HAVANA CLIMA

Historia

Un regalo de José Martí en el Museo Nacional de la Música

Caja de música con discos perforados marca Regina, perteneció a la esposa de José Martí. Foto: Daniel Cervantes Gispert.El Apóstol de la Independencia de Cuba le obsequió una caja musical a su esposa Carmen Zayas Bazán. Tras el fallecimiento de Carmen, su hijo, José Francisco Martí Zayas Bazán la dona al entonces Museo Nacional, en 1929. Esa institución la transfirió al Museo Nacional de la Música, en 1972.
En homenaje a los 169 años del natalicio de Martí, este 28 de enero de 2022, su obsequio regresa a la sala de los Reproductores Musicales, después de un riguroso proceso de restauración a cargo del artesano Eduardo Covo Macías.
Entre los discos perforados que posee la caja de música, se encuentra la grabación de la canción con ritmo de habanera La paloma, compuesta en Cuba en 1863, por el español Sebastián Iradier Salaverri.
La paloma
Cuando salí de la Habana,válgame Dios,nadie me ha visto salirsi no fui yo.
Y una linda guachinanga,que allá voy yo,que se vino tras de mí,que sí señor.
Si a tu ventanallega una paloma,trátala con cariñoque es mi persona.
Cuéntale tus amoresbien de mi vida,corónala de floresque es cosa mía.
¡Ay, chinita que sí!¡Ay, que dame tu amor!,¡Ay, que vente conmigo, chinita!a donde vivo yo.
Las cajas de música con discos perforados se hicieron muy famosas durante la segunda mitad del siglo XIX. El ejemplar de referencia que se encuentra hoy en el Museo Nacional de la Música, fue construido en la década de 1890, por la compañía Regina Disc Box Company, establecida en la ciudad de Nueva Jersey, Estados Unidos. Sus productos tuvieron gran popularidad en todo el mundo. En Cuba fue representada, primero, por la Casa de Música y Editora Musical, de Anselmo López y después por la Compañía Humara y Lastra.
(Tomado del Museo Nacional de la Música)

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Mujeres al Sur: Presentes (+ Podcast)

Imagen: /Mujeres al Sur.Hoy volvemos con otros 15 minutos para abrazarnos, empoderarnos y caminar juntxs en sororidad. Este tercer episodio está dedicado a las víctimas de la Operación Cóndor y especialmente a las madres y abuelas de Plaza De Mayo.
En Argentina más de 30 mil personas fueron desaparecidas durante la dictadura militar. Esta es una historia de desaparición, tortura y muerte, pero también de lucha, fuerza y dignidad.
Somos un equipo variado y multifacético, trabajamos unidas y aunque, hasta ahora, el único sitio de encuentro sea un espacio virtual, tratamos que cada reunión sirva para entendernos desde nuestras geografías físicas y mentales y así construir este Podcast con sonido latinoamericano y fuerza de mujer.
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Sabor y Tradición: Plátanos en tentación, guiso de maíz con pollo y bocaditos de frutabomba

Siempre hablamos, muchos no lo interpretan como tal: la cocina es un arte y en la mesa se hace arte también, e influye en nuestra vida para siempre. Muchos son los recuerdos que guardamos de nuestra infancia a la hora de llegar a la mesa. Muchos, personas y gastrónomos, dicen que según se comporte una persona en la mesa, así como come y lo que se come, podemos hacer una valoración acerca ella.La mesa es un regalo al gusto. Es en la mesa donde no solo se cumple el acto de alimentarse, es también el lugar donde mejor se puede educar y hacer además las mejores relaciones sociales.
Según Mariano José de Larra, cronista español, la deuda del espíritu la pagaba el estómago.
La mesa es el eje que nos permite girar a su alrededor grandes acontecimientos de la vida. Como La Gran Cena. Platón titula uno de sus diálogos El Banquete donde hace polemizar a Sócrates, Aristófanes, Alcibíades, con especulaciones filosóficas. El prosista Juan Montalvo dedicó uno de sus sietes tratados al Banquete de los filósofos. Además, hizo un ensayo medular sobre el arte de comer con ironía, satírico, llegando al sarcasmo: Los ángeles no comen. La mesa no ha dejado de ser el centro de atracción, de fomentar grandes negocios, ideas y amores. De descubrir a las personas.
Una de las reuniones más importantes alrededor de la mesa que se ha ido perdiendo, es la reunión de la familia, la sobremesa, aquellas donde todos nos sentábamos junto a los abuelos, padres, tíos y primos. Quizás en momentos pensábamos que era un fastidio y hoy nos damos cuenta del tesoro que teníamos. Pero eso no solo nos pasa a nosotros, pasa en muchos países, más en estos momentos donde la vida convulsa, los celulares, las preferencias por las comidas rápidas, nos aparta de ese diálogo en la mesa tan productivo y educativo.
Me contó una señora en una conferencia que di en Barranquilla, cuando traté este tema, que ella se sentaba a la mesa con su familia, pero se sentía sola, pues todo el mundo tenía su celular al lado y no intercambiaban palabra alguna. Otra de las cosas que aparta a la familia, es el haberse perdido el hábito de ir a la mesa, ya sea por andar apurado, por ver un programa de televisión o porque las mamás prefieren que los niños coman delante de la TV y no molesten en la mesa. Se ha perdiendo además el servir la mesa, no importa si es para comer un manjar o un boniato con huevo.
Si algo debemos tener en cuenta para una mejor armonía en la familia, es sentarse todos a la mesa y servir la mesa como si fuera para un banquete, pero lo más agradable posible, para sentirnos bien, en armonía.
Hoy disfrutaremos de estos platos; espero sean de su agrado: plátanos en tentación, guiso de maíz con pollo y bocaditos de frutabomba.
Plátanos en tentación
Plátanos en tentación. Foto: Recetas de Panamá.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro plátanos maduros, 1 taza de azúcar prieta, 2 cucharadas de vino seco, agua y una pizca de sal.
Preparación:
Pele los plátanos. Colóquelos en una cacerola a la candela con los plátanos, cúbralos con agua suficiente. Añada el azúcar, la sal y póngalos a cocinar. Cuando la mitad del agua se haya consumido, adicione el vino seco, dele vuelta y déjelos a la candela hasta que se reduzca y quede  una almíbar espesa a gusto. Sirva los plátanos en una fuente, viértales el almíbar por encima.
Nota: Otra forma de hacerlo es que si tienes clavos de olor puede ponerle 2 cuando lo ponga a la candela. Además, también pude utilizar canela y cuando los plátanos estén listos y el almíbar tenga el punto deseado los polvorea con canela.
Guiso de maíz con pollo
Guiso de maíz con pollo. Foto: Dcubanos.
Ingredientes (4 servicios):
Dos tazas de maíz tierno desgranado, 2 cuartos de pollo, 4 zanahorias, ½ taza de puré de tomate, 1 cebolla, 1 ají pimiento, 8 dientes de ajo, 2 tomates maduros, 1 cucharadita de bijol o cúrcuma, 1/2 cucharadita de comino, 2 cucharadas de aceite, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Limpie y lave bien el maíz. Limpie, lave, deshuese y pique en tiras el pollo. Limpie, lave y pique en ruedas la zanahoria. Limpie y pique la cebolla en ruedas. Limpie, lave y pique el ají en tiras finas. Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique los tomates en ocho partes.
Ponga una cacerola a la candela con el aceite, la cebolla, el ají, los ajos, sal y sofríalos. Agréguele luego la carne y dele vuelta y sofríala unos minutos hasta que se dore, luego añada el maíz, la zanahoria, el puré de tomate, el comino, el bijol, vino y cúbralo con agua. Puntéelo con pimienta y sal a gusto.
Deje cocinar hasta que el caldo se reduzca y quede una salsa espesa pero jugosa.
Bocaditos de frutabomba
Frutabomba. Foto: Dime Cuba.
Ingredientes (varios servicios):
Una frutabomba madura, 2 rajitas de canela, azúcar blanca la necesaria para cubrir, 1 cucharada de mantequilla o aceite.
Preparación:
Limpie, pele la frutabomba, píquela a la mitad y límpiela bien. Córtela y haga dados medianos.
Ponga una cacerola a la candela con los dados de frutabomba, cubra con el azúcar y añádale canela, deje cocinar a fuego lento hasta que se derrita el azúcar y se haga un almíbar a punto de caramelo.
Aparte, tenga una fuente llana untada con mantequilla y cuando el almíbar tenga el punto saque los dados de frutabomba y colóquelos en ella. Deje enfriar para que se azucaren por fuera.

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Dos amigos olvidados de José Martí

Rodolfo Menéndez de la Peña era un hombre joven, maestro, inquieto, cuando le donó casi todo su patrimonio a José Martí. El pasaje es poco conocido en la historia cubana, pero resultó determinante para la causa libertaria del siglo XIX entre los habitantes de la Isla por entonces cautiva de España. Cuando el pedagogo se estableció en Yucatán, México, siguió carteándose con el Apóstol, en un fluido espíritu repleto de ideas, de fulgurantes pareceres en torno a cómo debía construirse la vida en el continente. Menéndez de la Peña nació en San Juan de los Remedios y emigró siendo casi un muchacho, perseguido por ser independentista. Allá, en el exilio, fundó escuelas, constató un método de enseñanza, erigía revistas y publicaciones de orden científico. Solo vino a Cuba brevemente tras terminada la guerra del 1895. Allá, donde su savia fuera trasplantada con la premura de la saña enemiga, floreció el hombre bueno. México acoge aún el legado de Menéndez de la Peña, donde la universidad principal yucateca lleva su nombre, donde presidentes de la nación y eminencias profesionales le dedican encendidas tesis y homenajes. El amigo remediano de Martí le puso a su hija el nombre de Patria, a la que educaría según preceptos muy profundos, propios del más moderno colegio. Junto a la revista La Edad de Oro se sitúa Lira de la Niñez, hecha enteramente por Menéndez de la Peña.  Ambas publicaciones cuyo destino era América, dieron cuenta de un panorama novedoso y humanista.

Poco hablamos en Cuba de este hombre que además dejó una larga dinastía de periodistas, filósofos y maestros en Yucatán que llega hasta el presente. Sin embargo, no se concibe la enseñanza en el continente sin leerlo. Martí reconoce en su correspondencia la grandeza de Menéndez de la Peña, sobre todo porque en medio de lo peor de la lucha, cuando pocos creyeron en la victoria, el remediano se entregó en cuerpo y alma. Ni donde vivir tenía el maestro tras donarlo todo, hasta el último esfuerzo por Cuba.

El otro amigo remediano de Martí, Francisco Carrillo, compartió el exilio de Nueva York con el Apóstol. Según rezan los artículos del periódico Patria, a este mambí, hombre de tres guerras, se le conoció con el apodo de General de las Barbas de Oro. Su presencia enorme en los asaltos y en los grandes sucesos hacía retroceder al enemigo hispano. La pluma martiana relata en la sección Historias de la Guerra acerca de la destreza bélica y la vida cruenta en los campos del centro de la isla. Carrillo era un chico rudo, inteligente, de ademanes enérgicos, capaz de doblegar a varios españoles a la vez. Su papel en batallas como las del Fuerte de Tetuán fue crucial, allí, tras entrar a fuego de metralla en el fortín, agarró un puñado de arroz y se lo llevó a la boca para luego seguir peleando. Llevaba días sin comer. Herido y con una tropa diezmada, logró intimidar a los colonialistas con solo su presencia. Era un líder natural, el hombre de confianza de Martí, el que le relataba los últimos días del Teniente Jesús Crespo en la manigua, ese oficial que dio cada hueso de su cuerpo por la causa libertaria. Cuando los cubanos entraron en Remedios, ya rendida la plaza, venían Gómez y Carrillo y el alma del Apóstol como un ángel. El autor de la guerra, el constructor de la paz y de la república, el Maestro, no pudo sobrevivir las descargas de Dos Ríos, pero quedó el amigo remediano para contar a los suyos acerca de la entereza, de la noble palabra y de la acción sana, decisiva, martiana.

Cuando la república se inauguró, Carrillo fue primero miembro eminente de los partidos políticos de entonces. Luego Gobernador y vicepresidente. Sus tierras eran de las más ricas y extensas de la región y la familia de hidalgos gozó de privilegios. Sin embargo, hay que ver al hombre en su época y reconocerle la grandeza. El otrora mambí jamás tuvo un desdén hacia los humildes y por mucho intentó mejorar la vida de los remedianos. Un poblado rural lleva su nombre debido a los intentos por reformar la vida, adecentar la mala vibra y los dolores del coloniaje. El destino fue cruel con Carrillo, pues quedó casi borrado, con tan solo una calle en Remedios que lo recuerda. Ni una estatua, ni busto. Solo la memoria de la casa donde naciera y una tarja ahí, cual gesto benévolo. Este amigo remediano de Martí vivió hasta muy avanzada la república y ha dejado una larga lista de descendientes muy ilustres como ciudadanos de la villa. Su figura, hercúlea, reposa en las fotografías familiares que se conservan en el Museo de Historia. Allí, además, diferentes cartas que enviaba en su momento al Apóstol donde se reza sobre la disposición de Remedios para la lucha. En la mística de esta historia hay aún muchas oquedades e injusticia que el presente tendrá que saldar.

Menéndez de la Peña y  Francisco Carrillo han compartido el mismo olvido. Ambos grandes y martianos, precursores de una causa que nos hermana a todos. Sus sitiales en la obra del Apóstol tocan los tópicos de la guerra y la paz, del dolor y de la necesidad de constituirnos en país. Quizás cuando se tome conciencia de la profundidad de estos hombres podamos entender muchos pasajes oscuros que aún nos perturban como parte de nuestra historia. Ya en pleno siglo XX, un extranjero creaba en la villa los primeros Clubes Infantiles Martianos, que aunaban la memoria con la niñez, la pedagogía y la Patria. En una casona colonial frente a la plaza de Remedios, resurgían el Maestro y sus dos amigos en angelical propuesta, como si el camino se desatara de los terribles nudos que el destino impuso.

Los amigos remedianos de José Martí reposan en un legado que requiere el concurso de los hombres buenos de esta tierra. La memoria, si bien existe, no se defiende sola, sino que vive carnalmente en los hijos, a través de sencillos pero vitales mecanismos de justicia y de recordación. Hay que traer a Menéndez desde México, darle el sitial que merece en el aporte pedagógico y filosófico, como mismo debemos hacer de Carrillo ese mito que relata el periódico Patria tantas veces, en el fuego del verbo, en las palabras que lo dibujan vivo, con su ímpetu intacto, a punto de asaltar el olvido.

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El Proyecto Cuba

Nos acercamos al 28 de enero y hay que hablar de José Martí. Vivió y murió por un proyecto de país, que todavía en su tiempo no existía. Pero millones lo siguieron, y se enamoraron de ese proyecto, porque los grandes proyectos históricos, aunque sean formulados por líderes excepcionales, son viables solamente cuando sintetizan las aspiraciones de muchos seres humanos.
Así lo dijo él mismo en un artículo publicado en el periódico Patria en abril de 1892: “Lo que un grupo ambiciona, cae. Perdura lo que un pueblo quiere”.
Y en ese proyecto compartido se formó la conciencia nacional cubana: emergió de décadas de guerra en el siglo XIX, en una población de algo más de un millón de habitantes, ocupada por decenas de miles de soldados enemigos; hizo imposible la anexión a los Estados Unidos; forzó la derogación de la Enmienda Platt; resistió en la primera mitad del siglo XX a 60 años de presión ideológica y cultural estadounidense, y a partir de ahí, a otros 60 años de guerra económica, hostilidad militar y subversión ideológica; y enfrentó el reto derivado de la desaparición del campo socialista europeo. ¿Qué somos entonces los cubanos que hemos protagonizado todo eso?
Empecemos por decir lo que “no somos”. No somos una nacionalidad unida por raíces étnicas comunes, ni por confesiones religiosas: Aquí hay “un ajiaco” de todo, como dijo Don Fernando Ortiz. Tampoco nos define una lengua exclusiva: tenemos el idioma utilizado por la mayor cantidad de países en el mundo. No somos un espacio económico cerrado: siempre hemos tenido una economía abierta. Tenemos, eso sí, una cultura propia que nos enorgullece, pero tampoco es una cultura cerrada, sino que comparte raíces con muchas otras culturas de varios continentes.
¿Y entonces? ¿Qué es lo que nos identifica y cohesiona?: Somos esencialmente una nacionalidad de raíces éticas, cohesionada alrededor de una especial sensibilidad por la justicia social. Somos cubanos porque compartimos un conjunto de valores morales y un proyecto de convivencia humana.
Así lo escribió también Martí cuando convocó a la guerra necesaria en el Manifiesto de Montecristi: “…cuando cae en tierra de Cuba un guerrero de la independencia…cae por el bien mayor del hombre (y) la confirmación de la república moral en América…”
La revolución de 1959 reforzó en los cubanos esa fusión entre nacionalidad y justicia social, sintetizada ahora en el pensamiento de Fidel y en las realizaciones concretas de estos últimos 60 años, que nos mostraron en los hechos lo que siempre el pueblo supo: que la justicia social es posible.
Alfabetización y escolarización total, educación y salud gratuitas para todos, seguridad social de cobertura completa, pleno empleo, eliminación de la discriminación racial, igualdad y desarrollo de la mujer, universalización de la cultura y la enseñanza universitaria, propiedad de la vivienda, desarrollo científico; verdades estas que hay que decir y repetir, porque estamos tan habituados a esas conquistas que a veces olvidamos cuán avanzadas son y cuánto contradicen la ideología dominante en el capitalismo salvaje de hoy.
La defensa permanente de la soberanía nacional nos ha permitido construir nuestra propia alternativa política, social y económica. Las revoluciones no cristalizan y se hacen irreversibles de inmediato cuando denuncian las condiciones sociales previas que es preciso cambiar, ni siquiera cuando formulan nobles ideas y proyecciones estratégicas. Las revoluciones se hacen duraderas y creadoras cuando logran construir la alternativa. En Cuba lo logramos.
La soberanía nacional es la salvaguarda de nuestro proyecto de sociedad, de nuestros propios conceptos de justicia y convivencia humana, tal como han emergido de nuestra propia historia.
Foto: Alejandro Azcuy Domínguez
El proyecto de nación de Martí nació en contraposición al que emergía simultáneamente en los Estados Unidos, basado en la ambición y la competencia entre las personas.
Así lo escribió él en su “Cuaderno de Apuntes Nº1”: “Nuestra vida no se asemeja a la suya, ni debe en muchos puntos asemejarse. Las leyes americanas han dado al norte alto grado de prosperidad y lo han elevado también al más alto grado de corrupción. Lo han metalificado para hacerlo próspero. ¡Maldita sea la prosperidad a tanta costa!”
Del natalicio de Martí han pasado 169 años, pero los campos esenciales de batalla de ideas siguen estando ahí.
Las ideas sobre cómo queremos que sea nuestra vida están ahora sintetizadas en la Constitución de la República de Cuba. Fue aprobada con el 86.85% de los votos. Ahí está “lo que un pueblo quiere”, lo que Martí predijo que es lo que perdura.
¿Tiene enemigos? Por supuesto que los tiene. Siempre los tuvo el “Proyecto Cuba”, aquí y afuera. El propio Martí en su tiempo tuvo que dar batallas de ideas contra autonomistas y anexionistas. Pero hoy esos enemigos son pocos, y carecen de legitimidad ante el pueblo.
Los cubanos tenemos todo el derecho del mundo a luchar por “lo que un pueblo quiere” y a defenderlo de sus enemigos, de aquí y de afuera.
¿Existen en Cuba opiniones diversas sobre las formas concretas de conducir el “Proyecto Cuba”? Eso es otra cosa. Por supuesto que existen tales opiniones, y es bueno que existan. Su debate nos permitirá perfeccionar el proyecto, ajustarlo a los nuevos tiempos, y hacer más sólido su edificio, pero sin dañar jamás los cimientos.
Los seres humanos somos entes morales, no solamente biológicos o económicos, y abrazamos proyectos colectivos, más allá de los proyectos individuales. Para quienes dejan de pensar y actuar (los hay) en función de una idea del futuro, el presente se colapsa y se vacía de contenido. La verdad es, aunque no la entiendan los cínicos y escépticos de siempre, que la gente se enamora de los proyectos, aun en medio de duras realidades del presente.
El proyecto de Martí fue el proyecto de miles de jóvenes mambises. El proyecto de Fidel fue el proyecto de miles de jóvenes rebeldes, antes y después del triunfo de 1959. El proyecto de nación que enuncia nuestra Constitución es y será el proyecto colectivo de millones de jóvenes cubanos de hoy.
Así se describe en el Artículo 1: “Cuba es un Estado socialista de derecho y justicia social, democrático, independiente y soberano, organizado con todos y para el bien de todos como republica unitaria e indivisible, fundada en el trabajo, la dignidad, el humanismo y la ética de sus ciudadanos, para el disfrute de la libertad, la equidad, la igualdad y la prosperidad individual y colectiva”.
El 28 de enero, dentro de unos días, es momento de evocar las ideas fundacionales de nuestra nacionalidad y nuestro proyecto de sociedad, y reforzar el amplio consenso que tenemos sobre la necesidad de defenderlas y hacerlas perdurar.
Ya volveremos el día siguiente a las discusiones sobre lo que hay que cambiar para lograrlo.

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Enrique Villegas: alma del Frente Guerrillero del Escambray (+fotos)

El primer mártir del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el Escambray fue también el primer capitán de esa entidad, un hombre inolvidable
En el sepulcro original, los compañeros del Directorio le rinden tributo a Villegas.

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No se puede hablar de la fundación del Frente Guerrillero del Directorio Revolucionario 13 de Marzo en el Escambray sin reconocer el aporte sustantivo a esa empresa, peligrosa y compleja, de Enrique Villegas Martínez, quien ofrendó su vida a esa causa el 25 de enero de 1958 cerca de Güinía de Miranda, cuando trasladaba pertrechos y medicinas a lugares seguros en el lomerío con vista al inicio inminente de la lucha. 

Decidida la creación del citado Frente por la dirección emergente del Directorio después del fracaso del asalto al Palacio Presidencial el 13 de marzo de 1957, los compañeros de José Antonio Echeverría (*), secretario general del Directorio caído en combate ese día, hicieron todo por materializar tal empeño, para lo cual tuvieron que reestructurar más de una vez la organización en su nivel superior al ser asesinados el 20 de abril de ese año en Humboldt 7 parte de los nuevos dirigentes.

El Frente Guerrillero en Las Villas significaba un nuevo nivel de organización y su preparación requería fortalecer el aparato clandestino en la capital villareña de la mano de Ramón Pando Ferrer y en Sancti Spíritus, a cargo de Enrique Villegas, Villeguita, dirigentes muy queridos por sus compañeros de epopeya. El doctor Humberto Castelló Aldanás, quien llegó a ser segundo en la escala de mando nacional del DR-13 de Marzo, visitó previamente Santa Clara y la villa del Yayabo donde se reunió con Pando y con Villeguita y pudo constatar la fuerza revolucionaria de esta región, al obtener de ellos un apoyo total.

En lo adelante, Pando y Villegas se trasladaron varias veces a La Habana, donde se entrevistaron con Andrés Silva y Osmel Francis, de la dirección nacional del Directorio, a los efectos de transportar hacia Las Villas un cargamento de armas que ubicarían primero en una finca en la zona de Maleza en los alrededores de Santa Clara y que después los hombres del Directorio en Sancti Spíritus trasladarían al Escambray.

En todo este período Ramón Pando y Enrique Villegas se ocuparon de la creación de la base logística en las montañas cercanas a la ciudad de Sancti Spíritus donde se esconderían armas y pertrechos para la posterior ubicación de los guerrilleros en los lugares seleccionados, teniendo como apoyo fundamental a los demás miembros de la organización en esa ciudad. 

En la preparación del viaje para el traslado de las armas participó un grupo importante de integrantes del Directorio en Sancti Spíritus. Ese primer cargamento llegó al amanecer del día siguiente de su recogida en Maleza (**) a las estribaciones de las montañas en la zona de El Cacahual. Allí esperaba la primera guerrilla del Directorio con una treintena de hombres. Para apoyar a los noveles guerrilleros desde el punto de vista logístico, Enrique Villegas ubicó su centro de operaciones en la bodega La segunda de René, situada en la calle Céspedes, esquina Remate, en Sancti Spíritus. 

Arriesgado y combativo, Villeguita despuntó como líder ya desde sus primeros tiempos de estudiante.

QUIÉN ERA ENRIQUE VILLEGAS

Calificado por el Comandante Faure Chomón como el primer organizador, primer combatiente y primer mártir del Escambray, Enrique Villegas, ascendido póstumamente a comandante, fue un baluarte de la lucha clandestina en Sancti Spíritus que surgió como dirigente ya en su etapa estudiantil cuando funda la Asociación de Alumnos en la Escuela Primaria Superior de Sancti Spíritus.

A poco de su ingreso en el Instituto de Segunda Enseñanza, Villeguita auspicia el primer movimiento revolucionario de ese centro para declarar a Sancti Spíritus ciudad muerta en solidaridad con los obreros del azúcar. Más tarde el joven es expulsado del Instituto por la dirección plegada al régimen, por lo que se traslada a la Escuela de Comercio, donde se destaca como organizador de la Asociación de Alumnos, que pasa a presidir en el curso 1948-49. Poco después dificultades económicas lo obligan a dejar los estudios.

Se suma entonces a la Unión Institucional Revolucionaria y participa con otros dirigentes estudiantiles en la elaboración de un plan para ajusticiar al dictador Fulgencio Batista en ocasión de su proyectada visita al Instituto de Segunda Enseñanza local en 1955. Por entonces ya Enrique Villegas es un arriesgado luchador contra el régimen que vive prácticamente en la clandestinidad.

De forma progresiva va conformando junto a los hermanos Suárez, las hermanas Brizuela, Piro Abreu y otros destacados revolucionarios el embrión de lo que sería el aparato clandestino del Directorio en Sancti Spíritus.

María Josefa Suárez fue junto a sus hermanos, las Brizuela, Julio Pérez Castillo, Piro Abreu y otros combatientes firme apoyo de Villegas. (Foto: Reidel Gallo)

LA EMBOSCADA MORTAL

Para finales de 1957 la actividad revolucionaria de Enrique Villegas se acrecentaba y, con ella, la persecución de los cuerpos represivos. Varias veces estuvo detenido y durante nueve meses guardó prisión en Santa Clara.

