HAVANA CLIMA

cine independiente

Cineastas de Cuba premiados en Festival de Locarno

La película MOA del cineasta cubano Marcel Beltrán recibió hoy el premio más importante de la sección “Puertas Abiertas” del Festival de Locarno, que celebra sus dos décadas como una plataforma de ayuda a cineastas de países en desarrollo.Según un reporte de Efe, además de recibir el primer premio (una asignación de cerca de 36 000 euros para la producción o desarrollo del proyecto), MOA -producida por Paula Gastaud- fue galardonada con el premio ARTE Kino International, dotado de 6 000 euros.Con un doble premio también fue distinguida la directora boliviana Yashira Jordán y su película Diamante, además de un segundo premio que le permitirá participar en el Festival de Cine del Sur en Oslo, Noruega, en noviembre próximo.Otro importante premio fue para la película Muchachos Bañándose en el Lago, de Michael Labarca, de Venezuela, que recibirá una ayuda de más de 15.000 euros.Otro cineasta cubano, José Luis Aparicio Ferreira -seleccionado para “Puertas Abiertas” por su cortometraje Tundra– realizará una residencia de dos meses en la localidad suiza de Winterthur, donde cada noviembre se realiza un conocido festival internacional de cortometrajes.Tundra: otro corto cubano en el Festival de Cine de Buenos Aires“Puertas Abiertas” es una iniciativa suiza para favorecer una industria cinematográfica más diversa y con esta edición -en la que el Festival de Locarno celebra su 75º aniversario- inicia un trienio dedicado a Latinoamérica y el Caribe.Este año ha recibido ocho proyectos de largometrajes en busca de socios internacionales, además de a nueve productoras y productores y a 17 realizadores y realizadoras. El programa es apoyado financieramente por la Agencia Federal Suiza para la Cooperación, según el reporte.Efe/OnCuba.

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Muestra de cine cubano independiente se exhibe en Alemania

Más de una veintena de audiovisuales de cineastas cubanos se proyectan por estos días en el evento Documenta 15, con sede en Alemania, uno de los encuentros más importantes del mundo del arte que se celebra cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel.La muestra recoge largometrajes, documentales y cortos de ficción representativos del cine independiente cubano, en su mayoría realizados en lo que va de siglo XXI y dirigidos por jóvenes realizadores.Varios de estos cineastas participan en la exhibición, que organiza el Instituto de Artivismo Hannah Arendt creado por la artista visual Tania Bruguera.Filmes como Memorias del desarrollo, Sueños al pairo, ¿Qué remedio? La parranda, Abisal, El secadero, El rodeo, Tundra, entre otras, componen la muestra Tierra sin imágenes: La ausencia en el cine cubano.La curaduría es de Bruguera y el joven realizador Jose Luis Aparicio, creador de la iniciativa Cine cubano en cuarentena, proyecto que funciona a manera de archivo online de cine cubano independiente.De igual manera, cineastas, promotores culturales e investigadores participan en talleres y conferencias relacionadas con el cine cubano, que abarcan temas como la censura en el cine nacional, la presencia de la mujer en la cinematografía cubana, la producción nacional a inicio de los años 60 del pasado siglo y durante la etapa del Período Especial, así como la muestra de cine joven, temáticas relacionadas con el panorama del cine contemporáneo cubano actual.Realizadores radicados dentro y fuera del país participan en Documenta 15, que se extenderá hasta el 25 de septiembre. Participan alrededor de 1000 artistas, mayormente procedentes de Asia, África y América Latina.Entre las actividades presentadas por el Instituto de Artivismo Hannah Arendt se encuentran, además, el proyecto Factografía Operativa así como encuentros y conferencias sobre el artivismo cubano y las diversas formas de resistencias a través del arte.Tundra: otro corto cubano en el Festival de Cine de Buenos AiresEl video-performance de la artista Sandra Ceballos, así como el conversatorio sobre la gráfica cubana actual y su relación con el artivismo, serán otras de las actividades que ofrece por estos días el espacio programado por la institución.Documenta 15 se realiza cada cinco años en la ciudad alemana de Kassel, con 32 salas expositivas en toda la ciudad, en evento que en esta edición se concentra más en los procesos y proyectos de creación colectiva dentro del arte, que en obras individuales.

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Gibara volverá a recibir su festival internacional de cine

La cuidad marítima de Gibara, en la oriental provincia de Holguín, se alista para la celebración del dos al seis de agosto del Festival Internacional de Cine de Gibara, cita cultural que alcanza su XVI edición.El festival surgió tras el rodaje de Miel para Oshún, la primera película digital realizada en la Isla con bajo presupuesto y reducido equipo, estrenada en 2001 según recordó en declaraciones a Prensa Latina uno de sus protagonistas, Jorge Perugorría.📢🎥🎞️🇨🇺Reencuentro con el Festival Internacional de Cine de GibaraEl Comité Organizador del XVI Festival Internacional de Cine de Gibara anuncia su próxima edición del2️⃣al6️⃣ de agosto de2️⃣0️⃣2️⃣2️⃣#CubaEsCultura #VeranoConTodos👇👀👇👀https://t.co/oBVO4U3NDT pic.twitter.com/XaBZVlQi7H— Cubacine ICAIC (@cubacineicaic) July 14, 2022“Ese reencuentro de Humberto Solás con el poblado que había servido de locación a su obra maestra, Lucía, sumado a la experiencia de crear un filme de ese tipo, lo motivaron a organizar un espacio dedicado a la promoción y apoyo al cine digital y de pocos recursos”, afirmó.Tras la muerte de Solás en 2008, Perugorría, cuyo trabajo trascendió a partir de su protagónico en Fresa y Chocolate, preside el Festival motivado por los mismos principios que su fundador. “No todo tiene que acontecer en La Habana. Considero importante la existencia de un espacio así en el oriente del país. Me gustaría masificarlo, pero con la participación de los universitarios camagüeyanos, holguineros y santiagueros. Que la gente de la región tenga una opción cultural de esa calidad”, indicó.El encuentro exhibe actualmente un carácter más inclusivo, con la participación de obras de África y de la filmografía asiática y europea, y, en esta ocasión, promete asimismo una variada agenda internacional.“En la época de su constitución (2003) existía una marcada diferencia entre el cine digital y el de 35 mm, pero ahora, prácticamente todas las producciones se realizan con el primero de los formatos. Promovemos la obra de autor, comprometida, inteligente y que incite a pensar”, reconoció Perugorría.También considera que la evolución de la ciudad, hasta su declaración en 2017 como destino turístico, guarda especial relación con el curso y desarrollo de la cita audiovisual, hecho al cual suma la incidencia de las nuevas generaciones, cada vez más inclinadas y sensibilizadas con ese arte.“En sus inicios, los participantes y la mayoría del equipo debíamos permanecer en Holguín porque en el lugar no existían hoteles, y gracias al impacto del evento, la generosidad de los gibareños, su apropiación y cariño, empezaron a surgir las primeras paladares y hostales”, argumentó.Usualmente, intervienen también artistas plásticos y muralistas que donan obras para el Museo de Gibara, representantes de las artes escénicas y fotógrafos, en “una semana entrañable donde la cultura toma la urbe y sus habitantes son los protagonistas”.El también documentalista expresó que el certamen premia las mejores películas, no aquellas comerciales o elitistas, y busca producciones que hablen de lo cotidiano con profundidad y complejidad, “en la medida en la cual somos más visibles, nos permite seleccionar películas con más calidad”.Foto: Yander Zamora / EFE.¿Qué desafíos supone dirigir, encauzar y devolver la magia con la cuál fue concebido?“Es una gran responsabilidad porque Humberto hizo algo bien bonito. Revivirlo es honrar su memoria y representar a quienes se entusiasman, aman y defienden el espacio. El propósito es lograr un público cada vez más sensible, inteligente y cinéfilo en Gibara”.¿Pensaron alguna vez trasladar la sede a otra ciudad con más infraestructura?“No. Yo siempre digo que la última película de Humberto fue dirigirme a mí en el impulso del Festival. El evento fue su sueño y es también el de los gibareños, quienes lo consideran la fiesta más significativa del año. La alfombra más bonita que yo he visto en el mundo es la de Gibara”.De acuerdo con el actor de la isla, el Festival es un desfile de pueblo, artistas e invitados, cuya magia y esencia está en ese sitio y en su gente, y aspira a la presencia constante del cine con la máxima de “ser un soñador para construir la historia contemporánea de esa localidad”.

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Gibara volverá a recibir su festival internacional de cine

La cuidad marítima de Gibara, en la oriental provincia de Holguín, se alista para la celebración del dos al seis de agosto del Festival Internacional de Cine de Gibara, cita cultural que alcanza su XVI edición.El festival surgió tras el rodaje de Miel para Oshún, la primera película digital realizada en la Isla con bajo presupuesto y reducido equipo, estrenada en 2001 según recordó en declaraciones a Prensa Latina uno de sus protagonistas, Jorge Perugorría.📢🎥🎞️🇨🇺Reencuentro con el Festival Internacional de Cine de GibaraEl Comité Organizador del XVI Festival Internacional de Cine de Gibara anuncia su próxima edición del2️⃣al6️⃣ de agosto de2️⃣0️⃣2️⃣2️⃣#CubaEsCultura #VeranoConTodos👇👀👇👀https://t.co/oBVO4U3NDT pic.twitter.com/XaBZVlQi7H— Cubacine ICAIC (@cubacineicaic) July 14, 2022“Ese reencuentro de Humberto Solás con el poblado que había servido de locación a su obra maestra, Lucía, sumado a la experiencia de crear un filme de ese tipo, lo motivaron a organizar un espacio dedicado a la promoción y apoyo al cine digital y de pocos recursos”, afirmó.Tras la muerte de Solás en 2008, Perugorría, cuyo trabajo trascendió a partir de su protagónico en Fresa y Chocolate, preside el Festival motivado por los mismos principios que su fundador. “No todo tiene que acontecer en La Habana. Considero importante la existencia de un espacio así en el oriente del país. Me gustaría masificarlo, pero con la participación de los universitarios camagüeyanos, holguineros y santiagueros. Que la gente de la región tenga una opción cultural de esa calidad”, indicó.El encuentro exhibe actualmente un carácter más inclusivo, con la participación de obras de África y de la filmografía asiática y europea, y, en esta ocasión, promete asimismo una variada agenda internacional.“En la época de su constitución (2003) existía una marcada diferencia entre el cine digital y el de 35 mm, pero ahora, prácticamente todas las producciones se realizan con el primero de los formatos. Promovemos la obra de autor, comprometida, inteligente y que incite a pensar”, reconoció Perugorría.También considera que la evolución de la ciudad, hasta su declaración en 2017 como destino turístico, guarda especial relación con el curso y desarrollo de la cita audiovisual, hecho al cual suma la incidencia de las nuevas generaciones, cada vez más inclinadas y sensibilizadas con ese arte.“En sus inicios, los participantes y la mayoría del equipo debíamos permanecer en Holguín porque en el lugar no existían hoteles, y gracias al impacto del evento, la generosidad de los gibareños, su apropiación y cariño, empezaron a surgir las primeras paladares y hostales”, argumentó.Usualmente, intervienen también artistas plásticos y muralistas que donan obras para el Museo de Gibara, representantes de las artes escénicas y fotógrafos, en “una semana entrañable donde la cultura toma la urbe y sus habitantes son los protagonistas”.El también documentalista expresó que el certamen premia las mejores películas, no aquellas comerciales o elitistas, y busca producciones que hablen de lo cotidiano con profundidad y complejidad, “en la medida en la cual somos más visibles, nos permite seleccionar películas con más calidad”.Foto: Yander Zamora / EFE.¿Qué desafíos supone dirigir, encauzar y devolver la magia con la cuál fue concebido?“Es una gran responsabilidad porque Humberto hizo algo bien bonito. Revivirlo es honrar su memoria y representar a quienes se entusiasman, aman y defienden el espacio. El propósito es lograr un público cada vez más sensible, inteligente y cinéfilo en Gibara”.¿Pensaron alguna vez trasladar la sede a otra ciudad con más infraestructura?“No. Yo siempre digo que la última película de Humberto fue dirigirme a mí en el impulso del Festival. El evento fue su sueño y es también el de los gibareños, quienes lo consideran la fiesta más significativa del año. La alfombra más bonita que yo he visto en el mundo es la de Gibara”.De acuerdo con el actor de la isla, el Festival es un desfile de pueblo, artistas e invitados, cuya magia y esencia está en ese sitio y en su gente, y aspira a la presencia constante del cine con la máxima de “ser un soñador para construir la historia contemporánea de esa localidad”.

