HAVANA CLIMA

La población y sus inquietudes: asunto cardinal de toda agenda

En tiempos que son complejos para el mundo, y también para Cuba, todo cuanto se discuta en torno a cómo fortalecer la Revolución, isla adentro –esa cuyo principal anhelo es conquistar toda la justicia posible–, tendrá urgencia y valor.

De incuestionable relevancia, por ejemplo, fueron los asuntos sobre los cuales –desde el capitalino Palacio de Convenciones– versó este viernes el encuentro de la dirección del país con gobernadores de las provincias, y con el intendente del municipio especial Isla de la Juventud.

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El chequeo del cumplimiento del Programa de la Vivienda fue el primer punto de la agenda, en una reunión que estuvo encabezada por el Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, así como por el primer ministro, Manuel Marrero Cruz, y por el vicepresidente de la República, Salvador Valdés Mesa; ambos miembros del Buró Político.

En estos días en que está teniendo lugar la Quinta Sesión Extraordinaria de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular –en el capitalino Palacio de Convenciones–, y cuando el tema de la construcción de viviendas motiva múltiples reflexiones de los diputados, el encuentro de la dirección del país con quienes gobiernan en cada territorio a lo largo de la Isla pasó revista a los indicadores del cumplimiento de un programa estratégico.

Entre otras realidades se supo, durante el intercambio, que la documentación técnica, tan importante para poner en orden cada inmueble que se vaya haciendo, está pendiente en numerosos casos. Se señaló, además, que un frente constructivo como el asumido...

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¿Cuán seguras son las instalaciones hoteleras en Cuba? 

