HAVANA CLIMA

Mario Vargas Llosa apoya marcha del 15N en Cuba

El Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa figura entre los firmantes de una carta en apoyo a la Marcha Cívica del 15 de noviembre en Cuba, que hizo pública este 9 de noviembre la Fundación Internacional para la Libertad, fundada por el escritor peruano.

“Apoyamos y respaldamos el llamado a la manifestación pacífica del próximo 15 de noviembre convocada por diferentes sectores de la sociedad civil”, expresa la carta firmada, entre otros, por el escritor y filósofo español Fernando Savater, el presidente uruguayo Luis Alberto Lacalle y el historiador mexicano Enrique Krauze.

Los intelectuales, políticos y periodistas piden también la liberación de todos los presos políticos, en...

Leer más

Comparte:
Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Publicaciones

Artículos Relacionados

¿Cuáles son las causas de la escasez de refrescos enlatados?

Los Portales aporta más del 90 % de la producción nacional de refrescos en latas y en pomos de plástico. Foto: Ronald Suárez Rivas/Granma.Al cierre de 2018, los trabajadores de la fábrica de refrescos Los Portales pensaron que el récord de producción que acababan de implantar no duraría mucho tiempo.
Un proyecto para incrementar en más del doble la capacidad de la línea de pets (pomos de plástico) indicaba que pronto las cifras seguirían creciendo, afianzando la posición de la industria pinareña en el mercado nacional.
Sin embargo, 12 meses después las perspectivas habían cambiado. La contingencia energética que enfrentó el país, debido a las brutales presiones ejercidas por el Gobierno estadounidense para tratar de impedir la llegada de combustible a la Isla, hizo que en el último cuatrimestre de 2019 ellos apenas trabajaran.
De 278 millones de unidades producidas en el año anterior, entre latas y botellas de plástico, la producción descendió a 247,9 millones, y la inversión proyectada se pospuso por tiempo indefinido. Pero lo peor todavía estaba por pasar.
Mario Venero Bencomo, director de la planta, perteneciente a la empresa mixta Los Portales s.a., cuenta que, debido al recrudecimiento del bloqueo económico, comercial y financiero de la Casa Blanca, y la crisis económica derivada de la covid-19, el acceso a las materias primas se ha vuelto cada vez más difícil.
Como resultado de ello, los números indican un decrecimiento estrepitoso de la producción y se expresan en una marcada escasez en toda la red comercial de la Mayor de las Antillas, incluyendo las tiendas en moneda libremente convertible (MLC).
En 2020, por ejemplo, solo se lograron 112 millones de unidades, menos de la mitad de lo que se hizo en 2019. En 2021, los resultados fueron más bajos todavía: apenas 86 millones.
“Los sabores de Ciego Montero y de la Corporación CIMEX solo se producen aquí”
El Director de la planta explica que el renglón más golpeado ha sido el refresco en lata, debido a lo costoso que resultan los envases.
El año pasado solo se pudieron entregar 23,5 millones de unidades. “Eso, en nuestra industria, equivale a un mes y medio de trabajo”, precisa Venero Bencomo.
Para que se tenga una idea de lo que Los Portales representa en materia de producción, el directivo señala que de esta moderna industria, ubicada en el municipio pinareño de Guane, sale más del 90 % de los refrescos en lata y en pomos de plástico que se obtienen en nuestro país.
“Todos los sabores de la marca Ciego Montero (Tukola, Tukola dietética, Naranja, Gaseosa, Piña, Mate) y de la corporación Cimex (TropiCola, Cachito, Najita, Ironbeer) se producen exclusivamente acá”.
Una industria con tecnología de punta
Desde finales de la década de 1990, tras una poderosa inversión en asociación con la reconocida firma Nestlé, por la que en su momento se le consideró la mayor planta de agua mineral y refrescos del Caribe, Los Portales había estado actualizándose continuamente.
En 1999, el primer año completo de trabajo tras el cambio total de su tecnología, Venero Bencomo recuerda que se lograron 12 millones de unidades, y a partir de ahí las cifras se multiplicarían.
Una década después, en 2009, se producían 48 millones de pomos en cuatro formatos, y 153 millones de latas de refresco de 12 sabores.
En 2012, el diario Granma anunciaba nuevas inversiones que permitirían un aumento del 50 % de la capacidad en la línea de latas, la introducción de diseños mucho más funcionales en los pomos de plástico, y un mejor aprovechamiento de las materias primas.
El Director de la planta asegura que siempre ha existido una fuerte inyección de equipamiento nuevo. “De lo que se montó en 1998 para la reinauguración de la industria ya no nos queda ningún equipo”, dice.
“Es mejor producir en Cuba”
Fábrica de Refrescos Los Portales, en Pinar del Río. Foto de archivo.
Para la fábrica pinareña, sin embargo, las cosas no siempre han resultado color de rosa, y ni siquiera su condición de empresa mixta la ha librado del acoso que Estados Unidos mantiene sobre la economía cubana.
Su director recuerda que más de una vez les han cerrado contratos o negado las piezas de repuesto, obligando a desactivar máquinas imprescindibles.
Es lo que pasó, por ejemplo, con los codificadores que ponen la fecha de vencimiento de los productos y que, finalmente, tuvieron que cambiar.
“En este momento estamos sin piezas para la tapadora de latas. La empresa que nos proveía de ellas le vendió sus acciones a una firma estadounidense y ahora nos dicen que a Cuba no le pueden vender”.
Pero la caída en picada de la producción de Los Portales en los dos últimos años no ha estado asociada a alguna falla de su tecnología.
El director de la industria explica que buena parte de las materias primas que se emplean son importadas, y la compleja situación económica que atraviesa el país ha limitado su adquisición.
Las mayores dificultades han estado asociadas con la compra de latas y tapas de aluminio. “En ellas es donde más se gasta en esta fábrica, desde el punto de vista de los consumos anuales”, advierte Venero Bencomo.
De modo que, como alternativa, se ha estado potenciando la línea de pomos de plástico, teniendo en cuenta que las proformas, a partir de las que estos se obtienen, son de producción nacional.
Durante 2021 se hicieron 62,6 millones de unidades, una cifra cercana a los 68 millones que pueden lograrse en la industria.
En cambio, la línea de latas, con capacidad para 220 millones de unidades, solo se explotó al 10,6 % de sus posibilidades.
Que la falta de financiamiento limite el desempeño de una industria cubana no es noticia, pero el caso de Los Portales tiene una particularidad. Mientras su producción se ha estado reduciendo, las tiendas en MLC se han estado abasteciendo con refrescos importados.
El Director de Los Portales asegura que la planta no solo es competitiva en materia de calidad, sino en términos económicos.
De hecho, sin haber incrementado sus precios con la Tarea Ordenamiento, ni reducido plantilla, a pesar de estar funcionando a media máquina, el salario de sus trabajadores actualmente supera varias veces el salario medio del país.
“Es mejor producir en Cuba. Se genera empleo y desarrollo, y se evita la dependencia de los proveedores extranjeros –alega Venero Bencomo–.
El Primer Secretario del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, ha insistido en la necesidad de darle mayor protagonismo a la industria nacional, pero que también esta tenga mayores encadenamientos con los procesos económicos internos.
Hoy la fábrica Los Portales también presenta esa situación porque sus materias primas precisan ser importadas y para mantener esa dinámica no dispone ahora de créditos y de otras cuestiones financieras.
Indicios de recuperación
Foto: Abel Padrón Padilla/Cubadebate
En el empeño de salir adelante, Los Portales no se ha quedado cruzada de brazos y ha apostado por las distintas variantes que tienen las empresas para generar divisas, como las tiendas en MLC y las ventas online y al turismo.
“Gracias a ello podemos honrar nuestros pagos y adquirir los insumos”, señala el directivo, y agrega que en la medida en que los ingresos vayan creciendo, darán la posibilidad de acceder a mayores volúmenes de materias primas.
En 2022, por ejemplo, se prevé la elaboración de unos 50 millones de refrescos en lata, algo más del doble de lo que se logró en 2021.
Para Venero Bencomo, este sería un indicio de recuperación en el que la industria continuará insistiendo, a partir de las fórmulas creadas en el país y la autonomía que tienen las empresas para trabajar.
No obstante, las cifras que se manejan para este año siguen estando lejos de lo que la fábrica pinareña es capaz de hacer, y sobre todo de la demanda de un mercado que hoy tiene dos rostros, uno en moneda nacional, muy desabastecido, y otro en MLC, en el que se ha estado supliendo su ausencia con refrescos importados.
(Tomado de Granma)