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Ese país que llevamos dentro

Un grupo de personas se reúne alrededor de una hoguera. Contemplan las llamas en silencio. Pudiera ser el origen del mundo, pero estamos en el oriente cubano y transcurre el siglo XXI. Alguien comienza a contar una historia que habla de un pueblo que ya no existe. Ahora está bajo las aguas de una presa. No es visible para nosotros, pero allí todos saben dónde estaban el parque, la calle, el pequeño mercado. De forma inevitable se evocan los muertos. Nadie se asusta, han aprendido a convivir con ellos.
Al día siguiente dos ancianos emprenderán ese viaje. Ya no les queda nadie, mejor sería volver con los suyos. Han sobrevivido en un islote y quieren que sus cuerpos sean colocados, sumergidos, en la glorieta del parque donde se conocieron. Una misteriosa mujer llega con una jaula, cubierta con un trapo negro. Dentro, presumiblemente, está el pájaro de la muerte. Quien lo contemple, cerrará sus ojos para siempre.
Es la historia que nos cuenta El rodeo (Carlos Melián – 2021), una película independiente filmada en la Cuba profunda, con personajes reales que habitan en algún punto perdido de la Isla, donde el tiempo y las cosas existen bajo otra dimensión.

Un poco más al sur, en Santiago de Cuba, todos recuerdan a Mafifa, «la flaquita chiquitica, que tocaba la campana» en la conga de Los Hoyos. Hace cuarenta años murió, pero los que la conocieron le guardan respeto. «No es fácil caminar todo Santiago golpeando un pedazo de hierro», dice un vecino. Apenas hay fotos de ella, así que su retrato se va desvelando a través de recuerdos imprecisos. Un vestido, una actitud, un viejo recorte de prensa, un gesto. En un mundo dominado por hombres, ella supo cómo sobrevivir e imponerse. Se llamaba Gladys y su casa ahora está en ruinas.
La joven directora Daniela Muñoz Barroso trabaja sobre el vacío. Mientras reconstruye la vida de esta mujer (Mafifa – 2021), se va descubriendo a sí misma y, de paso, capta las dinámicas existenciales de una nación. La cámara recoge instantes de los carnavales, vemos gente anónima que bebe, que se busca la vida imitando un sinsonte, que observa en silencio la nada. Algunos bailan, transpiran, se agolpan en la multitud. Hoy están aquí, mañana volverán a sus rutinas. «¿Qué es la felicidad?», se pregunta Daniela.
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Miles de cubanos han atravesado la selva del Darién que divide Colombia y Panamá. Algunos han muerto o desaparecido. Todavía les espera un largo y peligroso camino en su sueño de llegar a Estados Unidos. Es solo el comienzo. Cada uno tiene una dura historia que contar y lo están haciendo utilizando sus celulares, sus voces, sus mensajes. En un campamento, bajo tiendas de campaña y tendederas de ropa, esperan para continuar la ruta. Ellos también anhelan la felicidad.
Hasta allí se desplazó el realizador Marcel Beltrán para filmar La opción cero (2020), documental que recoge los testimonios de estos seres en transición. No es solo lo que cuentan, sino también lo que han dejado atrás. Familias, estudios, casas, amigos, pertenencias; buena parte de lo que son, para quizás alcanzar lo que quieren ser. Los hechos ocurrieron en el 2016, un adelanto de lo que aún estaba por venir. Cinco o seis años después, la huida se ha multiplicado.
En algún momento el documental inserta imágenes de Cuba. En la Plaza de la Revolución se prepara un desfile, se monta un espectáculo con la réplica del yate Granma y unos pioneritos que simulan el mar. Todo es escenografía, «Parece una ciudad de cartón», como diría Sergio en Memorias del subdesarrollo (Tomás G. Alea-1968). En pocas horas miles de cubanos agitarán banderas y consignas. ¿Cuántos de ellos no estarán mañana cruzando esa selva o las peligrosas aguas del Río Bravo?
Hace seis décadas se hizo una revolución, que luego se declaró socialista. Prometió un mejor país para todos. ¿Cuántas cosas se han ganado y perdido en ese tiempo? Se produce una sensación de vacío. ¿Dónde está la verdad y termina la simulación?         
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En Los viejos heraldos (Luis A. Yero-2018), dos ancianos sostienen su humilde hogar. Es lo único que tienen luego de noventa años de vida. En la televisión, el canciller Bruno Rodríguez protesta por las nuevas medidas de Estados Unidos contra Cuba. El hombre, somnoliento, mastica un tabaco y ella, a su lado, se queja del calor. Siguen las palabras, las quejas. El anciano se levanta y cambia los canales, pero todos trasmiten lo mismo.
Hay también sonidos de una estática y voces imprecisas. Al siguiente día, el Parlamento se reúne y Díaz Canel es nombrado nuevo presidente del país. El televisor en blanco y negro, transmite la sesión de la Asamblea, pero la anciana lidia con las telarañas de la casa.
Se escuchan aplausos y el himno nacional. Nadie observa. Afuera, el anciano cuida una pira de carbón vegetal… la patria os contempla orgullosa, no temáis una muerte gloriosa… Los relatos marchan paralelos. Todo resulta aburrido, premeditado. Gestos que acompañan una rutina que cumple muchas décadas.  
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Cerca de allí, en Bahía Honda, al norte de Artemisa, existe un desguazadero de barcos. En un país que, siendo isla, apenas cuenta con alguno, las imágenes resultan sorprendentes. Entre el hierro, el óxido, los desechos, las llamas y las ruinas, se desplazan algunos hombres. Como sombras chinescas, los vemos sobredimensionados por las luces de sus linternas. Trabajan allí, pero apenas se hablan y cuando lo hacen, cuentan extrañas historias de superpoderes, muertes o reencarnaciones.
En un camarote aparece el plano del navío, la armazón de una litera, un salvavidas. Son vestigios del pasado. En un recoveco se esconde una paloma. Parece estar perdida. El símil con la vida de estos hombres no es casual. En ese universo post-apocalíptico y fantasmagórico se desarrolla Abisal (Alejandro Alonso-2021), un corto que, como otros, intenta explicar nuestra historia desde la subjetividad y la memoria íntima.
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Es lo que hace Carla Valdés cuando explora, para su documental Días de diciembre (2016), los recuerdos de varios veteranos de las guerras en África. No importa el gran relato, ni los argumentos oficiales que legitimaron la aventura. La épica se mide desde otra instancia, más personal o real, porque fueron acciones que impactaron en sus cuerpos, y la conciencia de todo aquello se enfrenta al paso del tiempo y la dureza de la vida. ¿Qué sentido tuvo ese sacrificio? ¿Quiénes son ellos ahora mismo?
Hace apenas un año la propia Carla filmaba a sus padres (Los puros – 2021), que recordaban sus años de estudio en la URSS. Las fotos y anécdotas funcionaban como piezas de un rompecabezas. Varios amigos intervenían en el proceso y, aunque hacía tiempo no se veían, los sentimientos y memorias compartidas mantenían la cercanía. Detrás de ese sencillo ejercicio autorreferencial, pervive una historia poco visibilizada que involucró a cientos de miles de cubanos durante varias décadas. ¿Dónde están y qué hacen ahora?
Los puros, de Carla Valdés (2021).
Buscando esa respuesta el realizador Carlos Quintela viajó a la localidad de Juraguá, muy cerca de Cienfuegos, en el centro sur de la Isla, para filmar La obra del siglo (2015). Allí se edificó, a mediados de los ochenta, una moderna ciudad donde vivirían los operarios e ingenieros de la primera planta nuclear del país. Ahora aquello parece una ciudad fantasma, un lugar como cualquier otro, tragado por la monotonía, el tedio, la fealdad. El domo, las torres e instalaciones son solo un esqueleto deformado que rodea los edificios de apartamentos.
Varios personajes mascullan sus dramas. Conforman diferentes generaciones en una misma familia. Apenas se hablan, más bien pelean, los rencores afloran, las frustraciones también. De pronto, aparece una brigada uniformada, son fumigadores contra el mosquito Aedes. El espacio se llena de humo, las imágenes se ralentizan, se tornan extrañas, inquietantes.
Un personaje, el jefe de la brigada, habla del cosmos, los cohetes, la Guerra Fría. Lo hace con añoranza y sabiduría: «Gagarin era un hombre lindo, con su escafandra y una sonrisa como la Luna. Él solo, ganó más seguidores que toda la propaganda del Kremlin en cuarenta y siete años».
Está en un balcón, junto al dueño del apartamento, observando la ciudad. No sabe que ese hombre fue uno de los mejores ingenieros del país, formado en la URSS para la central nuclear. Un alto edificio se levanta frente a ellos. «Luce abandonado, inconcluso. Parece un cohete», dice el fumigador. «A mí me gustaría haber viajado al cosmos. ¿A usted no?». 
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Son apenas pocos diálogos, pero que contienen toda una historia, una época, muchos deseos, un sueño. La película, siete años después de realizada, aún espera por su estreno en Cuba. Nos hace pensar, es incómoda, amarga. Es arte.              
Recuerdo a Borges, el escritor argentino: «(…) somos nuestra memoria, ese quimérico museo de formas inconstantes, ese montón de espejos rotos». Es quizás la idea que mueve a los jóvenes realizadores del presente. Recuperar una memoria, explorando esa otra Cuba contenida en los recuerdos de nuestros padres, las palabras de un amigo, el dolor por las pérdidas, el exilio, las ausencias. Son las pequeñas cosas que conforman una nación.
No son sólo películas, sino reflexiones de una generación nacida en los noventa o el siglo XXI, que recibe un país fragmentado y a la deriva, un territorio que tiene que ser repensado, reconstruido. Jóvenes o artistas que necesitan expresarse en sus propios términos, no para negar una historia sino para empezar a edificar las suyas.  
Son las dos amigas separadas por el exilio que se intercambian cartas y mensajes en A media voz (Heidi Hassan y Patricia Pérez – 2019). Es el poeta incómodo que debe ser aislado, vigilado y repudiado en Santa y Andrés (Carlos Lechuga – 2016). Es Pablo Milanés (Juan Pin Vilar – 2016) recordando una ciudad que ya no existe, pero también su paso por las granjas de trabajo forzado (UMAP) a mediados de los sesenta. Son las últimas palabras que le escribe un joven de dieciocho años a su madre, antes de morir accidentalmente mientras pasa el servicio militar en Las muertes de Arístides (Lázaro Lemus – 2017).
Son los dos homosexuales que emigraron por el Mariel, rehaciendo sus vidas una y otra vez, en Sexilio (Lázaro González – 2021), o el testimonio del trovador Mike Porcel (Sueños al pairo, José Luis Aparicio y Fernando Fraguela – 2020) sobreponiéndose al desprecio de amigos mientras recuerda toda la vileza de los actos de repudio.        
Por eso entiendo perfectamente a Daniela, quien un día estuvo muy cerca de la muerte: «Cada viaje que hago es una puerta que se abre. Quiero salir de este viejo planeta que soy yo misma. Llegar a un sitio desconocido y convertirme en otra, en alguien nuevo que no olvide quien fue».   

