HAVANA CLIMA

Caso Bécquer

Entregan a ministro de Cultura de Cuba carta que pide justicia para las mujeres abusadas por Fernando Bécquer

El colectivo de “sobrevivientes/víctimas” del trovador Fernando Bécquer entregó al ministro de Cultura de Cuba, Alpidio Alonso Grau, una carta abierta que reclama justicia para más de una veintena de mujeres abusadas y violentadas por el cantante durante más de 20 años en Cuba y distintos países de Latinoamérica.El hecho ocurrió el pasado 30 de abril en la capital de Argentina, en el marco de la 46° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que tiene a La Habana como Ciudad Invitada de Honor, de acuerdo con lo publicado ayer en su perfil de Facebook por Paula Andrea Ramírez Ramírez, una de las víctimas del trovador cubano.Según el relato, Paula Andrea Ramírez entregó a Alonso Grau la misiva con más de 250 firmas que acompañan el pedido de justicia. El encuentro sucedió en medio de un intercambio propiciado por María Santucho, coordinadora del Centro Pablo de la Torriente Brau, quien aprovechó para entregar copia de la carta abierta a Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas, y también al embajador de Cuba en Argentina, Pedro Pablo Prada.Cuenta Paula Andrea Ramírez: «le dije que Fernando me había abusado en 2006 en Colombia. Que lo que él me hizo está tipificado como delito sexual en el código penal colombiano pero que para juzgarlo había que extraditarlo».La víctima añade que su propósito es sumar el reclamo personal a la de otras que han denunciado a Bécquer en Cuba, pero que la justicia en la Isla no le ha dado garantías para poder entregar sus testimonios y pruebas. A través de su perfil en la red social, Ramírez afirma que desde el pasado mes de diciembre cuenta con el acompañamiento de un equipo del Ministerio de la Mujer de Argentina.Agrega que el ministro Alonso Grau le aseguró que la justicia cubana estaba a cargo del caso y que, de comprobarse las acusaciones, sobre Bécquer «va a caer todo el peso de la ley». También, el ministro de Cultura cubano ratificó que el artista no podía subirse a un escenario, aunque no pesa sobre él ninguna medida que le impida salir a la calle y frecuentar lugares públicos.A su vez, el titular de Cultura habría aconsejado a las víctimas denunciar el acoso que reciben de Bécquer a través algunos perfiles de redes sociales presumiblemente vinculados a él, según le hicieron saber tanto Paula Andrea Ramírez como María Santucho.Caso Bécquer y el acompañamiento de procesos penales por violencia de géneroEn su texto, Ramírez agradece «inmensamente» al ministro Alonso por «haberme/habernos escuchado» y por haber recibido la carta. Además, confiesa haber percibido por parte del funcionario «un genuino interés y preocupación por todo lo sucedido». «Le creo y confío en todo lo que me dijo» agregó quien para ese momento estuvo acompañada por su compañero Marcelo López Jordán, padre de su hija, quien recogió los testimonios gráficos del intercambio.Ramírez ratifica en su texto que, aunque no ha podido acceder a la justicia institucional “legal”, seguirá apostando a que «nos llegue la justicia y la reparación social, para que ninguna otra mujer sea víctima de Fernando Bécquer.»Señaló también que desde el grupo de las sobrevivientes, «se continuará con la denuncia de las distintas acciones de violencia que seguidores y defensores de Fernando Bécquer vienen realizando en redes sociales bajo el perfil “Elbecquer Decuba”, “Fernando Becquer” o desde un perfil llamado “Rolando Ramos”.En ese sentido, Paula Andrea Ramírez recordó que al menos tres mujeres radicadas en Cuba realizaron denuncias por «el acoso recibido (de Bécquer) en mensajes privados de Facebook» a la Oficina de Seguridad de Redes Informática (OSRI), desde donde les fue comunicado que archivarían sus denuncias. «Cuando pedimos número bajo el que se había archivado la denuncia, no tuvimos respuesta.», escribió.«Es nuestra intención que hasta que no haya un pronunciamiento firme de la justicia, toda defensa del abusador sea visibilizada y denunciada», subrayó Ramírez.El ya conocido Caso Bécquer estalló el 8 de diciembre de 2021 cuando la revista digital El Estornudo publicó un reportaje en el que visibilizaba testimonios de cinco mujeres que denunciaban públicamente al trovador cubano Fernando Bécquer por abuso y agresiones sexuales. Entonces, todavía no se había registrado formalmente ninguna denuncia contra el trovador.Días después, el 13 de diciembre, la revista Alma Mater hizo pública la primera denuncia por los hechos, presentada por la escritora Elaine Vilar Madruga, a la Fiscalía de la República de Cuba, con apoyo y orientación de la Comisión de Género y Feminismo de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).El 21 de marzo de 2022 El Estornudo publicó 16 nuevos testimonios de mujeres que afirman haber sido abusadas por el trovador.“La vergüenza y el miedo son dos herramientas que usan los abusadores para que sus víctimas no hablemos de lo sucedido, así que saco fuerzas, me trago la vergüenza y no me callo y grito y hablo”, enfatizó Paula Andrea Ramírez en su post.

