HAVANA CLIMA

Barrio

Proyecto Entimbalao Skate, donde La Timba se mueve sobre ruedas (+ Fotos y Video)

Entimbalao Skate, un proyecto de desarrollo local creado como parte de las acciones de transformación del barrio La Timba, en Plaza de la Revolución. Foto: Omara García Mederos/ACN.Hacen piruetas, saltan, suben y bajan altísimas plataformas sin miedo a caer. Encima de sus patinetas y patines son dueños de una libertad y felicidad donde el cielo parece ser el único límite.
En la calle 31 esquina a Paseo se alza Entimbalao Skate, un proyecto de desarrollo local creado como parte de las acciones de transformación del barrio La Timba, en Plaza de la Revolución, para darle vida a esa comunidad habanera.
Nery Rodríguez Morffi, una de sus líderes, conversó con la Agencia Cubana de Noticias sobre el surgimiento y actual funcionamiento de esa iniciativa.
“Los skaters –extranjerismo traído a la mayor de las Antillas para nombrar a los patinadores que emplean monopatines– tienen muy pocos espacios y su reputación en la sociedad cubana no era la mejor, aunque actualmente se considere un deporte olímpico, entonces encontramos este parque que estaba totalmente abandonado y era casi un vertedero”, comentó.
El sitio tenía defectos y problemas constructivos para ese deporte, por lo cual se le propuso a Frank Carlos Porras, director del proyecto Entimbalao, también en La Timba, intervenir el lugar para transformarlo y darle las condiciones que los muchachos necesitaban.
Rodríguez Morffi, quien es diseñadora de la marca de Entimbalao Skate y de otro proyecto de patinadores llamado Devel, cuenta que en los inicios solo se dedicaron al patinaje en línea, pero luego consideraron que lo más oportuno era incluir a los skaters porque eran quienes menos espacios tenían para desarrollar sus habilidades.
“A través de un grupo de WhatsApp rediseñamos el parque, cuyas modificaciones aún no terminan pues tenemos otras ideas en el tintero como la pavimentación de las áreas verdes, la cual permitirá que los patinadores en línea y skaters tengan más áreas para hacer sus maniobras”, afirmó.
Desde hace poco tiempo, Entimbalao ostenta la categoría de Proyecto de Desarrollo Local y en ello ha incidido el apoyo de las autoridades del Gobierno de la capital y de la Empresa de Servicios Comunales que habilitó el parque para esas actividades.
“Ha cambiado mucho el aspecto del barrio y desde que ellos están aquí sienten que el espacio es suyo, que les pertenece, por eso lo cuidan y si se convoca para trabajos de limpieza siempre tienen la máxima disposición”, aseveró la diseñadora.
Apuntó que la visita de Miguel Díaz-Canel, presidente de la República, al proyecto ha sido uno de los estímulos más grandes para todo el equipo y eso, unido a la satisfacción que sienten los vecinos de La Timba, resulta reconfortante, pues es una manera de que vean que todos los días hacen algo por el barrio.
Más que un parque donde niños y jóvenes pueden intercambiar habilidades y practicar el patinaje en línea y el skate, Entimbalao Skate es un sitio empoderador y libre de estereotipos para quienes practican esos deportes que son de alto riesgo, pero cuyo nivel de dificultad no influye en que atletas y aficionados de un sexo u otro puedan ejecutarlos.
“Por eso insistimos en los medios de protección –tanto en las hembras como en los varones– y en la necesidad de hacerles conciencia de usar esos implementos, porque se trata del cuidado de su integridad física ante todo”, puntualizó Rodríguez Morffi.
Entimbalao Skate, un proyecto de desarrollo local creado como parte de las acciones de transformación del barrio La Timba, en Plaza de la Revolución. Foto: Omara García Mederos/ACN.
Así, con casco bien ajustado, rodilleras y patineta en mano nos recibió Gabriela Ciara Vega, una joven skater que se vinculó al proyecto desde su fundación.
Ciara Vega señaló que en Entimbalao Skate ha encontrado aceptación respecto a la práctica deportiva a la cual se dedica, porque hoy cuentan con un sitio propio, a diferencia de otros tiempos en que hacían sus maniobras en las calles.
“Me inspira que cada vez más muchachas como yo se sumen a este y otros proyectos similares en los barrios porque demuestran que poseen el talento para hacerlo y una vez que existen espacios como este pueden desarrollarlo”, expresó.
Consideró que la relación con los muchachos fluye sin problemas y si ellos disponen de mayores conocimientos las enseñan sin discriminarlas y confían en sus capacidades.
Allí priman la espontaneidad y los deseos de hacer por y desde el barrio y, al menos, en La Timba, ya se muestran sus luces.
Así lo demuestran las adolescentes empoderadas y los muchachos que no descansaron hasta ver aquella esquina libre del abandono y convertida en el parque al que vuelven cada tarde para hacer de su comunidad un mejor lugar y de sus tiempos libres momentos de aprendizaje y de diversión.
Entimbalao Skate, un proyecto de desarrollo local creado como parte de las acciones de transformación del barrio La Timba, en Plaza de la Revolución. Foto: Omara García Mederos/ACN.
Entimbalao Skate, un proyecto de desarrollo local creado como parte de las acciones de transformación del barrio La Timba, en Plaza de la Revolución. Foto: Omara García Mederos/ACN.
Entimbalao Skate, un proyecto de desarrollo local creado como parte de las acciones de transformación del barrio La Timba, en Plaza de la Revolución. Foto: Omara García Mederos/ACN.
En video, el proyecto de desarrollo local Entimbalao Skate
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(Tomado de ACN)

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Timba con prensa, ¡tremenda combinación! (+ Fotos)

Laz, caricaturista del Dedeté de Juventud Rebelde, en el Festival de la Prensa desarrollado en el barrio La Timba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.Los trazos que el dibujante plasmó sobre el papel hacían sonreír a carcajadas a un pequeño y a su hermana, al ver detalles y expresiones exageradas de sus rostros. “¡Ño!, que nariz más grande me pintó”. “Mijo, eso no es na’, mira que ojos más redondos me hizo a mí”, se decían uno al otro, mientras ya otras personitas, y adultos también, pedían el último para tener sus caricaturas salidas de las manos de Adán y Laz, los del Dedeté del diario Juventud Rebelde.
Muy cerca, carpas y stands con cientos de propuestas literarias, desde relatos periodísticos hasta libros infantiles para colorear. Muchos de los autores nos resultan conocidos: Ciro Bianchi, Alberto Salcedo, Paquito el de Cuba… Cuentapropistas con ofertas artesanales. La Gastronomía también presente: comida criolla, piña colada, pan, dulces…
En el éter, una voz inconfundible, Radio Progreso, ¡La onda de la alegría!, que anima el festival de los profesionales de la prensa que este año lo celebran en La Timba, un barrio de La Habana, que como decimos los cubanos, cambia para bien, gracias al movimiento de transformación que experimentan comunidades del país.
Vecinos de la barriada capitalina, así como periodistas y otros trabajadores de los medios de comunicación presentes en la cita, tuvieron la oportunidad de intercambiar experiencias con Ricardo Ronquillo, presidente de la UPEC, Gerardo Hernández, coordinador nacional de los CDR y Rogelio Polanco, jefe del Departamento Ideológico del Comité Central del Partido, quienes honraron con su presencia, el Festival de la Prensa Cubana.
(Tomado de CDR de Cuba)
Ricardo Ronquillo, presidente de la UPEC, Gerardo Hernández, coordinador nacional de los CDR y Rogelio Polanco, jefe del Departamento Ideológico del CCPCC, intercambian con profesionales de la prensa en el barrio La Timba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Ricardo Ronquillo, presidente de la UPEC, Gerardo Hernández, coordinador nacional de los CDR y Rogelio Polanco, jefe del Departamento Ideológico del CCPCC, intercambian con profesionales de la prensa en el barrio La Timba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Festival de la Prensa desarrollado en el barrio La Timba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Ricardo Ronquillo, presidente de la UPEC, y Gerardo Hernández, coordinador nacional de los CDR comparten con vecinos del barrio de La Timba en el Festival de la Prensa. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Ricardo Ronquillo, presidente de la UPEC, junto a jóvenes en el Festival de la Prensa desarrollado en el barrio La Timba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Pepe Alejandro y Gerardo en La Timba. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

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Díaz-Canel en Las Tunas: Escuchar a los residentes de los barrios y trabajar para mejorar sus condiciones de vida

El presidente cubano recorrió la comunidad México, en la capital tunera, e intercambió con vecinos del lugar. Foto: Estudios Revolución.El primer secretario del Comité Central del Partido y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, visita en la mañana de este jueves varios sitios de la ciudad de Las Tunas, entre ellos la comunidad México, con diez circunscripciones y unos 2 570 habitantes.
En diálogo con pobladores de la comunidad México, el mandatario insistió en la necesidad de aplicar los conceptos del Poder Popular creados por Fidel, “para que todo lo que vayamos haciendo en los barrios sea sostenible”.
Sobre el enfrentamiento a la covid y los avances en el enfrentamiento a la enfermedad, comentó a los vecinos del lugar que “soberanamente hemos podido controlar la epidemia de la COVID-19. El reto es lograr entre todos mantener el control de la situación epidemiológica”.
Díaz-Canel conversó con los pobladores de la comunidad México, en Las Tunas. Foto: Estudios Revolución.
Acompañado por Manuel René Pérez Gallego, primer secretario del PCC, y Jaime Ernesto Chiang Vega, gobernador, Díaz-Canel recorrió primero el México y luego la Plaza de los Recuerdos, que también ha sido objeto de un completo remozamiento.
En la visita participan, además, Roberto Morales Ojeda, miembro del Buró Político del Comité Central y secretario de Organización y Política de Cuadros; el vice primer ministro y ministro de Economía, Alejandro Gil, y Gerardo Hernández Nordelo, Héroe de la República de Cuba y coordinador nacional de los CDR.
En su recorrido por el barrio de la capital tunera, Díaz-Canel insistió en que no se trata de una intervención en los barrios vulnerables, sino de escuchar primero a los residentes y, sobre esa base, trabajar en la mejora continua de sus condiciones de vida, no solo desde el punto de vista material, también el espiritual.
Señaló que no puede haber un perfil asistencialista en el tratamiento d los problemas, sino generando opciones de empleo y otras acciones dirigidas a la sostenibilidad.
En materia de vivienda, apuntó que la prioridad es eliminar los pisos de tierra. “El Imperio estadounidense seguirá apretando, pero saldremos adelante”, declaró.
El presidente cubano durante el recorrido por la comunidad México, en la ciudad de Las Tunas. Foto: Estudios Revolución.
En la oriental provincial cubana se trabaja en la transformación de cinco barrios, donde se reparan viviendas, escuelas, consultorios médicos, bodegas y la infraestructura hidráulica, eléctrica y de telecomunicaciones.
El presidente cubano también ha visitado el complejo multiservicios El Mambí, en la capital tunera, donde funciona un mercado con productos beneficiados donde desde hace tres meses y se realizan labores de rehabilitación para ofrecer un mejor servicio al pueblo.
“Aquí se demuestra la validez del concepto de arrendar instalaciones estatales a formas no estatales de producción. El propósito esencial será siempre beneficiar al pueblo”, afirmó.
El presidente cubano durante la visita al complejo multiservicios El Mambí, en Las Tunas. Foto: Estudios Revolución.
(Con información de Presidencia y Periódico 26)

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La Timba en pleno renacimiento

