HAVANA CLIMA

Palacio Presidencial

Así se combatió dentro del Palacio Presidencial 

«El 11 de marzo de 1957, víspera del ataque al Palacio Presidencial, recibí la orden de acuartelarme en un apartamento que tenía el Directorio Revolucionario en la calle 21 y 24, en el Vedado».
Estas palabras pertenecen al entonces teniente coronel Alfonso Zúñiga, —ya fallecido—, quien logró entrar en la guarida del tirano Fulgencio Batista junto a un grupo de valerosos jóvenes combatientes del Directorio Revolucionario.
En marzo  de 1977, Zúñiga ofreció a Granma el siguiente testimonio de su participación en aquella heroica acción revolucionaria que ahora ofrecemos a nuestros lectores:
«En el acuartelamiento se encontraban varios compañeros que participarían en el ataque a Palacio. Allí había varios avisos pegados en las paredes en donde podía leerse: Silencio, Camine descalzo, Lea, no converse.

Recuerda Zuñiga que: Foto: Arnaldo Santos

«Era necesario caminar sobre unas colchonetas que había en el suelo, para evitar hacer ruidos, ya que no se sabía quiénes vivían en el apartamento de enfrente. Allí se tomaron todas esas precauciones.
«Conmigo estaban en el apartamento Carlos Gutiérrez  Menoyo. Menelao Mora, que eran dos de las figuras más conocidas, y el resto de los compañeros hasta alcanzar la cifra de unos 25 a 30.
«A mí me dieron un M•3, y Carlos Gutiérrez, que también llevaba otro, me enseñó a manipularlo. Muchos desconocíamos el manejo de las armas. Aquellos dos M-3 eran los únicos de que disponíamos.
«Recuerdo que había un compañero muy joven que se llamaba Adolfo Delgado. Nosotros le decíamos cariñosamente Adolfito. A este compañero le enseñé a manejar el M-1 que le dieron, pues con anterioridad practiqué tiro en la Universidad y conocía bien esa arma. En cambio, Carlos Gutiérrez me tuvo que enseñar a quitarle el seguro al M-3.

“El 11 de marzo de 1957, víspera del ataque al Palacio Presidencial, recibí la orden de acuartelarme en un apartamento que tenía el Directorio Revolucionario en la calle 21 y 24, en el Vedado”. Foto: Archivo Foto: Archivo de Granma

«El día 12 por la noche hubo una pequeña alarma en el apartamento de los bajos, donde estaba acuartelado otro grupo, pues se pensó atacar al atardecer, ya que se había escuchado por el radio receptor que captaba la frecuencia de la policía, que Batista se encontraba en Palacio. La idea se rechazó porque tendría que realizarse de noche, con todos los inconvenientes que ello traería.
«De día la acción sería más favorable».
EL DIA DEL ATAQUE
Llega el día 13. Los momentos son de tensión. El compañero Zúñiga recuerda:
«Bajando de dos en dos, los compañeros transportaron las armas envueltas en colchonetas, hasta el camión Fast Delivery, y se quedaban en su interior. Afuera, fingiendo que limpiaba el camión con una gamuza, se encontraba el chofer, que era Amado Silveriño, acompañado de otro que creo se trataba de Tony Castell.
Este vigilaba los movimientos de los vecinos de la cuadra, al mismo tiempo que les indicaba a los compañeros cuándo debían subir al camión.

El camión de la Fast Delivery S.A. chapa 362-732, lo conducía Amado Silveriño. Cerca de cuarenta y dos jóvenes combatientes se apretujaban en su interior. Después del asalto permaneció un tiempo en el Buró de Investigaciones. Foto: Archivo de Granma

