HAVANA CLIMA

Guerra de Afganistán

Biden: evacuación de Afganistán fue un éxito, pero seguirá monitoreo a los talibanes

Un día después de que Estados Unidos retirara de Afganistán a su último soldado, el presidente Joe Biden se dirigió al país y al mundo para hacer un balance de la mayor operación aérea desde el puente aéreo de abastecimiento de Berlín, finalizada la Segunda Guerra Mundial, y el inicio de la Guerra Fría.Hablando desde la Casa Blanca y utilizando un tono de voz mucho más enérgico que el de las últimas semanas, el mandatario calificó la operación para evacuar a estadounidenses y aliados afganos como un «éxito extraordinario» y declaró el fin de una era en la que Estados Unidos utilizó el poder militar «para rehacer otros países».[embedded content]Sin mencionarlo por su nombre, Biden culpó al expresidente Donald Trump  de negociar un mal acuerdo de retirada con los talibanes. «Esa fue la elección, la verdadera elección entre irse o escalar», dijo. Y «yo no iba a extender esta guerra para siempre». El mandatario dijo claramente que su antecesor le dejó un regalo envenenado cuando negoció con los talibanes una fecha de salida para el pasado mes de mayo. Horas antes del discurso, con las tropas occidentales fuera ya de Afganistán, el portavoz de los talibanes declaró la victoria en su lucha de dos décadas contra la ocupación estadounidense mientras recorría el aeropuerto de Kabul, donde miles habían intentado huir. Los afganos que deambulaban por las calles de la capital comenzaron a evaluar cómo sería la vida bajo el gobierno de los talibanes.Con la salida de Afganistán, Estados Unidos se enfrenta a un nuevo dilema: cómo lidiar con el nuevo gobierno de los talibanes. Algunos de los problemas incluyen qué tan profundamente deben cooperar con ellos en contra de un enemigo mutuo, la vertiente afgana de ISIS-K, y si liberar 9.4 mil millones en reservas de moneda del gobierno afgano congeladas en bancos estadounidenses.La guerra más largaBiden dijo que eligió poner fin a la guerra en Afganistán para enfocar las defensas de la nación en otros problemas de seguridad, incluidos China y Rusia, y enfatizó que debe concentrarse en amenazas como los ciberataques y la proliferación de armas nucleares. Pero «seguiremos atentamente la situación interna y el comportamiento de los talibanes», subrayó.PublicidadEl mandatario prometió, además, continuar las operaciones antiterroristas, incluso contra cualquier amenaza que emane de Afganistán. La portavoz Jen Psaki subrayó poco después que Washington no cree que, de momento, el ISIS afgano o los talibanes sean una amenaza territorial para Estados Unidos.El presidente también mencionó al afiliado afgano del Estado Islámico, que llevó a cabo un atentado suicida en el aeropuerto de Kabul el 26 de agosto en el que murieron 13 militares estadounidenses y decenas de civiles afganos. Y les envió un mensaje directo: «Aún no hemos terminado con ustedes».Por otro lado, Biden defendió su decisión de retirar las tropas de Afganistán, incluyendo la evacuación final del aeropuerto de Kabul. [embedded content]Biden afirmó que su administración estaba lista para lidiar con el colapso del gobierno afgano, respaldado por Estados Unidos. Pero el puente aéreo, que comenzó el pasado 14 de agosto, ha sido fuertemente criticado por muchos republicanos por haber sido desorganizado y caótico.El presidente dijo que 5 500 estadounidenses finalmente salieron, y que se harán arreglos para sacar a los estadounidenses restantes, si así lo desean, a partir de la misión diplomática en Doha, Catar, hacia donde trasladaron la atención a los asuntos afganos.«Nadie será abandonado. Todos van a regresar y no nos detendremos hasta lograrlo», puntualizó.La permanencia de Estados Unidos en Afganistán duró 20 años, a un costo de 2 billones de dólares.

