HAVANA CLIMA

participacion ciudadana

Complejidad y dilemas de una Cuba diversificada

La sociedad se ha vuelto más diversificada, no solo desde el ámbito físico-material y socioeconómico, sino también desde las subjetividades y patrones de interacción social.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Los nuevos contextos –mundiales y nacionales– en que se han producido las dinámicas sociales, en las últimas décadas, marcan un profundo cambio en todos los aspectos y ámbitos de la vida de las personas y segmentos sociales, también en el país.

En nuestro caso, han ocurrido multitud de incidencias durante los últimos años, como parte de los cambios en las situaciones propias de cada etapa de las relaciones de carácter sociohistórico, geopolítico, económico y simbólico que dominaron otras épocas determinadas de la nación y marcaron los momentos, intensidad y desafíos en que los procesos  tuvieron su expresión, en su intervínculo a escalas macro-meso-micro social.
La sociedad se ha vuelto, progresivamente, más diversificada; no solo desde el ámbito físico-material y socioeconómico, sino también desde las subjetividades y patrones de interacción social en un amplio diapasón cultural de los distintos segmentos poblacionales.
La complejidad de sus dinámicas queda definida así por las trayectorias generales de cada momento social concreto, con avances, inercias y retrocesos posibles, en medio de incertidumbres diversas: algunas inesperadas, como la pandemia de covid-19; otras como el maquiavélico manejo del bloqueo por parte de las autoridades estadounidenses; o por la no conjunción de políticas internas anticipatorias, en ocasiones erróneas o no atinadas, ante situaciones emergentes o no visibilizadas suficientemente por la dirección del país, entre otras cuestiones.
Desde ese panorama, nos interesa abordar algunos avances y retos socioeconómicos y ético-políticos que presenta la asunción de un socialismo multiactoral y participativo, desde una proyección de la diversidad de sus componentes, de legitimación de distintas formas de propiedad y gestión económicas, así como desde la discusión de las relaciones de poder social, en sus posibles contradicciones, limitaciones, realidades y potencialidades.

Interconexiones
Lo que ocurre en una esfera, como la económica, es causa y, a la vez, consecuencia de lo que se plantea en otras esferas: jurídica, ideológica, prácticas cotidianas, subjetividad social y otras. Foto: Jorge Luis Baños_IPS
El momento actual requiere de un enfoque sistémico multidimensional. Desde la perspectiva de la complejidad, la sociedad –en cualquiera de sus subsistemas o escalas sociales e institucionales– es un sistema interconectado en el que:

se manejan contextos de incertidumbre relativa y, por tanto, requieren rupturas de esquemas y previsión de escenarios probables –y otros menos previsibles, pero actuantes–, que implican disponer de gran capacidad de anticipación e innovación organizativa social consensuada. Es el caso, por ejemplo, de los requerimientos de la concepción de la autonomía del municipio, sus realidades actuales y derivaciones posibles para el país; las consecuencias del desarrollo vs. regulaciones de mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) privadas; los impactos de la desconexión relativa de los principios cooperativos en la implementación de nuevas formas socioeconómicas, etc.

los subsistemas sociales tienen una conexión con el sistema total y no operan aisladamente en el contexto total, pero también imponen en este sus marcas o prácticas, con funcionamientos recursivos. Por ejemplo: prácticas autoritarias en el sistema familiar e instituciones de la sociedad y sus consecuencias en niveles meso-macro-sociales (fractalidad); y, a la inversa: impactos sociales negativos-positivos de la informalidad como forma de “resolver” o “luchar” por la sobrevivencia o el lucro.

lo que ocurre en una esfera –como la económica– es causa y, a la vez, consecuencia de lo que se plantea en otras esferas: jurídica, ideológica, prácticas cotidianas, subjetividad social y otras. Por ejemplo: disfunción social por la naturaleza de nuevos tipos de relaciones sociales, la diferencia de ingresos en sectores privados y estatales y sus posibles consecuencias para la formación de una conciencia social individualista o capitalista vs. conciencia solidaria.

los procesos generados tienen sus propias formas de “auto-organización”, que muchas veces escapan a las ideas originales o las normas implantadas, buscan su acomodo a las nuevas realidades con formas propias (ecología de la acción). Ejemplos: modalidades, distorsiones, mecanismos y otras variantes empleados en algunas formas de gestión socioeconómica; incluso, la vieja tradición de funcionamiento restrictivo-directivo de las empresas estatales y los mecanismos “invisibles” de filtración de recursos.

la “dialogicidad o complementariedad posible” entre procesos opuestos, que permiten ciertas formas de convivencia adaptativa al modelo deseable. Por ejemplo: la constitución de alianzas y formas representativas entre el sector público y el privado en la economía, en sus posibles entramados para el desarrollo socio-económico del país, con apertura de sus potencialidades dentro de un marco regulatorio-valorativo de solidaridad social para la contribución al desarrollo local.

Estas, entre otras características de los procesos de la complejidad social, presentan situaciones inesperadas o interconectadas, autoorganizadas, que necesitan su interpretación en el alcance posible de los procesos participativos en la gestión de las políticas públicas.
Desde las subjetividades sociales, es oportuno considerar el impacto de los fenómenos disruptivos –internos y externos– que han afectado la organización de la economía y las relaciones sociales, desde una acumulación de décadas que las políticas del país no han podido recuperar, pese a empeños en ese sentido.
Todo ello nos podría llevar a reflexiones acerca de qué cambios profundos aún se requieren en la institucionalidad y en las prácticas sociales para contrarrestar el desgaste y motivar la creatividad y el compromiso social hacia renovaciones imprescindibles en todos los segmentos poblacionales y los actores sociales relevantes.
 