Leer más »

Visitará Cuba presidente del ajedrez mundial

La Habana, 21 ene (ACN) El ruso Arkady Dvorkovich, presidente de la Federación Internacional de Ajedrez (Fide), visitará Cuba entre los días 8 y 10 de febrero próximo.Así lo dio a conocer Carlos Rivero, titular de la federación local, y adelantó que el directivo llegará acompañado de parte de su equipo de trabajo para conocer detalles del juego ciencia en el país, en especial temas relacionados con el desarrollo de los niños.De acuerdo con Rivero, acompañarán al presidente de la Fide, la letona Dana Reizniece-Ozola y el moldavo Viktor Bologan, vicepresidenta y director ejecutivo de la entidad internacional, respectivamente.Los visitantes sostendrán reuniones de trabajo con autoridades de la Federación Cubana de Ajedrez, y serán recibidos por directivos del Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación y del Comité Olímpico Cubano.Esta es la primera visita de Dvorkovich a Cuba y vamos a mostrarle parte del trabajo que aquí hacemos. Tendrá la oportunidad de visitar las instalaciones del Centro de Estudios de Ajedrez ISLA y conocerá también algunos de nuestros niños talentos, comentó Rivero.
El presidente de la Fide será invitado de manera oficial a la edición 55 del Capablanca in Memóriam, programado para abril en el Hotel Nacional de Cuba, y sostendrá intercambios con los principales jugadores cubanos.Dvorkovich es economista de carrera, asumió el puesto al frente de la Fide en octubre de 2018, cuando sustituyó al kalmikio Kirsán Iliumzhínov, y en 2022 buscará la reelección durante el Congreso del organismo, que se celebrará como parte de la Olimpiada Mundial de Moscú, en julio venidero.
La anterior visita a Cuba de un presidente de la Fide la realizó Kirzán Iliumzhínov en mayo de 2015, cuando asistió al torneo Capablanca.Luego de su paso por Cuba, Dvorkovich y sus acompañantes viajarán a México, donde asistirán a la celebración del Campeonato Iberoamericano de Ajedrez, pactado entre el 12 y el 19 de febrero.
Lea más: Edición XXI del Torneo Giraldilla de Bádminton podría celebrarse este 2022
La Fide ejecuta un programa de desarrollo para países con menos recursos, y Cuba estuvo entre los beneficiados más recientes.Como parte de esa colaboración, el país recibió relojes, juegos, tableros inteligentes para la trasmisión en vivo de las competiciones de élite y también bibliografía de apoyo para la enseñanza del llamado juego ciencia.

