HAVANA CLIMA

Familiares de Andy García denuncian que el joven sigue incomunicado

Roxana García Lorenzo, hermana del preso político Andy García, denunció este jueves 4 de agosto que su hermano permanece aislado en la enfermería de la prisión de Santa Clara.

Según explicó García Lorenzo en una directa realizada a través de su perfil de Facebook, los familiares estuvieron esperando la llamada telefónica de Andy desde inicios de la semana pero “la llamada nunca llegó” hasta este jueves.

Desde su traslado al campamento El Yabú por cuestiones de salud el joven fue internado en la enfermería, aislado de los demás reclusos, y “todo el tiempo lo están amenazando con que lo van a revocar para la prisión...

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Crítica y polémica en el vacío postmoderno

Fragmento del prólogo al libro La isla posible. Ensayos sobre ideología y revolución, del intelectual cubano Enrique Ubieta (Buenos Aires, Ediciones Acercándonos, 2022)
“¿Y si juntamos lo mejor del capitalismo y el socialismo?”. ¡Vaya propuesta repleta de dislates y disparates! Tal vez sería divertido formular esa pregunta después de probar un cigarro de marihuana. ¡Las ensoñaciones imaginarias no son pecado! Soñar no cuesta nada, dice el refrán popular. Incluso el mundo de la imaginación y las ensoñaciones ayuda a llevar mejor la vida. Aunque entre sueños y realidad suele haber… una pequeñísima distancia.
Pero si dejamos las bromas referidas a la marihuana al costado y pretendemos un mínimo de seriedad intelectual, formulemos esa misma pregunta a Billy Gates, Elon Musk, Carlos Slim o George Soros a ver cómo la responden. O tal vez podríamos interrogar a los magnates que lideran el Foro Social de Davos a ver si acuerdan.
A propósito de esa interrogación, recuerdo una visita del pensador belga Ernest Mandel, en marzo de 1993, a la Universidad de Buenos Aires (UBA). Mandel era uno de los mayores economistas marxistas del mundo. Hasta representantes del FMI o del Banco Mundial, enemigos a muerte de sus teorías, querían conocerlo en persona (según el testimonio de algunos discípulos suyos).
Mandel también estuvo en la isla caribeña en los años ’60 y participó en “el debate cubano” (1963-1964). Cuando llegó a Buenos Aires en 1993, hace ya tres décadas y a poco tiempo de la caída del Muro de Berlín y la implosión de la Unión Soviética (de la cual él era crítico), dio una conferencia en la UBA. Todo el mundo fue a escucharlo. A mí me tocó hacerlo de pie, porque ya no cabía un alma en el recinto, junto al profesor José Sazbón (uno de los mayores eruditos de la cultura de izquierda argentina).
Su conferencia no se grabó ni filmó, lamentablemente. Pero la recuerdo al detalle. Allí Mandel, en uno de sus pasajes centrales, nos dijo: “ustedes en Argentina idealizan a los países y sociedades escandinavos. Particularmente a Suecia. Lo que ustedes no saben es que en esos países, modelos de la ‘socialdemocracia’ a nivel mundial, gobiernan en realidad cuatro o cinco familias de poderosos millonarios”. No era la advertencia de un improvisado o un diletante sino la de alguien que sustentaba sus análisis con datos, estadísticas y una cantidad abrumadora de estudios, libros y trabajos de investigación empírica. Como europeo occidental conocía de primera mano aquello de lo que estaba hablando.
Al leer algunas de las polémicas del libro de Enrique Ubieta, me da la impresión que esa misma idealización de la socialdemocracia nórdica también prolifera en Cuba, a pesar de que los principales países escandinavos han solicitado recientemente su ingreso a la OTAN, abandonando toda pose de “neutralidad”. Es decir, subordinándose completamente, sin pena ni gloria, al neoliberalismo furioso y a la política belicista del imperialismo norteamericano y occidental. ¿Serán entonces un modelo realista para el futuro de Cuba? ¿O lo que le espera a esta isla irredenta, si rompe definivamente con el socialismo e inicia su “aterrizaje suave” en la economía social de Mercado es…, sin mayores vueltas, Puerto Rico? Cualquier polémica sobre la socialdemocracia para Cuba no debería eludir estas preguntas.
Sigamos entonces con los cantos de sirena que apabullan el bombardeo mediático de la dictadura del algoritmo: “No discutamos de ideología, discutamos de bienes de consumo de última generación. ¿A quién le interesa la mejor vacuna cubana contra la pandemia de la COVID-19 comparada con el televisor gigante y el último automóvil a la moda en Miami?”.
En otras palabras: “si nos subordinamos al águila, vamos a tener en la vidriera el más reciente modelo de teléfono inteligente, la última versión de las computadoras de diseño y la motocicleta que utilizan los winners [ganadores], aunque nos cueste perder la bandera propia, nuestro lenguaje, nuestro cine, nuestra literatura y nuestra identidad”.
Para expresarlo con claridad y sin ambigüedades: ¿Qué importa si dejamos de ser Cuba y nos convertimos en Puerto Rico, si a cambio llegan las mejores marcas de ropa, los sintetizadores que reemplazan una orquesta entera y los teléfonos celulares más complejos?
Aunque el problema macro que recorre todo el libro de Enrique Ubieta gira en torno al debate de fondo sobre las ideologías en pugna, las perspectivas que el autor va recorriendo para abordar estos problemas y responder aquellas interrogaciones se ubican en diferentes niveles y dimensiones.
