HAVANA CLIMA

neoconservadurismos

Neoconservadurismos religiosos en Cuba

El pasado primero de abril asistieron al programa de la televisión nacional Palabra Precisa dos representantes de iglesias cristianas para que compartieran sus opiniones acerca del proyecto de Código de las Familias, actualmente en consulta popular.  La pastora Dora Arce Valentín, de la Iglesia Presbiteriana Reformada manifestó un apoyo al espíritu del texto en general; mientras que el pastor Bárbaro Abel Marrero Castellanos, de la Convención Bautista de Cuba Occidental, mostró preocupaciones y contrariedades respecto a varios aspectos del proyecto de Código, entre ellos, la figura de la Patria Potestad que se sustituye por la responsabilidad parental, exaltando la necesidad de proteger a la familia tradicional en su composición monogámica y heterosexual.El pastor, además, se refirió a favor de que se mantuviera el castigo físico/corporal moderado como un derecho de los padres sobre los hijos y las hijas (aspecto que elimina el proyecto) y, a través de su convocatoria para velar por la continuidad de la familia biológica heterocentrada, se opuso al reconocimiento de algunos derechos, entre ellos, los relacionados a las parejas del mismo género y a la identidad de género.Manifestó que la categoría de la responsabilidad parental “menoscaba el derecho de los padres sobre los hijos”, que “la iglesia debe tener un rol de conciencia sobre la sociedad” y “ser un estímulo favorable para que la sociedad no se corrompa”. Reconoció que, a pesar de que todas las personas tienen dignidad, “eso no significa que nosotros aprobemos toda conducta o pensamiento”. También hizo un llamado a la sociedad a arrepentirse y a “dejar prácticas nocivas”.Para mayor énfasis y claridad, el pastor apuntó que el proyecto de Código “afecta sustancialmente a la familia biológica (…) al tratar de elevar a la categoría de familia esas relaciones”. Con las frases “esas relaciones” o “tipo de relación”, que reiteró durante su alocución, se refería a las relaciones homosexuales o toda aquella que no sea heterosexual, añadiendo que estas no eran “lo más saludable para esas personas”. Subrayó que el matrimonio biológico tradicional “es el ambiente ideal para desarrollar ciudadanos de bien”.Pero ¿por qué la opinión de representantes de estas vertientes religiosas debe ser considerada de manera particular en materia de derechos y de leyes? ¿por qué en la televisión nacional?Algo más que un asunto religiosoLos movimientos feministas y LGBTIQ han impulsado y modelado las agendas de los países en materia de derechos en general, y de derechos sexuales y reproductivos en particular; considerados a su vez derechos humanos por las Naciones Unidas.1Las demandas de estos movimientos han estado fuertemente vinculadas en las últimas décadas al derecho al aborto, a la libre anticoncepción, a la identidad de género, al respeto hacia las orientaciones sexuales diversas, al matrimonio igualitario y, también, a la educación sexual en las escuelas, a la laicidad de los programas de estudio y a la separación del Estado y de la Iglesia. La vía para garantizar el reconocimiento y la articulación de estas demandas ha sido mediante el Derecho y los derechos.En reacción, varios sectores religiosos se han nucleado, e incluso aliado con otros no religiosos, conformando un activismo conservador para oponerse y contrarrestar el avance de estos movimientos “desestabilizadores” del orden tradicional de la sociedad y en defensa de la moral cristiana. La vía para exigir a los Estados el cumplimiento de las peticiones que buscan frenar la “amenaza” feminista y de las personas LGBTIQ, ha sido la politización de lo religioso y que tenga, también, connotaciones en los derechos y las leyes.A este tipo de activismo y a sus programas se les llama neoconservadores (por el desarrollo de nuevas estrategias en un contexto de ascenso neoliberal) y antiderechos (porque precisamente es una reacción que se opone al reconocimiento de derechos humanos basados en la pluralidad).¿Dónde se juega la política?En tanto, los movimientos neoconservadores se autodenominan pro-vida y pro-familia, enfocados a una visión reproductivista del matrimonio heteronormado, y cuya punta de lanza política ha sido el término “ideología de género”. La expresión es una deformación de la perspectiva de género enarbolada por los movimientos feministas y de la propia categoría de género que conforman los estudios de las ciencias sociales.Fue el Cardenal Ratzinger, primero como prefecto de la Fe y luego como Papa, quien tuvo un papel relevante en la adopción del término “ideología de género” como sustituto de la expresión “cultura de la muerte” empleada por Juan Pablo II para referirse al aborto, a la anticoncepción y a la eutanasia. 