HAVANA CLIMA

disidencia

El  tiempo de la dolorosa lucidez

Llevo muchos días intentando sentarme a escribir, mi estado de ánimo no es bueno. Nunca me interesó ser parte integrante de un grupo de manera absoluta, pero el hecho de haber pertenecido a algunas instituciones me otorgó cierto sentido de pertenencia a algo, aunque todo fue, al final, una ilusión. Los intelectuales por lo general cuestionan el mundo, pero pocos analizan al mundo intelectual.  
Hace meses me llamaron por teléfono para ser parte de un equipo que acompañará con sus comentarios la exhibición de una miniserie, prevista para estrenar en el período vacacional de verano. Los capítulos tratan acerca del feminismo en EE.UU. durante los años setenta del siglo XX, su nombre: Mrs. América.
En una primera reunión de preparación, me asignaron comentar el 2do y el 7mo episodios del serial televisivo. Para que estuviéramos comunicados, fue conformado ese día un grupo de WhatsApp por donde recibiríamos las informaciones de la Directora, que coordinaría los días en que nos tocaría grabar. Pasó un tiempo y comentan por esa vía que ya las personas implicadas conocían la fecha de su grabación, pues recibieron el cronograma de trabajo.
Resulta que, sin yo saberlo, fui excluida de la futura presentación, cosa que no me molestó, al contrario, significó un alivio. Lo que resulta bochornoso es la manera insultante del procedimiento que se utilizó para cancelar la invitación. Como mismo me molestaron, pues vinieron a mi casa para que revisara el material completo y me hicieron perder una tarde en una reunión de coordinación, pudieron haberme llamado por teléfono y explicarme. Eso se llama respeto, ética profesional, decencia.
Ante la pregunta que le hice a la directora del programa, el pretexto fue que sobraban personas, lo que me pareció una argumentación burda pues por mí pusieron a otra especialista que no había sido invitada inicialmente. ¿Por qué no explicarme la verdadera causa de la exclusión?
Hay algunas cuestiones que me gustaría analizar sobre el tema de la censura. En primer lugar, le diría a la dirección del programa que deberían haber realizado un trabajo previo de invitación selectiva (y de rechazo). Según el sociólogo Pierre Bourdieu, «la peor censura es la ausencia; las palabras de los ausentes se excluyen de manera invisible».

La noche oscura de lo humano
Haber firmado el Manifiesto contra el silencio, por la justicia, con el objetivo de pedir la liberación de presos políticos, y que mi nombre apareciera en una lista por la televisión, no es motivo —o no debiera serlo—  para invalidar una participación en un medio de comunicación. Si me lo piden hoy, y aún dentro de diez años si viviera, lo volvería a rubricar. Ignoro si esa fue la razón del descarte, tal vez. También puede que ya no me consideren feminista pues no pertenezco al grupo donde sus integrantes siempre se ven la cara en cada encuentro, quizá por ello aplicaron el desdén de las compuertas.
La mexicana Marta Lamas utiliza la palabra feministómetro para considerar quién es y quién no es feminista, lo cual tiene que ver más que con cuestiones políticas e ideológicas, con cuestiones personales. Es el instrumento ideal para ser parte del «barullo» feminista. Escuché una intervención de esta antropóloga a propósito de su libro Dolor y Política. A ella misma una vez, en un aula de la UNAM, le prohibieron entrar cuando iba a impartir una conferencia, pues la acusaron de ser integrante del neo-patriarcado.
En esta exposición, que podemos encontrar en Youtube, utiliza la frase «razón arrogante» para denominar esas actitudes violentas, que se encuentran muy lejos de la sororidad que propone un pensamiento partidario de la equidad y la justicia. Además, la teórica confirma la propuesta de algunas autoras que hablan de la necesidad de un feminismo crítico en continúo aprendizaje y en estado de alerta.
Me pregunto si todo ese grupo que me excluyó está consciente, no solo en abstracto, de que no existe un solo feminismo, que este, si es coherente con su historia, debe respetar la diferencia y lo político está dentro de esa divergencia. Lo importante es estimular el disenso, el debate, la discrepancia y no practicar, cuando les conviene, la política del silencio.
Cito algunos versos de la escritora española Ángela Figuera Aymerich.
No quiero
que la tierra se parta en porciones,
que en el mar se establezcan dominios,
que en el aire se agiten banderas
que en los trajes se pongan señales.
 
No quiero
que mi hijo desfile,
que los hijos de madre desfilen
con fusil y con muerte en el hombro;
que jamás se disparen fusiles
que jamás se fabriquen fusiles
 
No quiero
que me manden Fulano y Mengano,
que me fisgue el vecino de enfrente,
que me pongan carteles y sellos
que decreten lo que es poesía.
 
