HAVANA CLIMA

Alexis Leyva (Kcho)

Cuba presente en la Bienal de Venecia

La presencia de Cuba, por su parte, está impregnada de una especial connotación, al cumplirse 70 años de la primera participación de la Isla en la Bienal. Twitter/ Mirta Granda Averhoff.Cuba participa en la 59ª edición de la Exposición Internacional de Arte de Venecia, prestigioso evento que sesionará del 23 de abril al 27 de noviembre del 2022. En esta ocasión, es notable la participación de artistas de América Latina y el Caribe, fundamentalmente de países como Argentina, Brasil, Chile, Cuba, Guatemala, México, Perú, Uruguay y Venezuela.
La presencia de Cuba en este espacio está impregnada de una especial connotación, al cumplirse 70 años de la primera participación de la Isla en la Bienal.
El proyecto Terra Ignota de los artistas visuales Alexis Leyva (Kcho) y Rafael Villares, que contó con la curaduría de Nelson Ramírez de Arellano y Norma Rodríguez Derivet, como comisaría, es sin dudas una representación del arte cubano que se produce en la Isla.
Hay que destacar la presencia de la obra de Belkis Ayón, marcada por las tradiciones afrocubanas, que ha sido referente para la curaduría central de esta edición del evento, comisariada por Cecilia Alemani.
La Embajadora de Cuba en Italia, Mirta Granda Averhoff, inauguró el pabellón junto a los artistas cubanos participantes.

Junto a destacados artistas cubanos, damos la bienvenida a nuestro pabellón en la 59ª edición de la Exposición Internacional de Arte de #Venecia, prestigioso evento que sesionará del 23 de abril al 27 de noviembre presente año.#BiennaleArte2022 pic.twitter.com/ps2UKEi6gZ
— Mirta Granda Averhoff (@MirtaGranda) April 22, 2022

(Con información de Cubaminrex)

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Kcho, el mar, la ciudad y la Bienal de La Habana