A nuestro entender, principalmente tres: (a) las discusiones estratégicas, de índole prioritariamente teóricas; (b) los debates y polémicas políticas y (c) las reflexiones aparentemente minimalistas e “inocentes” sobre la vida cotidiana.
No hay nada más práctico que una buena teoría
¿Cómo convencer a todo un pueblo de que, por fin, se rinda y reciba con los brazos abiertos a su enemigo histórico?
Recordemos que los grandes teóricos de las confrontaciones y conflictos, el prusiano Karl von Clausewitz y el británico Basil Liddell Hart, sostenían en sus respectivas doctrinas que “la mejor guerra es la que se gana sin combatir”. Para ello hay que desarmar ideológicamente al enemigo que se pretende someter. Persuadirlo que es inútil toda resistencia. Si la fuerza de quien resiste reposa en su firmeza ideológica, pues entonces: ¿qué mejor que pretender abandonar toda ideología?
Ubieta nos explica con gran claridad y en forma muy amena, para que lo entienda todo el mundo, que el repetitivo slogan “¡fin de las ideologías!” es, también, él mismo, una ideología.
¿En qué consiste, para el caso específico cubano, esta ideología del “fin de todas las ideologías” y el reclamado abandono del “lenguaje polarizante”? Simplemente en una invitación a estrecharnos en un abrazo perverso entre ex revolucionarios, cansados o conversos, con el viejo y ya senil amo imperial. Esto es, recibir con amabilidad, mansedumbre y el mayor complejo de inferioridad imaginado a quienes sometieron durante seis décadas al pueblo cubano a un bloqueo irracional, condenado por la casi totalidad de la comunidad internacional. Aceptar el regreso, con el sombrero en la mano, la cabeza gacha y la mirada dirigida hacia el suelo, de quienes intentaron asesinar más de 600 veces al principal dirigente histórico de la revolución cubana. Considerar como “hermanos de la misma familia” a los especialistas en técnicas de tortura, maestros de varias generaciones de fuerzas represivas latinoamericanas.
Aquellos mismos que se vanaglorian públicamente (en videos, entrevistas, libros de memorias) de ser “expertos” en golpes de Estado, procesos electorales fraudulentos, arquitectos del lawfare, injerencismo en países soberanos. Los principales responsables de cientos de miles de personas desaparecidas en todo el continente (desde Guatemala, El Salvador y Perú, hasta Chile, Argentina y Brasil). Los que utilizaron el narcotráfico y la venta ilegal de armas para financiar a la contrainsurgencia en Nicaragua, asesinando monjas, maestras y médicos.
Quienes nos invitan con cara de feliz cumpleaños y en un tono suave y amable a “abandonar las anteojeras ideológicas” pretenden que las víctimas y sus verdugos se estrechen mejilla con mejilla, pecho con pecho, brazo con brazo.
Pero el abordaje del problema de las ideologías y la teoría que las estudia (se la conciba como “falsa conciencia” o como “concepción del mundo vinculada a intereses”) no es abordado por Ubieta en términos genéricos y universales como lo hacen los especialistas Terry Eagleton o Carlos Pereyra, siguiendo las enseñanzas de La Ideología Alemana de Marx y Engels o los Cuadernos de la cárcel de Gramsci.
Enrique Ubieta terrenaliza aquel debate remitiendo la discusión teórica de las ideologías a otros problemas, vitales, cruciales y fundamentales para comprender a Cuba, su conflicto con el imperialismo norteamericano y sus variados intentos de navegar por aguas inciertas hacia una sociedad más justa: el socialismo.
En ese punto, el libro recupera y prolonga la dimensión historicista y dialéctica que se interroga por la pluralidad y coexistencia de múltiples contradicciones en la sociedad contemporánea, tratando de escudriñar cuál es la principal y cuáles son las secundarias. El autor encuentra que la principal contradicción social del mundo actual (marcado a fuego por la crisis del imperialismo entendido como sistema mundial, no exento de desarrollos desiguales, dependencias, saqueo, explotación, etc.) es aquella cuyo antagonismo irreductible enfrenta a “los países explotadores” con los “pueblos y países explotados”.
De allí infiere que Cuba, antigua colonia española, luego país dependiente y neocolonia norteamericana, que logra su independencia y autodeterminación nacional a partir del triunfo del movimiento revolucionario encabezado por Fidel Castro, solamente podrá mantener dicha autodeterminación como nación soberana (frente al “autonomismo” y el “anexionismo”, vestidos con nuevos ropajes) si al mismo tiempo se mantiene firme en esa búsqueda de una nueva sociedad no capitalista, conocida popularmente como el socialismo. Rápidamente el autor nos aclara que no existe un modelo único de socialismo y que éste no constituye un punto fijo y estático de llegada de una vez y para toda la eternidad. Dejando a un lado aquellas viejas definiciones de manual que la vida misma puso en crisis, Ubieta considera que el socialismo es un proceso abierto y un camino sin final preasegurado de antemano. Nunca un estado de cosas cristalizado y detenido en la historia.
Hecha esta aclaración fundamental, agrega que si se abandona el proyecto socialista en nombre de los cantos de sirena del pragmatismo mercantil, automáticamente Cuba perderá su independencia soberana y su autodeterminación nacional. Por eso según sus argumentos, resulta fatuo y vacío pretender separar a José Martí de Marx, Fidel y el Che.
