HAVANA CLIMA

plebiscito

Presidente Gabriel Boric llama a debatir borrador de la nueva Constitución de Chile

El presidente de Chile, Gabriel Boric, sostiene un ejemplar de la propuesta de Constitución. Foto: AFPChile ya tiene el texto de la nueva Constitución. En una histórica ceremonia, la Convención Constitucional chilena, compuesta por 154 integrantes, ha entregado al presidente Gabriel Boric la propuesta de nueva Constitución tras más de un año de trabajo.
Al iniciar la redacción de la nueva constitución, Boric afirmó que el país ha optado “por más democracia y no por menos” y que la presentación de la propuesta final “quedará en los anales de la patria”.
A partir de ahora, comienza un periodo de dos meses, tras el cual los ciudadanos votarán si aprueban o rechazan el texto.
Esta constitución declara a Chile un Estado social de derecho y consta de 178 páginas, 388 artículos y 54 normas transitorias, lo que la convierte en una de las constituciones más extensas del mundo.
Crear un sistema universal de salud, fortalecer la educación pública, proteger el medioambiente y aumentar los derechos de los pueblos indígenas son algunos de los temas principales de la propuesta.

Reescribir la Constitución de la época de la dictadura de Pinochet fue una de las principales demandas de los manifestantes que inundaron las calles en 2019.
El 25 de octubre de 2020, tras un aplazamiento por la pandemia, Chile celebró el plebiscito para definir si los chilenos querían o no una nueva Constitución, el cual obtuvo un 78% de votos a favor.
A mediados de mayo de 2021, la ciudadanía volvió a las urnas para elegir a los 154 convencionales, quienes redactarían la Constitución. El 4 de julio de ese año comenzó su trabajo y, con el tiempo justo, este órgano ha conseguido presentar la nueva Constitución. Ahora, queda en manos de la ciudadanía decidir su futuro.
El presidente de Chile, Gabriel Boric, pidió a sus compatriotas conocer a profundidad el borrador de la nueva Constitución, que deberá ser aprobada o no en plebiscito popular dentro de dos meses a partir de hoy.
En discurso a la nación el mandatario insistió en la necesidad de manejar toda la información sobre el texto legal, estudiarlo y debatirlo en una gran consulta nacional de cara al voto fijado para el próximo 4 de septiembre.
“(…) se abren dos meses de una amplia y, ojalá, fructífera conversación sobre nuestro futuro. Esta define nuestro modo de organización y la distribución del poder; fija nuestros derechos y deberes, expresa los principios y valores que nos definen como sociedad y como país, dando cuenta de nuestra identidad y diversidad como chilenos y chilenas”, dijo Boric.
El jefe de Estado explicó que la nueva carta magna está distribuida en 11 capítulos que recogen todo lo referente a la organización del país y poderes, derechos y deberes de la ciudadanía, las garantías fundamentales, los mecanismos de participación, y otros puntos que hace de la iniciativa la más completa e inclusiva de la historia republicana de Chile.
Boric insistió en el carácter popular del borrador elaborado por la Convención Constitucional, que la aprobó por mayoría (dos tercios) para el plebiscito de septiembre.
El mandatario insistió en la necesidad de hacer un debate profundo en todos los sectores de la sociedad, un debate “libre de falsedades y desinformación” de cara a un momento trascendental en la historia moderna del país, pues la nueva Constitución dejaría sin efecto la actual, elaborada bajo las pautas del exdictador Augusto Pinochet (1915-2006).
“Que sean semanas en que nos escuchemos, nos miremos a los ojos, que leamos sin prejuicio el texto constitucional propuesto, que nos formemos una opinión propia y actuemos y votemos en consecuencia, pensando en el bien superior de nuestra patria, de todos quienes la habitamos y de las chilenas y chilenos del futuro”, enfatizó.
Por último, resaltó el carácter festivo de la votación, un ejercicio de la voluntad “libre y soberana” que refleja el nuevo documento fundamental de la nación.
“Serán ustedes queridos compatriotas los y las protagonistas de esta decisión histórica”, apuntó el jefe de Estado.
El borrador de la nueva Constitución será distribuido de manera impresa por todo el país, además está disponible en formato digital en diferentes plataformas con acceso gratuito.
(Con información de Euronews y Prensa Latina)
Vea además:
Gabriel Boric jura como nuevo presidente de Chile

