HAVANA CLIMA

Santiago Feliú

Homenaje a Santi Feliú, en sus 60 (+ Video)

Concierto homenaje a Saniago Feliú. Foto: Maykel Espinosa, Juventud Rebelde.Hoy cumpliría 60 años el destacado cantautor Santiago Feliú. Por ello, los amigos y seguidores del trovador se reunieron este lunes en el patio de la Casa de la Amistad (en el Vedado habanero) para compartir anécdotas, historias y música.
El encuentro, organizado por el Instituto Cubano de la Música y la Federación Estudiantil Universitaria, reunió voces conocidas del ámbito de la trova y la cancionística como Augusto Blanca, Ariel Díaz, Duany Ramos, Juan Carlos Rivero, Eric Méndez, Rochy y Rodrigo Ameneiro, Marta Campos, entre otros.
Santi Feliú, zurdo y virtuoso de la guitarra y la interpretación, formó parte del movimiento de la Nueva Trova; capturó el corazón de varias generaciones desde una poética irreverente e impulsó la integración de la Novísima Trova. Temas como Para Bárbara, Ay la vida, Iceberg, Mickey y Mallory, Beso, se han convertido en canciones de culto para sus más arraigados seguidores.
Como diría el  trovador y guionista Fidel Díaz a los presentes en el encuentro: “esto no lo hacemos por Santiago, lo hacemos para que el pueblo no se pierda la oportunidad de conocerlo”.
En video, el homenaje
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(Con información de Granma y Juventud Rebelde)

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Canciones para Santiago Feliú (+ Video)

En una tarde llena de emociones los amigos y seguidores del trovador se reunieron en el patio de la Casa de la Amistad, en 19 y Paseo, Vedado, para compartir historias, anécdotas y mucha música.
Entre los invitados estuvieron Augusto Blanca, Ariel Díaz, Duany Ramos y Juan Carlos Rivero (Moncada), Rochy y Rodrigo García Ameneiro, Heidi Igualada, Nelson Valdés, Raúl Torres, Marta Campos, Alejandro Valdés y Silvio Alejandro, Rey Montalvo, Yosva Bernal, Juan Carlos Pérez, Pedrito Beritan, entre otros.
La producción del concierto estuvo a cargo de Fidel Díaz Castro, trovador y guionista del programa televisivo La Pupila Asombrada y Enrique Carballea, con auspicio del Instituto Cubano de la Música y la Rueda Producciones.
Durante todo el evento la voz e imagen de Santiago estuvo presente a través de videos de sus conciertos interpretando varios de sus temas antológicos, así como imágenes de varias entrevistas y descargas.
Entre las exclusivas del encuentro se mostró un video nunca antes visto de la última canción que compusiera el cantautor. Fidel Díaz dijo a los allí presentes: «esto no lo hacemos por Santiago, lo hacemos para que el pueblo no se pierda la oportunidad de conocerlo».   
El concierto-homenaje venía planeándose desde el mes de enero entre el movimiento de la trova y la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU), dos entidades cubanas fuertemente vinculadas entre sí y que son defensoras de la cultura nacional en todos los ámbitos.
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Santiago, circa 1986