2En efecto, la Congregación para la Educación Católica elaborada por el Vaticano en el 2019 plantea que el género como categoría “determina, en primer lugar, una revolución cultural e ideológica (…) y, en segundo lugar, una revolución jurídica, porque estos casos promueven derechos individuales y sociales específicos.”En la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe celebrada en 2007, se planteó que la “ideología de género” era uno de los presupuestos que debilitan y menoscaban la vida familiar, debido a que cada cual podía escoger su orientación sexual y esto provocaba “modificaciones legales que hieren gravemente la dignidad del matrimonio, el respeto al derecho a la vida y la identidad de la familiar”.En América Latina y el Caribe también han sido medulares los sectores evangélicos conservadores para la expansión de estas corrientes en donde la “ideología de género” representa la depravación del orden social tradicional y de las leyes naturales. Esta masificación es resultado de las grandes bases populares que nutren las congregaciones religiosas de tipo evangélicas, además de las alianzas con otros sectores religiosos (como el católico) y no religiosos, pero conservadores.En Cuba, las acciones de estos grupos se hicieron visibles con más notoriedad a partir del año 2018, a raíz del debate popular concerniente al anteproyecto de la Constitución cubana donde se explicitaba que el matrimonio sería la unión formalizada entre dos personas (eliminando la distinción de hombre y mujer).Las demandas de estos grupos superan, entonces, el terreno de lo religioso. El Derecho, los derechos y la ley se vuelven una de las arenas fundamentales de disputa contra la pluralidad. La llamada “ideología de género” constituye el marco político para revertir el avance de las peticiones de los movimientos feministas y LGBTIQ. Y, para ello, es de suma relevancia introducirse en los programas y políticas del Estado, incluyendo la educación, la televisión y el orden jurídico.Tensiones entre derechosUna de las fórmulas mediante las cuales los grupos neoconservadores articulan sus intenciones políticas es enunciando los derechos a la libertad religiosa, de conciencia y de expresión basados en el principio de laicidad. Los tres fueron expuestos en el programa de la televisión cubana. Sin embargo, el ejercicio de estos derechos encuentra límites en los derechos de las demás personas y colectivos, y es aquí donde se entroncan las tensiones.Es poco probable que el ejercicio de la libertad de expresión y religiosa se manifiesten de manera inocua cuando de derechos de personas homosexuales, transgénero, travestis y demás se trata, sobre todo proviniendo de sectores que se les oponen. Generalmente las expresiones referentes a estas poblaciones vienen aparejadas de estigmatizaciones, prejuicios o frases discriminatorias que configuran violencias simbólicas respecto a la imagen y dignidad de esas personas. Refuerzan imaginarios de rechazo acompañados, en ocasiones, de sentidos de miedo o pánico moral ya que, justamente, consideran que la conquista de derechos por parte de esas comunidades representa una amenaza para el orden social y las leyes naturales en sentidos de degradación o depravación moral.En el programa de marras se pudo escuchar frases como “relaciones no saludables”, “prácticas nocivas”, o expresiones que lanzaban una noción de peligro como la posible corrupción de la sociedad o de no formar “ciudadanos de bien” si llegara a reconocerse el matrimonio igualitario y la diversidad de las familias.Estos son de los primeros límites. El daño a la imagen y dignidad de personas que han sido históricamente estigmatizadas y rechazadas. La lesión a estos derechos conlleva sistemáticamente a la discriminación y daños concretos respecto, por ejemplo, al empleo, la educación, la vivienda, la integridad física y los derechos sexuales y reproductivos. La interdependencia de los derechos humanos, como principio, se pone de manifiesto con estos ejemplos.La libertad de conciencia ejercida por personas que integran estas corrientes religiosas neoconservadoras ha sido usada como estrategia para obstaculizar o impedir el acceso a la salud sexual y reproductiva. En nuestra región, es frecuente el uso de la objeción de conciencia por parte de profesionales de la salud adscriptos a estas religiones para no practicar la interrupción voluntaria del embarazo de personas que así lo requieren. La otra cara de la moneda consiste en la asistencia de personas creyentes a las clínicas o centros destinados a la realización de abortos de manera legal con el propósito de que las mujeres desistan de interrumpir sus embarazos o de que el personal médico no efectúe la interrupción.En Cuba se ha documentado en fechas muy recientes prácticas de este tipo en instalaciones