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EEUU: la mayoría de los estados están dispuestos a recibir refugiados de Afganistán

Ahora que terminó la evacuación de Kabul y los refugiados afganos comenzaron a ser distribuidos por el mundo, a Estados Unidos le toca unos cuantos, pero el problema es cuántos y dónde serán colocados.El gobierno federal se encarga de llevarlos hasta suelo estadounidense, pero, dado el matiz federal de la estructura política, los estados tienen la última palabra al decidir si los aceptan o no. Hasta ahora, la mayoría de los estados han acordado aceptarlos y solo dos, Dakota del Sur y Wyoming, se han negado a hacerlo. Pero hay 13 que todavía no se han decidido: Florida, Alabama, Alaska, Montana, Idaho, Texas, Hawai, Kentucky, Tennesse, Missisipi, West Virginia, Louisiana y Maryland.Tradicionalmente los estados son muy proactivos en el recibimiento de refugiados de países que han sido socios de Estados Unidos en los conflictos bélicos, pero, en cambio, son más reacios a acoger a refugiados de desastres naturales, crisis económicas o convulsiones políticas.El gobernador demócrata de Virginia, Ralph Northam, cuyo estado ha sido uno de los primeros en comenzar a recibir refugiados afganos en las últimas semanas, dijo que estaba orgulloso de darle la bienvenida.“Como veterano, estadounidense, como virginiano, creo que nuestro país se fundó realmente sobre la idea de que no importa de dónde o de qué tragedia vienes. Ahora desde una zona de guerra en Afganistán, eres bienvenido a este país para vivir el sueño americano”, dijo Northam, quien ha visitado los 14 sitios en Virginia donde se procesa a los refugiados.[embedded content]La semana pasada, el presidente Joe Biden tenía previsto reunirse con los gobernadores que decidieron acoger refugiados, pero encuentro se retrasó después del atentado suicida cerca del aeropuerto de Kabul que mató a 13 miembros del ejército estadounidense y a decenas de civiles afganos. No está claro si se reprogramará.Publicidad“Estamos en contacto con gobernadores bipartidistas de todo el país que han levantado la mano para albergar temporalmente, ayudar a ubicar a los afganos vulnerables y darles la bienvenida a sus nuevas comunidades”, dijo un portavoz de la Casa Blanca, a la cadena Fox.Si bien los republicanos, y muchos demócratas, han condenado rotundamente la retirada de Biden de la guerra de Afganistán, sí se ha logrado un apoyo bipartidista para ayudar a los afganos que trabajaron como traductores o en otras funciones al servicio de las tropas y funcionarios estadounidenses. Alrededor del 81% de los estadounidenses, incluido el 90% de los demócratas y el 76% de los republicanos, cree que Estados Unidos debería ayudar a esos refugiados, según una encuesta reciente de CBS News.“Nuestra mancomunidad ha servido durante mucho tiempo como refugio para quienes buscan paz y estabilidad en medio de una crisis, y continuaremos ayudando de cualquier forma posible”, tuiteó el gobernador demócrata de Pensilvania, Tom Wolf.«Esas personas nos ayudaron a protegernos. Ahora es nuestro deber ayudarlos. Hay que hacerlo”, añadió el gobernador de Carolina del Sur, Henry McMaster.EEUU se retira de Afganistán después de 20 añosEl acuerdo entre los dos partidos para dar asilo a los afganos es de cierta manera algo poco común en estos tiempos. Cuando el expresidente Barack Obama quiso recibir 10.000 refugiados de la guerra civil en Siria en 2015, los republicanos se opusieron vehemente y 30 gobernadores de ese partido dijeron que esos refugiados no serían bienvenidos.Este martes por la mañana OnCuba contactó ocho oficinas de prensa de los gobernadores que no se han decidido a recibir los afganos, pero ninguna quiso comentar. Las restantes cinco no contestaron a mensajes electrónicos.La Casa Blanca todavía no ha dado un cifra exacta de cuantos afganos previsiblemente se instalarán en Estados Unidos. En 2019, las últimas cifras disponibles, había unos 132.500 inmigrantes afganos en Estados Unidos, según una encuesta realizada por el New American Economy, un grupo que apoya las políticas a favor de la inmigración. California tenía la población más alta, seguida de Virginia y Texas.Entre los estados que están dispuestos a aceptar refugiados, algunos son más entusiastas que otros. No todos los gobernadores han emitido una declaración dando la bienvenida a los afganos con los brazos abiertos.Incluso, muchos republicanos, que dicen respaldar la acogida de refugiados, siguen planteando dudas sobre si la Administración Biden está haciendo un trabajo suficientemente bueno al investigar el pasado de los refugiados afganos, y han planteado dudas sobre si esas investigaciones son lo suficientemente profundas como para impedir el ingreso al país de personas con un desconocido pasado terrorista.