¡Qué linda debía ser la ciudad de Circa! Todo el mundo había pasado por allí hacía tiempo. Las fotos de Circa eran en blanco y negro. A veces parecía una ciudad tropical y otras era inconfundible lo definitivo de una nevada.Yo apostaba que estaba en Chipre, cerca de Famagusta, otras veces me daba la sensación de que estaba en Jordania, cerca de Petra. También creí ubicarla por el barrio de Laprakë, en la ciudad albana Tirana, allá por el Adriático. ¡Ay, esas ciudades femeninas! Pero un día en un post de un conocido, que no había ido ni a Jarahueca, creí adivinar en la querida ciudad de Circa una edificación parecida al Capitolio.Menuda urbe aquella, multiclimática, poligeográfica y ecléctica.Cuando “googleé” la ciudad por tantos visitada para saber a que país pertenecía, obtuve el siguiente resultado: Circa: Capital de uno de los cinco distritos de la provincia de Abancay, en el departamento de Apurimac en Perú. Está a 3192 metros sobre el nivel del mar y tiene una población de 2498 habitantes.No me jugaba la lista con el billete. ¿Qué hacían mis amigos visitando aquella pequeñísima ciudad andina y siendo víctimas del sorochi1?Había otra entrada: Circa: preposición. Hacia, aproximadamente, alrededor de…Todo cobró sentido. Circa es una manera fina de decir “allá por el 85 u 86, no estoy seguro pero creo….”. Perdónenme por el tardío desayuno pero siempre se aprende algo nuevo.Ahí les va está historia de Santiago Feliú circa 1986.***Les confieso que no he tenido tiempo de investigar, como me gusta, para regodearme en las fechas (“estoy en construcción» y perdí una agenda con datos que me servirían para otra publicación), y no quisiera quedar tan poco confiable como un epitomista en la “Historia de Roma” de Kovaliov.Puedo asegurar que lo que les contaré es posterior a los conciertos de Silvio en el Luna Park en la primavera del 85 —donde participó Santiago— y creo que también posterior a la grabación del disco “Vida”. Había frío y mal tiempo por eso me arriesgo a situar cronológicamente esta hagiografía pecaminosa entre diciembre de 1985 y marzo de 1986. A finales de 1983 se restauraba la democracia en Argentina. Muchos jóvenes de clase media e ideas de izquierda aún con el síndrome fatal de la post dictadura se apuntaban a la lista de conocer “el reducto del socialismo real en Latinoamérica”. Llegaban a Cuba en oleadas a través de la agencia de viajes “Ventana”.Una parte importante de aquellos tours la ocupaba la cultura cubana y una de sus aristas más socorridas era La Trova.Así que se daban encuentros regulares con esos grupos, sobre todo en la antigua sede de “La casa del joven creador”(CJC) en San Pedro y Sol, hoy “Museo del ron”. Ellos hubieran querido intercambiar con Silvio y Pablo, pero estos estaban complicados. Así que tenían que lidiar con los sucedáneos y francamente éramos una plaga.¡Que alegría cuando Geraldo Álvarez —director de la CJC— me llamaba para trabajar para un grupo de “Ventana”!Había asegurado “ron del bueno”, “picadera”, audiencia culta y efusiva, intercambios de casetes (sobre todo con las novedades del folklore y el rock nacionales) y hasta a veces salpicaba alguna que otra historia con afectos especiales (¡La de cubanos que conozco asentados en el Cono Sur que forjaron sus destinos en esos lances!). Por ese tiempo comencé a elaborar mi concepto de “Trovatur”.Fue un sábado, en la peña regular del “Micrófono abierto” en la CJC. Mientras cantaba noté que al patio colonial iba llegando un pequeño grupo de argentinos. No se me despintaban; hombres de pelo largo, mujeres de pelo rizo, termo bajo el brazo y en la mano el mate y la bombilla. “Ahora sí se puso bueno esto”. pensé.Cambié la cancioncita mía que iba a cantar por “Playa Girón”. Enseguida capté la atención de los presentes.Cuando terminé me acerqué al grupo por aquello del intercambio. Hacia mí venía una muchacha bellísima. “Hoy es mi día, ¡Gracias Silvio por dejarme ser tu ‘genérico’!”. “Hola” —me dijo con una sonrisa de eyección de masa coronal— “soy Marisa y quiero que me presentés a Santiago. Venimos desde lejos porque nos dijeron que podría estar aquí. Y ahí está —me dijo señalando a una mesa— decíle que lo amo desde que lo vi en el Luna Park, mirá lo que llevo conmigo”. Llevaba un ticket del concierto de Silvio en el Luna Park donde también había una imagen del Santi.“Bueno, alguien la va a pasar bien hoy”, me dije rezumando desilusión y envida. Me fui hasta la mesa de El Zurdo y le hablé de todo y la memorabilia. Los presenté e hice mutis por el foro. La peña languidecía y no se avizoraba nada en el horizonte, salvo la ruta 27 seguida por la 32 hasta mi casa.Hacia el final de la descarga se me acercó Santiago:— Los argentinos están en El Abra, y quieren que vaya con ellos. ¿Por qué no me haces la media?— ¿El Abra?, ¿El camping? Eso está en casa ‘e la p…. ¿Cómo vamos a llegar a allá? —le pregunté con intención de desanimarlo.— Ellos vinieron en guagua. Se escaparon de la programación para venir a verme. Dicen que me esperan. Casi todos estuvieron en el Luna y tienen la misión de llevarme sí o sí.Por supuesto que ya el Santi había tenido avances con la tal Marisa y se moría por saber a dónde iba a parar todo aquello.— Dale, y mira que hay muchas mujeres bonitas que se pueden poner pa tu cartón— y hacía énfasis en el plus de lo que significaría secundarlo en su dislate.Y realmente me habían caído muy bien Nora y Paula, las porteñas que escoltaban a Marisa. Yo recién salía de mi servicio social como ingeniero y había hecho una declaración formal de amor eterno a la música. Era un electrón que escapaba a la atracción del núcleo, y literalmente no tenía absolutamente ningún compromiso. Así que no tuvo que hacer mucho esfuerzo para convencerme.