos convocando a todos los revolucionarios de nuestro país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles en cualquiera de los lugares donde se vayan a producir estas provocaciones hoy, desde ahora y en todos estos días. La orden de combate está dada. La calle es de los revolucionarios”.
Inmediatamente fueron desplegadas las fuerzas represivas, según testimonios de personas que las vieron en distintos lugares de La Habana: las tropas especiales antimotines (comúnmente llamados boinas negras o avispas negras) completamente equipadas, así como otros represores vestidos de civil y armados con palos. Algunos de ellos, a juzgar por su corta edad, sus botas y poses militares, parecían ser reclutas del servicio militar obligatorio. Tampoco faltaron las infames brigadas de respuesta rápida, bandas paramilitares que al apalear a los que protestan pretenden dar la falsa impresión de que son el pueblo defendiendo su revolución. Tal despliegue demuestra la intransigencia y la falta de voluntad para escuchar a los ciudadanos.
Posteriormente, en un intento bochornoso por apaciguar al pueblo para retomar el control, el miércoles 14 de julio en el espacio televisivo Mesa Redonda se dieron a conocer unas ridículas medidas que no resolverán la crisis económica que vive el pueblo. Se autorizó excepcionalmente y con carácter temporal la libre importación por los pasajero de alimentos, aseo y medicamentos. Esta burlesca disposición no beneficia a toda la población, sino, en todo caso, a quienes tienen familiares en el extranjero. Pero lo más importante: el pueblo reclama vivir con libertad y decoro. No de limosna, sino del fruto de su trabajo, y por ese derecho ya se han manchado de sangre las calles de nuestro país.
En cuanto a los cientos de personas que han apresado y que continúan apresando, Díaz-Canel aseguró que “tendrán garantías procesales y recibirán la aplicación de las leyes en su justa medida sin abusos”. Esas “garantías” están por verse, pues nunca la dictadura ha obrado según la ley cuando se trata de oposición política. Muy por el contrario, siempre se ha ensañado con esas personas. La mayor prueba de la ausencia de garantías está en la propia detención, pues la protesta es un derecho. Más aun: la mayoría de los manifestantes arrestados todavía están desaparecidos. Cientos de familiares todavía recorren estaciones de Policía sin saber el paradero de sus seres queridos. Eso, en términos jurídicos, tiene un nombre: desaparición forzosa, un crimen de lesa humanidad que además implica la violación de múltiples derechos humanos.
El 17 de julio, Miguel Díaz-Canel exclamó en la explanada de La Piragua: “Cesen la mentira, la infamia y el odio. Cuba es profundamente alérgica al odio. ¡Y jamás será tierra de odio!”. Desgraciadamente, en el ciberespacio han quedado, como evidencia de lo contrario, las imágenes de la brutalidad policial: los disparos, los violentos allanamientos de viviendas, los destrozos de todo lo que encuentran a su paso, las detenciones masivas de jóvenes manifestantes pacíficos. ¿Acaso no son esas demostraciones de infamia y odio?
Captura de pantalla
¿Es que acaso arengar a sus partidarios a salir a las calles a apalear a un pueblo pacífico que pide ser escuchado no es una convocatoria fascista de odio para implantar el terror? Como lo es cortar la conexión a internet para poder actuar con total impunidad y que en el resto del mundo no se conozca lo que está sucediendo en Cuba. En nuestro país el acceso al ciberespacio es caro, deficiente, censurado y limitado, y solo es posible a través del monopolio estatal ETECSA, al servicio de la dictadura, y la incomunicación es la primera medida del régimen cuando ocurren protestas.
Y es que indiscutiblemente a través de internet surgió y se fortaleció un vínculo constante entre los ciudadanos, que hemos encontrado en el ciberespacio la unidad que durante más de 60 años nos ha negado el régimen, la posibilidad de constatar que la verdad no es lo que nos han hecho creer durante sesenta años, así como la oportunidad para dar a conocer al mundo la triste y horrible verdad sobre el sistema comunista.
A dos semanas del 11 de julio, la situación en el país no se ha normalizado. Continúan las represalias contra los manifestantes y sospechosos. Continúan las desapariciones forzosas, los registros, detenciones, juicios sumarios y golpizas. El servicio de internet solo fue parcialmente restablecido, aunque sabemos que puede ser anulado en cualquier momento si el gobierno así lo determina. Para comunicarnos y mostrar al mundo nuestra realidad necesitamos ayuda, y un buen comienzo sería el acceso ilimitado y gratuito a la red de redes, fuera de las garras del régimen.
La dictadura está jugando su última carta: tratar de recuperar el poder por la fuerza. Pero como bien me decía un amigo: “Ya el pueblo perdió el miedo. Ahora son ellos los que están asustados”.
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Régimen cubano condena a una adolescente de 17 años a ocho meses de prisión

LA HABANA, Cuba. – “Yo confié en todo lo que me dijeron, pero me mintieron”, declara a CubaNet la madre de Gabriela Zequeira Hernández, una adolescente de 17 años a quien el régimen acaba de condenar a ocho meses de prisión por su presunta participación en las protestas del pasado 11 de julio en La Habana.
Según Yoanis Hernández Cuadra, madre de la adolescente, las autoridades cubanas le dijeron que su hija “no estaba involucrada en las manifestaciones y que podría salir solo con una multa”. Sin embargo, el juicio sumario realizado este 22 de julio en el Tribunal Municipal de Diez de Octubre terminó con la condena de la joven.
La estudiante de segundo año de Contabilidad en el politécnico Andrés Luján de San Miguel del Padrón fue sentenciada por el supuesto delito de “desorden público”, a pesar de que tanto ella como su madre aseguran que el día de las protestas “solo se quedó mirando porque nunca había visto una manifestación”.
“El 11 de julio iba para la peluquería. Ella estaba parada en la intersección de la calle Rita y la Calzada de Güines (cuchillo de Rita) y la manifestación era en la Virgen del Camino. La distancia que hay entre los dos lugares es de tres cuadras. Además, cuando (Gabriela) llegó a mirar ya casi se había acabado la protesta”.
Hernández Cuadra afirma que su hija no gritó ni tiró piedras, sino que, cuando vio a las personas corriendo en la manifestación, se empezó a alejar. “Pero ya los boinas negras (Brigada Nacional Especial) venían detrás de ella; la subieron para el camión y se la llevaron, sin decirle nada”.
La entrevistada no supo de su hija hasta el martes 13 de julio, cuando se trasladó a Villa Marista, cuartel general de la Seguridad del Estado, a exigir información sobre el paradero de la adolescente. Allí le confirmaron que se encontraba detenida en la estación policial de 100 y Aldabó.
“Ella nunca pudo hacer una llamada. Y yo no pude verla hasta después del juicio, que la vi tres minutos cuando se terminó. La besé, la abracé, ella me dijo: ‘Mami, sé fuerte, apela, a mí no me va a pasar nada’, en vez de yo darle aliento, ella me lo dio a mí”.

La adolescente de 17 años y a otras 11 acusadas fueron sentenciadas en un juicio sumario que tuvo como testigos a cuatro oficiales que nunca pudieron identificar a las imputadas.
“Ninguno las pudo reconocer. La abogada les preguntó por qué de entre las 500 y 600 personas que estaban en la protesta nada más estaban sentadas en el juzgado 12. Ellos se quedaron callados y dijeron que había mucha gente tirando piedras”, explica Hernández Cuadra, quien presenció todo el juicio.
La mujer también cuenta que en la vista oral no se tuvo en cuenta la edad de Gabriela, ni las cartas que mandaron la escuela y el CDR sobre su conducta, ni mucho menos que no tenía antecedentes penales. “Dijeron que como era un acto de contrarrevolución no se miraba nada de eso”.
“Entre las 12 acusadas había una madre con su hija de 17 años, a las que condenaron con ocho meses de privación de libertad y con un año (respectivamente). Solamente a una muchacha la sentenciaron a un año sin internamiento”.
Régimen intenta procesar al reportero de CubaNet Enrique Díaz por “instigación a delinquir”

Hernández Cuadra reconoce que los juicios sumarios que se están realizando masivamente en Cuba tras las protestas en contra del régimen ocurridas en más de 60 puntos del país son ejemplarizantes, “para que la juventud coja miedo y no haga más manifestaciones”.
“Mi hija tiene que ser liberada. Han hecho muchas injusticias con todos los jóvenes; muchos son menores de edad y es un sufrimiento para las madres. Quisiera que todas las madres se unieran y no dejaran pasar por alto estas arbitrariedades”, suplica la entrevistada.
El domingo 11 de julio miles de cubanos de varias provincias del país salieron a las calles a protestar contra el régimen después de una manifestación originada en el municipio habanero de San Antonio de los Baños. Gritos como “Patria y Vida”, “Libertad” y “Abajo la dictadura” se escucharon en varias localidades de la Isla.
Desde ese día la Justicia cubana comenzó los procesos penales contra manifestantes y periodistas independientes, mediante juicios sumarios que se han realizado, en algunos casos, sin abogados defensores.
Recientemente, directivos de los órganos de Justicia confirmaron en conferencia de prensa que los casos procesados responden a los supuestos delitos de “desorden público”, “instigación a delinquir”, “desacato a las autoridades” y “daños físicos”.
Asimismo, el presidente del Tribunal Supremo Popular, Rubén Remigio Ferro, aseguró que la Justicia tenía “previsto enmendar posibles errores”.
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Abogados cubanos exigen el cese de la represión tras las históricas protestas del 11J

MIAMI, Estados Unidos. – La Corriente Agramontista, la agrupación independiente de abogados cubanos con mayor número de miembros y más años de fundada, dio a conocer recientemente un comunicado en el que reclama que se respeten los derechos humanos en Cuba, a raíz de las históricas protestas que sacudieron la Isla a mediados de julio.
“En primer lugar, expresamos nuestra profunda admiración a los miles y miles de conciudadanos que salieron el pasado domingo 11 de julio, en numerosas localidades de todo nuestro archipiélago, a reclamar libertad y a proclamar que no tienen miedo”, señalan los abogados firmantes del comunicado.
“En segundo lugar, manifestamos nuestro rechazo a la actitud absolutamente inmovilista adoptada por las autoridades del país. La represión brutal, las golpizas sistemáticas, el empleo de armas de fuego contra personas que solo utilizan la palabra, constituyen abusos incalificables que rechazamos con toda decisión. ¿Cómo admitir las palabras del jefe del régimen al expresar que ‘la orden de combate está dada’! ¿‘Combate’ contra quién? ¡Porque no estamos hablando de una invasión extranjera, sino de compatriotas que únicamente expresan su desacuerdo!”, también señala el documento.
Los firmantes lamentan que al “empleo de la fuerza física y la brutalidad” se una ahora “el uso, abuso y manipulación de los instrumentos del Derecho”. 
“Antenoche mismo (14 de julio), en un programa difundido por televisión en el horario estelar de la noche (después del noticiero y antes de la novela), se perpetró un intento transparente y burdo de instilar el terror en la amplia mayoría de ciudadanos que anhela la realización de cambios democráticos en el país. Representantes del Poder, incluyendo una de la Fiscalía General de la República, esgrimieron ante los televidentes posibles sanciones penales con una duración de varios decenios. El objetivo, evidentemente, no es otro que aterrorizar a posibles protestantes futuros y hacerlos renunciar a su legítimo derecho a expresarse pacíficamente contra una situación nacional con la que ni remotamente están de acuerdo”.
“También se violentan los principios jurídicos al anunciar la pretensión de sancionar por la comisión de un supuesto delito de ‘instigación a delinquir’; en vista de lo que realmente sucedió, esto equivale a la pretensión a criminalizar la emisión del pensamiento, con lo cual se viola la Declaración Universal de Derechos Humanos y hasta la propia Constitución cubana”, apuntan los abogados agramontistas. 
“Lo mismo puede decirse del anuncio de penar el hecho de organizar las protestas, cuando resulta evidente que ellas surgieron de modo espontáneo; y si hubiese que hallar un responsable, habría que buscarlo entre las mismas autoridades castristas, por su actuar irresponsable y antipopular”.
“En todo ese contexto, se magnifican supuestas violaciones del derecho de propiedad y algunos otros delitos comunes que hayan podido realizar determinados ciudadanos para pretender hacer ver que tales conductas constituyeron la regla en los acontecimientos del pasado domingo y días subsiguientes”. 
“Eso constituye una vil calumnia que los agramontistas denunciamos sin vacilaciones”, agrega el comunicado.
“En medio de la represión, hemos sabido de numerosos ciudadanos que se encuentran virtualmente desaparecidos. La magnitud de la arremetida gobiernista es tal, que muchos seres queridos de los arrestados desconocen dónde se encuentran ellos en estos momentos. Tal cosa es inadmisible”.
“Los abogados agramontistas residentes en Cuba reafirmamos nuestra disposición de siempre a presentar escritos de habeas corpus a favor de los detenidos y a prestar todo el asesoramiento legal que podamos”.
“En el ínterin, demandamos a las autoridades del país que respeten todos y cada uno de los derechos humanos que asisten a quienes residimos en el archipiélago; en particular, los irrenunciables derechos a la protesta pacífica y a la libre emisión del pensamiento”, termina el comunicado.
El documento, emitido en La Habana el 16 de julio de 2021, está firmado por los abogados Serafín Martínez, René Gómez Manzano, Maybell Padilla Pérez, Yuniesky San Martín Garcés, Hildebrando Chaviano Montes, Lázaro G. Godínez González, Eduardo Ortiz Ramírez y Roberto de Jesús Quiñones Haces.
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San Antonio de los Baños, la protesta que encendió la mecha de la libertad en Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – La protesta popular del 11 de julio en la ciudad y municipio de San Antonio de los Baños se gestó en el grupo de Facebook “La Villa del Humor”, reveló en un reportaje de la periodista Carla Colomé Santiago, publicado esta semana en la revista independiente El Estornudo.
“¿Qué les parece si convocamos a una protesta en el Parque de la Iglesia para mostrar nuestro descontento con lo que está sucediendo? Contra un pueblo nadie puede… dejen recomendaciones y hagamos algo. No podemos permitir que sigan burlándose de nosotros”, publicó en dicho grupo el usuario Danilo Roque (nombre falso) el pasado 22 de junio.
El post de Roque fue el primer antecedente directo de la protesta en San Antonio de los Baños el 11 de julio. De acuerdo con El Estornudo, Roque es joven, aunque nadie conoce su edad, su nombre ni su rostro. “Desde hace años se ha convertido en una especie de líder entre los integrantes de La Villa del Humor”, precisa el medio.
Además de Roque, el grupo es administrado por Lázaro González (otro nombre falso usado para evitar represalias) y Alexander Pérez Rodríguez. “La única persona que no esconde ni su nombre ni su rostro porque desde hace años vive fuera de Cuba” es Pérez Rodríguez, pastor de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, exmiembro del grupo Somos + y simpatizante de Oswaldo Payá.
“Mientras Danilo Roque convoca y Lázaro González se dedica a la logística del grupo, Alexander le pone cara y voz, informa, genera debates, propone, dialoga”, explica El Estornudo.
“Aunque la idea fue de Danilo Roque, estas tres personas son principalmente quienes estuvieron detrás de la protesta en San Antonio de los Baños. Integran el equipo 23 personas, quienes se mantienen en total anonimato y cuyas edades, excepto la de Alexander, oscilan entre los 18 y los 30 años”.
El detonante de las protestas en Cuba no llegó de “afuera”

Roque explicó a la revista que la idea de una protesta venía desarrollándose desde hace “mucho tiempo, cuando comenzaron las tiendas en MLC. Luego se agravó la situación con la COVID-19 y la falta de medicamentos. Y así fuimos esperando la ocasión oportuna para que el pueblo saliera a expresar su sentir; los apagones fue(ron) un momento decisivo, en medio de una pandemia y en medio del verano. Decidimos mi equipo y yo que era el momento de dar el golpe, ya que el Gobierno estaba concentrado en la COVID. Sabíamos que iba a ser efectivo, pero no esperábamos una repercusión tal como la tuvo”.
Con la idea clara, el 10 de julio Roque escribió en su grupo de Facebook: “¿Cansado de no tener corriente? ¿Obstinado porque no te dejan dormir hace tres días? ¿Harto de aguantar los descaros de un gobierno al que no le importas? Es hora de salir y exigir. No critiquen desde casa, hagámonos escuchar. Si no lo vamos a hacer, mejor vamos a cerrar la boca y no hablar mierda desde casa que no resuelve nada, esto es calle. ¿Tenemos más miedo a salir que a aguantar todos estos descaros? ¿Cómo es posible? Exigimos que Canel y Raúl también tengan apagones. Exigimos que, ya que no tenemos comida, al menos nos dejen dormir. A la calle. Váyanse ya del Gobierno comunistas oportunistas. Este domingo 11 de la mañana, Parque de la Iglesia. Nos vemos. Si no vas, no te quejes tanto entonces”.
El plan de la protesta para el 11 de julio también fue publicado en el grupo de Facebook:
1- 10:00 a.m. nos vamos a reunir todos en el Parque de la Iglesia
2- 10:30 a.m. comenzamos a salir por la Calle Real dirección a la tienda TRD, lugar donde nos venden en monedas que no ganamos. Ahí somos libres de hacer lo que queramos. Son nuestras tiendas y nuestros productos.
3- 11:00 a.m. nos dirigimos a Radio Ariguanabo, allí podemos hacer que Radio Ariguanabo anuncie lo que está sucediendo a través de su emisora. Si queremos podemos lograrlo.
4- Llegando hasta ahí, seguimos rumbo Coppelia, esto llamando a más personas a unirse a nuestra propuesta. Recuerden que necesitamos muchas personas para esto.
5- En Coppelia vamos a trancar el tráfico y vamos a gritar todo lo que nuestra voz pueda. Todo lo que se les ocurra.
6- Subimos Calle Ancha, hasta el Partido, ya que Canel dijo que los comunistas podían hacer con nosotros lo que quieran, pues nosotros hacemos lo mismo, si alguien se nos enfrenta, le damos lo que merece. No nos limitemos. Somos muchos más, recuerden.
Esta protesta va a durar hasta que nos den las fuerzas. Afuera del Partido vamos a gritar, a pintar aquello, poner carteles, hacer lo que nos dé la gana, a ver si ellos nos van a tocar un solo pelo.
Lleven agua y teléfonos cargados. Si no hay internet no importa. Graben y después suben los videos.
El clamor va a ser lo siguientes:
-Váyanse del Gobierno
-Libertad para el pueblo
-Díaz-Canel sing…
-Somos más y no tenemos miedo
-Queremos ayuda
Si lográramos tomar Radio Ariguanabo, tenemos la guerra ganada, todos unidos somos invencibles. Ya siento una Cuba libre en el horizonte. Por favor, ayúdenme a conseguir este objetivo.
De nosotros depende que mañana sea el día de nuestra liberación. Los demás van a seguir nuestros pasos como reacción cadena. No tengamos miedo. Cuba está a punto de ser nuestra, de los cubanos. Basta de cobardía. Únete.
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Sin embargo, la multitud que se fue reuniendo frente al Parque de la Iglesia de San Antonio de los Baños en las primeras horas del domingo 11 de julio tomó por sorpresa incluso a los organizadores de la protesta, precisa El Estornudo.
“Jamás pensar que pasaría algo, porque en otros momentos se había convocado a las mismas protestas y nunca nadie participó, solamente participaban los aparatos represores del municipio que siempre daban una vuelta a ver si había personas. Pero vuelvo y te repito, nunca sucedió nada”, dice Lázaro González.
“Ese domingo, aproximadamente a las 11:00 de la mañana, había una buena cantidad de personas protestando y se fueron sumando más”, cuenta. “Yo no estaba, Danilo Roque tampoco, hasta que empezó la directa del Parque de la Iglesia en vivo y siguieron llegando personas. Se presentaron órganos del PCC del municipio y fueron atacados con palabras de los manifestantes que se encontraban en el lugar. (…) Se siguieron sumando personas hasta que ya éramos muchos y decidimos bajar por la calle principal del municipio, hasta llegar a la parte del técnico del DTI a exigir libertad. De ahí, directo a la administración del Gobierno y terminamos en la Policía. Cuando nos enteramos que el presidente Díaz-Canel estaba en el parque nos dirigimos para ahí y fue boicoteado por el mismo pueblo de a pie”.
“Para mí ese 11 de julio nació una nueva Cuba”, apunta Roque. “Sin nadie saber quién era, yo disfrutaba el sabor de mi convocatoria. Yo veía cómo poco a poco se me unía el pueblo, hasta que logramos miles de personas exigiendo un cambio. Y así se nos fue uniendo toda Cuba. Todo se organizó entre cubanos que deseábamos lo mismo”, agrega.
“Cuando vi la cantidad de personas corrí para el parque; ver eso fue un nuevo amanecer para Cuba. La gente gritaba feliz y sin miedo, se fueron sumando tantos que éramos un mar de personas por las calles de mi Ariguanabo”, apunta González.
Por su parte, el pastor adventista aseguró: “Esto que pasó no es Danilo, no es Alexander, no es Lázaro. Gracias a Dios apareció el momento. No se había dado antes porque quizás no estaba tan molesta la gente, pero ya es demasiado: muertos, falta de medicinas, hambre, colas, falta de agua”.
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Señor, líbranos de esas aguas mansas (+video)

