HAVANA CLIMA

Historia

La página nueva la escribe El Mayor

Esta presentación responde no solo al deseo incalculable de Rigoberto de que la película se rodara primeramente aquí, sino también al apoyo incondicional de las autoridades agramontinas. Imagen: Juventud Rebelde.
Va cabalgando sobre una palma escritay a la distancia de cien años resucita.Silvio Rodríguez

La sorpresa de la pantalla trae hoy una película diferente. Trata el esforzado amanecer de jóvenes cubanos que se vieron a sí mismos en el brillo de los machetes con que enfrentarían a la soldadesca española.
Con cada paso entraban en la vorágine que marcó sus vidas, cuando bordearon riesgos y acechanzas. Eran potencias sostenidas en sus cuerpos, que se erguían ante el porvenir. Ya no sería la misma juventud marcada por frivolidades de ocasión, sino soldados de la Patria respondiendo al vocablo más honorable, mambises.
La evocación que exalta la cultura nacional es memoria y festejo, y también motivo de meditación. Se expresa en una película, El Mayor, y en la dolida ausencia que traduce una decisión sin freno ni pausa, la de Rigoberto López, su realizador. Como entorno tiene la exaltación de la Patria, más amada cuanto más la agreden, estoica, entera, que no permite achicamientos. Entrega razones que son concreción en la sangre, carne en la carne. Hija que ama la dignidad cuando mucho se le escarnece, la Patria, madre amorosa pero exigente, impone en las espaldas de los suyos un tiempo de sacrificios que deben superar los corazones.
Asistimos a un extendido diálogo, un desencuentro y, también, un homenaje a quien quemó sus propiedades y dio la libertad a sus esclavos. El experimentado Carlos Manuel de Céspedes muestra las heridas, la fatiga y la sabiduría del combatiente crecido en la manigua. Es la batalla-diálogo que se resuelve cuerpo a cuerpo. El joven Ignacio Agramonte responde a los ardides de los adversarios con potencialidad retadora, bríos y reflejos de azogue en el combate. Los dos protagonizan el relato, son por igual rivales en el amor a Cuba, cada uno respondiendo a criterios y exigencias confluyentes, aunque confrontados en los métodos.
El cineasta cubano Rigoberto López (D), director de la película El Mayor, junto al actor Daniel Romero Pildain, protagonista del filme, en conferencia de prensa en la ciudad de Camagüey, el 16 de enero de 2018. Foto: Rodolfo Blanco/ ACN.
Conservan el respeto mutuo para que sus concepciones no puedan colisionar y constituir agravantes al propósito magno. Cuidan que el riesgo dictatorial no entorpezca la unidad en la acción, que en sus posicionamientos no cupieran la subestimación o la duda, sino un entrecruce de criterios, variantes que no dañen el proyecto de la independencia. Las connotaciones llegarían a mayores cuando la guerra adensara el peligro y el relato bordeara caracteres y definiciones.
Sintetizo con respeto el asunto en el argumento de El Mayor, de Rigoberto López, al menos en su progresión, sin develar el argumento en la totalidad, ni las complejidades que le dieron cuerpo y sentido. Solamente me traicionan los sentimientos al recordar la enfermedad y la muerte del amigo, la pérdida de una pierna y la amenaza de otras amputaciones, afrontado a la persistencia del dolor, ya sin sosiego. Con insistencia la mente me devuelve a su habitación en el hospital y en la sala de su casa, estrecha para tanto ímpetu, donde instalaron equipos de montaje y el trabajo de una editora. En esa batalla también se alzaba el artista con intensidad mambisa.
Admiré la decisión y la desesperada entrega de Rigoberto, porque el tiempo traicionaba la progresión de la película y veía cerrarse el ingrato círculo de su propio final. El conocimiento de la gravedad no le hizo flaquear, ni el fin anunciado, ni el empeño en dejar concluida la obra donde –nunca dicho con tanta justicia– le iba la vida.
Anotaba encargos a cumplir para conseguir los efectos deseados. Se dice o escribe con facilidad, pero presenciábamos el denodado combate de lavoluntad frente a un designio implacable. A manera de entrevista para la revista Cine Cubano, en los primeros días después de su muerte organicé unos párrafos soslayando el asunto central del momento. Asumí episodios de su formación y algunos asuntos que martilleaban su mente. Preferí anotar su labor como documentalista, una de las trayectorias más persistentes entre los cineastas cubanos. Por el momento soslayé El Mayor, entonces en el final de su realización, frente a la certeza ya esperada del desenlace.
Rigoberto había labrado innegable prestigio como documentalista. Algunas de las piezas más significativas del repertorio que muestra el ICAIC son obras suyas. Su trayectoria en el cine de ficción halló resistencia en la crítica de sus colegas, pero en el plano internacional le otorgaron aprecio y valor. Esas condicionantes gravitaban en su ánimo. Esperaba que El Mayor contribuyera a deshacer reservas intencionadas. Esta tarde ustedes podrán apreciar sus incuestionables significados. Él precisó su esperanza, puesta en la película, afirmación y constancia de su compromiso:
“Hay que decir que es un esfuerzo extraordinario –dijo– y que un proyecto como este pone a prueba la conciencia de estructuras con respecto a la necesidad y su importancia trascendental. Este esfuerzo que realizamos lo amerita, sobre todo para la juventud que necesita un paradigma como el Mayor. Me siento estimulado y satisfecho de haber emprendido un proyecto de esta envergadura y que todo cuanto tenga la importancia que merece sea aceptado por el pueblo cubano como un homenaje a ese hombre extraordinario”.
Cuando leo esa declaración, como los cronopios de Cortázar desato bártulos colmados de recuerdos. Me veo en mi natal Ciego de Ávila, entonces municipio camagüeyano, en el aula de mi maestra preferida, Melania, una negra tamaño familiar que llevaba la asignatura Moral y Cívica. Avanzada una mañana, derrochó solemnidades para ordenar con voz de tribuno romano: “Busquen una página nueva en la libreta de dictados. Copiaremos la Constitución de Guáimaro. Es breve y hermosa como un poema. Escriban”. Leyó emocionada lo que El Mayor redactó en la ocasión historiada.
Esa lección quedó entre mis recuerdos preferidos de cuando en las páginas que Melania nos hacía amar, la historia no quedaba distante, ni ajena, ni críptica, sino un motivo de amor constantemente renovado. Ojalá ustedes, como yo, sientan ese beso de la Patria, discreto pero firme, mucho más que un rumor en la mejilla. Que tan significativa experiencia nos ocurra viendo esta película que nos trae a Ignacio Agramonte al frente de su caballería, bajo el sol, sorteando palmas y derribando enemigos.
*Texto del escritor Reynaldo González en la presentación de El Mayor, el pasado 20 de octubre
Vea además:
Película El Mayor tendrá una presentación especial en homenaje al Día de la Cultura Cubana

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Reflexiones sobre el trabajo social comunitario

Foto: Archivo.Recién nombrado rector de la Universidad de La Habana, José M. Miyar Barruecos visitó la entonces llamada Escuela de Letras y de Arte. Muy pronto, estudiantes y profesores del alto centro de estudios lo conocieron por Chomy, un apelativo más familiar y cercano.
En aquel primer encuentro era portador de una propuesta singular. El proyecto consistía en emprender, a partir de una estadía de varias semanas, estudios dirigidos a difundir la cultura en zonas históricamente desfavorecidas del país. Grupos de maestros se distribuirían junto a sus alumnos a lo largo del territorio nacional, desde Minas de Matahambre hasta Punta de Maisí. La idea nos entusiasmó. Encendió la llama del espíritu misionero latente en cada uno de nosotros.
Por vía académica habíamos accedido a un extenso conocimiento de la historia de Cuba en lo político, lo social y lo económico. Disponíamos de una visión teórica de su estructura socioclasista. Nuestro trabajo profesional se orientaba al abordaje de los procesos evolutivos de las artes y la literatura. Contábamos con información actualizada acerca de las ideas dominantes en la época sobre los problemas derivados del legado neocolonial, el consecuente subdesarrollo y las concepciones desarrollistas de matriz latinoamericana.
Con todo ello creíamos tener las herramientas requeridas para llevar adelante una tarea culturizadora. El choque con la realidad concreta nos impondría un profundo examen autocrítico. Sin renunciar a nuestra vocación de maestros comprendimos que, ante los desafíos de una realidad compleja y contradictoria, tendríamos que asumir la modesta posición socrática de permanentes aprendices.
Se imponía, en primera instancia, una revisión del concepto de cultura, que rebasaba en mucho la evolución de las artes visuales, la arquitectura, la música, las expresiones escénicas y literarias procedentes de fuentes europeas, africanas y latinoamericanas.
Todo grupo humano es portador de una cultura forjada en condiciones concretas de vida, modos de supervivencia, prácticas laborales, formas de establecer relaciones interpersonales, de conservar tradiciones a través de una memoria a veces deshilachada, de tener sueños y expectaciones. En ese complejo entramado histórico y social se fraguan valores.
Para desencadenar acciones transformadoras en cada contexto específico había que formular proyectos de investigación. El propósito era propiciar el siempre renovado conocimiento de la realidad, sometida a cambios acelerados en virtud de la obra mayor emprendida por la Revolución. Con las posibilidades abiertas por el acceso universal a la educación, la electrificación extendida a todo el país incentivaba el progreso material y ponía los medios de comunicación al alcance de las grandes mayorías.
No había pasado mucho tiempo desde aquel impacto iniciático cuando, a la vuelta de los años 70, la universalización de la Universidad impulsada por Fidel ofreció la oportunidad de implementar un proyecto de investigación-desarrollo. Podíamos contar en el Escambray con la experiencia acumulada por el grupo de teatro que dirigía Sergio Corrieri. El territorio padecía de un relativo estancamiento, resultante de la etapa de lucha contra bandidos.
La voluntad política delineó entonces una acelerada modernización que ofrecía a los campesinos la opción de pasar del bohío aislado —todavía alumbrado por rudimentarias chismosas— a pequeños conglomerados urbanos, donde dispondrían de electricidad, agua corriente y televisión. La oferta era tentadora, pero implicaba rupturas de hábitos, modalidades laborales y un arraigado vínculo con la tierra, ratificado con la adquisición de la propiedad a partir de la Reforma Agraria.
En ese contexto específico, la investigación de terreno se convertía en componente básico de una acción cultural efectiva. El método de entrevistas provocaba en el interlocutor el rescate de su historia de vida. A través del recuerdo del pasado y el presente iba apuntando una proyección de futuro. Sobre esa base se definían vías de acercamiento a expresiones del arte y la literatura.
Eran los primeros pasos para la construcción de un sujeto participativo, apto para la transformación progresiva de su realidad. El trabajo emprendido no pudo mantener la continuidad requerida. La vida universitaria recobró su cauce tradicional.
Ahora, cuando las miradas se detienen en los barrios menos favorecidos, se me agolpan los recuerdos de una experiencia vivida medio siglo atrás. Fue una aventura hacia lo desconocido. Al intentarla, nos sentíamos desarmados. Sobre las huellas que pudimos haber dejado en el Escambray ha crecido la hierba. Para los animadores de aquel proyecto, en cambio, dejó una marca imborrable. Constituyó un aprendizaje intenso. Implicó un enorme desafío intelectual.
Modificó nuestro concepto de cultura. Aprendimos que la investigación sistemática de la realidad ofrecía las claves para entablar un diálogo productivo con el otro, para desencadenar procesos de autorreconocimiento y propiciar la apertura hacia zonas más amplias de la creación artístico-literaria. Era el modo de contribuir a la construcción de un sujeto participativo, transformador de su contexto y encaminado hacia una progresiva emancipación.
(Tomado de Juventud Rebelde)

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Falleció el asaltante al cuartel Moncada Alejandro Ferrás Pellice

Fue fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, de los Comités de Defensa de la Revolución y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Foto: Tribuna de La HabanaEl combatiente revolucionario Alejandro Ferrás Pellicer falleció en la noche de este viernes en La Habana, a los 99 años de edad, a causa de un fallo múltiple de órganos.
Nació el 12 de diciembre de 1921 en Gibara, actual provincia de Holguín. Sus padres, de procedencia campesina pobre, trabajaron en una pequeña finca para poder sustentar a la familia, compuesta por 17 miembros. Alejandro, el mayor de los hijos, se incorporó a trabajar la tierra con su padre a la edad de 10 años, limitándose su instrucción escolar.
Desde muy joven comprendió la necesidad de luchar contra la miseria y explotación a la que eran sometidos por los gobiernos de turno y comenzó a relacionarse con integrantes de La Joven Cuba en la localidad de Gibara. Con solo 14 años y en presencia de Antonio Guiteras lo hacen miembro de esa organización.
En 1942 se traslada a la Habana, en busca de trabajo, desarrollando diferentes labores hasta que se produce el artero golpe de estado de Batista. A partir entonces se une a Fidel. Bajo su dirección, participa en la Marcha de las Antorchas por el centenario de José Martí, en las prácticas de tiro y luego, junto a sus hermanos Armelio y Antonio, combate en el asalto al Cuartel Moncada, logrando salir con vida de esta acción militar.
Con posterioridad a estos sucesos, continuó la lucha clandestina en La Habana, recibiendo instrucciones a través de Marcelo Salado. Fue el jefe de un numeroso grupo de combatientes de la clandestinidad que participaron en diversas acciones y sabotajes.
El 2 de octubre de 1957 se vio obligado a partir hacia el exilio en Estados Unidos a causa de la feroz persecución a que fue sometido. Desde el exterior continuó sus actividades revolucionarias, llegando a ser el presidente del Club Patriótico 26 de Julio en Newark, Nueva York.
Al triunfo de la Revolución regresa a la patria. Ocupa diversas responsabilidades. Trabajó en la Fábrica de Fertilizantes “Alberto Álvarez” en Regla, en la Empresa de Plásticos y desde 1972 en la Academia de Ciencias como Jefe de Abastecimientos, labor en la que se mantuvo hasta su jubilación.
Fue fundador de las Milicias Nacionales Revolucionarias, de los Comités de Defensa de la Revolución y de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Se desempeñó como Vicepresidente de su CDR y luego Coordinador de la Zona. Resultó elegido delegado del Poder Popular de su circunscripción, actividad que desarrolló con rigor y entrega.
Por iniciativa propia y esfuerzos personales construyó en un lugar baldío de Centro Habana una réplica del Cuartel Moncada, la cual convirtió en sitial histórico donde rendía honores a los compañeros caídos. Lo utilizó como un modesto lugar para la educación patriótica de niños y jóvenes de las escuelas aledañas y de las organizaciones políticas y de masas de la localidad, lugar que veneró hasta los últimos días de su vida.
En correspondencia con los servicios prestados a la Patria recibió importantes reconocimientos y condecoraciones, entre los que se destacan las medallas 20 Aniversario del Moncada, de la Clandestinidad, 28 de Septiembre, Aniversario 50 de la Seguridad del Estado, y por los 20, 30, 40, 50 y 60 Aniversarios de las FAR.
Al asaltante al Moncada Alejandro Ferrás Pellicer siempre lo distinguieron su sencillez, modestia, honestidad y lealtad a Fidel, Raúl y la Revolución.
Por decisión de su familia su cadáver fue cremado. Las cenizas serán expuestas el próximo miércoles 27 de octubre, entre las 09:00 y 11:00 horas en el Panteón de los Veteranos de la Necrópolis de Colón.
(Tomado de Granma)

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Productora de audiovisuales exhibirá filmes ligados a la memoria histórica de la Revolución Cubana

Uno de los filmes que se exhibirán fue dirigido, Jorge Fuentes. Foto: ACNEste domingo a las 5 pm en el Canal Caribe, MARCAS exhibirá dos cintas: “Secuestro en La Habana”, realizada en 1999 por Rebeca Chávez, y “Fontán”, largometraje que con guion de Jorge Fuentes, Alain García Escobar y Humberto Fernández Aluart, dirección de Jorge Fuentes y colaboración del ICAIC, ofreció a este espacio para su estreno: Cuba Épica, una productora de audiovisuales que contribuye a preservar la memoria histórica de la Revolución Cubana.

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De la otra guerra: historia del combatiente más veterano

Todavía este curtido guajiro tiene suficiente memoria y energía para contar sus correrías y hazañas en el lomerío del Escambray cayéndole atrás a los bandidos como parte de la escuadra del famoso Gustavo Castellón, el Caballo de Mayaguara, y siente el orgullo de haber departido en más de una ocasión con el Comandante en Jefe, Fidel Castro, en aquellos años iniciales de la década del 60 del pasado siglo XX durante la epopeya de la lucha contra bandidos.

Se llama Elio Jorge Martínez y nació en Calabazar de Sagua, el 15 de marzo de 1916, aunque se radicó y echó raíces en el lomerío de Manicaragua, donde creo una hermosa familia y tuvo el honor de haber participado en la Limpia del Escambray. Esa otra guerra que libró la naciente Revolución contra el bandidismo y que tuvo en el lomerío del centro de Cuba, su escenario principal, aunque no el único.

Entonces Elio Jorge figuraba como administrador de granjas agropecuarias en las zonas agrestes de Cuatro Vientos, Aguacate y Boca de Carreras y no dudó en sumarse a la lucha contra el bandidaje que operaba en la región.

En una entrevista concedida hace algunos años al periodista Luis Machado Ordetx, el veterano combatiente recordaba su incorporación en 1960 a la Escuela de Preparación de Milicias que radicaba en la Campana, lugar donde por vez primera vio a Fidel: «Fue el 18 de septiembre de 1960, un día antes de salir 18 pelotones a enfrentar a los bandidos. Fidel se reunió con nosotros y nos dijo: «Al campesino tienen que pagarle lo que compren, incluso un poquito más de lo que pidan. No pueden meterse en ninguna casa y respetar a las familias. Cuando divisen a los bandidos se tiran al suelo y disparan al aire hasta que entablen combate».

Así, Elio Jorge Martínez se convirtió en uno de los primeros campesinos en sumarse a la Lucha contra Bandidos (LCB) y formó parte de la tropa de Gustavo Castellón, el famoso Caballo de Mayaguara, siendo uno de sus Potricos, como les decían a los hombres de aquella aguerrida y valiente escuadra miliciana.

«Éramos rastreadores de pelo en pecho y sin miedo a nada», rememora el centenario cazador de bandidos, quien participó en la captura del cabecilla Osvaldo Ramírez y de otros connotados asesinos como Ismael Heredia (Látigo Negro).

«Por el día a trabajar, y por la noche, en recorridos y vigilancia. Nada impedía proteger lo nuestro. Los bandidos se creían eran los dueños de Cuba, pero nosotros sabíamos que todo iba a acabar un día».

Otras dos oportunidades tuvo Elio Jorge de ver a Fidel de cerca. La segunda en casa de una familia campesina de apellido Fuentes, cuando el líder de la Revolución participó en uno de los cercos de la Operación Jaula, ocasión en que capturaron más de un centenar de bandidos: «La estrategia militar duró varios días y cogimos a más de 170 bandidos que llevamos a Topes de Collantes. Todos fueron enjuiciados y se impusieron condenas; a algunos los soltaban y cogían otra vez para el monte. Y nosotros nuevamente a rastrearlos»-

Mientras la tercera fue en el propio Topes de Collantes, en una reunión de administradores de Granjas del Pueblo y campesinos serranos. «Allí Fidel vino a darnos instrucciones para echar «palante» sus planes de desarrollo del Escambray»

En 1965, con la captura de José, Pepe, Rebozo, el último bandido, terminó la épica lucha, en la cual Elio Jorge Martínez tuvo el privilegio de formar parte.

Fidel, el 26 de julio de ese propio 1965, en Santa Clara, declaró de manera oficial el fin del bandidismo en Cuba: « (…) la erradicación de esas bandas no se hizo sin sacrificios. Miles de hombres, obreros y campesinos del Escambray, la inmensa mayoría, lucharon durante años persiguiendo incansablemente y sin tregua al enemigo». Y acto seguido expresó: «(…) el imperialismo recibió una lección inolvidable, el imperialismo recibió una lección no menos importante que la que recibió en Playa Girón (…)»

Hoy, con sus 105 años a cuestas, dificultades para oír y con problemas de visión, pero con su mente aún lúcida, Elio Jorge Martínez se ha convertido, sin proponérselo el combatiente de la Lucha contra Bandidos (LCB) más longevo de Cuba y ejemplo viviente de esos miles de hombres que con su heroísmo contribuyeron a consolidar la Revolución Cubana, que suma ya más de seis décadas de existencia.

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Bicentenario de Rafael María de Mendive

GUANTÁNAMO, Cuba. ─ Este 24 de octubre se cumplen doscientos años del nacimiento de Rafael María de Mendive, ejemplo de virtudes ciudadanas, patriota ejemplar y hombre que dejó honda huella en la cultura de la patria.
Pero quizás uno de los méritos más trascendentes de Mendive haya sido haber descubierto la extraordinaria inteligencia y sensibilidad de José Martí, dedicarse a apoyarlo en cuanto a sus ideas patrióticas y convertirse en un segundo padre para el Apóstol, así como haber ejercido notoria influencia sobre los jóvenes que frecuentaban las tertulias que se realizaban en su domicilio bajo la vigilancia de los voluntarios.
Muy temprano en su vida conoció la orfandad y quedó al cuidado de su hermano mayor, quien se encargó de su educación y personalmente le enseñó literatura española, inglés y francés.
Fue en el período comprendido entre 1839 y 1841 cuando Mendive dio a conocer sus versos en la publicación “Correo de Trinidad”.
En 1843 ingresó en el Seminario de San Carlos, el centro académico donde tanta influencia ejerció Félix Varela. Allí estudió derecho y filosofía.
En 1844 realizó un viaje por Europa, pero ya en 1845 estaba de regreso a la patria y comenzó a redactar en compañía del poeta J. G. Roldán la revista “Flores del Siglo”.
A partir de ese momento su influencia y prestigio como hombre de letras comenzaron a crecer y su colaboración en los medios de prensa de la época se hizo notar publicando sus textos en “El Faro Industrial” y “Semana Literaria”, siendo nombrado secretario de la sección de Literatura del Liceo de La Habana, cargo desde el cual promovió concursos literarios y fundó junto con José Quintín Suzarte la publicación “El Artista”, en 1848, que se convirtió en un vehículo de  expresión de la intelectualidad agrupada en torno al Liceo.
En 1848 partió nuevamente a Europa y colaboró con el periódico “Crónicas de ultramar”, que se publicaba en París. En 1851 Andrés Avelino Orihuela incluyó varios versos de Mendive en la antología “Poetas españoles y americanos del siglo XIX”.
Luego de visitar Italia regresó a Cuba en 1852 y trabajó diez años en la Sociedad de Crédito Territorial Cubano de Domingo Aldama, un acaudalado cubano de la época que en varias ocasiones estuvo vinculado en conspiraciones contra los intereses de la corona española.
Fundó la  “Revista de La Habana”, que circuló entre 1853 y 1857, y también editó en ese período varios libros.
En 1856 ingresó en la Sociedad Económica de Amigos del País, institución que llegó a nuclear a los portadores de las ideas más avanzadas de la época.
Colaboró con las publicaciones “Guirnalda cubana”(1854),  “La Piragua” (1856), “Revista Habanera” (1861-1862), “Álbum de lo Bueno y lo Bello” (1860) y “Aguinaldo habanero “ (1865), así como “Diario de La Habana” y “Correo de la Tarde”. Para entonces estaba considerado como una de las  voces intelectuales más prestigiosas de la Isla.
En 1864 fue nombrado director de la Escuela Municipal de Varones donde desempeñó una notable labor educativa por la cual resultó premiado por la Junta Superior de Instrucción Pública.
Fue precisamente durante esos años cuando conoció a José Martí y se convirtió en su protector y en una figura esencial para él. Martí pasaba muchas horas en la vivienda de Mendive, donde se efectuaban veladas literarias y apasionadas discusiones políticas. Fue así como Martí se nutrió de esas enseñanzas cuyas resonancias tuvieron un momento esencial en enero de 1869 al ocurrir los sucesos del teatro Villanueva. Como consecuencia del suceso Mendive fue enviado al Castillo del Príncipe y posteriormente remitido a España debido a sus ideas políticas.
Poco tiempo después Mendive fue a residir en los EE. UU. y se estableció en la ciudad de Nueva York. Desde allí colaboró con los periódicos “La Ilustración Americana”, “La América”, “Museo de las Familias”y “Mundo Nuevo”.
Después de producirse la Paz del Zanjón regresó a Cuba y trabajó en el Bufete de Valdés Fauli. Entre 1878 y 1879 dirigió el “Diario de Matanzas” y colaboró con “La lucha” y “El Almendares”.
La labor literaria de Mendive incluye el libro “Cuatro laúdes”, en coautoría con Ramón Zambrana, José Gonzalo Roldán y Felipe López de Briñas. En colaboración con José de Jesús Q. García publicó su antología “América poética” en 1856 y luego prologó la segunda edición de las poesías de Fornaris.
Mendive también realizó traducciones de textos de Víctor Hugo, Byron y Lamartine y algunos de sus versos fueron traducidos al francés por Moreau y al inglés por Longfellow.
Su poesía está caracterizada por la suavidad de sus expresiones y las resonancias de la naturaleza cubana, propiedades compartidas con todos los poetas románticos cubanos.
Uno de sus poemas antológicos es “La gota de rocío”, que termina de esta forma:
¡Feliz si muriendo, mis tristes miradas
de  llantos bañadas
se  fijan en ti!
¡Feliz si mi lira, vibrante y sonora,
cual cisne amoroso, con voz gemidora,
su queja postrera te ofrece al morir!
Tú al menos podrías, en gélida losa,
con luz misteriosa
mi nombre alumbrar;
y el ave sedienta verá con ternura
de un pobre poeta la lágrima pura
allí sobre el mármol tranquila brillar!
A pesar de los méritos literarios de Mendive lo que resulta más interesante es la influencia que ejerció sobre su alumnado, en el que sembró valores cívicos y patrióticos que posteriormente enaltecieron su conducta ante los desafíos de la patria.
La manigua cubana se cubrió de gloria cuando en 1868 se iniciaron las guerras por nuestra independencia. En ella seguramente dejaron sus vidas varios de los alumnos de Mendive.