LA HABANA, Cuba. – La explosión del hotel Saratoga pudiera servir al Gobierno cubano para comenzar a cambiar algunas cosas con respecto a la seguridad de sus instalaciones para el turismo extranjero, precisamente porque reveló cuán vulnerables y peligrosas pueden ser estas incluso cuando se promocionan como de altos estándares y con un registro de visitantes que cuenta con personalidades de fama mundial como es el caso de la edificación siniestrada y donde se alojaron Mick Jagger, Madonna, Beyonce, Quentin Tarantino, Clint Eastwood y Stanley Kubrick, entre otros.
Ubicado al inicio de la céntrica avenida habanera conocida como Paseo del Prado, a unos metros del Capitolio, sede del Parlamento cubano, el Saratoga ocupó los titulares de prensa en todo el mundo este 6 de mayo último cuando por un escape de gas, mientras un camión cisterna con más de 12 000 litros del combustible abastecía los depósitos del hotel, el edificio saltó en pedazos, provocando la muerte de 46 personas, más daños en edificaciones cercanas.
Aunque aún no se han publicado los resultados oficiales del peritaje, pudiendo conocerse finalmente si la causa del siniestro fue accidental o intencional —a pesar de que el Gobierno cubano, a pocos minutos del suceso, se apresuró a acallar los rumores sobre un posible atentado—, si algo ha quedado claro de acuerdo con las evidencias es que la explosión fue producida por un escape del gas usado en las cocinas y calderas del hotel Saratoga, el cual se almacenaba en dos depósitos, ubicados en el sótano y en la azotea del edificio, a pesar de los riesgos que supone el uso y manejo de este combustible altamente volátil, más para una zona tan densamente poblada y transitada.
Hotel Saratoga antes de la tragedia (Foto de los autores)
De los testimonios publicados por diversos medios de prensa durante las primeras horas hay varios que parecen apuntar a una serie de negligencias que, al converger, derivaron en la tragedia o la propiciaron, entre ellas la mala ubicación de los depósitos de gas —donde la estética se impuso a la seguridad— en los sótanos de un edificio de finales del siglo XIX, el frecuente olor a gas que regularmente reportaban los trabajadores del hotel mucho antes del siniestro, la ausencia de un cordón de seguridad y señalizaciones de peligro durante la descarga, la fisura en la manguera de abastecimiento detectada por un cocinero y no por las personas que debieron estar al tanto de tales asuntos, esto último de acuerdo con las declaraciones, para la prensa oficialista, de Alexis Acosta, intendente del municipio Habana Vieja.  
Otra razón que apunta a la posibilidad de que la explosión no tuvo su detonante en factores externos al hotel sino en elementos internos que la propiciaron, ya como accidente o atentado, son los incumplimientos de las normas relacionadas tanto con el manejo de combustible como con el óptimo estado técnico de las instalaciones y la seguridad en general, lo cual se deduce de las declaraciones de funcionarios de la compañía estatal Unión Cuba Petróleo y de la subdivisión de Gas Licuado, en las que confirmaron que el camión cisterna que “se encontraba en posición de descarga” al momento de la explosión “estaba en condiciones técnicas para operar” y que tanto el equipo como el hotel habían pasado recientemente las inspecciones reglamentarias de acuerdo con las normas de seguridad vigentes en la Isla.
De hecho, durante la extracción del camión cisterna, en medio de las labores de escombreo, se pudo constatar a simple vista no solo que era un equipo con poco tiempo de explotación sino que apenas había sufrido daños de consideración a pesar de haber estado cercano al epicentro del estallido que, a juzgar por los daños visibles, sin dudas ocurrió en alguna zona próxima al área de servicios y los sótanos, donde se encontraba uno de los depósitos, a menos de 50 metros de la cocina principal, como han confirmado a CubaNet varios trabajadores del hotel.
Momento de extracción del camión siniestrado (Foto tomada de Internet)
Con relación al tema de la seguridad de esta y otras instalaciones similares, con sistemas de manejo y almacenamiento de combustibles muy parecidos en casi todos los hoteles de la Isla, este medio recabó información tanto en las propias instalaciones ―en conversación con varios trabajadores, directivos y funcionarios, cubanos y extranjeros― así como en la escasas publicaciones, tanto las generadas como trabajos académicos, principalmente en las facultades de turismo, y en internet, donde pocas veces se ha abordado el asunto.
De viejos abandonos y “lamentables accidentes”
El 12 de septiembre de 2020, la caída de un ascensor en el hotel Meliá Habana, causó la muerte de un huésped. Aunque los responsables de la cadena española que lo administra calificó el suceso como un “lamentable accidente” y jamás se ha vuelto a hablar del asunto ni se han divulgado debidamente los resultados de las investigaciones, lo cierto es que, según ha trascendido de fuentes vinculadas a las acciones de peritaje, fue el resultado del “abandono sostenido” de “una operación sencilla y rutinaria” como es el “ajuste de configuración de la velocidad del equipo”, la cual estaba programada para un edificio de más pisos donde la velocidad de desplazamiento debe ser mayor.
El hotel Bristol recien inaugurado, a unos pasos del Saratoga (Foto de los autores)
“La única explicación es que no se realizaron las inspecciones. Eso era muy normal no solo en todos los hoteles del GAE (GAESA) hasta que pasó lo del Meliá Habana”, asegura una fuente vinculada al Ministerio de Turismo de Cuba. Y continúa diciendo: “No creas que la cosa se ha vuelto más estricta que antes, lo que ahora han puesto la velocidad (de los ascensores) al mínimo, incluso en los hoteles más altos, como el Cohiba, pero la falta de piezas es la misma que sufre el transporte y la aviación y todo en este país. Para decirte, cuando me toca visitar cualquiera de esos hoteles yo subo por las escaleras aunque llegue muriéndome, nada de ascensores, porque yo sé que muchos funcionan de milagro”, afirma la fuente.
Aun así tanto Meliá como los militares de GAESA, dueños del hotel, salvaron responsabilidades escudándose tras los dictámenes técnicos de operatividad óptima, los que regularmente han recibido tras las inspecciones de seguridad de una compañía estatal (COMETAL) que igual está en manos de los mismos propietarios del Meliá Habana, una instalación con servicios promovidos como de cinco estrellas y considerado entre los mejores de la Isla.