Una vez más la narrativa anticubana hace uso de su abierta intención de contar la historia al revés.

La confesión llegó de primera mano; la pantalla del televisor trajo las imágenes de la madre Yenisley Suárez Rodríguez, quien, presa de pavor, lo primero que atinó fue a cubrir con su cuerpo el de su hija Aitana, cuando un diluvio de piedras y de terror cayó sobre los ventanales y paredes del área materno-infantil del Hospital Julio Aristegui Villamil, de Cárdenas, Matanzas, el día 11 pasado.

Niños y madres buscaron refugio en los baños; otros, debajo de las camas. La denuncia tampoco llegó de segunda mano; las imágenes trajeron la condena del Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ante miles de habaneros congregados en la explanada de La Piragua el 17 de julio.

La narrativa anticubana, construida en redes sociales y por los medios que tradicionalmente han experimentado fobia por la Revolución, en su abierta intención de contar la historia al revés ha dilapidado espacio en su objetivo de presentar como “pacíficas” las protestas ocurridas en localidades de la isla el 11 de julio.

Solo que el calificativo de “tranquilas” padece la fragilidad de las vidrieras de las unidades comerciales apedreadas, pertenecientes a las cadenas de Tiendas Caribe y Cimex, como lo documentó una reciente emisión del Noticiero Estelar de la Televisión Cubana.

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Previo a la alocución especial el día 11 de Díaz-Canel a través de la cadena nacional de radio y televisión, el vandalismo ya había campeado en 19 tiendas de las referidas entidades. Durante la comparecencia del mandatario cubano y después de esta, 25 establecimientos conocieron, igualmente, de una versión actualizada de los actos de piratería en tierra firme: más que robo, fue saqueo de esas unidades; en la huida, cargaron lo mismo con un televisor de pantalla plana, que con un split.

En medio de la orgía de violencia, nada quedó en pie —por ejemplo— en el servicentro Brisas del Mar, en Cárdenas, relataron al periódico Girón el administrador y una cajera, quienes apenas tuvieron tiempo para recoger el dinero en efectivo, guardar algo de la mercancía y refugiarse en el sótano, cuando la turba abalanzó toda su ira y su indecencia contra la unidad y desvalijó estantes y exhibidores. Horas después, el ambiente seguía enrarecido por el vaho a sudor y el vodka consumido durante el asalto.

Al cartografiar los hechos, la verdad lleva a sostener que el odio vertebró las manifestaciones antigubernamentales, a pesar de que la prensa hegemónica intenta aplicarles torpes brochazos de pasividad; a pesar de que las fotografías y videos de carros policiales virados a mano limpia (¿limpia?) prueben lo contrario.

Más de una historia han narrado los medios públicos cubanos acerca de la ojeriza y la virulencia con que obraron no pocos protestantes; actuar denunciado por un reportaje televisivo que testimonió cómo uno de los delincuentes amenazó con extraer la gasolina de un carro patrullero para luego incendiar una unidad policial del municipio habanero de 10 de Octubre con los agentes y oficiales dentro.

Al examinar lo acontecido, no debe perderse de vista que el descrédito y la satanización de las fuerzas policiales han constituido propósitos claves de la campaña de manipulación mediática contra la imagen de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR), acentuada durante la pandemia de la COVID-19 y articulada a un objetivo supremo: talar el proyecto político cubano.

Fomentar aversión hacia la PNR, que desemboque en conductas violentas contra esta fuerza, constituye libro viejo, aplicado con éxito en la entonces Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas; proceso desmontado analíticamente en el libro Manipulación de la conciencia, por el intelectual ruso Serguei Kara-Murza, quien habla de la creación del “mito negro sobre la policía”.

Ello podría explicar los malsanos fines de los grupos antisociales y delincuenciales que intentaron dirigirse a la estación de la policía en el consejo popular de la Güinera, en Arroyo Naranjo, La Habana, el 12 julio, para atentar contra sus efectivos y dañar la instalación.

Interceptados por fuerzas del Ministerio del Interior (Minint) y la población, los manifestantes, en su intento por evadir la actuación, vandalizaron viviendas, incendiaron contenedores y afectaron el tendido eléctrico; no les bastó y agredieron con armas blancas, piedras y objetos contundentes a los agentes y civiles en el lugar. Varios ciudadanos resultaron lesionados, incluidos agentes de la autoridad, y uno de los participantes en los disturbios falleció lamentablemente, según nota informativa del Minint.

No fue la única institución policial que las protestas tuvieron entre ceja y ceja. Recuérdese que el día 11 todo comenzó por San Antonio de los Baños, en Artemisa, donde inicialmente un grupo de ciudadanos pretendió irrumpir en la unidad de la PNR del poblado, cuyas calles luego vivieron una revuelta antisocial, que perseguía sembrar el caos con el lanzamiento de piedras, botellas…

La atmósfera creada devino manjar para la operación político-comunicacional, urdida bajo la etiqueta #SOSCuba y eslabonada como parte de la guerra no convencional, promovida por el gobierno de Estados Unidos, que incluyó llamados al estallido social y la construcción de matrices de opinión sobre la existencia de un clima de ingobernabilidad en Cuba, fracaso de las políticas públicas y falta de consenso a favor de la Revolución.

Eje de dicha operación mediática lo constituyó la compañía ProActive Miami Incorporations, surgida en junio con el espaldarazo de los fondos estaduales de la Florida, sede del pensamiento más conservador y neofascista anticubano, expresado tanto en las esferas de poder como en individuos, a voz en cuello en las redes sociales. Y hay que decirlo, aunque huela a lugar común.

Así, habría que referir la entrevista ofrecida a la cadena Fox News recientemente por el alcalde de Miami, Francis Suárez, quien abogó por un bombardeo a la Mayor de las Antillas.

Habría que mencionar la solicitud dantesca a una internauta, vía Facebook, de Yudmila Barroso Almanza, radicada en suelo norteño: “Si golpeas a un niño, que se le vean marcas y subes un video diciendo que fue un policía, te daré 200 (dólares)”.

He buscado y releído sitios digitales dependientes —de la moneda verde— y otros de las grandes transnacionales mediáticas, y no acabo de encontrar una mera alusión al citado diálogo, difundido en varias oportunidades por la Televisión Cubana.

Ello sí, lo mismo del lado de acá del Atlántico, que, del otro —a fin de cuentas, gracias a Internet, el océano es un charquito, que se cruza de una zancada—, las susodichas plataformas, en un tono discursivo monocorde, persisten en presentar a la opinión pública mundial como “pacíficas” las protestas, y permanecen a la caza del menor suceso posterior asociado a estas —como las supuestas listas de desaparecidos— para brindarle cobertura en tiempo real.

¿Cuánta envidia de la instantaneidad de la noticia, constatada hoy, sentiría el almirante Cristóbal Colón, cuyas cartas a los reyes de España tardaban en llegar a tierra ibérica lo que un viaje en carabela? Un motivo me espolea la comparación: la rapidez con que la “troica” mediática española (El Mundo, ABC y El País) abordó los disturbios en Cuba y la insistencia de mostrar a los protagonistas del desorden público como víctimas de la “dictadura”.

En sus páginas, jamás habrá cabida para describir a aquella niña caminando sobre los vidrios en una tienda vandalizada de Cárdenas. Tampoco existirá para relatar, como lo hicieron los colegas de Girón, la historia de Mercedes Hernández Morgan.

Todo sucedió cuando corrió a auxiliar a una muchacha, agredida por los manifestantes. “En ese momento, siento que una parte de la cara se me adormeció; no sentí dolor, solo frío en la cabeza. Me toqué y vi todo nublado, la mano mojada de sangre”.

Señor, si estas fueron protestas pacíficas, líbranos de esas aguas mansas.

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Alertan de juicios sumarios y sin abogados a manifestantes del 11J

MIAMI, Estados Unidos.- El caso del artista visual Anyelo Troya, condenado a un año de prisión bajo los cargos de instigación de disturbios, a quien “llevaron a juicio sin defensa ni abogado, ni nada”, según contó a Reuters su madre, Raisa González, se están haciendo más comunes en Cuba contra participantes en el levantamiento nacional del 11 de julio pasado.
La madre de Anyelo, fotógrafo y realizador de parte del video clip “Patria y Vida”, debió asistir al juicio sumario que las autoridades cubanas le celebraron a su hijo y escuchar la sentencia dictada sin que este tuviera al menos a un abogado que lo representara. Raisa González describió lo que vio como un juicio colectivo a unas 12 personas.
“Los reportes que recibimos de Cuba son desoladores. Calles altamente militarizadas. Cientos de manifestantes detenidos. Ya han comenzado a juzgar a varios con procesos sumarios que no permiten derecho a la defensa. Muchos activistas y periodistas bajo prisión domiciliaria”, dijo al respecto ​la organización Human Rights Watch.
Por su parte, Cuban Prisoners Defenders denunció que “los juicios sumarios, sin abogados ni posible defensa, se están produciendo simultáneamente en número de 10 acusados, e incluso hemos conocido casos de 30 acusados simultáneos. Estamos hablando de cientos de personas procesadas, si no miles. Una gravedad extrema”.
Es por ello que, ante el aumento de testimonios que denuncian juicios sumarios contra manifestantes del levantamiento nacional del 11 de julio sin que los acusados cuenten con representación legal, la Conferencia Cubana de Religiosos y Religiosas (CONCUR) emitió un comunicado en el que alerta de esta situación.
En una nota al respecto, Radio Televisión Martí publicó íntegro el mensaje que el servicio de acompañamiento de la Iglesia a través de la CONCUR, con sede en el reparto capitalino de Altahabana, envió para ayudar a los familiares de los detenidos:
“Al constatar la rapidez con la que se están llevando los procesos penales, el Servicio de acompañamiento de la CONCUR da las siguientes sugerencias a los familiares de los detenidos a raíz del 11J:

Dirigirse insistentemente al centro de detención donde se encuentra recluido y pedir número de denuncia, o en caso de que ya tuviera abierto expediente, número de expediente.
Acudir lo antes posible con dicho número de expediente a un Bufete Colectivo y nombrar abogado para la representación legal.

En caso de no tener número de expediente, interesarse reiteradamente por la situación legal de la persona detenida. Es posible que se realice un proceso sumario donde, de no haber nombrado abogado en el momento oportuno, el juicio podría efectuarse sin representación legal”.
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Prisión provisional y fianzas contra manifestantes del 11-7 en Santiago de Cuba

MIAMI, Estados Unidos. – Un Auto de imposición de medida cautelar de la Fiscalía Provincial de Santiago de Cuba contra casi una treintena de personas que participaron en las históricas protestas del 11 de julio, al que tuvo acceso CubaNet, reconoce que los detenidos han sido procesados por manifestarse “de forma despectiva y reiterada, con frases obscenas e irrespetuosas contra el presidente del Consejo de Estado, Miguel Díaz-Canel”.
Los acusados en el Expediente de Fase Preparatorio No. 126 de 2021 han sido procesados por los cargos de desacato, instigación a delinquir, desórdenes públicos y resistencia.
Por estos supuestos delitos, la Fiscalía Provincial de Santiago de Cuba impuso “la medida cautelar de prisión provisional” contra los acusados Leandro Osiris Aroche Calzado, René Ferrer Reyes, Omar Odín Planos Cordoví, Israel Destrade Viola, Geovanis Couse Ricardo, Michel Agüero Caumé, Sadiel Cintra de la Cruz y Wilmer Sánchez Mojena.
Mientras, a otros seis acusados se le impuso la medida cautelar de fianza en efectivo de 1 500 pesos cubanos; y se ordenó la “libertad inmediata” de otros 18 ciudadanos involucrados en la misma causa.
El documento oficial señala que el pasado 11 de julio los acusados se trasladaron al edificio del Partido Comunista de Cuba en Santiago de Cuba, “donde incitaron a los ciudadanos para que irrumpieran en la sede de dicha institución y destrozaran el lugar, lo que fue impedido por la actuación de la fuerza pública y otras personas que protegieron el lugar”.
Un cubano residente en Estados Unidos, detenido por participar en las protestas del 11 de julio

Tras las históricas protestas que sacudieron la Isla el pasado 11 de julio, el gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, ordenó la represión de los manifestantes (“la orden de combate está dada”, dijo durante una comparecencia en televisión nacional), a lo que ha seguido la cacería y el enjuiciamiento sumario de las personas que salieron a la calle a reclamar libertad, medicinas, alimentos y el fin de la dictadura comunista.
Hasta la fecha, el Centro de Información Legal Cubalex ha contabilizado más de 600 personas detenidas, procesadas o desaparecidas tras las protestas del 11 y 12 de julio. Sin embargo, la cifra podría tratarse de un subregistro, debido al miedo de las familias a denunciar el arresto de los manifestantes y de la falta de transparencia del régimen cubano.
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Régimen libera a periodistas independientes Henry Constantín, Iris Mariño y Neife Rigau

MIAMI, Estados Unidos.- Este miércoles en la noche fue liberado por el régimen cubano, en Camagüey, el periodista independiente Henry Constantin Ferreiro, director de La Hora de Cuba, informó el diario español ABC.
Contantín había permanecido detenido desde el pasado 11 de julio, cuando estallaron por toda Cuba las mayores protestas ocurridas bajo la dictadura castrista, de más de 62 años.
De acuerdo a la nota, junto a Constantin también fueron liberadas Iris Mariño y Neife Rigau, redactoras de la publicación disidente, y “los tres deberán permanecer en régimen de arresto domiciliario por tiempo indefinido y solo podrán abandonar sus casas por motivos de salud o para acudir a una convocatoria judicial”.
“Estamos libres entre comillas”, dijo Constantin a ABC, y denunció que la realidad de Cuba “es bastante tensa: la policía sigue arrestando, tratando de silenciar voces”. Constantin, Mariño y Rigau enfrentan cargos por “desorden público” por intentar cubrir las protestas del 11 de julio.
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“Amigos, Neife y yo ya estamos en casa. Después de 10 días de detención, más de diez interrogatorios, amenazas de hasta 20 años de cárcel, y la medida de prisión domiciliaria mientras llega un juicio inventado por ‘desorden público’ solo por intentar cubrir la protesta del 11 de julio en Camagüey”, escribió Constantin en su cuenta de Facebook poco después de su liberación.
“Después de todo eso, amigos míos, sigo creyendo con firmeza en la necesidad del periodismo, en lo imparable de la libertad de Cuba y, visto lo del 11 de Julio, creo más que nunca antes, también, en los cubanos. Gracias a todos por su solidaridad!”, finalizó.
Según supo ABC por varias fuentes en la isla, antes de la liberación el sumario de la causa de los tres periodistas fue entregado a la Seguridad del Estado, “lo que, tratándose de Cuba, estrecha aún más el cerco sobre ellos”.
La primera en ser liberada este miércoles fue Iris Mariño, actriz y fotorreportera de La Hora de Cuba, tras 10 días de arbitrario arresto por participar en las protestas pacíficas del 11J.
Sobre Mariño pesa también una medida cautelar de “prisión domiciliaria”, y a partir de ahora enfrentará el proceso en el que se le acusa de “desorden público” desde su residencia, con prohibición de salir, informó La Hora de Cuba.
El pasado 11 de julio Cuba vivió la mayor jornada represiva de las últimas dos décadas, cuando miles de cubanos salieron a las calles a exigir libertad y el fin de la dictadura y la respuesta del gobierno fue una cruenta represión que ha dejado hasta el momento más de 500 personas detenidas o desaparecidas.
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La USAID premiará a acólitos reconocidos con otros dos millones de dólares para subversión en Cuba

La USAID pretende premiar con las jugosas sumas a aquellos con un historial más abultado de acciones contra Cuba. (Foto: Tomada de Cubadebate).

La Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), uno de los principales promotores y financistas estadounidenses de programas para la subversión en Cuba, ratificó su convocatoria para proyectos de «Apoyo a la sociedad civil local y los derechos humanos en Cuba» y sugirió adecuarlos al nuevo contexto tras el 11 de julio.

“No hay planes para enmendar el alcance u objetivos originales del NOFO (Aviso de oportunidad de financiamiento ) en respuesta a eventos recientes en Cuba”, dijo la agencia. Sin embargo, «los solicitantes deben tener en cuenta la situación política actual al diseñar las actividades propuestas».

USAID el 30 de junio había anunciado que estaba ofreciendo proyectos de «promoción de la democracia» de hasta 2 millones de dólares. Las subvenciones oscilarán entre $ 500.000 y $ 1 millón cada una. La agencia, conocida como la CIA al descubierto, dijo que esperaba que los solicitantes «identificaran las necesidades no reconocidas y no satisfechas de la sociedad civil cubana en su búsqueda de los derechos humanos y los valores democráticos». La fecha límite para la solicitud es el 30 de julio a las 5 pm.Los posibles postores han presentado tres docenas de preguntas sobre la oportunidad de financiamiento. Una pregunta discutió la logística de otorgar micro donaciones a artistas en la isla. USAID respondió: «Los solicitantes deben proponer cualquier estrategia de asociación que consideren efectiva para cumplir con los objetivos descritos en la NOFO».

Otro postor preguntó si estaba bien usar seudónimos para el personal y los socios y luego compartir los nombres reales con USAID utilizando una plataforma segura como Signal. La agencia respondió:

“USAID reconoce la naturaleza sensible de este programa. Los solicitantes deben tener esto en cuenta al enviar solicitudes en respuesta a la NOFO «.

En su convocatoria a esta nueva canalización de fondos para sus mercenarios en Cuba, la USAID recalca la necesidad de presentar un expediente de acciones anteriores de estos grupos o individuos, pues pretende premiar con las jugosas sumas a aquellos con un historial más abultado de acciones contra Cuba.

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La esquina de Escambray: El que calla, otorga

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Necesitamos antihistamínicos en vena. Las redes sociales se han vuelto tóxicas y parece que no hay más solución que tomar precauciones para no enfermar. Decir lo que piensas, expresar tus opiniones se ha convertido en caldo de cultivo para agresiones y linchamientos. El amor y la empatía son difíciles, muy difíciles de encontrar.

El 17 de marzo pasado comentaba que “las publicaciones con mayor carga de odio son las que mayor atención atraen y, por ende, reciben más comentarios, múltiples reacciones y son las que más se comparten”, al referirme a un estudio publicado por la revista Proceedings of National Academy of Sciences y tras analizar millones de publicaciones en Facebook.

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Es lamentable que empieces a rechazar el conectarte a cualquiera de las redes sociales, que pongas sobre la mesa la opción de abandonarlas, aunque después te des cuenta de que los algoritmos se aplican a todas, más agresivamente aquí y un poco más adornados allá.

Siempre he manifestado que cada quien tiene el derecho de expresar sus opiniones, de decir con absoluta libertad qué y cómo piensa. Pero de ahí a incitar a la violencia, al odio, a la desunión y la desidia, hay un trecho que no se debe cruzar porque te vuelve inhumano y detestable.

En los últimos días, después de los sucesos en varias ciudades del país, y quizás ante la impotencia de un sector por no conseguir que la sangre corra por las calles de Cuba, que nos enfrentemos los unos con los otros, que la intervención que piden a gritos no se ve por ningún lado, la desesperación de youtubers, tuiteros e influencers salta a la pantalla de tu teléfono. Las manipulaciones y fake news lo dejan claro.

No conozco una sola persona sensata que no se pronunciara contra la violencia, el extremismo y la necesidad del diálogo entre cubanos porque problemas hay, no hay dudas. Existen dificultades y problemas acumulados durante años, otras inducidas desde los centros de poder en medio de la mayor crisis sanitaria que se recuerde. Es totalmente lícito y respetable no estar de acuerdo, disentir, escribir y decir tus opiniones, eso no destruye si se hace desde el amor real, al contrario: une, da fuerzas, impulsa. Conozco a muchos que han expresado sus desacuerdos y están aquí, a mi lado, no han perdido sus espacios y han sabido aquilatar los desatinos. Eso habla de su estatura cívica, de su deseo de ponerle corazón a la dura realidad que todos vivimos.

Aprovechar esas debilidades ha sido el arma perfecta para quienes siguen con las maletas detrás de la puerta para cuando el “régimen cubano” se caiga. Pero si se cumplen sus pedidos de invasión y masacre, no van a encontrar lo que esperan, verán un país sin familias, sin un edificio en pie, sin nada que pueda alimentar el abrazo de la madre o el hermano, no existirá una calle por donde caminar en paz.

Hace unas horas Reinaldo Cedeño Pineda, uno de los más reconocidos periodistas cubanos, afirmaba en una hermosa crónica publicada en la radio cubana y en las redes sociales: “Nunca creí que llamar al amor fuese considerado un delito. Pues bien, algunos no quieren escuchar esa palabra. De ningún modo. Ahora resulta que es demasiado dulce o demasiado suave, para ciertos internautas. La palabra de orden es fuego, y el amor sobra.”

El viejo proverbio “el que calla, otorga” parece que ha cobrado también sus adeptos en estos días. Porque decir, expresar nuestras ideas es sinónimo de ataque mediático desmedido desde todos lados, ha roto amistades, lazos de afecto, bloqueos de cuentas y más. Para evitarlo, muchos prefieren callar, seguir al pie de la letra la vieja recomendación popular. Pero, ¿es esa la solución? ¿Es lícito permanecer en silencio mientras ves, escuchas y lees tantas expresiones de odio? ¿Se puede dormir tranquilo cuando atacan con amenazas de muerte y bombardeos?

Al preguntarle a los internautas que forman parte del grupo de Facebook La otra esquina del programa de igual nombre de Radio Sancti Spíritus si, efectivamente el que calla otorga, las respuestas nos dan una idea clara de lo que quiere el pueblo de Cuba.

“Si una persona calla y no expresa su opinión sobre cualquier aspecto o situación, refleja que está de acuerdo”. (Angeles María Reyes Agramonte)

“Es preferible callar y más sabiendo que es un gran embuste lo que nos están diciendo”. (Luisa Vázquez)

“Hay silencios que son más contundentes que las palabras”. (Mildred Obourke)

“Depende de la circunstancia. A veces yo me he quedado callada por el interlocutor no merecer la pena. Y siento es un desgaste por gusto. Pero si se trata de mis principios es otra cosa”. (Helena Carrasco Brioso)

“En algunos contextos, sí. Los refranes dependen de las circunstancias. Hay silencios parlantes, estruendos silenciosos, como decía Lezama desde el asombro que te deja pasmado o desde la rabia o la tristeza profunda que no te permiten articular palabras”. (Reinaldo Cedeño Pineda)

“Dicen… puede ser que no siempre… pero casi siempre”. (Dagne Reloba)

Callar en estos días, permitir que se posicionen el odio, la agresividad, la violencia física o sicológica es, respetando todas las opiniones, caer en la falacia del quietismo. A veces guardamos silencio para no perder la calma y no perder el tiempo en lo que no nos lleva a ninguna parte. Pero en estos días, mostrar la obra, el sacrificio y hasta el dolor de muchos por el desatino de unos cuantos, es necesario. No es repetir consignas, es decir que hacemos bien y mal. Así, repito, avanzamos.

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Cubana residente en Québec a canadienses: “Ayuden a que nuestra voz sea escuchada”

MIAMI, Estados Unidos.- La cubana Giselle Borges, residente en la ciudad de Quebec, Canadá, publicó hace unos días un video en su red social de Facebook en el que explica a todo el pueblo quebequense, en francés, lo que está ocurriendo en Cuba desde el pasado domingo 11 de julio, día en el que miles de cubanos por toda Cuba salieron a las calles a pedir libertad y el fin de la dictadura.
Borges, que vive hace 10 años en la ciudad canadiense, trató de explicarle a su comunidad por qué la isla es una dictadura y les pidió que visibilicen lo que está ocurriendo, a la sombra de la opinión internacional.
“No voy a hablar de turismo, de vacaciones, ni viajes, sino más bien de la realidad que vive el pueblo cubano en estos momentos. Muchos de ustedes nos conocen a nosotros los cubanos, muchos han viajado varias veces a Cuba y han tenido la oportunidad de hablarnos, de saber cómo pensamos y de saber lo que vivimos dentro de nuestro país a diario”, dijo.
Sin embargo, agregó, “desde el domingo pasado, 11 de julio, el pueblo cubano dijo ¡Basta ya de miseria, de falta de comida y medicamentos, basta ya! Basta ya de falta de libertad de expresión, basta ya de dictadura, no podemos más y no queremos más dictadura en nuestro país”.
En el video, de poco más de cinco minutos, Borges explicó que a menudo se piensa que lo que ocurre en Cuba es producto “al embargo, pero yo, como ciudadana cubana que vivió durante 21 años en Cuba puedo decirles que eso no es así”.
“Sí, el embargo afecta, pero afecta sobre todo al gobierno, más que al pueblo. Todo está claro en el embargo, todo está escrito claro, hay que liberar a los presos políticos, y hay que hacer elecciones democráticas para que se levante el embargo. Pero el gobierno cubano no tiene ningún interés en hacerlo, porque lo único que quiere es quedarse en el poder”, señaló.
La joven denunció que hace 62 años es el mismo poder quien gobierna la isla “y sólo les interesa continuar. La represión aumenta, la hambruna aumenta, los problemas de salud pública aumentan, y el gobierno no hace nada, siempre dice que nos faltan recursos por culpa del embargo. Pero desde el domingo 11 de julio el pueblo cubano está en las calles para reclamar su libertad y los recursos han aparecido”.
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Giselle Borges también denunció la violencia desatada en las calles contra el pueblo desarmado, “vemos carros por todos lados, vemos camiones por todos lados con gente del ejército, gente evidentemente armada que va a luchar contra el pueblo que no tienen armas. Ustedes saben, si ya han ido a Cuba, que no hay armas en las calles, no hay armas de fuego porque el gobierno tiene el control, por lo que posee todas las armas del país y las ha sacado ahora a las calles, con la autorización del presidente, el dictador Miguel Díaz-Canel, para que maten al pueblo, y eso es lo que está pasando ahora en las calles”.
La idea de este video, dijo la cubana, “no es hacerlos sentir mal ni darles un estrés suplementario, es más bien pedirles su apoyo, pedirles, dentro de lo posible, que se informen, y sobre todo que compartan lo que está sucediendo en Cuba, que ayuden a que nuestra voz sea escuchada, una voz que nosotros acá en el exterior del país podemos alzar, y poner en las redes sociales, pero que los cubanos que están luchando por su vida en el interior del país no pueden hacer, porque les cortan internet cada 2 segundos, no tienen acceso a internet, es muy difícil, y están muriendo en la sombra de la opinión internacional”.
Borges, que había pedido en otro video también publicado en redes a todos los cubanos que hablan un segundo idioma que lo utilizaran como armas para hacerse escuchar y poder contar lo que se vive hoy en el país, aseguró que no ven suficiente apoyo internacional “y eso que está pasando ahora en el interior de Cuba y es una masacre”.
“Les repito, el presidente, el dictador Miguel Díaz-Canel autorizó al ejército a salir a las calles a matar al pueblo cubano y eso es lo que está pasando. En Cuba el servicio militar es obligatorio para los jóvenes a partir de los 18 años, y en estos momentos el gobierno está entrando a las casas donde hay jóvenes de esta edad y un poco más para obligarlos a salir contra su propio pueblo. Ellos son parte de la reserva del Ejército de manera obligatoria, si no van son acusados de traidores, y eso bajo una dictadura significa la muerte; por lo tanto, se ven obligados a morir si no quieren ir o salir y matar a sus hermanos, sus hermanas, a sus padres. Por favor, difundan esta información, ayúdennos. Se los suplico”, sentenció.
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Desafíos para gobierno y ciudadanía tras protestas en Cuba

Agentes del orden interior trataban de contener a manifestantes, jóvenes en su mayoría, que protestaban contra el gobierno en La Habana. Durante las movilizaciones en 40 ciudades y otras localidades de Cuba, estalladas el 11 de julio, miles de personas salieron a las calles reclamando cambios políticos, económicos y sociales.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 21 jul.-  Acelerar el consensuado plan de reformas económicas, abrir mayores cauces para la participación de actores sociales y reconocer y gestionar el disenso de manera pacífica, parecen retos inmediatos para el gobierno cubano tras las protestas estalladas en el país el 11 de julio.
Además de convocatorias a actos de respaldo al sistema socialista que la Constitución de 2019 establece como “irrevocable”, las autoridades anunciaron un paquete de medidas económicas dirigidas, en lo esencial, a mitigar el desabastecimiento de productos y ampliar el amparo a familias vulnerables.
Desde este lunes 19 entró en vigor una autorización excepcional –hasta el 31 de diciembre-, para que los viajeros que lleguen a la isla –cubanos o no-, importen en el equipaje sin límite de cantidad y libre de impuestos alimentos, medicinas, insumos médicos y artículos de aseo.
“Es una medida beneficiosa, pero limitada y tardía. Desde el inicio de la pandemia, e incluso antes, muchos cubanos dentro y fuera de la isla pedíamos justamente eso, y se nos criticaba. Parece más una reacción para calmar ánimos en la coyuntura creada”, dijo a IPS la cubana Katia Santiesteban, desde la ciudad estadounidense de Nueva Jersey, donde reside.
Debido a las restricciones por la covid-19, actualmente solo operan los aeropuertos de La Habana, Santiago de Cuba, Varadero y Cayo Coco, y la frecuencia de vuelos está reducida.
Estimada en 1,3 millones de personas, la mayor comunidad de cubanos en el exterior se asienta en Estados Unidos, desde donde solo es posible viajar a La Habana, desde que en 2019 el entonces presidente Donald Trump (2017–enero 2021) canceló los vuelos regulares a otros destinos de este país insular caribeño.
Otra de las medidas informadas el 16 de julio prevé beneficiar a más de 200 000 personas que por disímiles razones no accedían a productos, fundamentalmente alimentos, mediante las cartillas de racionamiento.
Ese mecanismo de distribución, creado por el gobierno en 1962, garantiza a ciudadanos una cuota mensual de arroz, azúcar, granos, café, aceite y proteína animal, que no cubre todas las necesidades alimentarias, pero constituye un alivio para hogares de bajos ingresos y grupos vulnerables.
También se flexibilizará el pago de salarios en empresas estatales, a fin de aumentar la eficiencia y productividad, mientras en los próximos días deben emitirse, según lo comunicado oficial, las disposiciones legales que ampararán las largamente reclamadas pequeñas y medianas empresas (pymes), tanto estatales como privadas.
“Las medidas son positivas, pero no debemos esperar milagros de las mismas, porque son insuficientes para las necesidades acumuladas”, refirió a IPS el economista Omar Everleny Pérez Villanueva.
En el ámbito político y social, las deudas no son menos complejas para este país de 11,2 millones de habitantes, con una tasa de alfabetización superior a 99 por ciento, según la Unesco, y un tejido social cada vez más diverso y complejo.
Personal de una farmacia poco abastecida de La Habana atiende tres clientes, adultos mayores. La escasez de medicamentos se acentuó en Cuba, debido a la profundización de la crisis económica que data de casi tres décadas, agudizada por los efectos de la pandemia y el agravamiento del embargo estadounidense.
El sábado 17, en un acto oficial en el Malecón habanero, el presidente Miguel Díaz-Canel exhortó a una “necesaria autocrítica” y a la “revisión profunda de nuestros métodos y estilos de trabajo que chocan con la voluntad de servicio al pueblo, por la burocracia, las trabas y la insensibilidad de algunos que tanto dañan”.
Dos días después, durante una reunión con integrantes del Consejo de Ministros y autoridades de las 15 provincias del país, el también primer secretario del Partido Comunista de Cuba, el único legal en el país, insistió en fomentar espacios de debate sobre los temas más complejos, con participantes diversos que ofrezcan propuestas y se evalúen las que tengan posibilidades de implementación.
Díaz-Canel pidió asimismo cumplir con el programa de gobierno, sintetizado en la Estrategia económico social para el impulso de la economía y el enfrentamiento a la crisis mundial provocada por la covid, aprobada en julio de 2020.
“El pueblo pide resultados concretos en el corto plazo; debemos salvar el proyecto que es lo más importante, y para eso hay que sobrepasar determinadas concepciones preexistentes en el modelo económico cubano”: Omar Everleny Díaz Villanueva.
Durante las manifestaciones en unas 40 ciudades y otras localidades cubanas, miles de personas, en su mayoría jóvenes, salieron a las calles con reclamos de cambios políticos y económicos.
Ocurrieron también actos vandálicos y violentos contra establecimientos comerciales, vehículos y fuerzas del orden público, así como civiles, a cuyos autores los ministerios de Justicia e Interior han asegurado que se les aplicará la ley con las debidas garantías procesales.
Ciudadanos piden, por su parte, que se investiguen denuncias sobre el uso desproporcionado de la fuerza contra manifestantes pacíficos y esclarecer los reportes sobre personas detenidas quienes reportaron maltratos por parte de agentes del orden.
Hasta el momento, no existe un informe oficial sobre la magnitud de las protestas y cantidad de personas encarceladas o las que ya han sido liberadas, con o sin medidas cautelares.
Solo se informó sobre el fallecimiento el día 12 de un hombre de 36 años, durante incidentes en el municipio de Arroyo Naranjo, uno de los 15 que conforman La Habana.
El gobierno atribuyó las acciones a una “intensa operación político-comunicacional financiada por el gobierno de los Estados Unidos”, dirigida a “alentar disturbios e inestabilidad en el país”, dentro de un esquema definido como de guerra no convencional.
Una larga fila de clientes aguarda en el exterior de un establecimiento alimentario estatal, en La Habana. El estallido de descontento entre los cubanos responde en parte al agobio por el desabastecimiento de alimentos y artículos de primera necesidad, junto con su carestía en el mercado que opera con divisas, que los hacen inaccesibles para la mayoría de la población, según analistas.
Politólogos consultados por IPS argumentan que, además, el gran descontento mostrado por parte de la ciudadanía responde al agobio por el desabastecimiento de alimentos y artículos de primera necesidad, así como la segmentación de un mercado en divisas extranjeras donde se venden esos productos, pero al cual una parte significativa no tiene acceso.
A la caída de 11 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2020 y la contracción de dos por ciento en el primer semestre de este año, se sumaron los efectos de más de dos centenares de medidas de la administración Trump para profundizar el embargo –denominado internamente bloqueo-, que desde 1962 ahonda las privaciones de Cuba y sus habitantes.
Los expertos señalan además como contexto del estallido a los efectos del plan de reordenamiento económico iniciado el primero de enero, que lejos de los resultados esperados, multiplicó los precios, generó una elevada inflación y redujo el poder adquisitivo de numerosas familias, pese al aumento de salarios y pensiones y la subvención estatal de programas para personas y grupos vulnerables.
A ello se sumó el cansancio social por 16 meses de restricciones debido a la pandemia, que transita aquí por su peor momento, con un alza en el número de casos positivos y fallecimientos, y la circulación de variantes del virus más contagiosas que han llevado al límite los servicios sanitarios de algunas provincias.
Tal situación pudiera verse superada en las próximas semanas mediante la inmunización masiva con la vacuna anticovid Abdala, concebida por la industria biotecnológica nacional y que con una eficacia superior a 92 por ciento, constituye la primera de su tipo generada en América Latina y el Caribe.
Economistas coinciden en que la hoja de ruta para la modernización del país fue definida hace una década con el programa de reformas conocidos como Lineamientos, consensuado con la ciudadanía, el cual proyecta un modelo de desarrollo socialista, pero cuya implementación plena se ha dilatado.
“Hay que erradicar trabas, flexibilizar aún más el monopolio estatal del comercio exterior y posibilitar que un empresario privado pueda importar directamente con fines comerciales”, argumentó Pérez Villanueva.
Tras decenas de medidas para reanimar la actividad agrícola en un país que apenas produce 20 por ciento de sus alimentos, “aún en los mercados agropecuarios no se observa lo que necesita el pueblo, mientras urge reanalizar los topes de precios que han provocado la disminución o desaparición de productos en los mercados de oferta y demanda”, añadió.
A juicio del analista, “el pueblo pide resultados concretos en el corto plazo; debemos salvar el proyecto que es lo más importante, y para eso hay que sobrepasar determinadas concepciones preexistentes en el modelo económico cubano”.
ED: EG