Este centro cultural ha facilitado que los vecinos de La Timba tengan mejor calidad de vida. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate                                                         El viernes 22 de octubre, hace poco más de dos semanas, el presidente Miguel Díaz-Canel Bermúdez visitó el barrio habanero de La Timba. Un listado de las necesidades más perentorias de la población y de las acciones a cumplir guió el recorrido. “La Timba es puro ajetreo, todos sus espacios se reaniman, sus habitantes hacen y agradecen”, publicó entonces el Sitio de la Presidencia en su cuenta en Twitter. El ajetreo aumenta; las obras terminadas y el agradecimiento, también.
Dicen que en la barriada de La Timba muchos habían perdido la alegría de vivir, esa que te impulsa a levantarte cada mañana para lograr un sueño. Esos anhelos, en ocasiones eran tan pueriles como tener legalizada la vivienda, impedir que la lluvia penetre por el techo, tener agua corriente, combustible para cocinar y una casita compuesta.
Muchos años transcurrieron para aquellas viviendas improvisadas por personas sin “papeles” que les acreditaran la ocupación de dichos inmuebles.No entraré en los problemas sociales dentro la marginalidad y la pobreza; el hombre piensa de acuerdo a cómo vive, según una afirmación científicamente comprobada.
Este centro cultural ha facilitado que los vecinos de La Timba tengan mejor calidad de vida. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate
Los orígenes y un después
La Timba, ubicada en el municipio Plaza de La Revolución, en La Habana, forma parte de el Consejo Popular Vedado que va desde 17 y 8 hasta 17 y G, abarca además un triángulo más allá de Paseo. En el Consejo hay 17 circunscripciones, de las cuales 5 son de la Timba.
Al barrio se le llamó La Timba debido a que en el límite norte de la actual calle Zapata, existió una tienda muy famosa en la que se vendía pan con queso y dulce de guayaba, cuyas barras llegaban de Estados Unidos en unas cajas de madera con un rotulo que decía: “Timber”, esto derivó en Pan con Timba, combinación muy conocida por los cubanos.
En sus orígenes la zona era una carbonería. Durante más de cinco décadas fueron sustituyendo casuchas de villa miseria por edificaciones adecuadas a la vida confortable, pero un descontrol en el crecimiento urbano, y un abandono institucional, contribuyeron a una especie de realengo constructivo.
María anda y desanda su Consejo Popular y sobre todo La Timba, imaginamos que el descanso es para ella uno de sus sueños. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
María de los Ángeles Thomas Pacheco, nació en La Timba y aún reside ahí, es la presidenta del Consejo Popular Vedado que acoge 23 800 habitantes. En La Timba viven cerca de 4 000  personas.
Mientras caminamos por el barrio, María muestra un camino agreste y dice: “Por aquí, siendo casi una niña, cargué cientos de cubos de agua, a mi casa no llegaba a través de tuberías”
Seguimos por la circunscripción 27. “En esta área es donde más se ha trabajado, tiene 21 ciudadelas, y cinco edificios”, explica María
— ¿Cómo se creó esta situación de hacinamiento?
—Los residentes recibían visitas de otros lugares, de dentro y fuera de la provincia, y se iban quedando, no había forma de controlar esa migración, hoy existe una población flotante de alrededor de 2 000 personas.
“En su origen estos eran asentamientos de carbonerías. Poco a poco se fueron levantando algunos edificios antes de 1959 y después, el movimiento de microbrigada sumó otras viviendas. Pero hubo muchos años de abandono, por falta de recursos y porque la gente sin documentos legales no quería reparar algo que no era suyo, entonces proliferaron las cuarterías o solares, utilizando para ellos los materiales más impensados a los que la penuria obliga”
“La visita del Presidente fue una inyección de entusiasmo para la gente de aquí, cuenta María, hicimos un recuento de todo y se ve el apoyo del gobierno y del Partido, porque no es sólo la vivienda, hay otras necesidades”
Las estructuras de viales de La Timba estuvieron bien definidas desde su surgimiento, pero el barrio creció en desorden, las aceras y0 calles requieren un amplio proceso de asfaltado y bacheo.
En los últimos meses han sido colocadas más de 300 toneladas de asfalto, y reparado casi 150 metros cúbicos de aceras.
José Manuel Vizoso Ricardo, no se cansa de explicar una y mil veces a las personas que la transformación llegará a todos, pero no a la misma vez. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Los problemas sociales: raíz de muchas trabas
José Manuel Vizoso Ricardo, es el coordinador de los Trabajadores Sociales del Consejo, y según explica, él es el vínculo entre las necesidades de la población con las políticas públicas y los servicios sociales donde están los factores o entidades que se relacionan con la solución de estos problemas.
“Aquí ya se habla de estados de pobreza, afirma José Manuel. Los temas fundamentales de La Timba, son: el hacinamiento, los dificultades interpersonales, la drogadicción, la prostitución, el maltrato infantil y de género, el alcoholismo, situaciones difíciles en las que no se avanzaba”
— ¿Por qué antes no se avanzaba y ahora sí?
—El vínculo entre los miembros del Grupo de Prevención Social que tiene 14 miembros, era débil, no se veía una cohesión. En esos grupos están: Fiscalía, Tribunales, Ministerio del Interior -que ve el tema de los sancionados y las conductas antisociales-, Educación, y Salud, éste último muy relacionado con la atención a niños, discapacitados y adultos mayores. También hay representantes del ministerio del trabajo, por el aspecto empleo.
—En su criterio, ¿cuál es el problema más grave que tiene la Timba?
— En estos momentos: la vivienda, aquí como en otros tantos sitios existe la problemática del envejecimiento de las edificaciones, con un deterioro acumulado por años. En este barrio ha habido entrega de locales para convertirlos en habitables y se han hecho de forma arbitraria, cada cual agarró un pedazo y lo adecuó como pudo y con lo que pudo. Como no tenían una legalización de la casa, y decían: no voy a arreglar pues después si me sacan de aquí, pierdo mi dinero.
“Ahora la decisión es legalizar esos espacios en los límites mínimos exigidos por los residentes, y ayudar a la gente en la construcción.
“Lo otro tiene que ver con viales, agua, desagüe, líneas telefónicas y otros elementos que inciden en la calidad de vida de la gente y que dependen casi siempre de organismos centrales.
“También están las personas con conductas sociales inadecuadas, alcoholismo, desvinculados del trabajo, etc. Existe una oferta de 100 empleos con una respuesta positiva, aunque no todos se han incorporado.
“Debemos considerar que todo esto se hace en medio de la pandemia de la COVID-19, donde se redujeron los puestos de trabajo y a la gente le costó además reincorporarse al empleo en sentido general, no sólo en La Timba.
“A pesar de la situación de escasez que existe, se han coordinado ferias con ofertas de alimentos, para los pobladores de este barrio, y eso tiene a la gente contenta”, concluye José Manuel.
Gloria Gavilondo siente la satisfacción de ayudar en el crecimiento personal de la gente de su barrio. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Cultura y ocupación, dos elementos claves
Gloria Gavilondo ha vivido casi todas las trasformaciones de La Timba, las buenas y las malas, nació ahí hace 69 años. No admite que alguien ofenda su barrio natal, porque “en este lugar viven personas decentes, trabajadoras, ilustres, a quienes se debe respetar. Aquí nació Chano Pozo y reside el sobrino nieto de Nicolás Guillén, Presidente de la Fundación que lleva su nombre”
Para mayor suerte, Gloria es la coordinadora general del Proyecto nombrado Todas las Manos que pertenece a la Fundación Nicolás Guillén.
“Este Proyecto, radicado en la Timba desde el año 2007, permitió hacer transformaciones constructivas en este barrio con un financiamiento que recibimos de la Brigada Valenciana de Solidaridad José Martí, comenta Gloria.
“Con esa ayuda construimos el Consultorio del Médico de Familia, reparamos el Centro de Venta de Leche para niños, y un grupo de aceras y contenes, pero no pudimos abarcar mucho más.
“Le damos atención a niños y a adultos mayores, aquí asisten más de 250 adultos a talleres de yoga, taichí, bailoterapia, y diferentes manualidades.
“Nuestro objetivo es mejorar la calidad de vida de los moradores de esta comunidad, pues este siempre fue un barrio desfavorecido sobre todo en el tema vivienda.
“Con lo que se hace ahora, yo digo que llegó la luz al barrio. Han sido reparados servicios vitales como el consultorio, escuelas, bodegas, carnicerías y otros centros de comercio”
—Las personas con quienes he hablado, me dicen que en solo pocos meses aquí ha habido un cambio notable. ¿En cuales aspectos usted observa esa transformación?
— Se ven acciones constructivas en toda la zona, un ambiente de trabajo, no obstante, para mí lo más valioso es el semblante de la gente, hay alegría, hay expectativa, pues quien viva en condiciones muy difíciles y le arreglen su casita, y legitimen su vivienda, imagino que experimente un sentimiento de seguridad, de futuro.
El tema de la basura acumulada, sigue siendo un asunto pendiente. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Los desatinos
Wilmer Gómez, es inspector de Aguas de La Habana en este Consejo Popular y cuenta con entusiasmo, su satisfacción por todo lo hecho, a pesar de algunas incongruencias.
“Se han suprimido los salideros de agua potable en exteriores. También trabajamos en cinco acometidas, una de ellas en las calles Zapata y 4”, explica Wilmer.
— Usted dice que fueron extinguidos los salideros de agua potable en exteriores, ¿Qué hacen con las fugas de agua en los interiores?
—Lo que tenemos orientado es trabajar hasta la puerta de la casa, de ahí para allá la responsabilidad es de la Dirección de Vivienda, casi siempre los moradores lo tienen que asumir por cuenta propia
—¿Les facilitan zapatillas y otros accesorios imprescindibles?
— No, nosotros no acometemos esas tareas
— ¿Nadie ha notado que no sirve suprimir las fugas de agua en la calle si luego se escapa dentro de las casas? ¿Y cómo la gente va extinguir un salidero si no tiene con qué hacerlo?
—No podemos hacerlo, no tenemos orientado eso. Eso es lo que pasa en estos momentos: el agua se sigue perdiendo, ratifica Wilmer.
Mario Díaz,  lleva décadas diciendo que el edificio puede está en peligro. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Un viejo vecino con un antiguo problema
Mario Díaz vive en la Timba desde 1989, llegó a un edificio de Microbrigada construido por el MINBAS en esa misma fecha, y desde que ese inmueble fue entregado como habitable, no tenía el techo correctamente terminado, porque según refiere, no había losas, se cubrió con una capa de derretido impermeable, hasta esperar por las losas.
Como pueder verse, a los techos le crecieron plantas, asi estaba antes del famoso derretido de cemento. Foto: Cortesía de Mario Díaz
La espera fue tan larga que a los techos le crecieron plantas y se agrietaron de manera tal que no sólo penetraba la lluvia en los apartamentos, si no que el agua estaba carcomiendo las columnas de carga del edificio, algo que podría ocasionar derrumbe.
Según comenta Mario, recientemente se hizo una revisión, y según los expertos constructores se acordó resanar el techo y volcar un derretido, pues tampoco tenían losas (el mismo parche de hace más de 30 años).
A las 8 de la noche terminaron de echar la mezcla de cemento en todo el techo y a la una de la madrugada un aguacero imprevisto arruinó el trabajo y los materiales, dicen que el cemento chorreaba por las paredes. No sabemos si fue mala suerte o falta de previsión. El techo sigue en iguales condiciones.
Este es el techo del edificio de calle 2 número 808 entre 33 y 35, el techo sigue dañado y el cemento chorrea. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
“Hicimos una carta firmada por los vecinos donde se explicaba el incidente y la entregamos a la Dirección de Vivienda, ahora a esperar”, refiere Mario.
“Sobre esa cubierta descansan dos tanques de agua, uno de ellos está rajado, y como Vivienda no tiene tanques, le dijeron a los vecinos que debían buscar un tanque “por fuera” ¿Sabe usted cuánto vale un tanque? Y luego las conexiones, con lo que están costando las tuberías”
Es inconcebible que aún haya entidades estatales que lejos de ayudarse, se separen como fincas independientes, y que un error tan viejo como el divorcio entre salideros interiores y exteriores, se repita todavía. ¿Qué hacemos con que Aguas de la Habana suprima salideros en la calle y no facilite las fugas en los interiores?
No cabe dudas de que La Timba hoy exhibe una multiplicidad  de construcciones y reconstrucciones. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.
Cuando a mediados de octubre el primer ministro Manuel Marrero encabezó un recorrido por el barrio de La Timba, lo hizo para chequear lo que allí se realiza como parte del Plan de Transformación Integral de los Barrios vulnerables, fueron convocadas entidades estatales para ayudar, pues los recursos locales no son suficientes.
Organismos, cooperativas no agropecuarias, la empresa Dujo, Correos de Cuba y la Aduana General de la República, entre otros, apoyaron La Timba.ETECSA trabajó en la sustitución de cables, aumento de las capacidades telefónicas e instalación de teléfonos públicos, comenzaron a atenderse las solicitudes de gas manufacturado, la supresión de salideros, frenar los vertimientos de aguas albañales y la remodelación de parques públicos.
En La Timba, según dicen los vecinos, queda por resolver el incremento de cafeterías y la creación de más proyectos socio-culturales, una dulcería y una casa de abuelos.
Desde el principio de esta tranformación designaron como prioridad las viviendas más dañadas y a quienes llevan más tiempo con problemas constructivos.
Los fines de semana se realizan ferias gastronómicas en las áreas exteriores del centro cultural La Plaza, de las calles 2 y 31, al lado del cual radica el proyecto Entimbalao, que apuesta por la práctica de deportes extremos.
Uno de los nuevos propósitos es La Manigua, un centro cultural y creativo que se ejecuta en La Timba, y pretende ser en un espacio innovador, donde los podrán aprender y divertirse con la historia, el arte y la cultura cubanos, a través del humor y los valores de la obra del cineasta Juan Padrón.
Díaz-Canel habló entonces de trabajo conjunto, escuchando siempre qué quiere y necesita la comunidad como clave para fortalecer esta experiencia y hacerla sostenible en el tiempo. Insistió en la importancia de propiciar debates públicos, donde la población participe; la transparencia de las gestiones; perfeccionar el papel del delegado; y asumir cada vez con más sensibilidad los problemas que existen en nuestras localidades.
La barriada en transformación La Timba, fue seleccionada por la Asamblea Municipal del Poder Popular de Plaza de la Revolución para reiniciar el próximo 10 de noviembre el proceso de rendición de cuenta de los delegados a sus electores en ese territorio, tras el paso a la nueva normalidad. Los vecinos esperan por este momento para esclarecer sus dudas.
La frase del Presidente Díaz Canel: “A la Timba hay que ponerle corazón” quedó grabada al fuego y los moradores la repiten con orgullo. Pero mucho cuidado, el corazón de La Timba no puede ser de trasplante, tiene que salir de allí, de sus moradores, de quienes han sufrido necesidades y angustias.
Ese corazón también lo deben poner las entidades que se han comprometido, y lo más importante: desde la organización y el buen aprovechamiento de los recursos en momentos de serias dificultades económicas, pues no es sólo La Timba, son muchos los barrios y las personas en esta isla que aspiran a una vivienda digna con un entorno armónico, limpio y decente.
Para quienes disfrutan viendo el pasado, así era La Timba en sus orígenes: una comunidad dedicada a hacer carbón. Foto: Archivo Nacional