No puede existir un “patriotismo” ni un “nacionalismo” cubanos (donde Miami y La Habana podrían, por fin, bailar la misma melodía, jugando al dominó y comiendo frijoles), que no sea al mismo tiempo antiimperialista y socialista. No por una definición de diccionario, no por un espíritu “axiomático” ni un dogma de manual sino por la experiencia histórica.
El imperialismo se ha fagocitado a numerosas revoluciones que no pudieron o no supieron ir a fondo. Allí están los ejemplos, incluso triunfantes, de la revolución mexicana de comienzos del siglo XX o la revolución boliviana de 1952. ¡Ambas triunfaron! Pero no pudieron ir a fondo, no se plantearon dejar atrás el capitalismo dependiente, por eso terminaron retrocediendo y finalmente restaurando las relaciones de explotación y dominación previas a los triunfos revolucionarios.
Con esa apabullante y demoledora experiencia continental en la espalda, ajena a todo dogma “ideológico”, lo más pragmático, lo más realista y lo más viable es continuar navegando contra viento, marea y huracanes en búsqueda de una sociedad más justa, el socialismo, sin dibujar “modelos” de pizarrón, predeterminados de antemano.
A 90 millas del monstruo que en plena crisis y declive hoy pretende arrastrar al planeta entero hacia la guerra nuclear, Cuba no puede darse el lujo de pretender ser Suecia, como sueñan los “cubano-americanos” (aquellos del “aterrizaje suave”) y varias becarias de la Fundación Ebert o pupilos de George Soros (campeones en las redes del “republicanismo socialdemócrata” y el perverso abrazo entre opresores y oprimidos).
Sólo con esas reflexiones, ya el libro habría cumplido su cometido. Pero Ubieta no se conforma. Va por más.
Entonces vuelve sobre uno de los problemas al que le dedicó un libro entero publicado en 2012: aquel debate abordado por Rosa Luxemburg frente a los gerontes etnocéntricos de la antigua socialdemocracia colonialista europea: ¿reforma o revolución?
Ubieta no vuelve sobre la triste y patética herencia de Eduard Bernstein (cuyos argumentos son hoy reciclados y/o plagiados, sin citar al abuelo fundador, por euro-“comunistas” españoles, críticos de Cuba pero apologistas de la OTAN). Nuestro autor no se interna en una biblioteca para hacer la historia de las ideas. Pensando en un público juvenil, ubica el debate en el siglo XXI y lo formula específicamente para el futuro de Cuba. Su debate es situado, no abstracto.
Si en el pasado la isla de Fidel y el Che fue uno de los faros de la rebelión continental, ¿hoy en día se va a convertir en una nueva Meca, ahora reformista y socialdemócrata? ¿O continuará, en las nuevas condiciones históricas, apostando por un cambio permanente, sistemático y continuo en medio de un mar cada vez más embravecido? Invitamos a quienes leen este libro a buscar en sus páginas la respuesta y a continuar la lectura, si acaso interesa, en otros libros y ensayos de Ubieta que también abordan dicho problema.
Finalmente esta obra analiza otros problemas de fondo, estratégicos, pero no circunscritos a la política.
Por un lado el drama humano de la vida y la muerte, una joya de pensamiento estilísticamente tan bien pulida y lograda que puede ser leída incluso por gente que no conoce una línea de marxismo.
Por el otro, una temática central en los Manuscritos de 1844 de Marx, leídos y estudiados al detalle tal como podemos apreciar en numerosos escritos y discursos del Che Guevara: el conflicto entre “el tener” (la mediocre utopía que nos proponen desde La Florida y cada noche por la TV capitalista) y “el ser”, entendido no como una metafísica indefinida y eterna sino como un nuevo sentido de la vida, infinitamente superior a cualquier manual de autoayuda, de esos que se venden en supermercados y librerías de shopping (al menos en Argentina).
Ya Ubieta analiza dicha cuestión del tener y el ser en un libro que lleva precisamente esa contradicción en su título. Pero aquí vuelve a profundizar encontrando nuevas modulaciones de una crítica radical del consumismo depredador, del vacío posmoderno y de la cultura de vidriera.
Para fundamentar su inteligente razonamiento nos aporta un pasaje de José Martí (Carta a María Mantilla, del 9 de abril de 1895) que nos deja con la boca abierta por lo precursor del apostol en ver lo que se venía… Martí no conoció los Manuscritos que Marx redactara en París en 1844 ni tampoco el texto “El fetichisno de la mercancía y su secreto”. Pero con otro lenguaje, llega a las mismas conclusiones de Marx. ¡De una apabullante vigencia en nuestros días!
Crítica y polémica en el vacío posmoderno
Si la primera dimensión de su libro navega en las aguas movedizas de los debates teóricos de fondo, estratégicos, en la segunda se anima a abordar otra serie de discusiones, principalmente centradas en la política.
En ese terreno, observado su libro desde un ángulo macro, Ubieta se esfuerza por reactualizar y recuperar el espíritu de ofensiva del movimiento revolucionario, durante demasiado tiempo dejado en un cajoncito “a la espera de tiempos mejores”. ¡No! ¡Definitivamente no! Ya es hora de romper con la mentalidad de fortaleza asediada y de dejar de ubicarnos invariablemente a la defensiva. Este libro y otros que circulan en nuestra época se animan –¡excelente decisión, por fin!– a poner punto final al (injustificado) complejo de inferioridad de la tradición revolucionaria.