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Cine: estrenarán documental sobre relaciones artísticas entre Cuba y Estados Unidos

La obra La gente del documental, dirigida por Inti Herrera junto otros realizadores cubanos, se estrenará la semana próxima en Cuba. Contiene testimonios de artistas y políticos de Estados Unidos y cubanos sobre las relaciones culturales entre ambos países.«La película es un canto de amor a las relaciones culturales entre Cuba y Estados Unidos», dijo Herrera esta semana, en una entrevista con Laura Bécquer de la agencia Efe.El documental nació de la idea de filmar el evento en el Centro Kennedy en Washington, donde actuaron en 2018 más de 400 invitados, entre artistas cubanos residentes en la Isla y el exterior, como la cantante Omara Portuondo y el pianista Aldo López Gavilán.“El largometraje es además una muestra de «lo que puede llegar a hacer el cine independiente» de la Isla», dijo Reymel Delgado, productor del documental.El equipo de siete realizadores cubanos independientes llegó por tanto a la capital estadounidense con la idea de filmar el evento en el Kennedy Center, pero en el último momento se les negó esa posibilidad pese a haber realizado las gestiones necesarias.“Nos quedamos sin el sujeto del documental por lo que tuvimos que reinventar todo en la marcha, incluir al equipo de filmación dentro de la historia y cambiar la naturaleza completa del proyecto, de ahí el título de La gente del documental«, explicó Herrera, quien remarcó que la obra «puede aportar un granito de arena «para establecer mayores vínculos culturales entre Cuba y Estados Unidos.La obra contiene, además, testimonios de los músicos Aymée Nuviola y Arturo O’Farril; el pintor José Parlá; el secretario estadounidense de Comercio entre 2005 y 2009, Carlos Gutiérrez, y Emily Mendrala (subsecretaria de Estado Adjunta del Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado), entre otros.Reymel Delgado (i) e Inti Herrera (d), productor y director ‘La gente del documental’, hablan con Efe el 28 de abril del 2022, en La Habana (Cuba). Foto: Ernesto Mastrascusa/Efe.La gente del documental tendrá su estreno el próximo 5 de mayo en el cine Chaplin en La Habana. En su realización intervinieron las productoras independes cubanas FACFILMS, Wajiros Films y La Rueda Films, las cuales contaron con el apoyo del Ministerio de Cultura.«La película muestra cómo se hace el cine independiente cubano y llama a la nueva generación de esos realizadores a encontrar en la sinergia el mecanismo para lograr los proyectos», dijo Delgado.OnCuba/Efe.

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Filme argentino se lleva el Gran Premio en el festival Bafici

El filme argentino Clementina se llevó este viernes el Gran premio al mejor largometraje en el tramo competitivo internacional de la vigésimo tercera edición del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), que contó con presencialidad plena tras dos años de pandemiaUna comedia dirigida por Constanza Feldman y Agustín Mendilaharzu surgida durante la cuarentena y que destaca por el humor de situación ante las bizarras ocurrencias que la COVID-19 transformó en lo cotidiano, según resume Efe.#BAFICI Premio del Público al Mejor Largometraje argentino de todas las competencias para Clementina, (Argentina🇦🇷), de Constanza Feldman y Agustín Mendilaharzu @elpamperocine pic.twitter.com/GFj6VCLuaz— Festivales de la Ciudad de Buenos Aires (@FestivalesGCBA) April 29, 2022Según informó la organización del festival, el premio para el mejor actor fue para el chileno Juan Cano, por la cinta Proyecto Fantasma, mientras que como mejor actriz fue reconocida Judith Roddy, por The Cry of Granuaile.En tanto, el premio a la mejor dirección fue para la española Neus Ballús, por Sis dies corrents (seis días corrientes), que narra una semana en la vida de tres trabajadores de una pequeña empresa de fontanería y electricidad en las afueras de Barcelona. Dividido en seis capítulos, los protagonistas deberán lidiar con las excentricidades de cada uno de sus clientes.Por otra parte, en el tramo competitivo exclusivo para largometrajes argentinos, la galardonada resultó ser Amancay, dirigida por Máximo Ciambella, mientras que el premio al mejor director local fue para Gastón Solnicki, por su obra A Little Love Package, una coproducción argentino-austríaca que homenajea a la ciudad de Viena, y con toques humorísticos marca el fin de una era para una de sus protagonistas.Tundra: otro corto cubano en el Festival de Cine de Buenos AiresEn la nueva competencia oficial de Vanguardia y Género fue elegida La Mif (la familia) de Frédéric Baillif como mejor largometraje. Este drama suizo, que además se llevó el gran premio, cuenta la historia de un grupo de chicas adolescentes que ingresan en una casa de acogida.Por último, precisa Efe, Clementina también se llevó el premio del público a la mejor película, que es transversal a las tres competencias.El Bafici es uno de los festivales de cine independiente más importantes de América Latina e inició esta nueva edición la semana pasada con salas repletas, ya que en el 2021 se debió imponer estrictos protocolos sanitarios debido al coronavirus, y concluirá el domingo próximo.Cine: segunda proyección de “Corazón Azul”, de Miguel Coyula, en BaficiEl director artístico del festival desde 2016, Javier Porta Fouz, le explicó a Efe que espera que el Bafici “ayude a recuperar no sólo el centro de la ciudad de Buenos Aires, que ya tiene bastante vida por sí mismo, sino también una idea del cine como arte diverso”. “El cine es muchísimo más que los superhéroes con marca probada», agregó.En esta edición se presentaron dos filmes cubanos realizados de manera independiente: Corazón Azul, de Miguel Coyula, y Tundra, de José Luis Aparicio.

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Tundra: otro corto cubano en el Festival de Cine de Buenos Aires

Otra vez en la puerta de entrada de la sala uno del centro cultural San Martín. Ahora para ver Tundra, el corto del cubano José Luis Aparicio. Uno de los organizadores del Buenos Aires Festival de Cine Independiente (Bafici) se acerca para preguntar si soy de los directores. Le digo que no, que periodista, y que espero a ver si hay capacidad porque no alcancé entradas.El hombre se aparta y me pongo a caminar por el amplio espacio dominado por las escaleras eléctricas. Bajan pocas personas. No sube nadie. La estera es indetenible. Observo unos televisores ordenados en el piso. Al rato piden pasar a quienes se encuentran en fila, o simplemente de pie en discreto grupo. De entre los organizadores uno me avisa que puedo sumarme. Cruzo la puerta y veo una sala bastante llena.[embedded content]Es domingo, seis y cuarenta y cinco de la tarde. Se proyectan cinco materiales. Tundra el primero. Le siguen Ida, de Ignacio Ragone; La visita, de Carmela Sandberg; Sotavento, de Marco Salaverría, y Macadam de Ignacio Sarchi. Una breve presentación, aplausos, todo el mundo atento. Saco mi agenda para anotar lo que pueda en la oscuridad.Cerrada la puerta, justo cuando comenzaban los anuncios en la pantalla (“La transformación de la ciudad no para”, voz del gobernador de la ciudad de Buenos Aires, único parlamento que a la larga causarían risa esa noche) entra uno que se parece al director del corto. Lo veo a contraluz. Juro, me juro porque estoy solo, que era Aparicio y me espigo en el sillón.Tomo mi teléfono, busco su Facebook. Tundra por aquí y Tundra por allá. Bafici. No lo conozco en persona, pero estoy más o menos informado de su trabajo, del éxito y repercusión de obras como el documental Sueños al pairo, donde aborda la vida del trovador Mike Porcel. Ese material fue estrenado precisamente en Bafici. Por otro festival vi aquí en Buenos Aires El Secadero, película de la cual, si mal no recuerdo, hay algunos elementos en esta de ahora.El otro Aparicio subió los escalones usando el pasillo más cercano a la puerta, lado opuesto a donde me encontraba. Supuse que eran tantas sus ganas de participar que, de alguna manera, lo había logrado y al fin allí estaba. Iba acompañado de una chica. Como no me iba a poner en indiscreciones, lo olvidé.Ya empezaba el corto con guion de mi estimado Carlos Melián, diseño de arte de Pepe Reyes, fotografía de Gabriel Alemán, edición de Joanna Montero y un sonido trabajado por Glenda Martínez.Un hombre (Mario Guerra) despierta en la mañana y en lugar de ser un gran insecto, como en Kafka, observa que en la sala de su casa sigue dormitando un enorme monstruo parecido al octópodo de Hokusai; es mucho más repugnante. La ciudad está infectada por esa clase de bichos inmorales y parásitos. También por carteles que avisan de alguna clase de epidemia. Entiendo que me enfrento a otra historia cubana surgida de del distópico y apocalíptico país que habita en tanta gente.El hombre que ha despertado es un inspector eléctrico obsesionado por una Mujer Roja que interpreta Neisy Alpízar. Con ella sueña y de su imagen no se desprende, si siquiera ante el martillar de las incontables máquinas que llenan expedientes de la burocracia. Para alcanzar su mujer soñada, para llegar a ella o algo que se le parece, admite el soborno de la mano de una chica (Laura Molina) que lo había estado persiguiendo para convencerlo de que retirara una multa impuesta a su familia por robar electricidad.  No por ser cubano lo digo: después de haber visto los cinco cortos programados esa noche constato que si entre todas las historias el protagonista de Tundra es el que vive en mayor precariedad, es sin embargo, de todos, el que supera su circunstancia con mayor ingenio, a fuerza de imaginación. Es decir, gracias a los recursos narrativos de la historia, Laduet, el perseverante inspector, sobrevive. Lo mueve el deseo de una mujer que ha sido corrompida por el monstruoso animal que avanza sobre todo, lento como el desaliento.A la larga, los cinco materiales giran sobre temas similares: el peso de la existencia, el sueño exprimido por la rutina, la circunstancia del vivir cayendo como piedra en el camino de la gente; por ahí radica el meollo de cada uno de los argumentos tratados por estos cinco jóvenes realizadores.Magnífica atmosfera en el corto de Aparicio. Magistrales efectos. Una música eficaz y los presentes aplauden al final de su obra, aplauden en cada uno de los finales de las restantes cinco películas. La historia cubana en lo particular me parece algo imprecisa, como si fuera una metáfora demasiado grande para una historia tan cortica.Cine: segunda proyección de “Corazón Azul”, de Miguel Coyula, en BaficiEncendieron las luces y trato de enfocar bien. El supuesto Aparicio se confundía en un molote y se escapaba sin que me diera tiempo si quiera a vocearle. Fue uno de los muchos que salieron cuando todavía pasaban los créditos del último material, dejando casi con la palabra en la boca a los realizadores que sí se habían personado.Al rato subía las escaleras yo. Había sido esta la segunda proyección del corto de José Luis Aparicio (Santa Clara, 1994) en Bafici. La tercera y última ocurrirá el miércoles en la noche. En el camino pensaba en aquella cosa, en aquel bicho grosero e impresionante. El mundo está lleno de criaturas así. Si organismos como los Tardígrados pudieran crecer hasta el tamaño de una vaca, muchos que nos íbamos a asustar. De igual modo si determinados sentimientos fueran visibles, si se interpusieran en nuestro camino como perros jíbaros, no podríamos tener sosiego entre tanto susto.   

