HAVANA CLIMA

código de familia en Cuba

Cuba habilitará más de 21.000 colegios para referendo del Código de las Familias

El Consejo Electoral Nacional (CEN) de Cuba informó este jueves que habilitará más de 21.000 colegios para el referendo del Código de las Familias, un paquete legislativo que contempla, entre otras cosas, el matrimonio igualitario.El vicepresidente del CEN, Tomás Amarán, declaró a la televisión estatal de la Isla que “la documentación del proceso está lista” y que “se trabaja en la impresión de alrededor de 10 millones de boletas”.El funcionario agregó que se crearon “colegios especiales” para aquellas personas que no estén en su provincia de residencia en el día de la votación.La versión que se someterá a referendo, la número 25, fue aprobada el pasado 22 de julio por la Asamblea Nacional del Poder Popular.Los colegios abrirán a las 7.00 hora local (11.00 GMT) y cerrarán a las 18.00 horas local (22.00 GMT) del domingo 25 de septiembre, según el cronograma difundido en julio por el CEN.El resultado de la votación se difundirá cinco días después, será vinculante y requerirá de una mayoría simple: más del 50 %, ya sea a favor o en contra.La pregunta será: “¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?”, recordó entonces la presidenta del CEN, Alina Balseiro.¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?En el referendo solo podrán votar los cubanos mayores de 16 años con una residencia efectiva en el país hasta dos años antes de la realización de la consulta.El voto fuera de Cuba se permitirá únicamente para trabajadores y colaboradores de las representaciones diplomáticas de la Isla, y lo harán el 18 de septiembre.Los cubanos residentes en el exterior participarán en el referendo solo si están en el país el día de la votación.El Código de las Familias es la única norma sometida a referendo entre las 70 actualizadas tras la entrada en vigor en 2019 de la nueva Constitución.La normativa regula las relaciones interpersonales y familiares, y contempla temas que han sido motivo de controversia como el matrimonio igualitario, la adopción por parejas homosexuales y la gestación subrogada o solidaria, según se le nombra en este texto.El Código pasó por una amplia consulta entre febrero y abril en la que participaron 6,4 millones de personas, según cifras oficiales, y, de aprobarse en septiembre, sustituirá a la norma vigente desde 1975.

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Cuba habilitará más de 21.000 colegios para referendo del Código de las Familias

El Consejo Electoral Nacional (CEN) de Cuba informó este jueves que habilitará más de 21.000 colegios para el referendo del Código de las Familias, un paquete legislativo que contempla, entre otras cosas, el matrimonio igualitario.El vicepresidente del CEN, Tomás Amarán, declaró a la televisión estatal de la Isla que “la documentación del proceso está lista” y que “se trabaja en la impresión de alrededor de 10 millones de boletas”.El funcionario agregó que se crearon “colegios especiales” para aquellas personas que no estén en su provincia de residencia en el día de la votación.La versión que se someterá a referendo, la número 25, fue aprobada el pasado 22 de julio por la Asamblea Nacional del Poder Popular.Los colegios abrirán a las 7.00 hora local (11.00 GMT) y cerrarán a las 18.00 horas local (22.00 GMT) del domingo 25 de septiembre, según el cronograma difundido en julio por el CEN.El resultado de la votación se difundirá cinco días después, será vinculante y requerirá de una mayoría simple: más del 50 %, ya sea a favor o en contra.La pregunta será: “¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?”, recordó entonces la presidenta del CEN, Alina Balseiro.¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?En el referendo solo podrán votar los cubanos mayores de 16 años con una residencia efectiva en el país hasta dos años antes de la realización de la consulta.El voto fuera de Cuba se permitirá únicamente para trabajadores y colaboradores de las representaciones diplomáticas de la Isla, y lo harán el 18 de septiembre.Los cubanos residentes en el exterior participarán en el referendo solo si están en el país el día de la votación.El Código de las Familias es la única norma sometida a referendo entre las 70 actualizadas tras la entrada en vigor en 2019 de la nueva Constitución.La normativa regula las relaciones interpersonales y familiares, y contempla temas que han sido motivo de controversia como el matrimonio igualitario, la adopción por parejas homosexuales y la gestación subrogada o solidaria, según se le nombra en este texto.El Código pasó por una amplia consulta entre febrero y abril en la que participaron 6,4 millones de personas, según cifras oficiales, y, de aprobarse en septiembre, sustituirá a la norma vigente desde 1975.

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Cuba: presentan cronograma para el referendo del Código de las Familias

El Consejo Electoral Nacional (CEN) de Cuba presentó este jueves su cronograma de cara al referendo –el próximo 25 de septiembre– del Código de las Familias, un paquete legislativo que contempla, entre otras cosas, el matrimonio igualitario según destaca un reporte de la agencia Efe.Los colegios electorales abrirán a las 7.00 hora local (11.00 GMT) y cerrarán a las 18.00 horas local (22.00 GMT) del mismo día. La revisión y actualización del número total de colegios electorales se realizará entre el 11 y 16 de agosto.Después de convocado el #Referendo del #CódigoDeLasFamilias, las autoridades electorales se encuentran preparadas para cumplir su misión. Elecciones en Cuba #TuVotoCuenta pic.twitter.com/I3x0tAFp5g— Elecciones en Cuba (@Elecciones_Cuba) July 25, 2022De acuerdo con el calendario del órgano electoral, no será hasta el 30 de septiembre, cinco días después de la votación, cuando se dé a conocer el informe final de los resultados, que serán vinculantes y requerirán de una mayoría simple (más del 50 % ya sea a favor o en contra).La pregunta que deberán contestar los electores es: “¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?”, recordó Alina Balseiro Gutiérrez, presidenta del CEN, en conferencia de prensa. En su intervención reiteró que sólo podrán votar los cubanos mayores de 16 años con una residencia efectiva en el país hasta dos años antes de la realización de la consulta.Asimismo, aclaró que los cubanos que vivan en el exterior solo podrán ejercer su sufragio si están en la Isla el día del referendo. “Es necesario hacer cumplimiento de lo que establece la ley electoral y que esa persona en el exterior cumpla esos requisitos (ejercer el voto dentro de Cuba)”, señaló.La funcionaria aclaró que el voto fuera de Cuba se permitirá únicamente para trabajadores y colaboradores de las representaciones diplomáticas de la Isla. En este caso, la jornada se realizará el 18 de septiembre.El pasado 22 de julio la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) aprobó por unanimidad la versión definitiva del denominado Código de las Familias.Los diputados respaldaron la versión 25 de este paquete legislativo para regular las relaciones interpersonales y que incluye el matrimonio igualitario, la adopción por parejas homosexuales y la gestación subrogada (“solidaria”, en este texto).El Código de las Familias en el pulso de la calleLa normativa pasó por una amplia consulta popular entre febrero y abril, en la que participaron 6.4 millones de personas. De aprobarse en septiembre, el Código de las Familias sustituirá a la norma vigente desde 1975.Apunta la fuente que el código es la única norma sometida a referendo entre las 70 actualizadas tras la entrada en vigor en 2019 de la nueva Constitución, entre las que se encuentran instrumentos legales tan sensibles como el nuevo Código Penal.Efe/OnCuba.

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Cuba: presentan cronograma para el referendo del Código de las Familias

El Consejo Electoral Nacional (CEN) de Cuba presentó este jueves su cronograma de cara al referendo –el próximo 25 de septiembre– del Código de las Familias, un paquete legislativo que contempla, entre otras cosas, el matrimonio igualitario según destaca un reporte de la agencia Efe.Los colegios electorales abrirán a las 7.00 hora local (11.00 GMT) y cerrarán a las 18.00 horas local (22.00 GMT) del mismo día. La revisión y actualización del número total de colegios electorales se realizará entre el 11 y 16 de agosto.Después de convocado el #Referendo del #CódigoDeLasFamilias, las autoridades electorales se encuentran preparadas para cumplir su misión. Elecciones en Cuba #TuVotoCuenta pic.twitter.com/I3x0tAFp5g— Elecciones en Cuba (@Elecciones_Cuba) July 25, 2022De acuerdo con el calendario del órgano electoral, no será hasta el 30 de septiembre, cinco días después de la votación, cuando se dé a conocer el informe final de los resultados, que serán vinculantes y requerirán de una mayoría simple (más del 50 % ya sea a favor o en contra).La pregunta que deberán contestar los electores es: “¿Está usted de acuerdo con el Código de las Familias?”, recordó Alina Balseiro Gutiérrez, presidenta del CEN, en conferencia de prensa. En su intervención reiteró que sólo podrán votar los cubanos mayores de 16 años con una residencia efectiva en el país hasta dos años antes de la realización de la consulta.Asimismo, aclaró que los cubanos que vivan en el exterior solo podrán ejercer su sufragio si están en la Isla el día del referendo. “Es necesario hacer cumplimiento de lo que establece la ley electoral y que esa persona en el exterior cumpla esos requisitos (ejercer el voto dentro de Cuba)”, señaló.La funcionaria aclaró que el voto fuera de Cuba se permitirá únicamente para trabajadores y colaboradores de las representaciones diplomáticas de la Isla. En este caso, la jornada se realizará el 18 de septiembre.El pasado 22 de julio la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) aprobó por unanimidad la versión definitiva del denominado Código de las Familias.Los diputados respaldaron la versión 25 de este paquete legislativo para regular las relaciones interpersonales y que incluye el matrimonio igualitario, la adopción por parejas homosexuales y la gestación subrogada (“solidaria”, en este texto).El Código de las Familias en el pulso de la calleLa normativa pasó por una amplia consulta popular entre febrero y abril, en la que participaron 6.4 millones de personas. De aprobarse en septiembre, el Código de las Familias sustituirá a la norma vigente desde 1975.Apunta la fuente que el código es la única norma sometida a referendo entre las 70 actualizadas tras la entrada en vigor en 2019 de la nueva Constitución, entre las que se encuentran instrumentos legales tan sensibles como el nuevo Código Penal.Efe/OnCuba.

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Cuba: más de la mitad de la población participó en consulta por el nuevo Código de Familias

Más de la mitad de la población cubana ha participado en la consulta popular sobre el nuevo Código de las Familias, una propuesta de reforma legislativa que incluye temas como la legalización del matrimonio igualitario y la gestación subrogada, según subraya un despacho de la agencia española Efe.Citando al diario oficial Granma, la agencia subraya que el escrutinio del paquete legislativo propuesto por el Gobierno cubano, proceso que comenzó en febrero y concluye este sábado, incluyó 397 000 propuestas.Datos tomados de Granma.De ese total de propuestas, recogidas en más de 79 000 reuniones desarrolladas por todo el país, el 61 % resultaron “favorables”.El texto legislativo y las propuestas de estas reuniones comunitarias serán enviados en mayo a la Asamblea Nacional del Poder Popular para su eventual aprobación. Luego, está previsto que el Código de las Familias aprobado sea sometido a referendo en la segunda mitad de este año, aunque aún no se han anunciado fechas concretas.El Gobierno cubano ha desplegado una importante campaña mediática a favor de su propuesta, con desplegables en prensa e incluso programas especiales dedicados a explicar cada detalle de los 471 artículos de la normativa, buscando un respaldo mayoritario según la agencia española.Algunos miembros de la comunidad LGBTI han criticado que esta normativa deba superar un referendo y que ninguna otra de las restantes 70 nuevas leyes del actual período legislativo, algunas tan relevantes como el nuevo Código Penal, no deban someterse al mismo proceso.Entre opositores y disidentes persiste el debate entre quienes consideran que la legislación supone un avance -aunque rechacen al Gobierno cubano y no estén totalmente de acuerdo con el texto- y quienes se oponen a ella por principio, porque rechazan cualquier propuesta de las autoridades.¿Dónde se juega la política?El proyecto en discusión, que aborda también la violencia de género y prohíbe completamente el matrimonio infantil, pretende modernizar la normativa sobre las relaciones afectivas, sexuales y familiares del país, ya que la vigente es de 1975.De aprobarse finalmente, subraya Efe, el Código de las Familias sería un parteaguas para un país y un Gobierno con un pasado marcado por la homofobia. Efe/OnCuba.

