HAVANA CLIMA

brechas sociales

En Cuba apremian más y mejores medidas para reducir brechas sociales

Un grupo de personas ingiere alimentos en el exterior de una cafetería, en La Habana Vieja. El economista Omar Everleny Pérez Villanueva analiza que en el contexto actual de Cuba se aprecia un aumento de la desigualdad social, mientras estima que más de 30 % de la población vive con problemas de pobreza de ingresos.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 8 sep.-  La segmentación de mercados, desabastecimiento de productos esenciales e inflación impactan en casi todos los grupos sociales de Cuba, especialmente en aquellos con escaso o nulo margen para satisfacer esenciales necesidades de consumo y mejoramiento de la calidad de vida.
El monto de la jubilación de Virgen Oliva, por ejemplo, equivale a 75 dólares, si se tiene en cuenta la tasa oficial para el pago de salarios y pensiones de 24 pesos por dólar.
Y se va en las facturas del hogar, los “mandados” (nombre popular de la cartilla de racionamiento), medicinas “y algún que otro producto del agro. No da para más”, asegura a IPS esta antigua dependienta de 72 años.
El gobierno provee una cartilla de racionamiento con discretas cantidades de alimentos básicos a precios subsidiados, que si bien no cubren las necesidades mensuales, constituye un paliativo para una mayoría de familias cubanas.
Pero, “¿cómo comprar carne de cerdo, pescado, queso, conservas o espaguetis con los precios actuales?”, preguntó Oliva, residente en el municipio de Marianao, uno de los 15 de La Habana.
Para adquirir estos y otros insumos, la jubilada debe acudir a los mercados con precios libres, a las más abastecidas tiendas en divisas o al mercado negro, donde una tasa cambiaria distinta convierte su pensión en apenas 15 dólares.
Un kilogramo de leche en polvo en el mercado informal cuesta más de la mitad de lo que Oliva devenga en un mes.
Elba Blanco, de 69 años, revende cigarrillos, bolsas de nailon y productos industriales en las inmediaciones de un establecimiento agropecuario del capitalino municipio de Arroyo Naranjo.
“No tengo hijos ni familiares en el extranjero que envíen remesas. Estoy reuniendo para arreglar el techo de la casa y que no nos caiga encima a mi hermana y a mí”, señaló a IPS la otrora auxiliar de limpieza quien recordó que una bolsa de cemento cuesta 10 dólares, “poco menos de lo que recibo de jubilación”.
“Es necesario ejecutar un estudio nacional sobre la pobreza para conocer las diferencias entre territorios y  grupos de edades. Podrían sus resultados ayudar a tomar decisiones de política de apoyo a esos grupos, que no solo tengan que ser asistenciales”: Reina Fleitas.
Yanetsy Rojas, de 42 años, asegura conversar mucho con su hijo, de 15 años, “para que comprenda que si sus compañeros llevan zapatos nuevos al aula, o salen con ropas de marca y celulares caros, él no puede hacerlo, porque mi salario no da para eso”.
Madre divorciada y auxiliar pedagógica en una escuela primaria del habanero municipio de Boyeros, Rojas expuso a IPS que está ahorrando “para comprar una máquina (compresor) para el refrigerador y poder guardar los alimentos” y que no recuerda “la última vez que me compré ropa o pinté la casa”.
Mediante una cartilla de racionamiento, el gobierno de Cuba oferta mensualmente una limitada cantidad de alimentos básicos a precios subsidiados, un paliativo para una mayoría de familias con bajos ingresos.
Múltiples dimensiones de la pobreza
El economista Omar Everleny Pérez Villanueva afirmó al conversar con IPS que “en el contexto actual hay un aumento de la desigualdad social”, mientras estimó que “más de 30 % de la población cubana vive con problemas de pobreza de ingresos”.
Por su parte, la socióloga Reina Fleitas acotó que si bien “no siempre se reconoce, se ha producido un incremento del tipo de vulnerabilidad que llamamos pobreza, y que afecta a muchas familias en su nivel de vida”.
“Aunque no sea siempre pobreza multidimensional, se observa un incremento de la precarización de los indicadores del nivel de vida de las familias provocado por las deficiencias del modelo económico, el bloqueo (como llaman internamente al embargo estadounidense) y los efectos de la pandemia”, complementó la también profesora titular de la Universidad de La Habana en diálogo con IPS.
Cuba presentó en 2021 el primer Informe Nacional Voluntario sobre la implementación de la Agenda 2030 sobre Desarrollo Sostenible, el cual subrayó que “una potencial privación monetaria o material no impide el acceso, disfrute y resultados superiores en áreas como educación, salud, trabajo, impactos ambientales, condiciones de vida, seguridad y asistencia social y otras dimensiones del desarrollo humano”.
El documento convino en que el Índice de Desarrollo Humano (IDH) y el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) resultan adecuados, en el caso cubano, “para evaluar sus avances en la erradicación de la pobreza”.
El texto contabilizó 50 000 “pobres multidimensionados”, casi 0,45 % de los 11,2 millones de residentes en el país cuando se hizo estudio.
El IPM es una herramienta de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que contempla como dimensiones del bienestar la salud, educación y nivel de vida, cada una con indicadores sobre bienes y servicios tangibles, más allá de la dimensión monetaria.
Este país insular caribeño cuenta con sistemas de educación y salud universales y gratuitos, pero en los últimos años la calidad de los procesos ha estado impactada por la carencia de insumos y éxodo de profesionales, entre otros efectos de la crisis multidimensional que arrastra el país desde hace tres décadas.