Pero, a juzgar por los comentarios negativos en TripAdvisor, dejados por varios clientes después de sus visitas a hoteles en Cuba, los abandonos no son ni casuales ni excepcionales, y hasta algunos recién inaugurados de altos estándares como el Manzana Kempinski, el Paseo del Prado, el Grand Packard de Iberostar, o el emblemático Hotel Nacional, no escapan a las críticas por malos servicios sino además por las condiciones ―en ocasiones calificadas como deplorables― en que se encuentran, al punto de que algunos huéspedes han visto amenazada su tranquilidad y seguridad, como se deduce de las críticas relativamente recientes en TripAdvisor (sobre todo de 2018 y 2019, antes de los cierres por la pandemia) a hoteles como el Habana Libre y al propio Saratoga, donde algunos han referido experiencias de “malos olores”, “ruidos insoportables” y hasta “olor a gas”.
Una opinión sobre el Saratoga de febrero de 2020 (Captura de pantalla)
Así lo reflejó en octubre de 2018 la usuaria XusaS, de España, que aunque calificó el servicio como “muy bueno” por parte del personal que la atendió y elogió el confort de las habitaciones, dijo haber sentido “fuertes olores como a gas”, así como ruidos provenientes de uno de los bares del Saratoga.
Una opinión similar es la de Jackie L, de Miami, Florida, quien años atrás, en 2015, otorgó la peor calificación al hotel y dijo sentirse “decepcionada”. Al igual que el usuario Mike B, también de Estados Unidos, quien percibió “malos olores” en su habitación aunque los atribuyó a la poca higiene en las cercanías del hotel. 
Las quejas, sin dudas, son muy pocas pero constantes desde su inauguración, y reflejan que las cosas no han marchado como debieran, no para un hotel destinado y vendido a clientes VIP. 
Opinión de agosto de 2016 en TripAdvisor (Captura de pantalla)
Sobre los “fuertes olores”, tanto a comida en mal estado como a gas, así como sobre otras cuestiones internas del hotel que repercutían en servicios y funcionamiento deficientes, también nos hablan dos trabajadores del Saratoga, entrevistados por CubaNet bajo estrictas condiciones de anonimato puesto que, a raíz de la explosión, tanto Gaviota S.A. como oficiales del Ministerio del Interior a cargo de las investigaciones, han amenazado con fuertes represalias a quienes ofrezcan información a cualquier medio de prensa, sea oficialista o independiente.
“Siempre bromeábamos con el olor a gas pero nunca pensamos que pasaría algo así”, afirma uno de los trabajadores entrevistados. “Pasaba siempre, aunque no viniera la pipa (de gas licuado), era algo normal, porque nos decían que era normal (…) cuando llamábamos a CUPET o a los bomberos y revisaban nunca encontraban nada malo (…). Eso siempre fue una preocupación. (…) Cuando la pipa llegaba no se cerraba el perímetro, no se ponía personal de seguridad para decirle a la gente por lo menos que cruzaran a la otra acera (…), pasaba gente fumando. Eso se quedaba solo, nadie vigilaba nada. Los choferes (de los carros cisterna) se bajaban y pasaban a la cocina a pedir algo para llevarse, como pasa en todos los hoteles. Era algo muy normal”.
“Hubo varias quejas (de los clientes) sobre los olores (a gas y a basura), entonces se habló con CUPET para que el gas no viniera con tanto mercaptano, que es lo que da ese olor (…), el gas que se lleva a los hoteles es así, con poco olor, precisamente para que los clientes no se quejen (…), nunca dijeron que había escape sino que el depósito estaba muy cerca de la cocina y que cuando rellenaban siempre se iba a sentir pero no era peligroso porque era casi indetectable (…). Con la basura se llegó a un acuerdo para que la recogieran todos los días y se compraron contenedores especiales, herméticos, pero a veces pasaban tres días, una semana, y el carro no pasaba; entonces se metía la basura que podía descomponerse más rápido en las neveras o nosotros mismos teníamos que buscar un camión y llevarla al vertedero”, asegura otra de las fuentes.
Hotel Manzana, en el mismo circuito de lujo que el Saratoga y con un sistema de seguridad similar (Foto de los autores)
El peligro como costumbre
Aunque la seguridad de los hoteles es uno de los puntos más débiles señalados por las administraciones extranjeras cuando asumen el control de cualquier instalación en Cuba, son muy pocas las investigaciones realizadas y publicadas en la Isla sobre el tema. Las pocas que existen se enfocan principalmente en asuntos generales de administración e implementación de tecnologías dirigidas a los servicios pero tocan muy superficialmente o evaden problemáticas como las relacionadas con el tratamiento de residuos, desechos, combustibles y sustancias que pudieran representar un peligro tanto para los huéspedes como para el personal que los asiste.
Así, se pueden encontrar algunas referencias muy tangenciales al tema en varios trabajos de diploma en las facultades de Turismo, relacionados con la calidad de los servicios, así como en manuales de gestión interna de uso académico o los de Luis Benavides, de la Universidad de Matanzas, sobre un estudio realizado en el Hotel Villa Trópico, de Varadero, en 2008. Este último también está disponible en internet, aunque apenas se acerca a la problemática.
El directivo de una importante cadena hotelera europea establecida en Cuba, en conversación privada con periodistas de CubaNet durante la realización de este reportaje, ha señalado algunas de las dificultades que enfrentan a diario con respecto a la seguridad en general de las instalaciones que administran.
“No podemos decidir con el personal que trabajamos y hay muchas áreas en las que no podemos opinar, entre ellas las relacionadas con los mantenimientos y las empresas a las que contratamos; todo eso lo gestiona la parte cubana”, explica la fuente. “No es posible que se contrate a alguien, asumiendo nosotros todos los gastos, para que tan solo certifique la seguridad de un hotel, eso no se puede, tiene que ser con la entidad que ellos tienen ahí y que son ellos mismos, con sus normas adaptadas a su realidad, que nada tiene que ver con las normas de nosotros (como empresa extranjera). Nos limitamos a la gestión, en lo más esencial, en las ventas y los servicios al cliente, pero en otras cosas, aunque sepamos que andan mal, no podemos hacer nada que no sea quejarnos y esperar a que se conmuevan”.