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Cine: segunda proyección de “Corazón Azul”, de Miguel Coyula, en Bafici

No era precisamente el tercer círculo recreado por Dante, aunque sí había que descender unas largas escaleras eléctricas para llegar al tercer subsuelo. El Centro Cultural San Martín es un amplio y renovado complejo cultural, situado en la famosa calle Corrientes. Hasta allí llegué para ver el filme Corazón azul, de Miguel Coyula (La Habana, 1977). Era la segunda de tres proyecciones programadas en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici).Encuentro al cineasta junto a la escalera. Mucho pelo, algo de barba. Más canas. Lo saludo. Me alegra saber que ambos hemos sobrevivido. Los dos a la pandemia y, en su caso, a la grave crisis que en Cuba ha hecho que muchos decidan el camino de la emigración. “Todos los cineastas de mi generación se han ido. Solo quedamos Molina y yo”, dijo acabada la proyección, en una sala llena.Foto: Kaloian.Llegaban personas solitarias y en grupo. Algunos iban colocándose en una pequeña fila frente a la sala número uno, a la que pronto los dejaron acceder. Cuando lo hice yo encontré un espacio dominado por lunetas rojas. Mucho público. La gente no solo ha evidenciado que su interés por los festivales sigue intacto en Buenos Aires, también reitera que se conecta con estas obras que reflejan mundos alternativos y apocalípticos, aunque tengan como centro la isla de Cuba, de la cual se suele saber aquí más por sus playas, su música bailable y la política asumida como epopeya histórica.Parecía que eso podía jugar en contra, pero no. “Película voraz”, la había definido la persona que realizó la breve presentación junto a Coyula. “Fragmentación”. “Elipsis”. Material “osado y monumental” fueron otras maneras con las que los asistentes resumieron esta sátira posmoderna y distópica que, por los niveles enfermizos de adoración, no podría haberse filmado de otra manera que como fue hecha, fuera de autorización o auspicios estatales.Coyula dijo que se propuso filmar durante la “hora mágica”, ese momento del día cuando los colores parecen difuminarse por las sombras de la noche. Es el ambiente perfecto para la ciudad apocalíptica que construye magistralmente con trozos de varios lados: calles de La Habana, el edificio Riomar protagonizando escenas, destrucción de aquí y de allá, pozos petroleros que no sé de dónde sacó y la cúpula de la arruinada central termonuclear de Cienfuegos. “Uf, qué lugar es este”.Pues es ahí donde tiene lugar la historia. Un sitio en el cual desalmadas criaturas en las que han terminado siendo los niños con quienes el Gobierno de Cuba experimentó, mucho antes de que lo hiciera un científico en los Estados Unidos, se disponen a cobrar venganza.Dos señoras mayores dicen que volverán y felicitan al director, a quien le ha tomado diez años acabar esta obra que trata sobre los riesgos de manipular los sentimientos y las conductas, algo que, pese a una primera lectura dirigida lógicamente a la sociedad cubana, reitera el peligro de intervenir sobre cuestiones como la naturaleza humana y el peligroso juego de la genética. “Lo que no teníamos en presupuesto lo invertimos en tiempo”, dijo Coyula alguna vez.Entre los actores, destaca por su papel protagónico Lynn Cruz, también productora y diseñadora de arte (“Éramos nosotros dos filmando”, advierte el director sobre la actriz, que también es su esposa); de igual manera disfrutamos, con Carlos Gronlier y Aramís Delgado, Hector Noas, Mariana Alom y un Fernando Pérez que parece haberse tomado el personaje como algo personal, y en vez de hablar de mutantes peligros que acosan por toda la ciudad parece reflexionar sobre la propia realidad en la que se desempeña como uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos.Confieso que como un fluir de interferencias se me contraponen las lecturas. Me llevará tiempo procesarlas. Reparo en que los personajes, políticos reales (Fidel y Raúl Castro, Obama y Trump) asumen muy bien su objetivo argumental, esa otra personalidad que deben cumplir en esta realidad alterna, y para la cual la mayoría de las imágenes han sido filmadas o concebidas originalmente por su director.   Una de las primeras aristas que atrae mi atención es que Coyula bautizara como David a uno de los protagonistas. Con este pequeño dato pareciera cerrarse en el cine cubano el ciclo de recurrencias a semejante personaje bíblico. Del casto y correcto David de Orlando Rojas (Una novia para David) al decente revolucionario amistado con un homosexual de Gutiérrez Alea y Juan Carlos Tabío (Fresa y Chocolate).Dos producciones independientes de Cuba llegan a festival de cine de Buenos AiresAhora, este David es distinto. Pertenece a una secta de jóvenes malogrados por la extraña descomposición genética que les lleva a materializar una venganza mundial de destrucción y muerte. Y “esto está empezando ahora”, dice uno de los investigadores que analizan el caso, encarnado por Félix Beaton. Coyula ha estado proyectando este filme en su casa desde hace un año. Todos los domingos a las dos de la tarde.Jóvenes y personas, incluso de avanzada edad, fueron capaces de descender hasta la sala número uno de este centro San Martín, situado en en corazón de las profundidades luminosas de Buenos Aires, para saber de qué iba la producción de Miguel Coyula, actor también en esta obra suya, más barbudo y cubierto siempre como por una capa. “Quién es el vampiro este”, dice otra vez Beatón en una de las escenas.No es precisamente azul la luz que predomina en la sala. «El azul es algo muy personal», dijo. El resultado del filme, para mí, es perturbador y excelente.

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Dos producciones independientes de Cuba llegan a festival de cine de Buenos Aires

Dos producciones independientes cubanas se proyectarán la semana próxima en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) que tendrá lugar del 19 al primero de Mayo, en lo que constituye su 23 edición.Corazón Azul (2021), de Miguel Coyula, y Tundra (2021), de José Luis Aparicio, serán los materiales incorporados al programa que anuncia, entre sus más de 60 espacios de debate, la mesa “Cuba y los desafíos del cine independiente”.Corazón Azul (104 m) es el más reciente trabajo del cineasta y escritor Miguel Coyula, nacido en La Habana en 1977. Según la sinopsis, se trata de “una realidad alternativa, en la cual Fidel Castro utiliza la ingeniería genética para construir un hombre nuevo y así salvar la utopía. El experimento fracasa, los individuos son rechazados por sus propios creadores y organizan una serie de acciones terroristas”.Además de la dirección, Coyula se ha ocupado de la fotografía y la edición en una historia propia. El filme cuenta con las interpretaciones de Lynn Cruz (también productora), Carlos Gronlier, Héctor Noás, Mariana Alom, Fernando Pérez, así como tiene  música de Dika Chartoff, Porno Para Ricardo, Ivan Lejardi y Sinfonity.Corazón azul tendrá proyecciones el miércoles 20 de abril, el viernes 22  y el domingo 24. En Tanto, Tundra, del también crítico y curador independiente José Luis Aparicio (1994), contará con funciones el viernes 22 , el domingo 24 de abril  y el miércoles 27.La cinta de Aparicio, parte de un guion del también cineasta Carlos Melián en la que “Walfrido Larduet, un solitario inspector eléctrico, sueña con la Mujer Roja, cuya imagen persiste y se convierte en obsesión. “A lo largo de un día, Walfrido seguirá su rastro mientras recorre los suburbios de una ciudad infestada”, refiere su resumen.El filme de 30 minutos cuenta con actuaciones de Mario Guerra, Neisy Alpízar, Laura Molina, Jorge Molina y Jorge Enrique Caballero.Estrenarán filme del cubano Miguel Coyula en Festival de Cine de MoscúEn su catálogo, los organizadores del BAFICI informan que contará con más de 15 sedes distribuidas en diferentes barrios de la ciudad, con casi 500 funciones presenciales, a la vez que ofrecerá de manera online 223 de las 290 películas programadas.El BAFICI es uno de los festivales de cine más importantes de América Latina que reúne las películas de cineastas nacionales e internacionales, destacados por su carácter innovador. Esta vez reúne obras de más de 40 países.

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Ellas desnudan una compleja realidad

El documental de las jóvenes realizadoras holguineras fue beneficiado en la 8va edición del Fondo Noruego para el Cine Cubano .
Foto: Cortesía de las entrevistadas.