Manifiesto, otro megaproyecto del artista. Foto: Iván Soca.Muy pocos artistas cubanos han hecho del mar el centro de atención de su obra. Ni aquellos que nos legaron hermosos e idílicos paisajes al óleo en el siglo XIX, y luego esporádicamente en buena parte del siglo xx asumieron, como este singular creador que es Kcho, la rica variedad de elementos naturales y humanos que conforman el espectro global de ese inconmensurable y gigantesco componente de la naturaleza. El mar ha inspirado a narradores, poetas, cineastas, músicos de numerosas latitudes, si tan solo recordamos a Hokusai, Melville, Hemingway, Sorolla. Desde que se abrió paso en el mundo de la visualidad cubana a principios de los 90, apenas 20 años cumplidos, Kcho fija en el mar una de sus obsesiones.
Muchos, no sin razones, optaron por ubicarlo en el epicentro de tendencias artísticas vinculadas a contextos sociales y políticos, especialmente relacionados con la migración informal, quizás más por deseos e intereses ideológicos que por lo que denotan sus obras. La superposición, mezcla, convivencia y, por momentos, abundancia de objetos de pesca, remos, muelles, costaneras, sogas, nudos marinos, velámenes, embarcaciones, hicieron que la balanza se inclinara más hacia referencias sígnicas y simbólicas cargadas de significación social: eran tiempos inquietantes, dramáticos, lo suficiente como para ocultar u opacar el universo material propio de ciertos habitantes de nuestras islas y cayos adyacentes.  Nuestro contexto económico, social, cultural y político, hegemoniza por lo general cualquier tipo de análisis que no tome en cuenta tales presupuestos.
Kcho se desmarcaba de ese rico entramado de perspectivas, composiciones, formas y colores en busca de nuevos componentes que expresasen mejor la existencia de hombres y mujeres en esta tierra rodeada de aguas por todas partes donde nació y creció. Foto: Iván Soca.
Kcho, por su parte, iba más allá de tal reduccionismo para trascender esa maldita circunstancia existencial de estar rodeados de agua por todas partes, como describió Virgilio Piñera en uno de sus grandes poemas. Pocos supieron ver en él al isleño que es, a ese determinado hombre de mar dado su lugar de nacimiento en la segunda isla más grande del archipiélago cubano. Pocos percibieron las señales que nos enviaba desde su infancia, su entorno familiar y su entonces formación académica en la isla grande de Cuba. Cuando otros artistas cubanos abogaban por la continuidad formal de marinas y paisajes, deudores de una mayor tradición europea en la que predominaban España, Francia, Inglaterra. Kcho se desmarcaba de ese rico entramado de perspectivas, composiciones, formas y colores en busca de nuevos componentes que expresasen mejor la existencia de hombres y mujeres en esta tierra rodeada de aguas por todas partes donde nació y creció.
Su noción y conceptos iban de lo local inmediato a lo universal y transnacional, en reclamo de transterritorialidades que ya pugnaban en el arte contemporáneo a nivel mundial y que lo llevó a identificarse con creadores de muy diversas partes del orbe. De ahí surgen los primeros destellos de esa infinitud y libertad creadora que impregnaron sus obras tempranas y que no han cesado hasta hoy.
No fue, no es, un observador pasivo de la naturaleza y la humanidad que le rodea. Se ubica desde muy dentro de estos elementos a partir de experiencias únicas, complejas, misteriosas si se quiere, plenas de leyendas y mitos que él ha querido dignificar con atención y cuidado. Kcho siempre ha visto el mar de frente, diferente a nosotros que vivimos casi de espaldas al mismo (basta con saber que en el malecón habanero, por ejemplo, y en el cienfueguero también, nos sentamos de espaldas al mar, mirando hacia dentro de la ciudad). Trata de analizarlo, interpretarlo con fuerza y quietud, echando mano de todos los elementos posibles dispuestos a tal fin: quizás la suya sea la más personal de todas las visiones de un creador cubano acerca de ese fenómeno natural.
Debido al impacto que causó su instalación La Regata en la 5ta. Bienal de La Habana, 1994, casi todos vieron a partir de entonces una postura crítica frente a los problemas de nuestra sociedad y, casi, de nuestra naturaleza circundante: el mar se tornaba enemigo de pronto, aliado o escollo para la solución de numerosos problemas. Lanzado en aquel evento internacional al escenario internacional con tan sólo 24 años de edad, supo trascender los límites de la escultura cubana más ortodoxa del siglo xx aún cuando ya había dado señales de ese imperativo, de esa nueva manera de practicar tal expresión artística, desde su primera muestra en el espacio de una modesta sala del Museo Nacional de Bellas Artes, 1992. Los menos reconocieron en él a un fenómeno incuestionable del arte contemporáneo cubano, rebasada ya la euforia causada por otras generaciones durante los años 80 del siglo XX.