No quiero amar en secreto,
llorar en secreto
cantar en secreto
 
No quiero
que me tapen la boca
cuando digo NO QUIERO
Ángela Figuera Aymerich
Los académicos y académicas se la pasan impartiendo conferencias, hacen intervenciones en múltiples eventos, pero no se exponen mucho. Sin embargo, hay algunos que hacen escandaloso algo que ya sabemos acerca de las cosas de la vida, de la cotidianidad, de la cruda realidad. Cuando a alguien se le ocurre discrepar así, desentonar, se convierte en un sujeto inoportuno y, por ello, se rompe la relación de connivencia.
Una de las frases más tristes de la historia la dijo Baruch de Spinoza: «no hay fuerza intrínseca de la idea verdadera», ello significa que la verdad es muy débil, muy frágil.  Los que nos dedicamos a hablar, enseñar, escribir, tenemos una tarea esencial en esos quehaceres: el deber de comunicar la verdad.
Hay un texto que para mí ha resultado de importancia capital, se trata de una biografía de Hannah Arendt. Esta filósofa alemana tenía una noción muy elevada de la amistad, sin embargo, colocaba a un lado a aquellas personas que solo se preocupaban de sí mismas. Durante la etapa de la Segunda Guerra Mundial, en la autora de la obra maestra Los orígenes del totalitarismo se fraguó una fuerte aversión hacia los intelectuales elitistas y oportunistas. Sus amigos eran considerados outsiders, al margen, extraños, a veces por elección y otras por destino. Arendt consideraba que el inconformismo social era condición sine qua non del logro intelectual.  
En estos días se presenta una telenovela cubana (Tan lejos y tan cerca) que es digna de ver, pues recrea la primera etapa de la pandemia en el país, entre otras sub-tramas. Solo algo me incomodó en ella, es la parte donde algunos personajes hablan de las colas, incluso colocan a dos parejas escondidas en árboles de madrugada, pues en ese tiempo a quien encontraban en la calle a esa hora era multado por la policía, aunque el motivo fuera adquirir en la mañana algún producto alimenticio. Lo sorprendente es la manera jocosa, cordial, alegre incluso, en que los actores presentan la terrible realidad actual.       
Es obvio que si la guionista explicitara tal cual la terrible situación que se vive, la novela no hubiera salido al aire. No se trata de reflejar en la pantalla un realismo chismoso, pero otra cosa es suavizarlo de manera que hacer fila para lo más mínimo, resulte un hecho pintoresco. Claro que el arte no puede, ni debe, reproducir fotográficamente lo cotidiano, eso se sabe; pero el mensaje que llega a los espectadores es la naturalización de algo cruel para una gran parte de la sociedad.
Flor Loynaz desplegó una clase magistral de vínculo entre arte y realidad con sentido crítico cuando escribió estos versos en los que aludía a la escasez: A una hoja de papel que me regaló Dulce María,// regalo inconcebible en estos tiempos.
El 18 de mayo pasado falleció en Medellín, Colombia, el ensayista y profesor cubano Esteban Morales Domínguez. Muchas personas e instituciones en el país reaccionaron a este lamentable hecho por la rica trayectoria del destacado investigador, quien fuera miembro de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), director por muchos años del Centro de Estudios sobre Estados Unidos (CESEU), profesor titular de la Universidad de La Habana, etc.
Esteban Morales Domínguez
No obstante, fui testigo del severo silencio y aislamiento al que fuera sometido durante un tiempo por atreverse a decir lo que pensaba acerca de la corrupción presente a altos niveles en Cuba. Por eso me sorprendió tanto el desbordamiento de pesar ante la muerte del eminente intelectual.
Como he abordado el tema de la muerte, menciono también la del querido investigador Jorge Lozano, especialista en la obra martiana. El día antes de que falleciera, mucha gente lo pudo escuchar en el programa televisivo Mesa Redonda dedicado al Apóstol. Al día siguiente, en camino hacia una cafetería cercana a su casa, sufrió un infarto y cayó fulminado en la calle. Allí permaneció tirado largo rato, hasta que apareció el transporte adecuado para trasladarlo.
En ese lapso, alguien fue a buscar una sábana al policlínico más cercano, ningún muerto merece estar al descubierto como espectáculo público. El centro sanitario se negó a entregarla para cumplir un acto de respeto, pues era «medio básico» de esa instalación. ¡Qué ironía! Esa indiferencia fue una forma, específica y burocrática, de mancillar el cadáver de quien fuera un profundo estudioso de la figura de Martí.