Fuentes consultadas
Diccionario de Literatura Cubana e Historia de la Literatura Cubana, de Salvador Bueno
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“Todos los gobiernos de los Estados Unidos han tenido el mismo objetivo: destruir la Revolución Cubana”

Foto: CubaMinrexEmbajador de la República de Cuba en Francia, Elio Rodríguez Perdomo es también el representante del gobierno de La Habana ante el Principado de Mónaco. Graduado en Relaciones Políticas Internacionales en el Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García” de La Habana, Elio Rodríguez fue también embajador en Bélgica y en los Países Bajos y Director del Departamento “Europa” en el Ministerio cubano de Relaciones Exteriores.
En diciembre de 2016 formó parte de la delegación cubana encargada de negociar el Acuerdo de Diálogo Político y de Cooperación entre Cuba y la Unión Europea.
En estas conversaciones, Elio Rodríguez dibuja un panorama histórico de las relaciones conflictivas entre Cuba y los Estados Unidos. Evoca los orígenes del diferendo que opone Washington a La Habana y recuerda la gran aspiración de la Revolución Cubana a la independencia.
Explica también las razones que llevaron Cuba a tejer una alianza estratégica con la Unión Soviética en un contexto marcado por la hostilidad constante de los Estados Unidos que impusieron sanciones económicas a partir de 1960. Detalla también la política exterior de La Habana, particularmente hacia el Tercer Mundo. A pesar del desmoronamiento del bloque socialista en Europa en 1991, Washington ha mantenido una política agresiva hacia Cuba hasta hoy, con la excepción de la presidencia de Barack Obama al final de su segundo mandato.
En efecto, en 2014, Washington decidió adoptar una política de acercamiento con La Habana lo que permitió algunos avances en las relaciones bilaterales. Pero la llegada al poder de Donald Trump en 2017 puso término a este diálogo entre los dos países y la Casa Blanca regresó a una política de la confrontación. El embajador Rodríguez concluye estas conversaciones haciendo partícipe del deseo de Cuba de establecer relaciones respetuosas con la administración de Joe Biden y evoca los desafíos a los cuales se enfrenta la sociedad cubana de hoy.
Salim Lamrani: Desde 1959, las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos son conflictivas. ¿A qué se debe el diferendo entre Washington y La Habana? ¿Cuáles son los orígenes de esta oposición que dura desde hace más de medio siglo?
Elio Rodríguez Perdomo: Es importante echar un ojo a la historia de Cuba pues las relaciones conflictivas entre los dos países son anteriores a 1959. La historia de la nación americana es prueba de ello pues la elite política americana siempre deseó tener un control de las Américas. Hubo desde el inicio esa intención americana de sustituir a las potencias coloniales presentes en el Nuevo Mundo.
Desde luego, fue el caso de Cuba. La isla se encontraba bajo control colonial español desde el siglo XV. Washington deseaba apoderarse de ella por su posición estratégica en el Caribe. Se trata de la mayor isla del Caribe y constituye la puerta de entrada de las Américas.
En 1898, al final de la Segunda Guerra de Independencia de Cuba, mientras que los patriotas de la isla estaban a punto de conseguir su libertad después de treinta años de lucha, los Estados Unidos decidieron intervenir militarmente en la isla para tomar posesión del territorio. El Tratado de París de diciembre de 1898 firmado entre los Estados Unidos y España dejó constancia de esa toma de posesión de Cuba.
A partir de esa fecha y hasta 1959, Cuba se convirtió en una especie de república neocolonial dominada por Washington. La economía se encontraba bajo control total de las multinacionales americanas y los distintos regímenes políticos en el poder respondían a los intereses americanos. Por otra parte, mediante la enmienda Platt, los Estados Unidos se otorgaron el derecho de intervenir militarmente en la isla cuando estimaban que sus intereses estaban en peligro y habían obligado incluso a los cubanos a integrar ese texto en la Constitución de 1901.
Esta enmienda daba también el derecho a los Estados Unidos a tener bases navales en el territorio cubano. Hubo tres al inicio y hoy día todavía queda una, la base naval de Guantánamo, contra la voluntad del pueblo soberano de Cuba.
Esta realidad ilustra la voluntad de los Estados Unidos de tener un control estratégico de las Américas, particularmente mediante Cuba. Hubo múltiples intervenciones militares de los Estados Unidos en América Latina a lo largo del siglo XX con el objetivo de preservar este dominio sobre el continente. He aquí en algunas palabras los fundamentos del conflicto, no entre los Estados Unidos y Cuba, sino de los Estados Unidos contra Cuba, porque siempre hemos deseado tener relaciones pacíficas con todos los países del mundo.
SL: ¿Cuál era la realidad de Cuba en 1959, cuando llegó Fidel Castro al poder?
ERP: Desde la intervención de los Estados Unidos en 1898 hasta 1959, hubo seis décadas de dominio total de la isla por Washington. Los cubanos sufrimos mucho en esa situación pues nunca pudimos tener realmente el control de nuestra soberanía y gozar de nuestra independencia. Los recursos económicos del país se encontraban en manos de las grandes empresas americanas. Hubo varios regímenes dictatoriales en la isla.
A partir de 1952 y el golpe de Estado de Batista, hubo una represión muy fuerte contra los revolucionarios cubanos que aspiraban al cambio. Las desigualdades sociales estaban muy marcadas y los cubanos no tenían acceso a los derechos esenciales, tales como la vida, la educación, la salud o la seguridad social.

Éramos una sociedad totalmente dependiente de los Estados Unidos. La mafia americana controlaba los hoteles, los casinos y las redes de prostitución. En otros términos, la sociedad cubana había sido construida para responder a los intereses no de la población sino de los americanos.

Fue esa realidad la que creó las condiciones para que una revolución autóctona emergiera, particularmente a partir de 1953 y el ataque contra el cuartel Moncada que lideró Fidel Castro en Santiago de Cuba, que es la segunda ciudad del país. Esto abrió el camino al nacimiento de un movimiento revolucionario que se materializó con la creación del Movimiento 26 de Julio.
En diciembre de 1956 Fidel Castro inició la lucha armada en las montañas de la Sierra Maestra que desembocó en la victoria de enero de 1959 contra el dictador Batista. Muchos jóvenes cubanos perdieron la vida en esa empresa armada. El 1 de enero de 1959, por primera vez en nuestra historia, éramos al fin libres e independientes y teníamos el control de nuestros recursos naturales.
SL: ¿Cuáles eran en 1959 las aspiraciones de la Revolución Cubana?
ERP: Durante su juicio tras el ataque al cuartel Moncada, Fidel Castro, que había asumido su propia defensa en el tribunal, había presentado su programa revolucionario. Era un programa basado en la justicia social y que daba a los cubanos el derecho de ser al fin los dueños de su país y de tener el control de los recursos económicos. La población cubana debía gozar del derecho a la salud, a la educación, a la seguridad social, sin distinción alguna. El fundamento de la Revolución Cubana es humanista y el objetivo era retomar el control de nuestra independencia y de nuestra soberanía.
Al inicio no había ninguna hostilidad con los Estados Unidos. Uno de los primeros viajes de Fidel Castro al extranjero fue a Washington en abril de 1959. Pidió que lo recibiera el Presidente Eisenhower, pero finalmente Richard Nixon, entonces Vicepresidente, se encargó de acogerlo. Según los historiadores americanos, tras el encuentro Nixon redactó un memorándum que señalaba que había que eliminar a Fidel Castro y destruir la Revolución Cubana. Según él se trataba de un Gobierno comunista opuesto a los intereses de los Estados Unidos.
Celebra en Cienfuegos el Triunfo de la Revolución Cubana sobre el dictador Fulgencio Batista Fuente: Sitio Fidel Soldado de las Ideas
SL: ¿Cuáles eran las circunstancias que llevaron al Gobierno revolucionario a aliarse con la Unión Soviética?
ERP: Una de las primeras medidas que tomó la Revolución fue la nacionalización de los recursos naturales y de las empresas americanas que tenían el control total de la economía, de las telecomunicaciones, los recursos minerales o la industria azucarera y turística. La reforma agraria dio la propiedad de la tierra a los campesinos que deseaban cultivarla. Ello afectó los intereses de los Estados Unidos presentes en la isla.
Naturalmente abrimos luego un proceso de compensaciones en el estricto respeto de las leyes internacionales. Se llevaron negociaciones con los distintos socios europeos afectados por esas medidas, particularmente Francia, España e Italia, y con Canadá. En cambio, los Estados Unidos se negaron a participar en ese diálogo pues deseaban conservar el control de la economía cubana. También había refinerías petroleras estadounidenses en Cuba. Importábamos el 100% de nuestro petróleo de los Estados Unidos y se refinaba en Cuba.

A partir de ahí Washington llevó una guerra económica total contra Cuba. La Administración de Eisenhower impuso primero un embargo sobre el azúcar cubano, mientras que los Estados Unidos eran nuestro principal mercado y que éramos un país monoproductor. Nuestra cuota azucarera fue suprimida y el abastecimiento de petróleo fue suspendido, lo que afectó gravemente la economía cubana.

Las autoridades cubanas tuvieron que encontrar, de un día para otro, soluciones prácticas para enfrentar esa hostilidad. La Unión Soviética entonces propuso su cooperación a Cuba, particularmente para el petróleo y el azúcar, y el establecimiento de intercambios beneficiosos para ambos países. Cuba aceptó entonces esa ayuda pues era el único país dispuesto a cooperar con nosotros. No era realmente una elección política, sino una necesidad estratégica para hacer frente a la situación y sobrevivir.

De un día para otro los Estados Unidos rompieron todos los lazos económicos con Cuba y ello nos obligó a encontrar soluciones pragmáticas para que siguiera funcionando la economía del país.

SL: En 1960 los Estados Unidos decidieron imponer sanciones económicas a Cuba, las cuales todavía están vigentes. ¿Cuál fue el impacto de esas sanciones sobre la economía y la sociedad cubana en esa época?
ERP: Se trató verdaderamente de una guerra económica total y el objetivo era aislar a Cuba del resto del mundo. Las presiones políticas americanas llevaron a toda América a romper las relaciones diplomáticas con nosotros, con la excepción de México y Canadá. Cuba fue expulsada en 1962 de la Organización de Estados Americanos, que se transformó en una especie de Ministerio de las Colonias Americanas en el continente.
El objetivo era muy claro. Un memorándum firmado por Lester D. Mallory, un alto funcionario del Departamento de Estado, subrayó que había que tomar todas las medidas necesarias para llevar a la población cubana a sublevarse contra el Gobierno revolucionario.
Eisenhower tomó las primeras sanciones económicas. Suprimió la cuota azucarera y limitó los intercambios entre los dos países a partir de 1960. En 1962, el Presidente Kennedy instauró sanciones económicas totales contra Cuba. No se podía ni siquiera importar una aspirina de los Estados Unidos y no se podía vender nada en el mercado americano, mientras que se trataba de la principal salida para nuestras exportaciones. Vendíamos allí nuestro azúcar, nuestro níquel.
Esta política de bloqueo comercial, económico y financiero todavía está vigente y se ha reforzado incluso. Para darle una cifra, el impacto de las sanciones económicas contra Cuba se ha evaluado en 55.000 millones de dólares desde su imposición. Usted se podrá imaginar lo que eso representa para una economía como la nuestra. El bloqueo afecta absolutamente todos los sectores de la sociedad cubana. Nada escapa a su impacto. Se trata de una guerra económica total contra un pequeño país.

SL: Además de las sanciones económicas, ¿de qué manera se expresó la hostilidad de los Estados Unidos hacia Cuba de 1960 a 1990?
ERP: Primero hubo la invasión de Bahía de Cochinos en abril de 1961. Los Estados Unidos entrenaron un ejército en América Central para invadir Cuba e instaurar un gobierno provisional. Al cabo de tres días los invasores fueron derrotados, sellando así la primera derrota del imperialismo en el continente americano.
Luego hubo la crisis de los misiles en 1962. En los años 60, los Estados Unidos llevaron a cabo una guerra paramilitar contra Cuba apoyando a grupúsculos terroristas en las montañas del Escambray, los cuales asesinaron a civiles. Esos grupúsculos orquestaron cientos de atentados con bombas en las ciudades, en los almacenes, en los cines y en los centros azucareros. El objetivo era sembrar el terror.
En 1976 hubo un atentado contra un avión comercial de Cubana de Aviación que costó la vida a 73 civiles, entre ellos todo el equipo juvenil de esgrima que acababa de ganar los Juegos Panamericanos. Ese crimen fue orquestado por Luis Posada Carriles, un exagente de policía de Batista y colaborador de la CIA, responsable de un centenar de atentados terroristas.
En los años 80 los Estados Unidos incluso llevaron a cabo una guerra bacteriológica contra Cuba e introdujeron el virus del dengue hemorrágico en la isla que costó la vida a 158 personas, entre ellas 101 niños. La fiebre porcina, que jamás se había padecido en Cuba, también fue introducida en el país.
En otros términos, los Estados Unidos estaban dispuestos a todo para derrocar la Revolución Cubana.
SL: Los Estados Unidos se opusieron a Cuba en el continente africano en los años 1970 y 1980. ¿Podría decir una palabra al respecto?
ERP: Desde 1959 la política exterior de Cuba tiene como objetivo proteger la soberanía y la independencia del país y escapar al aislamiento que desea imponer el Gobierno americano. En todo el mundo Cuba apoyó las luchas por la independencia de los países que se encontraban bajo control colonial, incluso en África. También apoyamos a los movimientos revolucionarios en América Latina que luchaban contra las dictaduras militares. Los Estados Unidos brindaron su apoyo a todos los regímenes militares, sea en Chile, Brasil, Argentina, Uruguay o en otras partes del continente.
Tenemos raíces comunes con África. La nación cubana tiene una herencia múltiple: nuestros aborígenes –que fueron exterminados casi todos por el colonialismo español–, la influencia de las culturas europeas, pero sobre todo África pues cientos de miles de africanos fueron importados como esclavos para trabajar en las plantaciones azucareras de la isla. Tales son nuestros orígenes.
En nuestras raíces tenemos una presencia africana importante. Por estas razones la Revolución Cubana ha deseado mantener las relaciones más sólidas posibles con el continente del cual proceden nuestras raíces. África ha estado en el centro de nuestra política exterior.
En un momento dado, algunos países africanos como Angola nos pidieron ayuda militar para enfrentar la injerencia extranjera y preservar su soberanía. El país había sido invadido por Sudáfrica, dirigida por el régimen segregacionista del apartheid. Los países africanos que nos solicitaron en los años 70 y 80 siempre recibieron una respuesta positiva y contribuimos en la medida de nuestros recursos a la independencia de África. Desempeñamos un papel en la destrucción del régimen racista de Pretoria en Sudáfrica, en el acceso de Namibia a la independencia. Cuba aportó su modesta contribución.
SL: ¿Cuál fue la política de los Estados Unidos a partir de 1991, tras el desmoronamiento de la Unión Soviética? ¿Por qué no se normalizaron las relaciones en esa época?
ERP: Hay que reconocer cierta coherencia a la política americana. Todos los gobiernos de los Estados Unidos han tenido el mismo objetivo: destruir la Revolución Cubana. Los Estados Unidos no aceptan el hecho de tener a 150 kilómetros de sus costas un país como Cuba, con un Gobierno independiente que sigue su propio camino, que defiende primero y ante todo sus propios intereses y que se opone a su dominio en el continente y en el resto del mundo.
Hubo una excepción bajo la presidencia de James Carter, a finales de los años 70, que deseó restablecer relaciones con Cuba. Abrimos entonces secciones de intereses en La Habana y en Washington, lo que constituyó el primer paso en el restablecimiento de lazos diplomáticos entre los dos países. Su sucesor Ronald Reagan puso término a eso.

Tras el desmoronamiento de la Unión Soviética en 1991, los Estados Unidos querían dar el golpe de gracia a la Revolución Cubana. Su lógica era la siguiente: si Washington había logrado destruir el socialismo en Europa del Este, podía hacer lo mismo en Cuba, que se encontraba al lado. La Casa Blanca reforzó entonces la política de sanciones y de aislamiento contra Cuba. En 1992, bajo la administración de Bush, los Estados Unidos adoptaron la Ley Torricelli que agudizó las sanciones contra Cuba.

En 1996, bajo Clinton, la Ley Helms-Burton tuvo un impacto aún más drástico sobre nuestra economía. Estas dos leyes tienen alcance extraterritorial, es decir que se aplican a todos los países del mundo, lo que es una violación flagrante del derecho internacional público. El objetivo ya no es sólo impedir todo intercambio entre Cuba y los Estados Unidos, sino también obstaculizar el desarrollo del comercio internacional de Cuba con las demás naciones del planeta.
SL: A partir de 1991 los Estados Unidos han justificado el mantenimiento de las sanciones económicas a causa, según ellos, de la situación de los derechos humanos en Cuba. ¿Qué responde a estas afirmaciones?
ERP: El Gobierno americano siempre ha buscado pretextos para justificar su política de agresión contra Cuba. Al inicio de la Revolución, Washington evocó la cuestión de la presencia comunista en el hemisferio occidental y la alianza con la Unión Soviética que, según él, representaba un gran peligro para la seguridad de los Estados Unidos. Luego acusó a Cuba de exportar la revolución a través del mundo. Hubo así una evolución de los argumentos usados para justificar su política contra nosotros.
Más tarde, tras la caída de la Unión Soviética, mientras que Cuba no representaba una amenaza para nadie, había que encontrar otra justificación para explicar el mantenimiento de una política hostil contra la isla. Washington evocó entonces la cuestión de los derechos humanos y de la democracia. Siempre hemos estado muy claros sobre este tema: no somos un país perfecto. Eso no existe en ninguna parte. Intentamos todos edificar una sociedad mejor.
Desde 1959 nuestro objetivo es construir la sociedad más justa posible, priorizando al ser humano y dando a las mujeres y a los hombres lo que es esencial en la vida. Desde luego hemos cometido errores y hay cosas que mejorar en nuestro país. Pero la Revolución Cubana jamás ha tenido como meta violar los derechos humanos. Al contrario, hemos hecho una revolución para defender los derechos de todos los cubanos, sin excepción, sin discriminación de género o de color de piel. Durante los sesenta años de Revolución nos hemos esforzado en dar a todos los cubanos los mismos derechos.
Los Estados Unidos siempre han intentado instrumentalizar la cuestión de los derechos humanos. Siempre hemos expresado nuestra disposición a disertar sobre este tema con todo el mundo, incluso con Washington. Reconocemos que hay cosas que mejorar en nuestro país. Pero pensamos también que los Estados Unidos tienen más progresos que realizar y esfuerzos que hacer para resolver la cuestión de los derechos humanos en su territorio.
Hay que ser respetuoso de los derechos de los demás a elegir sur propio modelo de desarrollo económico y social. Hay que ser capaz de aceptar la independencia y la soberanía de las naciones. No se puede aceptar la injerencia de los poderosos en los asuntos internos de los pequeños países.
Por estos motivos rechazamos la instrumentalización de los derechos humanos para fines políticos. Estamos dispuestos a dialogar con todo el mundo sobre la base de la igualdad soberana y de la reciprocidad, incluso sobre la cuestión de los derechos humanos.
SL: Del mismo modo, los Estados Unidos señalan la cuestión de la democracia y del partido único para mantener su política de sanciones. ¿Qué respuesta puede dar a ello?
ERP: Cada país tiene el derecho de elegir su sistema político, económico y social. Es una prerrogativa soberana de cada pueblo, como lo subrayan la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional. La independencia y la soberanía no son negociables y pedimos sencillamente el respeto de estos principios. Se habla mucho de la democracia en el mundo, pero ¿acaso existe una democracia perfecta? ¿Acaso la democracia americana es un modelo? Otra vez se instrumentaliza este concepto con fines políticos.
Cuando se trata de países productores de petróleo, particularmente en Medio Oriente, Washington no diserta sobre la cuestión de la democracia y se preocupa poco de los derechos humanos en esos países donde, en algunos, ni siquiera existen partidos políticos. No hay coherencia política por parte de los Estados Unidos. Serían creíbles si defendieran un mismo principio en todas partes, sin indignación selectiva. Ahora bien, no es el caso.
Nuestro modelo político es diferente y parece que eso es un problema para los Estados Unidos. Sin embargo, no les plantea ningún problema mantener relaciones normales con otros países socialistas con partido único como Vietnam. Nuestra posición es clara: no aceptamos la instrumentalización de estos temas para fines políticos.
SL: Más de un millón de cubanos vive hoy día en los Estados Unidos. ¿Acaso se puede considerar esta emigración como un juicio de valor sobre la Revolución Cubana?
ERP: Primero conviene recordar que desde 1966 existe la Ley de Ajuste Cubano, que es una legislación única en el mundo, que permite a todo cubano que emigre legal o ilegalmente a los Estados Unidos conseguir automáticamente al cabo de un año y un día el estatus de residente permanente. Cualquier persona de otro país en situación irregular es expulsada cuando es arrestada por las autoridades americanas. Los cubanos son acogidos con los brazos abiertos. He aquí una realidad que hay que tomar en cuenta cuando se evoca la cuestión migratoria.
Hoy día, 1,4 millones de cubanos viven fuera de nuestras fronteras en todo el mundo. Hubo una emigración importante hacia los Estados Unidos, alrededor de un millón de personas. En 1959 fue eminentemente política con el exilio de los herederos del régimen dictatorial de Fulgencio Batista. Luego hubo sobre todo una emigración económica.
Hoy una mayoría muy amplia de la emigración cubana está a favor de una relación respetuosa con su país de origen, incluso en los Estados Unidos. Existen allí organizaciones de emigrados cubanos que piden el fin de las sanciones económicas contra su país y el establecimiento de una relación respetuosa entre las dos naciones. Estos emigrados cubanos desean mantener un contacto normal con su patria de origen, visitar la isla cuando expresan el deseo, mantener los lazos con sus familias y ayudarlas económicamente, participar en proyectos económicos en la isla y hacer inversiones allí. Ello es la norma en todas partes del mundo. Existen miles de asociaciones de emigrados cubanos en el mundo que militan a favor de una relación normal con Cuba. El diálogo con los emigrados cubanos es una prioridad de nuestra política exterior. En nuestra embajada mantenemos un contacto permanente con nuestros conciudadanos presentes en Francia.
SL: ¿Cuál fue la política de la Administración de Bush hijo hacia Cuba?
ERP: La administración de Bush, que gobernó entre 2000 y 2008, prosiguió la política hostil de sus predecesores. Reforzó el bloqueo contra nuestro país con la adopción de nuevas sanciones en 2004 y 2006 y acrecentó la campaña política y diplomática contra Cuba.
Pero hemos logrado restablecer nuestras relaciones con la mayor parte de los países del mundo. Hoy tenemos lazos diplomáticos con 197 Estados y organizaciones internacionales. Estamos presentes en todas las organizaciones del sistema de Naciones Unidas. Tenemos 130 embajadas en el mundo y hay 125 embajadas extranjeras en Cuba. A pesar de nuestro tamaño pequeño, hemos conseguido desarrollar una política exterior activa que nos ha permitido estar presentes en los asuntos del mundo.
SL: ¿Qué circunstancias llevaron al acercamiento con la Administración de Obama en 2014? ¿Cuáles fueron los resultados de ese diálogo?
ERP: Barack Obama era un fenómeno político. Se trataba del primer presidente negro de la historia de los Estados Unidos y suscitó mucha esperanza. Tras su elección muchos observadores estimaron que había llegado el momento de operar a un cambio de política hacia Cuba. Obama es el primer presidente americano en reconocer que el bloqueo –o el embargo como él lo llama– había sido un fracaso. También reconoció que la política americana no había dado los resultados deseados y que las sanciones afectaban la sociedad cubana y la población de la isla. A partir de esa constatación expresó el deseo de modificar la política de los Estados Unidos hacia Cuba.
En el fondo, no hubo un verdadero cambio pues la Administración de Obama prosiguió los mismos objetivos, es decir instalar en Cuba un gobierno diferente. Sin embargo, su enfoque para alcanzar esa meta fue distinto. Decidió entonces durante los últimos dos años de su segundo mandato presidencial adoptar algunas medidas positivas.
Restableció las relaciones diplomáticas entre los dos países y se volvieron a abrir embajadas en Washington y en La Habana. Se firmaron no menos de 22 acuerdos bilaterales en sectores como la lucha contra el tráfico de drogas o contra el cambio climático. Ello mostró que era posible tener un diálogo civilizado entre nuestros dos países a pesar de las grandes diferencias. Somos capaces de trabajar juntos sobre temas en los cuales tenemos intereses comunes.
Por otra parte, nuestros cinco agentes que estaban encarcelados en los Estados Unidos desde 1998 por haberse infiltrado en los grupúsculos extremistas de Florida responsables de actos terroristas contra Cuba fueron liberados y pudieron regresar a la isla. Hemos podido abrir un nuevo capítulo en nuestras relaciones bilaterales, aunque el bloqueo económico, comercial y financiero todavía sigue vigente. Conviene recordar que las sanciones financieras más severas jamás impuestas a empresas extranjeras que han tenido relaciones con Cuba fueron obra de la administración de Obama. Pienso particularmente en BNP Paribas o la Société Générale.

Obama también facilitó los contactos entre nuestros dos pueblos y permitió a las compañías aéreas americanas establecer vuelos hacia Cuba. También autorizó los viajes académicos y culturales. Esos cambios fueron positivos, aunque en el fondo no cambió la política. Por ejemplo, la base naval de Guantánamo todavía está presente.