«Me tocó llevar uno de esos paquetes con armas. La operación de montar en el camión duró aproximadamente una hora porque teníamos que bajar por una escalera, que no era la principal y tomar las debidas precauciones al descender con esos paquetes.
RUMBO A PALACIO
«Salimos hacia Palacio precedidos por una máquina en la que viajaban Carlos Gutiérrez Menoyo, y otros compañeros. Detrás iba otro carro con Faure, y el comando de retaguardia. Lo más significativo de ese viaje que nosotros recordamos es la actitud de los hombres que allí viajaban.
«Tenían un extraordinario optimismo, gran fe en la victoria. Sabían perfectamente la importancia de la acción en la que tomarían parte y donde pondrían en juego sus vidas. Sin embargo, en todo momento se mantuvo aquel entusiasmo, aquella alegría, dentro del camión…
«Hubo dos momentos de tensión en el viaje. El primero fue cuando se interpuso entre elcamión y el carro de la retaguardia —el de Faure— una perseguidora, que nos acompañó varias cuadras.
«Montamos nuestras armas y quedamos en tensión. Afortunadamente la perseguidora dobló por una calle lateral a nuestra ruta.

Panorámica del Palacio Presidencial por la parte de atrás, calle de Colón. Por allí entraron los asaltantes. Foto: Archivo de Granma

«En otra ocasión, el chofer del camión equivocó el rumbo tomando por otra calle. En el rodeo que tuvo que dar para retornar al itinerario, observamos por unas rendijas que tenía el camión, que cruzábamos por frente al periódico Tiempo en Cuba, cuyo director era el asesino y alabardero batistiano Rolando Masferrer. En la puerta podían verse policías y chivatos. Continuamos sin tropiezos.
«Recuerdo que antes de llegar a Palacio, el camión iba dando tumbos, teníamos la impresión de que estaba ponchado, en una de las gomas traseras. Realmente estaba ponchado.
LA LLEGADA
«Cuando llegamos a Palacio antes de frenar el camión, ya el tiroteo era intenso. El carro de la vanguardia, con Carlos Gutiérrez Menoyo y los demás compañeros, encargados de eliminar la posta que custodiaba !a puerta por la calle Colón, habían cumplido su misión.
«Yo iba sentado en el interior del camión sobre una de las gomas jimaguas, casi en el centro; frente a mí —hacia la parte trasera—, se apretujaban muchos compañeros. En total viajábamos alrededor de 42 hombres. Lógicamente, ellos tenían que salir primero que yo. Esto se dificultó porque llevábamos las armas y el parque.

Despacho de Batista. En primer plano su escritorio. Al fondo puede verse la puerta por la que huyó hacia la tercera planta. Por la puerta que aparece abierta en la foto, penetró el grupo revolucionario en busca del tirano unos minutos después. Foto: Archivo de Granma

«Recuerdo que llevaba, además del M-3, un chaleco de lona con 8 depósitos de 25 cápsulas; colgando del cinto, 3 granadas de mano y una pistola con tres o cuatro peines.
«Recuerdo que al bajar del camión un compañero herido estaba sentado en el piso. Manaba abundante sangre del pecho. Tuve que saltar por encima de él para poder salir.
«Lo primero que vi al bajarme fue un ómnibus que se interponía paralelamente entre el camión y la entrada de Palacio. Allí había varios compañeros parapetados que disparaban contra la posta de la guarnición militar. Avancé hacia el extremo del ómnibus y al asomarme pude observar que la entrada a Palacio no tenía problemas. Los soldados que la protegían estaban muertos o heridos. Y las puertas estaban abiertas.
«En medio de aquella balacera les grité a los compañeros que teníamos que avanzar y entrar en la guarida del tirano, Así lo hicimos, y llegamos rápidamente a un pequeño despacho. Allí los hombres se dividieron para cumplir las misiones asignadas.
«Una vez en este lugar, me di cuenta de que mi primera misión no era entrar, sino tirotear desde la calle contra la ventana que estaba cerca de la entrada. Se decía que allí radicaban las oficinas del departamento de prensa presidencial. Había que impedir una posible desinformación al pueblo de los hechos. Entonces salí y disparé casi un depósito hacia el interior del mencionado lugar.
«Cuando regresé a la arcada de la entrada —por donde había irrumpido momentos antes—, me encontré con que los soldados habían instalado en el patio una ametralladora calibre 30 que impedía con sus ráfagas la entrada a Palacio. Disparaba ráfagas largas y rasantes.
«Me parapeté detrás de una puerta. En esos instantes vi al compañero Adolfito, quien me dijo que la ametralladora no dejaba pasar a nadie hacia los pisos superiores. Las balas que rebotaban estaban a punto de alcanzarnos. Arrancaban pedazos de pared que nos golpeaban.
«Le grité: ¡Adolfito, oye, las balas que vienen de rechazo nos van a matar! ¡Tenemos que hacer algo! El me contestó que había que lanzarles una granada. Decirlo y hacerlo fue una misma cosa. Con gran decisión para lanzarla aprovechó que la ametralladora había dejado de disparar. Sentí cómo le quitaba el seguro, pero, sorpresivamente, no sé qué movimiento hizo que chocó conmigo y la granada cayó a mis pies.

