HAVANA CLIMA

escritores y artistas cubanos

Leonardo Padura: “No escapo de la censura, la busco”

El escritor cubano Leonardo Padura, padre literario del detective Mario Conde y Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, aseguró este martes que a lo largo de su trayectoria nunca ha tenido la sensación de escapar de la censura, sino más bien de buscarla.“No escapo de la censura, sino que la busco”, afirmó en una rueda de prensa en Las Palmas (Islas Canarias), donde participa en el encuentro “Literatura desde las islas” en la Universidad de Verano de Maspalomas.💙 ‘Un mismo corazón: La literatura desde las islas’ curso con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, Leonardo Padura.A la entrada encontrarás un puesto de la Librería Primicia con sus títulos.🖥 https://t.co/xlh6vDx3Gr@AytoSBT @MaLibreria pic.twitter.com/CfHmOywQhJ— UVMaspalomas (@UVMaspalomas) July 11, 2022Según un reporte de Efe, en el encuentro con la prensa abordó la publicación de su próxima novela, “Gentes decentes”, en la que recupera al detective Conde, quien con este libro llegará a las librerías a finales de agosto.Padura aseguró que la situación de Cuba es “económicamente muy tensa y socialmente muy complicada”, porque a los efectos de la pandemia en activos económicos como el turismo, se suma una serie de deficiencias económicas “arrastradas durante años”.El escritor, que tiene nacionalidad cubana y española y reside en La Habana, se mostró crítico con los “juicios severos” a las personas que se manifestaron para protestar contra el Gobierno cubano hace justo un año en varias ciudades de la Isla.“Creo que no se debería haber llegado al extremo judicial de condenas tan altas para muchas de estas personas. El gobierno tuvo la posibilidad de tener un gesto mucho más humanista”, señaló, e insistió en la “lucha por la supervivencia” que viven la mayoría de las personas en la isla.Sobre su decisión de mantenerse y escribir allí, aseguró que “lo necesita” para poder escribir. “Tengo la intención de que los temas y las maneras de la sociedad cubana tengan proyección internacional, pero siempre partiendo de Cuba y regresando a Cuba. Necesito oír hablar a la gente en Cuba, poder saber sus esperanzas y frustraciones y eso es un proceso que está siempre en marcha”, reflexionó.Para Padura, el mejor sitio para seguir esos procesos de transformación de la sociedad y asimilar los cambios sociales es su barrio de La Habana, donde vive desde que nació rodeado de gente “a la que ni siquiera le interesa ni le importa que sea escritor”. Sobre por qué eligió la novela negra como modo de expresión, dijo que le parece un “género generoso” que permite mucha libertad.Festival literario reúne en Italia autores de dos continentes“Creo que los documentos políticos más radicales que han circulado en Cuba probablemente sean mis novelas. Siempre ha habido una mirada crítica y he tocado temas muy profundos, muy complicados. Me interesa todo lo relacionado con la búsqueda de la utopía”, aseguró.Respecto a la dificultad para encontrar sus novelas en Cuba, cree que está relacionada, más que con la censura, con la situación económica ya que, en general, los libros en su país “circulan poco y mal”, “hay una política de no promoción y de no visibilizacion de mi trabajo”, dijo, aunque no se considera un perseguido político, apunta el reporte.Efe/OnCuba.

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Leonardo Padura: “No escapo de la censura, la busco”

El escritor cubano Leonardo Padura, padre literario del detective Mario Conde y Premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, aseguró este martes que a lo largo de su trayectoria nunca ha tenido la sensación de escapar de la censura, sino más bien de buscarla.“No escapo de la censura, sino que la busco”, afirmó en una rueda de prensa en Las Palmas (Islas Canarias), donde participa en el encuentro “Literatura desde las islas” en la Universidad de Verano de Maspalomas.💙 ‘Un mismo corazón: La literatura desde las islas’ curso con el Premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, Leonardo Padura.A la entrada encontrarás un puesto de la Librería Primicia con sus títulos.🖥 https://t.co/xlh6vDx3Gr@AytoSBT @MaLibreria pic.twitter.com/CfHmOywQhJ— UVMaspalomas (@UVMaspalomas) July 11, 2022Según un reporte de Efe, en el encuentro con la prensa abordó la publicación de su próxima novela, “Gentes decentes”, en la que recupera al detective Conde, quien con este libro llegará a las librerías a finales de agosto.Padura aseguró que la situación de Cuba es “económicamente muy tensa y socialmente muy complicada”, porque a los efectos de la pandemia en activos económicos como el turismo, se suma una serie de deficiencias económicas “arrastradas durante años”.El escritor, que tiene nacionalidad cubana y española y reside en La Habana, se mostró crítico con los “juicios severos” a las personas que se manifestaron para protestar contra el Gobierno cubano hace justo un año en varias ciudades de la Isla.“Creo que no se debería haber llegado al extremo judicial de condenas tan altas para muchas de estas personas. El gobierno tuvo la posibilidad de tener un gesto mucho más humanista”, señaló, e insistió en la “lucha por la supervivencia” que viven la mayoría de las personas en la isla.Sobre su decisión de mantenerse y escribir allí, aseguró que “lo necesita” para poder escribir. “Tengo la intención de que los temas y las maneras de la sociedad cubana tengan proyección internacional, pero siempre partiendo de Cuba y regresando a Cuba. Necesito oír hablar a la gente en Cuba, poder saber sus esperanzas y frustraciones y eso es un proceso que está siempre en marcha”, reflexionó.Para Padura, el mejor sitio para seguir esos procesos de transformación de la sociedad y asimilar los cambios sociales es su barrio de La Habana, donde vive desde que nació rodeado de gente “a la que ni siquiera le interesa ni le importa que sea escritor”. Sobre por qué eligió la novela negra como modo de expresión, dijo que le parece un “género generoso” que permite mucha libertad.Festival literario reúne en Italia autores de dos continentes“Creo que los documentos políticos más radicales que han circulado en Cuba probablemente sean mis novelas. Siempre ha habido una mirada crítica y he tocado temas muy profundos, muy complicados. Me interesa todo lo relacionado con la búsqueda de la utopía”, aseguró.Respecto a la dificultad para encontrar sus novelas en Cuba, cree que está relacionada, más que con la censura, con la situación económica ya que, en general, los libros en su país “circulan poco y mal”, “hay una política de no promoción y de no visibilizacion de mi trabajo”, dijo, aunque no se considera un perseguido político, apunta el reporte.Efe/OnCuba.

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Cuba desborda un estand

La Habana es la ciudad invitada de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, uno de los más grandes eventos culturales de la Argentina que hoy vive su séptimo día. A la entrada del edificio que aloja el Pabellón Azul, cuya amplitud es de las mayores entre los cuatro que conforman el predio de La Rural, su sede, un gran cartel lo recuerda: “Visitá en el Pabellón Amarillo el stand de La Habana. Real y maravillosa ciudad de las letras”.El espacio ha sido dispuesto en el pabellón amarillo, como siempre ocurre con las ciudades invitadas, que han sido ocho, contando a La Habana, desde que se inició esta tradición con Ámsterdam en 2013. Se trata de un área abierta donde predominan los colores rojo, amarillo y verde. Pueden verse referencias a la arquitectura y una bandera cubana.  Entre los libros dispuestos sobre dos mesas el primer día predominaban los títulos sobre Fidel Castro y el Che Guevara, algunas ediciones de Casa de las Américas y del Centro Pablo de la Torriente Brau. También había discos de música grabados por la Egrem. Pregunté si acaso habían traído los premios Alejo Carpentier, que es de los más destacado cada año en relación a novelas, cuentos y ensayos, y me respondieron que no.Pero, dos jornadas después encontré más de diez ejemplares del El año que nieve, el libro del escritor holguinero Rubén Rodríguez, merecedor de dicho Premio en 2019. También vi otros autores en la colección: Pedro de Jesús, Alberto Marrero y, junto a los libros de ellos un poemario de Aida Bahr. “Muchacho, es que todavía hay un montón de cajas sin abrir”, me dijo una de las personas encargadas de las ventas.Del primero al quinto día incrementaron las mesas. Sobre ellas se sostiene toda la literatura con la que cargó la Cámara del Libro. Destacan títulos de autores conocidos entre el público argentino, como es el caso de Guillen y Carpentier. También se encuentra algo de literatura infantil, libros de fotografía entre los que había uno de un viejo amigo, Gabriel Dávalos, algo de ensayo y algunas joyas confundidas entre la exhibición, como el clásico de Miguel Ángel Sánchez: Capablanca, Leyenda y realidad. Me detuve a hojear una edición de Lo cubano en la poesía, de Cintio Vitier.Pese a este listado, no se encuentran las voces más conocidas hoy en el exterior, tanto en la poesía como de la prosa escrita en la Isla. Aquí mismo gozan de buenos lectores, por ejemplo, Pedro Juan Gutiérrez, Leonardo Padura, Reina María Rodríguez.A veces desde el estand se escucha música cubana, que puede ser grabada o en vivo. Dicen que ya han pasado por aquí trovadores como Eduardo Sosa o Raúl Torres. También los escritores Arístides Vega Chapú, Francisco López Sacha y Yamil Díaz; algunos de los que conforman la delegación oficial, de la cual he logrado divisar además a Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas, quien el lunes casi a la noche hablaba a unos pocos presentes en el espacio acondicionado para presentaciones en el stand sobre su novela El vuelo del gato.“No hay delegación más secreta que la cubana”, comentaba con ironía el escritor cubano Marcial Gala, radicado en Buenos Aires, durante una entrevista que le hicieron en otro espacio curiosamente anclado en la Feria para alojar editoriales, libros y autores desmarcados del gobierno de la Isla. Se encuentra en el otro extremo, en el Pabellón Azul, en una esquina pequeña, pero atractiva a la vista. Algunos le llaman “la otra Cuba”.Hasta este lugar, auspiciado por la ONG Federalismo y Libertad, y según el criterio de quien he visto de anfitrión, el violinista Luis Alberto Mariño, ciertos argentinos han llegado para cuestionarle, alegando que representa intereses de Estados Unidos. Pero, estos han sido las excepciones. En el set se entrevista a escritores cubanos radicados en Buenos Aires, se conversa en un tono cordial mientras se aprecia la exposición de libros de autores como Reinaldo Arenas, Rafael Almanza, Hilda Molina, Ángel Pérez, Armando Añel, Roberto Quiñones, Ana Rosa Díaz Naranjo o Rafael Vilches, todo bajo el título: “Patria y Vida. Exposición de cultura cubana”. Este es el espacio que agrupa editoriales como NeoClub Ediciones, Hypermedia, Puente a la vista, Rialta, Editores Argentinos, Iliada Ediciones.La polarización con el tema cubano es evidente, aunque por suerte y por lo que tengo visto se convive sin problemas por estos días en Buenos Aires. Ya en la inauguración de la Feria se había constatado que Cuba es el signo de las contradicciones. Cuatro de los cinco discursos pronunciados hicieron referencia a La Habana de una u otra manera. El primero, de Ariel Granica, presidente de la Fundación El Libro, organizadora del evento, al referirse a la ciudad invitada dijo que su programa de actividades era “impresionante”. Algo parecido comentó el ministro de Cultura de la nación, Tristán Bauer, quien evocó “al gran” José Martí, ejemplo siempre de confluencias: “figura que une a nuestros pueblos a través de la prédica por el mejoramiento humano”.Poco después el escritor Guillermo Saccomano añadió otra referencia durante su incendiario discurso, cuando ejemplificó con una lista de autores imprescindibles en su formación; entonces, mencionó el nombre de dos cubanos. Subrayó que representan la “mejor literatura” de la Isla y mencionó a Guillermo Cabrera Infante y a Reinaldo Arenas. Para los dos pidió un aplauso.Aunque no me encontraba tan cerca como para comprobarlo, alguien que sí estaba atento me confirmó que la oficialidad de la Isla, compuesta por Prieto y el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, aplaudieron. Para entonces, en nombre del gobierno ya había tomado la palabra Tatiana Viera Hernández, presentada como coordinadora de Objetivos y Programas del Gobierno Provincial del Municipio de La Habana.“Quienes están hoy en el estand de La Habana, ciudad invitada de honor, y quienes lo recibirán en las diferentes salas de presentación y eventos de la Feria, dentro de este recinto y en otros escenarios de Buenos Aires, viajaron a pesar de todo, con los limitados recursos que les aportó el pueblo de Cuba y la solidaridad del mundo”,  dijo, y seguido enfatizó: “son ellos los legítimos representantes, no los financia ningún gobierno extranjero, ni usan su indudable libertad creadora para pedir la destrucción de su patria y la de sus familias, en ellos se refleja únicas e irrepetibles Cuba y La Habana, todo lo demás que se diga es ofensa, odio, mercenarismo y apostasía”.La referencia parece haber estado dirigida al estand ya referido, pero este dilema comenzó hace tres años, cuando se anunciaba que la Feria tendría como invitada de honor a esa Habana que sigue siendo tan referenciada en la literatura. Algunos llegaron a preguntarse, incluso en periódicos como Clarín, si acaso en el estand llegado de la Isla estarían también autores no catalogados por el gobierno por razones esencialmente políticas.Ahora comprobamos que no, sin embargo libros de autores cubanos pueden encontrarse en distintos espacios de la Feria gracias a editoriales como Corregidor (Martí, Casal, Ponte, Piñera, Gala- muy pronto Amel Hechavarría), Colihue (Lezama Lima, Fina García Marruz), Grijalbo (Daína Chaviano), Tusquets (Padura, Arenas, Novás Calvo), Galaxia Gutemberg (Cabrera Infante), Jus (Rubén Gallo), Ediciones Cátedra (Lezama Lima), Biblioteca Nacional Argentina (Dora Alonso), Fondo de Cultura Económica (Rafael Rojas, Pablo Armando Fernández), Ayacucho (Retamar, Eliseo Diego)… y hay muchos más.Incluso, si lo que se prefiere es tema político, materiales relacionados con la revolución y su impacto, la revolución y una visión crítica de ella, la revolución y su traza de relaciones con Estados Unidos, una gran cantidad de estantes dan cobijo a toda clase de literatura con crónicas, ensayos o análisis a sus figuras que van desde el Che Guevara y Camilo Cienfuegos hasta Fidel y Raúl Castro. “Con Cuba no te metas”, me dijo ayer sonriente una amiga argentina cuando entramos a polemizar sobre la realidad.Cuba es así, y anda por todas partes en estos días de Feria. Incluso, en uno de los espacios más extraños que uno vea se pueden encontrar señalada en un mapa. Marca el viaje durante 22 años de una pareja que acabó siendo una familia de seis miembros (los Zapp). Estuvieron en 102 países a bordo de un Graham-Paige de 1928. Ellos escribieron un libro para sufragar los gastos, y ahora esas crónicas se pueden encontrar en la Feria. A Cuba llegaron sin el auto, fueron para llevar ropas donadas a una familia.Foto: Kaloian.También está la Isla en la ruta de una de las escritoras argentinas más leídas en la actualidad, Mariana Enríquez. De repente me vi con un libro suyo (Alguien camina sobre tu tumba) en las manos. Relata algunos de sus viajes por ciudades del mundo donde ha tropezado con cementerios que la sedujeron. En la portada identifico el Colón. Y cuando busco la crónica que corresponde, además de descubrir que viajó a inicios de este siglo siguiendo a la banda de rock Manic Street Preachers, doy con una frase iluminadora: “en La Habana se da por sentado que todo lo sumamente extraño que sucede es normal”. Lo mismo con el tema cubano, dondequiera que suceda: lo normal es la sorpresa.  