A ello se suma un dispar avance del programa de reformas económicas que desde 2011 pautó la hoja de ruta para una actualización del modelo económico.
Investigadores analizan que la condición de pobreza y vulnerabilidad en el contexto cubano puede asociarse, entre otros factores, con la insuficiencia de ingresos y otros activos, fundamentalmente la vivienda, en esta nación con un déficit de casi 900 000 inmuebles y un tercio del fondo habitacional en regular y mal estado técnico.
Los principios constitucionales de igualdad y no discriminación, y políticas públicas para el avance de grupos históricamente desfavorecidos como las personas negras o mestizas, residentes en entornos rurales, así como en barrios sin servicios básicos de La Habana, han resultado insuficientes.
Un grupo de personas aguarda fuera de un establecimiento estatal que vende productos en pesos cubanos, en La Habana Vieja. El incremento generalizado de precios diluyó los aumentos de salarios y pensiones de enero de 2021, en medio de la caída de las principales fuentes de ingreso nacionales, déficit de ofertas y una ciudadanía con necesidades de consumo insatisfechas.
Poder adquisitivo a la baja
Pérez Villanueva se refirió a la disminución del poder adquisitivo de buena parte de la ciudadanía desde enero de 2021, cuando el reordenamiento económico y unificación monetaria elevó el salario mínimo a 87 dólares equivalentes, el máximo a casi 400, y situó en 63 dólares las pensiones más bajas.
El propio gobierno ha reconocido problemas en el diseño e implementación del ordenamiento y en octubre de 2021, al calificar la inflación –77 % por ciento al cierre del año-, como “la principal desviación” del proceso, aludió a la existencia de “ingresos polarizados”.
El incremento generalizado de precios diluyó los aumentos de salarios y pensiones en un contexto de caída de las principales fuentes de ingreso, insuficiente producción agrícola, déficit de ofertas y necesidades de consumo insatisfechas.
Otro factor adverso resultó el fortalecimiento del embargo estadounidense, vigente desde 1962, y que de acuerdo con autoridades entorpece el acceso a créditos internacionales y obstaculiza las operaciones comerciales para inducir privaciones en la ciudadanía.
Al mismo tiempo se acentuó la dolarización parcial de la economía y aumentaron los establecimientos que desde 2019 venden electrodomésticos, alimentos y otros bienes mediante tarjetas magnéticas respaldadas por monedas convertibles (MLC), provenientes fundamentalmente de remesas.
Envueltos en la polémica por las segmentaciones del mercado que genera, las autoridades insisten en que este mecanismo busca recaudar divisas para, con una parte de ellas, abastecer los comercios en pesos cubanos.
“Investigaciones sociales han arrojado que familias que viven en esa condición (de pobreza) no acceden a remesas, o las que reciben son de montos pequeños que llegan esporádicamente”, apuntó Fleitas.
Por lo cual, complementó la experta, “no puede considerarse esta una vía para mejorar su situación alimentaria y cubrir otras necesidades que acumulan, como las de la mala  calidad constructiva de sus viviendas y la escasa tenencia de muebles y equipos domésticos que casi siempre están en malas condiciones”.
En agosto las autoridades bancarias reactivaron la compra y venta de dólares, en pausa durante más de un año, y limitaron la venta diaria a solo 100 dólares por persona, pero a partir de lo recaudado en la jornada anterior.
En un entorno de escasez de divisas y una alta demanda por parte de un segmento, que a juicio de Pérez Villanueva “lo ejecuta de 20 a 25 % de la población”, el dólar en el mercado informal ronda los 145-150 pesos por dólar.
Personas esperan en el exterior de una sede del Banco Metropolitano en el municipio de Diez de Octubre de La Habana. En agosto las autoridades cubanas reactivaron la compra y venta de dólares, suspendida por más de un año, pero en un entorno de escasez de divisas y una alta demanda que elevó el valor de esa moneda en el mercado informal con impactos en los precios.
Propuestas
Pérez Villanueva sostiene que, entre varias medidas, el estado pudiera “rebajar el margen de ganancia de 240 % que mantienen las ventas en MLC. Si, por ejemplo, importar una libra de pollo costara un dólar, se pudiera vender a 1,50 MLC y no a 2,40 MLC, lo cual redundaría en un beneficio para la población”, razonó el economista.
Asimismo, propuso a nivel local “hacer un levantamiento de las personas con la peor situación y distribuirles o venderles productos a precios subsidiados”.
Para Fleitas, “la política económica debe buscar vías de apoyo más integral a las familias más pobres”.
Y también consideró “necesario ejecutar un estudio nacional sobre la pobreza para conocer las diferencias entre territorios y grupos de edades. Podrían sus resultados ayudar a tomar decisiones de política de apoyo a esos grupos, que no solo tengan que ser asistenciales”.
ED: EG

Leer más »

Complejidad y dilemas de una Cuba diversificada

La sociedad se ha vuelto más diversificada, no solo desde el ámbito físico-material y socioeconómico, sino también desde las subjetividades y patrones de interacción social.
Foto: Jorge Luis Baños_IPS

Los nuevos contextos –mundiales y nacionales– en que se han producido las dinámicas sociales, en las últimas décadas, marcan un profundo cambio en todos los aspectos y ámbitos de la vida de las personas y segmentos sociales, también en el país.