La mujer herida es Emilia Guerra Brito, pasajera del ómnibus de la ruta 14 que cruzaba frente al Palacio Presidencial, guarida del tirano Fulgencio Batista, en los momentos en que se iniciaba la acción armada.  Foto: Archivo de Granma

«Reaccioné instantáneamente, la recogí y sencillamente la boté, no puedo decir que la lancé. Me quedé atónito, inmóvil durante varios segundos, mirando la trayectoria de la granada. La explosión me hizo reaccionar y me tiré al suelo. infinidad de fragmentos del piso y las paredes del patio me alcanzaron en la cara y en el resto del cuerpo. La ametralladora continuó disparando a fuego rasante.
«Cuando dejó de hacerlo —parece que para poner una cinta de balas—, le arrojé una granada. Una ensordecedora explosión sacudió todo aquello. Esta vez sí la alcancé. Cuando me incorpore, la ametralladora de trípode estaba volcada sobre las piernas de uno de los soldados que la manipulaban.
«Después, avanzamos —en la planta baja— por la derecha. Cuando llegamos a la altura de la iglesia del Angel, casi tropiezo con un soldado armado, pues nos separaban escasamente 3 ó 4 metros de distancia. El individuo se quedó paralizado. Le fui a disparar y se me encasquilló el M-3. Traté de destrabarlo y no pude. Cuando levanté la cabeza, ya el soldado casi me apuntaba con el fusil.
«Apenas tuve tiempo para protegerme detrás de una columna cuando las balas dieron en ella. Pensé que de un momento a otro avanzaría para tratar de matarme. En ese momento logré destrabar el M-3, por lo que salí disparando de donde me ocultaba. Me sorprendí al no encontrarlo. Había huido,
«Continuamos corriendo en zigzag hasta llegar a la puerta principal que da hacia la Avenida de las Misiones. Allí teníamos que converger —según lo planeado— los dos grupos que avanzábamos paralelamente por el interior de Palacio.
«Nos causó una inmensa alegría encontrarnos con los demás compañeros. Esto significaba que la planta baja estaba en nuestro poder. Alguien que no recuerdo comenzó a gritar emocionado: ;Abajo Batista!, ¡Viva la Revolución!
«Decidimos retornar al lugar por donde habíamos entrado: la puerta que está por la calle Colón. Intentamos cruzar el patio y una lluvia de balas nos hizo retroceder. De los pisos superiores nos disparaban constantemente.
«Sólo dirigiendo todo el volumen de nuestro fuego hacia los pisos superiores fue que pudimos atravesar el patio.
«Ya en la puerta que da a la calle Colón comenzamos a tirotear el segundo piso. En aquellos momentos el tiroteo no era tan intenso. Decrecía por momentos.
«Un compañero bajó y nos dijo que habían matado a casi todos los combatientes, que nos retiráramos…»
En el instante en que el compañero Zúñiga abandonaba el Palacio Presidencial —asombrosamente ileso— reclamó su ayuda un combatiente herido. Entre las balas lo llevó cargado hasta uno de los automóviles del comando de asalto.
En ese momento, Faure Chomón, a quien las balas lo habían alcanzado en la cadera y en un brazo, con gran esfuerzo, logró acercarse al auto. Entonces, Zúñiga, atravesando una cortina de fuego, escapó con ambos, y los llevó al Hospital Calixto García.