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Alrededor de 1 000 estadounidenses y 5 000 afganos no saben cuándo serán evacuados

Dentro de horas termina el plazo que Joe Biden se impuso para terminar de retirar sus tropas de Afganistán. Pero faltan muchos detalles por conocer. ¿A qué hora termina oficialmente el plazo? ¿Quién será el último en salir? (El último soldado soviético que cruzó el puente de la Amistad, fronterizo con el entonces Turkmenistán bajo la tutela de Moscú, fue el Coronel-General Boris Gromov en la tarde del 15 de febrero de 1989. Era el jefe supremo de las tropas acantonadas allí desde la década anterior).Además, ¿qué pasará con la embajada estadounidense? Si la cierran, ¿quién negociará los futuros contactos? Durante los últimos días, el presidente Biden ha dado a entender, muy ligeramente, que el plazo pudiera no cumplirse. Pero como la totalidad de los aliados de la OTAN ya se han retirado durante el pasado fin de semana, alguien tiene que quedarse para negociar la salida ordenada de unos 1 000 estadounidenses y cerca de 5 000 afganos que han colaborado con las tropas extranjeras. Y ver quién protegerá a todas estas personas de la ira de unos talibanes que, si bien han prometido facilitar todo, no son de confiar. Es más: todavía no han formado un gobierno.[embedded content]«Aquí hay dos aspectos. O el Pentágono no quiere exponer un plan que ya tiene diseñado o la Casa Blanca todavía no ha tomado realmente un decisión», explicaba el analista de Seguridad Nacional de la cadena CNN, Michael Sheldon.Su opinión coincide con la generalidad de los especialistas escuchados por la generalidad de los programas informativos del domingo. Durante unas seis horas, distribuidas por cuatro cadenas nacionales, nadie pareció llegar a una conclusión definitiva.Uno de ellos es David Gersen, asesor de cuatro presidentes, uno demócrata y tres republicanos, entre ellos Richard Nixon, durante el proceso de negociación de la retirada de Vietnam. «Hay errores que no se pueden cometer de nuevo, como la precipitación de la salida el último día. Todos se acuerdan de las imágenes de la salida de Saigón, y eso no se puede repetir. Pero lo que me temo es que se instale el caos en el aeropuerto de Kabul con el último avión despegando y los talibanes entrando disparando en la pista», especuló.La misma impresión la tienen dos legisladores federales que hace una semana se aparecieron en Kabul sin decirle nada a nadie, desatando la furia de la Casa Blanca y el Pentágono. Se trata de los dos congresistas federales, ambos veteranos de las fuerzas armadas, el republicano, Peter Meijer y el demócrata, Seth Moulton. Como dijeron en un comunicado, fue un viaje clandestino del cual no se arrepienten porque «nuestro trabajo es supervisar al ejecutivo».Publicidad«Washington debe avergonzarse de la posición en que ha puesto a nuestros militares, gente que representa los mejor de Estados Unidos», dijeron. «Después de hablar con los comandantes en el terreno y ver la situación, es obvio que debido a que comenzamos la evacuación tan tarde, no importa lo que hagamos, no sacaremos a todos a tiempo, ni siquiera para el 11 de septiembre», agregaron.Posteriormente Moulton le dijo al Boston Globe que habían logrado ingresar a varias familias dentro del aeropuerto. «Es sorprendente que la gente piense que se trata de política cuando se trata de vidas inocentes y de salvar a personas que nos han dado todo de la tortura y la muerte. Cada persona que podemos atravesar las puertas […] es la diferencia entre la libertad y la muerte».Hasta el momento de la visita de esos congresistas, Estados Unidos y sus aliados han evacuado a más de 83 000 personas de Kabul desde el 14 de agosto hasta el martes pasado, cuando en un discurso a la nación Biden aseguró que la administración estaba «en camino de terminar» la evacuación antes de la fecha límite. Pero el mandatario también pidió al Pentágono elaborar planes de contingencia en caso de que la misión no se complete antes de esa fecha límite.[embedded content]Solo este fin de semana fueron evacuadas más 21 000 personas con el auxilio de aviones alquilados y de aparatos militares de los aliados de la OTAN.La preocupación consiste en que, pese a la promesa de Biden, no se sabe a ciencia cierta cuántas personas deben ser evacuadas. Los funcionarios estadounidenses creen que hay miles de estadounidenses todavía varados en Afganistán, incluidos algunos que no tienen forma de llegar al aeropuerto de Kabul de manera segura.También hay decenas de miles de afganos que trabajaron para el gobierno de Estados Unidos durante la guerra. Son elegibles para visas especiales, pero los expertos en refugiados estiman que al menos 300 000 están en “peligro inminente” de ser blanco de los talibanes por asociarse con Estados Unidos. Los talibanes dijeron que permitirán que los estadounidenses y extranjeros se vayan, pero le han prohibido a los afganos ir al aeropuerto.Y lo peor es que en Kabul circula el rumor de que el último día solo van a abordar los aviones los últimos militares estadounidenses. Y en Afganistán el último día ya llegó.Ya lo están viviendo.