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Proyecto investiga en barrio cubano para su transformación social

El Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas desarrolla el programa de transformación social Casa Adentro en el barrio El Fanguito.

La Habana, 2 nov.- Los turbantes vienen y van en la moda en Cuba. Quienes los usan, en ocasiones desconocen su historia y significados. Saldar esa deuda y promover el cuidado del cabello rizo, la no discriminación y el respeto se propone el proyecto comunitario Afroestética.
“El turbante tiene un alto sentido en la cultura afro. En África, representa el rango social, el estado civil o el poder económico. Ya en las Américas, se empezaron a usar para esconder mensajes de las rutas de los esclavos y esos mapas aparecían en los peinados de las mujeres, bajo los turbantes”, explica Hildelisa Leal, de Afroestética.
En Cuba, opina, se usan, pero no pocas veces se desconoce su bella historia, qué significa usarlo en diferentes partes de la cabeza, “entonces, es importante transmitirles a las mujeres su significado, en momentos en que existen en el mundo corrientes contrarias a que las mujeres blancas los usen”.
“Soy del criterio de que todo el mundo puede usar algo para protegerse la cabeza del sol o lucir más. La cosa está en saber por qué se usan y en respetar a quienes dieron su vida por ellos”, indicó.
“Cuando se pone a la derecha, la mujer es casada; a la izquierda, soltera, y en el centro de la cabeza significa poder, mientras más alto, más poder”, explica Vivian Terán, también de Afroestética, proyecto muy ligado a la iniciativa Sonrisas de esperanza, que defiende la identidad afro desde las muñecas negras.
Kenia Cremadich, de 20 años, participa en el proyecto de peluquería y barbería Artecorte, donde “dan algunas clases para el tratamiento del cabello rizo, muy importante porque es parte de la identidad de muchas personas en Cuba”.
Esas iniciativas se sumaron a la primera acción del recién estrenado Programa de transformación social Casa Adentro, iniciado en El Fanguito, una barriada habanera con vulnerabilidad social y habitacional, desde el Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas (CIPS) y su Grupo de Estudios sobre Familias.
El Fanguito es una de las 65 comunidades de la capital cubana donde se desarrolla un programa de atención que comprende rehabilitación de viviendas no seguras, la entrega de recursos básicos a familias con vulnerabilidad económica y a madres con tres hijos (menores de 17 años), así como mejoras en las infraestructuras de servicios, iluminación y viales.
Entre las actividades del proyecto Casa Adentro se realizaron clases para el tratamiento del cabello rizo.
Llegar al barrio, con el barrio
Según explicó Rosa Campoalegre, socióloga e investigadora del Grupo de Estudios de Familia del CIPS, Casa Adentro es un programa de transformación social desde el barrio y que se propone hacerlo desde las familias y, en particular, desde las infancias, las adolescencias y las juventudes.
Tiene tres ejes estratégicos: el fortalecimiento de la unidad del barrio para solucionar sus problemas; la formación y capacitación de los liderazgos internos; además del impulso a la base productiva del Fanguito, desde los enfoques de economía solidaria y de trabajo digno, buscando el empoderamiento de mujeres y jóvenes.
Campoalegre considera que “es un proyecto de investigación que avanza con las familias cubanas, muy diversas, y se distingue porque busca el protagonismo del barrio y también “porque los tiempos son muy diferentes y difíciles y el proyecto que debe parecerse a estos nuevos tiempos y encontrar soluciones con criterios de sostenibilidad”.
“Se trata de un cambio, pero cuál: el que ellas y ellos están soñando, diseñando e identificando. Es una idea muy bonita que avanza con niñas, niños, familias y personas de la tercera edad”, destacó.
Para la investigadora, en El Fanguito “hay que estimular los emprendimientos desde el barrio, las potencialidades productivas y apoyarlas. Es un proceso donde no solo se forman capacidades, sino también hay que dotarlas de activos para el desarrollo de todas esas actividades, un proceso complejo”.
Felicitas López, jurista e integrante del Grupo de Estudios sobre Familia del CIPS, declaró que la idea es acompañar desde las ciencias sociales, la investigación y la acción, todos los procesos de transformación social.
En ese camino, en la primera actividad, los dibujos de niñas y niños tuvieron un doble objetivo: la recreación sana y la investigación.
De acuerdo con la psicóloga Lilian Burgos, quien colabora con el proyecto, se aplicó la técnica de dibujo grupal, en función de analizar los indicadores relevantes relacionados con el barrio que niñas y niños pudieron reflejar con sus pinturas.
“Esperamos poder identificar mediante los dibujos algunos problemas desde el punto de vista psicológico y psicosocial que puedan incorporarse en el programa de transformación del barrio”, adelantó Burgos. (2021)

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Visita presidente cubano el barrio habanero de La Timba (+ Fotos)

El presidente cubano saluda a vecinos de La Timba durante su recorrido por el barrio capitalino La Timba, el viernes 22 de octubre de 2021. Foto: Presidencia Cuba.El primer secretario del Comité Central del Partido Comunista y presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, visita este viernes el barrio habanero de La Timba, municipio de Plaza de la Revolución, acompañado de los secretarios del PCC en las provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, con el objetivo de compartir experiencias sobre la reanimación de asentamientos vulnerables en la capital.
El presidente cubano ha sido visto caminando por las calles, saludando y escuchando a la gente, en una visita en la que aprecia la marcha del plan integral de transformación de los barrios en esa barriada.
Saludo cercano y como mandan las medidas de precaución por la pandemia. Foto: Presidencia Cuba.
Díaz-Canel intercambia con pobladores de La Timba durante su visita al barrio habanero, el 22 de octubre de 2021. Foto: Presidencia Cuba.
“La Timba es puro ajetreo, todos sus espacios se reaniman, sus habitantes hacen y agradecen”, publicó la Presidencia en su cuenta en Twitter.
Un tuit de la periodista Angélica Paredes refiere que Díaz-Canel “recorre La Timba, una barriada habanera que se reanima. La gente lo saluda y él agradece el apoyo y la resistencia en momentos tan duros. No es apenas un lema, es la certeza de que cada vez más se le pone corazón a Cuba”.
En su visita a La Timba, el presidente cubano estuvo acompañado por dirigentes de otro territorios del país, para intercambiar experiencias sobre el plan de transformación de los barrios en la capital. Foto: Presidencia Cuba.

Al barrio de La Timba, en #LaHabana, llegó este viernes el Presidente @DiazCanelB. Esta vez lo acompañan los secretarios del @PartidoPCC de todas las provincias y la #IsladelaJuventud para compartir experiencias sobre la reanimación de barrios vulnerables en la capital. pic.twitter.com/kszncK0pki
— Presidencia Cuba (@PresidenciaCuba) October 22, 2021

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Visita el Presidente Díaz-Canel el capitalino barrio “La Corbata” en el municipio Playa

Visita el presidente Díaz-Canel el capitalino barrio “La Corbata”, en Playa. Foto: Presidencia.Visita el presidente Díaz-Canel el capitalino barrio “La Corbata”, en Playa. Foto: Presidencia.
Visita el presidente Díaz-Canel el capitalino barrio “La Corbata”, en Playa. Foto: Presidencia.
Según un tweet de la Presidencia de Cuba, el presidente Díaz-Canel visita esta mañana el capitalino barrio “La Corbata” en el municipio Playa, para apreciar el avance de las transformaciones que operan en la localidad, coordinadas centralmente por el  Ministerio de Turismo.

Visita el Presidente Díaz-Canel el capitalino barrio “La Corbata” en el municipio #Playa, para apreciar el avance de las transformaciones que operan en la localidad, coordinadas centralmente por el Ministerio de Turismo.#CubaViva #Cuba🇨🇺 pic.twitter.com/c7zS1kwGFA
— Presidencia Cuba (@PresidenciaCuba) October 15, 2021

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Revolucionar la ciudad desde sus barrios (+ Video)

Una intensa labor transformada tiene lugar en los barrios de la capital cubana. Más de 60 sitios de la urbe viven hace varias semanas una metamorfosis bajo la comunión de las autoridades y la poblaciónPara comentar sobre este empeño renovador, comparecen en la Mesa Redonda autoridades provinciales y locales de la capital y representantes de ministerios que intervienen en la transformación de los barrios de La Habana.