Kcho siempre ha visto el mar de frente, diferente a nosotros que vivimos casi de espaldas al mismo. Foto: Iván Soca.
Los humos no se le subieron a la cabeza. Transgredió, tal vez inconscientemente, los cánones de formato, dimensiones, soportes, materiales, no solo de la escultura sino de las instalaciones y los objetos tan en boga en esos momentos, para generar así una aureola de asombro y expectación ante tal muestra de talento prematuro. De golpe, con sensibilidad y sencillez, nos reveló nuestra propia ignorancia acerca del entorno costero y las vidas a su alrededor, sin complejidades intelectuales o conceptuales pues irradiaba a su alrededor lo que realmente era, y es: un hombre de mar por los cuatro costados, trabaje o viva en cualquier lugar del planeta. Y lo que resultó mejor: un cubano de pies a cabeza, atento y sobresaltado con los destinos de su país.
Su obra no perseguía la ironía, sarcasmo, parodia o humor tan caros a los artistas que le precedían en el tiempo o eran contemporáneos suyos. Estaba más cerca de la nostalgia, de la melancolía por la pérdida y desvanecimiento de un mundo que ya no era fácil de reconocer en el vértigo y las prisas de la vida que nos caracterizan en los últimos 30 años pues nos hemos asumido, ciegamente, como ciudadanos y seres “cosmopolitas” a ultranza, obsesionados por las supuestas bondades de la información y un progreso indefinido que persigue lo de más allá, lo “último”, dejando a un lado lo natural, lo prístino, las armonías que se suponen brújula de todo comportamiento individual y toda conducta social.
En el contexto artístico cubano se ha privilegiado, por regla general, el entorno rural y no marino; es decir, montañas, ríos, afluentes, árboles, lagunas, pastos, sembradíos, montes. Lo cual tiene valederas razones para que así sea, pero es como si todos viviésemos tierra adentro y no en una isla o varias, como si el sol, las olas y mareas, la sal esparcida, solo podemos hallarlas en reportajes y documentales televisivos o filmes, en alguna que otra narración o poema. Guajiros y campesinos forman parte, quién lo duda, de nuestra jerga popular, mucho más que la de marineros y pescadores. Valoramos y sentimos todo el tiempo lo que acontece en pueblos, bateyes, caseríos y ciudades… y apenas o casi nada lo ocurrido en las costas cubanas.
Kcho logra develarnos aspectos trascendentes de nuestra geografía mediante una operación emocional y estética al ubicar el mar y su historial humano en el centro de la visualidad artística y llevarlos al interior de galerías y museos, al espacio público o a cualquier edificación preparada para exhibir obras de arte. Por suerte, no nos echa en cara esa casi total indiferencia: por el contrario, goza como nadie el esplendor y magia de los objetos que pueblan las orillas de la costa, utilizados por el hombre en su lucha eterna por emanciparse y reconocerse en ese diálogo permanente con la naturaleza.
Desde finales del siglo pasado, Kcho ha desarrollado una carrera meteórica sin precedentes en el arte cubano, desde lo dibujístico y pictórico hasta lo escultórico e instalativo. Sus obras devinieron polémicas dentro y fuera de Cuba sin que esa fuera su intención: delante y detrás de ellas muchos continúan viendo problemas de nuestras vidas y variantes de montones de problemas, relegando con ello la fijeza y complejidad de seres humanos que dependían y dependen del mar para su supervivencia como cualquiera otro grupo humano en el orbe. Al mismo tiempo, supo expandir su energía creadora hacia proyectos sociales de envergadura como la creación de la Brigada Martha Machado para realizar acciones solidarias en varias partes del país y fundar el Museo Orgánico de Romerillo, al oeste de La Habana, donde tiene su estudio y taller (esa interactividad con otros públicos y expresiones la han asumido otros artistas cubanos con múltiples sentidos e intereses comunitarios: me refiero a Manuel Mendive, Roberto Diago, Nelson Domínguez, José Fuster, entre otros, lo cual implica una alta cuota de sacrificios personales y creadores en aras de llegar a las mentes y el corazón de muchas personas.)
Kcho logra develarnos aspectos trascendentes de nuestra geografía mediante una operación emocional y estética al ubicar el mar y su historial humano en el centro de la visualidad artística. Foto: Iván Soca.