“Los argentinos”, eufóricos con el secuestro planificado, también tenían muy bien diseñado el regreso a El Abra. Una guagua desde la parada de la lanchita de Regla a la parada del hospital Naval, de ahí una ruta desconocida para nosotros nos llevaba a Santa Cruz del Norte y de Santa Cruz una que iba hacia Matanzas. ¡Qué tiempos aquellos, y nos quejábamos de lo malo que estaba el transporte público!Nos quedamos en un descampado de la Vía Blanca y por un terraplén caminamos durante más de una hora. Soplaba un viento de páramo inglés y yo tenía tremendo desamparo textil. Uno de los líderes del grupo me prestó una camisa de pana, de esas de leñadores de la Columbia Británica, y una gorra. Además de abrigarme, me acercaba al estilo argentino que debía tener para poder acceder a la instalación turística.Aunque ya había experimentado pasar por brasileño en el hotel Deauville, me preocupaba mucho que fuésemos descubiertos y mandados al calabozo de la estación de Santa Cruz del Norte. Era plena época del apartheid turístico. Por suerte el custodio de la entrada del Camping no se percató de que dos intrusos habían dejado el Bantustán.Eran las 4 de la mañana y todos dormían, así que nos fuimos a la cabañita que compartían Marisa, Nora y Paula, y mientras Santiago romanceaba yo condenaba a Silvio a “lluvia sin motivo”.En eso estuvimos hasta el horario del desayuno. Se suponía que como parte de la congregación austral participábamos de aquel suculento festín, pero para no llamar la atención y quedar expuestos, nos servimos discretamente y nos sentamos en un rincón apartado del rústico comedor. Todas las miradas se enfocaban en nuestro quinteto. Se había corrido la bola.No daban crédito a lo que veían. Ahí estaba el gran Santiago Feliú. La gran revelación del concierto de Silvio en el Luna Park, ese que deslumbró con su lirismo en “Ayer y hoy enamorado” al piano de Ernán López-Nussa, el que fulminó con maestría acrobática el final de “Cuando en tu afán de amanecer”, el que levantó al polideportivo con “Por cuántos lados hay que defender la paz”. Ese, estaba ahí con ellos, compartiendo el desayuno en aquel modesto restaurante campestre.El representante de “Ventana” se acercó a nuestra mesa, y aún presa de la intempestiva sorpresa le proponía a Santiago un encuentro con el grupo en pleno. Este aceptó sin pensarlo dos veces.[embedded content]Santiago Feliú en el Luna Park invitado por Silvio Rodríguez interpretando “Por cuántos lados hay que defender la paz”.Así que nos vimos a las 9 de la mañana en un escenario improvisado en el portal de una cabañita ante un auditorio de unos cuarenta argentinos todavía sobrecogidos por la inesperada visita. Yo le decía a Santiago que no era lo mismo fingir ser parte de aquel rebaño meridional que despojarnos de nuestro disfraz delante de las autoridades competentes, pero El Zurdo no entendía.Ahí estuvo embelesando a la especial audiencia durante dos horas, cantando el repertorio del Luna que ya era conocido por los asistentes y algunas canciones incluidas en su disco Vida. Me presentó como una joven promesa cuando me invitó a hacer el coro en “Trovadores”.“Dale, destácate un rato que voy a seguir en lo mío”, me dijo mientras encendía un cigarro e iba en pos de Marisa.Así que aquella audiencia recibió con beneplácito al edecán de Santiago Feliú. Yo iba desgranando mis canciones y me sentía también en mi pequeño Luna Park por como asentían y me ovacionaban. Andaba yo en mi pasmosa suspensión cuando con el rabillo del ojo derecho vi a dos “compañeros” que se acercaban a la descarga. “Hasta aquí llegamos, bebimos de lo lindo, desayunamos como reyes, romanceamos, fuimos aplaudidos”, sopesaba en mi interior mientras pensaba en la semana que pasaríamos en la salitrosa celda de la estación de policía de Santa Cruz del Norte.Si hay que morir, que sea cantando.Los “compañeros” llegaron a mi lado y uno de ellos me puso una mano en el hombro conminándome al silencio. El mulato de la camisa de cuadros terció:“Los amigos de la agencia Ventana nos informaron hoy de la presencia del trovador Santiago Feliú en nuestra institución. Queremos darle este presente — mostraba un beligerante litro de Habana Club 12 Años— por participar en nuestras actividades”. Inmediatamente se giró hacia mí y ofrendándome el néctar añejado del guarapo espetó:“¡Gracias Santiago Feliú por estar aquí!”Circa 1986. De izquierda a derecha: Paula, Frank, Marisa, Santiago y Nora.EpílogoFueron dos días de ensueño donde subió mi hemoglobina, donde pasamos de la playa —cubano que se respete no se mete al mar en invierno— y nos tomamos hasta el agua de los floreros.Estuve carteándome un tiempo con Nora, quien me mandaba hermosas misivas en sobres con membretes de la Fundación Favaloro donde trabajaba.Paula fue quien, tiempo después, encontró a Gabriela Lamonega, mi novia de la infancia y a su familia a través de los grupos de apoyo a los desaparecidos de la dictadura argentina.Marisa vivió varios años con Santiago. Fue la inspiración de canciones como “Marisa”, grabada con Patricia Sosa en el disco Para Mañana y “Mi Mujer está muy sensible”, que aparece en Nauseas de Fin de Siglo. Marisa Mabel Arbetman, quien un tiempo coqueteó con la idea de estudiar medicina en Cuba, es hoy una respetadísima pediatra-psiquiatra infanto juvenil en el hospital municipal de Vicente López.Salud mis amigas.[embedded content]Nota:1 Sorochi (Del quech. suruchiq): mal de montaña, malestar físico que se manifiesta en las grandes alturas por disminución de la presión atmosférica. Según el Diccionario de Americanismos de la RAE.

