HAVANA CLIMA

El Tosco

A propósito de la muerte de El Tosco. Breves reflexiones feministas

El feminismo debe estar atento a las reacciones sociales cuando de injusticia por violencia de género se trata. La muerte de presuntos agresores es un marco propicio para recordar que la justicia en materia de género muchas veces no llega. Pero también, y sobre todo, debe proponerse caminos de transformación y reparación social que cada vez se puedan alejar más del punitivismo. Es un propósito lleno de contradicciones, sin recetas, que debemos transitar.El pasado 18 de abril falleció el reconocido músico cubano José Luis Cortés, “El Tosco”. Un hombre que en vida no escapó de la polémica, tampoco después de su muerte. Con un trascendental aporte a la música cubana, las letras de algunas de sus canciones levantaron encendidas discusiones por su lenguaje machista y el tratamiento hacia la mujer.En el año 2019 la cantante Dianelys Alfonso, conocida como “La Diosa de Cuba”, lo denunció públicamente por presuntos abusos verbales, físicos y sexuales. Hubo varias muestras de solidaridad hacia la cantante creándose, a raíz de las declaraciones, la plataforma Yo sí te creo en Cuba como un espacio de acompañamiento contra la violencia de género. Allí se publicó una carta en respaldo a Dianelys que alcanzó casi las 600 firmas (entre ellas, la mía).Este evento destapó otras presuntas agresiones cometidas por el músico, aunque no todas las afectadas revelaron su identidad.La noticia de su fallecimiento ha despertado diversas reacciones. Miles de personas han lamentado su pérdida recordando lo que significa también para la cultura cubana. Otras, aceptando la valía de su obra musical, no pasaron por alto su machismo y misoginia. Hubo voces que tomaron su muerte como equivalente de justicia, y por último quienes no reconocen en él o en su obra, ningún valor trascendental.“El Tosco”La violencia de género como un todo socialTodo acto, conducta o hechos definidos como violencia de género están inscritos en un todo social. No están desconectados de sus contextos ni de quienes participaron en los hechos. Las partes intervinientes en ese conflicto tampoco están desligadas de sus relaciones sociales ni de sus trayectorias de vida. Por tanto, la violencia de género debe ser entendida como un evento que no es estático, que no se puede medir por reglas rígidas; tampoco la manera “correcta” en que se reacciona contra ella puede establecerse fácilmente.Si bien se han definido las matrices que la causan, sus dinámicas frecuentes, sus tipologías y manifestaciones; la manera en que respondemos ante/contra la violencia de género no se encuentra reglamentada. Existen tendencias de reacción más frecuentes que otras, con mayor o menor crítica y asertividad (por ejemplo, las que impulsan los movimientos feministas); y existen también aquellas que se encuentran naturalizadas por imaginarios patriarcales (como justificar al agresor).En estas escalas de respuestas a la violencia de género se encuentran entre las más frecuentes la denuncia social (en redes sociales o espacios públicos), la denuncia penal y la cancelación (suspender eventos, negar derechos, invisibilizar), todas dentro de un marco punitivista, es decir, castigador.Sin embargo, en estos momentos no nos encontramos frente a un hecho de violencia de género, sino ante la muerte de un presunto maltratador con gran prestigio. Y, lo que sucede en estos casos, sobre todo cuando no se alcanzó la justicia deseada por las víctimas, es que el evento se convierte en un marco adicional para recordar que a este ser humano también lo compone un todo social, es decir, una serie de hechos y relaciones que marcaron la trayectoria de su vida y, entre ellas, se encuentra la violencia de género.Las víctimas y las respuestas de los feminismosLas víctimas por violencia de género cuando logran denunciar, sea públicamente o