En nuestro caso, han ocurrido multitud de incidencias durante los últimos años, como parte de los cambios en las situaciones propias de cada etapa de las relaciones de carácter sociohistórico, geopolítico, económico y simbólico que dominaron otras épocas determinadas de la nación y marcaron los momentos, intensidad y desafíos en que los procesos  tuvieron su expresión, en su intervínculo a escalas macro-meso-micro social.
La sociedad se ha vuelto, progresivamente, más diversificada; no solo desde el ámbito físico-material y socioeconómico, sino también desde las subjetividades y patrones de interacción social en un amplio diapasón cultural de los distintos segmentos poblacionales.
La complejidad de sus dinámicas queda definida así por las trayectorias generales de cada momento social concreto, con avances, inercias y retrocesos posibles, en medio de incertidumbres diversas: algunas inesperadas, como la pandemia de covid-19; otras como el maquiavélico manejo del bloqueo por parte de las autoridades estadounidenses; o por la no conjunción de políticas internas anticipatorias, en ocasiones erróneas o no atinadas, ante situaciones emergentes o no visibilizadas suficientemente por la dirección del país, entre otras cuestiones.
Desde ese panorama, nos interesa abordar algunos avances y retos socioeconómicos y ético-políticos que presenta la asunción de un socialismo multiactoral y participativo, desde una proyección de la diversidad de sus componentes, de legitimación de distintas formas de propiedad y gestión económicas, así como desde la discusión de las relaciones de poder social, en sus posibles contradicciones, limitaciones, realidades y potencialidades.

Interconexiones
Lo que ocurre en una esfera, como la económica, es causa y, a la vez, consecuencia de lo que se plantea en otras esferas: jurídica, ideológica, prácticas cotidianas, subjetividad social y otras. Foto: Jorge Luis Baños_IPS
El momento actual requiere de un enfoque sistémico multidimensional. Desde la perspectiva de la complejidad, la sociedad –en cualquiera de sus subsistemas o escalas sociales e institucionales– es un sistema interconectado en el que:

se manejan contextos de incertidumbre relativa y, por tanto, requieren rupturas de esquemas y previsión de escenarios probables –y otros menos previsibles, pero actuantes–, que implican disponer de gran capacidad de anticipación e innovación organizativa social consensuada. Es el caso, por ejemplo, de los requerimientos de la concepción de la autonomía del municipio, sus realidades actuales y derivaciones posibles para el país; las consecuencias del desarrollo vs. regulaciones de mipymes (micro, pequeñas y medianas empresas) privadas; los impactos de la desconexión relativa de los principios cooperativos en la implementación de nuevas formas socioeconómicas, etc.

los subsistemas sociales tienen una conexión con el sistema total y no operan aisladamente en el contexto total, pero también imponen en este sus marcas o prácticas, con funcionamientos recursivos. Por ejemplo: prácticas autoritarias en el sistema familiar e instituciones de la sociedad y sus consecuencias en niveles meso-macro-sociales (fractalidad); y, a la inversa: impactos sociales negativos-positivos de la informalidad como forma de “resolver” o “luchar” por la sobrevivencia o el lucro.

lo que ocurre en una esfera –como la económica– es causa y, a la vez, consecuencia de lo que se plantea en otras esferas: jurídica, ideológica, prácticas cotidianas, subjetividad social y otras. Por ejemplo: disfunción social por la naturaleza de nuevos tipos de relaciones sociales, la diferencia de ingresos en sectores privados y estatales y sus posibles consecuencias para la formación de una conciencia social individualista o capitalista vs. conciencia solidaria.

los procesos generados tienen sus propias formas de “auto-organización”, que muchas veces escapan a las ideas originales o las normas implantadas, buscan su acomodo a las nuevas realidades con formas propias (ecología de la acción). Ejemplos: modalidades, distorsiones, mecanismos y otras variantes empleados en algunas formas de gestión socioeconómica; incluso, la vieja tradición de funcionamiento restrictivo-directivo de las empresas estatales y los mecanismos “invisibles” de filtración de recursos.

la “dialogicidad o complementariedad posible” entre procesos opuestos, que permiten ciertas formas de convivencia adaptativa al modelo deseable. Por ejemplo: la constitución de alianzas y formas representativas entre el sector público y el privado en la economía, en sus posibles entramados para el desarrollo socio-económico del país, con apertura de sus potencialidades dentro de un marco regulatorio-valorativo de solidaridad social para la contribución al desarrollo local.