Obama hizo esos cambios para responder al reclamo de la comunidad internacional que se opone resueltamente a las sanciones económicas. Desde 1992 presentamos cada año una resolución en la Asamblea General de las Naciones Unidas contra el bloqueo económico, comercial y financiero y hemos tenido el apoyo de la inmensa mayoría de los países. Sólo los Estados Unidos e Israel se oponen al levantamiento de las sanciones. Al final del mandato de Obama incluso los Estados Unidos se abstuvieron durante el voto. Para él no había ningún riesgo desde un punto de vista político, ya que se trataba de su último mandato.
Al contrario, había un reclamo fuerte por parte de América Latina y el Caribe a favor de un cambio de política hacia Cuba. Incluso en el seno de la opinión pública americana y de la comunidad cubana de la Florida había una corriente mayoritaria a favor de un nuevo enfoque hacia la isla.
SL: ¿Cuál fue la política de la Administración de Trump hacia Cuba de 2017 a 2020?
ERP: Donald Trump optó por un cambio completo de la política exterior de Obama hacia Cuba. Hizo lo mismo en otros campos y se esforzó en desmantelar lo que había construido su predecesor. Salió de los Acuerdos de París sobre el clima y de los acuerdos relativos al tema nuclear iraní. Desde el inicio de su Administración puso fin a todas las medidas constructivas que tomó Obama y se degradaron las relaciones bilaterales. Bajo la Administración de Trump se tomaron más de 20 medias coercitivas contra Cuba para impedir el desarrollo de su economía. Trump incluso sancionó a las compañías marítimas que transportaban petróleo a Cuba. Nos encontramos frente a grandes dificultades y en una situación de penuria energética pues ningún barco quería suministrarnos petróleo por miedo a las represalias.
Los cuatro años de la Administración de Trump tuvieron un impacto grave en la economía cubana. Washington puso término a todos los contactos entre los pueblos y prohibió los viajes cruceros. El Gobierno americano expulsó a diplomáticos cubanos de Washington. Cerró su consulado en La Habana, lo que obliga a los cubanos a viajar a un tercer país para solicitar una visa. Esa Administración lo hizo todo para poner término a los intercambios entre los dos países.
Por otra parte, lo que representó un golpe duro a nuestra economía fue la aplicación extraterritorial del bloqueo americano. El único presidente que aplicó el Título III de la Ley Helms-Burton de 1996 fue Donald Trump. Empresas públicas francesas que tenían proyectos en Cuba en el sector del transporte y del turismo decidieron poner fin por miedo a ser sancionadas por Washington. La política contra Cuba alcanzó un umbral sin precedentes.
SL: Unos días antes de su salida Trump decidió colocar de nuevo a Cuba en la lista de los países patrocinadores del terrorismo internacional a causa, entre otros, de la presencia de antiguos guerrilleros en Cuba. ¿Cuál es la respuesta de Cuba a estas acusaciones?
ERP: Cuba fue colocada en la lista de los países patrocinadores del terrorismo en los años 80 por Ronald Reagan. Barack Obama decidió retirar a Cuba de esta lista en 2015 de acuerdo con su política constructiva hacia la isla, siguiendo las recomendaciones de los servicios de inteligencia estadounidenses y del Pentágono, que subrayaron que Cuba no representaba ninguna amenaza para los Estados Unidos y que no tenía ningún lazo con redes terroristas. En cambio, Donald Trump, unos días antes del final de su mandato, decidió colocar de nuevo a Cuba en esta lista para satisfacer a la extrema derecha de origen cubano de Florida.
Hemos denunciado esta decisión infundada e injusta. Tenemos una política muy clara contra todo tipo de terrorismo. Hemos sido víctimas del terrorismo de Estado durante cerca de sesenta años. Cerca de 3.500 cubanos perdieron la vida después de los atentados terroristas orquestados desde los Estados Unidos. Más de 2.000 cubanos tienen secuelas permanentes tras las acciones terroristas organizadas desde los Estados Unidos. Al final de los años 90 varias bombas explotaron en hoteles de La Habana durante una campaña terrorista destinada a asustar a los turistas y a arruinar la economía cubana que se había abierto a este sector para sobrevivir. Hubo decenas de víctimas y un turista italiano perdió la vida.
Condenamos todo tipo de terrorismo, sin distinción. En 2001, tras los atentados del 11 de septiembre, abrimos nuestro espacio aéreo a los aviones americanos que no podían aterrizar en los Estados Unidos y expresamos nuestra disposición a cooperar en la lucha contra el terrorismo internacional.
La comunidad internacional está al tanto del papel de Cuba en la lucha contra el terrorismo. Toda América Latina y el Caribe reconocen el papel de Cuba en el proceso de paz en Colombia. Aceptamos acompañar en La Habana las negociaciones entre el Gobierno colombiano y las FARC, lo que desembocó en un proceso de paz. Luego el gobierno colombiano y el ELN nos pidieron que patrocináramos negociaciones y aceptamos de nuevo la propuesta. Cuando el Gobierno colombiano decidió poner término a esas negociaciones tras acontecimientos que ocurrieron en Colombia, aceptamos sin vacilación.
La decisión de Trump demuestra otra vez la total falta de coherencia de los Estados Unidos en la lucha contra el terrorismo internacional.
SL: ¿Cómo ve el futuro de las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos bajo la presidencia de Joe Biden? ¿Cuáles son las bases necesarias para mantener relaciones normales y pacíficas con los Estados Unidos?
ERP: Creo que es una pregunta para Joe Biden, porque Cuba ha mantenido la misma posición sobre el tema desde la visita de Fidel Castro a Washington en 1959. Queremos tener relaciones normales y civilizadas con los Estados Unidos sobre la base del respeto mutuo, de la no injerencia y de la reciprocidad. Si los principios son respetados estamos dispuestos a sentarnos a la mesa de negociaciones con las autoridades americanas. No podemos imaginar relaciones normales entre los dos países mientras exista el bloqueo. Es imposible. Mientras Cuba esté en la lista de los países patrocinadores del terrorismo internacional no podremos tener relaciones normales. Es imposible.
Escuchamos durante la campaña del candidato Biden declarar que estaba dispuesto a volver a la política de Obama hacia Cuba. Ello no significa que los objetivos fundamentales serán modificados, pero será un primer paso constructivo con el regreso de los contactos entre los pueblos, las visitas, el buen funcionamiento de las entidades consulares, el diálogo, el restablecimiento de la veintena de acuerdos bilaterales firmados con Obama. ¿Acaso podrá fin a la aplicación del Título III de la Ley Helms-Burton? Veremos.
Por nuestra parte, jamás hemos tomado decisiones de política exterior ofensivas contra los Estados Unidos. Sólo nos hemos defendido contra una política de injerencia agresiva. No tenemos bases militares en el exterior. En diciembre de 2020 el Presidente Miguel Díaz-Canel expresó ante el Parlamento cubano su disposición a reanudar lazos respetuosos con los Estados Unidos.
Deseamos un diálogo que pueda reparar el daño que hizo la Administración de Trump. Somos vecinos. No tenemos nada contra los Estados Unidos. Deseamos vivir normalmente, tal como lo queramos y lo decidamos a través de nuestro proyecto colectivo. Esperamos que un día los Estados Unidos tengan la misma voluntad.
SL: ¿En qué estado se encuentra actualmente la sociedad cubana?
ERP: El impacto económico de las medidas que tomó la Administración de Trump ha sido fuerte. A ello se agrega el impacto de la pandemia de Covid-19. Hemos tenido que cerrar nuestras fronteras, lo que ha paralizado la industria turística, que es uno de los sectores más importantes de nuestra economía y una de las primeras fuentes de ingresos. Usted podrá imaginar las consecuencias para un pequeño país como el nuestro.
A pesar de ello hemos logrado hacer frente a la pandemia y controlarla. Afortunadamente tenemos un sistema de salud sólido que cubre a toda la población cubana. Tenemos polos científicos de investigación muy importantes y producimos la mayor parte de las vacunas que usamos. Hemos podido hacer frente a la pandemia a partir de una posición ventajosa. Pero no podemos negar que ha tenido un impacto importante en la sociedad.
Desde el inicio de la pandemia nuestra comunidad científica comenzó a trabajar sobre candidatos vacunas. Hoy tenemos cinco candidatos vacunas, entre los cuales dos están en fase III: Soberana II y Abdala y han mostrado una gran eficacia en la respuesta inmunitaria. Los otros tres: Soberana I, Mambisa y Soberana Plus también han tenido resultados alentadores. Para finales de 2021 estaremos en capacidad de vacunar a toda nuestra población. Estaremos en capacidad de producir 100 millones de dosis y ayudar a otros países del mundo.
Hemos mantenido nuestro esfuerzo de cooperación internacional durante la pandemia y hemos brindado ayuda a los países que han solicitado nuestro concurso para enfrentar el Covid-19. Hemos mandado brigadas médicas a unos 50 países, entre ellos Martinica, Italia y Andorra.

SL: ¿Podría usted decir una palabra sobre la reunificación monetaria que tuvo lugar el 1 de enero de 2021?
ERP: Cuando el socialismo se desmoronó en Europa del Este a finales de los años 80, desapareció el 85% de los intercambios comerciales de Cuba. Ello ocasionó una caída de nuestro PIB de más del 35%. Hubo una crisis económica muy fuerte en Cuba a principios de los años 90, autorizamos la circulación del dólar en nuestra economía en paralelo al peso cubano. Reorientamos nuestra economía hacia el turismo.
Luego nos enfrentamos a otro problema: el dólar llegaba a Cuba, pero no podíamos utilizarlo a causa de las sanciones económicas americanas que nos prohíben usar esta moneda en nuestros intercambios con el mundo. Decidimos entonces crear el peso convertible para el turismo y tuvimos entonces dos monedas en circulación en Cuba. Cuando un turista llega a Cuba, intercambia sus divisas por pesos convertibles con los cuales paga los servicios que le hacen falta durante su estancia.
La circulación de esas dos monedas fue práctica durante años en Cuba pero, con el tiempo, se convirtió en una dificultad para el buen funcionamiento de la economía. Había que trabajar con dos monedas y ello incluso se había convertido en un obstáculo para el desarrollo de las inversiones extranjeras en Cuba. La reunificación monetaria era entonces necesaria y fue una decisión que se tomó hace varios años. Sólo esperábamos la buena coyuntura, que nunca llegó porque fue electo Trump.

Finalmente decidimos elegir la fecha del 1 de enero de 2021 para suprimir el peso convertible y sólo mantener el peso nacional. Hemos establecido una tasa de cambio única de 24 pesos por dólar. Hemos ajustado los salarios multiplicando por cinco la masa salarial para reducir las disparidades vinculadas a la emergencia de la industria turística y de la doble moneda.

Por ejemplo, un empleado de un hotel podía tener un salario superior al de un profesor universitario y no es algo deseable. Intentamos resolver esos problemas otorgando un salario a cada uno según su aporte a la sociedad. Es nuestra gran prioridad y pensamos que esta medida será favorable a la población.

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Descubren restos fósiles de nueva especie de dinosaurio en Argentina

El Menucocelsior arriagadai se encontró a 50 kilómeros al sur de General Roca en el Alto Valle. Foto: Secretaría de Cultura de Río NegroEl grupo de paleontólogos, dirigido por el explorador argentino Mauro Aranciaga Rolando, los halló a 50 kilómetros de General Roca. Allí encontraron más de un centenar de fósiles de especies nuevas. Entre ellas, cuatro tipos de saurópodos, dinosaurios herbívoros de cuello largo, que han recibido el nombre de Menucocelsior arraigadai y tendría más de 70 millones de años.
Encontraron “vértebras, costillas, elementos de los pies. Hasta osteodermos, una serie de enormes bloques de hueso que los animales portaban en la piel a modo de defensa”, explica Aranciaga.
Según las primeras estimaciones del grupo que lideró el paleontólogo Mauro Aranciaga, los restos pertenecen a animales que medían entre 8 y 15 metros de largo. Los huesos recuperados constataron que el Menucocelsior alcanzó unos 10 metros de longitud, con un peso de unas 6 toneladas.
El nombre de la nueva especie hace referencia a los menucos, cuerpos acuáticos presentes en la zona, y a las dimensiones que alcanzaban estos animales, pues celsior significa grande en latín. Mientras que arraigadai hace referencia al apellido de los dueños del campo donde fueron encontrados los restos.

Rìo Negro: descubren nuevos restos de dinosaurios de más de 70 millones de años 🦖
Estos fósiles serán resguardados en el Museo Patagónico de Ciencias Naturales dependiente de la Secretaría de Estado de Cultura de Río Negro.
📲 Lee la nota completa en https://t.co/NUSltOptfT pic.twitter.com/lFfp9pZaYH
— Río Negro Cultura (@rncultura) October 18, 2021

La nueva especie argentina pertenece al grupo de los titanosaurios. Uno de los ejemplares hallados era “más grande que el otro, que seguramente es de una especie distinta, y otro más, al grupo de los aeolosaurios”, añade el grupo de paleontólogos.
Los restos fósiles serán ahora trasladados al Museo Patagónico de Ciencias Naturales, a cargo de la Secretaría de Estado de Cultura de Río Negro.
Este hallazgo se realizó en el mismo sitio donde el equipo liderado por Mauro Aranciaga Rolando extrajo el dinosaurio carnívoro Niebla antiqua, en octubre de 2018.
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(Con información de teleSUR y Sputnik Mundo)

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Municipio en disputa

División político administrativa de los territorios de Santa Cruz del Norte y Jaruco.
Malversación de fondos públicos, altos impuestos a comerciantes locales y monopolización de la mayor parte de las obras viales, son algunos de los males que sufría el poblado de Santa Cruz del Norte antes de que el veterano del ejército mambí, Ángel Ortiz, luchara por independizarlo de la alcaldía de Jaruco y lo convirtiese en municipio durante el Gobierno de los Cien Días en 1933, tras presionar para conseguirlo a Antonio Guiteras Holmes, entonces ministro de Gobernación, Guerra y Marina.
“Antonio Guiteras Holmes, adalid de las luchas revolucionarias y antiimperialistas en la década del treinta del siglo XX, había trazado una política de municipalización que buscaba fortalecer el apoyo en las bases constitucionales, crear nuevas estructuras político administrativas y mejorar las ya existentes en el país”, constata Ángel Ribot Enríquez, historiador de Santa Cruz del Norte.
Desde hacía un tiempo, el establecimiento del pueblo como jurisdicción era una aspiración de los santacruceños y Ángel Ortiz, antiguo miembro del Ejército Libertador en la guerra de 1895, al estar enterado de la reforma que pretendía implementar Guiteras, expidió una carta oficial al mismo solicitando la conversión del poblado a municipio, fundamenta Ribot.
Soraya Ávila Ricardo, especialista en sitios y monumentos de Santa Cruz del Norte, comenta que la solicitud de Ortiz fue denegada por Ramón Grau San Martín, debido a que la localidad representaba el poblado más sólido económicamente de Jaruco al poseer una destilería de ron y aguardiente y al ser sede de tres centrales azucareros de gran importancia: Elena, Puerto y Hershey. Mantenía, además, una significativa línea de transporte de carga y pasajeros entre las ciudades y puertos de La Habana y Matanzas.
El libro de historia local, Junto a un Mar de Mil Azules, expone cómo la oligarquía jaruqueña, incluida entre ella el dictador Fulgencio Batista, entonces delegado del Gobierno, movieron influencias para que no fuese posible el cambio político a municipio.
Estas condiciones adversas imposibilitaron, en primera instancia, que Antonio Guiteras firmara la solicitud y decidiera esperar unas semanas para proceder a ponerle “las cartas sobre la mesa”, nuevamente a Grau. Ángel Ortiz, al constatar la demora de Guiteras, se acercó hasta sus oficinas para encarar la situación.
Amarilys Ribot Enríquez, historiadora del batey Camilo Cienfuegos, poblado perteneciente a Santa Cruz del Norte, cuenta que Ortiz, frente al escritorio del ministro, le dijo con vehemencia: “Usted está jugando conmigo, con mi familia y con mi pueblo y yo no soy hombre de juegos. Dígame claramente si va a crear el municipio”.
La historiadora añade que Guiteras le replicó: “Antonio Guiteras Holmes tiene una sola palabra. Váyase a su pueblo y espere allí, que voy a crear el municipio”. Ortiz esperó y el 13 de diciembre, Guiteras logro, en su segundo intento, que Grau firmara el decreto 3300.
Entre los decretos emitidos de la Gaceta Oficial hasta el 29 de diciembre de 1933, solo consta la creación como municipio de Santa Cruz del Norte, por tanto, es el primer y único municipio creado por Guiteras durante el Gobierno de los Cien Días.

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Hay luchas que no cesan

Afuera la vida vibra con toda la intensidad de lo cotidiano: un chofer desgasta el claxon, una pareja avanza tomada de la mano mientras discute su plan para la noche, un señor camina a casa cargado de bolsas, una muchacha repasa los textos de la librería.

El edificio es uno más en la urbe apretada, solo una placa salva su fachada del anonimato; pero hasta el No. 164 de 25 y O, en el diverso Vedado habanero, no impulsa la casualidad. Hay quien va allí buscando

un pedazo de la Patria, un fragmento claro de lo que es la Isla y también de lo que será.

En la entrada, unos niños hacen rodar en el juego su inocencia. Se les debe sortear para ganar la escalera. La subida tiene de conversaciones vecinales, de olor a almuerzo, de noticiero del mediodía, de lavadora en marcha… el inmueble está vivo, y se adivina que no se encontrará un mero museo –con toda la carga de tiempo detenido que le es inherente– sino una casa, un hogar de una simpleza limpia, como la de los ojos y la esperanza de Abel Santamaría Cuadrado.

La historia puede palpitar, y es más que libros y vidrieras. Allí, en el apartamento 603, nada habla de pasado ni de muerte. Allí, en sus habitaciones pequeñas y austeramente amuebladas, de paredes signadas por Chibás, y por Martí una y otra vez, emergió el cuartel general más dulce que una causa pueda acreditarse. Allí se gestó una revolución de un sedimento ético excepcional; y Abel, Haydée, Fidel y otros integrantes de una generación marcada por la lucidez del cambio, fueron irrepetiblemente felices.

Había lecturas, discusión, crítica, comidas de amigos, siestas sobre la cama o en el piso y, sobre todo, la promesa de un devenir luminoso, de un porvenir sin mácula para Cuba.

Aquel apartamento tiene, aún hoy, la huella de Abel, y no en particular por los muebles que la familia rescató en aras de un mañana agradecido ni por sus libros que ahí permanecen; no por la sutil sobrecama que tejieron los dedos del alma fundadora de Casa de las Américas ni por la explicación provocadora y apasionada de un especialista que –como debe ser– lleva su trabajo prendido en el pecho. Sino por la esencia total que nos devuelve a un muchacho enfrentado a la tortura más cruel y al asesinato, que, aunque apenas comenzaba a vivir, tenía muy claro el sendero arduo del bien y del deber.

Abel, niño humilde que estudió a golpe de deseo, trabajador honrado que negaba el egoísmo en nombre de la dureza de los tiempos, fue un hombre preclaro y fiel; no llegó a convertirse en un teórico revolucionario; pero como «lo más terrible se aprende enseguida y lo hermoso nos cuesta la vida», le sobró visión para entender que la transformación no puede esperar por condiciones ideales, y que tiene mucho de la mística del arrojo.

Respiró apenas un cuarto de siglo y dejó uno de los monumentos más estremecedores de la Revolución Cubana: su mirada de mártir teñido de rojo, su mirada que acusa al pusilánime y al traidor, su mirada que compulsa a creer en la valía del sueño y en la indignidad de abandonarlo.

Por sus ojos arrancados, la novia viuda y el ajuar inútil, la hermana siempre perseguida por su ausencia y, a pesar de todo ello, su espíritu que perdona y convida, es Abel ser de otro mundo, animal de galaxia y también, como Martí, Villena, Celia o el más anónimo hijo o hija de esta tierra, la estirpe de la cubanidad, que combina en proporciones inauditas heroísmo y humildad, radicalismo y amor.

Una no quisiera dejar nunca el apartamento 603, con el desgarramiento del almanaque detenido para siempre un 25 de julio de 1953; la silla de tijeras que tanto disfrutada Abel; el refrigeradorcito comprado por Boris Luis Santa Coloma, otra vida breve y de siempre; la mesa de Fidel, y el abanico de Haydée generosa y de girasoles.

Y cuando se deja el lugar, templo para cada cubano y cubana con el sentir bien puesto, se entiende mejor que afuera la vida vibre con toda la intensidad de lo cotidiano. No por homenajes fatuos murió Abel, sino por esa tranquilidad vespertina del barrio, por ese futuro sin oscuridades. Que no se melle la sencillez del sitio, pero que nunca esté vacío. Hay luchas que no cesan.

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Machado Ventura: La Revolución es lo que es…¿Qué hay que hacer? (Parte II y III)