Transformación en el sistema de relaciones socioeconómicas
El país ha transitado desde fluctuaciones más drásticas o más flexibles, en distintas épocas, hacia una solución económica multiactoral, en la que se plantea la coexistencia de diversas formas de propiedad y gestión. Técnicos en electrónica y reparación de equipos ofrecen servicios a clientes en un taller de propiedad privada en La Habana. Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Refiriéndonos a la situación cubana en relación con las modalidades socioeconómicas de gestión y propiedad, se han estado introduciendo diversidad de formas coexistentes; algo que, adaptado a características propias, podría resultar en una proyección acertada, en una modalidad innovadora del sistema socioeconómico. Sin embargo, no deja de presentar imprecisiones y posibles dilemas.centrales.
El país ha transitado desde fluctuaciones más drásticas o más flexibles, en distintas épocas –por ejemplo, recientemente, la conmoción social de la implementación de la denominada Tarea Ordenamiento, con implicaciones positivas y negativas, algunas no predecibles inicialmente–, hacia una solución económica multiactoral, en la que se plantea la coexistencia de diversas formas de propiedad y gestión.
Estas incluyen: trabajadores por cuenta propia, mipymes privadas y estatales, cooperativas agropecuarias de diferente formato, cooperativas urbanas o no agropecuarias y agropecuarias, empresas de capital mixto y empresas privadas extranjeras, en forma autónoma o en zonas libres, entre otras variantes.
Por otro lado, se ha puesto énfasis en la centralidad de la “empresa estatal socialista”, en referencia a las empresas estatales existentes, lo que supuestamente otorgaría el carácter propio al sistema social socialista cubano desde la dimensión económica.
Sin embargo, persiste la confusión acerca del carácter de la empresa estatal y su denominación como “socialista”, que implica, entre otras cuestiones, la configuración de un sentido de propiedad del pueblo, la participación amplia en sus decisiones, las que tienen connotaciones locales y las del Estado.
En realidad, en todas las diversas formas socioeconómicas empresariales del país se manifiestan grados diversos de limitaciones y distorsiones, así como potencialidades de relaciones de trabajo humanizadoras, hacia cuya solución más efectiva habría que propender; se trataría de avanzar desde las proyecciones económico-políticas actuales hacia una comprensión compleja que fomentara relaciones sociales emancipatorias.
En este sentido, se requeriría profundizar en la configuración del poder social, los procesos decisionales y las lógicas de operación de las organizaciones, con vistas a una alternativa desenajenante y liberadora.
Ayudaría una mayor comprensión de los espacios sociales en sus interconexiones. No es posible comprender las empresas, los barrios y comunidades, las organizaciones sociales, estatales y otras, solo desde sus relaciones internas. La parte y el todo social forman una unidad, de manera que lo que acontece en las políticas públicas y decisiones de Estado es sentido y vivido en las bases sociales; lo mismo ocurre en sentido inverso.

Algunos ejemplos
Las cooperativas, en todas sus formas, constituyen formas más avanzadas de relaciones de trabajo.
Por ejemplo, en la actualidad cubana, se han tomado medidas respecto a la empresa estatal que van dirigidas, pausadamente y no siempre generalizadas, a fortalecer su autonomía y la redistribución de una parte de las ganancias con los trabajadores, aunque el tema de la participación de estos en las decisiones parece vinculado a limitadas acciones sindicales más o menos formales, algo que depende de visiones institucionales generales.
En el caso de las mipymes privadas, las formas de enajenación del trabajo propias de sus relaciones capitalistas son más evidentes que las carencias que se plantean aún para la empresa estatal.
En ambos casos, sus limitaciones y proyecciones actuales plantean ascendientes de importancia para la configuración de relaciones sociales de dominación o de liberación, algo que tiene que ver también con las visiones políticas de la sociedad.
Las cooperativas, en todas sus formas, constituyen formas más avanzadas de relaciones de trabajo –cuando están concebidas desde los principios de la economía social y solidaria (ESS)– aunque diversas distorsiones las pueden hacer parecer como empresas de cooperación privadas.
Todas esas formas de gestión y propiedad podrían convivir sin menoscabo de la centralidad de una real empresa estatal socialista, en mis consideraciones, con la adecuación –flexible para cada forma– de una aplicación integral de los principios ESS.
De manera que la interpretación de situaciones focalizadas o locales requiere establecer sus conexiones con el movimiento de la sociedad total, en sus escenarios posibles, desde enfoques realistas y principistas, con la flexibilidad de reconexión y reconfiguración de relaciones que requiere cada caso.
No obstante las dificultades, algunas directrices que van ganando terreno en ese sentido son:

la creciente comprensión de tomar en cuenta el ejercicio de responsabilidad social empresarial (tanto hacia el entorno comunitario y medioambiental, como hacia el beneficio de los propios trabajadores).
la orientación hacia la constitución de entramados productivos o cadenas de valor  multiactorales, con igualdad de derechos y deberes.
para los casos de las cooperativas y empresas estatales, ciertas fórmulas de redistribución de ganancias y de autonomía empresarial.
la integración de emprendimientos privados y cooperativos a estrategias de desarrollo local y comunitario.