Estas, entre otras características de los procesos de la complejidad social, presentan situaciones inesperadas o interconectadas, autoorganizadas, que necesitan su interpretación en el alcance posible de los procesos participativos en la gestión de las políticas públicas.
Desde las subjetividades sociales, es oportuno considerar el impacto de los fenómenos disruptivos –internos y externos– que han afectado la organización de la economía y las relaciones sociales, desde una acumulación de décadas que las políticas del país no han podido recuperar, pese a empeños en ese sentido.
Todo ello nos podría llevar a reflexiones acerca de qué cambios profundos aún se requieren en la institucionalidad y en las prácticas sociales para contrarrestar el desgaste y motivar la creatividad y el compromiso social hacia renovaciones imprescindibles en todos los segmentos poblacionales y los actores sociales relevantes.
 
Transformación en el sistema de relaciones socioeconómicas
El país ha transitado desde fluctuaciones más drásticas o más flexibles, en distintas épocas, hacia una solución económica multiactoral, en la que se plantea la coexistencia de diversas formas de propiedad y gestión. Técnicos en electrónica y reparación de equipos ofrecen servicios a clientes en un taller de propiedad privada en La Habana. Foto: Jorge Luis Baños_IPS
Refiriéndonos a la situación cubana en relación con las modalidades socioeconómicas de gestión y propiedad, se han estado introduciendo diversidad de formas coexistentes; algo que, adaptado a características propias, podría resultar en una proyección acertada, en una modalidad innovadora del sistema socioeconómico. Sin embargo, no deja de presentar imprecisiones y posibles dilemas.centrales.
El país ha transitado desde fluctuaciones más drásticas o más flexibles, en distintas épocas –por ejemplo, recientemente, la conmoción social de la implementación de la denominada Tarea Ordenamiento, con implicaciones positivas y negativas, algunas no predecibles inicialmente–, hacia una solución económica multiactoral, en la que se plantea la coexistencia de diversas formas de propiedad y gestión.
Estas incluyen: trabajadores por cuenta propia, mipymes privadas y estatales, cooperativas agropecuarias de diferente formato, cooperativas urbanas o no agropecuarias y agropecuarias, empresas de capital mixto y empresas privadas extranjeras, en forma autónoma o en zonas libres, entre otras variantes.
Por otro lado, se ha puesto énfasis en la centralidad de la “empresa estatal socialista”, en referencia a las empresas estatales existentes, lo que supuestamente otorgaría el carácter propio al sistema social socialista cubano desde la dimensión económica.
Sin embargo, persiste la confusión acerca del carácter de la empresa estatal y su denominación como “socialista”, que implica, entre otras cuestiones, la configuración de un sentido de propiedad del pueblo, la participación amplia en sus decisiones, las que tienen connotaciones locales y las del Estado.
En realidad, en todas las diversas formas socioeconómicas empresariales del país se manifiestan grados diversos de limitaciones y distorsiones, así como potencialidades de relaciones de trabajo humanizadoras, hacia cuya solución más efectiva habría que propender; se trataría de avanzar desde las proyecciones económico-políticas actuales hacia una comprensión compleja que fomentara relaciones sociales emancipatorias.
En este sentido, se requeriría profundizar en la configuración del poder social, los procesos decisionales y las lógicas de operación de las organizaciones, con vistas a una alternativa desenajenante y liberadora.
Ayudaría una mayor comprensión de los espacios sociales en sus interconexiones. No es posible comprender las empresas, los barrios y comunidades, las organizaciones sociales, estatales y otras, solo desde sus relaciones internas. La parte y el todo social forman una unidad, de manera que lo que acontece en las políticas públicas y decisiones de Estado es sentido y vivido en las bases sociales; lo mismo ocurre en sentido inverso.

Algunos ejemplos
Las cooperativas, en todas sus formas, constituyen formas más avanzadas de relaciones de trabajo.
Por ejemplo, en la actualidad cubana, se han tomado medidas respecto a la empresa estatal que van dirigidas, pausadamente y no siempre generalizadas, a fortalecer su autonomía y la redistribución de una parte de las ganancias con los trabajadores, aunque el tema de la participación de estos en las decisiones parece vinculado a limitadas acciones sindicales más o menos formales, algo que depende de visiones institucionales generales.
En el caso de las mipymes privadas, las formas de enajenación del trabajo propias de sus relaciones capitalistas son más evidentes que las carencias que se plantean aún para la empresa estatal.
En ambos casos, sus limitaciones y proyecciones actuales plantean ascendientes de importancia para la configuración de relaciones sociales de dominación o de liberación, algo que tiene que ver también con las visiones políticas de la sociedad.
Las cooperativas, en todas sus formas, constituyen formas más avanzadas de relaciones de trabajo –cuando están concebidas desde los principios de la economía social y solidaria (ESS)– aunque diversas distorsiones las pueden hacer parecer como empresas de cooperación privadas.
Todas esas formas de gestión y propiedad podrían convivir sin menoscabo de la centralidad de una real empresa estatal socialista, en mis consideraciones, con la adecuación –flexible para cada forma– de una aplicación integral de los principios ESS.
De manera que la interpretación de situaciones focalizadas o locales requiere establecer sus conexiones con el movimiento de la sociedad total, en sus escenarios posibles, desde enfoques realistas y principistas, con la flexibilidad de reconexión y reconfiguración de relaciones que requiere cada caso.
No obstante las dificultades, algunas directrices que van ganando terreno en ese sentido son:

la creciente comprensión de tomar en cuenta el ejercicio de responsabilidad social empresarial (tanto hacia el entorno comunitario y medioambiental, como hacia el beneficio de los propios trabajadores).
la orientación hacia la constitución de entramados productivos o cadenas de valor  multiactorales, con igualdad de derechos y deberes.
para los casos de las cooperativas y empresas estatales, ciertas fórmulas de redistribución de ganancias y de autonomía empresarial.
la integración de emprendimientos privados y cooperativos a estrategias de desarrollo local y comunitario.