legalmente, pasan por largos procesos de revictimización. Se les cuestiona desde sus vidas privadas e interacciones sociales hasta la veracidad de sus declaraciones. Generalmente terminan ellas condenadas “por habérselo buscado” o sin prosperar la demanda (en México solo 5 de cada 100 denuncias por abuso sexual y violación terminaron en sentencia en un período de 5 años; y en España de 1,7 millones de denuncias por violencia de género solo el 23 por ciento terminó con sentencia).Por otra parte, a pesar del genuino interés por ayudar a mujeres impactadas por la violencia de género de organizaciones feministas y/o acompañantes, no siempre las respuestas están acorde a las necesidades de las víctimas. En muchas ocasiones se asume una actitud paternalista y se habla en nombre de ellas o se juzga la manera que tienen de asumir partes del proceso —la denuncia, el juicio, la condena o la muerte del maltratador.A las víctimas también las constituye un todo social, un entramado de relaciones y vínculos afectivos, entre los que se puede encontrar su victimario. Me ha tocado acompañar, precisamente, el duelo mortal de dos mujeres que, luego de décadas de maltratos y vejaciones por parte de sus exparejas, el día en que los sepultan, los lloran. Sienten vergüenza de su llanto porque saben que hay una expectativa social que las empuja a actuar de una determinada forma si encarnan la figura de la víctima que denuncia. Sienten vergüenza y piden disculpas porque no se espera que sientan tristeza ante la muerte de un agresor.Estas mujeres pueden tener hijos e hijas en común con sus victimarios. Pueden conocer de las estructuras de la violencia de género y, sin embargo, no saben cómo poner fin a una relación dañina, cómo pasar la página, cómo vivir la contradicción que le genera el fallecimiento de su exmaltratador. Ante esto, como activistas tenemos que estar preparadas para guardar silencio. Así también se acompaña.Otras se han alegrado de condenas privativas de libertad, de multas o indemnizaciones, de escarmientos públicos a pesar de ser hechos graves, y también de la muerte. Han sentido un alivio inconmensurable cuando su acosador y amenazador ha fallecido. Es totalmente legítimo que así lo sientan las víctimas. No hemos sido capaces de construir sociedades (pero tampoco militancias ni activismos) donde el castigo con crueldad no forme parte del imaginario de justicia. Y estamos muy lejos de ello.Durante la pandemia, una maestra mexicana fue golpeada por su pareja mientras impartía una clase virtual. A pesar de que en la grabación se escuchaban sus súplicas para que su agresor le dejara cortar la clase y apagar la cámara (por vergüenza), inmediatamente las organizaciones feministas viralizaron el video, pidieron justicia en nombre de la profesora, amenazaron al recinto educativo en caso de no ayudarla y más. Además de lo sufrido, la maestra pidió que detuvieran la ola de solidaridad de la manera en que lo estaban haciendo, que no compartieran más el video, porque se sentía cada vez más humillada.No hay un catálogo que defina cómo debe reaccionar la víctima o cómo los feminismos deben responder. Lo que es un hecho es que, cuando muere el presunto maltratador, siendo este una figura pública, y no hubo tramitación legal de los hechos que le imputaron, los fastuosos homenajes que omiten las cuentas que dejó pendientes, pueden ser revictimizantes. Serán inevitables las condolencias y la mediatización de la muerte, pero apelamos a que también coexista una ética social y en los medios comprometida a un futuro libre de violencias, y un activismo feminista que conduzca hacia una transformación social en base al género más pedagógica y menos punitiva.Los feminismos como parte de la sociedad. Un diálogo hacia el interiorDesde los feminismos apelamos a eliminar la violencia de género y, en ese afán, es preciso apuntar quiénes son generalmente los