Transformación en el sistema de relaciones sociales, de poder y vida cotidiana
La diversidad del espacio territorial-cultural de cada segmento de la población es otro de los elementos que marcan distancias poblacionales. Foto: Jorge Luis Baños_IPS
El panorama de las diferenciaciones sociales se ha hecho más complicado, a partir de la diversificación generacional, cultural y socioeconómica, con diferentes experiencias y trayectorias históricas: quienes vivieron las primeras épocas del proceso revolucionario, por ejemplo, y las personas nacidas en los últimos 30 años, con visiones, expectativas y posicionamientos muy diferentes –al interior de cada cohorte generacional–, de acuerdo con el punto desde donde se vivió el proceso.
La diversidad del espacio territorial-cultural de cada segmento de la población es otro de los elementos que marcan distancias poblacionales, muchas veces impactados los sectores de menores ingresos y con prejuicios raciales, generacionales, de género y otros, que están bien documentados.
Existen localidades marcadas por carencias extremas que han persistido demasiado tiempo; con costumbres, hábitos y formas de vida muy diferenciadas, a lo que los programas de la Revolución y las condiciones de precariedad obligada por condiciones de bloqueo y no prioridad de las políticas públicas en determinados momentos, dibujan el cuadro poliédrico de la conformación de la población cubana hoy.
Unido a ello, la existencia de sectores con acceso a mejores recursos de vida, por su posición económica o de poder, contribuye a marcar las diferencias sociales existentes en el plano de las condiciones de vida cotidiana, algo que no escapa a la percepción y comportamiento de diversos sectores de la población. Es obvio que vivimos aún en una sociedad lastrada por contradicciones históricas y otras generadas en el período revolucionario, las cuales tienen un efecto regenerador de distancias sociales, con sus consecuencias sociopolíticas.
No es posible interpretar los eventos de las prácticas sociales, marcadas con posicionamientos diversos, afinidades y distanciamientos de los grupos sociales, sin considerar el movimiento de los micro-espacios, en intervinculación con los mega-procesos políticos-económicos-sociales que ocurren en el país y el contexto internacional; de igual manera que no puede tenerse una idea clara de sus interrelaciones y direccionamientos sin considerar aquellas subjetividades y prácticas cotidianas emergentes y sus perspectivas.
En este sentido de integración compleja de la realidad social, es relevante la consideración de las interrelaciones organizacionales y subjetivas multiactorales: una visión del desarrollo local que vaya más allá del espacio físico u organizacional de la gestión pública local y considere sus configuraciones de sentido. Para algunos cientistas sociales, esto implica articulaciones de procesos cognitivos-afectivos-comunicacionales-prácticas sociales en tramas complejas.
Al incorporar esta mirada y revelar el trazado ético-estético de la vida cotidiana de la población diferenciada, es posible apreciar la simultaneidad de “capas de sentido y modos de significar” que coexisten en un mismo territorio geopolítico, desde su densidad histórico-cultural, que incorpora realidad de la cotidianeidad y lo simbólico, en sus interconexiones micro-meso-macro, como espacio social complejo.
En todo este proceso actual de cambios en el país es particularmente importante la consideración de la dimensión política, que transversaliza todos los campos de acción social e implica la elaboración de conceptos básicos y prácticas, resistentes o renovadores de las esencias del sistema socialista –formas de propiedad y gestión en la esfera socioeconómica, participación ciudadana en las decisiones claves, subjetividades emancipatorias basadas en principios de equidad y justicia social, entre otras.
De hecho, la agudización de contradicciones sociales, de visiones contrapuestas, de infusión de imaginarios externos a las posibilidades de desarrollo real, en condiciones extremas como las actuales, marcadas por pandemias, bloqueos, retraso de visión y desajustes de políticas internas, constituyen factores de desintegración social que han podido tener momentos explosivos.
La apertura de canales amplios de comunicación y retroacción sobre las problemáticas sociales sentidas por diversos segmentos de la población, es una tarea urgente y de imprescindible actualidad.
De manera que, si se generan nuevas posibilidades organizativas, los procesos de centralización y de ordenamiento burocrático pre-existentes podrían ser revertidos en el plano territorial-nacional desde renovaciones significativas de las instituciones sociales, desde el gobierno popular y las organizaciones sociales.