públicas de salud, específicamente en la provincia de Granma, poniéndose en juego uno de los principales derechos adquiridos en beneficio de las mujeres durante los primeros años de la revolución y transgrediendo el principio de laicidad en los espacios públicos y estatales. Tolerándose, incluso, las actividades de estos grupos antiderechos en centros de salud pública. Además, investigaciones periodísticas han develado la expansión de los neoconservadurismos religiosos en la provincia de Santiago de Cuba, entorpeciendo, disuadiendo o bloqueando el derecho al aborto como un derecho sexual y reproductivo. La permisividad sin obstáculos de estas prácticas es preocupante.También lo es el aplazamiento indefinido de la Resolución 16 de 2021 del Ministerio de Educación, a partir de la cual se actualiza el programa de educación integral de la sexualidad, incluyendo un enfoque de género y abordando derechos sexuales y reproductivos en el sistema nacional de educación. El programa promueve “la igualdad de género, los derechos sexuales y reproductivos, la autonomía, la salud sexual, el bienestar psicosexual y la expresión de una sexualidad plena, segura, placentera, libre y responsable en las niñas, niños, adolescentes y jóvenes”. Hace referencia, con enfoque preventivo y transformador, al bullying escolar, al acoso escolar, a las discriminaciones expresadas como homofobia, transfobia y racismo, también a la prevención de los abusos sexuales, los embarazos adolescentes, relaciones sexuales precoces y a las violencias basadas en género.Son varias las razones que indican que el pulseo político para la implementación de la Resolución fue ganado por los grupos neoconservadores en Cuba, en detrimento de los derechos de los niños, niñas y adolescentes. Es pertinente recordar que una de las inquietudes manifestadas por el pastor Bárbaro Abel fue, precisamente, la regulación en materia de derechos de los padres sobre las hijas y los hijos y en su formación educativa. También es oportuno rememorar que, las familias adscriptas a estos sectores religiosos amenazaron con no enviar a sus niños y niñas a las escuelas si se implementaba el programa.Es evidente que la politización de la moral religiosa de estas vertientes insiste en mantener sus privilegios y en hacerlos extensivos a toda la sociedad cubana en menoscabo de los derechos—humanos—de otros. También es notorio que, aunque sus discursos, proyecciones y dinámicas vayan en contra de las políticas oficiales del Estado, sus prácticas se toleran e incluso llegan a impactar la teleaudiencia nacional.No hay que olvidar que en el debate constitucional durante el 2018, el artículo que protagonizó la discusión democrática fue el 68 referente al matrimonio igualitario. En consecuencia, se sustituyó el vocablo “personas” por “cónyuges” y el único cuerpo legal que se llevó a referéndum, de las más de cien normas jurídicas que se aprobarían en el calendario legislativo, fue el Código de las Familias.Otras preocupacionesHa sorprendido la aparición en televisión nacional de los fundamentalismos religiosos en Cuba, sobre todo porque son manifiestamente opuestos a una política estatal como el Código de Familias, pero, en un marco más amplio, son opuestos también al avance de la agenda de las mujeres respaldado en otro programa estatal como lo es el Programa Nacional de Adelanto para las Mujeres. Preocupa, además, que el pastor Bárbaro Abel, durante la transmisión del programa anunció, de forma petitoria, que las congregaciones neoconservadoras que representa tendrían dos salidas yuxtapuestas si se aprobaba el Código de las Familias tal y como se proponía: una cláusula de excepción por motivo de conciencia y que los padres tengan otras opciones para educar a sus hijos.Al día siguiente del programa, enfatizó lo dicho a través de sus redes sociales: de aprobarse el Código y de implementarse la Resolución 16/21, teniendo en cuenta el “marcado enfoque de género” de ambos instrumentos jurídicos, será significativo para los maestros cristianos que se encuentren “compelidos” a transmitir estas enseñanzas, que el estado cubano diga qué sucederá con ellos (refiriéndose a la cláusula de excepción). Por lo mismo, comunicó la posibilidad de que las familias tradicionales se vieran conflictuadas de enviar a sus hijos e hijas a las escuelas (refiriéndose a la objeción de conciencia). Todo esto con basamentos en las mencionadas libertad religiosa y libertad de conciencia.En el mismo comunicado en redes sugirió que una manera de disipar estos conflictos entre Iglesia y Estado laico es otorgándole a las familias “la opción de instruir a sus hijos en escuelas privadas o en las casas”, haciendo alusión a los países donde se ha aprobado ya el matrimonio igualitario. No obstante, acotó que, en nuestro