Las Marías es un barrio de 112 personas que se encuentra a solo 24 kilómetros de la ciudad de Holguín, en la localidad de Bocas, en Gibara. De las 63 mujeres que viven allí, solo cuatro se casaron con más de 16 años. Desde este sitio, y en primera persona, nacen los testimonios de algunas mujeres de las familias Ramírez y Rodríguez, protagonistas de una situación que es realidad constante, sobre todo en las zonas rurales de Cuba.
A partir de este hecho, que conocen de primera mano, las holguineras Yenny Pérez y Karelis Herrera trabajan en los últimos detalles del documental Ella al desnudo, proyecto beneficiado en la 8va edición del Fondo Noruego para el Cine Cubano (2021), que auspicia la embajada de ese país europeo en Cuba.
“Es una manera de identificar y abordar las creencias y prácticas nocivas que promueven el matrimonio infantil y las uniones tempranas”, aseguran las jóvenes realizadoras. “Parte de la necesidad de concientizar a las familias y a una comunidad víctima de un hecho enmascarado de tradición”.
El documental, que aborda también la cotidianidad de la mujer rural cubana, recibe auspicio del Centro Félix Varela y se piensa que el pre-estreno sea en abril. La música es de Pedro Pablo Cruz y Ethiel Failde junto a su Orquesta y cuenta, además, con la presencia de Omara Portuondo y su equipo en la hermosa nana que cierra la película.
Conversamos para Altercine con ambas realizadoras, quienes están al frente de Kasasus Producciones, “una pequeña productora audiovisual en proceso de convertirnos en un grupo de creación audiovisual adscritos al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic)”.
Cotidianidad en la que nadie repara
EPP: ¿Cómo surge la idea de realizar Ella al desnudo? Sé que parten de una realidad familiar y social que conocían. ¿Qué hace peculiar a Las Marías respecto a otros barrios cubanos?
YP: La idea estuvo rondando en mi cabeza desde siempre, incluso antes de dedicarme al audiovisual. Ahí crecí y vive toda mi familia y me parece horroroso ver que las mujeres se casaban con menos de 15 años y a los 16 ya tenían un hijo como mínimo, muchas hasta dos. Este es mi barrio y, de cierta forma, esta también es mi historia.
KH: Las primeras veces que fui, me llamó la atención cómo las niñas se casaban con hombres que les doblaban la edad y la gran mayoría apenas llegaba a la secundaria. Todas son amas de casa; es raro ver mujeres profesionales en un lugar a menos de 30 kilómetros de Holguín. Desde el punto de vista social son aplastantes las estadísticas de un barrio como Las Marías.
Ella al desnudo es una manera de identificar las creencias y prácticas nocivas que promueven el matrimonio infantil y las uniones tempranas.
EPP: El documental da voz a muchas de estas mujeres, las hace reconocerse frente a cámara…
YP: Aunque yo conocía la historia de cada una desde el minuto cero, nunca había hablado con ellas sobre la manera de sentir este asunto. Me sorprendió mucho ver a mis tías contar una historia tan desgarradora, con una sonrisa ingenua que, en más de una ocasión, me sacó las lágrimas.
Lo peor de todo es que algunas quieren cambiar esa realidad, pero no saben cómo hacerlo y permiten que sus hijas repitan el mismo patrón, convirtiéndose en una cotidianidad en la que nadie repara.
KH: Para mí, que venía de otra realidad, fue muy difícil entender cómo los padres no le
permiten a una hija estudiar y, sin embargo, las autorizan a casarse con un hombre que les prohíbe casi todo, incluso que un médico las atienda, y nadie hace nada al respecto.
Una experiencia liberadora 
EPP: ¿Cuáles creen que son las principales causas de que en barrios así predomine el matrimonio infantil y las uniones tempranas?
YP: Creo que no hay suficiente orientación, ni legal ni desde el punto de vista de salud. La maestra, la doctora, la de la Federación de Mujeres Cubanas, etc… son mujeres del barrio que igualmente se han casado en edades tempranas, y sus hijas lo han hecho también; o sea, las personas que debían orientar necesitan ser orientadas.
KH: Se necesita el trabajo sistemático de las organizaciones destinadas a esa función, para que las nuevas generaciones sepan que lo que para ellos es cotidiano, es penado por la ley. No tienen la menor idea sobre los derechos de los padres a impedir estos matrimonios infantiles. Este documental se hace también para que, al verse, ellas se reconozcan como parte del problema y ese sea punto de partida para el cambio.
EPP: La cámara inhibe y mucho más cuando se abordan problemáticas sociales en la que los entrevistados son protagonistas…
YP: Desde que comencé en el cine, estoy en mi barrio grabando y con cámaras, así que mi familia está habituada. Y como conozco la historia de cada una, incluso he vivido las de muchas, no me podían ocultar información ni pintarme la historia más bonita. Además, ellas confían en que jamás las pondría en una situación embarazosa.
KH: A cada entrevistada la aislamos del entorno familiar y grabamos a la primera, para que no hubiera arrepentimientos después. No obstante, tuvimos que prescindir de algunas porque los esposos les prohibieron ser parte del documental. Contarnos sus historias fue una experiencia liberadora, además de sentirse, por primera vez, protagonistas.
EPP: El Decreto Ley No. 373 Del Creador audiovisual y cinematográfico independiente, de 2019, abre varias puertas. ¿Cómo creen que las productoras independientes y los fondos de apoyo podrían ayudar a revitalizar el cine cubano?
YP: En un momento donde la economía de Cuba está deprimida para alcanzar suministros básicos, hacer cine es un lujo que hay que agradecer. El Icaic ha abierto una variedad de fondos que, si bien no son suficientes, están permitiendo que buenos proyectos no duerman el sueño eterno.
Otra vía son los financiamientos foráneos, como el Fondo Noruego y organizaciones no gubernamentales que destinan presupuesto a proyectos de corte social, como el Centro Félix Varela. No es fácil realizar en un momento tan incierto, pero sí es posible porque se han propiciado múltiples caminos para transitar con nuestra obra hasta lograr el producto final.
Hasta el momento, nuestro trabajo en Kasasus Producciones se había encaminado a la publicidad; pero a raíz de la creación del Registro Audiovisual y la apertura de diferentes fondos, nos hemos reestructurado para realizar obras con un vuelo más artístico, por así decirlo.
Una legislación en sí no cambia el pensamiento de la sociedad 
EPP: ¿En qué etapa de realización se encuentra Ella al desnudo?
KH: Estamos en la postproducción, básicamente en corrección de color y etalonaje, y dando los toques finales a la ambientación sonora. Nos queda la música y ya estaría listo para iniciar otra etapa, la de comenzar a moverlo por los festivales y los cines.
EPP: El Código de las Familias subraya el tema del matrimonio infantil y las uniones tempranas. ¿Creen que Ella al desnudo podría ayudar a visibilizar esta situación en Cuba?
YP: Cuando iniciamos la investigación ni se soñaba con el Código, la verdad es que ha sido oportuna la coincidencia. Si al final se aprueba, vendría a legalizar una de las denuncias de Ella al desnudo, pero recordemos que la legislación en sí no cambia el pensamiento de la sociedad.
El nuevo Código podría ser el momento para que los actores sociales inicien un trabajo en las comunidades rurales, sobre todo del oriente de Cuba, porque estas mujeres que protagonizan el documental no se cuentan en las estadísticas del país.
Los datos recogen a las mujeres que llegaron a casarse siendo menores aprobadas por sus padres, pero casi ninguna de las estudiadas llegó a casarse de modo legal. Otras se recogen si llegan embarazadas a un centro hospitalario, el resto queda fuera de los datos. Por esta razón, me atrevo a afirmar que las estadísticas reales sobre eso son desconocidas actualmente en Cuba (2022).

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Kiki Álvarez: La precariedad de mis películas es una elección

La carrera de Kiki Álvarez comenzó en Sed (1991) y a fines del presente año estrenará Bajo un sol poderoso.
Foto: Cortesía del entrevistado.