Transformación en el sistema de relaciones sociales, de poder y vida cotidiana
La diversidad del espacio territorial-cultural de cada segmento de la población es otro de los elementos que marcan distancias poblacionales. Foto: Jorge Luis Baños_IPS
El panorama de las diferenciaciones sociales se ha hecho más complicado, a partir de la diversificación generacional, cultural y socioeconómica, con diferentes experiencias y trayectorias históricas: quienes vivieron las primeras épocas del proceso revolucionario, por ejemplo, y las personas nacidas en los últimos 30 años, con visiones, expectativas y posicionamientos muy diferentes –al interior de cada cohorte generacional–, de acuerdo con el punto desde donde se vivió el proceso.
La diversidad del espacio territorial-cultural de cada segmento de la población es otro de los elementos que marcan distancias poblacionales, muchas veces impactados los sectores de menores ingresos y con prejuicios raciales, generacionales, de género y otros, que están bien documentados.
Existen localidades marcadas por carencias extremas que han persistido demasiado tiempo; con costumbres, hábitos y formas de vida muy diferenciadas, a lo que los programas de la Revolución y las condiciones de precariedad obligada por condiciones de bloqueo y no prioridad de las políticas públicas en determinados momentos, dibujan el cuadro poliédrico de la conformación de la población cubana hoy.
Unido a ello, la existencia de sectores con acceso a mejores recursos de vida, por su posición económica o de poder, contribuye a marcar las diferencias sociales existentes en el plano de las condiciones de vida cotidiana, algo que no escapa a la percepción y comportamiento de diversos sectores de la población. Es obvio que vivimos aún en una sociedad lastrada por contradicciones históricas y otras generadas en el período revolucionario, las cuales tienen un efecto regenerador de distancias sociales, con sus consecuencias sociopolíticas.
No es posible interpretar los eventos de las prácticas sociales, marcadas con posicionamientos diversos, afinidades y distanciamientos de los grupos sociales, sin considerar el movimiento de los micro-espacios, en intervinculación con los mega-procesos políticos-económicos-sociales que ocurren en el país y el contexto internacional; de igual manera que no puede tenerse una idea clara de sus interrelaciones y direccionamientos sin considerar aquellas subjetividades y prácticas cotidianas emergentes y sus perspectivas.
En este sentido de integración compleja de la realidad social, es relevante la consideración de las interrelaciones organizacionales y subjetivas multiactorales: una visión del desarrollo local que vaya más allá del espacio físico u organizacional de la gestión pública local y considere sus configuraciones de sentido. Para algunos cientistas sociales, esto implica articulaciones de procesos cognitivos-afectivos-comunicacionales-prácticas sociales en tramas complejas.
Al incorporar esta mirada y revelar el trazado ético-estético de la vida cotidiana de la población diferenciada, es posible apreciar la simultaneidad de “capas de sentido y modos de significar” que coexisten en un mismo territorio geopolítico, desde su densidad histórico-cultural, que incorpora realidad de la cotidianeidad y lo simbólico, en sus interconexiones micro-meso-macro, como espacio social complejo.
En todo este proceso actual de cambios en el país es particularmente importante la consideración de la dimensión política, que transversaliza todos los campos de acción social e implica la elaboración de conceptos básicos y prácticas, resistentes o renovadores de las esencias del sistema socialista –formas de propiedad y gestión en la esfera socioeconómica, participación ciudadana en las decisiones claves, subjetividades emancipatorias basadas en principios de equidad y justicia social, entre otras.
De hecho, la agudización de contradicciones sociales, de visiones contrapuestas, de infusión de imaginarios externos a las posibilidades de desarrollo real, en condiciones extremas como las actuales, marcadas por pandemias, bloqueos, retraso de visión y desajustes de políticas internas, constituyen factores de desintegración social que han podido tener momentos explosivos.
La apertura de canales amplios de comunicación y retroacción sobre las problemáticas sociales sentidas por diversos segmentos de la población, es una tarea urgente y de imprescindible actualidad.
De manera que, si se generan nuevas posibilidades organizativas, los procesos de centralización y de ordenamiento burocrático pre-existentes podrían ser revertidos en el plano territorial-nacional desde renovaciones significativas de las instituciones sociales, desde el gobierno popular y las organizaciones sociales.