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Silvio Rodríguez duda de la represión policial en Cuba y cree que mucho “ha sido editado”

MIAMI, Estados Unidos.- Silvio Rodríguez no está muy seguro de que en Cuba haya existido represión policial durante las protestas desatadas el pasado 11 de julio, y así lo manifestó en un comentario en la publicación “Policrítica en la hora de los chacales”, un texto de Julio Cortázar que compartió en su blog Segunda Cita.
“Respecto a los excesos policiales, en primer lugar, por supuesto que los ha habido. Sin embargo, no me ha tocado ver un solo video que muestre el momento en que una manifestación pacífica es agredida por la Policía”, escribió el trovador cubano
Para Silvio Rodríguez, esos videos que muestran la represión de las turbas castristas, la policía y los grupos paramilitares del gobierno de La Habana “puede que exista(n), pero yo no lo(s) he visto. Siempre lo que se muestra es el momento de la violencia, nunca cómo empezó”.
“Ayer mismo me llegaron unas imágenes de cuando la manifestación frente al Capitolio empieza a desplazarse hacia el Malecón. Es una panorámica tomada desde un balcón del hotel Inglaterra. Se ve a policías marchando a los flancos de la manifestación, pero no se nota agresividad física de ninguna de las partes”, agregó Rodríguez, conocido por su apoyo incondicional al régimen cubano.
Según Silvio Rodríguez, el material que circula por redes sociales de las protestas del 11 de julio y la posterior represión desatada por el gobierno, y autorizada en televisión nacional por el propio Miguel Díaz-Canel, ha sido manipulada. “Tengo la impresión de que mucho de lo que hemos visto ha sido editado con mucha precisión, para mostrar lo que se ha querido destacar”, sentenció.
Captura de pantalla
El trovador cubano, que ha tratado de evitar cuestionamientos al gobierno y a Díaz-Canel por el llamado que este hizo a la violencia horas después de que se hiciera pública la primera protesta, en San Antonio de los Baños, trató en días recientes de rescatar para el oficialismo a todos los artistas que han criticado la represión.
“Ni uno solo de los artistas que se pronuncian contra la violencia se ha desmarcado de la revolución. NI UNO. Sin embargo, la prensa opositora (el 95% de la que habla de Cuba) se los apropia como si declararse al lado del pueblo y contra la violencia fuera negar la revolución”, dijo.
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Abusos a manifestantes en Cuba: necesidad de una Comisión de Verdad y Reconciliación

«Contra la injerencia extraña la virtud doméstica», era la máxima de la vieja mentalidad republicana. «En plaza sitiada cualquier disidencia es traición», nos repiten en Cuba hasta la saciedad. Pero ocurre que en el camino de guardar silencio para no dar armas al enemigo externo, se pueden extraviar la virtud y la justicia.
El testimonio que aquí se narra es demasiado grave, pero lejos de atizar pasiones políticas de cualquier signo ideológico, debemos serenarnos y poner, como ciudadanía, la vergüenza, la indignación y el desconcierto, al servicio del decoro y la decencia.
LJC solicita al gobierno cubano, primero que todo, garantías para la seguridad de Leonardo Romero Negrín; y segundo, el establecimiento de una Comisión de Verdad y Reconciliación que de manera transparente investigue estos hechos y otros que pueden haber ocurrido durante y después del 11-7.
***
¿Cuál es tu condición legal en este momento?
Estoy en reclusión domiciliaria, a la espera de un juicio por desorden público.
¿Por qué te cogieron preso en la manifestación del 11 de julio?
Estaba caminando y vi a un alumno mío en medio de la manifestación. Él tenía una cámara y estaba grabando. Lo sostuve por el brazo para evitar que alguien se lo llevara o que un tumulto de gente viniera y le diera golpes. Estábamos exactamente debajo de la cámara del hotel Saratoga; de hecho, le dije a los oficiales que si me negaba a declarar lo único que podrían usar era la grabación de esa cámara que muestra punto por punto lo que allí sucedió.
Estaba con mi alumno en la acera del hotel, viendo lo que pasaba. No me atreví a tomar partido en ese momento, a pesar de que vi atrocidades de todo tipo. Sabía que estaba en un proceso anterior por la manifestación de Obispo y no me podía meter en nada para no complicarme.
Leonardo Romero fue uno de los manifestantes detenidos el 30 de abril en la calle Obispo. Portaba un cartel con la frase «Socialismo sí, represión no».
De pronto, cuando miré hacia el lado, vi que a mi alumno le estaban dando golpes cuatro civiles. Él estaba tirado en el piso en posición fetal, para proteger la cámara, y estas personas le daban golpes y pisotones. Lo único que hice fue tirarme sobre él para que no lo golpearan más. Me cogieron varios oficiales, me hicieron una llave, me dieron golpes, pero no fue ahí donde me golpearon de verdad.
Me llevaron a la estación de Dragones, que está exactamente a una cuadra, y cuando entramos me tiraron en el piso de un estrallón y entre cuatro personas me cayeron a patadas por todas partes. Me cubrí la cara con los antebrazos y siguieron dándome patadas, por eso tengo un antebrazo hinchado, un médico lo vio. También una costilla me duele, no llegó a fracturarse, pero me duele y eso el médico también lo vio.
Después me llevaron para un patiecito. Un oficial fue con una tabla de madera blanca y una cámara en la otra mano, que era de un periodista estatal que estaba ahí y lo vio todo. No quiero involucrarlo, pero es un periodista de Alma Mater que vio exactamente todo lo que me hicieron. El oficial me dio varios tablazos por las piernas, todavía tengo las cicatrices.
Cuando iba a salir de allí vino otro oficial, el 03912 de la estación de Dragones, y le dijo a dos personas que me aguantaran, me cogió con las dos manos por el pelo y me dijo: «¡Por mercenario!». Me dio un cabezazo por la nariz, casi me desmayé, y siguieron dándome golpes antes de trasladarme a la estación de Zanja.
Ya no tienes tantas marcas en el cuerpo, precisamente porque ha pasado el tiempo, llevas casi una semana recluido.
Eso es una cosa, cuando llegamos a la estación las personas no querían que los médicos los vieran, porque sabían que si tenían golpes los iban a demorar para que se les bajara la hinchazón y entonces soltarlos.
Detención el 11 de julio (Foto: Yamil Lage/AFP)
A todos los que estuvieron en Ivanov —nombre con el que comúnmente se conoce a la prisión para menores del Cotorro— los pueden interrogar por separado, ponerles el polígrafo, que cada uno va a decir lo mismo sobre los golpes que yo tenía: un antebrazo completamente hinchado —el médico lo notificó—, la nariz con un hematoma, golpes detrás de la pierna, y la costilla.
Cuando nos llevaron al médico, le estaba explicando del golpe que tenía en la nariz, y mientras le decía del que tengo en el antebrazo, llegó un oficial que estaba fuera, me llevó y me dijo que ya no tenía nada que hacer ahí. Yo le había preguntado al médico si era civil o militar, me dijo que civil; entonces le pregunté: «¿A qué respondes, a un poder o al Juramento Hipocrático?». Me respondió que al Juramento. Entonces le dije: «Mira las marcas cuáles son» —yo tenía el nasobuco bien arriba para que no se me viera lo de la nariz—, y cuando le empecé a enseñar los golpes fue que el oficial me sacó.
Había un mayor sentado afuera que era el que procesaba si alguien quería quejarse. En ese momento que me estaban llevando le pregunté si con él era con quien tenía que hacer la denuncia, porque quería hacerla. Respondió: «Yo no tengo nada que hablar contigo». Me llevaron arrastrado hasta el colectivo 6, que era donde estábamos.
Lo que me hicieron a mí fue poco. Había gente que tenía un moretón en el ojo, la cara hinchada, otros con yeso, con dedos fracturados. A un viejito lo trajeron el viernes, lo fueron a buscar a su casa porque lo vieron en una cámara. Lo bajaron en Ivanov esposado y lo hicieron pasar por algo que se conoce como Somatón. ¿Qué es eso? Pues los bajan del camión y hay una hilera de militares a la izquierda y otra a la derecha, y tienen que pasar todos los reclusos por el medio de esas dos hileras para que les caigan a tonfazos [golpes propinados con las tonfas, arma contundente reglamentaria].
Esas personas no estaban haciendo nada, solo caminando esposados y les cayeron a golpes. Ese viejito de 74 años tiene un hematoma en toda la barriga, en las costillas. Por eso digo que lo que me hicieron no fue nada en comparación con lo de otros. A mí el brazo me duele, pero no tengo tanta hinchazón, lo de la nariz casi no se nota, pero tengo la cicatriz detrás de la pierna y el dolor en la costilla.
Leonardo (primero a la izquierda) festajado con amigos
Cuando me estaban interrogando le pregunté al instructor su nombre y le pedí que trajera al oficial de guardia. Eso fue al segundo día. Le dije que quería denunciar a todos los que estaban dando golpes ahí y me respondieron que yo estaba en medio de un proceso, que no podía hacer una denuncia. Entonces les dije: «Sépanlo todos ustedes, que a lo mejor ninguno lo sabe, estos dan golpes». Y los señalé, ellos negaron que dieran golpes, lo que es totalmente falso. Allí tienen total impunidad por las noches, cuando no hay ningún oficial.
Por ejemplo, a la hora de dormir uno se sentó en la cama porque le dolía la espalda y no quería acostarse. Le dijeron que se tenía que acostar, él explicó que tenía dolor. Le dijeron horrores, entraron y se lo llevaron. Todo el mundo lo vio. Era un muchacho rubio. Le cayeron a tonfazos y a golpes delante de todos, la unidad se despertó. Como ese caso se dieron más.
Cuando llegamos a la unidad nos desnudaron a todos. Nos decían que nosotros éramos unos maricones, chupa p… y que nos iban a coger el c…. Nos tuvieron contra la pared durante dos horas, llevábamos cuarenta minutos desnudos esperando, venían por detrás y me halaban el pelo —lo tengo largo—, y me decían: «Chinita, con este pelito se puede hacer tremendo peluquín». Me tocaban las nalgas, a mí y a otros también.
En una ocasión dieron con una tonfa en la mesa, José, el panadero, se viró asustado y le dijeron que qué miraba. Le cayeron a galletas. Él estaba esposado y solo gritaba: «¡Yo no he hecho nada!». Ellos le decía: «¡Cállate y no me mires la cara!». Eso lo vieron todas las personas del colectivo 5 y 6 de Ivanov, ellos pueden contar exactamente lo mismo. Como ese ejemplo hay más, pero no conozco los nombres.
¿Cuál es tu situación procesal?
Me notificaron que estoy en reclusión domiciliaria, como estaba antes por lo de Obispo pero con un nuevo proceso.
¿De qué se te acusa?
De desorden público, pero yo les dije que no desordené nada. En la cámara del Saratoga está todo, cuadro por cuadro. Yo solo estaba parado, ni siquiera grité aunque hubiera querido hacerlo pero no lo hice por lo del proceso anterior. Lo único que hice fue ponerme arriba de mi alumno para que no le dieran golpes.

Yo venía desde el barrio de Jesús María, y cuando crucé la calle Monte vi un tumulto de personas corriendo, gente gritando. Fui hacía la derecha, al Saratoga. No me metí, pero ganas no me faltaron de hacerlo porque vi manifestantes con la cabeza partida, recibiendo golpes, gente que se estaba manifestando pacíficamente y lo decía: «¿Por qué nos llevan si nos estamos manifestando pacíficamente?». Muchos auxiliaban a los que se estaban llevando y mientras se los llevaban les caían a golpes por la cara. Cuatro inmovilizaban y otros golpeaban.
Me pegué para la esquina de hotel Saratoga. Allí sucedieron varios eventos. Un señor, que parece que tenía una colostomía, se le fue la venda, se le salieron las tripas y empezó a gritar. Yo estuve todo el tiempo con mi alumno de la mano para que no le pasara nada.
Delante de mí le dieron golpes a un muchachito y pasó una escena que nunca voy a olvidar: vino un viejito que parece que duerme en la calle y se acostó al lado del muchacho que tenían tirado en el piso y le dijo a los policías que si se lo llevaban tenían que llevárselo a él también. Al viejito evidentemente lo estrujaron y lo montaron en una patrulla.
Minutos después de que pasara eso sucedió lo de mi alumno, le cayeron a golpes entre cuatro personas. Él solo estaba grabando, no gritó porque una de las cosas que le dije fue que no se complicara por ser menor de edad. Su nombre es Marcos Antonio Pérez Fernández, fue alumno mío cuando estaba en décimo grado, yo estudiaba en la universidad y daba clases.
Él fue acusado de desorden público, salió libre sin ningún cargo y con una multa de dos mil pesos. Ahí están los videos de cuando le quería quitar la cámara y le cayeron a golpes.
***
Escuche este testimonio en la propia voz de Leonardo Romero Negrín

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El detonante de las protestas en Cuba no llegó de “afuera”