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Santiago, con el ángel de los elegidos

Recuerdo con absoluta nitidez aquella noche veraniega de 2005, cuando en el van que nos regresaba al hotel, Rick Wakeman, el legendario tecladista de Yes, le comentó a su mánager la actuación del trovador Santiago Feliú, de entre el grupo de músicos que homenajeaban al relevante artista británico en los jardines del Instituto Cubano de la Música. Fue de tal magnitud el impacto provocado por Santiago, que hasta se nos manejó la posibilidad de que fuera invitado a compartir con Yes en Inglaterra.
Era de esperar. Si para un músico de formación académica clásica como Wakeman, el haberse quedado literalmente choqueado por el inusitado atrevimiento de tocar la guitarra de un modo tan libérrimo como lo hizo Santiago, y además lo hiciera extremadamente bien, es porque le explotó en pleno rostro el desenfado de un artista visceral acompañado del ángel de los elegidos.
Ese hubiera sido su criterio nada más de poder captar las audaces imágenes de una lírica tan propia como su forma de abordar la música, por la convicción de alcanzar una efectiva comunicación en la medida en que consiguiera ser él mismo. Y desde semejante perspectiva, Santiago también sienta escuela en relación con los músicos que se dejan ser sometidos a las leyes del mercado, al concebir su profesión como un hacedor de canciones de arte que requieren de la mayor libertad de creación posible.
Tal y como afirman sus amigos más cercanos, este trovador, al igual que su hermano Vicente, no tomaba ninguna decisión sin que hubiera sido cuestionada previamente desde la honestidad de su corazón. De ahí se explica sus temporadas en países como Colombia, de donde fue expulsado por sus vínculos con el grupo guerrillero M-19; o en Argentina, donde parecía que la emblemática pieza Ansias del alba era una obra en homenaje a los desaparecidos, mientras que otros la asumen como un canto a nuestro país, cuando en concreto la dedica en un gesto de solidaridad al Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Esa habilidad suya para profundizar en realidades otras, le permitieron un justo y equilibrado razonamiento en torno a la Revolución como país bloqueado y asediado por el gobierno que «solo con un presidente antimperialista cambiaría a los Estados Unidos y entonces sería amigo del pueblo cubano».
Recordémoslo en el que sería su cumpleaños 60, con los optimistas versos de su canción La isla de Fidel:  Revolución querida / sobreviva / vida de tu nación / revoluciona por tu amor / cada vez más / tu corazón.