Y más adelante continúa diciendo: “Nosotros al principio invitamos a varios amigos, incluso cubanos con mucha experiencia, para trabajar sobre los resultados de sus investigaciones pero no funcionó (…). Se trataba de instalar paneles solares en algunas áreas, transformar algunas instalaciones, introducir tecnologías con mayor seguridad. Nos dijeron no se puede, no se les autoriza, todo eso nos corresponde a nosotros, y es que parece que no les gustó la palabra ‘presupuesto’, ni cuando dijimos ‘Nosotros asumimos eso’. Querían seguir vendiéndonos todos esos servicios, las certificaciones, todo lo que gira alrededor de eso, es su negocio”.   
Pero pudiera decirse, con base en lo expresado por varias fuentes de los medios académicos relacionados con el Turismo, que la seguridad en general que debe garantizar la parte cubana no solo es parte de un negocio donde ofrecen lo que no pueden sino un tema prohibido, censurado, a pesar de que es donde habría más problemas a señalar, y que se hace imprescindible a raíz de la explosión del Saratoga, aún sin esclarecer las verdaderas causas.
Más dinero para construir nuevos hoteles que para su mantenimiento. Construcción de un nuevo hotel en La Habana (Foto de autores)
“Los militares no quieren que nadie meta las narices en sus asuntos”, nos dice un estudiante a punto de graduarse de Turismo, con el que conversamos. 
“Precisamente para salvar responsabilidades cuando ocurre cualquier cosa, como lo del ascensor del Meliá Habana, o cosas menores como intoxicaciones con alimentos, quemaduras, accidentes de todo tipo, y es que las normas de seguridad no se cumplen. Busca una sola investigación donde se toque el tema directamente. No las hay. Sin embargo las quejas de los clientes apuntan a que hay problemas acumulándose: desde cosas tan simples como pérdidas de objetos en instalaciones de lujo, tratamiento de las aguas, manejo de los alimentos, almacenamiento de sustancias y desechos, hasta cosas tan graves como esta, la explosión por un escape de gas. (…) Cuando alguien, no importa si es estudiante o profesor, solicita un permiso para desarrollar una investigación en instalaciones específicas, te dan un no rotundo, pero es en esas áreas donde más problemas tienen, y graves, porque todo el mundo sabe que nada se hace como debe ser, muchas cosas se hacen porque hay que actualizar un plan, o porque alguien sin ningún tipo de conocimiento decide hacerlo así y ya, y eso que pasó en el Saratoga con el gas puede ocurrir en cualquier otro hotel, porque hay problemas con los mantenimientos pero también porque todo el mundo se caga en las normas”, afirma el estudiante a partir de su experiencia y la de otros compañeros de clase durante la preparación de sus temas de grado.
También al respecto nos informa un funcionario del Ministerio de Turismo, para el que los sucesos del Saratoga cambiarán algunas cosas en cuanto a seguridad pero solo hasta que se les olvide a quienes, según sus palabras, “dan las órdenes” porque “es como si nos hubiéramos acostumbrado a vivir con el peligro, con el ‘eso no pasa aquí’”.
“Ahora han mandado a inspeccionar todos los hoteles, y ya cuando la pipa llega tiene que haber dos guardias custodiando y nadie puede permanecer en el área de serviciado”, informa la fuente.
“Eso se hacía antes pero ya después todo se relajó. ‘Total, si nunca pasa nada’. ‘Esas cosas no pasan aquí pero porque nada, esto es Cuba y ya’. ‘Eso solo ocurre en las noticias de afuera’. Cuando lo del ascensor del Meliá Habana fue igual, mandaron a parar todos los ascensores. ¿Y cuál fue el resultado? Que más de la mitad hay que renovarlos, pero cuando se trata de dinero todo se queda así, de eso no se vuelve a hablar (…). Con lo del gas va a pasar igual. Hay hoteles como el Manzana donde el sistema es el mismo; el Bristol, recién inaugurado, casi al lado del Saratoga, el sistema es muy parecido (…), nuevo, sí, pero en unos años y sin el mantenimiento que lleva lo veremos pasar por lo mismo, y ojalá no ocurra otra cosa así, pero es que en Cuba no es que no haya una cultura del mantenimiento, que de verdad no la hay, sino que odian la palabra mantenimiento porque significa dinero que hay que sacar de donde mismo debieron guardar pero no lo hicieron. Construyen, construyen, construyen porque el dinero sale del presupuesto del Estado o del que alguien regaló o prestó pero a nada se le da mantenimiento, o se hace muy tarde, o se hace mal. Un solo ejemplo a la vista, el (hotel) Habana Libre está para echarlo abajo, de lo mal que está, hay habitaciones donde tocas una pared y te electrocutas de cómo está la humedad. Ahora están asustados con lo del Saratoga pero cuando se les pase el susto igual empiezan a recortar”, asegura el funcionario.
Un nuevo hotel en construcción mientras otros se caen a pedazos (Foto de los autores)
El régimen cubano se ha propuesto para el 2030 elevar el número de cuartos de hotel a más de 100 000, de acuerdo con declaraciones oficiales de 2019, sumando unas 18 000 habitaciones a las ya existentes, distribuidas en unos 40 hoteles nuevos aún en fase constructiva. Una inversión gigantesca y pretenciosa cuando se la compara con la escueta lista de instalaciones hoteleras actualmente en reparación y mantenimiento, que abarca apenas medio centenar en toda la Isla, de un total que ronda las 350, y donde La Habana pudiera considerarse como privilegiada al contar con solo 12 de sus hoteles en reparaciones de envergadura.  
Con los retrasos y adversidades que han impuesto tanto la pandemia como las crisis políticas a nivel mundial, junto a los profundos desajustes derivados de la llamada “Tarea Ordenamiento” (un paquete de medidas del régimen que ha repercutido negativamente en el escenario económico de la Isla), los planes para el turismo de cara al 2030 sin dudas sufrirán modificaciones, aunque el Gobierno cubano se empeñe en cumplirlos solo por mostrar al mundo su capacidad de superar los problemas, una pretensión que provocará y acentuará otros males mayores incluso para la propia industria turística nacional donde, con la tragedia del hotel Saratoga, se ha hecho evidente que algunas cosas que aparentaban ser el paradigma de la perfección funcionan peligrosamente mal.
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Harold López: “No me interesa pintar algo que no haya visto primero con mis propios ojos”