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El Código de las Familias en el pulso de la calle

Son las 7:00 PM en el Plaza del Cristo, en La Habana. Mientras cae la noche, la vida parece transcurrir con normalidad en este concurrido lugar del centro histórico habanero. Hay niños que juegan, jóvenes que escuchan música, personas que conversan en los bancos, otras que pasan de largo o se detienen a comprarle a un vendedor ambulante, turistas que entran o salen de un restaurante privado de la zona, parejas que no esconden su amor a la vista de todo el barrio.Mientras, hacia una de las esquinas del parque, en una remozada escuela secundaria, un grupo de vecinos se apresta a debatir el proyecto del nuevo Código de las Familias, como parte del proceso de consulta popular iniciado en febrero y que se extenderá hasta el próximo abril. Banderas cubanas, un busto de José Martí y fotos del fallecido líder Fidel Castro reciben a una treintena de participantes, incluidos quienes deben dirigir la reunión, a la que han invitado a varios medios de prensa. Pregunto a uno de los organizadores por las muchas personas que han quedado fuera y me dice que este es solo uno de los varios encuentros programados en la comunidad, que todos tendrán su oportunidad de asistir a alguna asamblea y opinar sobre el Código.Finalmente, la reunión comienza y, tras una breve intervención de una dirigente barrial, toman la palabra dos especialistas invitados, quienes ofrecen una amplia explicación sobre la propuesta legislativa y se detienen particularmente en algunos puntos que han sido motivo de controversia social, como la responsabilidad parental sobre los niños y adolescentes, el concepto de matrimonio en toda su amplitud, la adopción y la gestación solidaria, la violencia intrafamiliar, y los derechos de los adultos mayores, este último avalado, además, por el hecho de que en la audiencia se hallan no pocos vecinos de la llamada “tercera edad”. En sintonía con lo reiterado por el gobierno, los expertos sostienen que se trata de un código inclusivo y avanzado, que no priva de derechos a nadie, sino que, por el contrario, los hace extensivos a todas las personas.Llega el turno entonces de los criterios de los asistentes, pero esta parte dura menos de lo imaginado. Quienes hablan dicen estar mayoritariamente a favor del proyecto y coinciden con las apreciaciones de los especialistas sobre su justeza e inclusividad. Alguien hace un comentario exhaustivo sobre los adultos mayores y otras personas en situación de vulnerabilidad, en su opinión más protegidos ahora por el Código, y pondera el papel de quienes los cuidan, aun cuando no sean familiares de sangre, a los que considera necesario brindar la mayor protección legal. Hay también una propuesta para modificar el título de un capítulo y una duda sobre la edad mínima para el matrimonio, que los expertos aclaran. Y poco más. En alrededor de hora y media la asamblea termina, y los vecinos abandonan tranquilamente la escuela. Fuera, el parque luce casi idéntico a como se encontraba antes de la reunión.***Sé, por comentarios de amigos y conocidos, que no todas las asambleas sobre el Código realizadas hasta ahora ―según fuentes oficiales fueron establecidos unos 79 mil puntos de reunión en todo el país y también en el exterior, en los que se realizarán estos encuentros hasta el próximo 30 de abril― han sido tan apacibles como esta de la Plaza del Cristo. He escuchado de polémicas intensas y debates encendidos acerca de diferentes aspectos incluidos hasta ahora en la normativa ―como el matrimonio entre personas del mismo sexo y la sustitución del concepto de patria potestad― y de páginas y páginas que han debido llenar los encargados de recoger las opiniones de la población en esos intercambios. De acuerdo con un primer corte del Consejo Electoral Nacional (CEN), ya se habían realizado más de 41 mil asambleas en las que se habían recopilado más de 136 mil propuestas a la legislación.No obstante, también sé, por experiencia en situaciones similares, que no todas las personas gustan de revelar en público lo que piensan, y menos si el espacio en que podrían hacerlo ha sido organizado de manera formal.A la salida de la escuela secundaria, me acerco a un grupo de jóvenes que conversan en la otra esquina del parque. Me dicen que tienen entre 17 y 19 años, así que ya podrían votar en el referendo que debe aprobar o no el Código de las Familias, una vez que se le realicen las posibles modificaciones derivadas de la consulta popular. Les pregunto si sabían de la asamblea de esa noche, pero ninguno parece tener claro de qué iba el asunto. Les digo que del Código y entonces uno me responde que ya él estuvo en “otra reunión de esas” unos días antes, pero que igual no dijo nada porque en realidad no sabría qué decir, que esa “no es su talla”. “Por lo que he oído ―acota―, creo que está bien, pero la verdad es que yo no entiendo mucho de esas cosas”.Una muchacha, en cambio, se mofa de su amigo y me dice que el proyecto legislativo le parece “importante”; que ha leído sobre él y también ha visto lo que han dicho por la televisión, y que solo por darle voz y derechos a todos dentro de las familias, incluidos los más jóvenes, y también debido a la opción de contraer matrimonio a todo el que quiera hacerlo, sea cual sea su orientación sexual, ya ella está “muy de acuerdo”. Me cuenta que tiene un primo gay, al que “quiere mucho”, y que se alegra de que el Código le dé la posibilidad de casarse y hacer su vida “como cualquier otra persona”, una idea que también aseguran apoyar otros miembros de su grupo antes de seguir en lo suyo.Una bandera cubana y una bandera de arcoíris, que representa a la comunidad LGTBIQ+, en un balcón de La Habana. Foto: Otmaro Rodríguez.La postura de estos jóvenes, sin embargo, no es la misma que la de Georgina y Arturo, ambos mayores de 50 años, con quienes converso unos días después en un recorrido por calles de La Habana. Los dos consideran que el matrimonio debe ser “solamente entre un hombre y una mujer”, aunque por razones distintas. En ella pesan sus creencias religiosas ―es “cristiana”, me dice sin más detalles― y alega que el casamiento entre personas del mismo sexo va “contra los mandamientos del Señor”, mientras que él aduce cuestiones “culturales” y asegura que, aunque entiende la “buena intención” del Código de la Familias, no le parece que la sociedad cubana esté preparada actualmente para un cambio “tan drástico”.Código de las Familias, una guía para el debate (VII)A Georgina le preocupa, además, que parejas homosexuales puedan adoptar y criar niños por “cómo eso puede afectar el desarrollo” de esos menores, los que, desde su punto de vista, no crecerían en una “familia normal”. En cambio, no se opone a la idea de la gestación solidaria, porque la considera un “acto altruista”, “de amor y de vida”, que le da la oportunidad de tener hijos a una pareja ―siempre compuesta por un hombre y una mujer― que de otra forma no podría tenerlos. También defiende que se proteja a las mujeres, los ancianos y las personas vulnerables, aspectos que, en su criterio, sí deberían mantenerse en la propuesta legislativa que sea llevada a referendo.Arturo, por su parte, afirma no entender bien los conceptos de “responsabilidad parental” y “autonomía progresiva”, ni estar de acuerdo con que los padres “no tengan potestad para decidir sobre sus hijos” y que “ahora haya que dejar que los muchachos hagan lo que les dé la gana”. “No creo que las cosas sean exactamente como la gente comenta por ahí, porque no me cabe en la cabeza ―señala―, pero, por si acaso, cuando toque la reunión del Código en mi cuadra voy a pedir que me aclaren bien ese punto y, si es como dicen, dejar claro que no me parece bien. Porque, ¿quién puede saber qué es lo mejor para los hijos que sus propios padres?”***Magaly tiene 78 años, pero dice sentirse “fuerte todavía” y, como tal, prefiere no pasarse los días “con los brazos cruzados” ni que la traten “como si ya no sirviera para nada”. Por eso, ve “muy bien” que el Código defienda los derechos de los adultos mayores y respalde el papel de los abuelos dentro de la familia. “Yo misma críe casi sola a dos de mis nietos, porque sus padres se pasaban mucho tiempo trabajando y en ‘misiones’ fuera del país. Ellos vivían prácticamente conmigo y con mi esposo, y nosotros éramos los que estábamos pendientes de todas sus cosas, incluida la escuela, así que sé muy bien de lo que hablo ―comenta―. Por suerte, en mi familia nunca ha habido problemas por esos temas, pero conozco de otras en las que luego vienen los padres muy campantes y desacreditan a los abuelos delante de los niños, y hasta los maltratan y los abandonan, sin importar todo lo que hayan hecho antes por ellos y sus hijos”.   Magaly, jubilada, asegura estar “a favor de que se apruebe” el Código, porque, afirma, Cuba no puede seguir regida por una ley que “tiene más de cuarenta años” y ya “no tiene nada que ver” con lo que era el país en el momento en que aquella se instituyó. No obstante, lamenta no haber podido conseguir el tabloide con el texto del proyecto para “poder leerlo con calma” y conocer “de primera mano” todos los aspectos que contiene. Cuenta que uno de sus nietos se lo descargó de internet en un celular, pero que así le “cuesta más” su lectura y teme que otros ancianos estén en su misma situación, porque “parece que imprimieron muchos menos tabloides que cuando lo de la Constitución”.Una anciana camina por una calle de La Habana, en un recorrido para hacer compras para su hogar. Foto: Otmaro Rodríguez.Mayra, por su parte, se dice preocupada por la comprensión del documento por parte de las “personas de a pie” y también por la “falta de tiempo” para su lectura y análisis. Esta ama de casa de “más de cuatro décadas” confirma que sí ha tenido a mano el impreso porque su suegro “lo consiguió en el estanquillo”, pero que “apenas ha tenido tiempo” para consultarlo. “Imagínese, yo me paso el día en los trajines de la casa, porque mi esposo trabaja, atendiendo a los muchachos, a mi suegro, haciendo colas, inventando la comida, y cuando tengo un momento libre de lo menos que tengo deseos es de leer”, comenta. “Para colmo, el otro día me decidí a hacerlo y no entendí mucho, ni siquiera leyendo la explicación de las palabras más técnicas que están en la parte de atrás (glosario). Y eso que solo leí unas pocas páginas, pero ¿usted ha visto el tamaño que tiene el Código? Eso no lo puede entender todo el mundo, digo yo”.Según la mujer, incluso su suegro, que “sí tiene más tiempo para leer” y “no se pierde la Mesa Redonda ni los programas esos de abogados (Hacemos Cuba)”, “no entiende todavía muchas cosas” del texto, mientras su esposo ―“que llega muerto todos los días del trabajo”― dice que “no va a perder tiempo” leyéndolo, porque “tampoco lo va a entender” e “igual lo van a aprobar aunque la gente no esté de acuerdo”. Su amiga Dunia, apunta, piensa lo mismo y hasta asevera que “va a votar en contra” porque no va a darle el visto bueno a “algo que no sabe a derechas lo que dice”, pero Mayra afirma que ella sí quisiera “conocer bien” el proyecto, pues, “a fin de cuentas, esa va a ser la ley para todas las familias de Cuba y es importante saber lo que dice, no nos vaya a hacer falta en algún momento.”  Leonardo, como Mayra, también considera que, “aunque cueste un poco”, “todo el mundo debería leerse el Código y dar su opinión”. Él, cuenta, ya lo hizo y dio sus valoraciones tanto en la asamblea de su barrio como, antes, de forma digital, cuando se publicó la versión anterior del proyecto. Este joven ingeniero dice respaldar la aprobación del proyecto, al que considera “necesario” para tener “un mejor país”, pero comprende que haya personas con dudas e insatisfacciones sobre el texto, e, incluso, otras que estén en su contra por “sus concepciones y creencias”. De hecho, apoya que esas personas “tengan todo el derecho” a oponerse al Código y expresarlo públicamente, si así lo estiman, y no comparte la opinión de algunos ―como el esposo de Mayra― de que no vale la pena debatir al respecto porque “no va a cambiar nada”.Un hombre carga en hombros a su hija, en una calle de La Habana. Foto: Otmaro Rodríguez.En su criterio, “tal vez el Código no debía ser llevado a referendo” porque “se trata de derechos para las personas”, pero considera que “si ya se decidió” entonces la consulta popular previa y el procesamiento de las valoraciones derivadas de ella deben hacerse “como tiene que ser, sin sesgos ni formalismos”. “Creo que hay que escuchar las opiniones de todos y tenerlas en cuenta”, sostiene Leonardo, quien piensa que así “el Código va a ser más parecido de verdad a lo que piensan los cubanos”. En ese sentido, resalta la importancia de que el proyecto sea “explicado en detalle” por especialistas, para que las personas “puedan comprender mejor su contenido” y “entiendan sus beneficios”, pero le preocupa la insistencia de las autoridades y los medios de comunicación en el tema, porque teme que ello, lejos de ayudar, propicie un posible efecto boomerang.“A la gente hay que darle todos los elementos para que analicen el proyecto y luego decidan si lo apoyan. Eso está bien ―señala―. Pero me parece que (las autoridades) están sobrecargando un poco la mano en los medios, con una campaña que, además, toma abiertamente partido a favor del Código, y ya he oído opiniones en contra, ya no tanto porque no estén de acuerdo con lo que dice, sino por llevarle la contraria al gobierno. Y eso me parece fatal. Creo que si finalmente se aprueba, el Código puede ayudar a que Cuba sea un mejor país, porque va a representar mejor legalmente a las familias, y confío en que la mayoría de las personas sean conscientes de eso. Pero eso es algo que, al final, tiene que confirmar la misma gente con sus opiniones y con su voto, que son los que, de verdad, tienen que valer a la hora de tomar una decisión.”