Foto: Juventud Rebelde.
Al comentar sobre las acciones que se acometen en los barrios, Yuniasky Crespo Baquero, miembro del Buró Provincial del PCC en La Habana, recordó que desde el mismo triunfo de la Revolución estas comunidades han sido beneficiadas con todas las transformaciones sociales.
En este sentido, resaltó también el papel de los órganos del Poder Popular en las comunidades, así como las organizaciones de masas.
“En el caso de La Habana, este trabajo se inició con mayor fuerza desde el paso del tornado por la capital, donde en tan solo ocho meses, se realizó un trabajo importante en la recuperación de viviendas y la reanimación de otros servicios”.
Explicó, que, aunque inicialmente se incluyeron 62 barrios para el trabajo en esta nueva etapa, se extendió a 65 comunidades ya que no es un proceso estático.
“En el Informe Central del 8vo Congreso del Partido se llamó a transformar el trabajo de las organizaciones y desde ese momento se evaluaron las comunidades que tenían mayores vulnerabilidades”.
Explicó que ese estudio parte de las características sociodemográficas de estas comunidades, su formación irregular, y las limitantes geográficas de algunas de ellas al estar alejadas del centro de la ciudad. Una de las premisas, dijo, es acercarle los servicios.
“Esto no ha ocurrido así en los 15 municipios de la ciudad por lo que fue necesario un proceso de caracterización. Las nuevas comunidades identificadas bajo estos criterios fueron el casco histórico de Guanabacoa, el centro del municipio de Regla y el barrio Camilo Cienfuegos en Habana del Este”.
En otro momento de su intervención, Crespo Baquero comentó que es fundamental no realizar ninguna transformación en el orden material sino se tiene en cuenta la trasformación espiritual; un precepto enunciado por Díaz-Canel “cuando nos ha dicho que hay que escuchar a la gente y saber lo que proponen”.
Detalló que, para impulsar este programa, se crearon diferentes grupos y con este propósito se le designó un ministerio para apoyar el trabajo que ya desarrollaban los intendentes junto a la dirección del Partido en los municipios.
“Los cuadros que se pusieron al frente de esta tarea son los son viceministros o presidentes de OSDEs, los cuales trabajan mancomunadamente con las autoridades del territorio. Se han renovado a 226 presidentes de CDR, en donde esta estructura no existía o era débil”, comentó.
La miembro del Buró Provincial del PCC en La Habana calificó de igual importancia al trabajo social que se desarrolla en las comunidades.
“Se ha hecho una labor meritoria con el ministerio del Trabajo y los trabajadores sociales, lo que ha permitido evaluar como vulnerable a unos 29 000 núcleos”.
“Cuando usted conversa con la familia no solo le da la esperanza de que se pueden resolver sus problemas. Para ello hemos creado las Brigadas Juveniles de Trabajo Social, y allí están nuestros estudiantes de diferentes enseñanzas y sobre todos los que viven en ese propio barrio”.
Más adelante al comentar sobre los resultados este el levantamiento dijo que se identificaron unos 10 mil núcleos que no tenían libreta de abastecimiento, se han legalizado 2930 viviendas y se han entregado 3970 prestaciones económicas a familias vulnerables. De igual manera, a 353 madres con tres hijos o más se le ha otorgado el círculo infantil, mientras que a 114 se le han entregado recursos.
Por último, resaltó el papel de los coordinadores políticos, cuya misión es el aglutinar a las organizaciones del barrio. “Al principio no todo el mundo participaba; había gente incrédula que cuestionaban las labores, pero la población ha visto que se están haciendo cosas”.
“Hemos otorgado también 1652 nuevos empleos, al tiempo que se han dado cursos cortos por las propias empresas. Hay que utilizar todas las potencialices en todos los territorios y replicar las buenas experiencias”, concluyó.
Se realizan varias obras en El Fanguito, en aras de construir confort. Foto: Ana Álvarez Guerrero/Cubadebate
Números que hablan de esfuerzo colectivo
En el proceso de transformación y solución a los principales problemas de los barrios el trabajo se ha encaminado a partir de dos premisas fundamentales, una que tiene que ver con los planteamientos de la población y otra con la participación popular, explicó en la Mesa Redonda César Hernández Carrazana, coordinador de Programas de Gobierno de La Habana.
“En cada barrio tenemos que lograr que sus residentes se incorporen de manera activa a los trabajos voluntarios, en las brigadas constructoras y de limpieza”, comentó.
Para estas labores, dijo, se realizó un levantamiento de necesidades que incluyó unas 8 112 acciones (hasta la fecha se han resuelto 6 297), cifra que se va actualizando sistemáticamente.
Las problemáticas están relacionadas fundamentalmente con recursos hidráulicos, viales, con la Empresa Eléctrica, transporte, comunales, Salud Pública y la Vivienda, el principal problema de los barrios en La Habana.
Hernández Carrazana especificó que en el caso de la vivienda se le ha dado prioridad al cambio de cubiertas, a las intervenciones en los edificios multifamiliares, en particular a los cambios de líneas (“situación bien complicada”), así como en las ciudadelas, lo cual es “un proceso gradual, pero ya se comenzó a transformarse un número importante”.
El coordinador de Programas de Gobierno de La Habana informó que donde más se ha sentido el impacto es en las trasformaciones de las comunidades de tránsito y acotó que actualmente son intervenidas unas 38.
Los planteamientos de la población son disímiles: cambios de tanques, motores para agua, soluciones de impermeables y de demolición, entre otras “que se han ido resolviendo”, abundó.
Hernández Carrazana aclaró que no se trata de un proceso que comenzó ahora. “Desde el año 2017 estamos trabajando en las afectaciones por el deterioro que hay en la ciudad”, esfuerzos que no se detuvieron cuando el tornado, aunque este “nos imprimó otra dinámica”.
Esas acciones permitieron que la ciudad llegara con una situación diferente a sus 500 años, argumentó.
Luego, prosiguió, se decidió iniciar el programa integral de atención a los barrios, pero llegó la pandemia y desgraciadamente se le ha tendido que dedicar mucho tiempo y recursos para crear las condiciones en los centros de salud. Además, “la situación económica, energética y con la producción de cemento frenó la posibilidad de seguir avanzando al ritmo que se venía haciendo”.
“A partir de que la situación epidemiológica del país fue cambiando, se empezó nuevamente a desarrollar las ideas, y ya en el mes de abril se decidió arrancar en un barrio de La Habana Vieja. Desde entonces, se definió cómo se haría en el resto de los barrios”.
Igualmente, se decidió incorporar a estas labores a todos los organismos de la Administración Central del Estado y a sus OSDE, así como a todos los actores necesarios, fundamentalmente en el proceso constructivo, como cooperativas no agropecuarias, trabajadores por cuenta propia, las constructoras y la población en general.
Hernández Carrazana resumió que la Empresa Eléctrica ha resuelto 1 465 acciones, relacionadas fundamentalmente con zonas de bajo voltaje y con el alumbrado público. Por otro lado, recursos hidráulicos, 1 360 acciones que tienen que ver con cambios de línea, salideros, desobstrucción de líneas y limpiezas de fosas.
Asimismo, Etecsa ha instalado 347 nuevos servicios y Salud Pública ha puesto en perfectas condiciones a 109 consultorios, mientras que la Agricultura trabaja en más de 240 mercados agropecuarios, que próximamente estarán dando servicios, anunció el coordinador de Programas de Gobierno de La Habana.
A su vez, argumentó, se ha trabajado en 85 centros educacionales y en 73 bodegas y carnicerías.
En cuanto al bacheo y la pavimentación, explicó que se ha logrado trabajar en 15 barrios de los municipios de Arroyo Naranjo, 10 de Octubre, La Habana Vieja, Guanabacoa, Regla, La Lisa, San Miguel del Padrón, Playa y Plaza de la Revolución. Se han vertido 66 461 toneladas de asfalto desde que arrancó la atención a los planteamientos de la población.
Hernández Carrazana subrayó que “se ha trabajado sin descanso, de día y de noche, en una tarea que lleva empeño”, y puntualizó que 71 kilómetros de la ciudad han cambiado su estatus de “regular y malo” a “bueno”, en tanto se ha vertido una cantidad de hormigón equivalente a 40 km, fundamentalmente en aceras y contenes.
El coordinador de Programas de Gobierno de La Habana acotó que ya hay 25 paradas de ómnibus reanimadas e igual cantidad en ejecución.
En el municipio de La Lisa, el Ministerio de Educación se ocupa hoy no solo de las necesidades de sus centros, sino de las problemáticas de los que allí residen. “La experiencia ha sido un reto”, dijo Dania López Gulbone, viceministra de ese organismo.
El diagnóstico integral de este territorio fue presentado por el Partido, el Gobierno y los representantes en cada uno de los seis barrios involucrados. En esta tarea, destacó, participa la OSDE del Ministerio y sus empresas, así como 13 representantes de los organismos nacionales.
Elogió el papel protagónico de los presidentes de los consejos populares, los delegados de las circunscripciones, los secretarios de los núcleos de zona, los CDR, la FMC y los trabajadores sociales, quienes enriquecieron las problemáticas de conjunto con los residentes de las comunidades (adultos, jóvenes y niños), establecieron las prioridades de trabajo y los actores que podían apoyar en su solución.
Guanabacoa: Un municipio diferente
Según dijo la Intendente del municipio de Guanabacoa, Yosleidy de León Arriera, en ese territorio se ha trabajado desde años anteriores, aunque no con la intensidad de las últimas semanas.
Para ello se cuenta con el acompañamiento del Ministerio del Transporte, aunque también destacó el aporte del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, así como de las autoridades del Partido y el Gobierno de La Habana.
En Guanabacoa se trabaja en seis barrios vulnerables, uno de ellos conformado por la zona del caso histórico, en el cual ya se laboraba desde 2019.
“En estos lugares se han incorporado nuevas tareas, más allá de las vistas en el diagnóstico inicial. La población se ha partícipe de las transformaciones y nos piden cuestiones que les interesan. Por ejemplo, hoy han surgido seis paradas para el transporte público, así como puntos para la venta de viandas o la recuperación de parques infantiles”, apuntó.
De igual modo, avanza la recuperación de la casa de cultura Rita Montaner, un sitio donde José Martí pronunció uno de sus discursos en Cuba.
“Junto a esas obras priorizamos la atención social de nuestro pueblo. Gracias a eso podemos decir que hoy se han resuelto un grupo de problemas que estaban catalogados como de no solución. Lo hemos logrado administrando correctamente los recursos, lo cual nos crea una gran expectativa, pero también una mayor credibilidad del Poder Popular entre nuestros electores”.
La Intendente del municipio de Guanabacoa resaltó la importancia de participar junto al pueblo en la solución de cada problemática, así como el valor de escuchar sus problemas para ir reduciéndolos de acuerdo a las capacidades.
“Transformar la realidad entre todos”
Sustitución de Línea en una ciudadela.
Por su parte, Robert Morales Silva, delegado de una circunscripción en el Consejo Popular Tamarindo, perteneciente al municipio de Diez de Octubre, ratificó que es clave no solo escuchar las propuestas y trasladarlas hacia los Consejos de la Administración, sino también acompañar cada una de las transformaciones previstas.
“Muchas de estas tareas ya las teníamos, pero en estos dos últimos meses se han reforzado aun más. En el municipio nos acompaña el Ministerio de Agricultura, que también ha potenciado ese vínculo con el barrio”, explicó.
Robert Morales comentó sobre la experiencia de crear brigadas de estudiantes universitarios para llevar el arte a las comunidades, una iniciativa que contribuye a la mejora integral de la situación en los consejos populares vulnerables.
“Avanzamos en identificar vulnerabilidades y problemáticas para transformarlas, y aunque no todas tendrán solución en el corto plazo, no dejaremos de trabajar. Un ejemplo es el cambio que han tenido todas las instituciones de salud del consejo”, aseguró.
Al hablar sobre su experiencia, el joven delegado comentó que más que un trabajo se trata de una recompensa. “Conocer realidades y escuchar al pueblo, para entre todos transformar la realidad”.
Ese criterio lo apoya Yuniasky Crespo Baquero, miembro del Buró Provincial del Partido Comunista de Cuba en La Habana, que catalogó el movimiento en los barrios como “una revolución dentro de la Revolución”. Para ello —dijo— se cuenta con el apoyo de la academia, los científicos y las universidades.
“Revitalizar la economía con los nuevos actores también es clave. Siempre habrán personas dispuestas a trabajar y mantener la tranquilidad ciudadana, que no se podrá arrebatar ni por mercenarios ni por neoanexionistas”, concluyó.
En video, la Mesa Redonda
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En El Fanguito, Zenaida no tiene descanso (+Fotos y Video)