Conocí la obra de Harold (La Habana, 1977) cuando él andaba investigando y creando para la serie Discurso fragmentado.De ese descubrimiento y de la consecuente frecuentación con el artista, nacieron, entonces, estos apuntes en mi cuaderno de nota:Árbol y luego bosque, reza el refrán africano. La unidad como condición esencial para la existencia de lo múltiple. El individuo como pilar de ese ente amorfo que llamamos masa. El discurso fragmentado como parte de los meta relatos que la posmodernidad se empeña en dinamitar. Las palabras de andar por casa vs. las que se lanzan, casi siempre como admoniciones, desde tribunas y púlpitos.La gente está suficientemente ocupada con la dura tarea de existir. ¿Llegan nítidamente hasta ellos los parlamentos, las consignas, las inflamadas proclamas que se emiten desde las distintas instancias de poder? ¿O cada cual recibe el mensaje y lo acomoda de acuerdo a su leal saber, en un juego dialéctico de consenso y disenso? –¿Estás oyendo lo que dicen en el noticiero? —le pregunta el padre al hijo; el tema es el insoportable ruido ambiente.–Si —responde éste—, tienen razón, pero eso no va conmigo —y sigue escuchando su música a todo volumen o martillando a altas horas de la noche o discutiendo de acera a acera con un vecino.¿Hemos perdido la capacidad de escuchar o ha envejecido el discurso?Por estas telas pasan cubanos de hoy. Las obras parten de instantáneas fotográficas. Al fondo, un cartel que no alcanzamos a leer. ¿Será importante lo que anuncia o proclama? Seguramente sí, pero el asunto es saber para quién.Mientras tanto la gente sigue su curso. Toma una idea de aquí, una frase de allá, la repite o la somete a crítica, pero no se detiene. Para el hombre de a pie que busca empoderarse a través de representantes legítimos, de servidores públicos honrados y eficientes, el discurso debe darse en ambas direcciones; ya no quiere ser solamente receptor; él emite también y, en última instancia, lo que emane desde el poder han de ser elaboraciones del discurso individual, revisiones de verdades establecidas, adecuaciones del verbo a la vertiginosamente cambiante realidad. El momento en que el discurso se convierte en una secreción más del diario existir.Harold López. Foto: Pedro Malinowski.De allá para acá la obra de Harold no ha hecho sino crecer. Cambian los escenarios, pero se mantienen los protagonistas, hombres y mujeres jóvenes que esperan por algo que ellos mismos no sabrían definir, en un compás denso de horas, días y meses de desidia que el artista deconstruye y refleja desde un ángulo empático. Él piensa que el sentido de su trabajo es dejar constancia de una era: no la juzga, mucho menos la explica.La carrera profesional de Harold comenzó en el 2000, con la muestra personal Pophitmodernatura, en la desaparecida galería habanera Fama. Desde entonces ha exhibido con éxito su obra en Alemania, Holanda, España, México, Colombia, Estados Unidos y, por supuesto, en Cuba. Del 2021 es la más reciente exposición personal: Pausa, realizada en Artis 718, galería también de la capital.     “Reciclables”, 2008. Óleo sobre lienzo, 125 x 160 cm.¿Cómo, cuándo, descubriste que eras un artista? Siempre me gustó dibujar. Recuerdo que me destacaba en eso durante las primeras etapas de mi formación escolar, hasta que llegué a la Academia de Bellas Artes San Alejandro, donde fui uno más. Allí había mucho talento y era muy difícil sentirse especial entre tanta gente interesante. Soy una persona poco práctica; cuando voy a algún sitio, no tomo el camino más corto, sino el más agradable. Le doy mucha importancia a lo estético y a lo subjetivo. Pero imagino que comencé a considerarme artista después de que me gradué y empecé a exponer con regularidad, y a ser aceptado como tal.¿Tienes una definición de lo que significa ser artista? ¿Se puede ser buen pintor y no ser un artista? ¿Y lo contrario?Un artista es una persona que apela a recursos estéticos para expresarse. Ve la vida de otra manera y, por eso, plantea las cosas de forma diferente. Es un testigo de su tiempo, su función no es resolver problemas, es dejar testimonio. Puedes ser un buen pintor y no ser un artista, pero hay muy buenos pintores que son grandes artistas.  La pintura es una de las artes más tradicionales y reconocidas, aunque no es el único medio que existe, ni siquiera el más eficaz hoy día. A muchos artistas en la actualidad la pintura no les interesa como lenguaje expresivo, y esto no les resta ningún mérito; al contrario, ellos abren otros caminos.Describe brevemente tu proceso formativo en el sistema nacional de la enseñanza artística. Mi incorporación en la enseñanza artística comenzó a principios de los 90, cuando ingresé en un politécnico de artesanía. Allí nos impartían clases de fundamentos del diseño, dibujo artístico… Fue una experiencia definitoria. Pude realizar prácticas en el taller de cerámica de Cubanacán, donde conocí la obra de Sosabravo, Fúster, Velázquez Virgil, entre otros grandes ceramistas de Cuba.  Esa escuela fue mi trampolín hacia la Academia, despertó mi inquietud por la creación. Desafortunadamente, no recuerdo el nombre de la maestra de dibujo que me llevó por primera vez al Museo Nacional de Bellas Artes.Mientras terminaba aquel politécnico, matriculé en un curso preparatorio en el Taller de Manero, dirigido por el pintor Alberto Figueroa. Allí recibí clases de dibujo con mayor rigor y participé en conversatorios y otras actividades interesantes que se daban en un ambiente creativo muy estimulante. Era un lugar valioso que seguí frecuentando después.Inmediatamente entro en San Alejandro. Corría el año 95, una época muy difícil en Cuba; la enseñanza artística es muy cara, pero en nuestro país es totalmente gratis, y, pese a las inmensas limitaciones y carencias, no se interrumpió. Teníamos en el programa muchas clases teóricas y pocas de la práctica en sí. Yo escogí pintura como especialidad. De cinco días a la semana, solo pintábamos un día y medio. La carrera duraba tres años solamente. Desde el inicio del tercer curso te encontrabas con que debías presentar una pretesis, y luego se te venía encima la tesis, casi sin preparación técnica. Pero fue, definitivamente, mi época más feliz como estudiante. Recuerdo con especial cariño las clases de dibujo con Isabel Santos y Mirta Santana, los talleres de creación artística con Edel Bordón, las clases de grabado con Eduardo Hernández, que siempre nos llevaba un libro de algún gran artista para provocar debates interesantes, las clases de pintura con Inés Garrido. Pienso también en Miguel Angel Pulgarón, un escultor que inauguró el taller de orfebrería donado por unos catalanes a San Alejandro, y que, aunque mucho lo intentó, nunca logró interesarme en esa práctica. Pulgarón nos acompañaba en nuestras locuras como uno más de nosotros, y aprovechaba para aconsejarnos y dejar su granito de arena en la formación de cada cual. Ya en el último año vino la preparación de mi tesis con Rocío García y su visión tan pragmática, que te enseña a pensar y a cuestionarte constantemente lo que estás haciendo. Rocío logra comunicar muy fácilmente porque te habla de forma directa, con explicaciones claras y sencillas, sin demasiados rebuscamientos. Te enseña trucos, como pintar con un espejito cerca para ver la imagen invertida y detectar con facilidad los errores que vas cometiendo. Nos contaba anécdotas increíbles de su etapa de estudiante en la entonces Unión Soviética, como la vez que Moiseyenko metió un caballo en el taller donde les impartía sus clases de pintura. Es una suerte poder contar todavía con sus consejos. Nunca he podido pintar sin el dichoso espejito ese de Rocío.¿Te prepara suficientemente la Academia para la vida profesional como artista?En la Academia no hay tiempo para prepararse para lo que vendrá después. Te dota de algunas herramientas, te acorta el camino,  y te introduce en temas que luego te toca a ti desarrollarlos en la vida profesional. Conoces personas valiosas entre compañeros de clase y profesores, que te enseñan a pensar de otra manera. Mis gustos con relación a la Historia del Arte cambiaron radicalmente allí. Durante ese proceso conocí artistas universales que me influyeron notablemente, hasta hoy. Si yo no hubiera pasado por la Academia, no hubiera sido el que soy. Creo que nadie puede prepararte lo suficiente, la vida profesional de un artista es demasiado dura. El mundo actual no está hecho para los artistas.