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Cuba desborda un estand

La Habana es la ciudad invitada de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, uno de los más grandes eventos culturales de la Argentina que hoy vive su séptimo día. A la entrada del edificio que aloja el Pabellón Azul, cuya amplitud es de las mayores entre los cuatro que conforman el predio de La Rural, su sede, un gran cartel lo recuerda: “Visitá en el Pabellón Amarillo el stand de La Habana. Real y maravillosa ciudad de las letras”.El espacio ha sido dispuesto en el pabellón amarillo, como siempre ocurre con las ciudades invitadas, que han sido ocho, contando a La Habana, desde que se inició esta tradición con Ámsterdam en 2013. Se trata de un área abierta donde predominan los colores rojo, amarillo y verde. Pueden verse referencias a la arquitectura y una bandera cubana.  Entre los libros dispuestos sobre dos mesas el primer día predominaban los títulos sobre Fidel Castro y el Che Guevara, algunas ediciones de Casa de las Américas y del Centro Pablo de la Torriente Brau. También había discos de música grabados por la Egrem. Pregunté si acaso habían traído los premios Alejo Carpentier, que es de los más destacado cada año en relación a novelas, cuentos y ensayos, y me respondieron que no.Pero, dos jornadas después encontré más de diez ejemplares del El año que nieve, el libro del escritor holguinero Rubén Rodríguez, merecedor de dicho Premio en 2019. También vi otros autores en la colección: Pedro de Jesús, Alberto Marrero y, junto a los libros de ellos un poemario de Aida Bahr. “Muchacho, es que todavía hay un montón de cajas sin abrir”, me dijo una de las personas encargadas de las ventas.Del primero al quinto día incrementaron las mesas. Sobre ellas se sostiene toda la literatura con la que cargó la Cámara del Libro. Destacan títulos de autores conocidos entre el público argentino, como es el caso de Guillen y Carpentier. También se encuentra algo de literatura infantil, libros de fotografía entre los que había uno de un viejo amigo, Gabriel Dávalos, algo de ensayo y algunas joyas confundidas entre la exhibición, como el clásico de Miguel Ángel Sánchez: Capablanca, Leyenda y realidad. Me detuve a hojear una edición de Lo cubano en la poesía, de Cintio Vitier.Pese a este listado, no se encuentran las voces más conocidas hoy en el exterior, tanto en la poesía como de la prosa escrita en la Isla. Aquí mismo gozan de buenos lectores, por ejemplo, Pedro Juan Gutiérrez, Leonardo Padura, Reina María Rodríguez.A veces desde el estand se escucha música cubana, que puede ser grabada o en vivo. Dicen que ya han pasado por aquí trovadores como Eduardo Sosa o Raúl Torres. También los escritores Arístides Vega Chapú, Francisco López Sacha y Yamil Díaz; algunos de los que conforman la delegación oficial, de la cual he logrado divisar además a Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas, quien el lunes casi a la noche hablaba a unos pocos presentes en el espacio acondicionado para presentaciones en el stand sobre su novela El vuelo del gato.“No hay delegación más secreta que la cubana”, comentaba con ironía el escritor cubano Marcial Gala, radicado en Buenos Aires, durante una entrevista que le hicieron en otro espacio curiosamente anclado en la Feria para alojar editoriales, libros y autores desmarcados del gobierno de la Isla. Se encuentra en el otro extremo, en el Pabellón Azul, en una esquina pequeña, pero atractiva a la vista. Algunos le llaman “la otra Cuba”.Hasta este lugar, auspiciado por la ONG Federalismo y Libertad, y según el criterio de quien he visto de anfitrión, el violinista Luis Alberto Mariño, ciertos argentinos han llegado para cuestionarle, alegando que representa intereses de Estados Unidos. Pero, estos han sido las excepciones. En el set se entrevista a escritores cubanos radicados en Buenos Aires, se conversa en un tono cordial mientras se aprecia la exposición de libros de autores como Reinaldo Arenas, Rafael Almanza, Hilda Molina, Ángel Pérez, Armando Añel, Roberto Quiñones, Ana Rosa Díaz Naranjo o Rafael Vilches, todo bajo el título: “Patria y Vida. Exposición de cultura cubana”. Este es el espacio que agrupa editoriales como NeoClub Ediciones, Hypermedia, Puente a la vista, Rialta, Editores Argentinos, Iliada Ediciones.La polarización con el tema cubano es evidente, aunque por suerte y por lo que tengo visto se convive sin problemas por estos días en Buenos Aires. Ya en la inauguración de la Feria se había constatado que Cuba es el signo de las contradicciones. Cuatro de los cinco discursos pronunciados hicieron referencia a La Habana de una u otra manera. El primero, de Ariel Granica, presidente de la Fundación El Libro, organizadora del evento, al referirse a la ciudad invitada dijo que su programa de actividades era “impresionante”. Algo parecido comentó el ministro de Cultura de la nación, Tristán Bauer, quien evocó “al gran” José Martí, ejemplo siempre de confluencias: “figura que une a nuestros pueblos a través de la prédica por el mejoramiento humano”.Poco después el escritor Guillermo Saccomano añadió otra referencia durante su incendiario discurso, cuando ejemplificó con una lista de autores imprescindibles en su formación; entonces, mencionó el nombre de dos cubanos. Subrayó que representan la “mejor literatura” de la Isla y mencionó a Guillermo Cabrera Infante y a Reinaldo Arenas. Para los dos pidió un aplauso.Aunque no me encontraba tan cerca como para comprobarlo, alguien que sí estaba atento me confirmó que la oficialidad de la Isla, compuesta por Prieto y el ministro de Cultura, Alpidio Alonso, aplaudieron. Para entonces, en nombre del gobierno ya había tomado la palabra Tatiana Viera Hernández, presentada como coordinadora de Objetivos y Programas del Gobierno Provincial del Municipio de La Habana.“Quienes están hoy en el estand de La Habana, ciudad invitada de honor, y quienes lo recibirán en las diferentes salas de presentación y eventos de la Feria, dentro de este recinto y en otros escenarios de Buenos Aires, viajaron a pesar de todo, con los limitados recursos que les aportó el pueblo de Cuba y la solidaridad del mundo”,  dijo, y seguido enfatizó: “son ellos los legítimos representantes, no los financia ningún gobierno extranjero, ni usan su indudable libertad creadora para pedir la destrucción de su patria y la de sus familias, en ellos se refleja únicas e irrepetibles Cuba y La Habana, todo lo demás que se diga es ofensa, odio, mercenarismo y apostasía”.La referencia parece haber estado dirigida al estand ya referido, pero este dilema comenzó hace tres años, cuando se anunciaba que la Feria tendría como invitada de honor a esa Habana que sigue siendo tan referenciada en la literatura. Algunos llegaron a preguntarse, incluso en periódicos como Clarín, si acaso en el estand llegado de la Isla estarían también autores no catalogados por el gobierno por razones esencialmente políticas.Ahora comprobamos que no, sin embargo libros de autores cubanos pueden encontrarse en distintos espacios de la Feria gracias a editoriales como Corregidor (Martí, Casal, Ponte, Piñera, Gala- muy pronto Amel Hechavarría), Colihue (Lezama Lima, Fina García Marruz), Grijalbo (Daína Chaviano), Tusquets (Padura, Arenas, Novás Calvo), Galaxia Gutemberg (Cabrera Infante), Jus (Rubén Gallo), Ediciones Cátedra (Lezama Lima), Biblioteca Nacional Argentina (Dora Alonso), Fondo de Cultura Económica (Rafael Rojas, Pablo Armando Fernández), Ayacucho (Retamar, Eliseo Diego)… y hay muchos más.Incluso, si lo que se prefiere es tema político, materiales relacionados con la revolución y su impacto, la revolución y una visión crítica de ella, la revolución y su traza de relaciones con Estados Unidos, una gran cantidad de estantes dan cobijo a toda clase de literatura con crónicas, ensayos o análisis a sus figuras que van desde el Che Guevara y Camilo Cienfuegos hasta Fidel y Raúl Castro. “Con Cuba no te metas”, me dijo ayer sonriente una amiga argentina cuando entramos a polemizar sobre la realidad.Cuba es así, y anda por todas partes en estos días de Feria. Incluso, en uno de los espacios más extraños que uno vea se pueden encontrar señalada en un mapa. Marca el viaje durante 22 años de una pareja que acabó siendo una familia de seis miembros (los Zapp). Estuvieron en 102 países a bordo de un Graham-Paige de 1928. Ellos escribieron un libro para sufragar los gastos, y ahora esas crónicas se pueden encontrar en la Feria. A Cuba llegaron sin el auto, fueron para llevar ropas donadas a una familia.Foto: Kaloian.También está la Isla en la ruta de una de las escritoras argentinas más leídas en la actualidad, Mariana Enríquez. De repente me vi con un libro suyo (Alguien camina sobre tu tumba) en las manos. Relata algunos de sus viajes por ciudades del mundo donde ha tropezado con cementerios que la sedujeron. En la portada identifico el Colón. Y cuando busco la crónica que corresponde, además de descubrir que viajó a inicios de este siglo siguiendo a la banda de rock Manic Street Preachers, doy con una frase iluminadora: “en La Habana se da por sentado que todo lo sumamente extraño que sucede es normal”. Lo mismo con el tema cubano, dondequiera que suceda: lo normal es la sorpresa.  

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Literatura: Senel Paz recibe el premio Ernest Hemingway, anunciado hace un año

El escritor y guionista de cine cubano Senel Paz recibió este miércoles en La Habana el premio de literatura Ernest Hemingway en español, anunciado desde el pasado año en Estados Unidos, y cuya entrega se aplazó debido a la crisis sanitaria de la COVID-19.Según la agencia Efe, el fundador y presidente del Movimiento Literario Histórico Internacional con sede en EEUU, Alfredo Ballester, entregó el trofeo a Senel Paz en una ceremonia realizada en el museo Finca Vigía, que fuera por más de 20 años la residencia temporal cubana del célebre novelista estadounidense Ernest Hemingway.“Es una gran satisfacción recibir este premio con el nombre de un escritor tan importante en la historia de Cuba por su amistad y cariño por Cuba, y que ha tenido mucha influencia en la literatura de la isla”, declaró el escritor cubano en la ceremonia.A Senel Paz, autor del cuento El lobo, el bosque y el hombre nuevo, en el que basó su guion de la reconocida película cubana  Fresa y Chocolate, le fue otorgado el premio Hemingway por su trayectoria en la literatura y las artes en general. Entre sus obras literarias figuran El rey en el jardín (1983), No le digas que la quieres (2004) o en El cielo con Diamante (2007).Senel Paz recibe Premio Ernest Hemingway  Senel Paz -Premio Nacional de Cine 2020- fue guionista también de otros emblemáticos filmes de la cinematografía cubana como Una novia para David y Adorables mentiras, se ha desempeñado como profesor y en la asesoría de la dramaturgia cinematográfica dentro y fuera de Cuba.El anuncio se hizo en 2020, durante el XVIII Coloquio Internacional celebrado en la capital cubana y en el que se recordó el 60 aniversario de la muerte del autor de novelas célebres como Por quién doblan las campanas, Fiesta o El viejo y el mar.Efe/OnCuba.