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Código de las Familias: Cuba recibe más de 136 000 propuestas de su discusión

Un total de 136 612 propuestas han surgido de las reuniones comunitarias y encuentros donde los cubanos opinan sobre el proyecto del Código de las Familias, una ley que busca modernizar la actual legislación, vigente desde 1975, en asuntos como las relaciones afectivas, familiares y sexuales.Según informó este sábado el Consejo Electoral Nacional (CEN), los encuentros suman hasta la fecha los 41 568 en todo el país, como parte de la masiva consulta popular de esta reforma legal que comenzó en febrero y concluye en abril, dijo la presidenta del CEN, Alina Balseiro.Presidenta del Consejo Electoral Nacional, Alina Balseiro, entregó hoy a #EstebanLazo, titular de la Asamblea Nacional del #PoderPopular y del Consejo de Estado, el primer corte informativo sobre la marcha del proceso de consulta del proyecto de ley de #CódigoDeLasFamilias. pic.twitter.com/F6i2zgljRp— Asamblea Nacional Cuba (@AsambleaCuba) March 12, 2022Balseiro entregó un informe al presidente de la Asamblea Nacional (Parlamento, unicameral), Esteban Lazo, quien resaltó el trabajo del ente electoral al procesar los datos y las opiniones de todos los participantes en esas reuniones.La información oficial recoge 195 262 intervenciones en esas reuniones en las que las personas conocen detalles del mencionado proyecto, opinan e incluso reciben explicaciones de expertos que también participan en las mismas.El CEN precisó que son 79 000 los puntos de reunión, que incluyen los organizados en el extranjero para los cerca de 1.3 millones de cubanos residentes en el exterior.Éste es el único proyecto que irá a referendo entre las 70 normas jurídicas actualizadas con la nueva Constitución.Opinar sobre el Código de las Familias, también desde el exteriorAborda también la violencia de género, el matrimonio infantil y la gestación subrogada (“solidaria”, en este texto), que implica también trascendentales cambios en la lucha contra el machismo y la homofobia.El Gobierno ha desplegado una importante campaña mediática que desborda pantallas y periódicos, incluso con programas especiales dedicados a explicar cada detalle de los 471 artículos de la normativa, buscando un respaldo mayoritario. Efe/OnCuba.

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Opinar sobre el Código de las Familias, también desde el exterior

No es necesario estar físicamente en Cuba para hacer llegar a las autoridades cualquier propuesta u opinión sobre el nuevo Código de las Familias. Así lo afirmaron las propias autoridades, quienes informaron que desde esta semana todos los cubanos que se encuentran en el exterior pueden hacerlo, si así lo desean, a través de un espacio habilitado en el sitio Nación y Emigración, de la cancillería de la Isla.
Ante la imposibilidad de participar en los debates presenciales que tienen lugar en el país hasta el cierre de abril, quienes se encuentran fuera de Cuba tienen ahora esta alternativa para emitir sus criterios sobre una legislación que busca actualizar las normas establecidas sobre las dinámicas y relaciones familiares en su más amplio espectro y que es actualmente motivo de controversia y posturas encontradas sobre aspectos como el matrimonio igualitario, la adopción, la violencia intrafamiliar y de género, y la responsabilidad parental en sustitución del concepto de patria potestad.
Frente a este escenario, el gobierno cubano, a la par que defiende el proyecto del Código ―por considerar que responde a la diversidad actual de las familias cubanas y ofrece más oportunidades y derechos a todos sus miembros―, promueve también espacios informativos especializados y una consulta popular con el objetivo declarado de recoger los criterios de la población sobre el tema para su consideración en el texto definitivo y, con ello, medir la temperatura social de cara al referendo que debe decidir finalmente la aprobación o no de la ley. Y en este sentido, la inclusión de los cubanos que se hallan en el exterior abre aún más el diapasón valorativo y resulta coherente con la realidad del país y su amplia comunidad que viaja o reside más allá de sus fronteras.
La participación de quienes están fuera de la Isla busca contribuir a “la creación colectiva” de la nueva legislación, así como propiciar, a través de este “ejercicio democrático”, la elaboración de “un Código de las familias más moderno, que aborda la dimensión transnacional de la familia cubana y busca de fortalecer el vínculo y la comunicación entre sus integrantes”, según señaló en conferencia de prensa Ernesto Soberón Guzmán, director general de asuntos consulares y atención a cubanos residentes en el exterior del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINEX).
Además, se inscribe en “la voluntad de fortalecer y diversificar las relaciones entre Cuba y sus nacionales en el exterior”, por la cual, de acuerdo con el diplomático, el gobierno de la Isla promueve la participación de los cubanos que residen en otras naciones en diferentes procesos del país. En este sentido, el funcionario mencionó como antecedente la consulta previa a la aprobación de la actual Carta Magna, en la que, según detalló, participaron personas radicadas en más de 130 países, y un 40 % de sus opiniones fueron consideradas para el texto final de la Constitución. De igual forma, consideró que este proceso deviene también un precedente para futuras consultas sobre otros temas.
Ahora, esta posibilidad de participación tiene la relevancia de abrirse en momentos en que la pandemia dificulta el retorno al país de un grupo de cubanos que se encuentran fuera de la Isla y ha hecho necesario mantener un conjunto de medidas para facilitar su situación. “Esta vía que hemos habilitado persigue que nadie se vea imposibilitado de opinar, esté donde esté, y cumplir así con el objetivo fundamental de propiciar la participación en este proceso y que los cubanos en el exterior puedan emitir sus opiniones para contribuir con la elaboración del código, como ya sucedió en la consulta de la Constitución”, comentó Soberón a OnCuba, en declaraciones en las que, no obstante, reiteró que “esa participación es totalmente voluntaria”.
MINREX: se mantienen “hasta nuevo aviso” medidas para los cubanos en el exterior por la pandemia