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La guerra más larga

La guerra en Afganistán comenzó como respuesta de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, una operación para golpear a Al Qaeda y a Osama bin Laden en un país entonces regido por los talibanes. La forma como evolucionó la convirtió en otra cosa, pero sobre todo la supuesta empresa «civilizatoria» no alcanzó sus objetivos. De acuerdo con el Departamento de Defensa de EE.UU., el gasto militar total en Afganistán (desde octubre de 2001 hasta septiembre de 2019) había alcanzado US$778.000 millones, y se reportan 3.500 muertes de la coalición, de las cuales más de 2.300 han sido soldados estadounidenses. La peor parte se la ha llevado el pueblo afgano, una investigación de la Universidad de Brown en 2019 estimó que el número de vidas perdidas entre el ejército nacional y la policía en Afganistán era más de 64.100 desde octubre 2001, cuando empezó la guerra. Y según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA, por sus siglas en inglés), casi 111.000 civiles han muerto o resultado heridos desde que empezaron a registrar sistemáticamente las bajas civiles en 2009. Fuente: BBCAhora, los afganos que colaboraron/trabajaron con las fuerzas estadounidenses han quedado colgando de la brocha y esto podría crear un problema de refugiados en un país ya demasiado tenso por varias crisis inmigratorias.La rápida reconquista de Kabul por los talibanes es sobre todo eso: la expresión de un foul a las mallas. La idea de que los valores occidentales, el empoderamiento de la mujer y la tolerancia religiosa podrían tener un lugar en una cultura marcada por el tribalismo, terminó dándose contra el crudo diente de perro de las realidades. El gobierno afgano, incluido el presidente Ashraf Ghani, puso pies en polvorosa luego de que las fuerzas entrenadas por Estados Unidos prácticamente no ofrecieron resistencia. A los talibanes les tomó algo más de una semana estar donde se sientan hoy, proceso que podría seguirse paso a paso estudiándolo en la prensa y los medios estadounidenses.Si bien la velocidad del colapso fue a todas luces impactante, no debería sin embargo sorprender. De acuerdo con trascendidos, funcionarios de inteligencia estadounidenses habían estado advirtiendo sobre una posible rápida toma de poder de los talibanes. En efecto, durante los últimos meses varias evaluaciones técnicas venían cuestionando si las fuerzas de seguridad afganas podrían resistir el empuje de los talibanes y expresando dudas acerca de si el gobierno podría mantener el control de la capital. Pero mientras esos informes estaban ahí, el presidente Biden minimizaba la amenaza. En fecha tan reciente como el pasado 8 de julio, dijo que era poco probable que el gobierno afgano cayera y que no habría en modo alguno evacuaciones caóticas de estadounidenses similares a las del final de la guerra de Vietnam. Afganos en el aeropuerto de Kabul durante el despegue de un C-19. Foto: WTTW News.Pero retirarse de Afganistán, la guerra más larga es, de hecho, una de las pocas coincidencias de Biden con el aislacionismo del expresidente Donald Trump, quien se pronunció por poner fin a «las guerras interminables de Estados Unidos» y negoció con los talibanes en Daha, Qatar, un acuerdo para la retirada de las tropas a cambio de que estos «no permitieran que ninguno de sus miembros, ni otras personas o grupos, incluida al Qaeda, utilicen el territorio afgano para amenazar la seguridad de Estados Unidos y sus aliados» («Acuerdos para Traer la Paz a Afganistán», 2018).Una medición de Reuters/Ipsos llevada a cabo entre el 16 y 18 de agosto encontró que el 50% de los encuestados había asegurado un mes atrás que estaban a favor de retirar todas las tropas estadounidenses para fines de agosto. Pero el caos en que discurrió el proceso tuvo claras consecuencias. Una de ellas es que ahora mismo muchos más estadounidenses desaprueban a Biden en política exterior (48%) de los que lo aprueban (36%), un cambio notable respecto a cuando el país estaba dividido sobre ese tema (42% vs. 41%). Y desde que los talibanes entraron a Kabul, la aprobación del presidente ha caído 7 puntos, el lugar más bajo desde que asumió el cargo en enero pasado. Caos en el aeropuerto de Kabul. Foto: CTVNews.Uno de los problemas de fondo en este embrollo parece consistir en que las decisiones clave se tomaron mucho antes, cuando el consenso entre las agencias de inteligencia aseguraba que el gobierno afgano podría resistir hasta dos años, lo cual habría dejado tiempo suficiente para una salida ordenada de las tropas y de los civiles. El 27 de abril, cuando el Departamento de Estado ordenó la retirada del personal no esencial de la embajada en Kabul, la evaluación general de inteligencia seguía apuntando que faltaban al menos 18 meses para que los talibanes tomaran el poder.Irónicamente, a Biden se le viró al revés su aserto: no ha habido nunca nada más parecido al fin de la guerra de Vietnam, cuando cayó Saigón. A raíz del caos en el aeropuerto de Kabul, el presidente se vio obligado a salir de Camp David y admitir que los talibanes habían tomado el control mucho más rápido de lo que esperaban, una manera de reconocer la incomunicación y la disfuncionalidad interna de su gobierno, al menos en este punto. El resultado ya se conoce: Estados Unidos tuvo que enviar tropas adicionales para ayudar a asegurar el aeropuerto de Kabul y tratar de proteger a los estadounidenses y afganos intentando salir del país.PublicidadDicen que una imagen vale más que mil palabras. Cuando los talibanes entraron a Kabul circularon varios videos con una multitud de afganos corriendo al lado de un avión mientras rodaba por la pista. Por lo menos tres lograron montarse en el tren de aterrizaje del C-19 hasta que despegó. Poco después cayeron al vacío.Esos afganos cayendo del cielo sobre los techos de la capital ilustran, acaso como ninguna otra cosa, el fin de una guerra inútil. La más larga.