Max Weber, el conocido sociólogo alemán, se irritaba cuando constataba una tendencia en algunos profesores a elegir colegas mediocres para nombramientos académicos. También aborreció el servilismo político y la timidez que obstaculizaban la candidatura de sabios con convicciones socialdemócratas. Por esta razón, apoyó a Robert Michels, quien fuera rechazado por las universidades alemanas y no tuvo más remedio que buscar trabajo en el extranjero. Después, el discípulo de Weber se colocaría al lado del fascismo, pero hay algo digno de atender en su obra: todo partido político se convierte en un fin en sí mismo.
Cuando elogia el cuaderno Metralla, de la escritora holguinera Zulema Gutiérrez, dice el poeta Ghabriel Pérez, también oriundo de esa ciudad, que estamos ante la generación cubana de mayor paz interior, pues ha sido la menos cómplice, la más cívica.
Otro hecho significativo, digno de reflexión, es la palabra gritada al unísono por los espectadores presentes en un concierto celebrado en el Coliseo de la Ciudad Deportiva durante la celebración del Festival Habana World Music: ¡Libertad! Los científicos sociales deben concientizar que esto constituyó un mensaje que, aclamado de manera espontánea, tuvo poder vivificante, porque tan solo su anhelo refresca, sana e ilumina todo. Como dijera José Martí: ¡Libertad, es tu hora de llegada! […] Ese ruido es el del triunfo que descansa. Hay que vivir con los tiempos y no contra ellos.
Un conocido comunicador y abogado exhibió una muestra de cárceles cubanas donde algunos privados de libertad expusieron las maravillosas posibilidades de estos establecimientos. En Cuba se sabe muy bien que esa caracterización del sistema carcelario es en su mayoría falsa. Un ejemplo de tal fingimiento: nada más que trasladar a un presidiario de una provincia a otra del país, es ya un inmenso castigo a él y su familia, por las condiciones deplorables del transporte en Cuba. Todas estas cuestiones deben estar en la agenda de los intelectuales.
En Cuba se sabe muy bien que esa caracterización del sistema carcelario es en su mayoría falsa.
En una ocasión tuve la oportunidad de asistir a una de las reuniones de la UNEAC en la sección de escritores. Quedé sorprendida al escuchar a ese grupo defender con mucha energía sus intereses, como lo poco que se paga por derecho de autor, también criticaron el funcionamiento de la organización; cualquiera expresaba abiertamente el malestar que sentían por situaciones que les preocupaban dentro del ámbito de su sección.
Sin embargo, no me ha llegado que como colectivo asuman un compromiso con la nación (que no sean arengas revolucionarias), así como con la pobreza, las desigualdades, la injusticia. No pido inmolación, pero es una vergüenza la aparente neutralidad hipócrita. Ante este mundo de deshonestos, oportunistas, de los neuróticos del figurar, del pretendido éxito; ante el afán de sentirse ganador, opto por la esperanza.
Hace poco asistí al acto de graduación de los estudiantes que culminaron su carrera en el Instituto de Estudios Eclesiásticos Padre Félix Varela. A mi lado se sentó una muchacha que fue mi alumna, ahora es profesora de la institución en que estudió y hace su doctorado actualmente en Italia. No tuvimos esa cercanía estrecha que a veces se establece entre profesor-alumno. Pero en ese momento fue muy especial conmigo. Le comenté que no sabía si continuaría en la docencia, pues ya me sentía cansada. Con seguridad objetó: Profe, usted nunca se va a ir de aquí. Aunque no imparta más clases, usted siempre va a ser de aquí.
Llegó el momento de la foto conjunta. Ella se levantó para ubicarse donde ya se congregaban los graduados, los profesores y la dirección del Instituto. Quise evadir ese momento, no soy nada fotogénica. «Pues si Ud. no va, yo tampoco me retrato», expresó de manera categórica. Quedé tan sorprendida que acepté. Lo que no sabe la talentosa profesora, es que con su luz, su dulzura, su prudencia, salí con mucha paz de ese recinto.  
Sabe muy bien que la grandeza no viene del espectáculo, sino de la profundidad insondable de los vastos pensamientos, y de la levedad inmensa de un gesto. Ya me puedo alejar definitivamente, ese día ha pasado a formar una parte importante del premio mayor que determinadas personas me han otorgado.