Desafíos de la autogestión social
En el diálogo se expresa un interjuego dialéctico consenso–disenso, siempre orientado a compartir posicionamientos y proyecciones aportadoras a la integración y solidaridad social. Foto: Archivo IPS
El tema de la subjetividad social y las prácticas cotidianas, asociadas a los nuevos marcos de organización de la autogestión local-social, plantea un reto importante desde lo teórico y práctico, desde sus implicaciones para el tejido social y las formas de participación social ciudadana, así como para la articulación entre formas socioeconómicas diversas, los órganos del Estado y la democracia participativa y protagónica de la población.
La autogestión social es una de las manifestaciones más importantes, que se expresa a través de diferentes formas y mecanismos del autogobierno local-nacional; también, en un plano más amplio, implica la articulación entre autogobierno popular y las instituciones y espacios sociales. Por tanto, es una forma de expresión de la articulación (gramsciana) entre sociedad civil y sociedad política, como articulación compleja entre Estado y relaciones sociales (incluidas las económicas).
La profundización en procesos de deliberación sistemática sobre la realidad local-nacional, de concertación de visiones y posicionamientos desde las realidades de vida de los diversos segmentos sociales, potenciaría el manejo de sus recursos y opciones de desarrollo, con mayor espacio a la autoorganización social interconectada a la gestión de gobierno popular.
“El reconocimiento respetuoso del otro debe constituir, al mismo tiempo, fundamento, condición y resultado del diálogo.”
La sociedad puede profundizar en procesos de concertación y diálogo social inclusivo. El intercambio que se produce en el diálogo no debe ser un mero ejercicio intelectual, sin trascendencia más allá del momento dialógico; por el contrario, debe conducir, desde el compromiso, a la transformación, así sea individual, grupal o social. El reconocimiento respetuoso del otro debe constituir, al mismo tiempo, fundamento, condición y resultado del diálogo.
Esto vale tanto para la dirección sociopolítica como para los ciudadanos individuales o asociados, en aras de la configuración de una sociedad socialista democrática y sostenible.
El paradigma de la educación popular –hoy reconocida por el gobierno del país como una fórmula incluyente y socializadora desde las necesidades e intereses sociales diversos– puede ser una fórmula generalizadora de concertaciones sociales.
El pedagogo brasileño Paulo Freire (1921-1997), abanderado de esta corriente, caracterizó el diálogo auténtico como un intercambio comunicativo crítico-reflexivo-constructor de conocimiento y autorreconocimiento de sí y de los otros; además, impregnado de un sentido ético y transformador.
La idea de reinvención –en Freire– sintetiza la esencia transformadora del diálogo: facilita, por una parte, interpretar, significar, decir, expresar y, por la otra, resolver, generar respuestas y poner en la práctica acciones alternativas. Ello supone, además, situar el punto de partida de la deliberación y expresión integral en los sujetos mismos de la actividad.
Las precisiones antes referidas delimitan el tipo de diálogo al que se puede aspirar ante las urgencias de integración e iniciativas que demandan nuestras realidades sociales. En síntesis, en el diálogo se expresa un interjuego dialéctico consenso-disenso, siempre orientado a compartir posicionamientos y proyecciones aportadoras a la integración y solidaridad social.
Esta proyección debe ir unida a un ejercicio transparente y diáfano del poder desde todas sus instancias, accesible al ciudadano común y las organizaciones sociales, que haga posible la eficacia de instrumentos de control popular a todos los niveles de la sociedad.
La transparencia ética y los mecanismos de participación ciudadana y de control popular omnipresentes hacen posible la sintonía en las propuestas concertadas entre segmentos poblacionales, organizaciones y dirigentes a todos los niveles de la sociedad. Constituyen las bases sólidas –proclamadas desde diversos documentos oficiales del período revolucionario, pero más difícil de concretar en las prácticas cotidianas– de la construcción innovadora del tejido social, encaminado a un futuro de “progreso, democrático y sostenible”. (2022)