LA HABANA, Cuba. – Que durante más de un año el régimen ha usado las severas restricciones sanitarias más para reprimir que para evitar los contagios por COVID-19 es una verdad incuestionable. Pruebas nos ha regalado por montones, y entre ellas está la marcha oficialista de este último sábado en la mañana. Una movilización costosa, caprichosa, forzada, a la que miles de cubanos y cubanas asistieron no por convicción, sino como consecuencia de las diez mil y una formas de chantaje y manipulación que el gobierno comunista practica para fingir que cuenta con apoyo popular.
Teniendo en cuenta la oleada de contagios por coronavirus, los gastos en logística que supone mover a tantas personas, tropas, técnica y armamentos pero, sobre todo, el despliegue de seguridad alrededor de Raúl Castro y a kilómetros a la redonda del sitio (en momentos de crisis económica profunda), ha sido entonces una maniobra desesperada, un teatro político con pésimos actores y esta ha sido la mejor prueba para convencer al más ingenuo de que los toques de queda, las prohibiciones de movilidad y de reunión de personas, incluso la militarización de las calles, son medidas para contener el descontento popular y retardar lo más posible un estallido que el régimen sabe inevitable.
Inevitable porque el país, aunque en este minuto permanece en calma a fuerza de violencia policial, en realidad está a punto de ebullición como nunca antes y, lo más preocupante para los comunistas es que esta vez el fuego no viene totalmente de “afuera”, ni de los grupos opositores de toda la vida, sino de muy bien “adentro”, y sobre ese aspecto también hay evidencias palpables, como el hecho de que el 11 de julio hubo un “tiempo de gracia”, una extraña y favorable “demora” entre los estallidos, su diseminación por la Isla y la entrada en escena de la policía, a pesar de que es harto conocido que existen protocolos de actuación antimotines más que ensayados, sin hablar de que los “revolucionarios” –en su mayoría policías y soldados disfrazados de civiles– solo salieron a las calles cuando horas más tarde, después del llamado a la violencia de Díaz-Canel, las tropas especiales del ejército fueron desplegadas y se controlaron los principales focos de tensión.
Pero se aprecia bien en las imágenes difundidas en redes sociales, así como en otras tomadas por cientos de personas en el lugar aunque no divulgadas, que durante unas horas no hubo respuesta policial sino repliegue. Incluso en las tomas que provienen del propio San Antonio de los Baños, epicentro del estallido, se ven algunos policías observando la manifestación, o avanzando por las calles en medio de esta, como si no estuvieran en presencia de un acontecimiento inusual, es más, como identificados con las demandas.
Este y otros detalles –todos probablemente relacionados con desacuerdos y desencuentros en la toma de decisiones en la cadena de mando– apuntan a grietas reales, peligrosas, que han mantenido en ataque de nervios a la élite militar-comunista por estos días porque, aunque a toda costa intentan demostrar a la opinión pública mundial que las revueltas fueron estimuladas desde el exterior, saben bien lo que en realidad está sucediendo en la base sobre la cual se alzan, cada día más inestable.
De modo que si las acciones de los grupos opositores de cubanos en el exilio hasta ahora le sirvieron al régimen para, frente a una izquierda fanática y los pocos empresarios enganchados al mito de la “estabilidad política”, sostener aquella narrativa de “pequeño país acosado por los Estados Unidos” (cuando en realidad este añejo conflicto no es solo entre dos gobiernos, sino que siempre estuvo protagonizado por miles de cubanos forzados a exiliarse por oponerse o enfrentarse a la dictadura), desde hace ya un tiempo ese recurso efectista no les funciona en tanto los estallidos son, en buena medida, fruto de fraccionamientos internos, profundos, causados por partidarios descontentos y decepcionados.
El éxodo de militantes del Partido Comunista de Cuba (PCC) en los últimos años no es un secreto. Se ha debatido sobre ello en los cónclaves recientes de la organización. Del crecimiento casi forzoso de las filas también se sabe. Llama, además, poderosamente la atención el surgimiento en redes sociales de grupos independientes de cubanos autodefinidos “comunistas”, “socialistas”, “centristas”, “revolucionarios” y “de izquierda” pero que al mismo tiempo disienten abiertamente de las políticas del actual gobierno cubano, de la dirección del PCC, incluso que acusan a estos de una “traición al legado” de Fidel Castro. Y en ese sentido, como consecuencia del enfrentamiento abierto, también han sufrido persecución, acoso policial, detenciones y acusaciones de mercenarismo, de colaboración con el “enemigo”.
Asistimos entonces por estos días a un conflicto mucho más difícil de superar por el régimen porque es muy diferente, en composición y demandas, a todos los anteriores. La vieja fórmula de las marchas multitudinarias inventada por Fidel Castro sobre la base de sus dotes de encantador de serpientes no les va a funcionar. De hecho, los asistentes al acto no alcanzaron el número previsto, de modo que debieron acudir a la pericia del equipo de camarógrafos y fotógrafos para sacar al menos unas cuantas imágenes que sostuvieran la fracasada representación teatral de este sábado 17 de julio.
En años anteriores para el régimen fue relativamente fácil simplificar el relato público de algún que otro enfrentamiento pequeño, haciéndolos pasar por frutos de la injerencia externa. Pero saben bien que lo sucedido este 11 de julio trasciende la teoría y que no se quedará ahí, que necesitarán recursos que no tienen en abundancia para contener la explosión, y que la calma de ahora es una “curita” sobre una herida que reclama amputación radical, y cualquier mala decisión pudiera derivar en una guerra civil o en algo mucho peor.
No solo porque las causas de los estallidos permanecen intactas, muchos de sus protagonistas continuarán hundidos en la peor situación económica y sin esperanzas de superarla, así que los “nuevos disidentes” ya no tienen nada más que perder. Como tampoco nada que ganar con las insulsas medidas de flexibilización aduanera o la canción de cuna del Ministro de Economía.
Porque de lo que se trata es de pérdida total de la credibilidad entre sus propios partidarios, entre los que han quedado fuera, marginados, olvidados, despreciados en unos planes de salvación dirigidos a preservar la vida y comodidades de una sola familia en el poder más que a fortalecer un “sistema” o a hacer prosperar una nación.
Pero también el detonante han sido la ausencia de liderazgo y carisma personal en la dirección del país, el rechazo a una casta de militares-empresarios que se enriquece a costa de las penurias de un pueblo y también —porque no debemos cometer el error de simplificarlos o a darlos por irreales ya que poco o nada se filtra a la prensa— a los indudables conflictos de intereses entre quienes se sienten legítimos herederos de un poder traspasado por “simpatías” y “conveniencias personales” y no por sometimiento a elección, o por lo menos a consulta entre “iguales”. Y aclaro este último término: “iguales”, pero solo dentro de la propia casta dictatorial.
Así, saben bien los principales del régimen que no están en presencia de simples “disturbios”, aunque para su propio consuelo y hacia el exterior insistan en venderlos como tal. Son protestas y, lo que es más grave para el ellos, han nacido al interior de su vetusto cuerpo “monolítico”. Son sus vástagos, pero también sus muchos “bastardos” y “abortos” a los que deben enfrentar esta vez.
Ahora, a tono con la narrativa de siempre, acusarán de “delincuentes” y “traidores” a quienes están cansados de ser títeres de una élite comunista, a quienes dejaron salir tanta ira acumulada por décadas y apenas ajustaron cuentas pendientes o se defendieron de los violentos militares disfrazados de civiles, pero nada de lo que hagan zanjará la cuestión de fondo, y es la convergencia casi absoluta de todas las facciones y grupos en el deseo de que la dictadura caiga de una vez, aunque lo que venga detrás sea peor.
Pues cuando un gobierno, por enquistarse en el poder, acorrala al pueblo entre la agonía lenta y la muerte rápida, la mayoría optará por dejar de sufrir.
Peor que el hambre y la incertidumbre de más de medio siglo, más infame que el “bloqueo interno” que intenta legitimarse en el “bloqueo externo”, más cruel que ir presos por decir y escribir públicamente lo que pensamos, más criminal que obligar a nuestros hijos a emigrar para con las remesas sostener la economía de familias convertidas en rehenes de una casta parasitaria en el poder, no puede haber otra realidad. No para un pueblo de tradición y esencia universal, creadora, como el cubano.
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Urbanismo

―¿Viste qué hermoso te ves en esa foto, gritando desgañitado y con el brazo en alto?
―Yo…
―Ya sé por dónde vienes: es una manifestación pacífica… ¿De cuándo acá te has puesto tan del Partido de los Verdes? ¿Ahora pediste la militancia? Aquí tengo copia de las actas de las dos últimas asambleas de rendición de cuentas de tu circunscripción. A la primera no asististe, y en la segunda estabas, pero no consta que hayas hecho planteamiento alguno, a pesar de que hubo críticas muy duras con el asunto de Comunales y la recogida de basura. Se habló de la cantidad de desperdicios que la gente tiraba en la calle… quién iba a pensar que año y medio después la que se tirara para la calle y sin desperdicio fuera la gente.
―¿Sabe por qué…
―¡Cállate! Debías estar ronco después de lo que gritaste el domingo. ¿Es que no has tenido la oportunidad de plantear las inconformidades en las reuniones de los trabajadores de tu fábrica, aquellas en que tan duramente se ha criticado el recrudecimiento del bloqueo norteamericano? Dime si en el buró sindical de la Casa Blanca le han dicho tan clarito las verdades sobre Cuba al presidente de los Estados Unidos.
―¿Y qué resuelve…
―¡No me robes la palabra, coño! Cuando miro tu expediente y veo que eres hijo del mejor ingeniero en minas que tuvo este país, gracias a quien se descubrieron los pocos yacimientos de oro que se hoy se explotan en suelo cubano, no hago más que acordarme de la cantidad de veces que coincidí con él en movilizaciones de la zafra y en marchas del pueblo combatiente: ¡eso sí eran protestas!
―A papá…
―¡Venme ahora con la historia de su jubilación y de que fue poco el apoyo que se le dio tras el peritaje! Acabo de interrogar a algunos vecinos, dan fe de la cantidad de veces que el director de la Unión de Empresas pasó a hacerle consultas técnicas a tu viejo en el mismo portal de la Esquina de Toyo donde se sentaba a vender maní.
―¿Y acaso…
―¿Acaso calculas la cantidad de minas de oro que hay que explotar para pagarle la carrera a desagradecidos como tú?
―¿Tengo que…
―¡Tienes que ser consecuente con la historia! ¡Esta Revolución no se hizo para señalarle las manchas y después alegar que no hay detergente para quitárselas! Cada vez que veo esa foto tuya, encabezando a ese grupo de jóvenes, ¡qué digo jóvenes!: vagos, maleantes, delincuentes, mercenarios, rateros de la peor calaña que salen de la universidad y hasta una ocupación segura tienen…
―Somos…
―¡Unos imbéciles! ¿Quién les dijo que tienen tamaño para opinar sobre lo que pasa en este país? Para eso está la generación histórica. ¡Empínate ante la estatura de esos ancianos, que, a pesar de dejar sus responsabilidades, aún siguen sumándose a las visitas gubernamentales!
―¿Y no es hora…
―¡Es hora de que cierres la boca, me tienen harto tú y tus compañeritos con su hipercriticismo! ¿Qué pretendían: que se cambie el Día de la Rebeldía Nacional del 26 para el 11?
―La Historia…
―¡La Historia está escrita y ustedes ni la repasan! Antes no se veían las cosas que se ven hoy: no ya un presidente o un ministro, ¡cuidado del que hablara mal de un primer secretario del Partido en un municipio!… A propósito: ¡procura que en algún video no salga a relucir que tú y tus amiguitos repiten la frasecita de la canción o gritan a voz en cuello que el presidente fue violado contra natura!
―La Constitución…
―¡Constitución tarro! ¡Cada vez que alguien saca ese librito yo se lo haría tragar! ¿En qué acápite el panfleto ese dice que pueden enarbolarse ofensas a nuestros dirigentes? No creas que no investigaré qué hay detrás de la acotación que escribiste en el libro de Economía Política que tenemos incautado: «Lapin Gaesa». ¿Y todavía te ríes? La gozadera se acabó el día 11, ¿entendido? Ya lo dijo bien claro el compañero Díaz-Canel cuando dio la orden de combate: ¡la calle es de los revolucionarios!
―…y nosotros estábamos en la acera.

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A propósito de una tiza que dibuja un caballo desbocado

¿Cómo se puede llegar a consensos sin diálogos o cómo se pueden entender las razones del otro sin escucharlo? ¿Cómo se puede ejercer el poder en una nación diversa sin que haya diversidad de poderes? O lo que sería otro modo de preguntar lo mismo: ¿se puede sumar algo —o alguien— a una pretendida totalidad absoluta?
Una vez alguien me dijo que, a la larga, era menos laborioso detener a un caballo desbocado que azuzar a un caballo holgazán. Pero lo que a nadie sensato se le ocurriría jamás sería azuzar a un caballo desbocado. Porque ese arrasará con todo lo que encuentre en su camino, y terminará despeñándose, chocando con algo más fuerte que él mismo, y matándose.
El domingo 11 de julio yo vi azuzar, peligrosa e irresponsablemente, a un caballo desbocado que se llama pueblo de Cuba.  ¿Quién más lo vio? ¿Tú lo viste? Haberlo visto, haberlo identificado: ¿te hace un mercenario? ¿Te hace un represor? ¿Te hace un agente de la Seguridad del Estado? ¿O te hace un topo de la CIA?
Yo vi ese día a un caballo desbocado, azuzado por una guerra que comenzó siendo contra el imperialismo yanqui y se está convirtiendo en una guerra entre los cubanos ¿nadie se da cuenta de eso?
Si no digo aquí que Díaz-Canel azuzó al caballo desbocado al llamar al combate a un pueblo cuya idiosincrasia es pelear, que parece que está peleando hasta cuando celebra, ¿entonces soy un comunista que apoya a Díaz-Canel y merezco ser arrastrado por algunos de mis propios compatriotas? Y si lo digo: ¿soy lo contrario?
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Si no afirmo que el bloqueo lleva más de sesenta años entorpeciendo todos nuestros empeños, que afecta incluso a quienes lo defienden, y a las madres y a los ancianos de quienes lo justifican: ¿entonces soy un mercenario? Y si lo digo: ¿soy lo contrario?
Y si digo ambas cosas: ¿soy lo contrario de ambas cosas?
¿Y qué es ser lo contrario de ambas cosas? ¿Es la paradoja de la suma a la totalidad absoluta? ¿Es la búsqueda sin diálogo del consenso? 
¿Y si me callo? Bueno, eso sí es fácil de responder: soy un cobarde. Entonces mejor sigo preguntando: ¿Qué nos está pasando como nación?
En Estados Unidos vive una muchacha que me llamaba «padre». Cristiana evangélica. Violinista. Con su hermosa voz la he escuchado alabar a su señor Jesucristo.  Ayer leí las ofensas que profería a un amigo común  —periodista de un medio estatal. Católico—  porque no ha dicho que en Cuba se  ha producido un genocidio.
¿Alguien en su sano juicio puede creer que en Cuba ha ocurrido un genocidio? ¿Alguien en su sano juicio puede comparar lo ocurrido en Cuba esta semana con la reconcentración de Weyler? Sí, esa muchacha que me llamaba «padre» lo cree. Y se indigna. Y llora por los niños asesinados, que en realidad están vivos. Y afirma que han sido expuestos irresponsablemente a la Covid. Y dice que si enferman esos niños, serán atendidos por los médicos de la trata. ¿Se puede esconder en la era de los satélites y la inteligencia artificial la muerte de decenas, cientos, miles de personas?
Y sin embargo sí hemos tenido una violencia que no era necesaria, ni es justa, ni es admisible, ni es compatible con la decencia. ¿Quiénes la han alentado durante meses y años? Eso queda para los historiadores. ¿Qué bando la inició en cada lugar del país donde se produjo una protesta? Eso queda para los jueces. ¿Quiénes tenemos el deber de evitarla a partir de ahora? ¡Todos los cubanos! Todos los cubanos que amamos a Cuba, porque Cuba somos todos: revolucionarios y conservadores, ortodoxos y renovadores, anti-comunistas y comunistas, demócratas, liberales, republicanos, creyentes y no creyentes. Todos deberíamos ser Cuba, ahora y siempre. ¿Es tan difícil entenderlo?
Hemos tenido una violencia que no era necesaria, ni es justa, ni es admisible, ni es compatible con la decencia (Foto: Efe – Reuters)
Entonces encuentro la respuesta:
No es posible llegar al consenso sin diálogo. Si alguien cree que por eso busco una porción del poder, que él llama pastel, se equivoca rotundamente. No se me aparezcan con esa reducción falaz de que, quienes abogamos por el diálogo, lo hacemos porque queremos repartir algo. No reduzcan el pueblo cubano a una sarta de indigentes políticos alrededor de la pira de los sueños.
Tampoco es posible sumar a la totalidad absoluta. Primero, porque la totalidad absoluta es imposible, como se ha visto en estos días. Lo que sí es posible matemáticamente es el cero absoluto, según creo haber aprendido, y nadie querrá llegar a él. Segundo, porque si algo llegara ser totalmente absoluto, sería porque no se le puede sumar nada más.
De tal modo, cada cubano debería empezar por reconocer que no posee todas las verdades, sino algunas. Ni todas las razones sino algunas. Y que solo comenzaremos a entendernos, si reconocemos las del otro y hacemos un esfuerzo por comprenderlas y compartirlas.
¿A usted no le interesa comprender ni compartir las razones ni la verdad del otro? Entonces siga azuzando el caballo desbocado, arrase todo a su paso y expóngase a ser arrasado por la autodestrucción. Yo no estaré para verlo. Caeré antes, tratando de detener al caballo o defendiendo el amor. Usted, el del látigo, seguramente llegará hasta la caída final sin importar si la consigna que escoja para el instante póstumo, se cante con muerte o se grite con vida.  

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Carta abierta a Miguel Díaz-Canel

Carta abierta a Miguel Díaz-Canel
Presidente,
A nadie, salvo a los psicópatas, les gusta ser percibidos como los inductores del terror. Eso fue lo que cambió abruptamente el domingo 11 de julio. Regresaron, volando del más allá, Esteban Ventura y Conrado Carratalá, dos famosos asesinos de Batista, y se confundieron con los revolucionarios. Se modificó sustancialmente el relato. Los revolucionarios pasaron de ser los protagonistas de una historia gallarda de resistencia frente a la adversidad, a ser percibidos como lo que son: unos abusadores que les  pegan, hasta matarlos, a jóvenes desarmados que pedían libertad.
El estallido social se veía venir. El Movimiento San Isidro y la canción “Patria y Vida” fueron los puntos de inflexión. Su gobierno, Presidente, no supo responder. Como siempre han hecho, dieron un do de testículo sin advertir que las circunstancias son otras. Fue un error no conversar con esos jóvenes.
El 11 de julio de 2021 todo comenzó a cambiar en Cuba. No es el final, pero sí el comienzo del final. Lo dijeron, antes de que ocurriera, entre otros, muy preocupados, Yoani Sánchez en 14ymedio, y el cura José Conrado Rodríguez a todo el que lo quisiera oír. Esta vez sería distinto. No era una crisis habitual.
Los cubanos llevan décadas subalimentándose en casas semiderruidas por la incuria de sus gobernantes. Con frecuencia, tienen que evacuar sus viviendas porque se vienen abajo. La educación y la sanidad son del tercer mundo, (menos para los “mayimbes”, claro). Las ropas, los zapatos y los teléfonos móviles son objetos tan preciados que te pueden matar para quitarte unos tenis o un celular. El transporte es del cuarto mundo. Internet va y viene al criterio de los jefazos. Y, sin embargo, nada pasaba.
¿Qué ocurrió el 11 de julio? Sucedió que Fidel murió a fines del 2016 y Raúl, aparentemente, se había retirado. Sucedió que casi se acabaron los alimentos. Las manipulaciones oficiales con la moneda terminaron de hartar a la sociedad porque era una estafa tras otra. Nada irrita más al trabajador que le paguen en una moneda sin poder adquisitivo y le vendan en una divisa que vale 20 o 30 veces más que su magro salario. Sucedió el calor del espantoso verano cubano y la ausencia de abanicos eléctricos y mucho menos de aires acondicionados.
Sucedió la pandemia del COVID-19. Ustedes, Presidente, gestionaron muy mal esa crisis. Las vacunas “Abdala” ni siquiera tienen el visto bueno de las autoridades sanitarias cubanas o venezolanas. Sólo han llegado a un porcentaje minúsculo de la totalidad de los habitantes de la Isla, mientras 12 millones de vacunas han ido a parar a Venezuela. Se han atrevido a decir que su eficacia es del 92%, tras tres dosis. ¿Por qué ese 92%? ¿Para no ser menos que la vacuna rusa? Con la vida de las personas no se juega, Presidente. La secretividad no es una virtud en estas  cuestiones. Ya sabe, porque lo dijo Martí, que no se manda una República, como si fuera un campamento militar.
Ustedes carecen de verosimilitud, Presidente. Ni dentro ni fuera del país les creen una palabra. No se puede mentir a la gente durante tanto tiempo. Fidel juró que no era comunista al principio de la revolución. Luego se contradijo y aseguró que se hizo marxista leninista en la etapa universitaria. Acusó a EE. UU. de todos los males que afectaban a Cuba. Incluso, de mandarle los ciclones. Le llamaba “bloqueo” al embargo, unas medidas que limitaban las transacciones comerciales entre los dos países, producto de las confiscaciones de empresas norteamericanas sin pagar un céntimo de indemnización.
Estas confiscaciones comenzaron durante el gobierno de Eisenhower y se intensificaron en los mil días de Kennedy. Pero cuando Obama restableció relaciones en el 2014 y trató de allanar el camino entre ambas naciones, lo acusaron de imperialista y de tener intenciones ocultas de anexar a la Isla, tendencia que, supuestamente, estaba presente en Estados Unidos desde comienzos del siglo XIX, a partir de la presidencia de Thomas Jefferson.
Usted, Presidente, si no quiere provocar un golpe militar, tiene que abrirse al diálogo con la sociedad. Ya se han dado de baja miles de personas. Los más conspicuos son los artistas que todos conocemos: Chucho Valdés, los Van-Van, Leo Brouwer (sobrino-nieto de Ernesto Lecuona) y Silvio Rodríguez (se lo está pensando).
Raúl, a sus noventa años, está muy viejo y ha vivido para complacer a Fidel. No tiene remedio. Incluso, después de enterrado el Comandante gravita sobre todos ustedes. ¿Qué dijeron en las reuniones? Se preguntaron qué hubiera hecho Fidel Castro. Pero Fidel no entendía nada del mundo actual, y murió entretenido dedicado a la producción de Moringa. Podía vencer, pero no convencer. La democracia sirve, entre otras cosas, Presidente, para evitar la violencia. Es verdad que usted puede perder el poder, pero de qué le sirve el gobierno si usted es universalmente repudiado. La revolución cubana fue ejemplar en sus comienzos, pero el proceso fue rechazado paulatinamente. Los últimos vestigios de lozanía los perdió el 11 de julio pasado. A partir de entonces han quedado como asesinos y matones. Ese rol, Presidente, no le gusta a nadie. Continuarán las deserciones.
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Oficio de astrónomo