Leer más »

“Salí de Cuba con la soga al cuello”: Conversación con el dramaturgo y novelista Manuel Reguera Saumell

PARÍS, Francia. – Nació en el antiguo central azucarero Francisco cuando Gerardo Machado comenzó su primer mandato (1928), estudió Arquitectura en la Universidad de La Habana, trabajó en el Plan Director de La Habana como urbanista, escribió piezas de teatro muy exitosas y hace más de medio siglo que salió de Cuba rumbo a Barcelona, tierra de sus ancestros paternos, en donde ya había vivido de niño. Es Manuel Reguera Saumell y su novela La noche era tan joven y nosotros tan hermosos es probablemente uno de los libros más reveladores de los años que precedieron el triunfo de la Revolución de 1959 con una intriga en la que el ingrediente homoerótico (el cambio de orientación sexual de uno de los personajes de la trama) lo convierte en un agudo narrador en este ámbito.
Reguera Saumell es el autor de la obra que mejor describe la vida circense en la Cuba republicana. El circo era el único espectáculo que llegaba a los pequeños pueblos de la Isla. Su pieza Tulipa (llevada al cine luego por el director Manuel Octavio Gómez) es la obra por excelencia que rinde homenaje a tantos artistas circenses que hicieron soñar a miles de niños en los campos de la Cuba de otros tiempos. 
Pude entrevistarlo en medio de varias peripecias y tuvimos que posponer nuestro intercambio porque se infectó de COVID-19, enfermedad que rebasó a sus 93 años.
―Cuéntame de Francisco y de la vida en ese pueblo recóndito en torno a un central azucarero cubano en la década de 1930.
―Francisco fue el nombre del fundador de la fábrica de azúcar, el asturiano Francisco Rionda Polledo, quien la construyó en 1899 a pocos kilómetros del puerto de Guayabal, al sureste de Camagüey, y que hoy se llama Amancio Rodríguez. Después de la división administrativa de la Isla de 1976 ese sitio ha quedado en la provincia de Las Tunas. Una hermana de Francisco se casó con Alfonso Fanjul, el abuelo de los Fanjul actuales, y por esa razón cuando nací ya el central estaba en el giro de este poderoso consorcio azucarero en el que entrarían luego, por alianzas maritales, los Gómez-Mena. Pero lo más conocido de ese sitio ha sido desde entonces la canción de Benny Moré “Francisco-Guayabal”, que todo el mundo ha escuchado, inspirada en el tramo que recorre el tren entre el central y el puerto.
Lo que queda del central Franciso, hoy Amancio, en Las Tunas (Foto: Cortesía)
Francisco era esencialmente un pueblo de estilo norteamericano. Todo recordaba la organización de una comunidad del sur de Estados Unidos en que las infraestructuras, el urbanismo, las construcciones de casas de maderas con techos de zinc a dos aguas y la vida cotidiana eran más americanas que cubanas. Ese tipo de pueblo era muy corriente en la antigua provincia de Oriente (Chaparra, Macabí, Banes, Felton, Nicaro, Preston, etc.). En el batey (casas y comercios en torno a un ingenio) mi abuelo materno era el empleado más viejo de la fábrica de azúcar y mi padre, un catalán originario de Canyellas, naturalizado en Cuba, tenía una quincallería llamada La Postal en la que se vendía todo tipo de productos. 
Cuando nací me llevaron a vivir a Canyellas (un pueblo al sur de Barcelona en donde mi abuelo paterno era el maestro de la escuela) y allí viví hasta los ocho años. De modo que regresé a Francisco en 1936 y terminé mis estudios primarios en el ingenio.
―¿Consideras que el germen de tu obra futura se debe a la vida en Francisco?
―Excepto el circo, que sí ocupa el centro de mi pieza Tulipa, la infancia en aquel pueblo es algo que he querido borrar de mi memoria. No creo que haya tenido una infancia feliz. Yo era tímido, huraño y feo, y solo quería pasar desapercibido. Para colmo, en mi familia, supongo que como en todas las familias, había problemas. Me daba clases un cura apellidado Falgueras que había colgado el hábito para unirse a una monja carmelita que, aunque no lo creas, se llamaba Carmelita. La monja era alcohólica y se refugiaba en mi casa a pasar sus melopeas porque era una protegida de mi tía. 
De aquel paisaje recuerdo los paseos con mi padre que tenía un barquito en el puerto de Guayabal con el dentista y el médico del pueblo. Me llevaba de excursión por la cayería de los Jardines del Rey y de la Reina y lo único que recuerdo es que detestaba profundamente aquellas expediciones en sitios que ahora la era castrista ha descubierto para el turismo, pero que en aquel entonces permanecían completamente vírgenes y plagados de mosquitos.
―A tu infancia en Francisco siguieron tus estudios secundarios y el bachillerato en los Escolapios de Camagüey.
―A los 14 años me internaron en Camagüey para estudiar en los Escolapios de esta ciudad. Fueron cinco años de encierro en los que el único contacto con el mundo exterior eran las misas en la hermosa iglesia neogótica del internado. Entonces pasaba los fines de semana más aburridos del mundo en casa de mis padres en Francisco. No recuerdo nada especial de aquel plantel de curas. Todo era estúpidamente normal. El único un poco diferente era el padre Ullastres, que impartía música y se había dado cuenta de que yo era un poco diferente de mis compañeros de plantel, casi todos guajiros catetos, enviados por sus familias adineradas a estudiar en aquel instituto. El único alumno que sabía que Beethoven no era un jugador del equipo Almendares era yo. Por eso el padre Ullastres me llevaba al Teatro Principal y en ese mismo sitio me presentó al gran Jorge Bolet después de haber interpretado a Chopin durante un concierto inolvidable. Los Escolapios se caracterizaba por tener un equipo de baloncesto muy bueno, pero a mí no me interesaba el deporte. Es más, cada año teníamos que hacer un espectáculo en un estadio, que llamaban field-day, y había que practicar ejercicios de calistenia para aquel aburrido show. Mi interés era tan escaso que siempre me equivocaba de movimiento.