Y entonces Ubieta se mete de lleno con algunas “modas”, endebles, vacuas, tremendamente blandengues y en muchos casos repletas de plagios de la socialdemocracia europea, el socioliberalismo italiano y las reminiscencias tardías el euro-“comunismo” español. En ese rubro Ubieta aborda el vínculo amañado y tirado de los pelos que pretende homologar, en un ecléctico pastiche posmoderno, la “Ilustración” con el republicanismo neocolonial, un salvavidas de plomo para la revolución cubana… Maridaje forzado que pretende instalar, pasito a pasito y sin que nadie se dé cuenta, la peregrina idea de una supuesta sociedad “post-revolucionaria”…
¡Un nuevo “POST” por si no alcanzaran ya el postestructuralismo, el posmarxismo, el posmodernismo, los estudios poscoloniales, el post-obrerismo, y tantos otros derivados de las metafísicas “POST”!
Ubieta explica, con mucha paciencia, lo que debería ser obvio pero ya no lo es. Si la revolución cubana quedó en el pasado y si hoy estaríamos habitando una sociedad “post”, las únicas salidas posibles para vivir mejor serían… individuales. Adios a todo proyecto colectivo. Y no sólo individuales, sino también… in english. ¿Do you understand? [en inglés. ¿me entiendes?]. Otro atajo sin salida que nuestro autor identifica, señala y deja marcado para evitar ingenuidades.
La comida recalentada de la vieja socialdemocracia
Y entonces el libro, sin ningún complejo de inferioridad y sin miedo a los linchamientos mediáticos (a los que nos tienen acostumbrados el gusanaje de Miami y sus ventrílocuos y voceras más cercanos, lo hemos sufrido en carne propia), se mete de lleno con la discusión de la socialdemocracia y el tan mentado “centrismo” (versiones en clave caribeña de la fracasada “tercera vía”). O sea, la forma elegante y pretendidamente chic que asume la ideología de la restauración del capitalismo dependiente en Cuba.
Este es uno de los principales núcleos polémicos del libro, que dicho sea de paso, no se agota en esta obra. Porque el gran caballo de Troya que diversos pupilos de Soros, exultantes becarias de la Fundación Ebert y no pocos “cubano-americanos” pretenden presentar como una brillante novedad y un descomunal descubrimiento teórico-político… en realidad es más viejo que la humedad. Sólo que ahora goza del beneplácito (léase: abundantes dólares y euros mediante) de la contrainsurgencia norteamericana y de la OTAN. Fracasado ya el terrorismo primitivo de Posada Carriles y sus cómplices criminales, el mismo proyecto se presenta ahora, de forma mejor empaquetada y vistosa, como “socialdemócrata”. Remitimos al público a la lectura de cada una de las polémicas de Ubieta quien sin faltarle el respeto a nadie y con un tono, si se quiere, mesurado y elegante, ubica a cada quien en su sitio.
No nos sorprende ni nos afecta en lo más mínimo que “cubano-americanos” (que encima se autodefinen como sionistas, por si no alcanzara su obsecuencia con el imperialismo yanqui) balbuceen una serie de lugares comunes con el gesto y el talante de los habituales “expertos” de universidades ignotas que desfilan por CNN como si fueran supuestos sabiondos, cuando son unos ignorantes como para exponerlos en una mesa de observación.
En cambio, sí nos da sinceramente pena (es decir, lástima y por momentos dolor) que antiguos revolucionarios radicales se dejen seducir por semejantes engendros indigeribles. Lo cual le permite reflexionar a este prologuista –tal vez tardíamente– que quizás no todo lo que en el pasado se presentaba como “heterodoxia” era completamente radical y de izquierda.
Recuerdo de forma nítida, por ejemplo, que uno de aquellos “heterodoxos” del pasado, antiguo amigo personal, me expresó una vez, ¡por escrito!: “Nestor: yo soy el terror de los utopistas” (sic). Me escribió en un correo electrónico lo que ya me había manifestado oralmente en varias ocasiones. ¿A quiénes pretendía descalificar como supuestos “utopistas”, con su habitual voz gruesa y su humor irónico y ácido que tanto nos divertía y nos hacía reír en nuestras conversaciones habituales? Pues a quien escribe este prólogo y fundamentalmente al querido amigo, compañero y maestro Fernando Martínez Heredia… Y nos llamaba despectivamente “utopistas” porque nos asociaba al Che Guevara, por oposición a su admirado Adam Przeworski (liberal nacido en Polonia, nacionalizado estadounidense), y otros gurúes internacionales adoptados como guías incuestionables por los intelectuales del PSOE español.
Dialogando con Martínez Heredia en su propia vivienda de La Habana, alguna vez Fernando me dijo: “tú sabes bien quién ha sido consecuente y quién no; quién continúa en la perspectiva del Che y quién no”. Y la contraposición teórico-política sobre la que me alertaba Fernando Martínez Heredia continuó con detalles que prefiero no volcar en este prólogo. En aquella ocasión yo escuché en silencio, callado y atento. No quise echar leña al fuego. Pero las notables diferencias estratégicas dentro de las “heterodoxias” cubanas estaban claras.
No todos quienes cuestionaban y se oponían a los antiguos dogmas de origen soviético lo hacían por izquierda y desde el comunismo.
Algunos lo hacían por derecha y con no poca simpatía por la socialdemocracia. A partir de una admiración escasamente disimulada por el Mercado, concebido como la lámpara de Aladino que supuestamente iba a resolver todos los problemas pendientes de Cuba.
(Tomado de la Pupila Insomne)