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La guerra más larga

La guerra en Afganistán comenzó como respuesta de Estados Unidos y sus aliados de la OTAN a los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, una operación para golpear a Al Qaeda y a Osama bin Laden en un país entonces regido por los talibanes. La forma como evolucionó la convirtió en otra cosa, pero sobre todo la supuesta empresa «civilizatoria» no alcanzó sus objetivos. De acuerdo con el Departamento de Defensa de EE.UU., el gasto militar total en Afganistán (desde octubre de 2001 hasta septiembre de 2019) había alcanzado US$778.000 millones, y se reportan 3.500 muertes de la coalición, de las cuales más de 2.300 han sido soldados estadounidenses. La peor parte se la ha llevado el pueblo afgano, una investigación de la Universidad de Brown en 2019 estimó que el número de vidas perdidas entre el ejército nacional y la policía en Afganistán era más de 64.100 desde octubre 2001, cuando empezó la guerra. Y según la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA, por sus siglas en inglés), casi 111.000 civiles han muerto o resultado heridos desde que empezaron a registrar sistemáticamente las bajas civiles en 2009. Fuente: BBCAhora, los afganos que colaboraron/trabajaron con las fuerzas estadounidenses han quedado colgando de la brocha y esto podría crear un problema de refugiados en un país ya demasiado tenso por varias crisis inmigratorias.La rápida reconquista de Kabul por los talibanes es sobre todo eso: la expresión de un foul a las mallas. La idea de que los valores occidentales, el empoderamiento de la mujer y la tolerancia religiosa podrían tener un lugar en una cultura marcada por el tribalismo, terminó dándose contra el crudo diente de perro de las realidades. El gobierno afgano, incluido el presidente Ashraf Ghani, puso pies en polvorosa luego de que las fuerzas entrenadas por Estados Unidos prácticamente no ofrecieron resistencia. A los talibanes les tomó algo más de una semana estar donde se sientan hoy, proceso que podría seguirse paso a paso estudiándolo en la prensa y los medios estadounidenses.Si bien la velocidad del colapso fue a todas luces impactante, no debería sin embargo sorprender. De acuerdo con trascendidos, funcionarios de inteligencia estadounidenses habían estado advirtiendo sobre una posible rápida toma de poder de los talibanes. En efecto, durante los últimos meses varias evaluaciones técnicas venían cuestionando si las fuerzas de seguridad afganas podrían resistir el empuje de los talibanes y expresando dudas acerca de si el gobierno podría mantener el control de la capital. Pero mientras esos informes estaban ahí, el presidente Biden minimizaba la amenaza. En fecha tan reciente como el pasado 8 de julio, dijo que era poco probable que el gobierno afgano cayera y que no habría en modo alguno evacuaciones caóticas de estadounidenses similares a las del final de la guerra de Vietnam. Afganos en el aeropuerto de Kabul durante el despegue de