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El sujeto que necesitamos

El espacio que habitamos ha estado marcado durante más de sesenta años por la impronta de una revolución. Este fenómeno ha permeado todas las esferas de la sociedad, de modo que lo que se espera en un ámbito así es que los individuos actuantes en él sean revolucionarios.
Debido a ello, en el principio se pretendió forjar el «hombre nuevo», un sujeto que acogiera todas las señas de quien construye una sociedad desconocida hasta entonces. Pero esto se asumió desde presupuestos principalmente ideológicos y con una dirección burocrática que muchas veces contravenía lo que se procuraba.
No se realizó desde una generosa y profunda formación humanista de valores que gradualmente se enraizaran como convicciones para la actuación. Antes bien se concibió como un intenso adoctrinamiento despersonalizado y dogmático, donde el discurso importaba más que la acción práctica. Consecuentemente, se premió más la obediencia y disciplina formales que la actitud consciente.
¿Cuántos de nuestros conciudadanos no proclamaron por años el propósito de ser «como el Che» (modelo de alta exigencia ética) y luego enrumbaron por sendas totalmente opuestas y devinieron individuos antisociales que refutaban tal objetivo? La aparición de conductas negativas que se han desarrollado en el país, denunciada por el entonces primer secretario del Partido, Raúl Castro —en su discurso ante la Asamblea Nacional el 7 de julio de 2013—, es muestra fehaciente del fracaso.
Los valores se forman desde la actuación sensible y consciente, así como en el más desprejuiciado y abierto humanismo. La decencia, la honestidad, la honradez, la sinceridad, la sensibilidad, la solidaridad, la participación, la responsabilidad, la productividad, la cooperación, etc. no son de izquierda ni de derecha, sino de lo más enraizadamente humano. No son lemas ideológicos, sino modos de ser debidamente interiorizados.
A pesar de lo dicho, vivimos rodeados de seres que se autoproclaman revolucionarios aun cuando su actuación se aleje notablemente de lo que presupone tal calificativo. Se presume que un revolucionario sea alguien que continua y denodadamente luche por mejorar las condiciones en que vive, por cambiar los nudos que impiden un avance sistémico incesante y, a la vez, por mejorarse a sí mismo a través de su aportación.
(Foto: GTRES)
Muchos de los que se autodenominan así, son personas que básicamente se atienen a cumplir órdenes incondicionalmente, repetir postulados recibidos y mantener una conducta según lo estipulado por quienes marcan la pauta del proceso llamado Revolución.
Por lo general, no estudian la vida, no se inspiran en las vicisitudes de su entorno y de sus conciudadanos para trazarse nuevos propósitos y formas de actuación. Los impulsa su concepto del deber y no el verdadero ser. Es esto lo que conduce a un estatismo frustrante e improductivo. El país está necesitado de sujetos activos, ampliamente informados, atentos al fluir de la vida, con un pensamiento crítico, que sientan la necesidad de transformar el estado de cosas hacia una permanente superación.
El espíritu de transformación —y consecuentemente de auto-transformación— es principal. No se puede ser un mero perceptor o receptor de lo que acontece. Hay que involucrarse generadoramente. No se trata de cambiar solo para dar muestras de que algo se mueve. Se trata de ir a tono con el contexto y las exigencias de los tiempos y los seres humanos que transitan por ellos, para crear las condiciones de existencia donde mayoritariamente estos se puedan desarrollar satisfactoria y armónicamente.
Una sociedad que aspira a un modo de vida altamente cívico y próspero, demanda seres que tengan la voluntad de hacer lo posible para lograrlo, siempre pensando que no se puede postergar la vida. Ella es nuestro patrimonio mayor y es único e irrepetible. Hay que empezar a alcanzar lo ansiado desde hoy. De ahí la constancia indetenible del denuedo exigido.
Por esto es tan necesario el sujeto activo. Según mi parecer, este no debe semejar a un soldado que se limita a cumplir órdenes. Antes bien, debe ser un creador que, a partir de su conocimiento e información, así como de su involucramiento con el medio, comporte una constante intervención que lo lleve a obrar con opiniones y acciones en la evolución de su entorno. Ello implica, principalmente, una vocación humanista, un espíritu crítico, una inclinación meliorativa, en sentimiento cooperativo, una responsabilidad participativa, una postura cívica, así como una voluntad emprendedora.
Es  muy necesario el desarrollo de una conciencia crítica, pues el análisis sensato, la indagación constante y la inconformidad con los postulados osificados, son premisas para cualquier transformación. No obstante, a la vez, es imprescindible una postura activa en la búsqueda de solventar aquello que se critica.
Esto hace necesario que tal sujeto esté sensibilizado con los asuntos de sus conciudadanos y que sienta la responsabilidad de hacer, no solo por él mismo, sino por los otros. Se supone que, si cada cual asume esta actitud, pues la solidaridad y la armonía desplazarían a la indiferencia y el desdén típicos de la mentalidad gregaria que se guía por lo establecido. Al tener esa postura, consciente y activa, este sujeto estará apercibido de que las instituciones que los hombres crean para organizar y orientar a la sociedad solo los representan y a ellos deben responder.
Esto quiere decir que dichos sujetos tendrán una conducta vigilante para evitar que el estado y sus instituciones devoren a sus ciudadanos y lograr que los derechos e intereses de estos prevalezcan. Solo con tal actitud alerta se puede vencer cualquier situación de burocratismo autoritario, castrante e infuncional respecto a lo que necesitan y buscan los individuos.
(Foto: GTRES)
Para que ello se logre, se requiere un alto sentido de responsabilidad ciudadana, así como las condiciones que estimulen la actuación de ese tipo de individuo, antes que frenarlo, en circunstancias que incentiven su iniciativa y actividad transformadora.
Tal sentido de responsabilidad significa que los sujetos deben estar imbuidos de que es necesario que cada cual haga su parte y que ningún logro material o espiritual puede concretarse si no estamos convencidos y decididos a alcanzarlo. La libertad, la prosperidad, la democracia, la urbanidad armónica, solo se alcanzan si primero existen como determinación en nuestro fuero interno, que es quien dirige nuestro proceder.
La indiferencia a tomar partido, el temor a expresar lo que se piensa y la contención a actuar por iniciativa propia, solo derivan de espíritus ignorantes, domesticados y sin altos propósitos en su existencia. Hacen falta individuos atrevidos, que se arriesguen para obtener algo mejor, que quieran hacer su vida y no que esperen porque alguien se la diseñe.
En esto la autoestima es fundamental, pues si los individuos no tienen conciencia de lo que merecen ser, ni actúan a la altura de los tiempos por los que transita la humanidad, nada lograrán. Es necesario que vean su existencia como una creación a partir de sus deseos y aspiraciones, únicamente posible mediante su voluntad y desempeño. Porque la vida humana no es solo una realización biológica sino, sobre todo, una cultural y espiritual, lo que da preeminencia a la disposición del sujeto.
Es imprescindible desterrar el nefasto espíritu de masa, materia informe y manipulable, ente abúlico que solo sigue los impulsos de una fuerza externa superior. Debe sustituirse por el de un sujeto actuante, alguien que dialoga, concierta y actúa con sus semejantes para elevarse sobre las vicisitudes, carencias y limitaciones hacia su realización plena.
Tal vez esto parezca platónico, pero no lo es. Se necesita la voluntad que abra oportunidades y cree el contexto propicio para que germine un sujeto activo. En fin, más que el seguidor entusiasta de una idea que lo lleve a portarla como insignia permanente de identificación («revolucionario»), el país necesita de ciudadanos conscientes, sensibles, activos y escrupulosamente cívicos.

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Movimiento por la Paz- MPDL- apoya desarrollo comunitario cubano

Desde 1993 esta oenegé desarrolla proyectos en Cuba que contribuyen al desarrollo comunitario y del sector agropecuario.
Foto: Tomada de Facebook