Leer más »

¿Terrorismo de Estado en Cuba?

El término «terrorismo de Estado» pareciera inaplicable o exagerado para el caso cubano, sobre todo para quienes apoyan acríticamente al gobierno, ignoran lo que ocurre en el país, o se basan en la «proporcionalidad» comparando nuestra realidad con otras experiencias. Sin embargo, conviene examinar el tema con rigor y tomar nota de un contexto que puede afectar mucho más a la ciudadanía.
Todavía respiramos el aire del Día Internacional de los Derechos Humanos. Cuba parecía tranquila y la víspera únicamente Juventud Rebelde publicó una noticia. El viernes, el tema se trató con la habitual referencia a los éxitos del gobierno a pesar del bloqueo. La mayoría de las personas en la Isla y quienes en el mundo acceden a Cubavisión Internacional quizás solo vieron eso.
No obstante, fue una reedición del contraste entre la Cuba real y la virtual. La dirigencia cubana parece confiar en que si no habla de algo, ese algo no existe, o, en que si lo presenta con falsedades a la ciudadanía, toda ella, o al menos la mayoría, le creerá.
La aparente tranquilidad resulta de la ola represiva del gobierno desde julio, cuando ocurrieron las protestas sociales. Así se logró también impedir la proyectada manifestación del 15-N. No es simple represión del disenso, es un verdadero estado de terror que permanece.
La aparente tranquilidad resulta de la ola represiva del gobierno desde julio, cuando ocurrieron las protestas sociales. (Foto: AFP)
-I-
El terrorismo de Estado no ha sido definido por ningún instrumento internacional. No obstante, de acuerdo con el jurista y profesor Raúl Carnevali Rodríguez, expresa un «contexto especial» donde «el uso de la violencia en contra de su población la realiza el propio Estado, ya sea a través de organismos propios o de grupos paraestatales, es decir, los que —sin formar parte del aparato institucional— cooperan en este propósito».
Desconocer cómo se gesta e instala en tanto práctica política —pues ante los ojos de la ciudadanía no se muestra en toda su crudeza— es algo que debe evitarse.
Un excelente análisis sobre el fenómeno lo ofrece la historiadora chilena Ximena Vanessa Goecke en un texto del 2014, basado en la experiencia de dictaduras que existieron en el Cono Sur de América Latina.
En la génesis, «la defensa de la nación» necesitaba hacerse a partir de una lógica de guerra. Detrás de ella estaba en definitiva la confrontación entre las tendencias proclives al cambio y las orientadas supuestamente «a promover el orden y la paz social», que realmente significaba el continuismo de la razón despótica.
En consecuencia, el conflicto se asumía como «una lucha por la sobrevivencia, lo que suponía necesariamente la búsqueda del exterminio del opositor, como única forma válida de asegurar la supresión de toda amenaza». Esa lógica, en un Estado militarizado y dogmático, justificaba la aplicación de violencia política dirigida desde el aparato estatal contra la población civil «reduciendo el número de bajas posibles».
De tales experiencias se derivan algunas «regularidades del terrorismo de Estado»: 
1. El miedo como un «recurso ordenador»[1] válido. La violencia estatal, organizada y sistemática, se despliega con acciones preventivas y otras represivas focalizadas.
2. La prácticas represivas y disciplinadoras se ejecutan por aparatos estatales (policiales, militares, judiciales y administrativos), y paraestatales, con respaldo o encubrimiento estatal. Sus ejecutores actúan muchas veces en plena ilegalidad, sin seguir protocolos de detención ni reconocer los hechos, a veces sin identidad, clandestinamente y siempre con garantizada impunidad.
3. Los detenidos eran llevados a prisiones clandestinas y tratados con toda suerte de vejámenes, agresiones físicas y psíquicas, ya fuera durante horas, días, semanas, meses o años.
4. Dado el control estatal de las fuentes de información, tales prácticas luego se acompañan de «un juego continuo de negación de la verdad, de ocultamiento». Al mismo tiempo, difusión de hechos para generar rumores que infundan miedo en las personas y así conseguir «la paralización de toda movilización ajena a los intereses del Estado».
El saldo de tal política[2] es «una población de víctimas a la que se ha despojado (cuando no de la vida) de la libertad, de la integridad corporal, de la identidad, del honor, de la seguridad, de los vínculos familiares, de la camaradería y del proyecto vital».
[embedded content]
-II-
En diciembre del 2020 Cuba festejó el Día de los Derechos Humanos, y la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, Amnistía Internacional (AI) y Human Rights Watch (HRW) expresaban preocupaciones y críticas al gobierno por lo que ocurría en esa materia en la Isla.
En la actualidad el gobierno sigue ufanándose de sus «conquistas», mientras, las voces críticas se han multiplicado dentro y fuera de Cuba. Recientemente, más de cuarenta organizaciones internacionales de distintas ideologías y perfiles, además de organismos internacionales, manifestaron preocupación y condenaron las violaciones en tal sentido. 
La Comisión Justicia 11-J —iniciativa cívica ante la falta de información y transparencia de las autoridades— ha realizado un trabajo significativo desde el estallido. Una labor minuciosa de investigación pública, identificación de menores de edad, adultos mayores, detalles de las detenciones, maltratos físicos y psicológicos recibidos durante las detenciones y encarcelamientos; todo eso gracias a la ayuda de la ciudadanía y los familiares de las víctimas. Cuba, como ha demostrado el Grupo de Trabajo, se ha convertido en el país de la región con más presos políticos.
Por su parte, el Informe Mundial 2021, treinta y una edición de la revisión anual de Human Rights Watch acerca de las prácticas y tendencias de derechos humanos durante el año anterior en más de cien países, contiene un registro altamente negativo sobre Cuba. Se ratifica también lo manifestado en un informe del Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ): la Isla tiene el «clima más restringido para el ejercicio del periodismo de América».
Las personas que quieran acercarse al país real, deben procurar los medios independientes y las redes sociales. Comprobarían que este 10 de diciembre correspondía denunciar y reclamar al gobierno por las violaciones cometidas. Incluso las del mismo día, cuando activistas y periodistas independientes fueron impedidos de salir de sus casas, hubo detenciones arbitrarias, cortes de internet selectivos y otras acciones represivas.
Varias iniciativas cívicas se difundieron en esa fecha por organizaciones y plataformas, en forma de comunicados, reclamos por los presos políticos, el boicot a la Bienal de La Habana y otras.
EL TOQUE dedicó un programa al tema, que fue moderado por el abogado Eloy Viera Cañive. Intervinieron periodistas independientes, se informó acerca de investigaciones sobre violencia de género y otras arbitrariedades atinentes a los derechos humanos.
Bajo el título «Hablan las familias de los Presos Políticos en Cuba»,  se realizó un evento en línea que contó con los testimonios de diecisiete familias que han decidido denunciar a pesar de las amenazas oficiales. Fue organizado con el apoyo de CubaSpaces y varios canales de Youtube.
[embedded content]
También hubo exposiciones del Movimiento San Isidro, que tiene a varios jóvenes presos, la Comisión Justicia 11J, abogados sobre diversos temas relacionados y promotores de proyectos internacionales para apoyar a presos y activistas con sus familias. Particularmente conmovedores e indignantes resultaron los testimonios sobre los menores de edad. El gobierno los mantiene presos violando los estándares de la Convención internacional de los derechos del niño, de la cual Cuba es signataria.
Los nombres no lo dicen todo, pero permiten identificar procesos y extraer lecciones. El Terrorismo de Estado aplica al caso cubano, aunque se hagan las adecuaciones al contexto, como las tuvo el modelo estalinista copiado hace décadas. Pueden ser diferentes las magnitudes y algunos rasgos, pero el fenómeno es evidente. Conviene identificarlo y tomar las debidas precauciones antes de que sea tarde.
Estos procesos represivos, organizados con toda intencionalidad desde el Estado, pueden agudizarse ante otras protestas sociales, que —visto el deterioro de la situación económica y la poca eficacia de las medidas gubernamentales— no se pueden descartar como posibles.  
Para contactar con la autora: ivettegarciagonzalez@gmail.com
***
[1] El concepto lo formuló hace años el sociólogo guatemalteco Edelberto Torres Rivas en “Tras la violencia y el miedo, la democracia: notas sobre el terror político en América Latina”, Sistema, n° 132/133, 1996, tal como menciona en su artículo Ximena Vanessa Goecke. 
[2] La profesora Ximena Vanessa suscribe la valoración de E. Lira y E. Weinstein en: Psicoterapia y Represión Política, Siglo XXI, México, 1984, pág. 5.