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Xiaomi presenta a CyberOne, un robot humanoide capaz de reconocer emociones humanas

Xiaomi ahora tiene un impresionante robot humanoide, el CyberOne. Después de un extenso evento de lanzamientos, en el que destacó el Xiaomi MIX Fold 2, Lei Jun, CEO de Xiaomi, presentó la nueva propuesta de Xiaomi, un robot humanoide.Lei Jun explica que CyberOne es “el primer robot humanoide de tamaño completo” de Xiaomi. Fue desarrollado por Xiaomi Robotics Lab, mide 1.77 metros de altura y pesa 52 kilogramos.
Según explicó Jun, el robot Cyber One de Xiaomi es capaz de detectar emociones, gracias a su sistema Mi Sense, y puede moverse a una velocidad de 3.6 km/h. Según los detalles técnicos, CyberOne tiene 21 puntos que puede mover libremente, lo que le permite ponerse en cuclillas, mover sus brazos y realizar otros movimientos simples.
En el video se puede ver una versión funcional de CyberOne en el escenario, caminando hasta llegar con Jun e interactuando con él. En su cabeza, CyberOne tiene una pantalla OLED que, dice Jun, cambia de color dependiendo del contexto en que se encuentre.
Jun no comparte muchos detalles del CyberOne. El CEO de Xiaomi explica que está en fase de desarrollo, pero no será un producto para comercialización, al menos por ahora, pues es muy caro de producir.