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Mujeres denuncian impunidad del trovador Fernando Bécquer

Mujeres que han denunciado haber sido abusadas por el trovador cubano Fernando Bécquer, acompañadas por militantes, académicas y organizaciones feministas han publicado hoy una carta denunciando la impunidad del cantautor. Los primeros testimonios relacionados con este caso fueron publicados en diciembre de 2021 en la Revista El Estornudo. La nueva denuncia pública, publicada en redes sociales, ha sido firmada por siete de las mujeres testimoniantes acompañadas por la plataforma cubana “Yo Sí Te Creo en Cuba”, la red “Eva Tropa”, académicas, militantes, periodistas y psicólogas cubanas y latinoamericanas entre las que se encuentran Ailynn Torres Santana (Académica y militante feminista), Marta María Ramírez (Periodista autónoma y feminista cubana), María Santucho (Coordinadora del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau), Franci Sánchez Zambrano (Feminista y activista-Venezuela), Sandra Álvarez Ramírez (Psicóloga y feminista), Kianay Anandra Pérez (Periodista) y Verónica Gago (Investigadora y militante del colectivo “Ni Una Menos”-Argentina). El texto, una carta abierta a Fernando Bécquer, cuestiona la impunidad del trovador y su negación de los hechos ante las denuncias públicas y formales, además de exigir justicia legal y reparación por los daños físicos y morales causados. Del mismo modo, la carta enfatiza que el trovador hizo uso de su poder de autoridad como hombre y practicante religioso para cometer los delitos de violación y abuso contra las denunciantes. . Antecedentes El 8 de diciembre de 2021 un reportaje publicado por El Estornudo visibilizaba los testimonios de cinco mujeres que denunciaban públicamente a Fernando Bécquer por delitos de violencia de género. Entonces, todavía no se había registrado formalmente ninguna denuncia contra el trovador. Días después, el 13 de diciembre, la revista Alma Mater hizo pública la primera denuncia por los hechos, presentada por la escritora Elaine Vilar Madruga, a la Fiscalía de la República de Cuba, con apoyo y orientación de la Comisión de Género y Feminismo de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). El 21 de marzo de 2022 El Estornudo publicó 16 nuevos testimonios de mujeres que afirman haber sido abusadas por Fernando Bécquer.#YoSíTeCreo: repercusiones, ramificaciones y contextos del “caso Bécquer”Desde entonces, alianzas feministas y redes de apoyo se han pronunciado mediante diversos canales, en especial en las redes sociales, en solidaridad con las denunciantes y testimoniantes. Del mismo modo, acompañantes de la causa, como la periodista autónoma Marta María Ramírez, han reportado en sus perfiles personales en Facebook prácticas de acoso digital por parte de perfiles que les han enviado mensajes para desestimular las denuncias públicas mediante el cuestionamiento a la veracidad de los relatos. Caso Bécquer y el acompañamiento de procesos penales por violencia de géneroHemos confirmado que ha habido al menos una denuncia penal relacionada con el caso, realizada por una de las testimoniantes el 11 de diciembre de 2021, pero hasta el momento no se han dado a conocer detalles del proceso. En la carta publicada hoy se denuncia la revictimización de las mujeres que lo acusan de abuso y la impunidad que goza hasta hoy Bécquer: “Hoy denunciamos que las sobrevivientes somos revictimizadas por ti, quien nos abusó. Mientras, sigues ostentando la impunidad y el poder de ser hombre, religioso y con el amparo y la legitimación que te da un escenario. ”

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Caso Bécquer y el acompañamiento de procesos penales por violencia de género

Hace pocos días la revista El Estornudo publicó dieciséis nuevos testimonios sobre abusos y agresiones sexuales presuntamente cometidas por el trovador cubano Fernando Bécquer. Habían sido dados a conocer cinco primeros por esta misma publicación a principios de diciembre de 2021. Muchas personas, desde entonces, se preguntan qué está pasando o qué ha pasado con este caso.Y esta inquietud, bastante generalizada al menos entre personas que cohabitamos las redes sociales, está relacionada a que el caso en cuestión ha resultado un escándalo público lleno de tensiones (incluidas las políticas) sin precedentes en Cuba teniendo en cuenta la cantidad de testimoniantes, las reacciones desencadenas, la participación de los medios de comunicación y el escenario legal-penal como un centro de disputas donde el presunto agresor está siendo procesado.Ha habido denuncia penal, entonces ¿qué debe ocurrir ahora y cuál debería ser el papel de la prensa y de algunas instituciones