Leer más »

La manía izquerdista de la novísima disidencia

Los novísimos opositores de izquierda, a falta de talento, lo aparentan, manejando un lenguaje metatrancoso, salpicado de abundantes citas de filósofos griegos, de Marx, Gramsci y los sociólogos de la Escuela de Frankfurt
The post La manía izquerdista de la novísima disidencia appeared first on CubaNet.

Leer más »

Boris Kagarlitsky, coherencia frente al despotismo

Un tribunal acaba de condenar al sociólogo marxista Boris Kagarlitsky a diez días de cárcel. La policía lo arrestó el miércoles pasado, cuando se dirigía a su cátedra en la Escuela de Ciencias Sociales y Económicas de Moscú. El delito fue compartir en redes sociales contenido ilegal; nada más y nada menos que información sobre la convocatoria del Partido Comunista (KPRF) a protestas —no permitidas— contra los resultados de las recientes elecciones parlamentarias.
Recordemos que durante una atípica jornada de tres días (del 17 al 21 de septiembre), los electores rusos acudieron a elecciones legislativas. Desde entonces, el KPRF se ha negado a reconocer los resultados oficiales de la votación electrónica en Moscú, donde las boletas en línea impulsaron a varios candidatos oficiales sobre los opositores.
En respuesta al fraude —demostrado por expertos rusos— los candidatos, militantes y simpatizantes del Partido Comunista organizaron pequeñas protestas el 20 y 25 de septiembre. Ello provocó una amplia represión policial, que incluyó intimidaciones contra los abogados del partido e intentos de allanamiento de sus oficinas.
Conozco a Kagarlitsky —y su obra— desde hace bastante tiempo. Su trayectoria es un digno ejemplo de activismo cívico, pensamiento crítico y compromiso progresista con los derechos de los trabajadores, la justicia social y la democracia política. En los años setenta, Boris estudió crítica teatral en el Instituto Estatal de Artes Escénicas, hasta que fue expulsado por «actividades de disidencia» en 1980. Su trabajo como editor y colaborador de publicaciones del samizdat, entre 1978 y 1982, le valieron dos años de prisión por actividades «antisoviéticas».
Conteo de votos en la ciudad de Moscú como parte de las elecciones legislativas (Foto: Artyom Geodakyan / TASS ).
Tras su liberación, publicó en Occidente su primer libro: The Thinking Reed: Intellectuals and the Soviet State From 1917 to the Present, merecedor del Deutscher Memorial Prize en 1988. Esa obra, enriquecida y ampliada, con el nombre Los intelectuales y el estado soviético, apareció en 2006 bajo el sello argentino Prometeo. Fue precisamente al leerlo, en la feria del libro de Buenos Aires, que entré en contacto con la vida y obra del intelectual y activista ruso. Iniciamos entonces una relación profesional que perdura, con colaboraciones suyas para publicaciones que he coordinado.[1]
Al iniciar la Perestroika, Boris pudo culminar sus estudios de Artes Escénicas, en 1988; año en que se convirtió en coordinador del Frente Popular de Moscú. Esta organización aprovechó la apertura de la glasnost para auto-organizar fuerzas de izquierda ajenas a la oposición nacionalista, a la disidencia liberal y a la nomenklatura comunista. En 1990 fue elegido diputado al Consejo Municipal de Moscú y miembro de la comisión ejecutiva del Partido Socialista de Rusia.
Cuando ocurrió la disolución de la Unión Soviética, Kagarlitsky fundó, con otros colegas, el Partido del Trabajo. En octubre de 1993, durante la crisis constitucional de septiembre-octubre —que culminara con el bombardeo sangriento al parlamento ruso— fue arrestado por su oposición al presidente Borís Yeltsin. Posteriormente, el Consejo Municipal de Moscú desapareció bajo la nueva constitución de Yeltsin.[2]
Además de por su sostenido activismo, la vida de Borís Kagarlitski es la de un prolijo y riguroso académico, gestor institucional e intelectual público. Entre 1994 y 2002, fue investigador asociado del Instituto de Estudios Políticos Comparativos de la Academia de Ciencias de Rusia. Obtuvo el doctorado en 1995 con una tesis titulada Acciones colectivas y políticas laborales en la Rusia de los años noventa. Ha trabajado como profesor de Ciencias Políticas en la Universidad Estatal de Moscú, la Escuela de Ciencias Económicas y Sociales de la referida ciudad y el Instituto de Sociología de la Academia de Ciencias de Rusia.
Actualmente dirige el Instituto de Globalización y Movimientos Sociales, institución académica que el Ministerio de Justicia de Rusia, en su creciente razzia contra toda forma de autonomía social, intelectual y mediática, designó como «agente extranjero» en 2018.
Kagarlitski fue arrestado por su oposición al presidente Borís Yeltsin.
Kagarlitski escribe sólidos análisis sobre la vida política y socioeconómica de Rusia, especialmente sobre la situación de la izquierda y los movimientos sociales en el país. Además de en reconocidos medios de la izquierda internacional (Weekly Worker, Znet, International Socialism y Green Left Weekly), sus ideas han aparecido en publicaciones progresistas de habla hispana, como Nueva Sociedad y Sin Permiso. Se ha convertido en un referente para comprender, al margen de lugares comunes, la realidad de la Rusia postsoviética.