Leer más »

Dos códigos, dos métodos, ninguna explicación

A manera de introducción
Dos proyectos de cuerpos legales serán presentados a la Asamblea Nacional próximamente, para someterse a análisis por los diputados y ser aprobados o rechazados.
(Para nuestros medios de difusión, los proyectos van a la Asamblea Nacional «para su análisis y aprobación», «para su discusión y aprobación» o «para su aprobación»; nunca para su desaprobación).
Del primero, el Código de las Familias, se habla mucho. A cada minuto se oye, ve o lee declaraciones, análisis de especialistas, opiniones de ciudadanos o dirigentes, anuncios.
También está la consulta popular. No es vinculante, pero como modo de divulgación resulta efectivo, pues familiariza a la población con un cuerpo legal abarcador de casi todos los espacios de la vida: constitución de la pareja, responsabilidad con la descendencia, cuidado de ancianos y personas con discapacidad, adopción, gestación solidaria, formas de herencia…
Además, existe la posibilidad de que opiniones reiteradas sean estudiadas por el equipo de redacción e incorporadas al texto definitivo.
No entro ahora a analizar el contenido, motivo de discusiones que muestran cuán lejos estamos de esa sociedad homogénea de que oímos hablar a menudo. Señalo, en cambio, dos objeciones al método seguido con este proyecto, para después referirme al aplicado en el otro.
La unanimidad es norma en la Asamblea Nacional (Foto: Roberto Suárez)
El proyecto de Código de las Familias
Curiosamente, la primera objeción circula entre potenciales beneficiarios: Los derechos no se plebiscitan.
En teoría, la afirmación es inatacable, pero la práctica no siempre sigue la teoría. E introduce una duda: Si un sector de la población carece de un derecho, y otro lo disfruta, ¿se debe imponer por decreto el derecho para todos, o se somete a discusión popular?
Dejo a los teóricos la respuesta; voy al hecho concreto. Nos guste o no, existe la disyuntiva:
a. Porque «los derechos no se plebiscitan», votamos contra el código y condenamos a un sector de la población a continuar sin ellos: Nos hacemos cómplices de la discriminación.
b. Somos pragmáticos y cedemos en lo poco para ganar en lo mucho: Reconocemos su derecho a quien lo tiene vulnerado.
Se puede argumentar a favor o en contra, pero entre votar para ver reconocido un derecho o votar contra él (o abstenerse) y apoyar su negación no caben indecisiones. En estos momentos, la consigna «todos los derechos para todas las personas» implica aprobar el código que los reconoce, aunque el método disguste.
(Hay quien se opone al código porque sí, porque considera su deber oponerse a cuanto proceda del gobierno; es un tipo de fundamentalismo, y el fundamentalista no razona ni se importa con el daño que su actitud provoque a inocentes. Por tanto, no vale la pena intentar demostrarle su equivocación).
La segunda objeción al método refleja un aspecto lamentable de la realidad nacional: Las pocas veces que los medios oficiales se refieren a criterios contra el proyecto lo hacen de manera sucinta, sin los argumentos. Recuerdo un reportaje donde al final, con voz ininteligible, alguien declaró: «Pues yo estoy en contra», nada más; subliminalmente quedaba la sugerencia de que los opuestos al código carecen de ideas.
Los medios oficiales no son la arena donde se enfrentan ideas en pro o en contra del proyecto (ni de nada). Las redes sociales, en cambio, son un verdadero campo de batalla, y muestran la fragmentación de la sociedad ante ese y otros temas.
Es curioso, pero opositores al gobierno que reclaman libertad de expresión aceptan su limitación en este caso, porque encuentran positivo el código. Pero la libertad de expresión es, ante todo, la libertad de pensar diferente y exteriorizarlo civilizadamente, nos guste o no.
Si las autoridades están convencidas de los valores del código, ¿por qué no permiten un debate televisivo civilizado, donde sectores con criterios opuestos los defiendan ante los televidentes? ¿Sería una «concesión al enemigo»? ¿Hay temor? ¿Somos los cubanos incapaces de enfrentar nuestras diferencias sin ataques personales ni ofensas?