victimarios, las víctimas y por qué. Esta gama de objetivos, que no buscan más que una justicia social plena, incomoda.El caso que nos ocupa es una muestra de ello. Porque deseamos, y así se ha increpado en las redes sociales, que los medios, la prensa, no se limiten a mostrar una cara de la moneda. A pesar de todo el brillo de la obra de José Luis Cortés, su vida “privada”, en especial el trato hacia las mujeres, estuvo en entredicho. Sin embargo, este hecho ha sido ocultado dada su relevancia nacional e internacional, y también por una altísima incidencia de tolerancia social. Muchas voces lo han justificado o han proferido que a falta de pruebas y sentencia no es posible hacer referencia a estos hechos de maltrato, aún cuando han sido públicamente denunciados.Si bien no es posible, ni deseable, borrar su obra (y la de otras personalidades de fama nacional o internacional que murieron siendo presuntos agresores), tampoco se les puede soslayar los hechos repudiables que hayan cometido en vida. Los (presuntos) victimarios son, también, un todo social.Y cabe profundizar en estas interrogantes ¿interesa borrar sus obras? ¿constituye una forma, ya no solo de castigo, sino también de reparación el hecho de impedir que se siga teniendo acceso al legado que hayan construido? ¿impedir que se hable de ellos? Las respuestas no están dadas, sobre todo cuando la justicia en materia de género resulta tan inalcanzable. Aterran la cancelación y la censura como vías de solución, tanto como la impunidad. En esa disonancia de nuestras sociedades patriarcales nos es vital ponderar varios canales de un mismo fenómeno si pretendemos mejorar como humanidad: castigo-reparación-homenaje-memoria. No de solo una parte, sino del todo social de aquellos que lograron desarrollar grandes obras y, a la vez, fueron señalados como maltratadores.Negar un duelo (social, personal, familiar o colectivo) es deshumanizar. Es deshumanizar también a las personas dolientes. Apañar a un (presunto) agresor a partir de su éxito profesional nos deshumaniza, incluso, como sociedad toda.La sociedad y las instituciones forman parte también de la discusión. Ya contamos con algunas políticas que compelen a regular acerca de los medios de comunicación y la violencia de género, pues son de las herramientas más eficaces para sensibilizar y concientizar a gran escala sobre este fenómeno. Porque no solo sucederá con El Tosco. No estamos ante un dilema pasajero al que se le podrá dar vuelta de página fácilmente. Es inevitable que aparezcan más conflictos como este, y cada vez tendremos que generar más conciencia, pero también mejores respuestas.Y así como el feminismo interpela y demanda en pos de una agenda donde el género y sus problemáticas se visibilicen cada vez más; también lo hace por una transformación social más justa. Para ello es importante una revisión sistemática de las tendencias de actuación, que calibremos nuestras acciones e iniciativas de acuerdo con el porvenir que queremos construir en colectivo, sin olvidar las genealogías que han direccionado nuestras militancias.Me refiero a la noción de justicia, a la correlación de dinámicas sociales que componen las partes intervinientes en un conflicto de género. Si no aceptamos la pena de muerte, tampoco nos puede servir la muerte para instaurar sentidos de justicia o fechas memorables.Toda la justicia no está en la muerte porque hay víctimas que aun así siguen zozobrando en su dolor. Toda la justicia no está en la muerte porque hay familiares, dolientes, que no tienen relación con los hechos. Toda la memoria no está en la muerte ni en la fecha de la muerte del maltratador porque las víctimas también tienen derecho a sanar y a que se les recuerde no solo como víctimas sino también con la obra que ellas estén construyendo en sus vidas. Las fechas conmemorativas las ponemos nosotras, con nuestro tesón y nuestra lucha.