La Habana, 9 feb.- El apoyo a la producción de mascarillas quirúrgicas destinadas al personal sanitario de servicio en zona roja, la promoción de un concurso de fotografía acerca de la cultura de paz y acciones de sensibilización ambiental en comunidades de la capital cubana distinguen el quehacer actual del Movimiento por la Paz en Cuba.
Desde su página de Facebook, la oenegé también conocida por las siglas MPDL, reseñó la visita de sus representantes en la isla, el pasado 5 de febrero, a la Finca Vista Hermosa, junto a activistas ambientales de la Casa del niño y la niña de Centro Habana.
Ese recorrido forma parte de las iniciativas para la sensibilización ambiental de grupos y comunidades de la nación caribeña, con el apoyo de la Diputación de Granada, España, y la coordinación del Movimiento por la Paz, indicó el post.
Asimismo, a inicios del presente mes, otra publicación en dicha red social invitó a adolescentes y jóvenes del municipio Regla, en La Habana, a participar en el concurso de fotografía dedicado a la cultura de paz, una de las acciones del proyecto de cooperación internacional “Reglarizarte”, financiado por la Unión Europea y el Fondo Andaluz de Municipios para la Solidaridad Internacional (FAMSI).
Organizado por el MPDL, de conjunto con la Dirección Municipal de Cultura de Regla y el Centro experimental de las artes visuales Antonio Canet, ese certamen busca visibilizar, mediante fotografías, expresiones de equidad de género, problemas y soluciones medioambientales en la comunidad, inclusión social/accesibilidad, diversidad e inclusión LGTBI, indican las bases del concurso.
Aportes a la protección anticovid
El pasado 11 de enero, la oenegé resaltó en Facebook su contribución a la producción de equipos de protección individual en Cuba, “sustituyendo importaciones, apostando por el desarrollo local y las alianzas público-privadas”.
La instalación y puesta en marcha de la línea de producción de mascarillas quirúrgicas, destinadas al personal sanitario de servicio en la zona roja, constituye uno de los logros del proyecto Tejiendo alianzas entre la Sociedad Civil Europea y las Sociedades Científicas Cubanas de la Salud para el enfrentamiento a la covid.
“El resultado que hoy compartimos ha sido posible gracias a las alianzas entre la Sociedad Cubana de Higiene y Epidemiología, la Sociedad Cubana de Bioingeniería, el Centro de Neurociencias de Cuba y la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (Semergen); de conjunto con el gobierno de La Habana, el Ministerio de Salud Pública de Cuba y trabajadores por cuenta propia”, explicó la oenegé.
Durante el pasado año, la organización también brindó apoyos a la investigación y la innovación para mejorar la respuesta médica a la epidemia de covid-19 en Cuba, además de reducir la expansión del SARS-CoV-2 entre la población nacional, haciendo énfasis en los trabajadores del sector de la salud como colectivo más expuesto a contraer el nuevo coronavirus.
Otros proyectos en La Habana
Desde 2021, la oenegé impulsa la transformación de la movilidad urbana en la capital del país, apostando por el transporte público accesible y ecológico. En tal sentido, los avances del Plan de Movilidad Ciclista del Centro Histórico de La Habana cuentan con el apoyo del Movimiento por la Paz y del Ayuntamiento de Barcelona.
De igual manera, una cápsula audiovisual estrenada el 28 de enero de 2022 en la página de Facebook del MPLD-Cuba documenta las acciones de capacitación promovidas por la oenegé, dirigidas a la implementación de sistemas integrados y articulados para la producción agropecuaria en el ámbito de la agricultura urbana, suburbana y familiar de La Habana.
Ese material resalta la importancia de la formación participativa y muestra el fortalecimiento de las capacidades de agricultores, agricultoras, cooperativistas y personas que laboran en fincas para la puesta en práctica de conocimientos sobre agroecología, producción de abono orgánico, uso del agua, entre otros.
La iniciativa de cooperación cuenta con la participación de representantes de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales, así como de la Asociación Cubana de Protección Animal, y recibe el financiamiento de Generalitat Valenciana.
MPLD se define como una organización independiente, laica y progresista con casi cuatro décadas de labor enfocada en el cumplimiento de los derechos humanos, la gobernabilidad democrática, la igualdad y la solidaridad entre las personas y los pueblos. (2022)

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Observatorio social creativo promueve participación ciudadana en Cuba

Esta iniciativa visibiliza la producción audiovisual realizada durante 20 años por el Proyecto Palomas que aborda temas como las desigualdades y las violencias de género en Cuba.
Foto: Tomada de Telegram