relacionadas con el caso durante el proceso?, ¿qué debe ser informado, a quiénes y cuándo?La prensa durante los procesos penales por violencia de géneroSin una prensa con prácticas éticas cabales y con una perspectiva de género intencionada, es casi imposible proveer un acompañamiento digno y cuidadoso del caso.A finales del mes de febrero de este año, una joven argentina de 20 años sufrió una violación grupal en las calles de Buenos Aires a plena luz del día. Los medios no tardaron en viralizar sin pudor los hechos. Expusieron su rostro, transmitieron las imágenes de las cámaras de vigilancia, se refirieron a su vida social y privada. Repitieron hasta el cansancio los sucesos, en la tele, en la prensa escrita, digital, y en las redes; también lo hicieron con los términos de la denuncia, el actuar de la policía, los detalles del lugar de los hechos y del proceso penal que se iniciaba. Apenas diez días después, la mujer agredida entregó a los medios de ese país una carta solicitando que detuvieran el hostigamiento de la prensa contra ella. Casos como este suceden en todas las latitudes.En efecto, los medios comúnmente generan una violencia revictimizante contra las personas afectadas a partir de la espectacularización de los delitos sexuales, generando morbo y reproduciendo lógicas de rapiñaje una vez ultrajados sus cuerpos mediante la violencia de género.Y la otra cara de la moneda, que no deja de ser un asunto del mismo problema, es la contaminación que provoca la prensa sobre el proceso de investigación e impartición de justicia. Determinan la opinión pública y juzgan sin que haya concluido el proceso. En muchos casos se señala condenatoriamente a la víctima; en otros se fabrican culpables, cómplices y hasta se especula con los elementos pobratorios. Y en este entramado de hipótesis periodística se encuentran imbuidos quienes se encargan de investigar y administrar la justicia.Estas prácticas pueden provocar daños irreversibles para las víctimas y sus familiares. Por tanto, si bien el papel de la prensa juega un rol fundamental en informar acerca de un caso, su acompañamiento tiene que ejercerse con un riguroso compromiso ético desde la perspectiva de género, la no revictimización y la comunicación en términos pertinentes respecto a los hechos.Las institucionesLas instituciones, por su parte, no son homogéneas ni les corresponde actuar de la misma manera.Las cortes, salas, tribunales o fiscalías cuentan, la mayoría de las veces, con sus propios canales de comunicación (páginas o sitios web) y a través de ellos informan públicamente acerca del avance investigativo de casos y hechos, siempre y cuando no obstruya el fluir de las actuaciones. En contextos de gran impacto social o escándalo público, acceden a dar conferencias de prensa o entrevistas.Las instancias de impartición de justicia no están blindadas para dar informes. Es saludable que se haga con fines de transparencia y confiabilidad en las instituciones, sea a través del ejercicio de la prensa o por propia iniciativa. Datos como cantidad de personas denunciantes, cantidad de personas denunciadas, cantidad de personas bajo medida cautelar, tipos de medidas cautelares aplicadas (prisión preventiva, restricciones de acercamiento, fianza, etc.), delitos por los que se está investigando, sin más detalles, no entorpecen la presunción de inocencia, la investigación de los hechos, o la integridad de las víctimas. Los órganos encargados de la impartición de justicia pueden dar información mínima, pero esclarecedora, del avance del caso.Sin embargo, estos canales, aunque existen en Cuba, son muy poco utilizados con esos fines.Instituciones de otro tipo actúan bajo estándares generalmente administrativos y, por tanto, pueden aplicar medidas aún sin determinarse los veredictos. Son conocidos varios casos en el mundo en los que se han tomado medidas como las cancelaciones de presentaciones cuando se tiene conocimiento de que algún artista ha sido acusado por delitos asociados a la violencia de género. Son respuestas vinculadas a la prevención, a medidas cautelares administrativas y también a las discutidas lógicas cancelatorias. Estas últimas se esgrimen necesarias ante una justicia patriarcal que muchas veces encubre feminicidas, violadores, abusadores y acosadores; o resulta demorada en beneficio de sus comisores.El “caso Bécquer”La prensa estatal ha publicado muy poco sobre este caso. La revista Alma Máter ha sido el único medio que ha hecho alusión al proceso penal abierto contra Bécquer. En el reportaje se entrevistaba a la primera mujer que realizó la denuncia penal, haciendo referencia al momento de su radicación en la PNR, y a la orientación y acompañamiento de