Enrique Kiki Álvarez (1961) ha logrado una obra sólida e identificable. La austeridad narrativa y expresiva que distingue a sus filmes, desde Sed (1991), considerada el reinicio del cine independiente y experimental en Cuba, hasta Bajo un sol poderoso, aún sin estrenar, tienen que ver —según él mismo asegura— con sus gustos culturales y existenciales.
En 1995 realizó La ola, su primer largometraje, definida por el crítico Joel del Río como “una de las manifestaciones más acabadas del cine vanguardista en Cuba”. Similares temas: la identidad, la cultura, el sujeto frente a la historia, las relaciones socio-afectivas, pueden rastrearse en Marina, Jirafas, Venecia, Sharing Stella y La caja negra, estrenada el pasado noviembre.
Su trabajo se ha enrumbado hacia la escritura de guiones, la actuación, la crítica, la televisión, la dirección teatral y además la enseñanza. Licenciado en Arte en la Universidad de La Habana, Álvarez es Jefe de Cátedra de Dirección en la Escuela Internacional de Cine y Televisión (Eictv) de San Antonio de los Baños.
“En la práctica docente de la Eictv hay un principio horizontal e interactivo de enseñar aprendiendo, de compartir saberes, que da mucha energía y estimula la creación”, dice.
Su más reciente filme Bajo un sol poderoso fue beneficiado en 2020 en la categoría de Postproducción, por el Fondo de Fomento para el Cine Cubano, y debe estrenarse a finales de año.
Un abanderado por la Ley de Cine
Erian Peña Pupo (EPP): Usted pertenece al grupo que pidió con ahínco, en diversos diálogos, una Ley de Cine en Cuba. El Decreto Ley No. 373 del Creador Audiovisual y Cinematográfico Independiente, de 2019, es lo más cercano a esta Ley que se ha concretado. ¿En qué medida una Ley de Cine puede o debe superar este Decreto?
Kiki Álvarez (KA): Entre el 2013 y el 2015, trabajé junto a un grupo de creadores en la organización de las Asambleas Abiertas de Cineastas y en los análisis y formulaciones de las demandas que allí se pidieron para revitalizar y reordenar la creación y la producción de cine en Cuba, y las relaciones entre los cineastas y el Instituto Cubano del Arte y la Industria Cinematográfica (Icaic).
El tema de La caja negra (2021) “no es la Revolución Cubana sino la lectura que cada uno hace de ella”.
No fue un proceso fácil. Hubo mucha resistencia institucional para reconocer el diseño de participación que creamos. El Decreto Ley y el Fondo son hijos del espíritu y las demandas de aquellas asambleas y de la disposición del Icaic y de un grupo de cineastas a trabajar juntos.
Ellos no suplen a una Ley de Cine, pero generan una praxis creativa y productiva que viabiliza su legislación. Se trata de naturalizar y legalizar la actividad creativa y económica que requiere el cine cubano para desarrollarse. La Ley debe completar la revitalización de las salas y los circuitos de distribución, y una protección para el cine nacional. Sin un ciclo de producción, distribución y consumo no se puede crecer.
EPP: Bajo un sol poderoso fue beneficiado por el Fondo de Fomento. ¿Cómo ha sido su experiencia con este y la Oficina de Atención a la Producción?
KA: El Fondo funciona para impulsar y viabilizar las relaciones creativas y productivas de los cineastas y los colectivos de producción independientes. Opera a través de convocatorias y concurso de proyectos, y ha logrado un clima de participación democrático y horizontal para los cineastas que concurren a él.
Es un trabajo arduo y supone la responsabilidad de materializar el fomento que el conjunto de la sociedad cubana hace al desarrollo de su cinematografía. Hasta hoy se financia con un aporte del presupuesto estatal; pero en su desarrollo y maduración deberá llegar a financiarse con otros aportes empresariales y con las ganancias que su actividad genere. Para lograr esto se necesita la revitalización de un entramado de empresas culturales que generen su propia sostenibilidad.
Bajo un sol poderoso está terminada y en este momento estamos buscando un estreno mundial que le permita iniciar un recorrido por festivales. En Cuba se proyectará hacia finales de año.
Según el propio cineasta, su cine “forma parte de un diálogo complejo con el país que fuimos, somos y queremos ser”.
Uno es uno y sus circunstancias 
EPP: Sus filmes parecen enarbolar la noción de Glauber Rocha de hacer cine con una “cámara en la mano y una idea en la cabeza”. Han rondado la precariedad, la elementalidad, la falta de una amplia producción para lograr una obra artística personal “sobre la marcha”. ¿Cuánto cree que esto ha condicionado su obra?
KA: Hice mi primera película en 1991, apenas comenzado el Período Especial. Estoy seguro de que las condiciones y el modelo de producción con los que rodé Sed, han sido determinantes para todo el cine que he hecho hasta hoy y haré. Uno es uno y sus circunstancias, pero creo que si la historia hubiera sido otra, igual habría hecho las mismas películas.
Mi cine se basa en los escritores que leo, las películas que veo, en mi propia manera de vivir: Rocha y “con una mujer y un hombre basta para contar una historia, una historia de las mías” (Samuel Beckett) y “todo lo que se necesita en un film es un arma y una mujer” (Jean-Luc Godard).
Soy un cineasta que trata de sobreponerse a los obstáculos y al fracaso, pero tratando de que ese fracaso sea personal, de bajo costo, y sin muchos daños colaterales. Nunca me ha gustado el derroche; la precariedad de mis películas es una elección.
EPP: Recientemente estrenó La caja negra. ¿De qué manera y con qué intenciones confluyen ficción, documental, testimonio y propaganda política en este filme?
KA: La caja negra es una película sobre una lectora que lee una versión de la historia en el diario íntimo que su abuela le ha legado. Elsita, su abuela y el diario son una ficción; las entradas del diario son un testimonio; y los titulares de prensa y el archivo cinematográfico son documentos montados en función de un relato dialéctico entre los hechos y su lectura.
Asistimos a la sucesión diaria de los acontecimientos, a la inocencia del devenir, de un día tras otro, de no saber qué va a pasar mañana. Hay una cronología de hechos ilustrados por los archivos, y hay un texto que los describe, los comenta, los registra, desde una experiencia personal, subjetiva, que nada tiene que ver con la escritura omnisciente del relato oficial.
Lo que sí no creo es que en mi película haya propaganda política. Está cargada de contenidos pero no los analiza; los registra y los muestra; y en esa elección formal no hay propaganda, sino la voluntad de compartir la vivencia de una persona concreta, la versión de un punto de vista determinado.
Su tema no es la Revolución Cubana sino su lectura, la que cada uno de nosotros hace hoy de ella.
Un diálogo con el país que fuimos, somos y queremos ser
EPP: ¿Podemos creer o suponer que el cineasta protagonista de ese “ensayo sobre la soledad, la ausencia, el desasosiego, y el peso de las circunstancias sociales sobre los individuos” que es Bajo un sol poderoso, es el propio Kiki Álvarez?
KA: Bajo un sol… es también un diario o, más bien, una bitácora regresiva de mis archivos y mi memoria. Soy yo y mis fantasmas, mis deseos, mis pérdidas, mis frustraciones. Un itinerario personal que es también el itinerario de una generación, de una época, y de los cambios que ha sufrido el país desde 1989 hasta hoy.
Su título nace de una frase que dice un personaje de L’amour, de Godard: “Una única pareja bajo un sol poderoso y con un único deseo, hundidos a los pies de su propia imagen. Una pareja infinita”.
Mi película es una carta a Godard, una carta desviada, aplazada, un lettre en soufrance, una flecha en vuelo que partió de su emisor pero no llega al destinatario. Y es un recorrido por tres de mis películas, protagonizadas por parejas que tratan de inventarse un espacio subjetivo en el que vivir juntos, hasta que uno de ellos (Ella) no puede más.
Junto a La caja… forma parte de un diálogo complejo con el país que fuimos, somos y queremos ser.
EPP: ¿Por qué sigue Kiki Álvarez apostando por el cine? ¿Cree aun necesaria la utopía?
KA: El cine es el reino de la fantasía. Es la iglesia de los que no creen, pero necesitan acudir a un sitio donde se proyectan relatos sobre la experiencia de vivir y morir por los deseos. Y sí, la utopía sirve para caminar hacia ella y, en ese viaje, encontrarle un sentido a la experiencia de vivir (2022).

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El futuro del cine cubano

Ayer vi una película que me tuvo la noche en vela. Se trata del film Quiero hacer una película, realizada por Yimit Ramírez y un equipo de intrépidos cineastas cubanos.
No estoy en condiciones ahora mismo de escribir una crítica de la película. Sobre todo porque es tan compleja, inteligente y original que para hacerlo necesitaría una segunda visión. Ello, sin embargo, no me impide pensar que mi futuro como cineasta, y el de tantos otros que como yo se han lanzado o han sido lanzados al vacío en el momento en que estaban alcanzando su definición mejor, depende de la suerte que corra este excepcional debut de Ramírez.
Quiero hacer una película es una obra fundamentalmente transgresora y, como tal, un ejercicio de libertad y coraje extremos. No hace falta vivir en Cuba ni conocer personalmente a Yimit (como es mi caso), para comprender que su film es el manifiesto de su honestidad como artista y, de paso, el manifiesto de toda una generación de cubanos. No quiero ser hiperbólico, pero no hallo otra obra en la filmografía nacional —institucional e/o independiente— que en ese sentido la iguale.
Yimit nos ha regalado, sin aspavientos ni falsas poetizaciones, un film que es émulo del Sin aliento de Jean Luc Godard, uno de los puntos de arranque de la Nueva Ola Francesa. Jugando con los dos términos más usados por el poder cultural y la crítica posrevolucionarios, siempre apurados en precisar un «deber ser» para el cine nacional, este film es responsablemente irresponsable.
Ramírez relata en su primer largometraje una emocionante historia de amor. Los que no lo comprendan así y prefieran clasificarlo como un film políticamente inconveniente o una película porno, tienen en la rutina múltiples razones para hacerlo. No hay tampoco en el cine nacional una historia de amor (o de amistad) que no haya necesitado de coartadas ideológicas, moralistas o aleccionadoras, para justificar su esencia romántica.
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Con menos de lo logrado por Ramírez en QHUP, ha llegado el franco-argentino Gaspar Noé más de una vez al «olimpo» de Cannes, y con ello ha logrado espacios universales para un cine más innovador y arriesgado, tanto desde el punto de vista conceptual como formal.  
Pero sucede que el contexto en que tiene lugar el film es la Cuba de hoy, repleta de problemas, contradicciones, polarizaciones; una realidad que se antoja a muchos como laberinto sin salida. Ocurre además que uno de los personajes de la historia, el coprotagónico antihéroe, tiene criterios negativos acerca del «apóstol de la patria». Y acontece, por último, que el antihéroe, en su pasión por filmar lo que pasa a su alrededor, sorprende a cubanos exteriorizando opiniones controversiales durante acontecimientos reales, como la visita de Obama, el concierto de los Rolling Stones, o el anuncio de la muerte de Fidel Castro en un acto público.
Todos esos elementos han sido suficientes para condenar el filme al ostracismo y, lo más probable, para convertir a Yimit en un apestado. Al parecer, nuestros promotores culturales ignoran una máxima elemental: una obra no se «clasifica» por los «bocadillos» que diga un personaje. Parecen olvidar también que un Balzac monárquico fue considerado por Marx como el más perfecto de los historiadores. Así, en lugar de celebrar su nacimiento, las instituciones oficiales cubanas han decidido condenar la obra fílmica más importante de la reciente producción nacional a la muerte.
En la otra orilla, en la segunda ciudad más poblada de cubanos, la cinta hasta ahora está sufriendo el mismo castigo. En tiempos en que yo era el director artístico del Teatro Tower, de Miami, el film y sus autores hubieran gozado de una premier por todo lo alto y una amplia exhibición comercial. Así se hizo con otra obra notable, Santa y Andrés, de Carlos Lechuga.
Tal vez las causas del silencio miamense sean la pandemia de Covid-19, o el recrudecimiento de la sanciones contra la población cubana, que pica y se extiende.  Ojalá no sea que el Festival de Cine y el Teatro Tower, ambos bajo las alas del Miami Dade College, prefieran ahora promover panfletos políticos sin mérito artístico para satisfacer los gustos y sensibilidades de la parte del exilio cubano que aún maneja el timón ideológico de la ciudad.
¿Qué diría Martí si se enterara que por preservar su honra se está impidiendo al público cubano disfrutar la mejor actuación femenina que el cine nacional ha dado en toda su historia? ¿Qué diría si supiera que una decisión por parte de enajenados promotores le está cegando el camino al más original de los cineastas del momento?
¿Qué diría Martí si se enterara que por preservar su honra se está impidiendo al público cubano disfrutar la mejor actuación femenina que el cine nacional ha dado en toda su historia?
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El pistoletazo de la censura no solo atraviesa la obra censurada, traspasa de lado a lado el alma de su creador. Lo digo por experiencia. Es una herida que rara vez sana.
Ayer, cuando estaba a media película, sentí miedo. Miedo al vacío en que pueden terminar nuestras vidas. Y detuve la película. Me levanté y fui a tomar un poco de agua. Estaba sin aliento, como en el título de Godard. Y sentí envidia, una envidia desgarradora. Yimit, en noventa minutos cargados de sugerencias sutiles, sabiduría dramatúrgica, acuciosa dirección de actores y desbordado coraje, sin pretenderlo, me había enseñado lo que debía haber sabido desde siempre: que jugándose el todo por el todo es como único se conquista ese misterio que se llama arte.
Como el resentimiento, la envidia es un sentimiento inevitable. Pero ninguna envidia es sana. Por tanto, lo único que nos queda por hacer, a mí y a todos los que se han sentido sacudidos por el film de Ramírez, es ponernos los electrodos y darnos un electroshock; digo, si aún estamos a tiempo.
A veces por las tardes, cuando escribo el guión que supuestamente me llevará de regreso al cine de ficción, tengo la sensación de que, más que un acto de creación, es una sesión de terapia. Después de ver Quiero hacer una película, no puedo sin embargo conceder un segundo más a ese pesimismo. Si necesito verdaderamente volver a filmar, lo tengo que hacer aunque deba esconderme como Tony, el personaje del film, debajo de una cama.
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Parafraseo de nuevo (y pido perdón si parece una lección): una república no se funda como un campamento, una república no crece pidiéndole a sus artistas que usen uniformes, una república perece si se oscurecen las pantallas del arte.
Gracias, Yimit Ramírez. Gracias Neisy Alpízar. Gracias, Tony Alonso. Por robarme el corazón.
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¿Dónde ver QHUP?
Festival de Cine INSTAR: I want to make a movie