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Fallece el ensayista cubano Ambrosio Fornet

El crítico literario, ensayista, editor y guionista de cine Ambrosio Fornet, uno de los mayores investigadores de la historia editorial en Cuba, ha muerto en La Habana a pocos meses de cumplir 90 años, según notifica hoy Casa de las Américas en sus redes sociales. Fue también agudo disector del llamado Quinquenio gris.«La @CasAmericas lamenta profundamente la pérdida esta mañana de quien fuera uno de sus más queridos y cercanos colaboradores, Ambrosio Fornet (Veguitas de Bayamo, 1932). Su obra constituye parte fundamental de la cultura de la nación, que él defendió siempre”, lamenta la institución en su perfil de Twitter.La @CasAmericas lamenta profundamente la pérdida esta mañana de quien fuera uno de sus más queridos y cercanos colaboradores, Ambrosio Fornet (Veguitas de Bayamo, 1932). Su obra constituye parte fundamental de la cultura de la nación, que él defendió siempre. pic.twitter.com/yYCDoaJvGk— Casa de las Américas (@CasAmericas) April 5, 2022Fornet, quien terminó sus estudios de Bachillerato en Bayamo (1948), se licenció en Literatura Norteamericana en New York University (1957) y estudió Cultura Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid (1958-1959), según su biografía disponible en la Academia Cubana de la Lengua, de la que formaba parte desde marzo de 1997.Entre su obra, sobresalen libros como A un paso del diluvio (cuentos, Barcelona, 1958); En tres y dos (Cuadernos R, 1964); En blanco y negro (1967) y El libro en Cuba; siglos XVIII y XIX (1994), investigación en la que rescató documentos inéditos y una copiosa bibliografía especializada, siendo su más ambicioso proyecto, dedicado al movimiento editorial cubano en la época colonial.También, se recuerda La coartada perpetua (2002); Carpentier o la ética de la escritura (2006); Las trampas del oficio; apuntes sobre cine y sociedad (2007) y Narrar la nación; ensayos en blanco y negro (2009).En el año 2000 recibió el Premio Nacional de Edición, y el Premio Nacional de Literatura en 2009. Para este momento, y a propósito de lo que se conoce como “guerrita de los e-mail”, fue notable su trabajo de relectura y recuperación de autores cubanos de la diáspora, así como su reflexión y crítica sobre el llamado Quinquenio Gris, periodo nefasto para la creación y los derechos en la Isla del cual Fornet fue uno agudo disector.En uno de sus primeros libros escribió: «El crítico se halla en el caso del pelotero que está en tres y dos y ve venir la bola: le tira o la deja pasar; puede equivocarse, pero no eludir el reto».Aún se desconoce la causa del deceso y los detalles relacionados con su funeral. En construcción…

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Fallece el ensayista cubano Ambrosio Fornet

El crítico literario, ensayista, editor y guionista de cine Ambrosio Fornet, uno de los mayores investigadores de la historia editorial en Cuba, ha muerto en La Habana a pocos meses de cumplir 90 años, según notifica hoy Casa de las Américas en sus redes sociales. Fue también agudo disector del llamado Quinquenio gris.«La @CasAmericas lamenta profundamente la pérdida esta mañana de quien fuera uno de sus más queridos y cercanos colaboradores, Ambrosio Fornet (Veguitas de Bayamo, 1932). Su obra constituye parte fundamental de la cultura de la nación, que él defendió siempre”, lamenta la institución en su perfil de Twitter.La @CasAmericas lamenta profundamente la pérdida esta mañana de quien fuera uno de sus más queridos y cercanos colaboradores, Ambrosio Fornet (Veguitas de Bayamo, 1932). Su obra constituye parte fundamental de la cultura de la nación, que él defendió siempre. pic.twitter.com/yYCDoaJvGk— Casa de las Américas (@CasAmericas) April 5, 2022Fornet, quien terminó sus estudios de Bachillerato en Bayamo (1948), se licenció en Literatura Norteamericana en New York University (1957) y estudió Cultura Hispánica en la Universidad Complutense de Madrid (1958-1959), según su biografía disponible en la Academia Cubana de la Lengua, de la que formaba parte desde marzo de 1997.Entre su obra, sobresalen libros como A un paso del diluvio (cuentos, Barcelona, 1958); En tres y dos (Cuadernos R, 1964); En blanco y negro (1967) y El libro en Cuba; siglos XVIII y XIX (1994), investigación en la que rescató documentos inéditos y una copiosa bibliografía especializada, siendo su más ambicioso proyecto, dedicado al movimiento editorial cubano en la época colonial.También, se recuerda La coartada perpetua (2002); Carpentier o la ética de la escritura (2006); Las trampas del oficio; apuntes sobre cine y sociedad (2007) y Narrar la nación; ensayos en blanco y negro (2009).En el año 2000 recibió el Premio Nacional de Edición, y el Premio Nacional de Literatura en 2009. Para este momento, y a propósito de lo que se conoce como “guerrita de los e-mail”, fue notable su trabajo de relectura y recuperación de autores cubanos de la diáspora, así como su reflexión y crítica sobre el llamado Quinquenio Gris, periodo nefasto para la creación y los derechos en la Isla del cual Fornet fue uno agudo disector.En uno de sus primeros libros escribió: «El crítico se halla en el caso del pelotero que está en tres y dos y ve venir la bola: le tira o la deja pasar; puede equivocarse, pero no eludir el reto».Aún se desconoce la causa del deceso y los detalles relacionados con su funeral. En construcción…

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Pedro Juan Gutiérrez, entre los finalistas del Premio Ribera del Duero

El escritor cubano Pedro Juan Gutiérrez (1950), considerado el principal exponente del realismo sucio en la Isla, es uno de los cinco finalistas del Premio Internacional de Narrativa Ribera del Duero convocado desde Castilla y León (España).
Reconocido como uno de los escritores más talentosos de la actual narrativa latinoamericana, tal como lo presenta su editorial, Anagrama, Gutiérrez aspira al galardón con Un meteorito flamígero.

Autor de Trilogía sucia de La Habana (1998), El rey de La Habana (1999), Animal tropical (2001) o Carne de perro (2002), el matancero cuenta con varios premios internacionales y con una obra que, además de la narrativa, incluye el periodismo, el ensayo y la poesía .
El Premio Internacional de Narrativa Ribera del Duero es convocado por la Denominación de Origen Ribera del Duero y la editorial Páginas de Espuma. Cinco es el número de finalistas de esta séptima edición del certamen que se fallará el próximo 24 de marzo.
El cubano es el único autor entre los finalistas, cuya lista completan la mexicana Laura Baeza, la argentina Marina Closs, la  boliviana Liliana Colanzi y la chilena María José Navia.
Uno de sus últimos libros, Fabián y el caos, fue publicado en Cuba con una tirada de 5000 ejemplares. Antes había llegado a España gracias a Anagrama, y se ha leído hasta la fecha en Grecia, Italia, Brasil entre otras naciones donde el autor es uno de los referentes de la literatura cubana actual.
Las sombras humanas de Pedro Juan Gutiérrez

Su más reciente título en esta editorial es Diálogo con mi sombra, una entrevista a sí mismo donde “el escritor hace un ágil y exhaustivo repaso de su vida y su obra en el que no se deja nada en el tintero”, según la editorial.
El Premio Internacional de Narrativa Ribera del Duero se entregará un acto que se celebrará en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Efe/OnCuba.

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Un escritor llamado Humberto Arenal

Leyendo un post la semana pasada sobre los 10 años de la muerte del escritor Humberto Arenal, quizá fuera de su hija, la actriz Jacqueline, recordé el día en que fui a entrevistarle. Arenal estuvo relacionado con el magazine Lunes de Revolución; no tanto por aportar cantidad de artículos como por su cercanía al grupo desde mucho antes de que el suplemento de Revolución existiera.También se vinculó a proyectos como el programa de televisión que llegó a tener el magazine y desde donde impulsaban obras de teatro en cada edición semanal y nocturna. Se había ocupado de la puesta de muchas de esas obras y yo quería saber un poco de todo aquello.Después de la entrevista que hicimos en diciembre de 2006, lo había estado esperando en la ciudad de Holguín, a donde estuvo a punto de hacer un viaje para la feria del libro de 2007. Hablaría de Virgilio Piñera; pero finalmente no viajó porque terminaron sacándole pasaje en ómnibus, con lo cual debía pasar 12 horas en las carretera y no era recomendable hacerlo debido a sus años y salud. Por ese motivo, no lo vi más.Tenía desde entonces sus dos libros publicados en Ediciones R: La vuelta en redondo, nueve cuentos donde el mundo infantil y juvenil, la figura del padre y las relaciones familiares dominan como temática, y El tiempo ha descendido, otros tres cuentos de “ambientes” y  recuerdos, entre ellos el más antologado creo es “El caballero Charles”. En la solapa de uno de estos libros hay una cita suya: “la imaginación es lo único que logra salvar al hombre del tedio y la mediocridad”.Como muchos escritores cubanos, o cubanas y cubanos que no tienen por qué ser escritores, Arenal vivió años en Estados Unidos antes de regresar definitivamente a la Isla después del 59. En Nueva York pasó más de una década.“Nueva York es una ciudad muy grande, muy contradictoria. Lo era antes, y ahora mucho más. Lo que se llama el gran Nueva York eran cinco condados. En cinco condados había 12 millones de habitantes. ¿Te imaginas?”. Eso me dijo.Aquella tarde en que llegué a su departamento de Infanta y Manglar, Arenal acababa de terminar una novela, que era un poco la novela de su familia, según evocó entre una música instrumental salida probablemente de la radio y que yo escuchaba en lo que recuerdo como un recibidor donde podían verse algunas plantas.Publicidad“Es la novela de mi padre”, advirtió. Y me contó más: “Mi padre viene de una familia de medios económicos. Lo que pasa es que cuando llega a él un poco estaban agotados esos medios. Pero, mi tatarabuelo era suizo-francés, él y su familia. Eran campesinos que sembraron, tenía su pedacito de tierra en Suiza. Pasan a Estados Unidos, a Carolina del Norte, de ahí empiezan a levantarse”, dijo.No puedo confirmarlo, dado que ni siquiera la he tenido en mis manos, pero al parecer esta sería su Occitania, novela que publicó Letras Cubanas en su colección Premio Nacional de Literatura, pues a los pocos meses de aquella conversación Humberto Arenal alcanzó con poco más de los 80 años el galardón. Un jurado que encabezaba Leonardo Acosta justificaba su decisión alegando “la riqueza y diversidad de su obra” y mucha gente aplaudió la decisión y aunque alguna otra escribió cuestionándola.  “Mi procedencia es pequeño burgués. Mi padre era un técnico de ferrocarril. Mi madre, una maestra de escuela primaria. A mí, nunca me faltó un par de zapatos, ni un plato de comida. Vivíamos aquí en Santos Suárez. Antes de ir a los Estados Unidos aprendí inglés. Por eso, me gané una beca para perfeccionar el idioma en Nueva York”.En Nueva York empezó a relacionarse con otros cubanos que también colaborarían con el magazín: Oscar Hurtado, Antón Arrufat, Heberto Padilla, Pablo Armando Fernández. Muchos de ellos frecuentaban la librería Las Américas. Según recordó era propiedad de un italo-argentino llamado Gaetano Mazza, quien le había impreso su primera: El sol a plomo. Es una breve novela sobre el tema de la Revolución que puso en manos de Fidel Castro cuando este visitó la ciudad en el 59. Ese encuentro le costó su trabajo en Visión.Humberto Arenal y su hija Jacqueline. Foto tomada del perfil de Facebook de la actriz.“Como me aburría hacer traducciones o trabajar en una oficina, estudié un curso de periodismo, una especie de seminario. Empecé a trabajar primero en un periódico, después en una revista. Además de esas labores para la revista Visión, en los Estados Unidos, y sobre todo en la ciudad, Arenal había iniciado sus acercamientos a las artes, aprendió teatro, cine… “Yo me sabía Nueva York de memoria y hablaba muy bien el inglés”.También recordó el día en que le mostró la ciudad a Guillermo Cabrera Infante. “Yo también hacia crítica de cine. También hacía cuentos. Estaba comenzando una novela cuando conozco a Guillermo… en este país no ha habido mejor crítico de cine que él”, dijo: “Eso fue en el año 57, más o menos”. Cabrera Infante también lo recuerda en una novela, define a Arenal como un hombre de «timidez resabiosa».“Viajé Estados Unidos de norte a sur, de este a oeste, haciendo periodismo, dando algunas conferencias. Me desarrollé mucho en esos años”.Humberto Arenal escribió teatro, narrativa y ensayo. Tiene un cuento que comienza: “era lo que en Estados Unidos llaman ‘a clean american boy’, lo que se podría traducir como ‘un buen muchacho’”. 

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Marcial Gala, abriéndose paso detrás de sus libros

La COVID-19 frenaría un poco al escritor cubano radicado en Buenos Aires, pero sus libros fueron seduciendo nuevos públicos y ahora su literatura llega a otros idiomas.
La entrada Marcial Gala, abriéndose paso detrás de sus libros se publicó primero en OnCubaNews.

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Feria del Libro de Buenos Aires vuelve en 2022, con La Habana como ciudad invitada

La Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, una de las más multitudinarias de habla hispana, al fin celebrará su 46ª edición entre el 28 de abril y el 16 de mayo de 2022, después de haberse postergado por dos años consecutivos debido a la pandemia de coronavirus, según anunció este jueves la Fundación El Libro, organizadora del evento.En un comunicado, la entidad informó que la 46ª edición de la feria será inaugurada por el escritor argentino Guillermo Saccomanno (73 años), autor de una veintena de obras, entre ellas Prohibido escupir sangre, Terrible accidente del alma y Amor invertido.La Feria del Libro “no se rindió”: la 46ª edición abrirá en abril con un discurso de Guillermo Saccomanno https://t.co/3ZDaD8V5tn vía @LANACION— Feria del Libro (@ferialibro) December 1, 2021“El proceso de gestación (de la feria) será menor al acostumbrado. El tiempo que nos queda es poco, pero las ganas y las energías son muchas y exceden esa rigidez de los almanaques”, aseguró el director de la Fundación El Libro, Ezequiel Martínez, en declaraciones recogidas por el comunicado.Como en pasadas ediciones, el evento se celebrará en las instalaciones de La Rural, un predio ubicado en la capital argentina. Asimismo, la ciudad invitada seguirá siendo La Habana, tal y como se anunció hace dos años.La última edición de la feria, la 45ª, tuvo lugar en 2019 y contó con más de un millón de visitantes. “El andamiaje que nos lleva a la feria 46ª ya está en marcha. Hemos demostrado una enorme capacidad como sector y como entidad. Nuestra feria ya es uno de los eventos culturales más importantes del mundo”, zanjó el presidente de la Fundación El Libro, Ariel Granica.La Habana en Buenos Aires: un trozo de Cuba a la Feria del Libro de 2020Según datos de la Cámara Argentina del Libro, la cantidad de novedades editoriales durante 2020 se mantuvo constante en el país suramericano, e incluso retomó valores de 2016 a 2018, alcanzando las 27  694 nuevas publicaciones.PublicidadEso sí, la tirada total en papel de 2020 fue de tan solo 25.6 millones, casi diez millones menos que el año anterior y representando una caída del 69% con respecto a las cifras de 2015.