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Santiago y El Diez

Hace poco veía uno de esos videos convocados por Darsi Fernández para tener de cerca a Santiago Feliú. Alejandro Suarez D’Expaux, uno de los buenos amigos del Santi, cuenta sus experiencias deportivas con el trovador y sus ejercicios —muelles— bajo el agua.Y eso me hizo recordar un partidito de volley de playa a principios de los años 80, que protagonizamos Gunilla, Santi y yo, de cuando el querido matrimonio vivía en la residencia del Primer Secretario de la Embajada Sueca en La Habana, en la calle 164 del Reparto Flores. Las “agujetas” torturaron a Santiago durante una semana. Prometimos una segunda ronda de volley en el patio de Sven, pero ahí quedó.Ahora, siempre he considerado a Santiago Feliú, con respecto a la guitarra, un atleta de alto rendimiento.Hay que tener un nivel de coordinación y destreza extraordinaria para ejecutar el instrumento como él lo hacía. Hay que combinar fuerza y velocidad para lograr aquellos abanicos que coronaron el final de “Cuando en tu afán de amanecer”. Hay que entrenar muy duro para poder tocar “Batallas sobre mí”, “Iceberg” o “Si mi voz escapa” (la versión a guitarra, en el arreglo del disco se pierden las escalas vertiginosas y los cambios de compases y armaduras de clave).De haber sido un boxeador, aunque peso pluma, hubiera tenido un jab endemoniado y una izquierda peligrosa. Y sospecho que hubiera sido un buen esgrimista, limpio y técnico. Y muy competitivo.[embedded content]Pero todos conocemos de su proverbial sedentarismo y de la incuria confesa al movimiento rectilíneo uniforme.Pero saben qué, en algún momento el zurdo raudo y veloz tuvo su filling con el deporte.Me complacía sobremanera estrujarnos la memoria para coleccionar peloteros de los años 60 de los equipos Habana e Industriales. Por supuesto Marquetti, Urbano, Puente, Osorio, Capiró. Pero fue él quien se acordó de Lázaro Martínez, de Gerardo Egües y Leo Fariñas. Los habaneros que tengan entre 60 y 200 años saben de lo que hablo.Uno de los espacios donde tuvimos convergencias increíbles fue en el fútbol. Sus estancias prolongadas en Argentina lo hicieron un conocedor de las ligas sudamericanas. Y utilizaba términos futboleros para enfatizar. En muchas ocasiones usaba “golazo” o “gol” como sinónimo de éxito.Era hincha de Boca Juniors y de la selección Argentina.En el año 97, en una de sus larguísimas giras por el sur, coincidieron en el Club Xeneize1 dos de sus ídolos: Claudio Paul Caniggia y Diego Armando Maradona, ya de vuelta de Europa, lesiones y sanciones, pero carismáticos, lenguaraces, escandalosos y aún con garras. Era un show verlos juntos. Aunque mermada su explosividad por el almanaque, generaban siempre peligro y armaban combinaciones de ensueño.Ese año Boca Jr, dirigido por el “Bambino” Veira, era por mucho el equipo más mediático y en eso tenía que ver la dupla Maradona-Caniggia, pero no era el mejor. Campeaba por su respeto el Velez Sarsfield, que había ganado todo desde 1994 con Carlos Bianchi “El Virrey”. Ahora lo dirigía Marcelo Bielsa —a la postre DT de la selección albiceleste al mundial de 2002 y hermano del poeta y después canciller del gobierno de Néstor Kirchner, Rafael Bielsa— y era capitaneado por el también fascinante y nada comedido portero paraguayo José Luis Chilavert.Yo, que en esa época prácticamente vivía en Argentina, por cuestiones afectivas hinchaba por Estudiantes de La Plata, pero tenía también afinidad, por lo de Diego y Claudio, con Boca.Algún domingo pude compartir con el Santi a través de TC Sport los partidos de “los bosteros”2 o comentarlos por teléfono. Pero él se moría por ir a la cancha y gritar “Maradooo…”en “la Bombonera”3.Fue así que Leo Piragini, representante, productor, amigo y fan de Santiago (El Zurdo decía que no era “manager” por no ser “empresario”) que también me organizaba presentaciones de vez en cuando, nos invitó al encuentro más esperado de aquel torneo; Boca Jr vs Velez Sarfield o lo que era lo mismo —y la comidilla—: Maradona contra Chilavert.Santiago y Serrat, un secreto a vocesLo que no sabíamos era que el partido no sería en la Bombonera sino en la cancha de Vélez, el estadio José Amalfitani, en el barrio de Liniers, al extremo oeste de la ciudad de Buenos Aires. Ni siquiera estaríamos con los hinchas de Boca sino en la tribuna de los de “El Fortín”—así le llaman también a este estadio, y es el sobrenombre del Club Deportivo Vélez Sarsfield.—, detrás de la portería que da a la avenida Juan B Justo.O sea, seríamos dos bosteros en medio de la barra brava4 de Vélez. Leo y su amigo Coqui, quien también nos acompañó, eran socios e hinchas de El Fortín, y podían entender a sus amigos cubanos, que encandilados por el Pelusa5, le iban al equipo contrario, pero nos advirtió que en medio de aquella turbamulta no podíamos tener ni un asomo de empatía con Boca Juniors, ni siquiera el más deportivo reconocimiento.En la semana previa al partido, Maradona y Chilavert se habían dicho todas las ofensas posibles que permitía la televisión (que era bastante permisiva) así que pusieron un extra a la rivalidad de los equipos y caldearon el ambiente.La tirantez y el nerviosismo nos embargaban cuando llegamos al estadio.En la tribuna popular de Vélez todo parecía en calma, la gente comía choripán con chimichurri y se brindaban mates. Pero cuando salieron los equipos al terreno, los tranquilos vecinos se convirtieron en una apoteósica fuerza telúrica. ¡Qué partidazo! Está considerado uno de los mejores partidos de los torneos locales argentinos y se dice que fue el último gran desempeño de Maradona.Era el Boca de Martin Palermo, de Cagna, de los colombianos Córdoba y Bermúdez, del ecuatoriano Norberto Solano, de Arruabarrena, de Latorre, de los Barros Schelotto y de el Pájaro6 y el Pelusa contra el Vélez del Chila, Peregrino, Gómez, Cordone y Husaín.Hubo de todo, tiros que dieron en los palos, faltas violentas, situaciones claras de peligro, asistencias, paredes, taquitos, chilena de Maradona, tiro libre de Chilavert, cuánta garra, cuánta entrega, cuánta emoción, ¡que partido!Me voy a detener en dos jugadas que tienen que ver con esta historia: Maradona recibe el balón de Solano y con su dominio, que me recordó México 86, sortea varios contrarios. Luego hace un pase milimétrico a Claudio Paul, y en el enfrentamiento cara a cara con Chilavert, gana el Paraguayo.Santiago, que está sentado con Coqui un escalón más abajo, se vira para Leo y a voz en cuello y sin tartamudear le grita: “¿Y viste lo que hizo el Diego?”… Un silencio universal y la vida se paró…Unas 50 personas en un radio de 5 metros miran entre perplejos, curiosos y rabiosos al Santi. “¡Pero qué bueno es el Chila!” —corrige cuando se da cuenta que ha metido la pata.El incidente se olvida porque hay un tiro indirecto dentro del área del Vélez. Falla la jugada y de nuevo al mismo trepidante ir y venir.Luego Gómez le comete falta a Caniggia y hay tiro libre cerca de la portería. Ideal para el Diego. Tremenda tensión, después de tantas diatribas, insultos y agravios en la semana están frente a frente Maradona y Chilavert. Es el momento cumbre del juego. Todo el estadio está de pie. El Diego hace una corta carrera y con efecto patea a la derecha del paraguayo, su lado menos hábil, pues también es zurdo. La pelota va diabólicamente certera a la esquina con precisión artillera, el Guaraní vuela y en el último momento sus dedos rozan el balón que pega en el palo. La cancha de Liniers ruge. En la tribuna del Vélez todos se llevan las manos a la cabeza, Santiago levanta sus brazos a modo de celebración. Yo rezo para que nadie lo note. Maradona, con tremenda vergüenza deportiva, aplaude el esfuerzo de Chilavert y lo va a felicitar, se chocan las manos, y en ese gesto se resume todo lo que me gusta del deporte.Al rato me alegré que no hubiera sido gol. ¿Qué hubiera ocurrido si al entrar la bola al arco, Santiago, quien evidentemente con la emoción había olvidado dónde estaba, hubiera dado brincos de celebración? ¿Estuviera haciendo el cuento?[embedded content]Evidentemente yo sí. Porque no estaba ese día en la cancha. Haciendo uso de la primera persona para narrar, interpreté el papel del otro cubano que sí estuvo allí esa tarde memorable, el baterista de la banda de Santiago: Ruy López-Nussa.Pero no teman, el Santi se encargó de hacerme el cuento un montón de veces. Leo me dio otro punto de vista, también Coqui (Juan Carlos Alonso), quien murió en el 2012 en el terrible accidente de Trenes de Once, en Buenos Aires.Ah, yo lo vi por Canal 13, fue el 16 de Septiembre de 1997. El partido acabó Cero a Cero.EpílogoEn Mayo de 2002 regresaba Santiago a La Habana después de una gira por Argentina. Venían en el vuelo de Cubana que hacía la ruta Montevideo-Buenos Aires-Ciego de Ávila-La Habana, en un IL 62. Viajaba con Enrique Carballea y su hijo Adriano. El avión, que salió con retraso, llegó al aeropuerto de Jardines del Rey en la mañana. Cuando bajaban en la terminal escuchó decir a una aeromoza que en el vuelo venía El Diez y que por esperarlo el avión demoró en salir. En la cafetería del edificio tipo Girón de “escuela al campo” trataron de localizarlo pero allí no estaba. Cuando abordaron de nuevo el avión se dieron de bruces con el Diego quien conversaba con un tripulante.Santiago le dijo al Choly (así llamaba a su hijo) señalando al Pelusa y para que este lo oyera: “Este es lo más grande”.El Choly no tenía idea de quién era el personaje, lo que le causó gracia a Maradona.Le hizo un cariño y le dio un beso en la cabeza. Luego le dio la mano a Enrique y a Santiago. Este aprovechó para contarle quién era. Evidentemente el Diego tampoco sabía quién era Santiago.“Cuando vuelvas a la Argentina avísame”, terció formal El Diez.La gente se amontonaba en la puerta. El sobrecargo los conminó a que se movieran.***Notas:1 Club Boca Junior. Xeneise quiere decir Genovés.2 Hinchas de Boca Juniors. Se dice que en La Boca habían corrales y los vecinos acarreaban bosta de vaca.3 Estadio del Club Boca Juniors en el barrio de La Boca.4 Grupo de fanáticos radicalizados de los equipos de fútbol en Argentina. Son como los holligans ingleses.5 Sobrenombre de Diego Armando Maradona, también conocido como “El Diez”.6 Sobrenombre de Claudio Paul Caniggia.***Nota de la editora: Este artículo forma parte de una serie escrita por Frank Delgado para OnCuba como homenaje a los 60 años del trovador cubano Santiago Feliú (29 de marzo 1962-12 de febrero 2014).