I was both nervous and thrilled to interact with him on stage. What did you think of his performance tonight? #CyberOne pic.twitter.com/Je1eXDYEGR
— leijun (@leijun) August 11, 2022

¿Quién es ese que se ve tan inteligente?😏¡Conoce a #CyberOne, nuestro nuevo miembro de la familia! #InnovaciónParaTodos pic.twitter.com/PZJjeXmI6g
— Xiaomi México (@XiaomiMexico) August 11, 2022

(Con información de Xataka)

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Desastre ambiental y metadiplomacia. ¿Alternativas para las relaciones EEUU-Cuba?

Las relaciones de EEUU con sus países fronterizos han respondido históricamente a una lógica geopolítica. Atrapada en esa lógica, para bien y para mal, se halla la cuestión del medio ambiente.Como se sabe, EEUU y México comparten un programa oficial que abarca a 14 ciudades hermanas de cada lado. El gobierno estadunidense asocia este programa a un plan de contigencia con esas 28 ciudades, previendo que pudieran ser afectadas por «una importante liberación de sustancias peligrosas» (a major hazardous substance release). Entre esas sustancias peligrosas está, naturalmente, el petróleo. Algo parecido mantiene con Canadá.La frontera canadiense tiene 8891 km; la mexicana, 3 145 km. Aunque la del norte es casi el triple, todo indica que los problemas relacionados con el medio ambiente, junto a otras cuestiones relativas a la seguridad nacional, se acumulan bastante más del lado mexicano que del canadiense.¿Alguna otra frontera que cuidar? Hay una con Cuba, que no es terrestre, sino marítima, y que tiene solo 580 km. A pesar de su menor tamaño, esas equivalentes 313 millas náuticas no están sujetas al mismo control ni pueden sellarse físicamente en el mismo grado que las fronteras terrestres. Acordada mediante un tratado el 16 de diciembre de 1977, esta frontera marítima cubana, a diferencia de las terrestres mencionadas, está rodeada por un mar común, y está atravesada por innumerables rutas navales, así como lo hace una corriente que sube desde el sur hacia la costa de Florida, bordeando la isla, conocida como Corriente del Golfo.Límites marítimos del acuerdo de 1977 entre Cuba y EEUU.La importancia geopolítica de esta frontera marítima determinó que el único tratado surgido del diálogo y la negociación entre los dos lados durante el corto verano de Obama fuera precisamente el que prevé la zona de explotación submarina en el este del Golfo de México, entre los tres países. Explotación marina que tiene un primer denominador común en términos de medio ambiente y recursos naturales: el petróleo.Cuando EEUU reaccionó ante la catástrofe de Matanzas, reconoció la existencia de un antecedente que autoriza la colaboración en materia de asistencia a amenazas medioambientales relacionadas con derrames de petróleo: «la ley de Estados Unidos autoriza a las entidades y organizaciones estadounidenses a proporcionar ayuda y respuesta ante desastres en Cuba.»¿Una puerta para el diálogo Cuba-Estados Unidos?El antecedente de entendimiento mutuo más inmediato de esta declaración fue uno de los últimos firmados entre ambos países, menos de dos semanas antes de que Barack Obama dejara la presidencia: el Acuerdo de Cooperación sobre la preparación y la respuesta a la contaminación causada por derrames de hidrocarburos y otras sustancias nocivas y potencialmente peligrosas en el Golfo de México y el Estrecho de la Florida, con fecha 9 de enero de 2017.La valoración oficial de aquel acuerdo de parte de EEUU no se limitaba a aspectos puntuales o técnicos. Aunque su alcance se dirigía a «prevenir, contener y limpiar derrames de petróleo y otras sustancias contaminantes en el mar,» se trataba de «minimizar sus efectos adversos a la salud pública, la seguridad y el medioambiente,» de manera que su significado iba más allá: «Este acuerdo bilateral es un reconocimiento a la importancia de la protección de nuestros ecosistemas marinos y comunidades costeras…Establecer un marco mutuo –incluyendo aspectos diplomáticos, legales y técnicos– para prevenir, prepararnos y responder ante derrames de petróleo en el ambiente marino es particularmente importante para vecinos separados por 90 millas. El Servicio de Guardacostas de los Estados Unidos y el Departamento de Estado han desarrollado una fuerte relación profesional con sus contrapartes cubanas.»Aunque el lado cubano ha reconocido que aquel acuerdo era específico sobre los derrames de petróleo en el mar, la cuestión de fondo en ese entendimiento, en términos del interés nacional de cada uno, sigue siendo la protección del medio ambiente de los dos, no solo del agua.A fin de cuentas, la política ambiental de EEUU no hace una diferencia de fondo entre derrames marítimos y terrestres. Según precisa el Servicio Geológico de EEUU (USGS): «un derrame de petróleo se refiere a cualquier liberación incontrolada de petróleo crudo, gasolina, combustibles u otros derivados del petróleo en el medio ambiente. Los derrames de petróleo pueden contaminar la tierra, el aire o el agua. Aunque el término derrame de petróleo a menudo hace que se piense en derrames en el océano y las aguas costeras, como en 2010 durante el derrame de petróleo de Deepwater Horizon en el Golfo de México o el derrame de petróleo de Exxon Valdez en 1989 en Alaska, también se refiere a derrames en tierra. Los derrames son increíblemente dañinos para aquellas especies que entran en contacto directo con las áreas contaminadas. Y dependiendo del tamaño y la escala de un derrame de petróleo, el tiempo de recuperación puede llevar de días a décadas.»Según esta definición, EEUU y todas