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Tania Bruguera gana Premio Velázquez 2021

La artista cubana Tania Bruguera fue galardonada hoy con el Premio Velázquez de las Artes Plásticas 2021, que entrega el Ministerio de Cultura y Deporte de España desde 2002. El jurado ha valorado en su fallo el “activismo performativo riguroso y especialmente atento a las dinámicas contextuales socio-políticas” de la artista.El trabajo de Bruguera se centra en el campo de la “performance” y gira en torno a temas como el poder y el control. Es una firme defensora de la intervención del arte en la sociedad y de su poder transformador.Tania Bruguera, Premio Velázquez de Artes Plásticas 2021https://t.co/AcxjzVX0fJ pic.twitter.com/lTQ11h1OJC— Ministerio de Cultura y Deporte (@culturagob) November 4, 2021Su defensa de la libertad de expresión a través de sus “performances” y sus protestas la ha llevado en distintas ocasiones a confrontaciones directas con el poder establecido, señala el Ministerio en una nota explicativa sobre el premio dotado con 100 000 euros.Bruguera (La Habana, Cuba, 1968) se formó en la capital cubana y el Instituto de Arte de Chicago. A lo largo de su carrera ha participado en eventos artísticos internacionales como Documenta Kassel, y las bienales de Venecia, São Paulo, Shanghái y La Habana, entre otras.Ha desarrollado su actividad en museos, galerías y centros de arte como Tate Modern (Londres), Santa Monica Museum of Art; Boijmans Van Beuningen Museum (Países Bajos), Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam (La Habana) o New Museum (Nueva York).Tania Bruguera renuncia a su membresía de la UNEACHa sido reconocida con premios internacionales como la Beca Guggenheim (EEUU), el Premio Príncipe Claus (Países Bajos) y el Meadows Prize (EEUU), entre otros.PublicidadEl jurado estuvo integrado por Lola Jiménez-Blanco, directora general de Bellas Artes; la artista Soledad Sevilla, ganadora del año pasado; la artista Consuelo Vallina; Imma Prieto Carrillo, directora de Es Baluard; Lars Jakob Bang Larsen, director de Art Hub Copenhague, y otros expertos.Efe/OnCuba

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Editorial cubana prepara libro con cartas inéditas de Dulce María Loynaz

El sello editorial Ediciones Loynaz prepara un libro con cincuenta cartas inéditas escritas por la poeta y novelista cubana Dulce María Loynaz. Tendrá una “edición limitada” cuya entrega se proyecta para el 119 aviversario del natalicio de la autora.En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias (Acn), Luis Enrique Rodríguez Ortega, director de dicha casa editorial, con sede en Pinar del Río, explicó que se trata de misivas dirigidas a José Antonio Martínez de Osaba, pianista acompañante del vueltabajero teatro lírico Ernesto Lecuona.El material aún no tiene título definido y se espera sea un grato aporte a los investigadores y amantes de la vida y obra de la segunda Premio Cervantes cubana, pues componen un recorrido por más de dos décadas (desde finales de 1960 hasta los 90) de lazos afectivos con quien fuera amigo de la familia y resguardara estos documentos.La editorial conocía la existencia de las cartas, pero Martínez de Osaba no las quería hacer públicas. Fue él quien, ahora con 85 años, las encomendó a la profesora María Carolina Mora. En ella recaerá el prólogo del material.En las misivas, según apuntó Rodríguez Ortega, quien también dirige el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz, puede descubrirse a una escritora que tiene necesidades como cualquier cubano de a pie.También subrayó a Acn que por ellas se evidencia que este fue el primer pinareño vinculado a la autora, y gracias a quien otros llegaron a tener relaciones de amistad que, por ejemplo, hicieron que la escritora donara su biblioteca personal y otros bienes patrimoniales a la provincia.Dulce María Loynaz prefiere la risaPublicidadNacida el 10 de diciembre de 1902, en La Habana, ciudad donde falleció en 1997, Dulce María Loynaz fue una de los cuatro hijos del General Enrique Loynaz del Castillo y María de las Mercedes Muñoz Sañudo.Escribió memorables, fundacionales y singulares obras como Canto a la mujer estéril (1938), Juegos de agua (1941), Poemas sin nombre (1955) y Últimos días de una casa (1958), por lo que autores como el poeta y editor Alex Fleites la consideró en su columna semanal para este medio como “uno de los mitos de la poesía cubana del Siglo XX”. En su juventud su casa fue un verdadero centro de movimiento cultural gracias a sus relaciones con escritores del patio o extranjeros como  Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Alejo Carpentier, Emilio Ballagas, Rafael Marquina, Carmen Conde, entre otros.

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Editorial cubana prepara libro con cartas inéditas de Dulce María Loynaz

El sello editorial Ediciones Loynaz prepara un libro con cincuenta cartas inéditas escritas por la poeta y novelista cubana Dulce María Loynaz. Tendrá una “edición limitada” cuya entrega se proyecta para el 119 aviversario del natalicio de la autora.En declaraciones a la Agencia Cubana de Noticias (Acn), Luis Enrique Rodríguez Ortega, director de dicha casa editorial, con sede en Pinar del Río, explicó que se trata de misivas dirigidas a José Antonio Martínez de Osaba, pianista acompañante del vueltabajero teatro lírico Ernesto Lecuona.El material aún no tiene título definido y se espera sea un grato aporte a los investigadores y amantes de la vida y obra de la segunda Premio Cervantes cubana, pues componen un recorrido por más de dos décadas (desde finales de 1960 hasta los 90) de lazos afectivos con quien fuera amigo de la familia y resguardara estos documentos.La editorial conocía la existencia de las cartas, pero Martínez de Osaba no las quería hacer públicas. Fue él quien, ahora con 85 años, las encomendó a la profesora María Carolina Mora. En ella recaerá el prólogo del material.En las misivas, según apuntó Rodríguez Ortega, quien también dirige el Centro de Promoción y Desarrollo de la Literatura Hermanos Loynaz, puede descubrirse a una escritora que tiene necesidades como cualquier cubano de a pie.También subrayó a Acn que por ellas se evidencia que este fue el primer pinareño vinculado a la autora, y gracias a quien otros llegaron a tener relaciones de amistad que, por ejemplo, hicieron que la escritora donara su biblioteca personal y otros bienes patrimoniales a la provincia.Dulce María Loynaz prefiere la risaPublicidadNacida el 10 de diciembre de 1902, en La Habana, ciudad donde falleció en 1997, Dulce María Loynaz fue una de los cuatro hijos del General Enrique Loynaz del Castillo y María de las Mercedes Muñoz Sañudo.Escribió memorables, fundacionales y singulares obras como Canto a la mujer estéril (1938), Juegos de agua (1941), Poemas sin nombre (1955) y Últimos días de una casa (1958), por lo que autores como el poeta y editor Alex Fleites la consideró en su columna semanal para este medio como “uno de los mitos de la poesía cubana del Siglo XX”. En su juventud su casa fue un verdadero centro de movimiento cultural gracias a sus relaciones con escritores del patio o extranjeros como  Juan Ramón Jiménez, Federico García Lorca, Alejo Carpentier, Emilio Ballagas, Rafael Marquina, Carmen Conde, entre otros.

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Un puente literario entre La Habana y Miami

Eduardo René Casanova Ealo es una de estas personas que sueña con un mundo mejor en el cual las páginas de los libros juntaran lo que el hombre separa. Un lugar donde Miami y La Habana tuvieran más puentes culturales que abismos políticos. Con este objetivo, él, quien mientras vivía en Cuba estuvo muy vinculado a varias instituciones culturales y obtuvo en el 1999 el Premio Calendario por su libro de poemas «Navegación impasible”, fundó hace dos años la Editorial Primigenios, la cual intenta hacer visible desde los Estados Unidos y a nivel internacional a escritores de la Isla.Devela en esta entrevista exclusiva para OnCuba la historia y devenir de esta Editorial, la cual, según su eslogan, pretende ser el Corpus Lírico de una nación. Eduardo René Casanova Ealo intenta con su trabajo en la Editorial Primigenios que la literatura cubana sea cada vez más visible en Estados Unidos y el mundo. Foto: Cortesía del entrevistado.Nos puede hablar de los inicios de la Editorial Primigenios ¿En qué año y bajo qué circunstancias decidió crearla?El surgimiento de Editorial Primigenios está vinculado a una invitación que me hicieron para leer mis poemas en una peña literaria que se realiza en mi pueblo natal Quemado de Güines. Yo había ido a visitar a la familia y para mi sorpresa el director del Centro me invitó. Allí les prometí a los escritores presentes que podía publicar sus obras en “mi editorial”, la cual todavía no existía. Solo me traje un libro de un quemadense ya fallecido que para mi sorpresa había sido amigo de la infancia y del cual nunca sospeché escribía poemas para los niños. Ese fue el primer libro que publiqué a mi regreso a Miami,  después de fundar la Editorial Primigenios. Le tengo un espacial cariño a ese texto por las circunstancias y porque me alentó a seguir publicando a escritores cubanos, es por ello que la fecha escogida para la fundación de Editorial Primigenios es el 15 de julio del 2019 día en que se publicó Pesquería Lunar de Jorge Morales Morales, más conocido por Pirolo.¿Por qué siente la necesidad de publicar a los autores cubanos y ser de esta manera el corpus lírico de una nación?Como escritor y pensador yo creo que la nación es uno mismo, dondequiera que se encuentre. Mi yo-nación está por encima de agendas políticas, gobiernos o filosofías. Y con mi corpus lírico hago lo que puedo para hablar o ayudar a otros que desean que en el mundo se conozca su nación. Esos que tienen una voz y muchas veces no pueden utilizarla. Vivo en Estados Unidos desde el 1999 y antes de emigrar estuve muy vinculado a instituciones culturales de Cuba. En mis esporádicos viajes a visitar la familia he podido ver la necesidad inmensa de recursos para publicar obras. El mundo editorial actual de Cuba no es el mismo de cuando yo comencé a escribir. Las restricciones entre ambos países y el embargo norteamericano a la Isla impiden que los cubanos puedan autopublicar directamente en el sistema de Amazon más conocido por KDP.  Tampoco existen mecanismos financieros para que los autores puedan cobrar las regalías por las ventas de sus obras. Existen autores y obras sin publicar, sospecho que la cifra es enorme. Una de las literaturas más importantes del continente es la cubana, sin embargo, el volumen de textos publicados ha descendido mucho.El contrato editorial entre Primigenios y los autores es ventajoso para aquellos que residen en Cuba, ya que el cobro de nuestros servicios se descuenta con las ventas de los libros y una vez que esas cantidades se obtienen compartimos las ganancias al 50%. Hasta la fecha conforman el catálogo editorial unas 391 obras y es muy posible que antes de que finalice el año esa cifra sobrepase los 400 libros.Esas 391 obras han sido publicadas en formato de papel y digital. Lo que permite que puedan ser adquiridas a precios módicos en el mundo entero. Los libros son adquiridos en países distantes como Japón, Australia, toda Europa y Latinoamérica.  Publicidad Foto: editorialprimigeniosorg¿Cómo a través de la Literatura se tienden puentes culturales entre La Habana y Miami?Yo no sé mucho de otros puentes. Solo puedo hablar de este «mi puente» que desde el 2019 estoy tratando de construir. Sin recibir un centavo de ninguna organización ni gobierno alguno comencé este proyecto por el amor que siento por la literatura y porque sé el valor que tiene para mejorar a las naciones y los pueblos, que son los que necesitan de las cosas buenas como los libros. Hasta el día de hoy no he recibido ni parabienes ni señales que me indiquen que este puente es bien recibido en ambas orillas, por aquellos que se interesan, dirigen o tienen fondos para promover la cultura y la literatura en general. Tan solo cuento con las buenas energías de muchos ciudadanos de varias partes del mundo que ven en esta utopía algo que merece el esfuerzo y el tiempo que le dedico, con eso me basta para seguir.¿Nos puede contar la experiencia de su visita en el año 2019 al Centro Cultural José Lezama Lima en La Habana Vieja para mostrar allí el libro La Habana Convida: Antología Poética por el 500 Aniversario de la ciudad?La idea de presentar este texto, se concretó gracias al  esfuerzo de una escritora de Güines llamada Yuray Tolentino Hevia. Ambos estuvimos pensando y buscando varios lugares en La Habana donde hacerlo, gracias a ella y a Denys San Jorge, uno de los artistas plásticos de Bauta, surgió la posibilidad de que fuera en la Casa Museo Lezama Lima coincidiendo con un aniversario del natalicio de este importante intelectual el 19 de noviembre de 2019.La parte más difícil de todo esto, ya una vez que teníamos la coordinación para mostrar la antología en aquel lugar, fue poder realizar el viaje, porque como lo he dicho en otras ocasiones Primigenios no está asociada a ningún gobierno o grupo, por lo que no recibimos financiamiento de nadie y un viaje a La Habana en un mes tan complicado como noviembre para llevar libros y equipaje resultaba un gasto considerable. No tuvimos vergüenza alguna de acudir a una agencia de pasajes de Miami, de las que le da la posibilidad a algunos viajeros de llevar equipajes a cambio de un pasaje de avión y unas libras extras; fui una mula literaria y me sentía muy bien con eso, no me da reparo en decirlo.Yo nunca había estado en el Museo de Lezama a pesar de ser admirador de su obra y fue emocionante poder tocar a escondidas sus objetos personales, sin que me vieran las cuidadoras de esa institución. Resultó muy significativo igualmente para mí haber conversado en persona con los escritores de Primigenios, porque con ellos solo me había comunicado por correo electrónico durante meses.Lo más importante del viaje fue la emoción que sentí al llegar a La Habana siendo un hombre diferente. Había ido otras veces, pero en esas ocasiones yo era el simple ciudadano cubanoamericano que va a visitar a la familia, en cambio esa travesía a la capital cubana fue otro tipo de acto, porque iba representando a una comunidad de escritores y tenía una responsabilidad para con ellos. En el Centro José Lezama Lima durante su visita a La Habana en el año 2019. Foto: Cortesía del entrevistado.¿Qué cree sobre la calidad de la literatura cubana en la actualidad?He notado una gran madurez en todos los géneros. Una gran evolución en cuanto a formas y contenidos. El escritor cubano actual es un ser vivo que sigue paso a paso las transformaciones de la sociedad cubana, algunos desde posiciones bien críticas y eso me satisface porque soy de los que piensan que la literatura debe surgir desde el individuo y no para el individuo. Siempre he rechazado los movimientos literarios que se trazaron esquemas de valores o pautas a seguir. Más del 90% de los escritores de Primigenios son personas de mucho valor que en medio de situaciones personales difíciles ponen todo su esfuerzo en sus obras con la sola idea de crear arte libre.¿Qué géneros literarios, temáticas y autores sobresalen en Primigenios?Se destacan todos los géneros: poesía, novela, cuento, testimonio, teatro, ciencia ficción, literatura para niños, literatura científica, periodismo, fotografía, estudios socioculturales, religión, entre otros. La participación de las creadoras es significativo.La poesía es el género más publicado en Primigenios, quizá sea porque yo trato de escribir poesía. Sigue la novela y el cuento. Los libros de cuentos en el catálogo de Primigenios sobrepasan los 80 títulos.Conforman el catálogo editorial autores con una obra reconocida tanto internacional como nacionalmente y por supuesto, muchos autores noveles a los cuales les he publicado sus óperas primas.Existiendo millones de libros publicados en español en Amazon ¿Cuán difícil es ser una editorial competitiva? ¿Qué estrategias ha buscado para lograr que sus libros lleguen a más lectores?Ya no existen editoriales competitivas después de la creación de Amazon, en su lugar tenemos editoriales que sobreviven a duras penas. Primigenios ha probado todas las herramientas disponibles para llegar a más lectores. Desde asignar algunos fondos para promociones pagadas dentro del sistema de Amazon hasta promociones de libros digitales gratis por cierto periodo de tiempo. El mes pasado descargaron de nuestro catálogo cerca de 3 mil títulos en formato digital y el país desde el cual más libros fueron descargados fue México. Tengo noticias que también los lectores de Cuba pudieron descargar muchos títulos. Pero hay que seguir inventando formas y maneras de llegar a los lectores. En la ciudad de Miami quedan muy pocas librerías, se pueden contar con los dedos de una mano. Uno de los proyectos que tenemos para el próximo año es abrir un local especializado para vender libros, obras de arte y realizar presentaciones  e incluso talleres de escritura.En esta época donde las personas prefieren ver una película o una serie antes que leer ¿Qué importancia cree que tiene que las nuevas generaciones prioricen este hábito? Es una de las interrogantes más difíciles de responder, porque casi todo el mundo que ha estado vinculado a la promoción de libros y a pesar de probar diferentes estrategias, no han podido vencer a la guerra de la imagen contra el libro. Quizás no todo está perdido y pueda ocurrir un cambio de costumbre en la sociedad. Muchos países realizan experimentos que dan fruto, en Rumanía por ejemplo si vas leyendo un libro en el transporte público no pagas por el servicio y la iniciativa no fue del gobierno, fue de un ciudadano que la propuso y todos la aceptaron. En Miami no he visto nada parecido, sí tienen wifi gratis, pero deberían además ofrecer libros gratis y que las personas se sintieran estimuladas a leer un libro. Pienso que la escuela y la familia son los principales ejecutores a la hora de crear el hábito de la lectura. Es un tema super interesante y al cual debemos prestar mucha atención.¿Nos pudiera hablar de la importancia que tiene su tertulia La tinta Verde para el lanzamiento de los nuevos libros de la Editorial? ¿De qué manera en este espacio confluyen también artistas cubanos de otras manifestaciones emigrados a Miami?Tinta Verde surgió como respuesta al cierre de muchos lugares en la ciudad de Miami por las restricciones de la pandemia. No es la primera vez que hago algo parecido. Cuando fui director de cultura en Guanajay, municipio de La Habana en aquel entonces yo fundé La Cobertura, a la que asistían escritores del patio y de casi todos los municipios. Allá leyeron sus textos una larga lista de escritores cubanos como ese gran poeta y amigo Alberto Rodríguez Tosca, Edel Morales, Juan Calero, José Lucas. Participaron igualmente trovadores, teatrólogos y pintores.La añoranza por esos tiempo me hizo pensar en crear un espacio en mi propia casa de Miami para reunir a todos los “locos felices” en medio de una situación tan compleja como la pandemia y funcionó. Tinta Verde se ha venido realizando todos los meses con la participación de importantes escritores, artistas plásticos, músicos, periodistas, ensayistas, editores y amantes de las artes en general. Es un espacio familiar que combina la utilización de medios visuales, luces, transmisiones en vivo, facebook live, y videos en el patio de mi casa y ha contado con el apoyo de varios promotores quienes garantizan los refrigerios que se brindan de manera gratuita. Cada Tinta Verde es una experiencia única y alentadora que nos hace subir la parada para la próxima edición. Tertulia La Tinta Verde. Foto: Cortesía del entrevistado.¿Qué importancia cree que tiene la Feria Internacional del Libro de Miami para los escritores latinoamericanos en especial los cubanos residentes al sur de la Florida? ¿Cuáles serán las principales propuestas de la Editorial Primigenios en esta 38 Edición del evento?La Feria Internacional del Libro de Miami es un espacio importante en el mercado del libro, esta va a ser la primera vez que Editorial Primigenios participa en ese espacio. Aunque ya tenemos la experiencia de la Feria Latinoamericana del libro de Cartagena de Indias en Colombia a la que fuimos invitados en el mes de julio del presente año. Las expectativas son mayores para la Feria de Miami, pues espero contar con la presencia de varios creadores que han publicado en Editorial Primigenios y viven en el sur de la Florida.La Feria del libro de Miami es muy emocionante, un espacio al que asiste mucho público, y en el que uno se puede encontrar con intelectuales de muchas partes del mundo. Es una experiencia única.En la Feria nuestra Editorial, además de vender los libros, contará con espacios para presentar a los autores, proyectaremos videos y realizaremos otras actividades. Primigenios presentará todo el catálogo editorial. Pienso estar rodeado de buenos amigos que también editan y promueven libros. Ya es oficial la participación de Editorial Primigenios en la Feria Internacional del Libro de Miami y es algo que me hace muy feliz.