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Santiago y Serrat, un secreto a voces

IEra el invierno de 1997 en La Habana —prefiero decir “invierno“ que “finales de enero” en Cubita monoclimática, porque voy a hablar de poetas— y se anunciaban dos conciertos de Joan Manuel Serrat de su gira “A vuelo de pájaro“ en el capitalino teatro Karl Marx. Domingo 26 y lunes 27 de enero.Estuve cerca del teatro en una noche previa y aluciné con la cola para las entradas, con pase de lista —me recordaba mi infancia y las colas de entonces para comprar juguetes, ahora me recuerda las de hoy, nada poéticas.Es que el “noi del Poble Sec” hacía 15 años que no visitaba la Isla. Después de sus giras en el 73, 74, 76, 78 y 82 nos había dejado fuera de su bitácora dizque por desavenencias con Cubartista, agencia que se encargaba de la organización de eventos internacionales.Al no conseguir entradas me fui temprano al teatro a ver que podía “resolver” con los amigos. Y fueron los muchachos de la AHS los que me regalaron dos invitaciones. Mientras estaba en el lobby escuchaba la prueba de sonido y coqueteaba con la idea de colarme a ver cómo era un ensayo de categoría. Y en eso salió Amaury Pérez.Después de saludarnos me preguntó:— ¿Conoces al Nano?— No personalmente, le respondí.— Ven, que te lo presento.Seguro que a Amaury lo animaba el hecho de que fue Carlos Puebla quien le presentó al catalán durante un ensayo en 1974. Fue una presentación formal, rápida, él de paisano subido a su plataforma, yo de 37 años frente a un emblemático tótem. Siempre he dicho que “técnicamente” he compartido escenario con Joan Manuel Serrat.Llegué a tiempo y sin apuro al teatro con mi novia Gabriela Lamonega, de visita en Cuba después de 23 años y contentísima de ver a Serrat de tan cerca y gratis. Las entradas eran para las primeras filas de la platea alta, donde se sientan “los dirigentes”, pero había poco de ellos y sí mucha gente del gremio: actores, artistas plásticos, escritores y la trova en pleno.Me senté al lado de Mónica y Santiago. Sabía que mi zurdo amigo era un serratiano empedernido y muchas veces animamos tertulias con “En tránsito“. Nos disputábamos siempre cantar “Una de piratas“, reconozco que en la parte que dice “…cuando los piratas son hombres enamorados de una piel que huele a jazmines” su voz alcanzaba tales niveles de calco, remedo y fusilamiento que desataba la hilaridad y el asombro.Para pincharlo un poco le dije que me lo habían presentado y que él mismo me había dado las entradas. Mutis.El concierto comenzó con “Cantares”, pero no me sonaba al Serrat clásico, se extrañaba a Ricard Miralles, con la alineación de Jordi Clua, Francesc Rabassa y Josep Maria Bardagí. Me sobraba aquel teclado envolvente y los malabares del percusionista. Lo comentaba con el Santi y concordábamos.“Pequeñas Cosas”, “Lucía” con bongó, “Poema de Amor”, “La Paloma”, “Las Moscas”. Nos la sabíamos y las cantábamos.Llegó el primer invitado, Amaury Pérez, para cantar “No hago otra cosa que pensar en ti”. Mientras yo tarareaba aquello de “…para alabarte y para que se sepa…” de reojo veía la faz grave y hermética de mi amigo, y sospechaba lo que pasaba.Luego “Vencidos”, “Para la Libertad”, “Benito”, “Mediterráneo” y el Santi seguía absorto, colgado de un sueño, discurriendo melancólico que toda su vida se había preparado para un momento así. Se moría de ganas de subir al tablao, como Curro “El Palmo”, como el sacristán de Pueblo Blanco, como el Tío Alberto…, en un “levante otoñal”.Joan Manuel invitó a Carlos Varela a cantar “Esos locos bajitos”. A mitad de la canción, espetó:  “voy a fumar”. No regresó.IIMe fui del Karl Marx ese día con invitaciones para el siguiente. Era un lujo catártico para compensar los años de ausencia, y porque siempre tengo la sensación de que algo me puedo perder, —Les Luthiers hizo 5 presentaciones en Cuba, dos en el Mella y tres en La Avellaneda; yo estuve en las 5—.Un tremendo ambiente, nuevas caras del gremio, otras repetidas, el teatro de bote en bote, “la aristocracia del barrio” o como diría el poeta “lo mejor de cada casa”.Aunque sentida, no me extrañó la ausencia de Santiago.Jolgorio, confabulación, cantos corales, jaleo, juerga, bulla.Entra la quinta canción e identifico el toque de congas del día anterior del venezolano Fermin Villaescusa, y el sutil obstinato1 del hi hat 2 del uruguayo Guillermo McGill a 6/8. Me lo confirma el añejo riff 3 que repite al piano el argentino Horacio Icasto. Se trata de “Mediterráneo“.Serrat toma la guitarra de su atril y acompaña con el clásico Am Bm4.Silvio Veloso, el eterno jefe de escena del Karl Marx, coloca un micrófono y justo detrás por la pata izquierda sale Santiago Feliú. El público aplaude y Serrat está evidentemente sorprendido. No entiende qué pasa. El Nano se acerca al Santi e intercambian unas palabras. Gabriela y yo vamos de la risa a la estupefacción. Hay cierta tirantez que se disipa con la entrada del Zurdo.“Quizá porque mi niñez sigue jugando en tu playa…”, y la cara de Serrat es un poema que va desde el pasmo escéptico al alivio, luego a la alegría y a la complicidad, es más, el tempo le parece lento e insta a su banda internacional a que aceleren. Mientras tanto Santi hace de las suyas y remata su primera intervención improvisando sobre el texto original, mirando al catalán enfatiza: “…y amontonado en tu arena, trae amor, dudas, locuras y penas, él”.Cuando entra Serrat ya se ha producido el milagro, hay risas y guiños y se miran y se tocan y son secuaces de lo imprevisto ante el abarrotado auditorio.Gabriela y yo estamos al borde del delirio.Hay voces al unísono y originales segundas por arriba y por abajo. Hay gestos del Santi que recuerdan al Serrat joven e impetuoso. El Nano le cede el último tramo y vuelve a personalizar la letra: “tu cuerpo será camino, le dará verde a los pinos y amarillo a las genistas”.Por cierto, en la época de escasos diccionarios Larousse e inexistencia de Google, genista —usada en singular en Mediterráneo— fue para nosotros un misterio impronunciable que sustituíamos por “cenizas”, aunque estas no fueran amarillas. Otro tanto nos pasó con scalextric, pero eso es para otra historia, y volvamos al millor Serrat y al zurdo Santiago.Al final del tema la alegría de Serrat es inocultable. Se abrazan, vuelven a intercambiar secretos, tal vez “paraules de amor“, agradecimientos, la dirección del ágape post concierto, pero sobre todo, hay mucho que celebrar.Lo acompaña hacia la pata izquierda y el gentío los aclama. El teatro está de pie. Una ensordecedora voz femenina grita “¡Bravo Santi!”.Gabriela y yo brincábamos porque habíamos padecido su angustia el día anterior. Celebrábamos su euforia, su éxito. Aunque también disfrutamos la participación de Amaury Pérez y Carlos Varela, lo de Santiago tuvo el extra de lo impredecible.El resto de su vida El Santi siguió haciendo sus salidas oportunas, tocadas por la vara del talento y su ángel irrefrenable.Pero sobre aquella varias preguntas me daban vueltas en la cabeza. ¿Cómo fue que llegó a Serrat? ¿Fue un complot aquella salida? ¿Y quiénes fueron los complotados? ¿O pidió licencia para hacerlo? ¿Qué secretos se soplaron al oído aquella noche?Con el tiempo conseguí algunas respuestas, algunas coincidentes, algunas contrapuestas y otras verdaderas leyendas urbanas. Puedo llegar a un consenso y contárselas. ¿Pero valdrá la pena? ¿Es necesario un epílogo?[embedded content]Notas:1 El ostinato es una técnica de composición que consiste en una sucesión de compases con una secuencia de notas de las que una o varias se repiten en cada compás.2 Instrumento musical que forma parte de la batería.3 Un riff es, a grandes rasgos, una línea melódica de acompañamiento de uno o dos compases que acompaña a una canción, ejecutado principalmente por la guitarra.4 Letras que identifican notas musicales: La Menor (Am) y Si Menor (Bm)***Nota de la editora: Este artículo es el primero de una serie escrita por Frank Delgado para OnCuba como homenaje a los 60 años del trovador cubano Santiago Feliú (29 de marzo 1962-12 de febrero 2014).

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Los pasos de Santiago Feliú en Artehabana

Santiago Feliú sigue siendo un hombre en movimiento, no se detiene ni por un segundo. Su rebeldía vive en las canciones y en los poemas que desde Artehabana se le han dedicado este 12 de febrero, a ocho años de su desaparición física.
Su disidencia sigue vibrando en el ser que siempre fue: definido y tajante.
El Ministro de Cultura, Alpidio Alonso, participó junto al público que fue a rendirle homenaje a Santi: «¡que privilegio, en un país tan chiquito con una tradición poética tan grande!». Tomó el micrófono para leer algunos de sus poemas y algunas décimas de Martí, de Lezama…
Varios fueron los trovadores que se presentaron para dejar un pedazo de canción en honor a la trova de Santi y a su modo de vivir por ella: Ariel Díaz, Pedro Beritán, Eric Méndez, Juan Carlos Pérez, Fidel Díaz, el chileno Tato Ayress y el joven creador Mario Sergio Mora.