caso eso no sería posible porque “en Cuba toda la educación es pública”. Preocupa también porque, se sabe, un largo anhelo de algunas vertientes religiosas en el país ha sido la posibilidad de rectorar un sector de la enseñanza. Y en este “juego” de presiones, poco a poco han logrado expandir y visibilizar sus agendas y demandas.Sorprende el programa también porque lograron entrar a un espacio de teledifusión masiva justo en un contexto nacional de profundos cambios socio-económicos y de alta conflictividad social y política; en donde el Estado cubano se ha mostrado impermeable con otras demandas y reclamos desde la sociedad, sin embargo, ha respondido de manera más flexible con el sector religioso fundamentalista el que a su vez cuenta con más recursos económicos y de poder, con mayor articulación organizativa nacional y trasnacional, con financiamientos no solo locales y con intereses inclinados a las derechas neoliberales y anticomunistas.Preocupa el desarrollo de sus actividades antiabortivas en localidades fundamentalmente periféricas, rurales o en provincias del oriente del país;  frente a un derecho al aborto que no se blindó en el texto constitucional, que se encontraba protegido en el antiguo Plan Nacional de la Mujer de 1997 mediante la regulación de la “atención integral psicológica y social a la mujer en los servicios de aborto” (punto 75) y que fuera lamentablemente eliminado en el nuevo Programa de Adelanto para las Mujeres de 2021. Inquieta también esta situación si tenemos en cuenta la persistencia de las altas tasas de embarazo adolescente en el país con mayor relevancia precisamente en las zonas rurales, en las provincias orientales y entre las adolescentes racializadas; territorios y poblaciones que, si no son atendidas oportunamente por políticas del Estado, lo serán cada vez más por las congregaciones cristianas y sus programas neoconservadores.***Notas: 1 La Plataforma de Acción de Beijing de 1995 es una Resolución adoptada por la ONU que constituye la agenda mundial por la igualdad de género y por los derechos de las mujeres considerados derechos humanos. Los Principios de Yogyakarta establece que los derechos relacionados a la orientación sexual y a la identidad de género son derechos humanos, aunque no es un tratado vinculante en materia jurídica internacional, se redactó con la intención de establecer principio de interpretación y aplicación en materia de Derechos humanos.2 Vaggione, J.M. (2022). “El entramado neoconservador en América Latina. La instrumentalización de la ideología de género en las democracias contemporáneas”. Las Torres de Lucca. Revista internacional de filosofía política. https://doi.org/10.5209/ltdl.79437

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¿Dónde se juega la política?

El pasado 1 de abril el programa Palabra Precisa, de la televisión estatal cubana, dio voz a una pastora y un pastor para hablar del proyecto del nuevo Código de las Familias. El proyecto se encuentra bajo consulta popular y deberá llevarse a referéndum en fecha cercana. La pastora, Dora Arce Valentín, secretaria general de la Iglesia Prebisteriana Reformada en Cuba, representó el apoyo al proyecto del Código. El pastor Bárbaro Abel Marrero Castellanos, presidente de la Convención Bautista Occidental, defendió una postura mayormente contraria a la norma propuesta, argumentada en un marco conservador de defensa a la familia biológica, contra el matrimonio igualitario y la educación en género y sexualidad.Esa emisión de Palabra Precisa es inaudita por al menos dos razones. Una, la televisión estatal no había sido hasta el momento una plataforma para dirimir asuntos en clave abiertamente religiosa, argumentando doctrinalmente políticas sobre un tema de interés colectivo. Dos, la línea representada por el pastor es contraria a la que han venido defendiendo las instituciones del gobierno —no sin contradicciones—, y los discursos en contra del interés gubernamental no llegan a la televisión estatal.El programa (re)abrió preguntas sobre el pulso fuerte de la política conservadora religiosa en el país y el impacto que tiene y puede llegar a tener; sobre la televisión estatal como plataforma comunicativa religiosa; sobre el pluralismo en la esfera pública donde se dirimen derechos; y sobre el Código de las Familias en sí mismo.El contexto, más allá de CubaEn toda América Latina y el mundo, el neoconservadurismo de base religiosa ha ganado fuerza, audiencia e impacto. Su existencia y presencia no es nueva, pero en la última década tiene más alcance y consecuencias. Son actores claves un sector del evangelismo y el catolicismo conservador.El prefijo “neo” se justifica, entre otras cosas, por las estrategias que usan para defender los “valores tradicionales” de la “familia natural” y de