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Ahmel Echevarría: “Lo usual es el olvido, la derrota”

Ahmel Echevarría (La Habana, 1974) tiene dos profesiones: ingeniero mecánico y narrador. La primera, no la ejerce. La segunda la desempeña con notable éxito. Más allá de distinciones literarias recibidas y de algunos estudios críticos dedicados a su obra, pesa para tal afirmación la solvencia narrativa de sus relatos, su prosa inteligente y eficaz, y una vocación experimental que se pega a la intención de comunicar como la piel al cuerpo, con naturalidad, sin mostrar las costuras. Es uno de los miembros más destacados de la Generación Cero, que tantos buenos nombres ha dado a la literatura cubana en los años recientes.De su catálogo en formación cabe citar los siguientes títulos: Inventario (Premio David 2004, cuento; Ediciones UNION, 2007), Esquirlas (Premio Pinos Nuevos 2005, novela; Letras Cubanas, 2006), Días de entrenamiento (Premio Franz Kafka de Novelas de Gaveta 2010; FRA, República Checa, 2012), Búfalos camino al matadero (Premio José Soler Puig 2012, novela; Ed. Oriente, 2013), La noria (Premio de Novela Ítalo Calvino, 2012; Ediciones UNION, 2013; Premio de la Crítica Literaria de 2013), Insomnio –the fight club- (Beca “Razón de ser” 2008 de la Fundación Alejo Carpentier, relatos; Letras Cubanas, 2015), y Caballo con arzones (Premio Alejo Carpentier de Novela 2017; Editorial Letras Cubanas, 2017; Premio de la Crítica Literaria de 2017).¿Cómo pasas de ingeniero mecánico a escritor? Cuando ingresé en la Facultad de Ingeniería me debatía entre el Diseño y la Arquitectura. Esos 5 años darían para una bildungsroman1, el paisaje de fondo sería el Período Especial; su núcleo, la decisión del cambio de carrera. La subtrama transcurriría en un pre-universitario en el campo que en buena medida solo serviría para entender y aprehender cómo es la vida fuera del hogar o en la cárcel.La ingeniería Mecánica era mi última carta: deseaba conjugar la mecánica automotriz y el diseño de automóviles. Visto desde la distancia, la ingeniería Mecánica, específicamente la ingeniería Inversa, fue clave cuando decidí adentrarme en la literatura.Transcurría mi primer año de adiestramiento en una Unidad Militar. En los primeros meses no tenía contenido de trabajo, tampoco oficina. Conversaba o leía donde encontrara sombra y comodidad. Gracias al escritor Michel Encinosa, que hacía su servicio social como traductor en la misma Unidad, supe del Taller Literario de Jorge Alberto Aguiar (JAAD).La Cujae tenía festivales de cultura, hacían conciertos, había un club de apreciación cinematográfica en el que estuve, pero solo supe del trabajo del Departamento de Extensión Universitaria en relación a la literatura un año después de graduarme. Una amiga, hoy directora de cine y TV, me habló de un concurso literario convocado en la Cujae. Envié un manuscrito al Premio José Antonio Echeverría, gané; en el Taller de JAAD y en ese concurso comenzó todo. De izquierda a derecha, Ahmel Echevarría, Cirenaica Moreira, José Luis Medina y Alejandro Gutiérrez. Festival Internacional de Cine Pobre, Gibara, 2019.¿Cómo fue tu paso por el Centro de Formación Literaria “Onelio Jorge Cardoso”? ¿Qué fue lo más valioso de esa experiencia? ¿Qué te dejó insatisfecho? PublicidadPuesto que mi formación era técnica, para mí todo era nuevo. Al Centro Onelio ingresé en mi segundo intento, era el 4to. Curso de Técnicas Narrativas. Tuve como profesores a Eduardo Heras León, a Francisco López Sacha, y a Jorge Alberto Aguiar Díaz. Buena parte de los contenidos ya los había recibido en el Taller Salvador Redonet, coordinado por JAAD, quien además fue alumno del 1mer. Curso del Onelio. Pero allí recibí clases de Heras, a quien había leído en la Unidad Militar, y de Sacha, lo cual era un complemento a cuanto había escuchado y aprehendido en el Redonet.En ambos talleres los coordinadores invitaban a escritores residentes en La Habana o de paso por ella para que intercambiaran con los alumnos. Así tuve la posibilidad de escuchar a escritores que conocía a través de lecturas o recomendaciones. Con los amigos que tenía en el curso podía comentar esas charlas —en el Onelio coincidí con algunos talleristas del Redonet—; eso fue otra ganancia, creamos una comunidad de afectos e intereses con la cual generamos o tomamos un espacio en el campo literario cubano: la Generación Cero.¿Qué importancia le concedes al Onelio? El Centro Onelio ha ido creciendo y transformándose. Fue un taller de técnicas narrativas devenido centro de formación literaria que le ha abierto sus puertas a centenares de jóvenes de todo el país. En tanto centro de formación coordinado por Ivonne Galeano y Eduardo Heras León, puso a disposición de los jóvenes recursos e infraestructura. El Onelio además ha posibilitado el intercambio con escritores cubanos y extranjeros.Ahora el Onelio tiene como directora a la escritora Dazra Novak. Internet y las redes sociales complementan el trabajo, lo cual posibilita que el diálogo no solo comprenda a escritores jóvenes cubanos. Los contenidos están disponibles para todo aquel que lo desee.¿No te parece paradójico que esa institución lleve el nombre de un narrador que hoy apenas se lee? ¿Cómo te sitúas ante la obra de Onelio? ¿Sabes cómo valoran los escritores de tu generación y los más jóvenes su narrativa?No es paradójico, al menos no para mí. Hay en la obra de Onelio belleza, rapidez, exactitud, hay incluso multiplicidad, lo cual no es poco, y en mi opinión es suficiente para que un centro de formación literaria cubano elija su nombre. Esa elección es mucho más que etiqueta u homenaje.El silencio, ese supuesto olvido que pesa sobre Onelio, podría ser entendido como una valoración por parte de los escritores jóvenes y los de mi generación. Pero tampoco creo que Ezequiel Vieta, Enrique Labrador Ruiz o Miguel Collazo sean trending topics para la mayoría de esos escritores. Lo usual es el olvido, la derrota, o llegado el caso, devenir escritor póstumo.Cada cual se arma su genealogía. Cada cual ejecuta o perpetra una arqueología literaria a conveniencia para entender, leerse y reconocerse desde allí. Cada cual decide cavar para su comodidad o desasosiego su agujero, su propio tercer mundo.Abunda sobre el taller de JAAD en la librería Vietnam. Relata en qué consistía esa práctica. Como has visto, los espacios coordinados por Jorge Alberto Aguiar fueron muy importantes para mí. Todo comenzó en la Librería Vietnam, con el Taller Literario Salvador Redonet. Luego creó el Laboratorio de Escritura Creativa Enrique Labrador Ruiz y la Klínica. En el tránsito del Taller a la Klínica pasamos de centrarnos solo en el estudio y el dominio de las técnicas narrativas con encuentros teóricos y prácticos, a desarrollar un herramental crítico a través de encuentros teóricos y escritura de textos de opinión y debates para valorar no solo una obra literaria, porque Literatura es algo más que un ecosistema de escritores y libros.A propósito de JAAD y los espacios que coordinó, me citaré a mí mismo, la investigadora y crítica cubana Katia Viera, que está escribiendo un artículo sobre el tema, me pidió que le respondiera una serie de preguntas: “JAAD fue una suerte de mesías en formato terrenal y nacional. Y no porque hiciera milagros, sino por el ejercicio de la fe (en la literatura), por la duda, y por el sacrificio en los predios de la literatura. A propósito de la Literatura y los Centros de Poder, nos habló de un camino, del calvario, del paraíso y del infierno que le deparan al escritor.”¿Cómo te “acomodas” dentro de la narrativa cubana? ¿Reconoces paradigmas? ¿Te afilias a alguna línea estética y/o temática?Supongo que haber pertenecido a la Generación Cero, etiqueta creada por el escritor, bloguero y activista Orlando Luis Pardo Lazo para nombrar a un grupo de escritores que comenzábamos a publicar en el año 2000, podría ser la respuesta. Quizá el tipo de literatura que hacíamos y hacemos, donde lo político es algo más que una marca de agua aunque se trate de una novela de amor o una distopía, sirva de “adjetivo” a esa manera que utilizaste para nombrar mi gesto de tomar/usurpar/ganar/encontrar un nicho dentro de la narrativa cubana.Hay algunos paradigmas en la genealogía que me he inventado para ser leído y entendido desde allí. Entre ellos están dos guillermos: Rosales y Cabrera Infante. Esos escritores tan en las antípodas ilustrarían de cierta manera el tipo de linaje que prefiero. Un buen día decidí abandonar los límites del realismo. Aconteció de manera tímida en mi libro Esquirlas. Desde entonces, y no es una camisa de fuerza, apelo a los elementos propios del absurdo y lo fantástico a la hora de perpetrar lo que escribo. Es delito y deleite, como diría Orlando Luis Pardo Lazo; es trabajo de zapa, prospección a riesgo, aprovechar incluso la carroña para darle forma y sentido a un libro que bien podría ser una novela de amor.Desde el Siglo XIX hasta hoy, la literatura cubana exhibe obras notables. ¿Te atreverías a hacer un top ten de la novela cubana?Más que un top ten, te dejo diez novelas que me dejaron vibrando en la cabeza un racimo de preguntas:Boarding home, de Guillermo RosalesHombres sin mujer, de Carlos MontenegroEl reino de este mundo, de Alejo CarpentierEl siglo de las luces, de Alejo CarpentierParadiso, de José Lezama LimaTres tristes tigres, de Guillermo Cabrera InfanteOnoloria, de Miguel CollazoEl color del verano, de Reinaldo ArenasCelestino antes del alba, de Reinaldo ArenasEl gallo en el espejo, de Enrique Labrador RuizEl llamado Período Especial provocó, como efecto colateral, el aumento del interés, en ocasiones extraliterario, por conocer a los autores cubanos del momento. ¿Aún está vivo ese sentimiento entre editores y lectores más allá del muro del Malecón?Me gustaría decirte que sí. Hay académicos en no pocas universidades en América y Europa escribiendo tesis de maestría y doctorado sobre autores cubanos. Ensayos, reseñas, artículos y fragmentos de obras literarias aparecen en revistas y libros en formato papel y digital. A lo anterior debo sumar las traducciones. Esos contenidos tienen como destinatarios ciertos públicos tanto en el entorno académico, editorial, como fuera de ellos. Pero no creo que lo anterior se traduzca en una suerte de boom, en un gran “interés, en ocasiones extraliterario”, aunque existan varias editoriales fuera de Cuba con una larga lista de autores cubanos exiliados o residentes en este paisito tropical. Al menos no es lo que reflejan las redes sociales ni los suplementos culturales ni siquiera hispanoamericanos. Con Maggie Mateo. Centro Dulce María Loynaz, 2018.Aunque carezco de cifras para comparar, intuyo que en las últimas décadas ha decrecido el público lector. Si fuera así, ¿a qué crees que se deba esto?No me atrevería a darte ningún estimado. La literatura ha tenido su competencia: la radio, la TV, el cine… Los modos de leer, de acceder a la literatura, cambiaron. Incluso los modos de socializar los contenidos relacionados con la literatura o las obras literarias ya no son los mismos.A la literatura no le son ajenas las TIC´s2. Hay blogs novelas, novelas en Twitter, canales para escuchar poesía en Telegram, audiolibros, booktubers, grupos de WhattsApps donde se debate y se comparten artículos y libros digitales, hay bots de literatura pirata y webs para descargar libros gratuitos, existe Google books… Para leer puedes echar mano de una tableta, el móvil o de un lector para e-books… Todo lo anterior coexiste con lo que se sigue publicando en papel.Como detalle adicional, a la escena de la promoción y el mercado arribaron nuevos actores. A la figura del crítico en tanto gurú, a la del editor, hay que sumarle la del influencer. Que no te quepa duda: lo que diga un influencer en las redes sociales va a misa.Creo que la pregunta no sería solo cuánto se lee, sino también qué tipo de literatura se consume y cómo se interactúa con ella. Conozco personas que hacen viajes por carretera escuchando audiolibros de poesía o novelas, tengo amigas que hacen bicicleta estática escuchando libros de ciencias sociales.