El 26 de noviembre de 1957 se traslada al Escambray en sus afanes organizativos para la apertura del Frente Guerrillero (***) en la zona. El 25 de enero, cuando regresaba de una misión en la cual trasladó hacia el lomerío 12 000 tiros y un importante lote de medicinas, cayó en una emboscada tendida por el ejército cerca de Güinía de Miranda. Se dijo luego que, gravemente herido, Villeguita fue rematado en el suelo por un esbirro mientras balbuceaba el nombre de Mayra, su pequeña hija. 

 (*) Testigos afirman que poco antes de la acción de Palacio, Echeverría se mostró de acuerdo con la idea de abrir un Frente Guerrillero en el Escambray. 

(**) De los relatos de Piro Abreu en Memorias de la Clandestinidad se infiere que fue en la segunda mitad de noviembre de 1957.

(***) Se considera fecha de fundación del Frente del Escambray el 13 de febrero del 1958, cuando arriba desde EE.UU. la expedición encabezada por Faure Chomón.

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El paisaje que apreció Cristobal Colón en Gibara

El paisaje descrito en el Diario de Navegación del almirante genovés Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla por Cayo Bariay, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad costera de Gibara, provincia Holguín.El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.
El paisaje descrito en el Diario de Navegación de Cristóbal Colón, tras el descubrimiento de la Isla, puede apreciarse en el entorno geográfico de la actual ciudad de Gibara. Foto: Juan Pablo Carreras/ ACN.

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Julio Sanguily, el olvido como juicio de memoria

Por Aries M. Cañellas Cabrera y Ernesto Cañellas Hernández
La Revolución de 1868 es uno de los procesos más complejos de la historia nacional. En su condición de fragua de una Nación, coexisten en ella, con similar fuerza, diversas posiciones políticas que, en su accionar y desgaste, irán moldeando figuras, surgidas de un tiempo convulso, que llevarán en sí las características del grupo social en el que se forman.
Ninguno de nuestros próceres independentistas será plano, todos tendrán matices. De algunos la historia, por motivos de conveniencia, recordará tan solo determinadas aristas, segando así la comprensión del pasado, que deberá ser tarea de las futuras generaciones, obligadas a reconstruir las bases de su Nación.
Si partimos del hecho de que presente y pasado se retroalimentan, entonces, comprender el pasado nos permitirá entender mejor el presente histórico, por lo que tratar de explicar fenómenos cardinales como la traición, o las deslealtades ocultas, es asunto primordial.
Una de las figuras más complejas de las que obtuvieron protagonismo tras el estallido revolucionario de 1868 es Julio Sanguily Garrite. Durante décadas la historia lo recordó —justamente— como el valiente joven habanero que con veintitrés años se fue a la manigua y en apenas tres pasó de soldado raso a general. Terminó lisiado, con una mano prácticamente inutilizada y luciendo una de las hojas de servicio más impresionantes del campo mambí. Su sola visión generaba, instantáneamente, romanticismo independentista en los jóvenes habaneros.
Su trayectoria de avezado militar en la Guerra Grande contrasta con lo ocurrido el 24 de febrero de 1895. El día en que reiniciaba la lucha por la definitiva independencia, Julio Sanguily fue apresado en su casa habanera cuando se suponía debía encabezar un alzamiento en el Parque Central.

Luego, estudios más acuciosos en ambos lados del Atlántico fueron descubriendo pruebas irrefutables que le situaban como agente pagado por España desde al menos 1889. Posteriormente se confirmó que actuó también como agente norteamericano. El historiador Rolando Rodríguez llega a considerarlo «el más grande traidor cubano de todos los tiempos».[1]
Todos estos datos son veraces, aun así, el análisis de su figura continúa siendo incompleto, pues deja sin respuestas preguntas más profundas: ¿Por qué Martí apoyó la designación, por parte de Gómez, de Julio Sanguily como jefe del alzamiento en el Occidente de la Isla a pesar de que existían suspicacias fundadas sobre él?
¿Por qué las autoridades españolas intentaron, por todos los medios legales, mantenerlo preso de por vida luego de su arresto, si en teoría era colaborador puntual probablemente desde 1883, y activo informante desde 1889?
¿Ignoraba Gómez el hombre en que se había convertido Sanguily, uno de los pocos cubanos que envió dinero al Generalísimo cuando sus hijos morían de hambre en Jamaica tras el Zanjón?
¿Si fue un traidor de tal magnitud, por qué vino a la guerra en 1897 y, en lugar de ser apresado por sus compatriotas, se le reconoció el grado de Mayor General?
Con el decursar del tiempo han aumentado las diferencias psicológicas entre las generaciones. Actualmente estamos lejos de la manera de entender el mundo propia de los cubanos que se lanzaron a la manigua el 10 de octubre. El dilema de Julio Sanguily refleja las contradicciones subjetivas de un grupo que trataba de sostener la pureza de sus ideales independentistas ante amenazas de diversa índole.
Como teorizó Marc Bloch, en ese ambiente social un hecho semejante sería excluido por «fuerza mayor», pues «la fidelidad a una creencia evidentemente no es sino uno de los aspectos de la vida general del grupo en el que ese rasgo se manifiesta».[2]
Debemos centrarnos entonces en el cambio de filosofía del hombre, en la traición a sí mismo como símbolo de la decadencia física y moral del Mayor General Sanguily.

Julio Sanguily fue el segundo de cuatro hermanos que quedaron huérfanos de niños. Cuando se alzó en armas, sin prevenir a su hermano Manuel para evitar que le siguiese, este último —cuya «primera pasión será pasión varonil, esencialmente masculina, el amor idolátrico a su hermano Julio», como escribió Manuel de la Cruz—,[3] demostró que no estaba dispuesto a perder el único vínculo de sangre que le quedaba, aun cuando significase dejar su prometedor futuro como letrado e intelectual, de modo que se unió a la manigua. En el futuro, y a pesar de la honradez y prestigio de Manuel, esa relación filial le llevará a mirar para otro lado ante las deslealtades y vicios del Mayor General Julio Sanguily.

La destacada carrera militar de Julio durante la Guerra de los Diez Años ha sido tratada; no obstante, dentro de ella es crucial entender dos asuntos. Primero, los vínculos entre él y Máximo Gómez, que sin llegar a ser relaciones de clientelismo fueron cruciales para apuntalarlo, en el futuro, ante las dudas y desconfianzas que respecto a él tendrían José Martí, Vicente García, Tomás Estrada Palma o Serafín Sánchez. 
Y en segundo lugar, que la aureola de héroe con la que Sanguily termina este conflicto será fundamental, pues lo tornará figura indiscutible a la que la juventud habanera tratará de emular; ello, unido a la férrea defensa de Gómez, propiciará que el Apóstol, pese a no confiar en él, le otorgue el mando del alzamiento en la capital cuando ya era evidente que no jugaba limpio. Sencillamente no se podía prescindir de su renombre como figura pública. El aura del guerrero encubría las deslealtades.
Existen numerosos ejemplos que ilustran la confianza y respeto depositados por el Generalísimo en Julio Sanguily. En su Diario están detallados con precisión, pero basta la carta en que comunica al secretario de Guerra la renuncia de Sanguily y su estado mayor, ante la oposición de los villareños, encabezados por Carlos Roloff y Serafín Sánchez: «en todo caso que hubiese algún motivo de queja por alguna orden de la Jefatura de Ia División, la responsabilidad es solo de este Cuartel General que la aprobó y autorizó».[4]
Esas palabras, de puño y letra de Gómez, servirán de escudo ante denuncias futuras sobre los negocios turbios de Sanguily relacionados con los españoles.
El Generalísimo terminaría arrepintiéndose de ellas y asegurando que si Julio se incorporaba a la gesta independentista, debía ser juzgado antes por un Consejo de Guerra. ¿Qué había ocurrido en los más de veinte años que median entre ambas opiniones?
Héroes en los extremos
Concluida la guerra los Sanguily regresan a establecerse a La Habana. Aunque diferentes —opuestos en su actitud personal y moral— los hermanos van a ser interpretados como un todo por buena parte de sus contemporáneos. Especialmente Julio se beneficiará de la autoridad ética que irá ganando Manuel cómo abogado, polemista e independentista. Como resultado, en la concurrida Acera del Louvre, donde ardían las ansias y bullían los deseos de la juventud de la época, prevalecerá la historia mambisa de Julio arropada en la aureola de respeto impoluta que proyecta Manuel.
Manuel Sanguily
No tenemos una fecha exacta del origen de la infidelidad de Julio Sanguily a la causa revolucionaria —que a la larga terminará en traición y costará la vida a hermanos de lucha—, pero es posible afirmar que acaeció mucho antes de 1889, fecha del primer pagaré que se conserva dirigido por las autoridades españolas al cubano.
Sabemos que ya en 1883, gracias a la mediación de Julio, el célebre bandolero Carlos Agüero pudo abandonar legalmente el país. Cuatro años después, en 1887, la reina regente de España, por intermedio de los generales Martínez Campos y Castillo, recibe a Sanguily en Madrid, quien jura no volver a incurrir en «filibusterías» y jura lealtad a la Corona.
¿Es posible que el vínculo que se solidifica durante el gobierno del Capitán General Salamanca —al velorio del cual Sanguily enviara una corona fúnebre—, se inicie mucho antes de lo que consta en los registros que se conservan?
¿Cuál es la importancia real de Julio Sanguily en estos momentos? ¿Por qué la reina lo recibe si no es, ciertamente, la figura más influyente del separatismo en Cuba?
La generación del 68 no fue nada homogénea. Incapaces de encontrar en la guerra la unidad imprescindible, no todos asumieron de igual manera el fracaso de los ideales que significó el Pacto del Zanjón. Algunos, como Julio, arruinados física y económicamente en la flor de la vida, comenzaron a preocuparse por sí mismos en espera del regreso de algo que era cada vez más una utopía. Ello, unido a las secuelas sociales de una guerra terrible, acució su innata tendencia de supervivencia y vida al límite. La ruptura entre el general y un hombre vencido por sus demonios fue el resultado.
El caso de Julio Sanguily se agrava por ser una persona atrapada por sus vicios, esclavo de ellos, adicto a todo tipo de apuestas —en especial las barajas—, a las mujeres y con un tren de vida muy por encima de sus posibilidades. Tales rasgos se evidenciaban desde antes de finalizada la Guerra Grande, pero en la paz se verán desbocados y llegarían a consumir el legado del jefe mambí.
Su exilio neoyorkino, al cual arribó en encomienda diplomática a finales de 1876, había acrecentado esos vicios. Algunas fuentes sitúan en ese momento el primer acercamiento de la inteligencia americana al general, pero no parece demostrable.
Cronología de una decadencia
Antes de concluida la guerra, durante la permanencia de Sanguily en Nueva York, Tomás Estrada Palma, entonces ex-presidente de la República en Armas, debió solicitarle más dedicación para ayudar a los que aún combatían en Cuba. Allí le encuentra la firma del Zanjón, se hace ciudadano americano en agosto de 1878 y retorna a Cuba a finales de ese mes.
Durante la Tregua Fecunda sobrevive entre La Habana y Matanzas, con la etiqueta de comerciante e intercalando viajes al ingenio Azopardo, en la localidad de Unión de Reyes. El general es un símbolo donde quiera que va, recibe halagos en el campo y la ciudad, pues su imagen basta para definir la guerra: la mano y un pie inservibles, el alma rota y el deseo de conseguir dinero a toda costa para mantener los elevados gastos que asume tras su matrimonio.
Los hermanos Sanguily encarnan el independentismo en La Habana (separatismo o filibusterismo para los españoles), Manuel es el verbo rutilante y Julio, los despojos románticos de la guerra, que hace a los jóvenes quitarse el sombrero a su paso.

Manuel va hacia el reconocimiento y la luz, Julio se va quedando a la sombra, en un retroceso físico y espiritual que aboca a la degradación definitiva. En este viaje del héroe al antihéroe consigue un imposible, poner de acuerdo a José Martí y al Capitán General Camilo Polavieja. Cada uno, por su cuenta, lo caracteriza de manera exacta: «Julio Sanguily es un hombre necesitado de dinero».[5]
Para conseguirlo, valiéndose de sí mismo, o del traje de general mambí que aún era su cuerpo, comienza a colaborar con la inteligencia española para capturar a los bandidos, erigidos en ese período símbolos de resistencia y rebeldía contra el gobierno colonial.
No obstante, jugador consumado, guarda un as bajo la manga de la mano buena: mientras cobra de España, colabora con Manuel García y otros bandidos de menor renombre. El dinero le entra en ese juego de bandos, donde acostumbra a ganar tiempo con promesas y poses. Pero en ese arte de prestidigitador agonizante, consolidado como un mitómano peligroso, necesita la llegada de sucesos definitivos, sabe que no es eterno el arte de doblar apuestas.
¿La gran traición?
Como antes lo estuvo para el Plan Gómez-Maceo, Sanguily se declara disponible ante el Partido Revolucionario Cubano y José Martí. El Apóstol duda, quiere conocer al hombre; lo hace y las dudas no se despejan pues algunos rumores parecen ciertos, aunque se presente como el Mayor General Julio Sanguily, no es ya el revolucionario que una vez fue.
Sin embargo, apremiado de tiempo, Martí se fía en los criterios de Máximo Gómez, Antonio Maceo y el propio Estrada Palma, que conocen de la influencia de Julio, su hermano Manuel y su círculo —José María Aguirre, Pedro Betancourt, entre otros— en La Habana y Occidente. Decide apostar por el veterano mambí, pero, aunque confiere el nombramiento a Julio, es Juan Gualberto Gómez el motor real detrás de la insurrección.
Llegado el día del alzamiento, desoyendo los acuerdos asumidos el 17 de febrero de 1895, Julio Sanguily permanece en su casa. Allí fue apresado, horas después. Lo mismo ocurre con José María Aguirre cuando estaba cerca de la estación de Palatino.
El alzamiento en Occidente agoniza, las calamidades se suceden: el fallido grito de Ibarra, el asesinato del bandido Manuel García —algunos datos apuntan a que ya había sido nombrado coronel o capitán por el propio Sanguily—, la captura de Francisco Carrillo y la sombra de la delación ciñéndose sobre los conspiradores.
El jefe nombrado era Julio Sanguily, quien tenía empeñados su revólver y machete en la tienda La Equitativa. Esto se lo había informado a Antonio López Coloma en carta del 9 de febrero: ¿un as en la manga para un hipotético juicio si fallaba el alzamiento?, ¿una estratagema para acogerse al acuerdo Collantes-Cushing —el cual impedía que ciudadanos norteamericanos fuesen juzgados por tribunales militares españoles—, como hicieron luego Aguirre y Carrillo?
Sea como fuere, en el juicio los españoles señalaron que se había encontrado un caballo con una silla preparada para el general Sanguily, que dada su discapacidad necesitaba ciertas modificaciones, entonces: ¿vendió el alzamiento Julio Sanguily?, y si lo hizo: ¿por qué los españoles se ensañaron con él, condenándolo a cadena perpetua?

Este artículo pretendía resolver la pregunta: ¿quién fue Julio Sanguily?; sin embargo, acaso su vida, difusa y caótica como la de pocas figuras cubanas, explique el dramático enigma de la Revolución del 68.
En ese ciclo constante, que solo se extingue con la muerte, los honores conseguidos deben ser honrados, sino la traición es doble, demoledora. No es un caso aislado, por demás, este de héroes autofágicos; en Cuba casi son plaga. En su caso, la ascendencia y popularidad de que gozó en vida, sirvieron para aplacar los rumores que como pesadas tormentas se ciñeron sobre su figura.
El dilema de los héroes que se devoran a sí mismos mientras mantienen una imagen perfecta no comenzó con Julio Sanguily, pero nadie como él encarna las características del intocable que forja en la guerra relaciones de subordinación o clientelismo, que blindarán deslealtades futuras.
Esa condición de intocable se sustenta en muchos hechos y conexiones, pero ninguno como el solemne respeto profesado por su hermano Manuel, que lo sostuvo en su panteón de héroe de guerra hasta su muerte.
El caso Sanguily nos adentra, de repente, en un fenómeno que alcanzará, luego de 1902, matices de alarmante tradición: el de los héroes que se abocarán al lucro y los beneficios personales, amparados en los lazos irrompibles que crearon en un momento crucial de la defensa patria, para usarlos luego como escudo, perdiéndose, de paso, a sí mismos y a su causa.
***
[1] Rolando Rodríguez García: Cuba: las máscaras y las sombras: la primera ocupación, Editorial Ciencias Sociales, 2007.
[2] Apología para la historia o el oficio de historiador, Fondo de Cultura Económica, México, segunda edición en español, 2001.
[3] Tres caracteres; bocetos biográficos cubanos, ISAIAS-Manuel de la Cruz Fernández, Key West, 1889.
[4] Diario de Campaña del Mayor General Máximo Gómez, Edición de la Comisión del Archivo de Máximo Gómez, enero de 1940.
[5] En Obras Completas de José Martí, tomo III y VI, y en Relación documentada de mi política en Cuba; lo que vi, lo que hice, lo que anuncié, por el Teniente General Marqués de Polavieja, Madrid, 1898.

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Esquina Dr. Ernesto Guevara: un homenaje al revolucionario argentino en la capital salteña

Por Facundo Sinatra Soukoyan.Bien es sabido que los nombres de las calles fueron históricamente elegidos de arriba hacia abajo con una mirada donde primó la hegemonía del poder fáctico y real.
Sin embargo, desde hace un tiempo la temática se encuentra en debate constante entre ciudadanos de diferentes rincones del país, quienes poco a poco comenzaron a revisar la historia de personajes (o episodios históricos) de dudosa reputación.
En Villa San Antonio, ciudad de Salta. Foto: Página 12.
Este es el caso de la ciudad de Salta, donde en el barrio de Villa San Antonio, en el sur de la capital provincial, surge intempestiva la Avenida Dr. Ernesto Guevara. Rareza para algunos, orgullo para otros, lo cierto es que el nombre camina zigzageante por la barriada bautizando también una plazoleta con el mismo nombre.
Sucedía que una de las arterias citadinas llevaba el nombre de “16 de Septiembre” en recordación del sangriento golpe de estado de 1955. Sumado a esto, la fecha es coincidente con la tristemente célebre “Noche de los lápices” de 1976.
Foto: Pagina 12.
Tal es así que en el año 97, pleno auge neoliberal tanto en la provincia como para América Latina, nace desde el Concejo Deliberante de la ciudad una propuesta para cambiar el nombre de la calle, nada más ni nada menos que por “Ernesto Che Guevara”.
Nace el proyecto
A mediados de los 90 Rolando Mazzaglia se desempeñaba como concejal en la ciudad. Fue quien impulsó la idea, y rememora los hechos sucedidos 25 años atrás. “En ese momento yo era concejal y supe que había una avenida que tenía el nombre ‘16 de Septiembre’. Me pareció espantoso porque reivindicaba el golpe de estado del año 1955 contra el general Perón. Salta estaba reivindicando un golpe de estado poniéndole ese nombre a una avenida. Esto me llevó a pensar en cambiarle el nombre”.
Mazzaglia tomó la iniciativa y comenzó a pensar las variantes y las formas. “Se me ocurrió la figura de Ernesto Guevara porque en ese momento había leído, en algunos periódicos, que su nombre estaba impuesto en varias avenidas y en varios monumentos alrededor del mundo menos en Argentina. Entonces me pareció que merecía un homenaje”.
Por otra parte, Diego Saravia también formaba parte del Concejo Deliberante en aquellos años y evoca como se desarrolló la normativa y los vaivenes de su aplicación: “Fue una cosa de muy largo tiempo. Mi primer contacto con el tema fue cuando me tocó presidir una sesión del Concejo, ya que yo era vicepresidente, el día que se aprobó. Fue bastante curioso porque en ese momento una parte de los concejales se levantaron de la sesión para dejar sin quorum, y yo que estaba presidiendo quería que se apruebe. Mantuve la sesión hasta que el concejal Ulloa, que era el hijo del gobernador durante el proceso, entra al recinto para ver que estaba pasando y ahí hago votar. Ya había quorum y se aprueba, solo faltaba uno… así empezó esa ordenanza”.
En tanto, Mazzaglia recuerda que “Luego de aprobado el Ejecutivo vetó el proyecto. Entonces después de un tiempo volvió al Concejo Deliberante y el Concejo nuevamente lo aprobó. Ahí se convirtió en ordenanza municipal. Eso obligaba al Ejecutivo municipal a cambiar el nombre, pero no se hizo en ese momento”.
Proyecto aprobado
Luego de aquella jugada política en el recinto del Concejo, llegaba el momento de volcar sobre el papel la ordenanza que luego se llevaría adelante, una situación que también generó debates y tensiones. En este sentido Saravia comenta: “Una de las condiciones que se pusieron es que la calle se llame Doctor, porque el proyecto original decía ‘Che Guevara’. Eso generó bastante lío, pero fue una concesión que se realizó para que se apruebe. Realmente la oposición fue leve, más bien se intentó impedir que discutir el proyecto. Pensaban más en un debilitamiento que en una oposición de frente. Al final lo que lograron fue que sea Dr. Ernesto Guevara y no ‘Che’ Guevara y retrasar casi 10 años la ejecución”.
Finalmente el proyecto consensuado se aprobó y quedó determinado, en algunos puntos, de esta manera:
“Considerando: Que habiéndose consolidado las Instituciones Democráticas en nuestro país; Que el Pueblo Argentino no quiere homenajear fechas que recuerden hechos tristes y lamentables como los mencionados.
Que Argentina y toda Latinoamérica hoy comprende, admira y exalta la figura del Dr. ERNESTO GUEVARA, por su lucha por los más desposeídos y su prédica por la unidad del todos los países Latinoamericanos;
ARTICULO 1°.- DEROGAR toda norma legal Municipal por la que se haya impuesto el nombre de 16 de septiembre a la avenida que corre paralela al canal que atraviesa Villa San Antonio y Villa Ceferino Velarde.-
ARTÍCULO 2°.- Imponer en su reemplazo, a dicha avenida el nombre de Dr. Ernesto Guevara.-
ARTÍCULO 3°.- DESIGNAR el espacio público triangular que limita con el pasaje Bolivia y la avenida citada en el artículo anterior con el nombre de Dr. Ernesto Guevara.-”
Diego Saravia, quien fuera parte fundamental en la concreción del proyecto, explica que “Durante un tiempo no se cambió el nombre. El Ejecutivo municipal nunca quiso ejecutarlo. Pasaron muchos años, estaba la ordenanza y el Ejecutivo del municipio se negaba, no lo ponía en práctica. Hasta que en un momento se toma la decisión, se saca el decreto reglamentario y se cambia el nombre de la calle. Ahí es donde viene Alberto Granado y se hace el acto”.
Quien aparece como figura central en este momento será el director cinematográfico salteño Alejandro Arroz, quien para esos años se encontraba filmando la película “Alberto Granado, el viajero incesante” junto al protagonista.
Arroz evoca así aquel momento: “En 2008 estábamos en la casa de Alberto Granado en La Habana filmando y surgió el tema de las pocas calles en Argentina que llevan el nombre de Ernesto Che Guevara. Es ese momento mi amigo Oscar Palacios, que nos había acompañado en el viaje, mencionó que hacía más de 10 años estaba la ordenanza aprobada con el Concejo Deliberante de Salta para cambiar el nombre y que nunca se había cumplido. En ese momento, y al escuchar la charla, nuestro co-productor cubano Rudy Fernández García nos pidió el compromiso para que hagamos lo posible en lograr el cambio de nombre y que sea Alberto Granado quien encabece el acto”.
Más de 10 años después
Quienes estuvieron presentes aquel frío viernes 20 de junio de 2008 en las calles de Villa San Antonio recuerdan el hecho con una mezcla de orgullo y extrañeza. Por un lado aparecía lo histórico de la fecha al tiempo que se resaltaba la desidia que mostraron diferentes actores del arco político-social salteño. “Fue muy curioso el acto. A mí me llaman porque no fue ninguna autoridad del municipio”, comenta Diego Saravia y agrega: “más allá de que el intendente lo haya hecho hacer, tampoco fue ni para aparecer en la foto. Se acordaban que estaba presidiendo el Concejo en ese momento de 1997, por eso me llaman (…). En el acto éramos pocas personas, fue una cosa mínima. Estaba la persona de ceremonial de la Municipalidad pero ninguna autoridad, nadie del Concejo Deliberante. A mí me dijeron el mismo día y me sorprendió que de repente estaba Granado ahí. Fue una cosa muy rara por la envergadura del asunto y con la presencia de Granado”.
Arroz comenta: “Pensamos que el público natural para esos eventos era el de la izquierda, pero paradójicamente, no concurrieron argumentando que las actividades se hacían con apoyos oficiales, que en verdad solo consistían en presentar un libro de Granado en el Teatro Provincial y la autorización municipal para la inauguración de la calle con el nuevo nombre, cosa imprescindible para llevar a cabo esa acción. Así y todo Alberto Granado se refirió al respecto reflexionando que el propio Che sufrió ese tipo de actitudes por gran parte de la izquierda latinoamericana, por lo que a él no lo sorprendió”.
Imagen tomada del documental “Alberto Granado, el viajero incesante”.
En la película realizada por Arroz se pueden ver fragmentos del acto y parte del discurso que improvisa Granado ante el público presente: “Amigos, estoy sumamente emocionado en este momento por la trascendencia que significa para mí, después de tantos años de vida al lado de Ernesto Guevara y luchando por un mundo mejor, ver como en Salta se ven reflejadas muchas de sus ideas y muchos de sus pensamientos. Cada vez me resulta más difícil poder comprender, poder expresar todos los pensamientos que se me agolpan, pero únicamente les digo que me siento muy feliz de que vayan borrando las nefastas huellas de un pasado desgraciadamente triste para la Argentina y que sea el comienzo de una nueva vida, con un mundo mejor (…). Pero ahora me siento feliz que haya aquí mucha gente joven dispuesta a escuchar las palabras de un antiguo viejo pero que tiene el corazón muy joven y que les dice que sigan luchando por obtener una Argentina más próspera y maás linda, que es la que nos merecemos”.
El cineasta salteño recuerda aquel día con una gran emoción personal al mismo tiempo que se atreve a deslizar los sentimientos que pudo percibir de Granado, con quien venía compartiendo largos días de rodaje y convivencia. “Sentí mucha emoción sobre todo por Alberto, ya que durante muchos años de su vida fue perseguido en Argentina por ser amigo del Che, por ser amigo de Fidel y de Raúl, por haber elegido vivir en Cuba con toda su familia desde el inicio de la revolución. Alberto sintió mucha emoción en poder inaugurar una calle que lleve el nombre de su amigo. Se preguntaba si al Che le hubiera gustado, y se respondía que al margen de todo, él se lo merecía”
Aquel acto en Salta se realizó a los pocos días del primer reconocimiento a Ernesto Guevara en Argentina, más precisamente en su Rosario natal, donde se colocó una escultura de 4 metros de altura hecha con llaves de bronce donadas por miles de personas.
Sin embargo, es poco conocido el proyecto salteño que ya en 1997 dormía cajoneado en oficinas gubernamentales y que recién pudo materializarse en 2008.
Quizás pocos recuerden, pocos sepan y muchos quieran que se olvide. A pesar de ello, Salta fue pionera en homenajear a uno de los líderes más importantes de la historia mundial, quien en su primer viaje en motocicleta pisó tierras salteñas y siempre añoró volver.
Fue una nublada tarde de invierno aquella en la que su amigo personal Alberto Granado descubrió el nombre de Guevara en la señalética ciudadana salteña ante la mirada sorprendida de vecinos y curiosos, así como también frente a un puñado de convencidos que acompañaron la memoria viva y ardiente del revolucionario argentino.
(Tomado de Página 12)