¿Cuándo sales por primera vez al exterior a exponer? En el año 2009, fui a España con destino a Barcelona. Mi primer impacto fue cuando me vi haciendo escala en Madrid, rodeado de pantallas con la información de los vuelos hacia tantas ciudades de todo el planeta; no podía creer que el mundo estuviera tan interconectado, que la gente se moviera tanto. Parece una tontería, pero fue una impresión tremenda.Luego vi como era la vida del emigrante, como las personas trabajaban en lo que podían y no en lo que le gustaba, o para lo que habían estudiado, la importancia de tener un trabajo para poder vivir. Ya casi a mi regreso, en la inauguración de una expo colectiva en Barcelona se me acercó una pareja de brasileños que llevaban toda la noche mirándome como a un bicho raro, porque se enteraron de que yo era cubano; comenzaron a hacerme preguntas sobre cómo había logrado viajar, porque, según ellos, los cubanos no podían salir de la isla y daban por sentado que yo no iba a regresar. Así me enteré de la visión tan parcializada que tenían de Cuba y de los cubanos muchas personas en el mundo.Visité los grandes museos de Madrid y Barcelona. Me iba casi todas las tardes al Museo Picasso, porque la última media hora era gratis. Vi exposiciones maravillosas que me hicieron comprender que los pintores más grandes no eran los que mejor pintaban, sino los que veían las cosas de manera diferente y así las plasmaban, a veces de forma muy sencilla, sin tanto virtuosismo.“Dame la D”, 2016. Mixta sobre lienzo, 150 x 190 cm.¿Cómo llegaste a tu poética actual? ¿Hubo etapas anteriores identificables?Ha sido un camino muy largo. El principio es lo más duro, pero trabajando vas descubriendo cosas. Una obra te lleva a la otra, como los peldaños de una escalera. Lo más difícil es qué vas a decir, no cómo lo vas a decir. Pero ahí te salva tu acervo intelectual, las fuentes de donde bebes y tu propia persona. Un artista debe tener claro que es un emisor de formas y mensajes. Es por eso que debe ser muy selectivo con sus gustos, porque de ellos inevitablemente saldrá algo en el transcurso del tiempo que puede influir en otras personas.“Dame la O”, 2016. Mixta sobre lienzo, 125 x 160 cm.Por lo regular tus cuadros parten de imágenes fotográficas tomadas por ti. ¿No es suficiente la fotografía para expresarte? ¿Se ha dado alguna vez el caso de que la foto sea mejor que el resultado conseguido sobre el lienzo?La fotografía es solo un recurso que utilizo, no es un fin en sí misma. Si quiero pintar a una persona que está riendo a carcajadas no puedo utilizar un modelo para eso, me resulta más natural atrapar in fraganti a alguien en ese momento por medio de una foto. Nunca una fotografía que yo realice va a ser mejor que mi pintura, porque no soy fotógrafo ni me interesa serlo.Por otro lado, el acto de pintar es una acción muy íntima para mí, que requiere de mucha concentración y esfuerzo. No me veo haciéndolo delante de modelo alguno, y la fotografía me soluciona esto. En muchos casos soy mi propio modelo, porque no necesito explicarme lo que quiero lograr.Comencé una serie de corte documental en el año 2015 que se tituló Discurso fragmentado. Retraté a las personas caminando en la calle, me escondía en algún lugar o simulaba que estaba fotografiando otra cosa mientras pasaban por delante del lente y lograba la naturalidad que estaba buscando.Dos años después inicié la serie Stand By, más autobiográfica e intimista. Greitel, mi esposa, y yo éramos básicamente los protagonistas de las fotos que hice para componer esas obras, porque hablaba de nosotros mismos. Por otro lado, no me interesa pintar algo que no haya visto primero con mis propios ojos, no soy de imaginar mundos y criaturas, como hacían los surrealistas. Mi pintura es muy realista en ese sentido, tengo que partir de algo que me asegure que lo que estoy representando realmente sucedió.¿Cómo describir tu filiación estética? ¿Tienes que ver con el neoexpresionismo? ¿Cuáles son tus paradigmas nacionales e internacionales, artistas que sientas han dejado una huella en ti, aunque esta no siempre sea visible? Pienso, por ejemplo en Hooper.Mis influencias principales en la pintura vienen del impresionismo en adelante. La pintura que hoy se realiza surge de allí básicamente. Creo que entre Gauguin y Van Gogh hicieron gran parte de la tarea.En Cuba, la obra de los ochenta de Humberto Castro me impresionó en mi etapa de estudiante. Hoy me gusta mucho Julio Larraz, cada cuadro que veo de él es una agradable sorpresa. Del arte universal están Munch, Bacon, Lucien Freud, los expresionistas abstractos norteamericanos, el arte pop. En mis viajes a San Francisco conocí la obra de artistas increíbles de las décadas del 50 y 60, los llamados “pintores del movimiento figurativo del área de la bahía”; allí descubrí también a Fairfield Porter, entre muchos otros. David Hockney es un gran paradigma también. Algunos pintores rusos como Repin, Serov, Moiseyenko. Los paisajes de Kandinsky y sus primeras abstracciones me matan, así como casi toda la pintura de la primera década del siglo XX. En la literatura me gusta mucho la generación perdida, el realismo sucio. Valoro a los artistas que son capaces de sacar algo bello de la inmundicia y el día a día. El cine también ha sido una gran influencia para mí; es por eso que me asocias con Hopper, por su carácter intimista y cinematográfico.¿Cómo definirías la temática de tus obras? ¿Es un mismo tema tratado desde diferentes aristas o los temas varían de acuerdo a tus motivaciones del momento?Dicen que los novelistas escriben siempre la misma novela. Algo así pasa conmigo. Mi principal inquietud es el ser humano y sus conflictos. Lo que hago es darle vueltas al asunto. En algunas series soy más directo en mi visión hacia Cuba, en otras soy más evasivo. Pero básicamente es el hombre y sus problemáticas lo que me ocupa. Es lo que he hecho desde el primer día.“Intentando despegar”, 2017. Óleo sobre lienzo, 200 x 200 cm.Me parece recordar que los personajes representados en tus piezas son predominantemente jóvenes. ¿Este hecho tiene alguna explicación?  Me inquieta mucho la juventud, debe ser porque comencé a pintar siendo un joven. En la juventud está el germen de lo que seremos después. En Cuba se ha tornado un tema crítico porque somos un país envejecido y los jóvenes como que están de paso por nuestra Isla.  Además, la juventud es bella, tiene una energía particular que atrapa al espectador.¿La creación es una especie de pulsión en ti o un ejercicio del que puedes prescindir?  Necesito dejar de pintar por largos períodos. Trabajo aproximadamente la mitad del año en mis cuadros (aunque mentalmente trabajo el año entero, las veinticuatro horas). Cuando uno pinta todos los días corre el riesgo de repetirse. Una vez que comienzo lo hago de modo febril y casi siempre aprovechando algún proyecto. Necesito ver algo en el horizonte. Mi pintura no es conceptual, me interesan más las emociones que los conceptos, pero sí tiene un trasfondo intelectual que debo ir cultivando poco a poco, encontrar algún hecho, obra o lugar que me inspire. No me gusta crear por inercia o para cubrir un espacio de tiempo. Hay artistas que dicen que no se pueden ir a la cama si no dibujan algo, yo nunca he sentido eso.“Crepúsculo”, 2020. Óleo sobre lienzo, 45 x 61 cm.Sólo conozco tu pintura. ¿No has incursionado en alguna de las otras especialidades de las artes visuales?La pintura colma todas mis expectativas. Es fascinante porque es directa, ves un resultado inmediato. No necesitas de largos procesos de producción o contar con demasiada gente para llevar adelante una exposición. No me imagino dirigiendo a decenas de personas o esperando por permisos y aprobaciones de financiamientos para realizar mi obra, como pasa en el cine. La pintura se ajusta mucho a mi personalidad; puedo llevar a cabo cualquier proyecto que me proponga con mi presupuesto, sin pedirle nada a nadie, eso te da mucha libertad, no tienes que negociar tus ideas.Si tuvieras la posibilidad de coleccionar arte cubano, ¿coleccionarías un artista en específico, un período, una modalidad, un género?  De hecho tengo una pequeña colección y te asombrarías muchísimo de mis gustos. Nunca coleccionaría nada que se pareciera demasiado a lo que yo hago. Coleccionar un solo artista o un solo género no tiene sentido, sería  como ver siempre el mismo canal de televisión. Me interesa básicamente lo que está bien hecho, no me importa si hay una gran idea, o no, detrás; si la hay, mejor, pero necesito que sea algo bello lo que me acompañe en mi día a día.¿Existe un coleccionismo de arte nacional? Desgraciadamente no tenemos un coleccionismo nacional, es nuestro gran dilema como artistas. Existen algunos cubanos que coleccionan, pero son la excepción que confirma la regla. Para que exista un coleccionismo nacional debe mejorar mucho la economía. Con lo que cuesta una obra de arte, las personas con recursos prefieren comprarse un auto o pintar el que ya tienen; es un problema de educación y tradición. El coleccionismo de arte es cuestión de élites. El coleccionismo institucional pudiera ser otra vía, pero es insuficiente también. Tal vez ayudaría crear nuevas formas de financiamiento, dar créditos en los bancos para que las personas naturales puedan adquirir una obra, motivar a las empresas a que coleccionen mediante incentivos fiscales, que las galerías permitan pagar a plazos una obra… Qué se yo, es un fenómeno realmente complejo porque tenemos tantas urgencias ahora mismo que hablar de esto parece una superficialidad. Lo cierto es que el mejor arte que se produce en nuestro país desde hace años se va al exterior. Afortunadamente parece que somos una cantera inagotable de buenos artistas.