Desafíos de la autogestión social
En el diálogo se expresa un interjuego dialéctico consenso–disenso, siempre orientado a compartir posicionamientos y proyecciones aportadoras a la integración y solidaridad social. Foto: Archivo IPS
El tema de la subjetividad social y las prácticas cotidianas, asociadas a los nuevos marcos de organización de la autogestión local-social, plantea un reto importante desde lo teórico y práctico, desde sus implicaciones para el tejido social y las formas de participación social ciudadana, así como para la articulación entre formas socioeconómicas diversas, los órganos del Estado y la democracia participativa y protagónica de la población.
La autogestión social es una de las manifestaciones más importantes, que se expresa a través de diferentes formas y mecanismos del autogobierno local-nacional; también, en un plano más amplio, implica la articulación entre autogobierno popular y las instituciones y espacios sociales. Por tanto, es una forma de expresión de la articulación (gramsciana) entre sociedad civil y sociedad política, como articulación compleja entre Estado y relaciones sociales (incluidas las económicas).
La profundización en procesos de deliberación sistemática sobre la realidad local-nacional, de concertación de visiones y posicionamientos desde las realidades de vida de los diversos segmentos sociales, potenciaría el manejo de sus recursos y opciones de desarrollo, con mayor espacio a la autoorganización social interconectada a la gestión de gobierno popular.
“El reconocimiento respetuoso del otro debe constituir, al mismo tiempo, fundamento, condición y resultado del diálogo.”
La sociedad puede profundizar en procesos de concertación y diálogo social inclusivo. El intercambio que se produce en el diálogo no debe ser un mero ejercicio intelectual, sin trascendencia más allá del momento dialógico; por el contrario, debe conducir, desde el compromiso, a la transformación, así sea individual, grupal o social. El reconocimiento respetuoso del otro debe constituir, al mismo tiempo, fundamento, condición y resultado del diálogo.
Esto vale tanto para la dirección sociopolítica como para los ciudadanos individuales o asociados, en aras de la configuración de una sociedad socialista democrática y sostenible.
El paradigma de la educación popular –hoy reconocida por el gobierno del país como una fórmula incluyente y socializadora desde las necesidades e intereses sociales diversos– puede ser una fórmula generalizadora de concertaciones sociales.
El pedagogo brasileño Paulo Freire (1921-1997), abanderado de esta corriente, caracterizó el diálogo auténtico como un intercambio comunicativo crítico-reflexivo-constructor de conocimiento y autorreconocimiento de sí y de los otros; además, impregnado de un sentido ético y transformador.
La idea de reinvención –en Freire– sintetiza la esencia transformadora del diálogo: facilita, por una parte, interpretar, significar, decir, expresar y, por la otra, resolver, generar respuestas y poner en la práctica acciones alternativas. Ello supone, además, situar el punto de partida de la deliberación y expresión integral en los sujetos mismos de la actividad.
Las precisiones antes referidas delimitan el tipo de diálogo al que se puede aspirar ante las urgencias de integración e iniciativas que demandan nuestras realidades sociales. En síntesis, en el diálogo se expresa un interjuego dialéctico consenso-disenso, siempre orientado a compartir posicionamientos y proyecciones aportadoras a la integración y solidaridad social.
Esta proyección debe ir unida a un ejercicio transparente y diáfano del poder desde todas sus instancias, accesible al ciudadano común y las organizaciones sociales, que haga posible la eficacia de instrumentos de control popular a todos los niveles de la sociedad.
La transparencia ética y los mecanismos de participación ciudadana y de control popular omnipresentes hacen posible la sintonía en las propuestas concertadas entre segmentos poblacionales, organizaciones y dirigentes a todos los niveles de la sociedad. Constituyen las bases sólidas –proclamadas desde diversos documentos oficiales del período revolucionario, pero más difícil de concretar en las prácticas cotidianas– de la construcción innovadora del tejido social, encaminado a un futuro de “progreso, democrático y sostenible”. (2022)

Leer más »

Cuba intenta reducir brechas sociales en comunidades desfavorecidas

Julia Fis labora en la edificación de nuevas viviendas en la comunidad El Comodoro, en el barrio de La Güinera, en La Habana. Durante las últimas semanas, el gobierno de Cuba elevó la prioridad en la atención y transformación de las condiciones de vida de comunidades vulnerables.
Foto: Jorge Luis Baños/IPS