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“El Tosco”

“Suscríbanse al canal de mi chamaca y compartan su nuevo video que está súper bueno y sobre todo muy original. Ataca… ”. Fue el último mensaje que recibí del Tosco por WhatsApp el pasado 14 de abril. El texto estaba acompañado del video del tema Cubana, de Baby Cortés, su hija. La muchacha trata de abrirse paso en la música cubana en el género urbano.Este lunes fue el último día de la vida pasada del Tosco. Ahora le tocará esa nueva vida que llega desde la memoria, con todas las implicaciones que conlleva ese ejercicio cuando se realiza desde la honestidad y la sabiduría.José Luis Cortés, el músico, fue un hombre de un talento descomunal que hizo ciencia de la flauta y de la música popular cubana. Una ciencia inacabada como él mismo. Porque a pesar de que la diabetes le había hecho estragos en el cuerpo y lo había obligado a encierros forzados todavía tenía una obra incompleta. Esa obra que definiría nuevos capítulos de una de las carreras más brillantes en la música cubana durante las últimas 5 décadas. El Tosco junto a Juan Formell y Chucho Valdés fue uno de los instrumentistas que reconfiguró la música popular cubana, con un sentido exuberante de la innovación, plasmado en temas iconos como Échale limón, No se puede tapar el sol con un dedo, Santa Palabra  o Murakami Mambo, una de las canciones estrella de una carrera con la que se situó como uno de los arreglistas más originales e intrépidos de la escena latina.El Tosco conocía muy bien lo que había entregado a la cultura cubana. Pero estaba más enfocado en la creación, en darle forma a temas nuevos, en nuevos ritmos que lo mantendrían junto a NG La banda, su orquesta, como pionero de la timba y escuela de flauta en toda América Latina.[embedded content]Lo sabía pero no presumía de sus aportes. La última vez que conversamos fue en uno de los escenarios más devastadores de la pandemia en Cuba. “¿Qué bola periodista, qué bola Michel?”, me saludó desde el otro lado del teléfono. Su voz conservaba los rasgos del carisma por el que era fácilmente identificable. Me habló de cómo se cuidaba por la pandemia y de sus nuevos proyectos. La conversación coincidió con el estreno de un nuevo video relacionado con la situación sanitaria que había causado (de nuevo) una polémica cuesta arriba. “Me estoy cuidando mucho y quiero que mis hermanos cubanos también lo hagan. Me interesa que mi pueblo se informe bien y preserve su salud. Estoy haciendo música porque la música es el alma de los pueblos. Tenemos el alma atrapada entre rejas porque si no nos cuidamos nos vamos a ir para el otro mundo.”Tosco y CortésEl Tosco padecía diabetes que lo obligaba en ocasiones a mantener un encierro dentro de otro encierro. Aprovechó la tensión de la pandemia para darle cuerpo a un grupo de ideas tan trascendentes como delirantes. Las relataba con la certeza de que todo ese universo de música diversa y lúcida era posible desde la sala de su casa. En julio del 2021 sintió una ingente preocupación por los acontecimientos sociales que sacudieron al país. Un amigo en común me llamó a la casa para decirme que “el maestro” quería que lo ayudara a recopilar las entrevistas que le hice desde la medianía de la década del 2000, cuando tuvimos nuestra primera charla. Él me aseguró que El Tosco estaba seguro de que en sus palabras, a veces publicadas íntegramente, a veces no, estaba reflejado el respeto al pueblo, el respeto a la diversidad de todo tipo y sobre todo su exhortación a escuchar las necesidades e informidades de la gente. De su gente. Le guardé los documentos en una memoria flash y se los envié. Me mandó de vuelta el agradecimiento y su insistente preocupación en el manejo de las protestas y los conflictos en las calles de la Isla.Al Tosco lo llamaban, con razón, maestro. Cuando escuchaba esa palabra devolvía frases coloquiales que le restaban cualquier sentido protocolar al saludo. Él creció en el polvo de la calle, de la vida en la periferia, de esa tensión de la marginalidad que de tan presente podía rasgarse en al aire en su barrio de El