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Participa Cuba reunión regional de ministros de Educación

La Habana, 27 may (ACN) Alicia Alonso Becerra, viceministra de Educación Superior de Cuba, afirmó hoy que solo el diálogo y la inclusión permitirán seguir avanzando hacia la consecución del desarrollo sostenible, en el marco de la III Reunión Regional de Ministras y Ministros de Educación de América Latina y el Caribe, efectuada en Argentina.
En el encuentro, desarrollado los días 26 y 27 de mayo, la titular de Cuba ratificó la importancia de fortalecer los sistemas educativos en todos sus niveles y aseguró que su país garantiza el acceso universal y gratuito a la enseñanza desde la primera infancia hasta el posgrado, refirió el sitio de la cancillería cubana, CubaMinrex.
Destacó además que a pesar del impacto devastador del criminal bloqueo impuesto por EE.UU. contra Cuba, nuestro gobierno garantiza la educación como derecho humano universal, público, inclusivo, gratuito, equitativo y de calidad.
Aprovechó la oportunidad para agradecer a la presidencia Pro Tempore de Argentina en la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), el rechazo a la arbitraria exclusión de algunos países por parte del anfitrión de la Cumbre de las Américas, que tendrá lugar próximamente en Los Ángeles.
La III Reunión Regional de Ministras y Ministros de Educación de América Latina y el Caribe se propuso con el fin de darles seguimiento a los avances y desafíos relacionados con la consecución del cuarto objetivo de la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible: Garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad, y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida, para todas las personas.
Según información de la agencia de noticias Prensa Latina, durante la última jornada de la III Reunión de Ministros del sector, los participantes aprobaron la Declaración de Buenos Aires que considera a la enseñanza como un bien público y una responsabilidad de los Estados.
En el texto, las autoridades de los países participantes se comprometieron a trabajar para dotar a los estudiantes de conocimientos, herramientas y valores para afrontar los desafíos globales.
También aprobaron la realización de encuentros para el intercambio de experiencias, desarrollar modelos regionales e incrementar las iniciativas para evitar la deserción escolar.
El ministro argentino Jaime Perczyk señaló, en la clausura de la cita, que hay que re imaginar e implementar una educación más pertinente que convoque a la responsabilidad de todos los actores de la sociedad.