La Habana, 7 oct.- Julia Fis anhela el momento de recibir las llaves de una vivienda confortable, similar a las 18 que ayuda a levantar en la comunidad El Comodoro del periférico barrio de La Güinera, en esta capital cubana.
Fis, quien por ahora reside con uno de sus dos hijos en una casa rústica en Managua, próxima al límite sur de La Habana, integra la brigada constructora que semanas atrás recibió una inyección de materiales para concluir el bloque de biplantas, iniciadas hace dos años, en una de las zonas catalogadas de desfavorecidas en la ciudad, donde viven 2,2 millones de personas.
“Llevo 23 años esperando por un hogar digno. Estoy en un listado para la asignación de una vivienda, pero por uno u otro motivo, mi caso se ha ido postergando, lo cual he informado mediante cartas a instancias superiores (del gobierno central)”, contó Fis a IPS durante un recorrido por el lugar.
Durante las últimas semanas, 62 barrios capitalinos identificados con los problemas sociales más complejos, comenzaron a recibir el respaldo de ministerios e instituciones gubernamentales para solucionar algunas necesidades básicas.
Tales acciones no son nuevas en un país con un sistema político declarado socialista, con programas para el amparo de personas y grupos en situación de vulnerabilidad, y con protecciones sociales relacionadas con el acceso universal y gratuito a servicios como la educación y salud pública.
“¿Y por qué esto que hicimos ahora no lo hicimos hace años? Porque estábamos en un letargo… en un inmovilismo y tenemos que reconocerlo”: Miguel Díaz-Canel.
Pero las protestas del 11 de julio en unas 40 ciudades y localidades de este país insular caribeño de 11,2 millones de habitantes, evidenciaron algunos de los efectos derivados del aumento de desigualdades sociales, indican analistas.
El gobierno ha atribuido las manifestaciones a una “intensa operación político-comunicacional financiada por el gobierno de los Estados Unidos”, dirigida a “alentar disturbios e inestabilidad en el país”, dentro de un esquema de guerra no convencional.
Politólogos consultados por IPS argumentan que el descontento mostrado por un sector de la ciudadanía exteriorizó el agobio por el desabastecimiento de alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad, y la existencia de comercios que venden algunos de dichos productos en divisas extranjeras, pero a los cuales una parte significativa no accede.
La estrategia de reordenamiento económico iniciada el primero de enero, si bien incluyó el aumento de salarios y pensiones y subsidios estatales para personas vulnerables, a su vez provocó un aumento de los precios y una elevada inflación que han reducido el poder adquisitivo de numerosas familias.
A tal panorama se suma el embargo de Washington, vigente desde 1962, fortalecido con más de dos centenares de medidas durante la administración del expresidente Donald Trump (2017- ene 2021), y cuyo impacto extraterritorial complica el acceso a créditos, inversión extranjera directa y préstamos de los principales organismos financieros internacionales.
Residentes en La Habana pasan ante un grafiti del Che con su frase: “Hasta la victoria siempre” en el municipio de Arroyo Naranjo. El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, afirma que la compleja situación actual del país requiere “mucha sensibilidad” y “trabajo con las personas”.
Brechas
Desde hace tres décadas, la isla padece una crisis estructural de su centralizada economía, con bajos ritmos de crecimiento que impactan de forma negativa en los planes de desarrollo.
Cuba carece de estadísticas actualizadas que expresen cómo han influido tales factores en el Índice de Línea de Pobreza, lo cual dificulta la medición de los fenómenos de vulnerabilidad y marginación, han hecho notar cientistas sociales.
No obstante, el Índice de Pobreza Multidimensional (IPM), una herramienta de la Iniciativa de Pobreza y Desarrollo Humano de la Universidad de Oxford y del  Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ubicaron la tasa en 0,15 por ciento en la población cubana en 2017.
El IPM considera tres dimensiones del bienestar -salud, educación y nivel de vida- cada una con indicadores sobre bienes y servicios tangibles, más allá de la dimensión monetaria de la pobreza.
Estudios sistematizados por la investigadora cubana María del Carmen Zabala en el periodo 2008-2018 destacan las desventajas de algunos territorios, como los ubicados en la región oriental, en zonas rurales y en barrios sin servicios básicos de La Habana.
Para Zabala, los elementos esenciales que configuran la condición de pobreza y vulnerabilidad en el contexto cubano son la insuficiencia de ingresos y otros activos, fundamentalmente la vivienda, tanto por el déficit habitacional como por su deterioro progresivo.
Al término de 2020, Cuba contaba con 3 946 747 viviendas de las cuales 37 por ciento se reportaban en regular y en mal estado técnico, junto con un déficit habitacional de casi 863 000 inmuebles, precisan datos oficiales.
Un hombre transita junto a unos tubos que se van a instalar para mejorar la conexión a las redes de suministro de agua potable, en el barrio habanero de La Güinera. Además de la vivienda, el nuevo plan del gobierno de Cuba se enfoca en la solución de otros problemas como el suministro de agua potable, la recogida de la basura, asfaltado de viales y reparación de redes sanitarias.
Denisse Hernández, residente en Diez de Octubre, el más poblado de los 15 municipios habaneros, dialogó con IPS sobre la renovación de entidades públicas en su entorno, como un comercio y un mercado de productos agropecuarios.
Pero opinó que “estas acciones no resultan muy significativas frente a la profunda y extensa labor de reconstrucción que necesita, por ejemplo, la calzada de Diez de Octubre donde se ubican casas centenarias muy deterioradas, ni son quizás los sitios donde más urgía una reparación, como la antigua heladería del paradero de La Víbora o las propias calles”.
De todas maneras, valoró Hernández, “siempre es positivo para la comunidad que se remoce algo, aunque aún quede tanto por hacer”.
Contar con la comunidad
Además de la vivienda, la estrategia gubernamental se enfoca en la solución de otros problemas como el suministro de agua potable, la recogida de la basura, asfaltado de viales, reparación de redes sanitarias, así como la creación de espacios para acercar servicios a las zonas más distantes de los núcleos centrales de La Habana.
También propone que jóvenes desvinculados vuelvan a estudiar o dispongan de un empleo.
Entre otros conceptos, el plan exhorta a identificar las necesidades más urgentes de cada lugar, involucrar a las personas en las transformaciones, y respaldar proyectos comunitarios, algunos con larga experiencia en el trabajo con los barrios sin apoyo institucional.
Transeúntes caminan por una calle del municipio de Arroyo Naranjo, en La Habana. Desde 2019, el gobierno impulsa una política para la entrega de viviendas o subsidios para su mejora, a más de 28 600 madres con tres o más hijos menores de 17 años en todo el país.
“¿Y por qué esto que hicimos ahora no lo hicimos hace años? Porque estábamos en un letargo… en un inmovilismo y tenemos que reconocerlo”, sostuvo el presidente Miguel Díaz-Canel el 1 de octubre durante una reunión con los presidentes de los gobiernos de los 168 municipios del país, así como los gobernadores y secretarios del Partido Comunista (el único legal interno) de las 15 provincias.
El mandatario, quien recorrió recientemente barriadas capitalinas, ha exhortado al acompañamiento de centros de ciencias sociales en este proceso.
Equipos multidisciplinarios del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) y el Instituto Nacional de Investigaciones Económicas (INIE), con sede en La Habana, han dialogado con ciudadanos, líderes comunitarios, organizaciones sociales y funcionarios en el barrio de La Timba, en el municipio de Plaza de la Revolución.
“Hemos encontrado urgencias relacionadas con el mejoramiento de las condiciones de vida, habitabilidad y servicios públicos”, dijo a IPS el investigador social Ovidio D´Angelo, integrante del equipo de trabajo del CIPS.
A su juicio, las principales políticas públicas deben enfocarse en “la atención prioritaria de condiciones materiales y espirituales de estas zonas de vulnerabilidad social; formación de capacidades en líderes barriales y grupos de trabajo comunitario para el impulso de  programas y proyectos, con inserción de jóvenes, con perspectiva de género y condición social”.
Asimismo, agregó D´Angelo, urgen “profundos cambios en los estilos de la comunicación social y de diálogo multiactoral sistemático para la toma de decisiones con todos los niveles de gobiernos; además del desarrollo de mecanismos de participación ciudadana vinculante y de control popular, entre otros”.
Los delegados (concejales), electos cada cinco años por las comunidades, resultan una figura clave en la comunicación entre los barrios y las estructuras de gobierno, pero su labor se ve lastrada por la falta de recursos y de poder efectivo para concretar soluciones, reconocen ciudadanos y expertos.
Desde 2019, el país dispone de un programa para la entrega de viviendas o subsidios para su mejora, a madres con tres o más hijos menores de 17 años.
Hasta el momento recibieron atención 5700 de las más de 28 600 identificadas en todo el país, indica la información oficial.
ED: EG