―Fue entonces, al finalizar tu bachillerato, que decidiste estudiar arquitectura y, para esto, te instalaste en La Habana y matriculaste en la Universidad. ¿Qué recuerdos tienes de aquel periodo? 
―Empecé a estudiar en la Universidad a principios de 1950. Me gradué de arquitecto con especialidad en urbanismo. En esa época vivía en 25 y N, en El Vedado, pues era el barrio en donde cursaba estudios. Parte de mi estancia en la Escuela de Arquitectura coincidió con los movimientos estudiantiles contra el gobierno de Batista. Había dos grupos: los del 26 de Julio y los del Directorio Estudiantil que dirigía José Antonio Echeverría, hasta que el primero absorbió prácticamente al segundo. Echeverría también empezó sus estudios de arquitectura en 1950 y era compañero mío de clases. Muchas veces le pasaba mis notas porque él faltaba con frecuencia ya que estaba en todo ese rollo político. Hasta que lo mataron en 1957 como todo el mundo sabe. Para vergüenza mía nunca participé, ni me inmiscuí, en nada de eso. 
Además, la universidad era un relajo pues abría y cerraba constantemente. La prueba es que comencé en 1950 y ocho años después todavía no me había graduado. Eso hizo que dos de las asignaturas que me faltaban las terminara tras el triunfo de la Revolución. Mi tesis de grado fue en un pueblo llamado Jaruco, en el campo de La Habana, en donde tuve que trazar el Plan Director. Una labor que creo que ejecuté francamente bien.
―¿En qué condiciones te sorprende el triunfo de la Revolución de 1959?
―Yo fui de los imbéciles que creyó en aquel triunfo. En esa época ya había empezado a trabajar en el Plan Director de La Habana, en el ámbito del urbanismo, y el triunfo de la Revolución coincidió con un periodo de gran creatividad, al menos en lo que me tocaba. Hubo un momento en mi vida, ya en 1959, en que alternaba mis actividades como arquitecto (por las mañanas) con las de asesor del Conjunto Dramático Nacional de Teatro que dirigía Gilda Hernández (por las tardes). 
En 1961, la Unión de Escritores de la Unión Soviética hizo una invitación para que escritores de la Isla fueran a visitar Moscú y entonces Marta Arjona (que era buena amiga mía) me envió junto a Onelio Jorge Cardoso. Estuvimos un mes allí, pero con la crisis de Bahía de Cochinos nos obligaron a regresar. Mientras a mí todo lo que vi en la Unión Soviética me pareció tremenda basura, Onelio, que era comunista, estaba encantado y me decía que aquello le parecía un cuento de hadas. No me explico cómo.
Manuel Reguera Saumell con el grupo de teatro aficionado del Ministerio de la Construcción, en 1965 (Foto: Cortesía)
―¿Es entonces cuando te metes de lleno en el teatro y escribes tus primeras piezas?
―En realidad, mi estancia en la universidad coincidió con mis primeros pasos como dramaturgo. Fue Rine Leal (muy buen amigo mío) quien me pidió que escribiera una obrita para sus alumnas. Lo hice y la titulé Sara en el traspatio. Cuando Rine la leyó consideró que valía la pena que la ampliara a tres actos. En 1959, obtuve con ella el primer premio nacional que daba la Dirección Nacional de Teatro. La puesta en escena fue de Rubén Vigón y se estrenó en el Teatro de Bellas Artes, un 23 de abril de 1960, con un reparto inicial en el que estaban Mary Munné, Rosa Felipe y Lidia Hernández, aunque más tarde se volvió a escenificar con otros actores entre los que recuerdo a Lida Triana, Octavio Álvarez, Mercy Lara y Marianela Rosa. 
Como había ganado aquel premio la llevaron por diferentes teatros de ciudades y pueblos de provincias, pues conectaba muy bien con el público ya que tenía algo de telenovela y en aquella época la gente era aficionada a este género. Rine decía que él me consideraba “el cronista del pueblo”, lo cual nunca supe si debía tomarlo como un elogio. Fue entonces que se puso en el teatro Arlequín, dirigida también por Vigón, y esta vez con María de los Ángeles Santana, Juanita Capdevila, Miguel de Grandy, Carmelina Banderas, entre otros.
Manuel Reguera Saumell con el elenco de “Las Máscaras” compuesto por Antonia Rey y Miriam Gómez. En segundo plano, Silvio Falcón, Andrés Castro y Silvia Planas, ICAIC, 1967 (Foto: Cortesía)
Luego, en 1961, vino El general Antonio estuvo aquí, interpretada por Ernesto Contreras, Melva Rojo, Carlos Peña, Mequi Herrera y otros que olvido y que pasaron por la sala de El Sótano. Le siguió Recuerdos de Tulipa, en 1962, también en El Sótano, dirigida por Vigón y con Idalia Anreus, Bernardo Menéndez, Dora Marbritt, Jorge Losada, Sindo Triana y Sandra Gómez. Por último, de ese periodo, La calma chicha (1963) por el Teatro Experimental de La Habana y con Verónica Lynn e Idalia Anreus. 
Cuando ocho años después decidí abandonar el país, el oficial de Emigración decidió que cuatro piezas mías (Propiedad particular ―premio UNEAC―, Copérnico, La hora de los mameyes ―para televisión― y Quirino con su tía) debían ser revisadas y las echó en un cesto de basura antes de mi salida. Por supuesto, nunca más aparecieron y hoy las doy por perdidas.