las sociedades. Especialmente el evangelismo despliega un fuerte activismo digital en redes sociales, y ha aumentado su presencia en medios de comunicación (públicos, estatales, privados, comunitarios, formales, informales o directamente propiedad de las iglesias). En muchos países de la región, han crecido exponencialmente las emisoras de radio y televisión de su propiedad.Entre las nuevas estrategias cuenta también su presencia más clara en el espacio público en forma de marchas, plantones, etc. Está siendo frecuente, por otra parte, su acción legal contra normas en discusión o aprobadas, y contra personas u organizaciones que defienden derechos. El neoconservadurismo religioso se activa constantemente en coyunturas legislativas: cambios constitucionales, creación o modificación de leyes, resoluciones, programas nacionales, etc. Declaraciones públicas y recolecciones de firmas son igualmente habituales.Por esas vías y otras, los neoconservadurismos religiosos defienden su voz pública y la afirman, muchas veces, apelando a las libertades de culto y expresión. Se han creado plataformas ecuménicas de sectores del evangelismo y el catolicismo para oponerse al matrimonio igualitario, la educación en género y sexualidad, la interrupción de los embarazos, la inclusión de conceptos como “autonomía progresiva” de las infancias, la reproducción asistida, la transversalización del enfoque de género en las políticas públicas, la aprobación de políticas de cuotas para asegurar paridad en la representación política, y un largo etcétera. También han sido claves en triunfos electorales como el de Bolsonaro en Brasil, y producen alianzas con gran número de candidatos presidenciales, como Bukele en El Salvador o el recién electo Rodrigo Chávez en Costa Rica. Figuras neoconservadoras religiosas cada vez ocupan más escaños políticos en distintos niveles, crean más canales de influencia en los aparatos políticos y persisten y amplían su voz en plataformas internacionales como la Organización de Estados Americanos.Hacia abajo, traman sólidas comunidades de fe donde cada integrante es un “guerrero espiritual”. La idea de que la iglesia debe llevar la guerra espiritual contra las “fuerzas malignas del género” o “la ideología de género devastadora”, es parte de la identidad de muchas congregaciones de este perfil. Ellas se ensamblan con el conservadurismo machista no necesariamente religioso, y se oponen a las comunidades de fe defensoras de los derechos humanos y a los activismos feministas y LGTBIQ+.La pregunta de cómo producen sus bases puede responderse por distintas vías. Algunas son: el aumento del empobrecimiento, el abandono de los Estados, la poca o insuficiente presencia de movimientos sociales defensores de derechos en los territorios, la presencia de actores neoconservadores en aparatos de poder, la tolerancia conveniente de la alta política frente al avance neoconservador, y muchos más. La línea argumental y política representada por al pastor Bárbaro Abel Marrero en Palabra Precisa está en todo el mundo, en toda la región y en toda Cuba. El neoconservadurismo religioso cubano despliega al pie de la letra las estrategias mencionadas.Sobre los antecedentes y el anticomunismo en CubaLa genealogía del neoconservadurismo religioso de cara al Código de las Familias no empezó con la emisión de Palabra Precisa ni con la consulta del Código.El alcance de los neoconservadurismos religiosos en Cuba se verificó en 2018, durante el debate del proyecto de la Constitución de la República. La propuesta de un artículo específico que redefinía la institución del matrimonio (ya no entre un hombre y una mujer sino entre dos personas) activó una muy audible campaña neoconservadora. No fue solo religiosa pero las congregaciones religiosas de ese perfil llevaron la voz cantante en la plaza pública. La Convención Bautista de Cuba Occidental, que ahora preside el pastor Bárbaro Abel Marrero, fue especialmente activa en aquel momento.Esa congregación —entonces bajo la firma del Reverendo Dariel Llanes— fue una de las cinco firmantes, en junio de 2018, de la primera comunicación pública oficial contra el “matrimonio homosexual” que habilitaba el proyecto de Constitución. Lo hizo junto a la Iglesia Evangélica Pentecostal “Asambleas de Dios”, la Convención Bautista Oriental, la Liga Evangélica de Cuba y la Iglesia Metodista de Cuba. Ese comunicado denunció la presencia de la “ideología de género” en el país.Por uno de sus contenidos, esa declaración fue anacrónica con el arsenal retórico neoconservador regional. En América Latina y el mundo, los neoconservadores asocian la “ideología de género” al “marxismo cultural”, al comunismo, al “castro-chavismo”. Sin embargo, en Cuba ese primer pronunciamiento aseguraba que“la ideología de género no