Condado. Nunca miró sus orígenes desde el otro lado de la acera. Los observaba con el orgullo de un soldado que obtiene una medalla en la guerra. Los llevó por completo primero a su música, a su orquesta y luego a la formación de la Timba, ese estilo popular que cronicó la sociedad cubana de los 90. El núcleo duro de la trepidante velocidad de los metales y de ese ritmo vertiginoso estaba construido sobre el sudor, el látigo de la pobreza, el clamor de los barrios y el cuero duro de la piel de los que han aprendido como sea a sobrevivir. Muchas de las letras de NG, «la que manda», fueron criticadas por agresivas y la polémica con “La bruja” todavía hoy se recuerda como una de las más encendidas discusiones de la música cubana.Silvio cantaba sobre las flores que se abrían en Quinta Avenida, Pedro Luis Ferrer le cantaba a Marucha la jinetera mientras El Tosco decía que “Tú eres una bruja. Tú te crees la mejor, tú te crees una artista, porque vas en turitaxi por Buena Vista”. ¿La canción?: un escándalo en la Cuba de los 90. Lógicamente muchas mujeres la denunciaron como se denuncia una ofensa y fue bajada de las plataformas de promoción. Años más tarde, el Tosco me dijo que todo había sido “una mala interpretación sobre el sentido del tema”. Tiempo después volvía a estar en el centro de la polémica al ser acusado públicamente por violencia de género por una de las cantantes de su grupo, Dianelys Alfonso, conocida como La Diosa. Él negó todas las acusaciones. Ella siempre las ha mantenido. Su denuncia potenció el reclamo por una Ley Integral contra la violencia de género en la Isla. El flautista era un espíritu muy libre dentro de la experimentación musical. Le fue de frente al chachachá, al danzón, al mambo, al son, al jazz. Lo mismo podía interpretar una prominente obra clásica y al menor giro de timón disparar un tema con ritmos y lenguajes nacidos en el mismo centro del Cerro. A la consecución de esa maestría contribuyó notablemente su paso por Irakere y Van Van, una agrupación a la que Formell lo llamó con menos de 20 años.El Tosco, a quien le concedieron el Premio Nacional de la Música demasiado tarde, a veces también daba la sensación de sentirse un poco aislado, un poco solo. Me dijo que los medios se habían olvidado en cierta medida de su música y estaba dispuesto a amanecer, como en los años 90, en la radio para exigir que pusieran los temas de su orquesta. Cuando le miraba a los ojos estaba seguro de que era capaz de hacerlo con todo y su delicado estado de salud.Cuando conocí la noticia de su muerte lo primera que vino a mi mente fue una tarde del 2018 cuando tras una entrevista me invitó a una ceremonia religiosa donde creo iba a oficiar un toque de santo en toda la dimensión. Le puse como excusa una información contra cierre que debía escribir y él me insistió hasta que las llamadas en su celular lo hacían percatarse de la demora. Siempre lamenté esa decisión porque habría sido una experiencia increíble estar en un toque de santo como invitado, ni más ni menos, que del Tosco.Después compartimos en varios de sus conciertos en los que iba como espectador, porque el baile y yo nunca nos hemos entendido y ya a esta edad asumí mi estrepitoso fracaso en la pista. Siempre me saludaba con la misma cordialidad. Alguna vez llevé puesto un tshirt de Metallica y al verme me dijo que era más rockero que yo. Comenzó entonces a hablarme con un conocimiento a fondo de los grandes clásicos del rock y el metal, algunos de los que luego me mostró en sus respectivos discos durante otra conversación en su casa.El Tosco me confesó que la música lo había salvado. Me lo dijo una vez tras repasar imágenes de los amigos de su infancia en El Condado, de Santa Clara. “Sin la música quizá estaría preso o peor: estaría muerto”. Ese mismo sentido de sobreponerse, de no olvidar, atraviesa esa música que define (y definirá) las vanguardias musicales cubanas para siempre.La muerte del Tosco ha causado conmoción en la comunidad musical cubana e internacional. Los mensajes de condolencia han llegado desde orquestas iconos como La Aragón hasta de cantautores