¿Cómo participar?
Los cubanos que no se encuentren en el país y deseen emitir sus criterios sobre el Código de las Familias pueden hacerlo, como ya se dijo, a través del sitio web Nación y Emigración. Allí podrán acceder a una planilla digital en la que pueden escribir sus opiniones y recomendaciones sobre este particular, además de registrar sus datos personales, entre ellos su nombre, el lugar desde el que escriben y su número de pasaporte. Ya sobre el proyecto de ley en cuestión, deberán especificar el párrafo y artículo sobre el que opinan, y explicar su propuesta de adición, modificación o eliminación sobre el mismo, o, si fuera el caso, dejar un comentario general o específico sobre alguno de los aspectos del código, tal como ocurre en los debates en la Isla.
El propio sitio Nación y Emigración también ofrece la oportunidad de descargar el proyecto del Código de las Familias y un documento de ayuda que puede consultarse antes de opinar, así como un tutorial con recomendaciones para el llenado de la planilla. De acuerdo con Soberón, antes de su puesta en funcionamiento todos estos mecanismos informáticos fueron verificados, tanto desde computadoras de escritorio y laptops como desde dispositivos móviles, en los 123 países que cuentan con representación consular de Cuba, por lo que, aseguró, “están creadas todas las condiciones” para la participación en este proceso de los cubanos en el exterior.
El diplomático explicó que las personas pueden acceder al sitio y enviar sus criterios tantas veces como lo consideren pertinente, lo que implica que no se limitará el número de opiniones que se pueden emitir. Incluso, según precisó en un aparte con OnCuba, alguien que ya participó en un debate presencial en la Isla puede usar esta vía si sale del país antes del 30 de abril ―fecha de cierre de la consulta―, o viceversa: hacerlo primero desde el exterior y luego volver a opinar en una asamblea barrial ya de vuelta. Además, tampoco se tendrá en cuenta el estatus migratorio de las personas ―si residen de manera permanente o temporal en el exterior, o si mantienen o no su residencia en Cuba―, solo si es ciudadano cubano, lo cual será la única condición sujeta a validación oficial por parte de las autoridades.
Planilla digital para la participación de los cubanos en el exterior en la consulta del Código de las Familias. Foto: Captura de pantalla del sitio Nación y Emigración.
En cuanto al procesamiento de las opiniones emitidas, este será un proceso continuo, para lo cual se emplearán los mismos mecanismos, estructuras y criterios de organización empleados para la recogida y análisis de los comentarios dados por los cubanos en la Isla, según lo dicho por Soberón a nuestro medio. Como se conoce, esta es una labor que recae en comisiones y grupos de trabajo creados por el gobierno, encargados de procesar una gran cantidad de información con el apoyo de herramientas informáticas, y cuya eficacia e imparcialidad son ponderadas por las autoridades y medios estatales, al tiempo que también han recibido cuestionamientos por el manejo y transparencia de los datos derivados de la consulta.
“A medida que las opiniones vayan llegando a nuestro sitio se van a ir procesando por las vías establecidas para ello, de la misma manera que se procesan las opiniones emitidas en los debates en Cuba, ya sean modificaciones, eliminaciones, adiciones o comentarios. Esto se hará de manera sistemática y responsable, para que todos los criterios de los cubanos en el exterior tengan la oportunidad de ser valorados para incluirse en el proyecto definitivo del código, como ya sucedió cuando la consulta de la Constitución”, afirmó el funcionario, quien, no obstante, reconoció que “es imposible que en un texto de naturaleza las opiniones de todos queden incluidas”.
Además, el máximo responsable de la Dirección General de Asuntos Consulares y Atención a Cubanos Residentes en el Exterior (DACCRE) del MINEX, confirmó la posibilidad de que quienes se hallan fuera de la Isla puedan participar en el referendo que definirá finalmente la suerte del código, siempre que “puedan venir a Cuba para la fecha en que la que se realice el referendo y cumplan con lo que está establecido en la ley electoral cubana”. De ser así, “estarán en todo su derecho de ejercer su voto de manera libre y democrática, a favor o en contra de la ley, según lo consideren”.
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La dimensión transnacional
Un aspecto que, de acuerdo con Soberón, otorga más valor a la participación de los nacionales en el exterior en este proceso es la dimensión transnacional de la familia cubana incluida en el Código. Se trata de “un elemento novedoso, a tono con políticas migratorias que favorecen los viajes de los cubanos en un sentido u otro, a partir del desarrollo de las nuevas tecnologías de la informática y las comunicaciones, así como del incremento de la conectividad y el acceso a internet en Cuba y el mundo”.
Para comprender mejor el término, debe tenerse en cuenta que “no toda familia puede ser considerada transnacional, aunque tenga miembros residiendo en dos o más estados nacionales”, según lo explicado esta semana por María Ofelia Rodríguez, investigadora del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, en el programa televisivo Mesa Redonda. De acuerdo con la especialista, una familia “se convierte en transnacional, cuando esos lazos son lo suficientemente fuertes y adquieren estabilidad en el tempo. Son familias que se sienten y perciben como una unidad común, independientemente de dónde están residiendo sus miembros”.
Al respecto, el funcionario del MINREX consideró que “hoy más que nunca está presente ese carácter transnacional de la familia cubana”.
“En la actualidad no es causal encontrar la presencia de miembros de una misma familia y de distintas generaciones radicados en diferentes países: padres radicados en un país, hijos en otros, abuelos en otros, y este Código de las Familias favorece la unidad y la comunicación de esas familias, el respeto del derecho de todos sus miembros, las garantías de los menores y otras personas vulnerables, más allá del lugar físico donde se encuentren”, dijo.
Código de las Familias, una guía para el debate (VIII)

Según estadísticas compartidas por Soberón con la prensa, desde la implementación en 2013 de una nueva política migratoria cubana ―e incluso con el lógico descenso provocado en los dos últimos años por la pandemia―, se han registrado unos 5,7 millones de viajes de cubanos al exterior, realizados por alrededor de 1,3 millones de viajeros, en tanto han tenido lugar más de 3,5 millones de travesías hacia Cuba de nacionales que estaban fuera del país. Lo anterior, apuntó, “hace aún más necesario que se creen las condiciones para facilitar a nuestros nacionales en el exterior la participación en la consulta popular del Código de las Familias” y más teniendo en cuenta que “como resultado de la política migratoria cubana, existe un gran número de personas que si bien residen en el exterior, también mantienen su residencia en el territorio nacional, y con ello conservan derechos y deberes en nuestro país”.
Además, el diplomático destacó el hecho de que esta participación le otorga al proceso “una visión desde otro ángulo”, a partir de las vivencias de quienes residen fuera de la Isla. “El cubano que se encuentra en el exterior, tenga o no residencia en Cuba, tiene la perspectiva de cómo se desarrollan y cómo se legislan esos procesos y relaciones familiares en el país donde radica y puede entonces contribuir a enriquecer nuestro texto a partir de esa experiencia personal”, argumentó.
Para él, todos los anteriores son motivos más que suficientes para despertar el interés de quienes están fuera de Cuba en este proceso, y propiciar una amplia emisión de opiniones sobre el Código de las Familias por la vía habilitada por el MINREX. Al respeto, aseveró no tener “la menor duda” de que los cubanos en otras tierras aprovecharán este espacio y responderán a la convocatoria de las autoridades.
“Con esta óptica nos parece que es de gran interés para nuestros nacionales el poder participar en el debate y contribuir a enriquecer el texto, a tener un Código lo más inclusivo posible y que responda mejor a la realidad de las familias cubanas de hoy, que no es la misma de hace 20 o 25 años atrás ―señaló Soberón―. La de hoy es una realidad totalmente diferente, y por ello tenemos que actualizar esta legislación, como se ha venido haciendo con otros instrumentos legales. Por eso no tengo la menor duda de que será bienvenida esta posibilidad de opinar, porque contribuye a que las personas se sientan partícipes en lo que está ocurriendo en su país, más allá de la distancia geográfica que los separa, y creo que ello será un paso adelante en materia de vínculo entre Cuba y sus nacionales en el exterior”.

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El matrimonio igualitario es un acto de “justicia social”, afirma activista cubano

El matrimonio homosexual es un acto de «justicia social», asegura en una entrevista con EFE el subdirector del estatal Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex) de Cuba, Manuel Vázquez.
Este jurista y activista por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ defiende así la inclusión del matrimonio igualitario en el Código de las Familias, una importante reforma legislativa no exenta de controversia y sometida ahora durante tres meses a un proceso de consulta popular.
Este proyecto, que aborda también otros aspectos como la violencia de género, el matrimonio infantil y la gestación subrogada («solidaria», en este texto), es un intento gubernamental de modernizar la normativa sobre las relaciones afectivas, sexuales y familiares, ya que la actual es de 1975.
De aprobarse finalmente, la norma sería un parteaguas para un país y un Gobierno con un pasado marcado por la homofobia.
A juicio de Vázquez, es de «justicia social» ampliar, reformular y rediseñar el matrimonio como institución jurídica para «democratizar» su acceso, ya que hasta ahora quedaba restringido para personas heterosexuales.
El matrimonio igualitario es uno de los temas que más debate suscita dentro del Código de las Familias, ya que se ha topado con la oposición de la iglesia católica y varios sectores sociales desde que se planteó por primera vez, hace cuatro años.
El activista LGBTIQ+ afirma que esta discusión es «necesaria, urgente e impostergable para la sociedad cubana», y debe ser prioridad en la agenda política de un Estado socialista como Cuba.
Su experiencia como profesor auxiliar del Cenesex, dice, le lleva además a considerar que cualquier norma jurídica necesita un proceso de «educación, sensibilización y formación».
«Ello para que coloque en mejores condiciones a quienes operan esas normas jurídicas y los destinatarios de las mismas, cuyos derechos se ven reflejados y garantizados» y, en el caso del Código de las Familias, «es indispensable».
Código de las Familias, una guía para el debate (VIII)

Vázquez refiere que ese proceso debe ocurrir no solo en las instituciones formales, sino también en las comunidades y «cualquier espacio de nuestra sociedad idóneo para ello».
Las críticas
Vázquez critica la postura de la iglesia católica y otros sectores conservadores, que buscan «restringir el catálogo de derechos garantizados que propone este proyecto».
«De alguna manera entra en una franca contradicción con postulados constitucionales como la dignidad humana», sentencia el subdirector del Cenesex, un centro dirigido por la sexóloga y diputada cubana Mariela Castro, hija del expresidente Raúl Castro.
También responde Vázquez a las críticas de algunos sectores de la comunidad LGBTIQ+, que cuestionan que se realice una consulta popular sobre un asunto que, según ellos, atañe a una minoría.
A este respecto, manifiesta que «una consulta popular da salud a cualquier norma jurídica, ya que su esencia no es aprobarla o no, sino democratizar el proceso de elaboración de la norma».
Defiende que la consulta popular es «un espacio organizado para que todas las personas, desde sus posicionamientos, tengan la oportunidad de dialogar sobre la norma, proponer elementos que no fueron tenidos en cuenta» previamente.
El investigador acota que otra cuestión es el referendo –que se debe realizar tras la consulta popular, en la segunda mitad de este año– y desestima las críticas al respecto de sectores de la comunidad LGBTIQ+.
Quiero casarme en Cuba

Vázquez puntualiza, además, que no se somete a referendo el matrimonio homosexual, sino el paquete entero de reformas del Código de las Familias: «Se trata de someter a referendo una norma jurídica que implica muchas más cuestiones que las relacionadas directamente con las personas LGBTIQ+».
En su opinión, el desafío de las personas LGBTIQ+ no es cuestionar el por qué se llevará esta propuesta a referendo, «sino plantearnos cómo vamos a contribuir a que el proceso resulte en una victoria».
La violencia en toda su expresión
Otro de los cuestionamientos que ha recibido el proyecto es el referido al reclamo de activistas independientes de contar con una ley específica sobre violencia de género, un tema incluido en la propuesta, pero junto a otros tipos de agresiones en el seno de la familia.
Vázquez señala que el Código «no va a resolver el tema de la violencia basada en el género, ni la que ocurre en el escenario familiar», aunque remarca que «su aporte sería uno de los tantos» que Cuba necesita para dar «una respuesta integral e integrada para esos problemas».
«Hay posicionamientos muy pretenciosos al pensar que el Código resolverá un montón de problemáticas y no es así. Éste aportará desde su ámbito de regulación jurídico familiar, pero no tiene la solución completa», indica.
Considera que, «incluso, una ley de violencia de género no resuelve el problema», pero que el hecho de que se aborde en el proyecto es «fundamental».
Solicitud de Ley Integral contra la violencia de género en Cuba

«La violencia de género debe abordarse de forma transversal a todo el ordenamiento jurídico en el sentido de ocupar lugares claves», subraya el activista.
Y manifiesta también su «total confianza» en la aprobación del Código de las Familias tras la consulta popular, su aprobación formal en la Asamblea Nacional (parlamento unicameral) y el éxito en el posterior referendo, un proceso inédito en Cuba.
«Éste no es un código de los juristas, sino de las personas, de los afectos, de las familias que hay que explicarlo desde el corazón y no solo desde el tecnicismo jurídico», señala.
Vázquez llama por tanto a todas las «personas comprometidas con la justicia social» a participar «activamente» en la consulta popular y luego en el referendo.
«Que nuestra voz se haga sentir en este ejercicio democrático y de participación política» para «garantizar una sociedad cubana más justa, equitativa, igual y plural», afirma.