tiene relación alguna con nuestra cultura, nuestras luchas de independencia, ni con los líderes históricos de la Revolución. De igual manera tampoco guarda ningún vínculo con los países comunistas, dígase la antigua Unión Soviética, China, Vietnam y menos aún Corea del Norte”.Colocar a la “ideología de género” como contraria al comunismo fue un “aporte” y, sin lugar a dudas, una movida estratégica que intentaba asegurar influencia política. Poco después, en el segundo pronunciamiento colectivo donde también estuvo Convención Bautista Occidental junto a una veintena de iglesias, no se habló de “países comunistas” sino de la realidad científicamente probada de “la estructura binaria de la sexualidad humana”, de la “institución divina” que es el matrimonio y el derecho de la Iglesia cubana a una “voz pública”.  Nunca más se ha hablado en los términos de la primera declaración.Las iglesias de este perfil han fermentado en Cuba por décadas. Teniendo el gobierno un control reticular en los territorios, no hay razón para pensar que fue un proceso desconocido. Durante el debate constitucional, esos actores, en línea similar al catolicismo más conservador, mostraron su pulso firme.La versión finalmente aprobada de la Constitución se optó por una solución salomónica: desplazar el conflicto. Se eliminó de la Carta Magna la definición de lo que es el matrimonio. Se anunció que eso sería competencia del futuro Código de las Familias. Se transó en plebiscitar derechos: el Código de las Familias es la única norma, entre más de un centenar, que necesita un referendo para su aprobación.Ese futuro ya llegó. El proyecto de un nuevo Código de las Familias es prolijo en derechos. En su formulación han participado actores institucionales que han apostado por una norma radicalmente distinta y amplia en derechos, y ha influido la sociedad civil LGTBIQ+ y feminista. El referéndum está por venir y, en ese contexto, Bárbaro Abel Marrero llega a la televisión estatal.Una vieja disputa: la televisiónEn la mayoría de los países de la región, en las televisiones estatales se incluyen contenidos religiosos en general y neoconservadores en específico. En Cuba no es así. Eso no quiere decir que la televisión esté libre de narrativas homófobas, machistas, racistas. De hecho, la sociedad civil LGTBIQ+, feminista, antirracista y voces defensoras de derechos (no institucionales e institucionales) ejercen una veeduría activa de cara a los medios de comunicación estatales y hay continuos debates al respecto. Sin embargo, para el neoconservadurismo religioso abierto, específicamente, no había habido espacio. Por el contrario, esas congregaciones han formulado con fuerza una demanda por espacio en la televisión estatal.El pasado 30 de marzo, el Comité Ejecutivo de la Convención Bautista Occidental publicó en su canal de Telegram una Convocatoria a la Oración en la cual anunciaron la emisión, el 1 de abril, de Palabra Precisa. Calificaron su participación ese programa como una “oración contestada”:“Hemos reclamado la oportunidad de expresar nuestros criterios en la Televisión Nacional, con respecto al Código, creemos que nuestros criterios pueden enriquecer el debate popular y equilibrar así las opiniones que se vierten cada día en los medios de comunicación masiva”. También convocaron a “orar sin cesar” durante el día de la grabación del programa, para acompañar la oportunidad provista por Dios para “Ser Luz en nuestra nación”.Pocos días antes, el 22 de febrero, también la Convención Bautista Occidental, junto a Convención Bautista Libre de Cuba y la Convención Bautista de Cuba Oriental, publicaron una declaración conjunta. En el documento expresaron su “más profunda indignación” por el uso del nombre bautista como adscripción de fe de un pastor homosexual, Adiel González, en un producto audiovisual compartido en la televisión ese día. Es importante aclarar que ese material ya se había puesto en la televisión dos días antes, pero con la censura de la presencia del pastor Adiel. Organizaciones LGTBIQ+ denunciaron rápidamente el hecho y fue retransmitido el audiovidual, esa vez íntegramente. A esa segunda emisión reaccionaron las mencionadas iglesias.La declaración de las convenciones bautistas no se refirió solo al audiovisual sino que calificó de “inmoralidades” contenidos del Código de las Familias. Manifestó su “rechazo ante la actitud parcializada y discriminatoria de los medios de difusión” cubanos, que “condenan al ostracismo a nuestras iglesias históricas, negándonos toda posibilidad de compartir masivamente lo que creemos”. Añadieron que “los responsables de los medios en Cuba” no tenían “el valor y la honestidad intelectual” de permitir que las iglesias se expresaran, y que distorsionaban su fe y práctica. Con ello, se reiteró la demanda