La Habana, 13 ene.- El Observatorio Social Creativo, una iniciativa multilateral, se propone convertirse en un recurso de participación activa y ciudadana mediante el empleo de un canal de Telegram para promover conocimientos e intercambios acerca de realidades cubanas.
Esta propuesta surge por la alianza entre el Proyecto Palomas, Casa Productora de Audiovisuales para el activismo social, y el Centro Félix Varela, junto a la oenegé Care Internacional en Cuba, la Embajada de Canadá en Cuba, la Agencia Suiza para el Desarrollo y la Cooperación (Cosude) y el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic).
El chat del observatorio busca estimular, desde el debate público en torno a las realidades locales, acciones a favor de la integralidad y la efectividad en la prevención y atención a manifestaciones de discriminación hacia las mujeres, los hombres, las niñas y los niños en el contexto de dos pandemias: la covid-19 y las desigualdades de género.
La iniciativa también tiene entre sus metas identificar, investigar y comunicar diversos comportamientos sociales que necesitan una respuesta resiliente; visibilizar diferentes historias de vida, sistematizar la actualidad informativa de los sectores más vulnerados de la sociedad, así como acompañar procesos emergentes de las diferentes realidades sociales.
Según sus promotores, el Observatorio Social Creativo “es un lugar donde se encuentran recursos psicosociales para emprender proyectos personales”.
El inicio
A partir de su lanzamiento, el pasado 29 de noviembre, el canal presenta contenidos que convoquen a los conocimientos y las prácticas validadas desde las diferentes ciencias mediante un ejercicio transdisciplinario, interseccional y holístico.
A la vez, sus creadoras y creadores conciben el espacio virtual como un ámbito comunicacional donde las personas expresen sus deseos de vindicaciones y reivindicaciones en sus espacios privados y públicos.
Según se dio a conocer, los resultados de este ejercicio plural y comprometido se ofrecerán al personal decisor del Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres (PAM), como acto de civismo hacia el proyecto nación.
Según expresó en la introducción Sergio Cabrera, coordinador general de Palomas, este observatorio se propone seguir los pasos desandados por esa productora audiovisual durante 20 años y acompañar todo tipo de desigualdades y violencias de género relacionadas con la edad, el color de la piel, la situación de discapacidad física o intelectual, el origen territorial y las masculinidades diversas, entre otras.
Se trata, profundizó, no solo de denunciar esas realidades, sino también de poner ese conocimiento a disposición de quienes se encuentran en puestos de toma de decisiones, para “juntos poder construir esa necesaria resiliencia”, ser voz de quienes no la tienen para que “se les den posibilidades de poder caminar”.
En acción
El Observatorio Social Creativo presenta entre sus contenidos videos promocionales de un audiovisual en producción del Proyecto Palomas, titulado Mujeres sobrevivientes de dos pandemias: covid-19 y desigualdades de género.
Acompañada por el Centro Félix Varela, la Embajada de Canadá, Care Internacional en Cuba, Cosude y el Icaic, esa obra sostiene las acciones del observatorio para contribuir a promover el debate público.
Como parte de su ejercicio para promover la participación, en el canal se publicaron mensajes que llaman a la reflexión y a expresarse sobre al anteproyecto del Código de las Familias por las vías correspondientes, teniendo en cuenta el derecho de toda persona en el ámbito familiar a que se respete el libre desarrollo de su personalidad, su intimidad y su proyecto de vida personal y familiar.
Por su importancia, se compartió el texto de la Estrategia Integral de Prevención y Atención a la Violencia de Género y en el Escenario Familiar, que fue publicada en la Gaceta Oficial de la República.
Igualmente, se reiteró adónde acudir en caso de violencia en condiciones de aislamiento: las direcciones electrónicas y teléfonos de la Fiscalía General de la República, la Federación de Mujeres Cubanas, el Centro Nacional de Educación Sexual, el Proyecto Palomas, el Centro Oscar Arnulfo Romero, el Centro Cristiano de Reflexión y Diálogo y el Psicogrupo Diverso para personas LGBTIQ+.
A su vez, las personas pueden comunicarse con la Línea confidencial 103 y realizar consultas relacionadas con la salud mental y la violencia de género, con la Policía Nacional Revolucionaria (106, línea para urgencias), así como con los servicios de salud sexual y reproductiva que se mantienen activos en policlínicos y hospitales.
Como parte de su labor de comunicación, el observatorio compartió el audiovisual Accesibilidad de las personas mayores al mundo digital, de la serie La Vejez, imagen de dignidad, fruto de la colaboración entre el Programa Integral de Envejecimiento Saludable en el municipio Plaza de la Revolución (PIES Plaza) y el Proyecto Palomas.
Según comentó en el canal Gabriela Orihuela, el espacio creativo “es un momento de conformación conjunta y creo que vale la pena lograr la participación, no solo con este tema, sino en todos aquellos que deberían ser priorizados y este es uno de ellos”.
A los intercambios mediante Telegram se han unido personas de la Oficina de Cultura Comunitaria de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, del Instituto de Filosofía, de las universidades de Matanzas y de Holguín, así como otras desde Camagüey y La Habana. (2022)

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Inxilio ciudadano y diálogo nacional

Casi la quinta parte de los cubanos y cubanas vive en la emigración. La mayoría de ellos se reconoce como exiliados, tanto por sus motivaciones políticas como por el trato discriminatorio que reciben del gobierno; en particular, la prohibición de participar en la vida económica, social y política de la Isla, lo que desconoce su cualidad de ciudadanos cubanos.
Existe, sin embargo, otra parte sustancial de la población que vive en el archipiélago y tampoco participa cívica y políticamente como quisiera y debiera; muchos ni siquiera lo intentan. A ese sector es al que denomino inxilio ciudadano.
Cuando se levantan voces que claman por un diálogo nacional incluyente, que permita discutir y resolver los acuciantes problemas de la nación, es llamativa la falta de participación de amplios sectores sociales en esta lucha crucial. ¿Será que no existe una voluntad mayoritaria sobre la necesidad de convocarlo y basta con el remedo de diálogo que organiza el gobierno con grupos de sus parciales? ¿O será que para la mayoría apenas comienza el proceso de resurgir del inxilio ciudadano en que vive?
-I-
Aristóteles dejó sentado que «el hombre es un animal político», en alusión a los derechos y deberes de todos los ciudadanos griegos de participar en el gobierno de sus respectivas ciudades-Estado (polis). Este principio ha constituido la quintaesencia de la democracia, en correspondencia con su carácter de clase (esclavista, feudal, burguesa, obrera).
Las revoluciones y las profundas reformas democrático-burguesas que destruyeron el Feudalismo y crearon las modernas naciones capitalistas en Europa, América y Asia; elevaron los derechos políticos de los ciudadanos —de expresión, imprenta, elegir y ser elegidos por el voto individual, etc.— a la categoría de derechos humanos universales.
La lucha incesante de los trabajadores y sectores marginados por hacer realidad estas conquistas ante gobiernos elitistas y soberbios, ha dado lugar a la actual legislación sobre los derechos humanos, enriquecida luego con el añadido de los de segunda (económico-sociales) y tercera generación (diversidad).
Rebeliones, manifestaciones callejeras, huelgas, cartas de demandas, movimientos sociales, partidos políticos, campañas electorales, ascenso y entronización de líderes populares; son vías de participación política utilizadas por sectores populares en el mundo moderno. Nunca el enajenante inxilio en una supuesta zona de confort personal (casa, familia, amigos) y el olvido/rechazo del deber de luchar por sus derechos conculcados, han sido atributos de los ciudadanos que claman por cambios políticos.