instituciones como la UNEAC, mediante su Comisión de Género, la Fiscalía General y la FMC.Esta publicación tuvo lugar el 13 de diciembre de 2021, ya han pasado más de tres meses y solamente se conoce ese dato públicamente. El resto de la prensa estatal, que tiene más posibilidades de publicar entrevistas y de acercarse a las instancias relacionadas al proceso, ha hecho silencio.Otros medios y plataformas digitales han hecho pronunciamientos o han publicado materiales asociados al caso aunque sin fines de esclarecimiento acerca del estado del proceso. Sin embargo, la obligación de transparentar el estatus de un caso de estas magnitudes no le corresponde solamente a la prensa, también a las instancias procesales. Si la sobreinformación es nociva, la desinformación no lo es menos, sobre todo para las víctimas.En estos meses han saltado múltiples quejas de las testimoniantes en redes sociales.El 14 de febrero, Liliana Héctor Balance (una de las primeras cinco mujeres que ofrecieron sus declaraciones a El Estornudo) publicó en su Facebook1 que no había tenido respuestas acerca del desarrollo del proceso a pesar de haber escrito a los canales que le fueron proporcionados. Se refiere a que la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) —a través de una de las denunciantes que radica en Cuba— les había indicado a las denunciantes que se encontraban fuera de la isla, que escribieran sus testimonios y los enviaran a una dirección de correo electrónico que pertenece a la fiscalía, así me lo confirmó en una conversación que sostuvimos para escribir este texto.Después de hacer lo indicado, ella ha escrito para indagar sobre el desarrollo del proceso penal pero hasta el momento no ha recibido respuesta: “Todo sigue igual. Idéntico. Ninguna institución me ha contestado, no me han dado acuse de recibo, no solo a mí, a ninguna de las que escribimos a ese correo que nos fue proporcionado”. Tampoco ha recibido asesoría o acompañamiento especializado de ninguna organización estatal ni de la sociedad civil. En cambio, me dice que ha sido acompañada “por mujeres valerosas”, todas feministas.Es cierto que la denuncia penal no se puede interponer encontrándose la persona fuera del territorio nacional, de ahí que estos testimonios sirvan para que formen parte del expediente de las acusaciones interpuestas y de las investigaciones sobre los antecedentes del imputado, lo que considero oportuno. Sin embargo, las testimoniantes deberían estar informadas de ese o cualquier propósito para el cual hayan sido requeridos sus testimonios, así como de los pasos del proceso.  En conversación con otra de las mujeres2 que sí interpusieron denuncia en la PNR —según me comenta tiene conocimiento de alrededor de 6 o 7 mujeres que han hecho denuncias penales relacionadas con el caso—, se evidenció un trato diferenciado. Lo primero, es que ha recibido asesoramiento legal por parte del CENESEX, y también acompañamiento especializado y terapéutico de la misma organización y del Centro Oscar Arnulfo. Le comunicaron, hace un mes, que el caso se encontraba en el proceso final de instrucción (investigación y confección del expediente), y casi listo para que pasara a Fiscalía. “Es probable—me dice—que ya se encuentre en esa instancia”. Tuvo conocimiento de ello porque fue citada a la Fiscalía provincial de La Habana con el fin de mantenerla informada a ella y, por lo que tiene entendido, al resto de las denunciantes también.En el marco de esa citación, se le comunicó, además, que el caso no está desestimado y que ninguna denuncia lo ha sido tampoco. “Sobre el progreso de la investigación no había tenido más información desde diciembre del 2021 cuando terminé de firmar los documentos de mis declaraciones, salvo una puntual llamada que hice a la FMC en el momento en que Ray Fernández [trovador cubano] afirmó en redes que el caso había sido desestimado ‘por incongruencia en los testimonios de las demandantes’. La FMC y la PNR me comunicaron en ese momento que no era cierto”, comenta.Se ha manejado que Fernando Bécquer tiene una medida cautelar, pero no hay confirmación de ello. Liliana tiene entendido que el imputado debe encontrarse en su casa a partir de las 11 de la noche y la segunda denunciante entrevistada refiere que si hay alguna no sabe cuál es ni le han informado, pero, en caso de que así sea “no cumplen su cometido. Una de las víctimas se encontró a Bécquer en un espacio de música de La Habana en enero de este año. La idea, la posibilidad de encontrarme en un mismo espacio con mi agresor me parece horrible, como horrible fue para mi amiga, (…) esto ya ha sido también denunciado e informado a la PNR y a la Fiscalía.”Por otra parte, han sido varias las mujeres