por acceso a los medios de comunicación.El 30 de enero pasado, la Campaña de Ayuno, Oración e Intercesión en el día de Clamor por la evangelización mundial y las misiones globales, la misma Convención Bautista Occidental había pedido en su canal de Telegram orar “por puertas abiertas para la difusión del evangelio en las zonas de restricción (la televisión, radio, internet)”.La demanda por presencia de ese sector evangélico en la televisión había sido audible en 2020, al inicio de la pandemia. El 31 de marzo de ese año, la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba publicó una nota informativa que aludió a una solicitud presentada por esa institución a la Oficina de Atención a los Asuntos Religiosos del Comité Central del PCC. El contenido tenía que ver con la radio y televisión. La respuesta a la solicitud fue positiva y entonces esa instancia informó que tendrían lugar trasmisiones televisivas y radiales católicas durante la semana santa, y la frecuencia semanal de un espacio radial que antes era mensual.El siguiente 2 de abril, medios evangélicos anunciaron que también habían socializado una solicitud dirigida la televisión estatal. Días después, circuló una denuncia que expresaba que la televisión no había trasmitido los mensajes evangélicos.Todo lo anterior muestra que la disputa por el acceso a la televisión ha sido intensa en los últimos años, cuenta con distintos capítulos y ha sido dirimida a través de solicitudes a las instituciones, cartas abiertas, publicaciones en redes, denuncias, etc. La llegada del pastor Bárbaro Abel Marrero a Palabra Precisa es, entonces, parte de un programa largamente gestado. No es un actor cualquiera en un debate con aspiraciones pluralistas. Es el avance de una demanda de actores específicos, que ha sido disputada frontalmente frente al gobierno.Otros actores han pedido a la televisión derecho a réplica o participación directa y expresa en esos espacios, y no lo han conseguido. Los neoconservadurismos sí y no es porque hayan sido más moderados respecto al gobierno. De hecho, no lo han sido. Entonces, su participación en un espacio de conversación sobre el interés general muestra, además de la importancia del Código de las Familias en sí mismo, un canal político abierto intensamente disputado.Después de Palabra Precisa, en su comunicado por Telegram por Diez días de ayuno, oración e intercesión por Cuba, la misma Convención Bautista Occidental incluyó en sus oraciones “que el evangelio impacte con poder en las vidas  y decisiones de los gobernantes y ellos puedan guiar con sabiduría y temor de Dios las diferentes áreas o esferas de la sociedad”. Al poder legislativo pidieron, entre otras cosas, que se promulguen “leyes que traigan protección para la dignidad humana, la vida y la familia”.La concepción de familia de los evangelismos neoconservadores fue, en efecto, uno de los núcleos de la disputa de Palabra Precisa. El programa se desarrolló en gran medida en torno a ello. La línea representada por el pastor Bárbaro Abel Marrero, dejó en claro su plan A y su plan B respecto al Código de las Familias.El plan A y el plan B de los neoconservadurismos religiososUno de los focos de la acción neoconservadora religiosa (y también la no religiosa) es la lucha contra lo que llaman “ideología de género”. Como tal, entienden un programa internacional de “normalización del transgenerismo, legalización del matrimonio homosexual y adopción homoparental”. El mismo pastor Bárbaro Abel Marrero ha dicho en una conferencia que los objetivos de la “ideología de género” son: liberar al ser humano de las (supuestas) limitaciones de su biología; conseguir la desaparición de la familia natural y su (supuesto) sistema opresor; abolir la cultura judeocristiana, su ética y sus valores (presuntamente) obsoletos, como es el caso de la heteronormatividad; y normalizar toda conducta sexual, en pro de un pansexualismo.En toda la región, la “ideología género” ha sido la punta de lanza de un programa de pánico moral que ha movilizado y/o justificado la movilización de actores políticos y sociales militantes anti-derechos.La Convención Bautista Occidental ha trabajado prolijamente sobre el tema y cuenta con conferencias al respecto. En Palabra Precisa, el pastor Bárbaro Abel Marrero no mencionó la “ideología de género”, lo cual contrasta con su constante alusión en el trabajo de la congregación. Es probable que esa haya sido una decisión estratégica, o resultado de la edición del programa. No obstante, los contenidos de ese marco estuvieron presentes.  