Estos eventos nos recuerdan algunas cosas que a menudo —metidos en nuestras parroquias y dogmas—, olvidamos. La primera es que la naturaleza política (y la composición de clase de sus élites) de los regímenes autocráticos actuales es adversa a cualquier forma de organización, acción y pensamiento autónomo de los sectores populares.
A despecho de las propagandas nacionalistas, que identifican un Estado fuerte y antiliberal con la defensa del socialismo, en realidad asistimos a proyectos políticos en que la inserción en el capitalismo global se produce de la mano de grupos de poder oligárquicos. Mucho mercado con poca república; bastante Estado pero poca ciudadanía. Tal parece ser la fórmula hoy en Rusia, China, Turquía o Egipto. Y, por supuesto, en Cuba.
En el plano analítico, las lógicas estratégicas (medios/fin) del capitalismo y la democracia divergen. El capitalismo expande sus medios (creación y captura de mercados) para conseguir, de modo concentrado, su objetivo económico (acumulación de ganancia). La democracia expande, simultáneamente, medios (sujetos, instituciones y derechos) y fines (participación individual, autogobierno colectivo) en la regulación de la convivencia política. En esto, es claro, difieren.
Pero si concebimos al Estado como el terreno donde se cristalizan las constelaciones de poder político  —y económico—, entonces la posibilidad de sustituir o contener a quienes nos desgobiernan resulta clave para acotar la explotación capitalista. Y eso solo es posible, de modo estable y protegido, en democracias.
Claro que esas democracias existen desde la asimetría —de recursos varios—  de sujetos que ejercen sus derechos sociales, civiles y políticos. Su ejercicio está variablemente habilitado en dependencia de las capacidades estatales y las orientaciones ideológicas de cada gobierno. No hay casos perfectos, ni rutas únicas. Sin embargo, en los regímenes autocráticos todos los derechos están severamente restringidos y, en casos límite, suprimidos. Prevalece allí una lógica oficial que quiere imponer una categoría de «semiciudadanos» —consumidores, peticionarios— y, a veces, de simples súbditos.
Oscar Figuera, Secretario General del Comité Central del Partido Comunista de Venezuela (PCV), ha denunciado los intentos de criminalización que sufre el PCV por parte del Gobierno.
En las contiendas políticas de esos regímenes, socialmente conservadores y políticamente reaccionarios, la suerte de los marxistas y socialistas críticos es tan comprometida como la de los intelectuales y opositores liberales. Lo que el Kremlin hace hoy con los comunistas rusos, lo hizo hace unos meses Miraflores con sus pares venezolanos. No pocos sindicalistas, activistas comunitarios y profesores de clara raigambre izquierdista han sido criminalizados en ambos países.
También ocurre en Nicaragua, donde la razzia contra movimientos campesinos, organizaciones de mujeres y grupos ambientalistas ha sido noticia; generando denuncias desde la izquierda democrática internacional. Para no hablar de China, donde el gobierno acaba de disolver al mayor sindicato de profesores de Hong Kong y persigue a agrupaciones políticas socialdemócratas, trostkistas y diversos círculos de marxismo crítico locales.
Cuando estudiaba en la universidad, una de mis mejores profesoras iniciaba su curso de Historia Contemporánea de Europa con la siguiente frase: «la lucha por la democracia es parte integral de la lucha por el socialismo». Convertida en objetivo general, tal sentencia guió nuestras discusiones a lo largo del semestre. Allí descubrimos cómo, sin libertad política, la justicia social se reduce a una caricatura de dádiva que perpetua la postración de los subalternos.
El modelo soviético es ejemplo de ello. Pero también aprendimos que sin justicia social, la democracia degenera —como demostró la Rusia postcomunista— en oligarquización espuria, con los poderosos de siempre reproduciendo su dominio, ahora bajo el mantra neoliberal. Y es que así como la condición humana es un ente complejo —con demandas y necesidades varias, de sustento, cobijo y dignidad— también lo son esa suerte de constelaciones de organización y acción que llamamos sociedad y Estado. Atravesados por relaciones varias de dominación y emancipación.
Termino por donde empecé, con palabras del propio Boris Kagarlitsky. En una entrevista reciente, el pensador ruso realizó un diagnóstico realista sobre el ambiente de estancamiento y represión en su país. Reconoció la fuerza de la represión de estado y su efecto en amplios segmentos de la ciudadanía. Pero acabó señalando «tenemos todas las razones para esperar que la gente se rebele contra el orden existente».
Su propia suerte, forjada en sucesivas resistencias al socialismo real, el neoliberalismo y el putinismo, es el mejor ejemplo de lo que significan el pensamiento crítico y la coherencia intelectual y moral ante el poder autocrático.
¡Libertad para Boris Kagarlitsky¡
***
[1] Ver dossier «La Rusia de Putin», revista ISTOR, Año XV, No 63, 2015, Centro de Investigación y Docencia Económicas
[2] Kagarlitski relató aquellos eventos en el libro Ruedas cuadradas: cómo se descarriló la democracia rusa.