El amor, madre a la Patria, no es el amor ridículo a la tierra
Abdala, José Martí
***
Leonardo Romero Negrín, estudiante de Física de la Universidad de La Habana, fue detenido en las manifestaciones del 30 de abril en Obispo por portar un cartel que decía «Socialismo sí, represión no». En los sucesos del 11 de julio fue apresado nuevamente por ser un simple espectador circunstancial que le preguntó a la policía por qué reprimían brutalmente a su amigo y estudiante Marcos Antonio Pérez Fernández, menor de edad. Actualmente se encuentra preso y se conoce muy poco de su situación
A Leo le pueden quebrar las costillas pero no la revolución. A Leo le pueden dar con un palo por las piernas pero no será menos pacifista, ni dejará de pensar en un país donde todos trabajemos en un huerto y los viejitos no vivan solos y los niños no sean decepcionados. A Leo lo pueden meter en el calabozo más oscuro, en la celda más negra, pero no va dejar de ser «el físico», «el mago Leo de los niños», el maestro Leo que hace levitar bolsas de té.
Hoy en la prisión, después de ser maltratada por un oficial, de no poder verle ni tener noticias suyas, vi a un adolescente en una torre cuidando el patio del centro penitenciario. Le grité desde afuera que si veía a Leonardo Romero Negrín, el físico, le dijera que su madre y yo estábamos ahí y que iba a salir.
Leonardo Romero fue detenido en las manifestaciones del 30 de abril en Obispo por portar un cartel que decía «Socialismo sí, represión no».
Pensé en los cuentos que Leo me ha hecho sobre lo importante que fue en su vida pasar el servicio militar en una prisión. Sobre cuánto aprendió en esas guardias interminables pescando caballos con zanahorias y pensando en «la tarde que a la tarde mira», siendo la parte más consciente del crepúsculo, pensando en un mejor país.
En el servicio militar Leo fue libre, me lo confesó mil veces. Libre de pensarlo todo en los ratos en que los humanos somos más creativos, esos momentos en que el tedio de no planear ni decidir nos arrastra. Siempre dijo que esta sociedad acelerada y poblada de interacciones y tecnología no deja mirar a las estrellas y que solo así los humanos descubrieron los misterios de su existencia.
Ese oficio de astrónomo, de lector empedernido y analógico, hizo parir en la cabeza de Leo los pensamientos más esclarecedores en materia de política que haya escuchado en mi vida. Anoche descubrí en su cama tres libros: uno sobre Martí y la fundación del Partido Revolucionario Cubano, otro sobre Filosofía Marxista y otro sobre el discurso de Fidel «Palabras a los intelectuales».
Anoche supe por alguien que lo vio en la prisión, que no le han quebrado el espíritu y que allí dentro insiste en un país socialista. «Seguro ya creó una escuela marxista en la prisión», comenté a quién me contaba sobre él y la respuesta fue: «¿Cómo sabes eso?».
Leo no ha dejado de ser comunista. Muchos se preguntan cómo un joven, después de haber sufrido tanta violencia, continúa creyendo que el socialismo es la vía para Cuba, persiste en defender un proyecto «con todos y para el bien de todos». Yo ni siquiera me lo cuestiono, comprendo que ahora más que nunca Leo entiende la necesidad de la verdadera revolución. A Leonardo Romero Negrín la historia le acaba de dar la razón.
En los sucesos del 11 de julio fue apresado nuevamente por ser un espectador circunstancial (Foto: Yamil Lage/AFP)
Pocos entendieron el cartel que sacó ese negro 30 de abril en Obispo. «Socialismo sí, represión no», fueron las palabras escritas por las que lo privaron de su libertad la primera vez. Leo le dijo ese día a los manifestantes que el socialismo es la vía para Cuba, que la injerencia extranjera y el capitalismo son el cáncer que amenazaba con aniquilar a un pueblo, que el bloqueo es real y es violatorio, pero que el gobierno debe revisar su accionar político porque la represión por motivos ideológicos, sea policial o simbólica, no es la salida.
Leo se puso en medio de ambos bandos para que esa batalla de odio se librara en territorio de su cuerpo y no dañara a más hermanos suyos. Leo alertó a este gobierno sin dejar de apostar por el estado socialista y lo hicieron pagar, y no lo escucharon. 
Hoy su consigna es un espejo en el que Cuba debe mirarse para vendar las heridas del odio. Cuba debería sanar también las heridas del territorio que fue invadido ese 30 de abril, territorio preso nuevamente. Un cuerpo de joven que sufre por un país se pudre en una prisión y nosotros salimos al trabajo en esta mañana, sin pensar que a cada minuto que pasa somos asediados también por el odio y la presión de escoger un bando.
Yo seguiré luchando por abrazar a Leonardo Romero Negrín, todos sus amigos lo haremos, todos los seres que su alma ha tocado. Yo sé que él lo sabe y sonríe. Leo no sufre. Su madre está bien y su patria también lo estará.

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Reclamo por los detenidos y desaparecidos

Después de cinco días, aún no se conoce con exactitud la cantidad de detenidos en las protestas del pasado domingo 11 de julio. Sin embargo, el número parece estar en los orden de los cientos.
Las estaciones de policía y centros penitenciarios, sobre todo en la capital, se han llenado de madres, padres, esposas y familiares que buscan a quienes ese día no regresaron a casa. Tanto los que ejercieron su derecho a la protesta cívica y pacífica pero fueron reprimidos brutalmente, como los que apelaron a la violencia, todos merecen un proceso justo y transparente. La respuesta que reciben en esos lugares ha sido en ocasiones grosera y vaga.
No pocos detenidos sufrieron heridas, algunas severas, producto de la violencia ejercida por la Policía, la Seguridad del Estado y personas convocadas por el gobierno para reprimir. Incluso en esos casos, permanecen recluidos sin que sus familiares tengan acceso a ellos ni siquiera a través de un abogado, como estipulan las leyes. De otros, se ignora su paradero.
Ocultar de su familia las heridas de un detenido no disminuye la violencia contra él, sino que la potencia; impedir que una madre o un padre conozcan el paradero de su hijo es tan ilegal como la desaparición misma. Actuar amparados en el ocultamiento de informaciones, solo reafirma la tesis de que el procedimiento seguido para gestionar la crisis política ha sido incorrecto e ilegítimo.
El Consejo Editorial de La Joven Cuba demanda que se transparenten esas informaciones, se esclarezca el paradero de las personas desaparecidas y se ofrezca a los detenidos la atención médica y legal que requieren.

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Un alarido

Parece muy posible que todo lo ocurrido en Cuba a partir del pasado domingo 11 de julio lo hayan alentado un número mayor o menor de personas opuestas al sistema, pagadas incluso algunas de ellas, con intenciones de desestabilizar el país y provocar una situación de caos e inseguridad. También es cierto que luego, como suele suceder en estos eventos, ocurrieron oportunistas y lamentables actos de vandalismo. Pero pienso que ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad que atraviesa no solo una larga crisis económica y una puntual crisis sanitaria, sino también una crisis de confianza y una pérdida de expectativas.
A ese reclamo desesperado, las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años, y con las respuestas que esas autoridades quieren escuchar. Ni siquiera con explicaciones, por convincentes y necesarias que sean. Lo que se impone son las soluciones que muchos ciudadanos esperan o reclaman, unos manifestándose en la calle, otros opinando en las redes sociales y expresando su desencanto o inconformidad, muchos contando los pocos y devaluados pesos que tienen en sus empobrecidos bolsillos y muchos, muchos más, haciendo en resignado silencio colas de varias horas bajo el sol o la lluvia, con pandemia incluida, colas en los mercados para comprar alimentos, colas en las farmacias para comprar medicinas, colas para alcanzar el pan nuestro de cada día y para todo lo imaginable y necesario.
«(…) las autoridades cubanas no deberían responder con las habituales consignas, repetidas durante años…» (Foto: Canal Caribe)
Creo que nadie con un mínimo de sentimiento de pertenencia, con un sentido de la soberanía, con una responsabilidad cívica puede querer (ni siquiera creer) que la solución de esos problemas venga de cualquier tipo de intervención extranjera, mucho menos de carácter militar, como han llegado a pedir algunos, y que, también es cierto, representa una amenaza que no deja de ser un escenario posible.
Creo además que cualquier cubano dentro o fuera de la isla sabe que el bloqueo o embargo comercial y financiero estadounidense, como quieran llamarlo, es real y se ha internacionalizado y recrudecido en los últimos años y que es un fardo demasiado pesado para la economía cubana (como lo sería para cualquier otra economía). Los que viven fuera de la isla y hoy mismo quieren ayudar a sus familiares en medio de una situación crítica, han podido comprobar que existe y cuánto existe al verse prácticamente imposibilitados de enviar una remesa a sus allegados, por solo citar una situación que afecta a muchos. Se trata de una vieja política que, por cierto (a veces algunos lo olvidan) prácticamente todo el mundo ha condenado por muchos años en sucesivas asambleas de Naciones Unidas.
Y creo que tampoco nadie puede negar que también se ha desatado una campaña mediática en la que, hasta de las formas más burdas, se han lanzado informaciones falsas que al principio y al final solo sirven para restar credibilidad a sus gestores.
«(…)  ni una ni otra evidencia le quitan un ápice de razón al alarido que hemos escuchado. Un grito que es también el resultado de la desesperación de una sociedad…» (Foto: Yamil Lage/AFP)
Pero creo, junto con todo lo anterior, que los cubanos necesitan recuperar la esperanza y tener una imagen posible de su futuro. Si se pierde la esperanza se pierde el sentido de cualquier proyecto social humanista. Y la esperanza no se recupera con la fuerza. Se le rescata y alimenta con esas soluciones y los cambios y los diálogos sociales, que, por no llegar, han causado, entre otros muchos efectos devastadores, las ansias migratorias de tantos cubanos y ahora provocaron el grito de desesperación de gentes entre las que seguramente hubo personas pagadas y delincuentes oportunistas, aunque me niego a creer que en mi país, a estas alturas, pueda haber tanta gente, tantas personas nacidas y educadas entre nosotros que se vendan o delincan. Porque si así fuera, sería el resultado de la sociedad que los ha fomentado.
La manera espontánea, sin la atadura a ningún liderazgo, sin recibir nada a cambio ni robar nada en el camino, con que también una cantidad notable de personas se ha manifestado en las calles y en las redes, debe ser una advertencia y pienso que es una muestra alarmante de las distancias que se han abierto entre las esferas políticas dirigentes y la calle (y así lo han reconocido incluso dirigentes cubanos). Y es que solo así se explica que haya ocurrido lo que ha ocurrido, más en un país donde casi todo se sabe cuando quiere saberse, como todos también sabemos.
Para convencer y calmar a esos desesperados el método no puede ser las soluciones de fuerza y oscuridad, como imponer el apagón digital que ha cortado por días las comunicaciones de muchos, pero que sin embargo no ha impedido las conexiones de los que quieren decir algo, a favor o en contra. Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos. Y ya se sabe que la violencia puede ser no solo física.
«Mucho menos puede emplearse como argumento de convencimiento la respuesta violenta, en especial contra los no violentos». (Foto: Yamil Lage/AFP)
Muchas cosas parecen estar hoy en juego. Quizás incluso si tras la tempestad regresa la calma. Tal vez los extremistas y fundamentalistas no logren imponer sus soluciones extremistas y fundamentalistas, y no se enraíce un peligroso estado de odio que ha ido creciendo en los últimos años.
Pero, en cualquier caso, resulta necesario que lleguen las soluciones, unas respuestas que no solo deberían ser de índole material sino también de carácter político, y así una Cuba inclusiva y mejor pueda atender las razones de este grito de desesperación y extravío de las esperanza que, en silencio pero con fuerza, desde antes del 11 de julio, venían dando muchos de nuestros compatriotas, esos lamentos que no fueron oídos y de cuyas lluvias surgieron estos lodos.  
Como cubano que vive en Cuba y trabaja y crea en Cuba, asumo que es mi derecho pensar y opinar sobre el país en que vivo, trabajo y donde creo. Ya sé que en tiempos como este y por intentar decir una opinión, suele suceder que «Siempre se es reaccionario para alguien y rojo para alguien», como alguna vez dijera Claudio Sánchez Albornoz. También asumo ese riesgo, como hombre que pretende ser libre, que espera ser cada vez más libre.
En Mantilla, 15 de julio de 2021.

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EEUU: “históricas protestas del 11 de julio son una reacción a 62 años de comunismo”

MIAMI, Estados Unidos.- El director para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos, Juan González, denunció que el régimen cubano usa “la amenaza de los EEUU como una excusa para oprimir al pueblo” y manifestó su preocupación por la crisis que afecta la isla y que ha desatado una ola de protestas masivas desde el domingo 11 julio contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel.
En diálogo con el periodista Óscar Haza, de Mega TV, González agregó que las históricas protestas son “una reacción a 62 años de comunismo, y al fracaso de la gestión del régimen cubano. En Cuba estamos ante una dictadura comunista”, dijo.
El funcionario del gobierno de Joe Biden explicó asimismo que “el embargo es tema del Congreso de los Estados Unidos y no es la razón por la que está sufriendo el pueblo cubano”, en relación con la preocupación que han manifestado varios ciudadanos cubanos sobre que Estados Unidos pueda flexibilizar el embargo a la isla.
“El sufrimiento del pueblo cubano es por lo que estamos viendo: más de 150 personas encarceladas, periodistas, activistas civiles, artistas han sido encarcelados por solo demandar más de sus gobiernos”, señaló.
Según el director para el Hemisferio Occidental, Estados Unidos está en la búsqueda de formas para apoyar al pueblo cubano a recuperar sus derechos y su libertad. “El presidente (Biden) está recibiendo reportes a diario y es algo que tenemos todo el gobierno estadounidense enfocado en lo que está pasando. El enfoque nuestro debe ser el pueblo cubano, eso lo ha dicho el presidente Biden y la aspiración de ellos de determinar su futuro, que desafortunadamente no han podido hacerlo durante los últimos 62 años”, aseguró.
“El pueblo cubano está demandando derechos que son fundamentales y universales, que se le están prohibiendo”, denunció González, quien agregó que la tensa calma que se ha visto en algunos sectores de la isla es el resultado de la represión del régimen.
El funcionario habló de la conectividad en la Isla, y aseguró que desde EEUU están trabajando en la construcción de espacios para que los cubanos puedan tener acceso a internet, “eso es algo que debe ser un derecho, no puede ser rehusado o bloqueado”.
Durante su intervención, González se refirió a la posibilidad de un incremento del éxodo de ciudadanos cubanos a los EEUU, algo que el funcionario estadounidense calificó de “una falta de responsabilidad”.
“Esa es una herramienta que ha usado el régimen durante los años para tratar de presionar a los Estados Unidos, pero es una falta de responsabilidad y de respeto por la vida de los cubanos, por los cubanos americanos que están en Miami que han tenido familiares que han perdido la vida tratando de llegar en barco”.
Sin embargo, “tenemos un plan de contingencia al respecto para poder manejar un flujo migratorio, pero aquí tenemos que enfocarnos en la vida y el bienestar de los cubanos”.
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La solidaridad que necesitamos