¿Recibes como autor el feedback de los lectores cubanos?A lo largo de los años he recibido comentarios: elogios y críticas, lo cual no significa que nade en ríos de elogios y crítica. Ese feedback es directamente proporcional a las estrategias de promoción de las editoriales cubanas y extranjeras que me publicaron, y directamente proporcional a cuanto hago en mis redes sociales.Escucho a todos, tomo notas, luego me pongo a trabajar.¿Qué necesita un narrador cubano de este momento para posicionarse en el mercado internacional?No es suficiente una obra, no es necesario especificar a qué me refiero con “una obra”. Dios escribe derecho en renglones torcidos, y el futuro puede depararle sorpresas a quien se esfuerza y persiste, pero el mercado tiene sus reglas, sus líneas duras. Para jugar en esa liga el narrador debe contar con el trabajo de un verdadero agente literario.  ¿Qué son las Notas tomadas en un curso de Budismo Crítico? ¿Acaso piezas narrativas para divulgación exclusiva en las redes sociales? La escritura de esos textos breves de supuesto aliento zen tuvieron dos comienzos: el inicio del confinamiento en La Habana debido a la COVID-19, luego los retomé tras el estallido social del 11J y la alocución del Presidente.Solía escribir artículos para mi columna en Hypermedia Magazine. Me servía para tratar de entender el devenir de Cuba. Pero desde mediados de diciembre de 2019 me fui quedando “sin palabras”. La tensión entre Arte y Política, más la escalada de la vigilancia y el control, fue creciendo a un ritmo demasiado vertiginoso para mí. Antes de redactar nada con la suficiente densidad y sentido común, ante la imposibilidad de plantearme verdaderas preguntas, preferí observar y leer lo que se publicaba.Los textos van acompañados de fotos hechas por mí. Es un ejercicio de reflexión, de síntesis. Es la manera con la que recuperé el habla en medio de la alta tensión entre el Arte (los artistas) y la Política (funcionarios e instituciones).Notas tomadas en un curso de Budismo Crítico es una suerte de tartamudeo, de neohabla, de mirada un tanto oblicua a través de una lente corregida (mis gafas de aumento) y la lente de mi Nokia. Cada nota tomada en el supuesto e improbable curso de Budismo (Crítico) responde a un acontecimiento del entorno de Lo Real. No se trata de una relación acción-reacción en el plano físico a la manera de un duelo, sino acción-reflexión casi inmediata, por lo que en una primera instancia necesita del espacio insomne de las redes sociales para prosperar.Hay en la escritura de las Notas… la pretensión de la no caducidad, como si se tratara de extender, en el espacio y el tiempo, el sonido o el recuerdo del sonido de un gong o el tañido de una campana, con lo cual no será descabellado que más tarde que pronto terminen siendo un libro.  En tu novela La noria hay muchas referencias al ambiente literario de los años 60 en La Habana. Se trata implícitamente de las parametraciones y otros descalabros en las relaciones entre el estado y los artistas. Incluso en la construcción del personaje del Maestro creo descubrir rasgos de Virgilio Piñera y de Lezama. ¿Por qué ese interés en esa zona de la vida cultural cubana? ¿Sigue siendo conflictiva la relación arte-poder? ¿Qué pervive de aquellos tiempos, qué se ha superado definitivamente? Mi interesa explorar el devenir de Cuba a partir de enero de 1959 hacia el presente, en el relato narrado por el Estado el propio Estado abdujo no pocos episodios. Me seduce esa bruma, esos espacios en blanco —o en negro—. Cuando Desiderio Navarro organizó los encuentros sobre el Quinquenio Gris (triquenio amargo según Mario Coyula), vi los cielos abiertos. Buscaba información sobre el tema para un libro que tendría como título “Usted también se tendió a tu lado”. Al rescribir la novela pasó a llamarse La noria.Desde mi punto de vista, en Cuba las tensiones “arte-poder” solo cambiaron de registro, de intensidad. La vigilancia, el control y el castigo solo fueron ajustadas a los nuevos tiempos.Mi interés sobre el pasado reciente en relación a la literatura, es decir, su traducción a la ficción, tiene como punto de partida el Taller de JAAD y comenzó a concretarse en el Laboratorio de Escritura Creativa. Entonces escribía mi primer libro: Inventario. En Inventario, a uno de los personajes lo confinan en un campamento de las Unidades de Apoyo a la Producción (UMAP).Si revisas lo sucedido en los 60´s y 70´s verás que “el cuartico está casi igualito”. Para decirlo rápido y mal, porque sobran ejemplos: es una muestra clara lo sucedido el 27N frente al Ministerio de Cultura y cuanto vivieron en carne propia buena parte de los miembros del Grupo 27N en los días posteriores al 27 de noviembre de 2020, basta recordar o buscar en Internet y en las redes sociales lo sucedido el 27 de enero en el mismo lugar, basta leer la prensa nacional. De izquierda a derecha, Ahmel Echevarría, Cirenaica Moreira, Marcelo Morales, Daniel Díaz Mantilla y Zurelys López Amaya. Ministerio de Cultura, 27 de noviembre de 2020.¿Escribes pensando en un segmento específico de los lectores? ¿Te preocupa que obras como La noria sea de difícil acceso a un lector no enterado de las singularidades del proceso desencadenado en Cuba a partir de 1959? Mientras escribo solo pienso en el universo que estoy creando, en las leyes que deben regir en él tras haber investigado sobre el tema en cuestión. Siempre apuesto por la exactitud, la claridad, la multiplicidad. Me interesa formular preguntas y no hilar respuestas. Visto así, y teniendo como centro de mi relato al individuo, y aquí me refiero a sus conflictos, a sus alegrías y derrotas, asumo que a los lectores, cualquiera sea su edad o nacionalidad, en términos de experiencias de vida muy poco les resultaría ajeno. Lo que no conozcan lo descubrirán con los indicios que dejo en el libro. Sin apelar a la explicación, lo narrado deberá ir iluminando cuanto le pueda resultar ajeno a los lectores. Por otra parte, nunca los menosprecio.¿Cómo es un día promedio en tu vida? ¿La literatura te da para vivir?Lo resumo de la mejor manera posible: En pleno siglo XXI me siento como si viviera en la era precolombina. Recolecto, luego existo; así me las agencio, no hay hora ni fecha fija, suelo hacerlo en las mañanas un par de veces a la semana.Sorteo el estrés cual surfer promedio en la cresta de la ola, así consigo un poco de tiempo, concentración, puedo entonces emprender proyectos literarios y, llegado el momento, descansar: se trata de un descanso muy activo. Debo alternar el teletrabajo con la creación, lo hago alegremente, en modo zen.Tu última pregunta vale su peso en oro…, nos sucede a muchos cubanos: esta vida que llevamos no da para vivir.***Notas:1 Novela de formación o de aprendizaje.2 Tecnologías de Información y Comunicación.

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¿Qué dejará Padura como legado al Instituto Cervantes?

El lunes 13 de septiembre, casi a mediodía según el horario de Madrid, el escritor cubano Leonardo Padura (1955) depositará lo que el Instituto Cervantes define como un legado para la “Caja de las Letras”, banco de tesoros personales y mensajes para la posteridad también interpretado como “cápsula de tiempo”.Padura, que fue premio Princesa de Asturias de las Letras en 2015, tendrá la caja número 697. La depositará en compañía de su esposa, Lucía López Coll, director de cine, guionista, filóloga; así como del crítico de arte, investigador, poeta  Rafael Acosta de Arriba.La actividad podrá seguirse en vivo, dado que el Instituto retransmitirá en streaming a través de su canal de YouTube.📌 El @InstCervantes abre la #CajadelasLetras, que alberga en el edificio madrileño de su sede central, al público de todo el mundo y muestra por primera vez sus secretos a través de esta visita virtual:https://t.co/FNbRsP4sg2 pic.twitter.com/h6UMvHxvCQ— Instituto Cervantes (@InstCervantes) July 31, 2020Ya en el lugar, alguien más de la Isla guardó parte de su obra, así como algún artículo personal. Fue la bailarina Alicia Alonso, quien el 15 de abril de 2008 entregó un manuscrito que podría leerse en 2028.La primera caja de seguridad depositada corresponde al escritor Francisco Ayala, Premio Cervantes 1991. Tiene el número 1032 y fue depositada el 15 de febrero de 2007, cuando el escritor estaba a punto de cumplir 101 años.La Caja de las Letras ocupa la antigua cámara acorazada del Banco Español del Río de La Plata construido en el famoso Edificio de las Cariátides, hoy sede central del Instituto Cervantes, adscrito al Ministerio de Asuntos Exteriores de España.PublicidadAdemás del legado de Padura, otros cinco depósitos, cuatro de ellos relacionados con la cultura de Hispanoamérica, elevarán esta semana a 88 el número de materiales que conforman este tesoro cultural.Lo hará también el nicaragüense Sergio Ramírez, quien depositará un legado in memoriam de otro nicaragüense, el poeta Rubén Darío (1867-1916), considerado el máximo exponente del modernismo literario en lengua española.Leonardo Padura: con Cuba y con mi lengua a cuestas…El Instituto Cervantes ya cuenta con el legado de Ramírez desde el 20 de abril de 2018, cuando lo entregó en vísperas de recoger el Premio Cervantes 2017.En la Caja de Letras se encuentran mensajes de escritores como Gabriel García Márquez, Alejandra Pizarnik o Antonio Gamoneda; editores como Jorge Herralde y Carmen Balcells; actrices y cantantes como Ana Belén, y humorista cual es el caso de los argentinos Les Luthiers. Periodista y escritor que ha cultivado el ensayo, el cuento y la novela, así como ha escrito guiones cinematográficos, Leonardo Padura es el novelista cubano más publicado y reconocido en la actualidad.