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Presidente cubano anima a participar en consulta sobre Código de las Familias

El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, animó este martes a sus conciudadanos a participar en la consulta popular sobre la propuesta legislativa del Código de las Familias, un proceso público que se realizará desde febrero y hasta abril.“Cuba está lista para la Consulta Popular del Código de las Familias. Los invito a participar conscientemente en este ejercicio de democracia para enriquecer el proyecto con el aporte de todos”, escribió en Twitter Díaz-Canel.Cruzar el Rubicón en familiasSe trata de un paquete legislativo apoyado por el Gobierno cubano y que, entre las muchas cuestiones a las que busca respaldo legal destacan la violencia de género, el matrimonio homosexual y la prohíbición al matrimonio infantil.También legisla sobre las parejas de hecho y la llamada “gestación solidaria”, así como desarrolla el concepto de responsabilidad parental (en sustitución de la patria potestad).La consulta está organizada como una serie de reuniones y debates comunitarios por todo el país e incluye a los cubanos residentes en el exterior. La web oficial Cubadebate habla en su edición de este martes de 78 000 puntos de reunión mientras que Prensa Latina apunta que serán siete millones los electores participantes en la Isla.Según las autoridades electorales, 900 000 personas, entre juristas, estudiantes de Derecho y otros especialistas guiarán el debate y procesarán luego la información, que será entregada a modo de conclusiones en mayo a la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento, unicameral).De esta forma se busca aclarar a los cubanos los 471 artículos del Código y la amplia cantidad de temas que abarca, con puntos no exentos de controversia. Varios medios oficiales han regalado copias impresas y digitales del texto y el Ministerio de Justicia ofrece una versión digital en su sitio web.PublicidadTras los tres meses de consulta popular, la Asamblea Nacional debe analizar las conclusiones del proceso y, para julio, aprobar el nuevo proyecto incluyendo aportaciones de la consulta. Después, en una fecha aún por determinar, el Código de las Familias deberá ser sometido a referendo.#Cuba está lista para la #ConsultaPopular del Código de las Familias, desde este primero de febrero y hasta el mes de abril. Los invito a participar conscientemente en este ejercicio de democracia para enriquecer el proyecto con el aporte de todos. #CubaViveEnLasFamilias. pic.twitter.com/FlszL7hudT— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) February 1, 2022El Proyecto del Código en su versión 24 se publicó el 12 de enero en la Gaceta Oficial de la República. El Código de las Familias, que sustituirá al vigente desde 1975, es la única pieza legislativa que va a referendo popular de entre las 70 leyes del actual período legislativo.Según el diario oficial, Granma, en la prueba dinámica celebrada entre el 27 y 28 de enero participaron las 12 mil 513 comisiones electorales de circunscripción previstas en el proceso.Efe/OnCuba.

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Diputados cubanos aprueban el Código de las Familias

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) aprobó este martes la versión final del esperado Código de Familias que será sometido a consulta popular desde el primero de febrero hasta el 30 de abril de 2022 e incluye una definición de matrimonio que abre la posibilidad a la unión entre personas del mismo sexo.Los diputados cubanos dieron luz verde a esta normativa redactada por un comité de 30 expertos y en sus más de 450 artículos plantea, además, un papel relevante a los abuelos,  la posibilidad de poner en práctica pactos sobre el patrimonio antes de casarse y la opción de los padres de ponerse de acuerdo en el orden de los apellidos de sus hijos.Adopta @AsambleaCuba los acuerdos:➡️Aprobar el Proyecto de Código de las Familias, con las modificaciones acordadas en transcurso de su análisis➡️Someter el texto aprobado del Proyecto de Código de las Familias a consulta popular, desde 1ro. de febrero al 30 de abril de 2022 pic.twitter.com/anSC5WeLLe— Asamblea Nacional Cuba (@AsambleaCuba) December 22, 2021Oscar Silvera Martínez, ministro de Justicia, expresó durante su sesión ordinaria de la ANPP que esta propuesta no establece un modelo de familias sino que reconoce la pluralidad familiar, constituye una conquista democrática, resultado de la participación de todas y todos en la construcción de una ley moderna, inclusiva y respetuosa.El Código relacionado con las familias es el único que irá a referendo entre las 70 normas jurídicas actualizadas con la nueva Constitución, una cuestión que provocó malestar dentro de la comunidad LGBTI de la isla que considera que la mayoría no debe refrendar los derechos de la minoría. En contra se han pronunciado la Iglesia católica y la evangelista, un culto que cuenta cada vez con más adeptos en la isla.La posible aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo en Cuba saltó a la palestra en 2018 durante el proceso de reforma constitucional que culminó con la promulgación de una nueva carta magna en 2019. Según la antigua, vigente desde 1976, el matrimonio era la unión “entre un hombre y una mujer”, mientras la nueva Constitución establece que la definición final se plasmará en el proyectado Código de Familia.El borrador final de la actual carta magna eliminó el artículo que abría la puerta al matrimonio gay en la Isla y aplazó el debate hasta la aprobación de un futuro Código de Familia, en un esfuerzo del Gobierno por asegurar el respaldo al nuevo texto constitucional en el referendo. La decisión se basó en la necesidad “de respetar todas las opiniones” surgidas en la consulta popular del documento, en la que la mayoría se mostró en contra de cambiar la definición de matrimonio.Otras leyes aprobadasEl parlamento también aprobó otras legislaciones: la primera referida al Ordenamiento Territorial y Urbano, así como la gestión del Suelo; la la Ley del Proceso Penal Militar, que sustituye a la de 1977, y una nueva ley de Tribunales Militares, que sustituye la promulgada en 2002.PublicidadSantiago Lajes Choy, presidente de la Comisión de Industrias, Construcciones y Energía, quien dio a conocer el dictamen sobre la ley de Ordenamiento Territorial y Urbano, dijo que entre los propósitos de la legislación se encuentra definir los instrumentos de ordenamiento territorial y urbano, su contenido, ámbito, alcance, instancias de aprobación y su gestión.Gobierno cubano proyecta un crecimiento económico del 4 % en 2022Asimismo, establece las responsabilidades de los órganos locales del Poder Popular, del Instituto Nacional, las delegaciones y direcciones municipales de Ordenamiento Territorial y Urbanismo; así como el régimen jurídico y urbanístico del suelo; los instrumentos para su gestión; las servidumbres; el catastro nacional y las zonas con regulaciones especiales.En tanto, de acuerdo a las comisiones de Asuntos Constitucionales y Jurídicos y de Defensa Nacional y Orden Interior, “la normativa relacionada con los Tribunales Militares desarrolla principios esenciales para la protección de los derechos de las personas sujetas a sus competencias y para el funcionamiento judicial en sí mismo, y es coherente con un derecho procesal penal moderno”.Asimismo, “concibe ampliamente los fundamentos del debido proceso, en consonancia con lo recogido en la Constitución de la República, estableciendo un procedimiento equitativo, en el cual el procesado tiene a su alcance todas las posibilidades de la defensa de su caso”.Insatisfecho el gobierno cubano con la captación de inversión extranjeraSobre la Ley de Tribunales, Rubén Remigio Ferro, presidente del Tribunal Supremo Popular quien también presentó la Ley de Tribunales Militares, expresó que se encuentra en concordancia con la de Tribunales de Justicia, aprobada por este Parlamento recientemente.Con esta normativa, dijo, se ratifica que la actividad de los tribunales militares tenga, entre sus objetivos principales, “salvaguardar el orden económico, social y político establecido en la Constitución de la República, la seguridad jurídica y la disciplina social, la capacidad y disposición combativa de las instituciones armadas, la disciplina o el orden reglamentario establecido para el cumplimiento del servicio militar”.En la segunda jornada del Octavo Período Ordinario de Sesiones de ANPP, hoy ocurrirá la Rendición de cuenta del Primer Ministro, Manuel Marrero, así como la Rendición de cuenta del gobierno de la provincia Sancti Spíritus.Con información de Efe y Acn

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Quiero casarme en Cuba

Que exista una ley que ampare ese derecho es un ejercicio de civilización, de igualdad y de respeto al amor.
La entrada Quiero casarme en Cuba se publicó primero en OnCubaNews.

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Cruzar el Rubicón en familias

Aun no es el momento, propiamente dicho, de la consulta popular sobre el Código de las Familias. Sin embargo, este cruzó el Rubicón. Desde que el gobierno cubano decidió hacer públicos los contenidos del anteproyecto de ley, se adelantó la polémica, el diálogo y las campañas a favor o en contra. No hay vuelta atrás. Era cuestión de esperar, cualquier señal que apareciera sería motivo para explayar visiones diversas, ensayadas hace más de dos años, alrededor del Artículo 68, durante el proceso de debate constitucional.El proceso en cuestión devela matices interesantes: la dualidad entre el pensamiento conservador y el pensamiento progresista (presentes en cualquier ámbito social); entre la tradición y la justicia actualizada; la tensión entre viejos órdenes y comprensiones y la emergencia de nuevos imaginarios, conductas e instituciones; la controversia entre formas naturales y formas históricas de institución familiar; la existencia de organización política con proyectos divergentes. La interpretación y posicionamiento sobre estas dualidades deben ser asumidas desde variables esenciales como los derechos, la relación social, el sentido común y las maneras de hacer política.Código de familias, derechos y diálogoEn un inicio, la controversia sobre la nueva propuesta de familias circundó al matrimonio igualitario. Parecía que en ese particular se definía toda la viabilidad de la nueva Ley. Con la publicación del anteproyecto se abre el diapasón. Temas como la responsabilidad parental versus la patria potestad; la gestación solidaria, la adopción por cualquier tipo de unión, el programa integral de educación sexual, y la autonomía progresiva, ponen más contenidos y tensiones al positivo proceso de crear una norma que se parezca a lo que somos y a lo que decidamos ser.Familias en buenos términosUna pregunta, ente otras posibles, integra muchos de estos temas y es palestra de posiciones encontradas: ¿sobre quién recae el derecho, la autoridad y la educación de las niñas y los niños? Frases como “en mis hijos mando yo”; “yo soy la madre”, “hago con mis hijos lo que me da la gana”, “una nalgada no mata a nadie”, dan cuenta del desafío abierto ante una ley que propugna derechos, deberes y afectos. El sentido común es el terreno político definitorio para esta disputa. ¿Será esta una ley contra las tradiciones que limitan desarrollo, crecimiento personal, libertades, autoestima y bienestar? Enunciar la responsabilidad y los afectos como base para el vínculo familiar en general, y del vínculo parental en particular, es un punto a tener en cuenta. Esta ley avanza el principio de que las niñas y los niños no son posesión de sus madres y padres, sino que, sobre todo, son sujetos de derecho, lo cual se constituye en condición de los deberes y derechos parentales.Por otra parte, el sistema de valores, comprensiones del mundo, vínculos y relaciones sociales, no es feudo privativo de las familias. La sociedad es una escuela diversa, amplia, donde conviven y se reproducen valores que, en el caso que nos compete, atañen también a los vínculos con la sexualidad. No habrá libertad posible sin base en el saber, y es deber de todas la sociedades educar en la comprensión de la riqueza humana que vive en lo diverso y de los derechos que la sustenta.PublicidadEducar en la sexualidad es educar en la libertad, en las relaciones dignas entre personas diversas. Es asumir críticamente la historicidad que afirma que “todos somos iguales, pero algunos somos más iguales que otros”. Es asumir que las educadoras y los educadores también son educados y que el proceso de concientizar condiciona toda la transformación social, cultural y política posible.   Esta norma nos permite debatir sobre la calidad y no sobre los moldes de nuestras relaciones familiares. Contenidos dignificantes, de respeto, de comunicación, de derecho y protección. Contenidos que impugnan los tratos indignos, la exclusión, la violencia, la desprotección. Es una norma que, lejos de cerrar o imponer moldes, que lejos de potenciar o jerarquizar una forma de vínculo sobre otra, dispone la inclusión, el reconocimiento y la aceptación de todas las formas de relación que potencien la dignidad humana.La polémica sobre el Código de las familias propicia, de un lado, potenciar la cultura jurídica y la cultura del debate. De otro lado, asumir como práctica el ejercicio de la política para la conformación de la norma. Es una oportunidad para un amplio proceso de educación que integre valores humanos, derechos y vínculos ciudadanos.Pero nada de eso será posible si no se amplía el acceso a los debates y campañas públicas divergentes. Condiciones para habilitar a la ciudadanía en el posterior ejercicio del voto consciente, libre y secreto. Es necesario que la población que ejercerá su derecho al sufragio, y que hoy encuentra dispersas las opiniones y las posiciones frente al Código, acceda al conjunto de las visiones, los argumentos y tome partido sobre ellos.Frente a esta necesidad, un desafío importante está en la metodología que se apruebe para organizar la consulta popular. Es de esperar que no sea una sumatoria de opiniones personales, sino un momento de reflexión y construcción colectiva. Algunas preguntas generadoras para ese proceso podrían ser: ¿cuánto beneficia o perjudica el nuevo Código a mi familia?; ¿qué representa esta ley en mi vida cotidiana?; ¿qué conflicto familiar propio ayuda a resolver o cuál deja sin respuesta?; ¿qué derechos me otorga o que privilegios me limita?; ¿qué exigencias coloca a mis vínculos familiares?; ¿qué comprensiones sobre la familia me invita a mover?Ha quedado claro que, al decir Cuba, no todas y todos hablamos de un mismo país. Hay muchas cubas que conviven en la Isla, muchas cubas posibles. Asumamos entonces el Código de familias como motivo para empujar el país que queremos. Pensarnos y darnos mejores condiciones para la vida en familias no es una cosa menor en ese empeño. Una familia de igualdad, de poder compartido, de comunicación democrática, de libertades mutuas, de cooperación, de dignidad y autoestima es un buen augurio para el mejorar el país que nos merecemos.   