Justo en la calle Colón entre la puerta de la guarnición del Palacio Presidencial y el parque Zayas, quedó atrapado el ómnibus 1735 de la ruta 14. Foto: Bohemia

En marzo de 1976, localicé a Emilia y me dijo: “Estuve 35 días ingresada en el hospital. Recibí diez balazos: siete de ellos con entrada y salida; en los muslos, los brazos, la cabeza y el estómago. Quedé coja, pero a base de ejercicios me recuperé totalmente” Foto: Pedro Beruvides

Increíblemente el asaltante Manuel José Gómez Sartorio, logró salir ileso y pudo llegar hasta el hotel Park View, que se encuentra a pocos metros, en la calle Colón hacia el Paseo del Prado, donde se ocultó toda la noche encima de unos tubos del techo de la planta baja. Foto: Archivo de Granma

En el balcón de la habitación del 6to piso del hotel Park View, donde se hospedaban los militares estadounidenses Peter Kaorenda y Edward Butts, el primero resultó muerto por una bala perdida y el segundo fue herido por otro disparo. Foto: Archivo de Granma

Policias Foto: Archivo de Granma

Tarja que perpetua la memoria de los heroicos jóvenes combatientes del Directorio Revolucionario 13 de Marzo que asaltaron el Palacio Presidencial y de los que posteriormente fueron asesinados por la tiranía batistiana. Foto: Archivo de Granma

Leer más »

Palacio Presidencial: de joya republicana a decadente museo castrista

LA HABANA, Cuba. — En Cuba, lo que durante la República fue el Palacio Presidencial, el régimen de Fidel Castro lo convirtió en museo.
En el año 2017, la editorial Capitán San Luis, del Ministerio del Interior (MININT), publicó Refugio N° 1: De Palacio Presidencial a Museo de la Revolución,  del historiador Julio A. Martí Lambert, quien fuera durante quince años periodista de Moncada, la revista de es organismo.
El libro detalla la historia del edificio, desde su inauguración, el 31 de enero de 1920, hasta su conversión, luego de ser desechada en 1959 su función original, en el actual Museo de la Revolución, que abrió sus puertas oficialmente el 1ro de diciembre de 1976.
El libro se inicia con el capítulo “La casa de los tres quilos”,  dedicado al asalto del 13 de marzo de 1957 por miembros del Directorio Revolucionario, quienes se proponían liquidar al dictador Fulgencio Batista.
En ese capítulo, donde se describe con minuciosidad lo sucedido ese día, hay una flagrante contradicción.
Refiere Martí Lambert: “Sin dar tiempo a nada, Menoyo y sus hombres salieron del auto en una operación relámpago y a puras ráfagas de ametralladoras Thompson abatieron a los custodios, cobrando las vidas que abrieron paso a la tragedia de aquellos minutos infernales”.
Más adelante dice: “Ese combate que solo arrojó muertos por el bando revolucionario era copia al carbón del que había tenido lugar casi cuatro años antes, en el cuartel Moncada de Santiago de Cuba, el 26 de julio de 1953”.
¿Solo hubo muertos del bando revolucionario? ¿Y los custodios abatidos? ¿El autor no los considera personas?
Resultan importantes  datos, fechas y nombres que aparecen en el texto, porque los archivos de organismos e instituciones públicas están vedados a la consulta para personas no autorizadas por el régimen.
Entre estas informaciones se destacan los nombres y cargos de los gabinetes de gobierno que existieron en la República desde 1902 hasta el efímero período de gobierno de Manuel Urrutia Lleó, en los primeros meses de 1959.
También aparecen en el libro numerosas fotos que ilustran el contenido y aspectos de interés general.
El asunto abordado en el libro resalta por ser poco tratado por la bibliografía nacional, pero el lenguaje panfletario que emplea el autor rebaja su calidad.
Una frase de Fidel Castro, el 8 de enero de 1959, fue significativa para el posterior destino que tendría el edificio. Durante su primera visita al edificio, dijo que “nunca le había gustado” y que habría que asignarle al Palacio “alguna función útil que desterrara para siempre de la memoria popular la representación nefasta que le habían dibujado sus viejos  moradores”.
El nuevo lugar escogido como sede del gobierno revolucionario fue la gigantesca edificación construida en la Plaza Cívica (hoy Plaza de la Revolución) destinada al Palacio de Justicia, el cual, con posteriores remodelaciones, abarca un área  10 veces mayor que el antiguo Palacio Presidencial. ¡El Máximo Líder y sus ansias de grandiosidad!
Numerosos epítetos burlescos dedica el autor del libro a los presidentes republicanos, sus familiares y funcionarios. Por ejemplo, a Alfredo Zayas lo llama “chino viejo” y se mofa de su carácter flemático, y a la forma de expresarse de Ramón Grau San Martín la califica como “el divino galimatías”.
Al general Francisco Tabernilla, jefe del ejército durante el régimen de Batista, lo llama Pancho Taberna, por su  afición etílica. Parece que Martí Lambert olvidó que varios altos dirigentes actuales son amantes de las bebidas alcohólicas, pero siempre de marca y calidad.
Martí Lambert solo señala defectos del periodo republicano, nunca virtudes y logros. No obstante, pese al tono panfletario y la terminología despectiva, el libro de Martí Lambert sobre el Palacio Presidencial no deja de ser valioso, sobre todo para los interesados en la historia de nuestra nación.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »
 