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Tampa/Habana: la infraestructura y los dos vapores

Al inicio, la clase política estadounidense no parecía estar convencida de la necesidad de la Florida. Para unos, se trataba de una “región lúgubre y pandémica, solo de desechos áridos”; para otros, era un “terreno pantanoso, bajo, excesivamente caliente, enfermizo y repulsivo”; no pocos pensaban que Estados Unidos debía dejársela a los indios y los mosquitos. Un lugar, en breve, nada propicio para “fundar una ciudad sobre una colina”, bien lejos de Mateo 5:14: “Ustedes son la luz del mundo”.Antes de la segunda mitad del siglo XIX Tampa era una localidad económicamente irrelevante y poblacionalmente subdesarrollada, pero una serie de descubrimientos y emprendimientos posteriores fueron contribuyendo de manera progresiva a dinamizar el panorama y sus dinámicas sociales. En 1883 el descubrimiento de fosfato —un material estratégico para la producción de fertilizantes— en la región de Bone Valley, al sureste, aportaría una primera oleada de bonanza, reforzada con la creación tres años más tarde de la Peace River Phosphate Company.Después de varios intentos sin mucho éxito, a fines de 1883 entró a Tampa el ferrocarril de la mano de Henry Bradley Plan (1819-1899) y su Southern Florida Railroad con sus vías hacia el centro y el oeste de Florida. El empresario compró el contrato para construir el tramo vital de la línea Jacksonville, Tampa, Key West desde Kissimmee a Tampa. Cuando completó las 70 millas de la nueva vía, a principios de 1884, Tampa quedó conectada con el resto de la costa este con el subsiguiente aumento de la facilidad y eficiencia de los viajes en tren. Al final se conectaría a la fabulosa bahía de Tampa con el sistema ferroviario nacional y se viabilizaría la actividad comercial hacia adentro y hacia afuera. También el ferrocarril facilitó la ulterior evolución del turismo.El ferrocarril de Plant llega a Tampa. Foto: Archivo.En 1884, en una verdadera labor de fact finding, el ingeniero civil español Gavino Gutiérrez (1849-1919) hizo su entrada en Tampa buscando guayabas junto al cubano Bernardino Gargol para nutrir el negocio de conservas de este último en Nueva York. No las encontraron, pero de Tampa se fueron directo a Key West con información sobre los terrenos y los nuevos desarrollos de la infraestructura local. Se reunieron con el productor español Vicente Martínez Ybor (1818-1896)  y con otro famoso empresario de la industria tabacalera, Ignacio Haya. El mensaje era claro y distinto: Tampa estaba ubicada en un lugar privilegiado, con una formidable bahía, temperatura y humedad ideales, requisitos definitivos para lograr una floreciente industria del tabaco sin los inconvenientes existentes en el cayo y en New York, básicamente huelgas obreras nada propicias para la prosperidad del negocio.Sería entonces cuestión de comprar terreno a precios bien negociados con aquella Junta de Comercio, construir viviendas para los trabajadores y factorías en un área cercana al puerto, lo cual abarataría muchísimo los costos de transporte. Una operación muy bien pensada que en un tiempo impresionantemente breve rindió sus frutos. El primero y más importante, una ciudad industrial emergida casi como por encanto justamente del pantano, los mosquitos, los cocodrilos y las miasmas.Hacia 1880 Tampa era una villa soñolienta de unos 720 habitantes. Ocho años después llegó a tener una de las poblaciones más grandes de la Florida, con una destacada presencia de torcedores cubanos y sus familias. De acuerdo con el Censo de 1892, el mismo año de la fundación de West Tampa, concebida por el abogado de origen escocés Hugh Mcfarlane (1851-1935) para hacerle la competencia a Ybor City, aquí vivían 2 424 cubanos en una población total de 5 532 habitantes: casi el 44%. Un cambio histórico: “En los años finales del siglo XIX”, escribe Lisandro Pérez, “Ybor City se convirtió en la primera comunidad cubana en Estados Unidos. El Censo de 1900 encontró que 3 553 personas nacidas en Cuba residían en el condado Hillsborough, en el que se encuentra Tampa. Era la más grande concentración de personas nacidas en Cuba, sobrepasando a New York”.Población, por otra parte, con una diversidad distintiva, compuesta por españoles e italianos —estos últimos procedentes al principio, en lo fundamental, de un par de pueblitos sicilianos— y también por alemanes, escoceses, irlandeses y estadounidenses, tanto blancos como negros. En resumen, un verdadero centro multicultural cuyas implicaciones llegan hasta el día de hoy.Ybor City, fines del siglo XIX. Foto: Archivo.Pero ese desarrollo de la industria tabacalera hubiera sido prácticamente imposible sin otros capítulos de infraestructura. En junio de 1888 el propio Plant había inaugurado los viajes de los vapores Mascotte (884 ton) y Olivette (1 611 ton), que  se movían entre el puerto de Tampa y La Habana con escala en Key West. A bordo venían las hojas de tabaco de Vueltabajo para nutrir las factorías de Ybor City y West Tampa. Pero también estaba el factor humano: llegaban de la Isla torcedores y trabajadores huyendo de la guerra y buscando una mejor vida y conspiradores de ida y vuelta. En el Mascotte arribó a la Isla la orden de alzamiento para la guerra del 95, traída en tren desde New York a Ybor City por Gonzalo de Quesada y al final oculta en un tabaco torcido en la factoría de los hermanos O’Halloran, en West Tampa.PublicidadLa factoría de los hermanos O’Halloran en West Tampa. Foto: Alfredo Prieto.A principios de 1896 el general Valeriano Weyler declaró un embargo a las exportaciones de tabaco de Cuba a Estados Unidos esperando forzar el cierre de las fábricas de Tampa, verdaderos centros de infidencia permanentemente vigilados por diplomáticos y espías peninsulares. De acuerdo con el historiador Karl H. Grismer, en su Tampa: A History of the City of Tampa and the Tampa Bay Region of Florida, Vicente Martínez Ybor y otros ejecutivos de la industria del tabaco persuadieron al propio Plant para que enviara el Olivette y Mascotte a La Habana antes de la fecha límite puesta por los españoles para implementar ese embargo, de manera de poder traer suficiente tabaco como para mantener a sus fábricas funcionando. Y lo lograron.El Olivette. Foto: Archivo.El Mascotte y el Olivette cubrieron la ruta entre Tampa y La Habana durante alrededor de veinticinco años. El Olivette naufragó en enero de 1918 durante el ciclón que azotó a La Habana. El Mascotte terminó sus días como chatarra.En los años 20 se diseñó el sello que caracterizaría a la ciudad de Tampa utilizando una imagen del Mascotte. Pero aquí viene el equívoco: en vez de un vapor, representa un velero, seleccionado sin duda alguna por una majestuosidad que nada tiene que ver con la humildad de aquel vaporcito original.Pero así se ha mantenido hasta el día de hoy.

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El bombín de Barreto

Su creador, el músico matancero Miguel Failde, dio a conocer el primer danzón en el Liceo de su ciudad natal el 1 de enero de 1879.¿Sabe usted cómo se escribió El bombín de Barreto? ¿Por qué se compuso El cadete constitucional? ¿Conoce acaso que el danzón alcanzó categoría sinfónica gracias al compositor norteamericano Araon Copland? ¿Qué Almendra es el danzón más grabado de todos los tiempos? Al danzón dedicaremos esta página.
Mucho se ha discutido sobre ese ritmo musical calificado como baile nacional sin que exista documento oficial que así lo acredite. Pro cuenta a su favor con dos realidades incontrovertibles: tiene padre reconocido y fecha de nacimiento. Su creador, el músico matancero Miguel Failde, dio a conocer el primer danzón en el Liceo de su ciudad natal el 1 de enero de 1879. En alusión a un barrio de la ciudad de Matanzas lo tituló Las alturas de Simpson. 
Failde, un mestizo serio y respetuoso, según lo describen quienes lo conocieron, y sastre de oficio, fue en su tiempo un artista mimado y aplaudido. La juventud bailadora de la época se sentía atraída y subyugada por las interpretaciones de su afamada orquesta en la que Failde arrancaba recios y ensordecedores sonidos al cornetín, que soplaba con gusto y maestría. Los jóvenes de entonces, enervados y seducidos por la pasión danzonera, bailaban la música de Miguel Failde en el Liceo de Matanzas hasta el amanecer.
Aunque, como ya se ha dicho, el danzón se inscribe en la historia en 1879, Alejo Carpentier y otros estudiosos sostienen que Failde había compuesto ya otros danzones en 1877, sin contar que desde años antes el danzón se tocaba como tal, con poca diferenciación de la contradanza, es decir cuando ese ritmo se bailaba en parejas y no como baile de figuras o grupos.
Lo cierto es que el danzón llegó y acabó con la contradanza, dice Cristóbal Díaz Ayala,  musicógrafo cubano radicado en Puerto Rico, de quien tomo la información contenida en esta página. Añade ese destacado investigador: Lo importante es que Cuba había encontrado su baile nacional, como Austria lo encontró en el vals y Argentina en el tango. El cubano puede vacilar en reconocer otros géneros musicales o confundirlos,  pero con el danzón no se equivoca.
Es, sin duda, un ritmo que llegó para quedarse, pero se impuso no sin dificultad. En sus inicios fue criticado por la prensa conservadora, que lo vio como cosa de negros, al tiempo que el elemento nacionalista y más avanzado lo defendía. Así, en medio de la polémica, se abrió paso, se conectó con el movimiento independentista de 1895 y llegó a La Habana. Lo trajo el propio Failde quien, ya en la capital, lo dejó escuchar en una fiesta de familia a la que asistía Raymundo Valenzuela, célebre músico y director de orquesta. Valenzuela quedó impresionado con el nuevo ritmo y no vaciló en reconocerlo como el baile típico cubano.
Tuvo el ritmo hegemonía absoluta hasta 1920, cuando el son empieza a desplazarlo. Llegó entonces un periodo de decadencia. Pero no se resignó a morir. En 1929, también en Matanzas, le nace un hijo, el danzonete. Si bien de vida efímera, el nuevo ritmo, creado por Aniceto Díaz, le abre las puertas al danzón cantado y por el danzón cantado vendrían, ya en los años 40 y 50 de la centuria pasada, el mambo y el chachachá. 
Vayamos ahora a lo anecdótico. Durante décadas no hubo en la Isla suceso trascendente al que no se le dedicara un danzón. De esa manera, la matanza del 7 de agosto de 1933, cuando los habaneros celebraron equivocadamente y con antelación la caída de Machado, inspiró a Silvio Contreras el danzón Masacre. Otro danzón, El bombín de Barreto, de José Urfé, tuvo su origen en un hecho jocoso. 
Sucedió que la orquesta de ese célebre danzonero se presentaría en Puerto Padre, y Julián Barreto, uno de los violinistas de la agrupación y hombre muy cuidadoso en el vestir, se interesó por saber cuál era el atuendo apropiado en esa localidad. “Bombín todo el día”, respondió Urfé, por lo que Barreto se compró varios bombines que no pudo usar, desde luego, en Puerto Padre. Fue así que surgió El bombín de Barreto, que tiene la importancia histórica de ser, se dice, el primer danzo  con montuno parte más movida.
Otro danzón muy repetido, El cadete constitucional, lo escribió el maestro Jacobo Rubalcaba, director de la banda de música del regimiento Rius Rivera, de Pinar del Río, cuando uno de sus músicos decidió ingresar en la Academia Naval del Mariel. Rubalcaba dedicó su danzón a un joven militar sin saber que había creado un clásico.
Otros danzones famosos son Fefita, del ya aludido Urfé. Tres lindas cubanas y La flauta mágica, de Romeu. La mora, de Grenet. La virgen de Regla, de O´Farrill. Almendra, de Abelardo Valdés…
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Fidel hace 60 años: ¡Cuba va a sentar al imperialismo yanki en Punta del Este en el “banquillo de los acusados”!

Fidel durante una comparecencia en la televisión cubana para explicar al pueblo la injusta expulsión de Cuba como miembro de la Organización de Estados Americanos (OEA), 22 de enero de 1962. Foto: Liborio Noval/ Sitio Fidel Soldado de las Ideas.Fragmentos de la comparecencia de Fidel Castro Ruz ante la prensa para explicar al pueblo sobre la organización de la concentración para la Segunda Asamblea General del Pueblo de Cuba, 22 de enero de 1962, “Año de la Planificación”.
Cuba no está librando en Punta del Este una batalla por Cuba. Cuba va a librar en Punta del Este una batalla por toda la América, puesto que esa batalla se está librando alrededor de un principio clave, fundamental: el derecho de la autodeterminación de los pueblos, el derecho a la soberanía de los pueblos, de los pueblos de América. Y, claro, cuando se defiende la soberanía de los pueblos de América se está defendiendo también la soberanía de cualquier pueblo en cualquier sitio; el derecho de cada pueblo a darse la forma de gobierno que desee.
¿Qué pretenden los imperialistas? Pues congelar el “status quo” imperialista, es decir, de explotación imperialista, que existe en la América Latina (…) Es decir, los 30 millones de indios que hay en América Latina tendrían que resignarse a las condiciones de pobreza, de miseria en que viven, de esclavitud, de semiesclavitud; las masas campesinas, las masas obreras.
¿Cómo lo quieren plantear? Pues lo quieren plantear sobre la base de que Cuba no tiene derecho a hacer su Revolución. ¡Hay que sancionar al país que haga una revolución y obtener el acuerdo, el apoyo de la OEA, precisamente, para que el imperialismo pueda campear por sus respetos en América Latina!
¿Quiénes van a discutir esos derechos? ¿Son los pueblos? En primer lugar, van a discutir los problemas de América Latina los imperialistas yankis, siendo como son dos polos absolutamente opuestos, con la distancia que media entre un país altamente industrializado, un país capitalista, monopolista, que es dueño de la mayor parte de las riquezas del mundo, y los pueblos empobrecidos y explotados de América Latina; mediando tal diferencia; entonces, ya el mero hecho de que los imperialistas yankis estén discutiendo problemas de América Latina es ya una intervención en la América Latina.
¡El tiburón va a estar discutiendo con las sardinas, los ricos van a estar discutiendo con los pordioseros, los multimillonarios con los pueblos hambrientos!
De ahí la importancia que tiene, no solo para nosotros, porque a última hora, nosotros nos defendemos aquí; autodeterminación de Cuba no se defiende en Punta del Este, ni el derecho a la soberanía ni el derecho de autodeterminación. ¡Este derecho de autodeterminación, el derecho a la soberanía de Cuba, lo defendemos los cubanos con nuestros cañones, con nuestros tanques, con nuestros ejércitos, con nuestras divisiones!
Cuando aquí la Comisión Interamericana de Paz… vaya broma esta, una comisión interamericana de paz integrada por el representante de Estados Unidos, un representante que ha estado tres años interviniendo, atacando, hostigando, enviando armas, organizando mercenarios, quemando cañaverales, enviando explosivos y, por último, invadiéndonos y preparando nuevas invasiones.
Son tan descarados que piden permiso para venir a investigar aquí, ¿y qué les respondió el gobierno cubano? Bueno, si vienen a Cuba, vengan en zafarrancho de combate. Porque aquí, aquí, todo lo que huela a intervencionismo, a injerencismo, todo lo que venga aquí con intenciones intervencionistas, injerencistas  y de cualquier índole, lo vamos a recibir a cañonazos; así que es una cosa terminante.
Nosotros tenemos con qué defender nuestra soberanía, porque tenemos las armas para defenderla y, sobre todo, tenemos lo más importante, tenemos todo un pueblo para defender esa soberanía.
¿Cómo se le va a conceder al amo millonario, a los imperialistas millonarios, explotadores de América y del mundo, el derecho a intervenir en los pueblos de América Latina? Eso es absurdo, y a nosotros nos preocupa, sobre todo, la suerte de los demás pueblos de América Latina. ¿Qué están buscando allí los imperialistas?, el derecho a intervenir en cualquier pueblo de América Latina. Dondequiera que el pueblo empiece a rebelarse, dondequiera que el pueblo empiece a mostrarse inconforme contra la explotación imperialista, tener ellos el derecho a intervenir, incluso, con sus fuerzas armadas.
Desde luego, los imperialistas no suelen pedirle permiso a nadie para intervenir, porque cuando ellos lanzaron sus barcos y los enviaron frente a Santo Domingo para tratar de mantener allí al trujillismo, ellos no le pidieron permiso a nadie. Cuando adoptaron esa determinación, no consultaron a nadie en Punta del Este; cuando organizaron su invasión contra Cuba en el mes de abril, ellos tampoco reunieron a los cancilleres para pedirles permiso, pero como saben que “les salió el tiro por la culata”, como se dice vulgarmente, y que salieron “sonados” de verdad en Playa Girón, entonces, ¿qué piensan?, que la cosa no es tan fácil en Cuba, y entonces ahora van a pedir permiso; ellos lo que van ahora es a pedir permiso. Pero, ¿desde cuándo piden permiso? ¿Quién les dio permiso a los imperialistas para intervenir en  Viet Nam del Sur?
Ellos han intervenido en todas partes sin pedir permiso, pero ahora quieren tener la complicidad de esos gobiernos para intervenir, ¡y no solo en Cuba! Lo que a ellos les interesa es sentar el precedente, y que los propios gobiernos de América les den permiso para intervenir en cualquier país donde haya una revolución.
Es el punto de vista que nosotros hemos venido sosteniendo: que la América Latina está amenazada de la invasión imperialista, ¿por qué? Porque hay una gran inquietud en América Latina, porque los pueblos despiertan a la realidad, y los pueblos se cansan ya de la explotación; y en los países —en esos países donde los gobiernos están entregados al imperialismo— cuyos gobiernos no tienen el más elemental sentido de la dignidad nacional, y que son los que forman el coro en Punta del Este de fariseos, y el coro de cómplices de Estados Unidos en los planes contra Cuba. Los pueblos se están inquietando cada vez más; la conciencia revolucionaria crece. Y como es imposible que los pueblos se resignen a vivir en las condiciones de miseria  a que los tiene sometidos el imperialismo y se resignen a la congelación de esa situación, es lógico que los pueblos —más tarde o más temprano— se levanten contra esas condiciones, y entonces los imperialistas van a intervenir en cualquier nación de América Latina, donde los pueblos se cansen de la explotación.
Por lo tanto, que ni sueñen siquiera, esos son “sueños de una noche de verano”; ni se hagan ilusiones: ni Punta del Este le da frío a nadie aquí, ni nosotros le vamos a rendir ninguna pleitesía a la mojiganga esa de los norteamericanos. Los mercenarios esos no salen de ahí hasta que no paguen la indemnización que tienen que pagar por los daños que han hecho, y que cada año que pase tendrá que ser mayor.
La posición de Cuba es una posición muy clara, es una posición muy firme. Nosotros vamos allí a Punta del Este muy bien representados, a mantener la posición firme, de defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos. Cuba va a defender ese derecho, pero además, va a acusar duramente allí a los imperialistas, va a denunciar la política injerencista, intervencionista de Estados Unidos, en Cuba, en Santo Domingo y en los demás pueblos de América Latina.
Ese señor, Dean Rusk, posiblemente en su vida vaya a oír verdades más claras, más diáfanas y más terminantes que las que va allí a pronunciar nuestra delegación, encabezada por el presidente Dorticós; y allí de cerquita, va a tener que explicar, porque allí este señor va a tener que explicar lo de Playa Girón, a ver en virtud de qué teoría, de qué derecho, en qué fundamentaron los imperialistas su invasión de Playa Girón. ¿Vamos a ver esos señores qué dicen allí?, ¿cómo explican ante los pueblos y ante la Conferencia de Cancilleres…? Para mí que van a tratar de que no se oiga una palabra de lo que se dice allí, porque allí se van a decir cosas claras, verdades inobjetables.
Allí van a tener que enfrentarse a Cuba. Cuba no va allí en plan de que “le perdonen la vida”, no señor; Cuba va allí a acusar a los imperialistas, la vida de nosotros está perdonada hace mucho rato, nos la hemos perdonado nosotros mismos, el pueblo de Cuba, con su decisión de voluntad, con su valor, con la solidaridad de todos los pueblos del mundo, con la solidaridad de todos los hombres de conciencia, de pensamiento digno de América, de África, de Asia, con la solidaridad del mundo socialista.
Esa es la posición de Cuba. Cuba va allí a denunciar a los imperialistas, y va a denunciar a los imperialistas con toda la fuerza moral que le da su razón, su verdad, saber además que está representando y defendiendo, un gran derecho para el continente, y que está defendiendo, además, un derecho de los pueblos de América y que cuenta con el apoyo de los hombres y las mujeres dignos de América.
Si algo caracteriza la defensa de Cuba es la amplitud del frente que la defiende. De manera que los propios imperialistas no pueden ocultar eso. Ayer yo leí un cable de la AP y decía que había una gran agitación en toda la América; que una multitud había ido a recibir al presidente Dorticós… Estas son las cosas explicadas por la AP (…) Cuando el señor Kennedy fue a Venezuela y a Colombia, tuvieron que dejar los pueblos desguarnecidos y tuvieron que llenar las calles de soldados. Cuenta un chiste venezolano que Kennedy preguntó: “¡Ah, qué extraño! ¡Cómo viste la gente de Caracas! He visto que aquí todo el mundo lleva cascos y fusil y viste de uniforme”. Porque no vieron ni un ciudadano por allí, dicen que el único que vestía igual que él era ¡Rómulo Betancourt! Esas fueron las conclusiones.
Pues entonces, ¿esa es la democracia representativa? ¡Qué democracia más rara esa!, ¿verdad?
Claro, ese no es el cuadro de estos países y de estos gobiernos que quieren condenar a Cuba en Punta del Este; les pasan estas cosas, no tienen calor de pueblo, ¡lo que encuentran es hielo puro, frío de pueblo dondequiera que llegan! Tienen a los pueblos en contra, ¿y cómo van a impedir esa situación? De ahí que ellos teman tanto, por eso temen tanto el ejemplo de Cuba. Pero, bueno, ¡y qué se va a hacer! ¡Será una desgracia para los imperialistas!, pero qué remedio les queda, sino resignarse, o traer sobre ellos desgracias mayores.
Porque, ¡lo que han conseguido con toda su guerra contra Cuba, es ganarse cada vez más el odio! ¡Es que los pueblos presten cada vez más atención a lo de Cuba! (…) Eso es sencillamente, una cosa lógica; porque los pueblos miden las fuerzas del imperialismo y la fuerza de Cuba. Entonces resulta Estados Unidos empeñado… por primera vez no ha logrado destruir una revolución en tiempos contemporáneos; por primera vez no ha logrado someter a los pueblos. Y ante este fenómeno nuevo, los pueblos piensan, meditan, analizan y cada vez sienten más simpatía hacia la Revolución Cubana.
Esto aparte de otras cosas, los vínculos que hay entre los latinoamericanos y nosotros: hablamos la misma lengua, tenemos más o menos la misma cultura, similares tradiciones, similares problemas. Es decir que existen grandes vínculos espirituales entre los pueblos de América, nos entendemos, nos hablamos, nos comprendemos, porque hablamos el mismo idioma. Mientras que… allí, por ejemplo, Rusk, no va a entender nada; estarán hablando los otros y él estará pidiéndole al traductor que le diga qué quiere decir aquello. ¡No nos entendemos, ni en el idioma ni en nada nos podemos entender! ¡Cómo se va a entender la soga con el ahorcado, la cadena con el esclavo!, y eso es el imperialismo, las cadenas; no se pueden entender.
Y luego, eso hace precisamente, que la solidaridad con Cuba crezca, sea visible, sea potente, y eso no se puede frenar. Ellos están desesperados por frenarlo, no hallan qué hacer ya por frenarlo, pero esa solidaridad con Cuba no la podrán frenar. No tienen que ponerse bravos con los cubanos, que se pongan bravos con la historia; esto es un acontecimiento determinado por la historia, un cambio determinado por la historia, el progreso de la humanidad, de una humanidad que no se ha congelado nunca ni se congelará jamás.
Bien, ese día nosotros lanzaremos nuestro mensaje a la América, nuestro mensaje al mundo, y nuestra respuesta a los imperialistas, nuestra respuesta a la Declaración de Punta del Este, e irá, por eso, todo el pueblo allí a hablar, todo el pueblo revolucionario de Cuba, a aprobar la Segunda Declaración de La Habana; para que los imperialistas vean lo que es un pueblo revolucionario, lo que es un pueblo democrático, lo que es un pueblo decidido, lo que es un pueblo que representa un sentimiento de dignidad, y que es una bandera; ¡porque nuestro pueblo, hoy, es la bandera de todo el continente, es la bandera de todos los pueblos de América Latina, es la bandera de los hombres honestos, de los rebeldes, de los hombres dignos, de los hombres sufridos!
El valor que tiene Punta del Este, es, sobre todo, el valor de la polémica ideológica, que se va a librar entre el imperialismo y Cuba. Y de todas formas, no tienen ellos una tarea fácil, ni mucho menos. Va a ser una tarea moralmente muy difícil la que tienen los imperialistas. Y los imperialistas se tienen que sentar allí en el “banquillo de los acusados”. ¡Porque Cuba va a sentar al imperialismo yanki en Punta del Este en el “banquillo de los acusados”!