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Cuba: matrimonio igualitario y adopción provocan polémica sobre Código de las familias

El anteproyecto del nuevo Código de las Familias ha provocado polémica al interior de la sociedad cubana, desde que el documento se hizo público para que, según el diseño del gobierno, la población opine sobre el texto y lo enriquezca antes de su aprobación.Los criterios van desde la oposición rotunda por parte de comunidades religiosas y grupos conservadores que rechazan las uniones entre personas del mismo sexo, hasta las suspicacias de parejas homosexuales en desacuerdo con que sus derechos sean sometidos a referendo.Un reportaje de The Associated Press (AP) recoge la opinión de la pareja conformada por Adiel González y Lázaro “Lachi” González, dos hombres que esperan ansiosos la posibilidad de casarse vestidos de negro a la orilla del mar y que, de acuerdo con la agencia estadounidense, son fervientes cristianos y no desean adoptar hijos.También reproduce el criterio del pastor Moises de Prada, quien no está de acuerdo con la unión de dos personas del mismo sexo y que, como muchos de sus feligreses, se estremece ante la idea de los embarazos subrogados.Desde su apartamento en Matanzas, Adiel y Lachi siguieron de cerca la evolución de la normativa que, de acuerdo con la Constitución aprobada en 2019, debe ser llevada a un plebiscito. El primero, graduado en lenguas y teólogo de 31 años, opina que la consulta popular podría enriquecer el texto, aunque no ve correcto someterlo a referendo. “Se estaría sometiendo a la votación de una mayoría heterosexual, heteronormativa, los derechos de una minoría”, dijo Adiel, citado por AP.Díaz-Canel: próximo referendo no será sobre el matrimonio igualitario sino sobre las familias en Cuba“Dios no tiene hijastros, por lo tanto, todos somos hijas e hijos de Dios y lo que hacemos Adiel y yo es tener una vida con amor. Estamos en una vida correcta y estamos felices”, explicó Lachi. Ambos trabajan en el Seminario Evangélico de Matanzas —a unos 100 kilómetros de la capital—, una institución creada en 1946 del siglo pasado por varias denominaciones protestantes.PublicidadEl anteproyecto del Código de Familias fue redactado por un comité de 30 expertos y contiene más de 480 artículos, en los cuales se intenta reflejar la diversidad de instituciones y de la vida familiar de la Cuba actual, buscando resolver posibles conflictos.Entre las novedades del texto se encuentra un papel legal más destacado de los abuelos, la posibilidad de establecer pactos prematrimoniales sobre el futuro del patrimonio, consecuencias negativas —por ejemplo, a la hora de repartir bienes— para los culpables de cometer violencia de género, o la alternativa para los padres de acordar el orden de los apellidos de sus hijos. También, entre otros aspectos, desaparece el concepto de patria potestad y se sustituye por el de “responsabilidad parental”, al tiempo que se otorga a los menores autonomía paulatina de sus decisiones o un mayor reconocimiento de la unión de hecho.Pero la definición del matrimonio, que abre la puerta a la unión entre personas del mismo sexo por primera vez en la Isla, la posibilidad de adopción para esas parejas y los “embarazos solidarios” pasaron de inmediato a ocupar el centro de los debates. Tuyo es el Reino (IV y final)Moises de Prada cree que el nuevo código no va a traer ningún beneficio. Citado por The Associated Press, el superintendente de las pentecostales Asambleas de Dios –que integra más 2.000 templos en Cuba y, según sus directivos, representa a un millón de personas–, el pastor afirma que la familia “concebida como está estructurada en la palabra de Dios es la que se concertó entre un hombre y una mujer y los hijos que se derivan o que puedan más tarde adoptarse”.La oposición al matrimonio igualitario no proviene sólo iglesias de denominaciones protestantes, sino también de sectores de religiones afrocubanas como la santería, de católicos, espiritistas, musulmanes y hasta de presuntos ateos, aunque los evangélicos han sido muy activos en manifestar su postura.En 2018 y 2019 algunas iglesias cristianas mostraron públicamente su reacción a las uniones entre personas del mismo sexo, mediante una campaña que apostaba por lo que llaman “la familia original”. Entonces, los religiosos desafiaron al gobierno llamando abiertamente a votar en contra de otro plebiscito en aquella ocasión para aprobar la Constitución, que entre otras cosas no reconoce la objeción de conciencia, indica el reporte.“Como iglesia tenemos un patrón de familia”, dijo a la AP el pastor Julio César Sánchez, secretario de las Asambleas de Dios, que consideró las alternativas al modelo heterosexual como “el resultado del pecado” y para quien no se vale la explicación de que esas uniones son una realidad. “No es válido el argumento de regularizar lo que existe, porque también existe el asesinato… ello no significa que sea bueno”, manifestó.El puerto cubano de “Con mis hijos no te metas”En las calles las voluntades se encuentran divididas y aunque un grupo grande de personas ven con buenos ojos la norma, otros tienen resquemores.“Hay gente que va a estar en contra de que parejas del mismo sexo se unan en matrimonio, pero yo opino que es algo normal”, dijo consultado al azar por la agencia el jubilado Alberto Dausá, de 68 años, mientras Carola Reyna, una ama de casa de 25 años y madre de dos hijos, opinó que “a los niños (adopciones) no los deben meter en eso”.Entre tanto, el gobierno se esfuerza en desalentar pasiones insistiendo que la lógica religiosa no debe impedir la normatividad jurídica que aplicará a 11 millones de cubanos, creyentes o no.“Estamos proponiendo un nuevo Código de las Familias, con todas las instituciones del derecho familiar”, dijo en declaraciones a AP, el Ministro de Justicia Oscar Silveira Martínez. “El Código no construye realidades sociales, procura prever soluciones jurídicas, amparo a esas realidades sociales que existen”.AP / OnCuba 

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Cuba: disponible APK sobre el Código de las Familias

Una aplicación móvil sobre el Anteproyecto del nuevo Código de las Familias de Cuba se encuentra disponible para facilitar el conocimiento sobre el mismo y emitir criterios al respecto, reportan medios de prensa oficiales.La APK «pretende convertirse en una excelente aliada para el análisis de los artículos del anteproyecto», en aras de «ganar en cultura jurídica», apunta el diario Granma. Para ello «facilita a la población cubana el estudio del Código», así como «su contraste con la Constitución de la República».La aplicación, nombrada Código de las Familias y disponible para móviles con el sistema operativo Android, puede descargarse del repositorio Apklis y «permite a sus usuarios escribir notas de sus dudas, propuestas, interrogantes o comentarios». Estas opiniones y preguntas podrán enviarse desde la propia APK al correo [email protected], donde se recibirán para su procesamiento por parte de las autoridades y especialistas encargados de la legislación.Oscar Silvera Martínez, Ministro de Justicia de Cuba (Minjus), señaló a través de su cuenta en Twitter, que la APK es resultado de la alianza entre su ministerio, el proyecto «Participación e Institucionalidad» y el emprendimiento privado Lombao Estudios, que tuvo a cargo su diseño y desarrollo informático.Hoy presentación de apk para el estudio y opiniones sobre el anteproyecto del Código de las Familias: Alianza @CubaMinjus, Proyecto “Participación e Institucionalidad” y el sector privado con Lombao Estudios. @DiazCanelB @MMarreroCruz @Lex_YPMartinez https://t.co/sRKeTGiJG3 pic.twitter.com/mJUZxdM52W— Oscar Silvera Martínez (@OscarCubaMinjus) October 8, 2021El pasado 15 de septiembre el Minjus publicó el anteproyecto del Código de las Familias con el objetivo de que la población conozca el documento y emita sus comentarios sobre el texto antes de su presentación en diciembre a la Asamblea Nacional.«La posibilidad de estudiar este anteproyecto es imprescindible en el camino del diálogo colectivo con vistas a la aprobación de una ley contemporánea, inclusiva y respetuosa de todos los derechos para todas las familias», señala la nota introductoria publicada en el sitio web del Minjus, desde el que se puede descargar la versión 22 del Código, la más actualizada hasta el momento.No obstante, al dar a conocer la noticia Silvera Martínez recalcó que este proceso, que debe concluir antes del debate del anteproyecto por la Asamblea Nacional, no sustituye a la consulta popular prevista una vez que el órgano legislativo dé su visto bueno al documento. Su fecha y forma de realización serán decididas más adelante por las autoridades en correspondencia con la situación sanitaria del país.PublicidadEn respuesta a una pregunta de OnCuba, el ministro confirmó que a menos que las circunstancias obliguen a un cambio, el próximo año debe realizarse el referendo que definirá si el nuevo Código ―que debe sustituir al actual, vigente desde 1975― es finalmente aprobado. Antes, la versión definitiva del texto, resultante de la consulta popular, deberá ser respaldada por el parlamento cubano.Código de familias, derechos y diálogoLa elaboración de las diversas versiones del Código de las Familias está a cargo de una comisión aprobada en marzo de este año por el Consejo de Estado, integrada por diputados y representantes de varias organizaciones y entidades relacionadas con el tema.La versión que ya puede ser consultada y comentada por la población, cuenta con 483 artículos, así como con disposiciones transitorias y finales y un glosario de términos especializados para su mejor comprensión por los lectores.