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“Cuentos de un día más”, historias para no olvidar

Será difícil evitar identificarse con alguna de las historias que presenta el largometraje Cuentos de un día más, que desde el pasado viernes está a disposición del público en las salas de cine en La Habana. La película explora sentimientos y realidades de la sociedad cubana desde la llegada de la COVID-19 al país.El filme, el primero coproducido entre el Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográfica (Icaic) y colectivos de creación independientes, funcionó para desperezar a cientos de personas involucradas en el séptimo arte de la Isla, ociosos ante la crisis que trajeron consigo el aislamiento y el parón productivo de la industria cinematográfica cubana. Bajo la guía de Fernando Pérez, quien se encargó de coordinar los seis cuentos que conforman el audiovisual, podemos encontrar diferentes narrativas que muestran desde la ficción la realidad común vivida por millones de cubanos en más de un año de encierros, sufrimientos, atolladeros y crisis.Quizás Cuentos de un día más haya sido uno de los pocos momentos alegres en todo este tiempo de coexistencia con el coronavirus, no solo por agrupar el talento de siete creadores al frente de seis equipos de trabajo (uno para cada historia), sino además por enseñarnos cuánto talento existe en el cine cubano hecho por jóvenes realizadores.Desde el primer cuento de Rosa María Rodríguez (La trenza), el espectador se adentra en el solar que constituye el escenario de la historia de la pequeña Mara, quien funciona como hilo conductor de la trama, a través de sus conflictos familiares y con los vecinos del lugar.[embedded content]Los mecanismos de subsistencia de su madre en medio de la crisis del nuevo coronavirus llegan a afectar a la niña, quien se aferra a la paloma que le regaló su padre ausente como mecanismo de defensa, una especie de ancla que utiliza para creer que, mientras conserve a su preciada mascota, todo irá bien, hasta que Mara percibe que, al igual que su paloma, necesita ser libre si quiere avanzar en la vida que le depara.Siguiendo la temática de las aves, llega el segundo corto, La muchacha de los pájaros, donde vemos a una joven enfrentarse a una pérdida en ese doloroso momento que supone recoger y limpiar la casa de algún familiar.PublicidadEn esta historia, casi carente de diálogos, su director y guionista Alan González logra contar más de una historia: la de la muchacha Paloma y la del familiar que habitaba en la casa, y lo hace a través de los objetos y el propio entorno del abandonado hogar, que guardaba un cuarto solo para la cría de aves, uno de los espacios rodeados de historias y recuerdos que atesora “la muchacha de los pájaros”.Puede que sea este uno de los relatos menos relacionados con el tema de la actual pandemia, pero no por eso se desvincula de los restantes cuentos, pues el convivir con la muerte, la soledad, así como la importancia de las relaciones interpersonales y familiares, son fundamentales para entender que cualquier pérdida se sufre por igual en el transcurso de la vida, circunstancia que nos ha rodeado —más bien abrumado— a causa de la pandemia.Para romper con la estructura narrativa de los cuentos anteriores llega Mercuria, un relato violento y preciso, bien equilibrado en su guion gracias a su personaje central, que transmite cierta espiritualidad con pinceladas (la práctica del yoga, su vocación de escritora), que otorga la directora del corto, Carolina Fernández-Vega Charadán.Aquí las ausencias y la manera de afrontar la muerte presentan una mirada diferente, dejando entrever cómo, bajo ciertas circunstancias, una persona puede sentir que muere lentamente en vida, como una especie de preparación para la otra “vida” que le espera al reencarnar, en un cuento aparentemente surrealista y a su vez uno de los más cercanos a nuestra triste realidad.La necesidad de la interacción humana mediante la convivencia de parejas, con sus matices y situaciones, es uno de los tópicos más recurrentes en los restantes tres relatos: Él y Ella, Los días y Gallo, estructurados en orden tal que pareciesen contar en sí la historia de cualquier relación amorosa.La fase inicial de enamoramiento entre dos extraños, luego una etapa donde las parejas buscan mantener vivo ese fuego inicial y al final, en este caso, la muerte como destino final, aspecto que no parece cosa del azar en la edición y estructura del largometraje.En el caso de Él y Ella, con guion de Amílcar Salatti y dirección de Yoel Infante, una dupla que bien se conoce, se cuenta la historia de un ex convicto que, al abandonar la cárcel, se ve en otra especie de prisión, esta vez por la cuarentena y el distanciamiento, aunque para Él resulta toda una aventura gracias a la experiencia en su nuevo trabajo como custodio de un cine.Es entonces que la conoce a Ella y vuelve a sentir que está vivo, que su “encierro” se hace más llevadero juntos, logrando burlar los espacios cerrados y rutinas que los separarán, siempre que se mantengan juntos. Héctor Noas y Yailene Sierra, protagonistas del cuento “Él y Ella”. Foto: Pablo Larralde.Por otra parte, la quinta historia, a cargo de Katherine T. Gavilán y Sheyla Pool, trae a una joven que busca pasar los días tomando fotografías desde la altura de su balcón, cuando la asalta una sorpresiva visita. Entonces Gaby tiene que aprender a convivir con Carlos, conocer a este “extraño” que ha irrumpido en su vida, quizás para darle un nuevo sentido, o solo para darse cuenta de que la convivencia en pareja no es cosa de juego.Es entonces que entra en acción Gallo para cerrar esta narración coral. Eduardo Eimil, el director del sexto cuento, nos muestra un personaje solitario quien solo logra calmar su soledad tocando su trompeta para beneplácito (o desagrado), de los vecinos de su edificio.Mientras, se mantiene en contacto con su esposa, hija y nietos desde el exterior, hasta que recibe la noticia de que su pareja vendrá a Cuba para acompañarlo y hacer más llevadera la pandemia, una visita no exenta de dificultades porque esa es otra de las enseñanzas de esta enfermedad, que no podemos dar nada por sentado.Si algo nos enseña muy bien este largometraje, es que las personas siempre buscan alguna manera de lidiar con el abandono y la soledad, y ver la vida de manera diferente ante las circunstancias acrecentadas con la pandemia que nos ha puesto a prueba durante ya casi dos años.En ese sentido seleccionar estos seis guiones de los 25 presentados resultó un acierto, pues, además de la edición de cada uno de los cuentos, el resultado final permite al espectador reconocer que se encuentra ante una película coral y no una mera consecución de cortometrajes.En los últimos tiempos hemos contado con algunos proyectos similares en el país: Tres veces dos, tres historias dirigidas por Lester Hamlet, Esteban Insausti y Pavel Giroud, mientras que también se grabó en La Habana hace algunos años 7 días en La Habana, con estructuras distintas pero con la idea de contar historias de cierta forma conectadas.[embedded content]Cabe precisar que, en el caso de Cuentos de un día más, se filmó con seis equipos de trabajo distintos, o sea, hablamos de seis directores, guionistas, directores de fotografía y editores diferentes y sin un hilo conductor entre los relatos que no fuese la situación de la COVID-19.Por lo tanto, resulta casi una quimera poder unir tantas historias diferentes, todo un reto, cuyo resultado será placentero para el público, quien no podrá evitar sentirse apesadumbrado ante las reveladores historias que nos presentan estos realizadores, como si nos estuviesen revelando no solo lo vivido, sino lo que nos puede quedar por delante.

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Carlos Lechuga y Yunior García entre los ganadores del Fondo Noruego para el Cine Cubano 2021

La embajada de Noruega en Cuba dio a conocer los 11 proyectos ganadores del Fondo Noruego para el Cine Cubano de este año, entre los que se hallan el conocido realizador Carlos Lechuga y el dramaturgo y activista opositor Yunior García.En su octava edición, el Fondo premió a varios proyectos que «se destacan por su presentación, historia y creatividad», informó su comité organizador. La información publicada en el perfil oficial de Facebook de la Embajada, destaca que este 2021 se presentaron un total de 37 materiales audiovisuales a realizarse, y «una vez terminada la revisión técnica y valoración de estos un respetable jurado y ante un difícil debate» premió a 11 de ellos. Entre los nombres ganadores destaca Vicenta B, el cual sería el tercer largometraje de ficción del joven Carlos Lechuga, proyecto que recién mereció el premio Egeda en el Festival de Cine de San Sebastián, como parte de la sección WIP Latam del Zinemaldia. Fotograma de «Vicenta B», película de Carlos Lechuga, una de las ganadoras del Fodo Noruego para el Cine Cubano. Foto: filmaffinity.com.Vicenta B también fue una de las propuestas ganadoras de la segunda convocatoria del Fondo de Fomento Del Cine Cubano (FFCC), cuyos resultados se dieron a conocer hace ya casi un año.De aquella segunda convocatoria del FFCC también resultó ganador ahora del Fondo Noruego el cortometraje 8 minutos, del dramaturgo, realizador y activista opositor Yunior García Aguilera, el rostro más visible de la plataforma Archipiélago y de la «marcha por el cambio», convocada para el próximo 15 de noviembre y prohibida por el gobierno cubano.El ICAIC, el Fondo de Fomento y la restauración del cine cubanoEntre los restantes ganadores del Fondo Noruego se encuentran realizadores de distintas especialidades, así como proyectos de largo y cortometrajes, además de materiales de ficción y documentales.PublicidadEl Fondo Noruego para el Cine Cubano se desarrolla desde el año 2014. El mismo busca impulsar la producción de películas de realizadores independientes en su mayoría, quienes más dificultades enfrentan a la hora de financiar una película en la Isla, una situación que pretende cambiar la creación del FFCC y del Registro del Creador Audiovisual por parte de las autoridades de la Isla.