Debo decir que debo al interés y dedicación de Rosa Ileana Boudet que se hayan salvado mis otras cinco piezas pues fue ella quien las rastreó en revistas, libretos y otras fuentes y las reunió en un libro que publicó por Ediciones de La Flecha y tituló Teatro incompleto de Manuel Reguera Saumell.
Edición cubana de “Recuerdos de Tulipa” (Cortesía)
―Pero se salvó La soga al cuello…
―Se salvó, pero fue la que me ahorcó. La soga al cuello, de 1967, fue mi última obra en Cuba y el detonante de mi salida. Había sido representada por Taller Dramático y dirigida por Gilda Hernández. Actuaban en ella Miguel Navarro, Eduardo Moure, Amelia Pita, Magali Boix, Yolanda Arenas, René de la Cruz, Juan Troya, Albio Paa, Helmo Hernández y José Hermida.
La trama se desarrollaba en una casa de gente de pueblo en El Vedado en donde se generó una discusión entre personajes a favor del régimen y desafectos a este. El caso era que gran parte del público reía y aplaudía cuando intervenían los desafectos al régimen, a manera de catarsis colectiva. Dos de los actores ―Amelita Pita y René de la Cruz― estaban molestos por lo que sucedía en la sala. Ellos eran los comisarios políticos del grupo y buen “par de ya sabes qué”.
Así y todo, la pieza fue escogida para representar a Cuba en el Festival Internacional de las Artes en México en 1968 y en esa puesta la actriz Lillian Llerena se aprendió su papel en una noche por deserción de Yolanda Arenas. El propio Nicolás Guillén, con mucho tacto, me anunció que no había presupuesto para mí en Cultura, pero Carballido Rey, que era un buen amigo, consiguió que la Universidad de Guadalajara me invitara para dictar conferencias. Por supuesto, el Gobierno cubano me negó el permiso de viaje y el propio Guillén me hizo saber que lo sentía mucho porque él se había opuesto a esa prohibición. Y aunque parezca mentira, mi padre había estado preparando silenciosamente todo en México para que la embajada española allí me acogiera, algo que ni siquiera mi madre, Tony (mi pareja) y yo sabíamos, aunque los esbirros de la Seguridad cubana sí.
Fue en ese momento en que me di cuenta de que el Gobierno me había incluido en la lista de los apestados. Por decirlo de alguna manera, y valga la redundancia, salí de Cuba con la soga al cuello.
―Siempre has dicho que si te pidieran salvar una de tus obras no dudarías en escoger Recuerdos de Tulipa, una pieza de teatro que luego fue llevada al cine por Manuel Octavio Gómez. ¿Por qué consideras que es una obra importante para ti?
―Recuerdos de Tulipa toca un tema que tiene que ver con el universo de mi infancia. En los pueblos de campo cubanos había muy pocas distracciones y la llegada del circo era el acontecimiento más esperado del año y, tal vez, el único. El Circo Santos y Artigas plantaba su carpa cada año en el central en que vivía. En una carpa aparte bailaba una mulata llamada Tulipa y la atracción principal era que se encueraba prácticamente durante la función. Por supuesto, a los niños no nos dejaban entrar y para mí aquel espectáculo era como la fruta prohibida. Tulipa, que era una hermosa mulata que actuaba, decían, con mucho histrionismo, acaparaba la atención de los niños que no podíamos asistir a sus funciones.
Afiche de “Tulipa”, de Manuel Octavio Gómez, ICAIC, 1967 (Cortesía)
Su estreno como pieza de teatro fue bastante accidentado porque Vigón se había empeñado en que Elena Burke (con quien tenía gran amistad) hiciera el personaje, pero Elena se “echó para atrás” porque era muy arriesgado que alguien con su prestigio se prestara para encueramientos y otras licencias. Al final lo hizo Idalia Anreus.
Luego, a Manuel Octavio Gómez, quien había terminado de filmar La salación, se le ocurrió llevarla al cine con el nombre de Tulipa. A él le interesaba el mundo del circo y lo desgarrador del personaje protagónico, que se encueraba, pero se mantenía digna, algo que no sucedía con Beba, una joven que se preparaba para remplazarla en el espectáculo pues ya Tulipa iba perdiendo su lozanía. El director ya había filmado Los cuentos del Alhambra (que no de La Alhambra), es decir, del teatro habanero Alhambra, y era aquel universo entre teatro de varieté y circo lo que le atraía.
Finalmente, en la película actuaron verdaderos circenses, además de Alejandro Lugo, Alicia Bustamante, Rafael Eguren, Teté Vergara, José Antonio Rodríguez, Daisy Granados y Omar Valdés. Hubo varios problemas porque Anreus se negó a que la filmaran mostrando los senos y Daisy Granados, que entonces acababa de debutar en la actuación y era una joven bellísima, se quejó de los excesos del actor que hacía pareja con ella pues “se pasaba de rosca” en las escenas y hubo que cortarlas casi todas.
El rodaje terminó en 1966 y se estrenó en el cine América el 19 de octubre de 1967.
―¿Fue entonces que presentaste (como se decía entonces) la salida de Cuba y te fuiste?
―Ni sueñes que fue fácil. En 1968 fui a la UNEAC a presentar mi “dimisión”, que era un requisito para poder pedir la autorización de salida de la Isla. Me recibieron Nicolás Guillén, Marta Arjona y Lisandro Otero. Los dos primeros siempre fueron afables conmigo, pero Otero era una verdadera hiena y me dijo que me esperaba el mismo destino que a los demás, o sea, que a los “desertores”. ¿En qué consistía ese destino? Muy simple: En picar piedra, por cierto, junto a José Escarpanter, en la cantera de Somorrostro. Algo terrible, pero para mí muy reconfortante porque pagaba así el error de haberme codeado con aquella “gentuza revolucionaria”. Me lo tenía merecido, sin contar que con aquellos dos años de trabajo forzado no tendría ya nada que agradecerles.