como Fito Páez, pasando por las principales orquestas de música popular cubana. Nadie ha sido ajeno a la despedida de la leyenda, un hombre negro que también vio cómo por el color de su piel expresiones sutilmente racistas se ensañaron contra él.En una de las largas conversaciones que sostuvimos tuve que irrumpirlo prácticamente desde el principio cuando me dijo una frase por la que estuve al borde de morir de la risa: “Hace 15 años me dieron la llave de la ciudad (Santa Clara) y ahora me la dieron de nuevo, porque olvidaron que ya la tenía. Por eso no fui y mandé a alguien. Es decir, me dieron la llave de entrada y la de la salida”. La imagen era un perfecto resumen de lo que pensaba el flautista sobre la promoción de su obra en Cuba, más allá de los contextos de su provincia natal, Villa Clara.Hoy fue enterrado al amanecer. No pude ir porque de nuevo estaba contra cierre. Un amigo, Athanay Castro, me llamó sobre las 8:00 am para conocer la hora exacta de la ceremonia. Y me recordó cuando grabó con el Tosco No hay cráneo nena. Eran el año 96. Con ese tema el flautista incorporó por primera vez la timba al rap y comenzó una amistad con el «Blanco rapero”, quien luego residiera durante años en España.[embedded content]Hoy queda ponerle un altar a la música de José Luis Cortes. Queda recordar al músico y volver sobre su obra que sirve como un repaso monumental sobre las vanguardias artísticas cubanas. Y queda el músico, el arreglista que puso a bailar a los cubanos con una obra que bien podía haber salido de la Academia de Ciencias. En ese altar no solo estará su música, sino todas las formas que creó José Luis para romper todos los códigos, descubrir las múltiples maneras de hacer felices a los bailadores al son de su grito de guerra: “Ataca Chicho”. Detrás de ese llamado ha habitado por décadas el sudor y las revoluciones más encendidas de los cuerpos humildes de los cubanos humildes, que fueron siempre su mayor destino.Y, aunque disguste a la comodidad de algunos, como ocurrió en su momento, debemos recordar también su máxima llena de sabiduría popular: “No se puede tapar el sol con un dedo, la verdad es la verdad, mala cara no quiero”.

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José Luis Cortés, “El Tosco”: una vida de luces y sombras

LA HABANA, Cuba. — Ha muerto José Luis Cortés, “El Tosco”, y los cubanos, siempre prestos a no entendernos, estamos  divididos por las luces y sombras del difunto.
Unos recuerdan que “El Tosco” era un excelente flautista y que al frente de su grupo, NG La Banda —fundado a finales de los años ochenta—, fue uno de los creadores de la timba. Por su importancia como compositor algunos le atribuyen tanta importancia como a los también ya fallecidos Juan Formell y Adalberto Álvarez.
Dicen, además, que José Luis Cortés ayudó a muchos músicos. No fue este el caso de La Diosa, cantante de su grupo a quien maltrató, vejó y aplastó cuando esta se negó a seguir tolerando sus abusos. De eso hablan también quienes no perdonan a “El Tosco” de haber sido un machista abusador y misógino a prueba de escándalo y chancletazos.
“El Tosco” nunca perdió oportunidad de mostrar su agradecimiento a Fidel Castro, como si el Máximo Líder le hubiese enseñado a tocar la flauta.  Tanto lo amaba, tanta era su adoración, que se fue a Santiago de Cuba, al Cementerio de Santa Ifigenia, a pararse frente al Peñasco funerario del Comandante. Allí le dedicó un larguísimo solo de flauta que espanto a aves, cucarachas y lagartos a varios kilómetros alrededor del camposanto.
Reconozco la calidad de “El Tosco” como músico, pero no disfruto nada su música, ni siquiera cuando intentaba hacer algo parecido al jazz, pero que sonaba irremediablemente como timba. Y es que no me gusta la timba: demasiada rápida para bailar. Imagine usted, en mi caso, con lo mal bailador que soy. Jamás, ni curda, logre moverme y despelotarme con la timba de “El Tosco”, como aquello del mambo chambo y la bruja sin sentimiento. Cosa que en cambio, si consiguieron Los Van Van y Adalberto Álvarez con aquello de “Voy a pedir para ti lo mismo que tú para mí”.