Contáctenos

 

Si desea contactar NoticiasCubanas.com, el portal de todas

las noticias cubanas, por favor contáctanos.

¡Estaremos felices de escucharlo!

 

Con gusto le informáremos acerca de nuestra oferta de publicidad

o algún otro requerimiento.

 

contacto@noticiascubanas.com

 

Oferta


Si deseas saber como tu sitio de noticias puede formar parte de nuestro sitio NoticiasCubanas.com, o si deseas publicidad con nosotros.

 

Por favor, póngase en contacto para mas detalles.

Estaremos felices de responder a todas tus dudas y preguntas sobre NoticiasCubanas.com. ¡La casa de todas las noticias cubanas!

contacto@noticiascubanas.com


Sobre nosotros

NoticiasCubanas.com es la casa de todas las noticias cubanas, somos un sitio conglomerado de noticias en Cuba. Nuestro objetivo es darle importantes, interesante, actuales noticias sobre Cuba, organizadas en categorías.

Nosotros no escribimos noticias, solo recolectamos noticias de varios sitios cubanos. Nosotros no somos parte, solo proveemos noticias de todas las fuentes de Cuba, y de otras partes del mundo.

Nosotros tenemos un objetivo simple, deseamos brindarle al usuario el mayor monto de noticias con calidad sobre Cuba, y la visión que tiene el mundo sobre Cuba. Nosotros no evaluamos las noticias que aparecen en nuestro sitio, tampoco no es nuestra tarea juzgar las noticias, o los sitios de las noticias.

Deseamos servir a los usuarios de internet en Cuba con un servicio de calidad. Este servicio es gratuito para todos los cubanos y todos aquellos que estén interesados en las noticias cubanas y noticias internacionales sobre Cuba.

 

Términos de uso

NoticiasCubanas.com es gratis para todas las personas, nosotros no cobramos ningún cargo por el uso del sitio de ninguna manera. Leer los artículos es completamente gratis, no existe ningún costo oculto en nuestro sitio.


Proveemos una colección de noticias cubanas, noticias internacionales sobre Cuba para cualquier persona interesada. Nuestros usuarios utilizan NoticiasCubanas.com bajo el acto de libre elección y bajo su propia Responsabilidad.

Nosotros no recolectamos ningún tipo de información de nuestros usuarios, no solicitamos ninguna dirección electrónica, número telefónico, o ningún otro tipo de dato personal.

 

Medimos el monto de tráfico que noticiasCubanas.com recibe, pero no esperamos compartir esta información con alguien, excepto nuestros socios de publicidad. Nos regimos bajo las normas Cubanas en cada cuestión legal, cualquier aspecto no clarificado aquí debe ser considerado sujeto bajo el sistema Legal de Cuba.