Foto: Pedro Jorge Velázquez

Fidel Díaz, quien organizó esta actividad, expuso a Granma que Santi está presente porque es parte de esa trova raigal que debería ser siempre parte del modo de vida del cubano: «es importantísimo ser trovadores y alimentarnos de la trova. La cultura cubana tiene tantos trovadores raigales que le pueden aportar tanto a la espiritualidad. Con las canciones se aprende a vivir, se aprende a sentir, se aprende a ser como Santiago que siempre cantó lo que pensó».
Además, se contaron muchas anécdotas de Santiago Feliú por testigos presenciales, con los que pudimos sentir, muchos de los que no conocimos a Santiago presencialmente, que sus pasos permanecían en la poesía que se teje en cada lugar de su Habana y que de su voz sigue floreciendo la canción.

Foto: Pedro Jorge Velázquez

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Santy Feliú, ocho años ya de extrañarte

Un 12 de febrero de hace 8 años la endemoniada parca hizo que volviera a nacer, cuando paró súbitamente de latir su corazón, un tipo extraordinario: Santiago Feliú. 
Nunca me pasó de llorar y sentir la ausencia de una persona como si hubiese sido un familiar cercano. Y eso me sucedió con Santy. 
Ese 12 de febrero de 2014 sonó el teléfono de mi casa bien temprano y un amigo me dio la fatal noticia. Me incorporé de mi posición horizontal. Sentado en la cama me sentí como atolondrado. Sin desayunar salí a caminar sin rumbo y terminé solo, en la costa de 1ra. y 70, en La Habana. 
Frente al mar no entendía por qué sentía tanta rabia y angustia. Y lloré mucho. Definitivamente me abatía la tristeza por la muerte de Santiago Feliú.
Quizás fue así porque soy un poco/mucho sus canciones. Lo quise. Lo quiero a Santiago.
Foto: Kaloian. Foto: Kaloian.
Teníamos una relación pero ni por asomo era su amigo o de su círculo íntimo. Yo era/soy uno de esos incontables fans que se arropó en sus canciones y en su personalidad. 
Entre las cosas que me hechizan de Santiago estaban su capacidad de adueñarse y ponerle sello propio a canciones que no eran de su autoría. 
Si a él le gustaba el tema, lo “rasgaba” en su guitarra y sencillamente era otra cosa. 
Foto: Kaloian.
Es más, el que las escuchaba corría el riesgo de que la versión de Santiago pasara a ser la preferida por encima de la original. Desde la más melódica y cursi canción hasta la más sublime y profunda. 
He escuchado en su voz temas de los más populares de José Feliciano, Roberto Carlos, José José, Fito Páez, Sindo Garay, Joan Manuel Serrat o Silvio Rodríguez… y luego, al oír las grabaciones originales, he sentido el fantasma de Santiago merodeando.
Una de esas piezas muy “a lo Santy”, que incluso todos creíamos que era suyo pero no lo era es “En este barrio”, del español José Luis Mezo Bigarrena (El Vasco). Feliú no solo hizo su propia versión sino que hasta le incorporó un par de versos al final.
[embedded content]
 Si leemos la letra completa, es un tema muy al estilo Santiago:
 
En este barrio
Hablaban siempre de dinero
y planeaban asaltar un banco,
mas al llegar otro febrero*
soñaban con fugarse en un barco.
Año tras año se iban yendo así,
creyendo que la vida era un velero.
Año tras año quedaban aquí,**
crucificados en un sumidero.

Uno se hizo maricón,
el otro se hizo marino mercante;***
aquél cree en la revolución
mientras su hermano es un traficante.
De calle en calle los muchachos van
buscando hembras para el aguante.****
Lunes tras lunes se repite igual:
a esta vida ya no hay quien la aguante.*****

Dicen que quieren rock and roll
y algunos hasta se fuman un porro;
hay quien sueña con Washington,
y hay quien anda con la cara de perro.
En este barrio también está el que
se caga en todo y hasta en Nueva York,
no adora el dólar y claro lo ve
que ese norte no es la solución.

Hablaban siempre de dinero
y planeaban asaltar un banco;
pero al llegar otro febrero
soñaban con fugarse en un barco.******

Quien se quedó critica al que se fue
y todo el mundo sabe lo que pasa.
No sé si yo me quedo o si me iré,
ya me cansé de mi barrio y mi casa.

Y aunque yo sé que de Cuba nunca me iré,
ya me cansé de mi barrio y mi casa. 1
Santiago Feliú ilustrado por Rapi Diego.
Tuve la extraordinaria suerte y oportunidad de coincidir en tiempo, espacio, descargas, conversaciones, conciertos, rones y madrugadas con Santiago Feliú. 
En 2010 lo perseguí para entrevistarlo a propósito de la salida de su disco Ay, la vida. 
“Anota mi correo y mándame las preguntas que tú sabes que hablando me trabo un poquitico”, me dijo sonriendo una noche que me lo crucé a la salida de un teatro. 
El cuestionario desde hace mucho merodeaba en mi cabeza y mis ganas. Así que se lo mandé esa misma madrugada. 
Pasaron las semanas y no tenía acuse de recibo alguno. Nos veíamos por ahí y el trovador me decía : “No se me olvida lo tuyo/ lo nuestro”. 
Un día amanecieron sus respuestas en mi casilla de correo :

  > El 03/03/10, Santiago Feliu escribió:
> > …hermano revísame la ortografía, etc…..te mando las letras en otro correo …abrazon.