Para hacer realidad los principios de «Igualdad, Libertad, Fraternidad» —transformados por la reacción burguesa-terrateniente en libertad de explotar a los trabajadores y el resto del mundo—, surgió y se desarrolló el movimiento socialista. La propia Revolución de Octubre se hizo bajo la consigna: «¡Todo el poder a los soviets!», no al Partido Bolchevique.
La constitución del estado burocrático en la URSS fue un proceso complejo y gradual de sustitución del poder de los órganos de autogobierno de obreros, campesinos y soldados, por burócratas del PCUS y el Estado soviético, quienes lograron neutralizar y aplastar los mecanismos democráticos populares y sustituirlos por sus instrumentos amañados para eternizarse en el poder.  Con cada limitación sobre el control obrero y la crítica revolucionaria, la revolución proletaria fue cediendo paso a la contrarrevolución burocrática.
En el ejercicio del poder burocrático socialista se torna vital la cuestión de quiénes ejercen la participación a plenitud: funcionarios, expertos o ciudadanos. La experiencia histórica del «socialismo real» muestra que, mientras las tesis de los funcionarios de alto rango se transforman en orientaciones para la mayoría; los expertos son convocados únicamente cuando se requieren sus conocimientos, pero, por lo general, sus conclusiones son engavetadas y tenidas en cuenta solo si los cuadros superiores lo estiman conveniente.
Por último, los ciudadanos simples tienen escasas posibilidades reales de participar eficazmente, pues sus opiniones son ignoradas o recogidas para engrosar estadísticas. En el mejor de los casos, son recepcionadas y luego respondidas casi siempre mediante explicaciones que rechazan lo planteado.
La alta burocracia socialista sabe que los enemigos mortales de su hegemonía son la libertad de expresión e información y el control obrero; de ahí que los enfrente resueltamente por métodos cada vez más sofisticados, falaces y truculentos. Para ella, el pueblo existe como mayoría silenciosa/ruidosa, cuyas opiniones pueden ser loables siempre que vengan llenas de agradecimiento y lealtad; de lo contrario, son fastidiosas y solo se canalizan debidamente por las vías establecidas, en el momento y lugar adecuados.
Con el decursar de tal estilo de gobernanza, la ciudadanía es sometida a un proceso de castración de su espíritu cívico-político, carácter crítico y hábito de pensar por sí misma. En tanto, los burócratas hegemonizantes la entretienen, conduciéndola de una tarea en otra, como las hormigas pastoras a las bibijaguas.
En el afán de perpetuar su hegemonía, la burocracia empoderada minimiza el valor de la participación crítica de los trabajadores mediante un discurso híper optimista, que suele ocultar sus yerros con el fin de sostener vivas las expectativas de mejoramiento social a partir de prometer transformaciones que luego no son aplicadas, o se tergiversan durante su puesta en práctica.
El pueblo existe como mayoría silenciosa/ruidosa, cuyas opiniones pueden ser loables siempre que vengan llenas de agradecimiento y lealtad. (Foto: ACN)
-II-
Hace un tiempo apunté que el socialismo cubano:

[…] también requiere socializar los sueños pues los seres humanos se mueven, ante todo, por las expectativas de prosperar y el socialismo necesita, como ningún otro sistema, la participación activa de la mayoría de los ciudadanos en los procesos sociales, económicos y políticos. Los actores principales de la transición son los trabajadores conscientes y sus familias, no los burócratas satisfechos con su alter ego social: la muchedumbre de exiliados internos. Esos que no se quejan de nada porque ya se sienten exiliados de la Revolución desde hace rato y, en el peor de los casos, solo piensan en irse allende los mares.

Ese inxilio cívico-político resulta contraproducente, mucho más en la actualidad, cuando la participación ciudadana como alternativa para superar la obsoleta representación tradicional —asambleas del Poder Popular, elecciones parciales cada cuatro años, convocatorias a debates multitudinarios devenidos catarsis colectivas— se torna un enfrentamiento esencial en la lucha de clases entre los sectores empoderados de la burocracia y el resto del pueblo. 
Para lograr un diálogo nacional es necesario que la ciudadanía exprese sus opiniones políticas con mayor énfasis y eficacia. No basta con la lucha ideológica sostenida en el ciberespacio entre los que pretenden eternizar el actual modelo socialista estatista/burocrático, los que desean reformarlo para hacerlo verdaderamente democrático y participativo, o los que procuran destruirlo hasta que no queden rastros de la Revolución Cubana.
Superar el inxilio ciudadano en pos de transformar para bien de las mayorías el estado de cosas actual, es un imperativo de estos tiempos y del futuro de Cuba. El empoderamiento de los componentes de la sociedad civil es vía ineludible para vislumbrar un diálogo entre compatriotas que piensan diferente, sin compromisos ni ataduras a las exigencias de ninguna potencia extranjera.
Cuando la crisis de los partidos políticos se vuelve un fenómeno generalizado ante actores surgidos y promovidos desde la sociedad civil, es impostergable que los cubanos y cubanas se organicen para defender y conquistar sus derechos. Sin interlocutores reconocibles el gobierno no cederá a la realización de un verdadero diálogo nacional, pero debe admitir el derecho de los actores de la sociedad civil a organizarse libres de ataduras estatistas/burocráticas.
Es imprescindible que los ciudadanos y ciudadanas que permanecen en un inxilio pierdan el miedo a salir del closet político en que se han dejado acorralar, y se arriesguen a expresarse con libertad en los diferentes espacios del país, tanto digitales como físicos: centros de trabajo, organizaciones sociales, calles, plazas, redes sociales…
Superar la postración política en que vive y muere la mayoría de la ciudadanía, no es una tarea para las nuevas generaciones, sino para todas las que convivimos en la Cuba de hoy. Solo con la contribución de todos y todas a un diálogo nacional inclusivo, nuestra niñez y juventud podrán forjar sus proyectos de vida en una patria digna, próspera y sostenible, que sus padres les entregarán de pie.

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