Leer más »

Urgencia y unidad: las claves para un frente común anticastrista

LA HABANA, Cuba. ─ En su “cafecito informativo” del pasado jueves, la colega Yoani Sánchez abordó un tema actual e importante: el de la participación de jóvenes en los más recientes empeños opositores. Unos pocos sectarios sienten cierta desconfianza hacia esos modernos incorporados, alerta la bloguera. Pero ello, explica, se debe al régimen “reaccionario”, que ha logrado inocularnos “la suspicacia hacia el recién llegado”.
El motivo del comentario hecho por la directora del diario digital 14ymedio fue la solicitud presentada a las autoridades provinciales y municipales para efectuar una manifestación pacífica en el Prado habanero el próximo 20 de noviembre. Hasta el momento de escribir estas líneas, la iniciativa ha encontrado ecos en escritos similares elaborados en Holguín y Santa Clara. Cabe esperar que otras ciudades también se sumen.
Ante todo, debo señalar mi plena conformidad con la tesis central que esboza la amiga Yoani. Por supuesto que resulta imposible reclamarle un “pedigrí de lucha” a una persona que apenas rebasa los 25 años. Creo que se trata, en puridad, de lo mismo que escribí en mi trabajo Contra la represión en Cuba, publicado aquí el 23 de julio.
[embedded content]
Entonces, al reclamar “solidaridad con todos los reprimidos” y refiriéndome al poco tiempo que varios de ellos llevaban en las filas opositoras, mencionaba de modo especial a “algunos  de menor antigüedad (¡pues su juventud no les permitía otra cosa!) como los artistas Maykel Osorbo, coautor del tema Patria y vida; y Luis Manuel Otero Alcántara”.
Sería una locura objetar la incorporación de jóvenes a las filas opositoras. Pero esto, que es una gran verdad, no necesariamente es aplicable al nuevo método de lucha anunciado ahora en las tres capitales provinciales arriba mencionadas. Es cierto que el anuncio, con dos meses de antelación, de los desfiles previstos para el venidero 20 de noviembre presenta algunos aspectos positivos para quienes los convocan. Entre estos resulta posible mencionar el cumplimiento de una formalidad que prevén las leyes en los países democráticos; también un adelanto del carácter pacífico que los convocantes desean para el evento al que citan. Pero creo que seríamos desleales si omitiéramos señalar las ventajas que ese anuncio ofrece también para la incansable represión castrista.
Desde luego que, al estar anunciados de antemano el lugar y la fecha del evento, ello facilita el trabajo de los “segurosos” y sus innumerables apapipios. También la explicitación de las identidades de quienes hacen el llamado permitirá que esos mismos represores les impidan a esos compatriotas acudir al sitio de la convocatoria, mediante el simple expediente de encarcelarlos la víspera.
Creo que fue precisamente el “factor sorpresa” lo que permitió el admirable éxito y la indudable trascendencia que han tenido y tienen los sucesos del 11 de julio y días subsiguientes. El alzamiento espontáneo de esas fechas demostró hasta qué grado los cubanos estamos hartos de comunismo y de todo lo que se le parezca. No importan las falsedades sobre imaginarias “órdenes de Estados Unidos” que esgrime al respecto la mentirosa propaganda gobiernista.
En ese contexto, despiertan mis serias dudas las afirmaciones hechas por algunos al reclamar para sí el mérito de haber convocado la valiente protesta pionera en la villa de San Antonio de los Baños (que para mí seguirá siendo habanera, aunque el castrismo diga que es artemiseña). ¿Acaso múltiples movimientos opositores no han hecho —¡y a lo largo de decenios!— llamados a manifestaciones pacíficas que han sido abortadas siempre por el régimen! Me parece más lógico confiar en la espontaneidad.
Pero la desastrosa situación actual en Cuba ofrece una indudable desventaja para los continuistas: la catástrofe nacional ha alcanzado tal magnitud que el régimen se queda sin medios; cualquier decisión que tome implica una pérdida para sus intereses. Es lo que está pasando ahora con el equipo juvenil de pelota: si viajan, jugadores talentosos abandonan las filas; si optan por no enviarlo, las autoridades cubanas, con su no participación en la competencia, demuestran aún más su inutilidad.
Lo mismo sucede con lo anunciado para el 20 de noviembre. Si reprimen (que es lo previsible), quedarán aún más desprestigiados ante la comunidad internacional como resultado inevitable de la brutalidad represiva. Si no lo hacen, crearán involuntariamente las condiciones para que los cubanos que se lancen a protestar sean no decenas de miles (como ocurrió el 11 de julio en todo el Archipiélago), sino muchos más.
En cualquier caso, debemos prestar atención también a lo que nos plantea Luis Cino en un artículo publicado este viernes en este mismo diario digital. En ese escrito, nuestro colega reclama solidaridad hacia el talentoso actor y dramaturgo Yunior García Aguilera, a quien, con toda lógica, considera amenazado por una publicación que acaba de dedicarle la página segurosa Razones de Cuba.
Don Luis alude a un trabajo colgado en ese portal, obra de Marco Velázquez Cristo, a quien califica de “linchador mediático”. En el paroxismo del envilecimiento, y fiel a las mejores tradiciones de la KGB, la Stasi y el G2, la ciberclaria le enrostra al artista su “indiferencia” ante la existencia de unos nebulosos “legítimos anhelos de sus seres queridos”. Tras mencionar el milagro, Velázquez silencia al santo, y plantea que obra de ese modo por “la ética que nos enseñó Fidel”. ¡Que Dios nos coja confesados!
Sí, disculpen que me repita, pero es cierto que todos los perseguidos merecen nuestra solidaridad. Tanto jóvenes presos como Otero Alcántara y Osorbo, como los aún libres como García Aguilera. Al igual que otros menos jóvenes, cual es el caso de José Daniel Ferrer, desaparecido desde hace semanas, y Félix Navarro, quien acaba de concluir una huelga de hambre de un mes, que en el caso de un hombre anciano, diabético y convaleciente de la COVID-19 como él, resulta aún más heroica.
ARTÍCULO DE OPINIÓNLas opiniones expresadas en este artículo son de exclusiva responsabilidad de quien las emite y no necesariamente representan la opinión de CubaNet.
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »
 