Fidel Castro da a conocer la Segunda Declaración de La Habana. Foto: Archivo.
Lea la comparecencia completa de Fidel Castro Ruz ante la prensa para explicar al pueblo sobre la organización de la concentración para la Segunda Asamblea General del Pueblo de Cuba, 22 de enero de 1962, “Año de la Planificación”.

En video, fragmento del Noticiero ICAIC sobre Segunda Declaración de La Habana
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Lenin como organizador del Partido

Si queremos comprender a Lenin como organizador, hay que observar cómo edificó, piedra sobre piedra, la organización del partido. Examinemos su labor organizadora en Petersburgo, donde trabajó de 1893 a 1895. Sabemos que iba a enseñar a los círculos obreros. Leía a los obreros El Capital de Marx, explicaba la esencia de su teoría, sabía hacerlo de un modo simple e inteligible, invitando a los obreros a opinar ayudándolos a formular sus pensamientos.Pero además de propagandista, era un propagandista-organizador, que sabía activar a cada miembro del círculo, encomendarle un determinado trabajo. He aquí lo que escribió en sus memorias el camarada Bábushkin, obrero de la fábrica de Semiánnikov, quien frecuentaba el círculo de Ilich:
“Pero estas conferencias al mismo tiempo nos enseñaban a realizar una labor independiente, a conseguir materiales. Recibíamos del conferenciante hojas con cuestiones elaboradas, que exigían de nosotros conocer y observar atentamente la vida fabril. Durante el trabajo en la fábrica, a menudo había que ir a otro taller con diferentes pretextos, mas, en realidad, a reunir los datos necesarios mediante observaciones, y a veces, en la ocasión oportuna, también a conversar. Mi cajón de las herramientas estaba siempre lleno de diferentes géneros de notas, y yo procuraba durante la comida copiar imperceptiblemente la cantidad de días y salarios en nuestro taller. Ilich movilizaba a todo su círculo para reunir datos, y cuando empezaron a salir las hojas escritas sobre la base de los mismos, nos enseñó a difundirlas, a recoger opiniones sobre estas en los amplios sectores obreros”.
La labor de Lenin en los círculos obreros constituía un ejemplo para muchos camaradas. Fue excepcional su trabajo para organizar la labor partidista en Petersburgo, donde no existía hasta entonces ninguna organización socialdemócrata sistemática. Minuciosa e infatigablemente seleccionó a un grupo de correligionarios, examinando a cada hombre.
Lenin concedía enorme importancia a la cohesión ideológica. Cuando el grupo maduró lo suficiente, y sus componentes se conocieron unos a otros, Ilich planteó la cuestión de la distribución de las fuerzas. Los hombres fueron distribuidos por distritos. Cada uno estaba adscrito a un distrito determinado –el cual estudiaba– en el que dirigía un círculo. Todas las semanas nos reuníamos y cambiábamos experiencias. Lenin interrogaba a cada uno con pasión, cómo había sostenido la charla con los obreros, qué decían estos, etc.Ilich estaba muy metido en el trabajo conspirativo y exigía de todos su observancia. Recuerdo cómo nos hablaba de Mijáilov, populista, apodado Dvórnik, cómo éste vigilaba hasta qué punto los afiliados de “La Voluntad del Pueblo” guardaban las reglas de conspiración.
A los miembros de nuestro grupo de Petersburgo, al que Lenin instruía en los diferentes métodos conspirativos (cómo utilizar los patios de tránsito, despistar a los chivatos, etc.), les exigía asimismo renunciar al pasatiempo intelectual acostumbrado en aquel tiempo: visitas, conversaciones no prácticas, “palique”, como entonces decíamos. En cuanto a ello, Ilich tenía determinadas tradiciones revolucionarias. Recuerdo cómo me riñó una vez Lidia Mijáilovna Knipóvich, antigua populista, por haber ido al teatro con un hombre que trabajaba conmigo en un círculo. Ilich regañaba a nuestra gente joven por visitarse. Zinaída Pávlovna Krzhizhanovskaya recuerda que un día, con su amiga Yakubova, fue a ver a Lenin, que vivía cerca, sin tener nada que tratar con él; no lo encontró en su casa. A eso de las doce de la noche, alguien tocó el timbre. Era Ilich, que llegaba de más allá de la Puerta del Neva, cansado, con cierto aspecto de enfermo.
Comenzó a preguntar alarmado qué había sucedido, para qué habían ido y, cuando le dijeron que simplemente a dar una vuelta, refunfuñó: “No es muy sensato”, y se marchó. Zinaída Pávlovna cuenta cómo se quedaron turbadas. Y evoca otro caso muy interesante. La organización iba creciendo, había que darle la debida forma. Eligieron un trío dirigente (Lenin, Krzhizhanovski y Starkov), que debía ser el centro literario y de organización y, ante el cual cada distrito debía, un día determinado de cada semana, informar detalladamente de su trabajo. Los distritos debían reunirse no más de una vez al mes. Todos aceptaron esta nueva organización, pero Stepan Ivánovich Rádchenko, gran organizador de los círculos estudiantiles, acostumbrado al sistema de “dirección unipersonal”, no elegido para dicho trío, se agitó y trató de demostrar al auditorio “distrital” que con esa organización los “distritos” eran simplemente ejecutantes, y no camaradas de trabajo, que se dispersarían por completo y se verían privados de la participación en la labor común, la cual se hallaría enteramente en manos del trío, etc., etc.
Los “distritos” se inquietaron. Resultó sobre todo ofensivo el paso de “camarada” a “ejecutores”, pues en ello veían un acto de desconfianza. Se acordó protestar al trío. La reunión se celebró en casa de Stepan Ivánovich, y se le leyó la protesta al sorprendido trío. Ilich respondió con un discurso fogoso, en el cual trató de demostrar la imposibilidad, en las condiciones rusas, del “democratismo primitivo”; habló de la necesidad de la organización, de que esa organización era motivada por las necesidades de la causa y, en absoluto, por la desconfianza hacia nadie.
Los camaradas se tranquilizaron. Aquella noche, Lenin vino a referirme dicho incidente que lo había emocionado; decía que el malentendido surgido era característico en extremo, y me repitió el ardiente discurso que acababa de pronunciar. Dicho sea, en honor a la verdad, yo no concedí entonces especial importancia a ese incidente; pero se trataba de algo muy típico: en él, como en una gota de agua, se reflejaban las dificultades que surgían en los primeros años en la organización de los organismos dirigentes. En los primeros pasos de la formación de las organizaciones del partido resultaba difícil superar la falta de costumbre de trabajar en una organización bajo una dirección determinada.
Lenin, en el centro, en un desfile en la plaza roja de Moscú el 25 de mayo de 1919. Foto: Heritage.
En diciembre de 1895 el núcleo rector del grupo, encabezado por Lenin, fue encarcelado. Pero también desde la cárcel Ilich dirigía el movimiento. Al resto del grupo se sumaron nuevos hombres, convirtiéndose en la “Unión de Lucha por la Emancipación de la Clase Obrera”. Según se desarrollaba el movimiento también iban formándose grupos en otras ciudades: Moscú, Kiev, etc.
Desde la cárcel, Ilich empezó a insistir en la convocatoria del Primer Congreso, a escribir un programa popular del partido; hablaba de la enorme significación organizadora que revestía el programa. Este congreso se reunió en 1898, cuando Lenin ya estaba deportado, pero la mayoría de sus delegados fueron detenidos poco después del cónclave. En el congreso no se adoptó ni el programa, ni los estatutos. En el destierro, Lenin empezó a meditar, en todos los aspectos, sobre la enorme labor organizadora que hacía falta para preparar como era debido el congreso del partido.
Encontrándose todavía en Siberia, comenzó a reunir fuerzas para la organización del órgano central en el extranjero, Iskra, en torno al cual proyectó crear el propagandista, agitador y organizador colectivo de la organización del partido. No examinaré en detalle la extraordinaria labor de organización realizada por Lenin para convertir a Iskra en un auténtico centro organizador, pues la misma ha sido suficientemente elucidada en la prensa. Ilich no le temía a la labor más ingrata, modesta. Sin ese trabajo ingrato, cotidiano, invisible, no podía conseguirse nada por aquellos tiempos. Dicha cotidiana e invisible labor se conjugaban con la comprensión meridiana de lo que había que hacer, con la destreza de agrupar alrededor del trabajo fundamental nuevos y nuevos cuadros.
Es del dominio público el papel que desempeñaron en la organización del partido los “agentes” de Iskra. Se conservan cartas escritas por Lenin en aquella época a diferentes camaradas y organizaciones, las cuales demuestran claramente cómo meditaba sobre cada pequeñez organizativa, cómo se desvelaba por preparar una organización que estuviese soldada estrechamente con las masas obreras, que fuese la verdadera dirigente de la clase obrera, su destacamento de vanguardia.
En el folleto ¿Qué hacer?, escrito en 1902, se reflejaron de manera inmejorable los conceptos organizativos de Lenin. Este folleto, que lleva el subtítulo de “Problemas candentes de nuestro movimiento”, aborda las cuestiones de organización no de modo estrecho, sino que concede a todas ellas una enorme amplitud de principio, demuestra cómo todos los eslabones de organización deben estar ligados conjuntamente, cómo debe ser el miembro del partido y cómo debe ser la organización del partido para ser una organización combativa capaz de realizar las colosales tareas que la historia planteaba al movimiento obrero ruso.
El folleto ¿Qué hacer? imprimió un impulso considerable a la comprensión de los problemas de organización.
La dirección del trabajo del comité de organización para la convocatoria del congreso hizo posible, al fin, el Segundo Congreso. No me detendré detalladamente en el Segundo Congreso. Se desarrolló la lucha en torno al primer artículo de los Estatutos del Partido; la importancia de esta batalla ha sido suficientemente elucidada en nuestra prensa.
Cuando en 1904 se declaró ya definitivamente que la línea de los bolcheviques y mencheviques iba divergiendo cada vez más, que los mencheviques no estaban creando, ni mucho menos, el partido que necesitaba el proletariado, Lenin efectuó una intensa labor de organización en la fracción bolchevique. Era indudable que se acercaba la revolución y que era indispensable crear, a toda costa, un grupo dirigente que fuese fiel, sin reservas, a la causa de la clase obrera; enérgico, audaz, ligado estrechamente a las masas.
Dicho grupo no se podía crear sin antes hacer una gran labor de organización. Y de nuevo Lenin acomete la ingrata e infatigable tarea de seleccionar a los hombres, cohesionarlos e instruirlos. Otra vez se funda en el extranjero un periódico clandestino –Vperiod (Adelante) — de nuevo se prepara otro congreso, que se reúne en la primavera de 1905, al que se niegan a asistir los mencheviques y el cual examinó el estado de cosas y elaboró una serie de resoluciones importantísimas sobre problemas relativos a lo que era preciso hacer en la próxima revolución.
Lenin atribuía enorme significado a los congresos del partido en las nuevas condiciones. Estimaba que el partido debe tener en cuenta todas las condiciones de la lucha, todas las posibilidades, la experiencia de las masas, lo que los inquieta en el momento dado, etc. Lenin consideraba que la clase obrera debe, en función de las circunstancias, ora atacar –además de modo distinto, considerando todas las coyunturas–; ora retroceder por cierto tiempo –“retroceder, para saltar más lejos”, según decía él–. La táctica debe ser muy flexible. De la táctica acertada depende la victoria del proletariado, su capacidad de avanzar…
A juicio de Ilich, los congresos tienen excepcional significado para la elaboración de la táctica. Es importante no simplemente convocar el congreso: es importante convocarlo en el momento necesario, es importante plantear en él aquellos problemas que sean de especial trascendencia resolver en el momento oportuno, es importante preparar la solución acertada de esos problemas.Todo esto requiere una gran labor de organización. Y para comprender el papel de Lenin como organizador del partido hace falta observar cuándo y por qué cuestiones se convocaba, en vida de Lenin, los congresos y conferencias del partido, advertir el trabajo preparatorio que se hacía.
Tomemos el Tercer Congreso del Partido. ¿Se podía aplazar o no? Los mencheviques no se apresuraban por hacerlo. Los bolcheviques, encabezados por Lenin, al percatarse de que se acercaba la revolución, decidieron convocar el congreso a todo trance, modificaron en él los Estatutos del Partido en el espíritu que quería Lenin, convirtiéndolo así en un partido combativo, discutieron cuestiones importantísimas respecto a la actitud hacia el campesinado, cómo incorporar a las masas campesinas a la lucha, examinaron el problema de la insurrección armada.
Si examinamos la actitud de Lenin en el periodo de la revolución de 1905, veremos la inmensa labor instructiva que realizó para preparar la insurrección armada: escribió cartas a la organización de combate, ayudó a conseguir armamento, se entrevistó con Krasin [1] –especialista en los preparativos de la insurrección armada–, con otros responsables militares, con miembros de los destacamentos obreros armados, etc. Luego, cuando se aclaró que la revolución no podía triunfar en la lucha armada, ¡cómo peleó Lenin por la utilización de la tribuna de la Duma, qué lucha ideológica y de organización sostuvo contra los ultimistas [2] y otzovistas!

Se equivoca profundamente quien piensa que la lucha fue puramente teórica, fue también de organización: convocatoria de diferentes reuniones y conferencias, selección de los hombres, su instrucción, entrevistas, reuniones con los miembros de la minoría de la Duma, etc. Lenin actuó poco en forma abierta en la revolución de 1905 –pues era imposible por las condiciones policíacas–; sobre todo escribía, pero confiscaban sistemáticamente los periódicos, y muchos de sus artículos se publicaban bajo distintos seudónimos.
La actividad organizadora, en realidad, es un trabajo invisible y, por eso, en varias ocasiones nos hemos encontrado con la subestimación de la labor de Ilich en la revolución de 1905. Entre tanto, precisamente, la labor de organización de 1905 pertrechó al partido con la profunda comprensión de toda una serie de tareas, que le resultó tan vital en ese momento y ulteriormente, incluido el periodo de preparación de la Revolución de Octubre.
Los años de la reacción fueron años en que Lenin agudizó, de manera especial, la lucha en el frente ideológico, teniendo en cuenta la importancia que la organización desempeña en la cohesión del partido; al mismo tiempo resumió la experiencia de organización de 1905. Desde el comienzo mismo de la segunda emigración, Ilich efectuó una gran labor para reunir las fuerzas partidistas dispuestas a proseguir la lucha, para formar cuadros obreros con vistas a la nueva revolución (escuela Longjumeau [3]).
La conferencia de Praga, que revistió un significado extraordinario, se preparó cuidadosamente durante largo tiempo; la línea de trabajo pensada y discutida de antemano fue aprobada en ella de manera nueva. Después, Lenin se trasladó a Cracovia, donde realizó un enorme trabajo de organización para dirigir directamente la labor rusa en las condiciones del nuevo ascenso revolucionario. Allí se celebraban regularmente reuniones con los activistas rusos y la minoría bolchevique de la Duma.
Luego, los años de la guerra. El trabajo se desplegó en escala internacional, exigiendo de nuevo realizar una inmensa labor de organización para preparar las conferencias de Zimmerwald y Kienthal [4]; la labor rusa se combinaba estrechamente con la lucha internacional del proletariado.
La labor organizadora de Lenin se entrelazaba del modo más estrecho con el estudio de la realidad, con el trabajo de propaganda y agitación; pero, precisamente, esa coordinación infundía a la labor organizadora de Lenin una fuerza singular, la hacía especialmente eficaz. Nuestro partido llegó a la insurrección de Octubre con una experiencia enorme de organización, la cual le dio la posibilidad de conducir a la clase obrera a la victoria. El papel de Lenin en la obra de acumulación de dicha experiencia y de su análisis es muy grande.
(1932)
Notas
[1] Krasin, L. B. (1870–1926). Destacado dirigente del Partido Comunista, diplomático soviético.
[2] Los ultimistas eran una variedad de otzovistas.
[3] La Escuela de Longjumeau, en las cercanías de París, fue organizada por el centro bolchevique en el verano de 1911 para los obreros que llegaban de Rusia. Lenin dio en ella varias conferencias sobre Economía Política, la cuestión agraria y la teoría y la práctica del socialismo.
[4] Conferencias de Zimmerwald y Kienthal. Conferencias socialistas internacionales celebradas en las ciudades de Zimmerwald y Kienthal (Suiza) en 1915 y 1916. Estas conferencias contribuyeron a la cohesión, sobre la base del marxismo-leninismo, de los socialdemócratas de izquierda europeo-occidentales.
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(Tomado de La bengala)

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Reconstruyen digitalmente el rostro de una momia egipcia que vivió en el siglo VII a. C. (+ Video)

Foto: Ancient Origins / FAPAB Research Center / Cicero MoraesEl Centro de Investigación en Bioarqueología, Paleopatología y Antropología Forense (FAPAB), en Avola (Italia), ha realizado una reconstrucción digital de Shep-en-Isis, la momia de una mujer que vivió en el antiguo Egipto en el siglo VII a. C., según se aprecia en un video publicado este 9 de enero en YouTube.
Basándose en las inscripciones de su sarcófago, los expertos creen que la mujer nació en el seno de una familia acomodada cuyos miembros eran sacerdotes del dios Amón, en Tebas, motivo por el que es probable que hubiera recibido algún grado de educación formal.
Su momia fue descubierta en 1819 en la parte sur del templo funerario de Hatshepsut, en la orilla occidental del río Nilo. Un año después, fue enviada a Suiza, donde se convirtió en objeto de estudio para los investigadores y en la momia egipcia “más famosa” de ese país.
El equipo del Centro de Investigación FAPAB utilizó una tomografía computarizada del esqueleto de Shep-en-Isis y herramientas 3D para reconstruir su rostro, centrándose “exclusivamente en la apariencia forense y la evidencia anatómica”.
Según Cícero Moraes, diseñador 3D que estuvo al frente del proyecto, la característica más llamativa que ha revelado la reconstrucción del rostro de la momia son sus dientes ligeramente protuberantes, una deformidad que recibe el nombre científico de prognatismo maxilar de tipo II.
En video, el rostro de la momia egipcia “más famosa”
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Científicos australianos devuelven el rostro a una momia de 2 mil años (+ Video)

(Con información de RT)

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Reconstruyen digitalmente el rostro de una momia egipcia del siglo VII a. C. (+ Video)

Foto: Ancient Origins / FAPAB Research Center / Cicero MoraesEl Centro de Investigación en Bioarqueología, Paleopatología y Antropología Forense (FAPAB), en Avola (Italia), ha realizado una reconstrucción digital de Shep-en-Isis, la momia de una mujer que vivió en el antiguo Egipto en el siglo VII a. C., según se aprecia en un video publicado este 9 de enero en YouTube.
Basándose en las inscripciones de su sarcófago, los expertos creen que la mujer nació en el seno de una familia acomodada cuyos miembros eran sacerdotes del dios Amón, en Tebas, motivo por el que es probable que hubiera recibido algún grado de educación formal.
Su momia fue descubierta en 1819 en la parte sur del templo funerario de Hatshepsut, en la orilla occidental del río Nilo. Un año después, fue enviada a Suiza, donde se convirtió en objeto de estudio para los investigadores y en la momia egipcia “más famosa” de ese país.
El equipo del Centro de Investigación FAPAB utilizó una tomografía computarizada del esqueleto de Shep-en-Isis y herramientas 3D para reconstruir su rostro, centrándose “exclusivamente en la apariencia forense y la evidencia anatómica”.
Según Cícero Moraes, diseñador 3D que estuvo al frente del proyecto, la característica más llamativa que ha revelado la reconstrucción del rostro de la momia son sus dientes ligeramente protuberantes, una deformidad que recibe el nombre científico de prognatismo maxilar de tipo II.
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(Con información de RT)

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Cuba en Datos: Actividad sísmica, cómo transcurrió 2021 y lo que puede pasar (+ Cronología y PDF)

Mapa de epicentros de terremotos registrados en 2021 en el área de seguimiento de la sismicidad del Servicio Sismológico Nacional de Cuba. Imagen: SSNC.A las 2:40 a.m. del domingo 26 de diciembre, la red de estaciones del Servicio Sismológico Nacional cubano registraba un sismo de magnitud 4.1, con una profundidad de 42 km y localizado a 30 kilómetros al sursuroeste de la localidad de Caimanera, Guantánamo, perceptible en esa provincia y en la vecina Santiago de Cuba. Era el sismo perceptible número 20, y último, de 2021.
Días después, en la madrugada del 5 de enero, se registraba el primer sismo perceptible de 2022, con una magnitud de 3.2 y profundidad de 5 km, localizado a 6.5 kilómetros al sursureste de la localidad de Buey Arriba, Granma, con reportes de perceptibilidad en otras poblaciones de esa provincia.
Que sean perceptibles no significa que sean los únicos.
Cada año son miles los sismos registrados en Cuba, con una cifra de perceptibles que en los últimos tiempos ha ido desde el pico de 61 en 2016 hasta seis en 2019, aunque el promedio anual entre 2014 y 2021 (exceptuando del cálculo 2016 y 2019) es de unos 18 perceptibles.
El doctor en Ciencias de la Tierra Enrique Diego Arango Arias, jefe del Servicio Sismológico Nacional (SSNC) y vicedirector técnico del Centro Nacional de Investigaciones Sismológicas (Cenais), considera que 2021 fue un año promedio en términos de actividad sísmica para Cuba.
“Sin embargo –añade–, se registraron más de 2 700 sismos como réplicas del terremoto de magnitud 7.3 ocurrido el 14 de agosto en la península de Tiburón, situada en el suroeste de Haití, muy cerca de Cuba”.
En el resumen anual 2021 del Cenais se señala que, “debido a la cercanía de esa zona al territorio cubano”, el sismo “se incluyó en el mapa de epicentros, pues indiscutiblemente tiene relación con la sismicidad que se genera en el sector de litosfera que constituye la microplaca de Gonave y en la propia falla Oriente, por la transferencia de tensiones que se produce al liberarse esa energía”.

El catálogo del Cenais sobre terremotos perceptibles en Cuba incluye registros desde 1528. En aquel año (no se cuenta con fecha ni hora), la primera villa cubana, Baracoa, protagonizó el primer sismo de que se tiene información en la Isla.
Según refiere el Dr. Mario Octavio Cotilla Rodríguez en un artículo de finales de los noventa, un informe “milagrosamente” conservado en la localidad permitió conocer que luego de los estremecimientos sísmicos “la población se lanzó a las calles en procesión”.
En la lista aparece el del 11 de junio de 1766, en Santiago de Cuba, considerado el de mayor intensidad (IX en la escala MSK) que ha afectado al país en toda su historia, con una magnitud estimada de 7.6. La memoria recoge el testimonio de Emilio Bacardí y Moreau en Crónicas de Santiago de Cuba:
“A las once y cincuenta minutos de la noche (…) un horroroso terremoto llenó de desolación a la Muy Noble y Muy Leal población de Santiago de Cuba, destruyendo la mayoría de los edificios y ocasionando numerosas víctimas.
“Fueron destruidos la capilla mayor de la Catedral (…); la auxiliar, el convento de San Francisco, el hospital y las iglesias de Dolores, Santa Lucía y el Carmen, acabadas de edificar pocos días antes; vinieron abajo los muros construidos para el Palacio Real, Audiencia y Sala de Justicia. Entre las ruinas quedó el gobernador Cagigal, sacado casi asfixiado por su mayordomo Soriano. Hubo más de ciento veinte muertos, entre ellos el alcalde provincial D. Juan Antonio Saviñón, y se contaron más de seiscientos heridos”.
A mediados del XIX, Esteban Pichardo escribió que el “memorable temblor de tierra de 1766” había sido “el más espantoso del siglo pasado”.
Fue sentido, con distintos valores de intensidad, en sitios de toda la Isla, desde Manzanillo (intensidad estimada de VII-VIII), Holguín (VI), Baracoa (V-VI) y Camagüey (V) hasta Trinidad y Sancti Spíritus (III), Remedios (III), Santa Clara (III) y La Habana (III).
Otro terremoto, el del 20 de agosto de 1852 (intensidad, IX; magnitud, 7.3), causó gran destrucción y dejó dos muertos y unos 200 heridos en Santiago de Cuba y pueblos aledaños. La ciudad, gran parte de ella en ruinas, tardó años en recuperarse.
Hay que recordar que tanto el de 1766 como el de 1852 fueron evaluados con intensidad IX, “pero no registrados por estaciones sismológicas”, precisa el jefe del Servicio Sismológico Nacional.
El 3 de febrero de 1932, Santiago fue otra vez golpeada por un fuerte sismo (de intensidad VIII y magnitud 6.7). El 80% de las edificaciones fueron afectadas, muchas de ellas destruidas, y se reportaron 14 muertos y 300 heridos. Probablemente no hubo más muertes porque –cuentan algunos expertos– los movimientos premonitores, sismos más pequeños antes de que ocurriera el principal, provocaron que la gente ya estuviese en las calles cuando se desencadenó lo peor.
La portada de la revista Bohemia reseñaba el desastre en Santiago de Cuba días después, el 7 de febrero de 1932, bajo el título “Una tragedia de acero y concreto”. Foto: Bohemia.
Hospital en la calle luego del terremoto de febrero de 1932 en Santiago de Cuba. Foto: Bohemia.
El Dr. Arango Arias explica que las fallas de mayor peligro para el país –por la actividad sísmica que en ellas se produce– son la de Oriente, situada al sur de Cuba oriental, y la Norte de La Española, cuya continuación se extiende al norte del extremo oriental cubano.
“Existen otras regiones donde pueden ocurrir sismos importantes, como es toda la zona septentrional del centro del país, relacionada con las fallas Norte Cubana y Las Villas, y el occidente, debido a la falla Pinar”, dice.
Pero, como es apreciable al revisar la cronología de eventos sísmicos en el país y la zona que cada años registra el mayor número de ellos, “la principal zona sísmica es la región suroriental, porque está muy cerca de la falla Oriente, que es un límite de placas tectónicas” (la de Norteamérica y la del Caribe).