Debates televisivos se producen en casi todo el mundo. Según la calidad intelectual y profesional del medio y de los participantes, tales debates contribuyen a que la ciudadanía se forme una opinión informada sobre un tema político, social, económico, científico…
Alguien podría argumentar que el intercambio de criterios en las asambleas populares es la verdadera democracia participativa. La experiencia de la discusión de la Constitución y lo conocido del actual proceso me muestran falta de correspondencia entre esa teoría y su aplicación en la práctica.
Para mí, la asamblea es buena como medio de divulgación del contenido del proyecto, solo eso. Es idealista imaginar un barrio reunido a las ocho de la noche para debatir con la profundidad requerida un texto voluminoso y con temas de gran complejidad.
¡Y perdiendo el capítulo de la telenovela de turno!
No obstante, admitamos en teoría que democracia verdadera es la aplicada con el proyecto de Código de las Familias. Entonces, ¿por qué no vale para el Código Penal?
Debate del proyecto del Código de las Familias. Solo uno de los dos códigos se ha llevado a consideración popular. (Foto: Prensa Latina)
El proyecto de Código Penal
Si el de las familias es mediático, su hermano, el proyecto de Código Penal, se mueve en silencio, cual una estrella de cine esconde su intimidad del acoso de los paparazzi.
Rara vez se oye hablar de él. Circula entre especialistas (según indican las escasas menciones). No se alude a una hipotética discusión popular.
Recientemente, un programa televisivo informó de la próxima presentación del proyecto a la Asamblea Nacional, y una funcionaria de alto rango habló de sus generalidades. Alrededor de un minuto antes de finalizar, el presentador preguntó, tímidamente, si no resulta contradictorio que un proyecto se lleve a discusión popular y el otro no.
Lamento no haber grabado la respuesta, digna de estudiarse en las universidades. Según la servidora pública, no hay contradicción, pues uno es un código de los afectos, y el otro lo respalda. El presentador sonrió, complacido por la respuesta esperada, y despidió el programa.
Veamos: La población discute un código donde se reconocen derechos y se modernizan conceptos legales, incluso puede votar en contra. Pero no discute el código de las puniciones, no puede votar a favor o en contra de él; la «verdadera democracia» no se aplica en su caso.
Si la funcionaria mencionada (jurista, por cierto) afirma que no hay contradicción, estamos ante un caso de ceguera selectiva.
Tan evidente (y grave) es la contradicción, que hizo nacer la idea de que discutir el proyecto del Código de las Familias es una cortina de humo para que el proyecto de Código Penal pase inadvertido, se apruebe por unanimidad en la Asamblea Nacional, y funcione como apoyatura legal contra la oposición.
No afirmo ni niego tal idea: Expongo lo que está circulando. Tampoco me corresponde demostrar que es «un infundio» o «una patraña enemiga». Ello es tarea de las autoridades y sus voceros. Pero no la cumplen, y la bola de nieve crece.
Hay una única manera de demostrar que no hubo ocultas intenciones: Aplicar al proyecto de Código Penal un proceso similar de divulgación de contenidos, de discusión popular y, finalmente, de plebiscito.
Si se plebiscita el Código de las Familias, no hay razón para no plebiscitar el Código Penal. Así de simple.
Ello sería un tanto a favor de la buena imagen y la credibilidad del gobierno.
Para no pecar de ignorantes (e impedir desvíos de atención), reconozcamos que no es costumbre internacional someter las leyes a discusión con el pueblo, entre otras razones por impracticable: La gente no puede estar todo el tiempo legislando, alguien debe producir riquezas.
En cambio, existen plebiscitos y referendos para aprobar o rechazar algunas normas, luego de amplia divulgación de criterios a favor o en contra de lo plebiscitado.