A continuación reproducimos integramente las dos últimas partes de la entrevista a José Ramón Machado Ventura, publicada en Granma.***
“Hablar de Raúl es hablar de un hermano… Raúl fue para mí un verdadero maestro, al margen de la amistad y de la confianza mutua que mantenemos”. Foto: Juvenal Balán.
La Revolución es lo que es, porque lo que se dijo, se hizo (Parte II)
–Cuénteme de sus inicios revolucionarios. ¿Cómo y cuándo se hizo comunista?
–Yo me integré al Movimiento 26 de Julio cuando supe del asalto al Moncada, y pude leer La historia me absolverá. Pero ya desde antes estaba convencido de que la solución era la vía armada, que después del golpe de Estado tendría que producirse un cambio radical, total, tanto en lo social como en lo económico y que había que erradicar para siempre la politiquería.
“Yo estaba en cuarto año de Medicina cuando se produce el golpe y al otro día tenía un examen de Obstetricia y Ginecología, que se suspendió. Estaba esa noche estudiando en 3ra. y 2, cerca del hotel nuevo que han hecho en 1ra. y Paseo, en un tercer piso, con un compañero. Estudiábamos hasta tarde, y como a las tres de la mañana sentí unas corneticas, al principio creí que era el sueño, porque estaba medio dormido… Frente al edificio estaba el cuartel del Cuerpo de Ingenieros, con al menos una compañía de soldados, y desde arriba empezamos a ver cómo los soldados se subían a los camiones. Bajé, me acerqué a la puerta del cuartel y le pregunté al que estaba de guardia –porque a mí me conocían, yo iba mucho por ahí– ¿qué está pasando? “Sigue, sigue, apártate”, me respondió. En ese momento salía un camión cargado de soldados. Pero seguí averiguando, hasta que me enteré.
“Fui para mi casa. Yo vivía en Buena Vista. Cuando llego, la vieja me dice: “¡otra vez ese hombre!”, porque la vieja sí lo sabía todo, aquel era un barrio de soldados y de guardias, y enseguida se supo todo, estaba al lado de Columbia, yo vivía a tres cuadras del campo de aviación, “¡este hombre otra vez!”, dijo la vieja, porque en mi casa siempre fueron antibatistianos. Y recuerdo que le respondí: “mira, yo me alegro, porque ahora esto sí se va a resolver de verdad”. No le dije que con una revolución, pero le dije: “esto se va a resolver con una guerra. Para que este país se arregle tiene que haber una guerra”. Cuando se produjo el Moncada, confirmé que ese era el camino. Hasta entonces no pertenecía a ninguna organización, pero participaba en todas las actividades que se hacían en la Universidad. Iba a todas las manifestaciones.
“Cuando la muerte del estudiante Rubén Batista Rubio, que fue al primero que mataron en una manifestación, la Feu orientó ir a los cines para exigirle al proyeccionista –sin armas, a pecho– que interrumpiera la película y colocara una foto fija que mostraba el llamado a asistir al entierro, que era al día siguiente.
“En un cine ubicado en la calle Reina, al que fui con mi hermano y otro compañero en su camioneta, el hombre que operaba el proyector nos explica: “eso que ustedes traen no se ajusta al equipo”. Era verdad, en aquel aparato no funcionaba la foto fija que traíamos. Entonces le digo a mi hermano: “quédate en la puerta para que vigiles y cuando yo llegue al escenario, le dices al proyeccionista que pare la película y encienda las luces”. El tipo, asustado, así lo hizo, aunque la gente, por lo general, cooperaba con la feu. Efectivamente, fui para allá, me encaramé por un costado y el hombre paró la película. Se encendieron las luces y aparecí yo en el escenario. Oye, había hasta guardias viendo la película. Entonces leí el llamamiento: “la feu convoca…”, acabé de leer y me fui. Los guardias se quedaron confundidos, no reaccionaron de inmediato, pero cuando ya voy saliendo, veo a dos que salen. Yo le había dicho a Eddy, el de la camioneta, que arrancara en cuanto me viera. Él arrancó y le caí atrás; me subí a la camioneta en movimiento. Ya mi hermano había montado, y no nos alcanzaron, ni pudieron cogerle la chapa.
“Mi papá tenía actividad en la política. Era tenedor de libros, vivía de eso y era una especie de procurador, no tenía ningún título, pero había recibido cierta ayuda después de terminar el 6to. grado de parte de un pariente que le puso maestros. Tenía alguna cultura, estudiaba, y le hacía papeles a la gente para los juicios, para la audiencia de Santa Clara, y reclamos, pero cuando llegaba la época de la política siempre fue en contra de Batista. Siempre en mi casa se habló mal de Batista. Y mi padre nos contaba que los americanos no habían dejado entrar a Calixto García en Santiago de Cuba. “Los americanos son los que mandan en este país”, repetía. Él no era comunista, pero se daba cuenta de todo eso, y nos lo repetía: “los americanos siempre han querido apoderarse de Cuba”. De ahí surgió mi antimperialismo.
“Después de aquel día en que le dije a mi madre que había que cambiar las cosas por medio de una guerra, lo materialicé con mi incorporación a toda la actividad revolucionaria que me fue posible: en el Hospital Calixto García, en la feu, en las manifestaciones, hice algunos sabotajes por cuenta propia, nunca lo dije, ni nadie me mandó tampoco, hasta que busqué la forma de irme para la Sierra por mis medios. A mí no me llamaron. En aquellos momentos se limitaba la incorporación de nuevos combatientes, porque escaseaban la comida y las armas, y yo no llevaba ninguna. Pero me busqué la conexión aquí, porque tenía una cosa en contra: yo conocía a Faustino Pérez, de la clínica, y a Sergio del Valle, porque trabajamos juntos en una que se encontraba por Ampliación del Almendares, pero mi hermano se había vinculado al 26 de Julio y estaba con Faustino.
“Yo conocía más a Faustino que mi hermano, pero lo conocía de médico; mi hermano lo conocía de la clandestinidad. Y mi hermano lo que hacía era aislarme, yo le decía que me buscara un contacto y él no me daba entrada, como hermano mayor quería protegerme. Entonces me fui por mis medios. En mi casa no se enteró nadie. Lo supieron cuando llegué a la Sierra. No se lo dije a nadie.El único que lo supo fue Taín, un cirujano cardiovascular que estuvo trabajando hasta hace poco, era entonces alumno, y no me quedó más remedio que decírselo, porque yo había operado a una mujer el día anterior en la clínica y le pedí que se hiciera cargo en caso de que surgiera alguna complicación, “no digas nada, pero si es necesario le avisas al médico (que era el jefe de la clínica), le dices que yo desaparecí, si surge algo, si no, no le digas nada”.
“Lo demás lo resolví por otras vías. Al que le dejé el carro, en la Terminal de Ómnibus de Boyeros, le dije: “llévate el carro, espera dos o tres días y llama a mi hermano para que lo recoja”. ¿Y sabes lo que me pasó? Que estando en la guagua aparece mi hermano en la Terminal, él no sabía nada. Lo veo pasar. “¡Ave María!”, digo y me agacho. Pero no me vio. Después le conté, cuando regresé.
“Bueno, uno tiene que caer en esos cuentos personales que no forman parte de la historia…”.
–Pero la enriquecen…
–Entonces busqué todas las formas de irme para la Sierra. En la Sierra la sanidad militar no podía existir porque la guerrilla era nómada, hubo intentos de asentarnos en un campamento, pero no duró mucho, porque Sánchez Mosquera entró. Fue cuando hirieron al Che. Eso fue en el Hueco del Hombrito. Ya había un hospitalito que habíamos empezado a hacer y Sergio del Valle hizo otro en La Pata de la Mesa. Pero aquello no duraba porque no había estabilidad para mantenerlo y era difícil establecer una organización. Martínez Páez estaba en una parte, atendía lo que podía, Sergio en otra y yo en otra, pero no existía una estructura, eso fue después, cuando se creó el hospital de La Plata, y llegaron más médicos. Después de la huelga del 9 de abril se incorporaron muchos médicos, en la Sierra hubo como ocho o diez médicos. Yo llegué a tener 19 en el II Frente.
“En el II Frente la cosa era distinta: pude tener más recursos, creé todo un sistema, logré una organización. Llegué a tener como 13 o 14 hospitales, hubo algunos que tuve que mover de un lugar a otro, estuvieron dos meses aquí, tres meses allá y al final de la guerra los tuve que situar más cerca de los escenarios de combate, porque algunos estaban muy lejos, en la medida en que avanzábamos y se consolidaba el Frente. Ahí sí hubo una organización. Teníamos enfermeras, laboratorios, plantas eléctricas. Había campesinos de cierta posición económica que tenían plantas eléctricas en sus casas y nosotros las usábamos para operar”.
–¿Hacían operaciones?
–De todo tipo. Desde luego, en condiciones de campaña…
“Por eso la Revolución es lo que es, porque la gente vio que se cumplieron las cosas”. Cortesía de la Oficina de Asuntos Históricos del Consejo de Estado.
–¿Atendían a los campesinos?
–Más que a los rebeldes. Después de los combates, siempre había cuatro o cinco heridos. Pero lo cotidiano era la población campesina, muchachos, mujeres de parto… El trabajo era en realidad con los campesinos. Los campesinos decían: “cuando la guerra se acabe ustedes se van…”, y yo les repetía: ustedes verán que no. Y chico, me di el gusto de que en todos esos lugares se hicieran hospitales. Cuando fui Ministro de Salud Pública me preocupé por que todo aquello que se prometió se cumpliera. Por eso la Revolución es lo que es, porque la gente vio que se cumplieron las cosas, que lo que se dijo se hizo. Pero toda aquella gente, pensando como se pensaba en aquella época, creía que cuando nos fuéramos, las cosas serían otra vez como antes. Casi que querían que la guerra siguiera, que aquello no se acabara nunca.
“En la formación de mi pensamiento fueron decisivos mis padres. Mi padre siempre me explicaba lo de los yanquis, lo que Martí escribió de ellos, su frase clásica, porque en la escuela no lo enseñaban. Después en el Instituto, siendo un poco mayor, veía las diferencias sociales. Yo no podía ser comunista, porque no tenía todavía suficiente desarrollo. Por otro lado, ser comunista en aquella época era una heroicidad, con la propaganda anticomunista que había montado el imperialismo.
“Pero en mi casa nunca fueron anticomunistas. Como eran antimperialistas, nunca hubo un enfrentamiento con los comunistas. Es más, en los tiempos en que mi padre hacía política (él era del Partido Auténtico), los comunistas, que habían adoptado la consigna de crear frentes amplios contra el fascismo, autorizaron a sus militantes a pactar a nivel de municipio con los partidos que quisieran. Y los comunistas de Vueltas, mi pueblo, lo hicieron con los auténticos que estaban en la oposición, y entonces mi padre –que era de origen humilde– tuvo mucho contacto con ellos.
“El que dirigió la campaña en el pueblo en representación de los comunistas fue un hermano de Jesús Menéndez que se llamaba Bartolomé. Y ese hombre era amigo de nosotros. No teníamos prejuicios, pero no éramos comunistas. Muchas veces cuando discutía en las salas del hospital Calixto García con algunos hijos de gente rica, enseguida me decían: “tú eres comunista”. “No, no. Yo soy antimperialista”.
“Pero mi vida como médico me llevó a ver muchas injusticias. Quizá a otros no le importaba, a mí me afectaba. Yo nunca le cobré al paciente, siempre trabajé en clínicas y me pagaban un salario. Es que no encontraba cómo cobrarle a un paciente. Yo fui al Central Elia (hoy se llama Colombia) a trabajar como médico en una clínica y el dueño propuso hacerme accionista: “No. Usted me paga un salario y ya”. A mí me dolía ver a un guajiro sacar los dos pesitos estrujados de su bolsillo, que era lo que costaba la consulta. Yo eso no lo podía hacer. El dueño sí cobraba, pero yo vivía de mi salario. Estuve en el Central Elia cuatro meses, porque me di cuenta de que aquel hombre me estaba explotando. Yo no le cobraba al enfermo y él me echaba todos los casos encima. No me gustaba el ambiente. Cuando terminabas la carrera, si eras hijo de un doctor famoso tenías empleo, de lo contrario tenías que pasar dos o tres años trabajando de gratis, en alguna clínica, haciendo las guardias, para cuando alguno de los fijos se fuera.
“Cuando salí para la Sierra trabajaba en una clínica que estaba en F y 25, en un edificio donde ahora está la Fiscalía. Hay quien cree que yo era accionista; pero no, era un simple empleado. Fíjate, la vida se burló de mí: yo criticaba a los médicos que se ocupaban de actividades administrativas, porque veía a los dueños al tanto del arreglo del elevador o de la cocina, preocupados por el abastecimiento de la clínica y me parecía insólito que un médico se ocupara de esas cosas, y oye, cuando me tocó ser ministro de Salud Pública ¡tenía que meterme en todo!, velar por los ladrillos, por las sábanas, por todo lo que yo tanto rechacé.
“La vida me fue llevando. En el Ejército Rebelde conversaba con mis compañeros de armas, había comunistas, trabajadores, campesinos, y yo tenía un poco más de cultura y los interrogaba, “de dónde tú eres, qué haces”, y venían las historias: “se me murieron cuatro hermanos”, “mi papá murió de tal cosa”. Uno se daba cuenta de la vida aquella, además la veía. Estábamos en lo más intrincado de la Sierra Maestra. Y yo me preguntaba, ¿cómo resuelve esto la Revolución?, ¿cómo sacamos a esta gente de la pobreza? Todo eso me fue moldeando en un pensamiento comunista, pero aún así, si me decían, oye, ¿quieres afiliarte al Partido Comunista? Respondía: “no, no me metas en eso”. Pero vi la pobreza en el campo.
“Al triunfo de la Revolución, la lucha ideológica se hizo más intensa y empezó la presión anticomunista, y ahí me tuve que decidir: ya yo no podía seguir como estaba, era o no era. Mis sentimientos estaban del lado de acá, los comunistas podían haber tenido algunos problemas, los hombres, no la doctrina, la doctrina no era responsable de sus errores, y, además, Raúl fue también decisivo, porque yo le consultaba algunas cosas, ¿y esto a qué se debe?, “esto es por esto y por esto”, me decía; le hacía muchas preguntas, y sin ningún tipo de presión me explicaba. Yo veía lo que Raúl hacía y cómo lo hacía, y de verdad influyó en mí, no porque impusiera su pensamiento. Cuando el ataque a Playa Girón se proclamó el carácter socialista de la Revolución, pero para entonces, yo ya era comunista, estaba plenamente identificado”.
–Hábleme de Raúl
–Nosotros hemos tenido siempre mucha relación, desde los primeros días en que nos encontramos allá en la Sierra y después en el II Frente, porque él también se interesaba, preguntaba por la vida de uno. Yo no creo que Raúl haya sido el que pidió que me integraran a la columna del II Frente, yo creo que me seleccionaron porque era el más joven. Martínez Páez era un hombre ya mayor, tenía cincuenta y tantos años, Sergio tenía un problema en un pie que limitaba su apoyo, creo que de nacimiento. No se notaba mucho. Y fíjate, después hizo la invasión. Y parece que pensaron en mí porque era más joven y caminaba con agilidad…
–Sigue caminando igual…
–Por eso… Es que eso yo lo tengo de chiquito… el caminar rápido. Y parece que se dieron cuenta también. El que integró la columna fue Fidel. No creo que haya sido Raúl el que me pidió, pero con él tuve una relación de mucha confianza. Primero estaba solo como médico, el jefe mío era yo, pero después, cuando empezaron a llegar más médicos y organicé el primer hospitalito, me designó como jefe de los servicios médicos. Raúl me apoyó extraordinariamente. Siempre la gente habla de mí cuando se refiere a la organización de los servicios médicos, pero yo insisto en mencionar a Raúl, porque él comprendió que era necesario centralizar las decisiones y me dio el mando. Y después del combate del Central Soledad (hoy Salvador), me ascendió a capitán.
“La salud pública tiene que ser centralizada, porque si alguien que entraba por uno de los frentes traía medicinas, el jefe quería quedarse con ellas. Pero si entraban aspirinas, yo era quien las distribuía. ¿Por qué las repartía yo? Porque yo sabía dónde había más necesidad. Yo lo recorría y lo sabía todo: iba desde Baracoa hasta la entrada de Santiago de Cuba. Y por el norte igual: desde Sagua de Tánamo hasta la entrada de Guantánamo. Todo eso lo “caminaba”: a pie, en yipi y a caballo. De las tres formas lo “caminaba”. Por eso sabía dónde ubicar mejor los recursos, lo cual me creaba contradicciones con los jefes de columnas que pretendían quedarse con ellos. No obstante, siempre fueron comprensivos y apoyaron mis decisiones.
“Lo mismo hacía con el personal sanitario que se incorporaba al Frente. Por eso se pudo organizar el servicio médico, si no cada cual hubiera agarrado lo suyo, y entonces unos tendrían mucho y otros por allá no tendrían nada. A unos le sobrarían las medicinas y otros no tendrían ninguna. Raúl siempre me apoyó. Tenía una mente avanzada para la organización, se dio cuenta de que aquello había que organizarlo y tuvo confianza en mí.
“Siempre hemos estado muy vinculados. Hablar de Raúl es hablar de un hermano. Siempre hemos tenido la suficiente confianza para contarnos los problemas, para criticarnos, para lo que sea. Raúl es un año más joven que yo. En junio es que él cumplió 90 años. Nosotros siempre jaraneamos, la gente ve que en las reuniones me “tira”, bromea conmigo… Raúl fue para mí un verdadero maestro, al margen de la amistad y de la confianza mutua que mantenemos”.
***
¿Qué hay que hacer?, ¡yo voy! (Parte III y Final)
Me siento más que satisfecho por la oportunidad que me dio la Revolución de participar –con lo poco que yo haya podido hacer–, pero me dio esa oportunidad. Foto: Endrys Correa Vaillant .
–Hoy el Partido es centro de continuos ataques por parte del imperialismo y de la contrarrevolución. Quieren debilitarlo o anularlo. ¿Cuáles son los retos fundamentales que este enfrenta?
–Los retos que enfrenta el Partido son los retos que enfrenta el país. Y en las actuales condiciones, el principal es el económico. Tenemos que resolver el problema de la economía. Claro, todos sabemos a qué se debe la situación en la que estamos, pero tenemos que aprender, preparar al pueblo para que pueda subsistir y a la vez desarrollarse. Hay que resistir, correcto, pero hay que tratar de avanzar también. Y no es lo mismo avanzar cuando no existen fuerzas que se opongan, que cuando tienes un enemigo poderoso como el nuestro.
“El espíritu de resistencia lo tiene que tener, en primer lugar, el Partido, para poder trasladárselo al pueblo. Ya llevamos más de 60 años de bloqueo, y no se conforman, todos conocen las medidas extremas que tomó el gobierno de Trump. Eran duras y las extremó, lo que atenta contra nuestras posibilidades de desarrollo. El reto del Partido es mantener al pueblo en conocimiento de esa situación, para que sea capaz de resistir. Resistir y avanzar en todo lo que esté a su alcance. Se requiere de trabajo político, y este tiene que cambiar, no porque el que estemos haciendo sea malo o no sirva, sino porque lo que ha cambiado es el escenario; la realidad cambió. Tenemos que extremar el trabajo político-ideológico diferenciado. Esa palabrita la emplea todo el mundo: diferenciado. Pero no saben qué significa. Yo le agrego: de calidad. Diferenciado, pero de calidad, para que cumpla su cometido. Ese es el reto que tiene el Partido en nuestros días.
“Y acudir a la historia. Tenemos que trasladar más la historia. ¿Por qué yo me hice comunista? Por lo que me enseñó mi papá, que tenía la historia cerca, tíos de él que fueron veteranos, mi abuela que sufrió la Reconcentración de Weyler. Esos cuentos los escuché de mi abuela. No los leí en ningún libro. A estas alturas, las cosas no son iguales. El escenario es otro para las nuevas generaciones. Si trasladamos la historia de una manera mecánica, a base de clichés, no tendremos éxito. Conocer no solo lo que dijo, sino lo que hizo Martí, “cuanto he hecho hasta hoy”, escribió; no solo lo dijo, no, no; hizo, actuó, organizó una guerra sin la ayuda de Estados Unidos y trató de impedir con la independencia de Cuba, que cayeran sobre nuestras tierras de América, como dijo en su carta a Mercado… Martí sabía.
“Esas son las cosas que hay que trasladar. No solo Martí, muchos de aquellos patriotas sabían ya cuál era el propósito de Estados Unidos. La historia hay que hacerla bien, no se trata solo de contar la biografía de los más importantes patriotas. Eso hay que saberlo, pero hay que ir al fondo del problema. Ellos querían algo más que liberarse de España. Que había anexionistas, hay que decirlo. Tenemos que aprender todo lo posible de la historia.
“Hay muchos nuevos cuadros en el Partido que proceden de la Juventud. Como que tengo tantos años, los he visto crecer casi desde que eran pioneros. A algunos los conocí en asambleas pioneriles, y hoy son ministros”. Foto: Ariel Cecilio Lemus.
“Y en cuanto a los retos actuales, hay uno muy importante: la unidad, pero no solo la unidad del Partido. Una de las cosas que caracteriza al Partido nuestro, después de todo aquello de la microfracción, es que nunca ha sufrido un resquebrajamiento; algún individuo por allá que hizo una declaración, o que no sirvió como cuadro del Partido, eso como persona, pero en el Partido no ha existido ningún tipo de divisiones. El Partido, en sus estructuras internas, mal que bien ha funcionado. No puedes decir, qué bien está el Partido en Camagüey, allí los núcleos se reúnen, y qué mal está en Guantánamo, eso no existe en este país, hay una uniformidad, pero no de cuadratura, sino de funcionamiento; con errores, con problemas, el Partido siempre ha funcionado. Y ha desempeñado su papel.
“Esa es una virtud de nuestro Partido, que ha conservado la unidad. Nunca se han producido escisiones, problemas ideológicos. Problemas ideológicos los podemos tener tú y yo, tú piensas de una manera y yo de otra, pero dentro del Partido. No hay una fracción que quiera hacer otro Partido. En ese sentido podemos sentirnos orgullosos, pero eso hay que trasladárselo a las nuevas generaciones.
“Ahora viene el cambio generacional, que ya por cierto está hecho en lo fundamental. El otro día leía un artículo que dice que todos los que dirigimos el país, menos tres o cuatro, nacieron después del triunfo de la Revolución. Los que nacieron después de la Revolución están ya gobernando este país. La esperanza del imperialismo era lo que sucedería después de que nos muriéramos los viejos. Pero no se acaba con nosotros: desde hace años, los que dirigen este país nacieron después. Fidel era imprescindible, pero cuando faltó no se acabó la Revolución. Y Fidel era Fidel. Y hemos seguido. Vino Raúl. Ahora viene Díaz-Canel. Y han arreciado el ataque. Han visto este momento de crisis económica como el idóneo para empujar. Y les fracasó Trump, que intentó ahogarnos.
“Pero los imperialistas son imperialistas. Quieren dar el golpe final, creen haber visto una brecha y se están empleando a fondo. Por eso tenemos que plantar en lo ideológico, no solo a nivel de Partido, sino a nivel de pueblo. Ahí está el 86 % de apoyo a la nueva Constitución socialista. Siempre habrá gente que esté en contra, aun cuando la medida que tomemos lo beneficie. No podemos aspirar a la unanimidad, eso es falso. Es en esa dirección que tenemos que marchar, seguir profundizando nuestro trabajo, pero con calidad, teniendo en cuenta los problemas actuales, el cambio de escenario y lo que persigue en estos momentos el imperialismo.
“Hay que conocer cuáles son las fuerzas enemigas y cuáles son las debilidades que tenemos. Estas últimas radican, sobre todo, en la economía, que se ha complicado por factores naturales; hemos tenido problemas propios y limitaciones objetivas, porque sí, a veces cometemos errores en la conducción de la economía, pero tenemos un bloqueo económico, comercial y financiero desde hace más de 60 años. Lo peor que tiene esto es que la gente se acostumbró a vivir con el bloqueo, como si tú te acostumbraras a vivir sin zapatos. Ya no reclamas el par de zapatos. La inmensa mayoría de los cubanos nació con el bloqueo. Díaz-Canel tendría tres años cuando fue implementado. Hay personas que ni siquiera conocen el periodo especial, porque nacieron hace 20 años, que en 1995 no habían nacido.
“Por eso el trabajo ahora se hace más difícil. Hay un segmento de la población de mediana edad, que conoció algo por sus padres, pero hay otro que no, porque sus padres ni siquiera lo vivieron. Ese es el trabajo que tenemos que hacer. Pero podemos sentir el orgullo de que el Partido no haya tenido que pasar por momentos de división, hubo personas que fallaron, pero el Partido se mantuvo cohesionado. Y hay muchos nuevos cuadros en el Partido que proceden de la Juventud. Como que tengo tantos años, los he visto crecer casi desde que eran pioneros. A algunos los conocí en asambleas pioneriles, y hoy son ministros”.
–Una vida intensa. Usted conserva una salud envidiable. Lo vemos ir y venir a las provincias, meterse en los surcos, caminar por los pasillos del Comité Central como cualquier joven…
–Tuve suerte. Eso es genético. La gente me pregunta, ¿tú haces ejercicios? Yo no hago ejercicios. Toda mi familia vive más de 95 años. Mi mamá murió a los cien años, mi abuela a los 99, y la otra abuela igual, a esa edad, mi papá a los 96, y podía haber durado mucho más, no tenía nada, pero se cayó y se fracturó la cadera, y se complicó con una neumonía, cosas que le pasan a los viejos, pero él todavía leía la prensa, estaba al tanto de todo lo que pasaba en Cuba o en Siria…
–Usted ya tiene 90 años, y una vida intensísima…
–Eso me ha ayudado… Fíjate que yo no pongo el teléfono al lado mío. Lo tengo allá, para tener que pararme cuando suena, así sea 20 veces al día. Ese es el ejercicio que yo hago. Y voy para la oficina y regreso, camino mucho. Yo digo que es genético, pero además, yo no me aburgueso. El problema no es solo físico, es estar claro de la cabeza.
El Comandante Machado Ventura, al recibir el Ministerio de Salud Pública, del ministro saliente Serafín Ruiz. Foto: Archivo de Granma.
–Cuando reflexiona sobre su vida, ¿se siente satisfecho de lo hecho, de lo que ha logrado?
–Totalmente. En los días de la Sierra pensaba –los médicos cuando se ausentaban de su puesto tenían derecho a recuperarlo en el plazo de un año, pero yo llevaba más tiempo en aquello–, que cuando la guerra terminara tendría que empezar a buscar empleo. Todas las responsabilidades que la Revolución me ha dado, ni las imaginé. Nunca abandonaría mis ideas, pero pensaba que mi papel habría terminado. Me siento más que satisfecho por la oportunidad que me dio la Revolución de participar –con lo poco que yo haya podido hacer–, pero me dio esa oportunidad. Si a mí me hubieran dicho, “vete para tu casa”, me hubiera ido tranquilo a trabajar como médico, porque nunca pensé otra cosa, ni tuve otras aspiraciones. Me siento supersatisfecho. ¿Sabes lo que quisiera? Durar 200 años, ¿para qué?, para trabajar más. Sí, porque hay gente que quisiera durar más para disfrutar la vida, no, no, yo quisiera vivir más para trabajar más, y ver el desarrollo de esto. Oye, yo cuando estoy un rato aquí y no tengo nada que leer y no recibo una llamada, ni tengo que ir para otro lugar, cuando me siento y estoy 15 minutos sin hacer nada, me siento mal, “me han olvidado”… ¿Los domingos? No, yo me llevo un montón de papeles para la casa. No puedo pasarme un domingo en la casa sin hacer nada. Hasta el Noticiero lo veo como parte de mi trabajo, de una forma diferente, y después digo: oye, vi esto o aquello; ustedes lo saben, es un defecto, la gente me dice que yo abuso de eso…
“Yo soñaba con que había que hacer grandes transformaciones”. Foto: Archivo de Granma.
–Es una virtud… Usted disfruta su trabajo.
–Hay quienes me critican (y yo no los critico). Pero es que yo soy así. Cuando era un muchacho, tenía un equipo de pelota y cuando había juego iba por las casas despertando a todos los jugadores. Y yo era bueno para mi edad, a pesar de que era flaco, y aun así, era el que buscaba la pelota, los implementos, siempre me encargaba de organizar aquello para que funcionara. El que llegaba tarde lo mandaba a buscar o iba yo mismo a buscarlo. ¿Qué hay que hacer? Yo voy. Yo nací así.
“Y me siento muy satisfecho de la oportunidad que tuve. Yo soñaba con que había que hacer grandes transformaciones; y me dijeron: no hay que hacerlas, vamos a hacerlas”.
–Quiero felicitarlo por el Congreso y por su larga vida de combatiente revolucionario…
–Yo me voy ya.
–Pero seguirá aportando…
–Bueno, vamos a ver qué hago.
–Y cuando cumpla 200 años, ojalá pueda ser yo quien lo entreviste de nuevo.
–No quiero hacer como los árabes, que se sientan en la puerta de su casa para ver pasar el cadáver de sus enemigos. No, no, yo quiero sentarme en la puerta de mi casa para ver el desarrollo del país. La vida, como es lógico, se acaba. Y no puedo sentirme mal por eso. He tenido la suerte de que ni siquiera me he enfermado. He visto a compañeros que han tenido que ser operados, otros que eran asmáticos, y vivían así. A mí me da pena, pero nunca me he enfermado. Yo solo me he operado una vez, de la vesícula, pero por el método este moderno de mínimo acceso. Me operaron el sábado y el lunes vine a la oficina. La gente creía que no me habían operado.
“Y lo otro es una vieja herida de guerra en una pierna. Pero no me dejó cojo porque no me limité, porque seguí trabajando. Eso fue cuando la ofensiva en el II Frente. No cogí muletas ni nada. Seguí haciendo lo que tenía que hacer y con la pata esa renca me montaba en un mulo de costado, y así iba, con la pierna esta medio colgando. Y me bajaba después y caminaba. Y el movimiento ese me ayudó, la pérdida de músculos que tuve fue grande –parece que fue un casco de mortero el que me impactó, que es peor que una bala, porque es un pedazo de hierro que cuando entra se lleva un trozo de masa muscular–, y la fisioterapia natural me salvó de quedar cojo. Ni me acosté, seguí caminando para allá y para acá.
“Tengo un hijo y un nieto. Mi familia es de varones nada más. Mi hermano tuvo tres varones y yo otro. Y ahora tengo un nieto varón. Yo pude tener más hijos. Hubiera querido tener más hijos, pero mi mujer no podía ya. Pero a mí me gustan los niños. Ahora tengo un nieto, que tiene un año y pico, y que para mí es lo más grande del mundo. Todos los abuelos se obsesionan con los nietos, todos son iguales, y yo también. He sacrificado a mi familia y a mi esposa por el trabajo, ahora me doy cuenta. No fue por andar de fiesta, fue por el trabajo”.
Machado Ventura no solo condujo, sino que predicó con el ejemplo en cada tarea. Foto: Germán Veloz Placencia.
Vea además:
Machado Ventura: Trabajar, trabajar y trabajar, ese fue el consejo de Fidel (I)