Manuel Reguera Saumell con Amelia Peláez en el estudio de la pintora (Foto: Cortesía)
―Frecuentaste a muchas personalidades del ámbito de la cultura, algo que te convierte en testigo vivo de muchas personas que han dejado huellas en la historia cubana. ¿A quiénes recuerdas en especial?
―Era muy amigo de la pintora Amelia Peláez, que vivía en La Víbora, y la conocí porque un día fui a su casa y me presenté, pues me gustaba mucho lo que hacía. Desde entonces y hasta mi salida fuimos amigos, y llegué a tener una colección fabulosa de sus obras que se quedó en Cuba y, como sucede con quienes nos fuimos, se la repartieron. También fue el caso con Antonia Eiriz, que conocí gracias al arquitecto Eduardo Rodríguez y a quien pude volver a ver durante mis viajes a Miami. El pintor Víctor Manuel era también íntimo amigo mío, e incluso vecino, pues vivía como yo en el último piso de un edificio de La Habana Vieja y para pasar del mío al suyo solo tenía que brincar un muro bajito que separaba a ambos edificios. Lydia Cabrera era otra gran amiga, que también pude volver a ver en Miami junto a su compañera María Teresa “Titina” Rojas. Y la cantante Elena Burke, que estuvo a punto de convertirse en la Tulipa de mi obra, pero como ya conté antes, la escena del desnudo no se adecuaba con su imagen.
Con Lydia Cabrera y María Teresa Rojas, en Coral Gables, Miami (Foto: Cortesía)
―Cuando llegas al exilio decides no revalidar tu título y, en realidad, te dedicas a la enseñanza.
―En efecto, revalidar era muy engorroso y con más de 40 años peor. Por eso al llegar a Barcelona comencé a trabajar en la Escuela de Artes Dramáticas Adrià Gual o EADAG, también grupo de teatro, que funcionó hasta 1975 y había sido fundada por Ricard Salvat y María Aurelia Capmany. Justamente entré en su consejo de dirección sustituyendo a esta última. Allí dirigí la puesta en escena, en 1971, de la pieza La casa vieja, de Abelardo Estorino; La mandrágora, de Maquiavelo y mi propia obra La soga al cuello, que dirigí en 1974 en la escuela y con el grupo de la Escuela de Estudios Artísticos de L’Hospitalet, y estrenamos el Día Mundial del Teatro en aquel año. 
―Más tarde incursionas en la novela y desde entonces has escrito varias. Y en todas hay siempre personajes homosexuales y contenido homoerótico.
―Mi primera novela fue Un poco más de azul (2004), seguida de La noche era joven y nosotros tan hermosos (2007), ambas por ediciones Barataria. Luego escribí El adolescente pálido (2009) y, por último, Retrato de Oswolt Krell (2015). En Un poco más de azul, que se desarrolla en la época convulsa de las revueltas contra la dictadura de Batista, hay un jugador estrella de pelota que es gay. En La noche era joven y nosotros tan hermosos el protagonista es homosexual y sus relaciones también. En El adolescente pálido, la trama ocurre ya en los primeros años del castrismo y es notorio el ambiente homofóbico en medio de las delaciones, la paranoia y los castigos brutales. Y en la última los protagonistas tienen una relación ambigua y ocurre en épocas del Mariel cuando el Gobierno incitó a la población a realizar actos de repudio contra quienes deseaban irse del país. No sé por qué, pero esos personajes surgen espontáneamente cuando escribo.
Con la pintora Antonia Eiriz, en Miami (Foto: Cortesía)
―En 2011 recibiste el Premio René Ariza y en esta ocasión fuiste homenajeado en Miami. ¿Qué vínculos has tenido con el mundo cubano y con la capital del exilio?
―Hay dos personas en el exilio a quienes debo mucho por su interés en mi obra y su ayuda desinteresada. Son la escritora y especialista de teatro Rosa Ileana Boudet y el escritor Juan Cueto-Roig. La primera, reunió desde California, en donde vive desde hace un tiempo, mi teatro incompleto. El segundo, ha releído mis tres últimos manuscritos con inmensa paciencia, corrigiendo y sugiriendo arreglos, y le debo el gran interés que manifiesta por mi obra. Miami aparece también en el epílogo de mi novela Un poco más de azul. Hay un momento en que el narrador dice que allí todo “tiene un bis”: la cerveza Hatuey, el café Pilón, la mantequilla Guarina, etc., y que toda la “Sagüesera” (el South West) se convirtió en un “bis” de La Habana. 
También Recuerdos de Tulipa fue montada y presentada en 2014, en Miami, por Belkis Proenza y estrenada con un elenco maravilloso. Yo no pude asistir por problemas de salud, pero me contaron los detalles y, al parecer, la puesta duró tres meses y el teatro estuvo siempre lleno.
Afiche de “Tulipa” para el teatro durante su puesta en Miami en 2014 (Cortesía)
En cuanto a Cuba por dentro, ni quiero hablar de eso. Hace 10 años me diagnosticaron un cáncer del que pensé que no iba a sobrevivir. Entonces, queriendo ver por última vez el sitio donde nací, fui a la Isla después de más de cuatro décadas de ausencia. De más está que te diga que no hallé nada de lo que me resultaba familiar. Todo me resultó desesperadamente decepcionante. Mediocre. Me hospedé en el hotel Capri y después atravesé la Isla hasta Santiago. Desolación y miseria fue lo que vi. Un desastre. El cáncer no me llevó finalmente, pero el disgusto de haber visto a Cuba en tal estado muy bien hubiera bastado para que no te hiciera el cuento. ¡De milagro todavía estoy aquí!
Recibe la información de CubaNet en tu celular a través de WhatsApp. Envíanos un mensaje con la palabra “CUBA” al teléfono +1 (786) 316-2072, también puedes suscribirte a nuestro boletín electrónico dando click aquí.