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Emerio Medina: “No es posible escribir ni una sola oración”

Antes de la COVID-19, cuando el mundo y nosotros éramos otros, conocí a Emerio Medina (Mayarí, 1966). Compartimos un avión, algunos eventos literarios; un día hasta compartimos una pizza y una cerveza en un sitio muy especial de la calle Corrientes. Había viajado hasta Buenos Aires para participar de la Feria Internacional del Libro y después lo acompañamos al hotel donde se hospedaba cerca de la Plaza de mayo.“Me agarró en Pinar del Río”, dice refiriendo los inicios del coronavirus: “Estaba participando en la Feria del Libro de esa ciudad. Presenté un libro de cuentos publicado por la Editorial Hermanos Loynaz bajo el título La isla y otros cuentos. Como dato triste te contaré algo: yo no conocía en persona al editor del libro, el escritor Alfredo Galiano. El marco de la feria sería el espacio ideal para conocernos, pero el hecho no ocurrió: Alfredo murió poco antes de la Feria. Son esos eventos desafortunados que puede enfrentar un escritor”.Los inicios de su carrera literaria se remontan a talleres literarios, aunque como fecha de relevancia, creo, 2005 fue un año notable: alcanzó el Premio de la Ciudad de Holguín por su libro Rendez-vous nocturno para espacios abiertos, publicado poco después por Ediciones Holguín. Desde entonces el cuento fue el género literario por el cual empezamos a conocerlo. “Emerio, el escritor de Mayarí”, se decía. “El mulo”, recordaban otros porque Emerio escribe como un mulo; es decir, tozudamente y sin descanso.Los premios empezaron a llenar su currículo, donde destacan el Oriente, el Iberoamericano de cuento Julio Cortázar, el de la Alianza francesa, el Casa de las Américas. La última noticia que había tenido de él fue precisamente referida a otro lauro, el Alejo Carpentier-2016. “Gané el Premio Alejo Carpentier de Cuento con un volumen llamado La línea en la mitad del vaso. Un par de años después comenzó la pandemia”, me escribe, aunque además de escribir, hablamos.Un día, hace muy poco, comienzan a sonar todos los aparatos a mi alrededor: el móvil, la laptop, el speaker. De repente, como por arte de magia Emerio Medina estaba frente a mí. Hacía años no lo veía y fue una sorpresa. Estaba sentado en una oficina, en Felton. Era agradable volver a escucharlo, verlo y a saber que estaba bien.«Trabajar en una termoeléctrica fue una opción que apareció en el momento justo. Quizá el hecho de chocar otra vez con la actividad del montaje industrial le dio algún sentido a mi vida.» Emerio Medina, acompañado por un compañero de trabajo, en la Termoeléctrica de Felton. Foto: cortesía del entrevistado.Graduado de  Ingeniería Mecánica en Uzbekistán, la vida de este escritor también destacado por sus novelas y relatos escritos para niños, ha alternado entre la creación y la supervivencia, aunque haya una redundancia en esto, pues para supervivir se exige una perpetua cuota de creatividad en todos los tiempos. Me refiero a la alternancia de oficios que van de la creación intelectual pura a la creación intelectual con motivos prácticos y técnicos. Le pregunto si ha tenido que lamentar la muerte de allegados en estos tiempos.«No he tenido que lamentar la muerte de personas cercanas por la COVID. Conocía a muchos de los fallecidos, pero ninguno era de mi familia. En cambio, esta etapa, estos dos últimos años, han sido particularmente aciagos. Mi madre falleció en marzo a causa de una hemorragia cerebral, y unos meses antes perdí a dos tíos muy queridos» me confiesa Emerio.Publicidad¿Qué ha significado para un escritor, para alguien que vive de la escritura y de la cultura, toda esta circunstancia?El escritor lleva por dentro una sensibilidad muy especial. Estos tiempos son duros para todos, y mucho más para quien se dedique a contar historias. Los hechos que ocurren alrededor todos los días son tan dolorosos que llegan a afectar la concentración. Sumemos a eso la precariedad de la vida en la Isla, que en estos años se ha agudizado hasta límites insoportables. ¿Crees que uno puede sentarse a escribir cuando lo rodea un ambiente casi tétrico? Todos los escritores me dicen lo mismo: no es posible escribir ni una sola oración.¿Cómo ves hoy tu entorno?El entorno se ha oscurecido. Hay una atmósfera tensa. Incertidumbre. Carencias de lo más elemental. Hay miedo. Y ese miedo se siente en el aire. Cualquier conversación gira en torno a una pregunta única: ¿seremos capaces de sobrevivir?Entonces, puedes hablar de un cambio profundo en tu propia personalidad, ¿habrás cambiado considerablemente por este tiempo?Yo no he cambiado mucho. Creo que no he cambiado nada. Sigo siendo un chico de doce años, como me describió la escritora Inés Garland. Siempre fui introvertido y sencillo, y eso no ha cambiado. Pero las circunstancias me han obligado a replantearme algunas cosas. Muchos planes se han ido abajo. Muchas ideas se esfumaron. Muchos proyectos debieron ser abandonados. Como resultado, soy una persona sin proyectos. Más introvertido, quizá. Me estoy centrando mucho más en la atención a mis hijos y he puesto a un lado la coraza del escritor.¿Cómo era esa coraza tuya ahora que la puedes ver al lado?Me refiero a que el escritor se arma de frialdad para poder escribir de cosas dolorosas. La cercanía de los hijos le da a tu existencia una razón tangible y lo obliga a pensar en claves de realidad. Te desarma, quizá. He escrito un cuento sobre eso: “El hombre que vino a leer”. Inédito.¿Has tenido tiempo para lecturas o relecturas?No me he podido centrar en la literatura como hubiera querido, pero algo he hecho. Logré terminar un par de proyectos.¿Qué función exactamente desempeñas en Felton?Trabajo como supervisor de montaje de turbina. En estos dos años dirigí el montaje del Sistema de aceite de una turbina nueva, 260 mw, la segunda más grande del país.¿O sea que si sale de circulación la termoeléctrica eres culpable de los apagones?No tanto. Yo hice bien mi trabajo. Hay muchos factores.“Esos varios mundos que yo tengo en la cabeza y en el cuerpo se fueron perfilando hacia el ingeniero, entonces me he dedicado en este último año y medio al montaje de esta máquina”, dice Emerio Medina para un reportaje de la tv cubana sobre uno de los centros generadores de energía eléctrica en Cuba; y puede verse él ante un entramado inmenso que pareciera una gran araña blanca y que no es novela, cuento o montículo de libros, sino el nuevo turbogenerador de Felton, el monstruo que ahora ocupa y seduce al escritor.

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Nueva novela narra la vida de los campamentos para “marielitos”

El escritor Luis de la Paz, llegado a EE.UU. en el llamado “éxodo del Mariel”, la salida masiva de cubanos de 1980, vuelve la página a esos tiempos en una novela inspirada en su estancia en un campamento transitorio, donde convivió con enfermos mentales, delincuentes, presos políticos y travestis.“La experiencia del éxodo del Mariel no terminó para todos con la llegada a Cayo Hueso. Muchos pasamos por los campamentos para refugiados habilitados por el Gobierno norteamericano para procesar a los recién llegados del Mariel”, dice De la Paz en una entrevista con Efe.El escritor está orgulloso de presentar este viernes en Miami Al pie de las montañas: Memorias del Fuerte (Editorial El Ateje, 2021), su nuevo libro para el que también diseñó la portada: un mapa negro de Estados Unidos que señala donde queda Fort Indiantown Gap. Escritor Luis de La Paz. Foto: Editorial El Ateje/Facebook. Se trata, dice, de notas que tomó en Pensilvania, en uno de los tres campamentos habilitados para procesar a los recién llegados.Han pasado 41 años desde que escribió el diario que sirvió de base a la novela y De la Paz, actual presidente del PEN Club de Escritores Cubanos en el Exilio, dice haber encontrado la mejor manera de hilvanarlo.“Me senté a escribir la versión final durante la pandemia. Me vino el tono, la estructura en tercera persona que te permite más libertades”, explica el cubano que llegó a Estados Unidos con 23 años y ahora tiene 65.UN 90 % DE LA NOVELA ES TESTIMONIALEl libro comienza en un locutorio donde unos cubanos tratan de realizar su primera llamada telefónica a un pariente que se haga cargo. Imagen: Editorial El Ateje/Facebook.“Estaban a punto de cumplir su primer mes sin ningún vínculo con el exterior”, se lee al principio de la novela. No tenían siquiera reloj, pues las autoridades de la isla habían confiscado todas sus pertenencias antes de abordar la embarcación que los llevaría a los Estados Unidos.PublicidadEntre artistas, profesionales y gente con oficios había criminales enviados a Estados Unidos con la etiqueta general de “escoria de la sociedad”, acuñada por Fidel Castro.“Varias anécdotas se van contando sobre esa ‘fauna’ variada de enfermos mentales, delincuentes, religiosos, travestis que de hecho hacían espectáculos allí. Una sordidez que aportaba el mismo personal del fuerte”, explica el autor.De la Paz afirma que su novela, basada un 90 % en testimonios, es “la otra cara de la historia”.“Hasta ahora el ángulo era Cuba, la embajada (de Perú en La Habana, que fue el detonante del éxodo de unos 125 000 cubanos cuando miles primeramente pidieron asilo en la legación diplomática), Cayo Hueso, Miami. Pero hay un puente que se rompió entre Miami y los fuertes”, puntualiza el autor.Según el novelista, los tres principales campamentos para “marielitos” fueron el de Fort Chaffee (Arkansas), Fort McKoy (Wisconsin) y el de Fort Indiantown (Pensilvania), donde él estuvo “unos meses” junto a escritores y editores como Rolando Morelli y el director de teatro Juan Roca.“Allí había ron, marihuana, y eso nadie lo pudo traer de Cuba. Existen ensayos, estudios académicos sobre los fuertes, pero desde el punto de vista literario/testimonial esta es la primera novela, no sé por qué”, comenta De la Paz.Según el autor, por su novela pasan personajes de todo tipo aunque uno, Efraín, es fundamental. Es un preso político que había sido de “los alzados del Escambray”, un grupo insurrecto y armado que se opuso a Fidel Castro y cuyas familias fueron deportadas a un lugar inhóspito en Pinar del Río.“Un tipo lleno de cicatrices de bayoneta”, detalla De la Paz.Efraín es uno de los presos sacados de la cárcel para un viaje sin regreso, lo enviaron a Estados Unidos sin que su familia supiera nada.El personaje principal, Tomás –“que soy yo”- afirma en la novela que su madre desconoce su paradero.Según adelanta el autor, la mayor parte de los personajes y las anécdotas son reales, lo que varía es quién las realiza.EL MARIEL CONVERTIDO EN FENÓMENO CULTURAL“Cuando empieza el éxodo de miles de cubanos diarios que el Gobierno de Estados Unidos no puede asimilar, decidieron abrir campamentos para procesar a las personas, entre otras cosas porque llegaban delincuentes infiltrados”, explica De la Paz.El Mariel fue una válvula de escape que Castro utilizó para enviar no solo disidentes, sino también personas que cumplían condenas y fueron sacadas de las cárceles con la condición de marcharse definitivamente del país.El puente marítimo de Mariel-Cayo Hueso (Florida) duró seis meses, dos semanas y dos días, desde el 15 de abril hasta el 31 de octubre de 1980.“Manicero en Nueva York, 1980”, tributo musical a los cubanos del Mariel“Fui testigo de eso. En el autobús en el que salí de El Mosquito (centro de internamiento en Cuba antes de abandonar el país) hacia el embarcadero había 50 y tantas personas, y subieron a delincuentes rodeados de hombres armados. Eran los que habían sacado de las prisiones”, dice el escritor.De la Paz explica que otra manera de marcharse del país era presentarse como homosexual ante una comisión. Esa fue la que él utilizó y “una bella y joven funcionaria” le miró con desprecio y le espetó que en realidad él era un “maricón”, narra ahora.“El éxodo del Mariel fue un hecho político y social que por circunstancia únicas se convirtió en un fenómeno cultural. Hacía 10 años que nadie salía ni entraba de Cuba”, concluye el escritor.EFE/ Jorge Ignacio Pérez

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Contratiempo con síncopa: caso Padilla, cincuenta años después