un C-19. Foto: WTTW News.Pero retirarse de Afganistán, la guerra más larga es, de hecho, una de las pocas coincidencias de Biden con el aislacionismo del expresidente Donald Trump, quien se pronunció por poner fin a «las guerras interminables de Estados Unidos» y negoció con los talibanes en Daha, Qatar, un acuerdo para la retirada de las tropas a cambio de que estos «no permitieran que ninguno de sus miembros, ni otras personas o grupos, incluida al Qaeda, utilicen el territorio afgano para amenazar la seguridad de Estados Unidos y sus aliados» («Acuerdos para Traer la Paz a Afganistán», 2018).Una medición de Reuters/Ipsos llevada a cabo entre el 16 y 18 de agosto encontró que el 50% de los encuestados había asegurado un mes atrás que estaban a favor de retirar todas las tropas estadounidenses para fines de agosto. Pero el caos en que discurrió el proceso tuvo claras consecuencias. Una de ellas es que ahora mismo muchos más estadounidenses desaprueban a Biden en política exterior (48%) de los que lo aprueban (36%), un cambio notable respecto a cuando el país estaba dividido sobre ese tema (42% vs. 41%). Y desde que los talibanes entraron a Kabul, la aprobación del presidente ha caído 7 puntos, el lugar más bajo desde que asumió el cargo en enero pasado. Caos en el aeropuerto de Kabul. Foto: CTVNews.Uno de los problemas de fondo en este embrollo parece consistir en que las decisiones clave se tomaron mucho antes, cuando el consenso entre las agencias de inteligencia aseguraba que el gobierno afgano podría resistir hasta dos años, lo cual habría dejado tiempo suficiente para una salida ordenada de las tropas y de los civiles. El 27 de abril, cuando el Departamento de Estado ordenó la retirada del personal no esencial de la embajada en Kabul, la evaluación general de inteligencia seguía apuntando que faltaban al menos 18 meses para que los talibanes tomaran el poder.Irónicamente, a Biden se le viró al revés su aserto: no ha habido nunca nada más parecido al fin de la guerra de Vietnam, cuando cayó Saigón. A raíz del caos en el aeropuerto de Kabul, el presidente se vio obligado a salir de Camp David y admitir que los talibanes habían tomado el control mucho más rápido de lo que esperaban, una manera de reconocer la incomunicación y la disfuncionalidad interna de su gobierno, al menos en este punto. El resultado ya se conoce: Estados Unidos tuvo que enviar tropas adicionales para ayudar a asegurar el aeropuerto de Kabul y tratar de proteger a los estadounidenses y afganos intentando salir del país.PublicidadDicen que una imagen vale más que mil palabras. Cuando los talibanes entraron a Kabul circularon varios videos con una multitud de afganos corriendo al lado de un avión mientras rodaba por la pista. Por lo menos tres lograron montarse en el tren de aterrizaje del C-19 hasta que despegó. Poco después cayeron al vacío.Esos afganos cayendo del cielo sobre los techos de la capital ilustran, acaso como ninguna otra cosa, el fin de una guerra inútil. La más larga.