y activistas que, en relación a este caso, han reportado acoso digital por parte de perfiles de Facebook, uno se nombra El Bécquer de Cuba. Si bien todavía no se aprueba el articulado del nuevo Código penal (que debe velar también por el ciberacoso actualmente omitido en su proyección), en su lugar se encuentra vigente la Resolución 105/2021 que sí contempla estas conductas. En algunos casos se podrían determinar medidas cautelares dirigidas a preservar la integridad física o psicológica de las demandantes cuando se sospeche —o se constaten— conductas de revictimización por parte del presunto agresor hacia ellas.La única denuncia que he podido confirmar se realizó el 11 de diciembre de 2021, por lo que el procesamiento de este caso debe haberse comenzado en vigencia de la antigua Ley de Procedimiento Penal, en ella se contempla la medida cautelar de Obligación Contraída en Acta (semejante a una limitación de libertad o a una restricción de desplazamiento), mediante la cual la persona acusada debe presentarse periódicamente ante la autoridad que se señale, en correspondencia con el artículo 255.4. Sin embargo, la nueva Ley de Procesos Penales,  que entró en vigor el 1 de enero de 2022, establece en sus Disposiciones Transitorias que lo regulado en esta nueva Ley se aplicará a los actos procesales pendientes que al tiempo de su entrada en vigor se encontraban en tramitación, teniendo plena eficacia los realizados con arreglo a las regulaciones anteriores.Así, este caso puede continuar tramitándose a través de la nueva Ley, por lo que se tendrían a mano otras medidas cautelares como la prohibición de acercamiento a las víctimas (art. 355.1.g) o la reclusión domiciliaria (art. 355.1.e).La Fiscalía fue la primera institución que, después del escándalo y mediante sus propios canales de comunicación, publicó un texto relacionado a la violencia de género, exhortando a las personas que han sido afectadas por delitos asociados a que denuncien, aunque sin hacer alusión al caso pues ni siquiera se había comenzado con el proceso penal. Sería oportuno y necesario que, por la misma vía, se actualizara sobre el estado del proceso con la información mínima imprescindible de manera tal que se disipen dudas respecto a la impunidad y, a la vez, se gane en confianza en las instituciones. Es válido recordar que, según la Encuesta Nacional sobre igualdad de Género (2016), solamente el 3,7 por ciento de las mujeres cubanas que han sufrido violencia de género en su relación de pareja ha acudido a las instituciones en busca de ayuda. La confianza, en estos casos atravesados por el pudor, la vergüenza, la culpa y la estigmatización, es un elemento imprescindible. Estamos paradas en un momento idóneo para ganar en ello.Lo primero que hace falta, ante la angustia manifiesta por las denunciantes, es transparencia y comunicación con ellas desde las propias instancias penales. La desinformación, el no conocer el estatus legal, va en contra de las denunciantes quienes evidentemente no son parte activa del proceso (aunque la nueva Ley de Procesos Penales ya regula esta posibilidad y podría desarrollarse en este caso). La reparación de las víctimas no comienza con los veredictos, sino desde que deciden poner un pie en la estación de policía, o levantar el teléfono para pedir asesoría y ayuda. Estar informadas constituye un acompañamiento efectivo y forma parte de dinámicas reparadoras dentro de un proceso que, de entrada, es hostil para las víctimas de violencia de género.También la comunidad, las mujeres como grupo humano y la sociedad en general merecen algún tipo de información. La ocurrencia de este tipo de delitos impacta a las comunidades, porque se reafirman las lógicas de jerarquía-vulnerabilidad-inferiorización en base al género y también sentidos de impunidad. La justicia feminista no interpela solamente porque se tramite adecuadamente un caso particular de violencia de género, sino que ese afán constituya una pieza más en las estrategias de desmontaje del patriarcado, de la concientización del género y sus violencias, de la disminución de delitos de este tipo y de sensibilización-reparación comunitarias. Es decir, que el caso individual consiga impactos colectivos, sociales.Resultarían también muy beneficiosos pronunciamientos por parte de las instituciones culturales, que se logren tomar medidas que eviten la vulneración de las denunciantes en el espacio público. El caso que nos ocupa, ya se encuentra en un proceso penal. Por tanto, tomar medidas cautelares, sean administrativas, institucionales o penales no lesiona el principio de presunción de inocencia pues la persona procesada no ha sido sentenciada. Solo que, tratándose de delitos