Poeta de una generación que alcanzó su edad en el puente de los 40-50, junto a Roberto Fernández Retamar, Fayad Jamís, Pablo Armando Fernández, pero que tuvo su real despegue literario con el amanecer de la Revolución, Heberto Padilla tenía un talento indiscutible. Sus libros El justo tiempo humano (1962) y Fuera de juego (1969) lo demuestran. Pero lo que le da un élan particular a su obra, por encima de otros notables poetas de esa misma generación, como Rolando Escardó, José A. Baragaño, Rafael Alcides Pérez, Francisco de Oráa, Carilda Oliver, no fue tanto la calidad de su poesía contestataria, como la puesta en escena que la proyectó, políticamente hablando.El «caso Padilla» respondió a una peculiar combinación de factores: el cambio del contexto político nacional e internacional entre los años 60 y 70; la habilidad de un escritor para construir su disidencia; el manejo político contraproducente por parte del gobierno cubano; el sentido de la lealtad y el compromiso del intelectual en una época particular. En la Unión Soviética del deshielo post-estalinista, bajo Nikita Jrushov, los espectadores se entusiasmaban con las películas de Grigori Chujrai, que desacralizaban a los héroes de la Gran Guerra Patria y el clima de sospecha reinante bajo Stalin. Había colas en las librerías para conseguir Un día de Iván Denísovich, la noveleta de Alexander Solzhenitsyn sobre la vida en un campo de trabajo (gulag). Un poeta como Evgueni Evtushenko podía llenar él solo un estadio de fútbol para escuchar Los herederos de Stalin: «Yo pido a mi gobierno que refuerce la guardia,/ que duplique/y triplique/fuertemente la guardia/en la tumba de tierra donde Stalin está/para impedir que Stalin se levante de ella/a imponer el pasado otra vez.» Recuerdo haber leído estos versos traducidos por Padilla en 1962, mientras se desempeñaba como corresponsal de Prensa Latina en Moscú. Aunque todo lo anterior se difundió en Cuba casi inmediatamente, haber vivido en directo el corto verano del deshielo de Jrushov (sustituido por Brezhnev en 1964) le abrió a este poeta de 30 y pico de años algunas perspectivas.El volumen Fuera de juego atestigua esos vínculos elementales de parentesco. Un jurado formado por los poetas cubanos José Lezama Lima, José Zacarías Tallet, Manuel Díaz Martínez, el peruano César Calvo, y por el profesor y traductor británico John M. Cohen, quien había puesto en inglés a Boris Pasternak —otro de los escritores rusos parametrados por el estalinismo— le otorgan el premio de poesía de la UNEAC en noviembre de 1968. Según el juicio de este ilustre jurado, el poeta Padilla «reconoce que el hombre actual tiene que situarse, contraer un compromiso ideológico, y en Fuera de juego se sitúa del lado de la Revolución, se compromete con la Revolución y adopta la actitud que es esencial al poeta y al revolucionario: la del inconforme,» «no ser apologético, sino crítico, polémico, y estar vinculado a la idea de la Revolución como la única solución posible» para los problemas que lo obsesionan, «los de la época que nos ha tocado vivir.» Sin embargo, la directiva de la UNEAC opinaba diferente y en vano convocó a una reunión con los miembros del jurado para que revisara su fallo. El encuentro, no obstante, «luego de un amplísimo debate, que duró varias horas, en el que cada asistente se expresó con entera independencia» logró «por unanimidad» varios acuerdos que fueron publicados en una declaración. Uno de estos acuerdos fue que los textos premiados que causaron la polémica —Fuera del Juego, de Heberto Padilla, y en teatro, Los siete contra Tebas, de Antón Arrufat— iban a ser publicados con «una nota del comité director de la UNEAC expresando su desacuerdo con los mismos por entender que son ideológicamente contrarios a nuestra Revo­lución.» Resuelta a enmendar esa percibida debilidad, en la declaración se emplaza a Padilla por su escepticismo, que cierra «todos los caminos: el individuo se disuelve en un presente sin objetivos y no tiene absolución posible en la historia;» sino «abjurar de su personalidad y de sus opiniones para convertirse en una cifra dentro de la muchedumbre y disolverse en la masa despersonalizada.»Heberto Padilla: El único tren, perdidoLa susodicha nota del comité director de la UNEAC a modo de prólogo a Fuera de Juego, fechado el 15 de noviembre de 1968 afirma que «esa poesía y ese teatro sirven a nuestros enemigos, y sus autores son los artistas que ellos necesitan para alimentar su caballo de Troya a la hora en que el imperialismo se decida a poner en práctica su política de agresión bélica frontal contra Cuba.» Aunque acaba derivando el juicio definitivo a «la conciencia revolucionaria del lector que sabrá captar qué mensaje se oculta entre tantas sugerencias, alusiones, rodeos, ambigüedades e insinuaciones,» deja claro que la dirección de la UNEAC rechaza su contenido político, lo que considera saludable, porque profundiza y fortalece a la Revolución, al «plantear abiertamente la lucha ideológica.»  Los hechos posteriores revelan que, lejos de aislar políticamente a Padilla, este prólogo de denuncia contribuyó a exaltarlo más allá de las antologías de poesía cubana, y ponerlo en camino al estrellato de intelectual disidente. Como apuntó luego Roberto Fernández Retamar, «la corona del desacierto» llegaría al auspiciar, en la propia UNEAC, la autocrítica de Padilla, apenas dos años después, el 27 de abril de 1971.PublicidadMe he extendido al citar los textos anteriores, que no se han republicado después en Cuba, porque resultan aleccionadores sobre el hilo de nuestra historia. La autocrítica de Padilla sí se dio a conocer, casi de inmediato, en la revista Casa,1 junto a la polémica suscitada instantáneamente fuera de Cuba, y que como conjunto forman el dossier del «caso Padilla.» Una recopilación bastante completa de toda esta polémica acaba de ver la luz en el sitio digital de la propia Casa, con un prólogo explicativo y, muy especialmente, con reflexiones recientes de otros escritores, que lo iluminan desde nuevos ángulos.La autocrítica de Padilla pertenece a un género de documentos, como el juicio de Marquitos (1964), la postura de Cuba ante la invasión a Checoslovaquia (1968), el Congreso de Educación y Cultura (1971), los debates de la Biblioteca Nacional (1961) e incluso las propias Palabras a los intelectuales, que muchos citan y comentan de oído, sin apenas haberlas revisado. Aunque ninguna glosa de esa autocrítica de Padilla se acerca a la experiencia de leerla, desde la perspectiva ventajosa del tiempo, quiero apuntar algunos comentarios telegráficos.Padilla, símbolo de un conflictoSu contenido, tópicos, léxico, giros, redundancias, sus vueltas y revueltas, sus círculos concéntricos, su coherencia, serían buen tema para tesis de grado, que pusieran a prueba algunas verdades aceptadas. Por ejemplo, podrían demostrar cómo la autoflagelación de Padilla se vuelve inverosímil después de la primera media hora. Lo hace de varias maneras. Una es que construye sus argumentos desde el reverso del sentido común, lo que subraya la ilógica de su crítica —a la manera clásica de Marco Antonio en el Julio César de Shakespeare. Para «atacar» a otros escritores renegados, no solo los declara «agentes de la CIA», sino simula desacreditar sus méritos literarios: «¿Y qué valores artísticos excelentes y extraordinarios puede aportar la novela de Guillermo Cabrera Infante, Tres tristes tigres?» Asimismo, cuando subraya la nimiedad de su propia obra y la futilidad de su soberbia, frente a la grandeza de la Revolución, y alude, como de paso, a  los intelectuales «de primera fila» que le otorgaron el premio de la UNEAC. Un análisis de su léxico podría constatar que no solo se apropiaba de los adjetivos que la directiva de la UNAC usó en el prólogo a Fuera de juego, sino de los más frecuentes en la andanada de críticas publicadas por Verde Olivo, con el pseudónimo Leopoldo Ávila. A fuerza de repetidos, esos adjetivos eran el espejo de una caricatura de contrición: derrotista, resentido, amargo, pesimista, ambiguo, antihistórico, traidor, confundido, conflictivo, venenoso, vanidoso, provocador. Demasiadas autoinculpaciones para no suscitar sospechas.Con todo, el clímax de la parodia de autocrítica de Padilla no estuvo en el informe sobre sí mismo, ya incalificable, sino sobre otros. Así, cuando afirma que si hay «un sector políticamente a la zaga de la Revolución, políticamente a remolque de la Revolución, es el sector de la cultura y del arte. Nosotros no hemos estado a la altura de esta Revolución.» En buen cubano, el poeta echó p’alante (o sea, delató, acusó) a sus propios amigos y compañeros de letras, entre ellos, César López, Pablo Armando Fenández, Manuel Díaz Martínez, Norberto Fuentes, David Buzzi, e incluso José Lezama Lima, por compartir sus debilidades y ese lado «enfermizo de la personalidad creadora,» que otros llamarían veinte años después «las partes blandas de la sociedad cubana.»Un amigo presente en la sala de la UNEAC me contaría cómo él y la esposa de Norberto Fuentes lo convencieron de rechazar aquellas inculpaciones que lo ponían como contrarrevolucionario. De manera que, a pesar de haber felicitado primero a Padilla por su honestidad y haber asumido sus errores, pidió la palabra por segunda vez, y lo refutó todo. Esa recapacitación lo dejó solo. Mientras, todos los demás compartieron la autocrítica, quizás por miedo a las evidencias con que Padilla podría sustentar sus acusaciones, pero sobre todo porque creían realmente en el compromiso y sentido de lealtad con la Revolución, por encima de todo. Aunque pasaron años en ocupaciones alejadas de la literatura, como trabajadores de imprenta, bibliotecarios, traductores, ninguno quiso irse del país. Norberto recibiría, según mi amigo, un tratamiento diferenciado que vino de muy arriba, y que le permitiría escribir su libro sobre Hemingway.Resulta difícil entender hoy cómo las autoridades, las del gobierno y las de la UNEAC, pudieron haberse sentido contentas con aquella sesión de autocrítica que, lejos de fortalecer el espíritu revolucionario, producía una impresión funesta en todas partes: «el comunismo cubano había llegado a su etapa estalinista.» Como para avalar aquella percepción, en aquellos  mismos días se clausuraba el Congreso de Educación y Cultura, con una declaración que inauguraba el Quinquenio gris (1971-76). Dicen los músicos que la sincopa se prolonga hasta el tiempo siguiente; y que el contratiempo reemplaza los tiempos fuertes por silencios. Efectos prolongados y silencios acompañaron lo que vino después.Nota:1 Heberto Padilla, «Intervención en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba», revista Casa de las Américas número doble 65-66, marzo-junio, 1971, pp. 191-203.

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Una reunión, tantas como aquellos que la recuerdan

Algunas frases del texto leído el pasado 28 de junio por el escritor y expresidente de la Uneac, Miguel Barnet, en la Biblioteca Nacional “José Martí”, a propósito del 60 aniversario del discurso de Fidel Castro conocido como “Palabra a los intelectuales”, suscitaron en mí este comentario breve.A Barnet lo escuché en la radio y hasta ahora no encuentro sus palabras en otro lugar para compartirlas, pero anoté algunos puntos sobre los que me interesa llamar la atención, porque, si en efecto fue un privilegiado al estar en aquellas reuniones, ¿por qué dejarse superar por las emociones dándole espacio a la memoria discriminante?  En todos estos años aquella reunión, cierre de tres encuentros entre artistas e intelectuales con representantes del gobierno en junio de 1961, ha sido analizada, recreada en la ficción, elevada a niveles de leyenda por la propaganda y la disidencia, tenida como el súmmum de la política cultural y estandarte de honrados y oportunistas.Desde hace mucho se dedican dossiers para recordar su actualidad o recuperar detalles que se van olvidando. Recuerdo una muy buena compilación en La Gaceta de Cuba donde algunos de los participantes evocaban el evento del cual, sin embargo, apenas trascienden las palabras de los intelectuales, lo dicho a los representantes del gobierno en lo que, en efecto, parece haber sido un encuentro candente pero franco.El primer dato sintomático de esa reunión es que ninguno de los participantes reprodujo algún tipo de relatoría a la prensa. Ni los periódicos oficiales ni los que no lo eran refirieron detalles respecto a lo que pasó. Por lo visto, hubo un pacto para que no quedara evidencias de la discusión, práctica que se mantuvo como un principio en estos años: las discusiones en el arte suceden, pero cuando son conflictivas no trascienden a los medios de prensa; es decir, eso que se llama pueblo no toma parte nunca en los debates promovidos por los artistas aun cuando trascienden lo artístico.Trato de ponerme en aquel momento y creo que en las reuniones primó la intención por llegar a un entendimiento, aunque la discusión, como dije, fue candente y sincera. Cada una de las tendencias dijo lo que pensó, y se defendió cuando fue necesario, como lo hizo de manera ejemplar el poeta Pablo Armando Fernández por el grupo que había dado pie a que al fin ese encuentro sucediera.Recordemos que era una exigencia de los intelectuales al gobierno desde 1959 y que si se concretó antes del primer congreso donde quedaría constituida la Unión de Escritores y Artistas fue porque, convocados por Lunes de Revolución, unos cien intelectuales amenazaron con no asistir dada la censura de un corto de unos 12 minutos. PM fue el detonante. Ya lo he dicho.Creo también que la circunstancia de tensión extrema vivida en 1961 dada la posibilidad de una invasión estadounidense, concretada en los hechos de Playa Girón, precedente de las reuniones, impuso la primera idea de que la cultura debía estar subordinada a lo político, iniciando el gran e interminable problema que parece determinar el tema de la libertad artística en la Isla.PublicidadA cappella con leadTodos no usamos los mismos términos para referirnos a determinados acontecimientos; la realidad es múltiple, tiene decenas de aristas y depende de la manera en que la percibamos. Pero, me parce cuestionable que quien haya sido testigo de los acontecimientos, reitere clichés preestablecidos.Por ejemplo, afirmar a estas alturas que Fidel Castro, con solo 34 años, se enfrentaba a un grupo de creadores maduros y formados es una verdad a medias. La mayoría los intelectuales que estaban allí eran tan o más jóvenes que quienes formaban parte del gobierno; el diálogo, discusión o como quiera que se llame, sucedió mayormente entre artistas con una obra en ciernes y la mayoría de ellos preocupados por el papel que habrían de jugar en una sociedad cambiante. Tal vez cuando el propio Fidel Castro decía aquello de “estamos todos aprendiendo” se refiriera, en efecto, a la juventud que predominaba entre los participantes a esta preocupación.El otro punto sería el de ignorar entre los muchos esfuerzos culturales que pormenorizaba, el trabajo desplegado desde el periódico Revolución y por el grupo de Lunes de Revolución; algunos de cuyos colaboradores no solo pasaron a formar parte directiva de la Uneac, sino que, desde un año antes, fundaban espacios esenciales en otras instituciones como lo es la revista Casa de las Américas.En ese lugar, aunque un día salió de allí sin que él mismo pudiera explicarse el por qué, aportó una increíble labor creativa y de organización el escritor Antón Arrufat, intelectual a quien esta semana, por cierto, el presidente cubano ha entregado la orden Félix Varela, distinción que reciben aquellos con “aportes extraordinarios realizados en favor de los valores imperecederos de la cultura nacional y universal”. Este hecho constituye un hito, pues desde su entrega en 1981 es la primera vez que alguien de aquel grupo de escritores que en un tiempo llamaron “conflictivos” la merece.  Antón Arrufat recibe la orden Félix Varela de manos del presidente cubano Miguel Díaz Canel este 28 de junio. Foto: Estudios Revolución.Creo que el presidente cubano Díaz-Canel ha dicho algunas frases interesantes en el acto por los 60 años de aquel encuentro entre los intelectuales y los representantes del poder político en la Biblioteca Nacional de Cuba: “Creemos firmemente que la obra de arte tiene no solo el derecho sino la misión de ser provocadora, arriesgada, desafiante, cuestionadora, también enaltecedora y emancipadora. Someterla a la censura subjetiva y cobarde es un acto de lesa cultura. La libertad de expresión en la Revolución sigue teniendo como límite el derecho de la Revolución a existir.” También esto otro: «Me honra ratificarles hoy que dentro de la Revolución sigue existiendo espacio para todo y para todos, excepto para quienes pretenden destruir el proyecto colectivo”.Un escritor maldito en horario de almuerzo (I)Esa intención quedó visible en entrega de la orden Félix Varela y la Medalla Alejo Carpentier, instaurada esta última para distinguir a personas con “relevantes méritos” en cuanto “aportes a la cultura cubana”. Esta vez, ambas distinciones fueron al pecho de un grupo muy heterogéneo conformado por creadores como el cantautor Gerardo Alfonso, el periodista Pedro de la Hoz, el escritor Eduardo Heras León, la realizadora Rebeca Chávez, las actrices Isabel Santos y Corina Mestre, y el actor y humorista Osvaldo Doimeadiós, por ejemplo. Entre ellos destacan como las voces más críticas los escritores Arrufat y Leonardo Padura.Respecto a este reconocimiento oficial aceptado en persona, Padura ha dicho sentiste sorprendido, y a la vez apunta: “Quizá implique un cambio en esta política que se ha aplicado con respecto a mi trabajo, a mi obra y a mi persona.”Tal vez sea un cambio de política, ya iniciado hace unos años cuando ambos recibieron indistintamente el Premio Nacional de Literatura, que intenta saldar deudas con las voces discordantes de una generación que no es, sin embargo, la generación que ahora mismo parece la más conflictiva ante los ojos del gobierno. Algunos también hacen esta interpretación, pero eso significa irse a otro tema que no es el de las reuniones en la Biblioteca en junio de 1961, sus 60 años, la memoria y la desmemoria que existe al respecto.

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