Aunque la zona suroriental de Cuba es la de mayor actividad sísmica, históricamente en casi todo el país se han reportado sismos de considerable intensidad.
La actividad sísmica en la región occidental no es frecuente, pero sí normal, por la presencia de zonas sismogeneradoras, con estructuras o fallas tectónicas que pueden generar sismos.
En una ocasión, el Dr. Tomás Jacinto Chuy Rodríguez, sismólogo y fundador del Cenais, recordaba que “si bien la mayor peligrosidad se localiza en la zona suroriental, vinculada con el sistema de la falla Oriente-Caimán, donde suelen presentarse los sismos de mayor magnitud e intensidad, la cronología registra temblores de tierra en otras partes de la geografía cubana, algunos de ellos bien notables, como el reportado en el poblado de San Cristóbal el 23 de enero de 1880”.
El terremoto de 1880 (intensidad de VIII en la escala MSK y magnitud de 6.0 en la de Richter), relacionado con la falla Pinar (frontera entre la cordillera de Guaniguanico y la llanura sur de Pinar del Río y Artemisa), fue seguido por 65 réplicas y sentido en los cayos de la Florida y en la Isla de la Juventud (entonces Isla de Pinos), Matanzas y Cienfuegos.
Dañó y destruyó edificaciones de mampostería, y algunos ingenios azucareros quedaron destrozados.
En agosto de 1939, casi a la medianoche, un sismo de magnitud 5.6 e intensidad VII fue sentido en toda la región central cubana.
Según un catálogo de terremotos perceptibles para la parte occidental de la región central de Cuba en el periodo 1766-1976 (T. Chuy, B. González y S. Escalona), el área sacudida fue de unos 730 km de largo y 100 km de ancho (hasta Camagüey, por el este, y Cienfuegos-Trinidad, por el sur). Muchas edificaciones sufrieron daños en Caibarién. En el cercano Remedios, el 90% de las casas fueron afectadas y “se produjo pánico en el vecindario”.
Sobre tiempos más recientes y sismos de consideración, el Dr. Arango Arias señala que “tanto el terremoto del 28 de enero de 2020, de magnitud 7.7, como el del 14 de agosto de 2021, de 7.3, son importantes, aunque el primero de estos fue sentido prácticamente en todo el país. Aclaro que, para nuestro servicio sismológico, la magnitud del terremoto de Cabo Cruz (2020) fue de 7.7 y no de 7.1, como divulgaron otros servicios sismológicos”.
El sismo del 28 de enero de 2020, ocurrido en el mar en un segmento de la falla Oriente, unos 130 km al oeste-suroeste de Cabo Cruz, fue sentido en todo el territorio nacional (con mayor fuerza en las provincias de Guantánamo, Santiago de Cuba, Granma, Holguín, Las Tunas y Camagüey) y en países vecinos. Es el mayor registrado instrumentalmente en Cuba con epicentro dentro del área de cobertura del SSNC.
El de agosto de 2021 en Haití, de 7.3, no tuvo su epicentro en el territorio nacional, pero fue sentido en todas las provincias orientales con una intensidad máxima de V en la escala EMS-98.
Cuando se habla de sismos en Cuba, o en cualquier otro país, inevitablemente nos preguntamos sobre el futuro, lo que puedan indicar tendencias o probabilidades, los ciclos sísmicos (el proceso de repetición en que se acumula energía en las fallas, liberada súbitamente por un terremoto), el riesgo sísmico y la recurrencia sísmica (frecuencia con que se repite un sismo y su nivel de magnitud).
Antes de preguntar al jefe del Servicio Sismológico Nacional, revisamos la secuencia de informes anuales del Cenais sobre sismicidad entre 2017 y 2021.
En el resumen anual de 2017, el Cenais señala que el bajo nivel de sismicidad en el segundo semestre, con solo dos sismos perceptibles en la región suroriental, “pudiera provocar la ocurrencia de una serie de terremotos en los primeros meses del año 2018”.
En el resumen de 2018 se recuerda que, para analizar la sismicidad en un año, es necesario abarcar un espacio de tiempo mayor “porque la sismicidad no tiene un comportamiento cíclico anual” (la energía que se acumula y luego se libera en forma de terremotos demora un tiempo, llamado ciclo sísmico, cuya duración es proporcional al tamaño del terremoto o la energía liberada posteriormente).
A continuación, el Cenais destaca que “el nivel bajo de sismicidad que se ha registrado en 2018 se manifiesta desde mediados de 2017, cuando el número de terremotos ha estado muy por debajo del promedio registrado desde 2015”.
Un año después, el resumen de 2019 apunta que, según el comportamiento de las zonas de seguimiento de la sismicidad, “se observa que, en relación con la magnitud media histórica registrada instrumentalmente, la sismicidad se ha comportado alta”.
Añade que “desde inicios de 2017 y hasta el cierre de 2019, el número de terremotos ha estado por debajo del promedio registrado desde 2014, debido fundamentalmente a que no ha ocurrido ningún sismo moderado o fuerte ni ninguna serie de terremotos.
“Este comportamiento de la sismicidad, caracterizado por la ausencia de terremotos moderados o fuertes con sus correspondientes réplicas, o una serie de terremotos sin un sismo principal, como ocurrió al sur de Imías en octubre de 2014, se puede interpretar como un proceso de acumulación de energía que en algún momento pudiera generar una anomalía sísmica importante, fundamentalmente en la zona límite de placas, al sur de la región oriental del país”.
En 2020, el resumen anual del Cenais analiza el comportamiento de la sismicidad en los últimos cinco años y señala que “los años 2016 y 2017 estuvieron marcados por importantes series de terremotos iniciadas el día 17 de enero de ambos años. Con posterioridad a la serie de enero de 2017 y hasta el cierre del 2019, el número de terremotos había estado por debajo del promedio registrado con anterioridad.
Pero “en enero de 2020 se incrementó la sismicidad en todo el territorio nacional después del terremoto del 28 de enero, destacándose un número importante de sismos con epicentro en la falla Oriente –principal zona sismogenética que afecta al territorio cubano–, relacionados con series o enjambres de terremotos ocurridos al sur de la localidad de Chivirico. Durante 2020 se registró un número significativo de réplicas del terremoto del 28 de enero al oeste de Cabo Cruz.
“Otro rasgo significativo de la sismicidad registrada durante 2020 en Cuba es el gran número de terremotos ocurridos en el interior del territorio, relacionados con la acumulación y liberación de tensiones en diferentes fallas existentes o formadas en el momento de la ruptura que originó el sismo, como consecuencia de la dinámica de la litosfera en el contexto geodinámico en que está el archipiélago cubano y sus alrededores”.

En 2021, el mayor número de terremotos estuvo relacionado, “como es natural”, con la falla Oriente, principal zona de actividad sísmicas y límite de placas (Norteamérica y Caribe) al sur de la región oriental, pero el sismo de mayor magnitud se registró el 29 de junio cerca de la localidad de San Cristóbal, provincia de Artemisa, con una magnitud de 5.1 y más de 700 réplicas.
Además, el SSNC registró un enjambre en Moa, con un sismo de 3.6 el 3 de julio; un número importante de terremotos en el sector de la falla Oriente cercano a Islas Caimán donde ocurrió el terremoto de 7.7 el 28 de enero de 2020, y casi 3 000 réplicas del sismo de 7.3 en Haití.
El resumen anual 2021 refiere que hubo “un incremento del número de terremotos registrados después del sismo de San Cristóbal y otro después del de Haití”. Al mostrar el comportamiento de las zonas de seguimiento de la sismicidad, destaca que, “en relación con la magnitud media histórica registrada instrumentalmente, la sismicidad se ha comportado alta en la mayoría de las zonas de actividad sísmica en las que se ha dividido el área de cobertura del SSNC”.
Sobre el tema, el Dr. Arango Arias recalca que “la zona situada al sur de la región oriental, entre las ciudades de Guantánamo y Santiago de Cuba, denominada Santiago-Baconao, es el sector mas peligroso para la ocurrencia de un terremoto fuerte.
“En esa zona ocurrió el terremoto del 3 de febrero de 1932, que destruyó mas del 80% de la ciudad de Santiago, evaluado con una intensidad de VIII grados en la escala MSK. Ahí hay una energía acumulada capaz de generar un sismo con estas características. Se puede decir que estamos en un periodo de recurrencia de un terremoto fuerte en ese sector”.
Y otra pregunta que no puede faltar: ¿es posible que haya terremotos de gran magnitud en Cuba?
Arango Arias responde que “no es muy probable que ocurran en Cuba terremotos de gran magnitud, de 8 grados Richter o más, pues tanto las características de las fallas como las de los procesos geodinámicos que ocurren en estas, relacionados con la geodinámica del Caribe, no lo permiten, debido a que los movimientos relativos en los límites de placas no alcanzan las velocidades que en otras partes del mundo como, por ejemplo, Indonesia, Chile o Japón”.

Algunos primeros:
El terremoto de San Cristóbal en 1880 fue el primero estudiado en Cuba sobre el terreno (por el sacerdote Benito Viñes, director del Observatorio del Real Colegio de Belén, y el ingeniero Pedro Salterain, geólogo inspector de minas).
La primera estación sismológica fue instalada en febrero de 1907 por la Orden de la Compañía de Jesús, en la barriada habanera de Luyanó. Pertenecía al Colegio de Belén y era una estación de dos componentes (N-S y E-O), con sismómetros de tipo Bosch-Omori. Se estima que estuvo operando hasta 1920. El 2021 cerró con 19 estaciones sismológicas y 36 estaciones acelerográficas.
El primer terremoto de Cuba registrado por una estación del país (la del Colegio de Belén, en La Habana) fue el del 28 de febrero de 1914. Su epicentro fue ubicado en la zona de fallas Norte Cubana.
En 1855, Andrés Poey y Aguirre publicó el primer catálogo de eventos sísmicos en Cuba (Tabla cronológica de temblores de tierra sentidos en la isla de Cuba desde 1551 hasta 1855). Le siguieron otros catálogos, como los de Salterain (1884, hasta 1884), Montessus de Ballore (1924, periodo 1851-1923); Chuy y González (1980); Chuy (1982); Chuy y Pino (1982); Orbera et al (1990); (Cotilla, 1993) y Chuy (1999, periodo 1528-1990).

Terremotos significativos registrados en Cuba desde 1528, según intensidad y magnitud

Fecha

Long. / Lat.

Intensidad

Magnitud

Localidad

1528

VI

Baracoa

18/10/1551

-77.8,19.6

VIII

6.6

Bayamo

08/1578

-76.0,19.9

VIII

6.8

Santiago de Cuba

10/1624

-77.8,19.6

VII

6.5

Bayamo

11/02/1675

-76.0,19.9

VII

5.8

Santiago de Cuba

11/02/1679

-76.0,19.9

VIII

6.8

Santiago de Cuba

14/12/1757

-76.0,19.9

VII

5.8

Santiago de Cuba

11/06/1766

-76.1,19.9

IX

7.6

Santiago de Cuba

14/10/1800

-75.9,19.9

VIII

6.4

Santiago de Cuba

18/09/1826

-75.35,19.75

VIII

6.4

Santiago de Cuba

07/05/1842

-72.5,19.9

VIII

7.6

Baracoa

07/07/1842

-75.35,19.75

VIII

6.4

Santiago de Cuba

20/08/1852

-75.32,19.75

IX

7.3

Santiago de Cuba

26/11/1852

-75.32,19.75

VIII

6.8

Santiago de Cuba

28/01/1858

-76.0,19.9

VII

6.5

Santiago de Cuba

23/01/1880

-83.0,22.7

VIII

6.0

San Cristóbal

23/09/1887

-76.0,19.9

VII

5.8

Santiago de Cuba

22/06/1906

-76.25,19.65

VII

6.2

Santiago de Cuba

27/02/1914

-76.17,21.22

VII

6.2

Gibara

25/12/1914

-76.30,19.45

VII

6.7

Santiago de Cuba

03/08/1926

-77.8,19.6

VII

6.5

Manzanillo

17/01/1930

-75.6,19.7

VII

5.8

Santiago de Cuba

03/02/1932

-7561319,69

VIII

6.7

Santiago de Cuba

14/08/1939

-7925022,5

VII

5.6

Caibarién

06/08/1947

-7520719,83

VII

6.6

Santiago de Cuba

19/02/1976

-7687019,85

VII

5.7

Pilón

25/05/1992

-7787019,61

VII

6.9

Cabo Cruz

20/03/2010

-7538819,72

V

5.7

Stgo. de Cuba y Guantánamo

17/01/2016

-7603719,69

V

4.8

Santiago de Cuba

17/01/2017

-7665519,69

VI

5.8

B. Masó-Granma

28/01/2020

-7876019,42

V

7.7

Cabo Cruz

Catálogo de terremotos perceptibles de Cuba 1528-1990 (Por Tomás Jacinto Chuy, 1999) (PDF, 499 kB) Fuente: Cenais

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Sabor y Tradición: Gazpacho andaluz, pollo con salsa de ajonjolí y pudín de verduras

En los trabajos anteriores vemos que no solo es en Cuba donde no era usual, o bien, muy escaso ver un hombre en la cocina. Producto de la crianza y la época, al hombre lo formaban para hacer trabajos rudos, trabajar fuera de la casa, las cuestiones domésticas no estaban hechas para ellos. Pero las reglas tenían sus excepciones, sobre todo cuando los hijos eran todos varones.Como decía Lezama Lima, soy de una generación que no sabe abrir una lata leche condensada. Parecido le pasó a mi papá, que solo entró en la cocina por la novedad de la cafetera italiana y quedar atrás el trípode, el colador de café y el jarrito de aluminio.
Me llamaba la atención que pasado el tiempo el hombre va a la cocina sobre todo cuando se reunía con amigos donde cada cual se preparaba o especializaba en un plato, luciéndose entre ellos. No así en los restaurantes y hoteles que sí se ve a los hombres en las cocinas, muchos justifican que era debido a los calderos con que se trabajaban y era muy difícil maniobrar para las mujeres.
Buscando en la literatura, tomo el libro ¿Gusta usted?, de 1956, donde aparece un artículo titulado El hombre en la cocina, por Ana Dolores Gómez de Dumois, directora del programa “La cocina CMQ”, quien refiere algo realmente curioso.
“… pero a pesar de ser la mujer la que en todos los países se dedica preferiblemente a la cocina… los cocineros más famosos en el mundo entero han sido y son hombres… ¿La causa? … ¡No sé cómo explicármela!… Lo mismo sucede con los pianistas… En casi todas las casas hay una muchacha que estudia piano… se gradúan todos los años jóvenes del sexo femenino en los conservatorios y apenas hay dos o tres mujeres que alcancen la fama como concertistas, que ellos conquistan en todo el mundo.
Continúa Ana Dolores: “… hablemos del papel de hombre en la cocina… en Italia, constituye un verdadero orgullo para el cabeza de familia… tanto en las clases modesta… como en las encumbradas, ponerse un delantal y entrar a la cocina… para confeccionar su plato favorito que luego brinda a sus invitados. Esta afición también la he podido comprobar en nuestro país.
Comenta que: como invitada a un exquisito almuerzo… donde los platos fuertes han sido un pargo asado, una formidable paella, o bien los sabrosos spaghetti o un criollísimo arroz con pollo confeccionado por el dueño de la casa (No sé por qué, pero entre nosotros éstos parecen ser los platos que prefieren hacer los hombres que nos hacen la competencia como cocineros.)
Sigue, “en honor a la verdad debo confesarles que el hombre en la cocina es realmente un experto en la materia. Y ¿sabía usted que, según las estadísticas, cada día aumenta el número de hombres cuyo “hobby” es cocinar?… los hombres con aficiones culinarias toman muy en serio su papel… forman una verdadera revolución con los cacharros, dejando la cocina como un verdadero campo de batalla. También suelen gastar mucho más que las mujeres… en cuanto a la preparación ¡ni hablar!… El hombre… no le gusta mucho  la variedad, sino… se perfecciona en un solo plato… prefiere los platos fuertes y abundantemente condimentados, algunos escogen menús sencillos y rápidos. Además …tampoco son muy amigos de la repostería. Para terminar: Creo que “el hombre en la cocina”(aún con los inconvenientes antes señalados, con perdón de ellos), sale siempre airoso en su cometido y no sería mala la idea que leyeran ustedes estos párrafos a los hombres de la familia, para ver si alguno se embulla a probar sus cualidades como cocinero. (Desde ahora les ruego que no me echen la culpa de lo que pueda suceder…).
Aunque todavía algunos son un poco escurridizos a la cocina, se encuentran muchos que, bien por necesidad o ayudar a su compañera en las tareas del hogar, son los que se ocupan y muchos son más ordenados que muchas mujeres.
Hoy les traigo esas deliciosas recetas que están en el artículo “El hombre en la cocina”. Gazpacho andaluz, pollo con salsa de ajonjolí y pudín de verduras. Espero que sean de su agrado.
Gazpacho andaluz
Gazpacho andaluz. Foto: La Vanguardia.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro tomates maduros, 1taza de pan rallado o de masa de pan,1 ají pimiento, 1 pepino, 1 cebolla, 2 dientes de ajo, 2 cucharadas de vinagre, aceite de oliva o el que disponga, agua fría, pimienta y sal.
Preparación:
Limpia, lava y muela los tomates, el ají, la cebolla. Limpia y macera los ajos. Limpie, lave y pique en ruedas finas el pepino.
Una vez molidos los tomates en la batidora, colóquelos en una fuente honda, agréguele el ajo, el pan rallado (de usar la masa de pan, añádala al mortero con los ajos y un poco de jugo del batido y macérelo, también puede pude agregar la masa de pan después del molido de los vegetales y lo vuelve a batir).
Mézclelo todo bien añadiendo el aceite, luego agregue el vinagre, agua fría a gusto, las ruedas de pepino y puntéelo con pimienta y sal.
Nota: También, yo, en vez de utilizar agua fría, lo hago añadiendo agua caliente o puede utilizar el caldo que disponga. Después de los pasos lo que hago es taparlos unos minutos y servirlo.
Pollo en salsa de ajonjolí
Pollo en salsa de ajonjolí. Foto: Recetas judías.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro muslos de pollo, 1 cebolla, 1 ají pimiento, 1 taza de caldo o agua, 4 cucharadas de ajonjolí, 1 cucharadita de pimienta, aceite y sal a gusto.
Preparación:
Lave y dele cortes a los muslos de pollo, póngalos en una fuente y salpimiéntelos. Limpie y corte finamente la cebolla. Lave y pique en tiras el ají. Tueste y muela el ajonjolí.
Ponga una cacerola a la candela con aceite, la cebolla, el ají y haga un sofrito. Agregue los muslos de pollo y dórelo bien, luego añada poco a poco el caldo o agua, una vez que el pollo esté cocinado vierta el ajonjolí y déjelo cocinar a fuego lento, si es necesario agregue más caldo o agua y déjelo a la candela hasta que se reduzca el líquido y quede una salsa a gusto.
Nota: Este plato lo puede hacer también con costillas de cerdo.
Pudín de verduras
Pudín de verduras. Foto: Ven a la cocina.
Ingredientes (4 servicios):
Dos mazos de acelga, ½ col, 2 zanahorias, 2 papas, 4 perritos caliente, 1 huevo, 4 cucharaditas de harina de trigo, ½ macito de perejil, 4 rodajas de pan, mayonesa, pimienta y sal a gusto
Preparación:
Limpien, lave y pique en pedazos la acelga, la col, la zanahoria y las papas. Tueste la harina y resérvela. Pique los perritos en ruedas. Pique el curtido en dados pequeños. Fría el pan o tuéstelo a gusto.
Ponga una cacerola a la candela con los vegetales y cocínelos, cuando esté, escúrralos, déjelos refrescar. Póngalos a batir hasta obtener una pasta, viértala en una fuente, agréguele el huevo y los perritos caliente, la harina tostada, pimienta y sal, mezclándolo todo bien.
Prepare un molde engrasado y vierta la maza. Lo puede poner al horno hasta que le introduzca una barrilla y salga limpia o cocínelo en baño de María y haga la misma operación para saber si está. Déjelo enfriar, luego sáquelo del molde, póngalo en un recipiente, adórnelo con la mayonesa, el curtido y el perejil y acompáñela con el pan tostado.
Nota: En esta receta puede emplear recortería de jamón, además si dispone de algún curtido lo puede emplear también.

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Trozos de amor del ausente

El poeta Rubén Martínez Villena. Foto: Archivo/Cubadebate.Imaginémoslos, a él y a ella, con medio mundo de distancia. El exilio, la tuberculosis, la Revolución con mayúsculas aun desde su engendro. Corre 1931. Asela logra entrar a Rusia. Lo cuida. Varias cartas suyas ha recibido en los últimos años donde la muerte, su incorregible sombra, se anuncia casi a llantos desde las letras. Moscú es muy frío.
Para finales de año, ella retorna a Cuba y él… allá queda. Cuatro meses pasan, es febrero del 32, Asela descubre su embarazo y algunos “camaradas” del Partido ponen en duda su honra, su fidelidad. Qué asco la distancia y…
“¡Qué asco [le escribe Rubén] y qué desencanto producen esos rencores personales, esos miserables enredos, esas acusaciones sucias de que me hablas! ¡Y estar yo tan lejos de ti! […] Debes poner solo en claro la acusación rufianesca […] y decir que en cuanto a tu vida —en tanto no atente contra los intereses del Partido— es absolutamente libre y como comunista aclarar —y tu marido te lo reconoce— el derecho de acostarte con quien se te antoje. Nuestra moral no es la moral de esos canallas que resultan una especie de putas de la peor especie y beatas con remilgos hipócritas. No quiero demorar más esta. Por eso termino. Sé fuerte. Cuídate y vive para nuestro hijo”.
Es el 27 del segundo mes y, por vez primera, en sus epístolas conocidas, Villena hace mención a su futura hija. El nueve de marzo, en otra misiva, le comentará a Asela que “Tu situación económica me preocupa ahora más que nunca, por el estado en que te hallas, que necesariamente significa más gastos”.
Pero Asela está sola o casi sola y sus pensamientos, sus nervios, su vida, todo… va de puntas. Él, torpe, trata de calmarle innecesarios  miedos: “Creo que no debes intranquilizarte por lo que tienes dentro; que indudablemente es un muchacho y no un fibroma”, escribe el 23 de marzo.
“Me entero por esta última de la radiografía que te has hecho, a mi ver bien inútil: no sé qué temor tienes de que pueda haber un tumor en el sitio de un muchacho. Además no debes dudar del diagnóstico escrito, que se refiere a la “sombra pequeña de un feto”, le dice, también torpe, el 31.
Las tormentas no dejan de aparecer, la enfermedad va y viene, el embarazo avanza, los médicos le dicen, a Rubén, que volver, el viaje, sería en su condición un suicidio. También habría de entrar a escondidas al país, no podría, oculto como el momento se lo impera, trabajar, por lo que pasaría a ser un estorbo, un enfermo, una carga, un inútil.
“Quisiera estar a tu lado, como en los días que hicimos fracasar la promesa de nuestro hijo. ¡Quién sabe! No sé cuál de los dos, tú o yo, es más desgraciado. Yo me siento tan vencido que sé que nunca volveré a ser lo que fui: una energía que aumentaba ante la dificultad”, musitaba Rubén hacia el 12 de mayo.
Rubén está en medio de la encrucijada de su vida:“Yo comprendo que mi deber es cuidarme, pero mi propia curación me hace abandonar deberes que siento por igual”, le escribirá el 26 a Asela, mientras que el último día del corriente, arremete con más dolor:
“Los médicos dicen que no debo trabajar; acaso todavía en Moscú me retendrán quién sabe cuánto tiempo; y yo tengo también el deber de ser de piedra pª todo lo que es mi vida personal. Debo mejorarme, debo procurar volver a ser útil a lo nuestro, y la alegría enorme de la lucha, o la sola esperanza de volver a ella, y la seguridad de la victoria al cabo, debe ser bastante para compensar lo que renunciamos. Al fin, nuestras vidas personales son bien mezquinas. Al vivirlas, cualquiera que sea nuestra conducta, recibiremos golpes que marcan y duelen pª siempre”.
El 25 de julio, Asela recibirá en radiograma: “SUFRO NO ESTAR CONTIGO FELICIDADES BESOS”. Rusela ha nacido el 21 pero Rubén no tiene cómo saberlo. Transcurre más de un mes sin carta de Asela, desespera él. Vuelven los fantasmas. El 30, escribe:
“No creas que me pongo romántico y pienso en ti solo como una buena madrecita: sacrificar exigencias biológicas del organismo a las exigencias de la lucha social (o a cualesquiera otras) no es dable hacerlo a muchos sin sufrir una verdadera deformación que al cabo redunda en perjuicio de sus mismas actividades. Hay que ser un hombre y un luchador, al mismo tiempo y debe vivirse la vida integralmente, sin mutilaciones morbosas. […] besos; pª ti y pª pedazo de nuestras vidas que acaso nunca me dirá papá. Tu Rubén”.
Transcurren más días… Rubén no confía en volver a pisar Cuba, en volver a dar un beso a Asela, en conocer a Rus… y aunque todo esto pasará, efímeramente, pero ocurrirá, cada carta sabe a la antepenúltima de su existencia:
“Sigo pues, sujeto a estas oscilaciones —etapas más o menos agudas de una enfermedad que en general no cede, sino avanza— separado de hecho de casi toda actividad, acercándome a la invalidez completa y al fin, largo y doloroso, mientras el mundo avanza, la R. se acerca; allá, en la isla minúscula y ardiente, las masas combaten […] y hasta, como símbolo de este dinamismo magnífico a tu mismo lado se agita, llora y reclama, la miniatura de una nueva persona, que a pesar de ser fruto de un doloroso amor, rechaza el dolor y aspira imperativamente al placer y la victoria. […]
“Una crisálida humana, concreción de esperanzas, ha surgido allá lejos. A tu lado hay ya una nueva vida: nuestro deber es templarla pª que a través de la verdad terrible alcance la rosa de felicidad que pª nosotros fue inasequible”, escribe el seis de agosto y el 12, tras comprobar que “Como de costumbre, después de una recaída, mi organismo ha reaccionado y me siento mejor”, cierra epístola con lacerante envío:
“[…] y para ti y la pequeña intrusa chillona el amor del ausente”.
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Los fragmentos aquí expuestos han sido extraídos del tomo III de la correspondencia de Rubén Martínez Villena, El útil anhelo.
(Tomado de Cubahora)

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¿Es bueno o malo el nacionalismo?