(Tomado de Granma)

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Cuba, a 125 años de la Reconcentración de Weyler

No existe una cifra exacta de concentrados ni de muertos. Foto: Cubaperiodistas.¿Fue idea del III Reich la creación de los campos de concentración? Los nazis los “perfeccionaron”, pero no tienen el “mérito” de la originalidad. Los antecedentes de los campos de concentración contemporáneos tienen su origen en Cuba, en el siglo XIX, impuestos por los españoles para someter a la población y evitar su apoyo a los mambises. El 21 de octubre de 1896 Valeriano Weyler dictó la Reconcentración.
Los Estados Unidos también los estableció luego en varias oportunidades, y los británicos crearon espacios de este tipo para más de 20 000 mujeres y niños durante la Guerra de los Boers (1899-1902), en África del Sur. En Francia, el gobierno instauró campos de refugiados para los republicanos españoles que llegaron en 1938, aunque al año siguiente igualmente internó allí a refugiados judíos y antinazis. Son estos algunos ejemplos.
La relación es más amplia e incluye los existentes en la URSS, en la época de Stalin. Todavía hoy persisten semejantes engendros. Los cubanos tenemos uno “demasiado cerca”, el de la Base Naval de Guantánamo, en el extremo oriental del país.
En tales sitios los concentrados generalmente no han tenido un juicio legal; su periodo de reclusión es indeterminado y la dirección del lugar ejerce un poder arbitrario e ilimitado. Se han utilizado diversas clases de instalaciones, cuyas similitudes están dadas por poseer bloques, barracones o tiendas de campaña rodeadas por torres de control y fuertes alambradas.
Las cifras de ellos en el mundo nazi, que incluyen los países ocupados, no son concluyentes porque algunos tenían corta duración y otros eran considerados subcampos y sucursales.
Según varios textos, solo había 39 con más de 2 000 “sucursales”. Parece que estos números están referidos únicamente a Alemania. Ya en este siglo XXI se publicó un compendio de más de 100 historiadores, con determinada clasificación: 30 000 campos de trabajo forzado, 980 de concentración y 1 150 guetos judíos, además de miles de centros para practicar la eutanasia a personas dementes y mayores.
Para mí no están claras las diferencias entre las dos primeras denominaciones, y quizás tampoco para quien aseguró, en una publicación, que se establecieron unos 15 000 campos de exterminio y de concentración en los países ocupados, la mayor parte de los cuales fueron destruidos.
Weyler, el “Hitler” en Cuba
Valeriano Weyler. Foto: Archivo.
Pero… ¿realmente los campos de concentración nacieron en Cuba? La respuesta no es de las categóricas con un sí o un no, pero desafortunadamente tiene más de verdadero que de falso.
En un artículo titulado “Apocalipsis de la Reconcentración”, expresó Rogelio Riverón, narrador, poeta, crítico, editor y periodista de la central provincia de Villa Clara:
“De la Reconcentración, esa prefiguración de los campos de exterminio nazis, comenzada en Cuba en 1896 por el militar español Valeriano Weyler, se habla en ocasiones en sentido global, lo que quizás atenúe involuntariamente las dimensiones del genocidio, emprendido como estrategia de la metrópoli para aislar a los libertadores mambises de una población simpatizante con la causa de la independencia e imbuida de un creciente nacionalismo.
“Llevado por una explosiva mezcla de sadismo y temor, Weyler había decidido desgastar a los mambises cortándoles bruscamente el sustento que pudieran hallar en los campos cubanos. Nombrado capitán general de la isla en febrero de 1896, en sustitución del fracasado Martínez Campos, el también titulado Marqués de Tenerife tenía plenos poderes, como última carta de Madrid en la guerra, para aplicar una política represiva contra la población local”.
Por su parte, el bando de reconcentración, dictado el 21 de octubre de 1896, decía:

Todos los habitantes de las zonas rurales o de las áreas exteriores a la línea de ciudades fortificadas, serán concentrados dentro de las ciudades ocupadas por las tropas en el plazo de ocho días. Todo aquel que desobedezca esta orden o que sea encontrado fuera de las zonas prescritas, será considerado rebelde y juzgado como tal.
Queda absolutamente prohibido, sin permiso de la autoridad militar del punto de partida, sacar productos alimenticios de las ciudades y trasladarlos a otras, por mar o por tierra. Los violadores de estas normas serán juzgados y condenados en calidad de colaboradores de los rebeldes.
Se ordena a los propietarios de cabezas de ganado que las conduzcan a las ciudades o sus alrededores, donde pueden recibir la protección adecuada.

Crónicas de la época dan fe de que los reconcentrados morían en las calles y a bordo de los trenes que los transportaban. Algunos andaban desnudos por las plazas en busca de comida que no existía. La situación se agravaba por día. Los sufrimientos y calamidades aumentaban en la inhumana permanencia dentro de los barracones, almacenes o refugios abandonados, durmiendo a veces en patios. Ancianos, mujeres y niños morían continuamente.
Otras fuentes exponen que Weyler, además de organizar campos de concentración para los campesinos, destruyó los edificios que pudieran servir de refugio a los sublevados y prohibió la zafra. Los norteamericanos le dieron entonces los calificativos de “carnicero” y “tigre de manigua”; sin embargo, copiaron al carbón la fórmula en su guerra de Secesión, en la I Guerra Mundial, en Corea y en Vietnam.
Explica el historiador Miguel Leal Cruz que la concentración de población civil en zonas determinadas previamente establecidas, no fue algo exclusivo de Weyler. El mando anterior responsable a su llegada, los capitanes generales Emilio Callejas, Arsenio Martínez Campos y Sabas Martín, ya había puesto las bases, si bien permitieron a la gran mayoría de cubanos del campo permanecer en sus lugares de residencia.
Martínez Campos ya había apuntado, en correspondencia con el presidente Cánovas del Castillo, la necesidad imperante de esta medida reconcentradora para la población rural cubana, que puso en práctica con premura su sucesor.
Agrega Leal Cruz que el 8 de noviembre de 1897, ya destituido Weyler tras los acontecimientos de carácter político que siguen al asesinato de Cánovas del Castillo un mes antes, el director de la John F. Craig & Cía, de Filadelfia, con intereses en Cuba, escribía al secretario de Estado, John Sherman, que “continúan las privaciones y sufrimientos… Se solicita socorros y alivio… Hombres, mujeres y niños hacinados por miles en corrales sin tejados y sin alimento suficiente, ropas o medicinas y en lamentables condiciones sanitarias están muriendo diariamente…”.
Como suele suceder en los genocidios, no existe una cifra exacta de “concentrados” ni de muertos. Tomando números coincidentes en determinados textos, pudiera señalarse que más de medio millón de cubanos sufrieron los horrores de aquellos “campos”, una cantidad extraordinaria para la población de entonces, y la cifra de vidas segadas se estima por encima de las 300 000.
Si bien mermó con la salida de Weyler, la tristemente célebre reconcentración estuvo vigente hasta marzo de 1898. Lo más curioso de su existencia es que contribuyó a todo lo contrario por lo que fue implantada: la indignación que provocó incrementó y aceleró la lucha de los cubanos por su liberación de España.
(Tomado de Cubaperiodistas)

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Sabor y Tradición: Acelga con quimbombó, mariposita agridulce y pollo en crema

Varios han sido los trabajos donde he tratado de recordar las costumbres y formas de emplear plantas medicinales para aliviar y combatir algunas enfermedades de forma natural. Muchas de ellas también nuestras abuelas las empleaban como condimento. Quedaron en nuestras antecesoras y las nuevas generaciones las desconocen.Algunas personas las celebran, otras las critican, pero les digo que quizás los tratamientos sean más lentos, sí, pero ayudan. Si se tiene en cuenta que las grandes empresas farmacéuticas han utilizado esos conocimientos y saberes ancestrales para hacer producciones químicas a gran escala, basándose en el mismo principio activo de esas plantas.
Muy poco las hemos tenido en cuenta, sin embargo para nuestras abuelas y madres fueron fuentes de sabiduría, empleándolas para aliviar enfermedades, incluso a nuestros hijos, muchos de esos saberes fueron transmitidos de una forma u otra de madres a hijas, de ellas a nosotros y no quisiera que se perdieran y se pudiera continuar usando.
¿Quién no tomó o dio a tomar la leche con agua de frutabomba? En caso no tener leche materna suficiente y tener que dar leche del puesto y así fuera más digestiva para el niño. O cuando se tenía cólicos y se daba un cocimiento de anís para aliviar los gases, o unas góticas de aceite donde se fríen unas hojas de orégano, para aliviar el dolor de oído, o un cocimiento de hierba Luisa con toronjil y unos cogollitos de anón para aliviar las molestias de estómago. Un cocimiento de caña santa o mazorquílla para expulsar cálculos del riñón. Pero no tan solo para sanar, también algunas las empleaban para condimentar las comidas, dándoles un sabor agradable.
Esto no es tan solo en Cuba, se emplean en muchos países.
Muchas son esas plantas que trataremos en otro momento como el tilo, la mejorana, la hierba Luisa, la hierba buena, el toronjil y el apazote.
Les traigo un jarabe que me prepararon en Dominicana, cuando me dio una crisis de asma y gracias a una amiga que me llevó con una señora muy mayor que me hizo un brebaje logré calmarme. Además del jarabe, les traigo una salsa de limón, acelga con quimbombó, maripositas agridulces y pollo en crema. Espero le sean de su agrado.
Jarabe
Jarabe. Foto: Natursan.
Ingredientes (varios servicios):
Una naranja agria, 4 hojas de orégano, unas cuantas cáscaras de cebolla, 1 hoja de salvia, 1 ramita de menta, azúcar prieta o miel a gusto.
Preparación:
Lave la naranja. Lave las hojas de orégano, de salvia y de menta.
Ponga a la candela un jarro con la naranja agria y cúbrala con agua. Agregue el orégano, cáscaras de cebolla, la salvia, la menta y déjelo cocinar hasta que se reduzca el agua a la mitad de la naranja.
Bájelo, saque la naranja, exprímala dentro del líquido y cuélelo.  Ponga de nuevo a la candela y añádale el azúcar o la miel a gusto para endulzarlo.
En caso de emplear el azúcar deje que se espese y quede un almíbar a gusto. Si utiliza la miel, agréguela y mézclelo todo bien. Déjelo refrescar, tome una cucharada dos veces al día.
Nota: Tome el brebaje antes de que el asma coja fuerza. Haga además ejercicios de respiración y cambie de lugar. Se puede emplear también en caso de gripe.
Salsa de limón
Salsa de limón. Foto: Recetinas.
Ingredientes:
Dos limones, 1 cucharada de maicena, 1 taza de caldo, 2 cucharaditas de azúcar blanca, 4 cortezas de limón, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Lave y extraiga la corteza del limón y el zumo. Ponga en el vaso de la batidora o en un procesador el zumo de limón, la maicena, el caldo, el azúcar, la sal y bátalo bien todo.
Ponga una cacerola a la candela, viértale el batido y agregue las ruedas de limón, puntéelo de sal y déjelo cocinar a fuego lento hasta que tome la consistencia deseada. Bájela y agréguele la pimienta a gusto.
Acelga con quimbombó
El quimbombó cuenta con pocas calorías (solo 30 por 100 gramos) y una gran cantidad de proteínas vegetales.
Ingredientes (4 servicios):
Un mazo de acelga, 8 quimbombó, 6 dientes de ajo, 1 cucharadita de azúcar prieta, 2 cucharadas de jugo de limón, 2 cucharadas de salsa soya, 2 cucharadas de aceite, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Limpie, lave las acelgas, separe los tallos de las hojas y trocéelos por separados. Limpie y macere los ajos. Lave, pique en ruedas los quimbombó, póngalos en un recipiente con el jugo de limón.
Ponga una cacerola a la candela con el aceite, los ajos y luego salteé los tallos. Añádale un cuarto de taza de agua y déjelo cocinar unos minutos para que el tallo se ablande un poco. Luego agregue los quimbombó, las hojas de acelga y déjelo 5 minutos más. Incorpore el azúcar, la salsa de soya, pimienta y puntéelo de la sala si es necesario. Déjelo unos 5 minutos más y apártelo de la candela.
Sírvalo en una fuente y utilícelo como acompañante.
Mariposita agridulce
Mariposita agridulce. Foto: AlaMesaCuba.
Ingredientes (4 servicios):
Una y ½ taza de harina, 1 huevo, 1 taza de agua y aceite el necesario para freír.
Preparación:
Ponga en una fuente la harina, haga un hueco en el centro y ponga la yema y la clara del huevo. Luego le va añadiendo poco a poco agua y va amasando la masa hasta que tenga consistencia.
Polvoree una superficie lisa con harina, ponga la masa y con un rodillo dele hasta estirar bien la masa y quede lo más fina posible. Corte la masa en cuadros de 5 centímetros, más o menos.
Ponga a la candela una cacerola con aceite y cuando esté caliente
eche poco a poco los cuadros de masa y déjelos freír hasta que estén crujientes y dorados. Acompañe con la salsa agridulce de su preferencia.
Pollo en crema
Pollo en crema. Foto: Parrillas.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro muslos de pollo, 2 zanahorias, 3 cucharadas de salsa china, 2 tazas de caldo o agua, aceite el necesario, 4 ajo, 1 cebolla, 1 ají pimiento, 1 cucharada de azúcar, 1 raíz de jengibre, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Limpie, lave y dele pequeños cortes a los muslos y póngalos en una fuente honda. Limpie y macere el ajo. Limpie, lave y haga bastoncitos finos con la zanahoria. Limpie, lave y pique el jengibre en tiras. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Lave y pique en tiras el ají.
En un tazón ponga la salsa china, una cucharada de aceite, el azúcar, el ajo, el jengibre, pimienta y sal. Mézclelo bien todo, viértalo sobre los muslos de pollo y déjelos en el adobo durante dos o tres horas como mínimo.
Ponga a la candela una cacerola con dos cucharadas de aceite hasta que se caliente. Mientras,  saque los muslos de pollo del adobo, escúrralos, cuando el aceite esté caliente póngalos hasta que se doren parejo, agregue el ají, la cebolla, la zanahoria, sofríalo todo unos minutos. Vierta el adobo, mézclelo todo y añada el caldo o agua. Déjelo cocinar durante 10 minutos.
Aparte en un tazón diluya la harina en un poco de agua, viértalo en el pollo y déjelo cocinar hasta que se reduzca el líquido y quede una salsa a gusto. Saque el pollo, colóquelo en una fuente llana y viértale por encima la salsa.

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El himno nacional…esa pieza grabada

¿Qué sería de un país sin su himno? Los símbolos patrios son parte de la identidad nacional y en Cuba, el himno es ese clamor del cubano por defender a su Patria y su independencia.

El himno, desde que la tecnología lo permitió en el país, ha estado grabado en diferentes soportes y formatos, donde ha sido preservado para la posteridad. Sobre este interesante tema, y en ocasión al Día de la Cultura Cubana, compartimos el siguiente artículo, publicado originalmente un 20 de octubre de 2017.

Un disco de latón del año 1899, un cilindro de baquelita con membrana de vaca, un disco de 78 revoluciones por minuto grabado en Estados Unidos por una orquesta cubana y un disco de 45 revoluciones por minuto son algunos de los soportes en los que ha sido grabado nuestro Himno Nacional.

 Cubahora conversó con José Reyes, Especialista en Fonografía del Museo Nacional de la Música acerca de estos soportes:

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En imágenes, algunos formatos donde ha sido grabado el Himno:

 
 
 
 
 
 
 
 

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Desclasifican cómo Reino Unido ayudó a encubrir la masacre de hasta tres millones de personas en Indonesia durante la Guerra Fría

Un sospechoso simpatizante del PKI detenido. Foto: Gettyimages.ruEl Departamento de Investigación de Información (IRD, por sus siglas en inglés) de Reino Unido, servicio propagandístico secreto del país durante la Guerra Fría, promovió y luego ocultó el exterminio de hasta tres millones de simpatizantes del Partido Comunista de Indonesia (PKI) y de movimientos de izquierda en la década de 1960, según documentos desclasificados y citados por The Guardian.
De acuerdo a los papeles publicados recientemente por el Ministerio de Relaciones Exteriores, el operativo —que empezó a inicios de 1965— preveía que un grupo de funcionarios británicos, liderados por Ed Wynne, crearan una emisora y un boletín dirigidos por supuestos disidentes indonesios.
El objetivo era contener al primer presidente de Indonesia, Sukarno, quien promovía una política independentista y aplicaba un enfoque de confrontación hacia Malasia, apoyando a los rebeldes en el país vecino.
Sukarno se apoyaba en diferentes, y a veces opuestas, fuerzas políticas, incluidos el Islam político, los millones de partidarios del PKI y una parte de los militares, aunque en su mayoría los oficiales rechazaban tal coalición.
Propaganda contra el Gobierno
Sukarno. Foto: Gettyimages.ru
Dadas las circunstancias de la Guerra Fría y el papel que jugaba el Partido Comunista en Indonesia, la radio encubierta había elegido al mandatario como el principal objetivo de sus ataques. Además, criticaba “tantos personajes en la jerarquía del Gobierno, el Ejército y el servicio civil como podamos encontrar”, admite Wynne en un informe.
La radio y los materiales escritos estaban dirigidos para influenciar principalmente a las capas altas de la sociedad indonesia. Las 28 000 copias de uno de los periódicos llegaban a “generales, medios de comunicación de derecha e incluso al propio Sukarno”, según Wynne.
El 30 de septiembre de 1965, cuando la campaña propagandística estaba “en pleno apogeo”, tuvo lugar un fallido golpe de Estado organizado por los militares procomunistas. A pesar de haber asesinado a seis generales, no pudieron conseguir sus fines y fueron aplastados. En los días posteriores, llegó al poder un grupo de derecha encabezado por el general Suharto, el segundo presidente de la República.
A finales de octubre de ese año empezaron masivas matanzas a los miembros del PKI y todos los sospechosos de tener inclinaciones izquierdistas. Tari Lang, hija de la fallecida defensora de derechos humanos Carmel Budiardjo recuerda que “cualquiera que fuera de izquierda era arrestado” y no solo los miembros del PKI”.
“Eliminar el cáncer comunista”
Foto: Gettyimages.ru
Con el inicio de las matanzas, los propagandistas no redujeron la intensidad de sus ataques contra el partido político. “No clamamos por la violencia, pero exigimos en nombre de todos los patriotas que este cáncer comunista sea eliminado del cuerpo del Estado”, escribían en un número especial del boletín.
En cuanto al PKI, lo comparaban a “una serpiente herida”, afirmando que “ahora es el momento de matarlo antes de que tenga la oportunidad de recuperarse”.
“La dilación y las medidas a medias solo pueden conducir a […] nuestra destrucción definitiva y completa”, afirmaban los propagandistas, reiterando que los miembros del PKI “y todo lo que representa” debían ser “eliminados para siempre”.
Encubrir el exterminio
Se estima que durante las operaciones realizadas por comandos especiales o fuerzas militares y pandillas locales, murieron entre 500 000 y tres millones de personas.
Ante los alarmantes hechos, los funcionarios británicos trataban de “ocultar el hecho de que las carnicerías contaran con el apoyo de generales”, revela una evaluación de operación escrita por el funcionario del IRD, Norman Reddaway, en 1966.
El propagandista también alabó el trabajo del equipo de Wynne, afirmando estar “en sintonía” con los generales de derecha. “La máquina de noticias fue nuestro garrote, el boletín y nuestras operaciones poco ortodoxas, nuestro estilete”, señaló Reddaway, agregando que “el descrédito de Sukarno fue un éxito rápidamente”.
Los informes también señalan que el movimiento de Sukarno les estaba costando unos 250 millones de libras esterlinas al año, pero lograron contrarrestarlo a un costo mínimo en cuestión de meses. “Estoy encantado de que se haya eliminado a un buen número de comunistas”, reconoció Reddaway en otra misiva.
Foto: Gettyimages.ru
Vea además:
Sombras de la Guerra Fría: Un libro indispensable para entender el presente

(Tomado de RT en Español)

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Película El Mayor tendrá una presentación especial en homenaje al Día de la Cultura Cubana

Según la sinopsis, en el filme se narra la trayectoria de uno de los grandes jefes políticos y militares de la guerra independentista de Cuba. Foto: Juventud Rebelde / ArchivoUna presentación especial tendrá El Mayor (2020, 1 hora 52 min, 18 segundos), este 20 de octubre, Día de la Cultura Cubana, película póstuma del director Rigoberto López Pego (La Habana, 1947-2019).
En el rol protagónico destaca el joven actor Daniel Romero Pildaín (José Martí: el ojo del canario), secundado por Claudia Tomás, Rafael Lahera, Ulyk Anello y con la actuación especial de Aramís Delgado.
Según la sinopsis, en el filme se narra la trayectoria de uno de los grandes jefes políticos y militares de la guerra independentista de Cuba, un gran estratega signado por su ejemplar conducta en el seguimiento de los principios éticos y morales. Además, se puede ver al hombre enamorado de Amalia Simoni, con quien contrajo matrimonio el 1ro de agosto de 1868.
A Agramonte lo definió la lealtad a la causa de la independencia y a sus compañeros de armas. Afrontó contradicciones y aciertos así como una lucha tenaz consigo mismo.
La película, con guion de López Pego junto al dramaturgo Eugenio Hernández Espinosa, se adentra en peripecias que forjaron nuestra nacionalidad.
En el texto fílmico se llevaron a la pantalla acontecimientos relacionados con la aprobación de la primera Carta Magna de la República en Armas, la Constitución de Guáimaro, firmada el 10 de abril de 1869 con el objetivo de crear un estado nacional único para lograr la unidad de todos los cubanos.
La película, con guion de López Pego junto al dramaturgo Eugenio Hernández Espinosa, se adentra en peripecias que forjaron nuestra nacionalidad. Foto: ACN / Archivo
Al decir del crítico Luciano Castillo, director de la Cinemateca de Cuba, López Pego, Licenciado en Ciencias Políticas en la Universidad de La Habana, era un hombre obsesionado con la historia y El Mayor fue el proyecto de su vida porque siempre hablaba de esta obra que era muy costosa.
Finalmente, apunta Castillo, se dieron las circunstancias para materializarla y Rigoberto decide, en aras de alcanzar la mayor autenticidad posible, filmar en las llanuras de Camagüey donde se produjo el rescate del Brigadier Julio Sanguily, así como aproximarse a los lugares donde se hizo tangible el amor entre Ignacio y Amalia. Por esa razón, el largometraje es fruto de la colaboración de producciones Icaic y el Ministerio de Cultura con las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Advierte el crítico que El Mayor tiene una carga emotiva muy fuerte y una recreación de las cargas al machete, con una crudeza nunca antes vista en el cine cubano, a lo que contribuye la música original de José María Vitier y algunos efectos sonoros del productor musical Iván Lejardi.
Lamentablemente, Rigoberto laboró hasta el último aliento en su obra mientras tuvo fuerzas para hacerlo. Logró concluir el primer corte, pero como la muerte lo sorprendió, el fotógrafo Ángel Alderete –amigo del director desde 1968, cuando ambos se conocieron en el Departamento de cinematografía del Instituto Cubano de Radio y Televisión– tuvo la posibilidad de realizar el corte final de edición.
Los productores ejecutivos Ramón Samada y Danilo León decidieron que el director de fotografía de El Mayor asumiera el proceso de postfilmación y todo el trabajo de efectos visuales.
La producción corrió a cargo de Santiago Llapur. Arietis Valdés se encargó de la Dirección de Arte. Mientras que el diseño de vestuario lleva la firma de Anisleidys Boza y Yohannia Cabrera y el maquillaje es de la autoría de Magaly Pompa y Magdalena Álvarez.
El primer Asistente de dirección fue Rolando Rodríguez. El montaje fue realizado por Beatriz Candelaria y Velia Díaz de Villalvilla se responsabilizó con el diseño sonoro.
La presentación forma parte del programa cinematográfico del Icaic por la Jornada por la Cultura Cubana. Todos los materiales están a la espera de la presentación oficial que permita al público acercarse a ellos, por ahora, estas proyecciones fueron organizadas para el acceso de la prensa especializada, hasta que se decida la reapertura de las salas de cine en el país.
El cineasta cubano Rigoberto López, director de la película El Mayor, junto al actor Daniel Romero Pildain, protagonista del filme, en conferencia de prensa en la ciudad de Camagüey, el 16 de enero de 2018. Foto: Rodolfo Blanco/ ACN/Archivo
En video, El Mayor, una película de lealtades a Cuba
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Vea además:
ICAIC celebrará Jornada de la Cultura Cubana con presentaciones cinematográficas especiales

(Tomado de Cubanow)

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Machado Ventura: Trabajar, trabajar y trabajar, ese fue el consejo de Fidel (I)