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Tuyo es el Reino (IV y final)

Hace tres años algo más de una veintena de iglesias cubanas dieron a conocer una carta posicionándose ante el matrimonio igualitario. Eran sobre todo iglesias evangélicas, pero con presencia de metodistas, bautistas occidentales y bautistas orientales, entre otros.Impulsadas por la discusión que tuvo lugar en Cuba a propósito de la nueva Constitución, en este caso por el artículo 68, desarrollaron un inusual activismo que incluía, entre otras cosas, visitas casa por casa, colocación de carteles en muros, cafeterías y paradas de ómnibus con la inscripción ESTOY A FAVOR DEL DISEÑO ORIGINAL y hasta prédicas en agromercados. Algunos de sus feligreses se dedicaron a retratarse junto a menores de edad a la salida de una iglesia de El Vedado con ese mismo letrero en las manos.Ahí nacieron las ideas que repetirían después, en gran medida extrapoladas del movimiento evangélico internacional.  Como se sabe, para esos cristianos la familia constituye «una institución divina, creada por Dios» y el matrimonio «exclusivamente la unión de un hombre y una mujer», idea originada en el Génesis: «Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó, y los bendijo con estas palabras: ‘Sean fructíferos y multiplíquense’» (Gen. 1:27-28). Este es precisamente el punto de partida una vez que se valida a la «estructura binaria» de la sexualidad humana —esto es, varón y hembra—, que está «grabada» —dicen— «en el ADN desde el surgimiento de la especie». Un argumento de corte cientificista que sin embargo desconoce que la sexualidad humana es también una construcción cultural. Por el diseño original. Foto: Iglesia Metodista de Marianao.El objetivo se dirige a buscar empatías y aliados sociales, ante todo declarándose no homofóbicos: «no somos homofóbicos porque los cristianos no tememos, no rechazamos y no somos intolerantes de [sic] las personas homosexuales; por el contrario, cumpliendo con el mandato divino, les amamos, oramos por ellos y les predicamos el Evangelio». Una formulación bastante aséptica que ciertamente deja fuera un rosario de exclusiones propio de un expediente en el que no solo figuran expulsiones por confesiones o infragancias, sino también por posturas teológico-doctrinales que hayan cruzado la línea política y religiosamente correcta. Pero entre ellos no puede haber aceptación de la alteridad. La consideran  incompatible de raíz  con la condición cristiana.Lo característico de ese pensamiento consiste en identificar una causa pecaminosa cuya solución radica en validar la palabra verdadera, administrada por el predicador. Y ya se sabe cuál es esa «palabra verdadera», profunda, subyacente. Una estudiosa la describe de la siguiente manera: «existen acontecimientos que prevalecen en la vida y que en la mayoría de los casos son dramáticos: la transgresión, el pecado, la enfermedad, el dolor, la pobreza, la muerte; todos estos acontecimientos están determinados aparentemente por la forma en que se ha conducido la vida, y quien los vive necesita la salvación y el perdón, por lo cual se requiere de la intervención de un tercero, de un ‘otro’ que lo absuelva, perdone o restaure, para esto es necesario la ‘renuncia a sí mismo’».La idea de arrepentimiento/perdón/conversión se encuentra entonces específicamente desarrollada en este acercamiento hacia el matrimonio igualitario: «el amor de Dios es para todos los seres humanos independientemente de su orientación sexual, ideología política o religiosa, para ser regenerados y transformados una vez que hayan procedido al arrepentimiento por medio de la fe en Jesucristo». Para decirlo en lenguaje directo: las iglesias afirman que las personas homosexuales viven en pecado solo por su condición de tales, pero que son rescatables si renuncian a esa preferencia sexual/identitaria y entran por un aro: el suyo. No hay ni siquiera el intento de una lectura contextualizada de la Biblia, sino se valida esa que, según dicen, es literalmente la verdad revelada de «tapa a tapa». Foto: Proyecto Arcoiris.Para remediarlo, algunas han llegado incluso a acudir a exorcismos como los que se han hecho en Casa de Gloria, la iglesia de Adrián Pose, allá en Marianao. El joven pastor ha asegurado que los homosexuales se vuelven heteros por obra y gracia del Espíritu Santo. Pose, como Jesús, expulsa demonios. En este caso, de los cuerpos gays, que para no variar son personas enfermas: «He hecho par de liberaciones a homosexuales. Nosotros no los rechazamos en nuestro templo. Solo queremos introducirles el fuego de Dios y liberar sus ataduras, curarlos».Por descontado que el ritual aludido forma parte del proceso para «llevar el poder sobrenatural de Dios a esta generación», muy a lo Guillermo Maldonado y su discípulo de Amancio, Bernardo de Quesada. Como otros, Adrián Pose parece construido con los mismos gestos, las mismas palabras. Y sobre todo con las mismas profecías. Una de ellas consiste en asegurar el carácter absolutamente abrumador del avivamiento en la Isla, una expresión peculiar del «excepcionalísimo cubano»: «Lo que Dios va a hacer en Cuba es tan increíble que no va a ser una resurrección de cosas pasadas, va a ser algo totalmente nuevo», dijo una vez en una entrevista.PublicidadCuba: publican anteproyecto del Código de las Familias para recoger opinionesPero en esa guerra contra los derechos de otras personas resulta importante el enfrentamiento a la llamada «ideología de género». De acuerdo con esta perspectiva, resulta incompatible con los valores culturales y el pensamiento de los fundadores de la nación y, por consiguiente, con la identidad cubana. Aquí hay un problema de fondo, y es que este peculiar «historicismo» asume la identidad como un hecho cerrado y congelado, obviando que la fragilidad constituye una característica sustancial suya en cualquier tiempo y lugar. Distintos críticos culturales han subrayado, por ejemplo, que las ideas de libertad, igualdad y fraternidad, adoptadas por los radicales cubanos del siglo XIX, no estaban obviamente contenidas en el discurso colonial, que las condenaba como expresiones de afrancesamiento y por consiguiente el poder las consideraba ajenas a la cultura. Básicamente, estos cristianos hacen lo mismo que las autoridades coloniales desde su peculiar posición de poder: congelar la identidad y meterla dentro de sus propios esquemas/moldes. Tal vez por ello un pastor neopentecostal no ha podido evitar que los franceses llaman una boutade: «el matrimonio igualitario acabará con la especie cubana». Y otro se ha sumado al coro aplicando la misma lógica de «ahí viene el Coco» desde la posición de un Adelantado: «Queremos sensibilizar a las autoridades del peligro que puede traer para la nación el matrimonio igualitario» …Hasta donde he podido investigar para esta serie, el Movimiento Apostólico Fuego y Dinámica, de Bernardo de Quesada, no se ha pronunciado sobre el tema en sus propios términos, si es que existen. Pero el pastor sí ha reproducido en su página de Facebook una carta de un grupo de padres cubanos, cristianos y no cristianos:RECHAZAMOS:A la ideología de género que ataca al matrimonio y a la familia, pues sostiene que las diferencias entre varón y mujer no se deben a una naturaleza fija, sino que son construcciones culturales que responden a estereotipos impuestos a lo largo de la historia. Por lo tanto, el género asumido (su expresión a través de comportamientos) depende de la autopercepción. No considera que varones y mujeres sean diferentes, sino que existen espectros de género, independientemente del sexo biológico que cada uno tenga.– La ideología de género y sus distintos postulados: feminismo radical, igualitarismo, anticristianismo y homosexualismo, relativismo ético y hedonismo, ejerciendo presión política y económica a través de los medios de comunicación masiva, la legislación y la educación.Con esos fierros, y más, las iglesias de su tipo se preparan para el último round, convencidas de que van a ganar la pelea decisiva contra un «matrimonio perverso.»

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Un Código de justicia, dignidad y derecho