sus agencias especializadas, que cuentan con un increíble caudal de recursos técnicos y equipos especializados, además de la incomparable cercanía a la zona del desastre, deberían haber amanecido el sábado en cuya madrugada se incendió el tanque, en la boca de la bahía de Matanzas, respondiendo a sus propios intereses: evitar la contaminación de la tierra, el agua y el aire en una zona aledaña, preservar la vida de las especies, y además, la de los cubanos directamente involucrados en el desastre.Una vez que el incendio terminó, no es posible imaginar de modo realista lo que podría ocurrir a partir de ahora entre las dos partes, sin antes explicarse lo que pasó. El obstáculo que impidió esa asistencia unilateral e instantánea no puede atribuirse, como antaño, a las regulaciones del embargo o de ninguna otra ley, ni a los límites técnicos de un acuerdo, sino a la acostumbrada falta de voluntad política. Contra ese impedimento, ninguna teoría de lobby étnico ni de diplomacia de desastres puede proveer una interpretación alternativa, con mayor poder explicativo que lo que ya sabiamos: unas relaciones caracterizadas por la hostilidad y la desconfianza, donde difícilmente pueda desarrollarse ninguna diplomacia humanitaria, porque más bien carecen de humanidad. La pregunta sobre el futuro de las relaciones no depende, naturalmente, de cuántas misiones humanitarias pueden entrelazar a los dos países. Ya eso también lo sabemos, desde que los dos lados cooperaron para enfrentar el terremoto en Haití y la epidemia de ébola en el occidente de África. Claro que sí se puede. ¿Y?Ciudades hermanasPara pensar el futuro, en términos de alternativa, podría resultar útil volver a mirar la geopolítica de la Cuenca y en particular, a la lógica de la frontera entre EEUU y Cuba, regresando, digamos, al tópico de las ciudades hermanas, entre otros interlocutores. ¿Por qué será que, a pesar de que existen ciudades hermanables de los dos lados, no existen planes de contingencia fronteriza, que EEUU pueda reconocer y considerar en sus programas ambientales? Al sur de esa frontera se hallan La Habana, Santa Cruz del Norte, Matanzas, Cárdenas; Cayo Hueso, Naples, Sarasota, Saint Petersburgh, Tampa, junto a la zona protegida de los Everglades, y urbes como Miami y Fort Lauderdale, al norte. Si miramos más allá, en el arco interior del Golfo, están los considerables puertos de New Orleans, Mobile, Houston, con los que Cuba ha tenido relaciones históricas muy estrechas, basadas en la misma lógica geoeconómica tejida por la vecindad. Ya sabemos lo que pasa cuando un huracán o un derrame petrolero multiplica catástrofes en la cuenca del Caribe, sea por tierra, mar o aire. También conocemos su impacto sobre los flujos migratorios y otros problemas de seguridad nacional que repercuten sobre todas las fronteras de EEUU, terrestres o marítimas.Revisando el tema, sin embargo, resulta que sí tenemos «ciudades hermanas,» bautizadas así de los dos lados, aun sin la consagración de la Agencia de Protección del Medio Ambiente o el gobierno federal. Las Vegas y Santa Fe (en Nuevo México) están hermanadas con Banes y Holguín; Brunswick (en Maine) con Trinidad; Sancti Spiritus con Philadelphia; La Habana con Mobile; Pittsburgh con Matanzas. Esas relaciones subnacionales, reconocidas como una dimensión importante de las relaciones exteriores en los actuales estudios académicos de nuestra región, no han sido insignificantes entre Cuba y EEUU, incluida la cooperación en la recuperación frente a desastres naturales.El ejemplo clásico es el de la oferta cubana de ayuda a New Orleans, a raíz del huracán Katrina, en 2005. Cuba estuvo, junto con Australia, Alemania, UK, entre los primeros países en ofrecerla, y entre los poquísimos (Venezuela, Pakistán) que no eran aliados de EEUU. Aunque EEUU fue bastante renuente a aceptarla en general, lo que tuvo resultados desastrosos para los damnificados, esta no impidió que las ciudades de La Habana y New Orleans crearan su propio canal de cooperación, y una misión de médicos y personal de salud cubanos ayudaran en la recuperación. Catorce años después, este intercambio se actualizó, y se hizo extensivo a cultura, salud, educación, economía, turismo, agricultura, comercio y desarrollo científico, así como a manejo de desastres, cambio climático y preparación para emergencias, además de gestión e infraestructura urbanística.La Habana y New Orleans acuerdan fortalecer su cooperación¿Es el sistema cubano un obstáculo para que ese intercambio que involucra a actores subnacionales de ambas partes se pueda desarrollar como alternativa mayor? ¿Resulta ese sistema antagónico con expandir el espacio de relaciones entre actores no gubernamentales, como emprendedores, artistas, académicos, científicos, representantes de iglesias, deportistas, activistas del medio ambiente, de ambos lados?Atendiendo a la experiencia histórica de los últimos diez años, y en ausencia de una iniciativa del gobierno federal como la de 2014-2016, ¿es más realista apostarle al humanitarismo de las agencias estadunidenses, con todas las ataduras que a menudo las acompañan, o más bien a una metadiplomacia que en el pasado ha rendido frutos, y que no excluye a las instituciones públicas cubanas, sino más bien las convierte en facilitadoras?A no ser que empiecen a pasar cosas muy inesperadas en los próximos días, cuando se apague la última llama en Matanzas, las esperanzas de quienes hace dos años ponían sus ojos en la victoria de los demócratas como la salvación nacional también se habrán hecho cenizas. Y esa también será una lección.