Contáctenos

 

Si desea contactar NoticiasCubanas.com, el portal de todas

las noticias cubanas, por favor contáctanos.

¡Estaremos felices de escucharlo!

 

Con gusto le informáremos acerca de nuestra oferta de publicidad

o algún otro requerimiento.

 

contacto@noticiascubanas.com

 

Oferta


Si deseas saber como tu sitio de noticias puede formar parte de nuestro sitio NoticiasCubanas.com, o si deseas publicidad con nosotros.

 

Por favor, póngase en contacto para mas detalles.

Estaremos felices de responder a todas tus dudas y preguntas sobre NoticiasCubanas.com. ¡La casa de todas las noticias cubanas!

contacto@noticiascubanas.com


Sobre nosotros

NoticiasCubanas.com es la casa de todas las noticias cubanas, somos un sitio conglomerado de noticias en Cuba. Nuestro objetivo es darle importantes, interesante, actuales noticias sobre Cuba, organizadas en categorías.

Nosotros no escribimos noticias, solo recolectamos noticias de varios sitios cubanos. Nosotros no somos parte, solo proveemos noticias de todas las fuentes de Cuba, y de otras partes del mundo.

Nosotros tenemos un objetivo simple, deseamos brindarle al usuario el mayor monto de noticias con calidad sobre Cuba, y la visión que tiene el mundo sobre Cuba. Nosotros no evaluamos las noticias que aparecen en nuestro sitio, tampoco no es nuestra tarea juzgar las noticias, o los sitios de las noticias.

Deseamos servir a los usuarios de internet en Cuba con un servicio de calidad. Este servicio es gratuito para todos los cubanos y todos aquellos que estén interesados en las noticias cubanas y noticias internacionales sobre Cuba.

 

Términos de uso

NoticiasCubanas.com es gratis para todas las personas, nosotros no cobramos ningún cargo por el uso del sitio de ninguna manera. Leer los artículos es completamente gratis, no existe ningún costo oculto en nuestro sitio.


Proveemos una colección de noticias cubanas, noticias internacionales sobre Cuba para cualquier persona interesada. Nuestros usuarios utilizan NoticiasCubanas.com bajo el acto de libre elección y bajo su propia Responsabilidad.

Nosotros no recolectamos ningún tipo de información de nuestros usuarios, no solicitamos ninguna dirección electrónica, número telefónico, o ningún otro tipo de dato personal.

 

Medimos el monto de tráfico que noticiasCubanas.com recibe, pero no esperamos compartir esta información con alguien, excepto nuestros socios de publicidad. Nos regimos bajo las normas Cubanas en cada cuestión legal, cualquier aspecto no clarificado aquí debe ser considerado sujeto bajo el sistema Legal de Cuba.