A Fidel “le debo mucho: en la forma de trabajar, en cómo enfocar los problemas, era muy objetivo en sus análisis”. Foto: Estudios Revolución.Es un hombre de pequeña estatura, movimientos rápidos, y mirada incisiva. Respetado por sus compañeros de la Sierra, y por los nuevos, que ya integran varias generaciones, todos nacidos al filo o después de la Revolución que impulsó con las armas y con su ejemplo de trabajador incansable, Machado Ventura, como se le conoce, es uno de los grandes de la historia. No le gusta aparecer en primer plano, pero está atento a todo, y sus señalamientos críticos suelen ser certeros. Tampoco acostumbra a dar entrevistas. Cualquiera que no lo conozca creería que es un hombre de 70, quizá de 80 años. Pero el año pasado arribó a los 90.
La prensa contrarrevolucionaria concentra en él su odio: como es menos visible, fabrica una imagen tenebrosa. Pero cualquier interlocutor que se siente frente a él, encontrará a un hombre (me resisto a llamarlo anciano) que sabe reír, que ha participado con pasión y humildad en los más importantes acontecimientos históricos de las últimas seis décadas, y que, sin embargo, “no se cree cosas”, como dirían los muchachos de hoy.
Soy consciente de lo privilegiado que soy: a las puertas del 8vo. Congreso del Partido, cuando, dicho por él, “ya se va”, Machado Ventura me concede esta entrevista. Hablamos durante dos horas. No estamos en su despacho, sino en su verdadero lugar de trabajo: la larga mesa de reuniones de su oficina en el Comité Central, llena de papeles, que es donde se siente más cómodo.
La conversación salta de un tema a otro, a veces retrocede o se adelanta en el tiempo, pero he preferido dejarla así, porque el aparente caos expositivo tiene un orden secreto: Machado Ventura nunca pierde el hilo de la conversación, aun si introduzco un comentario o una pregunta no programada. Trae por escrito respuestas pensadas a mis preguntas, pero las abandona, y asume y acepta giros inesperados. Todavía no me he sentado y ya empieza a hablar, y debo apurarme con la grabadora. “En la Sierra –dice–, al principio, solo éramos tres médicos: Martínez Páez, que fue el primero que llegó, después Sergio del Valle y tras él yo, que llegué un mes o dos después. En aquel primer año en la Sierra solo éramos tres médicos”.
—¿Y el Che?
Bueno, pero el Che ya no ejercía como médico, tenía su columna (1). Claro, si te pasaba algo, sabía más que los demás y ayudaba, pero esa no era su función. Durante ese primer año, te hablo de 1957, en la Sierra no hubo más médicos. Y yo me fui con Raúl para el II Frente en marzo de 1958. Es decir, que en la Sierra quedaron solo Martínez Páez y Sergio del Valle. La Sierra recibió más médicos después de la huelga del 9 de abril, cuando se produjo la ofensiva de la tiranía. Algunos habían sido delatados y se unieron a la guerrilla, pero yo estaba ya en el II Frente.
Machado Ventura recibió, de manos de su jefe, el General de Ejército Raúl Castro Ruz, el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba. Foto: Granma.
—¿Usted conocía a Raúl de antes? Hábleme de los principales líderes de la Revolución.
No, no lo conocía. A Raúl lo había oído mencionar en la Universidad, pero no lo conocía. Y a Fidel tampoco: lo había visto algunas veces, cuando iba a la escalinata o caminando por la calle Infanta, cuando salía de mis clases de Química, pero no lo conocía.
Cuando estaba en la Sierra, bueno, ahí nos conocimos todos, no éramos muchos. Y hemos tenido relaciones de trabajo durante años. Cuando era el primer secretario del Partido en Matanzas, Fidel iba prácticamente todos los fines de semana a seguir el desarrollo de las vaquerías, de la genética, recorría todos esos lugares. Hablo de los años 68 y 69.
Después pasé a ser secretario del Partido en La Habana –que entonces abarcaba todo lo que es hoy Mayabeque, Artemisa, más la ciudad de La Habana–, era la época en que se estaban construyendo las Escuelas en el Campo y el trabajo era intenso. Casi todos los días me recogía para ir a San Antonio de los Baños, a Güira, bueno, a las zonas donde se concentraban las escuelas. Durante el trayecto conversábamos, y aparte de las orientaciones que nos daba, hablaba de otras cosas, de gente que conocía, preguntaba por lugares donde antes había estado, como Nueva Paz, donde hubo un campo de tiro, me narraba historias.
Tuve bastante relación con Fidel. Le debo mucho: en la forma de trabajar, en cómo enfocar los problemas. Era muy objetivo en sus análisis y sentías que detrás había mucho pensamiento, porque te daba la solución de cualquier problema enseguida; nosotros, yo, tú, nos tardábamos en llegar a la solución, pero él respondía de inmediato: debemos hacer esto. Y cuando comprobabas, veías que tenía razón. Era como si él lo hubiese calculado antes. No fallaba. Uno trataba de absorber lo que podía.
Con el Che también me relacioné mucho. Cuando yo era ministro de Salud Pública, él era ministro de Industrias, y las fábricas y los laboratorios de medicamentos estaban a su cargo. Cada 15 días nos reuníamos, porque escaseaban las medicinas, a veces los envases no tenían la calidad, les faltaba la tapa o la etiqueta. Era una etapa muy dura.
—¿Tenía un carácter difícil?
Sí, era difícil, pero era chistoso también. Hacía muchos chistes… Sí, era difícil, eso lo sabe todo el mundo, pero con razón, porque no te mandaba a hacer algo que él no fuera capaz de hacer. Predicaba, de verdad, con el ejemplo. Hay gente que predica con el ejemplo y no es tan así, no porque no tenga calidad el individuo, sino porque no lo puede hacer, no al cien porciento. Pero él trataba de que fuera así. Si era para comer y lo que había era un boniato, lo dividía a la mitad, no era un poquito más para él, era a la mitad. Era extremista en ese sentido. Pero él tenía sus chistes y era una persona con la que daba gusto conversar, porque era un hombre instruido y penetraba en la esencia de los problemas.
Conmigo jaraneaba mucho, como que era médico y siempre estaba bromeando sobre las exigencias que le hacían los médicos… Y con el tema de las medicinas teníamos encontronazos, porque él defendía sus producciones y yo le señalaba los defectos que tenían. Pero aquello terminaba bien, porque él como médico sabía realmente que no debía ser así y criticaba a sus compañeros. A menudo iba al Ministerio de Salud Pública a verme. Pero además, él influyó en los primeros meses para los cargos que ocupé, primero en la Sanidad Militar y luego como jefe de los Servicios Médicos de La Habana en el año 59. Yo no era el gran médico, era muy joven, había gente de más experiencia, tenía 28 años. Cuando Fidel me llamó en mayo de 1960 para hacerme ministro de Salud Pública, yo no me lo esperaba.
Fidel estaba en esos días enfermo, le había dado gripe, tenía una neumonitis, y estaba acostado. Me había llamado para entregarme el Ministerio. Yo le dije, “figúrate, esa gente me dio clases, o fueron mis jefes en las salas donde trabajé, ¿cómo voy a llegar yo de jefe?”. Yo no sabía lo que era ser Ministro de Salud Pública. Y, ¿sabes lo que me respondió Fidel?, nunca lo olvido: “lo que tienes que hacer es trabajar, trabajar y trabajar”. Ese fue su consejo y hasta donde he podido lo he seguido. Cuando llevaba tres, cuatro meses ahí, ya conocía el panorama, y tenía confianza. Es verdad que trabajé duro. Comprendí que había gente en aquella sociedad con mucho nombre, que cuando lo probabas no daba para nada.
—¿Usted estudió en La Habana?
Sí, ¿dónde si no? No existían más escuelas de Medicina en el país. La segunda, que fue la de Santiago de Cuba, la fundamos a pesar de que encontramos mucha oposición, porque dividía la poca fuerza de profesores existentes. Hubo que conciliar criterios. Después abrimos la de Santa Clara. Pero antes, solo existía la de La Habana.
En Cuba no existía salud pública, ni cuando nos quedamos con 3 000 médicos, ni cuando teníamos 6 000. No existía un esquema de vacunación. La primera vacuna que se administró de forma masiva fue contra la poliomielitis en 1962 y se hizo con la colaboración de los cdr, no había ni médicos ni enfermeros suficientes. La gente de Oriente, del campo, tenía que venir al Calixto García. Yo me encontré allá en la Sierra Maestra a la hija de una mujer que había operado en La Habana, era de Media Luna. Imagínate, para llegar hasta el Calixto García en La Habana tuvieron que vender las vacas, todo lo que tenían.
Esa era la salud pública que había en Cuba: los muchachos se morían de gastroenteritis, de una vulgar diarrea, no había forma de contenerla, ni sueritos para ponerles. Las clínicas privadas atendían a los que tenían dinero. En los primeros años de la Revolución se produjo una paradoja: los médicos se iban del país, y los indicadores de salud pública mejoraban todos los años, con medidas organizativas y una pequeña masa de médicos revolucionarios, no eran muchos, pero cada uno valía por diez. Si comparas los indicadores de salud del 60, con los del 61 y los del 62, verás que cada año eran mejores, y cada año, sin embargo, teníamos menos médicos.
Aquí vinimos a respirar cuando Santiago de Cuba y Santa Clara empezaron a graduar médicos. Porque los jóvenes que venían de otras provincias a estudiar en La Habana se quedaban en la capital. La mitad de los médicos del país estaba en La Habana y la otra mitad, fundamentalmente, distribuida por las capitales de provincia. En los pueblos podía haber uno, dos o tres médicos.
—Siendo usted Ministro viajó al frente de aquella primera brigada médica internacionalista que trabajó en Argelia…
Eso fue en 1963. Cuando se inauguró la nueva Facultad de Medicina, a la que se le puso el nombre de Victoria de Girón, los argelinos acababan de obtener su independencia de Francia, y Fidel anunció que los ayudaríamos, y les enviaríamos médicos. Imagínate, en aquel momento se estaban yendo nuestros médicos. Quedaban poco más de 3 000. Y yo allí oyendo aquello…
Reunimos 56 o 57, entre médicos y enfermeros, y los llevé, estuve dos meses con ellos en Argelia, recorriendo el país para ubicarlos, porque yo tenía que saber a dónde iban y qué iban a hacer. Estaba el problema del idioma de por medio, del árabe ni pensar, lo más que podían hacer nuestros médicos era hablar un poco francés, porque algunos argelinos con cierta cultura lo hablaban, pero el pueblo utilizaba, naturalmente, el árabe. Yo recorrí aquel país con mi homólogo argelino. En ese periodo el Che visitó Argelia, nos encontramos allá. Llegó unos días después que yo. En 1965 volví, pero ya iba a otra misión. Hice un recorrido por el Norte de África y estuve también en Egipto.
—¿Cuándo se encuentra con el Che en el Congo?
Eso fue en el mismo año 1965, pero después. A los dos o tres meses de aquel viaje es que se plantea mi encuentro con el Che. Yo debía trasladarle algunas instrucciones de Fidel, pero también porque Gaston Soumialot, un líder congolés de aquel movimiento, en una visita a Cuba, había pedido médicos para su país. Fidel me consulta y yo le digo que lo mejor es ir, valorar en el terreno y encaminarlo organizadamente. Yo tenía la experiencia de la Sierra Maestra y del II Frente. Además, ¡yo tenía ganas de ir también! Entonces Fidel me autoriza.
Fui con esa misión y con unos documentos que Fidel me dio para el Che, con algunas recomendaciones. El Che tenía su campamento cerca del Lago Tanganica, pero cuando llegué estaba para adentro, en el corazón de África, en Lulimba. Tuve que caminar durante 15 días para encontrarlo. Éramos tres o cuatro, con el guía. Llegamos de noche, muy cerca ardía un rancho, y como no sabíamos lo que pasaba y se escuchaban disparos (parece que el fuego activó alguna bala), nos acercamos con cautela. El Che nos recibió y enseguida me dijo: “oye, ¿te enteraste que te nombraron miembro del Comité Central?”, y agregó: «Fidel leyó una carta que le dejé». Yo no sabía nada. Él había escuchado la noticia por Radio Habana Cuba. Ahí me enteré que yo era miembro del Comité Central. Fíjate que en la foto de aquel Comité Central no estoy.
Él se alegró de verme. Nos pasamos casi toda la noche hablando. Estuve allí con él poco más de un mes. Nos movimos juntos por varios lugares. El Che estaba tratando de unir a los combatientes congoleses, porque había mucho tribalismo. Se apoyaban unos a otros según la tribu. Si yo estoy comiendo y eres de mi tribu, comparto lo que tengo. Pero si eres de otra tribu, ni te miro. Y después tú hacías lo mismo. Él había convocado una reunión con los jefes, con la intención de buscar la unidad. Tuve la oportunidad de participar en esa reunión. Por ahí hay una foto en la que aparezco. La impresión no fue buena.
El camino de regreso hasta la base de los guerrilleros en el Lago Tanganica duró otros 15 días. Y allí estuve detenido otro mes, porque había que esperar hasta conseguir un motumbo con motor fuera de borda para cruzar, y esquivar a una cañonera pequeña que trataba de impedir el paso de los hombres y los suministros que venían del poblado de Kigoma, en Tanzania. Cuando llegué a Cuba le di mi impresión a Fidel: no hay que mandar tantos médicos, porque los que estaban allí (con el Che había cinco médicos, uno de ellos era Octavio de la Concepción y la Pedraja, Tabito; a Tabito lo conocía desde el Calixto García, porque fue mi alumno y estuvo conmigo en el II Frente) me relataron los problemas que había. Yo le llevé un sobre que me entregó Fidel. Los días que estuve de paso en Francia dormía con aquel sobre grande cuadrado debajo de la camisa, como había frío… y no solté el sobre para nada A mí me parece, porque no lo vi, que Fidel le decía en su carta que, si aquello no tenía resultados, saliera de allí. El Che se resistía a la idea de salir, porque significaba un fracaso. El único que podía convencerlo era Fidel.
El joven José Ramón Machado Ventura se graduó de médico, en La Habana, donde estaba la única escuela de Medicina en Cuba, antes de 1959. Foto: Archivo de Granma.
Médicos guerrilleros de la Sierra Maestra, años después del triunfo revolucionario, se reunieron en el periódico Granma. Foto: Archivo de Granma.
Nota
(1) En su libro Un médico en la Sierra (1990), Julio Martínez Páez cuenta que el Che Guevara, al recibirlo, le anuncia la inmediata entrega de un “regalito”: “Aquí está el regalito, es mi instrumental de cirujano. Desde hoy dejo de ser médico para ser guerrillero. ¡Tú no sabes cómo ansiaba tu llegada!”.
(Tomado de Granma)

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Fiesta de la Cubanía, un convite en defensa de nuestras raíces (+ Video)

Bayamo, Granma.–Como expresión genuina del valioso nexo existente entre el arte y la historia de la nación cubana, comenzó este 17 de octubre, en Bayamo –y hasta el próximo día 20–, la edición de la Fiesta de la Cubanía, cita que este año centra sus diversas miradas culturales y debates teóricos en las esencias de nuestras raíces. 
«Los cubanos somos nuestra cultura. Si la hieren nos hieren, si se distorsiona y falsifica se nos quiebran raíces. Es por eso que la necesitamos firme y auténtica», expresó, en las palabras de apertura del evento, el escritor e intelectual granmense Luis Carlos Suárez, al referirse a la impronta de la Cubanía como un evento aglutinador y defensor de esas esencias históricas y culturales que pretenden resquebrajar los enemigos de la Revolución.
La Fiesta de la Cubanía, dedicada también al son como género musical y al aniversario 60 de Palabras a los intelectuales, aunque por segundo año consecutivo, debido a las restricciones impuestas por la COVID-19, no contará con varios de sus espacios habituales, propone un programa, tanto virtual como presencial, en el que confluirán el teatro, el humor, la literatura, la música, el cine y las artes plásticas.
Entre los invitados a este convite de amor, cultura e identidad se encuentran los cantautores Raúl Paz y Cándido Fabré, el reconocido pianista Frank Fernández, artistas del Centro Promotor del Humor y el grupo Teatro del Viento, así como intelectuales e investigadores de la provincia y otras regiones del país.

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Construyendo una promesa

Se ha vuelto destino y referente de esta ciudad, con su forma trapezoidal y espacio para 17 000 personas, la Plaza de la Revolución “Mayor General Antonio Maceo Grajales”, donde el caminante se detiene a tomarse fotos o vuelve la mirada, acostumbrado a este punto del paisaje, que el 14 de octubre llegó a sus treinta años.
Sobre los avatares del proceso creativo del Monumento Nacional — escenario de grandes conciertos, visitas de tres Papas, mandatarios extranjeros y del último velatorio de las cenizas de Fidel Castro—, Sierra Maestra conversó con Alberto Lescay Merencio, jefe del equipo encargado de su construcción.
—¿Cómo llegaron al certamen que dio lugar a la Plaza?
Esta fue la primera obra de su tipo, en la Revolución, realizada mediante un concurso, porque, excepto la ‘José Martí’ de La Habana, las plazas se realizaban por encargo, como las de Bayamo y Santa Clara.
Ese concurso tuvo dos características que lo hicieron peculiar: una fue organizar equipos interdisciplinarios, un requisito necesario en estos empeños, iniciado por la admirada Rita Longa, líder del movimiento escultórico en Cuba. Es decir, que no se trataba solo de un escultor que presentará un proyecto.
Armé mi equipo con estrellas dentro del campo como Guarionex Ferrer Estiú, quien era —al regreso de mis estudios en la URSS—, el mejor escultor santiaguero, y nos conocíamos desde la Escuela Nacional de Arte (ENA). Luego necesitábamos un ingeniero y contactamos con Esteban Ferrer, un profesional muy talentoso; como historiador tuvimos al gran Joel James Figarola, conocedor del tema maceísta; y seguimos sumando especialistas hasta conformar el equipo que, en un momento, tuvo 19 miembros.
En el concurso, otra de las novedades fue el estilo del jurado. Se exhibieron todos los trabajos en el salón de la ciudad, se invitó a los miembros de los equipos para que presentaran sus proyectos ante personalidades que decidirían sobre la calidad y funcionalidad de este.
A esos dos encuentros acudieron las autoridades del Partido, el Gobierno, los especialistas, todos los órganos decisores como Planificación Física, la Comisión de Historia, las FAR, el Minint; y mediante ese proceso de decantación, donde en la segunda y última vuelta quedamos dos equipos, ganamos el honor y el derecho a realizar esta plaza.
—¿Cuán difícil fue aunar personalidades, inquietudes artísticas y estilos estéticos diferentes para crear un concepto global con el proyecto?
Si tuviera que hablar del rol fundamental que desempeñé en el equipo diría que fue, justamente, el factor de coordinación de todos esos talentos para conducir nuestros criterios hacia un objetivo coherente, de alto vuelo estético y funcional. Fue la tarea, como responsable del grupo, más compleja pero que más disfruté, y continuó con esa proyección. Me gusta trabajar en equipo, porque hacer una obra de este tipo, y hacerlo bien, es imposible con una sola persona.
Esta no es una plaza de autor. Nadie puede atribuirse una parte porque no fue así, no le estaríamos haciendo justicia a la verdad. Todos participamos en todo: la concepción del salón, los vitrales, la figura ecuestre, el recinto de la Llama Eterna, por qué los machetes de esa manera…, todo fue estudiado en largas y complejas sesiones de trabajo y discusión del equipo. Por eso funciona”.

—Y cuán complicado fue el trabajo en la duración del proyecto. Fueron años…
Sí, en 1982 abrió la convocatoria del concurso y se nos dio cerca de seis meses para trabajar, de los cuales los primeros tres fueron de planeación, los otros de corrección de errores, y ese mismo año inició la construcción hasta el 1991. Nueve años.
Una vez que fuimos elegidos ganadores nos dividimos el trabajo por especialidades. Los diseñadores concretaron el proyecto ejecutivo de las áreas, para los machetes hubo que investigar en qué taller de Cuba se podían realizar, hasta que encontramos uno con los requisitos que buscábamos en Las Tunas, y para allá fue Guarionex.
A mí me tocó la figura ecuestre de Maceo y tuve que crear las condiciones, comenzando por el taller, porque no existía uno de ese tipo en Cuba. Hubo que localizar un espacio, hacer el proyecto del local, crear una escuela de fundidores, soldadores, paileros, ya que el único con los conocimientos —mi profesor de la ENA, Hipólito Nodarse— era mayor, y me dijo: “Lescay, yo no quiero morirme fundiendo tu escultura”. Entonces nos apoyamos en un camagüeyano muy valiente, Ramón La Paz, que tenía nociones y aceptó el reto.
Tampoco conocíamos experiencias parecidas fuera del país, fundir una escultura de más de 100 toneladas en bronce, mediante la técnica de la arena, más todo lo que significa el modelado, el vaciado, el montaje en obra y el andamiaje que había que crear, incluida la grúa viajera de 22 metros de altura que se manejaba desde tierra.
Fue un proceso de aprendizaje muy importante. Así tuvimos el taller de San Luis, que fue y es imprescindible para realizar una obra como esta, tan compleja, además quedó para el futuro con el fin de hacer esculturas de carácter monumental y público.
—Este proyecto abrió un camino a trabajos que, en el día de hoy, se siguen realizando y para la formación de otros artistas: los talleres Caguayo.
Así es, y luego la Fundación Caguayo, que es consecuencia directa de esta plaza. El equipo donó los derechos económicos de la obra para algún proyecto sociocultural, porque consideramos que a los Maceo Grajales no se les podía cobrar, y uno de los privilegios que tengo es haber asombrado a Fidel con ese acto, cosa poco común.
Me llamó al podio durante el IV Congreso del Partido para que le explicara, y al confirmarle que lo dejábamos todo, me dijo en voz baja: “si algún día necesitan algo, llamen”. Cuatro años después, cuando tengo la idea de la Fundación para dar seguimiento al trabajo de los talleres, porque nadie quería hacerse cargo de estos, los abogados me preguntan: “con qué capital cuentas”. Recordé las palabras del Comandante. Preguntamos y, efectivamente, el donativo estaba intacto en el Gobierno y ese fue el capital inicial, más los talleres que nos entregaron posteriormente.
—Durante ese tiempo, ¿cuál era la reacción de las personas?
Fue cerca de año y medio con esos andamios enormes, y era como un misterio ver ese proceso lento, para lo que la gente estaba acostumbrada y por la complejidad. Se hacían muchas preguntas y hasta chistes.
Hubo una etapa en que paramos porque no sabíamos cómo continuar. Todo fue muy duro, era la primera vez y no teníamos a quien preguntarle. Armar un rompecabezas en tres dimensiones y que saliera la figura de Maceo y el caballo en el aire, sin 3D ni computadora, fue una gran aventura creativa.
En un momento en que nos sentíamos muy presionados porque se acercaba la fecha del IV Congreso, y comenzó el estrés por parte de las autoridades encargadas de supervisar que las obras estuvieran en tiempo; yo sentí que se podía afectar, y de hecho se estaba afectando, la calidad del proceso de realización de esta plaza, no en cuanto a la escultura, sino toda la obra civil: los pisos, las paredes. Esto es una obra de arte a complejidad, todo aquí es arte.
Y en una visita del Comandante le expliqué la situación y él no me respondió directamente, sino a quienes le acompañaban: “la fecha del Congreso se pondrá cuando la Plaza esté terminada”. Es importante que se sepa como nuestros grandes dirigentes siempre han abogado por la calidad de las obras. Por una fecha, de ninguna manera se puede poner en riesgo el aspecto cualitativo ni por cumplir una meta hacer las cosas “más o menos”, las cosas se hacen bien o bien.

—Luego de este proceso de prueba y error, de todos los problemas que hubo que solventar y de los treinta años que han pasado, ¿cómo se siente respecto al resultado de la obra y también de la conservación?
Yo agradezco mucho a todas las estructuras del Gobierno y el Partido por el cuidado y el interés que siempre le han profesado a esta obra y los recursos que han dispuesto para mantenerla, porque las cosas si no se atienden a tiempo pueden irse deteriorando poco a poco. Está hecha con buenos materiales, pero el tiempo y la humedad hacen estragos.
Creo que a la Plaza, al contrario, se le han incorporado elementos que contribuyen a su perdurabilidad. No contó en un inicio con un sistema de riego, la iluminación de la época no tenía el desarrollo actual, de manera que eso ha sido muy importante para, después de 30 años, estar aquí.
“Desde el punto de vista artístico creo que la obra está curada por el tiempo y por el pueblo cubano. Es la satisfacción más grande que tengo. Muchos niños han crecido viendo esta obra y la admiran, la quieren. Y antes de hacer esta plaza, los maceístas teníamos una gran deuda con la historia. Santiago siempre quiso tener un monumento al General Antonio, y no se habían logrado las condiciones para lograrlo dignamente”.
Para el maestro, trabajar en la plaza no fue fruto del azar, sino el objetivo de años de estudio, aún sin saberlo. El cumplimiento de una promesa a Maceo, una alegoría que se ha ido enriqueciendo de valores históricos y espirituales, un lugar de veneración, un santuario.

(Tomado de Sierra Maestra)

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Fomento conmemora aniversario 63 del Frente de Las Villas

Se rindió homenaje en Manaca Ranzola a la llegada del Che y su Columna Invasora No. 8 a Planta Cantú y la constitución del frente guerrillero en el centro-sur de la provincia de Las Villas
Monumento en Manaca Ranzola que perpetúa la memoria de la hazaña del Che y sus compañeros.

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La histórica llegada del Comandante Ernesto Guevara de la Serna al frente de su Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo a Planta Cantú, en las estribaciones del  Escambray, el 16 de octubre de 1958, y la constitución del Frente de Las Villas, fue conmemorada este sábado en Manaca Ranzola, Fomento, donde radicó la Jefatura del Che en la etapa previa a la ofensiva final contra el régimen de Fulgencio Batista, a inicios de diciembre de 1958.

Allí se dieron cita veteranos combatientes del Movimiento 26 de Julio y el Directorio Revolucionario 13 de Marzo que formaron parte de las guerrillas que componían el Frente guerrillero en el lomerío de Guamuhaya, así como dirigentes políticos y administrativos de ese territorio, estudiantes y trabajadores destacados, como parte de una representación reducida del pueblo foméntense, cuyo homenaje a los héroes y mártires de aquella gesta no pudo impedir la actual pandemia de covid. 

En las palabras de Denis Viera, secretario del Comité Municipal de la Unión de Jóvenes Comunistas, desfilaron ante los presentes los momentos históricos de aquel octubre inolvidable, cuando la llegada del Guerrillero Heroico al lomerío y su gestión unitaria y organizativa dio un impulso decisivo a la lucha guerrillera en toda la región que contribuyó a acelerar en varios meses la caída del régimen de Batista. 