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“Vicenta B”, de Carlos Lechuga, recibe apoyo del Festival de Cine de San Sebastián

El cineasta cubano Carlos Lechuga fue reconocido en la 69ª edición del Festival de San Sebastián, en España, con la entrega de un respaldo económico que le permitirá avanzar con su nuevo proyecto cinematográfico, Vicenta B.La película obtuvo el premio Egeda, consistente en 30.000 euros, para su producción.El realizador ha retomado este filme durante la pandemia y será su tercera película después de Melaza y la censurada Santa y Andrés, que no ha sido exhibida en cines de la Isla.Vicenta B es la historia de una espiritista de mediana edad que tiene un don y lo pierde. La médium se halla en el centro de un drama familiar, a partir de la relación con su hijo de 20 años inmerso en los descubrimientos de la sexualidad.“Al ser una película sobre religiosidad y fe, que se aleja de lo folclórico y trata de revindicar creencias, creo que gustará. Habla además de diversidad, del derecho de todos a ser como quieran. Hace años no sale en el cine cubano una crisis existencial”, comentó el realizador a OnCuba.Carlos Lechuga: «El cine independiente cubano existe, todo el mundo lo sabe»El cineasta, al agradecer el premio en San Sebastián, expresó a la agencia EFE que el filme “es la historia de un país donde hay muchas madres y no están sus hijos” y aludió a los jóvenes que aún están presos luego de las manifestaciones antigubernamentales del pasado 11 de julio.El premio Egeda es un importante espaldarazo a la creación de Carlos Lechuga por parte de la industria del cine y uno de sus eventos internacionales más reconocidos.El Festival de San Sebastián finalizó este sábado con la entrega de premios a un grupo de filmes en competencia, entre los que destacó la rumana Blue Moon, de Alina Grigore, ganadora de la Concha de Oro, y la danesa As in heaven, que obtuvo dos grandes premios: el de Mejor Dirección y el de Mejor Actriz protagonista, entregados respectivamente a Tea Lindeburg y Flora Ofelia Hofman.Publicidad

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Eduardo del Llano: “El regreso de Nicanor”

El escritor y realizador Eduardo del Llano, acaba de lanzar una convocatoria de crowfunding para lo que será tu próximo corto titulado “El regreso de Nicanor”. Desde la plataforma Verkami, aspira a recaudar lo necesario para la producción de este corto que, aclara, no forma parte de la saga audiovisual de nicanores, pero vuelve “de alguna manera” al personaje.Negado a hacer más avances, aclara que “Nicanor sigue presente en mi literatura, pero no creo que reaparezca en mis películas de la manera en que lo hizo hasta ahora. Tuvo su vida a lo largo de quince cortometrajes, y ya es parte, pequeñísima, de ese océano de referencias que llamamos cultura”. Eduardo del Llano/ Página oficialNo parece sentir nostalgia y se le nota otra vez decidido a no ampliar el conjunto de cortos que desde Sex Machine, con el grandísimo actor Luis Alberto García como protagonista y música de Frank Delgado, edificaron el perfil de Nicanor: ese “antihéroe”, cuyas circunstancias y aproximaciones a la realidad han retratado tan bien algunos de los conflictos más enconados de la sociedad cubana de las últimas dos décadas.“Tuve la posibilidad de llevar al cine un personaje medular en mi narrativa, y la suerte de contar para ello con ese extraordinario actor y estupenda persona, Luis Alberto ‘Trujillo’ García”, agradece Del Llano, y aprovecha para hacer esa simpática referencia al personaje del dictador dominicano Rafael Léonidas Trujillo que interpreta actualmente García dentro de la serie en preparación El ruido de las mariposas, producida por Disney Latinoamérica (Star+).“La historia de El regreso… no tiene que ver con Nicanor, pero él está presente. Después de todo, Titanic también pudo llamarse El iceberg, ¿verdad? O La tabla de salvación, o incluso El silbato… ¿De qué manera concreta se vincula Nicanor en este relato? Bueno, tendrán que ver la película para saberlo…”El corto se basa en un cuento tuyo inédito que titulaste “Japibérdei” y para este guion lo has adaptado y has escrito para cuatro voces de mujeres que son las protagonistas. “Cuatro mujeres sentadas en la orilla del mar hablando sobre sus vidas”… Me comentaste que así arranca el corto. Y también has escrito que veremos a cuatro mujeres, y tendremos la sensación de habernos asomado a cuatro abismos. ¿Cómo le ha ido a Eduardo del Llano escribiendo puesto en la piel de las mujeres, tú que tradicionalmente has escrito guiones para/desde personajes masculinos? Los niños dibujan mejor a varones que a mujeres, las niñas dibujan a varones que parecen chicas. El sexo opuesto es un eterno misterio, no importa cuánto vivas o cuánta experiencia creas acumular. Hasta ahora, salvo raras excepciones (Omega 3) mis personajes principales han sido masculinos. Para mí, el mayor reto ha sido no tanto salirme de la impronta de Nicanor, sino dar individualidad a cuatro mujeres que además no son cubanas. Ha sido difícil, pero que las actrices y mi esposa no hayan dicho hasta ahora “Una mujer no diría eso o no haría aquello” es una buena señal.Se trata de una pieza de humor negro que, según cuentas, nos llevará a la exposición de eso oscuro y siniestro que todos llevamos dentro. ¿Puedes adelantar un poco de qué va tanta “oscuridad”…?PublicidadEs fácil comprender que un asesino lleva dentro algo oscuro. Pero, ¿sólo ellos? La verdad es que incluso los más inocentes de nosotros hemos acariciado alguna vez el pensamiento de robar algo que anhelamos, de matar a alguien, de hacer algo escandaloso y terrible. La sociedad se sustenta en pilares que parecen sólidos y que debemos respetar, así que generalmente esos pensamientos turbios se difuminan enseguida. Pero, ¿y si no ocurriera así? Ante la oportunidad de soltar a la bestia interior, ¿estamos todos seguros de poder mantenerla controlada?Tener a Laura de la Uz, Jaqueline Arenal, Tahimí Alvariño y Ana Patricia Martín, estas cuatro tremendas actrices, como protagonistas supongo que es un lujo para ti. ¿Cómo ha sido hasta ahora la experiencia en el trabajo de preproducción?Bueno, esto empieza ahora. Yo estoy en España y ellas en Cuba. Les envié el guion y escuché sus criterios. Cuando regrese en noviembre empezaré a armar el muñeco, a ver locaciones y citar ensayos. Por lo pronto, tengo a esas cuatro actrices fabulosas enroladas en el proyecto, y ese es el mejor punto de partida concebible. Y me han aportado ya ideas muy valiosas en lo tocante a promover la campaña de crowdfunding. Tahimí Alvariño y Jaqueline Arenal¿Qué estás planificando hasta ahora? ¿Cómo sortearás la COVID-19 y todas las crisis asociadas que están afectando en Cuba para poder filmar el corto?Bueno, fue complicado filmar La campaña en 2020, y eso que por entonces había en Cuba muy pocos casos de COVID-19. Ahora mismo es muy difícil sortear la pandemia o hacer frente a los precios que se han decuplicado. Mi sueño es filmar en febrero de 2022, pero si no es posible será en junio, en octubre, en diciembre o en 2023. Después de haber reclutado a ese elenco sublime, conseguir el dinero es el segundo paso clave. Luego, ya se verá. Hay que esperar a que pase o al menos amaine la pandemia para rodar, pero no para soñar.Al mismo tiempo acabas de dar a conocer el trailer de tu corto “La campaña”, háblanos de él. Repites con Luis Alberto García, pero en un coprotagónico. Y tienes a Tahimí Alvariño y Ana Patricia Martín. ¿Cuándo se estrena y qué dirías de “La campaña” para invitarnos a verlo?Se estrena a fines de octubre en la Semana Internacional de Cine de Valladolid, en España, y luego en las redes sociales el 31 de octubre. Es una historia de época que tiene que ver con el nacimiento de la doble moral, y con lo que el marxismo llamaría “el papel de las masas y la personalidad en la Historia”. Con la manera en que las grandes y buenas ideas se estropean por el camino. Con todo eso. ¿Y qué digo para invitarlos a verla? Bueno, que es provocadora y divertida, que los actores y actrices están increíbles, que la música de Frank Delgado es maravillosa. Si no les basta con eso, allá ustedes.

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Filme de Carlos Lechuga entre las seis que de Latinoamérica participarán en el WIP Latam del Zinemaldia

El tercer largometraje de Carlos Lechuga, Vicenta B, es uno de los seis filmes en fase de postproducción que se mostrará a profesionales del sector en el marco del 69 Festival de Cine de San Sebastián a través WIP Latam.A este programa en apoyo proyectos de Latinoamérica, que se desarrollará los días 20, 21 y 22 de septiembre, se han presentado un total de 161 trabajos, según informó el certamen donostiarra en un comunicado.#69SSIFF #WIPLatam | Carlos Lechuga kubatarrak bere hirugarren film luzea aurkeztuko digu: ‘Vicenta B.’ Protagonista Habanako santera bat da, pertsonen etorkizuna ikusteko dohain berezia duena, eta seme bakarrak Kubatik alde egitea erabakitzen duenean, krisian sartuko da. pic.twitter.com/RmvIK6TtmM— Donostia Zinemaldia – Festival de San Sebastián (@sansebastianfes) August 6, 2021Los seis filmes seleccionados optarán, entre otros, por el Premio de la Industria WIP Latam y al Premio Egeda Platino Industria al mejor WIP Latam. El primero se encargará de postproducir el título ganador y el segundo otorgará 30 000 euros brutos al productor mayoritario de la película elegida.Vicenta B, de Lechuga, cineasta de 37 años, lleva el nombre de la protagonista, una santera de La Habana con un don especial para ver el futuro y que entra en crisis cuando su único hijo decide abandonar el país.Sobre la obra, había dicho en entrevista para OnCuba:“Surge de la idea de hacer una película sobre la crisis existencial de una mujer negra. La mayoría de las veces que vemos representadas a las mujeres caribeñas o africanas en el cine, los problemas que las aqueja son bien reales, materiales. Casi siempre que se tocan temas como “el silencio de dios” o “la incomunicación familiar” es en películas del primer mundo. Y esos temas son universales, no hay porque dejárselos solo a los caucásicos”. Con Melaza, su primera película, compitió en 2012 en Rotterdam y ganó el Premio a la mejor película latinoamericana en Málaga, mientras que la segunda, Santa y Andrés fue seleccionada en Horizontes Latinos en 2018.PublicidadAsí mismo, ese segundo filme concretó la censura que ya había experimentado desde la primera obra y por lo cual se considera uno de los cineastas más críticos con el gobierno cubano y esta práctica de las instituciones culturales, desde que en 1961 el ICAIC y el Consejo Nacional de Cultura censuraran PM.Lechuga formó parte del grupo de artistas que protestó ante el Ministerio de Cultura el pasado 27 de Noviembre, y a raíz de los sucesos del 11 de julio y la represión contra los manifestantes rompió públicamente con la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac).Carlos Lechuga: «El cine independiente cubano existe, todo el mundo lo sabe»Además de Lechuga, participan filmes de los directores latinoamericanos Manuel Abramovich, Fabián Hernández, Ana Cristina Barragán, Juan Pablo González y Laura Baumeister.WIP Latam coincidirá con las jornadas de WIP Europa y con el X Foro de Coproducción Europa-América Latina, todas iniciativas del certamen donostiarra, que celebrará su 69 edición del 17 al 25 de septiembre. Efe/OnCuba

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