Hoy sus presupuestos estéticos han sufrido transformaciones, cambios. Sus instalaciones y esculturas han cedido parta de su ganado espacio a personajes enormes, gigantescos, llamados “pensadores”, visibles sobre todo en su reciente exposición En ningún lugar como en casa, en en Museo Nacional de Bellas Artes: una suerte de antología abarcadora de intensos períodos de creación por casi 30 años y en la que pueden apreciarse la diversidad de tipologías formuladas por el artista: islas, muelles, botes, estrellas, espirales, embarcaciones-casas, remos. Unas para ser apreciadas bajo techo, otras en espacios semi abiertos y las más recientes en espacios urbanos y al aire libre. También los materiales con los que trabaja han cambiado debido a esta última intención de llevar la práctica artística al diario convivir del ciudadano. El acero corten predomina en la mayoría de ellas gracias al patrocinio de amigos emprendedores que apuestan por su talento y a la necesidad de resistir el embate de la intemperie. Exhiben su “oxidación” desde el primer momento de trabajar con tal tipo de acero.
La 14ª. Bienal de La Habana ha brindado la oportunidad a Kcho de exhibir un conjunto de 10 esculturas de gran formato, titulado Manifiesto, este mes de diciembre y hasta abril de 2022, que ya están siendo ubicadas a lo largo del tramo más privilegiado de la Quinta Avenida en el reparto Miramar de la capital. Considerado por los organizadores y curadores del evento como proyecto especial de la segunda experiencia de la Bienal, y gracias su poder de dialogicidad, interacción y conectividad con numeroso público, dichas obras gozan de autonomía propia, solidez, visibilidad, integradas en conjunto gracias a ese material empleado y al dinamismo de cada una, en gran parte similar al que observamos en nuestra escultura monumentaria y ambiental de la primera mitad del siglo xx. En ellas resalta el color rojo tierra del material y la alternancia de formas que nos remiten a embarcaciones, remos, personajes, como para no olvidarnos de que lo realmente marino no se reduce solo a uno de sus aspectos sino a la totalidad que lo conforma y rodea. Obras desbordadas, ruidosas en algunos casos, irreverentes, persiguen el temperamento efusivo del artista, tanto en lo personal como en lo meditativo aunque suene contradictorio tal aserto.
Se trata de una posibilidad grande para el artista al desafiar las vicisitudes de la circulación vehicular en esa famosas avenida habanera, y del paseo de decenas de personas que día a día disfrutan de sus bondades peatonales para ejercitarse y caminar. Con ello la Bienal alimenta uno de sus propósitos fundamentales: ese acercamiento con el público mediante la búsqueda de alianzas estéticas y afectivas con expresiones del arte contemporáneo. Y la oportunidad, en este caso institucional, de contribuir a la transformación paulatina del paisaje urbano de esta y otras ciudades del país (en este empreño ese encuentran las ciudades de Pinar del Río, Cienfuegos, Trinidad, Sancti Spiritus, Holguín y Santiago de Cuba.)
La 14ª. Bienal de La Habana ha brindado la oportunidad a Kcho de exhibir un conjunto de 10 esculturas de gran formato, titulado Manifiesto, este mes de diciembre y hasta abril de 2022. Foto: Iván Soca.
A esta manera de actuar y crear en Kcho se suma también ahora su empeño, bien complejo por cierto, en el campo de la curadoría y museografía ya que se torna algo así como ser juez y parte a la vez. Ese es uno de los desafíos que enfrenta. Lo cierto es que no deja indiferente a nadie en cada obra suya y cada exposición, y la prueba será, una vez más, su proyecto Manifiesto. Él continúa creando expectativas y redefiniendo el contexto cultural donde participa, sobre todo esta Bienal que es ya parte de su importante trayectoria artística como lo ha demostrado en varias ocasiones. De hecho, Kcho es uno de sus más entrañables aliados y defensores.
Debemos observar, pues, este hecho cultural con profesionalidad en tanto seamos expertos y especialistas, profesores y académicos, historiadores y críticos, o sencillamente funcionarios y técnicos de la amplia red de instituciones artísticas del país. Y con los ojos y la sensibilidad bien  abiertos de espectadores que creen en las incontables posibilidades de liberación humana que conlleva el arte en cualquiera de sus verdaderas expresiones.
En fotos, algunas obras de Manifiesto
Foto: Iván Soca.
Foto: Iván Soca.
Foto: Iván Soca.
Foto: Iván Soca.
Foto: Iván Soca.
Foto: Iván Soca.
Foto: Iván Soca.