HAWÁI, Estados Unidos. – Me he decidido a tratar el nacionalismo en una breve columna periodística. El nacionalismo es complejo e incomprendido. Sin embargo, lo intentaré en las 680 palabras que tengo asignadas.
Comencemos por aclarar que nacionalismo y patriotismo no son sinónimos. A menudo se encuentran juntos, pero son diferentes. Igualmente, no debemos equiparar la nación ni el Estado con el gobierno. Ser patriota no implica que uno deba ofrecer un apoyo inquebrantable a todas las políticas del gobierno, como implica la frase “Mi país, acertado o equivocado”.
Esa frase se atribuye a Stephen Decatur Jr. (1779-1820), oficial naval y comodoro de Estados Unidos. Este joven, patriota y héroe de las Guerras de Berbería y de la de 1812 desempeñó un papel importante en el establecimiento de la identidad de los Estados Unidos. A propósito de la frase, el erudito inglés G. K. Chesterton señaló: “´Mi país, acertado o equivocado´” es algo que ningún patriota se atrevería a decir excepto en un caso desesperado”. Básicamente, Chesterton quiso decir que no debemos ser incondicionales a las políticas emprendidas por nuestra nación.
El patriotismo se define como el amor o devoción a la patria. Del mismo modo, el nacionalismo también refleja la lealtad y devoción a una nación pero, y esta es una diferencia fundamental, el nacionalismo también busca construir y mantener una única identidad nacional sobre características sociales compartidas: cultura, lengua, religión, política o historia. Esto hace que el nacionalismo sea excluyente y que prive de derechos a quienes no comparten esas características. La definición de nacionalismo incluye “exaltar una nación por encima de todas las demás…”. Sin control, el nacionalismo puede convertirse fácilmente en fascismo o nazismo, como ocurrió en Italia y Alemania. Así lo aclaró Charles de Gaulle: “El patriota ama a su patria, el nacionalista odia a todas las patrias que no son la suya”.
Los historiadores suelen situar los orígenes del nacionalismo moderno en la agitación política del siglo XVIII, asociada a las revoluciones americana y francesa. En el siglo XIX, el nacionalismo se convirtió en una de las fuerzas políticas y sociales más influyentes de la historia. Los historiadores han identificado varios tipos de nacionalismo, tres de los cuales presentaré aquí: el cívico, el étnico y el económico.
El nacionalismo cívico define la nación como formada por personas que tienen derechos políticos iguales y compartidos. El nacionalismo cívico sirvió de inspiración para el desarrollo de las democracias representativas en países multiétnicos como Estados Unidos.
En contraste, el étnico es una forma de nacionalismo donde la nación se define por su etnia. El tema central del nacionalismo étnico es que la nación se delimita por características como una raza común, una lengua común, una fe común o una historia común.
El nacionalismo económico es una ideología que favorece el intervencionismo estatal en la economía, con políticas que hacen hincapié en el control gubernamental de la economía. Mis lectores latinoamericanos están muy familiarizados con esta variante.
En mi tribu cubana, el nacionalismo comenzó con las Guerras de Independencia y estuvo presente de forma patente en los primeros días de la República. El Partido Revolucionario Cubano  —comúnmente llamado Partido Auténtico— tuvo sus orígenes en la revolución nacionalista de 1933 y tenía como lema “Cuba para los cubanos”.
Los auténticos sostenían que la economía debía ser gestionada por comisiones tripartitas formadas por dirigentes obreros, burócratas del gobierno y empresarios. En 1933, un gobierno provisional encabezado por el líder auténtico Ramón Grau San Martín habilitó una ley que exigía que no menos del cincuenta por ciento de todos los empleados de las empresas nacionales o extranjeras debían ser cubanos. La famosa Constitución cubana de 1940 también estuvo muy influenciada por las ideas nacionalistas de los auténticos.
El nacionalismo cubano se trasladó al exilio y a principios de la década de 1960 estuvo representado por un movimiento llamado Nacionalismo Realista, encabezado por Rafael Luis Serralta Nogues.
El nacionalismo puede significar cosas diferentes para cada persona, pero ser estadounidense siempre ha significado identificarse con un conjunto de ideas expresadas en la Declaración de Independencia, la Constitución y la Declaración de Derechos.
Nota: el último libro del Dr. Azel es “Libertad para novatos”
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“El anarquista elegante”, la biografía no vendida de Orestes Ferrara

LA HABANA, Cuba. — La Editorial Boloña, de la Oficina del Historiador de La Habana, lleva dos años  posponiendo la venta del libro El anarquista elegante, de Alessandro Senatore. Se trata de una biografía del italo-cubano Orestes Ferrara, quien fuera coronel mambí y un destacado político y periodista durante la República.
Originalmente, la presentación y comercialización de El anarquista elegante estuvo prevista para el 8 de febrero de 2020 en una de las presentaciones paralelas a la Feria del Libro que realiza la Oficina del Historiador para el lanzamiento de los títulos de Ediciones Boloña. Sin embargo, la venta no se efectuó porque, según se explicó entonces, los ejemplares —que fueron impresos en España— aún no habían llegado a Cuba debido a la crisis originada por la COVID-19.
Casi dos años después, aún no se sabe cuándo será puesto a la venta el libro. Me personé en varias ocasiones en las dos librerías especiales con que cuenta la Editorial Boloña y no obtuve respuesta.
La pasada semana, para informarme al respecto, acudí a la librería ubicada en la esquina de las calles Mercaderes y Obispo, en el municipio de Habana Vieja. Fui muy bien atendido por una competente empleada que me explicó que había allí varias cajas con ejemplares del libro, pero que este no se ha podido vender porque en la factura no aparece el precio. Me explicó que el libro originalmente debía haberse vendido en CUC, pero como no llegó a tiempo, luego de la Tarea Ordenamiento, hay que venderlo en el equivalente en pesos (CUP).
La empleada me dijo que volviese en unos días para consultar al departamento económico de la editorial e informarme qué averiguó. Cuando volví,  me dijo que no se sabe cuándo se venderá. Es raro, me comentó, porque los demás títulos que llegaron con retardo ya están a disposición del público.
Resulta increíble que un libro que se imprimió en el exterior y cuyo costo es en divisa se mantenga tanto tiempo guardado y no den curso a su mercadeo, con la consiguiente pérdida monetaria.
La razón que explicaría por qué no acaban de vender el libro es que no quieren dar destaque a la figura de Orestes Ferrara porque fue secretario de Estado durante el gobierno de Gerardo Machado.
A la caída del régimen de Machado, Ferrara tuvo que huir de Cuba, pero luego de su regreso, unos años después, fue senador y participó activamente en 1940 en los debates de la Asamblea Constituyente. Murió en 1972 en Roma.
En la gran mansión en que vivió Orestes Ferrara —ubicada en San Miguel esquina a Ronda, a un costado de la Universidad de La Habana— radica, desde hace más de 60 años, el Museo Napoleónico, que exhibe pertenencias del emperador francés que Ferrara coleccionaba.
Esperemos que durante la próxima Feria del Libro no vuelvan a posponer la venta del libro y los lectores  cubanos tengamos la oportunidad de adquirirlo y conocer más sobre Ferrara, una polémica figura que se destacó no solo como político de la República, sino también como oficial del Ejército Libertador durante  la Guerra de Independencia.
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Presidio Modelo podría incluirse en Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco (+ Fotos)

Pocas edificaciones carcelarias del tipo panóptico se conservan actualmente en el mundo. Foto: Ana Esther Zulueta/ACN.El conjunto monumental antiguo Presidio Modelo y su región histórica es uno de los proyectos de Isla Patrimonial, que anclado en un modelo de gestión integral, privilegia a la cultura como eje transversal del desarrollo integral en Isla de la Juventud, a fin de proteger la identidad local.
En la estrategia para la protección y desarrollo integral de este conjunto monumental –aprobada en junio último– se previó desencadenar un grupo de acciones con el objetivo de frenar el estado de deterioro técnico constructivo de las instalaciones que lo integran, dijo a la ACN vía Whatsapp Arsenio Sánchez Pantoja, su coordinador.
Agregó que participan en ese Plan Maestro de la Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, por la parte pinera la Empresa de Proyectos, la Dirección Municipal de Cultura, la Oficina de Sitios y Monumentos del Centro Municipal de Patrimonio Cultural y el Museo Presidio Modelo; así como la Empresa de Servicios Técnicos Industriales ZETI de Camagüey.
Precisamente, dos brigadas de ZETI desmontaron las tejas de fibrocemento originales que quedaban por el paso del tiempo y eventos meteorológicos en las circulares tres y cuatro, sustituyeron vigas de acero con sus fijadores y están a pie de obra todos los recursos para iniciar el techado, comentó Isabel Venero López, directora de la aludida instalación patrimonial.
Subrayó que las tejas recuperadas, después de un adecuado tratamiento, se reutilizarán para colocarlas en el comedor, la mayor de las cinco circulares, a fin de preservar una de estas edificaciones en su forma original, como parte del primer proceso de reparación capital de los 34 objetos de obras de la antigua penitenciaría.
El proceso de reparación capital se extenderá de 2022 al 2030, al estar esta obra incluida en el Programa de Desarrollo Integral, señaló.
Al considerar a Presidio Modelo como un componente dinamizador y transversal en el desarrollo local, en este propósito no se puede descuidar la sensibilización y comunicación a la población como un proceso paralelo, así como la conciliación y articulación con la Estrategia de Desarrollo Municipal, enfatizó Sánchez Pantoja, especialista de la Oficina del Historiador de la capital cubana.
Asimismo, aludió a la importancia de constituir un Grupo Ejecutivo encargado de planificar, organizar, implementar y controlar la Estrategia y otro Técnico Asesor para guiar estos procesos.
Ecosistema cultural
El proceso de reparación capital se extenderá de 2022 al 2030, al estar esta obra incluida en el Programa de Desarrollo Integral. Foto: Ana Esther Zulueta/ACN.
El presidio modelo, localizado en el reparto Juan Delio Chacón, a cuatro kilómetros de la ciudad de Nueva Gerona, es un conjunto monumental antiguo de gran riqueza y originalidad, cuya construcción se inició el primero de febrero de 1926, cuando el presidente Gerardo Machado firmó el acta de colocación de la primera piedra.
Para rescatar del deterioro la arquitectura, el medio ambiente y las expresiones culturales es necesario entender toda la zona de influencia en torno a la antigua penitenciaría como su región histórica desde el punto de vista holístico o sea como un ecosistema cultural, refirió el también ingeniero industrial.
En tal sentido, relacionó las casas donde residía el director del penal y la de locomotoras, donde terminaban los 3 800 metros de ferrocarril que se iniciaban en Playa Colombo (Playa Paraíso), por donde desembarcaban presos y materiales para la construcción de la cárcel.
Sierra de Caballos (de donde se extrajo todo el mármol para construir el penal), áreas agrícolas inscriptas en su patrimonio, la carretera Chacón – Nueva Gerona, las dos garitas del sistema de acueducto, el juzgado, el cementerio (donde hubo enterramientos de reclusos), en fin, todos los sitios que tuvieron relación directa con el presidio, enfatizó.
Recalcó que para estudiar y conocer qué presidio modelo hubo, qué antiguo presidio modelo existe hoy y qué antiguo presidio modelo desean tener, dividieron el conjunto monumental en ocho sistemas: físico espacial; infraestructura; logística; penitenciario (ejemplo: cómo llegaba un preso desde Santiago de Cuba a Isla de Pinos, cuántos pasos daban hasta llegar a la circular).
Sistema de protección (líneas de protección, cercas, dónde se ubicaban los guardias para proteger el presidio, cada qué tiempo era el relevo en el punto de vigía), en fin muchas preguntas para entender ese presidio que fue a fin de proyectarlo a futuro, dijo.
Apuntó que el conjunto monumental antiguo Presidio Modelo y su región histórica pueden devenir pieza clave en la concepción de turismo patrimonial, una motivación para conocer, vivenciar y comprender la herencia cultural y la actividad creativa de una comunidad, con los elementos distintivos que la caracterizan y que expresan la identidad local.
Por tanto, en el análisis territorial, debemos tener en cuenta el modo en que vemos a Presidio vinculado a la región occidental y central del país, al resto de El Caribe y América Latina, destacó.
Un poco de historia
La prisión es una réplica del Centro Correccional Stateville en el estado de Illinois, EE.UU. Foto: Ana Esther Zulueta/ACN.
Estamos trabajando en la valorización del presidio como patrimonio mundial, en ese particular a la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) le interesa la integridad (en la que no tenemos problemas) y la autenticidad por eso la intención de preservar una de las circulares con el techo original porque las otras cuatro lo tendrán de aluminio, explicó Sánchez Pantoja.
Agregó que todas estas acciones constructivas que se acometen en este Monumento Nacional (1978) son para preservar hasta la última piedra del antiguo penal, compuesto por varios edificios que albergaban hasta cinco mil presos, un comedor con capacidad para tres mil hombres y un hospital con dos pabellones.
La prisión es una réplica del Centro Correccional Stateville en el estado de Illinois, EE.UU., donde cinco de sus edificios tienen un diseño panóptico, cuatro de estos circulares, de seis pisos de celdas cada uno, modelo de dispositivo disciplinario apoyado en un registro constante y centralizado.
Cada circular tiene 30 metros (m) de altura, 53 m de diámetro y 455 celdas (dos presos por celda, para una capacidad de 930 cada una), se asciende por dos escaleras de mármol; las estructuras de los techos de acero no tienen soporte central. En cada una de estas edificaciones hay una torre de vigilancia en el centro a la que se accede por un túnel de 30 m de largo.
El propósito de su construcción era para recluir presos comunes desde seis meses hasta largos años de condena (solo para hombres). Aquí se fusionaron las 24 cárceles existentes en Cuba con apariencias de modernidad.
En ese Reclusorio Nacional para Hombres cumplieron condenas los revolucionarios Pablo de la Torriente Brau (1930), Raúl Roa García (1931 y 1933), Fidel Castro Ruz, Raúl Castro Ruz y los demás sobrevivientes de los asaltos a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes (1953).
Pocas edificaciones carcelarias del tipo panóptico se conservan actualmente en el mundo, afirmó Sánchez Pantoja.
Acotó que esta mirada holística e integradora hacia el Conjunto Monumental y su Región Histórica, permitirá demostrar a expertos cubanos y foráneos los valores y excepcionalidad nacional e internacional de la propuesta para optar por la inscripción de este sitio en la Lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.
(Tomado de la ACN)
Vea además:
Comienza reparación capital del Presidio Modelo en la Isla de la Juventud

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Un siglo atrás: 1922, Pablo, La Habana y algo más del mundo

Pablo de la Torriente Brau. Foto: Archivo/Cubadebate.Ha comenzado el año 2022 y puede resultar de interés echar un vistazo a cómo era La Habana y qué acontecía en la vida de Pablo de la Torriente Brau un siglo atrás.
El de 1922 no es un año acerca del cual se posean muchos detalles de la vida de Pablo. Se conoce no obstante que trabaja en la Comisión de Adeudos del Ministerio de Hacienda, pero recibe un salario muy elevado para su escaso trabajo y eso lo indigna. Renuncia. Se presenta entonces a la convocatoria de la Escuela Naval, donde no se le acepta. De las razones para que ello suceda dan cuenta las palabras de las hermanas de Pablo.
Tiene 19 años y se presenta a examen para una convocatoria destinada a formar cadetes de la Marina. Se incluye un examen de ortografía.
-¿Qué diferencia hay entre senador con ese y cenador con ce?
Pablo lo piensa bien. Tiene en sus manos la aprobación o no de su solicitud, aun así responde:
-Senador con ese en Cuba es sinónimo de botellero.
Por supuesto que fue eliminado… aunque Pablo nunca hubiera dado un obediente militar de carrera.
Gobierna el presidente Alfredo Zayas y ya no resulta extraño, o al menos tan extraño, escuchar el motor de un avión en el cielo, sobre todo porque volaban a baja altura y hacían bastante ruido. El automóvil se ha impuesto sobre el caballo, es más chic, cómodo y rápido. La Habana crece, crece y se ilumina. De los hoteles de entonces posiblemente los únicos que sobrevivan hoy día sean el Inglaterra, el Sevilla y el Plaza; ya existen el teatro Payret, el Martí (otrora Albisu) y lógicamente el Nacional, antiguo Tacón; el tranvía recorre la urbe, es económico y seguro. Pablo es andariego, si no va en tranvía se mueve a pie, y camina bastante.
Para los juegos de pelota existe el Almendares Park, donde hoy se alza la Estación Terminal de Ómnibus, y la Biblioteca Nacional existe pero es un almacén de libros que no vive sus mejores momentos, radica en la antigua Maestranza de la Artillería y su director es don Francisco de Paula Coronado. En 1920 el célebre tenor italiano Enrico Caruso ha dado una serie de conciertos en el Teatro Nacional, Babe Ruth ha jugado en La Habana algunos partidos de exhibición ante el club Almendares y Anna Pavlova ha estado recientemente, en 1918. En julio de 1922 visitará por vez primera la capital la poetisa chilena Lucila Godoy Alcayaga, mucho más conocida si decimos Gabiela Mistral. Ese año fallecen, hace ahora un siglo, la poetisa Luisa Pérez de Zambrana, el popular periodista Víctor Muñoz y el historiador Emilio Bacardí.
Si de algo bueno se trata, pues en octubre se inaugura oficialmente la radio en Cuba. Si de algo malo se trata, el líder Benito Mussoslini encabeza su marcha sobre Roma y entroniza el fascismo. Y si de algo histórico y curioso se trata, en Egipto el arqueólogo Howard Carter descubre la momia del faraón Tutankamón.
Pablo ya ha crecido todo cuanto va a crecer, es alto y está fuerte. Practica deportes pero eso no quiere decir que no guste de los conciertos y esté al tanto de la vida cultural y musical en la Isla. Nace la revista Alma Máter, en diciembre de 1922 se funda la Federación Estudiantil Universitaria y un joven llamado Julio Antonio Mella ya da que hablar. Jorge Mañach y Juan Marinello, dos cumbres, uno y otro brillantes como estudiantes, ya arrojan fulgores en el contexto de la literatura, aunque aún no han producido sus obras permanentes que los insertan en la cultura.
Tal es, grosso modo, como andan las cosas por 1922, casi nada, ¡un siglo atrás!
Vea además:
Pablo, el periodista que contó cosas extraordinarias

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Trozos de amor del ausente

Imaginémoslos, a él y a ella, con medio mundo de distancia. El exilio, la tuberculosis, la Revolución con mayúsculas aun desde su engendro. Corre 1931. Asela logra entrar a Rusia. Lo cuida. Varias cartas suyas ha recibido en los últimos años donde la muerte, su incorregible sombra, se anuncia casi a llantos desde las letras. Moscú es muy frío.

Para finales de año, ella retorna a Cuba y él… allá queda. Cuatro meses pasan, es febrero del 32, Asela descubre su embarazo y algunos “camaradas” del Partido ponen en duda su honra, su fidelidad. Qué asco la distancia y…

“¡Qué asco [le escribe Rubén] y qué desencanto producen esos rencores personales, esos miserables enredos, esas acusaciones sucias de que me hablas! ¡Y estar yo tan lejos de ti! […] Debes poner solo en claro la acusación rufianesca […] y decir que en cuanto a tu vida —en tanto no atente contra los intereses del Partido— es absolutamente libre y como comunista aclarar —y tu marido te lo reconoce— el derecho de acostarte con quien se te antoje. Nuestra moral no es la moral de esos canallas que resultan una especie de putas de la peor especie y beatas con remilgos hipócritas. No quiero demorar más esta. Por eso termino. Sé fuerte. Cuídate y vive para nuestro hijo”.

Es el 27 del segundo mes y, por vez primera, en sus epístolas conocidas, Villena hace mención a su futura hija. El nueve de marzo, en otra misiva, le comentará a Asela que “Tu situación económica me preocupa ahora más que nunca, por el estado en que te hallas, que necesariamente significa más gastos”.

Pero Asela está sola o casi sola y sus pensamientos, sus nervios, su vida, todo… va de puntas. Él, torpe, trata de calmarle innecesarios  miedos: “Creo que no debes intranquilizarte por lo que tienes dentro; que indudablemente es un muchacho y no un fibroma”, escribe el 23 de marzo.

“Me entero por esta última de la radiografía que te has hecho, a mi ver bien inútil: no sé qué temor tienes de que pueda haber un tumor en el sitio de un muchacho. Además no debes dudar del diagnóstico escrito, que se refiere a la “sombra pequeña de un feto”, le dice, también torpe, el 31.

Las tormentas no dejan de aparecer, la enfermedad va y viene, el embarazo avanza, los médicos le dicen, a Rubén, que volver, el viaje, sería en su condición un suicidio. También habría de entrar a escondidas al país, no podría, oculto como el momento se lo impera, trabajar, por lo que pasaría a ser un estorbo, un enfermo, una carga, un inútil.

“Quisiera estar a tu lado, como en los días que hicimos fracasar la promesa de nuestro hijo. ¡Quién sabe! No sé cuál de los dos, tú o yo, es más desgraciado. Yo me siento tan vencido que sé que nunca volveré a ser lo que fui: una energía que aumentaba ante la dificultad”, musitaba Rubén hacia el 12 de mayo.

Rubén está en medio de la encrucijada de su vida: “Yo comprendo que mi deber es cuidarme, pero mi propia curación me hace abandonar deberes que siento por igual”, le escribirá el 26 a Asela, mientras que el último día del corriente, arremete con más dolor:

“Los médicos dicen que no debo trabajar; acaso todavía en Moscú me retendrán quién sabe cuánto tiempo; y yo tengo también el deber de ser de piedra pª todo lo que es mi vida personal. Debo mejorarme, debo procurar volver a ser útil a lo nuestro, y la alegría enorme de la lucha, o la sola esperanza de volver a ella, y la seguridad de la victoria al cabo, debe ser bastante para compensar lo que renunciamos. Al fin, nuestras vidas personales son bien mezquinas. Al vivirlas, cualquiera que sea nuestra conducta, recibiremos golpes que marcan y duelen pª siempre”.

El 25 de julio, Asela recibirá en radiograma: “SUFRO NO ESTAR CONTIGO FELICIDADES BESOS”. Rusela ha nacido el 21 pero Rubén no tiene cómo saberlo. Transcurre más de un mes sin carta de Asela, desespera él. Vuelven los fantasmas. El 30, escribe:

“No creas que me pongo romántico y pienso en ti solo como una buena madrecita: sacrificar exigencias biológicas del organismo a las exigencias de la lucha social (o a cualesquiera otras) no es dable hacerlo a muchos sin sufrir una verdadera deformación que al cabo redunda en perjuicio de sus mismas actividades. Hay que ser un hombre y un luchador, al mismo tiempo y debe vivirse la vida integralmente, sin mutilaciones morbosas. […] besos; pª ti y pª pedazo de nuestras vidas que acaso nunca me dirá papá. Tu Rubén”.

Transcurren más días… Rubén no confía en volver a pisar Cuba, en volver a dar un beso a Asela, en conocer a Rus… y aunque todo esto pasará, efímeramente, pero ocurrirá, cada carta sabe a la antepenúltima de su existencia:

“Sigo pues, sujeto a estas oscilaciones —etapas más o menos agudas de una enfermedad que en general no cede, sino avanza— separado de hecho de casi toda actividad, acercándome a la invalidez completa y al fin, largo y doloroso, mientras el mundo avanza, la R. se acerca; allá, en la isla minúscula y ardiente, las masas combaten […] y hasta, como símbolo de este dinamismo magnífico a tu mismo lado se agita, llora y reclama, la miniatura de una nueva persona, que a pesar de ser fruto de un doloroso amor, rechaza el dolor y aspira imperativamente al placer y la victoria. […]

“Una crisálida humana, concreción de esperanzas, ha surgido allá lejos. A tu lado hay ya una nueva vida: nuestro deber es templarla pª que a través de la verdad terrible alcance la rosa de felicidad que pª nosotros fue inasequible”, escribe el seis de agosto y el 12, tras comprobar que “Como de costumbre, después de una recaída, mi organismo ha reaccionado y me siento mejor”, cierra epístola con lacerante envío:

“[…] y para ti y la pequeña intrusa chillona el amor del ausente”.

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Los fragmentos aquí expuestos han sido extraídos del tomo III de la correspondencia de Rubén Martínez Villena, El útil anhelo.

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Archivo CD: Querido Rubén

De las tertulias literarias del café Martí pasaron a ocupar espacios en la prensa y establecieron vínculos culturales, políticos y solidarios con sus colegas de América Latina.El poeta Rubén Martínez Villena asumió el liderazgo de este proceso.La publicación de un epistolario parecería un acto violatorio de la intimidad de quien, fallecido ya, no está en condiciones de defender su pequeño espacio personal. Es probable que para aquellos que vivieron con el propósito de ser útiles, esta consideración ética carece de sentido. De ese modo, sigue conversando con nosotros desde su humanidad más entrañable, la que todos compartimos en el amor, la enfermedad, la muerte que avanza sobre nosotros, la participación política y, como lo supieron Cervantes y Martí, la mezquindad humana.
La casualidad puso en mis manos los tres tomos del epistolario de Rubén Martínez Villena, el hombre que fue voz y mirada. El tiempo trascurrido, la vida errante y las precauciones impuestas por la clandestinidad han dejado cráteres en una documentación valiosísima para conocer al hombre y su tiempo. Las cartas más numerosas son las enviadas a Asela, su compañera en la vida y en las luchas de entonces. Algunas están dirigidas a amigos y unas pocas a responsables partidistas.
Siempre me ha fascinado la figura deslumbrante de Villena. Muchos evocan sus ojos. Así lo hace Carpentier en El recurso del método cuando el Estudiante se enfrenta al Primer Magistrado. Amenazado, este último derrama una retórica incontenible, espoleado ante la mirada silenciosa de su antagonista. Poco a poco ante la fuerza del alma, el dictador se derrumba. En la polémica provocada por un artículo con ribetes despectivos publicados por Jorge Mañach, Rubén dice que romperá sus versos. No es del todo cierto. Escribirá algunos cuando la necesidad interna lo apremie. Hará mucho más. Como proclamaron sus coetáneos surrealistas, su vida toda se convertiría en un acto poético.
En su correspondencia aparecen poderosísimas imágenes. Lo han enviado a aliviar su tuberculosis a un sanatorio en el Cáucaso. Está solo, aislado por no saber ruso, torturado por no tener noticias de cuanto sucede en Cuba y en el mundo. Por la desidia de algunos burócratas que agrava los obstáculos impuestos por la clandestinidad y la censura machadista, las cartas no encuentran camino seguro y llegan de manera irregular. La impotencia lo devora. Mejora pero no sana. El pulmón derecho está destrozado y las cavernas comienzan a aparecer en el izquierdo. Se refugia en el paisaje. Cae la nieve. Todo se cubre de un manto de cal. Es una hermosa vestidura para algunos árboles resistentes. Otros, subtropicales, se doblan y encogen bajo el manto pesado.
Son tan frágiles como él, escribe a Asela. En su correspondencia alude a amigos no identificados. No quiero pasar por alto su simpática alusión a Charito Guillaume, nombrada por él como la heroína de la Comuna de París, Louise Michel. Después de triunfo de la Revolución, involucrada en los trabajos de la FMC, Charito no se cansaba de evocar las luchas obreras de antaño y, en particular, las del Sindicato de la Aguja, en defensa del «derecho a la silla» para las dependientas del comercio. Por lo demás, leal a sus amigos, Rubén no olvida a los contertulios de antaño, los poetas Andrés Núñez Olano y el narrador Enrique Serpa. Mucho menos lo hizo con José Manuel Acosta, pionero de la fotografía cubana, y su esposa Esperanza Sánchez, quienes le brindaron decisivo apoyo en su temporada en Nueva York, antesala del viaje a la URSS.
La capacidad aglutinadora y el liderazgo natural de Rubén se volcaron hacia el empeño por construir el país soñado. Perteneció a la generación de la primera vanguardia, caracterizada por colocar al intelectual en lugar visible y eficaz en la sociedad cubana, reacción radical ante el repliegue de sus predecesores, decepcionados por la frustrante intervención norteamericana en la Isla.
Rubén empezó por aglutinar a los soñadores en las tertulias del café Martí, antecedentes del grupo minorista. Entró en la lucha cívica con la Protesta de los Trece. Se vinculó con el Movimiento de Veteranos y Patriotas. Emprendió con José Antonio Fernández de Castro la ingenua aventura floridana con el propósito de hacerse piloto y promover un alzamiento contra los desafueros de Alfredo Zayas. Fue abogado de Mella y encaró con audacia suicida al dictador Machado. Entonces, se entregó a la causa del proletariado.
Padeció el reproche mezquino por parte de algunos camaradas. Clandestino, con pasaporte falso, regresó a Cuba con la sombra de la muerte acechante. Pensador lúcido, sabía que la transformación de la sociedad era el camino para el verdadero crecimiento ético del ser humano y que esa batalla la librarían, inevitablemente, hombres y mujeres imperfectos, lastrados, por el egoísmo y el afán de lucro inspirados por el capitalismo. Comprendió también que la condición neocolonial de nuestros países propiciaba diseñar un programa revolucionario propio. Añoraba retomar el contacto directo con las masas desde el corazón de los sindicatos obreros. Gravemente enfermo, no pudo hacerlo. Apenas alcanzó a ver a su hija. Simbólicamente, su última aparición pública se produjo con motivo del regreso de las cenizas de Mella. Devorado por la tisis, ya su voz no se escuchaba. A veces, el gesto importa más que la palabra.
En octubre conmemoramos el gesto emancipador de La Demajagua y la jornada de la cultura cubana. Antes de los festejos, se impone el recogimiento y la evocación de un largo proceso. La historia de nuestra cultura demuestra que hay que soñar en grande para construir la nación. Así fue con Varela y Heredia. Siguió ocurriendo con las generaciones sucesivas. Durante la república maltrecha, Rubén juntó en un mismo haz, visión profética, realismo, poesía y amor, pilares de resistencia y siembra de futuro.