relacionados a la violencia de género, de connotación sexual, con más de una denunciante, numerosas testimoniantes y, además, mediando el escándalo público, es esperable más congruencia entre los esfuerzos del país por colocar en agenda y en sus acciones la perspectiva de género, y los casos reales que se tramitan.La segunda entrevistada para este material, y que logró interponer denuncia penal, me alertó que, en la noche del día 24 de marzo, “salió Bécquer en un videoclip de un programa de la Televisión Cubana (…). Me parece en extremo deplorable que sigan transmitiendo la imagen de ese hombre por la televisión nacional, y al parecer no es la única vez desde que se pusieron las denuncias en la PNR, pues otras personas han confirmado haberlo visto en programas de diferentes canales de la TV”—comenta.Es deseable que se vea el actuar de los organismos del arte, la cultura y los medios de comunicación (como la radio y la televisión) en coherencia con la difundida voluntad del Estado en su compromiso por erradicar la violencia de género y la cultura patriarcal, en cumplimiento con el artículo 43 de la Constitución de la República. Se espera que las grandes aspiraciones volcadas en los articulados del Plan Nacional para el adelanto de las mujeres, aprobado mediante Decreto Presidencial hace ya un año, se vuelvan reales y concretas en los casos prácticos de la vida cotidiana, como el de marras.Es importante saber que denunciar tiene sus costos y que estos pueden amortiguarse. La denuncia social (a través de redes sociales, medios digitales, manifiestos, escraches, etc.) tiene la ventaja de que se realiza bajo los parámetros elegidos íntegramente por las víctimas, sin embargo, no escapan de la estigmatización y, otra desventaja principal, son sus efectos efímeros. No obstante, muchas personas que han empleado la denuncia social se han sentido muy conformes y reparadas por esa vía, pues, su mayor anhelo, era desahogar sus malestares y señalar con nombres y apellidos a sus abusadores, violadores, acosadores. En ocasiones, la denuncia social abre las vías para el procesamiento institucional de los presuntos agresores (canales que se mantenían obturados antes de la connotación pública de los hechos), e incluso penal (como el caso que nos ocupa, en donde El Estornudo figura como la plataforma de la denuncia social, lo que dio lugar al inicio de la vía penal).La denuncia penal se presenta hostil a priori. Testimoniar sobre conductas que vejaron la integridad sexual, física y emocional de las personas denunciantes, en un espacio desfavorable para la intimidad como son las estaciones de policía y frente a hombres uniformados como agentes de la autoridad, es un ambiente de por sí adverso para hablar de los llamados delitos de silencio (por el pudor y la culpa) y revivir los momentos de humillación. A la par, a las víctimas generalmente se les desagencia en el proceso penal3, es decir, no participan activamente en él aun cuando lo quieran y lo deseen; y también corren el riesgo de ser estigmatizadas y revictimizadas en un trámite que dura varios meses.Que esta experiencia nos sirva para conocer más acerca de los diversos tentáculos de la violencia de género y sus complejidades; que no es un problema individual sino colectivo y estructural; que sea útil para alertar, precisamente, prácticas carroñeras en los medios en general, para distinguir la prensa que no queremos de la que necesitamos; que la comunicación en materia de género se vuelva necesaria y cotidiana en Cuba, ya que cotidiana son sus/nuestras violencias; que saltemos las barreras del blindaje policial/judicial siempre y cuando sea con ética; que nos impregnemos de sentidos de justicias reparadoras, respetuosas, aunque firmes y prontas, también transparentes; que las instituciones cumplan, además de lo administrativo en su materia, un rol social de contención y prevención desde sus propias autonomías (para eso servirá mucho la recién aprobada Estrategia Integral); que las denunciantes puedan convertirse en parte del proceso si así lo desean, tal y como indica la nueva ley procesal; que el acompañamiento sea cuidadoso, constante y, entre tanto más pero principalmente, que se escuchen y atiendan a las víctimas, que sean ellas nuestro centro.***Notas:1 La exposición de su nombre completo y la referencia a su post en redes se ha hecho con su consentimiento.2 Se preserva su identidad en este material3 En la nueva Ley de Procesos Penales a las víctimas de violencia de género se les contempla más poder de agencia y participación en el proceso, ya que antes eran consideradas testigos y no parte del conflicto, esto ha cambiado favorablemente desde el punto de vista formal de la nueva ley.