Se realizan varias obras en El Fanguito, en aras de construir confort. Foto: Ana Álvarez Guerrero/CubadebatePor estos días, El Fanguito es todo ruido. Adonde vayas, en la callejuela que sea, lo encuentras. O él a ti. Un taladro que abre el concreto. El seco y rítmico claveteo en la madera. Una pala que roza el piso momentáneamente mientras se carga de arena.
Pero no es solo lo que se ve y escucha.
En El Fanguito huele a cemento y pintura, donde algunos dicen que antes solo olía a óxido, tierra mojada y desechos húmedos.
Aquí, cerca de las márgenes del río Almendares, nada parece estar inmóvil. La gente se mueve de un lado a otro. Algunos cargan en sus manos martillos, palas, brochas. Los que no, miran incrédulos la cara del cambio. O lo que se va pareciendo al cambio que por años esperaban.
En este pedacito del municipio Plaza de la Revolución, en la capital cubana, viven más de 1 500 personas. Muchas llegaron de “llega y pon”. Sus casas estaban en condiciones precarias: fango de piso, madera de estructura y zinc o nylon como techo.
Sin gas, sin luz, sin agua, sin libreta de abastecimiento. Sin teléfonos públicos ni servicio de correo, sin asfalto por el que caminar. 
Desde 2007 muchos trabajan con tal de darle un vuelco a las vidas de los que aquí habitan. Crearon un proyecto y lo nombraron, sencillamente, El Fanguito.
En esencia, consiste en darle dignidad a los pobladores y convertir la ciudadela en un epicentro cultural. El talento comunitario existe y, por fortuna, llegaron los refuerzos: el Ministerio de Comunicaciones (al frente) y un grupo de otros organismos estatales (que lo secundan).
En otras circunstancias es probable que el ruido moleste, pero aquí es hermoso. Es el ruido de lo que crea y mejora.
Hoy El Fanguito es una obra en construcción y Zenaida, la delegada, es una de las obreras.
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Zenaida Aurora Cabrera Arango es la delegada de la Circunscripción 56, en El Fanguito; educadora hace 30 años. Foto: Ana Álvarez Guerrero/Cubadebate
Cuando, en 2017, los electores eligieron a Zenaida Aurora Cabrera Arango como delegada de la circunscripción 56, en el consejo popular El Carmelo, ella no tenía muy claro qué era lo que debía hacer. Solo sentía el entusiasmo de ser “la elegida” y las ganas de conquistar la confianza de sus vecinos.
“No tenía conocimiento de lo que era un delegado en una circunscripción. Más en una como la mía, tan compleja, carente de tantos servicios”, confiesa.
“En la Asamblea Municipal del Poder Popular comenzaron a prepararnos. A los nuevos fueron dándonos indicaciones, explicándonos cómo sería el trabajo. Iba preguntando dudas. Me dijeron que tenía que hacer ‘despachos’ y yo me preguntaba ‘¿y eso qué cosa es?’.
“Y pregunté. Me dijeron: ‘Ahí tú recoges las inquietudes de la población y después las tramitas en cada entidad, según lo que ellos han planteado’. Y así lo comencé a hacer.
“Iba a las entidades y donde podían, me decían: ‘Delegada, no hay problema, ese planteamiento la semana que viene lo estamos resolviendo’, pero había otros que eran a largo plazo y no se podía, como el de la vivienda o el agua”,  cuenta mientras toma el café que nos sirvió Claudio Aguilera, el dueño de esta casa, fuente de cultura de todo el barrio.
El portal-jardín de la casa de Claudio Aguilera atrapa por su belleza, aquí confluye la cultura de El Fanguito. Foto: Ana Álvarez Guerrero
Zenaida recuerda los nervios que tenía cuando fue a su primera rendición de cuentas. Y se ríe. Era complejo enfrentarse a la población, que –dice–, “tenía desconfianza”.
“Llegué y comencé a explicar que el proyecto El Fanguito se lo había entregado al vicepresidente… Ahí comenzaron: ‘Ya estamos cansados de ese proyecto. Son años de espera y es lo mismo’.
“Les dije: ‘Señores, denme un voto de confianza. Estoy haciendo lo posible por que esto tenga algún día su solución”.
Fue entonces que Zenaida, educadora desde hace más de 30 años, se propuso conocer más a “los suyos”. Ir casa a casa a mirar, preguntar y descubrir las realidades de todos.
Bajo su responsabilidad tiene siete CDR, 598 viviendas… una larga lista de peticiones.
“Muchos planteamientos iban quedando envejecidos; por los problemas económicos del país no se podía llegar a todos. En mi agenda se fueron acumulando y acumulando… hasta que llegó el momento de la transformación.
En El Fanguito se reconstruyen varias viviendas, otras se crean desde los cimientos. Foto: Ana Álvarez Guerrero
“Cuando me citaron por primera vez en el Ministerio de Comunicaciones y nos dijeron que iban a colaborar, a ‘transformar El Fanguito’, me emocioné. Preguntaron por las principales problemáticas de impacto social. Es lo que se ha ido resolviendo.
“Hay viviendas a las que no les llegaba el agua desde hacía más de 30 años. Estaban pasando mucho trabajo. En una ‘pilita’, así bajito, cogían algo, compartían, buscaban en otras cuadras. A veces teníamos servicios de pipas. Así se lo dijimos. Fuimos llevándolos en el recorrido y diciéndoles lo que necesitamos”, recuerda.
“Otra cosa. Muchas personas no tenían cambios de dirección, algunas han nacido aquí. Como el último censo fue en 1987 y no se aprobó dar más entrada en este lugar, varias se quedaron flotantes, sin cambio de dirección, sin libreta de abastecimiento, sin el abasto de agua, sin contrato de gas licuado. Todo se ha ido resolviendo.
“Llegó el momento de darle la vuelta a esto y que el pueblo se sienta feliz. Realmente hubo demora, pero no vamos a pensar en lo que ya pasó que no se hizo. Pienso en lo que se está haciendo ahora: mejorando las viviendas, reconstruyendo… Ya las casas tienen agua.
“Las calles, nosotros ni soñábamos con tenerlas… En mis planteamientos pedía asfalto para ‘tal calle y tal otra’, pero ahora se hizo todo y surgió otro: el transporte. Estamos tratando de que pase por aquí, al menos, una gacela. No pasa ni una ruta de guagua ni máquina, solo carros particulares y, bueno, quien tenga bicicleta.
“Como ves, las paradas son bastante distantes. Todo es lomas. Vino un asesor de transporte, vamos a ver qué sucede”, dice.
Zenaida lleva 4 años como delegada de circunscripción, con el apoyo del Ministerio de Comunicaciones, está gestando cambios en su comunidad. Foto: Ana Álvarez Guerrero
Caminamos por estrechos callejones. Zenaida va nombrándolos, como les pondrán de acuerdo con el proyecto. Este sábado se inauguró el de “la Cubanía”. Y así irán surgiendo, embellecidos, otros.
La delegada, a quien paran cada dos metros para preguntarle y agradecerle “cualquier cantidad de cosas”, tiene una manía. Al menos, eso me parece.
Señala las áreas vacías y calcula la cantidad de casas que cabrían ahí, y hasta el número de cuartos que podrían tener.
Algunas ya son planes escritos. Las otras serán de “sus luchas por venir”.
“Van a entrar 24 viviendas en reparación de ese lado de la orilla del río, en estos momentos hay ocho. De acá tenemos seis, hay dos que se van a hacer nuevas y dos que se van a reparar”, comenta y sigue contando.
A Marcia (blusa verde a rayas) se le humedecen los ojos cuando habla de su casa, la nueva, la que le ayudan a construir. Foto: Ana Álvarez Guerrero
A Marcia ya casi le acaban de reparar la casa. Se ocupa de darle merienda a los obreros que ahora repellan y salpican paredes con cemento. Habla con Zenaida de los avances, de la alegría.
Cuando me acerco y le pregunto por la delegada, dice que nunca antes nadie los había echado pa’ lante como ella.
Algo así sucede con Mohamed, un joven de 31 años que hace algún tiempo decidió reparar su casa. Avanzó muy poco, casi nada. Ahora lo acompañan trabajadores de la ECOA-53.
“Esto ha sido tremenda ayuda aquí, no contábamos con esto. Nos vino como anillo al dedo. Empezamos ayer y mira por dónde vamos. Olvídate de eso, esta gente sí, son rapidísimos. Yo agradecido con todo esto. Olvídate de eso. Ahora sí le pusieron la tapa al pomo. Rápido, rápido. Con la unidad se vence”.
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“¿Te gustaría ser delegada por otro mandato?”, le pregunto. Ella responde: “A mí me preguntaron y dije que sí. Vamos a ver la población, tiene la última palabra”.
Claudio, el dueño de la casa donde nos sentamos a conversar, interrumpe: “Si no es ella, a quién van a poner. No tiene hora, ni día ni nada. A cualquier hora le tocan la puerta”.
Zenaida lo complementa: “Así es. Yo no paro. No tengo descanso. Entro a mi casa a las 9 y 10 de la noche. Menos mal que tengo el apoyo de mi familia que me ayuda y comprende. A veces, cuando llego solo tengo que bañarme, comer y acostarme. Hay días que no tengo chance de nada, porque me quedo dormida”.
“¿Y te gusta vivir así, con tantas tareas?”, insisto. “Sí, sí. En mi trabajo soy secretaria del sindicato y no me han querido quitar para nada. Porque, además, bueno… soy una líder bastante expositiva y me gustan las actividades, cumplir tareas, que todo me salga bien”.
Mohamed (camiseta anaranjada y faja negra) posa junto a los compañeros de la brigada de la construcción ECOA-53. Juntos construyen su casa. Foto: Ana Álvarez Guerrero
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Hoy se celebran los 45 años de los órganos locales del Poder Popular. En esta estructura laboran mujeres y hombres valiosos que “no tienen descanso” como Zenaida, por tal de tramitar soluciones y gestionar barrios más prósperos. A todos ellos, gracias.
La orilla del río Almendares y la ilusión de la pesca. Foto: Ana Álvarez Guerrero/Cubadebate
Este parque forma parte del recién inaugurado Callejón de la Cubanía. Foto: Ana Álvarez Guerrero/Cubadebate
Zenaida va y viene de esta oficina, recién hecha. Foto: Ana Álvarez Guerrero/Cubadebate
En el portal-jardín de Claudio Aguilera el decorado es excepcional. Foto: Ana Álvarez Guerrero/Cubadebate
El arte en los callejones de El Fanguito. Foto: Ana Álvarez Guerrero
Vea en video, Zenaida: Una delegada sin descanso
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Desde las redes: Cepeda, el premio del pueblo

Cepeda en el Clásico del 2013. Foto: Archivo de Cubadebate.De todos los reconocimientos a Frederich Cepeda Cruz, el Premio del Barrio, le queda justo a su medida.
Resume, no ya su trayectoria deportiva, tan prolifera como para merecer este y todos los que tiene en su hoja de servicios, sino porque ilustra una carrera intachable de dignidad: “este es el premio del pueblo de Sancti Spíritus al que ha representado y nunca se ha doblegado”, argumenta la coordinadora provincial de la organización en esa provincia, Marianela Valdés López.
Aun así, no dejó de sorprenderse cuando los medios de comunicación lo mencionaron entre quienes merecieron el Premio del Barrio aquí, en su caso el primer deportista que lo alcanza: “Lo recibo con mucho cariño, como todo lo que viene del pueblo, de ahí soy y me debo completamente al cubano y al espirituano en particular. Siempre me han brindado mucho cariño”.
Es como una simbiosis emotiva. En más de una de las tantas exclusiones de equipos que ha tenido en su carrera, Cepeda ha contado con el apoyo y el clamor de su afición. Y eso, junto a su familia, le ha ayudado a levantarse: “Las cosas que van pasando con el tiempo no se olvidan, la vida está llena de obstáculos —y eso en lo deportivo me ha tocado vivirlo—, pero tengo suerte de que, gracias a Dios y a las cosas de la vida, mi familia me ha dado fuerza para seguir adelante, mi padre que es mi entrenador, junto a mi mamá y todos, hicieron posible que cumpliera mi sueño y ese apoyo lo he sentido del pueblo”.
A su país lo ha defendido en los más disímiles escenarios en los que ha levantado, con Cuba, más de un título mundial y hasta olímpico. “Al igual que muchos atletas, una de mis metas siempre ha sido representar a mi país y, como cubano, soñé estar en el equipo nacional. Uno se entrega porque sabe que ese pueblo y la familia van a estar bien contentos por alcanzar una medalla. Cuando competimos somos como los embajadores de Cuba”.
El béisbol ha sido la gran motivación que su país le ayudó a concretar: “Desde pequeño tengo la motivación de jugar al béisbol y lo amo, siempre he buscado ayudar a mi equipo Sancti Spíritus. Ahora mismo espero el inicio de la Serie Nacional para demostrarme que lo puedo seguir haciendo, quizás ser un ejemplo para las generaciones que vienen detrás o dejar un legado: quisiera que mi hijo me siguiera viendo jugar. Esas son cosas que me inspiran”.
Por su calidad no le han faltado ofertas para abandonar su país. Tampoco cuando una injusticia lo dejó fuera del (equipo) Cuba. Aunque el contrato con Japón le dio holgura a sus finanzas y vive en una mansión, pagada por esa propia posibilidad, se bandea en las estrecheces cotidianas. Y él sigue aquí.
“El éxodo de peloteros se ha incrementado a lo largo de los años y es algo bien difícil. Cada persona tiene su manera de pensar y eso hay que respetarlo, cada quien tiene sus ideas, quizás algunos estén equivocados, otros no, pero en lo personal nunca lo decidí. Te he hablado mucho de la familia y, te repito, siempre quise estar cerca de mi gente, en mi barrio, pero —sobre todo— de mi familia y mis padres que me criaron de esa manera y es lo que he hecho siempre. Estoy saliendo del país desde que tenía once años y tengo 41, siempre he ido y he regresado, me he sentido orgulloso de representar a Cuba en cada evento y cada año me he esforzado por representar a Sancti Spíritus en los eventos nacionales.
“Me he puesto metas personales y siempre he pensado defender a mi país por encima de todo. Creo que, en diferentes latitudes, los cubanos que están dentro y fuera lo hacen: siempre ponen en alto la bandera cubana, y siempre que lleven a Cuba en el corazón, pienso que puedan tener felicidad. Decidí vivir aquí y, como respeto la decisión de cada cual, cada cual debe respetar la mía; estoy contento por lo que hecho”.