Fueron tres los desacuerdos más importantes que expresó el pastor respecto al Código de las Familias: el cambio del concepto “patria potestad” por el de “responsabilidad parental”; la inclusión de la educación sexual y de género en los programas educativos y el matrimonio igualitario.En efecto, esos asuntos han sido los más audibles en la consulta sobre el Código y han despertado polémica, también, en frentes no religiosos. Un sector de la oposición antigobierno ha entendido que, por ejemplo, la eliminación de la patria potestad sobre los y las menores es parte de manto autoritario del gobierno y que destruirá las familias. La cuestión de la educación sexual ha sido discutida desde antes del Código de las Familias y organizaciones LGTBIQ+ y feministas denunciaron el freno a la política de educación sexual integral en las escuelas. El matrimonio igualitario, como se dijo antes, fue la manzana de la discordia del debate constitucional y continúa muy presente.El representante neoconservador expresó claramente que demandaba, como ciudadano y también en representación más o menos explícita de su congregación, la reforma de esos contenidos en el Código bajo discusión. Sin embargo, adelantó estratégicamente lo que podría considerarse un plan B, que es también muy importante atenderlo.De pasar esos contenidos indeseados en el Código, dijo el pastor, es imprescindible, primero, la inclusión de una cláusula de objeción de conciencia para todos aquellos profesionales que debieran por sus funciones confrontarse con una norma contraria a sus valores. La objeción de conciencia es una figura jurídica legítima que preserva derechos y libertades individuales. A la vez, es sumamente polémica cuando implica la disminución de garantías de derechos para otras personas. En América Latina, por ejemplo, la objeción de conciencia ha sido una férrea barrera para el acceso a la interrupción voluntaria de los embarazos. Por ello, cuando está regulada de ese modo, las organizaciones defensoras de derechos han exigido que siempre deben estar disponibles profesionales para realizar los procedimientos en los hospitales. El derecho a la objeción de conciencia de algunas personas no puede coartar, como de hecho sucede, los derechos de otras.En segundo lugar, el pastor incluyó en el plan B la habilitación de otras vías por las cuales padres y madres pudieran educar a sus hijos e hijas; eso frente a la transversalización del enfoque de género en la educación. ¿Se refería el pastor a la autorización de la enseñanza religiosa? ¿escuelas privadas? ¿educación no formal en los hogares? Cualquiera de esas opciones implicarían una intervención radical en el campo de la institucionalidad educativa y podría coartar el derecho de las infancias a una educación integral, también en sexualidad. La educación sexual en las escuelas implica, contrario a la narración neoconservadora, conocimiento del propio cuerpo, respeto a la diversidad, identificación de situaciones de violencia y abuso, prevención de las mismas, y el cumplimiento de derechos.Preguntas abiertas, respuestas probables  ¿Hacía falta que llegara el neoconservadurismo religioso explícitamente a la televisión nacional para saber todo esto? Definitivamente, no. Cualquier mirada atenta podría identificar estos y otros procesos sin que existiera ese programa.¿Tiene que ver este debate solo con el Código de las Familias? No. Todo lo dicho, incluidos los contenidos del plan B, dibujan los contornos del programa neoconservador más allá de esa norma.¿Hubo algo más a lo que atender de Palabra Precisa? Sí, sobre todo, el apoyo al Código desde otras comunidades de fe. Los actores religiosos defensores de derechos son claves esta discusión política, y necesitan ser visibilizados.¿Puede leerse la presencia del pastor Bárbaro Abel Marrero como un gesto pluralista en la televisión estatal? Difícilmente. Parece más bien el resultado de un pulseo político al cual otros no tienen acceso. El corto plazo dirá. ¿Podrán ir a la televisión nacional voces críticas del nuevo Código Penal; defensoras de la Ley Integral contra la Violencia de Género; parte de la comunidad LGTBIQ+ que aboga por el Código de las Familias y también se pronuncian con preocupación por las personas de esa comunidad encarcelada por las manifestaciones de julio pasado?   ¿Son la política sobre la moral sexual y las relaciones de género y el Código de las Familias una cortina de humo frente a otros asuntos y normas de interés colectivo? Finalmente, no. La política sexual y de género es un campo de disputa global, conectado con otros campos geopolíticos, económicos, jurídicos, propiamente políticos, culturales. Ahí se dirimen derechos humanos, o bien se fermentan programas expansivos de desdemocratización. Calificar como cortina de humo este debate es dar la espalda a vidas concretas y a derechos fundamentales. Es, también, abonar a una mirada miope de la Cuba que tenemos, y limitar tremendamente la Cuba que nos merecemos.

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