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Mauricio Figueiral niega presunta complicidad en el caso Bécquer y condena los abusos sexuales

MIAMI, Estados Unidos. – El músico cubano Mauricio Figueiral, uno de los hombres que supuestamente conocía los abusos sexuales cometidos por el trovador Fernando Bécquer, negó que fuera cómplice y condenó este miércoles “cualquier acto de abuso o violencia física, psicológica y moral que se infrinja contra ser humano alguno, y en especial contra las mujeres y las niñas”.
En un extenso post de Facebook, Figueiral consideró que “los cinco testimonios de las mujeres que denuncian haber sufrido agresiones sexuales en su contra, más los nuevos testimonios que puedan aparecer, beben ser tomados en cuenta por las instituciones capacitadas para tratarlos con toda la seriedad que conlleva y tener el curso legal correspondiente como ya está ocurriendo. No importa cuál es el medio por el que se hayan hecho públicos estos testimonios. Lo importante es abordar y esclarecer el tema tan sensible que tratan”.
El pasado 8 de diciembre, la revista El Estornudo hizo públicos los testimonios de cinco mujeres cubanas que acusan a Bécquer de abusos sexuales. Asimismo, reconstruyeron el modus operandi del trovador habanero que presuntamente abusa de muchachas jóvenes a las que propone hacerles una “limpieza”, un ritual religioso mediante el cual las personas podrían deshacerse de las malas energías. En dicha “ceremonia”, Bécquer ha realizado sexo oral a las jóvenes o ha pedido que se lo realicen a él. También se ha masturbado frente a ellas.
Músicos oficialistas Ray Fernández y Raúl Torres defienden a Fernando Bécquer tras denuncias de violación

En ese texto, Figueiral fue señalado como una de las personas que conocía el presunto proceder de Bécquer. “Yo solo hablé eso entonces con Mauricio Figueral, quien también era mi amigo. Me dijo: ‘Coño, parece mentira que hayas caído en eso, todo el mundo sabe que Fernando Bécquer hace eso’”, contó Liliana H. Balance, una de las testimoniantes.
“Lo que más me jode a mí ―agregó ― es que todo el mundo lo sabe, que tantos amigos lo saben. Mauricio me dijo que además hacía lo que llaman los castings, que consisten en poner a dos muchachas borrachas que se encuentran en una fiesta a darse besos, a desnudarse, las filman o qué se yo. No sé si lo seguirán haciendo, pero están todos ahí, aprovechándose”.
Al respecto, Figueiral indicó que no había contado lo sucedido a su amiga porque era una confesión íntima. Lo contrario “sería un acto de profunda TRAICIÓN y una bajeza absoluta de mi parte”, se defendió. “Además, alerté de ahí en adelante a cuanta amiga y conocida tuvimos en común Fernando Bécquer y yo de que no aceptara exceso de confianza de ningún tipo, a menos que estuviera interesada en él como hombre”.
“Basándome en lo antes expuesto entonces acepto que SÍ soy cómplice, pero cómplice de ella [Liliana H. Balance], quien me eligió como su confidente. Quiero reconocerle públicamente la valentía de ser la primera en dar a conocer su testimonio como un ejemplo para que otras mujeres encontraran la fuerza necesaria para secundarla”.
Varios músicos cubanos apoyan las denuncias contra Fernando Bécquer por abusos sexuales

Por otro lado, el músico confirmó que “en estos días tan duros se me han acercado otras amigas y exparejas mías que no me cabe en la cabeza cómo es posible que Fernando también haya mancillado”.