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¿Cómo lograr una mejor participación popular en Cuba? (+ Podcast)

Tras los sucesos del 11 y 12 de julio han ocurrido varios debates. Uno de ellos es la necesidad de llegar a los barrios y transformarlos para bien: movilizar a la comunidad, a los vecinos y atender sus reclamos, muchas veces pospuestos o burocratizados.
Se han hecho varios estudios y solo en la capital se detectan más de 60 comunidades con mayores problemas por resolver. En función de ello, se suman instituciones estatales y organizaciones políticas y de masas.
Hace pocos días fue noticia en Cubadebate que más de 3 400 universitarios, profesores y profesionales de varios sectores se han integrado a las Brigadas Juveniles de Trabajo Social, una iniciativa de la Unión de Jóvenes Comunistas para, fundamentalmente, identificar las inquietudes de los ciudadanos en algunos territorios de La Habana.
El llamado está hecho por el propio presidente de la República de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, a participar, a que el pueblo tenga un papel importante en la solución de sus dificultades. Pero … ¿cómo lograrlo? 
Hoy volvemos al podcast de Cubadebate con el objetivo de encontrar respuestas en torno a la participación popular, tan aclamada en las últimas semanas. Nos acompañan en este episodio tres profesores de diferentes disciplinas:

Olga Pérez Soto, Doctora en Ciencias Económicas y Profesora Titular de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana.
 Marxlenin Pérez Valdés, Doctora en Ciencias Filosóficas y Profesora Titular de Teoría e Historia del Marxismo de la Universidad de La Habana.
 Yuri Pérez Martínez, Doctor en Ciencias Jurídicas y Profesor Titular de Derecho Constitucional y Administrativo de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana.

Escuche aquí:

***Le proponemos que lea un resumen de las principales ideas debatidas***
Las “manifestaciones pacíficas” del 11 de julio se transformaron en impactantes disturbios. Foto: AFP
Comenzamos con una interrogante que quedó pendiente en el último podcast de Cubadebate: ¿Qué  hacer después del 11 de julio para responder reclamos, preservar la paz y soberanía en Cuba?
Marxlenin Pérez Valdés: Si se quiere pensar lo que ocurrió en el país por esos días, habría que comenzar por superar ciertos tabúes instalados en nuestro imaginario social, para deconstruir eso de “los hechos del 11 de julio” -así de manera tan general-, entre otras cosas para ayudar a desmitificar lo que en realidad pasó, y que una gran parte de la prensa contraria a la Revolución ha pretendido teatralizar.
Me refiero -a grandes rasgos- a esas protestas populares con un componente de espontaneidad y pacifismo, pero que también contaron con el respaldo de una campaña mediática poderosa desde las redes sociales virtuales, y que terminaron tornándose violentas y vandálicas.
Dotar de determinaciones lo ocurrido por aquellos días de julio implica a su vez enmarcar esas protestas o manifestaciones populares dentro del complejo contexto de la pandemia de COVID-19, la intensificación del bloqueo de Estados Unidos contra el país, en paralelo con todas las carencias materiales y espirituales que en las últimas décadas se han venido agudizando.
Pero también deberíamos ubicar estas protestas dentro de una movilidad socialcondicionada a partir de un paquete de medidas que el gobierno ha estado aplicando en distintas instancias, muchas de las cuales fueron anteriores a estas manifestaciones del 11 de julio.
La otra cara de esto nos muestra el consenso popular alrededor de que no es necesario esperar a que ocurra este tipo de manifestaciones ciudadanas para atender y responder las exigencias populares, las cuales -es oportuno enfatizar- se dieron en su mayoría dentro de la lógica del socialismo.
Y en este sentido habría que establecer una relación entre un grupo de medidasgubernamentales por una parte y de otra un sistema de demandas y expectativas del pueblo que evidentemente -aún cuando pudieran estar contenidas en este esquema- no se han logrado satisfacer.
Por eso es valioso que allí donde las soluciones todavía demoran, en sulugar se acompañe a las personas en sus malestares -por cierto, una práctica que siempre distinguió a la Revolución cubana- y se trabaje por continuar reduciendo la brecha pueblo-Estado.
Hay que saber llegarles a las personas en sus reclamos para poder acompañarlas certeramente y brindarles las soluciones que esperan. Generar alternativas y sobre todo ser receptivos al otro; porque de ningún modo podemos comprometer la comunicación entre el pueblo y sus representantes.
La clave para que situaciones de esta índole no nos sorprendan, podría estar en algo tan simple, pero tan importante, como mantenernos todo el tiempo en constante conexión y retroalimentación con la base y sus expectativas en la Revolución.
Yuri Pérez Martínez: Entender que el 11 de julio pauta una agenda para la institucionalidad cubana de responder reclamos, preservar la paz y la soberanía, es asimilar acríticamente un conflicto multidimensional con implicaciones políticas de la que Cuba no está exenta.
Hay patrones culturales, políticos, jurídicos, filosóficos e ideológicos que sepromueven desde los centros hegemónicos de poder mundial, que trascienden las fronteras nacionales e implican siempre una proyección de ciudadanos politizados conforme a determinados intereses.
Ciertamente los hechos del mes de julio permiten hacer valoraciones sin olvidar que como fenómeno subjetivo, cuando valoramos, cada sujeto le incorpora sus emociones, experiencias de vida, prácticas en las que participa, sentimientos.
Esa consideración general y abstracta de “hechos” y “sucesos” tampoco ayuda a comprender en su dimensión exacta e integral lo ocurrido, y que tiene una multiplicidad de causas, condiciones y determinaciones que sirven para explicar, la supuesta “naturalidad” con que algunos sectores asimilaron discursos de dominación y odio tejidos en una operación mediática, desde las redes sociales virtuales y aprovechando la desarticulación, aunque quizás no sea el mejor término, de las redes sociales no virtuales, a causa del confinamiento y distanciamiento que ha impuesto la pandemia de la COVID-19.
Personas que se movieron circunscritos a un guion preconcebido y escrito desde un laboratorio para propiciar protestas sociales y que muestran como válidas, determinadas demandas por la legitimidad construida y que ampara el comportamiento ciudadano en un momento histórico concreto.
Es importante, también y ello es prioritario, saber captar, encauzar einterpretar adecuadamente los legítimos reclamos que al amparo de los derechos reconocidos en la Constitución cubana de 2019 se ejercieron por un grupo de personas y que se insertan en la lógica socialista de poner al ser humano en el centro del sistema.
Pero dicha lógica, desde la complejidad social, no puede limitarse al análisis únicamente de atender reclamos que se hagan por los ciudadanos al Estado o al resto del entramo institucional cubano, precisamente porque el socialismo “no cae del cielo”, como se ha repetido infinidad de veces, esa lógica debe entenderse en varias dimensiones y como materialización del principio de corresponsabilidad.
Así, el examen crítico de las demandas y exigencias de algunos ciudadanos en relación con la gestión del gobierno durante el pico pandémico, que se expresaron el 11 y 12 de julio, indica que no puede concebirse solo en una dimensión unidireccional, vale también preguntarse por los reclamos, los pedidos reiterados y el cumplimiento de los deberes de los ciudadanos en relación a las medidas epidemiológicas que, incluso bajo fórmulas jurídicas sancionatorias, se incumplieron.
También es importante que todos -Estado, ciudadanos, sociedad en su conjunto- cumplan con lo establecido. Claro un estudio riguroso de esta situación conlleva a la búsqueda de razones que generan procesos de anomia y de ineficacia de las normas jurídicas en un espacio concreto de ordenación jurídica.
O sea, no es un fenómeno simple, debemos tratar de realizar enfoques integrales, analizar la realidad desde diversos ángulos y siempre teniendo como pilares para la actuación a la Constitución de la República, no solo por la supremacía que en ella subyace, sino por ser expresión de un debate y voluntad popular.
Ahora bien, tampoco podemos desconocer que el 11 y 12 de julio contribuyó a despertar de cierto letargo en algunos lugares y de algunas personas y que obliga a la mirada aguda y crítica.
Olga Pérez Soto: Atender los reclamos de la población, preservar la paz, la tranquilidad ciudadana, así como la soberanía nacional son principios esenciales del proyecto que construimos.
Son aspectos de diferentes niveles y alcance. Sin soberanía nacional no hay paz y sin ellas, es imposible desarrollar y perfeccionar el poder popular y la participación de los ciudadanos en el objetivo de una sociedad que se distingue por la justicia social.
Los hechos ocurridos no son los que colocan en nuestra agenda socialista la paz y la soberanía nacional. Parte de los hechos ocurridos atentaron contra esos principios y deben ser analizados con un enfoque de totalidad e integralidad.
Deben ser analizados en el contexto geopolítico del proceso histórico de Revolución. Cuba representa una experiencia concreta de construcción de socialismo en los siglos XX y XXI.
Dicha experiencia ha convivido con distintas normas de hegemonía internacional. Con ello quiero significar, que hemos coexistido con las mutaciones del imperialismo global y sus reglas en la pugna por la hegemonía mundial.
Nuestros análisis no deben olvidar, que los retos y desafíos que nos planteamos con la Revolución, no quedaron inamovibles, se fueron complejizando y todo ello con el ascenso del imperialismo neoliberal.
Analizar el socialismo en general y el cubano en particular, divorciado del desarrollo de esta lógica, puede generar simplificaciones, dogmatismos y reduccionismos.
Partiendo de esto, es importante ser enfáticos en que los hechos de julio son también parte de una estrategia  imperialista global  contra la fuerza del ejemplo que representa Cuba. Pudimos enfrentar una operación política, mediática, subversiva, e intervencionista en circunstancias del recrudecimiento del bloqueo (243 medidas de presión máxima) y de una situación epidemiológica muy compleja.
Los debates sucedidos a los acontecimientos de referencia, no deben ser fragmentados, ni enclaustrados en barrios, comunidades, hechos, temas, reclamos, sujetos, etc. No se trata de ignorar las formas concretas y particulares de expresión de contradicciones a través de insatisfacciones, incomprensiones, desacuerdos, demandas, reclamos, opiniones y disensos.
Deben ser analizadas y ubicadas en el contexto del complejo proceso de transformación social desde el subdesarrollo. Llama la atención cómo en muchos análisis, se excluye la referencia a cómo sería el subdesarrollo cubano si no hubiéramos tomado el rumbo socialista.
Retomando la importancia de no fragmentar los debates, es importante subrayar que dicha transformación necesita gestionar el sistema de contradicciones heredadas y generadas, y al mismo tiempo, enfrentar deformaciones y desviaciones resultantes, de la practica social, al no haber podido interpretar algunas de esas contradicciones oportuna y adecuadamente en cada contexto, e incluso, habiéndolas capturado y comprendido, no siempre han podido ser implementadas y conducidas coherente.
Los reclamos asociados a inconformidades por condiciones económicas y de vida realizados, no expresan todos los retos y desafíos que tenemos los cubanos para el avance y consolidación del socialismo y que están identificados.
Como decía Fidel, la crítica y la autocrítica ha sido y deben ser una constante, buscar y analizar los problemas desde sus causas y no ser autos complacientes, es una garantía para avanzar de manera sólida.
Al comenzar el siglo XXI, compartía la importancia de profundizar en las soluciones de deformaciones que implicaban desviarse de nuestro camino y como consecuencia el valor de entender los tiempos históricos y la posibilidad de reversibilidad del socialismo no necesariamente por agresiones externas, sino por sus propios errores de no trabajarse con el compromiso y apego a la verdad y desde sus causas para corregirlos.
¿Qué falló en el trabajo desde y para las comunidades en los últimos años? ¿Por qué aparece ahora como una necesidad de primer orden a rescatar?
Olga Pérez Soto es Doctora en Ciencias Económicas y profesora de la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana desde 1988. Foto: Cortesía de la entrevistada
Olga Pérez Soto: La necesidad no aparece ahora. Está identificada por el Estado, por el Partido, por el gobierno, el pueblo y las ciencias sociales. La necesidad está colocada en el proceso de actualización del modelo de desarrollo socialista.
Existen contradicciones no resueltas, no atendidas; contradicciones que refuerzan desigualdades, referidas al empleo, a su remuneración, a condiciones de vida, de acceso, de derecho, de participación, de asistencia social, de seguridad social y otras que también están identificadas.
Sin dudas, todos estos problemas acumulados se expresan de maneras heterogéneas en la sociedad, y con mucha más fuerza en la vida cotidiana, en los barrios y familias.
La solución de los mismos requiere una visión de integralidad-país. En los Lineamientos están reconocidas todas esas necesidades: territoriales, municipales; las formas de discriminación…
Se viene trabajando en ello.
Los 21 años transcurridos en este siglo, especialmente desde el 2011, son testigos de este empeño de la actualización, aún insuficiente. Por eso se impone la necesidad de trabajar con audacia, con sensibilidad, con innovación por parte de los representantes del Estado, del gobierno, de las instancias políticas, de las organizaciones, de las instituciones. De acelerar las propuestas de cambios en el diseño, en su ejecución, en la implementación y en el control de esas políticas.
Es importante colocar temas que erosionan al socialismo como son la complicidad con lo mal hecho, y el dejar hacer y el dejar pasar. 
Toda persona que convierta en un medio de vida su función pública, su función política y social, y que por eso, naturalice que de esa función se deriven privilegios, accesos, beneficios… deja de ser la persona idónea para la construcción socialista, porque atenta precisamente contra las bases del socialismo y socava la unidad revolucionaria.
Igual que Cuba significa un referente para el mundo como una construcción de una sociedad mejor para el hombre, la fuerza del ejemplo es el mayor recurso para movilizar y explicar los sacrificios al pueblo.
Todas las contradicciones no resueltas internamente, tienen un costo político, social e ideológico. La variable ‘tiempo’ tiene gran importancia en procesos de transformación histórica de gran calado como es la propuesta de construcción del socialismo.
La necesidad de conjugar lo ‘necesario’ y lo ‘posible’ entre el tiempo histórico monumental del proyecto que es construir el socialismo por una parte y, el tiempo histórico de vida del individuo por otra, es de suma importancia para la sostenibilidad de la suscripción de los sujetos sociales al mismo, como parte de la demostración del socialismo como alternativa y superación al capitalismo.
Marxlenin Pérez Valdés es Doctora en Ciencias Filosóficas. Foto: Cortesía de la entrevistada
Marxlenin Pérez Valdés: Todos los barrios son diferentes, incluso los denominados ‘vulnerables’ tienen condiciones económicas y culturales disímiles, con demandas y necesidades propias que actúan como matrices dentro de esa categoría.
Hay diferencias concretas entre la vulnerabilidad de un barrio que pudiera llamarse La Cuevita en San Miguel del Padrón  a otro como Romerillo en Playa, o en comparaciones con barrios de otras provincias.
El fatalismo geográfico también se constituye como causante de vulnerabilidades.
¿Cuál vendría a hacer la unidad dentro de la diferencia? Al margen del barrio en el que nacimos o en el que crecimos y vivimos, nos formamos desde las principales conquistas de la Revolución, convertidas en derecho de todo el pueblo, como son el acceso a la salud y la educación gratuitas y de calidad, al deporte, a la cultura, a la asistencia social, la seguridad ciudadana y la ciencia revolucionaria.
Sin embargo, qué pasa con estas valiosísimas conquistas de nuestra Revolución socialista toda vez que atraviesan el umbral de algún barrio vulnerable. Puede suceder que, por ejemplo, esa maravilla que es la educación gratuita y que ha posibilitado altos niveles de instrucción de la población, encuentre obstáculos, algo que se manifiesta con énfasis en unos barrios más que en otros. 
Las urgencias, tanto materiales como espirituales en ellos, son disímiles y varían de acuerdo a sus particularidades. Hay que establecer prioridades y aprender a llegarle a las verdaderas necesidades de sus habitantes, que no siempre son correctamente interpretadas por quienes tienen la responsabilidad de atenderlas.
La labor de la Revolución cubana en las comunidades también integra las conquistas socialistas y se remonta al triunfo revolucionario de enero del 59, permaneciendo en la agenda revolucionaria amén de sus altos y bajos.
Por eso, plantear que ‘ahora aparece como una necesidad de primer orden que hay que rescatar’, puede desconocer la tarea cotidiana de miles de personas dedicadas al trabajo comunitario de punta a punta de la isla, contando con el granito de arena de los mismos integrantes de determinadas comunidades, pasando por artistas e intelectuales entre los que me quedan bien de cerca los profesores de mi facultad de Filosofía, Historia y Sociología, integradísimos al trabajo comunitario y diferentes formas de investigaciones asociadas a este, hasta las autoridades de los gobiernos locales, el Partido Comunista, los CDR y un gran número de instituciones cubanas enfocadas en las comunidades.
‘El trabajo desde y para las comunidades que se nos está apareciendo’ hoy puede responder también a esa presencia de nuestros dirigentes caminando, literalmente, por algunos barrios vulnerables, visitando comunidades, acompañando, mirando, escuchando, apropiándose de historias de vidas reales narradas por sus propios protagonistas.
Por ejemplo, vemos a Ramiro Valdés acompañando al pueblo de Santiago de Cuba, al presidente Miguel Díaz-Canel visitando barrios como San Antonio de los Baños el mismo día de las protestas, pero también lo hemos visto cada día en un sitio diferente, Gerardo Hernández, revitalizando los CDR con su paso de un barrio a otro.
Si hoy tenemos la apariencia de que se rescatan las comunidades puede ser fruto, también, del diálogo que se está articulando entre las voces que reclaman ser atendidas y esa dirección de la Revolución que está yendo a escucharlas.
De cualquier modo, la transformación de los barrios ‘vulnerables’ no debería ser proyectada como algo coyuntural o como algo que se desprendió de un movimiento general de transformaciones de la sociedad cubana, si no que tiene que ser parte de un proceso orgánico en constante enriquecimiento y progreso que caracterice al socialismo.
Hay que devolverle a ciertos barrios, más que a otros, el amor de la Revolución y el amor hacia la Revolución.
Preguntarnos por qué son vulnerables y en qué sentido lo son, detectar cuáles son las condiciones concretas mediante las cuales se sigue reproduciendo marginalidad se produce y reproduce pobreza y abandono.
De cualquier modo, habrá que seguir tocándole la puerta a los vecinos de estos barrios y comunidades mientras escuchamos lo que tienen para decir, sus expectativas en la Revolución y en ese mismo proceso, de búsqueda de soluciones, poderlos incorporar, hacerlos partícipes activos en la resolución de sus propios problemas.
Yuri Pérez Martínez es Doctor en Ciencias Jurídicas. Foto: Cortesía del entrevistado
Yuri Pérez Martínez: En relación al trabajo en las comunidades… éstas deben ser el primer eslabón del todo, o sea, del país, y es importante que así lo asumamos. No podemos separar las interrogantes en relación a lo comunitario, sin conocer las respuestas a nivel general y viceversa.
En la comunidad es donde el individuo satisface sus necesidades, donde es sujeto activo y pasivo de dinámicas de poder de diversos tipos; donde se determinan los procesos de construcción social, pero también donde mejor se expresan las inconformidades, las dificultades, nuestros problemas e incapacidades.
Es preciso que todo eso se exteriorice y se asuma por los canales, vías y mecanismos de participación que son herramientas populares de integración y control político.
La acumulación de problemas en las comunidades está diagnosticada, está estudiada por las ciencias sociales e incluso con acciones  de solución previstas a ejecutar y que aparecen en Lineamientos, macroprogramas, programas, proyectos, investigaciones e iniciativas… que provienen tanto del sistema estatal como del entorno político partidista y del contexto asociativo cubano.
No es ocioso que recordemos esta realidad, porque tal parece que la tierra es cuadrada y no se mueve, y lo digo para enfatizar que tanto la teoría como la práctica han encaminado sus esfuerzos, no solo a diagnosticar, sino a solventar y ello es una prioridad perenne.