Leer más »
 

Contáctenos

 

Si desea contactar NoticiasCubanas.com, el portal de todas

las noticias cubanas, por favor contáctanos.

¡Estaremos felices de escucharlo!

 

Con gusto le informáremos acerca de nuestra oferta de publicidad

o algún otro requerimiento.

 

contacto@noticiascubanas.com

 

Oferta


Si deseas saber como tu sitio de noticias puede formar parte de nuestro sitio NoticiasCubanas.com, o si deseas publicidad con nosotros.

 

Por favor, póngase en contacto para mas detalles.

Estaremos felices de responder a todas tus dudas y preguntas sobre NoticiasCubanas.com. ¡La casa de todas las noticias cubanas!

contacto@noticiascubanas.com


Sobre nosotros

NoticiasCubanas.com es la casa de todas las noticias cubanas, somos un sitio conglomerado de noticias en Cuba. Nuestro objetivo es darle importantes, interesante, actuales noticias sobre Cuba, organizadas en categorías.

Nosotros no escribimos noticias, solo recolectamos noticias de varios sitios cubanos. Nosotros no somos parte, solo proveemos noticias de todas las fuentes de Cuba, y de otras partes del mundo.

Nosotros tenemos un objetivo simple, deseamos brindarle al usuario el mayor monto de noticias con calidad sobre Cuba, y la visión que tiene el mundo sobre Cuba. Nosotros no evaluamos las noticias que aparecen en nuestro sitio, tampoco no es nuestra tarea juzgar las noticias, o los sitios de las noticias.

Deseamos servir a los usuarios de internet en Cuba con un servicio de calidad. Este servicio es gratuito para todos los cubanos y todos aquellos que estén interesados en las noticias cubanas y noticias internacionales sobre Cuba.

 

Términos de uso

NoticiasCubanas.com es gratis para todas las personas, nosotros no cobramos ningún cargo por el uso del sitio de ninguna manera. Leer los artículos es completamente gratis, no existe ningún costo oculto en nuestro sitio.


Proveemos una colección de noticias cubanas, noticias internacionales sobre Cuba para cualquier persona interesada. Nuestros usuarios utilizan NoticiasCubanas.com bajo el acto de libre elección y bajo su propia Responsabilidad.

Nosotros no recolectamos ningún tipo de información de nuestros usuarios, no solicitamos ninguna dirección electrónica, número telefónico, o ningún otro tipo de dato personal.

 

Medimos el monto de tráfico que noticiasCubanas.com recibe, pero no esperamos compartir esta información con alguien, excepto nuestros socios de publicidad. Nos regimos bajo las normas Cubanas en cada cuestión legal, cualquier aspecto no clarificado aquí debe ser considerado sujeto bajo el sistema Legal de Cuba.