Leer más »

American Airlines baja precios de vuelos EEUU-Cuba y estudia permitir tercera maleta

En días recientes pasajeros expresaron molestias porque American Airlines redujo la cantidad de maletas por persona que pueden llevar a La Habana, de tres a dos, informó Noticias 23.También protestaron por los precios que tenían entonces los vuelos, para un destino que está a solo 45 minutos de Florida. “A mí me salieron los dos en $1700 y un poco más. A los sobrinos míos les salió casi en $900. Está muy alto”, dijo Andrés a Univision.
Muchos argumentan que en medio de la pandemia lo que más necesitan sus familiares en la isla son medicamentos, alimentos y artículos de primera necesidad para sus seres queridos, y reducir una maleta es una medida que va contra las personas, y no contra el régimen cubano.
Compañías de vuelos chárter como Xael, retiraron la restricción al equipaje, y ofrecen una vez a la semana un servicio de ómnibus que traslada a sus pasajeros desde La Habana hasta las provincias del centro y oriente de la isla.
American Airlines anunció a inicios de diciembre de 2021 el reinicio de vuelos entre Miami y La Habana, tras meses de cierre por la pandemia. Entonces comunicó que la primera maleta de 50 libras tendría un costo de 50 dólares; la segunda de 50 libras, de 65 dólares y la tercera maleta, 200 dólares.
Desde la reapertura gradual de las fronteras cubanas el pasado 15 de noviembre las frecuencias de vuelos a la isla han aumentado considerablemente. El ministro cubano del Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, confirmó que los vuelos entre Cuba y Estados Unidos aumentarían a 147 semanales.