Más allá de un análisis multidisciplinario y de resultados científicos que pueden demostrar con causas, efectos, amenazas, debilidades, fortalezas, oportunidades… persisten problemáticas que debemos erradicar y que están asociadas al valor del trabajo en la sociedad, a las barreras que dificultan la participación, a la transparencia.
Sobre todo a la hora de afrontar nuestras dificultades, la creación normativa y la participación popular que le es consustancial.
También persiste la deficiente comunicación política en este espacio comunitario que es trascendental, donde no siempre existe una sincronía entre lo que se dice y lo que se hace. Los lastres que todavía remolca el Poder Popular, que no se manifiesta en todas las comunidades de igual forma, ni con el mismo alcance, pero que todavía se manifiestan.
Existen confusiones entre las funciones estatales y las partidistas, con las consecuencias negativas que estas representan y que están expuestas con toda claridad en el informe central al VI Congreso del Partido Comunista de Cuba.
Es necesario fortalecer en la base a las organizaciones de masas y sociales, pues son vitales para generar más participación. 
De qué modo se propicia la participación popular en los barrios cubanos para la expresión de necesidades y preocupaciones de los ciudadanos. ¿Cuáles son los procedimientos o mecanismos? ¿Podemos decir que son suficientes?
En Concordia 162 existen 16 apartamentos. Aquí se realizan algunas acciones para transformar la comunidad. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Yuri Pérez Martínez: El mejor modo de propiciar participación popular en nuestros municipios, en nuestras comunidades y barrios, es a partir de la democracia socialista y desde una perspectiva multidisciplinaria e integral, la participación popular: multiactoral, deliberativa y co-responsable en todos los niveles territoriales, dimensiones y ámbitos de institucionalidad.
Primero, como elemento de funcionalidad y calidad democrática y, segundo, como elemento de relegitimación permanente de nuestro sistema político.
En este sentido, es urgente que superemos la concepción de la participación como práctica estrictamente formal y homogénea, limitada o concebida fundamentalmente a consulta, asistencia o movilización no diferenciada; atendiendo a los sujetos que participan, o sea, al rol del sujeto en determinadas dinámicas.
No obstante, frente a tendencias que buscan transpolar experiencias foráneas para el trabajo comunitario, y no estamos negando la validez que puedan tener,  preferimos inclinarnos por revitalizar nuestra institucionalidad en el municipio, en lo local, porque es allí donde se pueden alcanzar óptimos ambientes institucionales para la participación popular. 
De hecho, si examinamos nuestros instrumentos, vías o mecanismos para participar, podemos decir que todavía son limitados. Por supuesto, a ello hay que sumarle muchos problemas de eficacia y eficiencia.
Podemos crear otros, no lo negamos, pero ahora se impone lograr que los que tenemos funcionen y lo hagan bien.
Nuestro diseño constitucional tiene muchas potencialidades para articular altos niveles de participación. Es imprescindible que revisemos, tanto en el discurso institucional como en la práctica, algunos signos que indican un desplazamiento del poder o del centro del poder, en su concepción original de los órganos representativos a órganos administrativos. 
Ello puede atentar en la consolidación del Estado socialista de derecho y justicia social, porque puede desconfigurar la naturaleza, la esencia del poder en Cuba que es eminentemente popular.
Por ejemplo, en la lógica del municipio, es trascendental para el sistema político y toda la ciudadanía entender que la Asamblea Municipal del Poder Popular es el órgano superior del poder del Estado en su demarcación; está investida a tales efectos de la más alta autoridad y, que la relación con el Consejo de la Administración es de subordinación de éste a aquella, pues en todo momento debe rendirle cuenta de su actuación.
No es posible que figuras administrativas y designadas tengan un rol que en dinámicas concretas se erijan por encima de los representantes populares. 
Sería injusto decir, por supuesto, que esto es intencional. La propia cotidianidad y el rol de la administración municipal en la satisfacción de las necesidades económicas, de salud, asistenciales, educacionales, culturales, deportivas… ha propiciado esta situación.
Es preciso entender, en otro orden de análisis, que el socialismo, no reproduce de manera espontánea ámbitos de democratización. El proceso de construcción socialista implica generar permanentes formas y mecanismos de participación popular en todos los espacios que sea posible. 
Para la necesaria transformación de los mecanismos y vías de participación popular es indispensable identificar los frenos, los lastres, los problemas… tanto externos como internos, que impiden que el diseño previsto constitucionalmente del Poder Popular, despliegue en la práctica todas sus potencialidades.
Debemos fortalecer, junto al de las Asambleas Municipales del Poder Popular, las figuras del delegado y de los Consejos Populares. 
Es vital que defendamos el socialismo desde la vida cotidiana y para ello es imprescindible fortalecer la cultura democrática y educar para participar. La participación no puede percibirse como algo abstracto, no es, ni debe ser considerada un término de académicos o una palabra mágica, que solo por mencionarla dibuja una sonrisa en quien la escucha.
La participación es un elemento para la funcionalidad democrática y la sostenibilidad del socialismo en Cuba. Por eso, los mecanismos para participar nunca serán suficientes, porque todos los días tenemos que buscar el perfeccionamiento de ellos para hacer sentir el poder popular. 
Marxlenin Pérez Valdés: La participación en nuestra sociedad debe, ante todo, producir un arcoíris de potencialidades humanas. No debe unilateralizar, porque eso es justo lo que hace el capitalismo: cosifica todas las relaciones sociales y a la realidad misma. Los barrios en Cuba son una expresión viva de ese gran ajiaco que compone nuestra sociedad.
Se evidencia la diversidad social tal cual existe en la realidad cubana porque cohabitan los religiosos, los ateos, los comunistas, los contra, las o los amos de casa, los estudiantes, cuentapropistas, jubilados, militares e incluso, los odiadores asalariados que pululan las redes virtuales.
Con esa diversidad y variedad de colores, gustos, aspiraciones, necesidades, hábitos y costumbres, con esta suma de subjetividades hay que contar y hay que sumar.
Uno de los elementos aglutinadores de esta riqueza social que siempre distinguió a la Revolución cubana fue la participación dentro de ella, desde la cual, a su vez, encontró legitimidad nuestro socialismo. Me refiero a la construcción de un sujeto que pasó de ser espectador a ser partícipe desde los primeros años de la Revolución, a convertirse en el protagonista de su proceso socialista.
Hoy no puede ser diferente. Hay que actualizar e incorporar las nuevas generaciones y los nuevos actores de la sociedad civil cubana en esa defensa de la conquista de la Revolución, que se desata día a día desde la vida cotidiana. 
Mecanismos existen muchos, algunos más efectivos que otros, en desuso u oxidados. Por ejemplo, algo tan cercano a la base como los delegados del Poder Popular o el presidente del CDR de nuestros barrios, esas personas a las que se les va la luz y el agua en el mismo horario en que se le va a una.
Los mecanismos existen desde hace tiempo, pero los hemos dejado languidecer. No quiere decir que no necesitemos construir nuevos, buscar otros procedimientos, pero también apuesto por hacer funcionar los que nacieron de forma natural para responder a los intentos y a los intereses de la mayoría en nuestro país. 
Debe existir un equilibrio entre la participación popular directa y su representación política y, en esta relación deben existir una coherencia entre la participación popular y la apropiación política de ella por parte de los dirigentes del país. Hay que generar modos de participación que tributen a la movilidad socialista en el mismo sentido en el que requerimos un gobierno receptivo ante esa participación popular.
No es casual que en infinidad de ocasiones vimos a Fidel Castro enseñarnos que sin las masas, el socialismo fracasa. 
Cómo lograr que las personas sean las protagonistas en la búsqueda y ejecución de las soluciones a sus problemas. ¿Qué hace verdaderamente popular a la participación?
En Centro Habana, por ejemplo, existen varias problemáticas por resolver. Foto: Irene Pérez/ Cubadebate.
Yuri Pérez Martínez: La única forma posible, no hay otra, es participando, o sea, empoderando al ciudadano. Para ello es importante que tengamos en cuenta varios elementos. En primer orden: quién o quiénes participan, o quién y quiénes pueden participar.
Tiene que ver con la legitimidad, la habilitación para participar, los requisitos que establece el ordenamiento jurídico para poder ser parte de determinados mecanismos como las consultas, los plebiscitos, los referendos, los propios procesos electorales, las rendiciones de cuenta.
También está relacionada con la cultura de la participación y no solo de ella, sino de la deliberación. Es importante que eduquemos al sujeto para participar.  En la formación está un aspecto que es vital, yo diría que es de vida o muerte, porque usted puede tener todas las ganas de participar, toda la energía, pero si no tiene todas las herramientas cognitivas para poder hacerlo, su participación no es de la calidad suficiente que necesita el sistema político.
Y además, este elemento del ‘sujeto’ tiene que ver también con lograr una participación diferenciada, atendiendo a las dinámicas concretas donde participa el individuo. No una participación homogénea, sino que atendiendo al rol que el sujeto desempeña en determinados espacios comunitarios, en determinados proyectos…así será su participación.
Hay un segundo elemento que es trascendental y tiene que ver en el ‘por qué’ se participa. Estamos llamados todos los días a preguntarnos eso. ¿Por qué hoy los ciudadanos tienen motivaciones o carecen de ellas para participar?
Aquí hay que valorar las condicionantes, las propias experiencias del sujeto partícipe, todas las  valoraciones que realiza en torno a la acción participativa, a su utilidad; por supuesto, y cómo se mueve en esas dinámicas participativas.
El terreno que no abonemos desde la construcción del socialismo, lo pueden abonar otros a partir de la formación de opinión política y, puede calar, está demostrado que muy hondo, en la conciencia de los ciudadanos. 
Un tercer elemento que creo es importante, tiene que ver con ‘dónde se participa’. Tenemos que diferenciar ámbitos y espacios, lograr que a partir de la esencia popular de nuestro poder, de nuestro sistema, la participación sea el ABC, el pan nuestro de cada día. Y que todos pensemos en cómo propiciar espacios y ámbitos para la participación.
Las maneras en que perfeccionamos y la necesidad de transformar la participación institucionalizada responde al cómo: ‘cómo participamos’. Por supuesto, aquí están las vías, los instrumentos, los mecanismos y la necesidad de articular y encauzar por cada uno de ellos la participación.
Hay un elemento que es de vida o muerte: los efectos que tiene la participación; o sea,  si esa acción participativa que nosotros desarrollamos tiene efectos vinculantes o no; en la medida en que los ciudadanos vean que su participación se ve reflejada en políticas públicas, no solo en la ejecución de ella o de políticas sociales, sino en la concepción, en el desarrollo, en la evaluación y el control de la política pública. 
Esto es vital para lograr una activación importante del poder popular.
No podemos dejar de referirnos al entorno para participar. Tiene que haber condiciones favorables para poder participar, tiene que existir una institucionalidad abierta y flexible, un sistema de innovación social para participar.
Creo que es trascendental que desde todos los ámbitos de la sociedad miremos con mucha importancia el tema de la participación, porque realmente en esto se nos va la sostenibilidad de nuestro proyecto socialista.
Marxlenin Pérez Valdés: Hay un mal que se ha instaurado en nuestras conciencias y sobre el que se habla poco: es la mentalidad del ‘me toca’. Incluso, de cierta forma, fue inculcado por la misma Revolución debido a cuestiones muy puntuales que frenan la apropiación ciudadana de cierta participación indispensable al proyecto socialista.
¿Cómo lograr que las personas sean protagonistas? Brindándoles, para empezar, la oportunidad de hacer, de construir, de formar, de forjar. Creando posibilidades, estructuras, condiciones para que cada persona encuentre su lugar y su función en esa sociedad más humanista que queremos y que debemos seguir construyendo entre todos. 
Necesitamos que vuelva a ser tendencia ese sentido de pertenencia ciudadana o social que siempre nos ha caracterizado. Hay que permitir que las personas hagan por ellas mismas todo cuánto necesiten hacer por sí mismas y también por los demás.
Superemos la mentalidad del ‘me toca’ con la pregunta de ‘qué puedo hacer y por qué’ y ‘qué he hecho por mí y por mi familia’.
Para que seamos protagonistas en la búsqueda y ejecución de soluciones también hay que incentivar la creatividad, el pensamiento crítico, combatir el burocratismo, la corrupción, lo mal hecho, la chapucería, el triunfalismo, la demagogia. En fin, cierta rutina de vicios que ponen en peligro preservar el socialismo cubano.
Como antídoto propiciemos un tipo de participación creadora y abierta, dirigida a continuar democratizando nuestra sociedad. La participación en el socialismo no es ni puede ser igual a la participación en el capitalismo, de modo que la participación en la Revolución socialista cubana debe ser ante todo, popular, social, legítima, creadora, incluyente, democrática y humanista. 
Por eso me gusta hablar de participación en plural como participaciones. Guiadas por el bien común, la virtud y el amor.
En resumen, participación dirigida a la  paz y a la soberanía.
Por eso debemos enriquecer nuestra sociedad civil, creando nuevas condiciones de posibilidad para la participación popular, desde las cuales poder construir subjetividades desalienantes y liberadoras propias del socialismo. Hay que continuar labrando el camino y sus oportunidades de existir, planteándonos metas comunes en el sentido en el que somos parte de una misma comunidad, un mismo barrio, un mismo país y una misma Revolución.
Una Revolución que no ha abandonado a los humildes, con perdón de la frase trillada.
Lo vemos hoy más que siempre, cuando por ejemplo, no se hace distinciones en la vacunación de la población, con vacunas que son el resultado valioso de cientos de procesos de participación y articulación de diversos sectores de la población: instituciones, organismos, centros de altos estudios e investigación, etc. que confluyen guiados por la utilidad de la virtud y el amor al prójimo.
Olga Pérez Soto: Cuando nos referimos a la participación popular en los barrios, no debe reducirse a la expresión de necesidades y preocupaciones de las personas.
La participación está planteada como una de las principales transformaciones de la actualización del modelo cubano de desarrollo desde sus primeras versiones. No debe limitarse a proponer demandas, sino a  proponer formas en las que se erijan como protagonistas en los procesos de esa transformación social.
Cuando nos referimos a la participación popular que requerimos para trascender la participación formal , destacamos como un aspecto esencial el entender que la participación de las personas como sujetos portadores del cambio social y como protagonistas de ese cambio social socialista, lo hacen a través de la participación en sus diferentes roles y espacios.
Todos forman una matriz de ese tejido social: participan como sujetos, como propietarios, como productores, consumidores, ciudadanos, familia; participan en la vida política, en las organizaciones de masa…en todo ese tejido social y con las diferentes formas de esa movilización social.
La participación es imprescindible verla como un sistema que articula la naturaleza, el contenido y el modo de hacerse.
La naturaleza de la participación es, ante todo, esencialmente emancipadora. Debe estar pautada por la voluntad de la mayoría y, al mismo tiempo, necesita ser inclusiva, plural, diversa y no discriminatoria, para lograr avanzar en la construcción de ese tejido social. 
Cuando hablamos del sistema participativo, estamos hablando de que esté basado en valores y principios, en el respeto a lo colectivo, sin anular al individuo, pero, al mismo tiempo priorizando la configuración de un sujeto colectivo en ese sistema de participación.
Ese sujeto colectivo en el contenido de la participación, no tiene otra forma de hacerlo si no está basado en la transparencia, en la crítica, en la autocrítica. 
Nadie puede estar ni actuar, por encima o al margen de la ley, por eso lo más importante en la participación es que es un deber y también un derecho. Debe  ser consciente, responsable, comprometida, pero para ello, debe ser el resultado de un proceso de formación, de una cultura integral, cívica, jurídica, económica, política e ideológica.
Solo así el modo de participación desarrollará formas. No es solo visualizarlo como: ‘pedir opinión’, ‘informar’, ‘comunicar’. Incluso, cuando esa información sea con calidad para la comunicación, no bastaría con eso, no bastaría con convocar, con consultar, con movilizar.
‘Participar’ debe ser acompañado por decisiones, por todo el proceso de implementación, por su evaluación, por su corrección, por su control, incluso por las propuestas de lo que se valida y no funciona para hacer una nueva forma de pensamiento en ese protagonismo de participación. 
Para que la participación social no confronte el sistema de intereses de la sociedad, a sus actores, a los representantes… sería posible que se condujera de una manera donde no se obstruyan los canales que tiene, para que fluya, para que sean reales y efectivos y combatir, desde la gestión administrativa, y desde el control popular a la corrupción, la burocracia y la ineficiencia.
Por eso siempre cuando se debate en las Ciencias Sociales sobre el sujeto portador del cambio social socialista, la complejidad que lleva en ese sistema de participación es que el sujeto como protagonista es heterogéneo, es un sujeto en formación en el tiempo, es un sujeto intergeneracional. Aquel hombre nuevo que hablaba el Che es un sujeto en formación permanente para que retribuya después, como protagonista de la realidad que está construyendo y transformando.
La participación debe ser, al mismo tiempo, fundamento y resultado de la unidad y para la unidad del pueblo. La unidad no debe ser entendida solo entre y para los revolucionarios, debe defender la voluntad de la mayoría pero al mismo tiempo no ignora la diversidad.
El socialismo no se construye solo para los revolucionarios, se construye para el pueblo. En la medida  que se consoliden sus conquistas y pueda desarrollar su capacidad emancipadora, sumará individuos como sujetos asociados al proyecto colectivo, demostrando su capacidad de ser un proyecto de desarrollo para y por el hombre.
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