“Le he exigido reiteradas veces tanto en persona como por teléfono que aclare que yo no tengo, ni he tenido participación ninguna ni conocimiento de los detalles de sus intimidades sexuales”, aseveró.
En su post, que presentó como una declaración de principios, Figueiral también aseguró que les cree “a cada una de las mujeres que han dado y darán sus testimonios. No soy capaz de imaginar el valor que se necesita para reabrir y exponer heridas tan graves. Creerles no significa que no considere sumamente importante y necesario que se conozcan también los testimonios de Fernando Bécquer, a quien he presionado una y otra vez tanto de manera personal como pública, para que dé el frente a estas acusaciones y asuma las consecuencias que conllevan. Hasta el momento de escribir esta nota, él no lo ha hecho”, precisó.
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La FMC asegura que corresponde a “la justicia cubana encausar el proceso legal” contra Bécquer

MIAMI, Estados Unidos. – La Federación de Mujeres Cubanas (FMC) publicó un comunicado oficial este martes en el que reconoce la violencia machista en la Isla y alude a las denuncias por abusos sexuales contra el trovador Fernando Bécquer, pero sin mencionar su nombre ni el medio donde se hicieron públicos los testimonios en su contra.
“Hace pocos días sonaron las alarmas: varias mujeres cuentan sus historias de vida, cuando fueron ultrajadas sexualmente, y aunque han pasado los años, las cicatrices continúan abiertas. Son historias muy dolorosas. Ellas muestran la cara peluda del machismo y lo confirman. Corresponde a ellas y a la justicia cubana encausar el proceso legal con las pruebas suficientes hasta encontrar la verdad de tan lamentable suceso”, reza el comunicado.
La organización indica que “diversas son las personas que, desde instituciones y la sociedad civil, se han pronunciado en contra de sucesos como estos, lo cual demuestra que en nuestra sociedad crece la conciencia en contra de esos hechos”.
De esa forma, la FMC también reconoce que, “a pesar de todo cuanto se trabaja en el plano jurídico, educativo y social” Cuba “no escapa” de “la discriminación y la violencia por razones de género [que] se expanden por el mundo con sus distintas manifestaciones: económicas, físicas, sicológicas, sexuales…”.
“Para estos casos en Cuba no existe ni existirá tolerancia. Los diversos instrumentos jurídicos vigentes en el país permiten enfrentar la violencia de género y otras conductas asociadas a esta”, indica la organización oficial del régimen cubano.
En ese sentido, la organización indica que “los órganos correspondientes cumplen su función para esclarecer este y otros hechos” y que “mantiene sus puertas abiertas a todas aquellas personas que, siendo víctimas de la violencia de género, necesitan ser escuchadas y acompañadas en ese proceso”.
Por otro lado, y según la FMC, el Estado cubano hace gala de voluntad política “para enfrentar la violencia contra las mujeres en toda su amplitud”, lo que quedaría registrado, según la organización, en el texto de la Constitución de la República y en el Decreto Presidencial 198, que contiene el Programa Nacional para el Adelanto de las Mujeres.
Asimismo, la FMC alaba su propia red de Casas de Orientación a la Mujer y la Familia, las cuales condenarían “todo tipo de violencia, y, ante estas manifestaciones delictivas, brinda a las víctimas apoyo, acompañamiento y orientación. La FMC no juzga ni sanciona: educa y trabaja por una sociedad más justa”, reza el comunicado.
Sin embargo, la organización no reconoce que hasta hoy se ha negado a impulsar ―si no ha obstaculizado― una legislación contra la violencia machista en la Isla. En noviembre de 2019, un grupo de 40 mujeres entregó una Solicitud de Ley Integral contra la Violencia de Género a la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba. Apenas un mes después se conoció que el Parlamento cubano no incluiría en su Cronograma Legislativo ninguna norma para proteger a las mujeres y las niñas de la violencia machista, al menos hasta 2028. La FMC no intervino ni ripostó ante el anuncio de la Asamblea Nacional.
Desde su fundación la FMC ha seguido fielmente los dictados del Partido Comunista, una organización ampliamente gobernada por hombres. Cada congreso de la Federación ha sido históricamente clausurado por un jerarca: tras la muerte de Fidel Castro sobrevino el turno de José Ramón Machado Ventura, el segundo secretario del PCC.
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