Leer más »

El Taiger se tatúa “Habla Matador” en el cuello

El reguetonero cubano, José Manuel Carvajal Zaldívar, más conocido en el mundo del reguetón como “El Taiger”, luce en su cuello un nuevo tatuaje con la frase que titula su último hit musical “Habla Matador”. Hasta al momento el video oficial cuenta con cerca de 3 millones de visualizaciones en poco más de un mes de colgado en YouTube. A finales de diciembre, el músico posteaba una imagen del dibujo y adelantaba que ese sería su siguiente tatuaje. Etiquetaba en la publicación a su dibujante favorito en Miami, que se hace llamar en Instagram, “kristattoo”. Finalmente, este 20 de enero el reguetonero dejaba ver el tatuaje en la parte posterior de su cuello. “Habla matador”, afirmaba al costado de la imagen.
Uno de los primeros en reaccionar fue su colega El Chulo: “José el tema súper durísimo, pero, ¿y el garabato ese que te hiciste en la cabeza? Hazte mi cara mejor”. A este comentario El Taiger reaccionaba con risas. En realidad, el cantante urbano tiene varios tatuajes en todo su cuerpo, muchos de ellos tienen que ver con temas musicales que ha pegado a lo largo de su carrera.
El Taiger pasa en estos momentos por uno de sus mejores etapas profesionales con dos temas muy pegados a nivel mundial, “La Historia” y “Habla Matador”. Además de lo laboral, su vida personal marcha en excelente orden, dejando atrás los mal entendidos que lo llevaron a una detención policial en 2021.
Esta semana el artista cubano compartió en sus redes sociales la complicidad que sostiene con su hijo Lucas Mateo a través de una simpática anécdota. “Hoy descubrimos algo que nos gusta a los dos, andar en plantilla de medias y como ninguno de los dos lavamos”, dijo entre risas el músico en Instagram. Al costado subió varias fotos con el pequeño de tres años, incluido las de caminar sin zapatos en un parking.

Leer más »
 

Contáctenos

 

Si desea contactar NoticiasCubanas.com, el portal de todas

las noticias cubanas, por favor contáctanos.

¡Estaremos felices de escucharlo!

 

Con gusto le informáremos acerca de nuestra oferta de publicidad

o algún otro requerimiento.

 

contacto@noticiascubanas.com

 

Oferta


Si deseas saber como tu sitio de noticias puede formar parte de nuestro sitio NoticiasCubanas.com, o si deseas publicidad con nosotros.

 

Por favor, póngase en contacto para mas detalles.

Estaremos felices de responder a todas tus dudas y preguntas sobre NoticiasCubanas.com. ¡La casa de todas las noticias cubanas!

contacto@noticiascubanas.com


Sobre nosotros

NoticiasCubanas.com es la casa de todas las noticias cubanas, somos un sitio conglomerado de noticias en Cuba. Nuestro objetivo es darle importantes, interesante, actuales noticias sobre Cuba, organizadas en categorías.

Nosotros no escribimos noticias, solo recolectamos noticias de varios sitios cubanos. Nosotros no somos parte, solo proveemos noticias de todas las fuentes de Cuba, y de otras partes del mundo.

Nosotros tenemos un objetivo simple, deseamos brindarle al usuario el mayor monto de noticias con calidad sobre Cuba, y la visión que tiene el mundo sobre Cuba. Nosotros no evaluamos las noticias que aparecen en nuestro sitio, tampoco no es nuestra tarea juzgar las noticias, o los sitios de las noticias.

Deseamos servir a los usuarios de internet en Cuba con un servicio de calidad. Este servicio es gratuito para todos los cubanos y todos aquellos que estén interesados en las noticias cubanas y noticias internacionales sobre Cuba.

 

Términos de uso

NoticiasCubanas.com es gratis para todas las personas, nosotros no cobramos ningún cargo por el uso del sitio de ninguna manera. Leer los artículos es completamente gratis, no existe ningún costo oculto en nuestro sitio.


Proveemos una colección de noticias cubanas, noticias internacionales sobre Cuba para cualquier persona interesada. Nuestros usuarios utilizan NoticiasCubanas.com bajo el acto de libre elección y bajo su propia Responsabilidad.

Nosotros no recolectamos ningún tipo de información de nuestros usuarios, no solicitamos ninguna dirección electrónica, número telefónico, o ningún otro tipo de dato personal.

 

Medimos el monto de tráfico que noticiasCubanas.com recibe, pero no esperamos compartir esta información con alguien, excepto nuestros socios de publicidad. Nos regimos bajo las normas Cubanas en cada cuestión legal, cualquier aspecto no clarificado aquí debe ser considerado sujeto bajo el sistema Legal de Cuba.