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Bruno Rodríguez tras regreso del Talibán: “EE. UU. no tiene derecho a regir el destino de Afganistán”

MIAMI, Estados Unidos. — El ministro de Relaciones Exteriores del régimen cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, aseguró este martes que Estados Unidos “no tiene derecho a regir el destino de Afganistán ni de ningún país soberano” y culpó a Washington de la crisis que atraviesa la nación asiática.
Tras varios días de tensión internacional ante la toma de Kabul por parte del Talibán, el canciller cubano reaccionó a la crisis en Afganistán poniendo el foco sobre el país norteño.
“Tuvieron que pasar 20 años con miles de muertes y billones de dólares en gastos para confirmarse que EE. UU. no tiene derecho a regir el destino de Afganistán ni de ningún país soberano”, escribió Rodríguez Parrilla en su cuenta de Twitter.
(Captura de pantalla/Twitter)
Los medios oficiales cubanos también han aprovechado la ocasión para arremeter contra las sucesivas administraciones estadounidenses, las cuales “nunca garantizaron la seguridad ni la recuperación del país asiático”.
“La situación real es que, luego de dos décadas de guerra y ocupación, Afganistán presenta hoy una situación mucho peor que la existente al comienzo de la contienda”, puntualizó el diario Granma el pasado domingo.
Por su parte, la agencia oficialista Prensa Latina se hizo eco del reciente discurso del presidente de EE. UU., Joe Biden, en el que se anunció la retirada de tropas estadounidenses de territorio afgano.
La guerra de Afganistán inició en octubre de 2001, apenas semanas después de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas. El conflicto tenía por objetivo liquidar al grupo terrorista Al Qaeda, que se adjudicó la autoría  de los sucesos del 11 de septiembre.
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