Quienes apostamos por un país de justicia, dignidad y derechos, encontramos en el nuevo Código de las Familias una buena oportunidad para la comunión nacional cubana. La versión más reciente del anteproyecto de Ley acaba de ser publicada. El documento abre la posibilidad de ensanchar, en el ámbito familiar, la pluralidad que nos enriquece como sociedad. Esta propuesta es un espaldarazo a la diversidad, la inclusión, la igualdad y la participación. Es un acto de reconocimiento y protección jurídica a nuestras diferencias. Al mismo tiempo, y como nota significativa, vincula derechos, afectos y valores.Código de familias, derechos y diálogoEl anteproyecto del Código de Familias alude nuevas categorías y define nuevos vínculos relacionales, más afines a la justicia y a la equidad. Promulga que las relaciones familiares se rigen, entre otros, por los principios de igualdad y no discriminación, pluralidad, responsabilidad e interés superior (Artículo 3).La elaboración y aprobación del nuevo Código, además, testimonia una práctica democrática que abarca desde el debate público de sus contenidos, hasta la definición final de la norma por decisión popular en las urnas. En los meses que siguen, se abre una revisión de sus contenidos por entidades y organizaciones especializadas. Luego, por mandato de la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP), será llevado a un proceso de consulta popular, del cual derivará su aprobación por la ANPP y el posterior referéndum popular.   En 483 Artículos y 19 disposiciones generales, en el documento se intenta responder a un amplísimo diapasón de asuntos concernientes a los vínculos familiares, los cuales desbordan los contenidos del vigente Código de Familia, Ley No. 1289 de 14 de febrero de 1975. Actualizar la norma es un acto de justicia en tanto reconoce, incluye y protege a formas de familias, situaciones específicas y condiciones de vulnerabilidad no previstas en la actual normativa.De manera específica, resalta derechos y garantía de niños, niñas y adolescentes, ancianos y ancianas, personas con discapacidad, personas de la comunidad LGBTIQ+, personas víctimas de violencia (mayoritariamente mujeres). El término “vulnerable” es una constante a lo largo del documento, y se expresan los modos específicos de protección para cada caso.El anteproyecto devela un enfoque multidisciplinar al considerar perspectivas sociológicas, sicológicas, demográficas y jurídicas. Describe las familias realmente existentes, al tiempo que anuncia la responsabilidad emocional, afectiva y educativa que entraña su constitución. En este diseño no hay un tipo de familia prevaleciente sobre otras, todas tienen el mismo valor, reconocimiento y protección, tanto en la forma de matrimonio como en la de unión de hecho afectiva. En ambos casos el anteproyecto refiere a la unión voluntariamente concertada de dos personas que comparten un proyecto de vida en común, sobre la base del afecto y el amor (Artículos 61 y 171).El lugar de lo afectivo en la norma es uno de los asuntos más significativos dentro de esta propuesta. El Artículo 2 explicita que los deberes familiares se ejercen sobre “la base del amor, los afectos, la consideración, la solidaridad, la fraternidad, la cooperación, la responsabilidad y el respeto mutuo”.PublicidadUna de las derivaciones más interesantes de este enfoque es, en la definición de parentesco, el equilibrio que se advierte entre el parentesco socioafectivo y el consanguíneo, cada uno de ellos con sus obligaciones y beneficios ampliamente especificados.El Código enuncia (Artículo 4) derechos derivados de la Constitución de la República, entre los que destacan el derecho de toda persona a constituir y vivir en familia; el derecho a la igualdad plena en materia filiatoria, a que se respete el libre desarrollo de la personalidad, la intimidad y el proyecto de vida personal y familiar;  el derecho de las niñas, niños y adolescentes conforme a su autonomía progresiva; el derecho de las mujeres a un uso de tiempo equilibrado; el derecho al desarrollo pleno de la salud sexual y reproductiva de todas las personas, así como a la educación sobre reproducción y planificación familiar; el derecho a la protección a la maternidad y la paternidad; el derecho a una vida familiar libre de violencia en cualquiera de sus manifestaciones.Dos propuestas engrosan las novedades que trae esta norma: la disposición de la mediación (Artículo 11) y la figura de la Defensoría (Artículo 20), como forma de encaminar la resolución de conflictos en el ámbito familiar. En el primer caso, “puede utilizarse como método alterno para la solución armónica de los conflictos familiares, el que se desarrolla a través de un procedimiento extrajudicial, en el que profesionales habilitados para ello, sin poder de decisión, facilitan la comunicación y contribuyen a que las personas en conflicto lleguen a acuerdos totales o parciales”. En el segundo, los miembros de la familia víctima de violencia podrán acudir a “defensores familiares libremente elegidos por ellos o designados en los casos que proceda, por solicitud de la persona, o de la propia Defensoría” (institución que aun no ha sido creada).El código transversaliza el término “parental”, el cual sustituye a la nomenclatura de la “patria potestad” y concede una posición equivalente a quienes desarrollan las mismas prácticas educativas sin ser madres o padres. Este enfoque se centra más en derechos y deberes. El Artículo 286 concreta los contenidos de la corresponsabilidad parental ante los hijos e hijas, entre los que destacan: representarles legalmente y administrar su patrimonio; ejercer su guarda y cuidado, amarles y procurarles estabilidad emocional, contribuir al libre desarrollo de su personalidad; educarles a partir de formas de crianza positivas, no violentas y participativas; mantener una comunicación familiar permanente y significativa en sus vidas; escucharles y permitirles expresar y defender sus criterios, así como participar en la toma de decisiones en el hogar de acuerdo con su edad y madurez psíquica y emocional; promover una actitud de respeto hacia la igualdad de las personas, la no discriminación por motivo alguno.En materia de equidad, el Código resuelve un límite a la paternidad responsable presente en la Ley vigente. Se instituye la posibilidad de la guarda y cuidado compartidos o unilaterales de hijas e hijos. Siempre que las circunstancias del caso lo permitan, se privilegiará la variante compartida, a fin de procurar la presencia significativa de ambos cuidadores en la vida de sus hijas e hijos (Artículo 300). Acompaña ese acto de justicia el reconocimiento en abuelos, abuelas y otros parientes consanguíneos o afines, del derecho a la comunicación familiar con las personas menores de edad, lo cual incluye todo tipo de comunicación oral o escrita, incluso a través de medios tecnológicos (Artículos 58, 145 y 308).Merecen atención, en materia de enfoque de equidad de género contenido en el anteproyecto, el reconocimiento de la figura de “cuidador familiar” (Artículo 435), así como del valor económico del trabajo doméstico (Artículo 77).Cuidar, cuidarse, que nos cuiden en tiempos de COVID-19Al “cuidador familiar” le asiste el derecho, entro otros, de recibir formación para realizar el cuidado de forma óptima y contar con el tiempo necesario para aprenderlo; así como cuidar de sí mismo y descansar, dedicar tiempo para actividades personales que no incluyan a su familiar y a disfrutar de los servicios de salud y a las redes que proporcionen apoyo económico, moral, psicológico, físico y social  (Artículo 440). En referencia a la división tradicional de roles de género dentro de la convivencia familiar, se explicita que esta no puede dar lugar a consecuencias económicas perjudiciales para ningún miembro de la familia.Si bien este reconocimiento es positivo, se puede avanzar más en su formulación. Por ejemplo, se podría asumir el lenguaje inclusivo para el término “cuidador”, reconociendo que, en la mayoría de los casos, son mujeres quienes asumen ese rol. A tiempo que debería ser ampliada la formulación de “trabajo doméstico no remunerado” y la protección a los derechos que de ello se deriven.Entre las notas destacables de este Código se encuentra el tratamiento de asuntos como las técnicas de reproducción asistidas y la gestación solidaria. Se reconoce y regulan las condiciones, alcances y límites de ambas, en un claro ejercicio de apertura del derecho a la pluralidad de opciones.Para la reproducción asistida se toma en cuenta, entre otros elementos, la voluntad para procrear, la protección a la intimidad de las personas involucradas, el anonimato exigido por la persona dadora de gametos, el interés superior de la hija o hijo que nazca como resultado del uso de la técnica, así como el respeto a la realidad familiar de cada persona (Artículo 267).La gestación solidaria se autoriza a personas unidas por vínculos familiares, en beneficio de mujeres con alguna patología que impida la gestación, a personas que presenten esterilidad, a hombres solos o parejas de hombres, siempre que no se ponga en peligro la salud de las personas involucradas en el proceder médico, estableciendo la prohibición de cualquier tipo de remuneración o dádiva. En este caso, queda a salvo la compensación de los gastos que se generen por el embarazo y el parto (Artículo 279).El Código de Familias, más allá de sus contenidos específicos, nos pone también frente a la diversidad ideológica, religiosa, filosófica que nos distingue como nación. Este hecho, lejos de ser un problema, es una oportunidad para que practiquemos, en el ámbito público de debate y construcción de la norma, preceptos como participación, reconocimiento de derecho y su protección, en atención a los valores que refuercen y protejan la dignidad personal y colectiva y la justicia que en dicha norma se manifiestan.  Sea bienvenida esta posibilidad de dibujar, entre todas y todos, un país hermoso, pleno y justo, ese que merecemos. Las familias son el reservorio de afectos, valores y derechos que han de prevalecer como alimento a nuestra soberanía y nuestra felicidad como nación. Hagámoslo posible.

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Código de familias, derechos y diálogo

El Código de Familias es un asunto propicio para ensayar nuevos moldes del diálogo nacional cubano. Tiene contenidos que han sido asumidos desde posturas diferentes, incluso con polarización. El matrimonio igualitario, el derecho de adopción para las parejas del mismo sexo y la inclusión en el sistema de enseñanza de la educación sexual integral, sobresalen entre los más controversiales. El entorno de esta propuesta ratifica, de manera particular, la diversidad, pluralidad y manifestaciones disímiles que describe la policromía política de la sociedad cubana. Las formulaciones progresistas anunciadas, las resistencias conservadoras que generan y las actitudes fundamentalistas que también aparecen, verifican esa policromía. Estas posturas encuentran en los preceptos constitucionales, que consagran los derechos, deberes y garantías ciudadanas, un referente legítimo para dirimir comprensiones y actitudes políticas. El foco de atención para este comentario no está en las variopintas posiciones que confluyen y se disputan al interior del Código, las cuales han tenido y tendrán tela por donde cortar. La atención está en las circunstancias en las que asistiremos a su escrutinio, y, más que todo, al potencial escenario de diálogo nacional que pudiera propiciar.  Un primer punto es asumir que tendremos discrepancias y que estas deben ser expuestas, organizadas y manifiestas dentro del más estricto derecho a la expresión, afirmativa o de disenso, cuyo único límite es el “derecho a la dignidad” de las otras y los otros. Dicho en términos constitucionales, el ejercicio de los derechos “solo está limitado por los derechos de los demás, la seguridad colectiva, el bienestar general”.El pasado mes de julio debíamos, según el calendario legislativo previsto, conocer y debatir el anteproyecto del Código de Familias. La situación de la pandemia fue esgrimida como razón para su postergación. Aún esperamos noticias de sus contenidos, la fecha en que iniciarán los debates y el día en que se realizará la votación popular.  Cuba: publican comisión que elaborará proyecto de Código de las FamiliasLa postergada presentación del anteproyecto ha sido matizada por los sucesos del 11 y 12 de julio, un parteaguas en el presente y el futuro de Cuba. El anteproyecto refuerza los rigores, exigencias y desafíos circundantes al Código de Familias. En esos días de julio se puso encima de la mesa, de manera más descarnada, la reiterada necesidad de ordenar, institucionalizar, estabilizar y naturalizar la participación popular en la conformación y defensa de las políticas públicas.Al mismo tiempo, y con mayor especificidad, como afirma Julio Antonio Fernández Estrada, el 11 de julio hizo saltar a la vista “un proyecto de Estado de Derecho que no acaba de ponerse en marcha”, aun cuando quedó refrendado mediante el voto popular en la Constitución aprobada en 2019. El diálogo político es condición sine que non para ese proyecto. Publicidad¿Cómo ensayar un diálogo político nacional desde la particularidad de este asunto?El pasado mes de de mayo, en una reunión con la Comisión encargada de redactar el anteproyecto sobre el Código de Familias, el Presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez hizo énfasis, además de los preceptos constitucionales que deben encaminar la redacción de la normativa, en la estrategia de comunicación social y la organización de los debates que han de acompañar su proceso de aprobación. Ambos ámbitos son definitorios para el proceso mismo y para las formas de hacer política a la que pudiéramos transitar.Debemos asumir que el diálogo es alimento para la cultura política y jurídica nacional. Es condición para la socialización del poder y del saber, condición de la soberanía plena. El diálogo es medio para encaminar la unidad en la diversidad, la que se sostiene en la creación y defensa popular de las leyes. Diálogo que, en tanto hábito político, se realiza en la exposición de coincidencias y diferencias para los acuerdos colectivos y los pactos sociales. Diálogo que también es concreción de los derechos.Diálogo y soberaníaLa estrategia de comunicación y la organización del debate que demanda la elaboración y votación sobre el Código de Familias son necesarias, pero no suficientes. Debemos asumirlas como salida a la oportunidad de volver sobre el encaminamiento legal a los derechos de libertad de pensamiento, conciencia y expresión, la libertad de prensa, el derecho de reunión y manifestación y el derecho de asociación, contenidos todos en la Constitución de la República de Cuba.No es cuestión solo de norma jurídica, esta es un punto de llegada. Es perentorio, más que todo, voluntad política, cambio de mentalidad que potencie el diálogo con base en el reconocimiento y protección de los derechos. Es necesario asentar en las estrategias de desarrollo del país el incremento de la cultura jurídica de la gente, de los sectores, grupos y clases sociales que conviven en el denso entramado social cubano.  Los derechos humanos: guía para el diálogo en Cuba (I)En este sentido, es útil preguntar si, por ejemplo, la composición de la Comisión que redacta el anteproyecto del Código de Familia incluye la representación de las partes implicadas en los debates más esenciales suscitados alrededor del Artículo 68 del proyecto constitucional. Dicho de manera más precisa, ¿están presentes las voces directas del movimiento LGTBI, incluso de la variedad que lo constituye?; ¿hacen parte de la Comisión voces del movimiento religioso diverso que, de viarias maneras, han manifestado sus perspectivas?Esta sería una buena oportunidad para debates abiertos en los medios y espacios públicos, sobre las visiones, las propuestas y los sentidos que hoy están en la mesa respecto a las familias cubanas. Un diálogo organizado que facilite que el pueblo realice sus análisis y decisiones de manera más cualificada. Debate que asegure el derecho a “la información veraz, objetiva y oportuna” consagrado en la Carta Magna cubana. Debate que  garantice la fraternidad, la sororidad, el respeto y la solidaridad que debe caracterizar el uso y disfrute de nuestros derechos.En el contexto actual, tan importantes serán los contenidos del Código de Familias como las formas políticas en que se organice el debate nacional. No es tiempo de postergar, es tiempo de asumir, abrir, consensuar las maneras de producir no solo bienes y servicios, sino también la política.La trinidad “derechos, familias y diálogo” es una sugerente combinación para sanar heridas, solventar límites, socializar poder, engrosar la cultura jurídica y ensayar el Estado de Derecho Socialista que viabilice el proyecto de justicia, soberanía y dignidad que nos une como nación.   

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