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XIV Bienal de La Habana: ¡La Experiencia 2 ya está aquí!

Imagen: Karla Castillo / ACN.La Experiencia 2 de la Bienal de La Habana comienza este lunes y se extenderá hasta el próximo 24 de marzo de 2022, con el arte cubano ocupando un lugar protagónico dentro del programa de actividades.
Toda la ciudad será partícipe de esta etapa, titulada “La Habana de la Bienal”, a través de exposiciones y presentaciones, a las que se suman varios proyectos especiales y talleres colaborativos incluso de otras ciudades del país.
Esta Experiencia 2 le sucede a “Preámbulo”, la primera de ellas, la cual fue caracterizada por Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional de Artes Plásticas (CNAP), como un éxito que brindó resultados excelentes.
Por su parte, el director de la Bienal, Nelson Ramírez de Arellano, dijo que Preámbulo permitió demostrar que sí existe la Bienal, hecha con pocos recursos, pero con mucha dignidad.
Siguiendo el buen camino marcado por su antecesora, La Habana de la Bienal trae una serie de propuestas enmarcadas en el eje transversal que da sentido a esta XIV edición del evento de arte contemporáneo.
Privilegiar la presencia de artistas nacionales se suma a las estrategias de sostenibilidad que la Bienal se ha trazado como parte de su tejido principal y forma parte de ese eje transversal, que es la necesidad de ser cada vez más conscientes sobre el impacto negativo del ser humano sobre el planeta.
El amplio programa de exposiciones y acciones está coordinado de conjunto por el Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y el Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV), y para esta etapa se lanzó una convocatoria que convidaba a participar a los artistas cubanos.
Entre las actividades a destacar se encuentra la exposición colectiva Disonancias, que se inaugurará el 9 de diciembre en el CADV.
Volverá el popular proyecto Detrás del muro, el 12 de diciembre, con la apertura de su primera etapa, que contará con la instalación de obras de artistas cubanos radicados en varias provincias del país.
Se podrá disfrutar, además, de Manifiesto, un proyecto de esculturas del artista Alexis Leyva (Kcho), el cual será inaugurado hoy 6 de diciembre, en 5ta Avenida, para ocupar desde la calle 4 hasta la 94.
Otras acciones se estarán desarrollando a lo largo de los meses que abarca esta Experiencia 2, hasta que el 25 de marzo comience “Regreso al porvenir”, la etapa que al culminar el 30 de abril, pondrá punto final a esta vigesimocuarta edición de la Bienal de La Habana.
(Con información de la ACN)