LA HABANA, Cuba. — Cuando el 11 de julio al mediodía me enteré de lo que ocurría en San Antonio de los Baños me pasó como a Miguel Díaz-Canel: pensé que se trataba de una protesta local que sería aplastada rápidamente por los represores. No pude imaginar, y el mandatario tampoco, que las manifestaciones se extenderían a varias decenas de ciudades y poblados de todo el país, que duraría días y que, pese a la brutalidad mostrada por los represores, involucraría a muchos millares de cubanos hastiados de tanto abuso, convirtiéndose en la mayor rebelión popular que ha tenido que enfrentar la dictadura en sus 62 años de existencia.
Díaz-Canel, el gobernante de la continuidad fidelista, pensó que bastaría imitar el paseo de Fidel Castro por las calles de Centro Habana el 5 de agosto de 1994, luego que sus esbirros apalearan a los participantes en el Maleconazo. Así, Díaz-Canel, luego de que los boinas negras apabullaron a los manifestantes y lo tuvieron todo bajo control, se bajó de un carro blindado y, rodeado por sus escoltas, caminó unas decenas de metros por San Antonio hasta llegar al parque de la ciudad, donde pronunció uno de sus desabridos discursos y escuchó los aplausos y griticos de su séquito y un puñado de aduladores.
Cuando Díaz-Canel terminó su performance en San Antonio de los Baños y se enteró de que las protestas ocurrían en todo el país, creyó pertinente una alocución presidencial televisiva. Pero esta no pudo ser más desafortunada. No solo por su babosada de los revolucionarios confundidos y sus infantiles argumentos culpando de los disturbios al bloqueo, al gobierno norteamericano y sus mercenarios y a las redes sociales (que para entonces ya había ordenado desactivar). Lo peor fue su demencialmente irresponsable llamado a los revolucionarios y comunistas para que salieran a la calle, en plan de Tonton Macoutes, a enfrentar a los que se manifestaran en contra del régimen. O sea, un llamado a la guerra civil.
¿A qué aspira Díaz-Canel? ¿A un baño de sangre, a una degollina como la ocurrida en Ruanda entre tutsis y hutus?
Si ese es el deseo del señor presidente y primer secretario del partido único, está muy cerca de conseguirlo. Ya van en aumento las cifras de muertos y heridos. Tal vez demoren mucho en cuantificarse, porque ETECSA cortó la Internet, para que no se sepa lo que ocurre. Aun así, son terribles las escenas de la represión que se han podido ver.
El mundo está observando esas escenas. Pero, a pesar de la brutalidad de la represión, parece que los cubanos no conseguiremos que el mundo se solidarice con nuestra lucha por la libertad.
No nos sorprende la tibieza internacional frente a los desmanes del castrismo. Ni siquiera la complicidad del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador, que da por buena la versión de Díaz-Canel de que estas protestas responden a una estrategia intervencionista norteamericana, y la de algunos zoquetes que se escandalizan por las palabrotas y la ira de los manifestantes.
Lo que duele más es que haya cubanos radicados en el exterior que se plieguen a las jugadas de la dictadura. Como el profesor Carlos Lazo y sus seguidores, cuyos puentes de amor parecen tenderse a la dictadura y no al pueblo cubano, porque ni una palabra han dicho en contra de la represión.
Carlos Lazo, los de CAFÉ, la Alianza Martiana, lo que queda de la Brigada Antonio Maceo y demás compinches más o menos desembozados del castrismo exigen que se levante el embargo. Sería bueno levantarlo, sobre todo para quitarle al régimen su principal pretexto, pero sabemos que el embargo, por mucho que afecte las vidas de los cubanos, no es el mayor de los problemas ni la causa de ellos. Si levantan el embargo y las sanciones impuestas por la administración Trump y la dictadura sigue en sus trece, sin hacer concesiones, sin conceder libertades económicas y políticas, muy poco cambiará en la vida de los cubanos, si es que algo cambia y no es para peor.
Sería oportuno que el profesor Lazo y sus adláteres, para ganar credibilidad, si no quieren quedar como  compinches del castrismo, se pronunciaran en contra de la represión y a favor de las libertades y derechos de los cubanos. De no hacerlo, uno puede pensar que les preocupa más cuidar los negocios de la casta verde olivo y que, si para algo piensan en las necesidades de los cubanos de a pie, es en el modo de que los mandamases, gracias a la bondad de Biden, puedan tirarles unos mendrugos, pasen un poco menos de hambre y no revienten y se lancen indignados a la calle, como han hecho ahora, a enfrentar a sus opresores. Sería muy bueno que se pronunciaran contra la represión, para refutar equívocos y demostrar sus buenas intenciones. Pero que lo hagan ya, porque el horror está escalando y sigue creciendo el número de muertos y heridos.
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Los cubanos también tenemos derecho a protestar

LA HABANA, Cuba.- Este 11 de julio sucedió lo que desde hace un tiempo se veía venir. El pueblo cubano, de manera espontánea, se lanzó a las calles en protesta por las terribles condiciones de la vida diaria en la isla: desabastecimiento, colas y un manejo inadecuado de la pandemia de COVID-19 por parte de las autoridades. Pero en medio de todas esas reclamaciones sobresalía el grito de ¡Libertad!, en boca de los manifestantes. Sin dudas, un indicio de que se pedía también el fin del régimen dictatorial que padecemos los cubanos.
Los analistas de la realidad cubana apuntan que esta jornada de protestas es la mayor observada en la isla desde el Maleconazo de 1994, cuando cientos de personas salieron a las calles de Centro Habana, agobiadas por las duras condiciones que imponía el Período Especial. Sin embargo, a diferencia de aquel suceso, esta irrupción de pueblo no se circunscribió a una localidad de nuestra geografía. La multitudinaria manifestación que tuvo lugar en el municipio artemiseño de San Antonio de los Baños fue secundada por protestas en Palma Soriano, Camaguey, Ciego de Ávila, Bauta, Pinar del Río, La Habana, y otras localidades del país.
La reacción de la maquinaria del poder siguió el ritual al que nos tiene acostumbrados. En primer término, culpar al gobierno de Estados Unidos, al que considera el autor intelectual de las protestas. En segundo lugar no admitir que se trató de una rebelión espontánea del pueblo, sino insistir en el supuesto protagonismo de los que consideran “mercenarios pagados” al servicio del imperio.
El gobernante Miguel Díaz-Canel, fiel a las enseñanzas de sus mentores Fidel y Raúl, aplicó la vieja y dañina estrategia de echar a fajar a unos cubanos contra otros, como parte de las consignas ¡la calle es de los revolucionarios! y ¡la orden de combate ya está dada! Tocó entonces a la carne de cañón del régimen (militantes del Partido y la Juventud, intelectuales amaestrados, ciertos empleados estatales que no desean perder las prebendas que disfrutan, así como integrantes de las brigadas de respuesta rápida) enfrentar a sus hermanos que protestaban en las calles.
En el plano informativo asistimos a otra muestra de la hipocresía que corroe a los gobernantes cubanos. Ellos, que con tanto entusiasmo brindaron una amplia cobertura de las protestas populares en varios países de nuestra región, las que calificaban de legítimas reclamaciones contra las políticas neoliberales, ahora se niegan a aceptar que el pueblo cubano posea el legítimo derecho de rebelarse contra las autoridades de la isla. Para el oficialismo cubano, los que salieron a las calles de Colombia para arremeter contra el gobierno de Iván Duque eran auténticos exponentes del pueblo de esa nación.
En cambio, los manifestantes cubanos no son otra cosa que meros vándalos y delincuentes.
Mas, no conforme con la represión y la tergiversación de los hechos, la maquinaria del poder reclama para sí el monopolio de la información. Sospechosamente eso sucede cuando la conexión a internet se vio interrumpida en todo el país. Una acción que, por supuesto, la población la atribuyó a una decisión de las autoridades debido al protagonismo de las redes sociales y otras páginas web en el  reflejo de todas esas protestas.
Durante una conferencia de prensa en la sede del Ministerio de Relaciones Exteriores, el canciller Bruno Rodríguez Parrilla, además de continuar negándoles a los cubanos el derecho a las protestas, se vio en aprietos cuando una corresponsal extranjera le preguntó si el apagón informático había sido inducido por el gobierno. Con ese lenguaje de galimatías que le caracteriza, el señor Parrilla se limitó a decir que el corte de internet respondía a las limitaciones energéticas que sufre el país. ¡Allá el que le quiera creer!
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Cubanos libres denuncian a la dictadura ante Parlamento italiano

ROMA, Italia.- Este martes 13 de julio una concentración que estaba previamente programada a las puertas del Parlamento Italiano, en la plaza Montecitorio de Roma, para recordar a las víctimas que en 1994 fueron asesinadas por el régimen castrista en altamar cuando intentaban huir de Cuba en el “Remolcador 13 de marzo”, sirvió para denunciar la grave violación de derechos humanos que está sufriendo en estas horas el pueblo en la isla mientras lucha por su libertad.
“Nos hemos dado cita aquí, una vez más en esta fecha penosamente significativa, un grupo de cubanos residentes en Italia que se niega a dar la espalda a los problemas pasados y presentes de la dictadura que nos vio nacer, un grupo de cubanos que sabe que incontables son las páginas negras de nuestra historia reciente. Innumerables las injusticias y los crímenes cometidos durante 62 años del totalitarismo en Cuba, y entre todos ellos se destaca el hundimiento del remolcador 13 de marzo”, explicó Alexander Cárdenas, uno de los líderes de la protesta que hizo estremecer las inmediaciones de la sede del poder legislativo italiano.
“El Pueblo es poder”, “Patria y Vida”, “Asesinos”, fueron algunas de las consignas del numeroso grupo de cubanos que entre gritos y expresiones de dolor clamaron por la intervención del gobierno italiano para que se ponga fin a la dictadura castro-comunista. Un llamado que recibió respuesta de parte de algunos representantes del gobierno italiano que se acercaron a la manifestación para expresar su apoyo y solidaridad con el pueblo cubano.
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“Cuba merece libetad”
“Me encuentro aquí en apoyo a las protestas de tantos miles de ciudadanos cubanos que piden trabajo, piden pan, piden más empeño contra la COVID-19, que piden libertad”, aseguró el diputado Andrea Romano, miembro del Partido Democrático (centro izquierda). Indicó que su partido se reconoce “en las palabras del presidente estadounidense Biden, un presidente demócrata, quien pidió al régimen cubano escuchar las protestas de sus ciudadanos, protestas pacíficas, y pidió abrirse a la cooperación internacional y finalmente iniciar una transición democrática. También Borrel, el representante de la política exterior europea, pidió lo mismo, pidió al régimen cubano que escuche y respete las protestas de los ciudadanos, y es lo mismo que estamos pidiendo nosotros. Cuba merece democracia, Cuba merece la libertad, Cuba merece todo lo que merecen los ciudadanos del mundo, no hay diferencia desde este punto de vista y es hora de que también en Cuba exista la plena democracia”.
Asimismo, el diputado Roberto Bagnasco de Forza Italia (centro derecha) informó que el vicepresidente de su partido, Antonio Tajani, ha recordado reiteradamente la dramática situación del pueblo cubano. Además, hizo énfasis en la necesidad de que tanto Italia como Europa detengan el apoyo económico que tradicionalmente han brindado al régimen castrista: “Las cosas están cambiando también en Italia, pero especialmente en Europa en los últimos meses. Europa ha realizado cambios muy importantes. Es evidente que estos cambios no pueden dejar de ejercerse también en las relaciones con Cuba, que deben cambiar absolutamente. Y también a nivel europeo avanzaremos porque las relaciones con Cuba y la ayuda a Cuba pueda existir sólo si Cuba se convierte en un país más libre. ¡Fuera los comunistas de Cuba!”, dijo.
Reacción en cadena
Este martes la concentración de plaza Montecitorio reunió más de 200 personas, el día anterior los cubanos en Roma habían tomado las cercanías de la sede de la Embajada del régimen para manifestar su repudio contra los funcionarios de la dictadura, este jueves se esperan más protestas en Milán. “Esto es una mezcla de todos los pensamientos políticos que hay al momento en la isla, de las personas que se están uniendo, sumando, a una corriente ideológica bastante nueva, anticomunista, sobre todo”, explicó Reynol Moreno, representante del partido Nacionalista Cubano en Italia.
Por su parte, Alexander Cárdenas afirmó que los cubanos en Italia “estamos pidiendo libertad y estas cadenas -dijo alzando los brazos atados con cadenas- demuestran que esta lucha va a acabar muy pronto. Abajo Díaz-Canel, abajo la dictadura cubana, libertad para el pueblo de Cuba, no más cadenas, libertad, libertad”, expresó emocionado en medio de la manifestación.
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EDITORIAL: Cuba ha escogido el camino de la libertad, es vital no dejarla sola

LA HABANA, Cuba. – El 11 de julio ya entró en la historia de Cuba como la verdadera jornada de la rebeldía nacional. Los miles de cubanos que se lanzaron a las calles en casi todas las provincias, acosados por el hambre, la escasez de medicinas, la falta de libertades individuales y el incremento de enfermos y fallecidos por COVID-19, desmontaron en cuestión de horas la grotesca farsa de 62 años y el discurso de contrarrevolución pagada por la CIA que el régimen castrista ha retomado con insistencia desde los sucesos del 27 de noviembre de 2020.
Entre gritos de “Libertad”, “Patria y Vida” y “No Tenemos Miedo”, la chispa de la insurrección prendió en el pueblo de San Antonio de los Baños y se extendió por toda la isla, desatando una fuerte represión policial. Quienes vivieron El Maleconazo admiten que nunca habían visto cosa parecida, por la masividad y simultaneidad de los sucesos. La dictadura, como cabía esperar, apostó por el discurso agresivo y prepotente. Durante una accidentada comparecencia en la televisión cubana el mandatario Miguel Díaz-Canel, visiblemente nervioso, respondió con la retórica gastada, culpando al embargo y al gobierno de Estados Unidos. En su diatriba, tan débil como errática por momentos, terminó llamando a una guerra civil al recalcar que “las calles son de los revolucionarios” y que los defensores del régimen quedaban convocados a enfrentar las legítimas protestas ciudadanas que calificó de “provocaciones orquestadas desde el exterior”, un planteamiento absolutamente falso.
Si tal fuera la agenda del exilio, entonces deben admitir que esta se haya en perfecta consonancia con la del pueblo, a quien el gobierno de Díaz-Canel jamás consultó si estaba de acuerdo con la dolarización de la economía, la entrada de turistas rusos en pleno rebrote pandémico, la exportación de doce millones de vacunas a Venezuela cuando solo se han inmunizado poco más de un millón de cubanos, el envío de medicamentos a Nicaragua mientras los  hospitales de la isla carecen hasta de analgésicos, y tantas otras decisiones importantes que han sido tomadas unilateralmente, demostrando que la agenda de la cúpula nada tiene que ver con las necesidades del pueblo.
Si las manifestaciones fueron organizadas por el exilio, entonces Díaz-Canel debe reconocer que la comunidad cubana de Miami tiene un poder de convocatoria muy superior al del castrismo, y que la oposición interna está muy bien organizada de una punta a la otra del archipiélago, algo que siempre han negado.
Díaz-Canel mintió sin atragantarse, protegido por la maquinaria mediática al servicio del Partido Comunista de Cuba y por la interrupción de internet a nivel nacional, que impidió conocer de primera mano lo que realmente ocurrió en San Antonio de los Baños, donde camiones repletos de Boinas Rojas arremetieron contra los manifestantes, golpeando y arrestando a decenas antes de que él llegara y se paseara rodeado de agentes de la Seguridad del Estado por un pueblo desierto. En el resto de las provincias, la Policía Nacional Revolucionaria, las Tropas Especiales y los esbirros de la Policía Política descargaron su brutalidad contra los manifestantes, muchos de ellos mujeres. Se ha hecho viral la imagen de un fotógrafo de la Agencia AP, a quien fuerzas policiales le rompieron la nariz mientras registraba la protesta frente al ICRT, en la cual resultaron detenidos con violencia varios jóvenes artistas.
La convocatoria al odio, promovida por Díaz-Canel, ha desencadenado trágicos sucesos en apenas tres jornadas. El país ha quedado incomunicado para evitar que el mundo observe en tiempo real la brutalidad y el ensañamiento de las Tropas Especiales contra los ciudadanos. En pocos días se sabrá el número real de muertos, heridos graves y arrestados, pero por el momento la dictadura representada por Díaz-Canel y dirigida desde las sombras por la familia Castro está siendo llamada por su nombre en el mundo entero.
Díaz-Canel ha declarado que Cuba no necesita ayuda humanitaria y el canciller Bruno Rodríguez Parrilla ha negado que se produjera un estallido social, catalogando las acciones del 11 de julio como “disturbios, vandalismos e indisciplinas por parte de elementos contrarrevolucionarios”. Pero el régimen, y toda Cuba, sabe que no fue un puñado de cubanos aquí y allá, sino decenas de miles en todo el país, ciudadanos inconformes con la terrible situación que atraviesa la isla, y a quienes Díaz-Canel insiste en catalogar de “mercenarios o revolucionarios confundidos”, enfatizando una vez más su menosprecio por el derecho de los insulares a pisar fuera del rígido marco ideológico trazado hace seis décadas.
Los sucesos del 11 de julio evidenciaron que el cambio que Cuba exige no es cosa de mercenarios pagados por la CIA. Hay una voluntad popular genuina que rechaza la gestión de Díaz-Canel y la prolongación de un sistema político que ha dejado al país en condiciones de vulnerabilidad extrema, sumido en una corrupción político-administrativa infranqueable, en todos los niveles.
En este contexto crucial para el futuro de la isla algunos “analistas” han dejado entrever la posibilidad de que el presidente Joe Biden levante las restricciones sobre las remesas, una concesión que iría en sentido opuesto a la libertad plena a que aspiran los cubanos. El problema de Cuba no va a resolverse poniendo más dinero en manos de una dictadura que tiene como premisa la improductividad y cuyo dominio sobre el pueblo se sustenta en políticas económicas desequilibradas, cuasi feudales. Liberar las remesas equivaldría a acomodar al régimen en su hábito de importar para revenderles a los ciudadanos, en moneda dura y a precios súper inflados, las baratijas que sus socios de China y la Unión Europea le facilitan a costos ínfimos. Más que un gesto de buena voluntad, sería contraproducente. Mientras el Estado capitalice todos los recursos y vías de inversión no habrá oportunidad de crecimiento para el sector privado, ni el común de los cubanos.
Cuba ha escogido el camino de la libertad y, a juzgar por el mensaje de Díaz-Canel, solo la alcanzaremos a costa de nuevos traumas y muertes. Si los países democráticos nos tienen verdadera estima, que estén atentos, el castrismo no dudará en sacar el ejército contra nuestros ciudadanos indefensos, y entonces se sabrá cuánto valen realmente los votos de afecto y solidaridad que las naciones libres no se cansan de expresar hacia “el pueblo cubano”.
Hoy, 14 de julio, Cuba sigue desconectada del mundo por decisión del Partido Comunista. Este silencio impuesto es una amenaza mortal de la cual deben estar muy pendientes los cubanos en todas las latitudes. Díaz-Canel aseguró que el cambio solo será posible por encima de los cadáveres de los revolucionarios, pese a que la oposición cubana es pacífica y lo ha demostrado con creces.
Quienes sueñan con una Cuba Libre no quieren muertos, pero si los hubiera, del bando que sean, toda la culpa será de la familia Castro, Miguel Díaz-Canel, del Ministerio del Interior, las Fuerzas Armadas y la prensa oficialista, que sigue dispuesta a negar lo que es evidente, contribuyendo con su falta de ética a la impunidad de los asesinos.
Dentro de la isla, los cubanos seguirán tomando las calles, con dolor de Nación, con orgullo de Nación. Es vital, urgente, no dejarlos solos.
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Emilio Estefan, organizaciones femeninas y la FHRC apoyan a quienes se manifestaron por su libertad en Cuba