Nos tildan de dictadura, pero es en #Cuba donde se somete a consulta popular y a referendo un proyecto de ley de la magnitud y el alcance del Código de las Familias; un Código posible en democracia y que afianza nuestra voluntad de reconocer y proteger los derechos humanos. pic.twitter.com/yrzmNuypWp
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) February 4, 2022

La función legislativa cabe a los parlamentos. En una democracia bien entendida, en ellos están representados los intereses de diversos sectores de la población, por lo cual alcanzar consensos en la discusión de una ley que afecta a toda la población implica un trabajo arduo, y rara vez existe unanimidad en los parlamentos. Más tarde o más temprano, los diputados deben rendir cuenta a los electores de su actuación en tales procesos.
Sabemos que en Cuba no sucede así. Es conocido el exceso de unanimidad de criterios en nuestro parlamento (quizás exagere y alguna vez no haya sido así, pero no lo recuerdo).
Por ello, salvo modificación del actual sistema de representación popular (esto es, que los diputados representen verdaderamente los intereses de sus electores, sean realmente elegidos, no «aprobados», y deban rendirles cuenta), procesos como el seguido para el proyecto de Código de las Familias funcionarían como sucedáneos a la ausencia de la voz de los electores en nuestro parlamento.
Lo que no tiene justificación alguna es aplicar el método para el código que habla de afectos y derechos, y no para el que trata de castigos, de privación de libertad, de pena capital. Mucho menos se justifica sabiendo, por ejemplo, que la palabra «muerte» aparece 78 veces en el Código Penal, de ellas 28 como sanción. Menos todavía si se observa que una parte de las sanciones con muerte está relacionada con delitos políticos.
Para quienes no concordamos con la pena capital (es la única no reversible), y solo la aceptaríamos con muchas garantías de protección contra errores e interpretaciones sesgadas, esa cifra es, cuando menos, preocupante.
Y no olvidemos que nuestra Constitución es omisa en cuanto a la pena capital.
El proyecto está disponible en el sitio del Ministerio de Justicia. Invito a quienes no compartan mis preocupaciones a consultarlo. No encuentro mejor argumento contra el método que ese texto.

Leer más »
 

Contáctenos

 

Si desea contactar NoticiasCubanas.com, el portal de todas

las noticias cubanas, por favor contáctanos.

¡Estaremos felices de escucharlo!

 

Con gusto le informáremos acerca de nuestra oferta de publicidad

o algún otro requerimiento.

 

contacto@noticiascubanas.com

 

Oferta


Si deseas saber como tu sitio de noticias puede formar parte de nuestro sitio NoticiasCubanas.com, o si deseas publicidad con nosotros.

 

Por favor, póngase en contacto para mas detalles.

Estaremos felices de responder a todas tus dudas y preguntas sobre NoticiasCubanas.com. ¡La casa de todas las noticias cubanas!

contacto@noticiascubanas.com


Sobre nosotros

NoticiasCubanas.com es la casa de todas las noticias cubanas, somos un sitio conglomerado de noticias en Cuba. Nuestro objetivo es darle importantes, interesante, actuales noticias sobre Cuba, organizadas en categorías.

Nosotros no escribimos noticias, solo recolectamos noticias de varios sitios cubanos. Nosotros no somos parte, solo proveemos noticias de todas las fuentes de Cuba, y de otras partes del mundo.

Nosotros tenemos un objetivo simple, deseamos brindarle al usuario el mayor monto de noticias con calidad sobre Cuba, y la visión que tiene el mundo sobre Cuba. Nosotros no evaluamos las noticias que aparecen en nuestro sitio, tampoco no es nuestra tarea juzgar las noticias, o los sitios de las noticias.

Deseamos servir a los usuarios de internet en Cuba con un servicio de calidad. Este servicio es gratuito para todos los cubanos y todos aquellos que estén interesados en las noticias cubanas y noticias internacionales sobre Cuba.

 

Términos de uso

NoticiasCubanas.com es gratis para todas las personas, nosotros no cobramos ningún cargo por el uso del sitio de ninguna manera. Leer los artículos es completamente gratis, no existe ningún costo oculto en nuestro sitio.


Proveemos una colección de noticias cubanas, noticias internacionales sobre Cuba para cualquier persona interesada. Nuestros usuarios utilizan NoticiasCubanas.com bajo el acto de libre elección y bajo su propia Responsabilidad.

Nosotros no recolectamos ningún tipo de información de nuestros usuarios, no solicitamos ninguna dirección electrónica, número telefónico, o ningún otro tipo de dato personal.

 

Medimos el monto de tráfico que noticiasCubanas.com recibe, pero no esperamos compartir esta información con alguien, excepto nuestros socios de publicidad. Nos regimos bajo las normas Cubanas en cada cuestión legal, cualquier aspecto no clarificado aquí debe ser considerado sujeto bajo el sistema Legal de Cuba.