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Eric Trump se jacta de los fondos recaudados para su padre tras redada

Foto: El Universal.Eric Trump afirmó que su padre, el expresidente Donald Trump, experimentó una ola récord de recaudación de fondos luego de la redada del FBI en su residencia de Mar-a-Lago en Florida.
El gigante de la recaudación de fondos de Trump cobró vida el lunes por la noche cuando agentes del FBI allanaron su casa en Mar-a-Lago y el expresidente encontró nuevas armas para su argumento de que el gobierno y los demócratas en la Cámara y el Senado lo están “persiguiendo”.
“¡DonaldJTrump.com está rompiendo todos los récords de recaudación de fondos y me han dicho que ha recaudado más dinero en las últimas 24 horas que nunca antes en la historia reciente! ¡El pueblo estadounidense está enojado!”, escribió en Twitter Eric Trump.
El brazo de la campaña del expresidente, que actualmente toma la forma de Save America PAC, envió correos electrónicos y mensajes de texto a sus partidarios a la mañana siguiente, cuando muchos estadounidenses se estaban despertando con la noticia de la búsqueda de documentos clasificados por parte del FBI en Mar-a-Lago.
“Nada como esto le había sucedido antes a un presidente de los Estados Unidos, y es importante que sepa que no fue solo mi hogar el que fue violado, fue el hogar de todos los estadounidenses patriotas por los que he estado luchando desde ese icónico momento en que bajé las escaleras doradas en 2015”, decía su correo electrónico de recaudación de fondos.
(Tomado de Independent en Español)

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Presidente de Cuba deseó pronta recuperación para Fernando Lugo

Expresidente paraguayo Fernando Lugo.El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, envió este jueves sus mejores deseos de recuperación para el exmandatario de Paraguay (2008-2012) y amigo del país antillano, Fernando Lugo.
En su cuenta en Twitter, el mandatario trasladó un abrazo a Lugo, quien sufrió este miércoles un accidente cerebrovascular, de tipo isquémico.
“Un abrazo desde Matanzas, donde constatamos fin de incendio en zona industrial”, expresó Díaz-Canel.

Mis mejores deseos de recuperación para el ex presidente y amigo Fernando Lugo @lugo_py, del ACV sufrido en las últimas horas. Un abrazo desde #Matanzas, donde constatamos fin de incendio en Zona industrial. #CubaEsMatanzas pic.twitter.com/C9unhbAmxz
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) August 11, 2022

El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla también deseó pronta recuperación para Fernando Lugo, “a quien recién saludé en Bogotá”.
El actual senador del Frente Guasu fue atendido con urgencia de un centro médico tras presentar un fuerte dolor de cabeza que lo descompensó, publicaron medios de prensa.
Su colega del mismo partido y a la vez su médico de cabecera, el senador Jorge Querey, mencionó que Lugo está internado en coma inducido y con respirador.

Desde #Cuba, todo nuestro apoyo y solidaridad al senador @lugo_py, expresidente de #Paraguay, a quien recién saludé en Bogotá. Conocimos de su hospitalización debido a afectaciones de salud.
Le deseamos pronta recuperación. pic.twitter.com/oRh5gv71Jf
— Bruno Rodríguez P (@BrunoRguezP) August 10, 2022

(Con información de Prensa Latina)

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