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Sanjuanes habaneros

Penetraciones del mar en el litoral habanero. Imagen ilustrativa: Abel Padrón Padilla/Cubadebate/ArchivoDurante la primera intervención militar norteamericana (1899-1902) se construyó el muro del Malecón hasta la calle Gervasio. En el primer gobierno del general Menocal (1913-1917) la obra llegó hasta más allá de la Casa de Beneficencia, en San Lázaro y Belascoaín. Se le robó entonces un pedazo al mar al rellenarse lo que fue la caleta de San Lázaro, aledaña al torreón y donde se bañaban los caballos de los establos habaneros. Se erigiría allí el monumento a Maceo y se construiría el parque. Más tarde, bajo la dictadura de Machado, el Malecón llegó hasta la calle G, en El Vedado, impulsado por Carlos Manuel de Céspedes, su dinámico ministro de Obras Públicas, a quien tanto debe La Habana desde el punto de vista urbanístico. En los años 50, el Malecón llegó ya a su límite natural de la desembocadura del rio Almendares.
Antes de que el Malecón existiera, las casas que se edificaban en la acera de los pares de la Calzada de San Lázaro se levantaban sobre pilares y contaban con una especie de sótano abierto solo por el fondo que devolvía las olas. Hasta la calle Gervasio los arrecifes servían de contén natural.  Desde allí hasta El Vedado el mar penetraba en los sótanos, y llegaba hasta San Lázaro en los espacios no fabricados. Numerosos pescadores levantaban sus casuchas sobre los arrecifes y no era raro que, por la tardes, las superficies planas del lugar  sirvieran de escenario a apasionantes juegos de pelota, que debutaba como deporte nacional.
Las fiestas de San Juan, en la víspera de cada 24 de junio, fueron, durante la época colonial y hasta los comienzos del siglo XX, una costumbre de la que los habaneros disfrutaban a plenitud.
Desde la tarde del día 23 un público numeroso, proveniente de todos los barrios de la ciudad, empezaban a darse cita en la Calzada de San Lázaro y en los mismos arrecifes del litoral habanero.
A partir de las cinco de la tarde una doble fila de coches de alquiler y particulares circulaban en viajes de ida y vuelta por la calzada mencionada, desde el Paseo del Prado, donde existía un café llamado El Tiburón, hasta la batería de la Reina, fortaleza emplazada en lo que hoy e el parque Maceo, frente al hospital Ameijeiras. En ventorrillos y casetas de madera, adornados con farolitos japoneses de variados colores, se vendían refrescos, frutas del país, comidas y golosinas, y en todas las casas de la calzada, desde la calle Cárcel hasta Belascoaín, se bailaban hasta bien entrada la madrugada. Los que no conseguían colarse en algunas de las fiestas que se organizaban en la casas particulares, lo hacían en las explanada de los arrecifes y en los alrededores de las “playas” o baños establecidos en la zona, pues entonces eran famosos y muy frecuentados por los habaneros, los de San Rafael de Romaguera, frente a la calle Crespo, el De los soldados, en Blanco, y los de La Madama, muy pequeños y sucios, frente a Gervasio. Sobresalía, entre ellos, los baños de los Campos Elíseos, a la altura de la calle Cárcel.
Alcanzaba el San Juan su clímax a las doce de la noche del 23. Durante toda la tarde, en las bajadas hacia los arrecifes, grupos de personas habían estado levantando, con maderas viejas, pequeñas casas, castillos diminutos, embarcaciones insignificantes, siempre con un muñeco dentro que llevaba, adheridas al vientre, numerosas bombitas que explotaban cuando a las doce se daba la orden de encender la fogata que destruía todo aquello. La alegría entonces se hacía indescriptible.
Las candeladas más famosas eran las de las esquinas de Galiano, Industria, Crespo y Cárcel. Pero no se limitaban a los arrecifes de San Lázaro, sino que, para júbilo de los más jóvenes, se repetían en muchos barrios de la ciudad.
Esos bailes callejeros se extendían hasta la salida del sol. Gran parte de los bailadores se dirigía entonces a las pocetas para tomar un baño completo o mojarse al menos los pies pues es tradición que el baño de mar en el día de San Juan, cuando se inicia la temporada de playa, tiene virtudes diferentes a los del resto del año.

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¡Beisbol de pueblo desde el 14 de enero de 1962!

El Estadio Latinoamericano se veía abarrotado de punta a punta, con 25 251 aficionados intrigados por ver a unos peloteros virtualmente desconocidos…y Fidel al bate. Foto: Archivo INDEREl rumbo de la Revolución cubana alertó tempranamente al Gobierno de Estados Unidos sobre su plena vocación social, con el ser humano al centro de todo, y también de su creciente arraigo popular.
Decididos a quebrar el proceso liderado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, los inquilinos de Washington emprenderían acciones de todo tipo, incluidas aquellas que trataron de afectar al deporte y en particular al béisbol.
El objetivo era despojar a la Isla de sus peloteros y torneos, dañar el espectáculo y romper los históricos vínculos con el béisbol organizado en Estados Unidos.
Ya sabemos que una de las primeras medidas del Departamento de Estados fue privar al país caribeño de la franquicia Cuban Sugar King, sancionada en 1960 durante la convención anual de propietarios. El elenco había ganado la llamada Pequeña Serie Mundial ante el campeón de la Asociación Americana, el Minneapolis.
En 1961 correspondía a Cuba la sede de la XIII Serie del Caribe. Cienfuegos se había impuesto un año antes en Panamá, así que el representativo del país saldría a defender la corona. Sin embargo, intimidado por las autoridades estadounidenses, el comisionado de las Grandes Ligas, Ford Fricks, decidió otorgar la competencia a Caracas y excluir al campeón cubano.
“En este convulso escenario, la Revolución tomó la determinación de hacer masivas y democráticas las prácticas atléticas en el país, en función de convertir al deporte en una esfera priorizada del desarrollo social del pueblo”, apunta el Dr. C. Félix Julio Alfonso López en su artículo “Historia y revolución en los diamantes” (2008).
A inicios de 1962 se erradicarían las competencias profesionales en el país y surgirían, como máxima expresión de esa decisión, las series nacionales de béisbol, paso cumbre de un proceso ágilmente explicado por Carlos E. Reig Romero en el material que aparece en la página 4 de este número.
“Desde entonces, los campeonatos nacionales y sus diferentes estructuras y equipos han coloreado el panorama beisbolero de la Isla, dando inmensas alegrías a su noble y conocedora afición, desarrollando talentos desde las categorías inferiores hasta las de mayores, y sobre todo han mostrado béisbol de calidad desde los más apartados rincones del país hasta los torneos oficiales de mayor nivel…”, afirma Alfonso López.
Aquel 14 de enero
“Ni siquiera llevaba el nombre por el cual la conocemos hoy, Serie Nacional. La prensa de la época la denominaba Torneo Nacional de Béisbol Aficionado o simplemente Torneo del Inder. Participaron cuatro equipos salidos de las eliminatorias regionales en las seis provincias con las cuales contaba el país”, escribió hace una década el periodista Sigfredo Barros, recientemente fallecido.
“El estadio Latinoamericano se veía abarrotado de punta a punta, con 25 251 aficionados intrigados por ver a unos peloteros virtualmente desconocidos, aunque deseosos de brindar un buen espectáculo”, narró Sigfredo rescatando apuntes del diario Revolución.
“Fue un día histórico. Con el Comandante en Jefe presente. Y un dato curioso, luego de dejarse escuchar las notas del himno nacional y el de La Internacional, los cuatro mentores avanzaron hacia Fidel: Tony Castaño (Azucareros) con un bate, Fermín Guerra (Occidentales) con una mascota, Pedro Natilla Jiménez (Orientales) con una pelota, y José María Fernández (Habana) con un guante, para que el jefe de la Revolución escogiera la forma de iniciar el torneo”, relató.
Fidel escogió batear y luego de dos lanzamientos le conectó un roletazo entre primera y segunda al derecho de Azucareros, Jorge Santín, para dejar inaugurada la primera de nuestras series nacionales.
Minutos después, el colega Eddy Martin lo entrevistó y Fidel, visiblemente entusiasmado, afirmó que “la pelota también ha pasado a manos del pueblo. En primer lugar son gente de pueblo, muchos muchachos humildes que han tenido la oportunidad de jugar a la pelota (…) La pelota se ha hecho más nacional, algo muy importante de este nuevo sistema deportivo es que por primera vez los pueblos del interior –Santiago, Pinar del Río, Santa Clara, Camagüey, Matanzas y muchos más– han tenido la oportunidad de ver competencias de alto nivel de pelota, antes solo veían juegos de exhibición”.
Más adelante, profetizó: “Nosotros vamos a tener grandes peloteros y les vamos a ganar a los americanos en la pelota”.
Y así fue, ya sabemos…
(Tomado de JIT)

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Emilia de Córdova Rubio: Más allá del silencio

Sus actividades llenas de innegable humanismo, valentía, desprendimiento y coraje, ocupan un lugar en el proceso revolucionario cubano desde 1868 hasta las primeras décadas de la República Neocolonial.En un sugerente artículo de Julio Villoldo, titulado “Las estatuas y los monumentos en los parques”, el escultor cubano retomaba una idea del intelectual español Manuel Bueno: “La estatua sustituye al muerto en vida, y de ese modo, el gran capitán, el poeta, el músico o el estadista, que emigran de la tierra, continúan siendo, aunque en el silencio y en la inmovilidad, seres familiares con quienes tropezamos todos los días”[1] Diez años antes de publicado este texto, se develaba en una céntrica plaza de La Víbora la estatua sedente de una mujer. Era todo un suceso en época de expansivo auge de los proyectos pro-monumentos dedicados a personalidades masculinas. La obra, del artista de la plástica italiano Ettore Salvatore, representaba a la patriota habanera Emilia de Córdova Rubio, y decidió ubicarse frente a su casa natal.
¿Quién fue esa mujer representada en aquel monumento casi centenario? Periodistas e investigadores han aportado referencias valiosas acerca de su vida y abnegada obra. En 1945, Frank Guiral, colaborador de la revista Carteles, publicó un sentido artículo donde ejemplificaba la valía del quehacer de Emilia, y luego historiadores locales, museólogos, periodistas, pedagogos y estudiantes se han interesado por despertar del silencio a la legendaria patriota.
A instancias de María Collado Romero, se nombró al parque frente a su casa en la Víbora, hoy Parque de Córdoba,con su nombre y se erige un monumento en su Honor.
Al cumplirse hoy 102 años de su partida física, no debemos dejar pasar por alto el significado de esta valiosa mujer en los destinos de Cuba a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. Nacida en la finca San José, en el término municipal de San Nicolás en 1853, perteneció a esa generación de cubanos, marcada por la crisis del modelo colonial y la irrupción del ciclo independentista decimonónico en la postrimería de la sexta década de la centuria.
Ciertamente, los escasos acercamientos historiográficos motivan que algunas de las relaciones de hechos o actividades de la patriota cubana apenas se mencionen sin un debido respaldo documental. Por ejemplo, su activa correspondencia con el mambisado durante la Guerra de los Diez Años, gesta en la que participó su padre, y que motivó su deportación junto con su familia, hacia Isla de Pinos. No obstante, este activismo revolucionario familiar debe tenerse en cuenta a la hora de entender las bases formativas del pensamiento de Córdova; raigalmente humanista. Sus tempranas proyecciones antiesclavistas, que la condujeron, todavía adolescente, a interceder a favor de los negros esclavos que sufrían los castigos y rigores de la plantación, son el reflejo de los valores y principios éticos, sostenes de su quehacer político.
En su itinerario patriótico consta su participación en la organización del levantamiento armado del 24 de febrero en Ibarra, en la provincia de Matanzas, aunque no suela aparecer su nombre en las historias relacionadas con este trascendental acontecimiento, cuyo fatal desenlace es conocido. De cualquier modo, fue apenas el inicio de un activismo independentista que incluyó el aseguramiento de alimentos y municiones a los soldados en campaña. El Generalísimo Máximo Gómez valoró de manera muy positiva su gestión logística, en modo alguno sencilla, pues debió operar mayormente en el muy complejo territorio habanero.
Incluso, se las ingenió para entrar a las mazmorras en las que se encontraban compañeros presos para auxiliarlos con ropas y víveres, “atravesando para ello sola, totalmente sola, en un pequeño guadaño para dirigirse a la fortaleza”. Según información de Guiral, era tanta la intrepidez de Doña Emilia que intercedió cerca del capitán general Valeriano Weyler para que le fuera conmutada la pena de muerte a un soldado cubano capturado tras sufrir varias heridas, gestión que fructificó al suspenderse la pena máxima y ser remitido el reo al presidio de Chafarinas.
Pero como “tanto va el cántaro a la fuente que al final se rompe”, el activismo y la osadía de Emilia comenzaban a resultar demasiado incómodos para las autoridades españolas, al punto de que estas terminaron por decretar su expulsión de Cuba.
En las comunidades cubanas de Cayo Hueso continuaría su labor junto a otras importantes cubanas allí reunidas en clubes patrióticos. Su alojamiento sirvió de refugio a muchos de los cubanos refugiados, al tiempo que activó la fundación de organizaciones y con sumo ingenio movilizó la recogida de fondos para la guerra: “Aún se recuerdan aquellos juegos de baseball organizados por ella, que tuvieron efecto en Key West, y en los que compitieron los bandos Azul, Rojo y Carmelita que dejaron jugosas utilidades que engrosaron los fondos de la Junta Revolucionaria de Nueva York”.
Identificada desde muy joven con las causas humanitarias decidió enrolarse como voluntaria en la Cruz Roja Americana a cargo de su fundadora Clara Barton, para luego trasladarse a Cuba tras la intervención estadounidense en la guerra hispano-cubana en 1898.
Su fecunda vida de ilustre patriota, se evidencia en los múltiples acontecimientos que protagonizó a lo largo de su existencia.
Tras la firma del armisticio y el posterior Tratado de París, en virtud del cual Cuba pasó a ser ocupada militarmente por Estados Unidos, la patriota se dedicó a la protección de los veteranos y emigrados sin amparos. Fue en este convulso escenario donde la benefactora proyectó otra de las iniciativas más importantes en su historial revolucionario, al reclamar y obtener del gobernador militar John Brooke que se admitiera a la mujer cubana como empleada en las oficinas públicas. Mientras tanto, mantuvo su cargo de mecanógrafa en la entonces secretaría de Obras Públicas hasta su muerte el 13 de enero de 1920. Pero hizo más. Fue su voluntad que los familiares repartieran los dos últimos meses de haberes que les correspondían tras su fallecimiento, entre el Consejo Nacional de Veteranos y la Asociación Nacional de Emigrados Revolucionarios.
“¿Sus restos mortales dónde reposan? He aquí una interrogación dolorosa, pues la respuesta es patéticamente triste […] su humilde sepulcro es solamente una cruz de madera, semidestruída, sobre un montón de tierra cubierta por la yerba… y el olvido” –así se refería Guiral al concluir su trabajo. Más de siete décadas después, la estudiante de periodismo María Karla González, luego de una exhaustiva indagación sobre la vida de Emilia, llegaba a la tumba de la benefactora: “Sus restos yacen en la Necrópolis de Colón, donde ninguna identificación marca el lugar de descanso de la defensora de las demandas sociales y políticas de la mujer cubana.[2] En efecto, todavía quedan deudas que saldar con esta valerosa mujer, símbolo de entrega a las causas más nobles.
[1] Julio Villoldo: Las estatuas y los monumentos en los parques, Molina y Compañía, La Habana, 1938, p. 10.Guillermo Tell

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Cuando Emilia “entró” a la historia

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La cárcel de Guantánamo sigue abierta 20 años después

Cárcel norteamericana en la Base Naval de Guantánamo. Foto: Diario República.“Defenderemos los derechos de aquellos que llevamos ante la justicia. Y cerraremos el centro de detención de la Bahía de Guantánamo (…) Estados Unidos no torturará. Protegeremos los derechos de aquellos a quienes debemos rendir cuentas”. Palabra de Joe Biden.
“La ley sigue prohibiendo el uso de fondos para transferir a los detenidos de la Bahía de Guantánamo a la custodia o el control efectivo de ciertos países extranjeros (…) y también prohíbe el uso de fondos para transferir a los detenidos de la Bahía de Guantánamo a los Estados Unidos”. Palabra de Joe Biden.
Entre las declaraciones del primer párrafo y las del segundo pasaron casi 13 años. Las primeras las pronunció Biden cuando era vicepresidente de Barack Obama al comienzo de su primer mandato, durante la 45ª Conferencia de Seguridad de Múnich de 2009 ante gobernantes y representantes de 70 países.
Las otras declaraciones son también de Joe Biden, pero del Biden presidente, y las pronunció el pasado 27 de diciembre. Biden pareciera seguir hasta ahora paso a paso el camino transitado por Obama.
Obama aseguró durante la campaña electoral de 2008 que el cierre de Guantánamo sería una de sus primeras medidas al llegar al poder. Lo repitió poco después de haber asumido la presidencia -el 20 de enero de 2009- pero no lo hizo y en 2015, en el penúltimo año de su segundo mandato, llegó su arrepentimiento por no haber cerrado ese campo de concentración del siglo XXI ni bien llegar a la Casa Blanca:
“No lo hice porque en ese momento teníamos un acuerdo bipartidista de que debía cerrarse. Pensé que teníamos consenso y que lo haríamos sosegadamente. Sin embargo, la política se volvió dura y la gente comenzó a asustarse por la retórica sobre Guantánamo. Lo más factible fue dejarlo abierto”.
Aún así, consciente de que la historia recordaría su incumplimiento, en febrero de 2016 volvió a repetir que aún pretendía cerrar Guantánamo: “No quiero trasladar el problema al siguiente presidente, sea quien sea. Si no resolvemos esto ahora, ¿cuándo? ¿Vamos a prolongar esto otros 15, 20, 30 años?”
El 19 de enero de 2017, solo un día antes de abandonar la Casa Blanca, el presidente saliente envió una carta al Congreso criticando que se siguiera bloqueando el cierre de Guantánamo, y apeló, como ya lo había hecho muchas veces antes, a ser pragmáticos, a pensar en términos económicos: “Los costos de mantenerlo abierto superan con creces las complicaciones que implica cerrarlo”.
El costo de mantener abierta la prisión se convirtió durante todos estos años en un elemento vital en el debate sobre el futuro de la misma, asignándosele más importancia incluso que a la flagrante violación de los derechos humanos que supone.
La cárcel más cara del mundo
En esta foto del 5 de junio del 2018, revisada por oficiales del Ejército de Estados Unidos, un ave se posa sobre alambre espinado con la bandera estadounidense de fondo a las afueras de las instalaciones de detención del Campamento VI, en la Base Naval de Guantánamo.
Guantánamo es sin duda la cárcel más cara del mundo. Con el número de prisioneros que tiene actualmente (39), custodiados por 1 800 soldados, cada prisionero cuesta 13 millones de dólares al Pentágono, teniendo en cuenta el sueldo de los militares y del personal civil, la infraestructura existente, cuarteles, centro médico, cine, comedores e instalaciones de ocio para la tropa, actuaciones en vivo de grupos de country y rock llevados desde EE.UU.
Obama, al igual que ahora Biden, cargaron toda la responsabilidad en el Partido Republicano.
Pero, ¿fue realmente el buenismo lo que lo impidió el cierre, la supuesta ingenuidad de los gobiernos de Obama y Biden (2009-2016), su intento de lograr un acuerdo de Estado con los republicanos para cerrar Guantánamo, en vez de utilizar la vía de una Orden Ejecutiva?
El tiempo para hacerlo fue en sus dos primeros años de mandato, antes de las elecciones legislativas de noviembre de 2010, ya que en esos comicios, como se preveía, los republicanos triunfaron, recuperaron electores, pasaron a controlar la Cámara de Representantes e hicieron un gran avance también en el Senado. De esta forma Obama se encontró cada vez con más obstáculos para sacar adelante sus promesas electorales.
Y es un escenario que también puede volverse a repetir ahora, en las elecciones legislativas de medio mandato de Biden de noviembre próximo, si el presidente sigue perdiendo puntos los próximos meses.
Gobernadores demócratas en contra del traslado de presos a EE.UU.
La versión que tanto Obama en su momento como Biden ahora han dado para justificar que la prisión de Guantánamo no se haya podido cerrar es cierta solo en parte. El Gobierno Obama-Biden en 2009 no solo se encontró con el rechazo del Partido Republicano, sino también se tuvo que enfrentar a la negativa de varios de sus propios gobernadores demócratas.
Varios de ellos se negaron a que se trasladara a prisioneros de Guantánamo a cárceles de máxima seguridad en sus respectivos territorios, alegando problemas de seguridad.
Sostuvieron que eso convertiría a sus Estados en blanco de ataques terroristas, utilizando así el mismo argumento en definitiva que el esgrimido por los gobernadores y congresistas republicanos.
La resistencia interna del sector más conservador del Partido Demócrata se sumó al rechazo del Partido Republicano. Se repitió de esta forma el mismo rechazo interno que Obama tuvo a su plan para que se formara una comisión de investigación parlamentaria para delimitar responsabilidades políticas y penales por los crímenes cometidos por la Administración Bush bajo su Guerra contra el Terror.
El hecho de que varios congresistas y senadores demócratas e incluso miembros del Gobierno sumaran su rechazo al del Partido Republicano impidió que se pudiera investigar y penalizar el vasto plan de la Administración Bush para blindar legalmente la tortura sistemática a los prisioneros, los secuestros de la CIA, sus cárceles secretas, los asesinatos, los tantísimos daños colaterales sufridos por la población civil en Afganistán, Irak o Pakistán.
Sin duda Barack Obama no es culpable de haber recibido como herencia de George W.Bush una penosa situación económica y una prisión de ultramar con 242 prisioneros en situación de total irregularidad legal, pero, o por falta de firmeza y decisión o por no poner a prueba a su propio partido, no usó las herramientas que tenía a su alcance para acabar con esa situación.
Obama no dio un fuerte golpe en la mesa como muchos creían que haría dadas las ambiciosas promesas sociales y en materia de derechos humanos que hizo durante su campaña electoral.
Con su actitud colaboró en definitiva para tender un manto de impunidad sobre los crímenes cometidos durante los ocho años de Bush en la Casa Blanca, prolongando aún más el creciente nivel de decadencia moral de Estados Unidos.
Solo ocho de los 779 prisioneros fueron condenados por los tribunales militares
Desde que el 11 de enero de 2002 llegó el primer grupo de prisioneros afganos a Guantánamo, hace ahora 20 años, pasaron por esa cárcel 779 hombres de 49 nacionalidades distintas, mayoritariamente afganos, saudíes, yemeníes y paquistaníes con edades comprendidas entre los 13 y los 89 años al momento de ser capturados.
Durante los gobiernos de Bush se transfirió a sus países de origen o a terceros países por falta de cargos en su contra a 537 de ellos, tras sufrir torturas físicas y psicológicas durante años y sin recibir posteriormente ni disculpas ni compensación económica alguna.
Por su parte, en los ocho años de la administración Obama se liberaron o transfirieron a otros 199 prisioneros; Trump liberó solo a uno y Biden a uno también en el año que lleva en el poder.
Quedan aún 39 prisioneros que llevan más de una década presos, a 28 de los cuales no se les ha acusado todavía de ningún delito concreto.
Durante estos 20 años al menos nueve presos se ‘suicidaron’ en oscuras circunstancias, tres de ellos aparecieron en junio de 2006 colgados en sus celdas con las manos atadas a la espalda.
Cientos de presos llevaron a cabo prolongadas huelgas de hambre en protesta por los maltratos sufridos y se les impuso por la fuerza sondas gastroesofágicas para alimentarlos y mantenerlos con vida.
En todos estos años los tribunales militares de Guantánamo solo han condenado a ocho prisioneros; otros varios esperan desde hace mucho tiempo ser transferidos a distintos países y a otros se les considera ‘peligrosos’, pero al no haber pruebas contra ellos siguen en prisión por tiempo indefinido.
El 23 de junio de 2016, en los últimos meses de Obama en el poder, el entonces relator especial de las Naciones Unidas en materia de tortura, Juan Méndez, denunció en The New York Times que llevaba desde 2004 (bajo el Gobierno Bush) intentando conseguir que le autorizaran ver a los presos de Guantánamo, pero que no lo consiguió ni con el gobierno republicano ni con el demócrata.
Como hemos visto al inicio de este artículo, el pasado 27 de diciembre el presidente Biden criticaba al Congreso por no aprobar los fondos que requirió para poder transferir a parte de ellos a terceros países y al resto a cárceles de máxima seguridad en territorio continental estadounidense.
Pero desde sus propias filas le dicen que es cuestión de voluntad política hacerlo.
Donald Trump también se enfrentó en su momento con obstáculos en el Congreso para que le aprobaran los fondos federales necesarios para continuar la construcción del muro con México, sin embargo, logró sortear el problema detrayendo dinero de otras partidas presupuestarias.
Los sectores más progresistas critican a Biden que a pesar de sus críticas al Congreso por no autorizarle esos fondos aprobó igualmente la Ley de Autorización de Defensa Nacional (NDAA en sus siglas en inglés), el presupuesto de Defensa de 760000 millones de dólares para el año 2022 (un 5% más que en 2021 a pesar de que se ha retirado las tropas de Afganistán). Aceptó de esta forma las cláusulas específicas que contiene esa ley impidiéndole destinar parte de esos fondos para trasladar prisioneros y cerrar Guantánamo.
Y si esa ley salió adelante con esas cláusulas, al igual que sucedió en 2009, cuatro meses después de llegar Obama al poder y que se repitió varias veces más en votaciones similares, es porque muchos congresistas y senadores demócratas también la votaron.
En aquellos primeros debates sobre el tema en 2009 Obama ya vio rechazado su pedido de que se destinaran 80 millones de dólares de un presupuesto de 91300 millones de dólares destinados a financiar las guerras de Irak y Afganistán y otros temas de seguridad, para poder cerrar la cárcel. En el Senado 90 votaron en contra y solo seis demócratas a favor. El Partido Demócrata tiene un crónico y serio problema interno.
Presionan a Biden para que cierre la prisión ‘de una vez por todas’
Una torre de guardia de Infantería de Marina da a la puerta que conduce al noreste territorio Cuba en Bahía de Guantánamo Base Naval de Estados Unidos 8 de marzo de 2013. Foto: Bob Strong/ Reuters.
Casi 13 años después de aquella votación de 2009, cuando era vicepresidente, Biden está recibiendo ahora cada vez más presiones para no seguir los pasos de Obama sobre el tema.
En enero de 2021 ocho ex relatores de la ONU sobre Derechos Humanos reclamaron en un comunicado conjunto a Biden que cerrara de inmediato la cárcel: “Guantánamo es un lugar de arbitraridad y abusos, de torturas y malos tratos donde las leyes quedan suspendidas y la justicia rechazada”.
Veinticuatro senadores demócratas reclamaron al presidente el cierre de Guantánamo “de una vez por todas” y poco después, en mayo pasado, 78 personalidades políticas, académicas y 23 ex cancilleres de América Ltina se sumaron al pedido.
“El cierre enviaría un mensaje claro y significativo al mundo y a América Latina en particular, en cuyo territorio se sitúa esa prisión”, dijeron en su carta.
En agosto pasado fueron 75 los congresistas demócratas que instaron a Biden a cerrar la prisión por “representar una traición fundamental a nuestros valores y a nuestro compromiso como país con el estado de derecho”.
En un gesto inédito en noviembre pasado incluso siete oficiales estadounidenses integrantes de un tribunal militar en Guantánamo publicaron una carta denunciando las brutales torturas sufridas de manos de agentes de la CIA por uno de los detenidos capturados en Pakistán en 2003 que aún permanece en prisión, Majid Khan. Los altos cargos militares firmantes calificaron esos maltratos de “mancha en la fibra moral de Estados Unidos”.
El testimonio de Khan ante el tribunal, de 39 páginas, ejemplifica con crudeza en primera persona por lo que han pasado cientos de prisioneros en esa prisión de las fuerzas armadas estadounidenses.
El avión que trasladó a los primeros prisioneros a Guantánamo partió de la base de Morón
La prisión de la base naval que EE.UU. mantiene ilegalmente en la Bahía de Guantánamo, en territorio cubano no solo revela la hipocresía moral de la democracia estadounidense, sino también de la Unión Europea y la OTAN.
El 11 de enero de 2002, solo cuatro meses después del inicio de la invasión de Afganistán y de la cruzada de Bush-Blair y Aznar, EE.UU. transportaba en avión de carga militar desde ese país asiático a Guantánamo, engrillados y encapuchados, al primer contingente de prisioneros capturados en su Guerra contra el Terror.
Ninguno de sus aliados europeos y de otros países objetó que EE.UU. decidiera unilateralmente trasladar a esos prisioneros a un territorio sin ley, en el que no se aplicaban ni las leyes federales estadounidenses ni se les reconocía como prisioneros de guerra tal como establecen las Convenciones de Ginebra y el Derecho Internacional Humanitario.
De hecho ese primer contingente de 23 prisioneros que llegó a Guantánamo tras más de veinte horas de viaje y que el Pentágono mostró con orgullo con sus monos naranja, encadenados y arrodillados a pleno sol del Caribe frente a sus celdas de rejas al aire libre, hizo escala en España.
El vuelo RCH7502 de un C-17 de las fuerzas armadas estadounidenses había partido de la base de Kandahar, en Afganistán, el día 10 de enero, llegó a la Base Aérea de Morón de la Frontera a las dos de la madrugada del día 11 GMT según los registros aeroportuarios, donde los prisioneros fueron trasladados a un avión C-141 con el que llegaron a Guantánamo a las 18.50 GMT.
Solo sería la primera escala de este tipo en suelo español, al que seguirían otras similares en distintos países de la UE, y a las que pronto se sumarían las 1 080 escalas de los vuelos de la CIA en aviones camuflados transportando clandestinamente prisioneros no solo a Guantánamo sino también a cárceles secretas en Europa y muchos otros países para ser interrogados y torturados.
No hace tantos años que se produjeron estos hechos. Nadie pagó ni política ni penalmente por esos crímenes en Estados Unidos, pero nadie pagó tampoco en España ni en el resto de Europa por esa complicidad de años, en la cual hubo muchos protagonistas y sin la cual no se hubieran podido cometer.
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Expertos de la ONU condenan violaciones de derechos humanos e impunidad en prisión de la Base Naval de Guantánamo