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La Habana de la Bienal: Si el preámbulo fue bueno… (+Videos, Fotos y PDF)

Para él, 1991 tiene, sin desconocer el (sin)sabor de un tiempo difícil, el sortilegio otro que solo se explica desde el agradecimiento. Ese con que a un joven de apenas 21 vueltas de almanaque y a un artista que ya tenía vocación de laboratorio de inquietudes, una puerta abierta en el momento preciso le cambiaron (para bien) la suerte.
Por eso mirar de nuevo hacia aquellos 21, con los aguaceros y las alegrías de un camino sólido, 30 años después, implica redescubrir(se) desde el ADN de un evento que lo habita, que lo reta como pocos y le desafía las nostalgias. Un espacio del que se sabe, ante todo, hijo. Porque sí, ya lo había dicho minutos antes de conversar con Cubadebate: “Yo soy un hijo de la Bienal de La Habana”.
Contestar nuestra interrogante/provocación sobre esa maternidad con que la Bienal lo asumió, lo lleva de vuelta a una dirección en el Vedado capitalino… una céntrica dirección que, entonces, se dibujaría resorte en su carrera artística.
“Imagínate tener 21 años y que, de pronto, te den la posibilidad increíble de hacer una exposición individual, en el marco de la Bienal de La Habana, en la galería de 23 y 12. Me volví notorio de un día para otro. Un momento único, muy particular”, sobre todo porque “no siempre confluye al mismo tiempo físico tanta gente interesada en un mismo tema”. Así dice él a la altura de una obra en la que, el virtuosismo y el alma a pie de firma, lo han consagrado en nuestras artes visuales como Kcho —desde hace muchas bienales atrás— , cuando entonces era, para la mayoría que lo empezaba a descubrir, el joven Alexis Leyva Machado.
Es fácil adivinar por qué, en su sentir, “la Bienal de La Habana es el evento máximo”. Y otra vez nos ubica en año, plaza y contexto: La Habana, 1991. “Un  momento complicadísimo, estaba esto lleno de de curadores, directores de museos, de revistas de arte… en el mismo lugar. De repente, una pequeña exposición de un artista de 21 años se vuelve notoria. Tuvo unos cuantos reviews en revistas, en periódicos… Y a partir de ahí empezaron a invitarme a exposiciones en el mundo. De otra forma, habría sido diferente”, resume.
Aquel Paisaje popular cubano que dio vida y título a su muestra personal, sería el primer paso de un itinerario con parada de lujo en el Museo de Bellas Artes, un año más tarde, en la que fuera su primera expo bajo la magia y la historia que conviven en ese edificio. “Ahí está la respuesta”, precisa.
Alexis Leyva Machado, Kcho, es uno de los artistas invitados en la edición 14 de la Bienal. Foto: Karla Castillo/ Cubadebate.
Ahora regresa a erigirle nuevas razones a la edición 14 de esta gran fiesta del arte contemporáneo en Cuba. Sabiéndolo tan internacional, se nos hace siempre grata esa urgencia tan suya de volver a las raíces… Tantos lugares, tanta ocasión propicia, ¿por qué precisamente ponerle fecha y plaza cultural a este Manifiesto de Kcho en La Habana de la Bienal?
“Un hombre se debe a un lugar. Hay una frase martiana que habla de la idea de que un hombre sin tierra es como un árbol en el mar. Bueno, yo no soy un árbol en el mar. Soy un hombre, soy un cubano. Me debo a mi Cuba y a los cubanos, y por supuesto, a mis raíces muy profundas en nuestra geografía. Eso me llena de mucha felicidad y orgullo”.
Quizás, también, por esa esencia que compartió, confesiones atrás en una sala con la prensa: “La Bienal de La Habana, desde su nacimiento en 1984, ha sido un éxito. Cambió la forma en la que los artistas cubanos mostramos y vemos el arte. Se convirtió en un espacio único y especial para mostrar el quehacer de Cuba y del Tercer Mundo… Es un gran logro de la cultura cubana”. Nada, que, visto desde sus ojos de creador, “el arte no sería lo mismo sin la Bienal”. Y esta última, recuerda, le debe demasiado a Fidel y a Armando Hart.
Rescatando el curso, obra compuesta por dos botes y cuatro remos de acero. Foto: Kcho Estudio Orgánico de Romerillo.
Pero Manifiesto nació en 5ta. Avenida antes de que sea expuesto en ella el próximo 6 de diciembre, a las 5:00 p.m. Nació de una invitación y de una “deuda” creativa con aquel jardinero que, en 2002, le detuvo el paso a Kcho y le sembró la idea.
Así, esta exposición pública que será inaugurada el mismo día en que arranca motores la segunda experiencia de la Bienal, hará germinar nuevas inspiraciones en quienes, desde 110 hasta la calle 4 por esa céntrica vía en Miramar, se permitan recorrer con el artista los derroteros de sus pasiones.
“Acepto que interactúen con la obra, que la pinten. El arte es algo vivo. No quiero controlar la forma en que los cubanos interactúen con ella”, asegura Kcho.
Diez esculturas de gran formato, realizadas en acero, invitan a desandar la 5ta. Avenida, que ya en sí “es un carnaval”, admite el creador: Rescate, El pensador, El salto, Quemando las naves, En su nombre, Mi paz y mi camino, La última historia, Rectificando el curso, La nueva puerta e Iluminados. Estas perfilan la conexión de su Estudio Orgánico del Romerillo, el espacio público y la galería, a propósito de la muestra que aún se exhibe en Bellas Artes, titulada En ningún lugar como en casa. 