La timba que se oía en los noventa me trae malos recuerdos, tan malos como los que me traerá el reguetón. La timba fue el soundtrack de los peores tiempos de una dictadura que no se resigna a terminar de una puñetera vez. Y “El Tosco”, con su partitura y su percha extravagante, fue uno de los paradigmas de la timba y de todo lo que de ella cuelga y se arrastra. Por eso, ahora que se enumeran sus méritos, no puedo sumarme al coro de dolientes. Lo más que puedo hacer es reconocer que era buen músico. Que Dios se ocupe de lo demás.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
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Fallece en La Habana José Luis Cortés, El Tosco

El músico cubano José Luis Cortés, más conocido por El Tosco, acaba de fallecer en La Habana víctima de un “accidente vascular encefálico hemorrágico” según dio a conocer la emisora cubana Radio Taíno.Nacido en Santa Clara el 5 de octubre de 1951, desde muy pequeño mostró aptitudes excepcionales para la música. Apenas adolescente, entró por la puerta grande al bailable cubano al formar parte de Los Van Van.José Luis Cortés, entrañable Tosco, ha dicho adiós. Influencia universal y carisma incuestionable. Desde EGREM despedimos al hombre, pero no al genio. Gracias por la música, Maestro 🖤#LaMúsicaVive pic.twitter.com/gfkiP2kWm5— EGREM (@EGREMOFICIAL) April 18, 2022Aquilatando su virtuosismo y talento, el maestro Chucho Valdés lo llamó para sumarlo a Irakere, otra agrupación mítica en la que concluyó su formación como músico y compositor.En 1988, El Tosco decidió fundar una nueva agrupación, a la que bautizó NG la Banda, “Nueva Generación”, con la que hizo historia por sus aportes al género bailable y al jazz.Egresado de la Escuela Nacional de Artes en la especialidad de flauta, en 2017 recibió el Premio Nacional de Música por su contribución al desarrollo y expansión de la música cubana.Un hombre de una genialidad musical incuestionable y de una influencia trascendental en la música cubana, también de una personalidad compleja, no fueron pocos los conflictos en los que se vio envuelto, desde el tratamiento a las mujeres en las letras de algunas de sus canciones hasta acusaciones por violencia de género.A pocos minutos de conocer su fallecimiento han sido muchas las personas que desde las redes han lamentado la pérdida de uno de los más grandes músicos cubanos contemporáneos. 

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Disco homenaje a José Luis Cortés, “El Tosco”

Ataca Chicho se titula el nuevo disco producido por Bis Music y el músico Germán Velazco como homenaje a José Luis Cortés, más conocido popularmente por el sobrenombre de «El Tosco».Velazco comentó sobre la importancia que tendrá el fonograma para las jóvenes generaciones que deseen estudiar la obra musical del destacado flautista y compositor cubano.«José Luis Cortés en algún momento será estudiado y harán falta discos como estos. La vanguardia musical de Cuba es la música popular bailable y nosotros, tenemos que luchar día a día porque eso continúe siendo así», dijo Velazco.El proyecto comenzó a gestarse hace aproximadamente nueve meses debido a la idea de Francisco Cruz Terry (Paquito).El disco constituye una especie de celebración por el cumpleaños 70 de «El Tosco» y el 53 aniversario de su carrera artística.[embedded content]Diez arreglistas harán que este disco de 10 canciones refleje las distintas etapas de la carrera de José Luis Cortés a partir de su entrada en el grupo Irakere.Tony Rodríguez escribió los arreglos de «La bruja» para Alexander Abreu; Arturo Cruz a Paulito FG; Roniel Alfonso a Will Campa; Joaquín Betancourt arregló «Santa palabra» para Robertón, y yo «La fiera» para Mandy Cantero,.El disco debe salr debe de salir al público a fines de abril. «Es interés nuestro llevarlo a todos los medios de comunicación para que el público empiece a bailarlo lo más pronto posible. ‘El Tosco’ se lo merece», dijo Velazco.

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