(Tomado de Público)

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El terror soviético y la memoria en el presente

Montesquieu introdujo el término “terror” en el vocabulario político y lo consideró “la característica definitoria del principio rector del despotismo”. El concepto adquiriría su resonancia histórica hasta el presente a raíz de la revolución francesa, y cuenta con muchas discusiones contradictorias sobre qué entender por tal.El terror, por supuesto, no es dominio exclusivo de las revoluciones. El terror presente en la Inquisición, en la esclavitud —el propio barco de esclavos es un dispositivo de terror—, o en el fascismo y las “dictaduras de seguridad nacional”, está fuera de discusión, pero no han sido tratados como facetas de un mismo concepto de “Terror”.Algo similar pasa con el “terrorismo”, definible como “ataques deliberados contra civiles no combatientes en una situación de conflicto”, un tema que amerita tratamiento propio y diferenciado.Voy a tratar aquí específicamente lo que ha sido llamado el “terror soviético”. Su presencia en el proceso soviético nacido de la Revolución de Octubre plantea una pregunta de fondo: cómo y por qué vías un evento —en este caso una gran revolución, como fue la de Octubre de 1917 —que promueve la libertad, la justicia y nociones modernas de tolerancia—, es capaz de albergar una espiral de sangre y terror.Los historiadores coinciden en general en que el Terror, como política específica, comenzó con el asesinato de Sergei M. Kirov, jefe del comité del partido de Leningrado, en diciembre de 1934, y terminó con la destitución de Nikolai l. Ezhov, jefe de la NKVD, en noviembre de 1938. En todo caso, el uso histórico del “Terror” en la Unión Soviética (URSS) posrevolucionaria remite al periodo posterior a la victoria; su empleo fue vía para afianzar esa victoria. En el proceso, resulta una serpiente que se muerde la cola: los líderes parecen concebir que la Revolución no puede sobrevivir sin el “Terror”, a la vez que este destruye sus posibilidades de sobrevivir, sean las del proceso o las suyas propias.Causas, orígenes y explicaciones: Stalin, y más alláEl “Terror” estalinista no es explicable según la genealogía “antidemocrática” de las ideas revolucionarias. El propio pensamiento de los líderes de la revolución soviética es motivo de controversia, acerca de si existe línea de continuidad entre Lenin y Stalin, o incluso entre este último y el socialismo. La distinción ha sido establecida con profusión, tanto dentro del bolchevismo originario como fuera, en general, del marxismo.En el primer campo, Victor Serge afirmó la separación radical, en términos morales, filosóficos y políticos, entre el estalinismo y el socialismo “auténtico”. En el segundo, Hanna Arendt diferenció entre el terror “dictatorial” de Lenin y el “totalitario” de Stalin.PublicidadEl terror soviético tiene nombres propios que enfatizan el papel de un líder, como sucede con los nombres de “terror estalinista”, o el de “Yezhovshchina” —“el tiempo de Yezhov”.  La mano de Stalin aparece en la planificación y desarrollo del “Terror”, y Yezhov lideró la NKVD desde noviembre de 1936 hasta noviembre de 1938 —el pico del “Gran Terror”—, pero sus figuras no deberían ser consideradas causas únicas de ese proceso.Tampoco cabe explicar el “Terror” exclusivamente a través de las circunstancias, aunque estas hayan sido decisivas en la conformación del escenario.Los enemigos del poder soviético no eran imaginarios. La realidad inminente de la Segunda Guerra Mundial confirió a las “operaciones masivas” de represión de 1937 y 1938 su “particular crueldad”.1 Las operaciones contra minorías étnicas situadas en zonas fronterizas buscaban evitar la conformación de “quintacolumnas” dentro del territorio nacional, que podrían aliarse con los agresores.Ahora bien, en contra de la tesis de las “necesidades impuestas por las circunstancias”, se sabe que tras la victoria en la Segunda Guerra Mundial el ”Terror” tuvo continuación (tras contar con ciertas suspensiones entre 1942 y 1945) y quedó firme la estructura totalitaria del estado soviético. Además de razones de tipo cultural ancladas en la historia rusa, otras causas de tipo estructural contribuyen, también, a explicaciones parciales del origen del terror: los trastornos de la industrialización y la colectivización provocaron tensiones sociales que fueron críticas para la propagación del Terror.2La mentalidad y la “cultura de la conspiración” también son parte de la explicación. Los rituales de “desenmascarar” a los compañeros de trabajo “no confiables”, las revisiones internas, las acusaciones y las denuncias provocaron una espiral de declaraciones de culpables. Juzgar delitos comunes como crímenes políticos multiplicó la presencia de “enemigos del pueblo”.El despliegue del TerrorEntre las explicaciones de las condiciones de posibilidad del ”Terror” soviético están los rasgos duros de ese sistema: dictadura del partido, propiedad monopólica estatal y economía burocráticamente dirigida.3Gracias al primer rasgo, se obstaculizaban las respuestas políticas organizadas; por el segundo se consideraba “obra del enemigo” cualquier falla en la producción; por el tercero la burocracia se blindaba como poder decisor.Las consecuencias de todo ello fueron devastadoras en todas las dimensiones, no solo para el campo de las ideas. En lo que respecta a la Ciencia, el sistema soviético, en diferentes momentos, no “se sintió a gusto con la física posteinsteiniana”, ni “sintonizó con las Ciencias Biológicas” al tiempo que se enfrentó con la genética.Por lo mismo, consecuencias nefastas se experimentaron en terrenos tan “prácticos” como la producción agrícola.4El nivel de educación en todo el aparato encargado de la represión hizo su parte. Entre 1929-1930, no más de una cuarta parte de los jefes de policía habían seguido el curso de formación de dos meses que todos estaban obligados a completar. En 1935, casi dos tercios de los investigadores de la Fiscalía no tenían formación jurídica. El 60 % no tenía educación más allá de la escuela primaria. La mitad de todos los jueces no tenían formación jurídica, incluidos cuarenta y uno de los cincuenta y seis del Tribunal Supremo de la República de Rusia.Para Robert Thurston, tales características “endurecieron la actuación de la policía y el poder judicial, mientras que su ignorancia los inclinó a aceptar lo que les decían los altos funcionarios”.5Esa política se hizo acompañar de una “máquina lingüística” represiva, que comunicaba en una “lengua extraña y misteriosa” los objetivos del poder. Ejercer esa política desde una “situación de autoridad” previamente considerada como legítima, facilitó el despliegue de la represión.Las cifras del ”Terror” y los nuevos estudios tras la apertura de archivosLa apertura de los archivos soviéticos permitió revisar cifras y enfoques. Los números estimados de detenciones y ejecuciones durante el Gran Terror, manejados primero por autores como Robert Conquest en medio de la Guerra Fría, resultaron bien exagerados.Las nuevas precisiones no relativizaban el sufrimiento, pero colocaban las cifras sobre un suelo realista. Si el estimado de las personas arrestadas antes se había calculado entre 7 y 20 millones, las nuevas cifras mostraron unos 2,5 millones de detenidos para delitos políticos y no políticos. Las ejecuciones, calculadas previamente en unos 7 millones, fueron estimadas entonces en 681,692, una décima parte de la anterior cifra. A la vez, la gama de grupos represaliados resultó ser mayor que la imaginada. En específico, las conocidas como “operaciones masivas” dieron como resultado la detención de 766.000 personas, de las cuales 385.000 fueron ejecutadas.6La nueva historia construida sobre esos archivos confirmó el papel personal de Stalin. Hasta 1937 Stalin no parece “haber sido ni un ‘moderador burocrático’ ni un ‘cuidadoso planificador’”.7 Solo después de ese año se habría decidido por la represión y masacre en masa.La hipótesis de bolcheviques “liberales” o “decentes” que intentaron detener sin éxito el plan de terror de Stalin se hizo menos sostenible y se cuestionó la noción de poder central total en el despliegue represivo. La represión masiva fue más que un medio para luchar contra los enemigos del Estado. Bajo Stalin, se convirtió en una parte constitutiva de la política estatal soviética.La memoria del ”Terror”, y sus problemasEl papel crucial jugado por el pueblo soviético en la derrota del fascismo ha contribuido tradicionalmente a subrayar el legado positivo de la URSS, y con ello al silenciamiento del ”Terror”. No obstante, algunos procesos recientes han venido a complicar más ese relato, cuando se cuenta de modo acrítico.En 2020, varias acciones del presidente ruso Vladimir Putin movilizaron debates críticos sobre el ”Terror” estalinista. Primero, el presidente publicó un texto que era “copia literal de la propaganda que [sobre la URSS] se remonta a la era de Stalin y Brezhnev.” No era la primera vez que lo hacía, pero el artículo fue considerado por el Instituto (ruso) de Memoria Nacional como un intento explícito de “revivir la visión estalinista de la historia moderna”.Luego, inauguró un monumento en memoria a las víctimas de las purgas estalinistas, llamado “Muro del Dolor”, que disidentes de la etapa soviética consideraron un acto de cinismo oficial, por el ataque sostenido a las libertades civiles desarrollados bajo la actual administración.En el proceso, Putin ha homologado críticas a Stalin con ataques contra la propia Rusia. En 2021, acaba de ilegalizar la ONG Memorial, que ha documentado represiones llevadas a cabo por los cuerpos soviéticos —el propio Putin formó parte de ellos en su día— tanto como la persecución contemporánea a la oposición en ese país. Según el gobierno, el objetivo de tales actos es proteger el país de la “influencia extranjera”.Esa política tiene intereses específicos en la recolocación panrusa en el mundo actual, pero, más allá de ello, tiene gruesas consecuencias para las nuevas izquierdas globales. Según Enzo Traverso, “Stalin combinó el culto de la modernidad técnica con una forma radical y autoritaria de Ilustración: el socialismo se transformó en una “utopía fría”. Sin elaborar esta experiencia histórica, la nueva izquierda mundial no será capaz de ganar.”*** Notas y Fuentes consultadas: 1 McLoughlin, Barry; McDermott, Kevin (2004): Stalin’s terror. High politics and mass repression in the Soviet Union. Houndmills, Basingstoke, Hampshire, New York: PALGRAVE MACMILLAN: 85–113. 2 Goldman, Wendy Z. (2011): Inventing the enemy. Denunciation and terror in Stalin’s Russia. New York: Cambridge University Press: 306.3 Gregory, Paul R. (2009): Terror by quota. State security from Lenin to Stalin: (an archival study). New Haven: Yale University Press (The Yale-Hoover series on Stalin, Stalinism, and the Cold War: 248–280).4 Hobsbawm, E. J. (1999): Historia del siglo XX. Traducción castellana de Juan Fací, Jordi Ainaud y Carme Castells, Argentina: Crítica, Grijalbo, Mondadori.5 Thurston, Robert W. (1996): Life and terror in Stalin’s Russia, 1934-1941. New Haven: Yale University Press.6 Goldman, Wendy Z. (2007): Terror and democracy in Stalin’s Russia. New York: Cambridge University Press.7 Getty, John Arch; Naumov, Oleg V.; Sher, Benjamin (2010): The road to terror. Stalin and the self-destruction of the Bolsheviks, 1932-39 (Annals of communism), Yale University Press; Updated and Abridged edición.

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Sabor y Tradición: Zanahorias con mostaza a las hierbas, confitura de cebolla y pollo al ajillo

Cuando publiqué el trabajo anterior les comenté que la obra de Lácydes Moreno Blanco daba para varios trabajos, y no estaba equivocada. Si interesante es su carrera como diplomático, sus estudios e investigaciones, su persona lo es más aún. Hombre que denota buen humor y actitud benevolente, como le reconocen. No es poco el aporte que hace a la cultura de su país, a la culinaria en Colombia, es además su aporte e investigación a esa gran cocina, que es la caribeña, la del Caribe colombiano por lo variada y mezclada que es.Le fue otorgado el Premio Nacional de vida y obra, 2014. Su contribución de toda la vida al reconocimiento de las cocinas tradicionales como parte integral de la cultura de su país, llevó al Ministerio de Cultura de Colombia a otorgarle tan meritoria distinción.
Comencé buscando por arribita para hacer el trabajo. ¡Gran error!, a medida que fui avanzando me percaté de cuánto valor tienen su obra y su persona.
Como él mismo reconoce, Cuba es la que despierta en él ese bichito de la gastronomía. “El fogón, arte culinario, la olla, o como quiera reconocérsele, toca con la vida esencial del hombre y su espíritu hecho sustancia”, expresa Moreno Blanco.
Dicen los que lo conocieron: Participó en el Congreso Gastronómico de Colombia con una ponencia donde habló 40 minutos sobre el tema que lo apasionó por más de 50 años, y que lo trabajó sin descanso, con entusiasmo que se desborda: las cocinas del caribe, “regalando detalles, matices y alusiones novedosas para rematar con una sobria diatriba contra el mal comer y la profusión de sucedáneos tóxicos que hoy reemplazan la comida saludable y el gozo del paladar”.
Hombre afable, de voz pausada y profunda, que dio lecciones de vida, sensibilidad y conocimiento. Pese a su agenda siempre cargada, le costaba trabajo negarse a una solicitud. Como lo afirman estudiantes, periodistas y editores, siempre dispuesto para dar consejos y compartir su experiencia.
Su primera experiencia culinaria fue cuando tenía 8 o 9 años, cuando imitando a Cesárea, la cocinera negra de su casa, y en porfía con su padre, sin éste darle el permiso, le prepara un plátano verde asado con queso blanco y café con leche que su padre aprueba con asombro y gusto. Pero todo terminó allí y no se repite. En esa época los hombres debían permanecer lo más lejos posible de las cocinas so pena de ser considerados afeminados. Solo hasta muchos años después al ver el oficio masculino en la cocina de otros países, se atreverá a saltar por encima de esas restricciones.
Es en Japón, su primer logro como cocinero en un concurso anual entre diplomáticos que organiza una japonesa de origen noble, a pesar de las dificultades con los productos se decide presentar un plato colombiano y así era el único en romper la rutina. Se presentó con una sobrebarriga al horno con un jugoso arroz apastelado de ascendencia caribeña, y sorprendió al jurado. Gana el primer premio, diploma del que siguió presumiendo todos los días de su vida.
Con una basta trayectoria como gastrónomo, sus conferencias, disertaciones, ponencias, prólogos, sus trabajos en revistas y periódicos son innumerables. Quiero resaltar algunos de sus conceptos, muy aterrizados con una gran veracidad.
La cocina es un acto cultural. Como lo decía Ortega y Gasset, la cultura es lo que queda después de haber olvidado todo…Yo entiendo como cultura todo aquello que nos quedó de nuestros antepasados…
Hay una ética profunda de la cocina. Yo soy de la escuela de utilizar en lo posible los ingredientes naturales y no procesados…
La cocina racional es aquella que, al prepararse, al escoger los materiales guardan una armonía…Un plato racional es aquel que tiene el equilibrio de conservar la autenticidad de los sabores de los productos…
Ahora han inventado la comida fusión, para mi la cocina confusión, más bien. ¡Todas las cocinas del mundo son fusión! Qué haríamos nosotros sin la cocina criolla que esté echa de elementos encontrados, de vivencia, culturas, conceptos y sabores, de productos encontrados: con lo español, con lo africano….
Las escuelas han hecho aportes interesantes, pero tengo un temor…Hace un tiempo una universidad me invita…había muchachitos con delantal y gorros. Había incluso un departamento de sushi y otros de pastelería…eran 1 200 estudiantes…de ese solo sitio salían 1 200 muchachos con títulos de chef. Sin tener en cuenta que ser un chef de cocina es un rango, un proceso y no un título…
Sin duda, los sistemas culinarios son más que recetas. Sin embargo, estas tienen un encanto especial… las recetas son la memoria de la cocina…
Son conceptos que yo siempre he manejado. Para muchos no les dirá nada, para otros les aportará un granito de conocimiento y cultura. Sí les digo que la obra de Lácydes está llena conocimientos sólidos e interesantes. Les propongo las siguientes recetas sacadas de sus libros y aterrizadas a nuestros momentos. Confituras de cebolla, zanahoria con mostaza, huevos a la Begoña y pollo al ajillo. Espero sea de su agrado.
Confitura de cebolla (Confit de cebolla)
Confitura de cebolla. Foto: ABCdesevilla.
Ingredientes (varios servicios):
Dos cebollas blancas, 2 cucharadas de mantequilla o aceite, 4 cucharadas de azúcar, ½ taza de vinagre, 1 taza de vino rojo, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Limpie y pique en rudas la cebolla. Ponga una cacerola a la candela con la mantequilla, cebolla y déjela que sofría ligeramente. Adiciónele el azúcar, pimienta y sal a gusto. Tápela y déjela a fuego lento hasta que la cebolla quede dormida, revolviéndola de vez en cuando con una cuchara de madera. Cuando esté agregue el vinagre y el vino y déjela cocinar sin tapar, revolviéndola suavemente hasta que se reduzca la salsa a gusto, déjela enfriar. Utilícela como acompañante.
Zanahorias con mostaza a las hierbas
Zanahorias con mostaza. Foto: El viejo Chamartin.
Ingredientes (4 servicios):
Ocho zanahorias, 1 cucharada de mantequilla derretida, ¼ taza de vino blanco o vino seco, 11⁄2 taza de caldo o agua, 1 cucharada de tomillo, 1cucharada de jugo de limón, 1 cucharadita de mostaza, 4 ramas de perejil, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Limpie, lave, raspe y pique en ruedas las zanahorias. Lave y pique bien fino el perejil.
Ponga una cacerola a la candela con la mantequilla, zanahoria revolviendo constantemente con una cuchara de madera.
Agregue el vino, el caldo y deje cocinar hasta que se reduzca a la mitad el líquido. Añada el tomillo, la mostaza, pimienta y sal a gusto. Tape y déjelo unos minutos más a la candela, hasta que se reduzca el líquido. Añada el zumo de limón, puntéelo de sal.
Luego viértala en una fuente y polvoréela con el perejil por encima.
Huevos a la Borgoña
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro huevos, 1 taza de vino tinto,1 hojita de laurel, 1 ramita de perejil, 1 diente de ajo, 1 cebolla, 1 cucharada de mantequilla, 1 cucharadita de harina de trigo, 4 rodajas de pan, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Lave y pique el perejil. Limpie y macere los ajos. Limpie y pique en ruedas la cebolla.
Ponga una cacerola a la candela con el vino, el laurel, el perejil, el ajo, la cebolla, déjelo cocinar por 5 minutos. Bájelo, cuélelo y póngalo de nuevo a la candela y cocine.
Parta los huevos y cocínelos uno a uno al gusto, sáquelos y colóquelos sobre las rebanadas de pan fritas con mantequilla. Deje el vino a la candela para que se reduzca. Mientras mezcle la harina junto con  la mantequilla y adiciónesela al vino mezclándola bien hasta que se haga una crema a gusto. Añádasela por encima a los huevo.
Pollo al ajillo
Pollo al ajillo. Foto: El dulce paladar.
Ingredientes (4 servicios):
Cuatro contramuslos de pollo deshuesados, 10 dientes de ajos, 1 cucharada jugo de limón, ½ taza de vinagre, 8 ramas de perejil, aceite el necesario, pimienta y sal a gusto.
Preparación:
Ponga en una fuente y salpimenté los contramuslos de pollo. Limpie y macere los ajos. Limpie, lave y pique bien fino el perejil.
Ponga a la candela una cacerola con un poco de aceite, los ajos, los contramuslos y sal, dejándolo sofreír dándole vueltas para que se doren bien. Agregue el zumo de un limón, se puntea bien de sal y pimienta.  Lo dejamos dándole vueltas hasta que esté dorado el pollo. Luego se vierte poco a poco el vinagre y se deja a la candela hasta que se evapore el vinagre. Si es necesario se le agrega un poco más. Cuando esté viértale por encima el perejil.

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