Mi paz y mi camino, obra realizada con un tubo y 11 botes de acero. Foto: Kcho Estudio Orgánico de Romerillo.
De tal Preámbulo, tal experiencia
Inaugurada oficialmente el pasado 12 de noviembre, la Bienal cierra las puertas a su primera parada (este 5 de diciembre), de las tres experiencias en que ha sido concebida su edición 14.
Difícil resulta tomarle el pulso, entonces, al mayor certamen del arte contemporáneo en Cuba, cuando apenas comienza. Sin embargo, sus organizadores se aventuraron a un primer diagnóstico que habla de la buena salud de una Bienal donde se extrañan los espacios físicos a mayor escala, pero que —desde los entornos virtuales— ha supuesto y ampliado nuevos espacios de convergencias.
Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas. Foto: Karla Castillo/ Cubadebate.
Norma Rodríguez Derivet, presidenta del Consejo Nacional de las Artes Plásticas, significó el reconocimiento de las Bienales del mundo, con la participación de creadores y curadores internacionales en el evento teórico. Un ítem favorable para el público cubano e internacional. El desafío de los escenarios digitales de participación ha sido, a su vez, complemento necesario. Los números así lo dicen: 24 horas de transmisiones totales que han alcanzado a públicos de 82 naciones, entre las que destacan el país anfitrión, Estados Unidos, España, China, Italia, Francia, Perú y Brasil.
“El evento teórico lo abrimos a diversos campos del saber”, aseveró Rodríguez Derivet. De ahí que “la parte teórica no va tener fin, tendrá una continuidad en el resto de las actividades en las siguientes etapas de la Bienal. Una etapa muy favorable”, añadió. “Debemos estar satisfechos porque realmente ha sido buena y se lograron importantes exposiciones que no terminan”. Entre estas, mencionó la de Lesbia Vent Dumois en Bellas Artes; la del Premio Nacional de Artes Plásticas 2020, Rafael Zarza; así como la de José Villa Soberón.
Nelson Ramírez de Arellano, director de la Bienal de La Habana y del Centro Wifredo Lam, ofreció detalles de la segunda experiencia, la cual iniciará el próximo 6 de diciembre. Foto: Karla Castillo/ Cubadebate.
Por su parte, Nelson Ramírez de Arellano, director de la Bienal y del Centro Wilfredo Lam, valoró: “La experiencia Preámbulo ha sido un éxito, la hemos logrado hacer con muy pocos recursos, pero con dignidad y muchísimo alcance”. Y, entre las acciones de esta fase inicial, destacó la expo Caminos que no conducen a Roma. Colonialidad, descolonización y contemporaneidad.
Puntualizó Ramírez Arellano que la segunda experiencia comenzará el lunes 6 de diciembre y se extenderá hasta el 24 de marzo. Identificada como La Habana de la Bienal, constituye la etapa más larga y aquí los esfuerzos harán diana en la visibilidad y promoción del quehacer de los artistas cubanos.
Dos de estos segmentos se insertan dentro de los objetivos conceptuales de la Bienal y los llamados Proyectos Especiales, con la curaduría de expertos cubanos y extranjeros, son aceptados en la categoría de proyectos independientes, acotó. En tanto, la tercera experiencia estará abierta al público hasta el 22 de abril de 2022.
Expo colectiva Disonancias estará abierta al público desde este 9 de diciembre y hasta abril de 2022. Foto: Facebook/ CDAV.
Lecturas desde fuera, Habana adentro: No hay mal que por Bien(al) no venga
No han faltado presiones foráneas para intentar cortarle las alas a esta fiesta cultural. Tampoco han faltado los retos cotidianos en casa y en tiempos de pandemia. Incluso así, la Bienal no ha renunciado a su espíritu más inclusivo e irreverente de llevar el arte a todos y sacarlo de los espacios más convencionales, de ser y generar el impulso creativo. De contagiar, para bien, y de repensar espacios, proyectos. Nada, no hay mal que por Bien(al) no venga…
A las voces amigas de intelectuales que respaldaron a Cuba con su Sí por la Bienal de La Habana, en el diario mexicano La Jornada, se han ido sumando otras nuevas y ya alcanzan las 1 400 rúbricas en el mundo. Ello dice mucho del prestigio y lo fértil de este hervidero de arte con epicentro en la capital cubana.
Un ejercicio constructivo a tiempo completo y a muchas manos… una prueba de fe, un reencuentro individual y colectivo, un desafío a crecer(nos), un despojo de reticencias, una reinvención constante… Todo eso resume el alma de la Bienal de La Habana y todo lo que no se alcanza a decir ni a dibujar en una única línea de 14 puntos, invitando a lo bueno.  
Un resumen de los principales resultados del preámbulo de esta Bienal de La Habana fue dado a conocer en conferencia de prensa, este 1ro. de diciembre, en el hotel Memories Miramar. Foto: Karla Castillo/ Cubadebate.
En video, Kcho cuenta a Cubadebate por qué es hijo de la Bienal