Fue una epopeya inolvidable que los fomentenses vivieron de manera especialmente intensa, por ser este territorio el primer municipio de la región central del país en ser liberado por las fuerzas revolucionarias —el 18 de diciembre de 1958—, las cuales implantaron de inmediato una administración popular que representó y representa los intereses de la mayoría aplastante del pueblo, la forma más cabal de democracia. 

Al inicio de esta emotiva actividad,  jóvenes destacados colocaron una ofrenda floral en el monumento que perpetúa la memoria de la hazaña del Che y sus compañeros, dedicada a la memoria de los mártires de aquella gesta y a quienes partieron desde entonces afanados en las tareas de la construcción de la patria nueva.   

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Entre dos jaiboles y otras anécdotas

Al hombre le gustaban tanto los tragos que andaba siempre -así lo recordaba Alejo Carpentier- “entre dos jaiboles”.A comienzos de la década de 1920-1930 estuvo por aquí un norteamericano llamado Enoch Crowder. Washington lo había enviado a La Habana con la misión de supervisar las elecciones y cuando estas pasaron quedó como una especie de procónsul.
Al hombre le gustaban tanto los tragos que andaba siempre -así lo recordaba Alejo Carpentier- “entre dos jaiboles”. Todas las mañanas, después del desayuno, se acomodaba en su butaca preferida del bar del Hotel Sevilla, uno de las más lujosos de la época, y ya “de medio palo”, caminaba hasta el Palacio Presidencial, distante a pocos pasos, para encontrarse con el presidente Alfredo Zayas.
Una vez Crowder se sintió mal, tan mal que se impuso su internamiento en la Asociación Cubana, en la Calzada de Cerro, la clínica de la gente pudiente de entonces y un examen detenido recomendó una perentoria intervención quirúrgica.
De que había que operarlo, estaba claro, pero preocupaba a los médicos las aficiones alcohólicas del personaje: prohibirle beber durante la recuperación, se decían, podía ocasionarle más mal que bien. Y fue así como decidieron permitirle al ilustre paciente tres ingestiones de alcohol al día. Una en la mañana, otra en la tarde, y la tercera, en la noche.
Al volver de la anestesia, uno de los médicos explicó al embajador la determinación de sus colegas y, solícito, preguntó si apetecía el trago inicial. Crowder dijo que no y al rechazar asimismo el trago de la tarde provocó una ola de admiración entre el personal de la clínica.
— ¡Qué resistencia, que entereza, qué modo de sobreponerse a la adversidad!
— Pero llegó el trago de la noche y dejó a sus aduladores colgados de la brocha cuando al preguntársele si lo deseaba, respondió, rotundo.
— Si, tráiganme los tres.
Eso no tiene proteínas
José Manuel Alemán, ministro de Educación.
Blas Roca, secretario general del Partido Socialista Popular (PSP) tiene audiencia con el presidente Grau San Martín y entre los puntos de su agenda lleva una queja contra José Manuel Alemán, ministro de Educación.
— Doctor, lo del ministro Alemán es increíble —dice Blas al mandatario.
— ¿Y qué ha hecho ahora José Manuel? —pregunta el Presidente.
— Doctor, es que, no teniendo ya de dónde robar, se ha robado el dinero del desayuno escolar..
— ¿En qué se basa usted para semejante afirmación?
— Ha suspendido el desayuno en nuestras escuelas públicas. ¿Quiere usted mayor prueba que esa?
— Bueno, José Manuel ha suspendido el desayuno escolar porque está preparando un magnífico plan dietético para la niñez cubana…
— Pero mientras el plan dietético llega, por lo menos podría repartir pan con  guayaba —ripostó Blas Roca, enérgico.
Grau se llevó las  manos a la cintura en gesto característico. Dijo:
— Es que el pan con guayaba no tiene proteínas, amigo…. Se lo digo yo, que soy médico.
¡Me robaron mil pesos!
Esto me lo contó en Santiago de Cuba, hace ya muchos años, Roberto García Ibáñez, que fue representante a la Cámara por el Partido Auténtico hasta que pasó, con Eduardo Chibás, a la Ortodoxia.
Resulta que un día, mientras sesionaba en el Capitolio ese cuerpo legislativo, recibió Ibáñez en su escaño un mensaje tan escueto como perentorio que Rubén de León, presidente da la Cámara, le remitía con un ujier. “Quiero verte”, decía el papelito.
Se vieron, en efecto, al final de la jornada y convinieron en encontrarse sin demora en el bar del restaurante El Patio, no el de la Plaza de la Catedral, sino el que se hallaba casi al final del Paseo, en la esquina con Genios.
— Alberto Inocente Álvarez es un ladrón y un mal nacido —dijo, categórico Rubén de León, en cuanto degustó el primer trago de coñac—. Sí, señor, un ladrón y un mal nacido.
— Hombre, Rubén, eso lo sabe todo el mundo —comentó, como al descuido, García Ibáñez.
— Sí, pero yo lo sé mejor que nadie porque lo sufrí en carne propia. ¡Es un ladrón!
“Yo no sé si tú sabes que detrás del famoso trueque se sebo argentino por azúcar cubano se esconde una jugada de 300 000 pesos, un dinero que se repartirá entre los de siempre: la Vieja (Paulina Alsina, Primera Dama) Carlos Prío (Primer Ministro) y Alberto Inocente (Ministro de Comercio). Yo me enteré y fui a verlo; le soné dos manotazos en la mesa y cuando advertí que se apencó, le puse la luz larga (León tenía ciertamente unos ojos verdes impresionantes) y le dije que quería mi tajada. Alberto Inocente accedió y estuvo de acuerdo con darme 60 000 pesos.
“Pues bien, hoy me llamó para que pasara por su casa a recoger mi dinero. Me condujeron a la biblioteca, entró Alberto Inocente, sacó un sobre de una de las gavetas del escritorio y empezó a contar la pasta, que estaba en billetes de a mil… 1, 2, 20, 48, 50, 55, 56, 57, 58 y 59… porque el billete número 60 se lo metió en el bolsillo y, sin ningún recato, me dijo que era suyo, que esa era su comisión por darme participación en el negocio…”
Sobrevino otro trago de coñac y remató Rubén de León su historia:
— ¡Es un descarado! ¡Qué clase de ladrón! ¡Me robó mil pesos!
Que le va la vida
El 4 de septiembre de 1933 se reúnen Fulgencio Batista y Sergio Carbó. El sargento taquígrafo anda en los trajines de la asonada militar que ese día sacó del poder al presidente Carlos Manuel de Céspedes y privó a  los oficiales de sus mandos. El periodista, uno de los más populares de entonces, es una especie de eminencia gris del golpe de Estado. Es el hombre que, cuatro días mas tarde, como integrante de la Pentarquía, ascendió a Batista de sargento a Coronel y lo situó en la jefatura del Ejército, decisión que no consultó con los otros pentarcas, pero si con los estudiantes universitarios.
— Sargento, sepa que en este golpe le va la vida —dijo Carbó.
Y respondió Batista:
—Pa´ su madre.

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Frente de las Villas: La estocada del Che en el centro de Cuba

El Comandante Guevara a su llegada al Escambray espirituano logró aglutinar todas las fuerzas para la ofensiva final.

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Agosto de 1958. Por los caminos trillados de la Sierra Maestra, libre ya de los 10 000 soldados que la invadieron el 24 de mayo de 1958, se afanan los rebeldes en un ajetreo constante que anuncia nuevos emprendimientos de aquel pequeño y osado contingente de patriotas decidido a conquistar la libertad de su patria, quebrantada por el dictador Fulgencio Batista.

Acababan de materializar una hazaña imperecedera cuando con apenas unos 300 hombres armados, aparte de los cientos de reclutas desarmados de Minas de Frío, vencieron la Ofensiva Estratégica de un ejército que contó —además de la superioridad numérica— con el apoyo de artillería, blindados, la Marina de Guerra y la aviación, causándoles más de 1 000 bajas entre muertos, heridos y prisioneros.

El enemigo había sido expulsado de la Sierra tras 35 días de incesantes combates, en los cuales dejó en manos insurrectas un cuantioso botín de armamentos. Para el Comandante en Jefe Fidel Castro había llegado el momento de lanzarse al contraataque sin pérdida de tiempo, pues sabía el valor del efecto psicológico en las campañas militares.

LA INVASIÓN

La idea de la Invasión a Occidente siempre estuvo en la mente de Fidel y en la de sus oficiales guerrilleros. En 1958, como en 1895, no se podía dejar la suerte de la guerra libertaria a la lucha en el extremo oriental de Cuba, donde las autoridades de turno pretendían confinarla, pues esa área geográfica estaba a cientos de kilómetros de La Habana, centro político y económico del país. De ahí la necesidad  de reeditar aquella hazaña, pues  ahora las condiciones objetivas y subjetivas estaban creadas.

De ahí también la orden escrita que Fidel le entregó al Comandante Ernesto Che Guevara de la Serna, fechada el 21 de agosto, mediante la cual le asignó la misión de “…conducir desde la Sierra Maestra hasta la provincia de Las Villas una columna rebelde y operar  en dicho territorio de acuerdo con el plan estratégico del Ejército Rebelde”.  Según el documento, esa Columna, con el nombre de Ciro Redondo partiría del poblado serrano de Las Mercedes, entre el 24 y el 30 de agosto de 1958.

Consciente Fidel de las dificultades políticas que existían en el macizo montañoso de Las Villas, nombró a Guevara jefe de todas las unidades del Movimiento 26 de Julio que operaban en esa provincia, tanto en las zonas rurales como urbanas, y le otorgó plenas facultades para establecer la administración revolucionaria y las leyes rebeldes en los territorios donde operasen sus fuerzas.

Asimismo, esa orden trasluce su espíritu unitario: “(…) coordinar operaciones, planes, disposiciones organizativas y de organización militar con otras fuerzas revolucionarias que operen en esa provincia, las que deberán ser invitadas a integrar un solo cuerpo de ejército para vertebrar y unificar el esfuerzo militar de la Revolución; organizar unidades locales de combate, y designar oficiales del Ejército Rebelde hasta el grado de Comandante de Columna”. 

La médula y esencia de ese documento histórico de varios párrafos se resume, sin embargo, en sus cuatro líneas finales, las cuales expresan: “La Columna No. 8 tendrá como objetivo estratégico batir incesantemente al enemigo en el territorio central de Cuba, e interceptar hasta su total paralización los movimientos de tropas enemigas por tierra desde Occidente a Oriente, y otros que oportunamente se le ordenen”. 

Por decisión de Fidel, junto a la Columna Invasora No. 8 Ciro Redondo al mando del Che, que se movería por el sur del eje longitudinal de la isla, avanzó otra de manera simultánea y casi coincidiendo con su itinerario, liderada por el Comandante Camilo Cienfuegos Gorriarán, subordinado y amigo entrañable del argentino, cuyo nombre era Columna Invasora No. 2 Antonio Maceo, con la misión precisa de llegar a Pinar del Río.

A lo largo del complicado trayecto, ambas fuerzas mantuvieron estrecho contacto y se prodigaron mutuo apoyo hasta donde las circunstancias lo permitieron.  Camilo, con 90 hombres como promedio y el Che con 140, bien armados y amunicionados, constituían una fuerza creíble para el ejército de la dictadura, que, sin embargo, poseía una superioridad numérica aplastante, además del dominio de las vías de comunicación y el hecho de contar con el apoyo de medios blindados, artillería y aviación.

VICICITUDES SIN FIN

No pocas penurias y peligros fueron afrontados en septiembre y primera mitad de octubre de 1958 por los invasores del Che y de Camilo en su azaroso peregrinar hacia occidente.

A lo largo de casi 50 días recorrieron más de 500 kilómetros, signados por bombardeos y ametrallamientos aéreos, el constante acoso de fuerzas superiores del enemigo, escaramuzas y combates; de casi no dormir, de prácticamente no comer, mojados y sudados hasta los tuétanos, con los pies lastimados por la interminable caminata.

El 14 de octubre, luego de 48 días de recorrido, la cansada y esmirriada tropa de la Columna No. 8 entra por fin al territorio espirituano. Joel Iglesias reflejó así aquellos instantes inolvidables: “El día había amanecido nublado, pero a medida que fue despejándose y comenzaron a observarse los rayos del sol, aparecieron ante nuestros ojos, en la lejanía, con un color azuloso, las primeras lomas de la Sierra del Escambray. La alegría nos colmó a todos”.

 El Che, en un informe a Fidel, le escribe poco después: “El paso del (río) Jatibonico fue como un pasaje de las tinieblas a la luz. Desde el día anterior azulaban las sierras a lo lejos y hasta el más remiso lomero sentía unas ganas terribles de llegar”. Ramiro Valdés expresó, a su vez, que “fue como un conmutador eléctrico que encendiera la luz”, y resulta una imagen exacta.

LA HORA DE LA VERDAD

Con todo y la magnitud de la hazaña plasmada, la Invasión en sí nunca fue un fin, sino el medio para ubicar en tierra villareña y de Pinar del Río sendos contingentes de tropas insurrectas de la Sierra Maestra encargados de organizar y darle cohesión al esfuerzo guerrillero y consolidar la lucha revolucionaria en el centro y el occidente de Cuba, con vista a la ofensiva final contra el régimen.

A pesar de que el Che tenía antecedentes de los “malentendidos del Escambray”,

decidió que la mejor estrategia para ir echando a un lado los problemas que frenaban el auge del movimiento guerrillero en el centro-sur de la isla era la concertación de todas las fuerzas presentes en el área, elevar la organización interna y mejorar y hacer más eficiente la colaboración del aparato clandestino del llano con las montañas.

En cumplimiento de esta línea, atacó el 26 de octubre, a solo 10 días de su llegada a Planta Cantú, el poblado villareño de Güinía de Miranda, acción victoriosa que pronto sería seguida por otras y que demostró su voluntad de cumplir la misión más importante de su vida como combatiente, asignada por su jefe y amigo Fidel Castro Ruz en el ya histórico escenario de la Sierra Maestra.

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“La vida que ha quedado atrás”, la historia de un hombre, de un país, de una época

Nicolai LeonovLa Mesa Redonda estrenará este jueves y viernes un documental en dos partes del cineasta Manuel Pérez Paredes: “La vida que ha quedado atrás”, un título que, si bien resume el espíritu de la obra, apenas permite vislumbrar el estremecedor testimonio contenido en sus dos horas y 20 minutos de duración, tiempo breve si se consideran las credenciales del protagonista y las dimensiones de la historia que narra.
Nicolai Leonov, a quien el público cubano reconocerá como autor de la biografía “Raúl Castro, un hombre en Revolución”, es hoy un alto oficial retirado de la legendaria KGB soviética, con una memoria descomunal y sensible, que durante tres semanas del año 2012 dedicó más de 60 horas de charlas, de ellas 15 grabadas, a un equipo del  ICAIC, dirigido por Manolo Pérez, empeñado este último en recoger para los archivos cubanos los recuerdos y evaluaciones de un testigo excepcional de la Guerra Fría.
Cómo y por qué llega el Premio Nacional de Cine de 2013, hasta Leonov y de qué manera logra armar el valioso testimonio, es parte del encanto que rodea a la película por donde se le mire.
Según el cineasta, todo empezó el 31 de julio de 2006, cuando se anunció “el golpe de salud que había sufrido Fidel”, o quizás unos meses antes, cuando el líder de la Revolución cubana dijo en su memorable discurso en la Universidad de La Habana, celebrando los 60 años de su iniciación como estudiante y revolucionario, que la Revolución podría implosionar antes que ser derrotada por sus enemigos externos. Militante revolucionario desde su temprana juventud, sintió que quedaban muchas preguntas sin responder, tras el derrumbe del sistema socialista mundial con la URSS a la cabeza.
“Bajo el impacto que provoca en mi la noticia de que Fidel ha sufrido un golpe de salud como nunca lo había tenido hasta ese momento, me pongo a buscar en internet la repercusión del hecho y entre cientos de notas, encuentro un blog argentino de izquierda que trata de dar información sobre quién es Raúl Castro, el segundo hombre de la Revolución que era en ese momento mucho menos conocido que Fidel por sus propias características personales.

“Quien escribe el blog menciona a Nicolai Leonov, como un amigo accidental de Raúl en su juventud. Yo sabía de la existencia de aquel soviético que se encontró con él en un barco y se hicieron amigos, pero no tenía la dimensión exacta de quién era, hasta que esa información me mueve a buscar más”. Detrás de aquella referencia, comienza a escarbar y encuentra numerosos materiales, algunos escritos por el propio Leonov y otros referidos a él, entre los que destaca una larga entrevista de un periodista catalán, donde se le revela por primera vez “una manera de pensar y de razonar muy atractiva. Y siento que me identifico enseguida con su modo de contar la vida”.
Cautivado después por la lectura de conferencias y otros textos del propio Leonov que encontró en internet, Pérez Paredes se proponer llegar a conocerlo y a entrevistarlo personalmente. La primera oportunidad llega en 2009 cuando es invitado a participar como coguionista de un documental sobre Centroamérica con un productor español, a quien Manolo le propone (y es aceptada su propuesta), entrevistar a Leonov, bajo el argumento de que había sido analista de la región en sus años como diplomático en esta parte del mundo. Con los auspicios de la periodista Marta Carreras y de su esposo Juan Valdés, quien era embajador en Rusia entonces, en el año 2010 se produce finalmente el encuentro con en Moscú. Allí el cineasta cubano descubre que, en vivo y en directo, la narrativa del ruso es más fascinante aún que sus escritos.
“Cuando lo oigo hablar, veo que no sólo sabe escribir, analizar, sino que tiene un don para la comunicación, es cinematográfico. Descubro que no solo es inteligente, lúcido y con grandes vivencias, sino que las cuenta muy bien…”
Manolo regresa a La Habana después de aportar al documental sobre Centroamérica los formidables testimonios de Leonov, pero siente que le falta hacer más.
“No se podía perder el testimonio audiovisual más directamente relacionado con Cuba, del modo como este hombre lo cuenta. Yo no tenía tan claro si iba a hacer un documental o no, pero sentía que su relato tenía que estar en nuestros archivos históricos, del lado de acá. Porque su memoria es América Latina, es Cuba y es la Unión Soviética en el curso de la Guerra Fría. Nada menos”.

Omar González, presidente del ICAIC por esa época y uno de los mayores animadores de proyectos de preservación de la memoria en la institución, aprueba la solicitud de Manolo, quien en 2012 parte de nuevo a Moscú con un equipo mínimo de otras tres personas: Velia Díaz Villalvilla, sonidista, Raúl Rodríguez, fotógrafo y Harold Rodríguez, camarógrafo. Con la ayuda indispensable, otra vez, de Marta Carreras y de la embajada cubana en Moscú, se producen por fin las grabaciones a Nicolai Leonov. Cuba, su relación con nuestro país, con América Latina, lo que fue su vida en la URSS desde la niñez hasta la desintegración de aquel gran país, llenan 15 horas bajo los reflectores.
“Fueron jornadas de tres o cuatro horas cada vez, que se hacían más cortas cuando abordaba, por ejemplo, el desmoronamiento de la URSS, que lo afectaba mucho. Su esposa, que también provenía del KGB, nos estableció horarios más limitados para no lastimar su salud. Entonces Leonov tenía 84 años.
“Para nosotros fue como un doctorado, no sólo grabar aquellas 15 horas sino conversar 60, durante las cuales nos hizo cualquier cantidad de cuentos.
Leonov traduce a Fidel 1963
Traductor de Fidel cuando fue a hablar con Niquita Krushov en 1963, post crisis de octubre, Leonov sólo contaba las cosas públicas, las otras, más privadas, sólo podrían haberlas contado Fidel o Niquita. Pero a lo largo de tres semanas, se dieron muchas conversaciones sobre un Fidel curioseando al lado de Niquita, preguntando sobre Stalin y lo que sucedió después de Stalin, por ejemplo.
Otras anécdotas que no están en el documental que se estrenará en la televisión este jueves, quedan como valiosos recuerdos en la memoria del equipo. Manolo cuenta algunas fascinantes, como las valoraciones que les hizo sobre el Che, lo exigente que era con la traducción, al punto de pedir que si él le decía a Gromiko: “esas son tonterías”, no fueran a cambiar las palabras por otras más suaves, pues él quería observar la reacción de su interlocutor. El Che confiaba tanto en Leonov, que se lo llevó como traductor en un viaje por Corea.
Para cuando se hicieron las filmaciones del documental “La vida que ha quedado atrás”, Leonov había escrito una biografía breve de Fidel y tenía el boceto de lo que sería después la de “Raúl, un hombre en Revolución”, de manera que no es ese libro la guía del documental, sino al parecer una suerte de acelerador del proceso editorial del texto, que se presentó en 2016.

A su regreso a La Habana, Manuel entrega las grabaciones al ICAIC sin plantearse un proyecto de documental.
“Yo no soy documentalista -aclara-, soy esencialmente un creador de ficción, pero sí soy un curioso de la política en estos temas”. El cineasta se da cuenta de que es absolutamente excepcional el relato que puede hacer alguien que en los años de la Guerra Fría no sólo fue amigo de Fidel, de Raúl, del Che, sino además de Omar Torrijos -de quien escribió también un libro, después de colaborar con el líder panameño durante la negociación de los acuerdos para la recuperación del Canal- y del General peruano Velazco Alvarado, entre otros importantes políticos latinoamericanos. Según confesó Leonov su estancia en América Latina le cambió la vida.
Pero, ¿Cómo se convierten finalmente aquellas 15 horas en las 2:20 que se resumen en el documental que veremos en el espacio de la Mesa Redonda?
“Una semana después de mi regreso a La Habana, Raúl pasa en viaje de trabajo por Moscú y seguramente va a visitar a su amigo Leonov quien seguramente le cuenta que acabamos de entrevistarlo. Debe haberlo dejado bastante motivado, porque a su regreso, Raúl me pidió, vía Omar González, una versión de 3 horas de aquellos diálogos. Yo hice el resumen con el editor Saúl Ortega, seleccionando lo que consideraba más interesante para Raúl y por extensión para nosotros mismos. Esa selección también se la enseñé a Leonov y él quedó conforme. Después yo seguí haciendo mi vida en el ICAIC y lo filmado se guardó, hasta que, en el 2020, Ramón Samada, el actual Presidente del ICAIC, se motiva y me motiva a hacer algo que fuera valioso, con el resumen de las tres horas, para estrenarlo en el Congreso del Partido en el que se despedía a Raúl de la dirección del Partido. De ahí sale esta versión de 2:20 que se concentran en su vida, que es la vida de la Unión Soviética y también en su relación con Cuba. Así es como surge el documental “La vida que ha quedado atrás”.

Pero Manuel Pérez Paredes no es sólo el realizador de este testimonio documental que estremece al espectador más avisado. Sin que medien preguntas, el cineasta que todos reconocen como la memoria viva más formidable entre los fundadores del ICAIC, retoma la idea primigenia, la angustia del militante por el destino de la Revolución y en general de los procesos socialistas en la historia contemporánea, que le sobrevino tras las agudas las advertencias de Fidel en 2005 y la noticia de su enfermedad en 2006. Entonces apunta hacia lo que más le apasiona de su propia obra: La manera en que Leonov cuenta su versión de cómo se descompuso la Unión Soviética.
“Para mí fue muy revelador, muy impactante, muy duro, pero muy necesario, tan duro como necesario, profundizar en cuáles fueron los factores internos, endógenos, que contribuyeron a que se descompusiera la URSS”. El protagonista, ya lo verán, sabe contarlo, como sabe calibrar la historia sin pesimismo, sin sentimiento de desaliento o derrota. Con la gallardía que sugiere, desde un espacio privilegiado de la sala de su casa en Moscú, el espigado gallo de pelea que le regaló su mejor amigo cubano.
Nikolai S. Leonov en la Mesa Redonda.

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Sabor y Tradición: El llantén y recetas de la cocina china

Hoy les traigo el llantén, otra de esas plantas que a muchos nos parece insignificante y que vemos en cualquier parte o maleza que crece a los lados del camino, encontrándose en casi todo el mundo. Es muy bonita y tiene grandes propiedades medicinales que aportan enormes beneficios para nuestra salud y bienestar. Además, es utilizada en la cocina para preparar diferentes platos, sobre todo en la cocina mexicana y latinoamericana.Su uso y beneficios son conocidos en todas partes, en Europa se conoce desde hace siglos. Los romanos la usaban, ellos la ponían en sus sandalias para curar y desinflamar sus pies luego de largas marchas.
Entre sus propiedades encontramos: Antiséptico, expectorante, antibiótico, cicatrizante, antiinflamatorio, calmante, depurativa, saciante, antihemorrágica, astringente y antidiabética.
Su uso puede ser externo, aplicado directo en el área afectada, en extracto o en infusión. Empleándose fundamentalmente las hojas tanto verdes, como secas. Así como las semillas.
En forma externa, se deben lavar las hojas y macerarlas, aplicándolas en las zonas afectadas como tratamientos de úlceras varicosas, llagas, pústulas, hemorroides, vaginitis, entre otras. También en caso de picaduras de insectos, urticarias y quemaduras.
En extracto, el llantén se emplea para ayudar de reducir el contenido de azúcar en la sangre.
Por vía oral, es mediante infusión y tiene diferentes usos como:

La infusión se emplea para calmar la tos, la bronquitis y otras enfermedades respiratorias.
Como diurético, por lo menos dos veces al día.
En casos de afecciones estomacales como diarreas, giardiasis, gastritis, esofagitis, mucosa intestinal irritada, colon irritable, colitis, ulceras y estreñimientos.
Protege el hígado, actúa como protector y regenerador del hígado.
La infusión fría sirve para aliviar los ojos hinchados, enrojecidos, cansados, conjuntivitis, para combatir las bacterias y otros microorganismos.
Por lo mismo se emplea para la otitis, para las encías sangrantes.
Por su capacidades antiinflamatorias, antioxidantes y reguladora del sistema inmunológico reduce la probabilidad de padecer cáncer y tratar algunos tipos y estadios concretos,  lo que se sigue en estudio.