El diario Juventud Rebelde,  donde yo trabajaba por entonces de periodista y el querido José Luis Estrada Betancourt, el editor del apartado de cultura del periódico, me concedieron una página completa para aquella anhelada entrevista. Yo estaba eufórico.
Entre las respuestas hay un par que ahora reproduzco porque describen un poco la filosofía de Santiago Feliú:
K: ¿Cómo has tenido que amañártelas para que tus producciones discográficas y tu carrera sean coherentes con lo que tú quieres y no con lo que requiere el mercado o los medios de difusión?
S. F: Sin hacer concesiones. Nunca pasaré de moda porque nunca estuve de moda. Aspiro a ser como el vino, mientras más viejo mejor. El mercado me da igual, solo quiero que me escuche quien me necesite.
K: La vida es motivo reiterado de tus canciones…
S. F: Debe ser por la muerte.
Foto: Kaloian.
Después de esa entrevista nos vimos en Argentina varias veces. Asistí a todos sus conciertos desde el 2010. Siempre muy amable y familiar. Lo fotografié y me deleité viéndolo tocar de muy cerca. Tanto me emocionaba que por ratos apagaba mi cámara para prestar toda la atención que podía prestar a lo que estaba escuchando y viendo. 
Foto: Kaloian. Foto: Kaloian. Foto: Kaloian.
Hasta tengo la dicha de haberlo acompañado en 2012 a un concierto de Silvio Rodríguez en el Luna Park, ese mítico escenario por el que en 1985 entró el autor de “Iceberg”, siendo muy joven, en este país y de la mano, justamente, del autor de “Ojalá” en aquella célebre gira con AfroCuba. 
Foto: Kaloian.
En su última visita al país suramericano, en 2013, Santiago me soltó en un camerino, antes de subir al escenario: “Avísame cuando estés por La Habana, quiero que me hagas unas fotos descargando en El Malecón, a la tardecita. ¿Puede ser?”
Y yo me puse muy nervioso y hasta creo que tartamudeé más que él de la emoción cuando le respondí: “por supuesto”.
Un par de meses después, me fui en un viaje de dos meses a recorrer de mochilero Latinoamérica. El final de ese periplo terminó aterrizando en La Habana, en febrero de 2014 y con la noticia de que dos conciertos, uno de Silvio y otro de Santiago, se sucederían para inaugurar la Fábrica de Arte Cubano (FAC). 
En la madrugada del 12 de febrero, a los 51 años, en el momento más feliz de su vida, frente a un piano, se desplomaba Santiago y muchos nos quedamos un poco huérfanos. 
Ocho años después, se le sigue extrañando mucho. 
En todo este tiempo lo pienso constantemente. Me tatué con su letra, en mi antebrazo derecho, su verso “Ay, la vida”. Y lo hice un poco porque creo que hay que vivir y aferrarse al Santy con la intensidad de sus canciones y su credo, sin hacer concesiones, aunque este mundo no sea el mismo desde que se nos fue.

La canción y yo
(Santiago Feliú)
Vieja luz, me enamora versos en mi voz.
Nueva quietud, amanéceme
desde mí hasta donde quiera que no está
la claridad, la mismísima verdad.
Un nuevo cantar, 
un ser del azar, 
una libertad,
una canción milagrosa 
que en mi voz se queja.
Una demente paz, 
una obsesionada cruz,
un eclipse de ira,
una canción que no nace 
y otra que se me muere.
Nueva luz, desamora versos del adiós.
Vieja quietud, anochéceme
sin final, imaginándolo,
pura canción, que me encuentra, que me olvida.
Ningún dolor supo terminar 
la fatalidad, la sincera subida.
Ningún dolor se quedó sin amor:
lejos de doler, me devolvió el corazón.
Ningún dolor supo terminar 
la fatalidad de los sueños perdidos.
Ningún dolor se quedó sin morir: 
me volvió en canciones la razón de vivir.
Buenos Aires, 2012.
Notas: 
1 Diferencias con la versión original de Mezo Bigarrena, editada en su disco Viaje de ida, 1990:
* y al llegar otro febrero.
** Sueño tras sueño quedaban allí.
*** otro se hizo marino mercante.
**** buscando hembras para el levante.
***** a esta vida no hay quien la aguante.
****** Cambia esta estrofa por: Miguel preñó a una rockera, Andrés se casa mañana en la iglesia. Julio está en Formentera, dicen que vive de una inglesa.
******* Estrofa añadida por Santiago.
(Letra y detalles de los cambios tomados del sitio www.cancioneros.com)

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Homenaje lírico a Santiago Feliú en su aniversario 60

La Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asís acogerá el próximo 13 de enero la iniciativa Santiago Feliú Bel Canto, en la que artistas cubanos retomarán la obra de ese reconocido cantautor, integrante de la Nueva Trova, concierto que será transmitido además en vivo para la audiencia nacional a través de la emisora CMBF Radio Musical, a partir de la 6:00 p.m.
De acuerdo con Prensa Latina, en el año en que celebramos el aniversario 60 de su nacimiento, reconocidas voces del panorama lírico, operístico nacional y otros músicos del patio, interpretarán 15 de las más conocidas canciones de Feliú, en un recital único que privilegiará diversos formatos camerales.
En la cita participarán la Orquesta Sinfónica Variaciones Habana, bajo la batuta del maestro Jorge Félix Leyva, así como el guitarrista Josué Tacoronte y la soprano mexicana Lily Nogueras.
La propuesta ya unifica tres entregas: Pablo Milanés Bel Canto (2015), Amaury Pérez Bel Canto (2019) y Silvio Rodríguez Bel Canto (2020), que llevaron las composiciones de los reconocidos trovadores cubanos a los códigos de la música de concierto, destaca la nota.

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Concierto lírico recordará en Cuba al trovador Santiago Feliú

Varios artistas del canto lírico contemporáneo cubano promueven la iniciativa “Santiago Feliú Bel Canto”, proyecto de Helson Hernández que esta vez, como cierre de un ciclo, rinde homenaje a la obra del cantautor en el año de su aniversario 60 y a ocho de su fallecimiento.El concierto está previsto para el 13 de enero en la Basílica Menor del Convento de San Francisco de Asis y, de acuerdo con un reporte de Prensa Latina (PL), sumará a reconocidos cantantes de ópera y músicos, quienes interpretarán 15 de las más conocidas canciones de Feliú, en un recital único que privilegiará varios formatos camerales.Desde su perfil de Facebook, Helson Hernández, quien ha pensado, producido y dirigido el proyecto desde su génesis, lamentó el recién fallecimiento de Vicente Feliú. El trovador y hermano de Santiago, iba a presidir el homenaje en nombre de la familia.En el concierto participará la Orquesta Sinfónica Variaciones Habana, dirigida por el maestro Jorge Félix Leyva, mientras el guitarrista Josué Tacoronte y la soprano mexicana Lily Nogueras serán invitados especiales a la presentación.La propuesta representa el cierre de un ciclo que incluye los conciertos: “Pablo Milanés Bel Canto” (2015), “Amaury Pérez Bel Canto” (2019) y “Silvio Rodríguez Bel Canto” (2020).Santiago Feliú: Melodía, desenfado, poesía“Santiago Feliú Bel Canto” será transmitido en vivo para la audiencia nacional por la emisora CMBF Radio Musical a partir de las 18:00 del día previsto.PublicidadLa fuente destaca que la obra de Feliú sobresale por su lirismo rabioso, un sonido eléctrico y ser puente intergeneracional entre los fundadores del Movimiento de la Nueva Trova con otras voces como las de Gerardo Alfonso, Carlos Varela y Frank Delgado.

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