En video, noticiero de la Bienal de La Habana

¿Qué trae el programa de esta segunda experiencia?

Descargue aquí el programa completo (PDF, 88 KB) 

Aquí les dejamos algunas sugerencias:
3 de diciembre

Estado de espíritu: Exposición colectiva por el aniversario 35 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS). Lugar: Pabellón Cuba. Hora: 4:00 p.m.

6 de diciembre

Farmacia: Volver a la tierra. Botiquín Promocional. La historia de Farmacia contada a través de postales y cápsulas de video. Lugar: @laFarmaciaTelurica2 @BienaldeLaHabana, Pinar del Río.
Proyecto de escultura pública de Alexis Leyva Machado (Kcho). Lugar: 5ta Avenida (de calle 4 a calle 110). Hora: 5:00 p.m.

7 de diciembre

De lo internacional a lo inesperado: Exposición colectiva (Noviembre Fotográfico). Lugar: Fototeca de Cuba. Hora: 4:00 p.m.
Más allá de la apropiación: Exposición colectiva (Noviembre Fotográfico)
Proyecto enRegla: Yemayá canta a La Habana. Concierto del conjunto Güiros de San Cristóbal. Lugar: Ceiba, Emboque de Regla. Hora: 5:00 p.m.
Imaginarios visuales femeninos: Exposición colectiva (Cuba-Chile). Lugar: CPAP Luz y Oficios. Hora: 6:00 p.m.
Oríkí. Canción de elogio: Exposición personal de Santiago Rodríguez Olazábal. Lugar: Factoría Habana.

8 de diciembre

No es una utopía (I): Instalación escultórica de José Carlos Mesa. Lugar: Galería Manos, ACAA. Hora: 3:00 p.m.
San Alejandro desde la experiencia: Proyecto artístico pedagógico basado en la historia de San Alejandro en las Bienales de La Habana con talleres abiertos que permitirán al público interactuar con el proceso educativo. Lugar: Academia de Bellas Artes San Alejandro. Hora: 4:00 p.m.

9 de diciembre

Islas: Exposición colectiva. Lugar: Centro Experimental de las Artes Visuales José A. Díaz Peláez. Hora: 5:00 p.m.
Disonancias: Exposición colectiva. Lugar: Centro de Desarrollo de las Artes Visuales (CDAV). Hora: 5:00 p.m..
Proyectos en paralelo a la Bienal.

11 de diciembre

Yo camino soñando: Exposición colectiva. Lugar: Galería 23 y 12. Hora: 5:00 p.m.
Exposición personal de Lianet Martínez. Lugar: La Nave. Hora: 6:00 p.m.

12 de diciembre

enRegla. Malecón Temporal. Lugar: Litoral del Emboque de Regla. Hora: 4:00 p.m.

14 de diciembre

A fin de cuentas: Exposición colectiva. Ádan Iglesias, Arístides Hernández (Ares), Alfredo Martirena, Carlos Alejandro Falcó, Michel Moro, Yoennis Batista. Lugar: Galería Villena (Plaza de Armas). Hora: 5:00 p.m.

15 de diciembre

La espera: Exposición personal de Alejandro Lescay. Lugar: Galería Galiano. Hora: 5:00 p.m.
Las memorias: Exposición bipersonal de Raúl Sangrador (México) y Miguel L. Osorio Martínez (Cuba). Lugar: Galería La Moderna. Hora: 4:00 p.m.
Forma, espacio y luz: Concurso auspiciado por Codema y la Oficina del Historiador de la Ciudad, sobre la obra escultórica de Rita Longa. Lugar: Convento de San Francisco de Asís. Hora: 3:00 p.m.
Exposición de Francisco Javier. Lugar: Galería Manos. Hora: 4:00 p.m.

16 de diciembre

Del río que todo lo arrastra: Exposición colectiva. Lugar: Farmacia La Reunión. Hora: 4:00 p.m.
Lesbia Vent Dumois. Presentación del libro de la artista Premio Nacional de Artes Plásticas, editado por Collage Ediciones y el sello ArteCubano. Lugar: Jardines de la UNEAC. Hora: 4:00 p.m.
La fuerza del tiempo: Exposición personal de Santiago Rodríguez Olazábal. Lugar: Galería La Acacia. Hora: 6:00 p.m.

23 de diciembre

Antonia Eiriz, el desgarramiento de la sinceridad: Exposición antológica de Antonia Eiriz. Lugar: Museo Nacional de Bellas Artes. Hora: 4:00 p.m.

24 de diciembre

Reflexiones sobre el Antropoceno. Conferencia del Dr.C. Giraldo Alayón. Lugar: Sede de Fundación Ariguanabo. Hora: 10:00 a.m., San Antonio de los Baños.

25 de diciembre

Sancti Spíritus: Carnaval Conceptual. Lugar: Parque de la Iglesia Mayor.

¿Adónde ir en esta Bienal de La Habana?

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