MIAMI, Estados Unidos.- Emilio Estefan y la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba (FHRC) emitieron este lunes un comunicado en el que apoyan al pueblo cubano y se suman a los miles de ciudadanos que se han manifestado por su libertad en toda la isla desde este domingo 11 de julio.
El reconocido artista y productor musical y la organización sin fines de lucro, que promueve una transición no violenta a una Cuba libre y democrática, anunciaron además que presentarán un adelanto de una canción nombrada “Libertad”, con la cual pretenden “comunicarle al mundo que ya es hora de que el pueblo cubano tenga su oportunidad de vivir sin la sombra del totalitarismo”.
“Esta canción es un mensaje de solidaridad con nuestros hermanos y hermanas en la isla. También es un llamado a la comunidad global para unirse y apoyar a los esfuerzos del pueblo cubano hacia una nueva vida. Es un emotivo tema musical que refleja la historia de dolor y sufrimiento de los cubanos a causa de una dictadura criminal que les ha robado el derecho a todas las libertades esenciales de los seres humanos en Cuba”, dijo Emilio Estefan.
El tema musical, interpretado por los jóvenes artistas cubanos Yailenys y Joncien, ha sido estrenada parcialmente en la radio. De acuerdo al comunicado, Estefan, “un incansable luchador por el respeto a los derechos humanos de los cubanos, se encontraba en plena producción del video clip musical cuando estallaron las protestas en Cuba”.
“Qué mejor momento para expresarle al pueblo de Cuba que en estos años de doloroso exilio, no hemos dejado de pensar en ellos ni un solo día y que nuestra isla no está sola”, dijo por su parte el presidente del FHRC, Tony Costa.
Así mismo, varias organizaciones femeninas cubanas defensoras de los derechos humanos como Alas Tensas, la Alianza Cubana por la Inclusión, Mujeres Democristianas, la Red Femenina de Cuba, la Plataforma Femenina y YoSiTeCreoEnCuba denunciaron que además de la falta de claridad por parte de las autoridades cubanas con respecto al rebrote pandémico en Matanzas, sus causas y reales consecuencias entre la población, el gobierno ha demostrado una vez más que solo quiere preservar el poder.
En un comunicado emitido también este lunes, las citadas organizaciones aseguran que las masivas protestas contra el gobierno que tuvieron lugar este domingo responden a la inconformidad de una ciudadanía privada por décadas de sus derechos, la cual “ha salido a luchar por la vida”.
“Todo lo sucedido demuestra una vez más que el único y primordial objetivo de las autoridades cubanas es el de preservar el poder, reforzado a través de la represión y la deslegitimación de la protesta pacífica y las voces disidentes. El llamado del presidente a la respuesta violenta no deja dudas del lugar que ocupan las personas en su diversidad y la paz en su agenda”, reza el texto.
Las firmantes del documento denuncian que “las protestas pacíficas en cualquier país con un mínimo de Estado de derecho son protegidas por la policía, mientras que en Cuba vemos las imágenes de policías disparando y golpeando a personas indefensas”.
“El sistema de salud ha colapsado, en gran parte por la ineficiencia de quienes deben velar integralmente por el cumplimiento y actualización de protocolos. Hace falta flexibilidad en la implantación de una política que permita un manejo más eficiente de los recursos y la distribución subsidiaria de competencias, que garantizaría un desarrollo más equitativo en el país. El covid-19 solo ha agravado males sistémicos, que nos llevaron a esta profunda crisis económica, social y política”, agregaron.
Para las organizaciones femeninas, a pesar de que el gobierno reconoce la gravedad extrema de la situación, “rehúsa la ayuda humanitaria que puedan ofrecer terceros, obsesionado y empecinado en no comprender que la cooperación público-privada es ventajosa para la administración pública y para los ciudadanos”.
“¿Qué tiene de malo declarar una emergencia sanitaria y pedir ayuda internacional como corresponde, de insumos médicos y otros apoyos, por ejemplo, para acelerar y extender la campaña de vacunación con los fármacos ya desarrollados? La única razón para no hacerlo es la soberbia y egoísmo de una cúpula, demasiado apartada de las realidades de la mayoría de la población cubana”, señalaron.
Es por ello que, como “las mujeres llevamos un gran peso”, y “todas somos cubanas y estamos igualmente afectadas por esta penosa situación (…) hacemos un llamado a la sensibilidad y la sororidad entre todas, para que seamos capaces de promover esta colaboración entre las partes. Nosotras somos vida, no somos muerte. Alto a la violencia y la represión!  Piensa en la posición que estés, que esa otra mujer es tu hermana”, dijeron.
“Mandamos condolencias a las familias que perdieron a personas en las protestas y la respuesta represiva, a las que están encarceladas y a las movilizadas para actos represivos en contra de su voluntad. Pedimos sanación para las personas heridas y libertad para las encarceladas. Donde quiera que estemos, y en estos momentos, la solidaridad entre todas nosotras se hace imprescindible e insoslayable más allá de ideologías y credos”, agregaron.
“El país nos necesita, es una realidad que no debemos de obviar. Está ahí y debemos afrontar con valor y empatía nuestra responsabilidad. Debemos abrir los ojos a la verdad de lo que está sucediendo. Sólo así podremos ser libres y convivir en paz”, finaliza el documento.
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Cuba y el incendio de San Antonio

Hasta el año 2021, el día 11 de julio era una fecha más en nuestro calendario, como lo fue el venidero 14 en Francia hasta que en 1789 los habitantes de París tomaron la Bastilla. Este domingo, las calles de muchos pueblos y ciudades de Cuba se llenaron de personas con reclamos e ideologías seguramente distintas, unidas por un malestar común y la exigencia –no ya petición– de cambios.
La tranquila ciudad de San Antonio de los Baños, al sudeste de la capital, aparentemente fue el origen desde donde se esparció la protesta, la llama que quemó la sábana. Esta vez no fueron «grupúsculos mercenarios», tampoco «una reunión de marginales», mucho menos «cuatro gatos pagados desde el extranjero». Miles de cubanos en el momento más difícil de la pandemia tomaron los espacios públicos.
A raíz de los acontecimientos protagonizados por el Movimiento San Isidro el 4 de abril pasado, también un domingo, alerté en un artículo titulado La hoguera de San Isidro –es intencional la piromanía– sobre el peligro que implicaba para Cuba un posible estallido social violento si no se gestionaba con eficiencia e inteligencia política la situación del país.
Pues aquí está y ha sucedido en el peor momento posible –si es que para estas cosas existe una buena ocasión–. Con tres días consecutivos reportando más de seis mil nuevos casos diarios de Covid-19 y los sistemas de salud de varios territorios colapsados o a punto de colapsar, estas protestas resultan más que alarmantes y es de esperarse que las jornadas por venir sean críticas.
(Foto: AFP)
No en todos los lugares las manifestaciones fueron pacíficas. Las imágenes de lo acontecido aún asombran por parecer tan ajenas: tiendas en MLC vandalizadas, patrullas ruedas arriba, policías apedreados, multitudes exaltadas.
Pero por tremendas que sean, lo más asombroso no son las protestas mismas, sino la respuesta dada a ellas por el presidente de la República en su alocución de las cuatro de la tarde, después de regresar visiblemente agitado de uno de los escenarios.
Le asistía la razón al jefe de Estado cuando enumeró las consecuencias del bloqueo y las más de doscientas medidas para recrudecerlo tomadas por la administración Trump y mantenidas por Biden en una coyuntura de absoluta complejidad mundial y nacional. El silencio de Estados Unidos y su inacción ante los embates de la pandemia afectan directamente al pueblo de Cuba.
No obstante, depositar toda la responsabilidad de la situación actual en el poderoso vecino o en las campañas en redes sociales es un autodestructivo acto de desconocimiento. Además del factor externo, la crisis sistémica nuestra tiene sus causas en erradas políticas económicas, reformas demoradas eternamente y un Estado de derecho que no acaba de salir de las páginas de la Constitución.
Lo llamativo es que esos elementos han sido reconocidos por el propio gobierno y las estrategias para superarlos, trazadas meticulosamente. Pero no solo de autocríticas y planes vive el hombre –parafraseando las Escrituras–, se precisan resultados que han tardado demasiado en llegar y, como se ha visto, no todas las generaciones tienen la misma paciencia, ni todos los contextos son iguales.
Sin embargo, de la alocución no es esto lo más notable. El presidente de la República dejó pasar la oportunidad histórica de ocupar su rol al frente de una nación que pretende ser democrática, plural e inclusiva; y en su lugar llamó a que cubanos se enfrenten a cubanos. Aseguró que la orden de combate estaba dada, solo que esta vez la carga a degüello es de hermanos contra hermanos. El hombre que posee formalmente las riendas del Estado, parece incitar un conflicto civil de proporciones difícilmente calculables en un país desgarrado por la pandemia, el desabastecimiento y el acoso exterior.
Entre sus consecuencias –además de las evidentemente epidemiológicas– está la posibilidad de que una espiral de violencia sea usada como excusa para una intervención militar extranjera, lo que implicaría una severa amenaza a la soberanía nacional. Los problemas de Cuba debemos resolverlos los cubanos sin intromisión de fuerza externa alguna, pero también sin violencia.
(Foto: EFE – Reuters)
Que miles de personas se manifiesten en las calles no puede ser un acto de «confusión masiva», tampoco de «manipulación desde las redes sociales» o de «mercenarismo colectivo». Incluso en un primer momento de su intervención, el presidente reconoció que entre los manifestantes había diferentes motivaciones, pero retomó inmediatamente la tan nefasta postura del binarismo revolucionarios/mercenarios –igual que sucedió con los congregados frente al Mincult el 27 de noviembre–. Aquellos polvos trajeron estos lodos.   
La parte del pueblo de Cuba que salió a pedir cambios y que los quiere desde el respeto a la soberanía de la nación, merece ser escuchada y el presidente es quien debe propiciarlo. Es su responsabilidad como jefe de Estado, así como también lo es cuánto ha sucedido y suceda después de su intervención.
En lugar de a tomar las calles para enfrentar a unos con otros, el llamado debería ser a la calma en medio de la tormenta sanitaria que vivimos, a la unidad en torno a quienes necesitan medicinas y alimentos para curar sus dolencias; a la flexibilidad en las políticas para producir más, participar más, mejorar todos.
Cuba no ha vivido en muchos años una época tan oscura –y no lo digo solo por los molestos apagones–. Pero del mismo modo que la solidaridad ha primado entre quienes desean ayudar y los ha unido sin importar el lugar del espectro político en que se encuentren; esperemos que esas reservas espirituales impidan que la situación tenga el saldo catastrófico que potencialmente aparenta. Aguardemos con la esperanza de Martí en que «todo como el diamante, antes que luz fue carbón».

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Un 11 de julio esperanzador y definitorio

LA HABANA, Cuba. – Apagones de internet en toda la Isla, policías y militares a las calles disfrazados de civiles para justificar la represión ante el mundo y hacerla pasar como “reacción popular”, detenciones masivas, golpizas, disparos, reforzamiento del toque de queda y alarma de combate en todo el ejército, amenazas, mentiras y mucho lloriqueo mediático han sido las respuestas del régimen comunista a la oleada de protestas de este domingo en Cuba, las más multitudinarias en 62 años de dictadura.
Los que pensaron que jamás llegaría el momento de la rebelión, porque decían que los cubanos llevamos horchata por sangre en las venas, se equivocaron, así como también se ha equivocado esa tropilla de mandamases barrigones que ahora, sabiéndose al borde del precipicio, cometen el más perverso de los crímenes al querer transformar las protestas pacíficas en guerra civil.
Porque la intervención televisiva de Miguel Díaz-Canel, con su “orden de combate” como colofón, lejos de calmar los ánimos, como hubiera hecho un mandatario digno, ha echado más leña al fuego, y no solo por la prepotencia de su tono, nada conciliador y rotundamente violento, sino además por la falta de argumentos que justifiquen por qué nosotros, el pueblo, deberíamos aguantarlos a ellos, cada uno más incompetente que el otro, un segundo más en el poder.
Es tonto creer que el pueblo ha tomado las calles solo por los cortes de electricidad de los últimos días, o por el hambre que padece desde muchísimo antes de la pandemia. El pueblo, ya despojado de cuanto fue suyo alguna vez, ahora que de verdad ya no tiene nada que perder en medio de tanta miseria, también se libera de ese fardo repleto de miedos y extorsiones que lo inmovilizaba. 
EN VIVO: Miles de cubanos se lanzan a las calles en la isla exigiendo libertad

Porque ya no queremos nunca más un partido parásito en el poder. Porque somos personas y no rebaño. Porque un país no se dirige como se administra una granja. Porque una economía nacional, que persiga ser verdaderamente próspera para el bien de todos, no puede sostenerse en la explotación laboral de unos profesionales vendidos como mercancía ni ser diseñada sobre la base de estafar a unos brazos que producen dólares para los capataces pero que reciben sus salarios en una moneda sin valor real.
Quienes protestaron en las calles este 11 de julio, absolutamente todos, ni son mercenarios ni son delincuentes, son miles de mujeres y hombres que en estos últimos meses han perdido sus ahorros de muchos años a causa de los “ajustes económicos” antojadizos de un Gobierno que se endeuda con el mundo para construir un innecesario hotel rascacielos en medio de La Rampa pero que, al mismo tiempo, dice no tener dinero para abastecer de alimentos los mercados.     
Quienes ayer con sus gritos de “Patria y Vida” y “Libertad” acabaron con las falacias del “consenso” y la “unanimidad” son jóvenes que no quieren terminar sus vidas así como ven de mal las de sus padres y abuelos; muchachas y muchachos que no desean como el más seguro de los caminos a la solvencia económica —que no a la independencia—, el “jinetear”, robar o “luchar” para sobrevivir, para fingir que ascienden en una escala social donde jamás los tendrán en cuenta por ser cubanos de a pie, y porque siempre irán de primeros los grandes jefazos comunistas y los extranjeros con dinero.  
A las calles se tiraron las familias que están hartas de vivir divididas, fracturadas por exilios, insilios, marginaciones, censuras, por terquedades y fanatismos políticos, por la soberbia de esos que solo ven en cada uno de nuestros emigrados a simples emisores de remesas y no a paisanos tan cubanos y tan dueños de las calles como aquel que siempre vivió amarrado al terruño. 
Madres y padres que sufren al pensar que los caminos están cerrados, que el futuro es “continuidad”, es decir, solo una promesa sin cumplir en el discurso de un caudillo ya difunto y que, al morir ellos, Cuba será también para sus hijos ese país incómodo, amargo, donde quedarse será siempre el mayor error.     
Vendrán días muy difíciles. Jornadas de más encierros, persecuciones, acosos, violencia desmedida bajo el “amparo constitucional” de un Artículo 4 que permite incluso la aniquilación física de los opositores, “por cualquier medio”, y quizás en esos excesos tan imprudentes por peligrosos pensaba quien diera la “orden de combate”. 
Díaz-Canel, sin respuesta ante protestas masivas, amenaza con represión: “Estaremos en las calles combatiendo”

No obstante el estallido social es indetenible, esperanzador y definitorio porque, aunque se empeñen en señalar que es obra ajena, externa, fabricada, en realidad se ha cuajado en el mismísimo seno del viejo oficialismo, en sus innumerables deserciones, fracturas y decepciones. Pero, como lo saben de sobra, los medios de prensa del régimen por estos días se empeñarán en construir la ficción a su modo e intentarán hacer pasar estos como días de calma y concilio.   
Esta vez no tienen modo de echar culpas por lo sucedido a esta u otra organización opositora, a este o aquel medio de prensa molesto, porque son estas protestas lo que no esperaban, o al menos no demasiado “pronto” para sus “complejos de eternidad”. Protestas espontáneas, masivas, consecuencias del hartazgo, de las desesperanzas, de las frustraciones acumuladas, del cansancio de ser engañados, abusados, burlados e ignorados una y otra vez durante estos decenios de promesas sin cumplir.
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Biden: “El pueblo cubano está haciendo valer con valentía los derechos fundamentales y universales”

MIAMI, Estados Unidos. – El presidente estadounidense, Joe Biden, se pronunció este lunes acerca de las protestas de la jornada previa en Cuba. El mandatario calificó las manifestaciones como un “llamamiento por la libertad” tras meses de pandemia y décadas de dictadura.
“Apoyamos al pueblo cubano y su llamamiento a la libertad y al alivio del trágico control de la pandemia y de las décadas de represión y sufrimiento económico a las que ha sido sometido por el régimen autoritario de Cuba”, dijo Biden, en un comunicado obtenido por McClatchy, según un reporte del periódico El Nuevo Herald.
“El pueblo cubano está haciendo valer con valentía los derechos fundamentales y universales”, agregó Biden. “Esos derechos, incluido el derecho a la protesta pacífica y el derecho a determinar libremente su propio futuro, deben ser respetados. Estados Unidos hace un llamado al régimen cubano para que escuche a su pueblo y atienda sus necesidades en este momento vital en lugar de enriquecerse”, también dijo.
Este domingo, la Isla vivió protestas sin precedentes en más de 60 años. Una manifestación que comenzó al mediodía en el municipio de San Antonio de los Baños, al sureste de La Habana, encendió el polvorín de las protestas en el país, que pronto se multiplicaron por todo el territorio nacional.
EN VIVO: Cuba despertó, masivas protestas en la Isla contra la dictadura castrista

Desde Pinar del Río hasta Guantánamo, los cubanos salieron a las calles impulsados por la grave crisis económica que padece la Isla, las medidas de choque del régimen, la escasez de alimentos y medicinas, y la pandemia de coronavirus, que se encuentra en su peor momento.
De una punta a la otra de la isla se escucharon gritos de “Patria y Vida”, “Abajo la dictadura”, “No tenemos miedo”, “Libertad”, entre muchas otras consignas ideadas o resignificadas por el pueblo.
Ante el auge sin precedentes de las protestas, el gobernante cubano Miguel Díaz-Canel dio la orden a sus seguidores de “combatir” a los manifestantes.
“Tienen que pasar por encima de nuestros cadáveres y estamos dispuesto a todo. No vamos a admitir que ningún mercenario y contrarrevolucionario provoque un estallido. Convocamos a todos los revolucionarios y comunistas a enfrentar en las calles estas manifestaciones. No vamos a permitir que nadie manipule e impongan un plan anexionista”, dijo Díaz-Canel.
“La orden está: a la calle los revolucionarios”, afirmó.
Hasta el momento, más de 60 ciudadanos cubanos han sido reportados como detenidos o en paradero desconocido desde la jornada de ayer, cuando desarrollaron protestas en la mayoría de las provincias de la Isla.
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