Como sucede con todos los productos naturales, puede producir algunos efectos adversos, según nuestro estado de salud. En caso de mujeres embarazadas, mujeres en período de lactancia o personas con problemas del corazón. Lo mejor es consultar, como siempre digo, a su médico antes de emplearlas.
Hoy les traigo infusión o té de llantén, gárgaras de llantén, ensalada de calabaza y llantén y otras recetas de la cocina china adaptadas a nuestra forma como salsa agridulce, aporreado de acelga, rollitos de primavera y sopa de frijolitos chinos germinados.
Té de llantén
Té de llantén. Foto: Mejor con salud.
Ingredientes (un servicio):
1 taza de agua, 1 cucharada de hojas trituradas, verdes o seca.
Preparación:
Ponga a la candela un recipiente con agua hasta que rompa a hervir, se le agrega el llantén, se baja de la candela, se tapa y se deja en reposo por 10 minutos. Colar y tomar al tiempo.
Nota: Tomar una o dos veces al día.
Gárgaras de llantén
Ingredientes (un servicio):
Ocho hojas de llantén y 2 cucharadas de miel.
Preparación:
Lave, escurra las hojas de llantén, luego macere las hojas y extraiga su sumo, se pone en una taza, luego añada la miel, mézclelo todo bien y luego haga gárgaras y déjelas caer suavemente en la garganta.
Ensalada de calabaza y llantén con aderezo
Ensalada de calabaza. Foto: Cookpad.
Ingredientes (varios servicios):
Cuatro tazas de calabaza lasqueadas en tiras, 3 tazas de hojas de llantén, l cebolla fresca, 1 lechuga y ½ taza de maní tostado.
Aderezo: Una cabeza de ajo, ½  taza de miel, ¼  taza de vinagre, 2 clavos de olor, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Ponga en una bandeja previamente engrasa la calabaza al horno para asarla, cuando esté dorada se saca del horno y se deja refrescar. Lave las hojas de llantén, al igual que la lechuga y píquelas en pedazos.
Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie los ajos y póngalos en un sartén a tostar hasta que estén dorados. Ponga en una fuente honda o mol la calabaza, el llantén y la lechuga, la cebolla y el maní tostado.
Aparte, preparamos el aderezo. Ponemos en un procesador o la batidora los ajos, la miel, el vinagre, los clavos de olor, pimienta y sal y bátalo, puntéelo a gusto y agrégueselo por encima a la ensalada.
Salsa agridulce
Salsa agridulce. Foto: Cocinatis.
Ingredientes:
Media taza de vinagre, ½ taza de agua, 2 cucharadas de azúcar, ¼ taza de kétchup y 1 cucharadita de maicena.
Preparación:
En una cacerola a la candela ponemos el vinagre, el azúcar, el kétchup y la maicena diluida en el agua. Mézclelo todo bien y sin dejar de mover déjela hasta que tome cuerpo la salsa.
Aporreado de acelga
Ingredientes (4 servicios):
Un mazo de acelgas tiernas, 1 cebolla, 4 dientes de ajo, ¼ taza de salsa de soya, 2 cucharadas de aceite, sal y pimienta a gusto.
Preparación:    
Limpie, lave y pique con tijera las acelgas. Limpie y pique en ruedas la cebolla. Limpie y macere los ajos.
Ponga a la candela una cacerola con el aceite, agréguele la cebolla y el ajo y déjelo sofreír hasta que la cebolla esté dormida.
Agregue la acelga, la salsa de soya y cúbrala con agua, déjela cocinar unos minutos, puntéela de sal y pimienta. Déjela hasta que se reduzca el líquido. Sírvala en una fuente y utilícela para acompañar carnes.
Rollitos de primavera
Rollitos de primavera. Foto: Okdiario.
Ingredientes (4 servicios):
Media taza de harina, 2 huevos, 3 cebollas picadas, 1 ají, 4 dientes de ajo, ½ cucharadita de comino, 1 taza de picadillo de res, 1 taza de col picada bien fina, aceite y sal a gusto.
Preparación:
Para la pasta de los rollitos: Poner la harina en una fuente honda. Batir el huevo y colocarlo en el centro junto con la sal. Amasar y dejarla reposar toda la noche en la nevera.
A la mañana siguiente, trabajar la masa, primero, con los dedos y después con el rodillo. Dejarla muy fina.
Limpiar y picar bien fina la cebolla. Limpiar, lavar y picar en tiras finas el ají. Limpiar y macerar los ajos.
Para preparar el relleno: Ponga un sartén a la candela con 2 cucharas de aceite, agregar los ajos, la cebolla, el ají y el comino, cuando empiece a sofreír, agregar la carne y déjela sofreír 6 minutos.
Añadir la col y dejarlo 10 minutos más a la candela. Escurrir y dejar enfriar. Cortar la masa en láminas, coloque en el centro el relleno, y enrollar. Pegar los bordes con el otro huevo batido.
Poner a la candela una cacerola con abundante aceite y cuando esté caliente poner a freír los rollitos hasta que se doren. Servirlos acompañados de una salsa agridulce.
Sopa de frijoles chinos germinados
Ingredientes (4 servicios):
Ocho tazas de caldo base, 4 tazas de frijolitos pregerminados, 3 huevos, 4 cucharadas de salsa china y pimienta a gusto.
Preparación:
Limpie y lave los frijolitos pregerminados. Ponga una cacerola a la candela con el caldo, los frijolitos y cocínelos durante 10 minutos. Bájelos, agregue los huevos batidos, la salsa china y pimienta. Revuelva bien y deje la sopa 5 minutos más a la candela. Sírvala caliente.

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Boca de Samá, monumento contra el terrorismo en Cuba (+ Fotos y Video)

Comunidad costera de Boca de Samá, víctima de un ataque pirata por organizaciones contrarrevolucionarias hace 50 años, ubicada en el municipio de Banes, en la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de octubre de 2021. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/dirrMedio siglo atrás cuando la noche transcurría en medio de total tranquilidad, Boca de Samá interrumpió sus horas de sueño ante las acciones terroristas de grupos contrarrevolucionarios procedentes de Miami financiados por el gobierno de los Estados Unidos.
El criminal suceso se produjo el 12 de octubre de 1971 mientras esa comunidad, ubicada en la zona costera del municipio holguinero de Banes, a pocos kilómetros de la playa de Guardalavaca, dormía bajo total serenidad y fuera atacada por terroristas que tripulaban dos lanchas piratas procedentes de La Florida.
Todo fue de forma silenciosa y bajo la oscuridad del caserío, donde perdieron la vida el combatiente del Ministerio del Interior Lidio Rivaflecha Galán y el miliciano Ramón Siam Portelles, quienes cubrían las habituales rondas de protección del punto de Guardafronteras del poblado, ubicado a unos 70 kilómetros al norte de la ciudad de Holguín.
Nancy Pavón. Foto: Juan Pablo Carreras / ACN.
Las mortíferas metrallas provocaron también heridas graves al jefe de esa unidad Carlos Escalante, conocido por El Chino y a las hermanas Nancy y Ángela Pavón Pavón, de 15 y 13 años de edad, respectivamente, así como al obrero agrícola Jesús Igarza Osorio.
Tras estos 50 años, Boca de Samá, por sus nexos al mar, mantiene la lozanía de humildad de una comunidad pesquera que la distingue su gente y la geografía propia de un entorno rural donde se cultiva el patriotismo que intentaron cegar las balas enemigas de la Revolución desde las entrañas del Imperio.
Noche de horror
Monumento a las víctimas del terrorismo de Estado en la comunidad costera de Boca de Samá, víctima de un ataque pirata por organizaciones contrarrevolucionarias hace 50 años, ubicada en el municipio de Banes, en la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de octubre de 2021. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/dirr
Como atestiguan sus pobladores, aquella fue una noche de horror, interrumpida bajo un fuego de balas sin precisarse de donde provenían las descargas mortales que impactaron a la comunidad tras el desembarco mercenario por el canal marino que une al poblado con aguas del Atlántico a través de la costa norte de Holguín.
Todos los habitantes del caserío, recuerda el Chino Escalante, como es conocido en la zona, saltaron en sus hogares ante las descargas de ametralladora desde una lancha madre, que despiadadamente abrió fuego tras penetrar a la pequeña ensenada que identifica a Boca de Samá.
Carlos Escalante Gómez (El Chino), quien resultó gravemente herido con ocho impactos de balas en diferentes partes del cuerpo, durante el ataque pirata a la comunidad costera de Boca de Samá hace 50 años por organizaciones contrarrevolucionarias, ubicada en el municipio de Banes, conversa con la Agencia Cubana de Noticias, en la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de octubre de 2021. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/dirr
Las acciones revelan que todo fue para cumplir un plan más de invasión mercenaria de la CIA a la Isla e intentar sembrar el terror y el pánico en la población, como han sido siempre las aspiraciones de las organizaciones contrarrevolucionarias.
Los dos combatientes caídos, Rivaflecha y Siam cumplían en esos instantes su normal recorrido de vigilia por la costa de Boca de Samá, acompañados por el entonces jefe del punto de Guardafronteras del lugar, Carlos Escalante Gómez, quien resultó gravemente herido con ocho impactos de balas en diferentes partes del cuerpo y que como él mismo rememora, sobrevivió gracias a las múltiples intervenciones quirúrgicas a las que fue sometido.
El enfrentamiento se produjo prácticamente cara a cara cuando los dos mártires con sus pistolas como armas de protección en el recorrido de guardia nocturna se enfrentaron valientemente a los invasores quienes habían penetrados hasta la tienda del poblado, bien armados y de forma silenciosa como las propias lanchas que condujeron a los criminales invasores hasta los sitios del caserío.
Puesto de Guardafronteras en la comunidad costera de Boca de Samá, víctima de un ataque pirata por organizaciones contrarrevolucionarias hace 50 años, ubicada en el municipio de Banes, en la provincia de Holguín, Cuba, el 12 de octubre de 2021. ACN FOTO/Juan Pablo CARRERAS/dirr
Las huellas serán por siempre imborrables, como lo atestiguan tanto El Chino Escalante, como los pobladores del histórico Boca de Samá y especialmente Nancy Pavón, cuyas balas enemigas le impidieron estrenar los zapatos por sus 15 años recién cumplidos, pues los proyectiles le destrozaron el pie derecho con fuertes impactos también en el izquierdo, limitándola de por vida al ejercicio pleno de sus sueños de joven y mujer trabajadora.
En memoria a las huellas imborrables de aquel 12 de octubre, Boca de Samá se erige como un monumento contra el terrorismo, vigilante ante quienes intenten volver por sus aguas marítimas a interrumpir el sueño de sus pobladores, símbolo de firmeza y patriotismo desde el corazón mismo de su comunidad, mirando siempre al mar y rechazando cualquier intento de agresión por sus costas.
En video, Boca de Samá, monumento contra el terrorismo en Cuba:
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Escuelas Internacionales en Cuba: Fruto de humanísima obra

Fidel inaugura la primera Escuela del Plan de Educación Internacionalista, lo acompaña Samora Moises Machel, Presidente de Mozambique. Foto: Fidel Soldado de las IdeasHace 44 años el Comandante en jefe Fidel Castro, acompañado del presidente mozambicano Samora Machel, inauguraba las escuelas internacionales en la generosa Isla de Pino o de la solidaridad (desde 1978, Isla de la Juventud).
Hoy, desde el reconocimiento a tan altruista labor, se reverencia a los educadores que hicieron posible un sueño humanísimo del Comandante: el de reponer en países devastados y vilipendiados, a hombres y mujeres con preparación técnica y profesional para conducir el desarrollo de sus naciones, con un alto sentido humanista y patriótico.
Por eso, cada 12 de octubre, día de la raza, dignifica homenajear a los educadores aquellos, de los cuales, algunos hoy no están físicamente para recibir el mayor de los elogios y otros guardan como grato recuerdo la vorágine de los días en que se sembraba la semilla de los más elementales derechos humanos en parte importante del mundo, el derecho a la vida, a la salud y a la educación como arma primordial en el combate al colonialismo, que no ha dejado de patentar el más vil atropello a la dignidad humana.
Desde entonces, naciones necesitadas se beneficiaron con la formación de profesionales acogidos por los maestros cubanos, que desde varias provincias partieron hacia la Isla de la Juventud e hicieron proezas. El respeto a la identidad, las tradiciones y toda la gama cultural que allí tuvo un encuentro sin precedente, fueron las premisas esenciales, además del amor.
En una de sus visitas a las escuelas de la Isla, el Comandante en jefe enunció que era la primera vez que en el mundo se concretaba una práctica como esa, de magnitud colosal. Sin embargo, no se hacía con holgura, desde entonces el contexto internacional sofocaba a nuestro país, nada nos sobraba; compartíamos nuestro humanismo, en la misma medida que enfrentábamos fuertes presiones.
Al respecto, el escritor italonorteamericano Piero Gleijese expresó: “No conozco país ninguno de la época moderna, que en un período tan largo haya sostenido una política externa tan altruista, tan generosa, como tuvo Cuba, enfrentando un riesgo y pagando un precio bastante alto”.
Se era internacionalista en nuestro país y en otras tierras. Solamente en África, decenas de millares de expertos colaboraban en el campo de la salud, la educación, la construcción. Países como Argelia, Angola, Mozambique, Etiopía, Cabo Verde, ambas Guinea, Sao Tome y Príncipe, Tanzania, Congo Brazzaville, Burkina Faso y Benín, eran testigos del internacionalismo cubano, mientras más de 40 000 africanos estudiaban en la mayor de las Antillas.
También en el heroísmo de la epopeya de Cuba en Angola se incluye la labor del contingente Ernesto Guevara, compuesto por jóvenes maestros dispuestos a contribuir a la preparación de la población angolana, subyugada por el lastre colonial. Su contribución fue determinante, a ellos también llegue el reconocimiento de todo un pueblo orgulloso por su gesta.
Y esto es solo parte de los antecedentes que explican el por qué hoy la colaboración médica cubana para el enfrentamiento mundial a la Covid-19, no puede ser desfigurada ni por los paganos imperiales que se muerden de rabia, en el intento de distorsionar las realidades que enfrentan a la desvergüenza.
No pueden negar las escuelas que han sido puestas en marcha por cubanos en diversas geografías del planeta, ni pueden negar las graduaciones multinacionales que anualmente aporta al mundo nuestra Escuela Latinoamericana de Medicina.
La historia confirma el presente. En los primeros años de la guerra de Angola un grupo de cubanos bajo la supervisión del compañero Jorge Risquet Valdés, jefe de la Misión civil, conformaron una escuela en Chibía, bastante al sur del país.El nombre de Oreste Valdivia persistirá en el recuerdo de cientos de namibios que lo han considerado como un padre.
Él, junto al compañero Fortún, su esposa Lidia de la Lastra y varios cubanos que contribuían a la independencia angolana, se empeñaban en preparar en Chibía a cientos de niños y adolescentes namibios que posteriormente ingresaron a las escuelas Hendrick Witbooi y Hosea Kutako, dispuestas por el gobierno cubano en la Isla de la Juventud para acoger a esos niños y jóvenes que sufrían la ocupación ilegal de su nación, por parte de los racistas sudafricanos.
Entre ellos se incluyeron sobrevivientes de la masacre de Cassinga, ocurrida en suelo angolano el 4 de mayo de 1978.
Aquella primera escuela en Chibía precisamente ante la terrible posibilidad de ser bombardeada por los sudafricanos en incursiones cercanas a la frontera sur, se decidió que fuera mudada más al norte del país. Sobre ese empeño, el diplomático cubano y en aquellos momentos miembro del Grupo de Atención a los Movimientos de Liberación que concurrían en Angola, Angel Dalmau Fernández, cuenta con elocuencia en su reciente libro: De la sombra de un mamoncillo a las grandes pirámides cómo concibieron la nueva escuela en una finca cafetalera, en un lugar llamado Ndalagando, de la capital Kwanza Norte. Hacia allí, Oreste Valdivia empleando tres camiones rastras, guió el traslado de recursos y los aproximadamente 200 estudiantes de cada curso, para su protección.
El pasado 30 de septiembre ‘El primo’, como se reconoce a Oreste Valdivia tanto en Cuba como en Namibia, dejó de acompañarnos físicamente, pero su heroísmo quedó impregnado en el pensamiento y el recuerdo de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
Él consumó no solo la cobija, salud y alimentación de niños y adolescentes namibios refugiados, sino que garantizó que germinara la hermosísima obra de enseñarles el idioma Español a cientos de ellos, quienes posteriormente matricularon en las escuelas de la Isla de la Juventud, cursaron estudios en politécnicos y en nuestras universidades, incluso hasta el nivel de posgrado.
El actual Embajador de Namibia en Cuba, el Excelentísimo Sr. Samuel Hendrick Goagoseb, es uno de aquellos adolescentes que fue acogido en la escuela de Chibía como un hijo para ‘El Primo’ y su esposa Lidia de la Lastra. Se formó en Cuba y hoy se desempeña como diplomático, en esta, su otra casa.
A finales de 2018 después del proceso de presentación de sus cartas credenciales al MINREX, se percató de que concurren en misión diplomática en Cuba, ocho embajadores que como él, fueron formados en nuestro país gracias a la idea humanísima de Fidel de fundar las escuelas internacionales.
Lo anterior es parte de la cosecha de sembrar semillas por el mundo. En la oratoria del Presidente namibio Hage Geingob durante las honras fúnebres al Comandante en Jefe, en noviembre de 2016, se evidenció con locuacidad el agradecimiento hacia el pueblo cubano y sus líderes.
En el acto, se acompañaba del anterior presidente Sr. Hifikepunye Pohamba y el padre fundador y líder de la Revolución de Namibia Dr. Sam Nujoma, quien en septiembre de ese mismo año había realizado una emotiva visita al compañero Fidel, convirtiéndose en el último africano con quien compartió diálogo.
En contextos tan convulsos como los actuales, los estudiantes fruto del humanismo empeñado en las escuelas internacionales, se dignifican a sí mismo en su tangible lealtad a Cuba, mientras hacen realidad en sus países, parte de los sueños que Fidel tuvo para los pueblos más desfavorecidos y vulnerables, víctimas del colonialismo o imperialismo. Muchos de ellos desempeñan cargos de dirección vital en sus naciones, se desempeñan como diplomático en varios países del mundo e incluso como miembros de organizaciones internacionales.
El apoyo y agradecimiento de aquellos jóvenes formados en Cuba se hace palpable en sus posturas en contra de los ataques y la subversión que se pretende imponer desde el engendro neoliberal hacia el interior de nuestro entramado social, se hacen notar fervientes en el apoyo de nuestra resistencia en contra del bloqueo norteamericano, frente abatidas económicas y hasta ecológicas, padecidas por este enorme país: su otra patria.
Ante esta nómina de agradecidos, el homenaje en este 44 Aniversario de la creación del primer gran complejo de escuelas internacionales y fortuna de mezclar etnias de todos los colores, así como el agradecimiento a todos los que tuvieron que ver, tanto en Cuba como desde cualquier latitud; viene a ser una hermosa manera de celebrar el día de la raza, sobre la cual, tal como la entendió Martí “solo hay una superior: la de los que consultan, antes que todo, el interés humano”.

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Fallece la destacada revolucionaria Norma Porras

Norma Porras durante el acto por el 60 aniversario del combate de Goicuria. Foto: Agustín Borrego Torres.Cuba lamenta este martes la muerte de la destacada revolucionaria Norma Porras, quien fuera miembro del Movimiento 26 de Julio y del Frente Cívico de Mujeres Martianas. Desde allí, ayudó recaudando armas y poniendo petardos.
Norma fue la única sobreviviente del combate entre revolucionarios clandestinos y la policía batistiana de Goicuría y O’Farrill, en La Víbora, el 8 de noviembre de 1958. Herida y embarazada fue detenida y recluida como presa política. Fue juzgada en un tribunal por tenencia de armas y atentado a los poderes del Estado.
El 12 de diciembre de 1958 fue llevada al Vivac de mujeres de Mantilla. Allí estuvo solo dos días, pues fue trasladada a la Cárcel de Mujeres de Guanajay, en la antigua provincia La Habana donde la sorprendió el triunfo de la Revolución.
Fue esposa de Ángel Ameijeiras Delgado (Machaco) a quien conoció en 1957, durante las visitas que le hacían las mujeres martianas a los presos en el Castillo del Príncipe. Ameijeiras fue asesinado junto a Rogelio Perea Suárez y Pedro Gutierrez Hernández, tras el combate de Goicurría.
La película cubana Clandestinos, del director Fernando Pérez, relató estos sucesos. El personaje de Norma fue interpretado por la actriz cubana Isabel Santos.
(Nota en construcción)

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Descargue el libro: “Ese sol del mundo moral”, de Cintio Vitier (+PDF)

A propósito de celebrarse —el pasado 25 de septiembre— el centenario de Cintio Vitier, el Espacio Virtual del Libro de Cubadebate les propone reeditar, para unos, o emprender para otros, este viaje imprescindible por la obra del gran escritor cubano… El más importante de los estudiosos de la obra martiana.
En las páginas de Ese sol del mundo moral. Para una historia de la eticidad cubana, podremos regresar a muchas esencias. Bajo el sello editorial de la Biblioteca Nacional de Cuba “José Martí” y Ediciones Bachiller, otra vez la editorial Cubaliteraria nos hace posible el (re)encuentro.
Como se lee en las palabras de Pedro Pablo Rodríguez:
Texto que nos ayuda a conocernos mejor y que nos incita a mantener esta dignidad moral que ha acompañado al coraje, la decisión y la esbeltez de este pueblo desde los albores de los rasgos identitarios y del proceso formador de la conciencia nacional. Escrito con la excelencia literaria de un autor de fuste que puede ser disfrutado por el lector menos avezado en estas cuestiones. Originalidad e importancia para la vida cubana, para la cultura de la resistencia y por el bien mayor del hombre son rasgos que sostienen la vigencia de este libro, cuya primera edición en 1975 estuvo a cargo de la editorial mexicana Siglo XXI, y que sus similares cubanas no asumieron hasta 1995, cuando lo entregó Ediciones Unión de la Uneac, institución a la que siguieron la editorial Félix Varela y el Centro de Estudios Martianos, cada una con dos ediciones hasta 2015.
Siempre molesta esa espera de tantos años para que esta obra apareciera en donde era más necesaria, y donde tenía y tiene sus lectores más interesados; pero no deja de satisfacer que en solo un decenio se haya reproducido en seis ocasiones, clara muestra de la muy favorable acogida por los lectores de la Isla. No podía ser de otro modo, ni podrá serlo en ocasión alguna, puesto que este libro se ha impuesto en la patria que ya tenemos y en la que trabajamos para su sistemático perfeccionamiento. Y hay que cumplir ese llamado implícito que de hecho nos hace a no dejar que disminuya o desaparezca esa eticidad que nos entrega “un poeta sencillamente enamorado de su patria”, como el mismo Vitier se define en el Prólogo. Acompañémosle, pues, en su recorrido siguiendo el sol de la patria, ahora cuando conmemoramos el centenario de su nacimiento el 25 de septiembre de este 2021.

Descargue el libro Ese sol del mundo moral, de Cintio Vitier (PDF 1.89 MB)

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Monje italiano describió a América un siglo y medio antes del descubrimiento de Colón

El ‘mapa de Colón’, dibujado en 1490. Foto: wikipedia.orgLuego del minucioso estudio de un escrito antiguo, hallado en 2013, los expertos refieren la posibilidad de que —150 años antes del descubrimiento de América por Cristóbal Colón— marineros de la ciudad italiana de Génova ya conociesen sobre la existencia de estas tierras.
Cronica universalis se titula el texto firmado por el monje milanés Galvaneus Flamma (1283-1345), donde se menciona Marckalada, tierra situada al oeste de Groenlandia.
La Marckalada del fraile dominico Flamma pudiera coincidir con la Markland descrita por fuentes islandesas y que los investigadores han ubicado en una parte de la costa atlántica de América del Norte.
Un artículo reciente del experto de literatura medieval y profesor de la Universidad de Milán, Paolo Chiesa, asegura en la revista científica Terrae Incognitae que “La referencia de Galvaneus, probablemente derivada de fuentes orales escuchadas en Génova, es la primera mención del continente americano en la región mediterránea”.
Galvaneus mantenía determinado vínculo con la Casa de Visconti, que gobernaba entonces Milán, y dejó como legado textos de gran valor histórico.
Según Chiesa, los rumores sobre la Markland de los nórdicos resultaban “demasiado vagos para encontrar consistencia en representaciones cartográficas o académicas”, lo cual explica por qué Marckalada no constaba como una nueva tierra en esa época.
Las memorias del cronista milanés, recogidas en el valioso texto descubierto en 2013, aportan “pruebas sin precedentes a la hipótesis de que las noticias sobre el continente americano, derivadas de fuentes nórdicas, circularon en Italia un siglo y medio antes de la llegada de Colón”. Y además —prosiguió Chiesa—, los marineros genoveses podrían haber esparcido la voz de la existencia de estas tierras y otras noticias de interés, de manera dispersa.
“La Marckalada a la que se refieren (los viajeros) debe ser la Markland de los vikingos y la idea de que los gigantes viven allí proviene de antiguas leyendas nórdicas”, considera el científico italiano.
A propósito, escribió Galvaneus Flamma en su Cronica universalis: “Más al oeste hay otra tierra, llamada Marckalada, donde viven gigantes; en esta tierra hay edificios con losas de piedra tan enormes que nadie podría construir con ellas, excepto enormes gigantes. También hay árboles verdes, animales y una gran cantidad de pájaros”.
(Con información de RT en Español)

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