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Llaman a propietarios de riquimbilis a completar el proceso de legalización de estos medios

El primero de agosto vence el plazo de tramitación para legalizar dichos vehículos. De los 7 000 equipos inscritos inicialmente, solo 2 362 han realizado la inspección técnica
Desde septiembre del 2021 a la fecha solo se han realizado 2 362 inspecciones técnicas de los 7 000 equipos declarados inicialmente en la provincia. (Foto: TransportEspirituano)

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El proceso de homologación de equipos armados por partes y piezas muestra cierto atraso en Sancti Spíritus por lo que se solicita a los propietarios de estos medios que hasta el momento no se hayan presentado a realizar la inspección técnica de los mismos que acudan de inmediato a la Planta de Revisión radicada en Sancti Spíritus, aun cuando estos no estén en óptimas condiciones técnicas.

Así lo declaró a Escambray Orestes Bacallao Medina, presidente de la Comisión de Homologación Provincial, y añadió que el plazo para este trámite expira el primero de agosto de este año, según consta en la Resolución No. 200 del Ministerio del Transporte, la cual indica, además, que la aprobación final del proceso, que por única vez se desarrolla en el país, vence en el mes de diciembre.

Ante la urgencia de que los propietarios de riquimbilis acudan a realizarles la correspondiente revisión, Bacallao Medina explicó que desde que se inició el proceso en la provincia se han censado alrededor de 7 000 vehículos armados por partes y piezas de diferentes tipologías, pero a partir de septiembre del 2021, hasta la fecha solo se han realizado 2 362 inspecciones técnicas, en las cuales se decretaron aptos 1 896 medios.

Asimismo, dijo que, como establece la propia resolución, los vehículos deben pasar por una comisión provincial integrada por el Ministerio del Interior y el de Transporte antes de elevar las propuestas a la comisión nacional, pero hasta ahora solo se han presentado unos 1 530 vehículos.

La fuente explicó que aquellos propietarios cuyas motos no poseían guardacadena cuando realizaron la revisión técnica tienen que presentarse nuevamente ante la comisión. En tanto, dijo que en el caso de los riquimbilis que aún no están aptos para circular pueden ser presentados ante esta comisión para obtener el número del expediente y en los seis meses posteriores deben concluir el resto del proceso de legalización.

Los dueños de los riquimbilis que ya fueron notificados como aprobados por parte de la Comisión Nacional de Homologación deben esperar por la publicación del cronograma en el sitio web TransportEspirituano, donde aparecerán las fechas establecidas para formalizar su inscripción en el Registro de Vehículos.

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