Aunque no exento de tropiezos, quedó reanudada la ruta ferroviaria Jarahueca-Perea, un servicio muy estimado por los pobladores de más de una decena de comunidades de esta zona
La ruta ferroviaria Carrillo-Jarahueca-Perea abarca 34.5 kilómetros, tiene 12 paradas y funciona de domingo a viernes. (Foto: José Luis Camellón/Escambray)
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Luego de un dilatado proceso de reparaciones que le mejoró parte de su estado técnico, el coche-motor que cubre la ruta ferroviaria Jarahueca-Perea, en la Línea Norte de Sancti Spíritus, volvió a la circulación, aunque no exento de los tropiezos que lo han acompañado en los 10 años de prestación de servicio.
Ha sido una noticia esperada y necesaria, porque ese equipo es la principal alternativa de transporte para los habitantes de más de una decena de comunidades, en particular para los estudiantes de las enseñanzas de Secundaria Básica y Preuniversitario que se desplazan, fundamentalmente, hasta Venegas.
Se trata de un medio que estuvo paralizado más de un año, primero por el impacto de la pandemia, luego porque el coche-motor estaba roto y fue llevado a los talleres ferroviarios de Morón donde fue sometido a un proceso de reparaciones que le mejoró parte de su estado técnico.
El pasado domingo 20 de marzo el coche-motor reinició su tránsito entre Jarahueca y Perea con tres recorridos diarios, y en los dos iniciales llega hasta Carrillo, un asentamiento perteneciente a la provincia de Villa Clara.
Guillermo González Menéndez, jefe de la Estación Ferroviaria de Jarahueca, expresó a Escambray que la reapertura de la ruta ha tenido favorable acogida entre los habitantes de la zona, como quiera que el coche-motor es útil lo mismo para el traslado de pobladores, estudiantes, trabajadores del turismo en Cayo Coco y obreros de la agricultura que para ganaderos que, cantina en mano, se desplazan hasta las vaquerías cercanas.
González Menéndez precisó que la reincorporación del coche-motor no ha estado exenta de tropiezos técnicos en estos primeros días, que incluso limitaron algunas salidas.
“Este es un coche con muchos años de explotación, tiene un motor adaptado y ha presentado muchos problemas técnicos; la suerte que el maquinista siempre está faja’o con el equipo y lo saca adelante; hay que decir que, a pesar de su inestabilidad, aquí la gente se pone contenta cuando está funcionando porque aquí no hay mucho en qué moverse”, subrayó Guillermo González.